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Trastorno de Personalidad

Un trastorno de personalidad es un patrón permanente e inflexible de experiencia y


comportamiento que se aparta de lo que se considera habitual en la cultura del sujeto que
lo padece y que se manifiesta en la forma de percibir el mundo que lo rodea, la afectividad,
las relaciones interpersonales y el control de los impulsos.

Todo el mundo tiene sus patrones característicos de percepción y de relación con otras
personas y ante las diferentes situaciones de estrés. Por ejemplo, algunas personas
responden a una situación problemática solicitando ayuda de otras personas. Otras
prefieren enfrentarse a los problemas por sí mismas. Algunas minimizan los problemas.
Otras los exageran. Sin embargo, si sus patrones característicos de comportamiento son
ineficaces o tienen consecuencias negativas, las personas mentalmente sanas tienden a
probar enfoques alternativos. En contraste, los sujetos con un trastorno de la personalidad
no modifican sus patrones de respuesta, incluso cuando estos patrones son
repetidamente ineficaces y sus consecuencias son negativas. Estos patrones se
denominan patrones de mala adaptación, porque la gente no se adapta como las
circunstancias lo requieren. Los patrones de mala adaptación varían en su gravedad y en
su duración. En la mayoría de los pacientes con un trastorno de la personalidad, el
trastorno causa problemas moderados. Sin embargo, algunos padecen graves problemas
sociales y psicológicos durante toda su vida.

Alrededor del 13% de la población sufre un trastorno de la personalidad. Generalmente


afectan a hombres y mujeres por igual, aunque algunos tipos específicos afectan a un
sexo más que al otro. Los trastornos de la personalidad resultan de la interacción de los
genes y el ambiente. Es decir, algunas personas nacen con una tendencia genética a
padecer un trastorno de la personalidad, y esta tendencia disminuye o aumenta en función
de los factores ambientales. Generalmente, los genes y el ambiente contribuyen
aproximadamente por igual al desarrollo de los trastornos de la personalidad.

La mayoría de los pacientes que presentan un trastorno de la personalidad sienten un


malestar subjetivo y tienen problemas en las relaciones laborales y en las distintas
situaciones sociales. Muchos desarrollan también trastornos del ánimo, ansiedad,
síntomas por somatización abuso de sustancias o trastornos de la alimentación. Si el
paciente presenta un trastorno de la personalidad junto con alguna de estas alteraciones,
es más probable que no responda al tratamiento de estas y, por lo tanto, que tenga peor
pronóstico. Los cuales los trastornos de la personalidad se refieren esencialmente a los
problemas relacionados con: Identidad y el sentido de sí mismo y Relaciones
interpersonales.
Situación en salud mental del país

Mortalidad. Se analizaron 3 indicadores de mortalidad:


1. Tasa ajustada de mortalidad por lesiones autoinflingidas intencionalmente (suicidio)
2. Tasa ajustada de mortalidad por epilepsia
3. Tasa ajustada de mortalidad por trastornos mentales y del comportamiento

Tasa ajustada de mortalidad por suicidio. La tasa más reciente que se tienen es de 2016,
la de Colombia es de 5,07 por 100.000 habitantes, el rango de los resultados va de 0,95 a
12,21 por 100.000. De las 37 entidades territoriales analizadas, 19 (51,3%) tienen tasa por
encima de la nacional, sin embargo, solo 2 departamentos (5%): Arauca (11,67 por 100.000
hab.) y Vaupés (12,21 por 100.000 hab.) tienen tasas con una diferencia relativa de la tasa
nacional que es estadísticamente significativa. Putumayo (9,22) y Guainía (9,15) se
encuentran muy cerca del límite estadístico que separa las cifras altas de las similares a la
media nacional. Las tasas más bajas las tuvieron San Andrés, Providencia y Santa Catalina
(0,95), Chocó (2,11) y Vichada (2,16).

“Las personas que padecen trastornos mentales y del comportamiento y aquellas que
tienen trastornos por consumo de alcohol u otras sustancias psicoactivas, tienen mayor
probabilidad de presentar conducta suicida, al igual que quienes han tenido eventos críticos
en su vida, como pérdidas de un ser querido, del empleo, han tenido experiencias
relacionadas con conflictos, peleas con los padres, separación, rompimiento con la pareja,
cambio de vivienda, madre con trastornos mentales (principalmente en adolescentes),
historia familiar de suicidios, maltrato, desastres, violencia y abuso sexual; personas con
factores genéticos o biológicos que se asocian con mayor frecuencia del evento; entre
otros” 3,4,5
.
Los departamentos con tasas similares o superiores al nivel nacional deberán realizar de
manera prioritaria una sala situacional (siguiendo la metodología de la Organización
Panamericana de la Salud-OPS), con el fin de analizar cuáles son los determinantes
sociales de la salud que se encuentran asociados causalmente con el suicidio en su
territorio y así construir y ejecutar un Plan para la Prevención y Atención Integral de la
Conducta Suicida que se ajuste a sus necesidades, conforme a lo establecido en los
lineamientos nacionales del Ministerio de Salud y Protección Social para tal fin.3,4
Tasa ajustada de mortalidad por epilepsia. La tasa ajustada de mortalidad por epilepsia
del país en 2016 fue de 1,34 por 100.000 habitantes, con un rango territorial que va de 0 a
2,28. Como se observa en la tabla 1, hay 17 entidades territoriales (45,9%) con tasas por
encima de la medida nacional y 20 por debajo (54,1%), pero estas diferencias no son
significativas. Esto significa que todas las cifras del indicador son similares a la cifra
nacional, sin embargo, es importante anotar que Guaviare tiene una cifra de 2,78 por
100.000 habitantes y es la entidad con la tasa más elevada, seguido de Casanare con 2,32
y Boyacá con 2,27. Las tasa más bajas las tuvieron: Amazonas y San Andrés y Providencia
con 0 por 100.000.

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, el riesgo de muerte prematura por


epilepsia es 3 veces que en la población general, todas aquellas situaciones que puedan
alterar el funcionamiento del cerebro, en la etapa intrauterina o después del nacimiento,
podrían estar asociadas a la epilepsia, por ejemplo, enfermedades de la madre antes,
durante o después del embarazo, la prematurez, la hipoxia perinatal, parto prolongado,
traumas durante el parto, infecciones en la infancia, tumores cerebrales, malformaciones,
trastornos metabólicos y degenerativos, exposición a tóxicos, entre otras. Las personas con
epilepsia pueden sufrir la muerte secundaria a un estatus epiléptico que consiste en un
episodio sostenido de convulsión, por más de 5 minutos; también puede haber muerte
súbita inexplicable en estos pacientes, la mayoría de las veces las causas son prevenibles,
por ejemplo la muerte por caídas, ahogamiento, quemaduras o convulsiones prolongadas.
(OMS, epilepsia, nota descriptiva, 2018).

Es importante que aquellos departamentos con cifras por encima del nivel nacional, realicen
una caracterización del evento y tomen decisiones informadas para la prevención y atención
del paciente con epilepsia.

Tasa ajustada de mortalidad por trastornos mentales y del comportamiento. En 2016


la tasa ajustada de mortalidad por trastornos mentales y del comportamiento en Colombia
fue de 1,53 por 100.000 habitantes, con un rango de resultados entre 0 y 2,73 por 100.000
habitantes. El 21,6% de las entidades territoriales (8) tuvieron cifras por encima de la
medida nacional, estas diferencias no fueron significativas.

El departamento de Valle del Cauca (2,73), Huila (2,51) y Meta (2,45) fueron las entidades
con más alta mortalidad por esta causa. Amazonas, Casanare, Guainía, Guaviare, San
Andrés y Providencia, Vaupés y Vichada, tuvieron mortalidad cero.
Este grupo de enfermedades que conforman los trastornos mentales y del comportamiento,
es amplio, con más de 100 diagnósticos ubicados en subgrupos, incluye los códigos de la
Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), versión 10, que va del F00 al F99.
Aunque la mortalidad por esta causa es baja, es importante determinar las causas
asociadas a los eventos en cada departamento, para intervenir estos factores.
Morbilidad.

Tasa de intento de suicidio. El intento de suicidio no es una enfermedad, es un desenlace


no deseado, como resultado de varios factores y determinantes; es un evento prevenible,
predictor del suicidio, de allí el especial interés que tiene para la salud pública.
La tasa de intento de suicidio más actual que se encuentra integrada al Sistema Integral de
Información de la Protección Social (SISPRO) es la de 2015 (los datos de vigilancia
epidemiológica de 2016 del evento aún no se han publicado); en ese año se reportaron
1.987 casos y la tasa de Colombia fue de 4,12 por 100.000 habitantes, con un rango en los
territorios que va de 0 a 14,48, con una variabilidad importante. Hay 12 entidades
territoriales (32,4%) que tienen tasa por encima de la nacional; sin embargo, solo 3 (8%)
tiene cifras que son significativamente más altas que la media nacional: Putumayo con
14,48 por 100.000 habitantes, Huila con 11,08 por 100.000 y Nariño tiene 10,89 por
100.000, esto se correlaciona con las tasas de mortalidad por suicidio que se también se
encuentran elevadas en estas entidades territoriales. Vichada y San Andrés y Providencia
tienen el indicador en cero (0).
En 2016, el Instituto Nacional de Salud (INS) reportó que se presentaron 18.562 casos de
intento de suicidio, la tasa nacional fue de 38,1 x 100.000 habitantes, 16 entidades (43,2%)
tuvieron tasas superiores a la nacional. Las entidades territoriales con las tasas más
elevadas - por cada 100.000 habitantes - fueron: Putumayo (77,9), Caldas (74,6), Huila
(71,3), Quindío (67,9), Vaupés (65,2), Arauca (55,6), Tolima (53,4), Casanare (52), Nariño
(46,9) y Caquetá (46,7).

Para 2017 el INS informó 25.899 casos, la tasa nacional de intento de suicidio (tasa bruta)
fue de 52,4 por 100.000 habitantes, hubo 19 departamentos con tasas por encima de la
medida nacional; los departamentos con mayor afectación fueron: Vaupés (128,1 por
100.000), Putumayo (96,3), Caldas (94,8), Huila (86,5), Arauca (83,6), Quindío (83,1),
Antioquia (71,8) y Nariño (67,7). San Andrés, Providencia y Santa Catalina (11,6) y
Buenaventura (11,1), fueron las entidades territoriales con las tasas más bajas del país.

Gráfico 1. Tasas de intento de suicidio, por departamento, de 2018 a 2019, en


Colombia.

Fuente Reporte de SIVIGILA del Instituto Nacional de Salud y Bodega de datos SISPRO.
Como se observa en el gráfico 1, los departamentos de Putumayo, Caldas, Huila y Nariño
han permanecido con tasas altas de 2015 a 2017. En los dos últimos años la mayoría de
los departamentos tuvieron incrementos en las tasas que van desde 21% a 117%; mientras
que departamentos como Guainía, Magdalena, Atlántico, Guaviare, Vichada, San Andrés,
Providencia y Santa Catalina y el distrito de Bogotá, bajaron sus tasas.
En 2018, a corte de la semana epidemiológica 17, Colombia tiene una tasa de intento de
suicidio de 11,7 por 100.000 habitantes, van 8.798 casos reportados en el país y las tasas
de incidencia de casos más elevadas las tienen: Vaupés (26,7), Putumayo (19,5), Huila
(18,4), Caldas (17,5), Risaralda (16,9), Quindío (16), Meta (14,4), Arauca (14) y Antioquia
(13,9).
Para analizar las causas relacionadas con el intento de suicidio es útil, como ya se dijo, la
metodología de sala situacional, la cual permite que “se identifiquen las inequidades en
salud y sus determinantes y se puedan aplicar las intervenciones más costo/efectivas, mejor
sustentadas; para reorientar los servicios de salud hacia la atención de las prioridades
identificadas, con eficacia y eficiencia; a fin de mejorar las condiciones de salud y de vida
de la población, con calidad y equidad”3
.

Problemática

Los individuos con trastorno de personalidad límite carecen de importantes habilidades de


autorregulación, de relación interpersonal y de tolerancia al malestar. En particular, son
incapaces de inhibir las conductas desadaptativas dependientes del estado de ánimo o
de iniciar conductas independientes del estado de ánimo actual necesarias para
plantearse objetivos a largo plazo. Segundo, las emociones intensas y las creencias y
supuestos disfuncionales asociados aprendidos en el entorno invalidante original (junto
con el encuentro de entornos constantemente invalidantes) forman un contexto
motivacional que inhibe el uso de las habilidades conductuales que la persona tiene y
frecuentemente refuerza conductas con trastorno de personalidad límite inapropiadas. Sin
embargo, a medida que mis colegas y yo desarrollábamos este enfoque de tratamiento
se nos hizo rápidamente evidente que:

1) la enseñanza de habilidades psicosociales, tal como la creemos necesaria, es


extraordinariamente difícil si no imposible, dentro de un contexto de terapia orientado a
reducir la motivación a morir y/o actuar con trastorno de personalidad límite.

2) no se puede prestar suficiente atención a los temas motivacionales en un tratamiento


con el riguroso control de la agenda terapéutica necesaria para la formación de
habilidades. A partir de ello nació la idea de dividir la terapia en dos componentes: uno
que se centrase fundamentalmente en la formación de habilidades psicosociales y otro
que se centrase en factores motivacionales, incluida la motivación de seguir con vida, de
sustituir las conductas con trastorno de personalidad límite por conductas competentes y
de construir una vida que valga la pena vivir.

Los criterios para el TPL tal como se define en la actualidad reflejan una pauta de
inestabilidad y desregulación conductual, emocional y cognitiva. Esas dificultades pueden
ser resumidas en cinco categorías; en la TDC se proponen cuatro módulos de habilidades
específicas en función de esas cinco categorías. Primero, como ya hemos comentado
antes, los sujetos con trastorno de personalidad límite suelen experimentar desregulación
y labilidad de emociones. Las respuestas emocionales son reactivas y los individuos
gerazones para un curso de habilidades neuralmente tienen problemas con la ira y la
expresión de la misma, así como episodios de depresión, ansiedad e irritabilidad. Uno de
los módulos del programa de formación de habilidades sociales de la TDC se dirige a
enseñar habilidades de regulación de las emociones.

Segundo, los sujetos con trastorno de personalidad límite suelen experimentar una
desregulación interpersonal. Sus relaciones son normalmente caóticas, intensas y llenas
de dificultades. A pesar de ello, los sujetos con trastorno de personalidad límite encuentran
muy difícil abandonar las relaciones; en vez de ello, ponen en marcha esfuerzos intensos
y desesperados para evitar que los abandonen. Por otro lado, los individuos con trastorno
de personalidad límite parecen llevarlo bien en relaciones estables y positivas y mal en
las que no son estables. Por ello, otro módulo de la TDC tiene como objetivo enseñar
habilidades interpersonales efectivas. Tercero, los sujetos con trastorno de personalidad
límite tienen pautas de desregulación conductual, como evidencian sus conductas
impulsivas extremas y problemáticas, así como los intentos de herirse, mutilarse o
matarse. Las conductas suicidas o impulsivas son vistas desde la TDC como intentos
desadaptativos de resolución de problema, resultantes de la incapacidad personal para
tolerar el malestar emocional el suficiente tiempo como para conseguir soluciones
potencialmente más efectivas. De ahí que exista un módulo de formación de habilidades
dirigido a enseñar habilidades de tolerancia al malestar.

Cuarto, es común una desregulación del sentido del yo. No es inusual que un individuo
con trastorno de personalidad límite informe de que no tiene el más mínimo sentido del
yo, de que se siente vacío y de que no sabe quién es. Y quinto, también presentan una
breve alteración cognitiva, no psicótica (incluida la despersonalización, la disociación y las
ideas delirantes), que aparece en situaciones estresantes y que normalmente
desaparecen cuando se alivia la tensión. Para tratar ambos tipos de desregulación, existe
un módulo de formación de habilidades que les enseña un conjunto de habilidades de
«conciencia» (mindfulness), esto es, habilidades relacionadas con la capacidad para
experimentar y observarse conscientemente a uno mismo y al entorno.

Objetivo General

Objetivos específicos

1) Identificar cuáles son los síntomas principales que aparecen en los trastornos de
personalidad.

2) Reconocer las diferentes características y las sintomatologías de los diferentes


tipos de trastornos de personalidad.

3) Presentar y explicar las diferentes técnicas de tratamiento que suelen ser aplicadas
de forma individual a las personas que presentan diferentes tipos de trastornos de
personalidad.

Descripción:

1) Síntomas

Los tipos de trastornos de la personalidad se dividen en tres grupos, sobre la base de


características y síntomas similares. Muchas personas que presentan un trastorno de la
personalidad también tienen signos y síntomas de, al menos, un trastorno de la
personalidad más. No es necesario que se manifiesten todos los signos y síntomas
enumerados para que se diagnostique un trastorno.

Trastornos de la personalidad del grupo A

Los trastornos de la personalidad pertenecientes al grupo A se caracterizan por


pensamientos o comportamientos excéntricos o extraños. Incluyen el trastorno paranoide
de la personalidad, trastorno esquizoide de la personalidad y trastorno esquizotípico de la
personalidad.
Trastorno paranoide de la personalidad

• Desconfianza y sospecha generalizadas hacia los demás y sus motivos

• Creencia injustificada de que los demás intentan dañarte o engañarte

• Sospecha injustificada de la lealtad o la fiabilidad de los demás

• Vacilación al confiar en los demás debido al temor no razonable de que usarán la


información en tu contra

• Percepción de comentarios inocentes o situaciones no intimidantes como si fuesen


insultos o ataques personales

• Reacción hostil o de furia a los insultos o desaires percibidos

• Tendencia a guardar rencor

• Sospecha injustificada y recurrente de que el cónyuge o la pareja sexual es infiel

Trastorno esquizoide de la personalidad

• Falta de interés en las relaciones sociales o personales; preferencia por la soledad

• Amplitud limitada de las emociones

• Incapacidad para disfrutar la mayoría de las actividades

• Incapacidad para captar las señales sociales normales

• Aparentar ser distante o indiferente

• Poco interés o interés nulo en las relaciones sexuales


Trastorno esquizotípico de la personalidad

• Vestimenta, pensamientos, creencias, discurso o conductas peculiares

• Experiencias perceptivas extrañas, como escuchar que alguien susurra tu nombre

• Falta de expresión emocional o respuestas emotivas inadecuadas

• Ansiedad social y falta de relaciones cercanas o incomodidad con dichas


relaciones

• Respuesta indiferente, inadecuada o suspicaz a los demás

• «Pensamiento mágico» (creer que puedes ejercer influencia en personas y


acontecimientos con el pensamiento)

• Creencia de que determinados incidentes o acontecimientos casuales tienen


mensajes ocultos exclusivos para ti

Trastornos de la personalidad del grupo B

Los trastornos de la personalidad pertenecientes al grupo B se caracterizan por


pensamientos o comportamientos dramáticos, excesivamente emotivos o impredecibles.
Incluyen el trastorno de personalidad antisocial, trastorno límite de la personalidad, el
trastorno histriónico de la personalidad y trastorno narcisista de la personalidad.

Trastorno de personalidad antisocial

• Indiferencia hacia las necesidades o los sentimientos de los demás

• Mentiras, robos, uso de apodos, estafas constantes

• Problemas legales recurrentes


• Violación constante de los derechos de los demás

• Comportamiento agresivo, a menudo violento

• Indiferencia hacia la seguridad propia y de los demás

• Conducta impulsiva

• Irresponsabilidad constante

• Falta de remordimiento por el comportamiento

Trastorno límite de la personalidad

• Conducta impulsiva y riesgosa, como tener relaciones sexuales sin protección,


involucrarse en apuestas o tener atracones

• Imagen personal inestable o frágil

• Relaciones inestables e intensas

• Cambios en el estado de ánimo, a menudo como reacción al estrés interpersonal

• Conductas suicidas o amenazas de autolesión

• Temor intenso a estar solo o a ser abandonado

• Sentimientos de vacío continuos

• Ataques de ira frecuentes e intensos

• Paranoia intermitente relacionada con el estrés


Trastorno histriónico de la personalidad

• Búsqueda constante de atención

• Excesivamente exaltado, drástico o provocativo en el plano sexual, con el objetivo


de captar la atención

• Discurso espectacular con opiniones fuertes, pero con pocos hechos o detalles
para respaldarlas

• Fácilmente influenciable

• Emociones poco profundas que cambian rápidamente

• Preocupación excesiva por la apariencia física

• Pensamiento de que las relaciones con los demás son más cercanas que lo que
en realidad son

Trastorno narcisista de la personalidad

• Creencia de que eres especial y más importante que los demás

• Fantasías sobre el poder, el éxito y la atracción

• Incapacidad para reconocer las necesidades y los sentimientos de los demás

• Exageración de logros o talentos

• Expectativa de elogios y admiración constantes

• Arrogancia

• Expectativas no razonables de favores y ventajas, a menudo aprovechándose de


los demás

• Envidia hacia los demás o creencia de que los demás te envidian


Trastornos de la personalidad del grupo C

Los trastornos de la personalidad pertenecientes al grupo C se caracterizan por


pensamientos o comportamientos de ansiedad o temor. Incluyen el trastorno de la
personalidad por evitación, el trastorno de la personalidad dependiente y el trastorno de
la personalidad obsesivo-compulsiva.

Trastorno de la personalidad por evitación

• Sensibilidad excesiva a las críticas y al rechazo

• Sentimiento de ser inadecuado, inferior o desagradable

• Evasión de las actividades laborales que implican contacto interpersonal

• Inhibición, timidez y aislamiento en el plano social; evitar las actividades nuevas o


reunirse con extraños

• Timidez extrema en situaciones sociales y en las relaciones personales

• Temor a la desaprobación, a pasar vergüenza o a hacer el ridículo

Trastorno de la personalidad dependiente

• Dependencia excesiva de los demás y sentir la necesidad de que alguien te cuide

• Conducta sumisa o apegada hacia los demás

• Temor a tener que cuidarte o defenderte tú mismo si te dejan solo

• Falta de confianza en ti mismo, necesidad de consejos excesivos y de la


confirmación de los demás para tomar incluso decisiones de poca importancia

• Dificultad para iniciar o llevar a cabo proyectos solo debido a la falta de confianza
en ti mismo
• Dificultad para expresar desacuerdo con los demás, por temor a la desaprobación

• Tolerancia hacia tratos abusivos o inadecuados, incluso cuando existen otras


opciones

• Necesidad urgente de comenzar una nueva relación cuando ha terminado otra

Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva

• Preocupación por los detalles, el orden y las normas

• Perfeccionismo extremo, que genera disfunción y angustia cuando no se logra la


perfección, por ejemplo, sentirse incapaz de finalizar un proyecto porque no se pueden
cumplir las propias normas estrictas

• Deseo de controlar a las personas, las tareas y las situaciones; incapacidad para
delegar tareas

• Negarse a reunirse con amigos o a hacer actividades placenteras debido a un


compromiso excesivo con el trabajo o con un proyecto

• Incapacidad para desechar objetos rotos o inútiles

• Rigurosidad y obstinación

• Inflexibilidad en cuanto a la moral, la ética o los valores

• Estricto, control mezquino del presupuesto y los gastos

2) Hay muchos aspectos a tener en cuenta en el diagnóstico y el tratamiento del


trastorno límite de la personalidad, y aunque de esto hablaremos en la parte del curso
referente al diagnóstico y abordaje terapéutico (módulo II), en este apartado expongo
ciertos aspectos que se pueden observar en muchas personas con trastorno límite con el
fin de comprender muchos comportamientos y contradicciones que se pueden dar durante
las entrevistas.

INESTABILIDAD EN EL SENTIDO DE SÍ MISMO

Las personas con TLP suelen tener una auto-imagen variable que generalmente se basa
en cómo son percibidos por los demás (ante una crítica se pueden sentir “malos”,
“ineptos”, “no válidos” y ante un piropo se pueden sentir “una buena persona”, “alguien
estupendo”, etc.). Esta variabilidad en la auto-imagen o forma de percibirse, conlleva
cambios de humor y pensamientos contradictorios acerca de uno mismo y de los demás.
De esta forma, en el curso de una entrevista y en función del tema que estemos tratando
(o de la persona con la que tenga relación ese tema) el paciente se puede mostrar bien,
muy alegre o contento o bien muy disgustado, decepcionado o asqueado consigo mismo
y/o el terapeuta u otras personas. Esto está muy relacionado con el pensamiento
dicotómico o pensamiento del "todo o nada" que presentan los pacientes con este
diagnóstico.

Además de lo anterior, las personas con TLP suelen tener una inseguridad tremenda y
una gran dificultad para percibir en ellos cualidades positivas y en ocasiones, ante
comentarios agradables acerca de ellos o de algo que han hecho bien, sienten que están
siendo halagados pero que en el fondo no es cierto, “lo dices para que me sienta mejor
pero en el fondo sabes que soy mediocre y que no valgo para nada”.

RELACIONES INTERPERSONALES INESTABLES:

La formación de relaciones “intensas e inestables” es uno de los criterios básicos para el


diagnóstico del trastorno límite de personalidad. Al mismo tiempo, es uno de los aspectos
más vulnerables de estas personas. Una persona con trastorno límite de la personalidad
puede necesitar a los demás de forma desesperada y a la vez sentir la necesidad de evitar
este contacto íntimo para evitar un mayor daño emocional.
Algunas personas con trastorno límite de personalidad llevan este tipo de conflicto a sus
relaciones, confundiendo a los demás y, finalmente, apartándolas de sus vidas. Tienen
una necesidad desmedida de apoyo, compañía y cariño y esperan que los demás sepan
lo que necesitan en todo momento (incluso sin decirlo).

Por lo general, las personas con trastorno límite suelen ser muy perceptivas y captar las
necesidades y puntos débiles de los demás. Sin embargo, en ocasiones tienen dificultad
para observar estas necesidades, en especial, cuando se trata de sus seres más
cercanos. Esto hace que, para sentir apoyo o protegerse emocionalmente auto-
convenciéndose de que no lo necesitan, utilicen métodos indirectos como (idealizar a una
persona o devaluarla respectivamente, por ejemplo) o por el contrario muy directos y
llamativos (amenazas de suicidio, cortes, etc.). Esto crea gran confusión en los familiares
y allegados que suelen percibir estas conductas como manipuladoras.

En los casos en los que las conductas son indirectas, es probable que se deba a que la
persona con TLP no admite de forma consciente su necesidad por los demás e
irónicamente, incluso los aparta en los momentos que más los necesita. Este tira y afloja
suele terminar en relaciones de muy corta duración con comienzos y finales intensos.

La persona con trastorno límite de personalidad no es consciente de que en realidad, esta


forma de conseguir atención genera un malestar importante en los demás, que se suelen
sentir chantajeados y presionados y que finalmente, estos comportamientos son lo que
les hace alejarse de ellos confirmando una vez más que “no le importa a los demás porque
no es una persona que valga la pena”

PROBLEMAS PARA “FUNCIONAR” O SACAR PROVECHO DE SUS HABILIDADES:

Muchas personas con trastorno límite de personalidad son altamente funcionales y


poseen múltiples habilidades que no son capaces de utilizar con éxito. Es decir, tienen
capacidad para lograr lo que se proponen pero su inestabilidad e inseguridad no les
permite aprovechar su potencial y acaban practicando “el autosabotaje”. En gran parte
esto se debe a su dificultad para autoobservarse y poder ver estas cualidades en ellos
mismos.
ALTERNAR ENTRE SUSPICACIA Y EXTREMA INGENUIDAD

Las personas borderline suelen actuar de formas muy diferentes. Es muy conocida su
tendencia a oscilar entre los extremos. Lo mismo ocurre con la confianza; en momentos
de estrés pueden desconfiar hasta límites inimaginables, llegando a rozar la paranoia y
en momentos en los que se encuentran bien, pueden ser extremadamente ingenuos y
confiar por completo en la primera persona que se cruza en su camino. No es raro que un
paciente se lleve a un desconocido a su casa o a alguien que le dice estar pasando un
mal momento y no tener adónde ir o que le facilite su dirección y llaves de casa para que
se vayan a descansar un rato.

Esto en parte, tiene relación con su necesidad de mantener relaciones íntimas o tener
amigos en los que confiar y a los que poder contar sus problemas, o simplemente dar la
oportunidad que ellos no han tenido en algún momento de su vida en el que se han sentido
abandonados.

Es muy frecuente que las personas con TLP acudan a consulta después de un nuevo
desengaño o una estafa sintiéndose fatal por ser tan "idiotas" y “pensar que los demás
pueden ser como yo".<< Siempre hago lo mismo. Siempre pienso que los demás son
como yo. Me desvivo por los demás, soy capaz de hacer cualquier cosa. He llegado a
hacer cosas desagradables para complacer a los demás. Cuando conozco a una persona
que parece estar sufriendo no puedo evitar intentar acabar con su sufrimiento. Me he
llevado a vagabundos para casa a personas que decían no tener papeles y la mayoría de
las veces el resultado ha sido pésimo, me han robado, maltratado e insultado. Lo más
grave de todo es que sé que lo volveré a hacer. Si encuentro a alguien que sufre y no le
ayudo y después resulta ser verdad y nadie le ayuda.....Lo que más daño me hace es que
se aprovechen de mi confianza y buena intención... cuando conocen mis puntos débiles
siempre los acaban utilizando para hacerme daño. >>
RECURRIR AL PENSAMIENTO MÁGICO

Muchas personas con este trastorno recurren a este tipo de pensamientos con frecuencia.
Es como un sentimiento de "solo tengo que tener eso" para que todo vaya bien. Es decir,
pensar que una persona, lugar, cosa, conducta o idea puede hacer que los problemas
desaparezcan de forma instantánea o hacer que la persona se sienta feliz y/o segura. Los
pensamientos mágicos más frecuentes suelen tener relación con que "otros arreglen su
malestar". Por ejemplo, la persona con trastorno límite de personalidad puede pensar que
lo único que necesita es a alguien que le acompañe o a alguien a quien dar todo ese
cariño que tiene para dar, que sólo tiene que encontrar a la amiga de su vida o al
compañero ideal. La persona "mágica" puede ser una persona conocida, alguien con
quien conecta en un día de buen rollo, una persona que se encuentra por la calle desvalida
y sin lugar adónde ir o alguien que le echa una mano en medio de algún follón nocturno.

Cualquier persona, cosa o situación adquiere un supuesto "poder" que es capaz de


controlar su malestar. Ejemplos: “Si mi ex-pareja vuelve conmigo me pondré bien", "sólo
necesito una persona que me quiera y me cure con su cariño", "si me compro otro vestido
me encontraré mejor", "si me corto una vez más, será la última y dejaré de hacerlo".

Caso: si tuviese una mascota todo iría mejor

Paciente con trastorno límite de personalidad y fobia a los animales. En una sesión de
grupo otros participantes hablan de sus respectivas mascotas y el cariño que les dan. A
los pocos días empieza a pensar que si tuviese un perrito a quien dar su cariño y cuidar
todo iría bien. Afirma que así saldría a pasear, que no lo hace porque tiene que hacerlo
sola. La familia no está de acuerdo pero ella se empeña en que sin la mascota no podrá
mejorar. Finalmente aceptan. Le regalan un perrito y los primeros días está entusiasmada,
su atención gira en torno a la mascota y a sus necesidades (darle comida, cariño, paseos
y demás). Semanas más tarde le empieza a tener miedo, se siente culpable porque dice
que le ha contagiado su depresión. Afirma que por su culpa no come ni duerme y que si
no tuviese el perrito se encontraría mejor. Devuelve la mascota a su dueño y semanas
más tarde la empieza a echar de menos. Dice que ha sido un error y que si tuviese al
perrito se encontraría mejor.

En este caso el pensamiento mágico es claro: necesito un perrito para poder pasear y
sentirme mejor. Al mismo tiempo, la mascota le servía como un desvío de atención de su
verdadero problema (el trastorno límite). Ahora su único problema es no tener perro y
posteriormente el único problema es tener el perro. La solución es igual de mágica: tenerlo
o no tenerlo. A esto me refiero cuando digo que es algo así como "solo tengo que tener
esto para que todo vaya bien".

OTRAS CARACTERÍSTICAS DEL TRASTORNO LIMITE DE LA PERSONALIDAD

Además de lo anterior podemos hablar de un afecto variable, una "estable inestabilidad",


conductas impulsivas, conductas autodestructivas y trastornos cognitivos o de percepción
en determinados momentos de alta emotividad. Esto les puede llevar a sentir o pensar en
formas parecidas a las siguientes:

Sentimientos de no ser querido o defectuoso: “Nadie me querría si me conociera de


verdad”; “Nadie podría querer a alguien como yo”, "Si me conocen de verdad se darán
cuenta de lo terrible que soy".

Sensación de inutilidad o de "no ser apto para": "No sé hacer nada bien", "Soy un completo
desastre".

Sensación de dependencia: “No puedo valerme por mi mismo, necesito a alguien en quien
apoyarme”; “Si no me acompañas, seguro que me sale mal”.

Sensación de ser ignorado, abandonado u olvidado: “Estaré solo, nadie estará ahí para
mí”; “Si dejo de hacerme cortes, tengo miedo de que se olviden de mi”, "quién podría
acordarse de llamar a alguien como yo".
Sensación de pérdida de control: “No me puedo controlar”; “Me dejé llevar, es algo que
escapa a mi control”, "si me equivoco la habré fastidiado por completo".

Falta de confianza en uno mismo y/o en sus propias decisiones: “Si no hago lo que quieren
los demás, me abandonarán o atacarán”; “Si le digo lo que pienso de verdad, pensará que
soy un estúpido”.

Desconfianza o suspicacia en relación a otras personas: “Las personas me harán daño,


atacarán o se aprovecharán de mí”; “Seguro que me trata bien porque quiere algo de mí”;
“Me debo proteger de los demás”.

Terror a ser arrastrados, engañados o traicionados por sus emociones: “Debo controlar
mis emociones o algo terrible ocurrirá”; “No le puedo demostrar lo mucho que me he
alegrado de verle o no volverá”, "si sabe lo que siento de verdad pensará que estoy loco".

Autocastigo o Autosabotaje: “Soy una mala persona, merezco ser castigado”; “Si soy así
de infeliz es porque me lo merezco”, “solo encuentro una explicación a este malestar que
siento: yo me lo provoco, por lo tanto, merezco sufrir”.

3) Diagnóstico

Si el médico sospecha que tienes un trastorno de la personalidad, podrá determinar el


diagnóstico a través de lo siguiente:

• Exploración física. El médico puede realizar una exploración física y hacerte


preguntas minuciosas sobre tu salud. En algunos casos, los síntomas pueden estar
vinculados con un problema de salud físico no diagnosticado. La evaluación puede incluir
análisis de laboratorio y una prueba para la detección del consumo de alcohol y drogas.

• Evaluación psiquiátrica. En una evaluación de este tipo, se conversa sobre los


pensamientos, los sentimientos y los comportamientos; además, puede haber un
cuestionario que permita establecer un diagnóstico. Si lo autorizas, la información que
brinden familiares u otras personas puede resultar útil.

• Criterios de diagnóstico del Manual DSM-5. El médico puede comparar los


síntomas que presentas con los criterios establecidos en el Diagnostic and Statistical
Manual of Mental Disorders DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos
Mentales DSM-5), publicado por la American Psychiatric Association (Asociación
Estadounidense de Psiquiatría).

Criterios de diagnóstico

Cada trastorno de personalidad tiene su propio conjunto de criterios de diagnóstico. Sin


embargo, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales
(Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM-5), generalmente el
diagnóstico de un trastorno de personalidad incluye una desviación marcada a largo plazo
de las expectativas culturales que genera angustia o impedimentos significativos en, al
menos, dos de los siguientes puntos:

• La manera en que te percibes e interpretas a ti mismo, a otras personas y a los


acontecimientos

• La adecuación de tus respuestas emocionales

• Tu desempeño para tratar con otras personas y en las relaciones

• El control o falta de control de tus impulsos

A veces puede ser difícil determinar el tipo de trastorno de personalidad, dado que algunos
trastornos de personalidad comparten síntomas similares y que pueden presentarse más
de un tipo. Otros trastornos, tales como depresión, ansiedad o abuso de sustancias
pueden complicar más el diagnóstico. Pero vale la pena el tiempo y el esfuerzo tener un
diagnóstico preciso para que puedas tener el tratamiento adecuado.

Tratamiento

El mejor tratamiento para ti depende de tu trastorno de la personalidad en particular, su


gravedad y la situación de tu vida. Frecuentemente, es necesario el enfoque de un equipo
para asegurarse de que todas tus necesidades psiquiátricas, médicas y sociales sean
satisfechas. Debido a que los trastornos de la personalidad permanecen por largo tiempo,
el tratamiento puede requerir meses o años.
El equipo de tu tratamiento puede incluir a tu médico de cabecera o a otros profesionales
de atención médica primaria como así también a:

• Psiquiatras

• Psicólogos u otros terapistas

• Personal de enfermería psiquiátrica

• Farmacéutico

• Asistente social

Si tienes síntomas suaves que se pueden controlar bien, es posible que necesites
tratamiento solamente por parte de tu médico de cabecera, un psiquiatra u otro terapista.
Si es posible, busca a un profesional de la salud mental con experiencia en tratamientos
de trastornos de la personalidad.

La psicoterapia, también llamada terapia conversacional, es el principal tratamiento para


los trastornos de la personalidad.

Psicoterapia

Durante la psicoterapia con un profesional de la salud mental, puedes aprender sobre tu


afección y hablar sobre tu estado de ánimo, sentimientos, pensamientos y conductas.
Puedes aprender a sobrellevar el estrés y controlar tu trastorno.

La psicoterapia se puede ofrecer en sesiones individuales, en grupos de terapia o


sesiones que incluyen a la familia e incluso a los amigos. Existen muchos tipos de
psicoterapia, el profesional de la salud mental podrá determinar cuál es la mejor para ti.

Es posible que también recibas entrenamiento para las habilidades sociales. Durante el
entrenamiento puedes usar las perspectivas y el conocimiento que has logrado al
aprender formas saludables de controlar tus síntomas y reducir las conductas que
interfieren con tu desempeño y tus relaciones.
La terapia familiar proporciona apoyo y educación a las familias que tienen un familiar con
un trastorno de la personalidad.

Medicamentos

No existen medicamentos específicamente aprobados por la Administración de Alimentos


y Medicamentos para tratar los trastornos de la personalidad. Sin embargo, existen
distintos tipos de medicamentos psiquiátricos que pueden ayudar con varios síntomas del
trastorno de la personalidad.

• Antidepresivos. Los antidepresivos pueden ser efectivos si te sientes depresivo,


con ira, impulsivo, irritable o desesperanzado, lo que puede asociarse con los trastornos
de la personalidad.

• Estabilizadores del estado de ánimo. Como su nombre lo sugiere, los


estabilizadores del estado de ánimo pueden suavizar los cambios de humor o reducir la
irritabilidad, la impulsividad y la agresión.

• Medicamentos antipsicóticos. Llamados también neurolépticos, pueden ser


efectivos si tus síntomas incluyen perder el contacto con la realidad (psicosis) o en ciertos
casos, si tienes problemas de ansiedad o ira.

• Ansiolíticos. Pueden ayudar si tienes ansiedad, nerviosismo o insomnio. Pero en


algunos casos, pueden aumentar el comportamiento impulsivo, por lo que se evitan para
ciertos tipos de trastornos de la personalidad.

Programas de tratamiento en el hospital y domiciliario

En algunos casos, un trastorno de personalidad puede ser tan grave que es necesario
internarte en un hospital para recibir atención psiquiátrica. Por lo general, esto se
recomienda solamente cuando no puedes cuidarte a ti mismo adecuadamente o cuando
estás en riesgo inminente de hacerte daño a ti o a otra persona.

Después de estabilizarte en el hospital, es posible que tu médico recomiende un programa


de hospital de día, un programa domiciliario o tratamiento ambulatorio.
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disposition=inline%3B%20filename%3DManual_de_tratamiento_de_trastorn
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