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Patología

Las larvas una vez ingeridas mudan al huésped por norma general en la cavidad oral y emigran a su

lugar predilecto en el tracto digestivo (G. intestinalis al estómago, G nasalis al inestino delgado

(duodeno), G pecorum a la faringe o estómago y G. haemorrhoidalis intestino grueso (recto)

mediante se prenden bucales (Elsevier y Junquera, 2014).

las larvas maduras tienen piezas bucales masticadoras con las que raspan los tejidos del hospedador

para alimentarse causando ulceración de la mucosa. En la mayoría de los casos las infecciones

causan solo una leve gastritis. Pero infecciones masivas pueden causar graves trastornos digestivo,

sobre todo para los potros jóvenes. Los caballos adultos suelen adquirir un cierto nivel de inmunidad

(Elsevier y Junquera, 2014).

El daño que causan esas larvas pueden ir desde la irritación que se produce en los tejidos y perdida

de sustancias y de la integridad física de los tejidos, esto ocasiona una baja en el sistema inmunitario

(Elsevier y Junquera, 2014).

Los signos van desde la irritacion, inflamacion y necrosis oral, gingival o lingual que puede conducir

a dificultades en la alimentacion, disfagia y, por consiguiente, perdidas de peso y condicion fisica (

sobre todo en individuos jovenes), hasta aquellos transtornos digestivos provocados por las larvas

L2 y L3 prendidas de la pared estomacal o intestinal (inflamacion de la mucosa gastrica o intestinal,

ulceras, ruptura gastrica, supuracion gastrica intramural, perforacion gastroduodenal y reflujo

gastroesofagico, peritonitis y muerte).


Agente etiológico

La gasterofilosis es una miasis obligatoria y específica, causada por larvas de moscas del género

Gasterophilus se localizan en el aparato digestivo de équidos domésticos y silvestres. Se ha

diagnosticado en todas las regiones del mundo, con una prevalencia muy alta entre los équidos de

áreas templadas, posiblemente porque permanecen mucho tiempo en el pasto (Munhoz,2014).

El género Gasterophilus agrupa 8 especies, G. intestinalis, G. nasalis, G. haemorroidalis, G. pecorum,

G. inermis, G. meridionalis, G. ternicintus y G. nigricornis. Las más frecuentes son G. intestinalis y

G. nasalis (Munhoz,2014).

Se clasifican los huevos de estas larvas ya que se adhieren al pelo en sentido longitudinal, que

poseen bordes laterales marcados y una hendidura mediana, se caracterizan por tener un

pedúnculo de fijación en la base con el que quedan adheridos a la hierba (Munhoz,2014).

Los huevos tienen forma de cuña, miden 1,2 mm de largo por 0,4 mm de ancho, y presentan un

opérculo anterior muy oblicuo, para permitir el paso de la larva. Están adheridos al pelo del caballo
hasta dos tercios de su tamaño por uno de sus costados quedando ligeramente inclinados

(Munhoz,2014).