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Javier Delgado y Manuel Suárez

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Ciudad de México:

La conformación de la estructura de una ciudad parte de su centro. Ahí se concentran el empleo, el comercio y los servicios porque es el punto más cercano al resto de la ciudad y esto promueve la eficiencia dentro de la aglomeración. Pero es la eficiencia de la expansión lo que determinará su grado de sustentabilidad. Se presenta en este ar- tículo una relectura de las fases de expansión de la Ciudad de México bajo la óptica de su sustentabilidad.

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¿ciudad sustentable?

V ivir en ciudades ha sido clave para el desarrollo económico y, aunque no se ha definido cuándo son sustentables y cuándo no, hay consenso en que debe acreditarse un buen desempeño en el consumo equilibrado de agua, la eliminación controlada de aguas servidas y desechos sólidos, y la

ocupación del suelo con un bajo gasto energético en transporte y en la distribución

de servicios. Ese desempeño depende de dos procesos clave que conforman la estructura ur- bana: la movilidad residencial y la localización de las actividades económicas. La primera determina la demanda de nueva vivienda; cuando ésta se ubica en áreas urbanizadas disminuye la expansión sobre la periferia, la cual puede guardar algún valor ambiental. Si aumenta la expansión hay más emisión de contaminantes, traslados más largos, lentos y costosos, y una mayor demanda de agua.

Ciudades sustentables

Ciudades sustentables Fases de conformación metropolitana y medio ambiente A lo largo del siglo xx la
Ciudades sustentables Fases de conformación metropolitana y medio ambiente A lo largo del siglo xx la

Fases de conformación metropolitana y medio ambiente A lo largo del siglo xx la Ciudad de México pasó por cuatro fases, cada una con diversas implicaciones ambientales: una primera etapa de expansión, una se- gunda de conurbación, la tercera de metropolización y la última de periurbanización.

La primera expansión, de 1930 a 1950 Se generó durante el auge del desarrollismo mexicano, momento en el que se hizo poco por controlar la urba- nización a medida que se conformaba un mercado in- terno e instituciones sociales básicas (salud, educación, empleo). La población aumentó de uno a tres millones de habitantes y el área urbana de 9 000 a 28 000 hectá- reas, con una densidad de 114 habitantes por hectárea. La ciudad creció dentro del Distrito Federal rodeando el antiguo Bosque de Chapultepec y el cerro del Peñón, cercano al aeropuerto, ambas zonas de recarga acuífera. La estructura urbana mantuvo cierta coherencia con la traza original de la ciudad. En cuanto al manejo de aguas servidas, desde 1940 se recurre a desalojarlas de la cuenca en lugar de reuti- lizarlas en una lógica difícil de reformular. Debido a su tamaño y densidad de poblamiento, se puede suponer

a su tamaño y densidad de poblamiento, se puede suponer 2 2 ciencia • octubre-diciembre de

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que en este periodo la ciudad era sustentable, aunque fue entonces cuando comenzó el proceso para que de- jara de serlo.

La conurbación, de 1950 a 1970 La ciudad se desbordó entonces hacia el Estado de Mé- xico. Una normatividad permisiva ante la especulación inmobiliaria y la atracción de sectores medios y medios altos por el estilo de vida suburbano, residencial y uni- familiar privilegió el auto privado sobre el transporte público. En 1964 se construyó el anillo periférico y se pro- longaron hacia el norte el Paseo de la Reforma, conver- tido en un importante corredor terciario, y las avenidas Insurgentes y Tlalpan hacia el norte y sur, lo que esti- muló la metropolización. Durante esta fase, la ciudad triplicó su área urbana de 28 000 a 74 000 hectáreas y su población de tres a nueve millones de habitantes. Se conurbaron centros urbanos como Naucalpan y Tlalnepantla, lo que aumentó la densidad de 114 a 121 habitantes por hectárea; ésta era muy buena en térmi-

nos de planeación, pero en otros rubros ambientales se desbordó la capacidad institucional para conducirlos. En lo ambiental se reservó la segunda sección del parque de Chapultepec ante los costos y riesgos ambien- tales ya evidentes. La planeación formal no detuvo la desarticulación de la estructura de la ciudad, que saltaba en pedazos por todas partes, sin ninguna coordinación efectiva. La huella ecológica de la ciudad se volvió regional. En 1951 se empezó a traer el agua desde la cuenca ve- cina del Lerma y se construyeron obras de drenaje para recoger los escurrimientos de la Sierra de las Cruces

y sacarlos de la cuenca. Había proyectos alternativos

de manejo para cultivar esos escurrimientos en vez de echar el agua al drenaje, pero no fueron escuchados: se impuso la salida tecnocrática de entubar los ríos con-

vertidos en drenaje e iniciar la construcción del drena-

je profundo.

Hacia el norte y noroeste se ocuparon vastas áreas de recarga en cerros de Naucalpan y en las sierras de las Cruces y de Guadalupe. Por el sur, la ciudad llegó

a las faldas de la Sierra del Chichinautzin, ocupando hu-

medales y relictos lacustres. Hacia el oriente, la fron- tera urbana llegó a una extensa franja periurbana en

• Ciudad de México: ¿ciudad sustentable? FASES DE EXPANSIÓN METROPOLITANA Simbología Otros elementos Fases de

Ciudad de México: ¿ciudad sustentable?

FASES DE EXPANSIÓN METROPOLITANA Simbología Otros elementos Fases de expansión Datos de proyección: 1990 en
FASES DE EXPANSIÓN METROPOLITANA
Simbología
Otros elementos
Fases de expansión
Datos de proyección:
1990 en adelante
1970-1990
1950-1970
1930-1950
Ciudad interior
Sistema hídrico de distribución y drenaje
Cuerpos de agua
Curvas de nivel
Localidades
Vialidades
Límite estatal
Datum
Zona UTM
Proyección
Esferoide
Meridiano central
Latitud de referencia
Factor de escala
Falso Este
Falso Norte
WGS84
14
U.T.M
WGS84
–99
0
0.9996
500000
0
Fuente: Elaboración propia con base en: INEGI (2011), Marco geoestadístico nacional, 2010, INEGI, Aguascalientes, México y
Delgado, J. (1990). De los anillos a la segregación: La Ciudad de México. 1950-1987.
n■Figura 1. Fases de expansión metropolitana.

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Ciudades sustentables

Ciudades sustentables donde ciudades pequeñas como Texcoco, Zumpango y Amecameca coexisten con vestigios lacustres del

donde ciudades pequeñas como Texcoco, Zumpango y Amecameca coexisten con vestigios lacustres del lago de Texcoco. En esta fase se perdió la capacidad institucional para conformar una ciudad sustentable.

La metropolización, de 1970 a 1990 En este periodo estaba vigente de manera formal una planeación urbana estricta, pero incapaz de enfrentar la mayor expansión de la historia de la ciudad; se incor- poraron 64 000 nuevas hectáreas, para bajar la densi- dad de 121 a 108 habitantes por hectárea, y se conurbó una veintena de municipios mexiquenses. Se acentuó la desarticulación de la estructura urba- na de la ciudad y se agudizaron los contrastes sociales. Los beneficios antes brindados por el Estado benefactor fueron sustituidos por una desigualdad hasta entonces desconocida. Por el norte, la ciudad mezclaba industria con predios agrícolas; al oriente, vastas planicies dese- cadas por la extracción de agua albergaban las barria- das de los desheredados del desarrollismo. La ciudad llegó a las estribaciones de la Sierra Ne- vada, al Popocatépetl en Amecameca y Texcoco, y a

Milpa Alta al sur del Distrito Federal, donde se topó con pueblos originarios que obligaron a repensar el ur- banismo. Por el norte, alcanzó los bosques de Nicolás Romero y Villa del Carbón para cruzar la sierra y llegar a las llanuras de Atlacomulco en la cuenca vecina. Em- pezaron a ser ocupadas, de forma dispersa, las planicies aluviales al norte de la Sierra de Guadalupe, despro- vistas de servicios y salpicadas de fraccionamientos de clase media. En cuanto al agua, el gobierno federal continuó la ló- gica inercial y consolidó la dimensión regional de la ciu- dad. Parte del flujo se canalizó hacia el nuevo municipio de Cuautitlán Izcalli y zonas industriales, que en la déca- da de 1990 tendrán flujos significativos de movilidad. Se intentó, sin buenos resultados, un sistema local de abas- tecimiento de agua ante los daños ambientales que ya mostraba el río Lerma. Veinte años después enfrentamos nuevos efectos ambientales con el intercambio de con- taminantes entre cuencas y la contaminación lumínica. En esta fase, los atributos que suponen un desarrollo sustentable (ambientalmente sustentable, económica- mente viable y socialmente justo) no se alcanzaron. El agotamiento de un régimen político corrupto, re-

no se alcanzaron. El agotamiento de un régimen político corrupto, re- 2 4 ciencia • octubre-diciembre

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fractario a la participación social y a los aportes de la investigación científica, no pudo enfrentar una expan- sión urbana que captó la atención mundial. Esa forma de hacer ciudad condujo la frontera urbana a espacios periurbanos, desarticuló su estructura urbana interna y llevó el consumo no sustentable del agua a tres cuencas hidrológicas vecinas. Mientras la urbanización dispersa de la periferia rebasaba la planeación urbana formal, la respuesta se- guía siendo tecnológica y regional, sin una instancia administrativa que superara los límites administrativos estatales.

El gran centro y la periurbanización, desde 1990

La política económica instituida en 1994, al privilegiar

la terciarización de la economía y la desregulación pú-

blica sobre los usos del suelo y los medios de transporte, dio un nuevo protagonismo a la Ciudad de México a

costa de una estructura económica regional, prevista en la teoría. Se impulsó así, desde la década del 2000, una su-

burbanización del empleo menos calificado y la espe- cialización financiera y de servicios del empleo en

el centro. Hubo innovaciones en el transporte, como el

Metrobús, la línea 12 del Metro (primera línea no ra-

dial) y proyectos importantes para conectar los subur- bios, como el tren suburbano Buenavista-Cuautitlán

y las líneas A y B. Se concluyeron el periférico y su

segundo piso, la llamada Supervía, y el cruce de Refor- ma y periférico dando una nueva funcionalidad al gran centro tanto como a la periferia. Aunque esas viali- dades podrían alojar algún tipo de transporte público, esto no se ha hecho. Existe un cierto debate sobre estas tendencias: quie- nes suponen que la dispersión del empleo ha dado lu- gar a una estructura policéntrica de la ciudad mediante nuevos subcentros, frente a quienes pensamos que la concentración central mantiene el mayor porcentaje del empleo total y ha ganado accesibilidad, mientras que las zonas intermedias, con mayor crecimiento po-

blacional en general y de la población económicamen- te activa (pea), la han disminuido. Ante una tímida dispersión de empleos y actividades, el gran centro

empuja la periferia, desarticulada y empobrecida, hacia

la franja periurbana. Esta desigualdad se agudiza según

la franja periurbana. Esta desigualdad se agudiza según • Ciudad de México: ¿ciudad sustentable? sectores de

Ciudad de México: ¿ciudad sustentable?

sectores de actividad y niveles de ingreso. Los pobres gastan más de su ingreso para llegar a empleos de baja remuneración, mientras que los ricos gastan menos para llegar a su trabajo y pueden elegir más fácilmente en dónde vivir. Una opción sustentable de política urbana sería entonces aprovechar la actual concentración econó- mica del centro, impulsando el empleo y usos mixtos en corredores clave (metro, metrobús y estaciones mul- timodales) que lo conecten con la periferia conurbada

y periurbana. Para el año 2000 se habían incorporado 39 000 hec- táreas más, por lo que bajó nuevamente la densidad a 100 habitantes por hectárea. Si se suman los 40 mu- nicipios periurbanos dentro de la cuenca, la ciudad dispersa alcanzaría unas 204 000 hectáreas con una den- sidad de 85 habitantes por hectárea en 2010, la mitad de la densidad óptima de planeación. Este tipo de ur- banización ocurre desde hace unos 20 años, no ha con- cluido y tampoco sabemos bien a qué tipo de ciudad está dando lugar.

La urbanización probable al 2020 Para estimar hasta dónde llegará la ciudad en el año 2020 consideramos tres escenarios con base en los si- guientes supuestos: el despoblamiento central y parte del primer contorno se mantendrán; la densidad del segundo y tercero aumentará ligeramente pero éstos se saturarán pronto, y aun cuando el cuarto contorno au- mente su población, su densidad no aumentaría debido

a la urbanización dispersa. Es decir, que la densifica-

ción de las áreas intermedias es clave para controlar la expansión de la periferia. Si continúa el despoblamien- to central, dicha expansión será mayor; si predomina la ocupación periurbana, además de un mayor consumo de suelo, afectaremos la base material para un creci- miento regional. De ese tamaño es la disyuntiva. En el Distrito Federal hay dos tendencias: una al poniente y otra divergente, al oriente. La primera se extiende sobre las sierras de las Cruces y del Chichi- nautzin, con una menor probabilidad de ocupación por lo abrupto del relieve y estar protegida. Pero el paso de la autopista a Toluca por el nodo corporativo de Santa Fe, con una alta accesibilidad al empleo y a un mayor ingreso, podrían revertir esa salvaguarda relativa. En

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Ciudades sustentables Probabilidades de urbanización, ZMCM, 2020 División municipal Área urbana 2000 Menor

Ciudades sustentables

Probabilidades de urbanización, ZMCM, 2020 División municipal Área urbana 2000 Menor probabilidad Probabilidad
Probabilidades de urbanización, ZMCM, 2020
División municipal
Área urbana 2000
Menor probabilidad
Probabilidad media
Mayor probabilidad
0 20.0
40.0
60.0
80.0
Kilómetros

n■Figura 2. Probabilidades de expansión de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México para el año 2020.

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la segunda tendencia al este y sureste, si Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta no logran densificarse, la subur- banización podría alcanzar la frontera con Morelos.

subur- banización podría alcanzar la frontera con Morelos. Conclusión: cómo acercarse a la sustentabilidad Una

Conclusión: cómo acercarse a la sustentabilidad Una ciudad pasa por sustentable si tiene una es-

tructura urbana eficiente, una tasa baja de emisiones contaminantes, cuenta con sistemas de abastecimiento

y desalojo de agua residual, y mantiene articuladas sus diferentes áreas.

Para lograrlo, los usos del suelo y la expansión son dos parámetros clave relacionados mediante tres facto- res: transporte, localización del empleo y vivienda. El sistema de transporte debe conectar las diferentes áreas

y permitir que más gente llegue a su trabajo a tiempo y

con un bajo costo. La eficacia de la expansión puede ponderarse a través de la densidad: a mayor densidad, menor consumo innecesario de suelo. Un abasto sustentable de agua puede estar defini- do por el grado en que se reutiliza el agua consumida, su tratamiento antes de desalojarla, si el abasto es más local que regional y si la toma en el sitio no afecta la recarga o compite con otros usos locales y regionales. En cuanto al desalojo de aguas servidas, se esperaría que no contamine el suelo en la zona de descarga o afecte la salud de sus pobladores. En tres de esos factores analizados –expansión con densidades altas, y transporte y abasto de agua eficien- tes– el intentar soluciones técnicas sin incluir lo social en la toma de decisiones ha mostrado su ineficacia. Enfoques recientes sobre gobernanza muestran que la participación social no sólo es una aspiración demo- crática, sino una forma de resolver la concurrencia de una multiplicidad de actores con lógicas diferentes, de manera pública. En nuestra ciudad esos cuatro procesos urbanos tie- nen poco o nada de sustentable, pero la investigación académica ofrece resultados originales aún a la espera de ser tomados en cuenta. Mientras tanto, la planea- ción formal padece la fragmentación administrativa, una fuerte incapacidad para hacer cumplir la normatividad, un compromiso no menor con actores económicos priva- dos y la falta de audacia para buscar soluciones de fondo.

dos y la falta de audacia para buscar soluciones de fondo. • Ciudad de México: ¿ciudad

Ciudad de México: ¿ciudad sustentable?

El control sobre la expansión indiscriminada de la periferia no tiene que hacerse única o principalmente en la periferia. Debe empezar en el corazón mismo de la ciudad, es decir, en su centro.

Javier Delgado es doctor en Urbanismo por la Universidad Na- cional Autónoma de México ( unam ), investigador del Instituto de Geografía y coordinador del Programa de Posgrado en Geografía, ambos de la unam . Es miembro del Sistema Nacional de Investi- gadores y de la Academia Mexicana de Ciencias. Sus principales líneas de investigación son los modelos de estructura urbana y re- gional, y la formación de espacios periurbanos. jdelgado@igg.unam.mx

Manuel Suárez es doctor en Geografía por la unam e investigador del Instituto de Geografía de la misma universidad. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores. En 2007 obtuvo el Premio a la Mejor Tesis de Doctorado en el área de ciencias otorgado por la Academia Mexicana de Ciencias. Entre sus líneas de investigación destacan estructura urbana, uso de suelo y transporte. msuarez@igg.unam.mx

Bibliografía

Graizbord, B. y F. Monteiro (2011), Megaciudades y cambio climático. Ciudades sostenibles en un mundo cambiante, Mé- xico, El Colegio de México. Suárez, M. y J. Delgado (2007b), “La expansión urbana probable de la Ciudad de México. Un escenario pesi- mista y dos alternativos para el año 2020”, Estudios De- mográficos y Urbanos, vol. 22, 1(64):101-142, México, El Colegio de México. Suárez, M. y J. Delgado (2012), “Is México City Policen- tric?”, Urban Studies, 37:93 36. Ziccardi, A. (2008), “La participación ciudadana del ámbi- to local: fundamentos y diseño de espacios e instrumen- tos”, en E. Cabrero y A. Carrera (coords.), Innovación local en América Latina, México, cide. pp. 38-57.

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