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CONQUISTA TUS MIEDOS:

El miedo es un factor que paraliza a muchos a la hora de emprender. Todos, en algún momento,
enfrentamos miedo, pero ¿cómo debemos trabajarlo?

El miedo es una emoción, producto de algo interno o externo. Así que lo primero que tienes
que ver es de dónde viene; Si por inseguridades, por creencias, por pensamientos internos, o si
es externo porque tú estás seguro, pero alguien empieza a ponerte duda. Cualquiera sea el caso,
el punto es que hay temores que los emprendedores tienen que sobrepasar, que conquistar.

Uno de ellos es el miedo al fracaso, miedo a que no salga bien. Entiende que el éxito no es
acumulación de logros solamente, sino también de caídas; Es una acumulación de aciertos y
fracasos; Todo esto es parte del logro final. Michael Jordan fue contratado para hacer un
anuncio donde lo querían poner a hablar acerca de todos sus aciertos, pero él lo cambió y habló
acerca de todas las veces que le pasaron la bola del último tiro y no acertó, habló acerca de las
veces que falló, y concluyó diciendo: Por eso, tengo éxito. Fracasar es parte del éxito. Así que
el miedo al fracaso lo sobrellevas entendiendo que es parte del camino.

Otro, es el miedo al día después del fracaso. ¿Cómo te levantas? ¿Qué vas a sentir? ¿Qué vas
a decir? En algún momento has dicho que si te pasa tal cosa te mueres, pero te pasó y estás
ahí. El día después de la caída, del fracaso, de una quiebra, todo comienza otra vez. Jamás
pensamos que la iglesia iba a ser destruida como lo fue, pero resultó que ha sido una gran
bendición; Es más trabajo, pero ha sido una gran bendición. Hay veces que pasan ciertas cosas
y pensamos que todo va a acabar, pero luego nos damos cuenta que el mundo y la vida siguen,
que hay que continuar, que tenemos que levantarnos. Pasó en el famoso Y2K, donde se pensaba
que los sistemas de computadora iban todos a colapsar, pero no pasó y todo el mundo realizó
que teníamos que seguir viviendo. Aún la iglesia ha sido propulsora de esto en ocasiones,
diciendo que el mundo se va a acabar, y esto hace que la gente se enfoque en prepararse para
un día, en vez de prepararse para después de ese día.

El miedo es una falsa expectativa que aparenta ser real. Muchas veces tenemos miedo, y no nos
damos cuenta que son totalmente falsos. Tú tienes miedos auto-impuestos, miedos que otros
te han inculcado, y miedos que no sabes de dónde salieron, pero que viven dentro de ti.

Otro miedo que la gente tiene es el miedo a fallarle a alguien más, ya sea a un socio, al cónyuge,
a los hijos. Pero en realidad, este pudiera ser tu más grande motivación; Porque cuando tú sabes
que no puedes fallarle a otro, te impulsas más que cuando es a ti mismo.

Otro es el miedo a lo desconocido, el no saber qué va a pasar. Cuando vas a emprender, puedes
conocer un poco, pero en el camino vas a conocer el resto. Es mejor hecho que perfecto. O sea,
muchas veces, decimos que hasta que no sepamos perfectamente todos los detalles de algo, no
vamos a comenzar, pero es mejor empezar y en el camino perfeccionar. Te vas a dar cuenta que
perfecto, solamente Dios. Pablo decía que no pretendía haberlo alcanzado, pero luchaba, salía
a correr la carrera. Sabía que el perfecto era Dios, pero él iba en pos de la perfección. Eso aplica
a la vida; No tenemos un matrimonio perfecto, pero lo perfeccionamos cada día; Y en las
empresas, lo mismo. No temas lo desconocido. La tecnología va a cambiarte lo que tú piensas;
Lo que es hoy tu idea, mañana va a ser totalmente diferente.

¿Cómo vencemos este miedo en particular? Hay un libro que se llama Pensar en grande, la
magia del éxito, parafraseado: La magia de pensar en grande. El segundo capítulo de este libro
se llama: La acción cura el miedo. ¿Cómo tú vences el miedo a lo desconocido? Con acción. Un
día tienes que hacer algo por primera vez, y lo vas a hacer con miedo. No es que no vayas a
sentir miedo, sino que lo vas a conquistar. La acción cura el miedo. Es mejor hecho que
perfecto.

Otro miedo es a incomodarte, a salir de tu zona de conforte. Para emprender, tienes que salir
de tu cama. Pero la comodidad va más allá; Implica también aquello a lo que estás
acostumbrado, a tus rutinas, a tu entorno, a la gente que te rodea, a ese círculo del que no te
atreves salir porque en él te sientes cómodo. Pero entiende que o te incomodas tú, o la
economía y el mundo te van a incomodar. Incomódate tú. Un buen inicio es comenzar
diariamente a hacer pequeñas cosas que sean diferentes. Siéntate en una plaza pública y habla
con alguien que no conozcas, y ya rompiste ese miedo, saliste de la zona de confort. Empieza a
vencer pequeños miedo. Grandes conquistas se logran con pequeñas conquistas, de la misma
manera que grandes miedos se logran con pequeños miedos.

De los más grandes miedos de un emprendedor, es el no conseguir clientes. Los clientes son
sinónimo de soluciones provistas. Si aprendes los elementos de emprender, tú no buscas
clientes; El cliente te busca. Para emprender, tú tienes que primero identificar una necesidad;
Luego, asegúrate de tener una solución, y busca diferenciarte. Hay otros elementos, como la
publicidad, por ejemplo, pero cuando el cliente entiende que tú tienes lo que él necesita, él te
busca a ti. Así que, el miedo a no tener clientes, lo puedes sobrepasar, siendo diligente en
escucharlos y servirles, suplirles. Mantente constantemente escuchando a aquellos a quienes
tú sirves, y te vas a llenar de clientes.

Siempre va a haber un forcejeo mental entre los temores impuestos o auto-impuestos y lo que
tú sabes y fortaleces. La pregunta es a quién tú fortaleces más, si tu seguridad, tu servicio, tu
valor, o el comentario de terceros. Tú tienes que entender que el miedo nunca desaparece; Lo
que aprendes es a conquistarlo.

 INSPIRA TU FE:

“8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como
herencia; y salió sin saber a dónde iba.” Hebreos 11:8

Dios le dijo a Abraham: Vete. En Génesis, todo lo que vemos a Dios decir es: Vete, sal. Le dice
a Faraón: Deja a mi pueblo ir; Al pueblo: Salgan de aquí. En el desierto, Dios lo que quería era
hacer del pueblo de Israel una nación diferente. La fe en Dios hace que tú salgas de los viejos
patrones, y vivas totalmente diferente al resto de la sociedad; Tú no te comportas igual que el
vecino, tú aceptas el llamado de Dios para tu vida, y comienzas a vivir diferente. El llamado de
Dios a tu vida es a vivir diferente al mundo, un llamado a vivir a la manera de Dios. Y la única
manera de hacer eso es a través de la obediencia.

La verdadera obediencia solo ocurre cuando tu mente consiente con la instrucción que se le está
dando. La obediencia ocurre en dos niveles: En tu acción, y en tu corazón. Tú puedes obligar a
tu hijo a hacer algo, pero él no quererlo hacer en su corazón; Así que, ese hijo no obedeció, sino
que hizo algo por no meterse en problemas, pero en su corazón no obedeció. Y para que haya
verdadera obediencia, tiene que haber el corazón y la acción envuelta. Dios te puede dar una
instrucción, pero hasta que tu mente no consienta, no entre en acuerdo con la instrucción que
se le dio, o haces algo externo por hacerlo, o en tu corazón estás esperando todas las razones
para hacerlo.
Hasta que tu mente no consiente, no hay obediencia. Eso es lo grande de Abraham. Dios le dice
que salga, y él obedece, sin saber. La mente no tenía todos los detalles para obedecer, pero la
mente consintió para que él saliera. La fe obedece bajo la premisa de que Dios es el responsable
de cumplir lo que te prometió, mientras tú obedezcas. Una de las razones por las que los hijos
no obedecen es porque no creen en los padres; No creen que les vayan a dar recompensa por
obedecer. Para que la mente consienta en obedecer, se dice que psicológicamente hay dos
factores: Se razona para obedecer, o se inspira para obedecer. Se razona por conveniencia, pero
la obediencia más efectiva no es por razonamiento, sino por inspiración. Tú no tienes todas las
explicaciones, pero has sido inspirado de manera tal que no te queda más remedio que, por la
promesa que se te ha hecho, obedecer, aunque no sepas cómo va a pasar. Muchos hijos no
obedecen porque los padres están tratando de razonarlos hacia la obediencia, en vez de
inspirarlos a obedecer.

Tú no puedes servir a Dios por una obediencia de razonamiento. Tú le sirves a Dios por una
obediencia de inspiración. Todo el que sirve a Dios, en un principio, lo hace por inspiración;
Luego dejan de servirle porque comienzan a razonar. No es lo mismo que te señalen por algo
mal que estás haciendo, a que te inspiren diciéndote que eres hijo de Dios, dándote una imagen
diferente, diciéndote que si corriges tu vida, Dios te va a dar favor y gracia. Comienzas a
obedecer porque hay una inspiración que te dice que algo va a ser diferente, aunque tú no sepas
cómo va a ser. Tú no sabes cómo Dios lo va a hacer, pero tú diezmas porque Él dice que va a
abrir los cielos sobre ti y derramar bendición hasta que sobre y abunde. Esa inspiración es
suficiente para tú hacerlo. Pero la promesa no es buena si tú no confías en quien promete. Para
razonar, hace falta alguien de autoridad, pero para inspirarte, hace falta alguien en quien tú
creas. Tú no puedes ir ante Dios con razonamiento, sino con confianza de que Él va a cumplir,
aunque tú no sepas cómo.

Dios nunca pide que salgas de un lugar, sino que salgas para un lugar. A Abraham, le dijo: Sal de
tu tierra y de tu parentela, a la tierra que te mostraré. Porque no es salir por salir, sino
salir para algo. Dios no dice: Los voy a sacar de la tierra de Egipto. Porque a Dios nunca le
interesó sacarlos de Egipto, sino llevarlos a la tierra prometida. Pero en la tierra prometida, no
creyeron que Dios fuera lo suficientemente fuerte y fiel para entregárselas; Entonces, pierden
la inspiración y comienzan a razonar. Y si bajas tu fe al razonamiento, pocas cosas lograrás en
tu vida, porque la mayoría de las cosas que Dios te va a dar, tú no sabes de dónde van a salir; Y
si puedes explicar de dónde salieron, probablemente no fue Dios. Hay cosas que se han dado
en tu vida que tú puedes identificar claves que aplicaste, pero a fin de cuentas, no sabes cómo
fue que sucedieron. Tú te atreviste a salir, has hecho lo mejor que has entendido, y lo vas
arreglando con Dios en el camino, pero no sabes a ciencia cierta, porque el día que sabes,
entonces, tu obediencia es por razonamiento. ¿Quieres que tus hijos obedezcan? Sé de
inspiración y cumple lo que prometes, pero no los trates de razonar a que obedezcan porque
sus amigos les van a dar razones para que no lo hagan. Para inspirarlos, tienes que ser
ejemplo. Se te enseña que si diezmas y ofrendas, vas a prosperar, y no es tu pastor el que tiene
que cumplir; El que va a cumplir es Dios. Así que tú aprendes a inspirar basado en lo que Dios
ha dicho para que Él sea el que cumpla.

Hay matrimonios frustrados porque la esposa está esperando que el esposo le dé la casa, pero
el que te da la casa es el Dios al que tú le sirves. Tú tienes que creer que Dios lo va a hacer, con
o sin crédito, de alguna forma milagrosa; Tú haces tu parte, y confías que Dios va a cumplir. Que
te la denieguen las veces que sea, hasta que se cansen y te aprueben. La Biblia nos habla de una
mujer que insistió, hasta que el juez consintió. Así que la fe que funciona es la fe de ser
inoportuno. Vuelve y toca.

La mente tiene que consentir, pero no por razonamiento, sino por inspiración. Aprende a
inspirar. La obediencia que es por razonamiento, no funciona. Muchos dejan de servir a Dios
por eso. Te conviertes por inspiración, pero luego aprendes teología, sabes mucho, pero no
alcanzas nada en tu vida. Puedes saber toda la Biblia, la puedes razonar, pero si la Biblia no te
inspira, de nada te sirve. La obediencia por inspiración es la que logra que obedezcas por fe. Y
Dios es experto en eso. Él es experto en decirte: Si sales de aquí, te llevo a la tierra que fluye
leche y miel. Puede tardar cuarenta años, pero Dios te va a llevar.

NO IMPORTANDO LO QUE TUS OJOS PUEDAN VER:

Bendiciones Yarenis Deniurka,

Dios siempre pone ángeles a nuestro favor, y de eso no nos cabe la menor duda. Tras
el paso del Huracán María por la isla, nuestro templo sufrió una grande destrucción.
Fueron muchos los pensamientos que vinieron a nosotros pero jamás dejamos de
creer.En medio de la confusión, Dios envió ángeles para traernos la cosecha. Aunque
no siempre haya justicia en el mundo natural, cuando tu semilla es buena, tu cosecha es
segura. No importando lo que nuestros ojos puedan ver, no importando las
circunstancias por las que estés pasando, no importando la destrucción; Si damos de
corazón, Siempre veremos la mano de Dios en todo momento.

En cuanto tuvimos señal, comenzamos a recibir decenas de mensajes,


de todas partes del mundo; hasta de África, del Revdo. Ayo;
Argentina, Perú, Guatemala, Brasil, El Salvador; todos diciendo:
Estamos con ustedes; Lo que necesiten, hágannos saber; ¿A qué
cuenta de banco enviamos ofrendas?; Dígannos qué hacemos, si
quieren que vayamos. Una que nos conmovió, dijo: Ustedes han
sembrado en las naciones; Las naciones sembrarán en Puerto Rico,
ahora. Los primeros tres meses después del huracán, comenzaron a
llegar ofrendas de todas partes del mundo; Una cosa impresionante.

Dios tiene ángeles, para traerte la cosecha, en medio de tu


confusión. Levanta tus manos y comienza a llamar esos ángeles, hoy;
Pídele a Dios: Trae los ángeles que traen mi cosecha. Hay un ángel
que le va hablar a tu hijo, a tu hija, a tu esposo; Va a hablar en tu
empresa. Dios tiene ángeles a tu favor.

Asegúrate de sembrar buena semilla dondequiera que vayas, en la


vida de todo el mundo, en tu familia, en tu hogar, en tu trabajo, en
tu empresa; Que todo lo que tú hagas, lo hagas con excelencia. No
siempre hay justicia en el mundo natural, pero si tu semilla es
buena, tu cosecha es segura.

Aprende a vivir por el principio de la semilla; No todo lo que hagas,


es una semilla: Todo lo que pongas es una semilla. Si siembras,Dios
tiene que traer una grande cosecha. No permitas que la confusión
te quite la esperanza; Si tu semilla es buena, tu cosecha es segura; El
enemigo no puede hacer nada en tu contra, no te puede
quitar; Tus hijos no se van a perder, tu empresa, tu vida no se
tienen que perder. Si tú has sembrado buena semilla, no debe haber
confusión en tu vida. Si tu semilla es buena, tu cosecha es
segura. Vuélvete un sembrador en todas partes; Siembra tu
tiempo, tu amor, tu talento, finanzas; Todo, con excelencia, es buena
semilla.

A PESAR DE LOS INCOVENIENTES:

¿Cuál es el reto de obedecer? Obedeces por inspiración, no por razonamiento. Pero el reto de
esa obediencia está en que todo llamado de Dios a la obediencia es inconveniente. No puedes
recibir inspiración y conveniencia o comodidad al mismo tiempo. No puedes recibir inspiración
y moverte hacia lo nuevo que Dios tiene para ti, pensando que tu movida va a ser conveniente
o cómoda, sino todo lo contrario. Todo llamado de Dios para cosas grandes, es inconvenientes,
representa un problema.

El problema hoy en la sociedad es que la tecnología nos ha hecho la vida demasiado


conveniente, y esperamos que, de la misma manera, las promesas de Dios sean convenientes,
cuando en realidad no lo son. Hoy no cargamos ya con una Biblia porque no es conveniente; La
tecnología nos lo ha simplificado, y ahora la tienes en tu celular. El problema es que la Biblia a
la que tú tienes acceso en tu celular no es la que te cambia, tampoco la que cargas en tus manos,
sino la que cargas en tu corazón, que es la que cambia tu vida.

La tecnología y los tiempos que vivimos nos han hecho la vida más conveniente, por ende, más
fácil, pero al mismo tiempo han atrofiado nuestras capacidades. Porque lo conveniente no
promete cambios permanentes. La vida en el Señor no siempre es conveniente, y cuando tú
decides salir, tienes que cargar con lo que tengas que cargar, aunque no sea conveniente.

Todos los llamados que Dios te da, no son convenientes. Dios nunca te llama cuando tú tienes
todo el dinero, nunca te pide ofrenda cuando tienes todo el dinero que necesitas; Él siempre te
la pide cuando tú más lo necesitas. Dios te pide que abras un negocio, cuando no tienes nada
con qué empezar. Dios te pide que le sirvas cuando no es conveniente. Y el problema de
muchos es que no aceptan el llamado de Dios porque todo llamado, aunque es inspirador,
requiere que tú cargues con algo. Hay cosas que la única manera en que tú las vas a alcanzar es
cuando tu vida no sea conveniente. Un leve tiempo de inconveniencia, promete resultados
permanentes. Pero todo aquel que lo que busca es conveniencia en su vida, nunca disfruta los
resultados de atreverse a hacer lo que otros no se han atrevido a hacer, cargar con algo que
otros no se han atrevido.

Cada vez que Dios te llama, tú vas a cargar con algo en tu mano que no va a ser conveniente. Y
pudieras soltarlo, pero tú tienes que saber que hay cosas que tú tienes que pasar dentro del
proceso, y aunque el llamado de Dios no te haga la vida más conveniente, te inspira a seguir; Y
lo que tú tengas que cargar, cárgalo, porque lo que te prometió Dios es más grande. Aunque tú
no entiendas por qué tienes que cargar con lo que estás cargando, o hacer lo que tienes que
hacer, más grande es la promesa, y más grande es el que te prometió, y la inconveniencia de tu
vida la vas a vivir comoquiera.

Hay dos llamados que todos tenemos que aceptar. El primero, salir del mundo. El llamado a la
salvación es inconveniente. Cuando te conviertes, tus amigos cambian, tu horario cambia; Y
ahora tu vida se vuelve inconveniente. La gente quiere horarios de iglesia convenientes para
entonces servir a Dios. Si te quedas en tu casa viendo el servicio en vivo por internet, tú lo que
estás buscando es un evangelio conveniente. ¿Quieres ver el mensaje en tu casa? En YouTube
tenemos muchos, solo que de hace seis meses o más. La revelación nueva, fresca, está
reservada para los que pasan por el inconveniente de llegar hasta nuestra iglesia. La palabra
sigue siendo buena, por supuesto, pero es atrasada.

Si tu manera de comer es fácil para ti y los que te rodean, entonces no estás haciendo dieta,
porque la dieta es inconveniente. Es inconveniente, pero el que quiere resultados está
dispuesto a cargar con la inconveniencia.

¿Cuántas cosas Dios te ha pedido, que tú no las has hecho porque son inconvenientes? Aquellos
que sí hacen lo que Dios les ha pedido, a pesar de la inconveniencia, le dicen a su mente: No sé
cómo va a hacer, pero esto fue lo que Dios me dijo; Confiando que Dios les va a llevar a donde
les quiere llevar, que Él va a cumplir. Pero lo que Dios tiene para ti está detrás de lo
inconveniente, y no lo vas a encontrar en ningún otro lugar.

El segundo llamado de Dios a tu vida es el llamado a servir. Y este es todavía más


inconveniente. Es más complicado porque tienes que aceptar el rechazo de la gente; Cuando te
pide que le prediques a alguien, te van a decir que estás loco. Tener que prepararte para servir
requiere tiempo y esfuerzo, lo cual no es conveniente. El llamado a servir que no es conveniente
promete cosas más grandes que vivir obedeciendo solo las cosas que son convenientes.

Servir a Dios no es conveniente, pero las recompensas de quien acepta el llamado a servir a Dios,
aunque no sea conveniente, son diferentes a la de aquellos que simplemente sirven a Dios por
la conveniencia. La Biblia dice que no hay nadie que haya dejado casa, padre, madre e hijos,
que no reciba cien veces más aquí y ahora, y en el más allá, la vida eterna.

DESDE LA PERSPECTIVA DE DIOS:

“8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como
herencia; y salió sin saber a dónde iba. 9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida
como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma
promesa; 10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es
Dios.” Hebreos 11:8-10

Dios le promete a Abraham que le va a dar una tierra, y Abraham salió; Pero la fe que se nos dice
que tuvo Abraham fue una fe para vivir como extranjero, no fue una fe para poseer la tierra. En
Génesis 15, se nos explica que, cuando Dios le habla a Abraham, le dice que sus generaciones
pasarían cuatrocientos años como esclavos en aquella tierra, antes de poseerla. Cualquiera se
hubiera regresado. ¿Por qué sacar a Abraham, si se iba a tardar cuatrocientos años? Pero es
que nunca se trató de la tierra, sino de que Abraham saliera. En la vida, tú tienes que saber que
hay cosas que Dios te va a pedir que hagas, pero no se trata de eso, sino que es tan solo
inspiración para que tú salgas; La meta es que salgas.

Dios le dice a Abraham que salga de su zona de comodidad, de lo familiar, lo conocido. Abraham
sale con esa identidad a un nuevo lugar. Cuando llega, comienza a caminar en tierra extraña,
extranjera – en la versión en inglés, a Abraham se le da el título de Abraham el extraño. Dios lo
saca de su zona normal, común, donde él conoce a todo el mundo, conoce sus pensamientos,
diciéndole que vaya a la tierra que Él le mostraría; Lo inspira a que salga, y Abraham deja todo
eso allá, y ahora es extranjero en la nueva tierra. Abraham no pegaba en aquel lugar, no
encajaba de primera intención; Por lo tanto, ahora tiene que comenzar a caminar rodeado de
sus enemigos, gente que no lo entiende, circunstancias que él jamás pensó, situaciones que no
hubiera pasado en la tierra que dejó atrás. Salió y se llevó un familiar, Lot, quien comenzó a
pelear con él, y tuvieron que separarse; Eso no le hubiera pasado allá. Cayó en un momento de
hambre, la tierra se seca; Abraham pudo preguntarse para qué Dios lo llevó allí, si iba a secar la
tierra. Comienzan a pasarle cosas extrañas. Podríamos pensar que Dios lo que quería era
mostrarle lo que haría, decirle que tardaría cuatrocientos años, y que regresara a su lugar de
comodidad mientras tanto, pero no funciona así. Dios lo que le dice es que aunque la promesa
no se cumpla todavía, no se amarre a nada en esta vida, que él y sus hijos vivirían en tiendas,
caminarían por toda aquella tierra durante todo ese tiempo, dando vueltas; Que no se aferraran
a nada, porque Dios haría algo más grande de lo que Abraham estaba pensando, pero algún día,
poseerían aquella tierra. Y Abraham estaba en esa disyuntiva: ¿Qué debía hacer? ¿Volver a su
lugar? ¿En cuál lugar era más peligroso vivir? La respuesta es: Depende. Era más peligroso vivir
en tierra extraña, desde la perspectiva de Abraham; Pero desde la perspectiva de Dios, era más
peligroso vivir en la tierra de donde lo sacó.

Desde la perspectiva de Dios, quedarte donde estás es más peligroso para tu futuro, es atrasarte,
porque nunca verás lo que Él tiene para tu vida y lo que puede hacer contigo, mientras te quedes
en el lugar de tu comodidad. Así que, quedarte es más peligroso que irte, aunque la tierra
extraña te parezca más peligrosa. Lo que pasa es que nunca te atreves a salir porque, para ti, es
peligroso; Y entonces siempre tus deseos están en regresar. Esta es la historia del pueblo de
Israel; Dios los saca de Egipto a la tierra prometida, pero ellos deseaban Egipto otra vez. Pero
cuando Dios abrió el mar para que cruzaran, lo volvió a cerrar; En otras palabras: Para atrás, no
vuelven.

Hay quienes están en el medio. Saliste de una iglesia que te enseñaba las cosas de una manera,
llegas a otra donde las cosas son extrañas, gente extraña; No dicen Dios te bendiga,
sino bendecido. Son cosas extrañas; Tratas de entenderlas, pero no te parecen; Y entonces
tratas de volver atrás, pero lo anterior se te hace extraño; Y te quedas en el medio, porque no
estás dispuesto a aceptar lo extraño, lo diferente, lo que no entiendes, lo nuevo, porque no
entiendes realmente lo que Dios quiere hacer en tu vida. Estás en un trabajo, y Dios te dice que
puedes tener tu empresa; Dios te pone en un nuevo lugar, pero te ves rodeado de enemigos, de
gente que no quiere que tú prosperes; Pero si trataras de volver a tu trabajo, ya no cabes porque
ya un día tú saliste, y después que saliste ya no puedes volver a lo mismo. Entonces, te quedas
en la transición, como auto-empleado. Pero el problema es que no estuviste dispuesto a pararte
en un lugar y ver cosas extrañas a tu lado y caminar creyendo que, a pesar de todo lo extraño
que vieras, hay algo que Dios va a hacer contigo, algo que va a hacer en tu vida.

Este caminar que parece extraño, que es extraño, te va a hacer sentir que tú no cabes, que tú
no eres parte de esto; Tú tienes que escoger si vas al lugar donde tú cabes, o al que no cabes,
pero que es el lugar donde Dios te quiere. Abraham nunca tuvo casa, nunca se amarró a nada;
Él alquiló un pedacito de tierra, y lo único que compró fue la tumba de su esposa. Toda su vida
se atrevió a caminar, viendo a dónde Dios le llevaba.

Vive como Abraham. Abraham nunca poseyó nada, pero caminó por aquel lugar. Y cada día que
él caminaba como extranjero, como extraño, cada día que experimentaba cosas nuevas que no
iba a experimentar atrás, en medio de todo eso fue que Abraham comenzó a prosperar como
nunca antes. Dios le daba más ganado, se le unía la gente, su campamento crecía, porque nada
lo ataba en aquella tierra; Él caminaba de un lugar a otro. Si tú eres capaz de aceptar vivir en un
lugar extraño, raro, donde otros dicen que no se puede, pero tú te atreves a caminar por ese
lugar, Dios te va a prosperar más allá de lo que has imaginado. Dios va a hacer cosas que para
ti son extrañas, cosas nuevas. La pregunta es si tú estás dispuesto a caminar en lugares extraños
donde tú te sientes incómodo, donde tu mente te dice que no debes estar, pero ahí es donde
Dios te quiere. Sería más fácil quedarte en el lugar que tú conoces, en donde estás, que caminar
por tierra extraña, donde hablan un lenguaje diferente, donde no sabes cómo piensen los
demás; Pero si Dios te está llevando por ese caminar, tienes que estar dispuesto a aceptar que
te pasen las cosas extrañas porque cada cosa extraña, Dios la va a usar para prosperarte en tu
camino.

LO EXTRAÑO DE DIOS:

“8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como
herencia; y salió sin saber a dónde iba. 9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida
como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma
promesa; 10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es
Dios.” Hebreos 11:8-10

Dios le promete a Abraham que le va a dar una tierra, y Abraham salió; Pero la fe que se nos dice
que tuvo Abraham fue una fe para vivir como extranjero, no fue una fe para poseer la tierra. En
Génesis 15, se nos explica que, cuando Dios le habla a Abraham, le dice que sus generaciones
pasarían cuatrocientos años como esclavos en aquella tierra, antes de poseerla. Cualquiera se
hubiera regresado. ¿Por qué sacar a Abraham, si se iba a tardar cuatrocientos años? Pero es
que nunca se trató de la tierra, sino de que Abraham saliera. En la vida, tú tienes que saber que
hay cosas que Dios te va a pedir que hagas, pero no se trata de eso, sino que es tan solo
inspiración para que tú salgas; La meta es que salgas.

Dios le dice a Abraham que salga de su zona de comodidad, de lo familiar, lo conocido. Abraham
sale con esa identidad a un nuevo lugar. Cuando llega, comienza a caminar en tierra extraña,
extranjera – en la versión en inglés, a Abraham se le da el título de Abraham el extraño. Dios lo
saca de su zona normal, común, donde él conoce a todo el mundo, conoce sus pensamientos,
diciéndole que vaya a la tierra que Él le mostraría; Lo inspira a que salga, y Abraham deja todo
eso allá, y ahora es extranjero en la nueva tierra. Abraham no pegaba en aquel lugar, no
encajaba de primera intención; Por lo tanto, ahora tiene que comenzar a caminar rodeado de
sus enemigos, gente que no lo entiende, circunstancias que él jamás pensó, situaciones que no
hubiera pasado en la tierra que dejó atrás. Salió y se llevó un familiar, Lot, quien comenzó a
pelear con él, y tuvieron que separarse; Eso no le hubiera pasado allá. Cayó en un momento de
hambre, la tierra se seca; Abraham pudo preguntarse para qué Dios lo llevó allí, si iba a secar la
tierra. Comienzan a pasarle cosas extrañas. Podríamos pensar que Dios lo que quería era
mostrarle lo que haría, decirle que tardaría cuatrocientos años, y que regresara a su lugar de
comodidad mientras tanto, pero no funciona así. Dios lo que le dice es que aunque la promesa
no se cumpla todavía, no se amarre a nada en esta vida, que él y sus hijos vivirían en tiendas,
caminarían por toda aquella tierra durante todo ese tiempo, dando vueltas; Que no se aferraran
a nada, porque Dios haría algo más grande de lo que Abraham estaba pensando, pero algún día,
poseerían aquella tierra. Y Abraham estaba en esa disyuntiva: ¿Qué debía hacer? ¿Volver a su
lugar? ¿En cuál lugar era más peligroso vivir? La respuesta es: Depende. Era más peligroso vivir
en tierra extraña, desde la perspectiva de Abraham; Pero desde la perspectiva de Dios, era más
peligroso vivir en la tierra de donde lo sacó.

Desde la perspectiva de Dios, quedarte donde estás es más peligroso para tu futuro, es atrasarte,
porque nunca verás lo que Él tiene para tu vida y lo que puede hacer contigo, mientras te quedes
en el lugar de tu comodidad. Así que, quedarte es más peligroso que irte, aunque la tierra
extraña te parezca más peligrosa. Lo que pasa es que nunca te atreves a salir porque, para ti, es
peligroso; Y entonces siempre tus deseos están en regresar. Esta es la historia del pueblo de
Israel; Dios los saca de Egipto a la tierra prometida, pero ellos deseaban Egipto otra vez. Pero
cuando Dios abrió el mar para que cruzaran, lo volvió a cerrar; En otras palabras: Para atrás, no
vuelven.

Hay quienes están en el medio. Saliste de una iglesia que te enseñaba las cosas de una manera,
llegas a otra donde las cosas son extrañas, gente extraña; No dicen Dios te bendiga,
sino bendecido. Son cosas extrañas; Tratas de entenderlas, pero no te parecen; Y entonces
tratas de volver atrás, pero lo anterior se te hace extraño; Y te quedas en el medio, porque no
estás dispuesto a aceptar lo extraño, lo diferente, lo que no entiendes, lo nuevo, porque no
entiendes realmente lo que Dios quiere hacer en tu vida. Estás en un trabajo, y Dios te dice que
puedes tener tu empresa; Dios te pone en un nuevo lugar, pero te ves rodeado de enemigos, de
gente que no quiere que tú prosperes; Pero si trataras de volver a tu trabajo, ya no cabes porque
ya un día tú saliste, y después que saliste ya no puedes volver a lo mismo. Entonces, te quedas
en la transición, como auto-empleado. Pero el problema es que no estuviste dispuesto a pararte
en un lugar y ver cosas extrañas a tu lado y caminar creyendo que, a pesar de todo lo extraño
que vieras, hay algo que Dios va a hacer contigo, algo que va a hacer en tu vida.

Este caminar que parece extraño, que es extraño, te va a hacer sentir que tú no cabes, que tú
no eres parte de esto; Tú tienes que escoger si vas al lugar donde tú cabes, o al que no cabes,
pero que es el lugar donde Dios te quiere. Abraham nunca tuvo casa, nunca se amarró a nada;
Él alquiló un pedacito de tierra, y lo único que compró fue la tumba de su esposa. Toda su vida
se atrevió a caminar, viendo a dónde Dios le llevaba.

Vive como Abraham. Abraham nunca poseyó nada, pero caminó por aquel lugar. Y cada día que
él caminaba como extranjero, como extraño, cada día que experimentaba cosas nuevas que no
iba a experimentar atrás, en medio de todo eso fue que Abraham comenzó a prosperar como
nunca antes. Dios le daba más ganado, se le unía la gente, su campamento crecía, porque nada
lo ataba en aquella tierra; Él caminaba de un lugar a otro. Si tú eres capaz de aceptar vivir en un
lugar extraño, raro, donde otros dicen que no se puede, pero tú te atreves a caminar por ese
lugar, Dios te va a prosperar más allá de lo que has imaginado. Dios va a hacer cosas que para
ti son extrañas, cosas nuevas. La pregunta es si tú estás dispuesto a caminar en lugares extraños
donde tú te sientes incómodo, donde tu mente te dice que no debes estar, pero ahí es donde
Dios te quiere. Sería más fácil quedarte en el lugar que tú conoces, en donde estás, que caminar
por tierra extraña, donde hablan un lenguaje diferente, donde no sabes cómo piensen los
demás; Pero si Dios te está llevando por ese caminar, tienes que estar dispuesto a aceptar que
te pasen las cosas extrañas porque cada cosa extraña, Dios la va a usar para prosperarte en tu
camino.

LO EXTRAÑO DE DIOS. 2da parte

“8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como
herencia; y salió sin saber a dónde iba. 9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida
como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma
promesa; 10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es
Dios.” Hebreos 11:8-10

En la versión en inglés, a Abraham se le llama: Abraham, el extraño. Cuando tú obedeces a Dios,


vives cosas extrañas; Llega gente extraña a tu vida, negocios extraños, oportunidades que tú
jamás pensaste; Y en tu caminar de fe, Dios te prospera por encima de todas tus
imaginaciones. La pregunta es, si te atreves. ¿Estás dispuesto tú a vivir cosas extrañas, a no
atarte a nada? Abraham habitó en tiendas con Isaac y Jacob. Dar vueltas no es problema,
mientras haya progreso. ¿Cuántas cosas extrañas tú estás dispuesto a vivir? ¿Estás dispuesto a
vivir en la incertidumbre, en lo extraño, sin entenderlo todo, solo sabiendo que ahí es donde
Dios te quiere?

Pero, ¿por qué tiene que pasar eso? Y es que, lo más grande que Dios quiere darte no es una
posesión, sino el que tú seas la posesión más grande de Dios. Dios inspira a Abraham a salir
porque, si no lo saca, Dios nunca puede poseer a Abraham. Dios le promete que iba a poseer, y
Dios cumple; Le promete un hijo, y se lo dio; Le dijo que su descendencia sería dueña de la tierra,
y lo fue; Lo que Dios promete lo va a cumplir, pero Dios lo saca con esa promesa, no para que
Abraham poseyera, sino para Él poseer a Abraham; Porque el día que Dios poseyera a Abraham,
dondequiera que Abraham estuviera, sería diferente. Abraham no necesitaba un lugar fijo para
prosperar, como tú no necesitas una buena economía para prosperar; Cuando Dios te lleva, y tú
llevas a Dios en ti, tú tienes éxito dondequiera que vayas. Dios cambia el nombre de Abram a
Abraham; Esa adición en el medio es el nombre de Jehová; Por fin pasa lo que Dios siempre
quiso: Dios posee lo más grande que pudiera poseer; Ahora Dios es dueño de un hombre, ahora
Dios era el centro de una persona. Cuando los enemigos mencionaban el nombre de Abraham,
tenían que mencionar el nombre de Dios. Y debe llegar un momento en tu vida, que nadie pueda
mencionarte a ti sin mencionar a Dios; Que seas tan extraño, que tengan que mencionar a Dios
en el medio. Porque lo más grande de Abraham no era poseer la tierra, sino que Dios lo poseyera
a él porque, cuando Dios te posee a ti, tú caminas en cualquier lugar, y prosperas.

Cuando Dios se adueña de tu vida, dondequiera que tú vayas, Él te prospera. Esto pasó a
Abraham, Isaac y Jacob; Ninguno poseyó la tierra; Los tres fueron vagabundos, pero
ricos. Dondequiera que iban, prosperaban; Porque ahora Dios les poseía a ellos.

Cuando tú tienes consciencia de bendecido, reaccionas diferente ante los problemas. Abraham
se separa de Lot, y Lot escoge Sodoma, el mejor lugar, y le quedó a Abraham lo que no
servía. ¿Te ha sobrado a ti alguna vez la porquería, lo peor, el peor negocio, la peor
oportunidad? Cualquiera otro reacciona diciendo que es una injusticia, que hay que pelear; El
bendecido reacciona como Abraham, confiado. Ante una montaña árida, Dios le dijo: Alza tus
ojos, ahí es que te voy a prosperar; Lo que te detenía era quien tenías al lado; Tú no necesitas a
ese; Vete de donde tú estás, que donde yo te lleve, te voy a prosperar. En la montaña más árida,
Dios prospera a Abraham; Dondequiera que Abraham iba, como Dios estaba con él, él
prosperaba. Cuando tú tienes una fe que obedece, no importa cuántas vueltas dé la vida,
dondequiera que tú vayas, comoquiera tú vas a prosperar y caminar con la bendición de Dios. Tu
reacción no puede ser igual a la del mundo.

Abraham le enseñó esto a Isaac; Abraham vivió con él en tiendas, pero le enseñó que, sin
importar lo que otros hicieran, ellos eran los bendecidos. E Isaac lo aprendió bien. Llegó un
momento de hambre, y Dios le dijo que sembrara en ese año, y él sembró y Dios lo bendijo. Eso
levantó envidia, pero Isaac dijo: No hay problema; Y abrió un pozo. Pelearon con él por el pozo,
e Isaac lo cedió; Pelaron por el otro, y lo cedió también. Isaac sabía que donde él cavara un
pozo, habría agua. Hay quienes nunca van a ver agua en tu país, pero hay unos bendecidos que
dondequiera que cavemos, algo va a pasar; Porque lo más grande no es que tú poseas algo, sino
que Dios te posea a ti. Deja de estar peleando; Hay suficiente agua para bendecirte,
dondequiera que tú vayas.

Jacob lo aprendió también. Le cambiaron el salario diez veces; Le pasaban las cosas más
extrañas; Combinaba ovejas blancas, con blancas, y le salían manchadas; El suegro le sacó las
ovejas lejos, como a tres días de distancia, y comoquiera. El bendecido, aunque hagan algo en
tu contra, sale ganando. Jacob se paró con su esposa al salir, y le dijo: Tu papá me quiso engañar,
pero Dios me ha prosperado en mi camino.

Cuando tú te atreves a salir, lo más grande no es lo que tú posees, sino que Dios te posea a ti. Y,
cuando Dios te posee, dondequiera que tú vayas, Él te va a prosperar.

Isaac y Jacob nunca tuvieron que pelear grandes peleas; Abraham, una sola vez. Pero Dios,
dondequiera que iban, los prosperaba. La pregunta para ti hoy es si estás frustrado porque no
has recibido lo que Dios te prometió, o has entendido que tienes lo más grande, que es que Dios
te tiene a ti. Y, si Dios te tiene a ti, lo que Él te prometió, va a llegar comoquiera.

Atrévete a caminar, y prepárate para cosas extrañas, para caminar en lugares extraños, sin nada
que poseer; Mientras vayas caminando, irás poseyendo. Dios le pidió a Abraham que saliera, y
él nunca lo tuvo; Pero alguien tiene que atreverse a salir para que otro posea. La pregunta es si
te atreves a salir porque, aunque no se cumpla en tu generación, Dios va a prosperar tu camino
y, lo que te prometió, la próxima generación lo va a ver.

Atrévete a vivir en lo extraño de Dios para tu vida, sin saber cómo, y te vas a dar cuenta que vas
a prosperar más allá de lo que habías pensado.

LA MISMNA FE:

“11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun
fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.” Hebreos 11:11

El autor nos está hablando de Abraham, e introduce a Sarah, y más adelante vuelve a Abraham,
para decirnos que la próxima etapa de fe de Abraham fue obedecer cuando Dios le pidió a
Isaac. Nunca pidas a Dios algo si no estás dispuesto a vivir sin eso. No pongas tu fe en algo que
tú no estés dispuesto a entregar. No tengas fe para comprar una casa que no estés dispuesto a
dejar. No te ates nunca a nada en la tierra. Lo más importante no es el resultado de tu fe, sino
la fe que te dio el resultado. El problema es que la gente se ata al resultado de la fe, y no aprecian
la fe que les dio el resultado. Y, cuando tú te amarras al resultado de la fe, perdiste la fe con
que obtuviste el resultado, y ahora tu confianza la traspasas a lo que tienes, y no a aquello que
fue lo que te dio lo que ahora tienes. Todo lo que Dios te da, tienes que estar dispuesto a
entregarlo. Te lo pueden quitar, lo puedes perder, o lo puedes dar. Y es mejor que tú lo des,
porque si lo das, se multiplica; Si te lo quitan, te da coraje. Pero algo que no te pueden quitar,
es la fe con la que lo obtuviste; Así que, puede que no lo tengas hoy, pero mientras tengas la fe
con la que lo obtuviste, lo puedes volver a tener; Mientras que, quien te lo haya quitado, ahora
lo tiene, pero cuando lo pierda, se quedará sin nada, porque no tiene la fe para obtenerlo.

Muchos desean lo que tú tienes, pero no tienen la fe que tú tienes. Lo más importante no es
obtener algo, sino la fe que te lleva a alcanzarlo.

Tuvo que haber un momento dado en que Sarah tuviera la misma fe de Abraham, para que él
pudiera alcanzar lo que tenía que alcanzar. Tú no puedes alcanzar grandes cosas, hasta que no
tengas la misma fe. Hay gente que quiere obtener tus resultados, sin tener la misma fe. Quítate
la presión de darles a tus hijos lo que tú no tuviste; Si ellos no se esfuerzan y no trabajan por
obtener algo, no se lo merecen; Porque no es el resultado lo que importa, sino la fe con lo que
lo obtienes. Tus hijos necesitan tener la misma fe que tú tienes.
Hay cosas en la vida que no van a pasar si tú no tienes la misma fe. Uno de los problemas en los
matrimonios, es que no tienen la misma fe; Es uno el que carga al otro. Nunca habrá grandes
resultado en tu vida hasta que no aprendas a tener la misma fe. Un matrimonio, una relación,
necesita tener la misma fe; Uno solo no puede cargar la relación. Cuando uno solo carga la fe,
las cosas se atrasan, toman más tiempo. Cuando Dios promete darle un hijo a Abraham, le
promete dárselo con Sarah. Era con Sarah que pasaría el milagro. Hay cosas que Dios te
promete a ti, basado en la gente con la que tú estás; Y, si esa gente no está, no tienes derecho
a esa promesa; Pudieras tener un Ismael, pero no un Isaac.

Hay promesas que no son para ti, sino para ustedes. Y mientras ambos crean, Dios cumple su
promesa y el milagro se da; Si no creen y se separan, Dios te lleva a un nuevo lugar, una nueva
relación, y allí tendrás nuevas promesas, pero a aquel Isaac no lo podrás tener porque era
promesa de aquella relación. Tendrás que ayudar a quien esté contigo a tener la misma fe,
porque mientras no se tiene la misma fe, no se puede tener la promesa.

Y lo que tienen que creer es que fiel es el que prometió. Tú no debes estar buscando otras
opciones en otros lugares, porque lo que tendrías serían Ismaeles en tu vida, y tú no te puedes
conformar con tener Ismaeles en tu vida, cuando Dios tiene para ti un Isaac. La promesa que
Dios te dio es con tu cónyuge, con tus hijos. Y Dios te ha conectado a través de estos mensajes,
para que tú comiences a pensar de una manera diferente, para que abras tus ojos a las nuevas
realidades que Dios tiene para ti, para darte una promesa más grande de la que tú jamás
hubieras tenido. Dios te conecta a un lugar donde hay una promesa, y nuestra oración hoy es
que se active esa misma fe y que te atrevas a creer que Dios te puede prosperar, que Él puede
cambiar tu situación. Pero tiene que haber esa conexión divina, porque la promesa de Dios no
se cumple hasta que no hay la misma fe.

CONQUISTA TUS MIEDOS:

El miedo es un factor que paraliza a muchos a la hora de emprender. Todos, en algún momento,
enfrentamos miedo, pero ¿cómo debemos trabajarlo?

El miedo es una emoción, producto de algo interno o externo. Así que lo primero que tienes
que ver es de dónde viene; Si por inseguridades, por creencias, por pensamientos internos, o si
es externo porque tú estás seguro, pero alguien empieza a ponerte duda. Cualquiera sea el caso,
el punto es que hay temores que los emprendedores tienen que sobrepasar, que conquistar.

Uno de ellos es el miedo al fracaso, miedo a que no salga bien. Entiende que el éxito no es
acumulación de logros solamente, sino también de caídas; Es una acumulación de aciertos y
fracasos; Todo esto es parte del logro final. Michael Jordan fue contratado para hacer un
anuncio donde lo querían poner a hablar acerca de todos sus aciertos, pero él lo cambió y habló
acerca de todas las veces que le pasaron la bola del último tiro y no acertó, habló acerca de las
veces que falló, y concluyó diciendo: Por eso, tengo éxito. Fracasar es parte del éxito. Así que
el miedo al fracaso lo sobrellevas entendiendo que es parte del camino.

Otro, es el miedo al día después del fracaso. ¿Cómo te levantas? ¿Qué vas a sentir? ¿Qué vas
a decir? En algún momento has dicho que si te pasa tal cosa te mueres, pero te pasó y estás
ahí. El día después de la caída, del fracaso, de una quiebra, todo comienza otra vez. Jamás
pensamos que la iglesia iba a ser destruida como lo fue, pero resultó que ha sido una gran
bendición; Es más trabajo, pero ha sido una gran bendición. Hay veces que pasan ciertas cosas
y pensamos que todo va a acabar, pero luego nos damos cuenta que el mundo y la vida siguen,
que hay que continuar, que tenemos que levantarnos. Pasó en el famoso Y2K, donde se pensaba
que los sistemas de computadora iban todos a colapsar, pero no pasó y todo el mundo realizó
que teníamos que seguir viviendo. Aún la iglesia ha sido propulsora de esto en ocasiones,
diciendo que el mundo se va a acabar, y esto hace que la gente se enfoque en prepararse para
un día, en vez de prepararse para después de ese día.

El miedo es una falsa expectativa que aparenta ser real. Muchas veces tenemos miedo, y no nos
damos cuenta que son totalmente falsos. Tú tienes miedos auto-impuestos, miedos que otros
te han inculcado, y miedos que no sabes de dónde salieron, pero que viven dentro de ti.

Otro miedo que la gente tiene es el miedo a fallarle a alguien más, ya sea a un socio, al cónyuge,
a los hijos. Pero en realidad, este pudiera ser tu más grande motivación; Porque cuando tú sabes
que no puedes fallarle a otro, te impulsas más que cuando es a ti mismo.

Otro es el miedo a lo desconocido, el no saber qué va a pasar. Cuando vas a emprender, puedes
conocer un poco, pero en el camino vas a conocer el resto. Es mejor hecho que perfecto. O sea,
muchas veces, decimos que hasta que no sepamos perfectamente todos los detalles de algo, no
vamos a comenzar, pero es mejor empezar y en el camino perfeccionar. Te vas a dar cuenta que
perfecto, solamente Dios. Pablo decía que no pretendía haberlo alcanzado, pero luchaba, salía
a correr la carrera. Sabía que el perfecto era Dios, pero él iba en pos de la perfección. Eso aplica
a la vida; No tenemos un matrimonio perfecto, pero lo perfeccionamos cada día; Y en las
empresas, lo mismo. No temas lo desconocido. La tecnología va a cambiarte lo que tú piensas;
Lo que es hoy tu idea, mañana va a ser totalmente diferente.

¿Cómo vencemos este miedo en particular? Hay un libro que se llama Pensar en grande, la
magia del éxito, parafraseado: La magia de pensar en grande. El segundo capítulo de este libro
se llama: La acción cura el miedo. ¿Cómo tú vences el miedo a lo desconocido? Con acción. Un
día tienes que hacer algo por primera vez, y lo vas a hacer con miedo. No es que no vayas a
sentir miedo, sino que lo vas a conquistar. La acción cura el miedo. Es mejor hecho que
perfecto.

Otro miedo es a incomodarte, a salir de tu zona de conforte. Para emprender, tienes que salir
de tu cama. Pero la comodidad va más allá; Implica también aquello a lo que estás
acostumbrado, a tus rutinas, a tu entorno, a la gente que te rodea, a ese círculo del que no te
atreves salir porque en él te sientes cómodo. Pero entiende que o te incomodas tú, o la
economía y el mundo te van a incomodar. Incomódate tú. Un buen inicio es comenzar
diariamente a hacer pequeñas cosas que sean diferentes. Siéntate en una plaza pública y habla
con alguien que no conozcas, y ya rompiste ese miedo, saliste de la zona de confort. Empieza a
vencer pequeños miedo. Grandes conquistas se logran con pequeñas conquistas, de la misma
manera que grandes miedos se logran con pequeños miedos.

De los más grandes miedos de un emprendedor, es el no conseguir clientes. Los clientes son
sinónimo de soluciones provistas. Si aprendes los elementos de emprender, tú no buscas
clientes; El cliente te busca. Para emprender, tú tienes que primero identificar una necesidad;
Luego, asegúrate de tener una solución, y busca diferenciarte. Hay otros elementos, como la
publicidad, por ejemplo, pero cuando el cliente entiende que tú tienes lo que él necesita, él te
busca a ti. Así que, el miedo a no tener clientes, lo puedes sobrepasar, siendo diligente en
escucharlos y servirles, suplirles. Mantente constantemente escuchando a aquellos a quienes
tú sirves, y te vas a llenar de clientes.

Siempre va a haber un forcejeo mental entre los temores impuestos o auto-impuestos y lo que
tú sabes y fortaleces. La pregunta es a quién tú fortaleces más, si tu seguridad, tu servicio, tu
valor, o el comentario de terceros. Tú tienes que entender que el miedo nunca desaparece; Lo
que aprendes es a conquistarlo.

EN LABIOS DE DIOS:

Lo difícil de la fe de Sarah es tener fe sin oír una palabra que todos necesitamos oír algún día:
Perdón. En toda relación, va a haber heridas, dificultades; Y uno pretende que el otro tenga la
misma fe, sin haberle dicho las palabras correctas. Y es duro cuando alguien camina contigo
mucho tiempo, sin escuchar lo que necesita para ser libre y poder hacer que la promesa se
cumpla; Un perdón sincero, honesto. Tener fe sin perdonar es imposible.

Hebreos 11:11 nos dice de Sarah siendo estéril. Pero Sarah no fue estéril siempre; Se hizo
estéril. En Génesis 12, Abraham tiene un problema económico, decide bajar a Egipto, y la regala
a Faraón, diciendo que era su hermana. Y dice la Biblia que Dios la hace estéril, le cierra el
vientre. ¿Qué mujer quiere quedar embarazada de un hombre que la regala? Dios le cierra el
vientre a Sarah para protegerla porque, si Faraón la embarazaba, se dañaba la promesa. Dios le
cierra el vientre para que nunca reciba semilla del enemigo. Y cuando Sarah sale de Egipto, pasa
algo todavía más difícil: Abraham sale de allí más rico. Abraham nunca vio las consecuencias de
lo que hizo porque salió más próspero, pero con una mujer estéril. ¡Qué triste cuando tus
riquezas son externas, pero con quien tú andas, está estéril! Abraham pensó que nada había
pasado, que todo estaba bien; Cometió un error, pero salió de allí más próspero; Para él, la vida
seguiría y ya. Y sí, la vida sigue, pero no sigue igual. Porque, cuando tienes a tu lado a alguien
que, por algo que tú hiciste, le cerraste el vientre, ya no es lo mismo. Afuera todo parece normal,
pero por dentro hay algo que no está bien.

Veinticinco años tomó que Sarah perdonara a Abraham. Hay quien quiere que su cónyuge tenga
su misma fe, pero has hecho cosas que le han hecho estéril, y nunca ha oído lo único que necesita
oír para poder ser libre y abrirse a lo que Dios tiene para su vida: Perdón.

Hebreos 11:11 dice que Dios le dio fuerzas, y Sarah dio a luz aún fuera de tiempo. El problema
más grande que tienes cuando eres herido por alguien, es que pierdes dos cosas: Tus fuerzas y
tu tiempo. Dios hace que Sarah conciba dándole fuerzas, porque ella no tenía, y Dios hace que
conciba fuera de tiempo. Sabes que tienes una promesa grande de parte de Dios, pero llega el
momento y no tienes fuerzas, o el tiempo no es el correcto; Y pasas toda tu vida sabiendo que
Dios te quería dar un Isaac, pero no tienes fuerzas y piensas que no es el tiempo, porque eres
rehén de alguien que nunca te dijo: Perdón.

Dios le dice a Abraham que le va a dar un hijo; Llegan unos mensajeros a su casa, y él sabía que
era gente de Dios; Y Dios le dice que le daría un hijo con Sarah, porque el que tiene no es el que
Dios le prometió. El que Dios le prometió, se lo prometió con Sarah. Y dice la Biblia que
Abraham se rió; y Sarah estaba escuchando, y se rió también. La risa de Abraham fue de fe, de
gozo porque Dios lo iba a hacer; La de Sarah, fue una risa sarcástica.

“12 Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo
también mi señor ya viejo? 13 Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara
diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? 14 ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al
tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.” Génesis 18:12-
14

Quizás tú hoy no tienes fuerzas, y piensas que tu tiempo pasó. Piensas que desde el día que te
hicieron tal cosa, que te pasó lo otro, tu vientre se cerró. Vives con esa carga emocional en tu
interior, y tienes tu vida atrasada, cuando lo único que tenías que oír era: Perdón. Te vendieron,
te traicionaron, y tu tiempo sigue pasando, y luchas, gastando fuerzas para olvidar ese ayer, pero
te vas matando por dentro. El tiempo pasa, pero la promesa de Dios está ahí. A lo mejor nunca
vas a oír de la persona que te hirió el perdón. Sarah nunca escuchó el perdón de Abraham, pero
Sarah escuchó a Dios hablar acerca de ella. Cuando el que te hiere, el que te lastima, el que te
abandonó, no sabe hablar bien de ti, no sabe lo que tiene que decir y no sabe pedir perdón, hay
un Dios que no se ha olvidado de ti, que sigue hablando de ti, que dice: Lo que te prometí, te lo
voy a dar.

Hoy Dios te dice: Te voy a cumplir la promesa, vas a reír. Isaac significa: Dios me hizo reír. Dios,
por encima de tus fuerzas y tus tiempos, te da lo que tú necesitas. Sarah nunca oyó a Abraham
pedirle perdón, pero escuchó a Dios hablar de ella.

Tenemos que admirar a Sarah; Caminar al lado de un hombre que te regala, y seguir creyendo;
Verlo tener un hijo con otra persona, y verlo ahí, recordándote lo que pasó. Pero Sarah un día
entendió que ella no tenía que oír de Abraham; Hubiera querido, le hubiera gustado, pero
cuando Abraham no habla, Dios habla por Abraham. Dios va a hablar por aquellos que te han
hecho mal, aquellos que no saben qué decir; Él te dice: Lo que te prometí, te lo voy a cumplir,
aunque tú pienses que es fuera de tiempo.

En Génesis 20, Abraham vuelve a cometer el mismo error; Van donde Abimielec, y Abraham le
dice a Sarah que dijera que es su hermana. Pero en esta ocasión, pasó algo bien diferente;
Cuando Sarah entra a la casa de Abimelec, Dios le aparece en sueños y le dice: No la toques. La
primera vez, Dios se quedó callado, pero esta segunda vez, no. Cuando tú no estás en los labios
de aquellos que se supone que te defiendan, hay un Dios que, desde el cielo, te defiende y habla
para detener lo que tenga que detener.

Dios no va a permitir que vuelva a pasar lo mismo. Dios hablará por ti. Tu nombre siempre ha
estado en labios de Dios y dondequiera que tú vayas Él va a hablar bien de ti. Cuando el hombre
no te pide perdón, Dios te recuerda que, lo que Él te prometió, lo va a cumplir. Y cuando el
mundo quiera volver a hacerte daño, Él se parará delante de ellos y les dirá: A ese, no lo toques;
Hay algo que yo tengo para esa persona.

Hoy recibes fuerza. No estás fuera de tiempo. Si tú estás en el tiempo de Dios, lo que Él te
prometió, se va a cumplir en tu vida. Hoy Dios te dice lo que otro debió decirte: Perdón. Bendito
tú que has soportado. Hay recompensa para tu vida. Tu nombre está en labios de Dios. Él se
encarga de defenderte. Es muy triste que la gente nos niegue lo que tanto necesitamos, algo
tan simple. Pero este es tu tiempo. Es tu tiempo si Dios dice que es tu tiempo, si Dios dice que
es ahora, que es hoy, que es para ti, que es tuyo.

ESCOGID@ Y LIBRE:
11
Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun
fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. 12 Por lo cual
también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como
la arena innumerable que está a la orilla del mar.” Hebreos 11:11-12

A través de Sarah, se cumple lo que Dios le dijo a Abraham: Generaciones enteras saldrían del
vientre de Sarah. Hay promesas que están condicionadas a la relación para la que Dios nos las
dio, y a que ambos lados tengan la misma fe para que se cumpla la promesa.
En la Biblia, vemos un contraste entre cómo se nos presenta a Sarah en el Antiguo y Nuevo
Testamento. En el Antiguo, se nos presenta a Sarah como hermosa, y estéril. ¿Cuántas cosas
en tu vida tienes bellas, pero no producen? Lo interesante es que la parte fea es donde Dios te
da una promesa. Pero ese contraste en la vida es uno frustrante. Es como tener un doctorado,
y no tener trabajo. La promesa de Dios no es que vas a estudiar, porque eso ya lo tienes; La
promesa es que Él te va a prosperar más allá que tu doctorado. El contraste es frustrante:
Habilidades, y poco resultado; Capacidad de trabajar, pero estás en quiebra. Dios te promete
una casa, cuando estás en quiebra y no tienes trabajo. Y ese contraste te frustra. Ese es el
contraste que se nos presenta en el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento, se nos dan
dos descripciones de Sarah muy poderosas.

“8 Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos
según la promesa son contados como descendientes. 9 Porque la palabra de la promesa es esta:
Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo.” Romanos 9:8-9

En Romanos 9, Pablo está hablando de varias personas que Dios escogió. Así que, uno de los
atributos que nos da el Nuevo Testamento acerca de Sarah es: Elegida. Sarah no era cualquier
persona; Ella era la elegida, la bendecida, la que tenía la promesa. Bella, estéril; Pero, delante
de Dios: Elegida. El Antiguo Testamento describe la condición natural: Bella en una parte,
problema por otro. Pero, en el mundo espiritual, Dios dice: Tú eres la elegida. Esto es lo mismo
que Dios le dice a través del ángel a la virgen María: Bendecida y favorecida entre todas las
mujeres; En otras palabras: Tú eres la elegida, la escogida. ¡Qué grande cuando una persona
aprende a vivir bajo la revelación de Dios sobre su vida, y no bajo su condición! Tienes un
doctorado y no tienes trabajo, pero eres el elegido. Quizás no sabes por qué, pero eres el
elegido. Y en estos versos, Pablo nos da la primera descripción de Sarah en el Nuevo
Testamento: Sarah, la elegida; No es con otra, es con ella. Cuando tú tienes consciencia de
elegido, de bendecido, no importa lo lindo o lo feo que tengas en tu vida, tú caminas como un
bendecido, como un elegido de Dios. El elegido eres tú.

¿Cómo sabes que eres escogido? Si estás vivo, eres escogido; Porque hay quienes, con menos
cosas que las que te han pasado a ti, están muertos. Si tú estás vivo es porque Dios te escogió,
hay algo que Él tiene para tu vida. Si Él te ha extendido la vida para este tiempo, tú eres
bendecido. Si tu pasado no acabó contigo, tú eres escogido. Tienes dinero y no tienes casa,
pero eres bendecido.

“21 Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? 22 Porque está escrito que
Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre.” Gálatas 4:21-22

Aquí vemos la segunda descripción de Sarah en el Nuevo Testamento: Escogida, y libre. Escogida
y libertada, escogida y no sujeta a las circunstancias difíciles, escogida y no limitada por los
problemas. Bella y estéril eran su condición natural; Pero, delante de los ojos de Dios, elegida y
libre. Lo que pasa es que, cuando tienes algo bello y algo feo, no te sientes libre ni bendecido
porque, en tu mente, lo feo opaca lo bello; Y, por lo general, lo que Dios te promete está en lo
feo que tú no puedes cambiar. Y eso frustra y te quita la fe. Y, mientras tú estás en ese contraste
de lo bello y lo feo, pasa el tiempo, y mientras más pasa el tiempo, más fuerzas pierdes. Y
mientras más fuerzas pierdes, más pasa el tiempo. Es un ciclo. Y esa es la vida de muchos. El
tiempo te pasa y pierdes las fuerzas; Pierdes las fuerzas y se te pasa el tiempo. ¿Te pasa
esto? ¿Piensas tú así? Esa batalla te hace perder el tiempo y las fuerzas.

Tú no debes nunca en tu vida mirarte como en el Antiguo Testamento, solo por tu condición. Los
que vivimos por fe, vivimos bajo la promesa, que depende de una revelación de cómo Dios te
ve. Puedes tener algo hermoso y ser estéril, como puedes ser fértil y tener algo feo en tu
vida. Tienes un buen trabajo, pero tu frustración es que nunca estudiaste. Todos tenemos cosas
bonitas y cosas feas; Pero, si te pones a pensar en eso, caminas con baja autoestima, sin fe. No
quiere decir que no veas las cosas bellas y que no estés consciente de las cosas negativas que
hay; Lo que quiere decir es que tú tienes que caminar bajo una sola cosa: La revelación de Dios
en tu vida. Y Él dice que tú eres escogido y libre.

Tus circunstancias no te atan. Tu problema no te detiene. La promesa de Dios no está sujeta a


lo que tienes ahora, y a tu condición. Lo que Dios te prometió no depende de lo que te está
pasando, de tus circunstancias, sino de que Dios es fiel para cumplir lo que Él te prometió.

Deja de verte como te has visto en el pasado. Mientras tú sigues mirando el contraste de lo
bonito y lo feo, pierdes tiempo y fuerzas. Dale gracias a Dios por lo bonito que tienes, y créele
a Él que la promesa que te dio va a cambiar lo feo, y que aún lo feo, Dios lo va a usar para traer
muchos hijos, para traer bendición a tu vida. ¿Por qué? Porque tú eres el elegido, y tú eres
libre. Todo lo que tú produces es libre, porque tú produces por causa de la libertad que Dios ha
traído a tu vida. No hay manera de enfocarte en lo hermoso y no ver lo estéril. Vive bajo la
revelación de Dios: Tú eres escogido y libre.