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Cómo comunicarte con tu bebé

durante el embarazo, el parto y los


primeros meses de vida.

© Mónica Manso Benedicto

Mónica Manso Benedicto por los textos.


Originalmente publicado en el libro Comunicación
Esencial de Vicens Olivé

No está permitida la reproducción total o parcial de


esta obra ni su tratamiento informático ni la
transmisión de ninguna forma o por cualquier medio,
sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de
grabación o por fotocopia, o mediante otro método,
sin permiso escrito previo de Mónica Manso
Benedicto. La infracción de los derechos
mencionados puede ser constitutivo de delito contra
la propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes del
Código Penal).
LA COMUNICACIÓN AL INICIO DE LA VIDA

"La paz, la seguridad y el bienestar de cada


individuo se gestan antes de nacer" Omaep
(Organización Mundial de Asociaciones de
Educación Prenatal)

Vamos a adentrarnos en uno de los


mundos más fascinantes y misteriosos que existen:
la vida intrauterina. Haremos un recorrido por los
recovecos de nuestro primer hogar y conoceremos
más en profundidad cómo transcurre nuestra vida
en sus inicios para poder ofrecer un espacio de
comunicación, escucha y amor con el bebé que
se gesta en nuestro interior.

Las investigaciones científicas sobre la


vida prenatal que se vienen realizando desde hace
varias décadas están demostrando que la salud
psíquica de una persona se forma en el período de
embarazo. Y es en este período cuando se
construye el primer vínculo madre-hijo, padre-hijo,
que irá consolidándose a lo largo de sus vidas.

Eduard Punset nos dice: “Si me insisten en


que les diga cuál es el descubrimiento social más
trascendental de estos dos últimos siglos, no tendré
más remedio que responder: el impacto
insospechado en su vida de adulto de lo
acontecido al bebé desde el vientre de la madre.”
Cualquier investigación no hace más que
confirmar lo que las madres ya saben desde el
inicio de los tiempos: que el bebé en gestación es
un ser sensible, consciente, que es capaz de oler,
tocar, sentir… y que puede establecerse una
comunicación con él a través de ese gran vínculo
que es el amor.
Nuestro primer hogar: el vientre materno

¿Y cómo es este universo donde el bebé


está sumergido? ¿A que se asemeja? Thomas
Verny, psiquiatra pionero en el ámbito perinatal en
la década de los 80 nos acerca al mundo acuático
del bebé en gestación de una manera poética e
inspiradora:
"Mi universo es cálido, habito mientras me
conformo, en un útero dentro de un cuerpo
femenino, y percibo la vida desde ese lugar, mi
primera casa"

"Mi sentir primario se nutre en ese nido.


Ensayo mis movimientos y mi primera forma
acuática. Por mi cuerpo pasa el liquido amniótico,
como el mar, como todos los seres acuáticos estoy
a merced de las mareas"

"Mis ojos se abren y cierran. Mis dedos


aprenden a presionar y encuentran, a veces el
cordón, a veces la boca, y ensayo el movimiento
de succión. Nado y recorro cuando todavía es
posible, la geografía interna del útero y la
placenta"

"Habito los ritmos de la respiración, del


caminar de los encuentros amorosos de la luz y la
oscuridad que impactan en el cuerpo-casa. Abro y
cierro mis ojos… "

"Percibo ruidos, sonidos, red de sonidos,


pasaje de líquidos, alimentos, evacuación, voz
desde adentro, de mujer, desde el cuerpo-casa.
Voces, música y sonidos desde afuera"
"Me encuentro a veces acorralado por
fuertes tormentas emocionales, una consecuencia
de estar instalado en el centro energético del
cuerpo. Puedo vivir entre carcajadas y llantos,
entonces mi casa vibra en la alegría y en la pena, y
la vivencia de las emociones viscerales imprimen
mi primera historia" (*)

A un nivel fisiológico también suceden toda una


serie de procesos que nos adentran en la magia y
el misterio de la vida: cuando el óvulo es
fecundado las hormonas preparan al útero para
acoger la vida. Las células comienzan su danza, se
ordenan y se diferencian de una manera perfecta,
casi mágica transmitiéndose de unas a otras toda
la información que necesitan. Es un proceso en
cadena, se pasan el testigo para ir dando forma a
todos los órganos esenciales del bebé que irán
conformando poco a poco a un ser humano.
Durante los nueve meses de gestación, se produce
un crecimiento y un desarrollo que nunca más
volveremos a tener en nuestra vida adulta. Las
células del bebé no solo se forman sino también se
in-forman y todo este proceso se inscribe en su
conciencia.

Al final de la primera semana el niño-


embrión se instala en las paredes del útero: el bebé
nos está demostrando su intención de vivir.

(*)"El futuro bebe, arte y ciencia de ser padres"


Thomas Verny. Ed. Urano 2003
Un poco más tarde comienza a formarse
la placenta: Órgano que va a cumplir un papel
esencial en todo este entramado. Ella y el cordón
umbilical representan para el bebé su fuente de
vida. Es el gran comunicador: se va a encargar de
que todo fluya entre madre e hijo, mantendrá el
equilibrio, regulará el intercambio hormonal y le
proveerá de todo alimento fisiológico (sangre) y
sutil (amor) que necesita. A un nivel profundo
significa que tu hijo ha aceptado depender por
completo de ti. Te ha confiado su vida, de manera
incondicional.

A finales de la tercera semana mide unos


seis milímetros (el tamaño de un grano de arroz) y
en ese diminuto lugar empieza ya a formarse el
sistema nervioso, el cerebro y la columna vertebral,
en la cabeza se forman los ojos y la boca y su
corazón empieza a latir.

A partir de la semana 14. El bebe ingiere


lo que su madre toma e ingiere y podemos verle
hacer muecas según los diferentes sabores. Siente
los movimientos de su boca succionando. El
sentido del gusto hace su aparición, lo que le
servirá para reconocer a su madre después de
nacer, cuando succione el pecho.

Al tercer mes su tamaño es como el pulgar de su


madre. Da patadas, cierra los puños, mueve la
cabeza y ya podemos decir que tiene rasgos y
características individuales y propias.
El sentido del tacto comienza a
desarrollarse alrededor de la séptima semana del
embarazo. Este sentido comienza a hacer acto de
presencia alrededor de la boca y de una forma
muy tenue, poco a poco se va ampliando la
sensibilidad, a partir del quinto mes sus manos
agarran el cordón umbilical, se las introduce en la
boca, y toca su propio cuerpo, su cabeza se arrima
a la placenta y se mueve para tocar las paredes
del útero: está dando los primero pasos para
conocerse a sí mismo y a su entorno.

Su oído no está formado hasta el sexto


mes pero tiene sentido de la escucha desde el
primer día ya que el bebé escucha con todo su
cuerpo. Algunos investigadores dicen que la piel
del bebé en gestación es una gran oreja que
resuena y vibra con la voz materna y lo que le llega
a través de ella.

En los nueve meses de gestación hay dos


elementos que por encima de todo dominan el
mundo del bebé: la voz y el corazón de la madre.
El corazón es el que marca el sentido del ritmo, el
bum…bum que siempre le acompaña y le acuna,
igual que la voz materna, que la distingue de entre
todas las voces a partir del quinto mes de
gestación. Cuando nazca serán su guía en el
mundo aéreo. Escuchar el corazón y la voz de su
madre mientras es amamantado le calmará y le
hará saber que no está solo. Pero no sólo la de la
madre, también es capaz de reconocer la voz del
padre e incluso su corazón… según algunos
estudios recientes, las ondas
electromagnéticas del corazón de un
adulto se pueden medir hasta tres metros
alrededor de su cuerpo, de modo que si el padre
se acerca, el bebé también entra en resonancia
con el corazón de su hijo.

Todos los estímulos sensoriales y afectivos


recibidos durante el periodo prenatal por parte de
nuestros padres constituyen nuestra primera
programación como personas. Con ellos vamos
organizando la dimensión de nuestro cuerpo, de
nuestros límites, de nuestras sensaciones, de
nuestras emociones, de nuestro ‘pequeño mundo’
y nos vamos preparando para poder recibir
después las informaciones y dimensiones de un
mundo mucho mayor.

Cuando un bebé nace ya ha vivido 9


meses de intenso autoconocimiento de él y del
mundo que le rodea. Ser conscientes del vínculo
que existe entre nosotros y nuestro hijo nos permite
actuar con responsabilidad y tener una parte
activa en este proceso: Cuidando todo lo que
rodea este período de su vida, comunicándonoslos
con él, y demostrándole nuestro amor, le vamos a
ofrecer un patrimonio que le será de gran ayuda
para comunicarse y orientarse en su vida futura.
La gestación: La comunicación afectiva

“El ser humano es desde el principio un ser


comunicativo,. Ya en su vida fetal, si sabemos
escucharle, nos podemos comunicar con él”
Françoise Dolto

El bebé no sólo crece dentro del vientre


de su madre, también lo hacen dentro de su
mente y su corazón. A través de su crecimiento e
interacción, el bebé va creando una madre, un
padre y una familia en el hombre, la pareja y la
mujer que lo está gestando. Los 9 meses de
embarazo nos permiten acercarnos, presentarnos,
sentirnos, conocernos y relacionarnos con nuestro
bebé para ir así, poco a poco, afianzar el vínculo
con él.

Comunicarnos con nuestro hijo significa


no solo aceptarlo como una nueva realidad sino
también escucharlo dedicándole un espacio y un
tiempo. Esta comunicación hecha de palabras,
gestos, ternura y de un vocabulario y unos códigos
muy íntimos y personales, nos permite poco a poco
ir entrando en nuestro rol de padres y enriquecer
no solo la vida del hijo sino también la de la pareja.
Y va más allá pues nos preparará también para el
trabajo en equipo el día parto y para los primeros
momentos después de éste.
Formas de comunicarse con un bebé en gestación
hay tantas como madres y padres hay en el
mundo. Y cada uno puede encontrar de manera
intuitiva aquella con la que se sienta más cómoda.
Una madre que pinta lo puede hacer a través de
la pintura, un padre músico quizás le componga
una canción, otra madre lo hará a través de la
danza, la jardinera quizás cultivando el jardín, otra
dando paseos por la naturaleza… Es un buen
momento para permitirse espacios de
comunicación creativos y libres donde pueda fluir
la expresión y los sentimientos o lo que es lo
mismo: el lenguaje del corazón. Estos espacios
pueden incluso ser ensayos para, en el momento
del parto, dejar aflorar esa expresión y soltura que
nuestro cuerpo necesita.

Más allá de la comunicación prenatal


personal que cada una encuentre, las formas más
universales son la voz, los sonidos, el pensamiento,
el movimiento y el tacto. ¿Y cuando empezar?
Aunque en el último trimestre de embarazo es en el
que parece que se produce una mayor
comunicación entre madre e hijo muchos estudios
demuestran que la relación con la madre es
sentida y vivida por el feto por vía simpática y
biofísica desde el inicio del embarazo. Por lo tanto
la respuesta es: desde el mismo instante en que
sabemos que seremos padres. Los primeros meses
la comunicación se dará de los padres al hijo y
alrededor del quinto mes los estímulos táctiles,
sonoros y mentales que la madre y el padre le
envíen se enriquecerán con las respuestas de su
bebé y a partir de
ahí, poco a poco, incluso pueden llegar a
aprender a descodificarlas.

Los momentos más propicios para


establecer un diálogo suelen ser aquellos en los
que el bebé está despierto, entre una y dos horas
después de que la madre haya comido, ya que
aumenta la tasa de azúcar en la sangre. Entonces
la madre sentirá con mayor claridad los
movimientos y patadas de su hijo. Si ella responde
por ejemplo con un golpecito si da una patada es
una señal que el bebé poco a poco identificará
con la presencia, la escucha y la disponibilidad de
su madre. Rene Van Der Carr pionero en
estimulación prenatal, sostiene que si se familiariza
al bebé con estas señales y a la vez se le habla o
se le canta una nana, estos mensajes se
incorporarán con mayor facilidad al lenguaje
infantil después del parto.

“Es gracias a la voz de la madre, percibida a través


de un oído precozmente concebido y operacional
desde las primeras semanas de vida prenatal,
cuando se esboza el deseo de comunicar”. Dr.
Tomatis

El bebé es muy sensible a los tonos de voz


de la madre. Es muy conocido el trabajo del Dr.
Tomatis para restablecer la salud en niños y adultos,
con muy buenos resultados, haciéndoles escuchar
durante un tiempo la
voz materna filtrada en un ambiente acuático, tal
como lo percibían a través del líquido amniótico.

Cantar nanas es algo que las mujeres


llevamos haciendo desde tiempos inmemoriales.
Mecer y cantar a nuestro hijo durante el embarazo
tiene propiedades altamente valiosas: al cantar
liberamos endorfinas, las hormonas del placer, y
éstas inundan nuestro cuerpo y le llegan a nuestro
hijo a través de la placenta produciendo una
sensación muy placentera para ambos. Cantando
le hacemos un masaje sonoro acuático pues el
líquido amniótico vibra y le acaricia la piel. Por
último al cantar, ensayamos la libertad de
expresión y la apertura de la boca, mandíbula y
garganta. Este canal está totalmente relacionado
con la apertura del canal de parto. Si la boca y la
garganta están abiertas y relajadas es mucho más
fácil que el cuello del útero, la vagina y el periné se
relajen y se abran. Las mujeres de la India lo saben
muy bien por ello practican el Canto Maternal
Carnático durante el todo el embarazo y el parto.

El uso de las imágenes mentales o


visualización, también promueve el diálogo entre
madre, padre e hijo. En Occidente, Jung fue uno
de los primeros en señalar el poder de las imágenes
profundas a través de los arquetipos y la PNL en
nuestros días nos muestra el poder de nuestra
neurología y nuestras imágenes mentales para
promover cambios en nuestras vidas. La
visualización actúa a niveles muy orgánicos y
profundos, actúa a nivel del inconsciente. Por ello,
para aquellas madres o padres que no se sienten
especialmente atraídos por la palabra y el diálogo,
la visualización creativa puede ser un buen recurso
a través del cual fluya la comunicación y la sintonía
con su hijo.

Afortunadamente la comunicación
humana no sólo está hecha de palabras, en ella
también es muy importante el silencio. Sólo desde
él podemos escucharnos y escuchar al otro.

Así, crear un espacio vacío y acogedor con nuestro


hijo nos lleva a un lugar de quietud y calma donde
no hemos de hacer nada, tan sólo respirar… y dar
permiso a la apertura del corazón para que nuestro
amor fluya en varias direcciones: de la madre al
hijo, del padre al hijo y de éste a ambos. La
respiración por si sola le masajea y le acuna.

En vuestro día a día dejaros llevar por


vuestras sensaciones, y emociones. El embarazo es
una etapa muy creativa para la mujer y también
para la pareja, puede que aparezcan ganas de
bailar, de pintar, de dibujar, de escribir, ese canal
de comunicación abierto es un canal de
comunicación con tu hijo.

Deja que él te guíe. Entrégate al


momento. Puede que veas habilidades
desconocidas hasta ahora en ti. Permite que
emerjan, que circule la energía que te conecta
con La Vida en mayúsculas. Todo lo que dejes salir
durante la gestación serán recursos que tendréis
disponibles para el día parto y para el
acompañamiento en la crianza.
El parto: La comunicación en equipo

De acuerdo al plan de vida, alrededor


de los 9 meses el bebé en gestación se prepara
para su viaje al exterior. El parto es la primera
experiencia de tránsito y de cambio que
experimentamos en este mundo. Si la atravesamos
con éxito, tanto la madre como el bebé
experimentan un sentimiento de triunfo, que servirá
de base para afrontar las posteriores situaciones de
cambio que vamos a encontrarnos en la vida.

¿Y de que depende atravesar esta


experiencia con éxito? De que la madre se sienta
parte activa del proceso de parto y a la vez
respetada y apoyada por su pareja y quienes la
acompañen. Por ello en el parto es muy importante
la comunicación en equipo, primero entre la
madre, su hijo y su pareja y después entre éstos y
los profesionales que les acompañan.

Escoger el lugar donde el parto tendrá


lugar así como los profesionales que nos atenderán
forma parte del proceso de dar a luz. Que la
madre se sienta escuchada, tenida en cuenta y
sobre todo confiada en el entorno es el primer
paso para ofrecerle a su hijo un nacimiento
respetado. Un entorno íntimo, con luz tenue, que
promueva la libertad de movimientos y de
expresión y el respeto al ritmo y los tiempos de la
mujer
que está dando a luz es esencial para recibir a
nuestro bebé de una manera amorosa y tranquila.

Es tarea de la pareja investigar sobre ello,


reflexionar juntos y decidir dónde y quien les
acompañará en este proceso.

Afortunadamente hoy en día contamos en nuestro


país con muchos hospitales tanto públicos como
privados, que nos brindan estas posibilidades, al
igual que con buenos profesionales tanto matronas
como obstetras que están al lado de las mujeres
respetando sus tiempos y devolviéndoles la
confianza en su cuerpo y su capacidad para dar a
luz con las mínimas intervenciones posibles.

Hoy en día también existen las doulas,


figura emergente en nuestro país y muy
consolidada en los países anglosajones, cuya labor
es desplazarse al domicilio familiar y proporcionar
apoyo emocional y logístico a las madre y su
pareja antes, durante y después de dar a luz. Ser
acompañada por una doula aporta a la madre
seguridad y confianza en si misma y favorece el
establecimiento del vínculo entre ella y el bebé.

“El parto es un viaje interior e iniciático y la apertura


al niño durante el embarazo puede ser el recurso
endógeno más importante y eficaz de la mujer
para reducir y transformar el dolor del parto.”
Verena Schmid
Una vez se inicia el trabajo de parto, la
madre necesita poco a poco desconectar del
neocortex, su cerebro racional y conectar con su
cerebro instintivo, para entregarse a la fuerza de las
contracciones de su útero que masajean y
empujan a su bebé al mundo exterior.

Las hormonas le van a ayudar en todo


este proceso: la liberación de oxitocina
combinada con endorfinas van ‘apagando’ la
mente para que emerja la sabiduría corporal que
la conecta con toda la cadena de mujeres que
han parido antes que ella. Cuanto más relajada y
segura con el entorno se sienta, más fácilmente
podrá entrar en este estado instintivo y podrá
abrirse a la experiencia. El papel de la pareja en
este momento es esencial: ser un contenedor y
protector de la experiencia, como un segundo
útero que acoge a la madre y al bebé. Ofrecerle
apoyo, sostén, palabras de cariño, de refuerzo: ‘lo
estás haciendo bien’, y a veces, también estar en
silencio dándole un masaje en la zona del sacro,
cogiéndole la mano… cada pareja sabrá
encontrar la mejor forma de expresar esta
contención basándose en su propia sabiduría y en
lo íntimamente que conoce a su mujer.

Pero no nos olvidemos del bebé, él


también está realizando un gran esfuerzo, tiene
que atravesar todo el canal del parto ejecutando
una serie de movimientos de rotación de su
pequeña cabecita que le permitirán encajarse y
culminar su viaje. Durante el trabajo de parto tanto
la madre como el padre pueden utilizar la
comunicación que ya han establecido durante el
embarazo para hacerle saber que están con él,
que le apoyan que valoran su fuerza y su
determinación y sobre todo que le esperan para
conocerle y abrazarle. Esta comunicación ayuda a
la madre a focalizar su atención en su hijo y
desviarla de la intensidad de la contracción y a la
pareja a encontrar su lugar conteniendo y
protegiendo a ambos.
Las primeras horas de vida:
La comunicación piel con piel

“Te miro, te interrogo, te devoro con los ojos. ¿Tu


leche? Primero quiero tu amor” F. Leboyer

Las primeras horas que sigue al


nacimiento son un periodo de vital importancia
para el vínculo mamá-bebé pues ambos están
impregnados de las hormonas que han producido
para vivir el parto y el nacimiento. Tanto la
oxitocina como las endorfinas son las hormonas del
amor, la ternura y placer. La madre posee unos
picos muy elevados de ambas y éstas hormonas
segregadas por el cerebro, también llamadas los
opiáceos del cuerpo, tienen unas propiedades
mágicas pues son generadoras de la euforia y la
dependencia. Nos encontramos delante del
principio del apego.

Hay también muchas investigaciones


científicas que demuestran la gran importancia
que tiene mantener a la madre y su cría unidas piel
con piel estas primeras horas. Michel Odent,
obstetra francés, pionero del parto respetado en la
década de los 60, nos dice “Cuando la madre y el
bebé están apretados el uno junto al otro,
impregnados de opiáceos, es el principio de un
apego a largo plazo.”. El Dr. Odent es un gran
defensor y un recopilador
de investigaciones sobre la importancia de este
periodo. En su web Primal Health Research se
pueden encontrar numerosos estudios que lo
confirman.

Cuando el bebé deja el cuerpo materno


y se enfrenta al gran cambio que representa el
paso del mundo líquido al mundo aéreo, empieza
a vivenciar todo un cúmulo de nuevas sensaciones:
tiene que aprender a respirar, a digerir, a sentir la
gravedad, la temperatura, los sonidos… lo que le
va a calmar va a ser ponerlo en el pecho de su
madre, piel con piel, junto a su corazón. Él va a
reconocer tanto el olor corporal, como el latido y
por supuesto también su voz.

Desde ahí van a poder entregarse a su


primera mirada, impregnada por las hormonas del
amor, se convertirá en un momento único y
mágico. Si se le da tiempo, el bebé tiene la
capacidad de reptar hacia el pecho de su madre
y engancharse a él para degustar su primera
comida en este mundo. Es una lección de puro
instinto.

Es interesante que la pareja, como parte


del proceso de la toma de decisiones sobre el
parto, se asegure de que estas primeras horas de
vida sean respetadas y tenidas en cuenta por los
profesionales que les acompañarán.
Los primeros meses de vida:
La comunicación en familia

“Ser madre y padre es un acto de humildad pues


siempre hay algo nuevo que aprender.” Naomi Stadlen

Tanto si es el primer hijo como si no, un


nacimiento cambia profundamente la estructura
familiar. La llegada de un nuevo ser viene
acompañada de un cambio de prioridades, de
hábitos, de responsabilidades e incluso de valores.

Es una experiencia transformadora que


nos pone ante una gran responsabilidad y un gran
desafío: la crianza y el acompañamiento de
nuestro hijo en el mundo. Porque criar a un hijo no
es algo que podamos aprender en los libros o en
las escuelas, es algo que se aprende mientras se
vive, en el día a día. Se dice popularmente que
‘deberían venir con el libro de instrucciones bajo el
brazo’, afortunadamente para ellos y nosotros, no
es así pues nos perderíamos una experiencia llena
de aprendizaje.

Durante el primer año todo se reorganiza:


los horarios, la rutina, el sueño, los niveles de
energía, las emociones, la alimentación, el espacio
vital, la vida profesional… El ser que acaba de
nacer necesita que la pareja-familia le haga un
espacio en sus vidas.
Al principio, los padres están constantemente
ocupados en el cuidado de su hijo y postergan los
espacios de tiempo para estar juntos como pareja.

En el caso de la madre, la situación es


más intensa pues se ve inmersa en una simbiosis
emocional con su hijo que le requiere un espacio
vital y energético muy grande. Ella va a ir
reduciendo el ritmo de su vida y su actividad para
adentrarse en algo mucho más simple y antiguo: el
mundo de su bebé, que es totalmente pasivo, sin
tiempo ni horarios prefijados. Acostumbrada al
frenético ritmo de la vida moderna, el contraste es
muy grande. Además se encuentra ante el reto de
confiar en su intuición más que en los consejos
externos para criar a su hijo. Conocerle,
alimentarle, descifrar su lenguaje y adaptarse a su
ritmo de día y de noche son tareas que requieren
unas grandes dosis de energía y apoyo y van
acompañadas de una gran ambivalencia
emocional. Sentirse segura y sostenida por su
pareja suele suponer un gran descanso para las
madres. ¿Y como hacerlo? Simplemente
observándola, escuchándola, ayudándole a
descansar y animándola a guiarse por su corazón y
su intuición para criar a su hijo.

Es muy importante en esta primera etapa


cuidar la comunicación en pareja y generar
espacios, por pequeños que sean, cuando el bebé
descansa, donde expresar las emociones y
necesidades, además de proporcionarse muestras
de cariño y reconocimiento mutuo.
E ir ampliando estos espacios conforme va
creciendo su hijo y mantener así una
comunicación viva y actual que enriquecerá el
vínculo de pareja.

Porque convivir con un bebe puede


resultar desconcertante a la vez que una gran
oportunidad de aprendizaje. El proceso de
conocer a un recién nacido supone un gran reto.
Tanto la madre como el padre necesitan tiempo
para adaptarse y sintonizar con el hijo y éste con
ellos. En este proceso suelen asaltarles miles de
preguntas para las cuales no tienen respuesta. Van
a cambiar de opinión varias veces, van a
comprobar que algunas ideas funcionan y otras no
y todo ello es necesario para fortalecer su
confianza como padres.

Sentirse inseguros e inexpertos en un principio es


casi ‘tarea obligada’ para ir confiando poco a
poco en su propia sabiduría interna.

El proceso de descifrar lo que quiere un


bebé requiere de grandes dosis de paciencia. La
urgencia de su llanto suele ser muy poderosa y está
llena de sentido pues necesita ser capaz de alertar
a su madre ya que su supervivencia diaria
depende de ella. En el útero estaba protegido del
hambre, el sonido, la luz, los cambios de
temperatura, y al nacer todo ello desaparece para
dar paso a un mundo desconocido de sensaciones
físicas y emocionales que le hacen depender por
completo de su madre. Poco a poco ella va a ir
reconociendo sus diferentes tipos de llanto y le
podrá ofrecer lo que necesita.
Aunque a veces, cuando todas las necesidades
están cubiertas y ni siquiera el pecho materno
funciona como consuelo, la experiencia se
convierte en un gran reto.

En estos casos muchos padres intentan


consolar a su hijo para que éste cese en su llanto,
le mecen, le cantan, le hablan…y aún así el bebé
sigue llorando. En estos momentos lo que funciona
es simplemente darle el permiso para llorar,
acompañándole, dejándole que exprese el
cúmulo de emociones y sensaciones desconocidas
que le están superando y necesita sacar. Desde la
no-expectativa de tenerle que calmar, los padres
se relajan y el bebé también.

Poco a poco la madre y el bebé


empiezan a sintonizar el uno con el otro. La madre
descubre que su hijo responde a determinadas
muestras de consuelo, entonces él aprende a
esperar esas muestras y su madre reconoce por su
forma de llorar cuando la necesita y de qué
manera. Y lo mismo sucede con el padre. Así se va
desarrollando una confianza que se será la base
para su relación futura, tanto en la infancia como
en la edad adulta.

Lo que los bebés quieren es, en el fondo,


simple: seguridad, consuelo, alimento físico y
emocional y por encima de todo que les hagamos
espacio en nuestras ajetreadas vidas.
“Dice el niño a su madre:
¿De dónde he venido?

¿Dónde me has encontrado?

La madre escucha emocionada, sonríe,


Estrecha al niño en su seno y luego dice:

Tú eras un deseo de mi corazón.”

R. Tagore
Palabras finales

Si has disfrutado
leyendo este ebook, te
gustará “La Agenda libro
del embarazo
consciente” donde
semana a semana, te
explicamos los cambios
que vas a experimentar
junto a tu bebé. También
te propondremos
ejercicios y recursos
corporales, emocionales,
mentales y espirituales
para hacer de tu
gestación un proceso
consciente y creativo
que te aportará una
profunda conexión
contigo misma, tu hijo y tu
pareja.
La agenda-libro te acompañará, te aportará
felicidad y te dará la mano en este camino de la
maternidad mientras aprendes nuevas maneras
de estar presente y relajarte para ti y para tu hijo.

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Saludos cálidos,
Mónica Manso
A cerca de la autora
Mónica Manso es Co-autora de
la Agenda libro del embarazo
consciente, publicada por la
editorial Urano.

Está certificada en Coaching


con PNL por el Institut Gestalt de
Barcelona. Trainner en PNL y
Terapeuta Gestalt por el mismo
Institut. También está certificada
en Mindfulness MSBR.

Es doula y mentora de Birthing from Within, una


prestigiosa escuela de preparación al nacimiento
americana que combina mindfulness, coaching y
arteterapia. Actualmente forma a Doulas en la escuela
Marenostrum de Barcelona.

Está formada en psicoterapia integrativa en el


programa SAT con Claudio Naranjo. Y en el Programa
Mujer Cíclica con Sophia Style.

Puedes seguir todo su trabajo en:

Web y Blog : www.maternidadconsciente.com


Escuela Online: www.maternidadconsciente.com/escuela
Facebook: www.fb.com/ maternidadconscientemonicamanso
Instagram: @monica_manso
Youtube: monicamanso
Bibliografía

KITZINGER, Sheila. El nuevo gran libro del embarazo


y el parto. Ed. Médici, 1998- reimpresión 2002-.

LÉBOYER, Fréderic. Por un nacimiento sin violencia

CHAMBERLAIN, David. La mente del bebé recién


nacido: una nueva dimensión de la consciencia
humana a través de la experiencia del nacimiento.
Ed. Ob Stare, 2002

VERNY, Thomas, KELLY, Jean. La vida secreta del


niño antes de nacer. Ed. Urano, 1998

TOMATIS, Alfred. 9 meses en el paraíso. Ed. La


Campana, 1996/Bibliària, 1996

MEUROIS-GIVAUDAN, A i D. Los nueve peldaños. Ed.


Luciérnaga, 1993

FERNANDEZ DEL CASTILLO, Isabel. La revolución del


nacimiento. Ed. Edaf, 1994

ODENT, Michel. El bebé es un mamífero. Mandala


Ediciones, 1990

ALVAREZ, Angel. La importancia del llanto en los


niños-bebés. Ed. Asociación Pimal
Bibliografía

GONZALEZ, Carlos. Bésame mucho. Ed.Temas de Hoy,


2003

VARIOS. El arte femenino de amamantar. Publicación


de la Liga de la Leche

SIMKIN,Penny. The BirthPartner