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SEÑALIZAR Y EXPLICAR PASAJES O TEXTOS BÍBLICOS QUE

FUNDAMENTEN LA DSI.
 Éxodo 3:7-8 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su
clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias,
8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una
tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo,
del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.
En esta parte de la biblia, nos muestra como a través de la historia Dios nos manifiesta su
gran amor, Moisés también nos cuenta en Éxodo 3:14 donde Dios alude a su mismo nombre
“yo soy el que soy” y es cuando se manifiesta en la liberación de la esclavitud y en la promesa,
que se convierte en acción histórica, de la que se origina el proceso donde se acoge y adapta
el pueblo del señor, a través de la conquista de la libertad y de la tierra que Dios le dona.
 Éxodo 12:25-27 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
25 Y cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, guardaréis este rito.
26 Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?,
27 vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de
las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas.
Entonces el pueblo se inclinó y adoró.
En la familia se aprende a conocer el amor y la fidelidad del Señor, así como la necesidad de
corresponderle los hijos aprenden las primeras y más decisivas lecciones de la sabiduría
práctica a las que van unidas las virtudes. Por todo ello, el Señor se hace garante del amor y
de la fidelidad conyugales.
Iluminada por la luz del mensaje bíblico, la Iglesia considera la familia como la primera
sociedad natural, titular de derechos propios y originarios, y la sitúa en el centro de la vida
social: relegar la familia a un papel subalterno y secundario, excluyéndola del lugar que le
compete en la sociedad, significa causar un grave daño al auténtico crecimiento de todo el
cuerpo social
 Éxodo 19:24 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
24 Y Jehová le dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón contigo; más los sacerdotes y el
pueblo no traspasen el límite para subir a Jehová, no sea que haga en ellos estrago.
A la gratuidad del actuar divino, históricamente eficaz, le acompaña constantemente el
compromiso de la Alianza, propuesto por Dios y asumido por Israel. En el monte Sinaí, la
iniciativa de Dios se plasma en la Alianza con su pueblo, al que da el Decálogo de los
mandamientos revelados por el Señor
 Éxodo 23:10 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
10 Seis años sembrarás tu tierra, y recogerás su cosecha;
El descanso sabático, en efecto, además de permitir la participación en el culto a Dios, ha
sido instituido en defensa del pobre; su función es también liberadora de las degeneraciones
antisociales del trabajo humano. Este descanso, que puede durar incluso un año, comporta
una expropiación de los frutos de la tierra a favor de los pobres y la suspensión de los
derechos de propiedad de los dueños del suelo: “Seis años sembrarás tu tierra y recogerás su
producto; al séptimo la dejarás descansar y en barbecho, para que coman los pobres de tu
pueblo, y lo que quede lo comerán los animales del campo. Harás lo mismo con tu viña y tu
olivar” (Ex 23,10-11). Esta costumbre responde a una profunda intuición: la acumulación de
bienes en manos de algunos se puede convertir en una privación de bienes para otros.
 Éxodo 34:28 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
28 Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua;
y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.
Expresan las implicaciones de la pertenencia a Dios instituida por la Alianza. La existencia
moral es respuesta a la iniciativa amorosa del Señor. Es reconocimiento, homenaje a Dios y
culto de acción de gracias. Es cooperación con el designio que Dios se propone en la historia.
De este modo, la voluntad de Dios, expresada en el Decálogo del Sinaí, podrá enraizarse de
manera creativa en el interior del hombre. Este proceso de interiorización conlleva una mayor
profundidad y un mayor realismo en la acción social, y hace posible la progresiva
universalización de la actitud de justicia y solidaridad, que el pueblo de la Alianza está
llamado a realizar con todos los hombres, de todo pueblo y Nación.
 Éxodo 20:13 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
13 No matarás.
El quinto mandamiento tiene valor porque sólo Dios es Señor de la vida y de la muerte. El
respeto debido a la inviolabilidad y a la integridad de la vida física tiene su culmen en el
mandamiento positivo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” con el cual Jesucristo nos
obliga a hacernos cargo del prójimo.
 Éxodo 33:11 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
11 Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él
volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de
en medio del tabernáculo.
Este documento es un acto de servicio de la Iglesia a los hombres y mujeres de nuestro
tiempo, a quienes ofrece el patrimonio de su doctrina social, según el estilo de diálogo con
que Dios mismo, en su Hijo unigénito hecho hombre, «habla a los hombres como amigos, y
trata con ellos. En esta tarea, «no impulsa a la Iglesia ambición terrena alguna. Sólo desea
una cosa: continuar, bajo la guía del Espíritu, la obra misma de Cristo, quien vino al mundo
para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser
servido».
ELABORAR UN ENSAYO: LA IMPORTANCIA DE LA APLICACIÓN
DE LA DSI EN NUESTRA REALIDAD HONDUREÑA

La DSI puede ser definida como el conjunto de principios y valores que la Iglesia ha rescatado
y propuesto partiendo del Evangelio, para atender la realidad social, política y económica de
toda la humanidad y así hacer un intento por resolver las distintas problemáticas de esta clase.
La DSI es un tesoro tan valioso que a muchos dirigentes en el ámbito sociopolítico que
acostumbran a abusar del pueblo, quizá hasta les convenga que la Iglesia no lo comparta con
los fieles, porque así tal vez comenzaría a manifestarse la justicia que tanto anhelamos.
Esa doctrina busca iluminar las realidades terrenas y en ella se apoyan los pastores de la
Iglesia Católica para orientar en estas materias. La doctrina social de la Iglesia tiene como
centro la dignidad de la persona humana y busca en todo momento defenderla y dar principios
que ayuden a su crecimiento, a su desarrollo. Pero hoy en día si seguimos dejando aquel
tesoro enterrado es simplemente por culpa nuestra, pues nadie nos ha impedido darlo a
conocer.
Para ayudar a discernir la realidad social en la actualidad a través de la DSI:
CONOCERLA
Que desde pequeños nos enseñen y nos den a conocer una pequeña muestra de lo que es la
DSI, tomarlas como normas de nuestra vida. Creo que a propósito del conocimiento de la
DSI habría que hablar de un conocimiento en el sentido bíblico, y que no sería bueno hablar
de estudiar o leer la DSI sino de ponerse a la escucha de ella. Pero si hablamos de conocerla
en sentido bíblico, de ponernos a la escucha más que de leerla o estudiarla, tenemos que tener
presente que nuestra relación con ella no es ya sólo la de unas directrices a poner en práctica,
sino la de unos principios de reflexión frente a una realidad compleja y unos criterios de
juicio para poder acoger la gracia que viene, la de una semilla que debe dar fruto para lo cual
debe ser acogida.
UNIRNOS COMO UNA COMUNIDAD
La escucha y la acogida de la DSI se ha de hacer no individualmente, sino como cuerpo, es
decir la DSI no es sólo social porque nos confronta y nos informa sobre cómo es y qué
podemos hacer en la realidad social en que vivimos inmersos. Debemos ponernos a la
escucha de la DSI socialmente. ¿Qué quiero decir? Que en la vida religiosa sólo tiene sentido
acercarse a la DSI como comunidad, como cuerpo, como sociedad y nunca como individuo.
Este conocimiento y esta escucha no pueden ser nunca la acción de un individuo sino de un
cuerpo social que es cada comunidad religiosa. El sujeto del conocimiento de la DSI no es el
religioso o la religiosa concreta que hacen un curso de DSI, sino una comunidad que ha sido
convocada por el Señor y que se pone a la escucha de los textos del magisterio sabiendo que
en ellos puede resonar como cuerpo la voz del Maestro que nos ha convocado para ser testigos
del evangelio de la gracia, que nos ha con-vocado para ser en el mundo signo visible de la
gracia invisible, un ser signo que ha de ser discernido usando ciertos principios de reflexión
sobre la realidad y ciertos criterios de juicio, para apostar por las experiencias positivas –que
no tienen por qué coincidir con el éxito o la utilidad– y rechazar las negativas.
DANDO FRUTOS
Una vez que se conoce, que se escucha y se acoge, en el seno de una comunidad concreta,
teniendo en cuenta el carácter circular de la relación, la DSI no puede dejar de dar fruto. La
escucha de la DSI, como comunidad, teniendo en cuenta la relación circular DSI-vida de la
Iglesia dará su fruto en nuestras órdenes y congregaciones, en nuestras comunidades y obras
apostólicas. Pero para que dé ese fruto es necesario que estemos abiertos a la novedad, que
aceptemos que lo hecho hasta ahora puede tener que cambiar, no por un afán de cambio por
el cambio, sino porque el seguimiento de Cristo es siempre una peregrinación, un dejar
nuestra tierra para ir adonde el Señor nos quiere llevar.
VOLVER A ELLA COMO CRITERIO DE DISCERNIMIENTO
Y una vez que la escucha ha dado su fruto tendremos que volver a la DSI para que ilumine
la realidad nueva que ha surgido, denuncie lo que no es concorde con el Evangelio y haga
brillar lo que haya de testimonio de la gracia que viene de Dios. La DSI nos puede servir, a
través de principios de reflexión, criterios de juicio y directrices de acción para examinar lo
que de su escucha ha surgido, para apostar por las experiencias positivas y desechar las
negativas.
El Compendio de la DSI nos recuerda que: “Los principios permanentes de la doctrina social
de la Iglesia constituyen los verdaderos y propios puntos de apoyo de la enseñanza social
católica: se trata del principio de la dignidad de la persona humana… del bien común, de la
subsidiariedad y de la solidaridad. Estos principios… brotan del encuentro del mensaje
evangélico y de sus exigencias… con los problemas que surgen en la vida de la sociedad”7
Estos principios conocidos y vividos son verdaderos criterios de discernimiento de la realidad
social que nos circunda y del modo en que querríamos tener incidencia sobre ella.
Un ejemplo: Una comunidad religiosa que se dedica al cuidado de los enfermos realiza una
tarea que indudablemente pone de manifiesto el amor de Cristo por ellos, pero esto se puede
hacer de muchos modos. Si se pone en contacto con la DSI y tiene en cuenta sus principios,
tendrá que ver cómo el principio del bien común, que incluye el destino universal de los
bienes, y el principio de subsidiariedad y de solidaridad resuenan a la luz del carisma
fundacional y de la realidad social. ¿La atención sanitaria se da en función de ese destino
universal de los bienes o los recursos sanitarios van a pocos y no necesariamente a los más
necesitados? El modo de gestionar la institución ¿tiene en cuenta el principio de
subsidiariedad y el de solidaridad? ¿O se presta una atención sanitaria a quién lo necesita y a
quién se debe, pero con unos métodos que ignoran la subsidiariedad y la solidaridad entre los
que prestan la atención sanitaria?
La comunidad que cuida de los enfermos lo puede hacer de muchos modos, y dada la variedad
de realidades sociales de nuestro mundo estoy convencido que no es lo mismo hacerlo en
Roma, que, en un remoto pueblo de China, que, en Kinshasa, que en Chiapas. En todos los
sitios hay que cuidar de los enfermos fieles al carisma fundacional, pero el bien común, la
solidaridad y la subsidiariedad se presentan de modo diverso en cada uno de estos lugares.
Sólo una comunidad discerniente puede concretar cómo el Señor le llama a hacerlo en su
realidad concreta.
Doctrina Social de la Iglesia un precioso instrumento que le proporciona criterios de
discernimiento, pero también la Iglesia y los pastores que la guían en medio de la historia
pueden encontrar en la vida religiosa propuestas de vida en el Espíritu de espiritualidades en
el sentido fuerte de elementos integradores de toda una vida que iluminan y encarnan la
doctrina de la Iglesia, porque la han hecho vida al usarla para discernir el hoy de nuestra
realidad social.