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Cartel de la hemofilia en Colombia

En el año 2013, en Córdoba varios pacientes fueron diagnosticados con hemofilia, un


trastorno que no permite que la sangre coagule normalmente en el cuerpo. Dicha
situación llevó al departamento a un desangre económico causado por la “alianza
criminal”, como lo mencionó la Fiscalía, entre Alejandro Lyons y los hermanos Musa
y Edwin Besaile para adueñarse de los recursos económicos destinados a la salud de
las personas menos favorecidas.

Las sospechas de la Contraloría hacia la Gobernación de Córdoba comenzaron


debido al incremento desmedido e injustificado de pacientes hemofílicos, luego falsos
diagnósticos y resultados fraudulentos de laboratorios. Lo que se estaba formando
dentro de la Gobernación del departamento era una completa red de corrupción.

Durante el periodo de administración de Alejandro Lyons todo funciono a la


perfeccion, y debían asegurarse de que los planes siguieron marchando bien, por lo
cual necesitaban un aliado estratégico que continuará en la administración, y es ahí
donde entra Edwin Besaile como nuevo Gobernador. Su plan se basaba en que Edwin
colaborará con Lyons y Musa Besaile, su hermano, a cambio de apoyo económico
para su campaña de gobernación que sería entre los años 2016 y 2019.

Para garantizar que todo sería como lo planearon, Alejandro Lyons, le entregó a
Edwin $2.100 millones en efectivo, mientras que Besaile le firmó dos letras de cambio
en blanco por $2.200 millones y $1.900 millones.

Básicamente el cartel de la hemofilia consiste en hacer pasar por hemofílicos a


personas sanas, con el fin de que se pagarán los servicios médicos por la atención
prestada a los supuestos pacientes. Para esto fue necesaria la ayuda de auditores
médicos, secretarios de salud y particulares como dueños y/o socios de los entes
prestadores de servicios de salud.Entre las entidades mencionadas por la Fiscalía se
encuentran las IPS Unidos por su Bienestar y San José de la Sabana S.A.S.,
relacionadas con Guillermo José Pérez, con las que “se hizo la mayor defraudación
al sistema de salud por supuestos servicios médicos prestados a población pobre con
trastorno de hemofilia”.

Fue el 19 de abril de 2016 que una empleada anónima decidió hacer la denuncia
formal en la Contraloría donde contó detalladamente lo que sucedía, ya que en el
interior de la Gobernación se rumoraba sobre las irregularidades pero nadie decia ni
hacia nada al respecto.

Según la Fiscalía, la forma de hacer los millonarios pagos fue la misma, no había
certeza de los servicios prestados, los diagnósticos de los pacientes no eran hecho
por un médico profesional, lo laboratorios no habían hecho realmente los exámenes
clínicos y los supuestos pacientes aseguraron que no habían recibido dichos
tratamientos porque efectivamente no padecen de hemofilia.

Edwin Besaile ha negado totalmente su participación en el cartel de la hemofilia, a tal


punto que en agosto de 2017 denunció a Guillermo José Pérez, representante y socio
de las IPS con las que se hacían los cobros ilícitos.

El 18 de mayo del 2018, el magistrado del Tribunal Superior de Bogotá, Hermes Lara
determinó que Besaile continuaría su proceso en libertad, ya que según él, la Fiscalía
no logró demostrar que el entonces Gobernador representara un peligro para la
sociedad, puesto que no existen elementos contundentes para asegurar que Besaile
evadiera la justicia. “Vamos a demostrar, como lo he dicho siempre, mi inocencia. Que
nada tuve que ver en el cartel de la hemofilia (…). Vamos a salir victoriosos porque
vamos a decir la verdad”, expresó el gobernador investigado.