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Históricamente sabemos que el reino portugués fue tomado por Felipe II reclamando ser

heredero por línea materna en el año de 1580, ya que era nieto de Enrique I de Portugal.
Este suceso permitió que el flujo de portugueses en las colonias españolas se incrementara
considerablemente hasta 1640, año en el que nuevamente se separaron los dos reinos de
la península. Aún más paradójico fue que una gran cantidad de portugueses eran
descendientes de aquellos judíos expulsados de España hacía menos de un siglo en el año
de 1492, era la tercera generación asentada en territorio lusitano (Caro Baroja, 1970). Esta
comunidad judía se caracterizaba entre muchas otras cosas por darle un énfasis más
importante a la ascendencia étnica que a lo religioso, por tal motivo se hicieron llamar
“Gente de la Nación” (Wachtel, 2007), siendo este sobrenombre otro mas a la lista como
criptojudío o converso.

En Nueva España no ocuparon cargos administrativos, o ciertamente era muy raro


el caso como lo fue el de el gobernador y conquistador del Nuevo Reino de León Luis de
Carvajal y de la Cueva. Es decir, en teoría la comunidad judía portuguesa no podía
pertenecer al centro político económico debido a que sus creencias religiosas lo perfilaban
como un hereje y en automático no podía confesarse judío porque sería tomado preso por
el Santo oficio. Kardulias propone un término que puede aplicarse a este caso, “gente sin
estado” que es absorbida por sistemas estatales (Kardulias & Thomas , 2008), e
irónicamente la gente de la nación era gente sin estado.

Sin embargo, el acceso a las colonias españolas veneficio en mucho a los


portugueses “de la nación” pues una gran mayoría se hizo de territorios y no solo
posesiones materiales. Un ejemplo muy claro es Jorge de Almeyda un portugués que
adquirió una hacienda de beneficio minero en Taxco, México. A continuación, se expone un
ejemplo, consultado del ramo inquisición volumen 251 en el Archivo General de la Nación,
proceso del real fisco contra Jorge de Almeyda quien fue propietario entre 1586 a 1592
aproximadamente de un real de minas. Se transcribió de las fojas 302 a 305 la siguiente
información.

El proceso inicia con la fecha de enero de 1596 recordando en la relación de bienes


que la hacienda de Taxco de Jorge de Almeyda le fue vendida por Nicolas Ruiz de
Valderrama y Doña Leonor de Castro su esposa que Vivian en estas minas. La hacienda
de Cantarranas, como era llamada en aquellos siglos, fue la herencia que Diego de Nava
dejo a su hija Doña Catalina de nava y posteriormente ella heredo a su hijo Nicolas de
Valderrama. A Jorge de Almeyda le fue entregado lo siguiente:
- una hacienda de minas que Nicolas Ruiz de Valderrama compro de Álvaro De Fuentes
con un ingenio de agua, esto da a entender que se agregaron otros ingenios y haciendas
que no pertenecían originalmente a la hacienda Cantarranas que le fue heredada a Nicolas
Ruiz. El proceso dice que había nueve mazos para moler metales cuando se recogió a
Almeyda.

- se entregó a Almeyda otro ingenio de caballo de ocho mazos con dos ruedas para metales
y un lavadero de caballos y los sitios y casas de los ingenios incorporados. Nuevamente
deja ver que se agregó otra parte que no pertenecía originalmente a la hacienda. Este
ingenio incluía además una cuadrilla de negros e indios y una azogada de bronce y dos
pares de fuelles y tres cañones con las herramientas que había en la hacienda y se
ubicaban en el patio. Por si no fuera suficiente, había además nueve picas, otros negros de
edades distintas y cuyos nombres eran: Pedro mulato el capitán de las minas y su sobrina
María; Manuel y su mujer Elazia; Juan, Francisco y Juana Dominga. Además de veinte
mulas para la hacienda y este ingenio, ruedas para moler y un lavadero; dieciséis quintales
de azoque

Estaban además las haciendas de minas que llamaban Juan de Bejarano en la parte
de abajo que Nicolas Ruiz Menor, hijo de Ruiz de Valderrama, hizo con un ingenio de agua
de ocho mazos para la molienda de metales y dos ruedas, las casas de la cuadrilla y una
fragua con las herramientas. Esto deja ver que además de adquirir haciendas e ingenios
circundantes a la hacienda Cantarranas también se construyeron nuevas edificaciones que
agrandaron los límites de la hacienda.

El costo de la hacienda fue de treinta y seis mil pesos de oro común1 y que la forma
en la que la pago fue con un adelanto de doce mil pesos que le daría Almeyda a Ruiz de
Valderrama el día primero de junio de 1586, día del Señor de San Juan. Posteriormente los
veinticuatro mil restantes se cubrirían durante los próximos cuatro años y los pagos se
harían el mismo día del Señor de San Juan, es decir seis mil pesos cada año. Como puede
verse tal cantidad es bastante exorbitante y resulta difícil de comprender que se pague tal
suma en tan poco tiempo, pero el mismo documento nos menciona que Jorge de Almeyda
contaba con fiadores los cuales fueron: su amigo Antonio Diaz de Cáceres, sus hermanos
Héctor y Tomas de Fonseca; todos perseguidos por la inquisición por el delito de Herejía.

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El proceso indica que en aquella época un peso de oro común equivalía a doscientos setenta y dos mil
pesos de plata.
Lo relevante es que Taxco fue una periferia de incorporación completa pues el
modelo de la hacienda fue traído desde Europa y se construyeron bajo este esquema de
producción (Kardulias & Thomas , 2008); los ingenios, las herramientas como las ruedas
para moler los metales además de las jerarquías laborales que había en el sistema de
producción divididos en cuadrillas de indios y capitanes de minas como Pedro el mulato.

Por otra parte, lo que vino a revolucionar en gran medida el comercio de los metales
en Nueva España fue el sistema de patio que se implemento en los reales de minas ya que
se producía cinco veces más que en décadas anteriores (Fournier & Kepecs, 2018), a esto
le llamaron el boom periférico ya que era lo que permitía un crecimiento económico.

En el mismo volumen 251 del ramo inquisición se enlista lo que el fisco ha recogido
a Leonor, mujer de Almeyda, al ser llevada presa por la inquisición en el año de 1589. Todo
tomado de la hacienda Cantarranas en Taxco, y lo auditado son en su mayoría objetos poco
comunes o exóticos traídos de Asia y seguramente también del imperio Otomano en el
Galeón de Manila. En el enfoque arqueológico de Análisis de Sistema Mundo son llamados
bienes de lujo o prestigio (Kardulias & Thomas , 2008). Estos bienes eran traídos para la
comodidad y estatus de las altas esferas comerciales que se hallaban en la periferia
(Fournier & Kepecs, 2018), sin embargo, no estoy muy seguro de que destino tuviera la
plata que salía de las haciendas cuando los hacendados portugueses fueron dueños:
¿Portugal, España o Roma? A continuación, bienes de lujo la lista de los bienes de lujo de
Leonor de Carvajal:

1.una cadena de oro con un navío pendiente de esta un berrueco (tipo de barco berrio) que
con hechura y oro con un valor fijado en 300 pesos

2. un collar de oro con sus perlas y piedras de esmeralda con diez y seis piezas de oro que
con hechura y oro fue apreciado en 200 pesos

3. un rostrillo de oro con treinta y cuatro piezas de oro y cada una con perla a un precio de
110 pesos

4. una medalla de oro con ocho piedras, cuatro rubíes y cuatro diamantes con hechura oro
y piedras fue apreciado en 300 pesos

5. un camafeo guarnecido de oro de forma de medalla grande fue apreciada con otros en
hechura y piedra en 100 pesos
6. un pomadero grande lleno de ámbar guarnecida con esmalte y oro que fue apreciada en
100 pesos, además de dos anillos de oro uno con cinco esmeraldas y el otro con una
amatista grande que fueron apreciados en 50 pesos

7. veinte y cinco broches de oro de atiel y cuatro perlas, cada una con grandes esmaltados
a diez pesos cada uno. Además de esto: unos parcillos de oro con sus perlas de oro en 25
pesos cada uno; una basquiña nueva de fondo de raso negra labrado con puntas de
espiguilla de seda a los lados en 100 pesos; una turca de terciopelo negra guarnecida de
raso rico labrado que fue apreciada en 103 pesos; un jubón de raso negro prensado
guarnecido de espiguilla de seda en 40 pesos; un manto de seda de granada nuevo que
estaba guarnecida con un pasamanillo, o un flequillo de vestido, de punta de seda valuado
en 32 pesos; también una basquiña de terciopelo carmesí nueva guarnecida de dos
lanzones de oro de ancorada lanzón de una mano el de oro y plata el dicho lanzón con tres
pasamanas de oro abollado con puntillas de plata fue apreciado en 250 pesos; un jubón de
raso carmesí guarnecido de cadenilla de oro con botones de oro y seda fue apreciado en
70 pesos.

Una basquiña de damasco blanco de la china guarnecida con tres lanzones de oro
de talla de dos de ancho asentados sobre tafetán morado y pasamanos de oro nueva fue
apreciada en 100 pesos; una turca, lampara, blanca de damasco de la china guarnecida
toda con pasamanos de oro fua apreciada en 50 pesos; basquiña de paño de castilla azul
nueva con cuatro abollados de oro con puntillas de plata apreciada en 60 pesos; un jubón
de tela de plata blanco nuevo guarnecido de pasamano de oro fu apreciado en 70 pesos;
una basquiña colchada de blanda blanca nueva; fue apreciada en 50 pesos; otra basquiña
y jubón cosido en blanco con dos tazas de la propia guarnición en 80 pesos; capotillo de
raso negro prensado nuevo guarnecido con dos lanzas de abalorio aforrado en tafetán
leonado en 70pesos; otro capotillo de carmín de raza verdosa guarnecido de tres
pasamanos de terciopelado aforrado en tafetán tornasol fue apreciado en 40 pesos.

Una turca de color carmesí en 50 pesos; una cama dorada nueva de pilares gruesos
labrada de figuras y follaje esmaltada con la barandilla y cabecera de lo mismo dorada en
170 pesos; cinco sabanas de ruan nuevas fueron apreciadas en 12 pesos cada una; una
colcha de fustán labrada con su puntal en 15 pesos; unos cojines de terciopelo carmesí
nuevos con bello adorno de oro y cairel de oro en 10 pesos; una sobrecama de damasco
traída de la china apreciada en 30 pesos; tres colchones nuevos de camas grandes llenos
de lana a 20 pesos cada una; dos almohadas y dos cortinillas labrados con seda carmesí
en 30 pesos; un paño de rostro de Holanda labrado de reguarnecido de puntillas blancas
en 10 pesos; un frutero cuadrado labrado en 10 pesos.

Una cama de guadamecí de Córdoba de verde y oro con sus medallas nueva en 80
pesos; un sillón de mujer con guarda paño de Castilla guarnecido con fleco de seda con
angarilla y cojín de terciopelo negro en 120 pesos; un cofre de costura chico aforrado en
pellejos de tigre guarnecido de lata dorada y cerradura y llave dorada aforrada en bocací
colorado en 25 pesos; una escribanía china de las buenas en 12 pesos; un cofre grande
ensayalado blanco guarnecido de lata dorada aforrado en bocací colorado en 25 pesos;
otro cofre ensayalado guarnecido de lata plateada en 15 pesos; otras dos cajas
ensayaladas guarnecidas de lata en 25 pesos y otras cuatro cajas con su cerradura y llaves;
seis paños de corte de figura grande con dos antepuertas apreciados en 400 pesos; lienzos,
cuatro de la historia de David y los otros del triunfo del emperador y dos retratos de damas
4 pesos cada uno.

Otros dos retratos 10 pesos; una alfombra nueva de alcázar de treinta salmos en
110 pesos; seis cojines de terciopelo tres carmesí, dos azules y uno verde nuevos a 16
pesos cada uno; una alfombra pequeña en 20 pesos; cuatro cojines de figuras 6 pesos; un
escritorio guarnecido de tauxia (incrustación en madera) con su cerradura nuevo en 800
pesos; una decena de sillas nuevas 6 pesos cada una; seis cucharas de plata chicas y una
grande todas en 20 pesos; dos piedras velares grande en 60 pesos; una laca del sillón de
camino castaña clara leontina con una A por reverso2 en 100 pesos; otra laca castaña
oscura en 80 pesos; una india chichimeca llamada María rayada en 150 pesos, además de
mil pesos declarados. La tasación fue realizada en presencia de Héctor de Fonseca,
hermano de Almeyda y Baltazar de Carvajal, hermano de Leonor

Tiempo después Leonor de Andrada es llamada para testificar de sus bienes


personales, los cuales son;

- dos candeleros de azófar, o latón

- una mesilla pequeña con una carpeta

- dos cajas ensayaladas nuevas

- una basquiña europea de saya entrapada con pasamanos de oro

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probablemente la “A” era por Almeyda
- tres cuellos de hombre claros

- un vestido de camino de maceta flor de romero y velo, calzas y jubón guarnecido


todo con pasamanillo (cordón) de plata y oro

- un sombrero de tafetán azul despuntado del vestido

el cual está en otra caja ensayalada

- un escritorio de mechoacan con menudencias de poco valor

- una escribanía de la china vacía

- dos colchones y dos sabanas llevándose una para dormir en la cárcel

- un negro llamado Antón de cuarenta años aproximadamente

- un caballo castaño de camino

- una silla de lavridade cordobán

El Análisis de Sistemas Mundo nos habla de redes de intercambio entre el centro y la


periferia, estas son: redes de productos a granel, redes de bienes de lujo o prestigio,
mencionada anteriormente; redes político-militares y finalmente redes de información
(Kardulias & Thomas , 2008). El mismo Kardulias dice que los bienes de prestigio y las
redes de información se relacionan y por medio de una podemos llegar a la otra. La
información se compone de creencias, cultura e ideología (Kardulias & Thomas , 2008) por
tal motivo es probable que en una cadena de oro con un navío portugués este relacionado
con la nación de donde proviene el portador de dicha joya; dos candeleros de azófar tengan
siete o nueve brazos como la menorah judía; en cajas ensayaladas se guardaran filacterias
para rezos; o un sobrero de tafetán sea usado para celebrar alguna ceremonia ritual.
Bibliografía
Baroja, J. C. (1970). Inquisicion, brujeria y criptojudaismo. Barcelona: Ariel.

Fournier, P., & Kepecs, S. (2018). Mexico city, Merida, and the World. En A. Rani, & S. Kepecs
(Edits.), Colonial and postcolonial changeg in Mesoamerica (págs. 11-28). Albuquerque:
University of New Mexico Press.

Funari, P., Hall, M., & Jones, S. (1999). Historical archaeology. Back from the edge. New York:
Routledge.

Hall, M., & Silliman, S. (2006). Historical archaeology. Blackwell studies in global archaeology, 9.

Kardulias, N., & Thomas , H. (2008). Archaeology and world-systems analysis. World Archaeology,
572-583.

Sarah Croucher, L. W. (2011). The archaeology of capitalism in colonial context. Springer New York.

Wachtel, N. (2007). La fe del recuerdo. Laberintos marranos. Argentina: FCE Argentina.