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CARLOS ALBERTO NATH MUGA

Pontificia Universidad Javeriana


Facultad de comunicación y lenguaje
Maestriá en lingü istica
́ aplicada del ELE

Electiva: Teorías de la historia

¿Qué es la historia?

Teniendo en cuenta los dos textos leídos y discutidos en clase: el de Jenkins: “repensar

la historia” y el de Koselleck, “Historia/historia”, quisiera hacer un pequeño recuento de

las dos lecturas y tratar de exponer la idea fundamental sobre ¿qué es la historia?,

término esencial en el estudio de estos dos autores.

Para Jenkins la historia es vista como un discurso sobre el mundo, pero este discurso

no es único ya que existen una gran cantidad de ellos que pretenden apropiarse del

mundo y crean significados, y aunque el discurso no crea el mundo, podemos apelar a

él como un instrumento para su interpretación. Para el autor, el objeto de investigación

de la historia es el pasado, aunque este pasado y la historia son cosas distintas y no

están intrínsecamente imbricados ya que no existe una única lectura del pasado, existen

muchos tipos de lecturas desde, la política, la geográfica, lo artística, lo religioso, etc. Y

a la vez, estas categorías, crean distintos tipos de lecturas interpretativas a lo largo del

tiempo y el espacio.

El autor hace una diferencia entre historia e historiografía, donde dilucida su significado

en donde la historia es el conjunto de hechos que pasaron y la historiografía puede ser


tomada como el “conjunto de técnicas y teorías relacionadas con el estudio, el análisis y

la manera de interpretar la historia o hechos que ya ocurrieron”, la historiografía son los

escritos producidos por los historiadores; “La historia” es el conjunto de relaciones que

existen entre el pasado y las construcciones historiográficas de los historiadores, por ello

la historia es una construcción intertextual y lingüística, es también un discurso, el cual

estudiamos y aprendemos, para validar “la lectura” que realizó un autor sobre un

acontecimiento o una serie de acontecimientos del pasado.

Al ser tomada la historia como un discurso, podemos leer estos relatos de personas,

pueblo e incluso de acontecimientos del pasado, desde innumerables puntos de vistas

haciendo visibilizaciones e invisivilizaciones dependiendo de la intensión o de la

construcción de significados que se le queramos otorga a una o a otra realidad. Es

fascinante ver como las narrativas dadas sobre el pasado constituyen o deconstruyen

nuestro mundo, creando imaginarios que se perpetúan o se destruyen desde el

“discurso” ligado al poder. El autor presenta 3 áreas teóricas para poder entender el

encaje entre el pasado y la historia, ellas son epistemología, metodología y la ideología.

De estos 4 componentes me llamó la atención “la fragilidad epistemológica” de la historia

ya que permite una lectura extremadamente diversa, ello se debe a que: 1. El pasado es

inconmensurabilidad ya que es tomado como un lugar extraño, donde toda la información

no queda registrada; 2. A que el pasado no se puede recobrar tal como fue, siendo difícil

su reconstrucción como una verdad pura; 3. Que la historia es una construcción personal

y que no existe un relato exacto ni verdadero, todo es construido desde un punto de vista
determinado. Y 4. Que sabemos más sobre el pasado que los que vivieron en él. Ya que

utilizamos conocimientos inasequibles para aquella época, reunimos piezas no

encontradas antes y hacemos relaciones a través de contextos originales para hacer una

mejor retrospectiva.

Al finalizar la lectura, Jenkins reafirma la idea de ver la historia desde el PODER ya que

se incluye o excluir contenido, resaltando un proceso constante de dominación, donde

se difunde la posición del bloque dominante en un tiempo específico, afectando a todo y

todos. También me queda claro que la historia no tiene un significado intrínseco sino

aquel que nosotros le aportamos y es por lo que cada generación reescribe su propia

historia como elemento legitimario de los discursos ideológicos imperantes. Jenkins

termina diciendo: “La historia es teoría, la teoría es ideología y la ideología sólo son

intereses materiales”, esta para mi es la definición de este autor.

Para Koselleck la historia se compone del pasado y del futuro siendo este un concepto

orientador para el hombre en donde la experiencia del tiempo es sólo una percepción,

las ideologías son formas de entender esa realidad del hombre para poder construir un

futuro inexistente a partir de un pasado que desaparece. El termino “historia” tiene dos

significados dentro de la dinámica de Koselleck, ellos nacen y se referencian desde el

trasfondo de la cultura alemana, en primer lugar, el termino «Die Geschichte» se

transformó en un singular colectivo que reúne todas las historias pasadas y futuras en

un único concepto. El término, «Die Ges- chichte» era un concepto pluralista que hacía

alusión a la suma de historias singulares referentes a sujetos particulares, ya se tratase


de una persona, un príncipe, una iglesia, un país o cualquier otra cosa. Y esas historias

eran el objeto específico de una narrativa o representación por parte del historiador,

quien escribía sus relatos (Historien) de tales acontecimientos particulares

(Geschichten).

A partir de ese momento, el nuevo termino se desarrolló ampliamente hasta convertirse

en su propio sujeto. La historia (Ges- chichte) comenzó́ a actuar por sí misma, desde la

auto-realizaación por medio de los agentes individuales. Como resultado de todo ello, el

nuevo concepto de historia (Geschichte) este logró un estatuto mucho más teórico que

bajo la forma plural de «las historias» (Geschichten) nunca había alcanzado. Este

concepto era definido de esta manera: «"die Geschichte" significa lo mismo que "teoría

de la historia", "filosofía de la historia" o "lógica de la historia"» Dicho de otra manera,

este concepto no sólo abarca los acontecimientos que continuamente suceden

empíricamente, sino que principalmente tematiza las condiciones para la posibilidad de

historias. Desde este punto de vista, esta historia (Geschichte) llegó a ser su propio

sujeto. «Geschichte» se convirtió así́ en un concepto meta-empiŕ ico.

Luego, esta misma historia (Geschichte) se convirtió́ a la vez en su propio objeto, pues

el tradicional concepto de una «Historie» es, por así decirlo, asimilado por el nuevo

singular colectivo. Desde el siglo XVIII, «Geschichte» podía significar también

simplemente «Historie». El curso de los acontecimientos (Geschichte) y la naturaleza de

su investigación y representación fueron de esa manera englobados en un concepto

común.
Para Koselleck el papel que tiene la historia es la vulgarización del pasado, pero la

historia no se queda este simple papel de mostrar este tipo de narrativas como discursos

que muestra ejemplificadores sociales, sino que a través de ella se construye una nueva

sociedad, una sociedad que busca identidad y una moral de comportamiento que

construye el “espíritu” de la misma. Por ello, la historia nos ayuda a descubrir los

procesos políticos, sociales, económicos y culturales de una comunidad, de igual manera

nos ayuda a entender la evolución del concepto de historia que pasó de entenderse a un

concepto estático, incontrolable y plano a una idea de historia cambiante, en la cual los

hombres tenían un papel protagónico y no sólo de espectadores.

Termino retomando la frase que reza: “sólo podemos conocer el mundo a partir de la

experiencia” concepto del racionalismo cartesiano donde se le da validación a la

experiencia como único punto de conocimiento, la contrapongo desde una mirada pos-

estructuralista, para argumentar que existen muchas formas de conocer el mundo y estas

miradas pueden, de alguna manera, validar la existencia de una gran variedad de

realidades que nos ayudan a tener una comprensión más amplia de la experiencia

humana, la historia es una de ellas; para mi, la historia es un discurso, una mirada más

para poder explicar nuestro paso por el mundo y la forma como construimos realidades.