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Sí se puede Chile: por un salario mínimo digno

Lo que entendemos por pobreza ha cambiado drásticamente con los años. Antes de los avances
tecnológicos de la era moderna, los que tenían suficiente para comer y beber eran los afortunados,
después de cientos de años, el acceso al alimento, agua y una vivienda fueron necesidades básicas
que debía darles un señor feudal a sus trabajadores. Después de la Revolución Industrial, se les debía
pagar a los trabajadores por su trabajo, al principio, cada empleador decidía independientemente
cuanto pagarle a sus obreros, pero siguiendo el curso de la historia, los trabajadores empezaron a
exigir una paga mínima por horas de trabajo, esta debía asegurarle el acceso a una vivienda, una
canasta básica de alimentos y la compra de vestimenta para ellos y sus familias. Todas estas cosas
antes eran privilegios, pero en la actualidad son lo mínimo que debería tener un ser humano, se
convirtieron efectivamente en un derecho.

En Chile, el ingreso mínimo para los obreros (industriales y agrícolas) empezó a implementarse
desde aproximadamente 1953, según el libro “Historia viva de Chile” (Canihuante Toro, 1999).
Actualmente el valor de este sueldo es de $301.000, pero el problema es que este se encuentra
muy por debajo la línea de pobreza de una familia promedio (4 personas) que es de $429.259
(Ministerio de Desarrollo Social, 2019). Por esto, se proponía un aumento del ingreso mínimo para
llegar sobre los $400.000. En efecto, los gobiernos, los trabajadores y las empresas deben trabajar
juntos para asegurarse de que el salario mínimo de nuestro país esté sobre la línea de la pobreza,
solo así se puede asegurar que una familia cubrirá sus necesidades básicas.

En primer lugar, debemos entender los conceptos de salario mínimo y líneas de pobreza y la
importancia de que estén directamente relacionados. El ingreso mínimo mensual (IMM), es “la suma
mínima que deberá pagarse al trabajador por el trabajo o servicios prestados, dentro de un lapso
determinado, bajo cualquier forma que sea calculado, por hora o por rendimiento, que no puede
ser disminuida, ni por acuerdo individual ni colectivo, que está garantizada por la ley y puede fijarse
para cubrir las necesidades mínimas del trabajador y de su familia, teniendo en consideración las
condiciones económicas y sociales de los países." (Oficina Internacional del Trabajo, 1992). Por otro
lado, las líneas de pobreza son “el valor de la canasta mínima de bienes y servicios que una familia
debería adquirir para suplir sus necesidades más básicas de supervivencia y bienestar” (Muñoz
Ayala, 2009). Como se puede ver, solo por las definiciones entendemos que estos dos significados
se complementan, es incoherente que un salario mínimo no pueda cubrir lo básico que necesita una
familia.

En segundo lugar, el IMM está actualmente desalineado de la economía, esto significa que
“cualquier aumento por debajo de los $420.000 no tendría un mayor efecto para nuestro país”
(Kremerman, 2018). Además, el crecimiento económico que ha experimentado el país en los últimos
años es una buena base para un incremento en los salarios, si bien no de $130.000 inmediatamente,
pero de más de los $20.000 cada seis meses que aumentan ahora.

Por otro lado, uno de los argumentos en contra del aumento del salario mínimo es que este
provocaría un aumento en el desempleo, principalmente por el hecho de que las empresas deberán
pagar más por sus empleados y por lo tanto lo mejor es despedir o simplemente dejar de contratar,
sin embargo, estudios muestran que el valor del sueldo y la desocupación no tienen relación. “Los
recientes incrementos en el salario mínimo no han tenido efectos negativos en el empleo como es
predicho en el modelo económico tradicional” (Card, D. & Krueger, A. B., 2015).

No obstante, se dice que “la persona que contrata a un trabajador, ya sea una empresa pequeña o
grande o una persona natural, no es responsable de asegurar los recursos mínimos necesarios para
un hogar, sino que contratará a las personas en relación al trabajo que desarrollarán” (Grünwald,
2018), junto con la afirmación de que “si los ingresos totales obtenidos por los trabajadores no son
suficientes para poder solventar los gastos necesarios del hogar, es el Estado a través de las políticas
sociales, el llamado a proveer ello” (Grünwald, 2018). Si bien se podría decir que estas eran
afirmaciones válidas hace algunos años, actualmente las empresas deben entender que tienen una
responsabilidad social con sus trabajadores, el compromiso de darles una buena calidad de vida.

En conclusión, el aumentar el ingreso mínimo mensual por sobre los $400.000, es no solo posible,
sino que también muy necesario, ya que de esta forma la gente que gana esta cantidad podría
superar las líneas de pobreza sin necesidad de sacrificar tiempo familiar (además la misma definición
de “salario mínimo” especifica que debe estar sobre estas líneas). Asimismo, los principales
argumentos en contra de este acrecentamiento se apoyan en afirmaciones que ya han sido
refutadas por estudios internacionales. Y con esto, la responsabilidad social de las empresas con sus
trabajadores. “El objetivo de la política del salario mínimo a nivel mundial y en Chile, que parte en
1937 bajo el concepto de sueldo vital, es que el trabajador pueda satisfacer las necesidades básicas
de sí mismo y su grupo familiar” (Kremerman, 2018).
Bibliografía
Canihuante Toro, G. (1999). Historia viva de Chile. Pehuén Editores Limitada.

Card, D. & Krueger, A. B. (2015). Myth and Measurement: The New Economics of the Minimum
Wage-Twentieth-Anniversary Edition. Princeton University Press.

Grünwald, C. (1 de agosto de 2018). Aterrizando la discusión del salario mínimo en Chile. (N.I.,
Entrevistador)

Kremerman, M. (3 de enero de 2018). Fundación SOL sobre salario mínimo: “No puede ser que
una persona que trabaja jornada completa sea pobre”. (M. C. Espinoza, Entrevistador)
Obtenido de https://radio.uchile.cl/2018/01/03/fundacion-sol-sobre-salario-minimo-no-
puede-ser-que-una-persona-que-trabaja-jornada-completa-sea-pobre/

Ministerio de Desarrollo Social. (2019). Valor de la Canasta Basica de Alimentos y Lineas de


Pobreza. Santiago.

Muñoz Ayala, J. E. (2009). ESTIMACIÓN DE COEFICIENTES DE ORSHANSKY A PARTIR DE UN


SISTEMA COMPLETO DE ECUACIONES DE DEMANDA: UNA NUEVAMETODOLOGÍA PARA LA
ELABORACIÓN DE UMBRALES DE POBREZA. . Cuadernos de economía, 28(50), 2.

Oficina Internacional del Trabajo. (1992). Salarios minimos : mecanismos de fijación, aplicación y
control, Informe III (Parte 4 B). Ginebra.