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NÚMERO

ESPECIAL

TIERRA

santa

revista

N Ú M E R O ESPECIAL TIERRA s a n t a revista 5,00 euros
5,00 euros Nueva serie– Año XIII Mayo • Junio 2019 Num 45 (858) Revista fundada
5,00 euros
Nueva serie– Año XIII
Mayo •
Junio 2019
Num 45
(858)
Revista fundada en 1921

La revista de los Santos Lugares

Revista fundada en 1921 La revista de los Santos Lugares VIII centenario de la peregrinación de

VIII centenario de la peregrinación de paz de

S. Francisco a Tierra Santa

peregrinación de paz de S. Francisco a Tierra Santa MUJERES BÍBLICAS p. 8 AGAR, MADRE DEL

MUJERES BÍBLICAS p. 8

AGAR, MADRE DEL PUEBLO ÁRABE, "FUNDADORA" DE LA MECA

Xabier Pikaza

MADRE DEL PUEBLO ÁRABE, "FUNDADORA" DE LA MECA Xabier Pikaza DOSSIER p. 16 HISTORIA DEL ISLAM

DOSSIER

p. 16

HISTORIA DEL ISLAM EN TIERRA SANTA

!
!

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! Ayuda a Tierra Santa Ayúdanos! Si amas la Tierra Santa, éste es el momento de

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Inma R. ToRné Directora Tierra Santa EDITORIAL
Inma R. ToRné
Directora Tierra Santa
EDITORIAL

Alimentando palomas

E El otro día estuve en una parroquia y llevé varios ejemplares de la revista Tierra Santa. Me gusta hacerlo de vez en cuando y confieso que me produce una gran satisfacción observar a la

gente que se la lleva entre las manos ojeándola o bajo el brazo para leerla después. Siento una especie de vértigo al pensar que lo que escribo y lo que publicamos puede no sólo interesar, sino incluso hacer bien a alguna o incluso muchas personas. Es un privilegio a la vez que una enor- me responsabilidad. Pues bien, ese día en cuestión, observé cómo una persona movía la cabeza con disgusto cuando vio la foto de portada del Papa Francisco estrechan- do la mano de del Gran Imán de Al-Azhar. ¡Este Papa amigo de musulmanes!, debió pensar. Una imagen parecida traemos en portada este núme- ro, con otro Francisco, el de Asís, abrazado a otro musulmán, el sultán Malik al-Kamil. Una foto simi- lar que quizás desagrade a algunos, aunque, como es S. Francisco, y de esto hace ya ocho si- glos, la cosa se diluye mucho. Sin embargo, es el mismo gesto y la misma intención: llevar la paz en nombre de Dios. Me gusta particularmente la viñeta que el genial Antonio Mingote hizo sobre este famoso encuentro: la cara del Sultán abso- lutamente maravillado de ese cristiano que, en época de cruzadas, cuando lo normal era enten- derse a cañonazos, se presentó ante él descalzo,

Crédito fotografía de portada: Monastère du gai-rire

desarmado y alimentando a las palomas que anidaban en su hábito. La paloma es la tarjeta de visita de Dios: por un lado, simboliza al Espíritu, y por otro, y a la vez, la paz, ambos presencia y regalo de Dios. El Espíritu, desde el principio de la creación, aletea sobre la tierra buscando dónde posarse. Todos recorda- mos que retornó al arca de la alianza con la ramita de olivo cuando cesó la ira del diluvio; ahí comen- zó a conocerse como embajador de paz. El Espí- ritu inspiró con fuerza a los profetas, descendió suavemente sobre el vientre de María y rasgó los cielos en el bautismo de Jesús para establecer una comunicación permanente entre Dios y sus hijos. El mismo Espíritu irrumpió en este nuevo capítulo de la historia y de la revelación que fue el encuen- tro de Francisco con el Sultán. Dios otra vez rom- piendo esquemas, ideas prefijadas sobre él y la religión; un Dios enamorado de la comunicación, del aire fresco, de encuentros y fraternidades. Francisco en su momento fue un loco, uno ante los que sin duda algunos menearon la cabeza. Ahora ya es santo. En su nombre y siguiendo sus pasos, el Papa Francisco vuelve a ser heraldo del Espíritu

y de la paz. No consintamos hostilidades contra

los que entonces y ahora son elegidos por Dios para abrir sus caminos; no seamos nosotros los

que pongamos obstáculos al Espíritu. Mejor ir por

la vida estrechando manos y alimentando palomas

que meneando cabezas.

MAYO-JUNIO 2019

Mejor ir por la vida estrechando manos y alimentando palomas que meneando cabezas. MAYO-JUNIO 2019 TIERRA

TIERRA SANTA 3

MUJERES BÍBLICAS

DOSSIER

SUMARIO

3

EDITORIAL

Título

Inmaculada R. Torné

4

SUMARIO

6

ACTUALIDAD DE LA CUSTODIA

Santo Sepulcro:

se reanudarán los trabajos de restauración alrededor de la tumba de Jesús

Marie-Armelle Beaulieu

8

MUJERES BÍBLICAS

Agar, madre del pueblo árabe, "fundadora" de la Meca

Xavier Pikaza

16

D OSSIER

18

Lo que Dios nos pide hoy

Fr. Michael Anthony Perry

23

Como San Francisco, soñadores de paz

Fr. Francisco Patton

26

El Islam en Tierra Santa

Antonio R. Rubio Plo

38

La historia de San Francisco de Asís y el Sultán

Fr. Paco Martínez Fresneda

46

Malik al-Kāmil, el Sultán desconocido

Fr. Aquilino Castillo

60

Sometidos a toda criatura. Cinco iconos de encuentro y amistad

Fr. Manuel Corullón

Num 45. (858) Mayo-Junio 2019

TIERRA SANTA, la Revista de los Santos Lugares

Primera época: 1921-2011 (n.º 1-814) . Segunda época, año VIII – N. 45 (858)

Suscripción anual 2019

España papel: 25 . PDF: 20

Concurso: 12 adicionales a la suscripción ordinaria. Amigo: 50 (incluye concurso) Benefactor: 80 (incluye concurso) Banco Popular: IBAN ES33 0075 0123 5206 0023

8278

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Ediciones de Tierra Santa

Edición italiana Giuseppe Caffulli direttore@terrasanta.net Giampero Sandionigi sandionigi@terrasanta.net

Edición francesa Marie-Armelle Beaulieu Marie-Armelle@custodia.org

Edición árabe Najib Ibrahim najib.ibrahim@custodia.org

Edición portuguesa Maria de Lurdes Nunes mariadelurdes_cn@yahoo.com.br Edición inglesa Gregory Friedman greg.f@myfranciscan.com

Maria de Lurdes Nunes mariadelurdes_cn@yahoo.com.br Edición inglesa Gregory Friedman greg.f@myfranciscan.com
65 RECETAS DE TIERRA SANTA Pastela árabe de pollo y almendras 66 PEREGRINACIONES A TIERRA

65

RECETAS DE TIERRA SANTA

Pastela árabe de pollo y almendras

66

PEREGRINACIONES A TIERRA SANTA

68

SUSCRIPCIÓN

66 PEREGRINACIONES A TIERRA SANTA 68 SUSCRIPCIÓN 2019 Mayo-Junio RECETAS TIERRA s a n t a

2019

Mayo-Junio

RECETAS
RECETAS
TIERRA SANTA 68 SUSCRIPCIÓN 2019 Mayo-Junio RECETAS TIERRA s a n t a www.centrotierrasanta.com Dirección

TIERRA

santa

SUSCRIPCIÓN 2019 Mayo-Junio RECETAS TIERRA s a n t a www.centrotierrasanta.com Dirección Maquetación
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Inmaculada Rodriguez Torné

Rafa Liaño

Franciscanos OFM |

Rivadeneyra 28906

tierrasanta.redacción@gmail.com

Centro Tierra Santa

Getafe (Madrid)

Vicedirección

Colaboradores Eugenio Alliata, Emilio Bárcena,

(Madrid)

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Fray Aquilino Castillo

Enrique Bermejo,

Propietario

M-37351-2012 |

Aquilino Castillo,

Custodia de Tierra Santa (Jerusalén)

ISSN: 0333-6212

Consejo de redacción Inmaculada Rodriguez, Aquilino Castillo, Luis Quintana, Emilio Bárcena

Manuel Crespo, Mª José Fernández Martín, Pilar Málaga, Fréderic Manns, José Antonio Merino,

Redacción y administración C/ Joaquín Costa, 36A, bajo A. 28002 Madrid|

Portada © Monastère du Gai-rire

Administrador Fray Aquilino Castillo

Xabier Pikaza, Ángel Romo, José Luis Sicre y Antonio R. Rubio Plo.

Tel. +34 644 444 178 tierrasanta.suscripciones@gmail.com https://www.centrotierrasanta.com/

ACTUALIDAD DE LA CUSTODIA

Santo Sepulcro:

se reanudarán los trabajos de restauración alrededor de la tumba de Jesús

MARIE-ARMELLE BEAULIEU

De izquierda a derecha:

Francesco Patton (Custodio de Tierra Santa), Theophilos III (Patriarca griego ortodoxo de Jerusalén), Nurhan Manoughian (Patriarca armenio de Jerusalén) signatarios del nuevo acuerdo de restauración en el Santo Sepulcro, en presencia de los tres Superiores de las Fraternidades de la Basílica y Consejeros.

El 27 de mayo de 2019, en Jerusalén, los líderes de las tres comunidades religiosas que custodian la basílica del Santo Sepulcro firmaron un acuerdo para el inicio de una nueva fase de trabajo subterráneo alrededor de la tumba vacía de Jesús.

E n el convento de San

Salvador, la casa ma-

dre de los franciscanos

de Tierra Santa, se en-

contraron el patriarca

ortodoxo griego de Jerusalén, Teófilos III, el custodio de Tierra Santa, Fr. Francesco Patton, y el patriarca armenio de Jerusalén, Nourhan Manoughian. Otra fe- cha para la historia: 27 de mayo

de 2019; otro importante acuerdo. Las tres comunidades religiosas que custodian la basílica del Santo Sepulcro (o de la Resurrección –Anástasis-, como

6 TIERRA SANTA

(o de la Resurrección –Anástasis-, como 6 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 la llaman los cristianos de

MAYO-JUNIO 2019

la llaman los cristianos de Oriente) han llegado a un acuer- do dos años después del final de las complejas restauraciones del edículo que contiene la tumba vacía del Señor Jesús. Se aprueba “con gran alegría y satisfacción” (como dice una declaración con- junta) el inicio de una nueva fase de restauración y recuperación. El primer capítulo importante de restauración, llevado a cabo entre marzo de 2016 y marzo de 2017, mostró que, a pesar de las obras terminadas, el edículo aún está en riesgo. La humedad del

subsuelo de la basílica que lo ame- naza erosiona sus cimientos.

Segunda fase de las restauraciones

La segunda campaña de interven- ciones después de la que terminó hace ahora dos años, es ahora posible gracias a este acuerdo fir- mado. El suelo de la basílica se levantará para eliminar las fuen- tes subyacentes de humedad y se volverá a colocar en su lugar nive- lándolo. “Cualquiera que camine por el Santo Sepulcro sabe de lo

que estamos hablando”, dijo el padre Custodio sonriendo duran- te la conferencia de prensa convo- cada para la firma. Con este nuevo acuerdo, las tres autoridades religiosas confían la responsabilidad de los estudios de viabilidad a dos universidades e instituciones científicas italianas (cuyos nombres, por el momento, no se divulgan porque los contra- tos aún están siendo definidos). En otoño deben llevar a cabo in- vestigaciones y sondeos que les permitan determinar qué tipos de intervenciones realizar, su dura- ción y una estimación de los cos- tos. Esta primera fase de estudio podría durar un año. Las inter- venciones reales serán iniciadas más tarde por las propias institu- ciones italianas, con el apoyo de los técnicos que informan a las tres comunidades religiosas. El P. Francesco Patton destacó que la frecuencia de la Basílica del Santo Sepulcro se ha duplica- do después de la restauración del edículo y el patriarca Theophilos observó que estos nuevos traba- jos podrían crear menos proble- mas que los anteriores. “Una de las dificultades de la restauración del edículo, comentó, fue la nece- sidad de garantizar que los servi- cios religiosos que se llevan a cabo dentro de él puedan conti- nuar en forma regular”.

Una operación compleja

El patriarca Manoughian, por su parte, citó un dicho armenio:

“Cuando llegas a firmar un con- trato, ya estás en medio de la obra”. La mitad restante, sin em- bargo, podría llegar a ser muy larga y compleja. El actual suelo de piedra rosa descansa sobre una estructura metálica dañada ahora por el

óxido. El suelo cubre una red de tuberías que se remontan en par- te a la época del mandato británi- co (primera mitad del siglo XX) y en parte a la era otomana ante- rior. Todos deben ser reemplaza- dos. Además de los tubos, debajo de las baldosas también hay teso- ros arqueológicos, como revela- ron los estudios del arqueólogo franciscano P. Virgilio Corbo en los años sesenta del siglo pasado. Estamos hablando de los restos de la basílica erigida por el empe- rador Constantino a partir del 324, pero también de los cimien- tos del templo de Adriano del 135 d.C. También hay un pequeño canal excavado en la roca para drenar el agua que llovía desde el techo de la basílica porque, desde la época de Constantino hasta mediados del siglo XIX, en la parte superior de la cúpula había un óculo abierto (similar al del Panteón de Roma).

Las implicaciones arqueológicas

Si bien el P. Corbo documentó todo aquello a lo que pudo acce- der hace sesenta años, todavía hay puntos en las inmediaciones del edículo y hacia el oeste, en dirección a la capilla siríaca, que podría proporcionar más infor- mación sobre el complejo de la tumba que constituía el cemente- rio en el que se enterraron los restos de Jesús crucificado hasta el momento de la resurrección. Levantando el suelo de la entra- da de la basílica también podre- mos aprender más sobre las tum- bas de los caballeros cruzados que fueron enterrados en esta zona del edificio sagrado. Nuestro conocimiento del san- tuario podría así enriquecerse y volverse más detallado.

Mientras tanto, todas estas

bolsas subterráneas son espacios

en los que se acumula la hume-

dad de la condensación produci-

da por los visitantes del santua-

rio, las fugas en las tuberías existentes y las corrientes crea- das por las corrientes de agua de lluvia. Se requerirá toda la in- ventiva de los técnicos a cargo del trabajo para encontrar los métodos de intervención más adecuados para resolver los pro- blemas sin dañar los restos ar- queológicos.

El capítulo de financiación

En cuanto a la financiación, los

tres líderes religiosos anunciaron la apertura de una cuenta banca-

ria conjunta para reunir las dona-

ciones que los cristianos quieran hacer para ayudar a la restaura- ción. Ya en 2017 la Santa Sede declaró que había previsto una asignación de medio millón de euros para esta segunda fase de

las obras. Entonces, el 6 de mayo,

el patriarca Theophilos anunció

la voluntad del rey Abdallah II de

Jordania de asignar una parte de

la cantidad recibida con el Premio

Templeton 2018 al Santo Sepulcro.

Ahora parece que la suma dispo- nible podría ser de 125 mil euros.

La primera fase de las obras sobre

la tumba de Jesús costó alrededor

de 4 millones y medio de euros.

“Depende de nosotros [los líde- res de las Iglesias] - dijo Teófilos

III - mantener y preservar el ca-

rácter cristiano de Jerusalén. Una misión que no solo es religiosa,

sino también diplomática y, me atrevo a decir, política. La reali- zación de estas obras está desti- nada a completar los esfuerzos realizados por las iglesias duran- te años para restaurar la basílica

y restaurar su esplendor».

por las iglesias duran- te años para restaurar la basílica y restaurar su esplendor». MAYO-JUNIO 2019

MAYO-JUNIO 2019

por las iglesias duran- te años para restaurar la basílica y restaurar su esplendor». MAYO-JUNIO 2019

TIERRA SANTA 7

MUJERES BÍBLICAS

Agar

madre del pueblo árabe, "fundadora" de la Meca

XABIER PIKAZA Teólogo y biblista

8 TIERRA SANTA

de la Meca XABIER PIKAZA Teólogo y biblista 8 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 Luigi Alois Gillarduzzi,

MAYO-JUNIO 2019

Luigi Alois Gillarduzzi, Agar e Ismael en el desierto, 1851.

L a historia de Agar y de su hijo Ismael (Gen 16, 1-16; 21, 9-21), incluida en el ciclo de Abraham, tiene un sentido etio-

lógico (quiere explicar el origen de sus descendientes) y está es- crita desde una perspectiva is- raelita, aunque muestra una gran simpatía hacia Agar, cre- yente y madre, transmisora de una palabra de Dios para las tribus árabes de oriente. Ella es una de las figuras más significa- tivas de la Biblia y de la historia antigua. La semblanza que sigue está inspirada en la voz Agar, de X. Pikaza y A. Haya, Diccionario de las tres religiones (Verbo Divino, Estella 41-44), en colabo- ración con Y. Monturiol, que aporta lo mejor de este trabajo.

1. Mujer utilizada, madre creyente (Gen 16, 1-16).

El texto empieza diciendo que Sara (mujer libre y “pura” de Abraham) no puede darle hijos, pero que tiene una esclava “egip- cia” (que no es libre ni pura) llamada Agar. Pues bien, la libre utiliza a la esclava como “madre nodriza”, poniéndola en manos de Abraham su marido, para tener por medio de ella “hijos legales” (cf. Gen 16, 2). Agar es esclava legal y no tiene más remedio que dejarse “po- seer” por Abrahán, en nombre de Sara, pero no es sumisa, sino que actúa de forma indepen- diente al descubrirse embaraza- da. De esa forma muestra su dignidad de madre, actuando con libertad y no como una sim- ple esclava al servicio de Sara, que quiere someterla y humillar- la (cf. 16, 6). Nos encontramos ante un caso claro de violencia de género,

ante una mujer que maltrata a otra mujer. Pero Agar no se deja humillar, sino que escapa al de- sierto, al lugar donde vivirá des- pués su descendencia, para en- contrarse allí con el Dios que le mira, no para humillarla como Sara (ni para consentir en la hu- millación, como Abraham) sino para ponerla al servicio de su bendición divina (“¡multiplicaré tu descendencia!”: Gen 16, 6).

que será madre, con autoridad divina. Éste es, además, uno de los casos más significativos de “descendencia matrilineal” de un conjunto de tribus, pues los “hijos de Ismael” se llamarán y serán, en verdad, “hijos de Agar” (más que de Abraham), de manera que ella aparece por tanto como la creadora de la es- tirpe de Ismael (¡Dios escucha!) y como la fundadora del santua-

Agar aparece como la creadora de la estirpe de Ismael y como la fundadora del santuario de Beer-lajai-roí, el Pozo de Aquel que me ve, que los musulmanes identifican con La Meca

La encontró el Ángel de Yahvé

junto a un pozo de agua en el desier- to… y dijo: «Agar, esclava de Sara,

¿de dónde vienes y a dónde vas?».

Contestó ella: «Voy huyendo de la

presencia de mi señora Sara». «Vuelve a tu señora, respondió el

Ángel de Yahvé, y sométete a ella».

Y el Ángel de Yahvé dijo:

«Multiplicaré de tal modo tu des- cendencia que no podrá contarse…». Y el Ángel de Yahvé concluyó:

«Mira, has concebido, y darás a luz

un hijo, al que llamarás Ismael, por-

que Yahvé ha oído tu aflicción. Será

un onagro humano. Su mano contra

todos y la mano de todos contra él; y plantará su tienda frente a todos sus hermanos». Y Agar invocó a Yahvé, que le había hablado, diciendo «Tú eres El Roí», pues dijo: «¡He visto al que me ve!». Por eso se llamó aquel pozo «Pozo de Lajai Roí». Está entre Kadés y Béred (Gen 16, 7-12).

Estamos ante la primera anun- ciación del Ángel de Yahvé (que es el mismo Yahvé, Dios de Israel), a una mujer, diciéndole

rio de Beer-lajai-roí, el Pozo de Aquel que me ve (que los musul- manes identifican con La Meca). Ella ha visto a Dios y la ha escu- chado y así aparece como inicia- dora de un culto verdadero (aun- que no israelita) y madre de un pueblo que adora al Dios univer-

sal en el Pozo de la Visión (del Dios que ve). Pero, al mismo tiempo, ella es sólo es una esclava fugitiva, sin derechos, y podría ser conde- nada a muerte por haberse fu- gado. Pero Dios no le reprocha nada, no le acusa de haber abandonado a su señora, sino todo lo contrario. Le dice que vuelva y se someta a su señora y que no se preocupe, pues está bajo la protección del mismo Dios (Gen 16, 9), de forma que será madre de un pueblo nume- roso. Sara, su señora, la ha humilla- do y afligido. Pero Dios ha escu- chado su aflicción y ha respon- dido, de manera que el mismo Yahvé de Israel, Dios universal

MAYO-JUNIO 2019

su aflicción y ha respon- dido, de manera que el mismo Yahvé de Israel, Dios universal

TIERRA SANTA 9

MUJERES BÍBLICAS

À Paris chez Fr. Fanet, Éditeur, Rue des Saints Pères n° 10. XVIIIth century.

Éditeur, Rue des Saints Pères n° 10. XVIIIth century. Los hijos de Agar, una esclava humillada

Los hijos de Agar, una esclava humillada

y afligida, serán protegidos “del Dios

que escucha”, por eso ella aparece en la Biblia como signo del Dios que atiende

y responde a los afligidos

(cf. 16, 11) será “padre” (protec- tor, guía) de su hijo Ismael (que significa “Dios ha escuchado”) y de sus descendientes. Los hijos de Agar, una esclava humillada y afligida, serán protegidos “del Dios que escucha”, de forma que

ella puede aparecer y aparece en la Biblia como signo del Dios que atiende y responde a los afligi- dos. Con esta certeza, como cre- yente, ella vuelve y realiza lo que Dios le pide, poniéndose otra vez bajo el dominio de Sara.

10 TIERRA SANTA

otra vez bajo el dominio de Sara. 10 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 2. Mujer expulsada (Gen

MAYO-JUNIO 2019

2. Mujer expulsada (Gen 21, 8-20).

Agar se somete por tanto y da a luz a su hijo Ismael. Más tarde, también Sara concibe y da a luz otro hijo, a quien llamó Isaac, que significa “risa o juego”. Pues bien, tras la fiesta del destete de ese último, cuando Isaac podía valerse por sí mismo (21, 8), Sara vio que Ismael, el hijo de su es- clava, se reía o jugaba con su hijo carnal, Isaac, y no pudo sopor- tarlo, y exigió que Abraham les expulsara, a la esclava y a su hijo, precisamente allí, en el bor- de del desierto de Berseba, al sur de Palestina. Abraham, padre de los dos niños, no pudo evitarlo, pues el mismo Dios se lo manda- ba. Levantóse, pues, Abraham de ma- ñana, tomó pan y un odre de agua, y se lo dio a Agar, le puso al hombro el niño y la despidió. Ella se fue y anduvo por el desierto de Berseba. Como llegase a faltar el agua del odre, echó al niño bajo una mata, y ella misma fue a sentarse enfrente, a distancia como de un tiro de arco, pues decía: «No quiero ver morir al niño». Sentada, pues, enfrente, se puso a llorar a gritos. Oyó Dios la voz del niño, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde los cielos y le dijo: «¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del niño en donde está. ¡Arriba!, levanta al chico y tenle de la mano, porque he de convertirle en una gran nación. Entonces abrió Dios sus ojos, y Agar vio (excavó) un pozo de agua. Fue, llenó el odre de agua y dio de beber al niño. Dios asistió al niño, que se hizo mayor y vivía en el de- sierto, y llegó a ser gran arquero. Vivía en el desierto de Parán, y su madre tomó para él una mujer del país de Egipto (Gen 21, 14-21).

Josef Straka, Agar e Ismael en el desierto, 1888

Ésta es una de las narraciones más enigmáticas de la Biblia. Sara no quiere que los dos hijos de Abrahán (que están jugando juntos) hereden la tierra de Canaán, pues quiere que sea sólo para Isaac (el hijo de su carne). Pues bien, de esa forma, por los caminos torcidos de Sara, Dios cumple su promesa, no sólo con los descendientes de Sara (que seguirán en Canaán), sino con los de Agar, a la que expulsa, con su hijo, con un poco de pan y un odre de agua, al desierto donde morarán los árabes. El niño Ismael queda así bajo el cuidado de Agar, que aparecerá como madre de las tribus que llevan su nombre (cf. Gen 25, 12-18; 1 Cron 1, 28-31). Agar empieza siendo según eso, una “mujer expulsada”, que debe valerse por sí misma,

cuidando de su hijo, conforme a la palabra del Dios a quien ha creído. Ella es por tanto una mujer abandonada en el desier- to, con un hijo en riesgo de mo- rir, bajo la sombra de un arbusto, en manos de Dios, sin más re- curso que el llanto (cf. Gen 21, 16), como signo de millones de mujeres abandonadas, expulsa- das, que apenas tienen fuerzas para cuidar a sus hijos y que, sin embargo, lo hacen. Significativamente, el texto dice que la madre lloraba en alto, pero añade que “Dios es- cuchó la voz del muchacho” Ismael, que significa ¡Dios es- cucha! (Gen 21, 16-17). Pues bien, ese Dios que escucha el llanto del niño (como escuchará el de los hebreos en Egipto: Ex 1) habla a la madre, abre sus ojos, y le muestra un pozo

(lugar) de agua, de forma que la madre y el hijo beban y puedan mantenerse en el desierto. El texto no dice cómo siguió la historia, pero supone que Agar cuidó al niño hasta que se hizo hombre maduro, de mane- ra que pudo engendrar un con- junto de clanes y tribus que mantuvieron la memoria del Dios de Abraham (Dios de Agar, esto es, de los agarenos e ismaelitas) en los bordes del desierto. El mismo relato bíbli- co supone que Agar mantuvo la memoria de Abraham, de tal forma que su hijo Ismael siguió cuidando de su padre en los últimos momentos y así vino para sepultarle, con Isaac, su hermano, en la cueva de Macpela, que Abrahán había comprado para enterrar a Sara (Gen 25, 9; cf. Gen 23).

MAYO-JUNIO 2019

de Macpela , que Abrahán había comprado para enterrar a Sara (Gen 25, 9; cf. Gen

TIERRA SANTA 11

MUJERES BÍBLICAS

Gustave Doré, Agar e Ismael en el desierto, 1866
Gustave Doré, Agar e Ismael en el desierto, 1866

3. Mujer recordada:

cristianismo

La historia de Agar ha recibido en el cristianismo una interpre- tación negativa, transmitida por Pablo y conservada en un “mi- drash” o comentario bíblico de origen anterior, donde las dos mujeres de Abrahán (Agar y Sara) se interpretan alegórica- mente. Estas mujeres son dos pactos:

Agar, el pacto del monte Sinaí que engendró hijos para la esclavitud. Porque Agar representa al Sinaí, montaña que está en Arabia y co- rresponde a la Jerusalén actual, la cual es esclava juntamente con sus hijos. Pero la Jerusalén de arriba, la cual es nuestra madre, es libre» (Gal 4, 24-25). Conforme a esta visión, el ju- daísmo que sigue sometido a la ley es un judaísmo de esclavitud, vinculado a las obras de este mundo (simbolizadas por Agar), sin fe profunda, un judaísmo que, al final, queda fuera de la alianza de Abraham. Esa inter- pretación de Pablo tiene sus va- lores (si se toma como alegoría, para destacar la importancia de la fe), pero resulta limitada y al fin falsa (es contraria al texto del libro del Génesis), y corre el ries- go de pasar por alto “la fe de la esclava”, que es Agar. En esa línea, retomando la inspiración más honda de Jesús (¡amigo de esclavos, desprecia- dos y expulsados!), podemos y debemos retomar desde un fon- do cristiano la figura de Agar, como mujer y creyente, como creadora de una estirpe espiri- tual que proviene también de la Biblia (y que ha sido desarrolla- da en el Corán). En contra de ese midrash transmitido por Pablo, en la línea de lo que estamos

transmitido por Pablo, en la línea de lo que estamos Debemos retomar desde un fondo cristiano

Debemos retomar desde un fondo cristiano la figura de Agar, como mujer y creyente, como creadora de una estirpe espiritual que proviene también de la Biblia y que ha sido desarrollada en el Corán

comentando, Agar aparece en el Génesis como verdadera creyen- te; como una mujer oprimida que, desde su misma opresión, es capaz de mantenerse a la es- cucha de la Palabra de Dios, al servicio de la Vida. Ciertamente, Agar pertenece a la historia de la Biblia Hebrea,

pero su figura desborda los lími- tes de Israel y puede presentarse como símbolo de mujer creyente (y cristiana). En esa línea pode- mos y debemos completar la alegoría de Pablo en Gal 4, 24-25, reescribiendo la historia de Sara, desde la perspectiva de las mu- jeres de la primitiva historia

12 TIERRA SANTA

la historia de Sara, desde la perspectiva de las mu- jeres de la primitiva historia 12

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cristiana, especialmente de María Magdalena y de María la Madre de Jesús.

4. Mujer recordada: islam

El nombre que Agar recibe en la tradición islámica es Haÿÿar, que en árabe significa “Emigrante”, de la misma raíz que Hiÿra (Hégira) y que Haÿÿ – la peregri- nación, que es el quinto pilar del islam–. Cuando los musulmanes realizan esa Peregrinación ma- yor (Haÿÿ), para recordar al Dios de Abrahán y de Muhammad, en La Meca, en realidad lo que hacen es repetir los pasos de Agar, cuando recorría ese desier- to que era el valle de Becca (que luego se llamará La Meca) entre los montes de Safa y Marwa en busca del agua. Ir a beber del pozo de agua que la divina pro- videncia le hizo descubrir a Agar en aquel lugar – llamado çamçam (“borbotón”) – es todavía una parte del rito de peregrinación de los musulmanes. Como des- cubridora de ese pozo que hizo posible el despliegue de la vida en aquel entorno, Agar es la fun- dadora de La Meca. Y pese a que se sabe que ella se encuentra enterrada allí ‒ en el interior del harâm o lugar sagrado de La Meca–, muchas veces los musul- manes lo olvidan, y olvidan tam- bién que la ciudad más santa del islam fue fundada por una mu- jer, y lo fue porque esa mujer recibió la visión de un ángel y se sometió a la orden que éste le portaba. Todo esto tiene una importan- cia capital. Agar no es sólo la primera mujer en todo el relato bíblico a la que se le aparece un ángel, sino que es la única a la que se le aparece dos veces. Es

James Tissot, Agar y el ángel en el desierto, ca. 1896-1902

Tissot, Agar y el ángel en el desierto, ca. 1896-1902 ella la que, primero provocando la

ella la que, primero provocando la aparición angélica con su ac- titud de desafío y reproche al cielo, y luego con su obediencia a las sugerencias angélicas, crea en ese exacto lugar un espacio sagrado, que fue primero un oasis y luego un santuario. Ése es el orden de lo divino en el

sentir de los pueblos semitas: lo sobrenatural comienza con lo natural. Una tradición exegéti- ca, profundamente machista como es la árabe, ha disfrazado (y casi ocultado) la importancia capital de Haÿÿar que es Agar (y de ese lugar sagrado de La Meca). Muchas veces se dice

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capital de Haÿÿar que es Agar (y de ese lugar sagrado de La Meca). Muchas veces

TIERRA SANTA 13

MUJERES BÍBLICAS

que fue Ismael y no su madre, el que escarbando en la tierra en-

cubriendo entonces el pozo sa-

sufrimiento”. Pues bien, esta aparición de un ángel para

contró el agua de çamçam, aun-

anunciarle que está embarazada,

que según la Biblia “ella dejó al

y

que su descendencia será nu-

niño bajo un matorral y dijo: No

merosa, vincula la historia de

quiero ver morir a mi hijo”, des-

grado (Gen, 21,15). Cuando se elimina u oculta el papel de Agar, toda la historia de

Agar con la de María, la madre de Jesús.

La actitud de Agar es la obe- diencia a la voluntad divina, igual que la de María. En esa lí-

la

revelación de Dios en La Meca

nea se sitúa la tradición musul-

y

del descubrimiento del pozo

mana, según la cual Agar fue

sagrado pierde su sentido o reci- be un sentido distinto, pues ella

llevada por Abraham al lugar que luego sería La Meca. De una

(¡la madre!) no aparece como

u

otra forma, Agar termina mo-

fundadora de nada, sino sólo

rando en el desierto con Ismael:

como simple engendradora del

el

desierto, el lugar de toda ini-

fundador de La Meca y del de la

ciación. No por casualidad “de-

Caaba. Pues bien, en contra de eso, según la Biblia judía y con- forme a la más honda tradición

sierto” (midbar) en hebreo signi- fica literalmente “el lugar de la palabra”. El desierto es también

del islam, fue la misma provi- dencia divina la que guio los

el

lugar de la liberación. Las connotaciones con la his-

caminos de Agar (Haÿÿar), la cual, para ser libre y liberar a su progenie, debió empezar su-

toria del Éxodo israelita son evi- dentes. Al ser expulsada de la casa de Abraham, para vivir en

friendo la humillación, el odio,

el

desierto, Agar pasa de ser es-

el abandono y la exposición a la

muerte en el desierto.

clava a ser libre y logra que su descendencia sea libre, de mane-

Cuando los musulmanes realizan la Peregrinación mayor (Haÿÿ) en La Meca, en realidad lo que hacen es repetir los pasos de Agar, cuando recorría ese desierto que era el valle de Becca (que luego se llamará La Meca)

La Biblia hebrea relata el epi- sodio de la primera huida de Agar al desierto por motivo de

los malos tratos que le daba Sara, recibiendo allí la revelación de Dios que le dice: “Multiplicaré tu descendencia, que será inconta-

ble

Estás embarazada y tendrás

un hijo llamado Ismael porque Ya hvé ha esc uc hado t u

14 TIERRA SANTA

Ismael porque Ya hvé ha esc uc hado t u 14 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 ra

MAYO-JUNIO 2019

ra que la tierra que ella habita con Ismael, primogénito de Abrahán, es la cuna de un pue- blo independiente que sigue su propio destino. En la genealogía árabe tradi- cional, Haÿÿar (Agar) es la ma- triarca de los árabes del norte, los ´adnâníes, descendientes de ´Adnân, que era de la estirpe de

(Agar) es la ma- triarca de los árabes del norte, los ´ adnâníes , descendientes de
(Agar) es la ma- triarca de los árabes del norte, los ´ adnâníes , descendientes de

Ismael, de los que nació el profe- ta Muhammad, que fue, no sólo el transmisor y testigo de la fe de Abrahán y de Ismael, sino, sobre todo, de la de Agar. Según eso, en la tradición is- lámica, Dios no expulsó al de- sierto a Agar e Ismael para abandonarlos allí, sino que los acompañó hasta el valle de

Por eso es necesario volver a la historia del Génesis, donde Agar aparece como una mujer importante, creyente, valerosa, la primera con la que Dios ha conversado, recibiendo una pro- mesa de descendencia y de vida, una promesa que viene del mis- mo Dios de los judíos y cristia- nos.

Ir a beber del pozo de agua que la divina providencia le hizo descubrir a Agar en aquel lugar – llamado çamçam (“borbotón”) – es todavía una parte del rito de peregrinación de los musulmanes

Becca y los protegió allí. Años después, Abraham, con el per- miso de Sara, visitó tres veces a Ismael. La primera vez, Ismael no estaba presente cuando llegó su padre y fue tratado de mane- ra poco hospitalaria por su nue- ra, por lo que Abraham dijo a su hijo que la repudiase. La segun- da, vez Ismael tampoco estaba presente, pero la nueva esposa de Ismael le acogió hospitalaria- mente, por lo que Abraham le dijo a su hijo que la conservase como esposa. Durante la tercera visita, Abraham pidió a Ismael que le ayudara a reconstruir la Caaba e instauraron los ritos de la peregrinación. Sea como fuere, el patriarca Abraham se encuentra entre dos mujeres (Agar y Sara) y en- tre dos pueblos (judíos y ára- bes). Pues bien, en contra de ese principio, judíos, cristianos y musulmanes respetan a Sara, pero tienden a ignorar a Agar por prejuicios que han perdura- do en contra de la misma Biblia.

Henry Oliver Walker, Agar e Ismael, 1892.

la misma Biblia. Henry Oliver Walker, Agar e Ismael, 1892. Según eso , el “triángulo” Sara-Abraham-Agar,

Según eso, el “triángulo” Sara-Abraham-Agar, que el “mi- drash” de Pablo en la carta a los Gálatas ha resuelto a favor de Sara (la libre, la creyente), en contra de Agar (la esclava, la no creyente), debe ser reinterpreta- do de manera exegética y reli- giosa, volviendo al Génesis y retomando de forma positiva (creyente) y fraterna (dialogal) los caminos de Agar y de Sara, de manera que pueden y deben completarse en gesto de con- fianza mutua, de nuevo enten- dimiento. Es evidente que ese entendimiento de judíos y mu- sulmanes exige un esfuerzo de escucha y comprensión de la Palabra de Dios en la historia, en un momento en que “descen- dientes” de Agar y de Sara si- guen, en parte, enfrentados. Entre Jerusalén y la Meca debe haber concordia, y en esa línea escucharse también la voz de Jesús, hijo de María (que quizá se parece más a Agar que a Sara).

también la voz de Jesús, hijo de María (que quizá se parece más a Agar que

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también la voz de Jesús, hijo de María (que quizá se parece más a Agar que

TIERRA SANTA 15

DOSSIER

Siguiendo el deseo del P. Custodio, Fr. Francesco Patton, todas las ediciones de la revista Tierra Santa en las distintas lenguas en las que se escribe dedicamos un número monográfico al VIII centenario del encuentro de S. Francisco con el sultán Melek al-Kamel que tuvo lugar en Damietta (Egipto) en 1219. Un encuentro histórico que dio comienzo a la presencia de los franciscanos en Tierra Santa. Éste es el índice de los artículos que con esmero hemos preparado para celebrar tan gran acontecimiento profundizando en su importancia y su significado en los momentos actuales.

Esperemos que disfrutes con la lectura y con las imágenes.

en su importancia y su significado en los momentos actuales. Esperemos que disfrutes con la lectura

ESPECIAL

S. Francisco y el Sultán

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60

Lo que Dios nos pide hoy

Fr. Michael Anthony Perry

Como San Francisco, soñadores de paz

Fr. Francisco Patton

El Islam en Tierra Santa

Antonio R. Rubio Plo

La historia de San Francisco de Asís y el Sultán

Fr. Paco Martínez Fresneda

Malik al-Kāmil, el Sultán desconocido

Fr. Aquilino Castillo

Sometidos a toda criatura. Cinco iconos de encuentro y amistad

Fr. Manuel Corullón

DOSSIER 18 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019
DOSSIER 18 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019
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Lo que Dios nos pide hoy

FR. MICHAEL ANTHONY PERRY OFM, ministro General de la Orden de frailes menores.

A pesar del Concilio Vaticano II, muchos sostienen hoy que el diálogo con el islam es imposible. El encuentro entre Francisco y Malik al-Kamil da testimonio de una respuesta diferente:

la posibilidad de compartir los dones que Dios nos ha dado a través de nuestras respectivas experiencias de fe.

Giotto di Bondone, Leyenda de S. Francisco, 6, S. Francisco delante del Sultán (Prueba de fuego), fresco de la Capilla Bardi, Santa Croce, Florencia.

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del Sultán (Prueba de fuego), fresco de la Capilla Bardi, Santa Croce, Florencia. MAYO-JUNIO 2019 TIERRA

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© Giovanni Malaspina/CTS

DOSSIER

Los franciscanos podemos recordar el encuentro de San Francisco con el Sultán testimoniando cómo es posible vivir con musulmanes como hijos de Abraham.

cómo es posible vivir con musulmanes como hijos de Abraham. S an Francisco zarpó hacia Egipto

S an Francisco zarpó hacia Egipto en 1219 siguiendo su deseo de abrir un diálogo con los musulmanes. Llegó al cam- pamento cruzado, fuera de Damieta, entre cristianos que despreciaban a

los musulmanes. Esos musulmanes también tenían razones para despreciarlo y considerarlo

20 TIERRA SANTA

razones para despreciarlo y considerarlo 20 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 un enemigo. Hoy celebramos lo que

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un enemigo. Hoy celebramos lo que nadie po- dría haber previsto: que este hombre lleno de Espíritu pudiera cruzar las líneas de batalla, ser recibido con gracia y regresar con una nueva vi- sión que involucrase incluso a los musulmanes:

“haz sólo lo que agrada a Dios” (Quae placuerint Domino, [Regla no bulada 16]). El aniversario del

encuentro de Francisco con el

sultán Malik al-Kamil nos llama

a considerar lo que agrada a

Dios hoy. El Concilio Vaticano II declaró que el diálogo es esencial para la misión de la Iglesia. Instó a los cristianos a dialogar con los seguidores de otras religio- nes -incluidos los musulmanes, quienes son apreciados con es- tima- con prudencia, amor y fe viva. San Juan Pablo II con- tinuó este diálogo invitando a los líderes religiosos a Asís para orar por la misma paz que con- movió a Francisco: humildad, un sentido profundo de Dios y compromiso con el servicio. Benedicto XVI y Francisco repitieron esta invitación. El Papa Francisco invocó la in- tercesión del Santo durante su

viaje a Egipto, orando para que cristianos y musulmanes pue- dan vivir en fraternidad bajo nuestro Dios misericordioso. Nosotros, los franciscanos, po- demos animar esta fraternidad recordando el encuentro de San Francisco con el Sultán y testi- moniando cómo es posible vivir con musulmanes como hijos de Abraham. Vivimos en una época en la que muchas personas se dedi- can a demonizar a los musul- manes. Además de estudiar y orar sobre el tema del diálogo,

aliento a los franciscanos que no están personalmente en contac- to con el islam a dar un simple paso: encontrarse con sus veci- nos musulmanes. Conocerlos, yendo más allá del placer de tomar una taza de té juntos. Aprended a apreciar la expe- riencia de Dios que los anima

y los permite ver el amor que

Dios ha derramado en vuestro

corazón a través de Cristo.

A pesar de la enseñanza del Concilio de que incluso los mu-

sulmanes adoran al único y misericordioso Dios, muchas voces argumentan que el diá-

logo es imposible. Muchos con- temporáneos de Francisco y el Sultán habrían estado de acuer- do: el conflicto fue la inevitable respuesta al otro. Francisco y el Sultán son testi- gos de una respuesta diferente que encontramos en las vidas de franciscanos y musulma- nes que comparten los dones que Dios les ha dado a través de sus respectivas experien- cias de fe. Mantenerse fiel a la visión de Francisco implica compartir con humildad. Un regalo típicamente cristiano que realmente podemos compartir es la experiencia de un Dios humilde. Francisco alabó a Dios diciendo: “Tú eres humildad”

y habló de la humilde sublimi-

o adopción, están involucrados

en conflictos políticos y confe- sionales y sufren la amenaza de la violencia. En algunos paí- ses, cristianos y musulmanes comparten los sufrimientos de la injusticia social y la inesta-

bilidad política. Os invito a re- flexionar sobre otro de los nom- bres de Francisco para Dios:

“Paciencia”, que nos recuerda una de las formas con la que los musulmanes invocan a Dios: Yā Ṣabūr (¡Oh Paciente!). Francisco aprendió la paciencia a través de una vida dedicada a seguir las huellas de Cristo. Meditó sobre el amor que Cristo nos mostró en su pasión, llegando

a considerar la paciencia como

atributo de un Dios misericor- dioso: «Tú eres paciencia». Dios sigue su programa y mueve los corazones de acuerdo a los caminos que traza. Que Dios

conceda la gracia de la paciencia

“Dios pudo habernos hecho iguales, pero no lo hizo. En cambio, nos llama a vivir en paz y armonía”

dad de Dios. Nuestra búsqueda franciscana de Dios descansa en la humildad del pesebre y la cruz. San Francisco nos invita a hacer que esa humildad divina resuene con todos aquellos que encontramos, dando el primer

paso en el servicio y el amor. La fidelidad a su visión nos llama

a recibir las creencias y a los

creyentes de otras religiones con reverencia (Constituciones Generales 95.2) abierta a la pre- sencia de Dios en tal encuentro.

Reconozco que muchos fran- ciscanos viven como minorías en las tierras de su nacimiento

a cada uno de nosotros mientras

aprendemos a vivir juntos. A nuestros hermanos y her- manas musulmanes, permí- tanme decirles con qué cariño los franciscanos recordamos la hospitalidad mostrada a San Francisco. El interés que mu- chos musulmanes han mostra-

do en la conmemoración de este aniversario demuestra el deseo de paz que se expresa cada vez que un musulmán saluda a un compañero de fe. Dios podría habernos hecho iguales, pero Dios no lo hizo (ver Corán, Sura 42.8). Con

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Dios podría habernos hecho iguales, pero Dios no lo hizo (ver Corán, Sura 42.8). Con MAYO-JUNIO

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© Nadim Asfour/CTS

DOSSIER

La fidelidad a la visión de S. Francisco nos llama a recibir las creencias y a los creyentes de otras religiones con reverencia.

A nuestros hermanos y hermanas musulmanes, permítanme decirles con qué cariño los franciscanos recordamos la hospitalidad mostrada a San Francisco

vosotros, vuestras hermanas y hermanos franciscanos están ansiosos por mostrar al mundo

22 TIERRA SANTA

están ansiosos por mostrar al mundo 22 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 que cristianos y musulmanes pueden

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que cristianos y musulmanes pueden vivir juntos en paz y armonía.

En conclusión, nunca olvide- mos que la de Francisco fue una vida de conversión. El corazón de Francisco se abrió por mérito de los leprosos; cuando estaba en presencia de un musulmán, a quien se le había enseñado a odiar, ese corazón se abrió de nuevo. Nosotros también esta- mos llamados a la misma aper- tura de corazón en un mundo que gime.

corazón se abrió de nuevo. Nosotros también esta- mos llamados a la misma aper- tura de

Como

San Francisco,

soñadores de paz

FR. FRANCISCO PATTON OFM, Custodio de la Tierra Santa.

Niccolò Circignani, llamado Il Pomarancio, san Francisco delante del sultán, 1583-85, Igl. De S. Juan de los Florentinos, Roma.

DOSSIER

E stamos en junio de 1219, en Damieta, Egipto. Por un lado, el campamento cruzado que asediaba la ciu-

dad. Por otro lado, las tropas del Sultán Malik al-Kāmil. Al cam- pamento cr uzado llega Francisco de Asís, acompañado por fray Iluminado. Su deseo es poder anunciar el evangelio al Sultán. En el campamento cru- zado, la cosa se considera impo- sible, hasta el punto de que el legado papal, el cardenal Pelagio, “respondió que, por su cuenta, nunca habría otorgado li- cencia ni mando en este sentido, porque no quería otorgar una licen- cia que los llevase donde ciertamen- te habrían de ser asesinados” (Ernoul 37,1: FF 2231). Francisco asume la plena res- ponsabilidad de su elección. Él no pide ser enviado, sino sim- plemente que se le permita ir. Acompañado por fray llumina- do, cruza las líneas de batalla, es interceptado por las patrullas del Sultán y llevado a su presen- cia. Ahora están el uno frente al otro: Malik al-Kāmil, sultán de Egipto, nacido en 1180, y Francisco de Asís, nacido entre 1181 y 1182. El primero es uno de los hombres más poderosos del momento, un formidable estra- tega militar, pero también una de las mentes más abiertas a la cultura y las artes. El otro es simplemente un hombre que se sintió llamado a seguir los pasos de Jesucristo, a vivir el Evangelio sine glossa y a proclamarlo pací- ficamente a toda criatura. Los dos dialogan, hablan y se escuchan. Si en el campo cruza- do el encuentro fue considerado imposible, en el sarraceno se considera impropio. Y sin

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el sarraceno se considera impropio. Y sin 24 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 embargo, el Santo y

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embargo, el Santo y el Sultán dialogan. ¿De qué hablaron? Las narraciones hagiográficas no nos permiten reconstruir con- versaciones precisas. Pero el conocimiento de Francisco nos lleva a suponer que contó su fe

en Jesús, su manera de entender el ser cristiano, el horizonte del significado de su propia vida contenida en simples palabras llenas del Espíritu del evange- lio, su deseo de vivir como pe- regrino y extranjero en este mundo. Y muy probablemente el Sultán también le dijo a Francisco lo que significaba para él ser un buen musulmán, uno que obedece a Dios, ora, ayuna, da limosnas y vive como peregrino. El hecho es que en un momento de terrible choque de civilizaciones, cuando se dio la Quinta Cruzada, Francisco y

el sultán Malik al-Kāmil tuvieron

la capacidad de vivir el diálogo

y el encuentro.

significado histórico que va más allá del momento en que ocu- rrió. Durante estos ocho siglos de presencia franciscana en Tierra Santa, por ejemplo, el espíritu de este encuentro se mantuvo en la base de una con- vivencia que resultó posible y que nos permitió a los frailes menores echar raíces en un con- texto de mayoría musulmana, evitando la confrontación, la polémica y la controversia (ex- cepto en algunos casos) y prefi- riendo en cambio el testimonio de vida. Un testimonio pacífico, a menudo de servicio y dedica- ción hasta la entrega de la pro- pia vida, como sucedió durante las epidemias de peste, cuando los frailes ayudaban a todo ser humano, sin preocuparse por su propia seguridad. Pero es sobre todo hoy que este

encuentro reaparece con todo su valor simbólico y útil, con su

capacidad de proponernos ir

Francisco y el sultán Malik al-Kāmil tuvieron la capacidad de vivir el diálogo y el encuentro

La evidencia significativa de este encuentro permanece en las fuentes cruzadas de la época, en las cartas de Jacques di Vitry, en la hagiografía de la Orden, y en el arte, especialmente en la pin- tura. Desafortunadamente, no hay evidencia cierta en las fuen- tes árabes e islámicas de la épo- ca. Es como si este encuentro hubiera afectado fuertemente sólo a la imaginación cristiana de esa época, sin dejar rastro en el campo musulmán. Y, sin embargo, este encuentro parece grandioso y de un

contracorriente con respecto a una creciente cultura de intole- rancia y oposición. En un tiempo como el nuestro, donde nueva- mente vuelve el paradigma del choque de civilizaciones y la solución parece ser el uso de la fuerza, el encuentro de Damieta nos recuerda cuán estériles son tanto el uso de la violencia como lo ilusoria que es la victoria ob- tenida por la fuerza, cuán frágil es la paz obtenida con la derrota del enemigo. Y aún más, en el momento en que retorna la idea de la

© Rawpixel / iStock

Hoy es nuestra tarea volver a esperar en la posibilidad del encuentro y del dialogo. No importa si somos tomados por soñadores, idealistas e ingenuos.

confrontación y la ideología de la incompatibilidad y la inco- municación entre las diferentes culturas y religiones: el encuen- tro de Damieta está ahí para demostrar lo contrario, que sólo el encuentro y el diálogo dan frutos a largo plazo. El mismo Malik al-Kāmil, unos años más tarde, en 1228, encontrará un interlocutor en Federico II, tam- bién el hombre que prefirió la negociación a la batalla, y podrá concluir con él una tregua más provechosa que la guerra. La capacidad de esperar en la posibilidad de un encuentro y

un diálogo también puede hoy en día tildar a Francisco de Asís como un soñador, un idealista y un ingenuo. Y sin embargo, son los hechos y la historia los que le dan la razón. Hoy es nuestra tarea contar nuevamente la historia de ese encuentro y asegurarnos de que ese mismo espíritu impregne nuestra vida en Tierra Santa, pero también la cultura de los que viven en Occidente. Hoy es nuestra tarea hacer descubrir al mundo musulmán una página de su historia que le es poco conocida, pero ante la cual

queda estupefacto en el momen- to en que la conoce. Hoy es nuestra tarea volver a proponer esta capacidad de es- perar en la posibilidad del en- cuentro y del dialogo, y atrever- nos a vivirlos en los ámbitos cotidianos de la vida. No impor- ta si somos tomados por soña- dores, idealistas e ingenuos. Son los cronistas de hace ocho si- glos, los reporteros de la Quinta Cruzada, quienes nos dijeron quién era más clarividente, si los comandantes de los batallo- nes armados o el ingenuo y desarmado Francisco.

si los comandantes de los batallo- nes armados o el ingenuo y desarmado Francisco. MAYO-JUNIO 2019

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si los comandantes de los batallo- nes armados o el ingenuo y desarmado Francisco. MAYO-JUNIO 2019

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DOSSIER

El Islam

en Tierra Santa

ANTONIO R. RUBIO PLO Escritor y analista internacional

26 TIERRA SANTA

DOSSIER El Islam en Tierra Santa ANTONIO R. RUBIO PLO Escritor y analista internacional 26 TIERRA

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Otomanos frente a la mezquita de la Roca en Jerusalén, litografía coloreada por L. Haghe,
Otomanos frente a la mezquita de la Roca en Jerusalén, litografía coloreada por L. Haghe,

Otomanos frente a la mezquita de la Roca en Jerusalén, litografía coloreada por L. Haghe, ca. 1841, sobre obra de D. Roberts.

coloreada por L. Haghe, ca. 1841, sobre obra de D. Roberts. 1. Conquista de Palestina por

1. Conquista de Palestina por los musulmanes y Califato Omeya (637-750)

E n cierta ocasión aquel

inolvidable alcalde de

Florencia, Giorgio La

Pira, que está camino

de los altares, se hacía

esta sencilla pregunta: “¿Por qué el islam?” En efecto, para este pensador cristiano, incansable defensor del diálogo entre las tres religiones monoteístas, hijas de Abrahán, y que iba de conti- nuo a la búsqueda de signos teológicos en la historia, resulta- ba sorprendente la aparición de una tercera religión después del judaísmo y el cristianismo. Sin embargo, La Pira creía que la Providencia actúa en los aconte- cimientos históricos. Quizás no

pudiera comprenderse el motivo, pero los ejércitos musulmanes del califa Omar asediaron Jerusalén entre noviembre de 636 y abril de 637. Tan solo ha- bían pasado cinco años desde la desaparición de Mahoma y la espada del islam había llegado a unas tierras sagradas para judíos y cristianos. Desde entonces em- pezaron a serlo también para los musulmanes, y las tensiones y conflictos interreligiosos han llegado hasta nuestros días. Jerusalén, el centro neurálgico de la Tierra Santa, no supo siem- pre hacer realidad su significado etimológico de “ciudad de la paz”. Sofronio, el patriarca de Jerusalén, venerado hoy por las iglesias católica y ortodoxa, ren- diría la ciudad tan solo al califa Omar, que vino expresamente de Medina para la entrega. El Imperio bizantino había perdido así una capital importante y re- trocedía en Palestina y Siria, de

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había perdido así una capital importante y re- trocedía en Palestina y Siria, de MAYO-JUNIO 2019

TIERRA SANTA 27

DOSSIER

Dionisio Baixeras Verdaguer, La civilización del califato de Córdoba en tiempos de Abd-al-Rahman III, 1885, Univ. Barcelona.

en tiempos de Abd-al-Rahman III, 1885, Univ. Barcelona. tal modo que en pocos años quedaría reducido

tal modo que en pocos años quedaría reducido a la penínsu- la de Anatolia. Pero Omar firmó con Sofronio un pacto por el que garantizaba la seguridad perso- nal de los cristianos, de sus pro- piedades e iglesias, y además no serían forzados a convertirse. A cambio tendrían que pagar un impuesto, la yizya. Por otra par- te, los musulmanes permitirían por primera vez, en cinco siglos, que los judíos habitaran tras los muros de Jerusalén y practicaran su religión. La toma de la Ciudad Santa está unida a la construcción de la mezquita de Omar en las proximidades del Santo Sepulcro. Al parecer, el patriar- ca Sofronio invitó al Califa a rezar junto a la tumba de Cristo, aunque éste prefirió hacerlo en las proximidades para evitar que ese lugar fuera declarado

El gobierno de los Califas Omeyas se caracterizó por unas relaciones de buena convivencia con judíos y cristianos

sagrado para los musulmanes y terminara siendo expropiado a los cristianos. En aquel lugar se construyó la mezquita en el si- glo X, si bien el edificio actual data del siglo XIX, en la época otomana. Además, otra mezqui- ta completó el elenco de lugares sagrados del Islam en Jerusalén, convirtiendo a esta ciudad en la tercera de sus ciudades sagra- das después de Medina y La Meca. Nos referimos a la mez- quita de Al Aqsa, cuya cons- trucción finalizó en 710 y de la que se afirma que fue levantada sobre las ruinas del templo de Salomón. Las dos mezquitas

citadas forman parte de la lla- mada explanada de las mezqui- tas, un lugar que la fe musulma- na considera santificado por su profeta Mahoma, que habría

ascendido al cielo en 621, acom- pañado por el arcángel Gabriel,

y se habría encontrado en el

paraíso con Abrahán, Moisés y

otros profetas. En el centro de esta explanada, conocida tam- bién como el Monte del Templo,

se asienta la Cúpula de la Roca, cuyos tonos dorados la han con- vertido en uno de los más cono- cidos símbolos de Jerusalén, y que sería el lugar exacto de la ascensión de Mahoma. En ese

28 TIERRA SANTA

símbolos de Jerusalén, y que sería el lugar exacto de la ascensión de Mahoma. En ese

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mismo sitio los credos judío y

cristiano sitúan el sacrificio de Isaac. El gobierno de los Califas Omeyas, que finalizó en 750 con

el casi total exterminio de esta

familia por sus rivales abasíes, se caracterizó por unas relaciones de buena convivencia con judíos

y cristianos. Algunos de estos

últimos incluso desempeñaron puestos de confianza en la corte de Damasco, como san Juan Damasceno y su padre, respon- sables económicos del califato.

2. Del gobierno de los abasíes a la Primera Cruzada (750-1099)

Tampoco hubo especiales pro- blemas de convivencia con las otras religiones mientras los abasíes dominaron en Siria, si bien la capital del imperio sería trasladada a Bagdad, aunque en

el siglo IX el Islam era la religión

predominante en Palestina. Uno de los califas más destacados del período fue Harún al Rashid (763-809), protagonista de una época de gran esplendor cultural

y científico, y que también es

conocido por sus contactos di- plomáticos con Carlomagno, a quien el califa habría enviado como muestra de cortesía las llaves del Santo Sepulcro, que- riendo dar a entender que los peregrinos cristianos en Tierra Santa no habrían de ser molesta- dos. Este acercamiento entre dos monarcas de reinos distantes estaría en parte justificado por la rivalidad que ambos mantenían con el imperio bizantino. Las etapas históricas siguien- tes están marcadas por las lu- chas internas dentro del Islam, con la existencia de varios califa- tos. Uno de ellos, el califato

fatimí, de confesión chií, se apo- deró de Egipto en 969, tras haber dominado gran parte del Magreb. Desde el país del Nilo

se lanzó a la conquista de Siria y

Palestina, aunque no pudo ha- cerse con Damasco. Pero al mis-

mo tiempo los bizantinos ma- niobraban para recuperar Tierra

Santa, lo que empeoró la suerte de los cristianos que, en buena

parte, simpatizaban con los anti- guos dominadores. En 1009 el califa Al Hakim ordenó la des- trucción de todas las iglesias cristianas de Jerusalén, inclu- yendo el Santo Sepulcro. Si bien

el sucesor de Al Hakim, Alí az-

Zahir permitió a los bizantinos

y al patriarca de Jerusalén que

reconstruyeran nuevamente la iglesia de la sepultura de Jesús, este hecho despertó una indig- nación en Occidente que serviría para crear un clima de opinión favorable a una cruzada para

recuperar los lugares santos del cristianismo.

comparación con los musul- manes, judíos y cristianos orien- tales, y constituyeron un peque- ño estado de rasgos feudales, aunque no faltó un comercio floreciente en sus ciudades, tal y como era tradicional en la re- gión. Gran parte de la población era transeúnte, peregrinos o sol- dados, y terminaba por volver a sus tierras europeas de origen. Si a esto añadimos las luchas inter- nas que caracterizaron los últi- mos tiempos del reino de Jerusalén, no es extraño que este no pudiera prevalecer por mu- cho tiempo.

Mientras tanto, en el mundo musulmán cercano se inaugura-

ba la dinastía de los ayubíes, re- presentada por el sultán Saladino (1134-1193), que domi- nó en Siria y Egipto, tras haber puesto fin al califato fatimí, y que tendría el reconocimiento del califato abasí de Bagdad. El reino de Jerusalén fue otro de sus objetivos, y su conquista fue

Tras la toma de Jerusalén por los cruzados (1099), se constituyó el reino latino de Jerusalén, que perduró unos doscientos años, en los territorios de los actuales Israel, Palestina, Líbano y Jordania

3. De la época de las Cruzadas a la dominación otomana (1099-1517)

Tras la toma de Jerusalén por los cruzados (1099), se constituyó el reino latino de Jerusalén, que perduró unos doscientos años, en los territorios de los actuales Israel, Palestina, Líbano y Jordania. Los latinos o francos fueron siempre una minoría, en

acelerada por la actitud del noble franco Reinaldo de Chatillon, que no había respetado las tre- guas acordadas con Saladino. El rey consorte de Jerusalén, Guido de Lusignan sufrió una estrepi- tosa derrota en Hattin, cerca del lago de Tiberíades en 1187 y fue capturado por el sultán junto con otros nobles de su reino. Después Saladino controló Galilea y Samaria, al tiempo que

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otros nobles de su reino. Después Saladino controló Galilea y Samaria, al tiempo que MAYO-JUNIO 2019

TIERRA SANTA 29

DOSSIER

Emile Signol, Toma de Jerusalén por los cruzados el 15 de julio de 1099, 1847, Giraudon, The Bridgeman Art Library

de julio de 1099, 1847, Giraudon, The Bridgeman Art Library La caída de Jerusalén en 1187

La caída de Jerusalén en 1187 desencadenó la tercera cruzada, encabezada por los monarcas Felipe Augusto de Francia y Ricardo Corazón de León de Inglaterra, pero esta expedición no logró su propósito de recuperar la Ciudad Santa. Por el tratado de Ramia (1192) firmado entre Ricardo y Saladino, Jerusalén continuaría en manos musulmanes, pero estaría abierta a las peregrinaciones cristianas

se apoderaba de los principales puertos cristianos de la costa. En ese mismo año, 1187, Jerusalén se veía obligado a rendirse. En las negociaciones se acordó perdo- nar la vida a los defensores, aun- que tendrían que pagar un res- cate individual para abandonar la ciudad. Saladino entró triun- falmente en la mezquita de Al Aqsa, el tercer lugar santo mu- sulmán, y el edificio fue abierto de nuevo al culto islámico, tras casi un siglo de haber sido utili- zado como palacio por los

cruzados, que identificaban su ubicación con el templo de Salomón. La caída de Jerusalén desencadenó la tercera cruzada, encabezada por los monarcas Felipe Augusto de Francia y Ricardo Corazón de León de Inglaterra, pero esta expedición no logró su propósito de recupe- rar la Ciudad Santa. Por el trata- do de Ramia (1192) firmado entre Ricardo y Saladino, Jerusalén continuaría en manos musulma- nes, pero estaría abierta a las peregrinaciones cristianas. El

antiguo reino cristiano de Jerusalén quedó reducido a una estrecha franja costera entre Tiro y Haifa. En el siglo XIII, coincidiendo con la Quinta Cruzada que se desarrolló en Egipto, tuvo lugar un singular acontecimiento: la entrevista entre Francisco de Asís y el sultán egipcio al Malik al Kamel, que tuvo lugar en 1219 en Daimieta, a escasa distancia de El Cairo. Giorgio La Pira, peregrino de la paz en los años de la guerra fría y admirador

30 TIERRA SANTA

Cairo. Giorgio La Pira, peregrino de la paz en los años de la guerra fría y

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del fundador de los francisca- nos, diría que fue una entrevis- ta dramática marcada por la fe, la esperanza y el amor. Hay quien lo consideró un encuentro inútil, pero el paso del tiempo demostró que fue más efectivo que todas las campañas milita- res, pues marcó el nacimiento de la Custodia Franciscana de Tierra Santa, que ha preservado una gran mayoría de lugares santos para la fe cristiana. Los franciscanos serán desde enton- ces, en el espíritu del pobre de Asís, grandes impulsores del diálogo con el Islam. Sobre este particular, el dominico Riccoldo de Montecroce (1243-1320) reco- nocía estas cualidades en los

musulmanes: afán por el estu- dio, devoción en la oración, mi- sericordia hacia los pobres, res- peto por el nombre de Dios y los lugares santos, acogida a los extranjeros, amor hacia los miembros de su pueblo… En 1250 la dinastía ayubí rei- nante en Egipto es destronada por los mamelucos, soldados esclavos de origen turco, que pronto extienden sus dominios

“Saladin rex Aegypti”,

a Palestina y Siria y pondrán fin

en un manuscrito

a los últimos vestigios del reino

del s. XV.

cruzado con la toma de Acre en 1291. Tras un período de relati- vo esplendor, los mamelucos entran en el siglo XV en una época de crisis, en la que se conjugan las invasiones mongo- las, las pestilencias y el declive económico tras el hallazgo por los portugueses de una ruta hacia la India con Vasco de Gama. En 1453, los turcos oto- manos toman Constantinopla y

en las décadas siguientes ex- tienden su imperio por Siria, Palestina y Egipto. El último sultán mameluco es derrotado

y muerto en 1517.

El último sultán mameluco es derrotado y muerto en 1517. En 1453, los turcos otomanos toman

En 1453, los turcos otomanos toman Constantinopla y en las décadas siguientes extienden su imperio por Siria,

Palestina y Egipto

4. Dominio otomano

(1517-1917).

El dominio otomano sobre Tierra Santa se prolongó durante cua- tro siglos y, por lo general, se caracterizó por un período de una cierta paz y estabilidad, a diferencia de las luchas entre los diversos imperios musulmanes durante la Edad Media. La única excepción fue la invasión de las

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imperios musulmanes durante la Edad Media. La única excepción fue la invasión de las MAYO-JUNIO 2019

TIERRA SANTA 31

DOSSIER

Pozo de Jacob en Siquén, litografía coloreada por L. Haghe, ca. 1842, sobre obra de D. Roberts.

tropas del general Napoleón Bonaparte en 1799, una conti- nuación fallida de su legendaria campaña de Egipto. Dentro del Imperio, Jerusalén solo fue ele- vada tardíamente a la categoría de capital provincial, pero de la valoración por los otomanos de la Ciudad Santa, tercer lugar sa- grado de la fe islámica, siguen siendo imponentes testigos las murallas edificadas por el sultán Solimán el Magnífico (1520- 1566). Otro personaje sobresa- liente de aquella época es la sul- tana Haseki Hürrem, conocida en Occidente como Roxelana y considerada como la primera y legítima esposa de Solimán. Esta reina, de inusitada influencia y poder para la época, fue retrata- da por los pinceles de Tiziano, aunque en tierras palestinas se

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de Tiziano, aunque en tierras palestinas se 32 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 El dominio otomano sobre

MAYO-JUNIO 2019

El dominio otomano sobre Tierra Santa se prolongó durante cuatro siglos y, por lo general, se caracterizó por un período de una cierta paz y estabilidad

la recuerda por haber construido

en Jerusalén en 1552 un hospital de beneficencia para pobres y enfermos del que se decía que alimentaba a 500 personas unas dos veces al día. Los otomanos continuaron la tradición de tolerancia de sus antecesores hacia el cristianis- mo, y además acogieron en su territorio a miles de judíos ex- pulsados de la Península Ibérica

a fines del siglo XV, si bien el número de hebreos en Jerusalén no aumentó demasiado en los

tres primeros siglos de este pe- ríodo. Por lo demás, las autori- dades otomanas se ocuparon de regular los derechos y privile- gios de estas dos religiones, así como el acceso a sus lugares y monumentos sagrados. Son ejemplos de cómo el Imperio otomano no fue configurado como el dominio étnico de unos pueblos sobre otros sino como el gobierno sobre un mosaico de

pueblos de compleja diversidad. Sin embargo, la influencia de los nacionalismos provenientes

de Europa, a finales del siglo XIX, trastocaría las relaciones de convivencia abriendo paso a los etnicismos caracterizados por los exclusivismos. La deca- dencia del Estado otomano no

solo se debió a las ansias expan- sionistas de las potencias occi- dentales, que tuvieron su epi- centro en los Balcanes, sino también a las tensiones y con- flictos relacionados con las mi- norías étnicas. Recordemos que el nacionalis- mo llegó también al mundo ára- be bien avanzado el siglo XIX, con un renacimiento intelectual

y literario que tiene sus centros

principales en El Cairo, Damasco

consulados en la zona, y poco después llegaron las misiones cristianas (católicas, protestantes y ortodoxas) que fundaron hos- pitales, escuelas, editoriales y alojamientos.

5. El Mandato británico

(1917-1948)

Gran Bretaña conquistó al Imperio otomano la región de Palestina en la Primera Guerra

Los otomanos continuaron la tradición de tolerancia de sus antecesores hacia el cristianismo, y además acogieron en su territorio a miles de judíos expulsados de la Península Ibérica a fines del siglo XV

y

Beirut. La consecuencia sería

La opción del Imperio otoma-

Mundial. El tratado de Versalles

el

deterioro de la lealtad política

no por una alianza con la

(1919), que estableció la Sociedad

de los árabes hacia el sultán oto- mano, que seguía ostentado el título de Califa, lo que explica los levantamientos nacionalistas árabes durante la I Guerra

Alemania del Kaiser Guillermo II, a los pocos meses del estalli- do de la gran guerra en 1914, aceleraría la caída de un régi- men, previamente debilitado

de Naciones, contemplaba la administración temporal por Gran Bretaña y Francia de las colonias de los países derrota- dos, en este caso la Turquía oto-

Mundial. Con todo, no hay que olvidar la Constitución otomana de 1876, de corta vigencia por el autoritarismo del sultán Abdul Hamid, preveía la existencia de un parlamento con representan- tes de las provincias árabes, en- tre ellas Palestina. Pero para el emergente nacionalismo árabe la autonomía no era suficiente. Sus eslóganes hablaban de unidad e independencia de los árabes. Por otra parte, las relaciones comerciales entre Occidente y los otomanos fueron fluidas, permitiéndose que comerciantes europeos se instalaran en ciuda- des portuarias de la costa medi- terránea. Las rutas comerciales de Siria y Egipto pasaban por Palestina, e incluso lo hacían al- gunas de las peregrinaciones musulmanas hacia La Meca. A mediados del siglo XIX las po- tencias occidentales abrieron

por las tensiones étnicas y los movimientos nacionalistas como los Jóvenes Turcos que apostaban por reformas de cor- te occidental. Durante el con- flicto las fuerzas británicas, que respaldaban al mismo tiempo la revuelta árabe contra el sultán otomano, llegaron a Palestina y en 1917, dirigidas por el general Allenby, ocupa- ron Jerusalén. El militar britá- nico afirmó que las cruzadas por fin habían terminado, pero al mismo tiempo en una pro- clama, dada a conocer el 9 de diciembre, fecha de la rendi- ción de la ciudad, aseguró que los edificios sagrados, monu- mentos o lugares de peregrina- ción y oración de cualquiera de las tres religiones serían man- tenidos y salvaguardados con- forme a las costumbres y creen- cias respectivas.

mana, en forma de mandatos. Los británicos recibieron Palestina, Transjordania y Mesopotamia, lo que suponía por primera vez en muchos si- glos que el dominio de la región dejaba de estar en manos musul- manas. Al principio, las autoridades británicas recomendaron a la prensa de su país que no se refi- riera a las operaciones militares contra los turcos como si se tra- tara de una guerra santa o cru- zada moderna, pues eso podía perjudicar la alianza de Londres con Hussein, el jerife de la Meca, o provocar malestar entre las tropas musulmanas procedentes de las colonias. Pero la mayoría de la prensa empezó a llamar “cruzada” a la ocupación de Jerusalén, y el propio departa- mento británico de información utilizaría el mismo término

MAYO-JUNIO 2019

y el propio departa- mento británico de información utilizaría el mismo término MAYO-JUNIO 2019 TIERRA SANTA

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© Matson Photo Service

DOSSIER

Jerusalén el Día de la Victoria en Europa, 8 de mayo de 1945

Las fuerzas británicas llegaron a Palestina y en 1917, dirigidas por el general Allenby, ocuparon Jerusalén hasta 1948

recalcando incluso que dos de los comandantes militares que habían participado en la campa- ña eran descendientes de reyes combatientes en las Cruzadas. No fue extraño, por tanto, que algunos libros publicados en Gran Bretaña en esa época incor- poraran en sus títulos la palabra “Cruzada”. Sin embargo, esta interpretación del conflicto como continuación de las luchas entre cristianos y musulmanes en la Edad Media era solo una instrumentalización política,

34 TIERRA SANTA

solo una instrumentalización política, 34 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 pues el enfrentamiento de Gran Bretaña y

MAYO-JUNIO 2019

pues el enfrentamiento de Gran Bretaña y Francia con los otoma- nos no tenía nada de religioso y sí todo de secular. El mandato británico sobre Palestina dio pie para poner en marcha la Declaración Balfour (1917), en la que el gobierno de Londres apoyaba el estableci- miento de un “hogar nacional judío” en Palestina. De hecho, después de la guerra se incre- mentó la inmigración de los ju- díos a Tierra Santa, aunque el primer Alto Comisionado

británico, sir Herbert Samuel, trató de demostrar su neutrali- dad y mediar entre los intereses árabes y judíos, una tarea que resultaría imposible. En 1922 Samuel nombró gran muftí de Jerusalén, líder espiritual de la comunidad islámica, a Haj Amin al Husseini. El muftí fue un des- tacado representante de un na- cionalismo panárabe no confe- sional y, en un principio, aliado de los británicos, pero luego tuvo que exiliarse tras haber alentado la revuelta nacional palestina de 1936-39 y finalmen- te se alineó con las potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial. Pese a todo, los britá- nicos estuvieron interesados en lograr el respaldo árabe, dados sus intereses en Egipto y otros

territorios, y aprobaron medidas para restringir la inmigración judía. Al finalizar la guerra, Gran Bretaña se había granjeado la hostilidad conjunta de judíos y ára- bes, y la multiplicación de los atentados terroristas influyó en la decisión de Londres de terminar su mandato y abandonar el territorio en mayo de 1948.

6. Tierra Santa bajo la soberanía de Israel, Egipto y Jordania

(1948-1967)

bajo la soberanía de Israel, Egipto y Jordania (1948-1967) Declaración de Balfour en el periódico The

Declaración de Balfour en el periódico The Times, 9 noviembre 1917.

la soberanía del reino de Transjordania, antiguo mandato británico, los encargados de cus- todiar los lugares santos del Islam. El rey jordano, Abdalá I, destituyó a Amin al Huseini como gran muftí de Jerusalén y nombró en su lugar a Hussan al din Jarallah, que ocupó el cargo hasta su muerte en 1954, pero antes, en 1951 el monarca fue asesinado en la mezquita de Al Aqsa por un extremista que esta- ba convencido de que Jordania pretendía establecer una paz por separado con Israel. Desde 1993, en que los acuerdos de Oslo esta- blecieron una autoridad nacional palestina, los muftíes, intérpretes de la sharia o ley islámica, serían nombrados por el ejecutivo pales- tino. El actual, Muhammad Amin Hussein, fue designado por el presidente Mahmud Abbas en 2006.

Con la Guerra de los Seis Días, en junio de 1967, los israelíes se hicie- ron con el control de la franja de Gaza y de la orilla oeste del Jordán. En consecuencia, la ciudad vieja de Jerusalén pasó a su dominio. Entonces el general Moshé Dayan ministro de Defensa, convocó a l Pr i mer Ministro Levi Eshkol y a los jefes de las comunida- des religiosas, prome- tiéndoles que los lugares santos musulmanes no se verían perjudicados con la ocupación. Por lo de- más, el gobierno comuni- có a los grandes rabinos de Israel que ellos serían los responsables de la ad- ministración del lado oeste del Muro de las Lamentaciones. Además, prometió a los líderes religiosos de las comunidades cristianas y musulmanas que continuarían administrando los lugares san- tos de sus religiones: la Iglesia del Santo Sepulcro y el Monte del Templo, donde se encuen- tran las mezquitas musulma- nas. Los judíos podrían visitar el Monte del Templo, pero no hacer allí sus rezos. Los elementos básicos del sta- tus quo diseñados por Moshé Dayan en el Monte del Templo se han mantenido hasta el pre- sente. A pesar de diversos in- tentos de judíos para realizar sus cultos en el Monte, el Estado de Israel ha mantenido la prohi- bición. De acuerdo con la Ley de Protección de los Lugares Santos (1967), el ministro de Asuntos Religiosos está autoriza- do para establecer regulaciones sobre los rezos judíos y

Tras la salida del territorio de las tropas británicas, el 14 de mayo de 1948, el pri- mer ministro David Ben Gurion proclamaba la in- dependencia del Estado de

Israel, algunos meses des- pués de la Resolución de la Asamblea General de la ONU de proceder a la división de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe. Ni la pobla- ción palestina ni los países ára- bes vecinos estuvieron de acuer- do con la partición y esto sería la raíz de los conflictos de las déca- das posteriores. Tanto es así que la primera guerra árabe-israelí estalló inmediatamente después de la declaración de indepen- dencia, aunque los vencedores fueron los israelíes que controla- ron tanto la parte adjudicada por la ONU a Israel como el sesenta por ciento de la zona que estaba destinada a los árabes. Después del armisticio, Egipto ocupó la franja de Gaza, y Jordania, la orilla oeste del Jordán, incluyen- do la ciudad vieja de Jerusalén. Fueron los hachemitas, descen- dientes del Profeta, y titulares de

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vieja de Jerusalén. Fueron los hachemitas, descen- dientes del Profeta, y titulares de MAYO-JUNIO 2019 TIERRA

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DOSSIER

Los hachemitas, descendientes del Profeta, y titulares de la soberanía del reino de Transjordania fueron los encargados de custodiar los lugares santos del Islam

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de custodiar los lugares santos del Islam 36 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 musulmanes en el Monte.

MAYO-JUNIO 2019

musulmanes en el Monte. La citada ley establece que estos lugares estarán protegidos con- tra la profanación y cualquier otro daño que pueda menosca- bar la libertad de acceso a estos lugares de las diferentes religio- nes, o herir los sentimientos vinculados a ellas.

expresión. Estos derechos, al igual que otros derechos funda- mentales, no son de carácter ab- soluto, pues donde existan pro- babilidades de que puedan verse afectadas la paz pública e inclu- so la vida humana, estarían jus- tificadas las limitaciones en la libertad de culto religioso y la libertad de expresión.

Los árabes musulmanes, la mayoría de los cuales son suni- tas, viven principalmente en aldeas y pueblos pequeños, más de la mitad de ellos en el norte del país. Aproximadamente el 25% de los niños nacidos ac- tualmente en Israel son musul- manes, y en consecuencia, la población musulmana de Israel

1.534.000 musulmanes residían en Israel en 2016, lo que representa el 17.7% de la población del país

Sliman Khader/Flash90

©

El Tribunal Supremo de Israel también ha respaldado la deci- sión tomada en 1967 de limitar el culto en el Monte del Templo a la religión islámica. Conforme a su jurisprudencia, los judíos tienen derecho a visitar el lugar, y esto forma parte de la libertad reli- giosa y de la libertad de

7. Los musulmanes en Tierra Santa hoy

Las estadísticas que ofrecemos son cifras del último censo de población que fue dado a cono- cer en 2017. Los datos de la Oficina Central de Estadística de Israel muestran que aproximadamente 1.534.000 musulmanes residían en Israel en 2016, lo que representa el 17.7% de la población del país. Durante ese año, su número creció en 36.000 personas. El porcentaje de crecimiento anual de la población musulmana ha permanecido constante en los últimos tres años, manteniéndo- se en el 2,4% anual, siendo aún la más alta entre las minorías en

Israel. La Oficina citó a Jerusalén como la ciudad con mayor nú- mero de habitantes musulma- nes, 320.000 en total, que consti- tuyen el 36,2% de la población de la urbe y el 21% del número total de los musulmanes en Israel. La segunda concentración más grande de musulmanes del país está en Rahat en el desierto del Negev, donde viven 64.300 mu- sulmanes.

es mayoritariamente joven. Las cifras indican que el 42% de los musulmanes de Israel son ni- ños menores de 15 años, compa- rado con el 26% de la población judía. A su vez, el porcentaje de personas mayores de 65 años es menor al 3% entre los musul- manes, comparado con un 12% entre los judíos. Los beduinos son también musulmanes y forman unas treinta tribus, la mayoría de las cuales están dispersas en una amplia región en el sur del país. Habitan el desierto del Néguev y mantie- nen hasta hoy en día caracterís- ticas de la vida nómada. En muchos casos siguen viviendo en tiendas en el desierto y se niegan rotundamente a asen- tarse en ciudades organizadas. Sin embargo, en la actualidad están pasando por un proceso lento de transición de un marco social tradicional tribal a una sociedad sedentaria y gradual- mente se están incorporando a la fuerza laboral del país. Los drusos viven en 22 aldeas al norte de Israel y constituyen una comunidad cultural, social y religiosa separada.

al norte de Israel y constituyen una comunidad cultural, social y religiosa separada. MAYO-JUNIO 2019 TIERRA

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al norte de Israel y constituyen una comunidad cultural, social y religiosa separada. MAYO-JUNIO 2019 TIERRA

TIERRA SANTA 37

Autor desconocido, S. Francisco delante del sultán Melek el Kamil, Convento de los Capuchinos de Córdoba, España, s. XX.

La historia de

San Francisco de Asís y el Sultán

FR. PACO MARTÍNEZ FRESNEDA OFM, Instituto Teológico de Murcia

Giotto, Leyenda de S. Francisco, 3, Sueño del palacio, Asís, Basílica superior, 1295-1299.

L as tres religiones del Libro tienen en sus es- critos revelados afir- maciones suficientes para luchar por la paz,

y no solo las características de un Dios guerrero y dispuesto a matar a los infieles. Y las tres religiones reivindican a un Dios que es el autor y fuente de la vida, que la conserva con su Providencia y la salva al final del tiempo. Por eso no es posible

justificar y mantener los enfren- tamientos entre culturas cuyos contenidos religiosos ofrezcan las razones últimas de las muertes que generan. Los Franciscanos de Tierra Santa siempre han sido y son los ga- rantes de dichas relaciones pací- ficas por más de 800 años. Todo se originó en la propuesta de San Francisco de Asís en 1219 al Sultán. Ahora, en el año 2019, recordando el VIII Centenario de

dicho encuentro, analizaremos sus puntos básicos y la constante vocación y lucha del Poverello por la paz.

1. Francisco de Asís y la paz

Francisco sabe del estilo de paz nacido de las victorias y derrotas que se dan en las guerras, por- que participa, seguramente, en el asalto y destrucción de la Roca de Asís en 1198. En la guerra

MAYO-JUNIO 2019

seguramente, en el asalto y destrucción de la Roca de Asís en 1198. En la guerra

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DOSSIER

Detalle del fresco de Giotto, El sueño de Palacio.

DOSSIER Detalle del fresco de Giotto, El sueño de Palacio . “¿Por qué dejas al señor

“¿Por qué dejas al señor por el siervo, y al príncipe por el criado?” Y Francisco contestó: “Señor, ¿qué quieres que haga?”

40 TIERRA SANTA

“Señor, ¿qué quieres que haga?” 40 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 entre Perusa y Asís, en el

MAYO-JUNIO 2019

entre Perusa y Asís, en el Ponte San Giovanni durante el año 1202 es apresado y encerrado en

la cárcel por un año. Es una lu-

cha entre las clases populares y

la nobleza, tanto de una ciudad

como de la otra. La paz impuesta

es artificial, como artificial es la situación social por la que el pueblo se levanta en armas. No es extraño que esta guerra dure siete años (1202-1209) con breves descansos para prepararse a las constantes batallas que desan- gran al pueblo. En 1205 Francisco se alista voluntario a las órdenes del caballero Gualterio de Brienne, afamado militar que está al frente de las milicias del papa Inocencio III, pero cuando llega a Espoleto, se vuelve a Asís

al sentirse enfermo: «Después de

emprender el viaje y de haber

llegado a Espoleto para conti- nuar hasta la Pulla, se sintió en- fermo. Empeñado, con todo, en llegar hasta la Pulla, se echó a descansar, y, semidormido, oyó

a alguien que le preguntaba a

dónde se proponía caminar. Y

como Francisco le detallara todo lo que intentaba, aquél añadió:

“¿Quién te puede ayudar más, el señor o el siervo?” Y como res- pondiera que el señor, de nuevo

le dijo: “¿Por qué, pues, dejas al

señor por el siervo, y al príncipe por el criado?” Y Francisco con- testó: “Señor, ¿qué quieres que haga?” “Vuélvete -le dijo- a tu tierra, y allí se te dirá lo que has de hacer, porque la visión que has visto es preciso entenderla de otra manera”» (Tres Compañeros 6; Leyenda Maior 1,3). Francisco se sale del camino de la guerra e inicia otro muy distinto. Francisco conoce muy bien cómo se establecen las paces entre contendientes y las causas que las rompen y las restituyen.

Taddeo Gaddi, S. Francisco desafía al sultán con la prueba de fuego, s. XIV, Alte Pinakothek, Munich.

Como también sabe de las luchas y extorsiones comerciales que originan la riqueza y pobreza de mucha gente. Y abandona ambos campos de batalla: milicia y co- mercio. La paz de Francisco, pues, hunde sus raíces en un suelo totalmente diferente: su origen es un don divino que le hace cambiar y transformar su vida; esa conversión hace que la paz la ofrezca, en principio, por su testimonio de vida; no es una acción política y social vertida en conceptos objetivos, que re- dunden en una pacificación

efectiva de su época. Y en esta perspectiva creyente afronta las relaciones entre cristianos y mu- sulmanes que, hasta hoy, gene- ran tanta violencia y muertes.

2. Francisco de Asís y el sultán Melek al-Kamel

Luchar por la paz entre cristia- nos se hace en terreno conocido. La dificultad mayor nace cuando se quiere implantar entre cultu- ras, religiones y lenguas diferen- tes. Y este reto lo inicia Francisco cuando pretende ir a Dalmacia

entre 1211 y 1212; después a Marruecos para dialogar con Miramamolín entre 1213 y 1214:

«El año sexto de su conversión, ardiendo en vehementes deseos de sagrado martirio, quiso pasar a Siria para predicar la fe cristia- na y la penitencia a los sarrace- nos y demás infieles. Para conse- guirlo se embarcó en una nave; pero, a causa de los vientos con- trarios, se encontró, con los de- más navegantes, en las costas de Eslavonia» (1Celano 55). Son dos intentos frustrados para sus in- tenciones evangelizadoras.

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(1 Celano 55). Son dos intentos frustrados para sus in- tenciones evangelizadoras. MAYO-JUNIO 2019 TIERRA SANTA

TIERRA SANTA 41

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DOSSIER

En 1219 viaja a Egipto. Llega a

Damieta durante la quinta cru- zada decretada por el Concilio Lateranense IV (1215). La situa- ción en este territorio no es pací- fica, como en los años anteriores, en los que era fácil acercarse con el Evangelio en la mano, predi- car a Jesús y provocar el martirio

a manos de los defensores de la religión musulmana, como suce- de un año después con los pri- meros franciscanos mártires en Marrakesch el 16 de enero de

1220. Ahora, por el contrario,

hay una guerra entre cristianos

y sarracenos. Cuando Francisco

contempla los preparativos para la batalla, pretende disuadir a los cristianos. Después visita al sultán Melek al-Kamel (1218-1238):

es el Sultán que firma el tratado

de Jaffa con Federico II en el año

1229. En el año 1219 se intenta

negociar la paz, pero no hubo acuerdo y comienza la guerra el 26 de setiembre del mismo año. Seguramente poco antes del inicio de la guerra es cuando Francisco visita al Sultán. No olvidemos que es sunita (corrien- te ortodoxa y tradicional nacida

con Mahoma) y cree que Jesús es uno de los cinco profetas que hay que venerar. Otra cosa hu- biese sucedido si hubiera sido chiita (corriente procedente de

Alí, sobrino de Mahoma). El Sultán ni lo martiriza ni lo toma como un enemigo peligroso, porque Francisco va con la cruz

y el diálogo, que no con armas.

Mu c h o d e s p u é s S a n Buenaventura escribe la tradi- ción que se genera a raíz de este encuentro. Una vez llevados

Francisco y su compañero Iluminado ante el Sultán por los soldados «les preguntó quién los había enviado, cuál era su obje- tivo, con qué credenciales

42 TIERRA SANTA

era su obje- tivo, con qué credenciales 42 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 venían y cómo habían

MAYO-JUNIO 2019

venían y cómo habían podido llegar hasta allí; y el siervo de Cristo Francisco le respondió con intrepidez que había sido enviado no por hombre alguno, sino por el mismo Dios altísimo, para mostrar a él y a su pueblo el camino de la salvación y anun- ciarles el Evangelio de la verdad.

Y predicó ante dicho sultán so- bre Dios trino y uno y sobre Jesucristo salvador de todos los hombres con tan gran convic- ción, con tanta fortaleza de áni- mo y con tal fervor de espíritu, que claramente se veía cumplir-

se en él aquello del Evangelio: Yo os daré palabras y sabiduría, a las que no podrá hacer frente ni contra- decir ningún adversario vuestro (Lc 21,15). De hecho, observando el Sultán el admirable fervor y vir- tud del hombre de Dios, lo escu- chó con gusto y le invitó insis- tentemente a permanecer consigo». Francisco invita a los respon- sables religiosos musulmanes a experimentar la prueba del fue- go: pasar por una hoguera y la verdadera religión será la del que salga sin quemaduras al pasar por ella. Pero el Sultán declina la invitación de Francisco porque no cree que sus imanes —los responsables de los re- zos— se presten a realizar la prueba. De hecho, el más impor- tante desapareció de la escena. «Entonces, el Santo le hizo esta proposición: “Si en tu nombre y

en el de tu pueblo me quieres prometer que os convertiréis al culto de Cristo si salgo ileso del fuego, entraré yo solo a la hogue- ra. Si el fuego me consume, im- pútese a mis pecados; pero, si me protege el poder divino, recono- ceréis a Cristo, fuerza y sabidu- ría de Dios, verdadero Dios y Señor, salvador de todos los

La fe cristiana es propuesta como diálogo, con el que el reconocimiento y amor al «otro», al «distinto»

hombres”. El sultán respondió que no se atrevía a aceptar dicha opción, porque temía una suble- vación del pueblo. Con todo, le ofreció muchos y valiosos rega- los, que el varón de Dios -ávido no de los tesoros terrenos, sino de la salvación de las almas- re- chazó cual si fueran lodo. Viendo el sultán en este santo varón un despreciador tan per- fecto de los bienes de la tierra, se admiró mucho de ello y se sintió atraído hacia él con mayor devo- ción y afecto. Y, aunque no qui- so, o quizás no se atrevió a con- vertirse a la fe cristiana, sin

Francisco sigue a Jesús, y fracasa como él. Pero crea una comunidad, al estilo de

Francisco sigue a Jesús, y fracasa como él. Pero crea una comunidad, al estilo de la del Jesús histórico, que perpetúa una forma distinta de afrontar y conquistar la paz y relacionarse con los musulmanes

embargo, rogó devotamente al siervo de Cristo que se dignara aceptar aquellos presentes y dis- tribuirlos -por su salvación- en- tre cristianos pobres o iglesias. Pero Francisco, que rehuía todo

peso de dinero y percatándose, por otra parte, que el sultán no se fundaba en una verdadera piedad, rehusó en absoluto con- descender con su deseo. Al ver que nada progresaba en la

conversión de aquella gente y sintiéndose defraudado en la realización de su objetivo del martirio, avisado por inspira- ción de lo alto, retornó a los paí- ses cristianos» (Leyenda Mayor

9,8-9).

La presencia de Francisco ante

el

Sultán no la avalan las armas

y

el poder —como la estableció

el

Occidente cristiano—, sino la

debilidad de la cruz y la fuerza que dimana del Evangelio. Es la figura del siervo que se entrega al martirio para restablecer la paz con presupuestos distintos de los que se dan a la victoria y a

MAYO-JUNIO 2019

para restablecer la paz con presupuestos distintos de los que se dan a la victoria y

TIERRA SANTA 43

DOSSIER

la derrota de los contendientes. Y Francisco lo sabe muy bien por los resultados de las continuas luchas en las que se enzarzan las pequeñas ciudades medievales de su tierra. La acción de Francisco es inútil cara a la Iglesia y al mundo. De hecho, escribe Jacobo de Vitry, obispo de Acre (1160ca. — 1240ca.):

«Predicó la palabra del Señor a los sarracenos durante algunos días, aunque en realidad con escaso provecho» (Cartas 2). Su acción supone un hecho intras- cendente para las instituciones que gobiernan en Occidente, y simplemente no se tiene en cuen- ta por los poderes, porque él no representa a ninguno de ellos al no detentar riqueza alguna, y porque tales poderes están im- posibilitados para captar con qué fundamentos actúa Francisco y por qué causa.

3. Consecuencias del encuentro

Francisco sigue a Jesús, y fraca- sa como él. Pero crea una comu- nidad, al estilo de la del Jesús histórico, que perpetúa una for- ma distinta de afrontar y con- quistar la paz y relacionarse con los musulmanes. Y lo que reco- mienda a sus Hermanos es lo único seguro que tenemos de aquél encuentro, ya que ha sido redactado con su puño y letra y los Franciscanos lo han seguido al pie de la letra en aquellas tierras. Francisco lo expresa en un mandato escrito dos años antes y que practica personal- mente: «Mas los frailes que van [entre sarracenos y otros infie- les], de dos modos pueden con- ducirse espiritualmente entre ellos. Un modo es que no hagan litigios ni contiendas, sino que

44 TIERRA SANTA

no hagan litigios ni contiendas, sino que 44 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 estén sometidos a toda

MAYO-JUNIO 2019

estén sometidos a toda humana criatura por Dios y confiesen que son cristianos» (RegNB 16,5-6; cf 1Pe 2,13). Antes asegura Francisco la manera como de- ben presentarse sus hermanos ante el mundo según manda

Jesús: «

y entren digan primero: Paz a esta casa» (RegNB 14,1). Es decir, la presencia francis- cana entre los musulmanes, los infieles de entonces, supone sus- tituir toda prepotencia por el amor que se formula de una manera servicial y respetuosa con el otro, y, por tanto, libre y débil, y esto por ser cristianos, porque así lo hizo Jesús. Entonces se iguala radicalmente el anuncio de la Palabra de Dios con la no violencia. La presencia de Dios equivale a la paz con el «no poseer nada» como condi- ción básica. Por eso no deben existir disputas o desafíos algu- nos. Jacobo de Vitry lo ratifica:

mino

nada lleven por el ca- en toda casa donde

«Los sarracenos suelen escuchar gustosamente la predicación de los hermanos menores cuando se limitan a exponer la fe de Cristo y la doctrina del Evangelio» (Historia orientalis,

32).

La segunda condición es la oportunidad: «cuando vieren que agrada al Señor», cuando a Dios plazca, cuando esté de Dios, cuando Dios se lo exprese o diga. Remite a un predicar sin vergüenza y sin temor, que pue- de llevar al martirio, pero dicha palabra evangélica lleva consigo explicitar su actitud y formas pacíficas. La fe cristiana es pro- puesta como diálogo, en el que el reconocimiento y amor al «otro», al «distinto», y no su aniquila- ción o sometimiento, es funda- mental para la validez del

Evangelio ante los musulmanes. Repetimos, Francisco no consi- gue nada, pero hace memoria de Jesús y abre las puertas de una nueva forma de situarse ante los enemigos del cristianismo de entonces y de ahora y los ajenos a la fe cristiana de siempre.

Los Franciscanos de Tierra Santa siguen las actitudes de San Francisco y cumplen en la actua- lidad escrupulosamente lo que manda en la Regla no Bulada y en

la Bulada. Viven de las ayudas de

toda la Iglesia Católica (Colecta del Viernes Santo) y de toda la Orden Franciscana Menor (Comisarías de Tierra Santa en todo el mundo), manteniendo a los cristianos de raza árabe en sus exigencias humanas y cre- yentes fundamentales. Se rela- cionan y dialogan con musulma- nes y judíos en un clima fraterno ajeno a toda imposición y violen- cia. Ellos son los que apaciguan las tensiones entre ambos ban- dos y ponen cabeza a las relacio- nes religiosas, políticas y socia- les en un espacio que sobran las injerencias internacionales y las sinrazones sociales de toda espe- cie. La fe en la Trinidad que de- fiende el diálogo y la conviven- cia y la pobreza que se expresa en la libertad es lo que San Francisco y sus Hermanos llevan defendiendo VIII siglos. Millones de peregrinos los ob- servan cada día, cada semana,

cada mes y cada año. El encuentro de San Francisco

y el Sultán y las actitudes ex-

puestas son las que conmemora-

mos este año de gracia de 2019. Y

el Papa Francisco lo hace en tres

discursos que prolongan y ac- tualizan el encuentro de Francisco con Melek al-Kamel. Pero este tema supondría otros artículos.

que prolongan y ac- tualizan el encuentro de Francisco con Melek al-Kamel. Pero este tema supondría

© Inmaculada R. Torné

La palabra peace (paz) en el jardín de Getsemaní, todo un símbolo de la presencia franciscana y cristiana en Tierra Santa.

de la presencia franciscana y cristiana en Tierra Santa. Bibliografía sucinta • F. C a R

Bibliografía sucinta

F. C a R d I n I, Nella presenza del soldan superba. Spoleto 2009.

a. Gómez Cobo, Sendas de Evangelio. De la mano de Jesús en Tierra Santa. Murcia 2019.

J.a. GueRRa, San Francisco de Asís. Escritos. Biografías. Documentos de la época. Madrid 2000.

F. m a RT ínez F R esneda , San Francisco y la paz. Madrid 2017 3 ; íd., «Las relaciones con los musulmanes de San Francisco y el Papa Francisco», en Carthaginensia 35 (2019); por publicar.

F. m a R zella , La prédica di Francesco al Sultano nella Legenda sancti Francisci, versificada de Enrique de Avranches. Padova, 2013.

J. Tolan, Le saint chez le sultan. La rencontre de François d’Assise et de l’islam. Huit siècles d’interprétation. Paris 2007.

a. VíToRes González, San Francisco de Asís y Tierra Santa. Madrid 1915 6 .

MAYO-JUNIO 2019

a. V íToRes G onzález , San Francisco de Asís y Tierra Santa . Madrid 1915

TIERRA SANTA 45

DOSSIER

Malik

al-Kāmil,

el Sultán desconocido

FR. AQUILINO CASTILLO OFM, Ldo. en EE. Árabes e Islámicos.

Durante el encuentro mantenido en Emiratos Árabes, donde el islam y el cristianismo se dieron la mano, el Papa Francisco tuvo un momento para recordar al mundo otro encuentro, aquel que san Francisco tuvo con el Sultán de Egipto en el año 1219.

Hoy, 800 años después, rememoramos este encuentro, pero queremos hacerlo de un modo especial: dando a conocer al otro protagonista del diálogo, alguien de quien poco se ha escrito y siempre ha permanecido eclipsado por el Santo de Asís: Malik al-Kāmil, quien acogió a Francisco, lo recibió en su casa y lo dejó volver en paz con los suyos.

46 TIERRA SANTA

quien acogió a Francisco, lo recibió en su casa y lo dejó volver en paz con

MAYO-JUNIO 2019

Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik
Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik

Viñeta del genial Antonio Mingote sobre el encuentro de S. Francisco y el sultán Malik al-Kāmil. Imagen autorizada por la Fundación Mingote.

MAYO-JUNIO 2019

Francisco y el sultán Malik al-K ā mil . Imagen autorizada por la Fundación Mingote. MAYO-JUNIO

TIERRA SANTA 47

DOSSIER

Malik al-Kāmil y la dinastía Aŷŷubí

precisamente en Egipto donde gobernará el sultán Malik al-‘Ādil,

durante el sitio de Damieta, ciu-

pase a unos 5.000, como obra de misericordia y agradecimiento

hermano de Saladino y padre

a

Allah, quien permitió liberar

de Malik al-Kāmil, quien, como

la

ciudad.

se verá más adelante, ya como príncipe y virrey, desempeñó un papel muy activo en el gobier- no de la corte. (Humphreys, R. Stephen, p.145). A la muerte de al-‘Ādil, en 1218,

dad de la que el propio al-Kāmil

Aun así, muchos quedaron dentro de los muros de la ciu- dad. En esa época la población cristiana sigue siendo mayori- taria, estudios modernos acre- ditan una mayoría cristiana en Palestina hasta el siglo XIV (DanielaTalmon-Heller).

dirigió la defensa, los domi- nios aŷŷubís fueron divididos entre los tres hijos del monarca:

Pero Saladino y al-‘Ādil no sólo tuvieron que vérselas con los latinos en tierra, sino que en el

al-Kāmil quedó como Sultán en Egipto, y a él sometidos sus dos hermanos, al-Mu’āẓẓam goberna-

Mediterráneo, las flotas de los reinos cruzados y, sobre todo, de las repúblicas marineras ita-

dor de Damasco y al-Ašraf Mūsā en la Mesopotamia superior con corte en Ḥarram. (Humphreys, R. Stephen, p.161) Los tres hermanos tendrán al- gunos desencuentros, llegando

lianas, siempre mantuvieron en vilo a los gobernantes musul- manes. Con el fin de mermar este poder creciente, Saladino reconstruyó la flota fatimí, pero sus gastos militares debilitaron

a coaligarse unos contra otros, sobre todo al-Mu’āẓẓam, quien desde Damasco mostrará un poder creciente, convirtiéndose

a veces en una amenaza contra

Egipto, aunque al-Kāmil manten-

drá siempre la supremacía frente a los otros dos, y, siendo el único sultán reconocido, será quien siempre lleve la iniciativa en las

relaciones con los reinos latinos en Medio Oriente. Finalmente murió en 1238 dejando a sus dos hijos al-‘Ādil II y Sāliḥ al-Aŷŷūb Siria y Egipto respectivamente.

Malik al-Kāmil y los cristianos de Occidente

Tras la caída de Jerusalén, en 1187, Saladino permite a los cris- tianos latinos dejar la ciudad,

muchísimo la economía del rei- no hasta el punto de llegar a la bancarrota. Por su parte, al-‘Ādil intentó llevar una política menos

ambiciosa; firmó un tratado con Venecia, a la cual se concedían privilegios comerciales, como el uso de los puertos de Siria y Egipto para sus intercambios mercantiles y la apertura de con- sulados comerciales en diversas ciudades árabes, a cambio de no transportar ejércitos cruzados contra Egipto. Al-‘Ādil y su hijo Malik al-Kāmil mantuvieron una política de buenas relaciones con los cruza- dos; incluso se dice que Ricardo Corazón de León otorgó el título de caballero a Malik al-Kāmil, cuando éste apenas contaba once años, como símbolo de la buena relación entre ambos reinos. Estas buenas relaciones sal- varon a Egipto durante la IV Cruzada, convocada por el Papa Inocencio III en 1202, cuyo

E l epónimo de la fa- milia nos remonta a Shirkuḥ y su hermano Aŷŷūb ibn Shādhī ibn Marwān, oriundos de

Aŷdamakān, en Armenia, de et- nia kurda, que pronto entraron

a engrosar las tropas de Nūr ad-Dīn, quien conquistó Alepo

y Damasco, uniendo toda Siria

en 1154. La presión de los cru- zados sobre Ascalón, tomada en 1153, y posteriormente sobre Egipto, que había quedado aisla-

da de Siria propició que Shirkuḥ

y Aŷŷūb convenciesen a Nūr

ad-Dīn para intervenir, de este modo, los dos generales conquis-

taron Egipto en 1164. Ambos hermanos fueron suce- didos en el gobierno por el hijo de Aŷŷūb, Salāḥ ad-Dīn, el célebre “Saladino” de las fuentes cristia- nas, quien fue reconocido como Sultán de Egipto por el Califa de Bagdad. Las tensiones entre Nūr ad-Dīn

y Salāḥ ad-Dīn fueron siempre

crecientes, hasta que, en el año 1174, Nūr ad-Dīn encabezó una expedición contra Egipto, pero murió en camino. Salāḥ ad-Dīn logró imponerse ante la debi- lidad de su heredero, de once años, y conquistar el apoyo de

los generales sirios sin enfren- tamientos. Es así como encontramos al ver- dadero fundador de la dinastía Aŷŷubí, Salāḥ ad-Dīn ibn Aŷŷūb,

cuyos descendientes gobernaron Siria, Palestina, Jordania, la Alta Mesopotamia, Arabia, Yemen

y

Egipto durante los siglos XII

previo pago, eso sí. Balian de

y

XIII.

Ibilín y el mismo Patriarca de

En este periodo los sulta- nes, todos familia, se sucede- rán en Damasco y el Cairo. Es

Jerusalén pagan la salida de unos 10.000. Incluso al-‘Ādil, pa- dre de Malik al-Kāmil, pagó el

48 TIERRA SANTA

la salida de unos 10.000. Incluso al-‘Ādil , pa- dre de Malik al-Kāmil , pagó el

MAYO-JUNIO 2019

Cristofano dell’Altissimo, Saladino, 1552–1568, Galería Uffizi
Cristofano dell’Altissimo, Saladino, 1552–1568, Galería Uffizi
Cristofano dell’Altissimo, Saladino, 1552–1568, Galería Uffizi
Cristofano dell’Altissimo, Saladino, 1552–1568, Galería Uffizi
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Cristofano dell’Altissimo, Saladino, 1552–1568, Galería Uffizi
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Cristofano dell’Altissimo, Saladino, 1552–1568, Galería Uffizi
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Cristofano dell’Altissimo, Saladino, 1552–1568, Galería Uffizi
Cristofano dell’Altissimo, Saladino, 1552–1568, Galería Uffizi
Cristofano dell’Altissimo, Saladino, 1552–1568, Galería Uffizi
Cristofano dell’Altissimo, Saladino, 1552–1568, Galería Uffizi
Cristofano dell’Altissimo, Saladino, 1552–1568, Galería Uffizi
Cristofano dell’Altissimo, Saladino, 1552–1568, Galería Uffizi
Cristofano dell’Altissimo, Saladino, 1552–1568, Galería Uffizi
Cristofano dell’Altissimo, Saladino, 1552–1568, Galería Uffizi

Cristofano dell’Altissimo, Saladino, 1552–1568, Galería Uffizi

DOSSIER

objetivo era la conquista de Egipto (cf. Runciman, p.702). En estos momentos al-Kāmil cuenta con

22 años, y participa plenamente en la política de su padre, pues se

le está preparando para gobernar.

septuagenario y ciego. Todo el episodio será recordado como “la Traición Veneciana” que- dando en la mente de los cris- tianos orientales hasta el día

de hoy.

En 1218 los cruzados sitian Damieta, muere al-‘Ādil, y al-Kāmil pasa a ser sultán

La Cruzada se desarrolla con un problema de base: cómo tras- ladar todo el ejército cruzado, ya que se esperaban 4.500 caba- lleros, 9.000 escuderos y 20.000 infantes. La solución la presenta Enrico Dondolo, “honesto” Dux de Venecia, quien ofrece su ayu- da construyendo una flota de 50 galeras. Incluso se ocuparía de

L o s c r u z ado s t om a n Constantinopla, la saquean, que- man y destruyen, y establecen el Imperio Latino de Oriente, con condados satélite, con patriarca veneciano, subyugando las islas del Egeo al poder de Venecia, que era la única en poder gober- narlas gracias a su inmensa flota (cf. John Julius Norwich, p.186).

cómo los cruzados, llegados en 1217, cada uno con sus propios medios, desde Hungría, Austria, Francia, Italia, incluso los Reinos de la Península ibérica, avanzan por Tierra Santa sin mayor éxito y deciden dirigirse a Egipto, pen- sando que su control les abriría las puertas de Jerusalén para siempre. Así llegan hasta el Delta, en 1218, y sitian la ciudad de Damieta, momento en el que muere al-‘Ādil, y al-Kāmil pasa a ser Sultán por derecho propio. Entonces se suceden los he- chos ya conocidos, ataques del joven sultán que causan miles de muertos entre las huestes cristianas y el establecimiento de una tregua provisional el 29 de agosto de 1219, que du- rará hasta el 26 de septiembre. Durante dicha tregua tiene lugar

la

manutención del ejercito hasta

Enrico Dondolo morirá poste-

el

encuentro entre San Francisco

tener listos los barcos. Todo ello

riormente, ya octogenario, sien-

y

el Sultán Malik al-Kāmil (cf.

a cambio de 85.000 marcos de

plata y los derechos sobre la mi- tad de lo que tomasen (cf. Steven

Runciman, p.703). El acuerdo se firma. En junio de 1202 la flota está lista, pero el ejército cruzado es sensiblemente más pequeño, con lo cual no ha podido recau- dar lo establecido. Venecia sin el pago no mueve un remo, y plantea una solución verdadera- mente maquiavélica: arrebatar a Emérico de Hungría, quien tam- bién pensaba unirse a la cruza- da, la ciudad portuaria de Zara para ser entregada a Venecia. El Dux Enrico además se en- cuentra con otra situación in- esperada: la invitación a inter- venir en una Constantinopla dividida entre dos pretendien- tes al trono. Así que ni corto ni perezoso, tras la toma de Zara, dirige él mismo la flota al Cuerno de Oro, pese a ser

50 TIERRA SANTA

mismo la flota al Cuerno de Oro, pese a ser 50 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 do

MAYO-JUNIO 2019

do el único gobernante enterra- do en Santa Sofía. Los cruzados nunca llegaron a pisar Egipto, pues a Venecia le convenía más tenerlos ocupados en tierras griegas, en vez de destruir sus acuerdos comerciales con los musulmanes (cf. Norwich, p.202)

Golubovich, p.94). Sin este dato

la Cruzada hubiese pasado a la

historia como uno más de los desastres llevados a cabo por una Europa desunida, cuyos gobernantes pensaban más en su propia fama y prestigio que en liberar los Santuarios de la

Durante la tregua provisional del 29 de agosto al 26 de septiembre de 1219 tiene lugar el encuentro entre san Francisco y el Sultán Malik al-Kāmil

Transcurridos 12 años, Inocencio III realiza una nue- va llamada a la Cruzada, que materializó su sucesor, el Papa Honorio III a la muerte de Inocencio en 1216. El resultado de esta Quinta cruzada es bien cono- cido, y no lo analizaremos aquí, únicamente haremos mención de

Redención. Sólo este encuentro hace que la Cruzada no haya pasado al olvido. Damieta cayó en poder de los cruzados el 5 de noviembre del mismo año, Malik al-Kāmil ofreció Jerusalén y la reliquia de la Vera Cruz, que no poseía, a cambio de

la ciudad y la paz. Los cruzados

El emperador Federico II se encuentra con el sultán Al-Kamil. Miniatura tomada de un manuscrito de la crónica de Giovani Villani, ca. 1341-1348, Biblioteca Vaticana.

de Giovani Villani, ca. 1341-1348, Biblioteca Vaticana. no aceptaron y con ímpetu mar- charon hacia El

no aceptaron y con ímpetu mar- charon hacia El Cairo. Los egip- cios abrieron las presas del Nilo inundando el Delta. El ejército cristiano, desconcertado, huyó sin orden, cayendo víctima del ímpetu musulmán. Los cruzados que se salvaron pidieron la ren- dición y se estableció una tregua de 8 años.

Al finalizar la tregua, al-Kāmil propuso un nuevo tratado, esta vez al emperador Federico II Hohenstaufen, que al estar casa- do con la hija de Jean de Brienne era aspirante legítimo al trono de Jerusalén, y quien planeaba otra cruzada. En 1229, ambos monarcas fir- man la paz por un periodo de

diez años. Al-Kāmil ofrecerá la administración de Jerusalén y otros lugares santos. El acceso a la ciudad a musulmanes y judíos estaría prohibido, excepto a sus lugares de culto y a los lugares sagrados del islam, al-Aqsā y la Cúpula de la Roca. El Sultán no permitirá la reconstrucción de las murallas para que Jerusalén nunca vuelva a convertirse en una plaza fuerte o un importan- te centro político.

Aprendiendo a ser sultán

Como hemos visto, con algo más de 20 años de edad, Malik al-Kā- mil había aprendido que el oro es más fuerte que cualquier ejército, pero también que la paz es más valiosa que todo el oro de este mundo. Llegado al trono llevó adelante esta política, estable- ciendo buenas relaciones con Jean de Brienne, Rey de Jerusalén. Al-Kāmil conocía bien la avi- dez de las repúblicas comer- ciales italianas, la desmedida avaricia de Venecia; había visto cómo Génova y Pisa fueron ex- pulsadas de Constantinopla y su acceso al Mediterráneo oriental fue mermado por el poder de la Serenissima. Ha comprobado cómo una gran flota, capaz de hacer frente a los venecianos es inviable, cara en extremo, y le produciría una bancarrota similar a la de Saladino. De este modo, al-Kāmil focalizará su po- der marítimo para acrecentar el control sobre Yemen y la costa arábiga, mientras permite la ex- pansión comercial de Venecia intentando así asegurarse su neutralidad ante otro intento de invasión. Pero, si bien hemos podido observar cómo las enseñanzas políticas adquiridas, a fuerza de

MAYO-JUNIO 2019

si bien hemos podido observar cómo las enseñanzas políticas adquiridas, a fuerza de MAYO-JUNIO 2019 TIERRA

TIERRA SANTA 51

DOSSIER

enfrentamientos y embajadas,

resultaron muy provechosas para al-Kāmil, otras instruccio- nes no fueron desdeñadas. Aprendió a recitar el Corán

y estudió derecho islámico, co-

mentario coránico y las otras ciencias religiosas. No en vano, a

la llegada de Saladino a Egipto, y

aún bajo el gobierno de su padre al-‘Ādil, la sociedad seguía bajo la influencia chiíta del anterior

Califato fatimí. Al-Kāmil restitui- rá la ortodoxia sunní en Egipto

y la reintroducirá, apoyado por

su flota, en Yemen. De hecho, algunos cronistas de la época, como al-Maqrīzī dicen de él: “Al- Kāmil amaba mucho a los estudiosos (del Corán), de ellos escuchaba las tradiciones del Profeta, y el mismo refería algunas … a él se debe la construcción de las escuelas al-Ka- miliyah en el Cairo, para preser- var la tradición” (cf. Al-Maqrīzī, History, pp.159 ss.) Gracias a la preocupación de su padre, al-Kāmil creció en una sociedad donde judíos y cristia- nos mantenían sus costumbres y

lugares de culto, eran respetados,

e incluso prestaban servicio en el

gobierno. De hecho, los cristianos

orientales (melkitas, armenios,

georgianos, siriacos, etíopes, cop- tos o griegos) no vieron con bue- nos ojos la llegada de los cruzados

a Damieta, antes bien, se recono- cían parte de un estado en el que aún los cristianos eran mayoría. Con todo esto, podría decir- se que al-Kāmil fue un buen monarca, supo administrar la economía, imponer orden y paz social, mantener el reino uni- do, aún cuando su población estaba formada por numerosas etnias y religiones diferentes. Rechazó con éxito dos invasio- nes y dejó a sus hijos un reino engrandecido.

52 TIERRA SANTA

y dejó a sus hijos un reino engrandecido. 52 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 Cabe destacar que

MAYO-JUNIO 2019

Cabe destacar que su política fue siempre pacifista y abier- ta al encuentro y el diálogo, hecho que ya nos hace pensar que gran parte del mérito del

encuentro con Francisco es tam- bién suyo.

Al-Kāmil y los cristianos de Egipto

Al-Kāmil se ganó una buena reputación entre los cristianos coptos de Egipto por su toleran-

cia y justicia, por escuchar sus preocupaciones y juzgar de ma- nera justa. Las crónicas coptas registran estos actos; también destacan el hecho de que estaba bien informado sobre sus asun- tos y respetaba sus decisiones internas. Los coptos eran, y son, la po- blación cristiana original de Egipto, siempre se han consi- derado la iglesia nacional de Egipto. Consideran a san Marcos como su fundador y cuentan con la enorme tradición judía alejan- drina, con la monacal faraónica, y por qué no decirlo, con compo-

nentes gnósticos. Los coptos, según muchos au- tores, seguirán siendo mayoría en Egipto hasta bien entrado el siglo XIV (E.J. Mylod, Guy Perry, Thomas W. Smith, p. 144,

nota 36). En tiempos de al-Kāmil, representan la gran mayoría de los habitantes del Alto Egipto. Unos eran agricultores humil- des, otros comerciantes, otros artesanos, y también escribas (una especie de secretarios) en los diferentes departamentos gobernativos, los “diwanes” (dawāwīn), especialmente en las finanzas públicas (Dīwān al- māl) o el ejército (Dīwān al-ŷayš). Sima’an ibn Kalil ibn Maqarah, copto, servía en el dīwān sin

ibn Kalil ibn Maqarah, copto, servía en el dīwān sin La política de al-Kāmil fue pacifista

La política de al-Kāmil fue pacifista y abierta al encuentro y el diálogo, lo que nos hace pensar que parte del mérito del encuentro con Francisco es también suyo

tener nadie por encima de él, excepto Saladino (cf. Mark N. Swanson, p.83). Estos “dawāwīn” eran no sólo empleados por el sultán, también por sus emires (cf. E.J. Mylod, Guy Perry… p.

139).

Este periodo fue tan favorable

a la comunidad copta, que es

considerado la “edad de oro” de

la literatura copto-árabe, ya que

aumentó la producción literaria cristiana en todos los campos:

el derecho civil y religioso, la teología, los comentarios bíbli- cos… y esto trajo consigo un

David Roberts, El Cairo, 1796-1864.

gran florecimiento del monacato copto-egipcio en este Periodo Medio Aŷŷūbí. La atención y sensibilidad del Sultán hacia sus siervos cristia- nos es digna de mención sobre todo en dos momentos clave en la historia de esta Iglesia.

a. Sede vacante en el

patriarcado de Alejandría

El primero, cuando el Patriarca de Alejandría, Yuḥannā VI, mue- re a principios de 1216. Entre la alta jerarquía reinaba cierto caos

institucional, algo de partidis- mo e intereses personales. Esto llevó a que, tras el fallecimiento del Patriarca, el Sínodo no die- se con un candidato amplia- mente respaldado, con lo cual la Sede alejandrina quedaba vacante. El más poderoso, y ambicioso de los aspirantes a la Cátedra de San Marcos, era Dā’ūd ibn Yuḥannā ibn Laqlaq al-Fayyūmī, hasta este momento monje, bien posicionado al in- terno del Sacro Sínodo, aunque no contaba con la totalidad de los apoyos necesarios. El grupo

MAYO-JUNIO 2019

del Sacro Sínodo, aunque no contaba con la totalidad de los apoyos necesarios. El grupo MAYO-JUNIO

TIERRA SANTA 53

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DOSSIER

que lo respaldaba pidió al sul- tán al-‘Adīl que lo reconociese patriarca, ya que según la ley imperante en Oriente, los pa- triarcas deben ser reconocidos por los gobernantes. El Sultán accedió y firmó una declaración a tal efecto. Muchos coptos se enfurecieron por la elección de Dā’ūd ibn Laqlaq, así que sus de- tractores reunieron a una gran multitud bajo de la ciudadela de el Cairo, y pidieron a al-Kā- mil que interviniera. Afirmaron que, de acuerdo con su propia ley canónica, a ningún hombre se le podía hacer patriarca sin la aprobación de los fieles (recor- demos que la aclamación popu- lar es el medio de elección de un patriarca, incluso los papas se elegían así en la Iglesia católica). La presencia de creyentes mani- festaba sin ambigüedades ante

al-Kāmil que la elección de ibn Laqlaq carecía de esa aprobación. Resulta muy interesante este hecho, pues además estaba pro- gramado que Dā’ūd ibn Laqlaq fuera consagrado patriarca ese mismo día, pero al-Kāmil conven- ció a su padre para que detuviera la consagración. Ningún otro candidato con el apoyo necesa- rio entre la comunidad cristiana surgió en los años siguientes, por lo que la iglesia copta sufrió un período de casi dos décadas en el que la ausencia de un patriarca significaba que ningún sacerdo- te u obispo podía ser ordenado. Debido a esto y al agotamiento mismo de la jerarquía, los coptos finalmente aceptaron la consa- gración de Dā’ūd como Cyrilos III ibn Laqlaq1 (1235-1243), que Malik al-Kāmil, entonces sultán, permi- tió en el año 632/1235.

Cristianos coptos en la ceremonia del Arca Sagrada.

b. Un caso de conversión y reversión

El segundo acontecimiento, muy singular, nos ayuda a entender quién era verdaderamente al-Kā- mil y su preocupación por los asuntos cristianos. Se trata de una cuestión un poco delicada, en la cual al-Kā- mil, que aún no era sultán, per- mite la reversión al cristianismo de un monje copto que se había convertido al islam. Las fuentes cristianas de la época general- mente retratan a al-Kāmil como un gobernante justo hacia los no musulmanes, pero particu- larmente gentil hacia su grupo predilecto: los monjes coptos. Los hechos, que parecen situarse alrededor del 1212, deben verse en el contexto de estudios histó- ricos recientes que indican que

1. Sobre Papa Cyrilos Ibn Laqlaq: History of the Patriarchs, vol. 3, pp.166-68, 203-10; vol 4 (1), pp 1-17, 22-37; al-Makīn ibn al-‘Amīd, Chronique, pp. 20-22, 50-51; al-Maqrīzī, History pp. 161-3; Mark N. Swanson, The Coptic Papacy in Islamic Egypt (641-1517) (Cairo, 2010), pp. 83-95.

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Mark N. Swanson, The Coptic Papacy in Islamic Egypt (641-1517) (Cairo, 2010), pp. 83-95. 54 TIERRA

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la práctica de los cristianos de convertirse al islam y revertirse al cristianismo era más común de lo que tradicionalmente se suponía, ya que la tentación de dejar de pagar la dimma, el im- puesto por ser cristiano, o las ventajas económicas adicionales que presentaba ser musulmán, producían muchas conversiones, en su mayoría no muy sinceras y, si se cambiaba de lugar de resi- dencia, a veces descaradamente, se volvía a la antigua religión.

tiempo de residencia en Fez, en el actual Marruecos, pero que, con su traslado al Cairo, volvió a vivir como judío. Reconocido en esta ciudad por un magrebí, fue acusado de apostasía, pero los gobernantes aŷŷūbís, en época concretamente de Saladino, lo declararon libre de toda pena, pues ocultó su fe para salvar su vida. Como su antepasado, al-Kāmil no hizo recaer sobre el converso arrepentido la pena capital, ale-

Para al-Kāmil los asuntos cristianos ocupaban un lugar prominente entre sus ocupaciones

Aprovechando el cese de las

hostilidades dos frailes francis- canos, fray Iluminado de Rieti y fray Francisco de Asís, se enca- minan hacia territorio enemigo, donde son detenidos y piden ser llevados ante el Sultán. Estos son los hechos que re- piten las llamadas “Fuentes Franciscanas”, las biografías de Tomás de Celano (1 Celano c. 57)

y San Buenaventura (Legenda

Mayor c. 9, 8), la crónica de Jacques de Vitry (c. 32, 14), obis- po de Tiro, y la crónica de Ernoul

(Cronica, c. 37), cronista de la

V Cruzada, y también autores

posteriores. Pero como nuestra

intención es intentar compren- der quién era el hombre que

recibe a S. Francisco, dejaremos

En History of the Patriarchs (Vol.

gando que su conversión había

El sultán y el santo

a

un lado fuentes hagiográficas

3(2):197-201) se narra cómo un tal

sido sin conocimiento del islam,

y

su edificativo valor.

Yuḥannā, monje del Monasterio de San Macario, se convirtió al islam en presencia de al-Kā- mil, entonces virrey de Egipto, e incluso se le dio un puesto en

religión que abrazaba, pero que tras tres años, conocida la nueva fe, si no encontraba motivos para permanecer en ella, podía regre- sar a la vida monástica. Quizás

Francisco de Asís es condu- cido ante Malik al-Kāmil y am- bos hombres mantienen una conversación. Aquí pueden empezar nuestras preguntas:

la administración. Después de tres años viviendo en la corte como musulmán observante, el ex-monje se presentó ante al-Kā- mil solicitando regresar a la fe cristiana y a su forma de vida monástica. Lógicamente esto de- sató un gran escándalo, pues en el mundo islámico la reversión está penalizada con la muerte. Lo que Yuḥannā pedía era prácti- camente imposible al tratarse de una conversión realizada ante el gobernante mismo. Es necesario admitir que entre los Aŷŷūbís siempre hubo una

este fue el motivo de que se le permitiese la reversión: volver no al cristianismo, sino a la vida monástica. De este modo no se sembraba un precedente para que cualquiera pudiese volver al cristianismo, sino que se limi- taba a los monjes. Y así, al-Kāmil demostró una vez más que los asuntos cristianos ocupaban un lugar prominente entre sus ocu- paciones, no le eran ajenos y al mismo tiempo sabía impartir justicia en ellos.

¿en qué lengua se desarrollaría este diálogo? Ningún biógrafo lo menciona ¿Sería en parte en árabe? Fray Iluminado, que lle- vaba al menos dos años en San Juan de Acre, parece ser que tenía alguna noción de árabe. Pero podríamos decantarnos por otra explicación: que el Sultán conociese lenguas romances, quizás algún dialecto italiano, por los contactos con Venecia. Pero sería más lógico pensar en el francés, dado que tenía amplias relaciones con la corte de Jean de Brienne. Por su parte,

tradicional tolerancia en estos casos. Piénsese en el filósofo cordobés, Mošeh ben Miamon, Maimónides en las fuentes la- tinas, quien ante la intolerancia almorávide tuvo que fingir su conversión al islam durante su

Volvemos al año 1219, a la tre- gua del 29 de agosto que dura- ría 27 días. Hasta ese momento quien entregase la cabeza de un cruzado al Sultán recibiría un besante (bizancium) de oro.

es muy probable que Francisco hablase esta lengua, al menos un “francés comercial”, no en vano en su juventud recitaba cantares de gesta en francés, su padre co- merciaba telas con Francia y su madre parece que era francesa,

MAYO-JUNIO 2019

en francés, su padre co- merciaba telas con Francia y su madre parece que era francesa,

TIERRA SANTA 55

DOSSIER

de la Picardía, de ahí que la lla- masen “ma donna Pica ”. Quizás

a

su dominio entre las tribus de Arabia, enviando emisarios y

como hombres humildes y teme- rosos de Dios:

entonces hablaron en francés. En el diálogo parece que hubo un intercambio de intencio- nes, el deseo Francisco de que el Sultán se convirtiera al cris-

misivas a todas las regiones, una de las cuales llegó a Naŷrān, en Yemen, ciudad donde se había desarrollado una gran comuni- dad cristiana. Esta floreciente

“Después, el Profeta, Mahoma, les predicó y les invitó a aceptar el islam. Los cristianos le pre- guntaron: “¿Cuál es tu opinión acerca de Jesús?”. El Profeta dijo:

tianismo, la negativa por parte del monarca y viceversa. San Francisco entonces lanzó un ór- dago sobre la mesa: propone,

comunidad manda una delega- ción a Medina, donde se encuen- tra Mahoma. Dicha delegación la componen sesenta viajeros,

“Pueden quedarse el resto del día en esta ciudad y, después de haberse refrescado, tendrán una respuesta a todas sus preguntas de mi parte”.

“Para Dios, Jesús es semejante

imitación de los tres jóvenes arrojados al fuego en la corte de Nabuconodosor, preparar una hoguera donde entrarían él y “sacerdotes musulmanes”. Dios le salvaría a él y quedaría

catorce de los cuales ostentaban los cargos más importantes, en- tre ellos: ‘Abdu-l-Masīḥ, (Āqib o gobernador), al-Ayhman, (Sayyīd o administrador de justicia) y, por supuesto, su obispo, Abū

Al día siguiente, el Profeta recitó enfrente de ellos estos versículos del Corán:

demostrado cuál era la verda-

Ḥārita ibn ‘Alqama. Cuando estos

a

Adán, a quien creó de tierra y a

dera religión. Una propuesta un poco radical y extrema, casi fuera de lugar en esa época, pues

llegan hasta Medina para entre- vistarse con Mahona, el Profeta se encuentra rezando en la mez-

quien dijo: “¡Sé! Y fue. La verdad viene de tu Señor. ¡No seas, pues, de los que dudan!” (Corán 3:59-60).

la

ordalía estaba penalizada con

quita de la ciudad. Las crónicas

la

excomunión. S. Buenaventura

que narran el hecho dicen que

Ante la falta de acuerdo

al-mubāhala, que quiere literal-

dice: “Superno illustratus oráculo” (Legenda Maior 5, 8) o lo que es lo

primeros años del islam, aun-

los miembros de la delegación de Naŷrān entraron con sus mejores

Mahoma propone hacer algo:

mismo, que san Francisco ha-

y

más suntuosas galas, ataviados

bló “por divina inspiración”. Lo que S. Buenaventura no cuenta, porque no lo sabe, es que una situación similar se dio en los

que cuenta con protagonistas diferentes, pero mantiene una relación directa.

con adornos de oro: los compa- ñeros de Mahoma comentaban entre sí que nunca habían visto nada parecido. Sólo Abū Ḥārita ibn ‘Alqama, ‘Abdu-l-Masīḥ y al- Ayham hablaron con Mahoma (cf. Ibn Isḥāq, pp. 309-316). En otros autores encontramos tam-

mente significa “la impreca- ción”, que en la tradición islá-

mica se refiere a una forma de resolver los conflictos religiosos. Cuando las argumentaciones de ambas partes no logran resolver una cuestión religiosa o de fe, entonces las partes rezan juntas

Dios, que hará descender su

a

San Francisco propuso preparar una hoguera donde entrarían él y “sacerdotes musulmanes”. Dios le salvaría a él y quedaría demostrado cuál era la verdadera religión

La ordalía de Mahoma

Corría el año 630, en esa época no habían empezado aún las grandes conquistas del islam

y Mahoma está consolidando

56 TIERRA SANTA

del islam y Mahoma está consolidando 56 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 bién el mismo relato: los

MAYO-JUNIO 2019

bién el mismo relato: los delega- dos entran en la mezquita donde reza Mahoma, adornados de oro

y sedas, pero Mahoma no quiere

recibirles hasta que se despojen

de toda riqueza y se presenten

maldición sobre aquel que argu- mente en falso. Es el equivalente

a una ordalía.

“Si alguien disputa contigo a este propósito, después de haber sabido tú

lo que has sabido, di: “Venid, vamos

a llamar a nuestros hijos varones y

a vuestros hijos varones, a nuestras

mujeres y a vuestras mujeres, a no- sotros mismos y a vosotros mismos. Execrémonos mutuamente e impre-

quemos la maldición de Dios sobre quienes mientan”. (Corán 3:60-61).

El día anterior el Profeta y la delegación habían acordado

Ordalía de Mahoma con los cristianos de Nayrán, ilustración procedente de La Cronología de las Antiguas Naciones de Al-Biruni, Tabriz, Irán, 1307, Edinburgh University Library, Arab Ms. 161, folio 160r

realizar la ordalía en un sitio desértico, lejano de la ciudad. Mahoma eligió cuatro personas:

su hija Fátima, su yerno ‘Alī, y los hijos de ambos, Ḥasan y Ḥusaīn. Salvo ellos nadie más lo acompañaría, puesto que no existían almas más puras y fir- mes en la fe que las de ellos cuatro. Muhammad atravesó la distancia entre su casa y el sitio designado con especial esplen- dor, cargando a Ḥusaīn en sus brazos y tomando de la mano a Ḥasan. Fátima y ‘Alī lo seguían. Les había dicho: “Cuando yo pronuncie mis palabras agregad ‘amīn (amén, ¡así sea!)”. Antes de encontrarse con el Profeta los

jefes de la delegación comen- taron entre sí: “Si notan que Mahoma llega acompañado por sus comandantes y soldados, y nos exhibe su poder material, sepan que no es veraz y que no confía en su función profética. En cambio si se presenta con sus hijos y amados y su aspecto es sencillo, sepan que en verdad es un profeta veraz y que tiene tanta fe en su misión que no sólo está dispuesto a arriesgar su vida sino también la de los seres que más ama”. Los jefes de la delegación se encontraban conversando cuan- do de pronto apareció el brillante rostro del Profeta acompañado

por cuatro personas de las cua- les tres eran ramas del árbol de su ser. Atónitos, todos se mi- raban entre sí. La presencia de sus dos inocentes nietos y su amada y única hija los había asombrado. Comprendieron que el Profeta estaba firme en su fe y su misión. De lo contrario, alguien que vacila no expone a sus seres queridos a la maldición y el castigo divinos. Dijo el gran obispo: “Veo ros- tros que si alzaran sus manos a Dios y le rogaran que arranque las más inmensas montañas de la tierra Él se lo concedería. No es bueno que nos sometamos a la ordalía con personas de esta

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Él se lo concedería. No es bueno que nos sometamos a la ordalía con personas de

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virtud que se refleja en sus be- llos y brillantes rostros, pues no es improbable que todos noso- tros perezcamos y que el castigo se extienda de tal modo que no quede un solo cristiano sobre la faz de la tierra (cf. Zamajšarī, p. 174-175). Mahoma mostró el po- der de su fe y su convicción, más fuerte que la de los cristianos de Naŷrān, quienes terminaro por suscribir un pacto con Mahoma, comprometiéndose a pagar tri- buto, la dimma.

El fraile es ahora el creyente virtuoso

Volvamos al encuentro entre S. Francisco y el Sultán. Los

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entre S. Francisco y el Sultán. Los 58 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 José Benlliure, S. Francisco

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José Benlliure, S. Francisco entre los sarracenos, 1855-1937

Se suele atribuir el mérito de este encuentro a S. Francisco, como si al-Kāmil fuese un mero espectador. El Sultán reconoció en él al verdadero creyente y amado de Dios. Entonces lo preserva de la ordalía y lo deja ir en paz

hechos relatados de Mahoma son muy importantes en la tra- dición musulmana, por eso en el encuentro entre S. Francisco y al-Kāmil, hay algo muy intere- sante que resaltar: al-Kāmil no acepta la ordalía de Francisco, no quiere que se arroje al fuego para medir su fe frente a la de los musulmanes. No desea que

se realice al-mubāhala, es más, ¡zanja la discusión! El monarca no quiere que Dios maldiga y castigue al hombre que tiene delante. Porque para el Sultán, Francisco podría salir lastimado, o quizás los musulmanes que se expusiesen a la prueba. San Francisco se presentó ante el Sultán, no vestido de seda y

adornado de oro, sino pobre y descalzo, humilde y lleno de Dios. Junto a él no hay una de- legación de sesenta personas y catorce principales, ni tropas, sólo fray Iluminado, un herma- no, “un hermano menor” pobre como él y amado por Francisco. El Sultán pudo entender cómo la situación de antiguos cristia- nos de Naŷrān se había dado la vuelta, cómo esta vez quien se presentaba “lleno de virtud que se refleja en sus bellos y brillantes rostros” era el monje cristiano, S. Francisco, convencido plena- mente de su credo, como en el 630 lo hizo Mahoma. Por eso no permite que se realice ninguna prueba de fe; para al-Kāmil, el hombre que tiene delante es un verdadero creyente y no desea que padezca castigo o maldición o los provoque en los demás. Por esta razón pide concluir con una mutua oración, esto sí lo recogen las crónicas cristianas: rezaron el uno por el otro y se despidieron en paz. El Sultán dejó partir a

los dos frailes, que quizás no en- tendieron del todo lo ocurrido, pues no conocían la historia de la embajada de Naŷrān.

seguramente convencido de la profundidad de la fe del Sultán y teniéndolo por hombre de paz. Un hecho que cambió el modo

Éste es el 800 aniversario del encuentro de dos creyentes, uno musulmán y otro cristiano

Es necesario darse cuenta cómo se suele atribuir el mérito de este encuentro a S. Francisco; como si al-Kāmil fuese un mero espectador. Pero el Sultán no sólo es quien recibió a Francisco, arriesgando su credibilidad ante la corte, quien lo acogió, lo escu- chó, quiso entregarle preciosos regalos que el Poverello rechazó. El Sultán es sobre todo quien reconoce en el otro al verdade- ro creyente y amado de Dios. Entonces lo preserva de la orda- lía y lo deja ir en paz. Este encuentro insólito dejó gran huella en Francisco,

en el que Francisco veía a los musulmanes, hasta el punto que el Santo al volver a su tierra redactará una regla, en 1221, donde incluirá un capítulo en- tero a: “quienes por divina inspira- ción querrán ir entre sarracenos y otros infieles…” enseñando a sus frailes cómo deben vivir en paz entre musulmanes. Éste es el 800 aniversario del encuentro de dos creyentes, uno musulmán y otro cristiano, dos hombres libres que supieron re- conocer el signo de Dios el uno en el otro y sembrar un prece- dente de Paz.

de Dios el uno en el otro y sembrar un prece- dente de Paz. Breve bibliografía

Breve bibliografía

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1971. • z amaJšaR ī , Al-Kaš ā f , (Tafs ī r) Dar al-Marefah, Beirut

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© Nadim Asfour/CTS

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Sometidos a toda criatura.

Cinco iconos de encuentro y amistad

FR. MANUEL CORULLÓN OFM, misionero en Marruecos

Francisco, Peregrino del encuentro

D espués del capítu- lo de Pentecostés de 1219, Francisco se di r ig ió a Oriente con el de-

seo de predicar la penitencia tanto a los cruzados cristianos como a los enemigos musulma- nes. A su llegada a Tierra Santa, Francisco se encontrará con sus hermanos, enviados dos años antes, y con el obispo Jaques de Vitry y el cardenal Pelayo Gaytán, legado papal para la quinta cruzada. Francisco con- templa a los cruzados que se adentran por tierra en campa- ñas militares y los que parten hacia Egipto a la conquista de Damieta. En la segunda mitad de julio, Francisco acompaña a los cruzados a los campamentos cristianos del Delta del Nilo en las inmediaciones de Damieta donde lo encontramos el 29 de agosto cuando los cruzados que asediaban la ciudad fueron de- rrotados tal y como había pre- dicho Francisco (2C 30). Este viaje le permitirá salir al encuen- tro del sultán Malik al-Kamil a quien encontrará en otoño de ese mismo año 1219 en Damieta.

El Encuentro de Francisco con el Sultán al-Kamil

Francisco y su compañero fray Iluminado sale del campamento cruzado sin escolta, cruzaron el río en barca y se dirigieron al campamento musulmán. De camino los soldados del sultán se abalanzaron sobre ellos como fieras y por poco los matan, de no ser porque empezaron a gri- tar: “¡Sultán! ¡Sultán!, los arresta- ron y Francisco se presenta como

un simple cristiano diciendo “soy un cristiano llevadme ante vuestro señor” (TM 4), su res- puesta, tocó la sensibilidad de los sarracenos que lo condujeron al sultán, pensando que eran portadores de alguna embajada. En los datos que tenemos se mezcla lo histórico y lo hagio- gráfico, podrían haber estado en el campamento del sultán durante las tres primeras sema- nas de septiembre de 1219, hasta que se reanudaron las hostilida- des entre las dos partes. Jaques de Vitry nos cuenta algunos detalles del encuentro desta- cando la acogida del sultán. San

Buenaventura, más dramático resalta la crueldad de los musul- manes frente a las heroicidades espirituales de Francisco que de- safía a los consejeros del sultán

a la prueba de fuego y rechaza todo tipo de regalo. La Crónica de Ernoul nos refiere que hubo un intercambio respetuoso sobre la fe entre estos dos hombres

y sus consejeros y cómo el sul-

tán los escuchó con agrado. Al- Kamil era conocido por ser un hombre respetuoso y en su corte contaba con consejeros de reco- nocida talla espiritual y ordenó que curasen a los dos hermanos

de las heridas sufridas durante el arresto, y que los atendiesen con respeto mientras esperaba

a los sabios del reino, que se

sorprendieron al ver a estos dos frailes, pero el rey tranquilizó a Francisco, diciéndole: “No seré yo quien condene a muerte a quien viene a salvar mi alma, a riesgo de su propia vida”, y el Sultán, que cada día conversaba con él y po- nía a prueba su fe y su sabiduría, solía decir, “Que venga ese hombre que parece un verdadero cristiano”. Después de aquella visita, algo cambió en ambos interlocutores.

El redactor de las Florecillas, se

atreve a decir, sin fundamento histórico, que recibió el bautis- mo de manos de los hermanos

antes de morir; o el mismo San Buenaventura dice que desde entonces llevó la fe cristiana impresa en el corazón. Al-Kamil, siguió tratando de negociar inu- tilmente con los cruzados. Los dos frailes abandonaron el campamento recibiendo un pa-

saje seguro de regreso al campa- mento de los cruzados, con sus cabezas intactas. Ni Francisco ni Iluminado atacaron directa- mente la religión del islam ni calumniaron a su profeta. En

el verano de 1220, después de

haber visitado los santos lugares,

Francisco regresa de ultramar; al

llegar a Asís le dan la noticia de los cinco hermanos que habían

sido martirizados en Marrakech. Su martirio provoca en la orden una interesante primera discu- sión sobre la santidad y el mar- tirio, entre aquellos que querían

y escribían una leyenda para

celebrar a los protomártires de la

orden, y la postura de Francisco, que no le gustaba que los herma- nos vieran en este hecho motivo de gloria, pues cada uno debía gloriarse de su pasión y no de

la ajena.

Una propuesta franciscana.

La novedad de la misión

Como hombre profundamente evangélico Francisco se opone

a cualquier proyecto oficial de

violencia, ya sea organizado desde la iniciativa de la socie- dad, ya sea desde la iglesia del

momento. Francisco ofrece un paradigma diferente al clásico de la Edad Media de salir al encuentro de los musulmanes con las fuerzas de las armas:

MAYO-JUNIO 2019

de la Edad Media de salir al encuentro de los musulmanes con las fuerzas de las

TIERRA SANTA 61

DOSSIER

Francisco proyecta su viaje y su encuentro desde la fuerza del Evangelio. Francisco supera la espiritualidad medieval del martirio con una nueva forma de acercamiento al misterio de Dios: el testimonio. En tiempos de Francisco la espiritualidad del martirio era tan importante, que siendo considerado como una acceso directo a la patria del cielo muchas veces era de- seado, buscado e incluso hasta provocado. Recordemos que la motivación original de San Antonio de Padua para unirse al grupo de los seguidores de Francisco era la de verse coro- nado con la palma del martirio como aquellos hermanos mar- tirizados en Marruecos cuyos restos había contemplado a su llegada a Coímbra. La espiri- tualidad del martirio estaba revestida de una serie de as- pectos importantes que encon- tramos frecuentemente en el pensamiento y en los escritos de Francisco cuando habla de

la alegría ante la dificultad (1R

10. 1R 22), la victoria de Cristo sobre la muerte y la esperan- za en la resurrección (1R 23),

la derrota del maligno (Adm 27, 5), la necesaria preparación para el combate (1R 16, 1), la expiación del pecado y la plena salvación (Adm 10), la oración por los enemigos (2Cta F 38),

el sacrificio eucarístico (2Cta F

11), el desprendimiento de los bienes materiales (1R 6, Adm 16). Sin embargo, Francisco y sus hermanos se vieron invi- tados a clarificar y definir su

posición con respecto al mundo

y a la Iglesia de la época, ha-

ciendo una opción totalmente distinta. Adentrándose en casa del islam, Francisco inaugu- ra un nuevo modo de relación

62 TIERRA SANTA

inaugu- ra un nuevo modo de relación 62 TIERRA SANTA MAYO-JUNIO 2019 mostrando una puerta abierta

MAYO-JUNIO 2019

mostrando una puerta abierta y novedosa en las relaciones con los musulmanes apoyándose en el diálogo, la escucha y el en- cuentro, como las únicas armas de las que dispone un hijo del Evangelio. La presencia misionera de los franciscanos en medio del islam hunde sus raíces en este encuen- tro de Francisco con el Sultán, una misión que se caracteriza por un caminar por el mundo, entre la gente, mezclándose con el pueblo, anunciando la paz, sin litigar por motivo alguno, sometiéndose a toda criatura, trabajando en cualquier trabajo honesto (Test 20). Estas caracte- rísticas se aplican a la lógica de una misión considerada espe- cialmente difícil, la misión entre los infieles, y a uno de los oficios más evangélicos de la fraterni- dad franciscana, la predicación con el ejemplo. Después de estos de ocho si- glos de distancia sigue teniendo vigencia la preferencia de san

Francisco por las misiones entre el mundo musulmán y la opción preferencial de la Orden en este sentido le hace heredera de una hermosa presencia “con humildad y gran entrega” abarcando distin- tas realidades y formas de servi- cio y presencia a lo ancho y largo de los cinco continentes. En esos lugares los hermanos combinan

sus actividades pastorales y de servicio a la iglesia local con el servicio a los musulmanes a

a la iglesia local con el servicio a los musulmanes a través de distintas obras socia-

través de distintas obras socia- les y culturales en países como Bosnia- Herzegovina, Djibuti,

Adentrándose en casa del islam, Francisco inaugura un nuevo modo

de relación con los musulmanes apoyándose en el diálogo, la escucha y el encuentro

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Egipto, Kazajistán, Líbano, Libia, Malasia, Marruecos, Pakistán, Palestina, Siria, Somalia, Sudán y Turquía. La herencia de la pre- sencia misionera en medio del Islam es ante todo una llamada a la responsabilidad para los her- manos de hoy, pues si es verdad que ir entre musulmanes supone una “vocación especial”, también es cierto que sigue siendo una llamada a la generosidad.

Desde los momentos de aque- lla primera misión de Francisco los Hermanos Menores pon- drán el acento en el diálogo interreligioso y concretamente en el diálogo con el islam dentro del amplio cuadro de la misión evangelizadora de la Iglesia, y sigue siendo parte de nuestro carisma de hermanos menores. Estamos agradecidos a aquellos hermanos que, desde el ejemplo

de Francisco en su encuentro con el Sultán, hicieron de la simple presencia, del encuentro y del testimonio silencioso, la primera forma de evangeliza- ción, poniendo de esta mane- ra las bases para la misión ad gentes, siempre por descubrir, porque cada día hemos de estar dispuestos a iniciar caminos inéditos de presencia y de tes- timonio.

hemos de estar dispuestos a iniciar caminos inéditos de presencia y de tes- timonio. MAYO-JUNIO 2019

MAYO-JUNIO 2019

hemos de estar dispuestos a iniciar caminos inéditos de presencia y de tes- timonio. MAYO-JUNIO 2019

TIERRA SANTA 63

DOSSIER

 

Cinco iconos encuentro y amistad

El encuentro entre san Francisco y el Sultán sigue vivo hoy en medio de nosotros, no sólo como un modelo a seguir sino como una encarnación viva y real del encuentro a través de los hermanos que viven en medio del islam.

y

o

felicitación la ocasión de las fiestas de Navidad

de Pascua, y son muchos también los que nos sorprenden a unos y a otros cada año

invitándonos a compartir su fiesta del sacrificio,

le ftur en Ramadán. Allí estábamos un grupo

 

de

amigos en casa de uno de nosotros, el único

Las botas de barro del obispo, estaba yo recién llegado a Marruecos, tenía en mi memoria todo lo que en mis años de formación había aprendido sobre teología y diálogo interreligioso, ahora era el momento de hacerlo vida. Llegaba sagrado mes musulmán de Ramadán, Mons. Peteiro, hombre grande por fuera y por dentro me pide que le acompañe. Condujimos hasta donde terminaban carreteras y caminos, un grupo de jóvenes nos esperaban para conducirnos entre el barro de las chabolas a casa de una humilde familia que nos esperaba como invitados ilustres para romper el ayuno en aquella noche de inicio de Ramadán, un candil de gas, una sopa caliente, un pan recién hecho sobre una mesa desplazada hasta el rincón para evitar la gotera que entraba entre las chapas. Guardo en mi memoria el retrato de aquel encuentro a casa con mi obispo, con sus botas llenas de barro y su gran sonrisa en los labios.

marroquí y musulmán, celebrando con él el mes santo del islam. En el diálogo surgían tantas preguntas sobre sus tradiciones y el sentido de la celebración del mes santo, hasta que nuestro anfitrión terminó diciendo, que sea Manuel quien lo explique que lo sabe decir mejor que yo. Y curiosamente, allí me encontraba yo en casa de una familia marroquí, dando casi toda una catequesis sobre el sentido penitencial del mes de Ramadán y la importancia espiritual para todo musulmán.

El pan de la calle, el pan alimento sagrado, el pan que no se tira y se besa con respeto al depositarlo sobre cualquier lugar. El pan que observaba cómo los niños de la calle buscaban como único alimento a la entrada del mercado de la medina. Con un cierto sentido de

vergüenza abrí la cesta de la compra y compartí con ellos mi pan; sorprendidos me acompañaron a casa, y desde entonces, durante mucho tiempo me abrían camino en medio del tumulto del mercado ayudándome

El tallín de las condolencias, un padre, una madre, nunca se mueren del todo, y queda impreso en instante en el que llega el momento del duelo y las prisas de salir corriendo al encuentro de la familia para el último adiós de un padre que ya no está. Un par de mensaje, unas citas canceladas y un par de carreras para

llegar a la casa familiar. Mientras yo estaba del otro lado acompañando a mi familia, mis amigos marroquíes venían a visitar a mi familia de aquí, a mis hermanos franciscanos para traer sus condolencias que venían acompañadas de dulces, tallín y cus-cus. A mi regreso me sorprendieron de nuevo con la mesa puesta compartiendo el dolor del padre perdido y de

a

Se

hacer la compra mientras seguía compartiendo con ellos mi pan.

La oración del atardecer, un viaje en tren, gustando de un momento de silencio, de descanso y de meditación, y un momento de oración en medio del viaje. A mi lado un joven

me observaba con curiosidad intentando descifrar qué es lo que leía, y quée es lo que se dibujaba en mi rostro mientras cerraba los ojos.

abrió el diálogo y simplemente le dije que

rezaba, y empezamos a hablar de la oración. De la suya y de la mía, de la del islam y de la del cristianismo, de sus deseos y aspiraciones de paz y sus proyectos de joven. Al llegar a mi destino nos despedimos mientras me decía que Dios te mire benignamente y ten conceda la paz, nos despedimos con un apretón de manos y en aquel momento me sentí bendecido.

la

misma esperanza compartida. A los cuarenta

días, la sadaqa, celebración de agradecimiento

a

los amigos por las condolencias recibidas.

El Ramadán de los amigos, son muchos los amigos musulmanes que sorprenden con su

64 TIERRA SANTA

El Ramadán de los amigos, son muchos los amigos musulmanes que sorprenden con su 64 TIERRA

MAYO-JUNIO 2019

RECETAS

Pastela árabe de pollo y almendras

De origen árabe, la pastela, pastilla o bastilla es un pastel salado hecho a base de pasta filo (hojaldre o pasta brick) y diferentes rellenos, en los que se mezclan sabores dulces y salados con el aroma de la canela, símbolo del refinamiento y deli- cadeza de la cocina marroquí. La especia- lidad más típica es la que se rellena con carne de pichón (al hamam), muy valorada por su finura y sabor. También puede rel- lenarse con diferentes pescados o mari- scos. En esta ocasión, vamos a rellenar la pastela de pollo y almendras, mezcla muy habitual en esta cocina.

de pollo y almendras, mezcla muy habitual en esta cocina. INGREDIENTES Aceite de oliva virgen extra

INGREDIENTES

Aceite de oliva virgen extra

3 pechugas de pollo

Sal

2

cebollas

2

cucharaditas de jengibre en

polvo

1 cucharadita de nuez moscada

1 cucharadita de Ras El Hanout

4 cucharaditas de canela Perejil

1 vaso de caldo de pollo

200 gr de almendras crudas 40 gr de azúcar

3 cucharadas de agua de azahar

3 huevos Pasta filo Mantequilla Azúcar glasé

Trocear las pechugas en tiras finas, salarlas y dorarlas en una

sartén con aceite. Retirar el pollo

y dejarlo enfriar. Rehogar en la

misma sartén las cebollas fina- mente picadas. Cuando esté tran-

sparente la cebolla se añade el jengibre, la nuez moscada, el Ras

El Hanout y 1 cucharada de cane-

la. Cuando esté bien rehogado, se añade el perejil y el pollo trocea- do y se mezcla bien para que se

impregne con las especias.

Después de 1 minuto se añade el

caldo de pollo y se deja cocer durante 20 minutos.

Picar las almendras en trozos medianos y dorarlas ligeramente

en el horno. Sacarlas del horno y

mezclarlas con el azúcar, el agua de azahar y 1 cucharadita de canela. Reservar la mezcla. Cuando acaben de cocer, retirar

el pollo y reducir la salsa. Cuando

haya reducido un poco, añadir 2 huevos y remover continuamente. Cuando el huevo esté bien inte-

grado, retirar del fuego y dejar enfriar. Mezclar con el pollo. Colocar papel de horno en un

molde desmontable y pintarlo con mantequilla derretida. Poner una hoja de pasta filo y pintarla con mantequilla. Añadir una segunda hoja de pasta filo. Verter el pollo y distribuir homogénea- mente por la pastela. Volver a colocar otra hoja de pasta filo y pintar con mantequilla. Distribuir la pasta de almendras por la pastela y tapar con otras dos hojas de pasta filo (pintadas ambas con mantequilla). Presionar ligeramen- te la pastela para compactarla. Recortar el sobrante de pasta filo y pintar con huevo batido. Meter la pastela en el horno precalentado a 180º durante 30 minutos, hasta que esté dorada. Desmoldar la pastela y espolvore-

ar con azúcar glasé y 2 cucharadi- tas de canela.

ar con azúcar glasé y 2 cucharadi- tas de canela. PILAR MÁLAGA Y ÁNGEL ROMO MAYO-JUNIO

PILAR MÁLAGA Y ÁNGEL ROMO

MAYO-JUNIO 2019

ar con azúcar glasé y 2 cucharadi- tas de canela. PILAR MÁLAGA Y ÁNGEL ROMO MAYO-JUNIO

TIERRA SANTA 65

JULIOAGOSTO

Allí,

PEREGRINACIONES DE LA COMISARÍA TIERRA

SANTA

donde comenzó todo

(P. INMACULADA) – AÑO 2018

Peregrina con los franciscanos a Tierra Santa

Salidas a Tierra Santa y Jordania

JUNIO
JUNIO

14-23 JUNIO

TIERRA SANTA Y JORDANIA

17-24 JUNIO

TIERRA SANTA

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