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1.

DEFINICIÓN DE ANTICRESIS
PLANIOL Y RIPERT definen a la anticresis como "... Un contrato por el cual el deudor o un tercero
pone al acreedor en posesión de un bien hasta el pago íntegro de su crédito, con autorización para
que cobre los frutos y los impute anualmente, bien a los intereses de lo que se le adeuda y en caso
de sobrante, al capital de su crédito, sea sobre el capital únicamente, si no se le adeudan intereses".
(Op. Cit., tomo XII, Pág. 276).

SALVAT apunta que "... la anticresis es el derecho real concedido al acreedor por el deudor, o un
tercero por el, poniéndole en posesión de un inmueble, y autorizándolo a percibir los frutos para
imputarlos anualmente sobre los intereses de crédito, si son debidos; y en caso de exceder, sobre el
capital o sobre el capital solamente si no se deben intereses". (Op. Cit., tomo III Pág. 310).

ALBALADEJO estima que se trata del "... derecho real que puede tener el acreedor de una obligación
principal, sobre un inmueble ajeno, en cuya virtud, para garantizar el cumplimiento de aquella y el
cobro de los intereses que devengue, está facultado para poseerlo (si no se excluyó), percibir sus
frutos y promover su enajenación si es incumplida, y que le sea hecho preferentemente el pago con
el Precio". (Op. Cit., Pag. 266)

Nuestro Código Civil la consagra como un derecho real en virtud del cual se entrega un inmueble
en garantía de una deuda. Confiriendo al acreedor el derecho de explotarlo y percibir sus frutos.

De las definiciones antes citadas se desprenden diversos conceptos de orden general, que
pasaremos a enumerar:

1. Se trata, en primer lugar, de un derecho real, que se constituye sobre un bien inmueble, y que
como tal es oponible a terceros, siempre que se registre.

2. Es un derecho de garantía que generalmente se concede al acreedor de una suma de dinero. No


obstante, ello, en aplicación del artículo 1091 del código vigente, entendemos que su ámbito de
aplicación puede extenderse a otra clase de obligación, al no existir distinción en la norma.

3. Concede al acreedor la posesión del bien anticrético, con las facultades de usar y disfrutar del
mismo.
Queda claro, asimismo, que su ámbito se encuentra circunscrito a los bienes inmuebles.

• Los frutos que rinde el inmueble se aplican necesariamente al pago de la obligación, imputándose
en primer lugar a los intereses y luego al capital.

5. faculta al acreedor en caso de la obligación garantizada, a solicitar la venta del inmueble para cubrir
su acreencia con el producto de dicha enajenación.

2. NATURALEZA JURÍDICA
La anticresis es un derecho real sobre la cosa ajena, accesorio en función de garantía. Sin embargo,
se ha discutido el carácter de derecho real, afirmando que se trata de un derecho personal, por no
recaer sobre el inmueble sino sobre los frutos.

Indudablemente es un derecho real porque como dice GUILLERMO BORDA solo queda perfecto
entre las partes por la entrega del inmueble.

3. CARACTERES JURÍDICOS

Como principales caracteres jurídicos de la anticresis podemos señalar los siguientes:

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3.1 Derecho Real:
Se trata de un derecho real que siempre nace de la voluntad de tas partes expresada
contractualmente. No puede, por tanto, ser constituida por mandato legal o por pacto unilateral.

En la medida en que la anticresis concede al acreedor el derecho de usar y disfrutar de un bien


determinado, y tal derecho es oponible a los terceros adquirentes del bien, debemos considerar que
se trata de un derecho real.

Por otro lado, el hecho de que pueda ejercerse un derecho de retención sobre el inmueble que genere
un derecho preferente a favor del acreedor hasta que se haya pagado la deuda, es un hecho que
resalta el carácter real de la anticresis.

Nosotros creemos que la garantía, que el deudor otorga a su acreedor, no son solamente los frutos
que rinda el inmueble. La garantía reposa en el inmueble mismo, cuya explotación se autoriza para
compensar la renta del bien con los intereses del capital. El que se establezca esta facultad del
acreedor, no quiere decir, que la garantía reside solamente en los frutos. La garantía reside en el
inmueble mismo, que podrá ser vendido, si es que la obligación no es cumplida. El destino del instituto
es precisamente asegurar el cumplimiento de una obligación, no solamente con los rendimientos del
inmueble, sino con el inmueble mismo.

La anticresis, puede ser garantía de cualquier obligación y no solamente de un préstamo de dinero,


en tanto por su naturaleza, como por la normativa que la regula.

3.2 Derecho Accesorio:

Se trata un derecho accesorio a una obligación principal, lo cual es consecuencia de su condición de


derecho de garantía. Por consiguiente, no se concibe su existencia de modo autónomo, sin una deuda
a ser garantizada. Se desprende también de ello que seguirá la suerte de la obligación principal, en
caso de extinción de la misma.

En la anticresis, por lo mismo que se trata de la tradición del inmueble al acreedor, debe
necesariamente concurrir una obligación antes que la garantía. Esta está destinada ha asegurar el
cumplimiento de la obligación. Del mismo modo, una vez cumplida la obligación, obliga al acreedor a
la devolución del bien dado en garantía, pues, aunque no lo diga expresamente el código, al hacer
aplicables a la anticresis las normas relativas a la prenda, según lo dispone el artículo 1096, se
aplicará asimismo el artículo 1080, que obliga a quien guarda un bien prendado, a su devolución una
vez cumplida la obligación.

3.3 Derecho Real Indivisible:

Se trata de un derecho indivisible, a que al igual que los demás derechos reales de garantía, afecta
en su integridad al bien gravado.
Ello trae consigo que el pago parcial de la deuda no determina que el gravamen se extinga en la parte
proporcional. Por el contrario, este continúa sobre la totalidad del bien.

3.4 Derecho Convencional:

La anticresis, es solamente convencional. No puede nacer sino de la voluntad de las partes, no nace
de la ley o de la decisión judicial Es el contrato, el acto jurídico la fuente del instituto.
Consiguientemente para celebrado deberá tenerse capacidad y quienes obrasen en representación
de menores o incapaces, deberán hacerlo, previa la autorización judicial pertinente, otorgada
solamente por razones de necesidad y utilidad y con audiencia del consejo de familia, en el caso de

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los tutores, tal como lo disponen los artículos 447 y 451 del código civil, en cuanto a la patria potestad
y a la tutela y el articulo 568 en cuanto a cúratela. Solo si el acreedor recibió el derecho de retener el
bien dado en garantía anticrética, por deuda distinta de la que originó la anticresis, podrá extenderse
la garantía también para esa obligación. Pero si no se hubiese pactado no puede proceder ya que el
artículo 1095 del código civil dispone lo contrario. Lo que quiere decir, que la anticresis no se presume,
nace necesariamente de la voluntad de las partes.

1.5 Derecho Inmobiliario:

En la medida en que la anticresis solo puede recaer sobre bienes inmuebles, asume el carácter de
un derecho inmobiliario, a diferencia de la prenda, que solo recae sobre bienes muebles. Pero no es
suficiente que la garantía consista en una cosa inmueble. Es también indispensable, que esté en el
campo del derecho privado. De ahí que no todos los inmuebles enumerados por el artículo 885 del
código civil podrán ser dados en anticresis. Sólo podrán ser entregados en garantía, los inmuebles
que pertenezcan al dominio privado, pues los inmuebles del estado no son susceptibles de gravamen.

3.6 Eminentemente Temporal:

Se trata de un derecho eminentemente temporal, ya que se extinguirá con su realización en caso de


incumplimiento, con la cancelación de la deuda, en cualesquiera circunstancias que determinen la
extinción de la obligación principal.
3.7 Contrato Solemne:

Se trata indudablemente de un acto eminentemente formal, pues deberá constar de escritura pública,
bajo sanción de nulidad y se encuentra expresamente prescrita por la ley en el artículo 1092. No
podrá celebrarse anticresis por documento privado. Y si bien es cierto, que las partes podrían
respetarlo, es también cierto, que podrían impugnarlo si no constase de escritura pública. La
inobservancia de esta formalidad acarrearía pues, la inexistencia de la garantía. El contrato de
anticresis, celebrado por escritura pública, podrá o no ser inscrito en el Registro de la Propiedad
Inmueble. El hecho obedece a que en el Perú el sistema registral es voluntario y no obligatorio.

3.8 Acto Oneroso

Se trata de un acto eminentemente oneroso, puesto que siempre garantiza el cumplimiento de


obligaciones de contenido pecuniario susceptible de serlo.

4. SUJETOS

La anticresis supone siempre la existencia de una obligación principal a garantizar. Las partes
intervinientes
en esta figura serán pues, de un lado el acreedor anticrético a cuyo favor se establece la garantía, y
de otro lado el constituyente de la anticresis, denominado anticresista. Normalmente este último es
el deudor principal, pero nada impide que pueda tratarse de un tercero. Coincidimos pues plenamente
con DIEZ PICAZO Y GUILECK cuando sostienen que se admite que por un tercero se constituya
anticresis para garantizar una deuda ajena, o sea, el inmueble sobre el que recae tal derecho no tiene
que ser en todo caso del deudor...".

4.1. El Anticresista:

Al igual que en el usufructo, la anticresis constituye una desmembración de la propiedad, por la cual
para establecerla es preciso tener respecto al bien la máxima capacidad. El anticresista deberá por
ello ser propietario del inmueble, gozar de plena capacidad de ejercicio y tener -la facultad de disponer
libremente del bien.

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Nada impide que el anticresista sea representado por otra persona, en concordancia con las normas
generales de los artículos 145 y siguientes del Código Civil. Tratándose de un acto de gravamen, el
encargo deberá alisarse de modo expreso y por escritura pública, con arreglo al artículo 156 del
mismo cuerpo legal.

4.1.1. Derechos del deudor anticresista:

a. Derecho de propiedad sohre el predio: Como todo derecho real de garantía, el deudor o el dueño
del inmueble dado en garantía, no pierde el derecho de propiedad. Puede disponer del inmueble
(sustituyéndolo por otro, o gravarlo) siempre que no se afecten los derechos del acreedor anticresista.
Sin embargo, es de notar que, si bien el deudor propietario puede enajenar el inmueble, en cambio
no puede trasmitir la propiedad a un tercero, porque hallándose el acreedor anticresista en posesión
del inmueble, no puede hacerle tradición de éste al comprador, requisito sin el cual el comprador no
tendría acceso al dominio.

Si no se paga la obligación garantizada, el acreedor podrá vender el bien dado en garantía. Pero
mientras esté vigente la obligación y ella no es exigible, puede el deudor o el constituyente, disponer
el predio dado en garantía, siempre que lo sustituya con otro, a satisfacción del acreedor y siempre
que la relación posesoria del acreedor, lo permita. Puede el deudor hipotecarlo, o el constituyente
hipoteca el bien dado en anticresis siempre y cuando el valor del bien consienta otro gravamen. Esto
serán, actos en ejercicio de las potestades del dueño, porque el deudor no pierde el derecho de
propiedad sobre el bien dado en garantía.

Es ese el que determina que al cumplirse la obligación se reclame la restitución del predio y el que a
su vez autoriza al deudor o al constituyente a oponerse al uso abusivo del predio.

El ejercicio del derecho de propiedad, puede ser, sobre las facultades de uso y disfrute, como en
el usufructo, puede ser ejercicio del derecho de propiedad sin tradición de la posesión como en la
hipoteca.

h. Derecho a oponerse al uso anormal del hien: Controla el modo como el acreedor administra
y explota el inmueble.

El acreedor anticresista, tiene la obligación de darle al bien su verdadero destino, sea que este destino
aparezca del contrato o sea presumible de las circunstancias (Art. 1681, inciso 1°) y si además no ha
de hacer uso imprudente del bien, ni contrarío al orden público ni a las buenas costumbres (Art. 1681,
inciso 7°). Si el acreedor anticresista, ha desnaturalizado el destino del predio y lo ha cambiado sin
consentimiento del propietario, o si usa imprudentemente el bien, dándole destino contrario a las
normas de orden público y a las buenas costumbres, el deudor o el constituyente, podrán formular
oposición, la que podrá ejercitarse extrajudicialmente, en forma directa al acreedor anticresista, para
que corrija su conducta respecto del bien o judicialmente, recurriendo ante el juez para que imponga
que el inmueble sea usado de acuerdo a su destino. La segunda parte del artículo 1078, aplicable
por disposición del artículo 1096 concede derecho al propietario de la prenda a oponerse a su
explotación, si ella constituye riesgo para el bien. Esta norma es aplicable a la anticresis. Si el
acreedor anticresista abusa del inmueble dado en garantía, podrá el propietario oponerse a ese uso
abusivo y pedir que cese.

c. Derecho a la restitución del bien o a la indemnización por su deterioro: el acreedor


anticresista, es responsable por el deterioro del predio o por su desaparición, aún que obedezcan a
incendio, si no prueba que el siniestro se ha producido por causa no imputable a él. Es igualmente
responsable por el deterioro causado por las personas, que haya admitido a la posesión del bien. Esa
responsabilidad nace del artículo 1683 del código civil, aplicable por disposición del artículo 1094. El

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propietario del bien inmueble entregado en anticresis, tendrá el derecho a que se indemnice su
deterioro o que reponga el bien, que se haya destruido totalmente. Esa responsabilidad del acreedor
anticresista, será directa si proviene de sus actos o de las personas que haya admitido a la posesión
del bien pudiendo así este demandar los daños y perjuicios inherentes a la culpa o negligencia en la
administración y explotación del inmueble. Si el deterioro proviniese de defectos inherente a
construcción del propio bien o a causas independientes del acreedor éste no tendrá responsabilidad
frente al propietario consiguientemente, no existirá el derecho a la indemnización restitución del bien.
Establece el articulo 1079, aplicable por disposición del articulo 1096 del código civil, parafraseando
esta norma en el caso de la anticresis, resulta pues el derecho del propietario del inmueble entregado
en garantía, de ser reembolsado por el deterioro parcial o total del bien, aunque ese deterioro
provenga de caso fortuito o fuerza mayor, salvo que el acreedor demuestre, que la pérdida o el
deterioro se habrían producido aún cuando no hubiese abusado del bien prendado.

a. Derecho a reclamar la restitución del bien: Finalmente, puede exigir la restitución del inmueble
cuando se extingue la obligación principal, reclamar la restitución del inmueble dado en garantía. Este
es un derecho que nace no solamente del derecho de propiedad, sino que expresamente está
señalado en el artículo 1080, aplicable al caso de la anticresis. El acreedor anticresista, que tiene la
posesión del bien está obligado a restituir el bien, cuando se cumpla la obligación queden satisfechos
los gastos de conservación, bajo responsabilidad.

De este derecho asimismo, emanará el otro relativo a la sustitución del inmueble, por otro de la misma
especie y calidad o el pago de su valor actual, en caso de destrucción total por culpa del acreedor.
Así también, lo dispone el código civil en la parte relativa a la prenda (Art. 1081).

• Derecho a inspeccionar el bien: Este no es un derecho que pueda ejercitarse en cualquier


momento.
Deben concurrir necesariamente los dos requisitos establecidos por la ley, es decir, que debe
existir una causa justificada para la inspección y avisarse con anticipación de siete días que ella
va ha ser practicada.

Debe entenderse como causa justificada, la que resulte de las circunstancias naturales o sociales, o
de las propias relaciones entre el acreedor y el deudor.

4.1.2. Obligaciones del deudor anticresista:

a. Obligación de entregar el bien: La anticresis constituye un derecho real de garantía que se


establece sobre un predio inmueble cuya posesión se entrega al acreedor para que lo use y
usufructúe, consiguientemente, no habrá anticresis, mientras no se haya hecho tradición del bien al
acreedor, sea por el deudor directamente o por un tercero que ponga su inmueble en garantía.

La anticresis se constituye solamente sobre cosas inmuebles.

La realidad de la anticresis, deriva de la transmisión de las facultades de disposición del bien y


también de su entrega y sometimiento a la posesión del acreedor. Consecuencia de la entrega, es
la posesión del acreedor y derecho al uso y disfrute del inmueble dado en garantía.

El acreedor no podría ejercitar esos derechos, si no se le entregase el inmueble, aunque su posesión


no es
gratuita y las rentas del predio, se compensarán con los intereses o el capital, en su caso.

La anticresis, obliga a la entrega, es decir, a la tradición del bien y por" eso se ha sostenido que
solamente hay anticresis sobre cosas inmuebles y no sobre derechos. Sin embargo podría
constituirse anticresis, sobre el derecho de copropiedad, en la porción correspondiente al deudor,
facultando al acreedor a percibir la renta correspondiente a dicha porción. Asimismo, se podrá

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constituir anticresis sobre un inmueble que haya sido objeto de usufructo. El usufructuario que tiene
la posesión del bien, puede darlo
en garantía y realizar la entrega del bien, por el plazo del usufructo. Pero en caso, de incumplimiento
de la obligación no será vendido el inmueble, sino el derecho de usufructo del deudor.

b. Obligación de no alterar la posesión del bien: La anticresis, tiene por objeto la entrega del
inmueble dado en garantía, para que el acreedor lo explote y atribuya esa explotación o los
rendimientos de esa explotación, al pago de los intereses o del capital. Es pues obligación del deudor
o del constituyente, en su caso, no alterar la posesión del acreedor, no podrá ejercitar acto alguno
que constituya perturbación de la posesión o desposesión del acreedor. Si esto ocurriese, puede el
acreedor, como poseedor ejercitar la legítima defensa posesoria normada por el artículo 920 o los
interdictos a que se refiere el artículo 921 del código civil. El artículo 990 del código de procedimientos
civiles, concedía expresamente al derecho de ejercer los interdictos de retener y recobrar, contra el
propietario.

El acreedor deberá tener su posesión tranquila, sin interrupciones, ni alteraciones.

c. Obligación de realizar reparaciones necesarias: Existen dos clases de reparaciones, que


pueden hacerse en el inmueble:

Las ordinarias, que están a cargo del acreedor anticresista. Son aquellas que se hacen para la
conservación de la cosa, cuyo desgaste ha sido causado por el uso normal y ordinario.

Las reparaciones necesarias o extraordinarias que están a cargo del propietario. Son aquellas
que la cosa exige debido a circunstancias especiales, cuando el desmedro se debe a hechos
extraordinarios. En este caso, es obligación del acreedor anticresista, dar parte al propietario de las
reparaciones urgentes que hacer. Y aún podrá realizarlas directamente, con conocimiento del
propietario, con derecho a reembolso, si se tratase de reparaciones absolutamente urgentes, así lo
establece el artículo 1682 del código Civil, aplicable por disposición del artículo 1094.

d. Obligación de pagar los tributos relativos al bien: el propietario de bienes inmuebles, tiene
diversas obligaciones tributarias relativas al bien. Se trata de impuestos, como el que grava el valor
del patrimonio predial, la renta, o los tárenos sin construir Esos gravámenes tributarios, deben ser
pagados por el propietario sea el deudor o el constituyente. En cambio, las gabelas municipales por
alumbrado público, baja policía, cuidado de parques, etc. estimadas como servicios públicos, deben
ser pagadas por el acreedor anticresista, de acuerdo con lo establecido por el inciso 3 del artículo
1681 del código civil, salvo que haya concierto entre las partes para el pago de los tributos, sea que
pague todos los tributos o algunos de ellos.

e. Obligación de rembolsar las mejoras: Nuestro código civil, reconoce en su artículo 916, tres clases
de mejoras:

Las necesarias, que impiden la destrucción o deterioro del bien.

Las útiles, que, sin ser necesarias, incrementan el valor del bien.

Las de recreo destinadas al ornato, lucimiento o mayor comodidad del poseedor.

En el caso de la anticresis, se reembolsarán las mejoras necesarias realizadas de buena o mala fe, porque
conservan el valor del bien. Así lo establece, además, la segunda parte del artículo 917 del código civil.

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En cambio, las mejoras útiles, se reembolsarán solamente cuando hayan sido hechas antes del
emplazamiento con la demanda para la devolución del bien. Las mejoras útiles deben resultar del
convenio entre el acreedor y el propietario. Si no fuese así, no serán reembolsables.

En cuanto a las mejoras de recreo, ellas no conceden derecho reembolso. La única acción que tiene
el poseedor, es la de poder retirarlas, sin daña del bien. Esta acción la ejercitará únicamente mientras
esté en posesión del bien, pues pérdida la posesión no podrá ejercitarse acción alguna.

El acreedor anticresista, como todo poseedor tiene derecho a ser reembolsado de las mejoras, y
podrá inclusive ejercitar el derecho de retención del bien, mientras no hayan sido reembolsadas. Así
establece el artículo 918 del código civil.

4.2. EL Acreedor:

El beneficiario de la anticresis es el acreedor de la obligación principal. La capacidad que le es exigida


dependerá, en consecuencia, de la obligación de que se trate.

4.2.1. Derechos del acreedor anticresista: El acreedor anticresista tiene los siguientes derechos:

a. Derecho a la posesión y a los frutos: La anticresis otorga al acreedor, la condición de


usufructuario del bien dado en garantía, autorizándolo pata percibir sus untos. Pata poder obtenerlos,
el acreedor deberá ejercitar la posesión del bien, que es el ejercicio del valor de uso.

Ese disfrute no es gratuito, pues los frutos se imputarán de todos modos, sea al pago de los intereses
del capital o a la amortización de la deuda, es decir el disfrute del bien será necesariamente oneroso.
El artículo 1092 así lo dispone pues se trata de una norma tutelar, de los derechos del deudor, para
impedir que el silencio de la compensación entre ñutos e intereses pueda servir a la usura.

Puede el acreedor disfrutar del bien, directa o indirectamente por medio de oirá persona. El acreedor
podrá arrendar el bien dado en anticresis y percibir la renta, que es fruto civil. Pero en ningún caso
podrá obtener mayor renta de la que se señaló en el contrato.

b. Derecho a la retensión: El objetivo fundamental de este es, asegura el cumplimiento de la


obligación. La entrega del bien inmueble, que hace el deudor o el constituyente, resulta el derecho
que tiene el acreedor de retener el bien en su poder, mientras no haya sido pagada la obligación.
Para ejercitar ese derecho, el acreedor deberá estar en posesión del bien, directa o indirectamente.
Solo así podrá retener el bien en su poder, mientras no se pague la deuda.

Sin embargo, este derecho no podrá ser ejercido, en cualquier caso. El artículo 1095 del Código civil
establece: "el acreedor no puede retener el inmueble por otra deuda, si no se le ha concedido el
derecho", así el acreedor no podrá retener el inmueble dado en garantía de una obligación, por otra
que existiese a cargo del mismo deudor, si es que expresamente no se le hubiese concedido dicho
derecho. Solo podrá haber retensión del bien dado en garantía, por una segunda obligación si
expresamente se le ha facultado al acreedor para ejercitarla. Sí no hubo esa autorización no podrá
retener el bien del deudor.

El acreedor puede hacer valer su derecho de retención no solo contra el deudor sino también contra
terceros adquirientes del inmueble.

c. Derecho a que el bien dado en garantía sea sustituido


d. Derecho a vender el hien dado en garantía: Si la deuda garantizada no es cumplida, podrá el
acreedor pedir la venta del bien dado en garantía.

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El artículo 1096 del código dice: Son aplicables a la anticresis, las reglas establecidas para la prenda
en lo que no se oponga a las consignadas en este título". Consiguientemente, si se hubiese pactado
en el contrato de anticresis, la forma de venta directa del inmueble entregado, deberá respetarse ese
pacto y podrá venderse directamente el bien dado en garantía sin tener en consideración su
naturaleza inmobiliaria. Pero si no se hubiese pactado la forma de la venta, deberá precederse a la
venta judicial, en contrario con lo establecido por el artículo 1069 del código sustantivo que autoriza
al acreedor a proceder a la venta, con solo la notificación del deudor, con anticipación de ocho días.
Esta venta directa por el acreedor, puede ser atentatoria a la garantía del deudor, contenida en el
artículo 1066, relativa a la nulidad del pacto comisorio.

e. Derecho al pago preferencial: La norma remisiva del artículo 1096, hace aplicables a la anticresis
las normas de la prenda, dentro de las cuales el artículo 1068, ¡establece el derecho preferencia!,
que tiene el acreedor prendario frente a otros acreedores. Sin embargo, debemos esclarecer, que la
anticresis como derecho real de garantía, determina el pago preferente del acreedor, frente a tos
acreedores quirografarios, que no pueden tener la posesión del bien dado en anticresis y frente a los
acreedores hipotecarios, posteriores a la constitución de la anticresis.

Si la anticresis, fue celebrada por escritura pública, como lo dispone la ley, su fecha será la
determinante de la preferencia. Serán preferentes las hipotecas anteriores, pero no las posteriores a
la anticresis, pues ellas se constituyeron a sabiendas de la obligación, que garantizaba el inmueble
hipotecado, y subordinándose en todo caso a los efectos de la anticresis.

De la preferencia gozará el acreedor, mientras tiene el inmueble dado en garantía, en su poder. Si


lo hubiese abandonado o hubiese renunciado a retenerlo, no podrá ejercitar el derecho a ser pagado
preferentemente. Es que el pago preferente, es la consecuencia de la posesión y de la retención
de la garantía. Carecería de objeto el propio derecho real de garantía, si el acreedor no ha de ser
pagado preferentemente.

f. Derecho a dar por vencido el pago: El acreedor anticresista, como cualquier acreedor, tiene
derecho a dar por vencido el plazo de la obligación, en los toes casos establecidos en el artículo. 181
del código civil:

Cuando el deudor resulta insolvente después de contraída la obligación, salvo que garantice la deuda.

Cuando no otorgue las garantías a que se hubiese comprometido.

Cuando el bien dado en garantía disminuyese de valor, por acto del deudor o por hechos no

imputables a éste.
El derecho a dar por vencido el plazo, es un derecho del acreedor, sobre todo si se trata de un derecho
real de garantía, como la anticresis, en que no se ha cumplido con la entrega del inmueble que debe
garantizar la obligación.

El artículo 1071, relativo a la prenda, aplicable a la anticresis establece dos supuestos, en los que el
acreedor podría solicitar la caducidad del plazo otorgado al deudor

Cuando el deudor no cumple con entregar el bien ofrecido en garantía, norma que coincide con
Art.181 inc.2 código civil.

Cuando no cumple con sustituir el bien dado en garantía, en los casos señalados en el artículo 1072,
es decir, cuando el bien dado en garantía resulta no ser del deudor o del constituyente; o Cuando el
bien dado en garantía es insuficiente por culpa del deudor o por vicio inherente al bien; o cuando el

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acreedor ha sido engañado sobre el bien dado en garantía.
No todas las normas son aplicables a la anticresis, por ejemplo: pues como sabemos la anticresis se
perfecciona con la tradición del inmueble, es decir deberá entregarse el inmueble y no podríamos
hablar de una norma relativa a la promesa de anticresis. Sólo serán aplicables a la anticresis, los
casos en los que el inmueble no sea del deudor o del constituyente; o haya habido engaño del
acreedor sobre la situación material o jurídica del inmueble dado en garantía, cuando el inmueble
resulte insuficiente por culpa del deudor o por vicio del inmueble.

En estos casos, si no es sustituido el bien dado en garantía, tendía el acreedor que dar por vencido
el plazo y exigir el cumplimiento de la obligación.

g. Derecho al reembolso de los gastos de conservación: El acreedor utiliza el inmueble dado en


garantía y esa utilización, puede ocasionar su desmedro. Consiguientemente, deberá hacer las
reparaciones ordinarias, para conservar la productividad del predio, las cuales no serán
reembolsables (Art. 1013 y 1014 C.C.). Pero si realizase gastos extraordinarios para la conservación
del bien, es lógico que esos gastos serán reembolsados, salvo que en el contrato de anticresis se
haya pactado otra cosa. Serán reembolsables solamente los gastos en reparaciones extraordinarias,
destinadas a la conservación del bien, que se devolverá al deudor. El reembolso de las reparaciones,
esta más bien subordinado al acuerdo de las partes, antes que a la ley.

h. Derecho al reembolso de mejoras: Se aplicarán a la anticresis, las reglas relativas a las mejoras
necesarias, en cualquier caso, dado que estas están destinadas a evitar la destrucción del bien.

Estas mejoras, serán de todos modos reembolsadas. Dada su naturaleza y su destino, no es


necesaria autorización previa alguna y el acreedor podrá realizarlas, aun sin conocimiento del deudor,
o del propietario.

Tratándose de las mejoras útiles, es decir de aquellas que sin ser necesarias, incrementan el valor
del bien, no pueden realizarse sin estar concertadas. Si las mejoras útiles hubiesen sido hechas sin
autorización del deudor o del propietario del predio, no serán reembolsadas.

i. Derecho del ejercicio de las acciones posesorias y petitorias: El derecho al ejercicio de las
acciones posesorias, no es solamente el derecho a la defensa judicial de la posesión. Puede como
cualquier poseedor-, el amparo del artículo 920 del código civil, Ejercitar la legitima defensa posesoria
y por si solo sin la presencia de la autoridad rechazar la turbación de la posesión o recuperarla, si ha
sido desposeído, sin que medie intervalo de tiempo entre la turbación y el rechazo o entre la
desposesión y la recuperación.

Podrá, asimismo, ejercitar los interdictos legítimamente posesorios, es decir, los de retener y recobrar
y podrá finalmente ejercitar también, las denominadas "acciones posesorias", estimadas como una
variedad de acción judicial destinada a la defensa del mejor derecho de posesión. En ese sentido, el
anticresista, podrá confrontar su título posesorio, con el de usufructuario o el del arrendatario.

El acreedor anticresista que involuntariamente haya perdido la posesión por más de un año, podrá
ejercitar las acciones reivindicatorias que corresponderían al deudor o constituyente. Ese derecho
nace de la propia naturaleza del derecho real de garantía, que reside fundamentalmente, en la
posesión del inmueble dado en garantía, pero, además, resulta de la naturaleza del derecho real de
garantía, frente a la cual, no hay un sujeto pasivo de la obligación de hacer poseer el bien en garantía.
Una vez entregado el inmueble al acreedor, asumirá directamente la defensa de su posesión, sea a
través de la legítima defensa, los interdictos, las acciones posesorias o las acciones reivindicatorias,
que corresponderían al constituyente.

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La retención del inmueble en poder del acreedor anticresista, es el aspecto más importante de la
garantía. Consiguientemente, el acreedor, deberá estar autorizado no sólo para ejercitar las acciones
posesorias, sino también, para el ejercicio de las acciones petitorias, pero, además, deberá gozar del
derecho a reivindicar el bien, si hubiese sido privado de la posesión, por más de un año.

Obligaciones del acreedor anticresista


a. Obligación a conservar el hien dado en garantía: (Art. 1681 inc. 1, 10 C.C.). Es obligación del
acreedor anticresista, que entra en posesión del inmueble dado en garantía, autorizado para
explotarlo y percibir sus frutos el conservar dicho bien, concediéndole su verdadero destino, sin
desnaturalizar" su finalidad, ni cambiándole su contenido. Pues deberá devolverlo al cumplirse la
obligación, sin mas deterioro, que el causado por el uso normal y ordinario.

b. Obligación de pagar los servicios públicos: (Art. 1681 inc.3 aplicable por disposición del Art.
1094 C.C.). Se consideran como servicios públicos, aquellos que presta la administración, central o
municipal al exterior del predio. Constituyendo obligación del anticresista, el pago de los servicios
públicos suministrados en beneficio del predio, debe considerarse que ese pago no es reembolsable
por el deudor, ni puede ser imputado como incremento de la obligación del deudor. Se trata de una
obligación impuesta por la ley y su cumplimiento no puede ser descargado en el deudor.

c. Obligación de dar aviso en caso de usurpación, perturbación o imposición de servidumbre:


El
acreedor, podría en forma directa, rechazar las pretensiones de usurpación, la perturbación de su
posesión o la pretensión de imponer una servidumbre. Sin embargo, por disposición del inciso 4° del
artículo 1681, debe el cualquier usurpación, perturbación o imposición de servidumbre, que se intente
contra el bien.

Debe entenderse como usurpación, el despojo total o parcial del inmueble dado en garantía; es decir,
la privación de la posesión del anticresista sobre todo o sobre parte del bien dado en garantía.

La perturbación, no constituye desposesión, pero si alteración de la relación posesoria por un hecho


de persona extraña, contra la cual, bien podría el anticresista, como poseedor, ejercitar el interdicto
pertinente, tal como lo autoriza el artículo 921 del código civil.

En cuanto a la imposición de servidumbre, se trataría de una forma de perturbación de la posesión,


pues la servidumbre solamente nace de la voluntad de la ley. No se puede imponer servidumbre de
hecho.

d. Obligación de permitir la inspección del predio: (Art.1681 inc. 5 C.C.). El arrendatario, está
obligado:
"A permitir al arrendador, que inspeccione por causa justificada el bien, previo aviso de siete días".

El acreedor anticresista deberá permitir que el deudor o el propietario, en su caso, inspeccionen el


predio, previo aviso y solo cuando concurran circunstancias importantes que justifiquen la inspección.

e. Obligación de hacer las reparaciones que le correspondan: (Art. 1681 inc. 6 C.C.). En la
locación - conducción, las reparaciones son resultado del contrato, es decir, de la voluntad de las
partes. Consiguientemente, el acreedor anticresista, estará obligado a realizar reparaciones
concertadas con el deudor o el propietario. Si no hubiese concierto sobre las reparaciones, serán de
aplicación las normas de los artículos 1680 y 1682 código civil.

En el caso de reparaciones urgentes, el arrendatario (en este caso el anticresista) está obligado a
darle aviso inmediato al arrendador (en este caso al propietario), bajo responsabilidad de los,
perjuicios que sobreviniesen por falta de ese aviso. Pero por disposición del propio articulo 1682 en

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caso de reparaciones urgente podrá hacerlas directamente el arrendatario dando aviso al arrendador
y con cargo de reembolso. Si en el curso de la anticresis tuviese que hacerse reparaciones urgentes
que no pueden diferirse, el anticresista deberá tolerarlas, aunque importen la privación del uso de
una parte del bien dado en garantía. Así lo establece el artículo 1673 del código civil que también
será aplicable a la anticresis.

f. Obligación de no hacer uso imprudente del bien: la desnaturalización del bien o de su


utilización imprudente en contra de las normas de orden público y las buenas costumbres, constituiría
un abuso del bien dado en garantía, que justificaría la oposición del deudor o del propietario, en su
caso.
El uso imprudente del bien, no constituye causal de fenecimiento de la anticresis, debido a que ella
está vinculada a la obligación principal.

g. Obligación de no introducir cambios en el hien. sin asentimiento del deudor: (Art. 1681 inc
8 C.C.). Aplicando esta norma a la anticresis, resulta que el acreedor anticresista, no podrá hacer
ninguna modificación en el bien, sin el consentimiento del deudor o del propietario.

Se comprenderá únicamente la alteración física del predio, realizada sin consentimiento del deudor
o del propietario. Esa alteración significara, el cambio de la apariencia del bien, realizado sin el
consentimiento del propietario.

h. Obligación de restituir el hien al finalizar la anticresis: (Art. 1080 y 1681 C.C. aplicables a la
anticresis.).

Existe pues, de parte del acreedor anticresista la obligación de devolver el predio en garantía, al
cumplirse la obligación garantizada; pero no podrá reclamarse la devolución del predio, al vencerse
el plazo del contrato, pues el acreedor, tiene el derecho de retensión sobre el predio hasta el momento
en que sea pagada la obligación. Una vez pagada la obligación, el acreedor no puede demorar la
restitución del predio del deudor o del constituyente. Si no lo hace será responsable por el perjuicio
que la demora en la devolución ocasione.

i. Obligación de responder por el deterioro del hien: El acreedor anticresista está obligado a
responder por el deterioro que sufra el predio dado en garantía. Constituyen sus obligaciones, cuidarlo
diligentemente y no causarle modificaciones no autorizadas. Consiguientemente, cualquier
menoscabo o deterioro del predio, aun cuando deriven de incendio si no se prueba que no ha sido
por causa no imputable, deberá ser de responsabilidad del acreedor. (Art. 1683 C.C.).

"Es también, responsable por la perdida y el deterioro ocasionados por causa imputables alas
personas que ha admitido, aunque sea temporalmente, al uso del bien". Tratándose de la anticresis,
que se constituye sobre bien inmueble, no seta aplicable la norma relativa a la pérdida. Solamente,
pueden perderse, extraviarse las cosas muebles.

j. Obligación de no ceder el usufructo del bien sin conocimiento del deudor: El acreedor
anticresista, no tiene derecho a obtener del inmueble mayor beneficio que la renta señalada en la
escritura, con la cual se compensará el interés. Si el acreedor anticresista arrendase el bien dado en
anticresis y por ese arrendamiento cobrase una cantidad excedente a la renta convenida, estaría
obteniendo utilidad negatoria de la compensación equitativa entre renta e intereses.

Consiguientemente, el acreedor anticresista no podrá sin conocimiento del deudor o del propietario
ceder el usufructo del bien. Esta es una obligación, que resulta de la aplicación del artículo 1681
inciso 9 del código civil que prohíbe al arrendatario, subarrendar o ceder el arrendamiento total o
parcial sin asentamiento escrito del arrendador.

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k. Obligación de rendir cuentas: Puesto que el acreedor anticresista esta obligado a imputar los
frutos percibidos al pago de los intereses y del capital adecuado, obvio es que esta obligado a rendir
cuentas, a menos que se trate de una anticresis compensatoria.

5. OBJETO

La anticresis es una garantía real cuya aplicación se encuentra restringida a los bienes inmuebles.
Cabe anotar, al respecto que, dada la naturaleza de la institución, el inmueble debe ser "fructífero",
es decir, capaz de ser sometidos a relaciones jurídicas Susceptibles de producir frutos.

Puede que los frutos sean naturales, civiles e industriales, y que tradicionalmente pueden ser objeto
de Anticresis los inmuebles productores de éstos, en principio, todo inmueble podrá calificarse de
fructífero, porque frutos naturales podrá no darlos, pero si frutos civiles e industriales (así
arrendamientos).

Por último, la anticresis no requiere que el inmueble esté produciendo frutos cuando se constituya,
sino que precisa sólo de su potencia productora.

6. REQUISITOS DE LA CONSTITUCIÓN

6.1. Condiciones de Fondo:

Como en la prenda, las condiciones de fondo son tres:


La legitimación del constituyente: La anticresis puede ser constituida por el propietario, los
condóminos y el usufructuario, aunque en este último caso, la duración está supeditada a la del
usufructo. Si el constituyente no está legitimado para establecer este derecho, pero luego adquiere
la propiedad o el usufructo, rige el principio de la convalidación.

La capacidad de las partes: el Código Civil la exige necesaria para disponer. Corno la enajenación
de frutos futuros entra en la categoría de los actos de disposición, no puede constituir anticresis el
que únicamente tiene poder pata ministra.

La entrega del inmueble: como el contrato que da nacimiento a la anticresis es real, sólo se
perfecciona con la entrega del inmueble al acreedor. El modo queda subsumido en el título.

6.2. Condiciones de Forma:

La constitución del derecho real de anticresis es formal: porque exige el otorgamiento de escritura
pública, conforme al artículo 1092 del Código Civil deviniendo esta formalidad AD SOLEMNITATEM,
porque es bajo sanción de nulidad; y pata oponerla a terceros se necesita también la inscripción en
el Registro de la propiedad inmueble. Además, es indispensable la tradición de la cosa, sin la cual el
acreedor no adquiere sobre ella ningún derecho real.

6.3. Pactos Permitidos y Prohibidos:

Está permitido en cambio pactar la compensación de los frutos con los intereses en su totalidad o
hasta determinada concurrencia. Con el propósito de evitar negocios usurarios y perjuicios derivados
de la situación apremiante en que pueda encontrarse un deudor, el Código prohíbe los siguientes
pactos:

Toda convención que le atribuya al acreedor el derecho de hacer vender por sí el inmueble que tiene
en anticresis; la venta debe ser siempre judicial.

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Las cláusulas que autoricen al acreedor a tomar la propiedad del inmueble por el importe de la deuda,
si ésta no se pagara en su vencimiento.

Las cláusulas que hicieran al acreedor propietario del inmueble por el precio que fijen peritos elegidos
por las partes o de oficio

Bien entendido que estas cláusulas son nulas solamente cuando figuran en el contrato de anticresis,
pero no si se convienen con posterioridad. Esta conclusión se impone en vista de que el deudor
puede, sin embargo,

7. EXTINCIÓN

Ha de estimarse como modos o formas de extinción de la anticresis, todas aquellas causas que
extinguen la relación de derecho real entre el acreedor y el bien dado en garantía. Nuestro Código
Civil no se pronuncia de modo expreso sobre las causas de extinción de la anticresis, por lo que
debemos considerar aplicables aquellas que determinan la extinción de la prenda, siempre y cuando
no sean incompatibles.

De ese modo, por remisión del artículo 1096 del Código vigente, podemos enumerar como causas
de extinción de la anticresis las siguientes: Pueden ser de dos clases:

7.1 Modos Directos:

Los modos directos de la extinción de la anticresis, aquellos que emanan de la propia cosa dada en
garantía. Consiguientemente pueden ser.

a. La destrucción del bien: Cuando se habla de la destrucción del bien, como modo extintivo de la
anticresis, hay que entenderlo como el bien inmueble dado en garantía. Cuando nos referimos a que
la anticresis se extingue por destrucción del bien, nos estamos refiriendo a la desaparición física de
la cosa dada en garantía.
Sin embargo, la desaparición física de la cosa, no libera al deudor de garantizar la obligación si ella
está pendiente. Desaparece la anticresis sobre el bien destruido, pero no desaparece la obligación
de garantizar la deuda.

Cabe mencionar que la hipótesis de destrucción del bien objeto de la garantía, sea por culpa del
acreedor, o sin mediar causas imputables a éste, se ve regulada por los artículos 1081 y 1082 del
Código Civil. Estos dispositivos se ubican en la normativa relativa a la prenda, pero son de aplicación
a la anticresis en virtud de la norma remisoria del artículo 1096 del código civil.

Aún en los casos, en que el acreedor hubiese tenido que proceder a la demolición del predio que
amenaza ruina; el deudor siempre tendrá la obligación de garantizar el pago de la deuda.

Es decir, que desaparece la cosa dada en anticresis, pero no desaparece la relación obligacional
principal, ni la relación de garantía.

b. Renuncia a la anticresis por el acreedor: La renuncia del acreedor se admite en aplicación


del principio de la autonomía de la voluntad. Dada la formalidad impuesta para la constitución de
la anticresis, estimamos que la renuncia debe ser expresa y revestir la misma forma, es decir, la
escritura pública.

Si se produce la manifestación de voluntad del acreedor de renunciar a la garantía anticrética, acaba


la anticresis, por extinguirse la relación de garantía. De obligación con garantía real, se habrá pasado
a una obligación simple, sin garantía o a una obligación con garantía sin tradición del bien sobre el

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cual se constituye la garantía. En este caso, se extinguirá la anticresis, ya no existirá la obligación de
entregar al acreedor un bien inmueble, autorizándolo para su disfrute, pero se sustituirá la garantía,
por otra que no obligue al deudor a la entrega del bien.

La renuncia ha de constituir manifestación de voluntad expresa o tácita (Art 141 C.C.). Si el acreedor
devuelve la posesión del inmueble al deudor o al constituyente, expresando que no desea la garantía,
porque tiene suficiente confianza en el deudor, se tratará de una renuncia expresa. Si el acreedor,
sin expresar su voluntad, simplemente devolviese la sesión del bien, se tratará de una renuncia tácita.
Pero en todo caso de renuncia, la posesión del bien dado en garantía, debe volver al deudor o al
constituyente.

c. Confusión o consolidación: Si el acreedor adquiere el derecho de propiedad sobre el bien dado


en garantía, se producirá la consolidación de las condiciones de acreedor y de propietario de la
garantía, en una sola persona. En este caso también extingue la anticresis, pues el sujeto no puede
garantizarse así mismo y otorgarse garantía real. La confusión o consolidación significa que una sola
persona adquiere las condiciones de acreedor y deudor. Tratándose de la anticresis, la confusión o
consolida solamente puede operarse en la persona del acreedor, cuando este adquiere el predio dado
en garantía. Esa adquisición no podrá ser en ningún modo el pago de la obligación con el predio dado
en garantía, sino que debe obedecer a una causa distinta y extraña a la obligación.
Consiguientemente, puede suceder que se extinga la obligación principal, o que subsista dicha
obligación, con garantía diferente. Se extinguirá la obligación, si con el precio de venta, o con parte
de él, se ha hecho pago de la deuda. Y no se extinguirá la obligación, si el precio de venta se ha
entregado al deudor o al Constituyente, lo que puede suceder en obligaciones a plazo (no vencido).

No podrá producirse la consolidación a favor del deudor, porque este tendría que adquirir el derecho
a la obligación, es decir, pagarla y esta es otra forma de extinción de la anticresis.

d. Venta y expropiación del bien: Cuando nos referimos a la venta del bien, nos referimos a la
que haga el acreedor para el pago de la obligación. La venta que haga el deudor en ejercicio de su
derecho de propiedad, puede constituir una sustitución de la garantía, que es otra forma de
extinguir la anticresis.

Si el acreedor saca a la venta el bien dado en garantía y se realiza dicha venta, entonces se habrá
acabado la relación de garantía; no solo se habrá extinguido la anticresis sobre determinado
inmueble, sino que se habrá producido la extinción de la relación de garantía, por mucho que la
obligación principal no haya sido totalmente pagada. Se habrá acabo la anticresis constituida sobre
determinado inmueble, aunque su valor no haya alcanzado para pagar totalmente la obligación.
Teniendo su fundamento en el "ius imperium del Estado, en caso de expropiación deberá
considerarse extinguida la anticresis. El predio dado en garantía pasa a poder del Estado o de la
entidad paraestatal expropiante y se liberara de la carga que pesaba sobre el. La expropiación, es
también una forma de enajenación compulsiva por parte del estado, aun en contra de la voluntad del
propietario. En todo caso, el predio dado en garantía, cambiaría de dueño y consiguientemente se
libraría del gravamen.

Esto es consecuencia de la teoría exclusivista recogida por nuestra legislación relativa a expropiación,
que excluye a los terceros del procedimiento de expropiación y exime al Estado de cualquier
responsabilidad frente a los mismos.

e. Sustitución de la garantía por otra: La anticresis, se extingue también cuando la cosa es


sustituida por" otra de la misma naturaleza, o cuando cambia la naturaleza de la garantía. Puede
suceder que se haya constituido anticresis, sobre un predio y que este predio tuviese que ser vendido.
Podrá en este caso, el deudor o el propietario, sustituir el inmueble dado en garantía por otro, mientras

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está vigente la obligación, o puede suceder que el acreedor" prefiera una garantía prendaria o una
garantía hipotecaria sobre el mismo bien inmueble o sobre otro. Puede haber muchas formas de
sustituir la garantía, pero mientras esté vigente la obligación, existirá siempre la obligación de
garantizarla. Esto es que se acabará la anticresis sobre determinado inmueble, pero no se acabara
la obligación de garantiza la deuda. Quiere decir, que la Sustitución de la garantía, extingue la
anticresis sobre determinado inmueble, pero no extingue ninguna relación de garantía, ni la obligación
principal.

7.2 Modos Indirectos:

Son aquellos que hacen cesar la relación de derecho real, por haberse extinguido la obligación
principal. Consiguientemente, serán modos indirectos de extinción, todos los modos de extinción de
las obligaciones o deudas en dinero, tales como:

a. El pago: El pago de la deuda constituye la forma más importante de extinguir la anticresis. La


anticresis, como derecho real de garantía, es un derecho accesorio a la obligación principal. No tiene
existencia autónoma. Existe solamente, si existe la obligación principal y se extingue cuando dicha
obligación se acaba.

Se estimará pagada la obligación, cuando haya sido ejecutada íntegramente la prestación en que
dicha obligación consiste (Art. 1220 C.C.). Es decir, cuando se haya pagado la deuda en que consistía
la prestación y sus intereses y demás los gastos de conservación del bien (Art. 1080 C.C.).

El pago puede realizarse:

En forma de consignación (Art. 1251 C.C.), si esta no ha sido impugnada, o si la impugnación ha sido
rechazada.

Por subrogación, (Art. 1260 C.C.)

Dando en pago, es decir, cuando el acreedor recibe como cancelación total o parcial una prestación
diferente a la que debía cumplirse (Art. 1265 CC)

Por novación, (Art. 1297 C. C.), caso en el cual no se transmitirán a la nueva obligación las garantías
de la obligación extinguida (Art. 1283 C.C.).
Por compensación, (Art. 1288 C.C.).

Por transacción.

En cualquiera de las formas de extinción de la obligación principal, se extingue también la garantía


anticrética.

b. La prescripción extintiva de la deuda: Si la obligación principal, ha prescrito porque el acreedor


no ejercitó oportunamente las acciones destinadas a su pago, dejará de tener existencia la anticresis.
El deudor o el propietario, en su caso, podrán reclamar la devolución del bien dado en garantía.

Los términos de prescripción de las obligaciones, están señalados en el artículo 2001 del código civil.
La inexistencia de la obligación principal, conllevará la desaparición o extinción de la garantía
anticrética.

c. La anulación, rescisión o resolución de la obligación: En el caso de la anulación, dejará de


existir la obligación, sea desde que se constituyo, o desde la declaración judicial de nulidad, en caso
de anulabilidad. Se trata de la presencia de elementos que hacen ineficaz el acto jurídico.

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El artículo 1370 del código civil, define la rescisión, como "que deja sin efecto un contrato por causal
existente al momento de celebrarlo".

El articulo 1371, define la resolución del acto jurídico, como aquella que "deja sin efecto un contrato
válido por causal sobreviniente a su celebración".

La diferencia entre la rescisión y la resolución reside en la oportunidad en la que se presenta el


germen de la ineficacia del acto jurídico. Si ese germen existía ya en el momento de celebrar el acto
jurídico, habrá rescisión, y si naciendo válidamente el acto jurídico, el germen de su ineficacia se
presenta después, habrá resolución. En ambos casos resulta ineficaz la obligación principal.

Con la sentencia rescisoria es retroactivo el acto jurídico, vale decir, la obligación principal en la
anticresis dejará de tener eficacia desde el momento mismo en que fue celebrado, mientras que el
caso de resolución, esta no opera retroactivamente. Entonces el acto jurídico dejara de tener eficacia
desde el momento de la demanda o cuando se presentaron las circunstancias que hicieron ineficaz
el contrato.

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