Sei sulla pagina 1di 16

Saltar a contenido principal

Imprimir libro
Proyectos de justicia abierta - Definición de problemas
Sitio: Cursos
Curso: Justicia Abierta
Libro: Proyectos de justicia abierta - Definición de problemas
Impreso por: Osmar Iván Esparza Piñón
Fecha: Friday, 13 de September de 2019, 19:16
Tabla de Contenidos
 Introducción
 8.1 Por qué se descuida la definición de problemas
 8.2 ¿Cuál es el problema con no definir el problema?
 8.3 ¿Qué implica la definición de problemas?
 8.4 Guía para la definición de un problema
 8.5 Desafíos clave para definir un problema
 Conclusión
Introducción
Si bien parece evidente que necesitamos definir el problema, la mayoría de nosotros y nosotras
- si somos honestos/as - no somos muy rigurosos/as para hacerlo. En lugar de esto, preferimos ir
directo a la solución y comenzar a cabildear a favor de su implementación. Sin embargo, cuando
no definimos adecuadamente el problema, terminamos aplicando soluciones que, sin importar
cuán innovadoras sean, simplemente no funcionan. Por el contrario, una buena definición del
problema nos ayuda a tener claridad respecto de nuestros objetivos finales. Nos permite
encontrar oportunidades específicas donde se puede avanzar en relación con problemas más
grandes y aparentemente inabordables, e invita a la colaboración mediante una afirmación
convincente de qué estamos tratando de lograr. Este módulo se propone explicar algunos de los
motores de la tendencia a apresurarse a encontrar soluciones, de modo que podamos realizar
acciones para mitigar su influencia. También expresamos por qué es importante una buena
definición de problemas y trabajamos contigo para crear una definición de un problema que
puedas usar como punto de partida para tu propio proyecto de justicia abierta. El módulo
concluye con una introducción a algunas técnicas de diseño centrado en personas que pueden
ayudarte a definir el problema que deseas abordar de una forma que conduzca al desarrollo de
soluciones más eficaces.
Objetivos:
1. Analizar la importancia dela definición de problemas; y
2. Describir y aplicar un proceso para definir un problema.
Estructura modular:
 8.1 Por qué se descuida la definición de problemas
 8.2 ¿Cuál es el problema con no definir el problema?
 8.3 ¿Qué implica la definición del problema?
 8.4 Guía para la definición de un problema
 8.5 Desafíos clave para definir un problema
Antes de comenzar, te invitamos a analizar el siguiente video, en el que Victoria Alsina, Senior
Fellow, The GovLab Academy, nos da la bienvenida y expone información relevante para este
octavo módulo.

Haz clic en la imagen para reproducir el video.

8.1 Por qué se descuida la definición de problemas


Durante mucho tiempo, la definición de problemas se ha reconocido como el paso primero y
esencial en cualquier proceso racional de elaboración de políticas - de hecho, en cualquier
proceso de resolución de problemas.[1] No obstante, a pesar de su reconocida importancia,
como regla general, no se presta suficiente atención al arte y la ciencia de la definición de
problemas.[2] Existe una serie de motivos para ello, que analizaremos a continuación.
En primer lugar, incluso en la enseñanza de políticas o administración pública, donde se podría
asumir que la resolución de problemas sociales es parte central del plan de estudios,[3] rara vez
se aborda la definición de problemas. Los/las estudiantes de políticas públicas o derecho no
encontrarán respuestas claras a preguntas tan directas como:
 ¿Qué es un problema?
 ¿Qué es la definición de problemas?
 ¿Cómo se procede a formular un problema?
 ¿Cómo se puede distinguir una buena definición de problemas de una mala definición de
problemas?[4]
Una clase experimental de aprendizaje basado en problemas con tan solo 13 estudiantes
en University of Limerick en Irlanda, que requería que los/las estudiantes lidiaran con un
problema del mundo real, fue considerada tan singular - los autores y autoras declararon que la
experiencia había sido completamente desconocida para los/las estudiantes participantes - que
obtuvo una reseña en una de las principales revistas de la Asociación Americana de Ciencia
Política (American Political Science Association).[5]
En segundo lugar, si bien claramente no es algo exclusivo del sector público, existen fuertes
incentivos, sobre todo en el gobierno, para presentar soluciones en lugar de tomarse el tiempo
para definir problemas porque las burocracias son martillos en busca de clavos. Esto quiere decir
que aun cuando se reconozca la necesidad de definir el problema, el rígido contexto
organizacional genera un desincentivo para la formulación de problemas que podrían sugerir
soluciones innovadoras y nuevas, ya que una burocracia solo tiene ciertos tipos de soluciones
que normalmente puede ofrecer.[6] Generalmente, se establecen organismos y programas para
entregar las soluciones a un problema, a menudo, bajo los auspicios de un estatuto prescriptivo.
“Una vez que una organización ha reunido el conjunto adecuado de capacidades funcionales y
las ha organizado en torno a sus procesos operativos centrales, se establece la mayor parte de
su práctica operativa rutinaria”.[7] Por ende, la capacidad de las personas de definir el problema
dentro de una burocracia con límites organizacionales establecidos y prácticas históricas puede
ser limitada. En general, los funcionarios y funcionarias tienen muy poca libertad individual para
maniobrar, especialmente en casos en los que la definición del problema iría en contra de los
fundamentos orgánicos de la razón de ser de la organización.
En tercer lugar, gobernar da prioridad a las soluciones más que a la definición de problemas. En
un entorno jerárquico, salvo que haya un incentivo contrario, los/las burócratas y políticos/as
tienen que proporcionar “la solución”.[8] Nadie quiere verse como carente de respuestas. El
deber de los/las servidores/as públicos/as es cumplir sus propósitos encomendados de la manera
más eficiente y eficaz posible.[9] Para hacer algo en la cultura jerárquica y regida por reglas del
gobierno, hay que convencer a las partes interesadas y a las personas gestoras de la propuesta
de valor de actuar. No se puede hacer nada de forma individual o en un vacío. Los proyectos de
una persona dedicada a la innovación en especial tienen que tener sentido para todas las
personas a su alrededor, y convencer a otras personas para que den el sí genera la presión de
avanzar hacia las soluciones con mucha convicción.[10] Tomarse el tiempo para definir y redefinir
el problema, lo que inevitablemente podría llevar a alejarse de una solución propuesta en un
comienzo, y propiciar soluciones no previstas puede ser una perspectiva aterradora.

Figura 8.1: Hay fuertes motores en juego que con frecuencia implican descartar enfocarnos en el
problema y, en su lugar, precipitarnos hacia una solución predefinida demasiado rápido.
Además, la mayoría de nosotros/as tiene mucho que hacer y muy poco tiempo para detenerse.
Como personas impulsadas por objetivos que trabajan a favor del interés público, las funcionarias
y los funcionarios públicos anhelan zambullirse y generar cambios. Queremos promulgar nuevas
políticas, crear programas, lanzar sitios web, entregar servicios y ayudar a las personas. Invertir
en la definición de problemas requiere disciplina y valor. Si somos sinceros/as, solemos ser poco
rigurosos/as, y preferimos ir directo a la solución y cabildear para que se implemente. ¿Quién no
quiere crear una nueva aplicación, lanzar un programa nuevo o crear un nuevo mecanismo de
financiamiento? Sin embargo, cuando no definimos adecuadamente el problema, terminamos
desarrollando soluciones que no funcionan. Por ende, tenemos un incentivo para favorecer la
definición del problema, provenga de partes interesadas, laboratorios de ideas y grupos de
interés, o del conocimiento generalizado del problema desarrollado entre funcionarios/as
públicos/as de trayectoria. Si agregamos a este impulso la presión política partidista de evitar
identificar problemas, existen innumerables presiones para rehuir la definición de problemas.
La incapacidad de definir problemas no es exclusiva del sector público o de problemas públicos.
Como escribe Thomas Wedell-Wedellsborg en Harvard Business Review: “¿Qué tan buena es su
empresa para resolver problemas? Probablemente, bastante buena si sus ejecutivos son como
los de las empresas que he estudiado. Resulta que sus dificultades no tienen que ver con la
resolución de problemas, sino con descubrir cuáles son los problemas”. Después agrega que en
encuestas de 106 ejecutivos/as del cuerpo directivo, un 85% estuvo muy de acuerdo o de acuerdo
con que sus organizaciones eran malas para el diagnóstico de problemas, y el 87% estuvo muy
de acuerdo o de acuerdo con que esta falla tenía costos significativos. “Estimulados por una
tendencia a la acción, los gerentes tienden a entrar rápidamente en el modo solución sin verificar
si realmente entienden el problema”.[11]

[1] Lasswell, 1951. Lindblom 1958.


[2] Khandani, Seyyed. Engineering Design Process, agosto de 2005, www.saylor.org/site/wp-
content/uploads/2012/09/ME101-4.1-Engineering-Design-Process.pdf
[3] Para alcanzar un nivel más alto de competencia estudiantil como pensadores críticos y
políticos, Gorham (2005 346) sugiere que es más probable que el pensamiento político se dé
"cuando la experiencia de la clase en sí está integrada al aprendizaje-servicio como espacio
público". Este enfoque a la enseñanza de política refleja la exhortación de Stoker (2006) de que
debemos dejar de hablar de política y, en su lugar, crear más oportunidades para practicarla.
Problem-Based Learning and Civic Engagement - Shifting the Focus of Learning in Public Policy
Education, Chris McInerney and Maura Adshead, Political Science and Politics, Vol. 46, No. 3 (julio
de 2013), pp. 630-636. American Political Science Association. http://www.jstor.org/
[4] David Dery, Problem Definition in Policy Analysis, University of Kansas Press, 1984, p. 3.
[5] Problem-Based Learning and Civic Engagement - Shifting the Focus of Learning in Public Policy
Education, Chris McInerney and Maura Adshead, Political Science and Politics, Vol. 46, No. 3 (julio
de 2013), pp. 630-636. American Political Science Association. http://www.jstor.org/ (“A la fecha,
la experiencia educativa de nuestros estudiantes fue en gran parte dentro de un "paradigma de
enseñanza" donde las charlas y clases seguían formatos tradicionales”).
[6] Katz and Kahn, 1966, p. 277. Dery, p. 94-95.
[7] The Character of Harms, Operational Challenges in Risk Control, Malcolm K. Sparrow.
[8] ASME: Jordan Robert “Project Success: Defining The Problem.” Performance by Jordan
Robert, Project Success: Defining The Problem, ASME, Apr. 2016, www.asme.org/career-
education/media/career-development/video-project-success-defining-problem
[9] Mark Moore, Public Value 17.
[10] Sanderijn Cels, Jorrit de Jong, Frans Nauta, Agents of Change: Strategy and Tactics for Social
Innovation (Brookings 2012), 53.

8.2 ¿Cuál es el problema con no definir el problema?


Sin una buena definición, no puedes resolver correctamente el problema.[12] Como exclama un
experto en gestión de proyectos, no poder definir el problema tiene como resultado un "pollo
sin cabeza” que corre de un lado a otro sin un sentido claro de la orientación.[13] Definir el
problema y aclarar bien la misión es crucial para que no terminemos resolviendo el problema
incorrecto para las personas incorrectas y creando soluciones ineficaces que no benefician a las
personas más afectadas.

Si tuviera una hora para salvar el mundo, utilizaría 55 minutos para definir el problema y solo 5
minutos para encontrar la solución.
Albert Einstein

Sin tomarnos el tiempo para detenernos y definir el problema - contentándonos solo con una
afirmación amplia del problema - nunca sabemos si nos estamos enfocando en el problema
adecuado y, a menudo, definimos el problema de forma demasiado amplia o no lo definimos
para nada, desperdiciando tiempo y recursos, y contribuyendo aún más a la creación de políticas
y programas ineficaces y de los que se desconfía. El economista popular Stephen Dubner dice
que si defines el problema de manera demasiado amplia, hay un alto precio que pagar en
términos de debilitar el optimismo y la energía de las personas. Más bien, uno debería pensar en
pequeño - como un niño - para resolver problemas más rápidamente. Pensar de forma más
restringida ofrece una mejor oportunidad para hacer algo.[14]
A veces, lo que se requiere no es definir el problema de forma más restringida, sino solo de modo
diferente. En El Arte de Resolver Problemas de 1978, Russell Ackoff ilustra con el ejemplo del
“problema del ascensor lento”. Los huéspedes de un hotel se quejan al administrador de que el
ascensor es demasiado lento. Él consulta a un ingeniero, que define el problema mecánicamente
y propone la solución obvia de reemplazar el ascensor a un costo muy alto. Pero el administrador
indaga un poco más y contrata a un sicólogo, quien reformula el problema como “la espera es
molesta”. Entonces, de pronto se vuelve evidente que agregar espejos fuera del ascensor para
que las personas se miren o folletos con información para leer reducirá la frustración a un costo
más bajo. Por supuesto, los espejos no hacen que el ascensor sea más rápido.[15] En lugar de
esto, resuelven un desafío más imperioso y accionable que tiene un sinnúmero de soluciones
innovadoras. Al formular el problema de otra manera, de pronto descubres una oportunidad más
transformativa y accionable que culmina en soluciones innovadoras y trabajables. El espacio de
solución cambia y se abre cuando el problema se reformula y replantea.[16]
En Vietnam, un caso famoso es el de la pareja de profesionales del desarrollo de Save the
Children, Jerry y Monique Sternin, que buscaban reducir el hambre entre las poblaciones de
aldeas locales del distrito de Quong Xuong en la provincia de Than Hoa, unas cuatro horas al sur
de Hanói. En Vietnam, la desnutrición afectaba al 65% de los niños menores de 5 años. La ayuda
alimentaria internacional era costosa y no tan eficaz como se esperaba. Tras examinar la
situación, los Sternin optaron por invertir el problema y preguntarse por qué algunos niños y
niñas de las aldeas, a pesar de vivir en la misma pobreza miserable, estaban sanos/as y bien
alimentados/as. Pidieron a voluntarios/as locales que encontraran la respuesta y, al enfocarse en
la “desviación positiva”, es decir, el problema de por qué algunos niños y niñas prosperaban,
descubrieron más rápido que las familias sanas estaban agregando pequeñas cantidades de
camarones, jaibas o caracoles escarbados a la comida de sus hijos e hijas, y dándoles exactamente
la misma cantidad de arroz, pero en porciones más pequeñas durante el día.[17] Pensar en el
problema desde distintos ángulos y con una mirada nueva - en este caso, la de la comunidad local
- hizo posible identificar el problema correcto a resolver y descubrir soluciones innovadoras,
diferentes y, con suerte, más efectivas.[18] Si no hubieran comenzado por reformular el
problema, habrían perdido tiempo recolectando un montón de información y datos redundantes
que no habrían generado mejores resultados.[19] Cuando cambia la definición del problema, el
conjunto de soluciones cambia inevitablemente.[20]
Finalmente, si bien las definiciones claras de problemas mejoran el análisis, la respuesta y la
evaluación al permitir hacer coincidir los datos disponibles con las circunstancias para revelar las
causas subyacentes,[21] la definición de problemas es esencial no solo para resolver problemas,
sino para resolver problemas en conjunto. Si queremos colaborar y aplicar el diverso
conocimiento de otras personas, hay que tomarse el tiempo para definir el problema. Sin definir
claramente el problema, las personas fuera de la institución, estén en otros organismos, el sector
privado, la academia o la sociedad civil, no tienen claro cómo ayudar y cómo ayudar bien. La
definición de problemas fomenta el entendimiento colaborativo. La definición clara de
problemas es necesaria para que las personas no interpreten el problema de forma diferente.
Figura 8.2: La definición de problemas es esencial no solo para resolver problemas, sino para
resolver problemas en conjunto.

Ya hace un siglo, John Dewey dejó en claro que identificar el problema es el primer paso en la
resolución de problemas. Una “dificultad sentida” debe traducirse en un problema específico a
resolver (formulado de la forma más clara y precisa posible). “No se puede aportar ideas para las
mejores soluciones hasta que se haya definido lo más concretamente posible el problema
real”.[22] Einstein también enfatizaba que “la formulación de un problema es muchas veces más
importante que su solución, que puede ser meramente una cuestión de habilidad matemática o
experimental. Plantear nuevas cuestiones, nuevas posibilidades, considerar viejos problemas
desde un nuevo ángulo, todo ello requiere de una imaginación creadora y marca los progresos
reales de la ciencia”.[23]

[11] Are You Solving the Right Problems? Thomas Wedell-Wedellsborg.


[12] Fry, Grant, director. Everyone Has A Problem. TEDx Talks, 27 de febrero de
2015, www.youtube.com/watch?v=3lR9TbMY2Cs.
[13] James P. Lewis, Fundamentals of Project Management, 12.
[14]
Play Video, consultado en noviembre de 2018.
[15] Thomas Wedell-Wedellsborg es un consultor independiente, ponente y co-autor de
Innovation as Usual: How to Help Your People Bring Great Ideas to Life (Harvard Business Review
Press, March 2013).
[16] “How Philadelphia Developed A Comprehensive Smart City
Strategy.” Citysmart.com, info.citymart.com/success-stories.
[17] “How Complexity Thinking Cut Malnutrition in Vietnam by Two-Thirds.” Oxfamblogs.org, 8
de noviembre de 2013, oxfamblogs.org/fp2p/how-complexity-thinking-cut-malnutrition-in-
vietnam-by-two-thirds/.
[18] “DIY Toolkit: Problem Definition.” Problem Definition, DIY Toolkit, 15 Apr.
2014, www.youtube.com/watch?v=o4dddmOpQ5s
[19] Watanabe
[20] “Reframing Problems.” Performance by Roy Rosin, TEDx Talks, 16 de julio de
2016, www.youtube.com/watch?v=ZL5ShvhyaXc.
[21] Scheider, Matthew C. "Problem, Definition of." Encyclopedia of Community Policing and
Problem Solving, Kenneth J. Peak, Sage Publications, 1st edition, 2013. Credo
Reference, https://ezproxy.library.nyu.edu/login?url=https://search.credoreference.com/conte
nt/entry/sagecpaps/problem_definition_of/0?institutionId=577. Consultado el 6 de junio de
2018.
[22] Dr. Harry Farra, The Reflective Thought Process: John Dewey Re-visited, The Journal of
Creative Behavior Vol. 22, No.1, 1988 Creative Education Foundation, https://doi-
org.proxy.library.nyu.edu/10.1002/j.2162-6057.1988.tb01338.x. Ver también John Dewey, How
we think, a restatement of the relation of reflective thinking to the educative process (DC Heath,
Boston, 1988).
[23] Einstein and Enfield (1938).

8.3 ¿Qué implica la definición de problemas?


Ahora que hemos explicado por qué es importante la definición de problemas, pasamos a esbozar
un proceso para hacerlo. La mayoría de las disciplinas creativas, desde la gestión de proyectos
hasta el diseño y la ingeniería, profesan un método para la definición de problemas con muchas
características comunes. El proceso involucra desprender las capas de una afirmación vaga sobre
un tema hasta que quede al descubierto una formulación precisa y accionable del problema,
junto con una enunciación de las causas primordiales - por qué está ocurriendo el problema - y
una hipótesis de por qué esas son las causas probables.
Es un ejercicio de múltiples etapas que implica profundizar cada vez más para encontrar la causa
del problema, que es lo que se necesita abordar, más que un mero síntoma.[24]
En un proceso exitoso de definición de problemas, las etapas de la definición del problema y la
solución del problema no necesitan estar perfectamente diferenciadas. De hecho, se podría
esperar que la definición del problema se haga más clara y más refinada en cada etapa sucesiva
del proceso de resolución del problema.
Redefinir el problema ilumina la búsqueda de soluciones. Podría esperarse que el problema no
se pueda formular claramente sin varios intentos.[25] Ya que el objetivo es encontrar soluciones
innovadoras para el problema correcto, el problema real puede ser más profundo o diferente
que la afirmación original del problema. Es más, como hemos visto, es importante llegar a una
definición que sea lo suficientemente restringida para ser accionable, de modo que se puedan
implementar soluciones. Por ende, existe un proceso sucesivo de separar el problema del asunto
mayor, tal como un escultor o una escultora descubre el arte dentro del mármol.

[24] Cooper, Michael. “Defining the Problem: The Most Important Business Skill You've Never
Been Taught.” Entrepreneur, 26 Sept. 2014, .
[25] Getzels 90.

8.4 Guía para la definición de un problema


A continuación, analizaremos los seis pasos principales para la definición de un problema. Haz
clic en cada imagen para visualizar el paso que corresponda.
-
-
-
-
-
-
8.5 Desafíos clave para definir un problema
Los pasos para definir un problema parecen simples, pero hay algunas dificultades comunes,
como:
 La tentación constante de articular una solución en lugar de un problema en particular.
 El problema identificado es demasiado amplio para ser accionable. También es posible
que no sea accionable por ti con los recursos que tienes a tu disposición.
 La incapacidad de formular suposiciones y causas primordiales.
 La incapacidad de explorar por qué este problema no se ha solucionado antes o identificar
quién más podría estar trabajando en el problema.
 La falta de métricas de éxito que se requieren para evaluar si una solución funciona.
Conclusión
Cuando te entusiasma una posible solución, definir el problema puede sentirse como algo que te
frena. Sin embargo, pronto arroja beneficios en términos de la colaboración de otras personas,
la capacidad de manifestar un impacto y, lo más importante, poder efectuar una mejora real en
la vida de las personas.
Si sigues los pasos que hemos discutido, tendrás el comienzo de un proyecto de justicia abierta.
No obstante, para brindarle la mejor oportunidad de éxito a tu proyecto, deberás considerar una
serie de riesgos - el tema de nuestro siguiente módulo.