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CHASIS O BASTIDOR
El chasis o bastidor constituye en el automóvil un armazón que tiene por misión fijar
los distintos elementos que forman el automóvil, tales como el sistema de dirección, sistema
de frenos, suspensión, motor, transmisión, carrocería, etc. Permitiendo así la relación entre
ellos.

Debido al esfuerzo soportado por el automóvil en la marcha habitual, los bastidores


están sometidos a continuas deformaciones, por lo que las características principales que
deben poseer son; indeformabilidad, resistencia a la flexión y a la torsión y capacidad de
carga.

En la actualidad existen dos tipos de chasis o bastidor en los automóviles


convencionales.

 Los utilizados en vehículos todo terreno formado por travesaños y largueros sobre los
que se montan el resto de los elementos del vehículo, junto a la carrocería.
 Los utilizados en la mayoría de los vehículos de turismo formados por estructuras auto
portantes o monocasco que están formados por una estructura de piezas y perfiles
unidas entre sí con gran rigidez y que aportan la ventaja de poseer menor peso en su
conjunto. Esta estructura de la cual forma parte la carrocería, forma un con junto o
viga armada cuyo propósito es repartir mejor, los esfuerzos soportados entre todas las
partes del automóvil.

En la figura 1 se muestran dos modelos de bastidor o chasis del primer tipo. El bastidor de la
izquierda está formado por dos largueros (A), unidos por varios travesaños (B) formando una
viga armada con gran resistencia a la flexión. En otros casos, los largueros en lugar de ser
rectos forman una X.

Figura 1. Figura 2.

Otro modelo de bastidor es el de plataforma formado por largueros (C) y travesaños


(D) que pueden ser unidos a través de planchas (E), como se muestra en la figura 2. En esta se
puede apreciar una viga hueca intermedia (F) entre los dos largueros cuya misión es la de
alojar el árbol o eje de transmisión en los vehículos con propulsión trasera.

Las características principales de estos bastidores deben ser su ligereza y rigidez, por lo
que los perfiles utilizados suelen ser en forma de U o cerrados, de tal manera que las
deformaciones producidas por flexión y torsión puedan ser absorbidas al máximo.
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La carrocería debe estar diseñada de tal manera, que el habitáculo interior se conserve
incluso ante fuertes deformaciones producidas por un accidente. Las partes delanteras y
traseras de la carrocería son las que deben absorber al máximo la energía de deformación, de
tal manera que esta se produzca en forma progresiva pero sin afectar en lo posible a la zona
central de la carrocería.

El material con que se construyen actualmente las carrocerías es la chapa de acero


estampado. Pero últimamente se están fabricando vehículos con bastidor y carrocerías de
aleación de aluminio. También como innovación tecnológica ya existen en el mercado
automóviles con partes estructurales fabricadas a base de materiales compuestos y carrocerías
integras de este tipo de material, pero cuyo precio dificulta su fabricación en serie.

Bastidor monocasco.
En la figura 3 se muestra una estructura monocasco, la cual permite reducir el peso
frente a otras estructuras, ya que se necesitan menos largueros y travesaños con menores
secciones. Toda la estructura-carrocería forma una viga que absorbe de forma progresiva las
deformaciones. Este tipo de estructura lo podemos encontrar en todos los modelos de VAN
que se encuentran en el mercado y en algunos vehículos 4 x 4 como la Hyundai Terracan,
Tucson y Santa fe, Toyota Rav, etc..

Figura 3.

CARROCERIAS AUTOPORTANTES.
El diseño de este tipo de carrocería tiene por objeto conseguir una estructura de alta
resistencia pero con el menor peso posible y el menor costo. Las exigencias del mercado en
cuanto a seguridad pasiva están marcando actualmente esta dirección para el diseño de los
bastidores, por lo que tanto la geometría de la estructura como el tipo de material utilizado
son objeto de un continuo desarrollo. Estas estructuras se diseñan de forma tal, que las partes
más afectadas en caso de colisión tengan mayores espesores, de forma que en su conjunto se
repartan los esfuerzos a lo largo de su estructura.

El bastidor o carrocería autoportante actualmente cuenta con un diseño de dos


elementos: Una jaula central y un subchasis delantero, pudiendo llevar en la parte trasera un
subchasis si el vehículo es de tres cuerpos o volúmenes.
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En la figura 4 se muestra una jaula central de una carrocería autoportante. En ella se


pueden apreciar los finos largueros (1) y travesaños (2) que aseguran una estructura de alta
rigidez. El piso inferior está protegido por chapas (3) que unen los travesaños inferiores y que
también le dan rigidez estructural. El techo posee refuerzos transversales (4), integrados para
caso de vuelco y los montantes o pilares de las puertas (5) son reforzados. Esta jaula se diseña
para que tras una colisión quede lo mas inalterable posible, de tal forma que se respete el
habitáculo de seguridad de los pasajeros.

Figura 4. Figura 5.

En la figura 5 se muestra la disposición de un subchasis delantero (1) y trasero (2) en


un vehículo actual así como los refuerzos en los montantes o pilares de marcos (3) y puertas
(4).

El subchasis es una estructura que va anclada a la jaula mediante elementos elásticos,


que amortiguan, en parte, tanto ruidos como vibraciones que se transmiten desde los trenes
delantero y trasero hasta la propia carrocería, de tal forma que se consigue una suspensión
adicional. La principal ventaja del subchasis es la de reducir el peso, además de contribuir
notablemente a la seguridad del vehículo, permitiendo una deformación más controlada.

Al subchasis delantero se anclan distintos elementos del vehículo, como suspensión


(1), dirección (2), frenos (3), ruedas (4), etc., aislando el tren delantero de la carrocería como
se muestra en la figura 6.

Figura 6.
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Mantenimiento:
En este sentido, al hablar del mantenimiento de la parte inferior del vehículo nos
referimos no solo al chasis en sí, sino a partes tan vitales como la suspensión, la parte baja del
motor y de la transmisión. Todos esos componentes requieren, como cualquier otra parte o
sistema del auto, de chequeos y limpieza regulares.

La mejor forma de evaluar el estado de un chasis es elevando el auto por medio de un


puente, o verlo desde abajo en un foso. Su limpieza debe realizarse por lo menos cuatro veces
al año, y la mejor forma de hacerlo es por medio de un chorro de vapor de agua a alta presión
y temperatura, para desprender la suciedad, el sarro y otras impurezas. Para tal fin se utilizan
hidrolavadoras especializadas.

Si el vehículo circula por zonas de alta concentración salina, como sucede en las costas,
el lavado debe realizarse con más frecuencia y debe alcanzar a la parte inferior e interior de los
tabarros o guardafangos (loderas). Esta recomendación obedece a los daños que causa la sal
sobre las chapas de acero.

Un lavado tan fuerte implica, además, que los lubricantes se sequen o se disuelvan. Por
tanto, es necesario que después de la limpieza se vuelvan a lubricar todos los componentes o
piezas indicados por el fabricante para tal fin.

También deben lubricarse varios elementos de la suspensión y la dirección, así como


aprovechar para revisar el estado de piezas como las crucetas y los fuelles de palier y
cremallera (polveras). Algunos fabricantes, debido a cambios en la tecnología, afirman que
ciertos modelos ya no necesitan de este tipo de mantenimiento, aunque si tiene alguna duda
comuníquese con el distribuidor de su auto o consulte el manual del vehículo.

Una última recomendación para lograr mejores resultados y proteger el chasis aún
más, es aplicar al final de la lavada y lubricación, un anticorrosivo en toda la estructura.