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COl.OOIÓN IMPACTOS

Este libro, Premio Fundesco de Ensayo 1993,


estudia nuestra cultura en el marco de la más
evidente cotidianidad y a través de dos vectores
tan poderosos como decisivos: el Diseño y la
Comunicación, enriqueciéndose recíprocamente
por la Tecnología. Diseño de nuestro ambiente
artificial: los entomos, los objetos y los mensajes.
Diseño de programas, modelos, procesos Y
actuaciones. Diseño de sistemas de información
y de comunicación, de telecomunicación. Diseño
de realidades virtuales, de inteligencias
artiiiciales, de robots interactivos ...
A juicio del autor, Diseño y Comunicación son, en
un contexto técnico, las bases de la cultura
contemporánea. A la vez que generan nuevas
tecnologías son realimentados por ellas, y a la
inversa. La Tecnología y la Comunicación pasan
por las matrices del Diseño, y éstas a su vez
pasan por las matrices tecnológicas de la
telecomunicación Y la telemática.
El lector del este libro se encontrará de inmediato
inmerso en una reflexión fascinante en la que
Joan Costa identifica y examina las profundas
mutaciones socioculturales que están volviendo a
poner en entredicho la naturaleza misma del
papel del hombre dentro del sistema que él ha
creado.
Diseño, Comunicación'
y Cultura
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. ... .." .. .. Fundesco JOANCOSTA
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Premio Fundesco de Ensayo
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I
El mapa imaginario
Tcx:Jaslas edades son contemporáneas
EzraPound

Hasta aquf hemos examinado los principales rasgos característicos de nuestra cul-
tura, la estructura sobre la que ella misma se genera, los instrumentos humanos de
adquisición de conocimientos, los procesos innovadores y los nuevos valores que se
introducen en la dinámica del circuito sociocultural cada vez más acelerada -salvo
crisis y desaceleraciones socioeconóIIÚcas y políticas--, más deP.sa de elementos con-
tradictorios y más atomizada Con este análisis previo habremos situado lo que pue-
den ser las bases características sobre las que se construye nuestra cultura contem-
poránea.
En esta segunda parte e¡'11isieraremontar las observaciones más lejos, a la bús-
queda de las "causas retroactivas", de los orlgenes del "ser cultural" y desde una
rápida visión antropológica. Habrá que recorrer, para eso, un mapa imaginario, una
abstracción cartográfica en busca cá~los m....QY..im.ientos_cu¡tur.g)g~Lori~osy funda-
dores, o de las remotas causas retroactivas de nuestra cultura actual. _'_0.. ..•_ ---- •. ,
==..:::.:.-=-=:::..:::=-.:..==~=::.;- -'-- ...... ,.....- .. '0.'

El Diseño nos llevará así a lo~_~qe_~ºQfl.1l~!~§U:~~l1ill~ y d,e la Tecnología,


con sus prOdUctos y sus imágenes funcionales a la vez confluentes con ésta, y con sus
extensiones (tecnociencia), o sea, en las Telecomunicaciones y el manejo de la Infor-
mación
Estos caminos son complicados a veces porque se entrecruzan y crean zonas am-
biguas. Son caminos irregulares en una topología de promontorios, valles y lagunas,
largos trayectos en el tiempo y encrucijadas de las que emergen otros caminos múl-
tiples en un tejido no siempre evidente. Grandes zonas son cubiertas por la influencia
de los núcleos principales, y las superposiciones de estas grandes zonas a menudo
se confunden con lo que destaca más fuertemente en ellas.
Como sea que este viaje de ida y vuelta atraviesa un campo vastlsimo en el que
se hace dificil localizar y separar una cosa de olra para examinarlas por separado;
como sea, a su vez, que éste es un viaje de largo alcance en el tiempo pasado, ten-
dremos que proveemos de ese mapa (imaginario) que nos permita vi.ajar por estas
dimensiones espacio-temporales sin perdemos.

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Diseño, COIDw1.lcación y Cultura
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i
Viaje de ida y vuelta por el mapa cultural de Occidente

narios que tendremos que atravesar; que se ocuhan, aparecen y reaparecen -{) des-
Tal mapa no puede ser sino imaginario. Corno todos los mapas querrá ser una
aparecen definitivamente- entre el movimiento, nunca detenido, que bulle en el
representación visual esquematizada de un temforio real: una imagen simplificada de
subsuelo multicultural de este mapa imaginario.
su modelo precedente. Se trata de simplificar la complejidad multidimensional de una
I
realidad (que en nuestro caso no es topológica) para hacerla comprehensible y Así he representado, en la concentración de una imagen gráfica esquem¿tica-y
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transitable. también convencional, porque ese esquema es una abstracción irrealista de la reali-
:
dad en su fluir-, una estructura consteladora que pone de relieve los lugares
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Pero insistiré en que, a diferencia de los mapas cartográficos, que representan la
referenciales y sus microcosmos, los balizamientos que nos conducen de illllugar a
realidad física a una escala proporcional, el nuestro sf3.!t~.mapa j¡J1.~gjQi3,!ljJ. Nece-
otro, las ataduras intercausales entre cada elemento de esie fenómeno, multipolar y
sariamente. Porque es un territorio de abstracciones (en el sentido deJ.latín abstrahere,
desarticulado en la percepción real de los hechos, y por eso rrÜsmo huidizo a la ra-
que signiftca extraer o retirar alguna cosa a un objeto de estudio, para illl examen
zón. Un entretejido especialmente complejo, no tanto por si mismo, sino porque se
más profundo de esa cosa en detrimento del resio). Necesariamente imaginario, tam-
entreteje a su vez con esta inmensa red que es el conjunto multidimensiop..a] de la
bién, porque en ese mapa debemos introducir un factor nuevo que no es físico o
realidad, y de la que hay que entresacar la.. claves de nuestra reflexión. Un entrete-
material: el factor Tiempo (31). Éste no está en los mapas, sino en los objetos y las
jido -€.l del mapa irnaginaricr que, por otra parte, representa arbitrariamente las cua-
cosas que lo evocan Oas pirámides, el arte helénico, los objetos históricos, etc.) y que
tro falsas dimensiones de illl espacio ficticIo y de un tiempo falsamente sincrónico.
nos sirven de referencia para balizar el territorio cultural y para colocarlos intelec-
Nuestro mapa imaginario no es obra, sin ernbarc¡o, de un falsario: es un cuadro evi-
tualmente en illl tiempo que ya no existe. Por tanto, el Tiempo es una idea, una no-
dentemente arbitrarlO pero racional, un "útil" f'I'l tanto que constituye illl simulacro,
ción que reconstruimos en la imaginación ... mientras no se pueda recon..<1ruiro viajar
illla simulación o UTI..a pantalla en la que proy,c!f.pmoe nuestras observaciones para
hacia él (tal como propuso recientemente el profesor Igor Novik:ow en España, a
darles fauna comprehensible.
propósito de los Encuentros sobre Astrofísica organizados por la Fundación Banco
Bilbao-VIzcaya, en cuya conferencia, Novik:ow se preguntó 51"¿Podemos cambiar el Este mapa, como todo esquema funcio!l1llJ06 proporciona una fijación, tma re-
pasado?" Desde luego, parece que no, pero si aseguró Novikow que podremos "via- presentación esiabilizada -ipoderes de la ~ CJ"4 ya. (Mc:inaron a un Athanasius
jar" a él, según calculas basados en la teona general de la relatividad de Einstein). Kircher, a un Robert fludd o a un Merc$rl y por eso ITlI.'JmoIntelectualmente
manipulable, a la que se pm~de volver. recOfrÍer. &altarele un pilllto a otro para rela-
Por todo esto, nuestro mapa es necesariamente un mapa imaginario, por tanto,
cionarlos -ailllque no lo estén en la realidad-· y lbAndonar trdeflnidamente. y focalizar
\IDametáfora visual, pero que será ú!il-{;omo todos los esquemas gráficos-- para nues-
cada conjunto y cada subconjunto por separtdo y ~ IUI rolflO!0I18H mil el todo (co-
tro cometido. sas todas ellas imposibles de hacer en la realidad). Asl, encontraremos en este mana
Pero la complejidad de lo real convierte nuestro mapa en illl rompecabezas que su propia reversibilidad -a disposición del observador insistente- y el potencial de
hay que recomponer, y por lo tanto, antes hay que elegir sus piezas, dispersas en un sus itinerancias, siempre alternativas y abiertas a los recorridos elegidos por el ojo, la
espacio delimitado pero muy vasto (Occidente) yen illl tiempo enounemente dilata- razón o la curiosidad -y tambié11 por la creatividad del lector. Los puntos principales
do (una referencia que Ll1iciaremoscon los ongenes_sLel h!2mbre y illl viaje con esca- de referencia conducen a las grandes vías, a los caminos secundarios y a los atajos,
las en el Alto Egipto 2.500 años antes de Cristo, en la Edad Media yen el Renacmuen- y de éstos a los pasos sin salida, entre los que discunirán las errancias de nuestras
10 italiano liasta la réioluciÓñiñdUStiii3J.Y ra.eD.tifi¿ar én lESbiiliZacícines de-eSlemapa observaciones.
los 8lemeritos"deteITñiilaIrtes y-
lOSmás significativos para recombinarlos en la bús- Digamos finalmente que ;ste mapa e~emático ~~.!9.QS!rado ~~ador
queda de una coherencia y un sentido conductor de "culturas", es la primera tarea
y multipolar. Muestra la emergencia de centros especíñcos de actividad y de iill1üeñ-
que debemos realizar. elaa.JreOeaor de los tres núcleos: el Diseño, que por extensión nos lleva y nos trae,
Hay, en esie laberinto que vamos a recorrer juI'llOS, unos nexos -no siempre evi- desde la perspectiva de sUs Cingenes y suS afirmaciones decisivas, a una cultur-ª..9.e
:1 dentes--, una cierta estructura interna que se esconde enITe los pliegues de la historia, producción, a una cultt.!ra técq!~"'y~~_~~a-ª~_g_ºI]S®9.pro!PSJvida por ella.
entre el fluir de la cotidianidad, y que tendremos que identificar para poder ensam- Estas extensiones axiales del Diseño son inseparables de las extensiones de'¡a"Comu-
!j blar unos con otros y reconstruir las dimensiones por las que se desarrollan los mo- IDcaciÓD,y r~~~_~~c~:~_ctíipe.ijt~ñes. ~aí"ei§}J~!q¡;e.:~.~rgepdire-
1 vimientos de las culturas. Nexos imprecisos, que se extravían en los diferentes esce- rentes grandeS esiadios: el_9-~lArte, ~~.~~~~f!;~~~~. !!Jismos-º~jg~e.~ y y:.olve-
1;
1·1· , remos a encontrar en e!momento renacep.!ísta 1taliano -ese Renac:rmento que :1OS
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(31) J B. Priestley. L'homme et ie temps.
acaba' delegar ur1 "neobarroquismo" (Ornar Calabrese) ~ pBrO -no un rieohurnarus-
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80

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Diseño, Comunicación y Cultura
Viaje de ida y vuelta por el mapa cultural de Occidente

EL MAPA IMAGINARlO
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~o-; fateSl qp };orpo una derivaci2l'l: del racio~o té9!Íco~._~~ipadora de una
logica e la funcionalidaqJgª~ ?l.!J.9~~?. y'.~).~_e~~Eca. (y por ello, otra vez a
]á Tecnología y al Arte); el de )Cl._ºº.J11un!.caciÓn,atada pqr_\TIlodesUsmUfuplés'raaüs
I ii1 diseño de objetos y a la cüItúra material, y por otro ladó a losme<:i'iaylasteiecoñiü-
rocaciones, para extenderse atravesando la era telemaúGa; núestratecnoCUItura que

I
I
iObrepasa el P€rlodo ..~d~:~ ap:~iir:l§~peio-en-éréua11os"'seMaos¡;~IOs'~~~:y
los intangibles devienen consumibles y desplazan a los productos material~~ ®. favor
del díSeño y el cOnSiliñO:::Cie'liYiriniaterial-efconSümo deSírnb01OS,-Sigllos e lnfor-
rnacÍÓñ: ......" ._.. .
I En slntesis, quisiera mostrar en las páginas que siguen y en primer lugar, de qué
manera la mano humana: la mano que hace y la mano que traza, asociada a la visión
yal cerebro, cor.stItuyen el fundamento de la cultura desde sus orígenes más remo-
tos. Y también. de qué manera sus producciones primeras: objetos -utilitarios, mági-
Galaxia Marr:onJ cos y sagrados-, imágenes e inscripciones, son productos de lo que hoy llamamos
"diseño" (ténnino que pasa por las artes visuales) i "comunicaciÓn" por medio de la
imagen y el texto.

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Galaxia Electrón
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CEDHA
Centro de Estudiantes del
Opto. de Humanidades y Artes

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..,.. : I Viaje de id! y vuelta por el mapa cultural de Occidente

"Pero el lenguaje haría nacer sobre todo una posibilidad incomparable y hasta
En el principio fue el Gesto cierto punío temible: la de facilitar la abstracci6n. A partir del momento en que el .
hombre hubo comprendido que lID sonido emitido p::>rsu boca podía señalarun objeto,
una acción, un sujeto, pudieron construirse las primeras frases y las relaciones
El hambre es inteligente porque tiene Wla mano
interhumanas se volvieron de una eficacia desconocida por otras especies" (33). Había
Platón nacido la comunicación.
Siguiendo este texto, se precisan cuatro.pl.mtos crucial~ en el desarrollo del ser
humano:
1) el momento en que, después de suPlflf ~ "tldio prec,'edente de animal cua-
drúpedo y convertirse en bípedo, ~'fWp..' .!>I?r. ~pataa traseras~ra
Nuestros antepasados de la Comunicación, el Diseño y la Técnica que les es ~os;

I
consubstancial, son el Arte v los Objetos Pnrru1lYOS,la lñíagen y La ~a.
En el origen están las mutaciones del hombre en sus inicios: [aber, habiJis, Joquens,
les y de las zonas asociativas. El cerebfo
horno taberne los ~OP9Jogos (el ~,
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2) así, la posición erguida de la cabezafw.;~Jr. el MArroIlo de lOIl16bulos fronta-
11 aerv!clo de la mano. Naci6 el
del trabaJQ..produ.ctor ..de. Qpje,tgs),
Saplf=ns. Sería exagerado buscar las huellas de nuestra cultura actual en este lejanísimo
" y el !;LOmo.-QTaphicus,_productorde. treIor. de imágenes y de signos;
pasado, pero me parece sensato hacer una breve escala de nuestro viaje en este
punto, porque en él reencontrarnos el origen olvidado: la mano humana como centro
3) la r;organización anatómica co~~~. da 8\.1 posición erguida, ~_que la
i estatica OeíaCohmma cery¡._c~Jr_~ V~~~~a.elan-
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I
nuclear, sh~.2l9_Yl!ª~~0'~~~ d.8.?~,~1l0de la especie. !gra. Ello modiJicó la cavidad nasofartngeiYTa:orientaC16n del rostro, que le
En un texto breve pero extremadamente concentrado y rico en sugerencias, Hemi propoiCioñ.aion Qna caja df?.r~~anc;i-ª:.l1E9~_ cOllello el habla; homo loquens,
Laborit describe cómo el sapiens, en la historia de la evolución humana, y "habiendo 4) e11i2:J5la,-illáiSóCláble-aéipensamiento, dio nacimienfQarn.omo'SapieñS (el hom-
"ji, sin duda abandonado los bosques a los grandes antropoides arboricidas después de bre d€l conocunieñ5fasucapéiddaa de aJSSfraéCi6n,de referirse a cosas au-
! ' un cambio cii'llático, les obligÓ luego a ca,¡,-runarsobre sus dos patas traseras y liberó sentes, pasadas o futuras, de expresar su pensamiento articulando las palabras,
sus miembros anteriores, Toda la estática de la columna cervical se vio transformada y por medio de ellas, d::rrorigen a las relaciones interhumanas. Con el graphicus
y el agujero occipital se adelantó, lo cual, junto con el hecho de llevar la cabeza er- y el sapiens nació la comunicación.
guida' permitió el desarrollo de los lóbulos frontales y de las zonas asociativas. Enton-
Liberadas las manos.y desencadenado el proceso de homjnizaciÓn podemos
ces, el cerebro esu.'Vo al servicio de la mano y, en el curso de millones de años, una
peñ.Sar que en el princi2id fue el Gesto. y con él. el rastro material dejado por la mano
reorganización profunda del sistema nervioso, ordenado por el uso de las manos,
que hace, elabora, pr uce objetos, herramientas y construye guaridas: el hamo
condujo probablemente a la aparición c!~.l!º~o [aber, el.h9_~~_pr.oductoL.deJ:le::.
habiJis, precursor del técnico (porque desarroll6 una cierta techné) , del ingerueroy-
lI~E?.I)t~. Pero esto no habria siaci~si1fi.cientepara permitir la extraordinaria evolu-
ción de la especie humana si, sin duda por la acción de los mismos factores de está-
Oelde.s:igner. La mano que hace se convierte asirnismo_~I!la It!~ggue traza, marca,
dibuja (el naciiñi.e'ñt()dBL:lrte~ Y:-iñaStarde, escribe (el nadñiTento de la:Eiséri1illii.Y' El.
tica corporal y cefálica, la cavidad nasofaringea y la orientación del rostro no hubie-
antropoide ya no sólo prOduce objetos y útiles que le ayumiñ.'eñ SilS-cacenas;- en sus
ran proporcionado a nuetros prillleros antepasados lJIl..a caja de resonancia particu-
tareas, cobijo y protección, sino que incluso produce información.
larmente rica que permitió el nacimiento del lenguaje. En efecto, éste autorizaría pri-
meramente la transmisión de la experiencia de una generación a las que le sucede- Puede decirse que así se inicia la capacidad humana no sólo de adaptarse al entor-
rian. El lenguaje ha contraído el tiempo. La tradición' oral ha seleccionado los factores no. y adaptar ese entorno a él sino también de transformarlo. En este lento big--bang
del éxito y evitado la repetición secular de los mismos errores. Incluso el animal evo- de la especie humana hay una ruptLrra trascendental, como hemos visto. Al liberar las
lucionado no tiene a su disposición. en ausencia del lenguaje, más que el ejemplo patas delanteras la mano adquiere una movilidad, una motricidad y desarrolla una
gestual, de comportamiento, infinitamente menos rico que la tradición oral, puesto habilidad que será decisiva, no sólo porqUe tiene la capacidad de generar realizacio-
que debe esperar a que la ocasión aparezca en el entorno y se repita para manifes- 1:1..65 materiales, sino sobre todo porque inaugura una interacti.vidad trascendentBl entre
tarse y para que se produzca un aprendizaje" (32).
(33) H, Laborit. op. cil.
(32) H. Laborit. Introduction a Wle biologie du comportement,

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Dise!Jo, ComUlllCBCJón y CultunJ .," . Viaje de ida y 'Il1elta por el mapa cultural de Occidente

LA MANO HUMANA

Rastros energéticos de la mano prehistórica.


jlJtamira. Pared cubierta de trazos hechos con tres dedos sobre el barro tierno.

la mano, la visi6n y el cerebro. La mano, que h.ace v traza es inseparable de la visión,


de los sentidos, del habla, coordinados por el cerebro sus capacidades de abstrac-
~ on y d.e asociación, ligado t o o, por supuesto, al habla.
El Castillo (Santander). Mano izquierda abierta marcada sobre la pared de la cueva. Período Producir objetos, dib 'ar, abstraer, hablar, escribir, son las formas esenciales de
magdaleniense, última etapa del paJeolllico superior (unos 15.000 años antes de nuestra era). inte- arse • o io how..bre, de represe ar ese mun o,
S. Giedion considera esta mano una de las más sensibles de los tiempos primitivos. Se encuentra escribirlo, pensarlo y transformarlo progresivamente. Es la capacidad man e ar
sobre el techo bajo del friso de !as manos de El Castillo. "Es una mano izquierda (21 =) y la curva
entre el pulgar y el indice es de una belleza notable Es claro que ha sido afinada y perfeccionada fOrma a las cosas' , coIñbmandO matenas erememales, y de trazar o dar forma a las
con la ayuda de un pincel. Aqul, en este fragmento, hay una gracia que no se reencuentra jamás en "ideas".
prelnstoIia, en la figura humana".
Esta mano de El Castillo recuerda uno de los "elogios de la mano" de H. Focillon: "Son casi seres Vernos en este encuentro, en el gestual intencionado de la mano, tm primer nivel
animados ..., dotados de un genio enérgico y libre, de una fisonomía (rostros sin ojos y sin voz, pero perceptivo, de contacto con las cosas físicas: tocar, palpar, agarrar, tréú1.sPQrtar,mani-
que ven y habw_ ..). La mano es acci6n: torna, crea, y a veces se diria que piensa". pular, expenmeníar la dureza, la flex!bilidad y el peso -corno modo de descubrimiento
"Esta mano -concluye Giedion- revela algún refinamiento espiritual que ha debido de existir en el
sapiens, cuando se esfuerza en proyectar su yo interior por medios de expresión supraindividual: y aprendizaje. Y con ello operar, hacer, combinar, transfonnar esas cosas (piedras.
por el Arte" ramas, huesos, cuernos, pieles) en objetos. Es el dominio de la materia y de la fonna
(S. Giedion. [;a. naissance de /'arf). convirtiéndola en útil (utillaje).

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1'"'
VIaje de ida y vuelta por el mapa cultural de Occ1denle

más primitivo que el impulso de grabar graí!itis en las paredes rocosas de las caver-
La mano que hace o el nacimiento del Objeto nas paleolíticas. Parece muy verosfmil-{:()mo ha señalado Gilio Doríies- que un cier-
to "placer estético" entraría en juego en los objetos más antiguos descubiertos por la
arqueologia y de los que el hombre se ha servido desde los primeros pasos sobre la
Tierra. Pero parece cliñcil imaginar cuáles fueron los orígenes y el sentido de eSle
placer estético, inmanente en la creación y la percepción del objeto funcional, ya que
no podemos saber nada de la sensibilidad estética del hombre prehistórico. Sin em-
bargo, pienso que este placer que producen ciertas fonnas al contemplarlas, al to-
carlas, al usarlas, pudiera estar impl1cito en el propio acto de horno ludens, de dar
/9EPa; en el hecho de ver ap¡:¡recer bai<21as.:!:~.?s ~~_~aE.~.§l11a materia, la emer-
gencia de fonnas y texturas diferentes de fas que estan eg l;;u]~~alezª-irrt9.gª,- es
d~9I, _~eaa8sJ?C?f~~r------~-----·--··'-"·"_··---'·_'-'-'--
En las cosas naturales, la fonna viene dada por procesos de crecimiento o por
El hombre es el único anirp.al que posee la facultad de modiñcar s~roEio entor-
una cristalizaci6n de otros cambios físicos: endégen os -como la metamorfosis de una
n.o .:.pafabTenypara mal. Las Ciiñ3Sespeaes arumaIeS'se-adaptail'ii.- ese entorno, se
crisálida que conoce estadios biológicos y morfológicos diferentes-, yexógenos--como
reprOducen inaefulldamente segün un programa biológico lirrritado. Crear objetos es
los producidos sobre las cosas materiales por fenómenos naturales: el efecto de un
una de las actividades más antiguas del hombre desde sus propios inicios como tal.
rayo en un árbol o la congelación del agua formando estalactitas.
Ellenio paso hacia la producción-{;reación de utensilios revela tres estadios signi-
En los objetos ~~_~o~J?~?~J.~~~()si~!hoITl':p!~~~f()~~ ~~!E!§!:1l~99...9:~~a
COnD-
ficativos:
@@ción impu~..§_ a ese ~i~!()r~alizado por. la inte.nción y la aajón hl~n~~Lo
que distingue el objeto natural del objeto cultural (un guijarro y una estilográfica) es -la improvisación por utilizar una cosa cualquiera del entorno, en estado bruto,
que en éste se ha cristalizado una intención utilitaria, en tanto que e! pri.mero no ex- para otro fin diferente de aquél innato por el cual esa cosa existe (si es que existe
presa nada. Claro está que e! case del objeto cultural es relativamente privilegiado, para algún fin);
porque es precisamente una corrliguración material destinada de un modo explicito a - la manipulaClon matenal como intervención activa por modiftcar cualquier cosa
satisfacer una necesidad: es e! resultado de un trabajo, es decir, de la imposición de existente y adaptarla a un fin humano (transformación de una cosa o una mate--
una Íorma premeditada a un material" (34). ria en un utensilio);
- la imaginaC16npor generar un objeto especifico para una función concreta. Crear,
Hay una ciencia de la Fonna en la naturaleza que llamamos morfología y que, más
corÍStruir a partir de una "intencionalidad técnica" adaptada a los materiales dis-
allá de la forma presente cristalizada, se extiende en el estudio de la morfogénesis o
ponibles (transfonnación de una materia en un objeto).
la génesis de las fonnas. Pero no existe, en cambio, otra cienCla diferente de la fonna
en los objetos creados por el hombre. Esto es debido a que las cosas naturales y los Estas clases de acciones se combinan entre si e implican una orientación utilitaria
objetos artificiales poseen leyes y modos de corrliguración que son sustancialmente y una intervención manipulatoria, combinatoria. de potencial creativo. Hay en esta
diferentes. actividad productora la existencia creciente de un proyecto consciente, volitivo, in-
.111 tencionado, que cada vez más expresa la .cidad htnnal1a de imaginar, proyectar,
11 La palabra' 'Fonna" conlleva, en español. una significación estética que es ajena a
idear, y que pennanece desde el horno h~bips hasta nuestro hamo lechnicus.
los esfuerzos didácticos de los psic610gos de la fonna y que se recogen en la
1,
" Gestalttheorie. Esta cOilllotación inmediata de estética, de apariencia, o de "cosa aca-
, , bada" , predomina en la noción de ''fonna'' por encima de su "morfogénesis", es decir,
I LO REAL y LO REALIZADO.
1 de su estructurd. interna que es la que determina la fonna externa.
LA ACCIÓN PRIVILEGIADA DEL HOMBRE SOBRE SU ENTORNO
La idea de fonna connota, pues, el aspecto extemo, la apariencia de! objeto acaba-
do. Y es muy posible que aquí, en la relación fonna-estética, se encuentre el orígen El ut~prirnitivo es el testimonio ~ O(l fNllnto pfir:1,?rdlal ~ es pr~ del
l! de un principio prirrritivo, todavía muy alejado de una estética funcional, tal vez aún ho~l impUlSo de crear objetos. Esta a44\IÓ.supuso ñülriIP\iliíi cosas materia-
'les presentes en el entorno y transf~~arlV progrlllivamente en útil.es que fueron
(34) J. F. Lyotard en La phénoméIloJogie.
89
88
Diseño, Comunicación y Cultura Vi'3je de ida y V1.¡eltapor el mapa cultural de Occiden/e

destinados a auxiliarle en unas determinadas funciones mecánicas: cortar, atar. ma-


• 10 a 40 millones de años. Aparecen los ptimeros, y POr tanto. los más pr'lIIlitivosde los prima/es.
chacar, etc. los prosimios.
A partir del caos informe de trozos de piedras, ramas, raíces, huesos y cosas
• Los primates se distinguen por;
manejables del entorno natural, e! hombre primitivo fue desarrollando una manera - el desarrollo de su cerebro
de servirse de esas cosas en estado bruto, como mediadoras entre él mismo y cier- -la aptitud de asir los objetos loulgares que se oponen a los otros dedos y uñas planas)
tas funciones que debía realizar. Hay aqui una correspondencia entre la idea de ac- -la mejora de la visión, que deviene estereoscópica
tuar y el objeto interpuesto ~o cual define precisamente al objeto en su funcionalidad - el desarrollo de una clavlcula que amplía el alcanC€¡del miembro superior.
Teda ello. en principio, es una mejor adaptación a la 'rida arboricola.
prilllordial) . Los primates descienden de pequeños marnlferOSP"rtenecienles a los insectívorcs.
La acción de crear objetos, pues, es tma acción del hombre sobre el mundo, de
• Sus primeros descendienles. tronco de los simios del Antiguo Mundo, de los que el Hombre
su capacidad por transformar su entamo, que es una condición propia y caracterí..sti- forma perte.
ca de la especie humana. Esta sucesión de acciones tentativas, transformadoras, de!
primitivo sobre su entorno natural, hasta llegar a la prooucción del objeto autónomo, • !..:lsprimates más evolucionados Oosde mayor tamaño relativo y mejor visión) aparecen hace
puede caracterizarse a través del Tiempo por determinados momentos clave, que I unos 40 a 3S millones de añes.
son los hitos dinámicos de un proceso lento pero acumulativo, porque cada paso se • Se diversifican los grandes grupos de simios que hoy conocemos: los babuinos y los macacos,
sustenta sobre su precedente. Trataremos de identificar cada uno de estos hitos su- :os gibones, los chimpancés y íos gorilas. y tal VI}Z, lC)sHombres. Desde hace 35 millones de
cesivos. Ellos serian, no la explicación del naciwiento del objeto, ya que éste puede años. los primeros pl'mates tienen 32 dientes. como el Hombre. (El oligopiteco que proviene
haber tenido varios nacimientos, sino lo que yo llamo, por eso, "las génesis" del ob- de los yacimientos de la cuenca del Fayurn en EgiptC).es un peque.T¡oanimal cuadrúpedo de
30 cm de alto y es el pr'Jll.er prtmate que tiene 32 die:ntes.) Desde la aparición de la vida. !:lace
jeto. 3.5 billones de años, es la primera vez que aparece un ser con 32 dientes (distJ1.buidosdel
En e! proceso de su evolución, el hombre se diferencia de las otras especies ani- mismo medo qíie en el hOIT'.breactual).
males sobre todo por esta aptitud de manipular, tran3fonnar las cosas materiales de • Al adquirir la posición erguida se esbozará la silueta eje todos los primeros SÍDUas de la familia
su entorno, construir útiles que a su vez le sirven para trar.sformar este mismo entor- de les Hombres (los Horninid0S).conquistadores de la sabana. inventores de la marcha sobre
no y a sí mismo. La facultad de combinar imágenes mentales -en una palabra, de sus patas posteriores y t¡tilizadores posibles de lOSprimeros útiles, entre 25 y 7 millones de
imaginar- y la facultad del lenguaje y el proceso conceptual que descuella del len- años.
guaje, son los dos componentes del pensamiento sobre los que se funda la creación- • Sus descendientes. los aus'.rafcpi/erus, aparecen en África. hacia 1 millones de años. Su tiillay
producción de útiles por e! hombre. su volumen cerebral crecen. y empiezan a tallar la Piedra y el hueso hacia 4 a 3 millon~ de
años.
Es cierto que los monos son capaces -como el hombre- de improvisar útiles, tal
como h..ademostrado Wolfgang KOhler a través de sus célebres experiencias. Un mono, • De entre ellos nacerá en Alrica hacia 4 millones de alíos, el HOIT'.bre,el género Homo que so-
al comprobar que con la mano no alcanza el alimento que está arriba de la jaula, se mos, bajo los trazos de una primera especie. Homo habilis. que se distingue de les
sirve de illl palo para hacerlo caer. Pero esta improvisación solamente se produce auslralopitecus por una posición erguida más recta. llI)Jl dentadura más omnlvora y sobre todo
un cerebro bastante más grande.
cuando el animal es estimulado por una recompensa visible. Sin la presencia estimu-
lante de esa recompensa, el mono no está motivado para realizar la acción de servir- • Hamo habilis talla desde entonces la piedra y ellJ.uesl) de forma pennanente. elabora una pa-
se de un palo. Por contra, el primate es capaz de imaginar la recompensa y de con- noplia ya muy variada de útiles cuya técnica enseña., sus hijos (2 millones de años).
cebir un modo de actuar, incluso de fabricar ese útil para alcanzar ,una recompensa
• Homo sale del continente afncano bajo los rasgOS de una especie más evolucionada. Hamo
imaginada. erectus, religioso e inventor del fuego. Con HorflOerectus aparecen las primeras hogueras.
Desmond Monis domesticó illl chimp2Ilcé que aprendió a pintar, es decir, a es- prueba de la domesticación del fuego. Con Hamo etectus aparecen también los primeros ri-
parcir colores con una brocha sobre illl papel. Pero los colores eran previamente tos. las roturas artificiales y sistemáticas de crá'1~S, posible testimonio de los primeros vérti-
gos metafisicos.
elegidos por e! experimentador y los presentaba al cbimpance illlO detrás del otro; e!
papel sobre el cual pintaba era' retirado después de aplicar cada color para que se • Emerge la especie Hamo sapiens (nuestra especit:l) , pasando por el curioso Hombre de
secaran. De hecho, esta experiencia es poco relevante para nuestro interés aqui, ya Neandertal, a la vez pr6ximo de nosotros y ))0 obstante muy particular: Homo sapiens
neandertalensis.
que sólo demuestra la capacidad del animal por imitar unos gestos del hombre y

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Diseño. Comurucación y Cultura
l/faje de ida y vuelta por el mapa cultural de Occidente

apre.r¡der una rutina simple: tocar la pintura y extenderla sobre el papel preparado ensambladas intencionalpente para obtener así un utensilio nuevo, un instru-
para ello. O sea, que la iniciativa de pintar no procede de! chimpancé, ni la elección
mem..9!iTe aÍItes no existí_~:_un~c~!_!!n§.J~! .~~ sandalia. Veamo8ahora
de los colores, el orden con que son usados rj el proceso de dejar secar cada color. é'()rnose proaücen y se encadenan estos tres estadios productJ.vos.
AS" pues, lo que estas pruebas no pueden demostrar es la capacidad creativa del
animal,ya que ha sido el hombre quien ha situado el alimento y e! palo junto a la jaula
de! mono, y quien ha creado los colores, la pintura, la brocha, el papel y el proceso
de pintar un color detrás del otro, yes él mismo quien ha domesticado al chimpancé.
Tales pruebas solamente demuestran la aptitud instintiva y mimética del animal. ORlGEN Y EVOLUCIÓN DE LOS ÚTILES DE PIEDRA

LAS GÉNESIS DEL OBJETO


La acción de crear objetos puede ser observada en tres momentos principales
ouéSori'é8iacteiliticosoo'!acondlicta deih6ñilireprumtvo a-través del tieñipo~a
Unoo:eestos treS estadlos revela un grado creciente éfé-iñteñcionalidac{de habilidad
manual, de dominio del medio material y, por supuesto, de descubrimiento.
En estos eSladios de la formación de! objeto, se pueden diferenciar tres catego-
:ias de elementos materiales que son manipulados por e! primitivo: las cosas, los útJ.'-
les y los objetos. (Más tarde ya no manipulará "materias", sino "materiales", es decir
. , r,
r j
las materias creadas por el hornbre,) Son los estadios sucesivos de esta actividad
j I humana, que van desde el producto más elememal o primario al más construido y
1. ~ . sofisticado.
~
¡
- En prÜner lugar hablaremos de las cosas naturales en estado bruto, entendidas
,.g.º.!P~"?~teniesmatenaies 'que-éOnstituyenenWades-separables por la per-
\
l cl?I29.i2.I.1J pÜi liÚicCíi5ii":-SOii fas cosas maten31es iiiillediatas-del entorno natU-
1', 11 '1
ral (u.'la pleaia, 'üña- rama, un hlle'So-:--etc.TconverlídosenutiJ'esllnprovwados
--es decrr ·:-;.iiiJiiados pero no-ITiarupUlaifóS ililfansf6frhaa6s"pOr'eTnombre- para
realizar funciones mecánicas: cortar, arar, tritu..'Cll-, etc. De hecho se trata de una
IUJlcionaJización ocasional de estas cesas neutras accesibles, que así son lOma-
aas tafCüal comü-Útíles,"pero que en sí mismas son ajenas a las necesidades y Primeros útiles tallados del mundo

, decisiones propias del hombre: son las cosas predecesoras, que existían antes
Louis Leakey sostiene la ¡'ipótesi.s de que el ramapitec., ,-quello primale do 14 mll10nes de años.
pi del hombre y pueden seguir existiendo sin él. habría tenido la idea de escoger piedras cuyas fOrmal k~l!l tObrll II¡SUelo en el que VIvía. y
- En segundo lugar, consideraremos los útiles intencional.!p~nt~IEaniBJ.µados, ela" servirse de ellas. por ejemplo. para romper los huesl!irNp y IIpI\rar ,1 tuttano.
l:iorados por el hOmbrepara-deteñiJíOadC)s -Jiñes.Süñ 'el' resultado de una m.Qdi-
fié ación primaria de aQJ.lel1ascosaSelernentales,i2§!aaaaptariasa-üñóSfuies d?- As! asistiriamos desde hace 14 :nillones de años, al de~~ d.l4t1l tJtjJ dlrtlClllmonte utiliza-
do. ni preparado ni mejorado. útil de primer grado, pett 0:!iI1l an
,terminados: tallar una piedra para convertirla en un útil cortante, o vaciari~
@ñS[6iiríaii~Jfui~eñte-:::te¡íéiSº-r¡~'2~,
etc-o -- ----- ..-- ..-- ...,,---- Can el australopiteco. habitante de la .sabana más o menos cubierta, hacia 3 a 4 millones de años tal
- tmalmente, los objetos inventados, producidos por el hombre por m~la vez, hacia 2 a 3 millones de aTiosseguramente. aparece el primer útil tallado, en piedra o en l)ueso.
corn.binaClónde difer.~e~Jw.tgrtªª_ y S\íP~~~~~_c.Y_~~~as p~~e son Las imágenes proceden de! yadmiemo del valle del Omo. Etiopía.

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DiSeño, Comunicacián y Cultura
r
¡ Viaje de ida y vuelta por el mapa cultural de Occidente

EL GESTUAL TÉCNICO PREHISTÓRICO, RECONSTRUIDO LA COSA EN ESTADO BRUTO SE CONVIERTE EN ÚTIL


Seguramente que la primera aparición de las caraderísticas utih'larias esenciales,
que definirian lo que mucho más tarde seria el objeto o el utensilio, estaría en el he-
cho de que el primitivo !Oesirviera directamente de las cosas materiales manejables,
exisientes en el entorno inmediato. Esta acción no difiere substancialmente de aqué-
lla que realiza el mono enjaulado cuando no logra alcanzar con la mano el alimento
que está encima y utiliza finalmente con éxito ilil palo que está jililto a él (experiencia
de Kbhler ya citada). De hecho, puede decirse que no hay diferencia entre esta reac-
ción humana y la del animal cuando ambos son movidos por el mismo impulso de
supervivencia (alcanzar el alimento) y utilizan para ello una estaca, que no es sino la
prolongación del brazo. Puede que hubiera nacido aquí si no el objeto, la conciencia,
todavía vaga, de io que seria mucho más. tarde el útil, el utensilio.
Aqui, pues, el hombre del paleolítico no crea el útil todavía, ni lo transfonna, sino
que utiliza directamente una cosa material en su estado natural, tal y corno se presen-
ta, ya sea tomá.'1dola, arrancándola, desplazándola para aplicarla a un fin que es pro-
pio del hombre y que no está ir1.scritoen la naturaleza material de esta cosa utilizada.
La acción misma de ;'utilizar" cualquier cosa dada para funciones que no están prefija-
das en ellas, sino en la ccnducta humana que coordina la ideación -el propósito- con
la acción ejecutora, convertirá esas cosas" inertes y pasivas en activas y dotadas de
Desde hace unos 50 años, las e¡q¡erimentaciones sobre el tallado, corte y retoque han sido efectua- sentido gracias a la transÍerenÓa de intenciona..l1dady de energía realizada por el
das en laboratorio por un reducido número de investigadores, no sólo hábiles manualmente, sino hombre en ese acto.
muy advertidos de los problemas de clasiñcación y de interpretación planteados por las industrias
líticas de la prehistoria. El primiti-vo proyectarla m6Iltalrnente en esas cosas corrientes de su entorno vital,
Estas experimentaciones han pennitido reencontrar ¡os "gestos técnicos" necesarios y suficientes para
obrar la materia prima hasta manufacturar armas y útiles de piedra idénticos a aquellos que los arte- una prefiguración de una acÓón tentativa a realizar con ellas, por medio de ellas, a
sanos prehistóricos nos han legado. partir de un impulso instintivo o intuitivo, que poco a poco se haría más cor,sciente.
No se trata de un trabajo discutible de copista o de falsario. Reconstruir los gestos técnicos del arte- Sentiría que con esta ayuda externa para este acto a realizar, obtendria un mejor
sano prehistórico es comprender cómo la mano del hombre ha podido transíorrnar la materia prima
en objeto acabado. la sistematización de estos gestos traduce la concepción del útil. Se traía de un resultado: una piedra para machacar, una rama para golpear, una concha para cor-
nuevo modo de abordar la psicología de la inteligencia de! hombre prehistórico. tar.
Este método permite alcanzar un conocimiento distinto de! superficial de las piedras talladas y re-
emplazar as! un análisis morfológico simplemente descriptivo, es decir, externo. por lo que L. Balout Esta actitud desarrollada a lo largo de decenas de milenios, marcaría al fin el naci-
ha llamado "morfologia dinámica" fundada sobre e! modo de elaboración de los útiles, su estructura miento de un homo habilis y revela un primer dato sobre su capacidad de "sentir", y
intema. después, de "concebir" la idea de una acción mecánica a realizar; de discernir que
El prehistoriador no puede admitir que el estudio de la industria lítica se funde en criterios diferen-
tes del análisis de los medire técnicre empleados, de 108 métodos de tallado y corte de la materia esta acción será más rápida y más eficaz si se ayuda para ello de una cosa IDatenal
prima. de los procedirnientós de retoque que permiten acomodar. especializar los productos de corte. (un palo para alcanzar un fruto), que si la ejecuta sin esa ayuda externa. Esta decisión
astillas. iarnas y láminas. es subsidiaria de un principio de econornia; contiene una actitud dialéctica y, al menos
Las piedras. simplemente hendidas por un solo gesto técnico están en el límite de la prueba de una
acción no natural Pero no es lo mismo cuando la preparación requiere por lo menos dos gestos téc- potencialmente, implica la capacidad de objeb'var cualquier cosa dada, inerte y carente
mcos. Entonces se constata que teda la prnnera invención técnica COIlSlSte en la preparación de un de sentido, para proyectarla en una JUnClOn. Es una proyección intencional de la mente
''plan'' de los pequeños actos que habrá que realizar, y que, a partir de este "plan", se ha podido sobre esa cosa material que deviene así mediadora entre la idea y la acción.
obtener todo un gran abanico de fonnas. (Este plan prehistórico de acción es similar al "plan men-
tal" de nuestros diseñadores. en e! que se combinan elementos técnicos y creativos.) la prepara-
ción de un plan de acción gracias allevan!amiento de un proceso corticial es. según los experimen-
ladores. la condición sine qua non de toda industria de la piedra tallada. desde la piedra del PleistOCjmo'
inferior hasta los carneros de nuestra época.

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Diseño, Comumcación y Cultura

LA COSA EXISTENTE PREF1GURA LA FUNCIÓN


,,' I
I
1
Viaje de ida y vuelta por el mapa cultural de Occidente

PRIMEROS OBJETOS UTILITARIOS

Si en la situación precedente hemos vislumbrado la aparición de las "cirracteristi- I


cas esenciales" del objeto -en primer lugar, el utilitarismo de cubrir una función por 1
medio de cualquier cosa disponible-, lo que serian los rasgos evoluCJonados de este
pri.rner paso nos nevarían a la segunda aparición del útil. Ello implica una secuencia I
gradual significativa en la evolución de un hamo habilis a un homo sapiens y en su .'
acción en relación con las cosas de su entamo.
Por una parte, esas cosas dadas ya no serian ahora algo ajeno e inerte, de las que
se puede disp:mer de inmediato e.l'lsu estado bruto para una función cualquiera, sino
la base de algo que hay que transformar, modificar, manipular, descubrir y adaptar
para dOr!lÍIlarlo y hacerlo as utilizable para un fin preciso ..
L'1 este segundo estadio, las cosas existentes "contienen" la virtu2.lidad de una
función mecánica. Tenemos el ejemplo de los primeros útiles paleolíticos, y sobre
todo neolíticos, que son indud2blemente hechos por el hombre. Estos útiles, general-
rr:.ente en süex, han sido producidos por el desescamado o separación de las capas
, 'il¡ de la piedra natural. Golpeado fuertemente en un punto débil de su superficie, e1süex
escama de un cieno tamaño, y los golpes sucesivos en los lugares apro-
desgaja 1.JI1..a
j r <
piados producen ia forma requerida -que es la forma requerida por el hOJ11.brepara
la función del útil. El proceso de descascarado del sílex daría dos resultados, iguales
lij al de la viga y la viruta: las capas desprendidas y la parte central del sílex, del que las
capas habían sido separadas. A,'1Jbas podían ser utilizadas como útiles: las escatas Abri du Poisson (Dordoña). Bastón de hueso perforado, sin grabado del periodo auriñaciense.
,.jl' como rascadores o rasquetas, y la parte central como plLfio en forma de pera para
. ,j golpear, uiturar, etc., -que es el útil di.stintivo del Paleolítico antiguo en Europa .
El punto realmente importante de la actitud del prehistórico no es, sin embargo, el

i .',I,¡
2 j ,:
hecho de servirse de una piedra para realizar una ftmción, si..T10 el momento de re-
flexionar sobre cómo utilizar las escalas de la piedra desechadas, y para qué utihzar-
las.
¡ '1'
1 .¡
En este momento preciso en que se produce la acción de descascarar el sílex y

,
~ ,1:1
utilizar la parte central, pero también
y de utilizar asimismo estos sobrantes,
de tomar conciencia de lIDas partes sobrantes
vemos aparecer por primera vez nuestras no- .

¡
. I
' ~I ¡
I
E.
.1.
!
ciones de producto y de subproducto,
producción.
que es un hito fundamental de la econorrÜa de

WS primeros útiles de la prehistoria fueron piedras y no se distinguían de los ac-


cidentes naturales. Progresival'Ilente, a través de decenas de milenios, se identifican
objetos deliberadamente manipulados por el hombre: piedras, huesos, conchas y
cualquier cosa material que posea una arista cortante. Hace más de tres millones de
años, el prehistórico tallaba los guijarros, las piedras, intencionadamente en una o dos La Madeleine (Dordoña). Bastón con cabeza de oso qra.bada y la lengua extendida. frente a una re-
presentación realista de falos y vulvas. Esta versión grabada revela la capacidad incipiente del trazo
caras para p..acer con enos útiles cortantes. Llegó a existir una industria del hueso, del sobre el objeTO y la aptitud del prehistórico por simbohzar la fecundidad.

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Diseño, ComWlicaÓ6n y Cultura
Viaje de jd~y vuelta PO! el mapa cultural de Occidente

diente, del asta, d€;¡la piedra y la arcilla, con el fin de obtener con ellos utensilios,
buriles, punzones, rascadores, puntas de flecha. arpones o agujas de coser, con los En el neolítico, la función necesaria, imag',nada, determinaría el objeto; es una eta-
que operar sobre otras materias. pa más me.dura y más ~tiva en el sentido actual del ténnino. En este tercer estadio
de la génesis definitiva <:lelobjeto, laS cosas materiales de la primere. son vistas desde
En muchas de \3stas ocasiones, esa cosa material ya eJdstente prefigura ella mis- airo plano mental: son QOl1cebidas y l,illizadas como lo que realmente son antes que
ma la función del ú1i1. Por ejemplo, una piedra cuya forma sugiere una punta de 1a11za, nada para nuestra ment8.li.dad abstracta: matf.riasy substancias. Con ellas. hamo faber
será pulida hasta transformarla de la cosa:-piedra al útil-lanza. Una piedra cuya forma construirá sus objetos: eLospiedras y urias raíces que las atan configurarán un hacha;
sugiere la función Clecuenco¡ será trabajada, vaciada por el hombre para convertirla un trozo de corteza y LJr:¡asJibras para sujetar configurarán una s2.J.'1dalia.Objetos que
defuJitivamente f.trl el útil-cuenco, cuya función será Ejada y significada para siempre antes no existían en el !hundo. Es la emergencia de la Invención.
en él. Hasta este momento histórico, esta función seria cubierta ocasionalmente por
un gesto de la man\) que toma la forma eñmera del cuenco, que sólo servía para coger
I Crear objetos signiJica intrínsecamente Iransíormar. méiJ1.1puJarcosas accesibles
el agua y beber, Pero no para retener y conservar.
I
I
como un puñado de balto, unas ramas o lTIlpedazo de piel de animal. TYansíormar-
los en objetos culturales, es decir, "objetos" propiamente dichos, porque conllevan
Esta transformación de la materia representa la transformación de una cosa cual· i.i'11plícitamente una inter¡cionalidad, un designio, un sentido utilitario. constructivo y
quiera en lTIl-útil-Para-lTIla-función. E!1 Ün estadio más avanzado del conocimiento, semiótico. En est0s tres ~stacüos de la génesiS del objeto que hemos exarrJnado, hay
podía darse el cas" de "descubrir" en una materia la prenguración de una nueva for- diferentes momentos del bomo faber en relación con la conciencia emergente de sus
ma Útil, lo que, tra.sladado a nuestra mentalidad de hoy corresponderia a la idea necesidades de actuar Sobre un medio vital que en pri'1cipio seria hostil, y sobre las
picassiana -pero no inventada por Picasso sino por el primer hornbre creativo--: "pri- cosas materiales de ese Tnimnoentorno; cosas que el primitivo utiliza, manipula, adapta,
mero encuentro y después busco". Es la idea reversible del cammo lógico del p=n- consuuye en esta progr~siva actividad que marca la creación de sus utensilios.
s2.J.-ruerlloque se r~alirnenta con los saltos alternativos enITe 8I1..sayoy error, o entre
buscar-encontrar-l:)uscar ... y as! sucesivamente. En el primer estadio habria lTIlarelación sobre todo externa: de fuera a dentro,
del mlTIldo exterior al imPulso iPlemo, que con..."tituiriael estimulo para una reacClór.,
La intervención del primitivo en aquella piedra cuya forma sugiere lTIlútil, para para una disposición a ~ctuar y que seria realizada esa disposición por una cosa
realizarlo como tal, a menudo tenema un elemento de referencia absolutamente em- material presente. Aquí la cosa en estado bruto utilizada no ha sido prácticamenie
pírico, que serí..a el cúmulo de experiencias ligadas a las cosas funcionales y a la aso- mocliñcada: sólo usada.
ciación por analogta (el caso del cuenco). Tal actividad productora constituirla la re-
volución de este SE)gundo estadio: la ir2.J.lSformación de una cosa corriente en lTIlútil- En el segundo estadi<) que hemos descrito habria una Hcoincidencia" más o me-
Slgno, el cual está destinado específicamente a realizar una li.lIlción y sigrJDcarla. He rlOS vaga enire la neceSlciad de! hombre y aqueila cosa natural que ella rrusma ya
aquí la caracteristic:;a esencial del objeto utilitario. y he aquí, también, cómo el útil ad- prefigura una función: POr ejemplo, utilizar la piel que cubria ei animal para cubrirse
quiere su signiticaQión: su función de signo, lo cual aparece precisamente en esta se- con ella. Es lTIlisomorfisrrto, una percepción-proyección al mismo tiempo, de tma _Vn-
gunda génesis del objeto. ción virtual de una cosa Presente en función de la orientación del hombre. Es aquí de
hecho donde se :ealiza Una manipulación transformadora de la cosa en un objeto, es
deCIr, que realiza el pase de una forma inicial a otra [onna final cliierenie. Esta muta-
LA FUNCIÓN IMAGINADA O LA INVENCIÓN DEL OBJETO ción anticipa lTIlgrado de conocimiento, de experiencia, de intervención activa y, en
síntesis, de;m. nivellentaJ1)ente progresivo de adaptación del hombre a su medio vital
-pero, al propio tiempo, (j,edominio de ese medio. En este caso, la cosa utilizada ha
Este estadio de lo e robablemente seria la énesis definitiva del objeto en tantg.
construcción lJJ.tencion -a oartrr de una idea, no de Ma cosa dada- estaria sido m2.J.'1ipulada,transfoTlnada: ha dejado su estado bruto para ser modificada y a.su-
.8 mir con ello una fUnción.
separado e estaCtio anterior por lTIlinmenso período de tiempo que ya del Paleolí-
TICO antiguo ar Neolltico, el cual asiSte a fu mvenClon de amés reiinados. Después de En el Último estadio h~y una relación inver9a a la del prÜne::o. donde el segundo
medio mill6n de ano. de uperiencia en la manipulación de la piedra se sucede la estadio ha sido el paso inlennedio. Hay ahora una mediación ideativa evideme, que
elabora.C1Ónr~ ct.I fí«ro y elel acero. Cuando el hierro hubo substituido a la pie- ya no parte del entorno material de cosas, sino de la intencionalidad del incüviduo: ia
dra. y el aC'.aro al hierro (o .. ift'.ruó a ellos para combinarlos), el hombre se encon- presencia de un proyecto mental. Éste es estimulado por lltla necesidad o un pronó-
trÓ en posesión de UJ10I medl~ técnicos que permitieron estabilizar una civilización Sito creativo preciSO=-m~e por la presencia sugerente de cosas fisicas a Su aire-
duradera. dedor-, y soportado por 4n cierto perfeccioflilIniento continuo de un talento incipien-
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DL5eño, ComumcaClÓD y Cultura


Viaje de ida y vuelta por el mapa cultural de oicidente

OBJETOS PREHISTÓRICOS REVELADORES DE UNA CLARA VOLUNTAD te y de los útiles producidos por ese talento. Es un proceso de aíinamiEmto que se
UT):LITARlA
apareja con la selección de los materiales más eficaces, la invenc.ón de IJluevos pro-
cedimientos de trabajo y que daría lugar a la obtencíón de constn;cciones malenales
como las estatuillas y las herramientas de las eras sucesivas, cada vez más cornpleJas
estructuralmente, y, desde luego, orientadas no a necesidades ftncionales, sino pSI-
cológicas, asimismo más complejas ("magia salvaje"). En este úl1!moestadio' elob-
jeto ha sido creado y realizado no tanto a partir de la cosa material, sino de urJa Idea.

r
I
. UNA CREATMDAD DE LA PRAXIS
De hechO, estas tres andes et; de la énesis del útij-<l estos' 'tres na " uen-
tos" del objeto funcional- muestran . entes grados de correspon enCla e e ne-
cesidades hurna,1as y su aptitud transfonnadora, así como la fuerza creativa ?le esta
- acción sobre el m\.U1do. .cuando, en esta larga cadena de ensayo y error que es el
mismo desarrollo del hombre, éSle empieza por tomar una cosa material cUaJqu¡era
~ la utiliza para \.U1ful propio -defensa, ~sistencia, cobijo, etc.-., está ejerlC~en¡j,O~
runnonaJizac16n de pnmer grado de eSla ' cosa dada" que sunplernenie esta a,Pl. ,
cuando con esta acción no modifique el estado de la cosa utilizada -la piedra con la
que rnachaca:-, modifica sin duda la relación de esa cesa consigo mismo y tp·D1en
con las otras cosas y con la realidad. He aquí, pues, tres aproximaCIones s'IJcellvas al
objeto, que implican, como hemos dicho, grados progresivos de desarroillo mental y
m3J."lual,de ingenio, de habilidad constructora, y que serían en conjunto los lejanos
,j'.
indicios de una destreza o de \.U1a"tecnicidad" incipiente pero creciente, para n::ag¡-
1 1: nar, proyectar, crear y dOffiL"lli'su medio ambiente. He aqui la génesis lejaPc: del
diseño.
1;,1.1
En cualquier caso, y desde los tiempos del hamo habilis, siempre se encu,e~tran
J ¡j.j en esta actitud productiva unas constantes que son inherentes a la creación de? oOJe-
);,:1., tos. En primer lugar, \.U1afinalidad pragmática, utilitari.sta:la de procurarse un utensilio
~'j' .;. material para realizar funciones mecánicas, e incluso realizar nuevas funciones, Iffipo-
1 1,
°
sibles sin esos utensilios. En segundo lugar. una actitud creativa, idealista ingifillOSa,
organizadora, innovadora por tamo, que es la de imaginar funciones y realiízarlas por

¡• ·1':
I
11.1!1
'1
medio de los objetos que el hornbre crea y produce. Modificar, manipular, creftlI, so~
todas ellas acciones del pri.mitivo sobre su entorno para adaptarse a él. y par#' re_~7~
procamente, adaptarlo a un modo de vida humano, para dominarlo ("negentr'0pico )
,} l' e irnponerle \.U1orden nuevo.
España septentrional: útiles en hueso; arpones con doble anzuelo. aguja y p=nes.
1;1,1 Como es sabido, Breuil había dividido la era magdaleniense en seis fases, de 1 a VI, que se disnn- Esia interacción entre la necesidad más utilitaria del primitivo y la respuesta ¿eaTIva
guen cada una de ellas por diíerentes tipos de utillaje. Las tres primeras fases comprenden el proyectada hacia las cosas presentes, es \.U1mecanismo que me parece justafIlente
¡ j
11"
magdeleniep..seinferior o antiguo, perlodo de formación: el magdeleniense tipico se extiende en las
otras tres fases. e.'lglobando la verdaéera cumbre d,el arte primitivo, Las fases N a VI son designa- lo coIlirario de la psiCOlOgíaconductista. No es la presencia de estlrnulos 9Xle{TIos la
,J das según diferentes fannas de arpones. E:l magdaleniense medio (fase N, produjo un gran número que determina una reacción, sino la necesidad sentida por el individuo y proyifctada
.¡ de pequeños objetos de me rnobilia.!ioy grandes esculturas . en un estimulo externo la que desencadena la nctInJd proactrva. La adaptación ¿le ese
¡1

100
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Diseño, Comunicadón y Cultura
T v/aje de id~ y vuelta por el mapa 'cultural de Oco'denie

estírnulo 0a cosa material presente en e! entorno primitivo) a la necesidad del indivi- realiza) y expresada ésta en el mismo objeto por medio de la forma. Este juego de
duo es la que desencadena la acción creativa. signos que va del todo a cada \.ll1ade sus partes (diferenciables por el ojo y el tacto)
constituyen el objeto como un sistema de signiJicadón.
La creatividad es una aptitud especíñcamente humana y, por tanto, cultural. Su fi-
nalidad es obtener algo nuevo obedeciendo a lL'1aidea, lID fin preconcebido, a través Si el útil primitivo es \.ll1a cosa física transfonnada para realizar una función y al
de lID esquema mental organizador, Los "elementos" que se ponen en relación propio tiempo significarla, el objeto creado y producido por el hombre es una cons-
combinatoria para crear algo nuevo son tanto las cosas materiales -materias, subs- trucción nueva a partir de materias y substancias existentes: su designio es, igualmente,
tancias, útiles de trabajo, partes constitutivas de! objeto-, como [os illodos de razona- realizar una función y significarla a traves de su misma cor..ftguración, de su propia
rrÜento -€[ disCJISO mental, el "discurrir" como acción ideativa- que rigen el proceso presencia. Pero, ¿cómo emerge el significado? No se busquen sus origenes en lb,a
de combinaciones y manipulaciones. "semiótica del objeto" (que no puede tratar de la génesis, sino solamente de su exis-
tencia significante por el hecho de estar ahl'), sino en una pragmática elemerlal, en
La creatividad es también un proceso en inter-feedback;. una interacción entre el
illla fenomenologfa del objeto que encierra toda una cultura a propósito de él.
hombre y la materia c;¡;uemanipula y combina; entre lo que está ideando y lo CjUe
realmente hace; enrre lo que efectivamente realiza lo e eso aue está emer .endo Dar forma intencional a una cosa material preexistente, implica transfer.rle un
ClJosus OJOS influye prospecoyam,ente en Jo CP'O piensa hacer y lo que hará a cada designio, un esfueízo energ§iC2.Q,-irJ.1ª-~,jempQratgl de hacg[.g,t2~~Q1~~'y
lIlStanie del proceso creativo. Es el proceso que ya he desarronado a propósito de con la ayuda de otros utensilios creados también p()~ el hombre, un nuevo objeto
Cirro sUjeto (35) y que nuesrros informáticos y telemáticos llaman de \.ll1modo general p~ElY¡§Il1enterrnaillQado, illl núeVó'útéñSili6qüe -esté. rnv:estdo Cf8\.lñS€ñiia6- Ydeüi:i..a
"interacción": es el diálogo operadonaJ interno al propio proceso, que determina la función e~ca a realizar. Al piopíotiémpo~le-¡:;.as¡ao·JiiJüiididoUri carácter toirnal
evolución de la idea, ma1enanzaaa eñelacto de converti..rla en objeto. - externo -lSomomsmo-, una apariencia ligada a esa ft.ll1ción:el objeto significá.t,dose
a si mismo.
Eresultado de la creatividad es, por tanto, la obtención de lb, nuevo producto, 1.ill
nuevo objeto, un nuevo modo, también, de proceder, que implicaria a su vez el de-
sarrollo de un nuevo componente técnico y el dominio de una nueva función, A tra-
vés, pues, de este proceso, lo que caracterlZa la creatividad como actitud constructi- SÍMBOLOS PREHISTÓRICOS
va es qcle su producto resultante es esencialmente diferente como tal de sus elemen-
tos constitutivos. Aquí se hace presente un axioma fundamental de la Geslalttheorie:
"el todo es más que la simple suma de sus partes". Ese "algo más" no es, por tanto,
resultado de lID proceder aditivo, de un añadir una cosa a otra para obtener otra rnayor
que sea la adición de todas ellas. Ese "algo más" es la eStructura orga,'lizada de las
partes de esta nueva cosa que es "el iodo" gestaltista.
Hay, en esta actitud constructiva y combinatoria que es la creatividad, la emer-
gencia misma del Objeto, tal como mucho más tarde será concebido y fabricado por
la técnica,

ENIERGENCIA DEL SIGNlF1CADO EN EL OBJETO


La fonna giobaJ del objeto es la manifestación de ese objeto en tanto que su pre-
sencia material, Su identidad perceptible en tanto que imagen de sí mismo. La forma
de! objeto comporta dalos, información, indicios más o menos explícitos -J.'11orfológicos,
visuales, ~i<mal .. , tácaIts, .re -, ligados a una función latente (la que el objeto
Simbolo de fecundidad
(35) J Co!tn, FOlO DMIilo La Ferrassie (Dordoña) Piedra. con vuiva y pequeñas cúpulas. Época auri.'iaciense.

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Diseno, Comunicación y Cultura .,' . Viaje de ida y vuelta por el mapa cultural de OcCldenle

SíMBOLOS PREHISTÓRICOS En este sentido preciso, "dar forma" a un objeto, por ejemplo convertir un troz.Qde
cuero en un zapato, supone fl1.-formar, en el doble sentido de im oner un a
una materia, UP.aforma difere e ! _e a tenia en su origen y con ese mismo
acto, II1corporar una mformaClon a esa forma, a ese objeto. lnformación que es la fim-
~ s1gIííIicada, y que no es -una cillISecUencta áet azar, suro de la lnIenclonaJídad
e conftgura esa forma. El zapato ya no se parece al animaL sino al pie, a la conftgu-
ración aJ'.B.tómicadel pie humano.
Hay un principio orgánico y ergonómico al mismo tiempo en el objeto, tal cerno
lo hay en el cuenco que se parece al gesto contenedor de la mano; o como lo hay en
la 1&'1Za,que es una prolongación rígida del brazo más lejos de lo que puede alcan-
zar el brazo; o como lo hay en el hacha, que es una extensión de la conjunción
articulada formada por el ángulo del brazo y la mano. Esta lógica esencial de la con-
figuración utilitaria del objeto está en la base de su persistencia estmctural y formal a
través de los tiempos.
He aquí un ejemplo: los primeros estadios (prehistóricos) del desarrollo de la
cabeza del hacha fueron manifiestamente pragmáticos, y empezaron por una elec-
ción de la piedra por 3US dimensiones y su compacidad, por la fuerza de su golpear,
Amuleto o su peso. aliado a la manejabilidad, En un estadio ulterior de su desarrollo, la cabeza
Laugerie Basse (Dordoña). [magen de las del hacha experimentó una variación pequeña pero muy Importante: apareció una
dos caras de una mano tallada en una cor- forma ovoide, refundida, que permitia e.'1cajar y fijar la cabeza al mango por medio
:n2Illenta de ciervo. de fibras textiles. Pero cuando este encaje ovoide de base y esa estructura estable
que pemÜte fijar los componentes del bacha, ha sido ya normalizada a través de los
años por un proceso de ensayos y correcciones, entonces el hombre empieza a fijar .
su atención en la calidad o el poder cortante del hacha, y esto conduce a lIDafinamiento
progresivo de la técnica del desescarnado de la piedra, Y después, del alisado y el
pulido por diferentes métodos de frotamiento. 10 que resultó finalmente de esras
operaciones, teniendo en cuenta las diferencias debidas a la naturaleza del material,
fue una forma esencialmente idéntica al r.acha del hombre civilizado.
En toda concepción de un útil existe un punto óptimo de eficacia funcional que
determina la forma, y con ella, la significación del objeto. En muchos de ellos -cabezas
de lanza y puntas de flecha, raspadores, lamas, hachas- el hombre de hoy no está
lejos de este punto óptimo que procede de la época neolttica superior. La fimcián, la
estructura, la forma y la significación permanecenj1!lJ~:..J:.!~~~9~~~~..!... un lodo.
Arte prehistórico y arte del siglo XX
-ia1déa de-~c:tiSeño" .!ill.º.QffiQ. !1gy,lq_f!uteng~mº~,. !?.$.t~J>QI.Jmé3._12...art~ercadel
El arte del siglo XX entronca por extremo, al arte
\lIl procesomanUaJ..:..aeLfBber,..enJamisma.medida en que disªñar implica una adapta~
prehist6¡i..co: formas, materiales, etc., y por el otro
extremo, al diseno decorativo cie la actualidad: dón de1OS5res a los medios Qj§pg!,1ible~I..ill!S'_E;i,s.,µn .aspecto de la créatividad. Pero
Mendini, Puppa, Solsass, Mollino, etc. pofOtra parte, está muy lejos de ese proceder origiruÜi..i:p~qge diSeñar -cofistifuye
Izquierda: Max Ernst. Lunarkparagus, 1935. Museo una dtselptina proyectüal: después der llidilStría1íSrr¡o~~~_ñar e~_<?~e~.~_p~oyeao
de Arte Moderno, Nueva Yar'L
}\rriba: Meret Oppenheim. El c.Jble!'to de piel, 1936.
para ser prbducido'en grandes senes, ínClusó·eñ dlle~entes lyg~~~_.ci.~~91()..0?~ puesto
Museo de Jl.rre Moderno, Nueva York. qUe el "proyecto"del deSlgnercri.staiiza finalmente en un dOCl.J.lll~nto ~YOCO, un plano
o un dibujo téorico inteligi.ble por los técnicos d~ todo .el.IIllIDdoindustrializado

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T
!
Viaje de ida y vuelta por el mapa cultural de Occidente

15.000-10.000 años antes de nuestra era aproximadamente). Este period.o se suele


La mano que traza o el nacimiento del Arte dividir en pale<)l!ticoinferior, que corresponde al tiempo de las primeras glaciaciones:
es el periodo antropológico de los horn1nidosy se caracteriza por el utillajea base de
guijarros, nódulos y lascas de sílex. El paleclítico medio, que acaba en los comienzos
de la última gi¡¡lciaciónconocida, es el period.o del hombre de Neandertal, caracteri-
zado por el pe¡ieccionamiento en la talla de sllex y la incorporación de útiles hechos
con otras rn.3.terias como el hueso. El paleclítico superior. o edad del reno, que se
inicia cuando termina la última glaciación, es el periodo del hombre de Cro-Magnon,
horno sa.piens, (;rueprogresa en la caza y perfecciona el habitáculo, iniciándose en el
arte mobiliario.
Las pinturas de Altamira son del magdaleniense, última eta a del aleolitico slJR9-
riar, unos 15.0 ano tes a era, y as pinturas de Lascaux son del
La mano prehistóric_~~_~ace objetos y manipula materi,~e.~_~~.1~ ~a ffile,tra- auriñaciense superior .
.z~ sigIlos sobre el barro yJas p-arooes'ae'ras'cavemáB--:ti ado de hacer y el acto de
trazar son actos creativos y energéticos;' la' accion realizadora desaparece en ese El neclítico fileun periodo histórico que empezó en Egipto y Orieníe Próximo unos
mismo acto y lo que queda es lo realizado: el objeto, la imagen. iooo años a.C~;en el Mediterráneo orientarñaCia{OOO anooa:C~-yeñlaEUropa
occidental haci?- 3.OOú años a.e. El ñeOlfuC01üe ooperufaoIñuy IIñpoffiiñté-paí2:la
La visión no puede retener las cosas, sino sólo recordarlas, dejar su trazo en la humanidad-:-ErfiOrIlDrélmPuso sus proplasféCillc~ar-medio-d!l1biente't:n'-que se
memor'~ humana E verbo es huidiw, desaparece. Todo aquello que finalmentemuere haJ1ana. ASí, y grTclaSarCJñ:ña-te'i11:E.ladOélésme~ell.íSlfüfalj~nlcleI9~su-áíi@9~J?la
con el incllviduo,no puedlt .... 1l-¡nsferido a los demás. Sólo los objetos y los trazos 2.gnCUlfuTa, que coñilevó 'JD espectacular aumento de la demografia, y el comerc¡o.
permanec.l~ y en 1M IObr.vlvir S sus autores son los transmisores inmediatos de ruéf6ñ-éeSCül5íe'f'fáSlTll.'eya;;::té:cnicas.
ar.resanal~.;::~~~l~?!3!:r=~y los·teji~()s. La
cultura para SUB contempor6Mot , de información para sus descendientes sucesivos
población se hito sedentaria ~LªP-ªI.eci§r9~.9ifer~m~$.!:iP<2§ ..~~.~0~J~ _~a-
(porque la clllhJri\ 8!t \o qu." "'I'Ie y la información transmisible son los restos de lempezaron ~ ser dom~~ados, ya través de i.!l9p'i~.m~s~Leenfi,ªª.§Il el.IT.1ás allá,
esta cultura) se construyó UDgr~nlrrne~~..?_e:_~~J1~_~l!:t??JiJ,ll~artos~~ ~po megalítico. F~e el
De hecho, una h&s1Orr. paral.la. de la antropología y de la comUJ1jcaciónsólo pue- inicio de'la rev~~ón.l!I'bana.
de basarse en aquello que nuettros antepasados hicieron (no en lo que vieron ni en
lo que dijeron): lo que efKtIv.rr.ente salió de sus manos: las obras, los objetos, los
Atr~~;~~¿; toda esta sucesión de transformaciones y desarrollos desde sapiens,
está la obra de (ios grandes fuerzas creativas del.intelecto humano: la abstracción y la
signos y las imágeneB que .. ooratQrvanen el tiempo. conceptualizacióE: La º--rim~ra.estápr~e.nt~~.el ~~ p~ehistórico.como 1.iñ,inqao de
A través del gestual manual vemos el descubrimiento prehistórico de la impronta, representadóñ"imbólica del mundo. La Segunda. en el verbo yla escritura~rgue
el trazo, las perforaciones de lu piedras, los grabados sobre bastones, la marca ~ar palar5ras, loqueI?::.~_~a c~~ceptos.
puntiforme o lineal. En los balbuceos de la expresividad (constructiva o mostrativa,
de los objetos y las imágenes) encontramos los signos secretos del arte, que perma-
necen a través de los milenios; signos de esta "síntesis secreta", de lID lenguaje grá- EL TRAZO, LA LÍNEA y EL CONTORNO,
lico y sígnico primigenio que están contenidos también en nuestra civilización(Giedion. MATERIA D5 LA AJ3STRACCION
1963).
Como el sím1:)Olo,la abstracción nació con los iniciosdel arte. Existe como lID hecho
Toda esta inmensa tarea metamorfoseadora (tanto del hornirÜdoconvertido en anónimo. Las defuúciones de "abstracción" desde después del medioevo se polari-
hombre como del entorno cósmico transformado en 1.lllentorno humano), que atra-
zan en el acto mFntal de aislar una parte de un objeto (como por ejemplo, la abstrac-
viesa milenios en su lenta evolución, no es sino 1.lllesfuerzo continuado por el que ia ción en fotograf\1ique opera con el fragmento, el encuadre y el detalle ampliado).
especie humana se ha construido a sí misma Esta idea de "abplracción" pone de maniñesto hasta qué p1.llltoel sentido original del
En el Cuaternario (período geológico), el paleclitico es el periodo más antiguo y término --en conífaste radical con la concepción griega y medieval-- ha sido deforma-
largo de la historia humana, conocido como el de la piedra tallada (1.000.000 basta do, limitado y de'valuado.

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