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Juliana Rubiano-Groot Universidad de los Andes

201424349 20 de mayo de 2017


Pensamiento Indígena

Reflexión Individual

Considero que el texto de Daniel Aguirre es el último de la lista de lecturas asignadas puesto
que resume las lecciones de vida que dicho autor quería que sacáramos del curso de
Pensamiento Indígena. Desde mi perspectiva, Historias de la otra Colombia confirma todo
lo que concluí después de leer textos como el de Luz Adriana Maya Restrepo, Silvio
Aristizábal, Arturo Escobar y demás autores, sobre lo poco que sabemos del mundo que nos
rodea. El texto nos muestra como el egocentrismo del mundo Occidental y la concepción de
que nosotros tenemos la verdad absoluta sobre la ciencia y la vida, es la más grande mentira
que nos pudieron haber enseñado. Aguirre nos demuestra la importancia de cuestionarnos
constantemente, de salir de esa zona de confort en la que nos criaron donde todo tiene un
respuesta exacta y su justificación correspondiente. Es un llamado a reflexionar de manera
profunda sobre lo que entendemos como algo cierto, puesto que pone en evidencia la
existencia de fenómenos que no podemos explicar utilizando los datos empíricos a los que
tanto recurrimos para justificar lo que pensamos.

El texto de Daniel Aguirre se centra en su visita a la comunidad indígena embera-chami en


el suroccidente de Antioquia. A lo largo del texto se evidencia como el mundo indígena al
cual se vio expuesto era realmente espiritual y mágico hasta el punto en el que se cuestiona
si todo lo que vivó con esta etnia fue un sueño o la realidad misma. Afirma como este pueblo
era en su mayoría mestizo y mulato y sus condiciones de vida eran la representación en carne
y hueso de las consecuencias del discurso discriminatorio que se creó durante la Conquista,
continuó en la Colonia y se perpetuó en la República. Mostraba las consecuencias de la fobia
más reprimida de los colombianos occidentalizados, manifestada en la discriminación racial
que impregna todos los rincones del país y de todo el continente. Aguirre pone en evidencia
que, aunque no lo queramos aceptar, hay una cultura normalizada del rechazo hacia el “otro”,
en este caso el indígena, puesto que no encuadra en nuestro ideal de hombre. Expone que
insultos tales como “no sea tan indio” muestra el sentimiento de rechazo que esta tan
impregnado en nuestra cultura. Esto me parece que resume una de las conclusiones a las que
llegamos a lo largo del curso, al reflexionar que el hombre occidente excluye y rechaza todo
lo que es distinto a él, en parte porque no le interesa y en otra porque lo desconoce y eso lo
asusta. La miradas pasivas del resto de los colombianos ante la situación de marginidad de
estas comunidades debe ser erradicada lo antes posible, de lo contrario la ignorancia seguirá
siendo nuestra más grande debilidad.

Otro punto fundamental en el texto de Aguirre, es su cuestionamiento frente a la


materialización de los saberes indígenas y su utilidad práctica. Este autor pone en evidencia
la dicotomía en la que nos encontramos al necesitar dejar atrás nuestro conocimiento estático
occidental para adentrarnos en saberes que no conocemos. Un ejemplo de esto es la
indecisión o confusión en la que se encontraba Aguirre sobre si lo que había curado su fiebre
había sido la pastilla que le entregó la familia alemana o el ritual curación llamado jaibaná
que le practicó un chamán. Esta situación nos muestra que hay una multiplicidad de
conocimientos infinito que debemos respetar y debemos aceptar como parte esencial de la
identidad colombiana. El rechazarlo y decir que “eso no sirve” o que “no lo podemos usar”
no solo implica que estamos instrumentalizando los conocimientos milenarios de culturas
mucho más “civilizadas” que la nuestra, sino que estamos desconocimiento que la realidad
se teje a partir de las vivencias que el ser humano tiene. En esta medida, las vivencias
indígenas son absolutamente enriquecedoras en tanto nos muestra una percepción integral
sobre la naturaleza y como debemos relacionarnos con ella, algo sobre lo que muy pocos
occidentales reflexionan. De esta manera, me parece que el texto muestra la segunda
conclusión del curso sobre que existen una pluralidad de saberes que explican la realidad a
partir de visiones distintas y que debemos respetar y aceptar en tanto nos hacen reflexionar
sobre como vemos el mundo.

Asimismo considero que la forma como era la comunidad encarna una de las reflexiones más
profundas del curso. Esto debido a que según Aguirre, esta etnia tenía un sentido de
comunidad supremamente admirable, en donde todos se cuidaban entre sí y se querían
infinitamente. Inclusive hasta el punto de incluirlo a él como uno más que protegerían sin
pensarlo dos veces. Por esto, dicha comunidad nos enseña que la indiferencia frente al otro y
la individualización extrema que caracteriza al mundo occidental es algo que nos impide
aceptar a la persona que tenemos al lado, en tanto no hacemos el esfuerzo por conocerla y
entenderla. De esta manera debemos evitar que la sociedad actual se siga centrando en lo
superfluo e ignorando lo profundo de la vida puesto que debemos parar de ser individuos
dedicados a vivir para nosotros mismos o vivir de los otros, tal y como lo menciona Aguirre
en su texto. Tenemos que dejar de implorar a los pies de los dioses de la modernidad, como
el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o la Organización mundial del
Comercio, y emanciparnos del sueño constante por siempre tener más que el de al lado. A
veces es más enriquecedor tener menos y apreciar la vida tal y como es.

Bibliografía:

Aguirre, D. (N.d). Historias de la otra Colombia: Vivencias con indígenas del


Departamento de Antioquia. Capitulo 1-7.