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DERECHOCIVILFRANCES

POB

F. LAURENT

PBOFHBOR DE LA u.NIVEBSIDAD DE QUTE

QBRA PBXWA EN EL UONUUZSO QUINQWENL(LLiDE LAS OXBNUXAS MORALES Y POLKTlCIAs,

TOMO XXVX

TITULO IX.

DEL CONTRATO DE ARRENDAMIENT6

(CONTINUA).

CAPI?ULO 111.

DE LOS PRESUPUESTOS Y DE LO8 TRATOS.

$'1,-Nocxo~~sGENERALES.

l. El tercer arrendamiento de obras mencionado por el

art. 1779 es el de los em.presu~ios& obras á consecuencia de

presupuestos 6 de tratos, El art. 1711 agrega: 6 Mjo. Es-

tas expresiones de presupuesto, tratos y prefijo ae emplean en la ley sorno sinónimo; tienen,, sin embargo, un significa- do diferente. Yor la palabra presupuesto se entiende un eq

tado pormenorizado de las obras por hace; y de los mate- riales por emplear, con indicación del precio de loa mate-

rialee y mano de obras

dar á las partes y, sobre todo, al amo un oonocirnient;~com- pleto de tudo cuanto importa saber acerca de la extensión de los compromisos que va B contraer. ' El trato es el con- trato de arrendhimiento de obraa intervenido entre el dueña

El objeto del presupueeto eri el de,

y el empresario, El p@jo es un precio por el que Ia obra

debe hacerse. Se le llama tambikn destajo para indicar que ea invariable. Las expresiones p~esupue~tosy p~fljoss6lo se encuentran en los artículos que definen el contrato que la ley llama trato, y se emplean en ellos como sin6nimo de la

palabra trato (arts. 1711 y 1779). (1). 2, Lo que caracteri~ael trato ea que interviene entre el

dueño y un empresario de obras, el que se obliga A confec-

cionar la obra, mediante

de la ob;. mientras que el arrendamiento de gente -trubu-

un precio fijo, por Fazr~ndel valor

juclora tiene por objeto no la obra sino el' trabajo; 9s sea

que el obrero sa contrate por cierto tiempo d para una sm- presa determinada siempre se 16 paiw por razón del trabajo que efectúa. Resulta de esto una diferencia muy importan- te en lo que se refiere ir los riesgos. A1 tratar del arrenda- miento de los operarios,la ley na se ocupsr de los riesgoa por razh de que el obrero nunca los sufre; se le paga por ~1 trabajo que haoe, cualquiera sea, la claae del trabajo, y aun-

que este trabajo llegase á perecer por un caso fortuito. No

paea lo mismo con el arrendamiento de obras; el precio se tipu pula 110por razón del trabajo sino por ral;cin de la obra

que etr objeto del contrato; el precio u610 se debe cuando la

obra esth perfecta y recibida por el dileño; hasta entoncem

el compromiso 'del empresario no estl 'com plido; no puede,

pueu, reclamar el precio estipulado si la'obra llega 6 pere-

cer ante8 que esté acabada 6 recibida: (2)

3. El arrendamiento .de clbreroh difiere también da1 de

&~RR ea lo que RB refiere á la prescripcihn, Según el articbii-

lo 2271 la acci6n de los obreroa y,jornalems para el' pago dc; nus diarios y salarios ue prencribeeri seis rneses; rnieritr:is

qz,ela accidn de loa emprefisrias. no niendo limitada por

1 lilourldn, t. In,p, 329, n~m,816. Oolmet de Santerre, t. VII, p 360,

anív. 240 bis1,

P Durantón, t. XVII, p, 235, niim. 248. Mourlóo, b m, p. 320, ntFm.

TiL:teremoe 6 ebte ounto.

817.

DE LO$ P~CEXUPUEBTOSP D& LOE!TRATOS

5

una prescripción especial, queda bajo el imperio del dere- &o comlin que fija en treinta años la duracidn de cualquie-

ra acciót?,

4. Importa mucho distinguir,

aomo.empresario 6 como hombre

puesj si. un obrero trata

de trabajo;

El art* 1798

prevee la dificultad; dice así: 11LosLalbaBiIes,carpinteruij, cerrajeros y demás obreros que hacen directamente tratos ár prefijo están aornetidos á las regla^ preacriptds en la pre- sente sección;.son empreearios eri el ramo en que tratari. 11 De esto se sigue que losarte~anosque, sin $previo trato á prefijo, ejecutan á días6 á destajo, por ~i.6por obretos que. emplean, trabajo8 de su oficio miandadbs.hacer por'él due-

ño, ntr son empresarios~~cualquieta*.9ea lzt idiportancia que

tenga su trabajo perrnsnecm obreros: La Uorte Casacidn lo sentenci6 as1 por un trabajo de plomeria y de tejado he* eho por un plomero én el curio de vanos áños y o'uyo pre- cia llegaba, B 20,000 francos; no habiendo sido eatos traba,- jos precedidos de un trsto $. prefijo,fu6aentqnciado que. era

an eoxitrato hecho por gente de trabajo y que, por consi-,

guicnta, la prescripción., de. seis

meses era aplicable. '(1)

5. El trqto presenjs tarnbidn otra iificnltad que el ar-

tículo 1787, prevee 6; dec-irla. Este artículo dice: 1iCuan- do encarga1 ,$S> alg4ek ha8er' una obra %se pueda convenir e que ministrard 8610 su trabajo 6 su indiistria, 6 bien que rninistrarti tambidn la materia.,! Se preg~ntasi en va y otra,hipb$esisel contrato ea un arrendamiento. La cuestibn bpotr6rertidi N& parece que la deciddn el texto y el

espíritu \le la lv El art. 1711 dice que ~leltratopara

hechura de un* 'obia, medisote un preÓia determinado, es también un tiriendamiento cuRndo la materia e~táminis-

trada'pdi aquh manda hacer el trabajo.!, Esto supone

que cuando la materia es hinistrada por al empresario el

oontrato no ee

5.

la

ya un' aireodmiento.

6 CuOl ser&, en ' esbe

3 Denegada, 27 de Enero de 1861 (Dalloe, 1851,1,'106).

6 DEL ,.ARBEXDAEIENIPODE OBBA

caso, al contrato? El proyecto del Código lo decia; ae en- contraban dos inciaos en el art. 1787 que decfan: iiEn el

primer caso ea un arrendamiento puro.

En el segundo es

la venta de una cosa cuando eeté acabada.11 Estas disposi- cione~lfueron adoptadas por el Consejo de Estado; el Tribu. nado pidió su supresión por la r.xnica razhn de que Re trata- ba de nociones de pura doctrina y que el Código 8610 debfa

contener disposicionea legislativas,

Aai el

art, 1787 en la

mente.de loa autores del Códiga era el complemento del

art. 2711;resulta, pues, del texto de la ley y de los traba-

jos preparatorios que el contrato por el cual un artesano se compromete B, hacer una obra me,diante un prefijo y dando la materia es una venta, Creemos in&il insistir; cuando el legislador hakld y& no debiera haber controversia. (1)

6. La cuestidn de 10s riesgos 'suscita varias dificulta-

des, Si la cosi que el olireio debe hacer peféoe, se pue- dépedir primera para quien es la pdrdida de la materia prima; luego se pregunta si el obrero tiene derecho 4 eu

aaIario cuando la cosa perece antes de que la' obra eritd en-

tregada.

digo distingue ni la materia está rninistcaaa por el +erario

Comenzaremos por la primera cuestión, El C6-

6 por el dueño.

i~Si,en'el aaso en que el obrero ministra la materia, la

cosa llega á perecer, de cuctlquiel*modo que sea, antes de ser

6 no ser que el due-

entregad&,la pdrdida

essiarael obrero,

no no esté aprekiaifo en recibir la coss.~~'La regla eri, pues,

que al obrero sufre el riesgo; esto ~ignificaque la pérdi-

da sucedida por caso fortuito es por su cueuta,

Esto es 10

que la ley expresa en el art.

1788 con estas palabrae: iila

1 VBanse, en tieatidoa diveraoa, loa sutoree citedoa por Aubry y B~u,t. 33,

p6g$a 620, aota 2, pfo. 374. Compfireee, ea el aentido de nueatra opinidnri,De- negada, 22 de Julio de 1874 (Dalloic, 1876,1, 303).

@dida

es para el obrero de cualpuie~lltodo que peresca la

cosa;^^ es decir, aunqus pereciere por caso fortuito; ai pere- ee por su culpa. so entiende que él es quien aufre la pérdida,

iYor qué sufre el obrero los riesgos cuando él ministra la materia? Acabamos de decir (nbm. 5) que, en esta hip6te- oi8,el contrato es una venta; es, pues, en los princípiosque rigen la venta en Ios que debe buscarse la coritestación á nuestra pregunta. El vendedor sufre 'el riesgo 'cuando la

cosa está indeterminada;.y henudo 1s''cosa que ministrta

el obrero es indetermíoada hasta 18 entrbga; pues ordina-

riamente no es una materia prima esc'ogida por el dueño, es una materia que el operario escoge;' luego la cosa queda

indeterminada mientras el dueño no la recibid y, por con- eiguiente; hay lugar ti aplicar el principio en virtud del.

eual los riegos scn para el vendedor chando la cosa q'ue vende es izideterminada. Deja de sufriir lok riesgoa cuando el dueño ha recibido la 0bi.a; es deci'r, cuando ésta' haesldo entregada y aceptada por el dueqo. Recibir la cosa enha- teria de arrendamieoto de.obras quiere dbcir que el dueño la acepta de~pudade haberla examinado,'y este examen no puede hacerse antes de que la obra este entregada al dueño; sin embargo, ésto podria examinarla en casa del obrero y, en este sentido, recibirla; des!@ ente momento estarfa

riesgos'su-ps,

que la cosa dejaría d'e ser iudetermi-

aada; se aplicaría, por h~tisi~uiente,el principio que pone &

cargo del comprador el riesgo 'de la cosa vendida cuando es dstermin-ada.

'El principio de los rie~gosrecibé excepcidn en caso de

aprernio. Si e1 dueña ha #ido apremiado para

recibir la obrh,

y si perece duiaite el apremio, 81 es q'uien ~ufrir&la p6t-

dida. Eato €36 tambidn la splicación de un principio general, La cosa perece para el comprador cuarido ea determinhd;i; 810 obstante, si el vendedor ehtá apren~iadode entregar, es

el vendedor quien aufre la pérdida (art. 1138). Pur ideriti-

S DEL ABEENDBIITCENTO,DE OBRA

dad de razones la pdrdida debe ser para eI comprador de qna cosa indeterminada cuando Re le apremia para recibirla. Hemos supuesto hasta aquí que la cosa es indetermina- da. quede suceder que sea determinada, habiendo escogi- do el dueño la materia que el obrero debe trabajar: el mhr-

mal,. por ejernplo,'da[

aufre, no obstante, la p&rdida,pues el art. 1788 no distin- gue. iCu4l es, en este caso, la razón para decidir? La ven ta es .condicional, pues no basta que la materia este deter-

minada para que la venta esté perfecta, es también necesa- rio que la obra esté aceptada: la excepciónes, pues, la condi-

cikn bajo la cual la venta foé contratada. Y

condicional el deudor de la cosa es quien aufre el rieago; es,, pues, para el vendedor para quien perece si esto sucede qntes de que el comprador la haya recibido y ~inque se le haya apremiado para esto. (1) . En esta primera hipótesis no a610 es la cosa la que pere- ce para el obr~roque e# propietario, pierde tambidn eu tra- bajo, pues no puede reclamar el precio de una cosa vendida que no entrega; no hay precio ain venta y, en el caso, la venta no se perfecciona S consecuencia de la pérdida de It9 que debia formar su objeto.

que debe hacer no vaso. EI obrero

en uo contrato

7. El art, 1788 esth concebido ea thrminos muy genera-

les; ss aplica B cualquier arrendamiento de obra.-8. la cona-

trucci6n de un edifisio tanto como 3 una coea mueble. Se supone que el empresario ministra loa materiales y que la cosa llega á perecer durante el trabajo de construcción: b

p8rdida de los materiales y del trabajo ser4 por el empre-

sario. La Corte de Caeación lo sentenció asl para la cona- trucción de un puente. El empresario objetaba que el ar- ticdo 1792 fijaba la responsabilidad del arquitecto 6 del empresario y que el art. X7S8 no ee aplicaba m8a que 4 loa

1 Uolmet de Elanterre, t.

Vil, p. 361, nirirn. 241 bis 11, IIT p IV. Duvergierj

t. U[, p. 394, nilm, 340. Aubry y hu, t. IV, p. 526, notan 8,~4, rfo, 814,

i~bkeros;.pttr~a81 como el obrero puede ser empresiirioiad tembido el empresario es artesano en el aentido legal de 1s palabra, puesto qii¿. ae obliga I hacer una obra, y ai la hace

con tqaterialekeqdele pertenecen e'e le debe apliosr el ar-

ticulo. ,. 1768.(1)

sentencia posterior de la Cirnara de Requiaibio-

Hay &a

neR, en sehtido contrario: Decidió que el art. 1788 no. d6b.

recibir aplicaci6n m'ds que en el caso en que las obra3 que-

dan basta la entrega 4 'la libre disposición del empresario; no ae puede aplicarlb, dice la corte, cuhrido se trata de constniccioneil,' po,rque, en este caso, los kateriales y mano d* Obra se ihoorpoian al shel* 4 medida que los trabajo8 de ejecutan; haeiéndlse Propiedad del dueeo eathD pcir esto mismo Q,riesgo suyb. (2)' 'Preferimos la primera jurisprit- dencia de la Corto: CRúltima se~tenciaintroduce en lihy une listincirln ¿lúe ésta no ha06 y que no p&enece' h8cer al intérprete, porque la dístincidn es contraria' 4 los priri- cipioa. iQu6.importa que be materialbs ee íncorpoken al

suelo? No

e8 exacto decir que eiitos iateriales se, Pncah ~rtL

piedad del dueño á tftuIo ¿ie aocesorio, -puee el dueño tiene

el derecho de examiuar los trabajos; y si de~puesdel exa- men no los ieoibe'se vuelve aegurarneote propietario #e ello^, La Uorte ha:sconfundido la 'accesión con el contrato de obra; u9 ae pueden aplicar la8 regla^ de la acceaidn cuan-

do la incorporacidn de los materialea se hace en virtud de un 'contrato de obra; las relaciones.de las partes están ra- gidas, en este ca~o;no por el principio de & propied~dd~ina 'por loe que gobiernan el contrato. 8. De~irnos-~ueol obrero permanece Propietario de la cosa haata que la, recibti'el dueño. La Corte de Oasación

1 Deneg&da,11 de Marzo de 1839 (Dalloz, etl la .petabra Arrendamiento .dR

ehra, nilm. 127). UornpLese Durentdn,'t. XVIT, p. 237, nlítrl. 250; Aubrg y Ruu, t. IV,p 627, nota 4, pfo, 374.

2 Denegada, 13 de Agoeto de 1860(Dalloz, 1861,1,106).

P. d8 D. TOMO=VI-2

10 A DEL ARRENDAWNTO DE OBRA

ha hecho una aplicnci6n muy interesante de este principio

al csrio en que el artesano cae en quiebra, Se trataba de sa- ber ei el dueño puede reivindicar un navío que el obrero S@

obligó á construir con materialeu cuya propiedad era de BU- te. El constructor cayó en quiebra, el dueño reivindicó el savio: loa síndicos le opuaierbn que el artesano era propie- tario, puesto que el navío no eetaba concluido ni entrega- do. Eabia un motivo serio para dudar: es que el duañ- babfa pagado abonos de construcción en proporción al t.ra-

bajo hecho, y el-art. 1791 dice que el examen ae considera hecho para todas las pnrtes pagadas por el dueño al artesa-

no en proporcibn de la obra, hecha. La corte,de Casacidn responde que el art. 1791 supo~e,como ,lo dice terminan- temente. el texto, que se trata de una obra de varias 6 4 la medida, y un navlo no ae,construye y 'no puede en- tregarse en piezas ni ser examinado ni +recibidopor partes;

sdemdsj había una convenciia, formal que decIa que el na- vío construido en el domicilio de1,artesaco debía, despuh

de completa construcción, Her .conduciclo,. 4 costas 'del con. ductor, al rnublIg indicado por el contrato para ser entrega- do ahi al dueño listo para hacerde á la mar, La obra era, pne~,,indivisible,de donde resultaba queqla ejecución par-

cial no padfa hacerse; por tanto, la obra no estaba recibida

apesar de 10s abonp~pagado3 por el dueñ~en proporción al adelanto de los trabajos. B~toera decisiio. (1)

9. 1iEn el caso en que el obrero ministra 8610 RU trabajp

6 ~u ioduritria si la cosa llega 8. perecer, el obrero no está obligado mds pue oullnc20 tiene la wrlpa~l(BFL 1789); es de- cir, que el arteisno no e@&obligado p,or el caso fortuito en el sentido de que si la materia prima fuc! dada al arte~ano por el dueño y llega á, perecer por un caso fortuito la pdrdi-

da' e8 para e81 dueño. El ci~ntratoen esta caso ea un damieoto; 1s cueatión de %aloa riesgos debe, pues, ser deoidi-

arren-

.I Rentigada, SaIa aivil, 20 de Marzo de 1872 (Delloz, 1872,1,140),

DE LOf3 PRESUJ?UESTOSY DE LOS TRATOS

,11

da por lo8 principios que rigen el arrendarnienfo.

está obligado el artesano que recibe! una materia prima? Si obliga á trabajarla-y ' á entregarla confeccionada .al dueño.

La ob1igaci6n de entregar lti cosa implica la de conservar con 16scuidados de un buea padre de familia (arta. 1136 y 1137); si no cumple con esta obligaoión y si 1s cosa perece

iA:qué

por falta de cuidados responde por la pérdida que le es im- putable. Por contratsi conserva la cosa coa los cuidados de

perecer por caso foru

tuito, el obrero no es responsdble, pues cuinpli6 con su obil-

un buen padre de familia, y si llega

gacidn, Es en este sentido como el'art. 1788 dice que .el. obrero 8610 es respon~ablede su 'culpa. Qukda una cuestióu en lasque hay8controversia:idebe pro- bar el artesano el caso fortuito? ¿O es el dueño quien debe probar que la culpa fn$ del obrero? Contestanios, sin ver en ello duda seria, que es el obrero quien hebe 'probar el caso fortuito que alega. La raión es que es deudor de ua cuer- po cierto, de la cosa que el dueño-le confid; debe entregarla al dueño despues de concluida la obra; si no la entrega. de- be probar que be lo impidid un caso fortuito; el dueño nada tiene que probar m4s que el contrato de arrendamiento en virtud del cual entrig6 la iosa al operario. Desde que nnta entrega conda el obrero es deudor de la cosa y se le debe aplicar el del art. 1302. 'La ley misma hace la aplicaci61.1a1 arrendamiento de las cosas dispodiendo que el arrendatario responde de la' &dida á no ser que prue- be que tuvo lugar sin 'su culpa (art. 1?32). Se debé aplicar 'el mismo al artesano porque hay identidad de mon tivos. Hay una senteacia bien motivada en este sentido de la Corte de Grenoble. (1) ,

La Sala de Requiaiciones ha sentenciado en sentido con-

1 (rreooble, 18 de Jitnio de 1869 (Dalloz, 1810, 2, 149).

~omp~reae~ion,

'14 de MIYOde 1849 (Dalloz, 1852, 2,76)), La dootrina est8 oonforme.~ Duver-

gier,+t.TI, p. 395, núm, 341; aolmet de Santerre, t.

bis 1,

PII, p, 363, n6m; 248

13.2 DEL BBBENDAUIENTO DE OBB&

erario. En el caso sa habían entregado unosgranos 4 un mcr Enero para transformarloa en harina; los trigr~sfueron de81

truidos por un incendio. iDebIa aplicarse al molinero el

principio del art. 1738 obligándole á probar que el incen- dio babfa sucedido por caigo fortuito ó fuerza mayor? La Corte decidib en principio que tocaba al demandante pro-

pietario del trigo probar la culpa del molinero.

Se funda

en el art. 1789,segdn el cual el artesano que a610 ministra su trabajo no re~pondemás que de su culpa en caso d0 pbr-

dida de la coRa que le fu6confiada; la Corte concluye de es-

, to que toca al dueño' probar la culpa.de1artesano. En nuea- tro conckpto esto es ipterpretar mal e1 art. 1789, debe aom-

binársele con el artículo que precede y según al cual el ar- tesano que ministra la materia rerjpunde de la pérdida, de cualquigr modo que perezca la coqa; es deoir, que renponde

del caso fortuito; al decir que el arterlano que sdlo ministra

su trabajo no está obligada más que por su cuipa, el articu-

.lo 1789 dice, en otro8 tdrminos, que el arteaann no respoa- -de del caso fortuito; pero este articulo no decide la cdes- tihn de prueba, ente no es el objeto dd la, ley y para inter-

ante todo, con~iderarlo que la

pretar uzia ley es necesario,

ley quiso decidir. Interpretar el art. 1789 como lo ha-

ce la Corte de Casacibn es hacer decir á la ley lo con-

trario de lo .que dice el art. 1302; el art.

1789 derogarla,

pues, los principios generales que rigen la prueba sin que

haya ua motivo para esta deropaci(,u Esto no es admiaible;

los principios generalsa quedan aplicables sn kdos los oa-

nos en qile la ley no los deroga, y el art. 1789, que decide

una cuesticín de responsabilidad, es extraño Ct la cuestion de prueba decidida por el art. 1802 en materia'de obligacio-

nes y e!

1733.

materia de arrendamiento por los (zrts. 1732 y

La Corte de Eeean~;ón,cuya Sala de Requisiciones adiuii- ti6 Is sentencia, objeta que el contrato que, interviene en-

DJ3 LOS PRESUP'TiESTOS Y DE LOS TRATOS

13

$re el dueño6y el molinero no es un dephsito, es un contrato

arrendaliento, 1; qúe es evidedenté. Pero' de que el arte-

b

saho no es in deiositlino en el sentido'legal "de la; al abra ise concluir&que no eat4 obligado ti conservar la cosa con el cuidado-de Ún buen padre de familia? Esto sería olvidar 'quq, segho el art. 1136, todos los que,deben entregat una 'cof~aest4n obligadoe á conservárla y que, según'el art. 1137, tiaoen que eoniervarla con el cuidado de uii' buen padri de '

'familia,y dede qqe soq deudores cok cargó de conaervar un dcrto cuerpo si les debe aplicar el srt. 1302. ~{QorteaeBe- sa&n se equivocó, pues,' en derecho y la. cdkte de ~asacióh

'agravó el

error decidiendo que eii el caso p'reviato Por ' el

tzd. 1789 la prueba de la yulpa incumbe al dueño. "(1).En el fondo la Corte de Beaangdn &bla Renterieikdo bien), puy >n el caso el molinero había,probado que Q1 ipeendio había sucedido sin culpa suya, y esta prueba satisface \as exige&

ciqs del srt. 1733, como lo diremos al explicar aeta di#- 'posición.

-10. La ntplicaci6n del srt. 1789 ha dado lugar á ctksín- terpretaeiones igualniente errdneas. ,Unos fabricantes de pasamanerls entregaroq & un artesano &ercancías para cona

Lccionar : Estas mercaoclas fueron

degtruíhaa, t pÓr"un io-

cendio que se. a,comunicn de 14 casi vecina. ~ibl&,pues, .prueba,de ~iioas* fortuito; desde luego el artesano no po- dia ser responsable; esta era ei caso de aplicar el art. 1789, oegfin el cual el artesano s610 responde de su culpa. ,:No obatahte' el Tribqaal. dt. Cgmercio del Sena declaró T&iP~n- sable de la perdida al artesano por rnbti<? de que el pisa- mahero no era un srtessno sino uo negociante y que, cf>n este titulb, tanis culpa por no habei aseguradp lag mercan- cfas cjue se' 1; habían coatiado. lLa decisión fri8 casada y de- bfa serlo. Desda luego introducía en el art 17239 una dis- tinci6n que no estd en el texto ni en el espir:tu de la ley.

;,Qud importa que aquel que se encarga de una obra TG

negociante? No res como comerciante sino como obrero co- mo hace el trato. iLuego en dónde está la ley, aunque fue-. ra negociante, que obliga al obrero á asegurar las mercan- cfas que se le confían y que lo hace respensable de la pérdi- da ~ino las asegura? La Carte de Casaci6o dice muy bien que al propietario tosa asegurar sus. merancias y que na- da le impide h~cerlocuando las confía & un. artesano. En todo cabo, no pertenece A los tribuniles orear una obliga-

ción que'laley ignora para imponer al artesano una res-

ponsakilidad por razón de una pretendida falta que no co-

metió. (1) Ótro tribunal de comercio hall6 bueno declarar al obre- ro responeab¡e del incendio, aunque constabs que la cosa había sido'desiruida por un in~endio~quese comunicd des- de fuera, lo que cqnstituye un cabo fortuito 6 de fuerza ma- yor y excluye, por consiguiente, .la culpa; la Iey misma descarga al arrendatario.de la re~ponssbilidaddel incendio buando prueba que el'fuego~se eomunic6 de'una casa vecina, El tribunal no se conformó con esta justificación legal; quiso que al artesano probaee que había hecho cuanto hurnana- mente puede hacerse Paralizar él progreso de1 inceh- dio, y B falta de esta pru.eba extralegal declaró al obrero reepon,sable. Se entiende que 'esta sentencia injuatificablie

'fu6 casada. (.2),

11. Si la coua llega á perecer cuando el obrero mmínistra,

solo RU trabajo, shlo responde de,su culpe; pero iq~6debe

decidirse del #ata& que le fu8 ofrecido? Cuando la coss perece por culpa del artesano no hay kuestión; no puede

reclamar el precio de su trabajo',' porque el dueño rao.10

aprovecha

su culpa.

Éo contra parece qnb el obrero

tiene derecho

su salario mando h coaa perece por caso

DE LQSPBES'UPUES'TOS Y DE LO8 TRATOS

16

fortuito;sin embargo, el art. 1790 dectde lo contrario: l!Si

la cosa llega á perecer, aunque sin culpa del obrero, antes

,. la obra y ~inque el dueño, esté apremiado en

de

recibirla, el obrero no tiene salario que realamar.l, ' Esta disposición deroga el derecho romano. Se dice,para justi- Gcprla que es una consecye~ciade los principios rigen sl arrendamiento. El dueñp promete.el precio por el goce del trabajo y no por el: trabajg;. la obra es la que paga y no,el trabajo del obrero; luego fiel artesaqo.no ministra la obra,el dueiio no tienq que pagar,un goce que no tiene, asf

como el arrendatario no tiene que pagar la renta cuando la cosa arrendada perece. El argqrpento esjurídico, pero con:

duce una consecuencia que .rechaza la equidad. El, obre- roltrabajó en la casa.del dueño,'el caso fortuito. no debiera quitarle su salario, la. cosa perece para el duefio cuando ya ha sido ,modificada -por el trabajo del operario; ' luego el 4ueño debiera pagar el trtibajo que la modificfi aunque ng la aproveche, Se piiedq pbjetar que el dueño no debe el precio de la obra mhs que cuando la recibid, y no Is r~ci; bid, puesto que ha perecido. Esta es.,una.clificultad de he- cho que no es decisiva; la prueba-dq la bondad decla obra incumbiria naturalmente al artesano? si ,no la hiciera no teq; dria. derecho albprecio. (1)

12 Lo

que prueba que .la dificultad * del exameq .no as

una razón decisiva contra el obrero,, es que ésta puede re-

clamar.su salario ouandq el dueño,e~t&apremiado para ex;-

minar la obra y que fa oea llega $ perecer mieqttraa que dura el apremio. El apremi~ponstitirye enculpa al dueiíq,

y uno de IQAefectos de esta crzlpa es po,oer los riesgos á catm

go de aquel que la cometid. E?ijucito,quca el obrero no pier, da elfruto de RUtrabajo,por cialpndrl daeGo. Sin embargo, Bste Re admite 4probar que la obra nbvra bueutt y que hu- biera tenido .el derecho de no recibirlo; si el apramio no

1 ~ornp~rese,Uolmet,deEanterre, t. VII, p 354,nbm! 243,bSs11,

puede perjudicar al artesano, no puede tampoco aprove- charle.

13. E1bbrero, teniendo derecho á su 'salario desde qir? 1%

obra está recibida, tiene interés en hacer que se' reciba lo mBs pronto posible, con el fin de descargarse del riengo que corre de perder el-frutode su trabajo si la cosa llegara $ perecer por un caso fortuito. Regularmente la obra no pue- de ser examinada sino cuarido está concluida; desde aquel momento el obrero puede esigir que ue examine, y ~i es ne- cesario apremiar al dueño para recibirla. itSi se trata de una obra de varias piezas 4 9: la medida, el examen puede hacerse por se considera examinada por toda^ las partes'pagadas si el dueño paga al arteeano en proporci6n & la obra terhinadaii (art. 1791). Sfgu~aede esto que simples abonos pagadas' por el diieño no pudieran ser alrg~dospor el obrero cdmo implicando examen de la cosa. Es porque el pago es proporcional al trabajo, por lo que la 1.y pre+ me que el trabajo &6 examinado; mientras que iin abono solo es un anticipo que el dueño paga en,la deuda futu~a.(1) i4. El art. 1790, después de haber dichb que el obrero no tiene salario que reiularnar cuando la cosa perece sin su culpa, agrega: '1lA no ser que la coRa haya perecido por 'vi- cio de la materia. ,I Por ejemplo, una piedra preciova ufl romo pe durante el 'trabajo del operário, porque tiene una 'falla.,

En este caso, la pérdida uucede por ' eulpa del dueñ,); es, pues, por culpa del dueño por 'lo 'que el obrero pierdo sin trabajo, el dueña le debe reparación de eate perjuicio, y .la lndenmnizaci6n consistebnatur&lmenteen el precio del trs- %ajo hecho en el momento de la pdrdida; tiene también de- recho á daiíos y perjuicios por la dtilidad de qLie est4 pri-

tal es el derecho combn, y e1 art. 1790 lejos de deroa

Vado;

garlo lo aplica, El vicio de Isi materia que haoe perecer la colrrr no dss

1 Durantón, t. XVIa, P. 245, nbm, 264, Dnvergier, t, '&'p.

387, i16m.'34tí0

DE LOS P32XSUPUBSXOEI .YDE LOS TBATOB

13

sletppre al artesano derecho al salario. Si la naturaleza del vicio es tal que el artesano debió conocerloantes de compn- ear su trabajo, no pueda reclamar salario, pues él misni* tie:

ae la culpa en haber trabajado con la probabilidad di que

la,obra pereciera; e~toes una oulpn que se asemeja algo 81 .d,ol.o, el obroro queriendo sacar el precio de Yn'trahnjo que sabe de antemano serti in6tilaparael dueño. Su deber es ad- vertir ti &te y no hacer un trabajo frustratoria.'

$J. art. 1792 contiene una, aplicacido de este prinqipio;de-

clara que el smpraaario .rtkponde dela pPdida be1 ed%ffiiio

euoque ~ucadapor vicioJdalsuelo,, ~olveremos6 esta ap!i-

eaoibn. Hay igpaj r8di-t para decidir auindn una otra &&al-

quiera perece por el vicio de rhat9ria.d el operario débe conocer.el iicio, oomp el arquitioio debe conopbi; el vicio

del-suelo, (1)

. 15. La Clprt. de Casación ha septeniisdb; :.cobfor&e. , -

d su

iiltima jitrisprúdencis (o&. 7);''que e1 srt. 791 no 'es apli-

;cable. 4 la. empresa de una construoción pare leyadar el suelo de un, pr~pietii;iocon katsrialss' mípiitrador por el

,

i

empresario. Se .trata de ~bertji el precia ae debe al empse-

eario desde sl momq?to en que la obra ea$ terminada '9 id-

tr~gadr,6 si sdlo 8; 1, debe apartar del, ,(.e~arneoI . % y a&pta-

,ciSn de la

obra, . Eu nue~traopini6n la questi(iri~e&t:dd-

dirqe en el último eentidb,+

C.

., pueato'qiie loY irt8. ~7'88f1790,

coooebiaos en terminos ge9prsiea, ~otn'~rendehtoda claee .de obras. La ~orté'de '~a~ac~xi,alcontrario, decide que

lqs s@s.178b.y 1790 no se aplican &las ionsttbccioneb que un empra&ri6 hace con slis rnateiialel eo. el terretia que

al durfio; y nok~lu~eque el precio *e debe al ar-

quitecto 6 partir dela cu~clusihides1; trabajo; p su entre- ga. ~esultade esto una risec'uenoia muy 8io~úlar:es que

,

la deuda del duañb existe, ,

cuando no puede 'ser obligado 6

1 Uolmet de Santerre, t, VII, p. 338, n8m. 243 bis IV,

P. da s TOMOxxvr-3

18 UEL ARREM)AHíENXO DEI OBBA

pagar, pues mientras que 1s construcci6n no est&recibid8 el,empresario no tiene acción contra el dueño. No obstan- te, la Corte de Uasación ha seritenciado que el dueiio debía

loa interese8 del precio aotea del examen de la obra; debie-

ra,

que la consecuencia no testifica en favor del princífid de donde deriva, La doctrina es contraria 4 la jurisprudencia de la Corte de Casación. (1) 16. 'Cusndo el dueño ha recibido la obra el artesano cesa de '8er responsable de la pirdida, aunque hubiera mala he- chura. El objeto del examen es precisamente asegurarse fii hay defectos irnput;b1es ti la culpa del arteslrno. Si despues del &amen el dueño recibe la obra, declara por esto mis-

mo que no había mala hechura, en este sentido: que renua-

cia

mente una col+. Esto esta admitido por todo8 BU e1 caso en que los defectorr pueden ser reconocido8 cuando el exa- men; el hecho del dueño que pagi la obra cuando sabe que hay mala hechura, implica uiia renuncia tacita al derecho de promover por iazbn de la cdpa del artasano, renuncia que es perfectamente válida, puesto queso de trata mhs y ue del interés de1 dueño. r~Ú&, 1,dibe decidiree si los defe~t08no pueden ser recono- cidos cuando el examen? Lx cut*atidbesta controvertida y hay duda y'hasta vacío en la ley. En principio el artesano ni puede entar desoargado de toda responsabilidad por a610 que 1 dueño haya recibido la obra. Si el artesario estb des- cargado de su responsabilidad por el examen, es porque el examen es imposible; cuandci no lo es en el sentido de que loa defectos no se dejan ves ~inopvuteriormente á la recepción da la 6bri no hay, A decir vardad, examen ni reeepci6n. No se ~uede'decirsque el duefio reconoce que hay mala hechu-

pues, loa intereses cuando no debe el capital, Nos parece

á promover contra el astesano, aunque &te tuvierti real-

1 Denegada, 19 de Julia de 1870 (Dslloz, 1872,1,18), g la nota de la sena

tencia oitada.

q+ d?que:renuncia promover en virtud de la mala hechura cuaodo ,?Oesposible comprobada; no se p&eba lo qiie no be conoce, y oo se renunci,a 4 un derecho curindo se ignora $ue el derecho e&ste:. Se pueden invocar, en apoyo de entalopi- nihn, las palabr&ique Bérenger pronunci6 en 'el ~onsej6de Estado, aunque a6 las invoca también en aprr$o de'la opio nibn contraria. Un miembro d. Conwjo preguntó ~i el solo heolio de recibir la obra descaiga