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LA IMPORTANCIA DEL PERDÓN EN EL MATRIMONIO

En todo matrimonio, se dan situaciones difíciles, causantes de problemas que, si no se solucionan, pueden causar
heridas.
Por eso es tan importante aprender a perdonar y pedir perdón.
Muchas de las heridas en el matrimonio se van dando con el correr de los años y generan resentimientos.
Puede que, en medio de una crisis, alguno de los cónyuges busque afuera lo que no encuentra en el matrimonio,
generando así heridas mayores.
Por lo general, cuesta perdonar todas las heridas, aunque la infidelidad y la violencia de género son más difíciles.

Algunas barreras o dificultades que pueden surgir a la hora de perdonar:


a.- La inseguridad y la baja autoestima hacen que una persona no pueda enfrentar el perdón.
Piensan: “Lo que hice es tan grande, que no me va a poder perdonar”.
b.- El resentimiento es otra barrera para el perdón.
c.- La autojustificación de la conducta realizada.
d.- El deseo de revancha.

Perdonar implica sanar la herida y reanudar la relación.


El perdón se da cuando se acepta lo que el otro ha hecho y no se piden condiciones.
El perdón debe ser como el de Jesucristo: absoluto, inmediato y sin condiciones.

Algunos pasos que se pueden dar para alcanzar el perdón como pareja:
1.- Como esposo/a, es necesario examinar nuestra propia vida, perdonarnos a nosotros mismos, aceptar el perdón de
Dios, por nuestros pensamientos y actitudes negativas.
2.- Al tomar conciencia de estas actitudes, hay que trabajar con nuestro cónyuge sobre ellas, con una gran apertura al
diálogo y al cambio.
3.- Dialogar empáticamente desde los sentimientos.
4.- No volver al pasado, ya que se resiente lo que ya pasó.

Mitos a la hora de perdonar:


a.- Yo perdono y no olvido.
b.- Errar es humano, perdonar es divino (Por eso no se puede perdonar).
c.- Yo no siento la necesidad de perdonar (Se alimenta el resentimiento).
d.- No voy a perdonar hasta que el otro no me lo pida.
e.- Perdonar inmediatamente (No se puede, es un proceso largo).
f.- No perdonaré sin una garantía (Dejar ir al pasado, incondicionalmente).

El perdón es un ingrediente esencial del matrimonio, trae como beneficios: la sanación gradual de uno mismo y el
fortalecimiento de la relación.
Perdonar no es olvidar, si no recordar con otros ojos.

María Inés y Javier Liendo, miembros de Retrouvaille.


Preguntas:

1. ¿Estás en la disposición de sanar heridas en tu matrimonio a través del perdón?


2. Aquellas ocasiones en las que tu consciencia te ha llevado a la necesidad de pedir perdón a tu cónyuge ¿QUE ES
EL PERDON PARA TI?
3. ¿Existe algún episodio de tu vida, algún error, por el que te es difícil perdonarte a ti mismo?
4. En caso de que la respuesta a la pregunta anterior sea afirmativa. ¿Esta situación dificulta el que perdones a tu
cónyuge?
5. ¿Has experimentado en tu vida el perdón de Dios?
6. ¿Identificas alguna barrera que te dificulta perdonar a tu cónyuge?
7. ¿Lo has hecho acompañado de un propósito de cambio o rectificación?
8. ¿Alguna vez has manifestado que has perdonado, pero has guardado resentimiento, que luego manifiestas?
9. ¿Cómo te sientes cuando eres perdonado?
10. ¿Cómo te sientes cuando perdonas?