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La materia orgánica es un componente fundamental en los procesos edáficos y tiene un

efecto positivo en la productividad de los sistemas agrícolas (Raison y Rab, 2001). Por
su efecto cementante sobre las partículas propicia la formación de agregados y mejora la
estructura del suelo, lo que incrementa los flujos de agua, aire y calor y en su proceso de
descomposición y mineralización, aporta elementos nutritivos para las plantas incrementa
la capacidad de intercambio de cationes del suelo, con lo que disminuyen las pérdidas de
elementos nutritivos por lixiviación y protege a algunos elementos nutritivos en contra de
su fijación por la arcilla del suelo. (Oades, 1993).
El contenido de materia orgánica en suelos agrícolas es el resultado del balance entre las
adiciones de residuos orgánicos y su tasa de mineralización. El cambio de sistemas de
cultivos anuales a perennes, suele ocasionar un aumento de la materia orgánica por el
incremento en el depósito de materiales orgánicos, a través de la incorporación de
hojarasca, ramas y raíces. Estos contenidos de materia orgánica activa ayudan al
mejoramiento de algunas propiedades físicas del suelo como lo son la capacidad de
infiltración y estabilidad estructural. (Galvis-Spínola, 2000)
La materia orgánica ha sido considerada tradicionalmente uno de los factores
fundamentales de la fertilidad de los suelos. Es el reservorio de alrededor del 95% del
nitrógeno edáfico e influye favorablemente sobre propiedades físicas como la erodabilidad
y la densidad aparente. (Swift, Woomer 1991)
La mayor parte de la materia orgánica se encuentra cerca de la superficie del suelo, la
parte aéreas de las plantas que no se cosechan quedan en superficie y las raíces se
convierten en materia orgánica cuando sus células pierden funcionalidad o mueren. La
mesofauna del suelo (lombrices, insectos) incorporan los residuos más profundamente en
el suelo por lo que la mayor concentración de materia orgánica se da en los primeros 15‐
20 centímetros de suelo.
Una característica de la materia organica, que ha adquirido gran relevancia en los últimos
años es su elevado potencial para secuestrar Carbono de forma estabale, principalmente
a través de los procesos de humificación y de formación de complejos órgano minerales,
que conducen o favorecen la formación de formas estables y refractarias de Carbono
orgánico.
El efecto benéfico de la materia organica sobre la fertilidad de los suelos especialmente
sobre aquellos altamente meteorizados es de una importancia dramática con relación a
sus contenidos, pues está demostrado que incrementos mínimos benefician
simultáneamente las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo. Aunque la
interacción de estas tres propiedades dificulta la cuantificación del efecto benéfico de la
MOS, para complicar aún más la situación es muy factible que los distintos componentes
de la MOS estén afectando simultáneamente y en forma distinta la dinámica, las
propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo.
Aunque no se conoce a ciencia cierta la naturaleza de los procesos implicados ni las
fracciones de MOS que afectan las propiedades del suelo, es claro que ésta presenta
efectos benéficos como los siguientes:
 Es fuente importante de micro y macro nutrimentos especialmente N, P, Y S,
siendo particularmente importante el P orgánico en los suelos ácidos.
 Ayuda a la estabilización de la acidez del suelo.
 Actúa como agente quelatante del aluminio.
 Actúa como quelatante de micronutrientes previniendo su lixiviación y evita la
 toxicidad de los mismos.
 Regula los fenómenos de adsorción especialmente la inactivación de plaguicidas.
 Mejora la capacidad de intercambio del suelo.
 Mejora la cohesión y estabilidad de los agregados del suelo
 Es fuente energética de los microorganismos especialmente por sus compuestos
de carbono.
 Estimula el desarrollo radicular y la actividad de los macro y microorganismos del
suelo.
(G. Meléndez/Taller, Abonos Orgánicos/CATIE/GTZ/UCR/CANIAN)
BIBLIOGRAFIA

- Raison, R.J., and M.A. Rab. 2001. Guiding concepts for the application of
indicators to interpret change in soil properties and.
- processes in forests. In: R.J. Raison et al., editors, Criteria and indicators for
sustainable forest management. Vol. 7. CAB
- Oades, J.M. 1993. The role of biology in the formation, stabilization and
degradation of soil structure. Geoderma 56:377-400.
- Galvis-Spínola, A. 2000. Propuesta para generar indicadores sobre la
productividad de los suelos agrícolas. En: R. QuinteroLizaola et al., editores,
La edafología y sus perspectivas al siglo XXI. Tomo I. CP-UNAM-UACH,
Montecillo, MEX. p. 351-368.
- Swift MJ, Woomer P. 1991. Organic matter and the sustainability of
agricultural Systems: definition and measurement. En: Soil organic matter
dynamics and sustainability of tropical agriculture. Ed. Mulongoy K, Merckx
R. John Wiley & sons, New York, pág. 3-17.

- http://www.cia.ucr.ac.cr/pdf/Memorias/Memoria%20Taller%20Abonos%20Org
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