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Psicoanálisis Existencial

Informe realizado por Claudio Ortega Jorquera


(2002)

Indice

• PRIMERA PARTE
o INTRODUCCIÓN
o CONTEXTO HISTÓRICO
o MARCO TEÓRICO
 PSICOANÁLISIS
 El Ello, el Yo y el Superyó
 Pulsiones de Vida y Pulsión de
Muerte
 Ansiedad
 EL EXISTENCIALISMO
 Temas principales
 La actitud Existencial
• SEGUNDA PARTE
o INTRODUCCIÓN
o CONTEXTO HISTÓRICO
 El Psicoanálisis antes del Psicoanálisis.
 Surgimiento del Psicoanálisis.
 La actitud Existencial
 Biografia de Rollo May.
o MARCO TEÓRICO.
 Impotencia.
 Ansiedad.
 La Pérdida de los Valores.
 Cuatro Estados de Conciencia.
 Lo Demónico.
 Poder.
 Amor y Sexo.
 Intencionalidad.
 Libertad y Destino.
 Valentía y Creatividad.
 Psicoterapia.
o JUSTIFICACIÓN DE LA TEORÍA.
o COMENTARIO.
• Bibliografía

Primera Parte

INTRODUCCIÓN

El existencialismo y el Psicoanálisis surgieron de la


misma situación cultural. Ambos buscan entender la
ansiedad, desesperación y enajenación que las
personas sienten por sí mismas y por la sociedad.

Durante la última mitad del siglo XIX hubo una


tendencia fuerte a darle prioridad a la máquina sobre
la persona, pensando en los individuos en términos
del sistema industrial para el que trabajaban. Esta
segmentación de la cultura tuvo una contraparte
psicológica en la represión extrema dentro del
individuo. Fue la gran habilidad de Freud la que habló
del problema de la represión y ayudó a curarlo. Sin
embargo, el asunto era más profundo que la represión
neurótica en el individuo. Kierkegaard, Nietzsche y
otros precursores de la perspectiva existencialista
previeron que las fuerzas de la desintegración estaban
destruyendo forma gradual la vida emocional y
espiritual internas de la persona y conduciendo a la
desesperación y enajenación últimas del yo y de la
sociedad.
Bárbara Engler, Introducción a las Teorías de la
Personalidad, capitulo 14, editorial McGraw-Hill,
México.

CONTEXTO HISTÓRICO

El psicoanálisis comienza con Freud y la historia de


Freud, como la mayoría de las historias de otras
personas, empieza a partir de otros. En esta ocasión
fueron su mentor y amigo, Dr. Joseph Breuer y la
paciente de éste, Anna O.

Anna O. Fue paciente de Breuer desde 1880 hasta


1882. Con 21 años de edad, Anna invirtió la mayoría
de su tiempo cuidando de su padre enfermo,
desarrollando una tos importante que no tenía una
explicación física, así como dificultades para hablar,
que finalizaron en un mutismo completo, seguido de
expresiones sólo en inglés, en vez de su lengua natal,
el alemán.

Cuando su padre falleció, la paciente empezó a


rechazar la comida y desarrolló una serie inusual y
extraña de síntomas. Perdió la sensibilidad en las
manos y pies, parálisis parciales y espasmos
involuntarios. También presentaba alucinaciones
visuales y visión de túnel. Toda vez que los médicos
examinaban a Anna para estudiar estos síntomas que
parecían físicos, no encontraban ninguna causa física
demostrable.

Además de estos síntomas, por si no fuera poco,


presentaba fantasías infantiloides, cambios dramáticos
de humor y varios intentos de suicidio. El diagnóstico
de Breuer fue de lo que se llamaba en aquel momento
histeria (hoy, trastorno de conversión), lo que
significaba que tenía síntomas que parecían físicos,
pero no lo eran.

En las noches, Anna se sumía en unos estados de


"hipnosis espontánea", tal y como Breuer les llamó, a
los que la propia paciente designó "nubes". (Anna
tenía una formación intelectual alta y era una mujer
muy preparada; así que no es de extrañar que ella
utilizase términos muy precisos, incluso técnicos para
designar algunos de sus estados, como en el caso de
los estados hipnoides, llamándoles nubes. Breuer se
dio cuenta de que, a pesar de estos estados de
trance, la paciente podía hablar de sus fantasías
diurnas y de otras experiencias, sintiéndose mejor
posteriormente. Anna llamó a estos episodios
"limpieza de chimenea" y "la cura por la palabra".

En algunas ocasiones, durante la "limpieza de


chimenea", Anna proporcionaba algunos datos que
daban comprensión particular a algunos de sus
síntomas. El primer dato sobrevino justo después de
negarse a ingerir agua durante un tiempo: recordaba
ver a una mujer bebiendo agua de un vaso que un
perro había lamido antes. Cuando recordaba esta
imagen, se disgustaba y le sobrevenía una sensación
intensa de asco…solo para inmediatamente después
¡beberse el vaso de agua!. En otras palabras, su
síntoma (la hidrofobia) desaparecía tan pronto se
verbalizaba y se sentía la sensación particular de
asco; es decir, la base del síntoma. Breuer llamó
catarsis, del griego referido a "limpieza", a estos
estados de recuperación espontánea.

11 años más tarde, Breuer y su asistente, Sigmund


Freud, escribieron un libro sobre la histeria, donde
explicaban su teoría. Toda histeria es el resultado de
una experiencia traumática que no puede aceptarse
en los valores y comprensión del mundo de una
persona. Las emociones asociadas al trauma no se
expresan de manera directa, simplemente se
evaporan: se expresan a través de la conducta de
forma vaga, imprecisa. Por decirlo de otra manera,
estos síntomas tienen significado. Cuando el paciente
puede llegar a comprender el origen de sus síntomas
(a través de la hipnosis, por ejemplo), entonces se
liberan las emociones reprimidas por lo que no
necesitan expresarse a través de ellos. Es similar a
drenar una infección local.

De esta manera, Anna fue poco a poco mejorando de


sus síntomas. Pero, es importante señalar que ella no
podía hacerlo sin Breuer: mientras se encontraba en
sus estados hipnóticos, necesitaba tener las manos de
Breuer con ella, y desafortunadamente, surgieron
nuevos problemas.

De acuerdo con Freud, Breuer reconoció que la


paciente se había enamorado de él y además él
también se sentía atraído por ella. Además, la
paciente le comentaba a todo el mundo que estaba
embarazada de Breuer. Se podría decir que ella le
deseaba tanto que su mente le dijo a su cuerpo que
esto era cierto, desarrollando un embarazo histérico
(hoy llamado pseudociesis o embarazo psicológico.
Breuer, un hombre casado en la época victoriana,
abandonó abruptamente las sesiones y perdió todo
interés en la histeria.

Fue Freud quien posteriormente retomó lo que Breuer


no había reconocido abiertamente; es decir, en el
fondo de todas estas neurosis histéricas yacía un
deseo sexual.

Con respecto a la evolución de Anna, ésta pasó gran


parte del tiempo restante en un sanatorio. Más tarde,
se convirtió en una figura muy respetada y activa (la
primera mujer asistente social de Alemania) bajo su
nombre propio: Bertha Pappenheim. Murió en 1936.
Anna será siempre recordada, no solo por sus propios
logros, sino como la inspiración de la teoría de la
personalidad más influyente que hayamos conocido.

Con respecto al existencialismo, como movimiento


filosófico y literario, pertenece a los siglos XIX y XX,
pero se pueden encontrar elementos de
existencialismo en el pensamiento (y vida) de
Sócrates, en la Biblia y en la obra de muchos filósofos
y escritores premodernos.

El existencialismo comienza con la existencia


personal. Se pregunta "¿Qué significa ser un yo?"
cuestiona el propósito y naturaleza de la existencia.

El primero que anticipó las principales inquietudes del


existencialismo moderno fue el filósofo francés del
siglo XVII Blaise Pascal. Pascal rechazó el vigoroso
racionalismo de su contemporáneo René Descartes,
afirmando en sus Pensées (Pensamientos, 1670) que
una filosofía sistemática que se considera capaz de
explicar a Dios y la humanidad representa una forma
de orgullo. Al igual que los escritores existencialistas
posteriores, contempló la vida humana en términos de
paradojas: la personalidad humana, que combina
mente y cuerpo, es en sí misma paradoja y
contradicción.

Kierkegaard, considerado como el fundador del


existencialismo moderno, reaccionó contra el
idealismo absoluto sistemático del filósofo alemán del
siglo XIX Georg Wilhelm Friedrich Hegel, que afirmó
haber encontrado un entendimiento racional total de
la humanidad y de la historia. Kierkegaard, por el
contrario, resaltó la ambigüedad y lo absurdo de la
situación humana. La respuesta individual a esta
situación tiene que ser vivir una existencia
comprometida por completo, y este compromiso sólo
puede ser entendido por el individuo que lo asume. El
individuo, por lo tanto, tiene que estar siempre
dispuesto para desafiar las normas de la sociedad en
nombre de la mayor autoridad de un tipo de vida
auténtica en el orden personal. Kierkegaard abogó por
un "cambio de fe" en el modo de vida cristiano que,
aunque incomprensible y lleno de riesgos, era el único
compromiso que, según creía, podía salvar al
individuo de la desesperación.

Nietzsche, que no conocía el trabajo de Kierkegaard,


transformó el pensamiento existencialista posterior a
través de su crítica de las tradicionales suposiciones
metafísicas y morales, y su adopción del pesimismo
trágico y de la voluntad individual afirmadora de la
vida que la opone a la conformidad moral de la
mayoría. En oposición a Kierkegaard, cuyo ataque a la
moral convencional le llevó a defender un cristianismo
radical e independiente, Nietzsche proclamó la
"muerte de Dios" y rechazó toda la tradición moral
judeocristiana en favor de los heroicos ideales
paganos.

Heidegger, al igual que Pascal y Kierkegaard,


reaccionó en contra del intento de fundamentar la
filosofía sobre una base conclusiva racionalista, en
este caso la fenomenología del filósofo alemán del
siglo XX Edmund Husserl. Heidegger afirmó que la
humanidad se encuentra en un mundo incomprensible
e indiferente. Los seres humanos no pueden esperar
comprender por qué están aquí; en su lugar, cada
individuo ha de elegir una meta y seguirla con
apasionada convicción, consciente de la certidumbre
de la muerte y del sin sentido último de la vida propia.
Heidegger contribuyó al pensamiento existencialista al
poner el énfasis en el ser y la ontología tanto como en
el lenguaje.

Sartre fue el primero en dar al término


existencialismo un uso masivo al utilizarlo para
identificar su propia filosofía y ser el principal
representante de un movimiento distinto en Francia
que fue influyente a escala internacional después de la
II Guerra Mundial. La filosofía de Sartre es atea y
pesimista de una forma explícita; declaró que los
seres humanos necesitan una base racional para sus
vidas pero son incapaces de conseguirla y, por ello, la
existencia de los hombres es "pasión inútil". No
obstante, Sartre insistió en que el existencialismo es
una forma de humanismo y resaltó la libertad,
elección y responsabilidad humana. Con gran
refinamiento literario, intentó reconciliar esos
conceptos existencialistas con un análisis marxista de
la sociedad y de la historia.

MARCO TEÓRICO

PSICOANÁLISIS

Freud no inventó exactamente el concepto de mente


consciente versus mente inconsciente, pero
desde luego lo hizo popular. La mente consciente es
todo aquello de lo que nos damos cuenta en un
momento particular: las percepciones presentes,
memorias, pensamientos, fantasías y sentimientos.
Cuando trabajamos muy centrados en estos apartados
es lo que Freud llamó preconsciente, algo que hoy
llamaríamos "memoria disponible": se refiere a todo
aquello que somos capaces de recordar; aquellos
recuerdos que no están disponibles en el momento,
pero que somos capaces de traer a la consciencia.
Actualmente, nadie tiene problemas con estas dos
capas de la mente, aunque Freud sugirió que las
mismas constituían solo pequeñas partes de la misma.

La parte más grande estaba formada por el


inconsciente e incluía todas aquellas cosas que no son
accesibles a nuestra consciencia, incluyendo muchas
que se habían originado allí, tales como nuestros
impulsos o instintos, así como otras que no podíamos
tolerar en nuestra mente consciente, tales como las
emociones asociadas a los traumas.
De acuerdo con Freud, el inconsciente es la fuente de
nuestras motivaciones, ya sean simples deseos de
comida o sexo, compulsiones neuróticas o los motivos
de un artista o científico. Además, tenemos una
tendencia a negar o resistir estas motivaciones de su
percepción consciente, de manera que solo son
observables de forma disfrazada.

El Ello, el Yo y el Superyó

La realidad psicológica freudiana empieza con el


mundo lleno de objetos. Entre ellos, hay uno especial:
el cuerpo. El cuerpo (Nos referiremos a cuerpo como
vocablo para traducir "organism"), es especial en
tanto actúa para sobrevivir y reproducirse y está
guiado a estos fines por sus necesidades (hambre,
sed, evitación del dolor y sexo).

Una parte (muy importante, por cierto) del cuerpo lo


constituye el sistema nervioso, del que una de sus
características más prevalentes es la sensibilidad que
posee ante las necesidades corporales. En el
nacimiento, este sistema es poco más o menos como
el de cualquier animal, una "cosa", o más bien, el Ello.
El sistema nervioso como Ello, traduce las
necesidades del cuerpo a fuerzas motivacionales
llamadas Pulsiones (en alemán "Triebe"). Freud
también los llamó deseos. Esta traslación de
necesidad a deseo es lo que se ha dado a conocer
como proceso primario.

El Ello tiene el trabajo particular de preservar el


principio de placer, el cual puede entenderse como
una demanda de atender de forma inmediata las
necesidades. Imagínese por ejemplo a un bebé
hambriento en plena rabieta. No "sabe" lo que quiere,
en un sentido adulto, pero "sabe" que lo quiere…
¡ahora mismo!. El bebé, según la concepción
freudiana, es puro, o casi puro Ello. Y el Ello no es
más que la representación psíquica de lo biológico.

Pero, aunque el Ello y la necesidad de comida puedan


satisfacerse a través de la imagen de un filete jugoso,
al cuerpo no le ocurre lo mismo. A partir de aquí, la
necesidad sólo se hace más grande y los deseos se
mantienen aún más. Usted se habrá percatado de que
cuando no ha satisfecho una necesidad, como la de
comer por ejemplo, ésta empieza a demandar cada
vez más su atención, hasta que llega un momento en
que no se puede pensar en otra cosa. Este sería el
deseo irrumpiendo en la consciencia.

Menos mal que existe una pequeña porción de la


mente a la que nos referimos antes, el consciente,
que está agarrado a la realidad a través de los
sentidos. Alrededor de esta consciencia, algo de lo
que era "cosa" se va convirtiendo en Yo en el primer
año de vida del niño. El Yo se apoya en la realidad a
través de su consciencia, buscando objetos para
satisfacer los deseos que el Ello ha creado para
representar las necesidades orgánicas. Esta actividad
de búsqueda de soluciones es llamada proceso
secundario.

El Yo, a diferencia del Ello, funciona de acuerdo con el


principio de realidad, el cual estipula que se "satisfaga
una necesidad tan pronto haya un objeto disponible".
Representa la realidad y hasta cierto punto, la razón.
No obstante, aunque el Yo se las ingenia para
mantener contento al Ello (y finalmente al cuerpo), se
encuentra con obstáculos en el mundo externo. En
ocasiones se encuentra con objetos que ayudan a
conseguir las metas. Pero el Yo capta y guarda
celosamente todas estas ayudas y obstáculos,
especialmente aquellas gratificaciones y castigos que
obtiene de los dos objetos más importantes del
mundo de un niño: mamá y papá. Este registro de
cosas a evitar y estrategias para conseguir es lo que
se convertirá en Superyó. Esta instancia no se
completa hasta los siete años de edad y en algunas
personas nunca se estructurará.

Hay dos aspectos del Superyó: uno es la consciencia,


constituida por la internalización de los castigos y
advertencias. El otro es llamado el Ideal del Yo, el
cual deriva de las recompensas y modelos positivos
presentados al niño. La consciencia y el Ideal del Yo
comunican sus requerimientos al Yo con sentimientos
como el orgullo, la vergüenza y la culpa.

Es como si en la niñez hubiésemos adquirido un nuevo


conjunto de necesidades y de deseos acompañantes,
esta vez de naturaleza más social que biológica. Pero,
por desgracia, estos nuevos deseos pueden establecer
un conflicto con los deseos del Ello. Ya ve, el Superyó
representaría la sociedad, y la sociedad pocas veces
satisface sus necesidades.
Pulsiones de Vida y Pulsión de Muerte

Freud consideró que todo el comportamiento humano


estaba motivado por las Pulsiones, las cuales no son
más que las representaciones neurológicas de las
necesidades físicas. Al principio se refirió a ellas como
Pulsiones de vida. Estas Pulsiones perpetúan (a) la
vida del sujeto, motivándole a buscar comida y agua y
(b) la vida de la especie, motivándole a buscar sexo.
La energía motivacional de estas Pulsiones de vida, el
"oomph" que impulsa nuestro psiquismo, les llamó
libido, a partir del latín significante de "yo deseo".

La experiencia clínica de Freud le llevó a considerar el


sexo como una necesidad mucho más importante que
otras en la dinámica de la psiquis. Somos, después de
todo, criaturas sociales y el sexo es la mayor de las
necesidades sociales. Pero, aunque debemos recordar
que cuando Freud hablaba de sexo, hablaba de mucho
más que solo el coito, la libido se ha considerado
como la Pulsión sexual.

Más tarde en su vida, Freud empezó a creer que las


Pulsiones de vida no explicaban toda la historia. La
libido es una cosa viviente; el principio de placer nos
mantiene en constante movimiento. Y la finalidad de
todo este movimiento es lograr la quietud, estar
satisfecho, estar en paz, no tener más necesidades.
Se podría decir que la meta de la vida, bajo este
supuesto, es la muerte. Freud empezó a considerar
que "debajo" o "a un lado" de las Pulsiones de vida
había una Pulsión de muerte. Empezó a defender la
idea de que cada persona tiene una necesidad
inconsciente de morir.

Parece una idea extraña en principio, y desde luego


fue rechazada por muchos de sus estudiantes, pero
creemos que tiene cierta base en la experiencia: la
vida puede ser un proceso bastante doloroso y
agotador. Para la gran mayoría de las personas existe
más dolor que placer, algo, por cierto, que nos cuesta
trabajo admitir. La muerte promete la liberación del
conflicto.

Freud se refirió a esto como el principio de Nirvana.


Nirvana es una idea budista usualmente traducida
como "Cielo", aunque su significado literal es "soplido
que agota", como cuando la llama de una vela se
apaga suavemente por un soplido. Se refiere a la no-
existencia, a la nada, al vacío; lo que constituye la
meta de toda vida en la filosofía budista.
La evidencia cotidiana de la Pulsión de muerte y su
principio de nirvana está en nuestro deseo de paz, de
escapar a la estimulación, en nuestra atracción por el
alcohol y los narcóticos, en nuestra propensión a
actividades de aislamiento, como cuando nos
perdemos en un libro o una película y en nuestra
apetencia por el descanso y el sueño. En ocasiones
esta Pulsión se representa de forma más directa como
el suicidio y los deseos de suicidio. Y en otros
momentos, tal y como Freud decía, en la agresión,
crueldad, asesinato y destructividad.

Ansiedad

Una vez, Freud dijo: "la vida no es fácil".

El Yo está justo en el centro de grandes fuerzas; la


realidad, la sociedad, está representada por el
Superyó; la biología está representada por el Ello.
Cuando estas dos instancias establecen un conflicto
sobre el pobre Yo, es comprensible que uno se sienta
amenazado, abrumado y en una situación que parece
que se le va a caer el cielo encima. Este sentimiento
es llamado ansiedad y se considera como una señal
del Yo que traduce sobrevivencia y cuando concierne
a todo el cuerpo se considera como una señal de que
el mismo está en peligro.

Freud habló de tres tipos de ansiedades: la primera es


la ansiedad de realidad, la cual puede llamarse en
términos coloquiales como miedo. De hecho, Freud
habló específicamente de la palabra miedo, pero sus
traductores consideraron la palabra como muy
mundana. Podríamos entonces decir que si uno está
en un pozo lleno de serpientes venenosas, uno
experimentará una ansiedad de realidad.

La segunda es la ansiedad moral y se refiere a lo que


sentimos cuando el peligro no proviene del mundo
externo, sino del mundo social interiorizado del
Superyó. Es otra terminología para hablar de la
culpa, vergüenza y el miedo al castigo.

La última es la ansiedad neurótica. Esta consiste en el


miedo a sentirse abrumado por los impulsos del Ello.
Si en alguna ocasión usted ha sentido como si
fuésemos a perder el control, su raciocinio o incluso
su mente, está experimentando este tipo de ansiedad.

"Neurótico" es la traducción literal del latín que


significa nervioso, por tanto podríamos llamar a este
tipo de ansiedad, ansiedad nerviosa. Es este el tipo de
ansiedad que más interesó a Freud y nosotros le
llamamos simple y llanamente ansiedad.

Ahora veamos la corriente filosófica que abriga a este


trabajo investigativo:

EL EXISTENCIALISMO

El nombre existencialismo proviene del latín


exsistere, que significa "sobresalir" o "surgir", y
el enfoque existencial se centra en el ser humano, en
la forma en que está surgiendo y transformándose.

Movimiento filosófico que resalta el papel crucial de la


existencia, de la libertad y la elección individual, que
gozó de gran influencia en distintos escritores de los
siglos XIX y XX.
Temas principales

Debido a la diversidad de posiciones que se asocian al


existencialismo, el término no puede ser definido con
precisión. Se pueden identificar, sin embargo, algunos
temas comunes a todos los escritores existencialistas.
El término en sí mismo sugiere un tema principal: el
énfasis puesto en la existencia individual
concreta y, en consecuencia, en la subjetividad, la
libertad individual y los conflictos de la elección.

La mayoría de los filósofos desde Platón han


mantenido que el bien ético más elevado es el mismo
para todos: en la medida en que uno se acerca de la
perfección moral, se parece a los demás individuos
perfectos en el plano moral. El filósofo danés del siglo
XIX Sören Kierkegaard, el primer escritor que se
calificó de existencialista, reaccionó contra esta
tradición al insistir en que el bien más elevado para el
individuo es encontrar su propia y única vocación.
Como escribió en su diario: "Tengo que encontrar una
verdad que sea verdadera para mí… la idea por la que
pueda vivir o morir".

Otros escritores existencialistas se han hecho eco de


la creencia de Kierkegaard de que uno ha de elegir el
camino propio sin la ayuda de modelos universales,
objetivos. En contra de la idea tradicional de que la
elección moral implica un juicio objetivo sobre el bien
y el mal, los existencialistas han afirmado que no se
puede encontrar ninguna base objetiva, racional, para
defender las decisiones morales. El filósofo alemán del
siglo XIX Friedrich Nietzsche sostuvo que el individuo
tiene que decidir qué situaciones deben ser
consideradas como situaciones morales.

Todos los existencialistas han seguido a Kierkegaard


al resaltar la importancia de la acción individual
apasionada al decidir sobre la moral y la verdad. Han
insistido, por tanto, en que la experiencia personal y
actuar según las convicciones propias son factores
esenciales para llegar a la verdad. Así, la comprensión
de una situación por parte de alguien que está
comprometido en esa situación es más alta que la del
observador indiferente, (objetivo). Este énfasis puesto
en la perspectiva del agente individual ha hecho que
los existencialistas sean "suspicaces" respecto al
razonamiento sistemático. Kierkegaard, Nietzsche y
otros escritores existencialistas fueron, de un modo
intencionado, no sistemáticos en la exposición de sus
filosofías y prefirieron expresarse mediante aforismos,
diálogos, parábolas y otras formas literarias. A pesar
de su posición antirracionalista de partida, no se
puede decir que la mayoría de los existencialistas
fueran irracionales en el sentido de negar toda validez
al pensamiento racional. Han mantenido que la
claridad racional es deseable allí donde sea posible,
pero que las materias más importantes de la vida no
son accesibles a la razón o a la ciencia. Además, han
sostenido que incluso la ciencia no es tan racional
como se supone. Nietzsche, por ejemplo, afirmó que
la visión científica de un universo ordenado es para la
mayoría una ficción práctica, una entelequia.

Tal vez el tema más destacado en la filosofía


existencialista es el de la elección. La primera
característica del ser humano, según la mayoría de los
existencialistas, es la libertad para elegir. Los
existencialistas mantienen que los seres humanos no
tienen una naturaleza inmutable, o esencia, como
tienen otros animales o plantas; cada ser humano
hace elecciones que conforman su propia naturaleza.
Según la formulación del filósofo francés del siglo XX
Jean-Paul Sartre, la existencia precede a la
esencia. La elección es, por lo tanto, fundamental en
la existencia humana y es ineludible; incluso la
negativa a elegir implica ya una elección. La libertad
de elección conlleva compromiso y responsabilidad.
Los existencialistas han mantenido que, como los
individuos son libres de escoger su propio camino,
tienen que aceptar el riesgo y la responsabilidad de
seguir su compromiso dondequiera que les lleve.

Kierkegaard mantenía que es crucial para el espíritu


reconocer que uno tiene miedo no sólo de objetos
específicos sino también un sentimiento de
aprehensión general, que llamó temor. Lo interpretó
como la forma que tenía Dios de pedir a cada
individuo un compromiso para adoptar un tipo de vida
personal válido. La palabra angustia posee un papel
decisivo similar en el trabajo del filósofo alemán del
siglo XX Martin Heidegger; la angustia lleva a la
confrontación del individuo con la nada y con la
imposibilidad de encontrar una justificación última
para la elección que la persona tiene que hacer. En la
filosofía de Sartre, la palabra náusea se utiliza para el
reconocimiento que realiza el individuo de la
contingencia del universo, y la palabra angustia para
el reconocimiento de la libertad total de elección a la
que hace frente el hombre en cada momento.

La actitud Existencial

En el pasado, la filosofía occidental ha buscado por


tradición la esencia del ser, los principios y leyes
inmutables que se cree gobiernan la existencia. Las
matemáticas son la forma más pura de este enfoque.
En al Psicología, la actitud esencialista se expresa en
el esfuerzo por entender a los seres humanos en
términos de fuerzas, impulsos y reflejos
condicionados. Los existencialistas sostienen que una
ley puede ser escrita y aún así no ser real. "Dos
unicornios más otros dos unicornio es igual a cuatro
unicornios" es una afirmación lógica verdadera pero
no habla de nada que sea real.

El existencialismo busca salvar la brecha entre lo que


es cierto de manera abstracta y lo que es real de
modo existencial.

La actitud existencial puede ser una postura


desconcertante que desafía una definición simple.

Los existencialistas sugieren que no hay verdad o


realidad para nosotros como seres humanos excepto
en la medida en que participamos en ella, somos
conscientes de ella y tenemos alguna relación con
esta realidad.

El conocimiento no es un hecho del pensamiento


sino un acto del hacer. Los existencialistas no
necesariamente descartan las esencias, pero "la
existencia precede a la esencia". En otras palabras no
se niega la validez de conceptos tales como el
condicionamiento o los impulsos; tan sólo se señala
que no se puede denominar de manera adecuada a
una persona con esa base, debido a que al intentarlo
se termina hablando de abstracciones en vez de la
persona viviente. Está bien tener conceptos, pero se
debe reconocer que sólo son herramientas y no
sustitutos de la persona viviente. Por tanto, cuando se
usan conceptos, se debe dejar claro que se están
abstrayendo de la persona viviente y que no se está
hablando acerca del individuo real.

El enfoque existencialista no es anticientífico. Surge


de un deseo de ser más empírico (y no menos), pero
exhorta a una mayor amplitud de la metodología
científica.

Contrarios al enfoque convencional del científico en el


que lo más complejo es explicado por lo más simple,
los existencialistas creen que un enfoque
reduccionista es erróneo y que lo "más simple puede
ser entendido y explicado sólo en términos de lo más
complejo" ( May, 1969). Cuando surge un nivel nuevo
de complejidad, se vuelve crucial para el
entendimiento de las formas que lo precedieron. Lo
que hace ser caballo a este animal no es lo que
comparte con los organismos de los que evolucionó,
sino lo que constituye su "caballosidad" distintiva.

La ciencia, por consiguiente, debe buscar las


características que distingan a lo que está tratando de
entender, a saber, el ser humano.
La perspectiva existencialista lleva la investigación a
un nivel más profundo para observar la estructura en
la que están arraigados esos conceptos. Busca
desarrollar una ciencia empírica que atienda el
conjunto del conocimiento de lo que significa ser
humano. Como tal, busca la unidad de la persona
antes que cualquier división entre sujeto contra
objeto, cuerpo contra mente, naturaleza contra
crianza, o cualquier otra dimensión conceptual "uno y
otro". Se pregunta lo que significa ser y existir bajo
estas condiciones psicológicas, culturales e históricas
particulares.

Segunda Parte

INTRODUCCIÓN

El existencialismo y el Psicoanálisis surgieron de la


misma situación cultural. Ambos buscan entender la
ansiedad, desesperación y enajenación que las
personas sienten por sí mismas y por la sociedad.

Durante la última mitad del siglo XIX hubo una


tendencia fuerte a darle prioridad a la máquina sobre
la persona, pensando en los individuos en términos
del sistema industrial para el que trabajaban. Esta
segmentación de la cultura tuvo una contraparte
psicológica en la represión extrema dentro del
individuo. Fue la gran habilidad de Freud la que habló
del problema de la represión y ayudó a curarlo. Sin
embargo, el asunto era más profundo que la represión
neurótica en el individuo. Kierkegaard, Nietzsche y
otros precursores de la perspectiva existencialista
previeron que las fuerzas de la desintegración estaban
destruyendo forma gradual la vida emocional y
espiritual internas de la persona y conduciendo a la
desesperación y enajenación últimas del yo y de la
sociedad.

Bárbara Engler, Introducción a las Teorías de la


Personalidad, capitulo 14, editorial McGraw-Hill,
México.

CONTEXTO HISTÓRICO

El Psicoanálisis antes del Psicoanálisis.

El psicoanálisis no surgió de manera espontanea, si no


que fue tomando forma a partir de ciertas ideas ya
establecidas y aterrizadas en el terreno de la ciencia.
Tuvo diversas influencias, entre ellas, se pueden
destacar dos clases importantes: Por una parte la
tradición intelectual, por otra, un conjunto de
influencias personales más directas que hicieron
huella en el genio creador del psicoanálisis; Sigmund
Freud.

Dentro de la tradición intelectual, podemos hablar de


Leibniz, quien elaboró una teoría sobre los elementos
de la realidad, denominando mónadas a los elementos
de ésta, como centros de energía. Cada uno de esos
centros era independiente de los otros, y tenía en sí
una fuente de impulsos. Podía considerase la mónada
como un centro de motivación.

Leibniz también señaló el inconsciente y los grados de


conciencia, y un siglo después, Herbart, otro autor,
retomó algunas de estas ideas y elaboró una
matemática del conflicto que se da entre las ideas
cuando luchan por hacerse conscientes. He aquí el
primer antecedente: No fue Freud el primero en
hablar de un "inconsciente", pero sí el primero en
detallarlo de una manera tan extensa.

También podemos mencionar a Schopenhauer, quien


formuló la idea de "represión en el inconsciente" y la
de resistencia a reconocer ese material reprimido.
(Marx M. H., 1989).

Dentro de las influencias personales directas, puedo


mencionar un poema llamado "Naturaleza", escrito
por Goethe, que fue inspirador para que Freud eligiera
una carrera científica, que sobre todo, explicara los
contextos no explorados aún dentro de la naturaleza
del ser humano, como lo es la mente, uno de los
pasajes de poemas de Goethe se convirtió en el lema
personal de Freud y dice: "Nos introducís en la
vida y dejáis que el desdichado llegue a ser
deudor"

(Freud, 1966).

Freud estudió en la escuela mecanicista de Helmholtz,


teniendo como mentor a Ernst Brücke, con quien
mantuvo una relación estrecha y duradera en el
Instituto Fisiológico de Viena. Esto influyó en Freud
para que formulara su propia versión de la
determinación de la conducta humana: el
determinismo psíquico. Otro personaje que influyó
en las ideas de Freud, fue Chales Darwin, reforzando
su determinismo durante su estudio en la carrera
médica. Freud planteó una perspectiva biológica del
ser humano de acuerdo con el punto de vista de
Darwin, y muchas ideas surgen directamente de la
teoría evolucionista, por ejemplo, el instinto de
muerte debido a especulaciones del origen de la vida.
Una influencia de Darwin más directa, es la
importancia casi exclusiva de la sexualidad, que para
los evolucionistas, es reproducción y sobre vivencia de
la especie.

La religión judía de Freud incluye muchos


componentes místicos, que atribuyen en sus escritos
un significado místico al sexo. El interés de Sigmund
Freud por la intensidad de la estimulación, la entergía
mental y el concepto topográfico de la mente, se
relaciona también con los trabajos previos realizados
por Gustav Fechner.

Surgimiento del Psicoanálisis.

Josef Breuer, un fisiólogo dedicado a los problemas


mentales, fue amigo y mentor de Sigmund Freud.
Trabajaron juntos en varias ocasiones, y dentro de
este trabajo, hubo uno en especial que dio una gran
influencia a Freud para realizar la teoría
psicoanalítica: El caso de Anna O.

Este trabajo fue publicado en 1895, pero realizado


trece años antes.

De este caso surgieron muchos conceptos que


actualmente son lenguaje oficial del Psicoanálisis,
tales como la catarsis. La catarsis es en sí, el
desahogo de emociones a través de algún medio de
auto expresión, siendo el mejor medio la discusión.
Puedo señalar, desde la descripción del propio Freud,
el método que utilizaba Breuer:

"Recordaremos tan sólo su principio fundamental, que


hacía depender los síntomas de los histéricos de
escenas impresionantes, pero olvidadas de su vida
(traumas): la terapia fundada en este principio
consistente en hacer que el paciente recordase, y
reprodujese tales sucesos en la hipnosis (catarsis), y
la teoría, consiguientemente deducida, de que tales
síntomas correspondían al empleo anormal de
magnitudes de excitación no derivadas (convesión).
(Freud, 1893).

Freud se separó de Breuer por unos años al conseguir


una beca en el año de 1885 para estudiar en París.
Estudió con Charcot, un famoso hipnotizador,
maestro, y autoridad en las cuestiones de Histeria.

Desde el otoño de 1887, comenzó a aplicar el


tratamiento hipnótico, y a partir de la primavera de
1889 empleó sistemáticamente el hipnotismo para la
exploración de sus pacientes, además en el verano del
mismo año, viajó a Nancy para contemplar su
experiencia clínica junto a Bernheim, al punto que
también el interés de Breuer por este tema volvió a
ser estimulado por la dedicación que él mismo había
despertado en Freud.

Ya en 1895, se publicó los "Estudios sobre la


Histeria" (Freud, 1893-5),

Obra que marcó el comienzo de la escuela


psicoanalítica.
La actitud Existencial

En el pasado, la filosofía occidental ha buscado por


tradición la esencia del ser, los principios y leyes
inmutables que se cree gobiernan la existencia. Las
matemáticas son la forma más pura de este enfoque.
En al Psicología, la actitud esencialista se expresa en
el esfuerzo por entender a los seres humanos en
términos de fuerzas, impulsos y reflejos
condicionados. Los existencialistas sostienen que una
ley puede ser escrita y aún así no ser real. "Dos
unicornios más otros dos unicornio es igual a cuatro
unicornios" es una afirmación lógica verdadera pero
no habla de nada que sea real.

El existencialismo busca salvar la brecha entre lo que


es cierto de manera abstracta y lo que es real de
modo existencial.

La actitud existencial puede ser una postura


desconcertante que desafía una definición simple.

Los existencialistas sugieren que no hay verdad o


realidad para nosotros como seres humanos excepto
en la medida en que participamos en ella, somos
conscientes de ella y tenemos alguna relación con
esta realidad.

El conocimiento no es un hecho del pensamiento sino


un acto del hacer. Los existencialistas no
necesariamente descartan las esencias, pero "la
existencia precede a la esencia". En otras palabras no
se niega la validez de conceptos tales como el
condicionamiento o los impulsos; tan sólo se señala
que no se puede denominar de manera adecuada a
una persona con esa base, debido a que al intentarlo
se termina hablando de abstracciones en vez de la
persona viviente. Está bien tener conceptos, pero se
debe reconocer que sólo son herramientas y no
sustitutos de la persona viviente. Por tanto, cuando se
usan conceptos, se debe dejar claro que se están
abstrayendo de la persona viviente y que no se está
hablando acerca del individuo real.

El enfoque existencialista no es anticientífico. Surge


de un deseo de ser más empírico (y no menos), pero
exhorta a una mayor amplitud de la metodología
científica.

Contrarios al enfoque convencional del científico en el


que lo más complejo es explicado por lo más simple,
los existencialistas creen que un enfoque
reduccionista es erróneo y que lo "más simple puede
ser entendido y explicado sólo en términos de lo más
complejo" ( May, 1969).

Cuando surge un nivel nuevo de complejidad, se


vuelve crucial para el entendimiento de las formas
que lo precedieron. Lo que hace ser caballo a este
animal no es lo que comparte con los organismos de
los que evolucionó, sino lo que constituye su
"caballosidad" distintiva.

La ciencia, por consiguiente, debe buscar las


características que distingan a lo que está tratando de
entender, a saber, el ser humano.
La perspectiva existencialista lleva la investigación a
un nivel más profundo para observar la estructura en
la que están arraigados esos conceptos. Busca
desarrollar una ciencia empírica que atienda el
conjunto del conocimiento de lo que significa ser
humano. Como tal, busca la unidad de la persona
antes que cualquier división entre sujeto contra
objeto, cuerpo contra mente, naturaleza contra
crianza, o cualquier otra dimensión conceptual "uno y
otro". Se pregunta lo que significa ser y existir bajo
estas condiciones psicológicas, culturales e históricas
particulares.

Uno de los mayores exponentes del psicoanálisis


existencial es Rollo May, autor que une la tradición
psicoanalítica y el movimiento existencialista en la
filosofía.

Como ya se ha podido observar, los escritos de Freud,


aunque trascendieron su propia época, reflejan, no
obstante, con claridad tendencias de la filosofía
decimonónica que son consideradas inapropiadas en
la actualidad. Al combinar los discernimientos del
psicoanálisis y del existencialismo, May no sólo aclaró
la relevancia continuada de muchas de la
contribuciones de Freud sino que también desarrolló
su propia perspectiva original.

BIOGRAFIA DE ROLLO MAY.

Rollo May nació el 21 de abril de 1909 en Ada, Ohio, y


creció en Marine City, Michigan, donde prevalecía una
actitud de clase estadounidense antiintelectual.
May se graduó en el colegio Oberlin de Ohio donde
completó el bachillerato en artes en 1930. Allí, se
maravilló ante las líneas simples pero hermosas de
una antigua vasija griega exhibida en uno de los
salones de clases y resolvió ir a Grecia, lo cual hizo de
inmediato después de su graduación. Trabajó en
Grecia durante tres años, impartía clases en el colegio
de Anatolia en Salónica.

Luego de ello viajó a Viena y estudió de manera breve


con Alfred Adler, cuyo enfoque influyó en él de
manera considerable.

La visión trágica de Europa acerca de la naturaleza


humana impidió a May aceptar alguna vez un
concepto mecánico de la persona. A su regreso, la
psicología estadounidense le pareció "ingenua y
simplista". Así que se inscribió en el seminario
teológico Unión de nueva York.

Ahí pudo realizar investigaciones profundas sobre el


significado de la desesperación, el suicidio y la
ansiedad, cuestiones ignoradas en gran medida por
los psicólogos. También esperaba que al hacer esto
podría aprender de sus contrapartes: el valor, la
alegría y la intensidad de la vida (1983). En Unión,
comenzó una amistad con el eminente teólogo
protestante Paul Tillich, una asociación que enriqueció
las vidas, la obra y los escritos de ambos.

Los padres de May se divorciaron mientras él estaba


en unión, así que interrumpió sus estudios y regresó a
East Lansing, Michigan para cuidar a lo quedaba de
sus familia. Durante ese tiempo , sirvió de consejero
estudiantil en el colegio estatal de Michigan.

Pudo regresar a Nueva York y terminar su licenciatura


en teología en 1938. Durante sus últimos años en
Unión escribió su primer libro, The Art of Counseling.

Más tarde, May sirvió como ministro parroquial en


Montclair, Nueva Jersey, antes de regresar a Nueva
York para estudiar psicoanálisis en el instituto William
Alanson White de Psiquiatría, Psicoanálisis y
Psicología. Se inscribió en la universidad Columbia y
recibió su primer doctorado en Psicología Clínica.

La actividad de May fue interrumpida en forma


abrupta cuando enfermó de tuberculosis cerca de los
treinta años de edad. En aquella época no había
medicamentos para esta enfermedad. May pasó tres
años en el sanatorio Saranac.

Durante su enfermedad, leyó entre otras obras, the


problem of Anxiety de Freud y The Concept of Dread
de Soren Kierkegaard, el fundador del movimiento
existencialista en la filosofía. Apreció las
formulaciones cuidadosas de Freud pero estaba
convencido que Kierkegaard "describía lo que es
experimentado de inmediato por los seres humanos
en crisis" (1969).

La enfermedad de May le ayudó a apreciar la


importancia de un punto de vista existencial. Su
propio libro "The meaning of Anxienty" ( 1977 ) ha
sido reconocido en forma amplia como el primero en
Estados Unidos en alentar la unión genuina entre la
Psicología y la Filosofía y en demostrar la importancia
de los valores para la Psicología.

La vida profesional de May ha sido ocupada y


productiva. Sirvió como consejero para estudiantes
universitarios en el City College de Nueva York,
desarrolló una práctica privada en psicoanálisis y se
convirtió en miembro del instituto White.

Ha impartido enseñanza en la Escuela nueva para la


Investigación Social, la Universidad de Nueva York,
Harvard, Yale y Princeton. Tiene numerosas
publicaciones y ha sido galardonado con varios
premios. En la actualidad, May vive en Tiburón,
California.

MARCO TEÓRICO.

May reconoce con claridad que la ciencia se deriva de


forma filosóficas anteriores y que depende de manera
fundamental de éstas. Cree que la razón por la que no
entendemos la verdad acerca de nosotros mismos no
es debido a que no hayamos acumulado datos
suficientes, llevado a acabo los experimentos
correctos o leído bastantes libros, sino a que "no
tenemos el valor necesario." Los hechos científicos y
pruebas técnica rara vez nos ayudan a responder las
preguntas que en realidad importan. Tenemos que
"arriesgarnos" ( 1953) .

En la psicoterapia May desempeña el papel del "amigo


implacable", insiste en que sus pacientes "luchen con
las fuerzas incapacitantes dentro de ellos y peleen por
abrirse paso de nuevo hacia la vida". (Harris, 1969).
No tenía miedo de arriesgarse a reintroducir
conceptos rechazados con vehemencia por los
psicólogos de la corriente principal - la
intencionalidad, la voluntad, lo demónico-.
Reintrodujo estos conceptos porque cree que son
vitales para entender lo que significa ser un ente
humano en la actualidad. Hay una nota profética en
sus escritos, que recuerda a Erich Fromm, y su
pensamiento con frecuencia tiene una cualidad
teológica. En efecto, hay quienes sugieren que May ha
partido de donde Paul Tillich, el gran personaje de la
teología de nuestro siglo, se quedó (Harrys, 1969 ).
May reconoce que para él los grandes periodos en la
historia no fueron aquellos donde dominaban las
preocupaciones psicológicas, sino en los que
prevalecían las inquietudes filosóficas y religiosas.
(1983)

May no da una serie de hipótesis que pueden ser


probadas con procedimientos empíricos. En su lugar,
ofrece un panorama filosófico de lo que significa ser
una persona en el mundo actual. Se exponen razones
en apoyo de sus afirmaciones, pero no sirven como
prueba; cooperan como fragmentos de evidencia a
favor de una cierta descripción de la realidad. Reducir
el entendimiento de la personalidad a términos
científicos, causales y abstractos significa que se
perderá algo de contenido significativo y no se
entenderá la realidad completa de un ser humano.
May nos alienta a examinar los supuestos filosóficos
del proyecto científico de modo que se pueda
mantener un diálogo creativo entre la ciencia y la
filosofía.
En su mayor parte, los psicólogos tienden a ignorar la
teoría de May porque no pueden tratarla como
hipótesis científica. Conceptos como la intencionalidad
y lo demónico son casi imposibles de definir de
manera operacional y de probar en forma empírica,
sin embargo, los hallazgos de una prueba empírica no
establecen un supuesto filosófico; pueden ser que ni
siquiera se relacionen de manera significativa con
éste. No obstante, la misma ventaja de la teoría de
May, el hecho de que tiene sus raíces en una
concepción filosófica nueva de la vida humana,
también puede ser su mayor inconveniente. May corre
un gran riesgo de ser desechado por lo
psicológicamente establecido y tener poco impacto en
la teorización de la personalidad.

May señaló en 1967 que en la segunda mitad del siglo


XX, el problema central que se enfrentaría sería un
sentimiento de impotencia, una "convicción
penetrante de que el individuo no puede hacer algo
efectivo frente a los enormes problemas culturales,
sociales y económicos". Los sentimientos de
impotencia son agravados por la ansiedad y la pérdida
de los valores tradicionales.

Antes de revisar las técnicas usadas en psicoterapia,


pasaremos revista a las conceptualizaciones más
relevantes de May.

Impotencia.

El problema de la impotencia es mucho más profundo


que el hecho de que ésta es una época de
incertidumbre y de agitación social.
Se ha dicho que a guerra fría ha terminado, pero el
mundo no parece más seguro. De hecho, el "mundo
desarrollado" a menudo actúa como si no hubiera
problemas reales en el 2mundo desarrollado" a pesar
de su pobreza y sufrimientos masivos (Sloan,1990).
Con el incremento en la tecnología, el poder se ha
vuelto impersonal, una fuerza autónoma que actúa a
nombre propio.

A principios de la década de 1950, May observó que


muchos de los pacientes que acudían a verlo sufrían
de sentimientos intensos de vacuidad. Notó que el
neurótico con frecuencia actúa aquello de lo que otros
están temporalmente inconscientes. May anticipó que
la experiencia de vacuidad e impotencia que había
registrado en sus pacientes con el tiempo se volvería
epidémica.

Ansiedad.

Se ha vuelto común describir a nuestra época como


una era de ansiedad. Sin embargo, antes de 1950,
sólo se habían escrito dos libros que presentaban de
manera específica una descripción objetiva de la
ansiedad y sugerían formas constructivas para
tratarla: The problem of Anxiety de Freud y The
Concept of Dread de Kierkegaard. después de que
May escribió The Meaning of Anxiety, el cual fue
publicado por primera vez en 1950, surgieron cientos
de libros sobre el mismo tema. algunos psicólogos
prefieren usar el término de "estrés" en lugar de
ansiedad. May cree que esta tendencia es
desafortunada e imprecisa. La palabra estrés se ha
vuelo popular debido a que sus orígenes en la
ingeniería y la física; puede ser definida con facilidad
y medida con precisión. El problema con el concepto
de estrés es que no describe de forma adecuada la
aprensión a la que se hace referencia de manera
ordinaria como ansiedad.

May propuso la siguiente definición de ansiedad: "La


ansiedad es la aprensión caracterizada por una
amenaza a algún valor que el individuo considera
esencial para su existencia como persona." (1977).

La Pérdida de los Valores.

El origen de los problemas se ubica en la pérdida del


centro de valores en la sociedad. Desde el
renacimiento, el valor dominante en la sociedad
occidental ha sido el prestigio competitivo medido en
términos de trabajo y éxito financiero. tales

Valores ya no son efectivos en el mundo posmoderno


en el que se tiene que aprender a trabajar con otras
personas a fin de sobrevivir.

Cuatro Estados de Conciencia.

May sugiere que hay cuatro etapas de la conciencia


del yo. La primera es la etapa de la inocencia antes de
que nazca la conciencia del yo. Ésta, es característica
del infante. La segunda es la etapa de la rebelión en
la que el individuo busca establecer alguna fuerza
interna. El niño que ya camina y el adolescente
ilustran esta etapa, la cual puede implicar desafío y
hostilidad. La tercera etapa es la conciencia ordinaria
del yo. Esta es la etapa a la que se refiere la mayoría
de las personas cuando hablan de una personalidad
saludable. Implica ser capaz de aprender de los
propios errores y vivir en forma responsable. May se
refiere a la última etapa como la conciencia creativa
del yo. Implica la capacidad de observar algo afuera
del punto de vista limitado usual de la persona y
vislumbrar la verdad última como existe en la
realidad. Este nivel se abre paso a través de la
dicotomía entre la subjetividad y la objetividad. No
todos logran cada nivel de conciencia.

May concibe al ser humano como consiente del yo,


capaz de intencionalidad y con la necesidad de hacer
elecciones. En su análisis existencial de la
personalidad, May busca socavar el dualismo
tradicional del sujeto y objeto que ha atormentado al
autoentendimiento occidental desde Descartes, quién
dijo que éramos conscientes de nosotros mismos ya
fuera como sujeto o como un objeto. May considera al
yo como una unidad.

En lugar de abstraer conceptualizaciones, se necesita


reconocer y enfrentar las paradojas de nuestras
propias vidas. En una paradoja dos cosas opuestas
son planteadas en contra y parecen negarse entre sí,
sin embargo, no pueden existir la una sin la otra. Por
tanto el bien y el mal, la vida y la muerte, la belleza y
la fealdad parecen estar peleados entre sí pero la
misma confrontación con uno le inspira vida y
significación al otro.

Lo Demónico.

En un mundo que se vanagloria de la racionalidad,


May reintroduce el concepto de lo demónico e insiste
en que llegamos a adaptarnos a éste. Lo demónico es
"cualquier función natural que tenga el poder de
asumir el control de la persona entera". El sexo, la ira,
un ansia de poder, todo esto puede convertirse en
malo cuando se apodera del yo sin importarle su
integración. Se puede reprimir lo demónico pero no
evitar sus consecuencias.

Lo demónico es creativo y destructivo en potencia al


mismo tiempo. Al volvernos conscientes de su
existencia, lo podemos integrar en nosotros mismos.
Podemos prender a querer a nuestros demonios
internos y permitirles darnos la sal de la vida. Lo
demónico comienza como impersonal; al traerlos a la
consciencia, hacemos personales los impulsos
demónicos.

Lo demónico nos empuja hacia la estructura universal


de la realidad. Esto sucede de una dimensión
impersonal a una personal a una transpersonal de la
conciencia.

Poder.

Como se ha visto, un factor básico en la crisis


contemporánea es el sentimiento de insignificancia e
impotencia. La vida humana puede ser percibida como
un conflicto entre lograr un sentido de la significación
del propio yo por una parte y el sentimiento de
impotencia por la otra. Tendemos a evitar ambos
lados, el primero debido a las connotaciones malas
asociadas con ser demasiado poderoso y el último
porque es demasiado doloroso soportar nuestra
impotencia.
La violencia tiene su campo fértil en la impotencia y la
apatía. Conforme se hace impotentes a las personas,
se alienta su violencia en lugar de controlarla. Los
hechos violentos tales como tomar rehenes son
realizados por aquellos que buscan aumentar su
autoestima. Las personas impotentes en ocasiones
invitan a la explotación con el afán de sentirse
significativos o buscan venganza en formas pasivo-
agresivas, tales como el uso de fármacos y alcohol.

Es cierto que la cultura tiene efectos poderosos sobre


nosotros. Pero podría no tener estos resultados si
estas tendencias no estuvieran ya presentes en
nosotros, porque...nosotros constituimos la cultura.
(1983)

Amor y Sexo.

El amor solía verse como respuesta a los problemas


humanos. Ahora el amor mismo se ha convertido en
el problema. La dificultad real es ser capaz de amar.
Nuestro mundo es esquizoide, fuera de contacto,
incapaz de sentir o de participar en una relación
íntima. La carencia de afecto y la apatía son actitudes
predominantes hacia la vida, son formas de protección
contra la estimulación excesiva de la sociedad
moderna.

Nuestra libertad sexual tan alabada se ha convertido


en una forma nueva de puritanismo en la emoción
está separada de la razón y el cuerpo es usado como
una máquina. La comercialización del sexo destruye
los sentimientos verdaderos de un modo tan grave
como alguna vez lo hicieron los tabúes tradicionales.
Se ha colocado al sexo contra el eros, el impulso de
relacionarse con otra persona y crear nuevas formas
de vida.

May sugiere que sólo la experiencia y el


redescubrimiento del afecto, lo opuesto a la apatía,
nos permitirá resistir el cinismo que caracteriza a
nuestros días. Los mitos del afecto parecen señalar
hacia la necesidad de desarrollar una moralidad nueva
de autenticidad en las relaciones humanas.

Intencionalidad.

May cree en la necesidad de poner decisión y regresar


al centro de nuestra descripción de la personalidad.
Su intención no es excluir las influencias
deterministas, sino colocar esto introduciendo el
concepto de intencionalidad, el cual subyace en la
voluntad y la decisión.

Por intencionalidad May quiere decir "la estructura que


da significado a la experiencia". Una capacidad
humana distintiva; la intencionalidad es una atención
imaginativa que subyace a nuestras intenciones e
informa nuestras acciones. S la aptitud de participar
en el conocer. La manera en que es percibido un
pedazo de papel diferirá dependiendo del uso que se
le quiera dar. Es el mismo pedazo de papel que
proporciona el estímulo y la misma persona que
responde a éste, pero el papel y la experiencia
tendrán un significado diferente.

Libertad y Destino.
La actitud existencialista en ocasiones es criticada en
forma errónea por describir al individuo como libre en
absoluto sin restricciones de ninguna clase. May, sin
embargo, nos recuerda que la libertad sólo puede ser
considerada junto con el destino. Libertad significa
"apertura, disposición a madurar, tolerancia y cambio
en la búsqueda de valores humanos más
importantes". Implica nuestra capacidad de intervenir
en nuestro propio desarrollo. La libertad es básica
para el entendimiento existencialista de la naturaleza
humana debido a que subyace a nuestra capacidad de
elección y al valor.

A su vez, May define destino como el diseño vital del


universo expresado en cada uno de nosotros. En su
forma extrema, nuestro destino es la muerte, pero
también se expresa en los talentos individuales
propios, nuestras historias personales y colectivas, y
en la cultura y la sociedad en la que hemos nacido. El
destino nos establece límites, pero también nos
proporciona medios para ejecutar ciertas tareas.
Hacer frente a estos límites produce valores
constructivos.

Valentía y Creatividad.

La valentía es la capacidad para avanzar a pesar de la


desesperación.

En los seres humanos, la valentía es necesaria para


poder existir y volverse posible. La valentía no es una
virtud, sino un funcionamiento que subyace y da
realidad a todos los demás valores. La paradoja de la
valentía es que debemos estar comprometidos por
completo pero también percatarnos al mismo tiempo
de que podríamos estar equivocados. La valentía
creativa es el descubrimiento de formas nuevas,
símbolos y patrones sobre los cuales ser construida
una sociedad nueva.

Psicoterapia.

El enfoque existencial de la psicoterapia sostiene que


el objetivo central de la terapia es ayudar a promover
el entendimiento del yo y el propio modo de ser en el
mundo. Los constructos psicológicos para entender a
los seres humanos son colocados, por consiguiente,
en una base ontológica y toman u significado de la
situación presente. Impulsos, dinamismos o patrones
de conducta son entendidos sólo en el contexto de la
estructura de la existencia de la persona individual.

May señala que ser en el sentido humano no es dado


de una vez y para siempre. Como humanos tenemos
que estar conscientes, ser responsables de nosotros
mismos, y volvernos nosotros mismos.

Una experiencia "yo soy" es una precondición para


solucionar problemas específicos. De otro modo tan
sólo cambiamos un conjunto de defensas por otro.

Volverse consciente del propio ser no significa ser


explicado en términos sociales. La aceptación del
terapeuta puede facilitar la experiencia "yo soy" pero
no conduce de manera autónoma a ésta. "La cuestión
crucial es que el individuo mismo, en su propia
conciencia y responsabilidad de su existencia, dé con
el hecho de que puede ser aceptado". (1983)
El surgimiento de una experiencia "yo soy" tampoco
es idéntica al desarrollo del yo. Ocurre en un nivel
más básico, ontológico, y es una precondición para el
desarrollo del yo subsecuente.

A fin de comprender lo que significa existir, se


necesita entender también la opción de no ser. La
muerte es una forma obvia de la amenaza de no ser,
pero el conformismo es un modo alternativo que May
encuentra muy frecuente en estos días. Las personas
abandonan su identidad para ser aceptadas por los
demás y evitar ser condenados al ostracismo o a la
soledad, pero al hacerlo pierden su poder y su
carácter único. Mientras que la represión y la
inhibición fueron patrones neuróticos comunes en la
época de Freud, en la actualidad el conformismo es un
patrón más prevaleciente. Esta negación de las
potencialidades propias conduce a la experiencia de la
culpa. La culpa ontológica no proviene de la
prohibición cultural, sino que surge del hecho de la
consciencia de sí mismo y del reconocimiento de que
no hemos realizado nuestras potencialidades.
Enfrentar esta culpa en el proceso de la terapia
conduce a efectos constructivos.

Por tanto la tarea central del terapeuta es buscar


entender el modo de ser y de no ser en el mundo del
paciente. Es el contexto el que distingue el enfoque
existencial más que cualquier técnica específica. El ser
humano no es un objeto que pueda ser manejado y
analizado. La técnica sigue al entendimiento.

May cree que la asociación libre es útil en particular


para revelar la intencionalidad. La relación entre
terapeuta y el paciente es considerada como relación
real.

May advierte contra el uso de fármacos en la


psicoterapia. En su mayor parte, cree que tienen un
efecto negativo debido a que, al eliminar la ansiedad
del paciente, pueden inhibir la motivación para el
cambio y por consiguiente negar una oportunidad
para el aprendizaje y destruir recursos vitales.

JUSTIFICACIÓN DE LA TEORÍA.

El trabajo de Rollo May une la tradición psicoanalítica


y el movimiento existencialista en la filosofía, por lo
que se enfatiza la existencia en lugar de la esencia.
Sugiere además que no hay verdad ni realidad con
excepción de aquella en la participamos. El
conocimiento es un acto de hacer.

La descripción filosófica de la naturaleza humana


desarrollada por May es coherente, relevante, global e
irresistible. Evita con todo éxito los dualismos que nos
han atribuido desde la filosofía de Descartes. El marco
de referencia existencial que influye su teoría es más
compatible con nuestro mundo que lo supuestos
filosóficos de la ciencia decimonónica que influyeron el
trabajo de Freud. Una filosofía existencial proporciona
un plano útil para discutir lo que Freud quería decir
acerca de la naturaleza del funcionamiento psíquico.
Aunque Freud no era un existencialista, esta corriente
del pensamiento proporciona categorías que
esclarecen las ideas y la intención freudianos. Por
tanto, May reconcibe de forma fructífera muchos
conceptos freudianos lo que se constituye en un
aporte innegable a la psicología y la sociedad actual.

COMENTARIO.

La obra de May abre las cadenas que atan los propios


marcos culturales y sociales de la época en la que
confluyen. La libertad, la existencia, así también como
los valores insertos en esta obra generan un espacio
de reflexión que es necesario cuando de seres
humanos tratamos.

Esta obra reúne en poderosos enlaces todos los


conceptos esenciales de las bases epistemológicas en
las que se apoya.

Es grato encontrar coherencia y capacidad en su


pensamiento, pero extremadamente útil, además, el
hallar esta coherencia y capacidad en su trabajo.

El carácter profético de May, es producto de la


posmodernidad en la que postula hallarse, pero se
valida empíricamente a través del sentido común.

Pese a escasear profundamente información respecto


a su trabajo, que dicho sea de paso, puede deberse a
su rompimiento del ámbito científico, es claro el
mensaje filosófico y psicoanalítico que deja.

Bibliografía

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Nacimiento, desarrollo y rebeli n. En
http://www.udec.cl/~gpino/apsique/psicoanalisis
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• Sartre, J.P (?/1992).El existencialismo es un
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misma edici n que cita el autor. Se cambio para
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• Engler, B. (1996) Introducci n a las teorías de la
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http://www.yahoo.es/ciencias sociales/filosofía