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UNIVERSIDAD DE BAJA CALIFORNIA

DOCTORADO EN EDUCACIÓN

HISTORICISMO CIENTÍFICO
CIENCIA, FILOSOFÍA y MÉTODO
Reporte de Lectura Actividad # 2

Curso
FILOSOFÍA DE LA CIENCIA. GRUPO A

Nombre del doctorante


OLGA LUCIA MASSO SANJUÁN

Nombre del catedrático


Dr. CARLOS AMADOR ORTIZ

Cali, Colombia; Octubre de 2018


Recuperada de internet el 21 de septiembre de 2018

HISTORICISMO CIENTÍFICO
CIENCIA, FILOSOFÍA y MÉTODO

Desde sus inicios, tanto la filosofía como la ciencia se han ocupado del Saber, en
cómo se ha desarrollado y cómo se han definido, evaluado y han cambiado las
distintas teorías científicas a través de los tiempos, particularmente a lo largo del
siglo XX. En esa perspectiva, el interés principal de ellas consistió en reconocer
cuando una afirmación es verdadera, ello implicó determinar qué condiciones debía
cumplir el conocimiento para asegurar su veracidad. Formular estas cuestiones de
manera simplificada llevó a estas disciplinas a tratar de resolverlas ocupándose de
interrogantes como bajo qué condiciones un conocimiento es científico, cuáles
fueron los caminos de la filosofía de la ciencia que demarcaron y orientaron su
historia, y sobre cuáles principios y conceptos se fundamentó.

En este trabajo se plantean algunos aspectos teóricos básicos en torno a la relación


del método científico con el nuevo enfoque de la filosofía de la ciencia dados por los
autores Asensi y Parra. En primer lugar, se expone algunos antecedentes de cómo
la ciencia en su pretensión de búsqueda de la verdad, erige su fundamentación
sobre la falsación de hechos para llegar a ella, (basándose en las diversas teorías
que surgieron en ese entonces). A la par, se reflexiona sobre las distintas posturas
y criterios que existieron para juzgar y diferenciar lo que es verdadero y lo que es
falso, principalmente, a lo largo del siglo XX, haciendo un rápido recorrido por la
historia de la Filosofía para conocer los aportes a este asunto de pensadores como
Kuhn, Newton, Feyerabend, Russell, Wittgenstein, Popper y otros más.
Finalmente, se fijan ciertos planteamientos del desarrollo del método científico y de
la nueva filosofía de la ciencia como herramientas que sirven para lograr una mejor
comprensión de cómo acceder y producir nuevos conocimientos.

LA CIENCIA Y LA FILOSOFÍA COMO FUENTE Y PRODUCCIÓN DE


CONOCIMIENTO: RECORRIDO HISTÓRICO

La relación filosofía y ciencia, conlleva a determinar un proceso de conocimiento,


proceso que se da entre un sujeto y un objeto, con las correspondientes
asociaciones que se establecen entre ellos. Es en este sentido, cobra importancia
la epistemología, la cual con la pretensión de esclarecer dichas relaciones le dio
una orientación histórica a las diversas posiciones y enfoques filosóficos y científicos
que surgieron en cada época, advierte además, que ellas acercan (en un mismo
nivel de correlación) y son una fuente de generación de conocimiento.

Visto de este modo, recorrer los caminos de la filosofía de la ciencia a lo largo del
siglo XX, lleva a tratarla para entenderla como aquel sistema constituido no sólo por
las ideas y concepciones ya establecidas (el conocimiento común) sino también, por
las nuevas ideas que surgieron de los conocimientos más elaborados (el
conocimiento científico). Fue así como los conceptos “paradigma y falsación”
marcaron el “historicismo científico” de gran parte de este siglo.

Acceder al conocimiento siempre ha sido una necesidad vital para el hombre. En un


principio las explicaciones derivadas de creencias míticas o religiosas tomaron
cierto valor, pero que con el paso del tiempo y con el progreso de las ciencias se
hizo plausible abandonarlas y dar paso a explicaciones más racionales. Fue así
como al plantearse nuevas formas para crear conocimiento, que naci un tipo de
conocimiento que llamamos hoy la ciencia moderna.

Adentrarse en los caminos últimos de la filosofía de la ciencia, los autores Asensi V.


y Parra A. advierten que implica considerar la posibilidad que para llegar a la verdad
se tome para ello el camino de la falsación, dicen “lo propio de la ciencia no es su
verificación definitiva, sino más bien su falsabilidad” (Asensi y Parra, 2002). Popper
filósofo y defensor de la racionalidad de la ciencia fue uno de los pensadores para
el cual existía esta posibilidad, sostenía que “una verificación definitiva resultaba
imposible como método para certificar un enunciado; bastaba encontrar un solo
caso en que éste resultaba falsado para desecharlo”, es decir, encontrar un
contraejemplo que derribara dicha verdad. Para él, la ciencia era la única que
permitía criticar sistemáticamente los errores y corregirlos. El significado de verdad
se presentaba entonces desde varios puntos de vista, la dependencia de su
formulación quedaba enmarcaba en las pretensiones propias de cada teoría en la
corriente filosófica en que nacían.

Así utilizar el principio de la falsación o el acto de falsar parcial o totalmente las


teorías existentes surgió como un recurso en el recorrido histórico de la ciencia para
modificar o eliminar paradigmas, creencias, prejuicios y para que surgieran nuevas
teorías e ideas.

Aunque comúnmente dicen los autores Asensi y Parra: que


aceptamos lo que es en el modo en que ha existido, los especialistas parten de esos
y otros saberes acumulados para falsar una teoría. Proponen la siguiente situación
para explicar esto:
“Pongamos un ejemplo, hoy, que vivimos bajo un sistema heliocéntrico,
todos “sabemos” que es la tierra la que gira alrededor del sol, y no al revés. Sin embargo, si nos
situáramos dentro de las estrictas reglas de lo que significa “saber” en sentido científico, muy pocos
saben que eso es así. Saber científicamente eso que todos, de manera común, damos por sabido,
exige una alta especialización, años de trabajo, dominio de las matemáticas y de una serie de
técnicas al alcance de pocos; ni siquiera cada científico parte de cero para recorrer el camino que
los viejos científicos renacentistas siguieron para producir lo que hoy conocemos como revolución
copernicana (Asensi y Parra, 2002)”.

Así, el saber situado bajo las estrictas exigencias de lo científico y de lo común u


ordinario, se presenta en cada marco conceptual con sus propias peculiaridades,
en el primero regulado por una alta especialización, que requiere el dominio de las
matemáticas y de una serie de técnicas desarrolladas por etapas; en el segundo,
por el carácter acrítico que caracteriza a este conocimiento, no se da siempre del
mismo modo, el sentido común es quien atribuye una relación de continuidad entre
él y la ciencia. Puede decirse entonces, que las ciencias formales tratan
enunciados correctos, coherentes con las reglas del sistema en el cual se inscriben
(conocimiento científico), en tanto que las ciencias empíricas se remiten a
enunciados que describen el comportamiento natural de las cosas, es decir, que
estos coinciden con la realidad (conocimiento ordinario).

La discusión hasta el momento, ha llevado a determinar la visión del conocimiento


desde la ciencia, pero bien se sabe que este concepto es quien impone una relación
estrecha entre ciencia y filosofía, ya que él constituye el eje central de análisis de
ellas. En esta perspectiva, al situarnos ahora desde la filosofía (vista como ciencia
y fuente de generación de conocimiento), se plantea la reflexión a nivel mental de
las consideraciones que se tienen sobre la verdad, surge la necesidad de
repensarla, es decir, de construir y de desconstruir los planteamientos expuestos
por los filósofos sobre los saberes. Pensar a este nivel o “filosofar” acarrea la
formulación de preguntas, y responderlas introduce al campo de la reflexión
filosófica esto es, hacia la investigación científica.

Por tanto, la discusión sobre el conocimiento se torna en cuestiones derivadas de


preguntas como: ¿qué es conocimiento? ¿de qué manera éste ha influido en la
historia? ¿en qué se fundamenta? Las respuestas que se han dado a través delos
tiempos son múltiples y variadas, tanto filósofos como científicos han tratado de
resolverlas, desde épocas antiguas con pensadores como Sócrates, Platón,
Aristóteles, pasando por la edad Media, hasta llegar a la edad Moderna e inclusive
en la actualidad continúa la discusión, aunque en cada momento el problema se ha
tratado con planteamientos propios, dando argumentos desde la posición de cada
quien, y dentro del paradigma en el cual se inscribe. Esta relación queda claramente
evidenciada por Azcárraga (2003), cuando expone en el texto:

“Fue el filósofo, matemático y maestro de Bertrand Russell, Alfred N.


Whitehead, quien afirmó que toda la historia de la de la filosofía podría reducirse a notas de pie de
página a los diálogos platónicos. La frase, aunque exagerada, cobra su verdadero sentido si
recordamos que Platón vivió hace 2400 años. La filosofía no puede, hoy, vivir de espaldas al
conocimiento científico, y menos aún, tratar de relativizarlo en un intento fútil de retener un espacio
privilegiado o protegido, que es lo que, en el fondo, han intentado algunos filósofos postmodernos
con sus críticas desmesuradas a la racionalidad y objetividad de la ciencia. La filosofía debe estar,
hoy, unida a la ciencia. La ciencia nos ayuda a comprender como son las cosas (Azcárraga, 2003)”.

Los autores Asensi y Parra (2002), en su artículo ponen de manifiesto que durante
gran parte del siglo XX, la filosofía de la ciencia pretendió explicar problemas
relacionados con el saber, se encargó de investigar el conocimiento científico (su
desarrollo y práctica en esta línea). En este marco contextual la noción de
paradigma cobra relevancia, mencionan además, que fue el filósofo y físico Thomas
Kuhn quien la introdujo (aunque ya había sido utilizada anteriormente). Hacen
referencia a la necesidad de separar dos asuntos: “los distintos paradigmas
científicos y el ámbito de las creencias o de los prejuicios culturalmente locales”. Lo
que es interpretado como “la ciencia frente a la superstición”. Explican que, “hay
casos en que dos teorías, ambas pretendidamente científicas, dadas en un mismo
ámbito cultural y que comparten métodos científicos comúnmente aceptados
parecen incompatibles”.

Los autores, terminan afirmando que lo más probable, es que se esté frente a un
cambio de paradigma. Ejemplifican la modificación que sufrió un paradigma
existente en el recorrido histórico de la ciencia, cuando hablar de Einstein frente a
Newton, el paso al paradigma de la información para explicar determinadas teorías
físicas o incluso sociales. Su planteamiento sugiere que el principio de falsabilidad
y paradigma, marcaron notablemente el historicismo científico de ese tiempo;
Jesús Mosterín (2001) señala que actualmente esta condición parece haber
pasado, cuando se trata de cuestionar la verdadera actividad de la ciencia.

Resaltan también, los cuestionamientos hechos por Paul Feyerabend (seguidor del
antimétodo o del anarquismo-dadaísmo científico), sobre la actividad de la ciencia,
pues este “la sitúa en un contexto social, económico y político, histórico en suma,
determinado, y condicionado por él”, según él, el contexto haría que los resultados
de la ciencia fuesen unos u otros dependiendo a qué condicionamientos e intereses
responden. Lo que lo llevó a afirma que el mejor método es ninguno.

Los autores en suma en su artículo, hacen un análisis sistemático de la evolución


de la ciencia y la filosofía en la búsqueda de explicaciones sobre la verdad, aluden
a modelos de ellas en un principio procedentes de generalizaciones de datos
(inducción), en otros se evidencia cómo la ciencia utiliza las teorías como
instrumentos y de esta forma predecir fenómenos observables; de ese algo en ella
que hay de convención o de conveniencia; pero unos y otros llevan en ultimas a
concluir que el progreso de la ciencia va más allá del campo de la experiencia o la
simple intuición; y este se determina por un crecimiento en la formulación de nuevas
teorías, como lo afirman Asensi y Parra:

“Se trata de algo más simple y más complejo al mismo tiempo: la ciencia
lleva a cabo descripciones útiles de la realidad. Es posible que, como aseguran ciertos científicos
de la ciencia, las teorías estén ahí afuera, esperando a ser descubiertas, pero es posible también
que, como indicaba Einstein hablando de las matemáticas: En la medida de que los enunciados de
la Matemática se refieren a la realidad, son inciertos; en la medida en que sean ciertos, no se refieren
a la realidad (Asensi y Parra, 2002)”.
Se establece entonces, para aquellos interesados en el estudio del conocimiento
del mundo introducirse en la investigación científica, y este proceso evolutivo
histórico fue el que impulsó hacia una nueva filosofía de la ciencia dando paso a
procedimientos más estrictos y elaborados constituyéndose en un método conocido
como el método científico. A este panorama de la ultimaes el que los autores
concluyen que el nu

Referencias Bibliográficas

AZCÁRRAGA, J. (2003). Ciencia y Filosofía. Métode, Revista de difusión de


investigación de la Universidad de Valencia. Págs. 26-32.
BUNGE, M. (2005). Ciencia: Su método y su filosofía- 1ra. Edición. Buenos Aires:
De bolsillo.