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Antecedentes de la farmacia

Grupo 90015A_475

Presentado por:
LUIS CARLOS AGUDELO ALZATE
Código: 71192741

Presentado a:

Tutor

AUGUSTO ORTEGA

Universidad Nacional Abierta y a Distancia UNAD


Programa Regencia de farmacia
Introducción a la regencia 90015A_475
Medellín Antioquia, noviembre de 2018
ANTECEDENTES DE LA FARMACIA

Antivenenos del siglo XIII

Bezoares: según folch Andreu. Derivación etimológica de la palabra persa (pasahr


o padzarh) que significa antídoto. Utilizado para uso medicinal para el dolor de
“hijada” derivada del latín”iliata” que significa debajo del vientre.

Eran solicitados antivenenos, empleados en todas las cortes europeas, incluida la


española, hasta muy avanzado el siglo XVIII; se utilizaban contra la rabia y las
mordeduras de animales venenosos o ponzoñosos, indistintamente para hombres
y mujeres, y se consideraban un antídoto contra venenos o contagios. Los
«bezoares» son concreciones o cálculos del intestino y vejiga de la hiel de varios
rumiantes y otros animales como corzos, cabras, puercos, puercoespines, aunque
parece que los de los rumiantes poseyeron un poder farmacológico mayor. Se
documentaron dos especies: el bezoar oriental, encontrado en la gacela de las
Indias, la cabra montés y el puercoespín y el bezoar occidental que se encuentra
en América del Sur en la llama, la vicuña y el guanaco.

Los medicamentos más antiguos procedían de las plantas o de partes de estas,


con las que se preparaban infusiones, jarabes, ungüentos, emplastos, etc., y aún
hoy día muchos fármacos son productos naturales que se aíslan directamente de
organismos vegetales, animales, microorganismos e incluso minerales. Por
ejemplo, la morfina usada como analgésico en algunos casos, es un alcaloide del
opio, una mezcla de sustancias que se extrae de las cápsulas de la adormidera
(Papaver somniferum). La atropina es un alcaloide que se usa como fármaco
anticolinérgico y que se extrae de la belladona y otras plantas de la familia de las
Solanáceas. La pilocarpina, usada en el tratamiento del glaucoma, entre otras
aplicaciones, es también un alcaloide de un arbusto de Sudamérica (Pilocarpus
jaborandi). La digitalina, usada como cardiotónico para tratar algunos problemas
cardíacos, se extrae de la digital (Digitalis purpurea).

Otros medicamentos son de origen animal. La insulina empleada en el tratamiento


de la diabetes procedía del páncreas de vacas y cerdos hasta la década de 1980,
cuando empezó a producirse mediante ingeniería genética en bacterias y
levaduras, siendo el primer producto biotecnológico en ser creado y un magnífico
ejemplo de aplicación médica segura de los transgénicos que tanto odian o temen
algunos colectivos. La heparina, usada como anticoagulante en medicina para la
disolución de trombos, se obtiene del intestino del cerdo y de pulmones bovinos, si
bien en 2008 se consiguió obtener por primera vez heparina también mediante
ingeniería genética. Muchos sueros inmunológicos, que contienen anticuerpos
para enfermedades infecciosas específicas, se obtienen de la sangre de animales
infectados, generalmente caballos y cerdos. También podemos encontrar
ejemplos en otros productos que no son medicamentos. Un excipiente
comúnmente utilizado en los medicamentos es la gelatina, que se extrae de los
huesos de distintos animales. El agar sangre es un medio de cultivo muy
empleado en microbiología para el diagnóstico de enfermedades y que
habitualmente lleva un pequeño porcentaje de sangre de oveja.

Antecedentes (1900 y 1935) Los medicamentos empleados al inicio del siglo XX


consistían en decocciones, pociones y extractos bastante simples y la orientación
inicial de la praxis médica era fundamentalmente clínica, pero escasamente
científica. Durante las dos primeras décadas se producen las primeras actividades
relacionadas con la seguridad de los alimentos y los medicamentos, encaminadas
a garantizar una mínima pureza de los mismos. De ello se derivan las primeras
regulaciones sobre alimentos y las primeras convenciones internacionales sobre
control de estupefacientes. Sirva como anécdota ilustrativa el hecho del hallazgo
de restos de pesticidas en algunas bebidas alcohólicas elaboradas
clandestinamente durante los años de la prohibición norteamericana. En este
período tiene lugar el descubrimiento de sustancias tan importantes como la
insulina, las vitaminas, la penicilina, las sulfamidas, a la vez que se conoce la
radiactividad y se empiezan a practicar ensayos biológicos. La aparición de estos
nuevos y efectivos fármacos facilitó el desarrollo de técnicas de purificación, el
desarrollo de formas farmacéuticas capaces de liberar el principio activo en el
organismo, la evolución de los procesos de producción y la puesta en marcha de
estudios clínicos más amplios. A partir de los primeros años treinta se empiezan a
definir los primeros conceptos fármaco-cinéticos: eliminación, aclarado, volumen
de distribución y área bajo la curva (AUC). Todo ello generó una información que
obligó a las disciplinas médico-farmacológicas a adoptar planteamientos científicos
hasta entonces casi inexistentes.

Los remedios curativos son tan antiguos como la propia humanidad. Hasta finales
del siglo XIX todos los medicamentos procedían de la naturaleza, pero con el
desarrollo de la Química Orgánica, se fueron separando de las drogas conocidas
hasta entonces las sustancias químicas contenidas en ellas y que eran las
responsables de su acción, naciendo así el concepto de principio activo. Una vez
conocida su estructura química, se trató de imitarla mediante síntesis, lo que
supone también la obtención de productos relacionados. De este modo se
generaba la moderna Farmacología.

Una de las primeras fuentes de las que se extraen los fármacos son los productos
naturales. Generalmente, su estudio surge a raíz de alguna observación de la
medicina popular sobre todo de las plantas denominadas medicinales. En
principio, cabría suponer que este campo de la investigación debía estar agotado
a estas alturas, pero nada más lejos de la realidad. Algunos autores afirman que
sólo se ha estudiado algo más del 10% de la flora terrestre y lo realizado con la
flora marítima es, lógicamente, bastante menor.

Otra de las formas de crear medicamentos es la semisíntesis. Es decir, en algunos


casos, las moléculas obtenidas de las plantas medicinales son susceptibles de ser
modificadas con diversos fines. Unas veces se persigue modificar sus propiedades
físico-químicas para que se consiga una distribución selectiva; otras, se trata de
intensificar la actividad o de obtener una especificidad de actuación superior. Los
medicamentos se pueden obtener también mediante procesos de síntesis en los
laboratorios.

También se pueden desarrollar medicamentos a partir de los conocimientos


fisiopatológicos, es decir si la patología se debe a una deficiente producción de un
factor, bastará con administrárselo de forma adecuada para conseguir la
normalidad. Por ejemplo, cuando se demostró que la causa de la diabetes
obedecía a una deficiente producción de insulina, comenzó a extraerse ésta del
páncreas de cerdo para administrarla a los pacientes.

En algunos casos, se ha partido de la observación de los efectos tóxicos de los


fármacos. Naturalmente, estos efectos son negativos o perturbadores para un
individuo sano pero, si tenemos presente que el medicamento ha de ir
encaminado a corregir funciones que están alteradas, es posible, en algunas
situaciones, obtener consecuencias positivas de un efecto que inicialmente puede
ser considerado tóxico. En otras circunstancias son auténticas casualidades, las
que nos han conducido al éxito. También existen casos de errores que han
terminado por conseguir descubrir medicamentos, un ejemplo representativo es el
paracetamol.
Bibliografía

https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-
98872016000800016

https://dempeusperlasalut.wordpress.com/2011/03/10/breve-historia-de-los-
medicamentos/

file:///C:/Users/w7/Downloads/2010bezoares.pdf

https://definiciona.com/hijada/#etimologia