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"El ángel 'Domé' le reclama a Di-s la vida de David".

Rabí hamnuna-Saba dijo lo siguiente: “no permitas que tu boca lleve a tu cuerpo a cometer
pecado” (Ec 5:6), esto es, no permita el hombre que su boca se acerque al mal, no permita
que su boca sea la causa del pecado del cuerpo sagrado, que contiene el sello del pacto
sagrado con el Creador. Pues de obrar así, sería arrastrado al infierno. Y el regente del
infierno, llamado Domé, y cientos de miles de ángeles con él, están a las puertas del
infierno; si bien él no tiene permiso para acercarse a aquellos que hayan cumplido el pacto
sagrado en este mundo.
Domé, el regente del infierno: Domé proviene de la palabra Dmamá (ausencia de vida)
porque se apodera del alma del hombre dejándole sin vida. Este es el ángel que provoca
dudas en el hombre sobre la grandeza del Creador así como deseos de cometer pecado,
provocando en la persona una percepción de los pensamientos del Creador como si estos
provinieran de uno que nace de mujer, es decir, los pensamientos de nuestro mundo. En la
imaginación de la persona, él hace que los pensamientos del Creador parezcan semejantes a
los del hombre, y por ello es denominado Domé, que también significa “semejanza”.
Primero, el hombre entiende que los pensamientos del Creador no son semejantes a los
suyos, que los caminos del Creador no son semejantes a los suyos; es decir, la mente creada
no tiene capacidad de alcanzarlo ni a Él, ni a Sus pensamientos, ni a Su gobernanza, pues
nuestra mente fue creada por debajo de Él. Pero, a consecuencia del pecado, el ángel Domé
infunde en el hombre un espíritu necio que le incita a decir que un nacido de mujer es
semejante en inteligencia al Creador, con lo cual, el hombre queda expuesto a todas las
dudas que le arrastran al infierno.
Por eso, todo el poder del ángel Domé reside en su nombre, como está escrito: “¿Quién
como Tú es poderoso, quién semejante a Ti, Rey que mata y resucita?”. Aquí se indica que
la relación con el semejante lleva a la muerte, mientras que, al comprender que no hay
nadie semejante a Él, el hombre encuentra la vida.
Pero las dudas y los pensamientos que el hombre recibe del ángel Domé son innumerables,
como dice El Libro del Zóhar, cientos de miles de ángeles están con él, y todos ellos se
encuentran cerca de las puertas del infierno a través de las cuales el hombre es arrastrado al
averno, aunque las puertas en sí no son consideradas como infierno.
Sin embargo él (el ángel) no tiene permiso para acercarse a aquellos que han cumplido el
pacto sagrado en este mundo, y aunque el hombre no haya cumplido (guardado) el pacto
completamente, y todas sus acciones todavía incluyan el bien y el mal, aun así se considera
que está cumpliendo el pacto sagrado. A menos que el hombre haya llegado a tener dudas,
el ángel Domé no tiene permiso para arrastrarle al infierno.
Cuando esto aconteció con el rey David, el miedo se apoderó de él. En aquel tiempo subió
Domé ante el Creador y dijo: “Señor del mundo, está escrito en la Torá (Vayikrá, 20:10):
‘Si un hombre comete adulterio con mujer casada’. David rompió su pacto, ¿no es así?”. Y
replicó el Creador: “David es justo, y su pacto sagrado continúa siendo inmaculado, pues es
sabido por Mí que Bat Sheva estaba destinada a él desde la creación del mundo”.
Pero David no cometió pecado, como explica El Talmud (Shabat, 56a): “todo aquel que
diga que David cometió pecado se equivoca”. En cualquier caso, el miedo se apoderó de él
como si realmente hubiera pecado. Y todo ello a causa de la queja presentada contra él por
el ángel Domé, en la cual cita la Torá.
Bat Sheva estaba destinada a David desde la creación del mundo (Talmud, Sanhedrín
107a), por eso él no rompió su pacto. Sin embargo, si Bat Sheva estaba destinada a David
¿por qué fue antes esposa de Uriyá? Después de todo, la mujer es la mitad del cuerpo de su
esposo. Entonces, si ella es la mitad del cuerpo de David ¿cómo pudo Uriyá haberla tomado
cuando él no tenía nada que se correspondiera con ella?
Uriyá HaJití (Uriyá el Hitita) era un alma elevada, los atributos de GAR (Luz de Jojmá), de
ahí su nombre Uriyá = Ur-iyá, donde Ur = Or (Luz) e iyá = iy (Yud) + a (Hey) = las dos
primeras letras de HVYH. En otras palabras, Uriyá significa “la Luz del Creador”. Y el
hecho de que su nombre solamente incluya Yud-Hey = Jojmá-Biná sin las dos últimas
letras, Vav-Hey = ZA-Maljut, indica que su Luz es la Luz de GAR. Por eso, para corregir a
Bat Sheva en el atributo de misericordia, fue dada en unión a Uriyá. Así, Bat Sheva se
convirtió en apta para reinar, y llegó a ser Reina de Israel.
Le dijo Domé: “Señor del mundo, aunque esto es sabido por ti, para él, se encuentra
oculto”. El Creador le contestó: “todo lo que David ha hecho, ha sido con Mi Permiso. Pues
ningún hombre que parte a la guerra lo hace sin antes conceder Guet (el documento de
divorcio) a su esposa”. Entonces dijo Domé: “Pero en ese caso, David tenía que haber
esperado tres meses, y no esperó”. El Creador replicó: “esa espera es necesaria únicamente
para asegurarse de que la mujer no se encuentra encinta de su anterior marido. Pero es
sabido por Mí que Uriyá nunca se acercó a ella, porque Mi Nombre está estampado en él
como testimonio. De hecho, uriyá es Or-Ia, la Luz del Creador, aunque está escrito Uriau =
Or + I + a + u = Or (Yud-hey-Vav), sin la hey final, Maljut, lo cual significa que no había
utilizado Maljut”.
Las letras Yud-Hey en el Nombre Uriyá (Álef-Resh-Yud-Hey) revelan que nunca había
tocado a Bat Sheva, porque Uriyá pertenece a GAR sin VAK (las seis Sefirot: Jésed,
Guevurá, Tiféret, Nétzaj, Hod, Yesod). Para indicar la utilización de VAK, entonces se
emplea el nombre Uriau, tal y como señala El Zóhar. Sin embargo, aquí se indica que Uriyá
fue el primer esposo de Bat Sheva, lo cual significa que no había nada de VAK en él, sino
únicamente GAR, es decir, Or Jojmá sin Or Jasadim, puesto que Vav significa Jasadim
(Misericordia). Y por este motivo le es imposible acercarse a Bat Sheva.
Le dijo: “Señor del mundo, eso es exactamente lo que he dicho: si es sabido por ti que
Uriyá nunca yació con ella, ¿quién reveló esto a David? Tenía que haber esperado tres
meses. Si dices que David sabía que Uriyá nunca yació con ella, ¿por qué David envió a
Uriyá a que fuera con su esposa diciéndole: ‘baja a tu casa y lava tus pies’?” ( 2S 11:8).
A menudo, los que leen la Torá utilizan este ejemplo de “triángulo” como evidencia de
unas cualidades del rey David poco elevadas, y como ejemplo de la inconsistencia del
Juicio del Creador: Él perdona a David “el asesinato” de Uriyá, hecho que perpetró por Bat
Sheva. Pero debemos recordar que todo lo que la Torá nos relata es la esencia de los
mundos superiores y sus leyes, que carecen de consecuencias evidentes en nuestro mundo.
Existe una conexión de causa y efecto: lo que ocurre en nuestro mundo es la consecuencia
de una causa superior, pero jamás a la inversa: lo que es descrito en el mundo espiritual no
necesariamente ocurre en nuestro mundo. Creer que lo que está descrito en la Torá es un
relato de nuestro mundo significa hacer descender la Torá desde el mundo de Atzilut (los
nombres sagrados del Creador, la Luz del Creador) hasta el nivel más bajo de la creación; y
sobre esto existe una prohibición expresa: “No te harás escultura ni imagen”.
Le contestó: “ciertamente, David no lo sabía, pero esperó más de tres meses, porque cuatro
meses habían transcurrido”. Como hemos estudiado, el día 15 del mes de Nisán, David
ordenó a toda la nación de israel que se preparara para la guerra, Yoav: el día 7 de Nisán,
conquistaron las tierras de Moav y permanecieron en ellas durante cuatro meses, hasta que
en el mes de Elul, él se acercó a Bat Sheva. Y en el día del Perdón, el Creador le absolvió
de su pecado. Y hay quienes afirman que, en el séptimo día del mes de adar, David envió
un escrito, en el día 15 del mes de Iyar congregó al ejército, en el día 15 del mes de Elul él
se acercó a Bat Sheva, y en el día del Perdón fue absuelto por el Creador y librado de sufrir
pena de muerte a manos del ángel Domé” (2S 12:13).
Domé es un gobernante y el encargado del adulterio. Y puesto que David fue absuelto en el
Día del Perdón, evitó la muerte a manos de Domé. No obstante, su muerte aconteció como
resultado de la muerte de Uriyá, quien fue muerto a espada por los hijos de Amón, como
queda registrado en el Libro de los Reyes (Melajim I, 15:5): “Porque David había hecho
acciones justas ante los ojos del Creador y ningún día de su vida se había desviado de todo
lo que el Creador le mandó, a excepción de su acción contra Uriyá HaJití”.
Domé dijo: “Señor del mundo, tengo, no obstante, un reclamo contra él: ¿por qué abrió su
boca y dijo: ‘el Señor es Justo puesto que un mortal obre del mismo modo’ (2S 12:5),
condenándose a sí mismo a muerte? Por ello, tengo potestad para darle muerte”. El Creador
le replicó: “no tienes permiso para darle muerte, pues él se ha arrepentido y confesado: ‘he
pecado ante el Creador’, aun cuando no había cometido pecado. Aunque sí pecó en un
punto: la muerte de Uriyá. Yo he registrado su castigo y lo ha recibido”. Entonces Domé
cesó de inmediato sus quejas y, abatido, regresó a su lugar.
-El Zóhar. Anotaciones al comentario de Rabí Yehuda Ashlag.