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Características e innovaciones tecnológicas de la segunda revolución industrial

Las principales características de la Segunda Revolución Industrial fueron las


siguientes:

 El hierro fue sustituido por el acero en la industria.


 Se reemplazó el vapor por la electricidad y se empezaron a utilizar los
derivados del petróleo como una importante fuente de energía.
 Se dio la introducción de la maquinaria automática para administrar y
poner en funcionamiento a otras máquinas.
 Se dieron importantes cambios en los transportes y las comunicaciones.
 Aplicación de la ciencia a la industria.
 Se crearon nuevas formas de organización capitalista: imperialismo,
maquinismo y gran industria.
 Se descubrió la electricidad.
 Se automatizaron las máquinas que ya existían.
 Se inventó el aeroplano.
 Surgió la teoría de la evolución de las especies de Darwin.

Innovaciones:

Fueron muchos los inventos que surgieron durante la Segunda Revolución


Industrial, entre ellos podemos mencionar los siguientes: la máquina de
vapor, el avión, el teléfono y telégrafo, los automóviles y la bombilla de luz.
Se desplazó el hombre por las máquinas, se abarataron los costos
de producción y de transporte, se crearon empresas con nuevas técnicas
industriales, se construyeron y exportaron máquinas a países
industrializados, nació el proletariado industrial que se enfrentó al capitalismo
empresarial dando como origen las luchas sociales.
Los sistemas de transporte y de la comunicación eran más y nace el ferrocarril
eléctrico y el barco con motor de caldera que ayudaron al comercio.
El desarrollo del ferrocarril fue la gran empresa del siglo XIX y trajo
consecuencias positivas para la economía facilitando el traslado
de mercancías, exportación e importación a otros países. Desde el punto de
vista industrial, impulsó la producción de raíles, vagones y locomotoras. Los
transportes desarrollaron las comunicaciones por medio de la construcción
de carreteras, y se produjo un aumento de la población.
Durante la Segunda Revolución industrial se lograron descubrir nuevas fuentes
de energía que daban mejor resultado que las que existían, por lo que se
empezó a utilizar la electricidad y el petróleo. Con el uso del petróleo se
lograron inventar los motores de explosión y esto generó una gran cantidad
de nuevos inventos en la industria. Se sustituyó el uso del hierro por el acero y
se reemplazó el uso del vapor por los derivados del petróleo.

Monopolios y carteles

Los monopolios lograron determinar las condiciones de venta de gran parte de


los productos, fijando los precios y obteniendo mayores ganancias. Aunque,
los monopolios, lograban tener un mayor control de los mercados, no
eliminaron por completo la lucha por la competencia. Simplemente entre los
propios monopolios existentes o entre las empresas que se mantuvieron al
margen de los carteles, no hubo competencia, pero si hubo una competencia
más agresiva en los mercados internos.
Gracias al imperialismo existente en aquella época, como bien explicamos,
se extendieron los monopolios. El interés de las grandes potencias era invertir
en otros territorios para controlar la producción y el transporte de materias
primas, mano de obra y máquinas. A partir de finales del siglo XIX las grandes
potencias entraron en una intensa competencia por el control de los mercados
y se repartieron el m
Imperialismo
El Imperialismo es un fenómeno que se dio en las potencias industriales
europeas con el objetivo de conquistar y controlar diversos territorios en otros
continentes. La segunda Revolución Industrial, supuso la división del mundo
en dos grandes bloques, los países industrializados y los países no
industrializados, Los países industrializados “sometieron” a los países no
industrializados. Es el denominado imperialismo, practicado
mayormente por los países europeos. A principios del siglo XIX
Europa marcaba claramente su hegemonía e imponía su cultura y sus modelos
técnicos, económicos y comerciales. El mundo dependía de ellos.

Imperialismo sobre Asia y África


Los nuevos imperios coloniales se centraron en Asia y África. Las antiguas
colonias habían sido de asentamiento y los emigrantes habían creado
sociedades que pretendían ser similares a las europeas, frente a las nuevas
colonias que fueron, sobre todo, territorios de ocupación, donde una minoría
europea no se mezclaba con la autóctona y ejercía el control político y
económico.

La ocupación de Asia

En el siglo XIX, las principales potencias colonialistas europeas occidentales,


especialmente, Gran Bretaña y Francia, así como Rusia, Estados Unidos y
Japón, intervinieron activamente en el continente asiático. Gran Bretaña se
concentró en la India, la “joya de la Corona”. En el siglo XVIII, la Compañía
Inglesa de las Indias poseía o controlaba los puertos de Madrás, Calcuta y
Bombay. Tras las revueltas de los cipayos –soldados indígenas del ejército
británico- de 1857, el gobierno británico asumió directamente el control de la
India, estableciendo una administración gobernada por un virrey. La India fue el
más acabado ejemplo del imperialismo británico. La reina Victoria fue
proclamada emperatriz de la India en 1877. Para garantizar una zona de
seguridad alrededor de la colonia, los británicos se enfrentaron a los franceses
para controlar Birmania (1886).
El imperio ruso aceleró, durante el siglo XIX, su tradicional expansión hacia
Siberia. En la segunda mitad del siglo más de cinco millones de rusos
emigraron a las nuevas tierras siberianas. Uno de los motores de la expansión
por Siberia fue la construcción del famoso ferrocarril transiberiano. Los rusos
intentaron, además, expandirse hacia el sur. Por esta zona llegaron hasta los
límites de la India, generando un largo litigio con los británicos por el control de
Persia y Afganistán, así como por el Tíbet. La otra gran rivalidad colonial de los
rusos fue con los japoneses. En 1904-1905 se produjo la guerra ruso-japonesa,
en la que el gigante ruso fue vencido por un Japón en plena expansión imperial
en el continente.

La intervención en China se convirtió en un asunto conflictivo durante el siglo


XIX. El país no fue ocupado por ninguna potencia aunque algunos países
europeos consiguieron establecer algunos enclaves comerciales. Los británicos
deseaban equilibrar sus compras de té y seda chinos con la venta de opio que
traían de la India. El gobierno chino prohibió en el año 1839 la entrada de opio,
pero los ingleses decidieron seguir vendiéndolo. Este hecho desembocó en las
guerras del opio, que finalizaron con el Tratado de Nanking de 1842. Este
tratado proporcionó a la Gran Bretaña el enclave de Hong Kong y la apertura
de doce puertos al comercio. Pero este tratado tuvo otra consecuencia: la
demostración de la debilidad del Imperio chino ante Occidente. En el último
tercio del siglo XIX y primeros años del XX se produjo un verdadero acoso
occidental y japonés sobre China. Francia consiguió una zona de influencia en
el sur. En el nordeste, en la región de Manchuria entraron rusos y japoneses.
Los alemanes y británicos se situaron en la península de Shandong. Éstos
últimos también controlaron zonas en el sudeste y en el Yangtsé. Los británicos
deseaban controlar la economía china, especialmente la explotación de las
minas, los ferrocarriles y el comercio. Todas estas injerencias provocaron
reacciones de signo nacionalista, destacando la protagonizada por
reformadores radicales en el levantamiento de los Cien Días (1898) y la
revuelta popular de los boxers (1900-1901), duramente reprimidas. Pero la
situación de China desembocó en 1911 en una revolución que terminó con el
imperio e instauró una república. Las nuevas autoridades buscaron liberar a
China de las injerencias extranjeras, además de reconstruir el país.

El reparto de África

El continente africano, escasamente poblado, fue ocupado y repartido entre las


potencias europeas. A principios del siglo XIX, los europeos solamente poseían
factorías costeras o pequeñas colonias. Pero en la segunda mitad del siglo,
exploradores y misioneros recorrieron África, aprovechando el curso de los
grandes ríos: Níger, Nilo, Congo, Zambeze y por el Sahara. A partir de 1870,
las expediciones se multiplicaron y las potencias europeas se lanzaron a una
verdadera carrera de conquista y colonización de territorios.
Por su parte, los franceses pretendían levantar un imperio de este a oeste del
continente africano. Comenzaron por dominar Argelia y desde allí fueron
dominando gran parte del norte de África (Marruecos y Túnez). El rey de los
belgas -Leopoldo II- encargó la exploración de la zona del Congo para levantar
un imperio propio. Los alemanes se establecieron en África central. Así pues,
muy pronto comenzaron a entrar en colisión los intereses de las grandes
potencias. Ante esta situación, en el año 1885 Bismarck convocó una
conferencia internacional en Berlín. En la Conferencia se tomaron una serie de
decisiones sobre la colonización de África: garantía de libre navegación por los
ríos Níger y Congo, establecimiento de unos principios para ocupar los
territorios por parte de las metrópolis, como eran el dominio efectivo y la
notificación diplomática al resto de las potencias del establecimiento de una
nueva colonia. Pero la Conferencia no terminó con los enfrentamientos entre
las potencias coloniales.

Consecuencias del imperialismo

Explotación económica: los europeos practicaron la “economía de pillaje”,


explotaron al menor coste los recursos naturales , se apropiaron de las tierras ,
expulsando a los indígenas. La competencia industrial europea provoco la ruina
de las actividades artesanales y la miseria las metrópolis europeas impusieron
sus monedas, sus impuestos y elevaron las tarifas aduaneras.
Sociedad colonial: los europeos alteraron sensiblemente la sociedad
indígena, se produjo la mortalidad gracias a la medicina europea (vacuna,
higiene, hospitales), pero la natalidad continuaba elevada . Hubo un proceso de
urbanización, no a causa de la industrialización sino de la miseria rural. Las
estructuras sociales fueron alteradas por la creación de fronteras artificiales, se
impulso la cultura europea (aculturación) y se creó una elite indígena que
genero un creciente nacionalismo de carácter liberal que aspiraría a la
independencia.

Belle Époque

Fue un periodo de paz y prosperidad económica y social para las naciones en


el terreno político, las grandes potencias se centraron en la expansión
imperialista, que justificaba el dominio de unos países sobre otros en base de
criterios de superioridad moral y económica, y que estaba motivado, por la
búsqueda de nuevos mercados y materias primas. Para 1898, prácticamente la
totalidad del mundo se encuentra colonizado, lo cual dejara de ver sus
consecuencias políticas y demográficas.
En el entorno europeo, y col el fin de la guerra Franco-Pruciana, las relaciones
internacionales de las grandes naciones de Europa consistirían básicamente en
una red minuciosa de alianzas que otorgo largos años de paz general.
De esta forma se consiguió un prolongado periodo de pacifica estabilidad en el
que las grandes naciones europeas centraron sus esfuerzos en modernizar sus
sistemas políticos y económicos, mejorar las condiciones sociales de sus
gentes y extender sus influencias en otros territorios.
Al hablar de la Belle Époque, se puede afirmar que más que un movimiento
cultural, se trata de una nueva actitud ambiciosa y de confianza en el porvenir,
condicionada por los cambios sociales y económicos. El término se atribuye al
optimismo generalizado de la población a consecuencia del aumento de la
calidad de vida y la paz internacional.