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MISTERIO DE DIOS

Alberto Múnera, S.J.


2019-3

TEMA 10
HETERODOXIA Y PATRÍSTICA

LECTURA

Afirmaciones "orto-doxas"

- Recogemos aquí expresiones de especial interés propuestas por teólogos "orto-doxos":

+ Segunda Carta de Clemente (hacia el 150): "Hermanos, así debemos sentir sobre
Jesucristo como de Dios que es, como de juez de vivos y muertos" (1,1).

+ Carta de Bernabé (hacia el 120): "Si es cierto que el Señor se dignó padecer por
nuestra alma, siendo como es Señor de todo el universo, a quien dijo Dios desde la
constitución del mundo: 'Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra',¿cómo digo,
se dignó padecer bajo la mano de los hombres?". (5,5).

+ Ignacio de Antioquía (+ 107): "... para convencer plenamente a los incrédulos de que
hay un solo Dios, el cual se manifestó a sí mismo por medio de Jesucristo, su Hijo, que es
Palabra suya, que procedió del silencio, y de todo en todo agradó a Aquel que le había
enviado" (Ad Mag 8,2).

"... pues Jesucristo, vivir nuestro del que nada ha de ser


capaz de separarnos, es el pensamiento del Padre" (Ad Eph 3,2).

"Jesucristo, -Él, que es la boca infalible por la que el Padre ha


hablado verdaderamente- les hará patente con cuánta sinceridad les escribo todo esto"
(Ad Rom 8,2).

"Mas, ¿cómo es que no nos volvemos todos prudentes,


después de haber recibido el conocimiento de Dios, que es Jesucristo?" (Ad Eph 17,2).

"La verdad es que nuestro Dios Jesús, el Ungido (el Cristo),


fue llevado por María en su seno conforme a la dispensación de Dios" (Ad Eph 18,2).

"... y se mantengan inseparables de Jesucristo Dios" (Ad Trai


7,1).

"... y por voluntad de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Dios"


(Ad Eph saludo).
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"... según la fe y la caridad de Jesucristo nuestro Dios". "... yo


les deseo en Jesucristo, Dios nuestro, la mayor alegría" (Ad Rom saludo).

"Un médico hay, sin embargo, que es carnal a par que


espiritual, engendrado y no engendrado, en la carne hecho Dios, hijo de María e hijo de
Dios, primero pasible y luego impasible, Jesucristo nuestro Señor" (Ad Eph 7,2).

"...desde el momento en que se mostró Dios hecho hombre


para llevarnos a la novedad de la vida perdurable, y empezó a cumplirse lo que en Dios
era obra consumada" (Ad Eph 19,3).

"Aguarda al que está por encima del tiempo, al intemporal, al


invisible que por nosotros se hizo visible; al impalpable, al impasible, que por nosotros se
hizo pasible: al que por todos los modos sufrió por nosotros" (Ad Pol 3,2).

"Jesucristo, el que antes de los siglos estaba junto al Padre y


se manifestó al fin de los tiempos" (Ad Mag 6,1).

"... a un solo Jesucristo, que procede de un solo Padre". (Ad


Mag 7,2).

"... Porque si sólo en apariencia fueron hechas todas estas


cosas por Nuestro Señor, luego también yo estoy cargado de cadenas en apariencia". (Ad
Rom 4,2).

+ San Justino (100-167): "Su Hijo, aquel que sólo propiamente se dice Hijo, el Verbo,
que está con Él antes de las criaturas y es engendrado cuando al principio creó y ordenó
por su medio todas las cosas, se llama Cristo por su unción y por haber Dios ordenado
por su medio todas las cosas" (Apol 2,6).

"Nosotros hemos recibido la enseñanza de que Cristo es el primogénito de


Dios, y anteriormente hemos indicado que Él es el Verbo, de que todo el género humano
ha participado. Y así, quienes vivieron conforme el Verbo, son cristianos, aun cuando
fueron tenidos por ateos, como sucedió entre los griegos con Sócrates y Heráclito y otros
semejantes" (Apol I, 46, 2-3).

+ San Ireneo (140-202): "Si alguno nos dijere: Cómo fue, pues, producido el Hijo por el
Padre? le responderíamos que nadie entiende esta producción, o generación, o
pronunciación, o cualquiera que sea el nombre con que se quiera llamar esta generación,
que de hecho es inenarrable..., sino solamente el Padre, que engendró, y el Hijo, que fue
engendrado" (Adv Haer 2,28,6).

"El Padre es Dios, y el Hijo es Dios, porque todo lo que es generado de


Dios es Dios" (Dem 47).
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"Dios se ha manifestado por el Hijo, que está en el Padre y tiene en sí al
Padre" (Adv Haer 3,6,2).

"¿Qué trajo, pues, el Señor cuando vino? Sepan que trajo toda novedad
cuando se trajo a sí mismo, que había sido anunciado. Porque estaba anunciado que
vendría una novedad a renovar al hombre y darle vida" (Adv Haer 4,34,1).

"Así, pues, hay un solo Dios Padre, como lo hemos demostrado, y un solo
Cristo, Jesús Señor nuestro, que pasa por toda la economía y recapitula todo en sí. Pero
en este todo también está comprendido el hombre, criatura de Dios. Él recapitula, por
tanto, al hombre en sí mismo. El invisible se hizo visible; el incomprensible, comprensible;
el impasible, pasible; y el Logos se hizo hombre, recapitulando todas las cosas en sí
mismo. Y así como el Logos de Dios es el primero entre los seres celestiales y
espirituales e invisibles, así también tiene la soberanía sobre el mundo visible y corporal,
asumiendo para sí toda la primacía; y haciéndose Cabeza de la Iglesia, atrae hacia sí
todas las cosas a su debido tiempo" (Adv Haer 3,16,6).

+ Clemente de Alejandría (150-215): "Queda, pues, que solamente por la gracia divina y
por el Verbo que procede de Él podemos conocer al Desconocido" (Strom 4,82,4).

+ Orígenes (185-255): "Nuestro Señor y Salvador, en su relación con el Padre y Dios del
universo, no es una sola carne, ni tampoco un solo espíritu, sino algo mucho más elevado
que la carne y el espíritu, un solo Dios" (citado por Quasten, Patrología I, 363).

"Orígenes dijo: ¿el Padre es Dios?


Heráclides respondió: Sí.
Orígenes dijo: ¿El Hijo es distinto (éteros) del Padre?
Heráclides respondió: ¿cómo podría ser simultáneamente Hijo y Padre?
Orígenes dijo: El Hijo, que es distinto del Padre, ¿es también Dios?
Heráclides respondió: También Él es Dios.
Orígenes dijo: De esta manera ¿los dos Dioses forman uno solo?
Heráclides dijo: Sí.
Orígenes dijo: Por consiguiente, ¿afirmamos que hay dos Dioses?
Heráclides respondió: Sí, pero el poder es uno (dynamis mia estin)",
(citado por Quasten, Patrología I, 363-4).

"Así como el acto de voluntad procede de la inteligencia, sin que por esto le
quite ninguna parte ni se separe o divida de ella, hay que suponer que de manera
análoga el Padre engendró al Hijo, su propia imagen; o sea, así como Él mismo es
invisible por naturaleza, así también engendró una imagen que es invisible. (...) Nuestro
Salvador es, pues, la imagen del Dios Padre invisible. Respecto del Padre es la verdad;
respecto de nosotros, a quienes nos revela al Padre, es la imagen que nos lleva al
conocimiento del Padre, a quien nadie conoce excepto el Hijo, y aquel a quien el Hijo
quiere revelárselo" (De Princ. 1,2,6).

"¿Qué otra cosa podemos suponer que es la luz eterna sino Dios Padre, de quien
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nunca se pudo decir que, siendo luz, su Esplendor (Hebr 1,3) no estuviera presente con
Él? No se puede concebir luz sin resplandor. Y si esto es verdad, nunca hubo un tiempo
en que el Hijo no fuera el Hijo. (...) La Sabiduría, por proceder de Dios, es engendrada
también de la misma substancia divina. (...) Estas dos comparaciones manifiestan
claramente la comunidad de substancias entre el Padre y el Hijo. En efecto, toda
emanación parece ser "homo-ousios", o sea, de una misma substancia con el cuerpo del
cual emana o procede" (In Haebr gr. 24,359).

"Al Hijo de Dios, por quien fueron creadas todas las cosas, se le lama Jesucristo e
Hijo del Hombre. Pues también se dice que el Hijo de Dios murió -precisamente por razón
de aquella naturaleza que podía padecer muerte-. Lleva el nombre de Hijo del Hombre,
de quien se anuncia que vendrá en la gloria de Dios Padre con los santos ángeles. Por
esto, a través de toda la Escritura, a la naturaleza divina se aplican apelativos humanos, y
se distingue a la naturaleza humana con títulos que corresponden a la dignidad divina"
(De Princ. 2,6,3).

+ San Hipólito Romano (+235): "Para nosotros, pues, basta simplemente con saber que
no hubo nada contemporáneo a Dios. Fuera de Él no había nada; pero El, con existir
solo, existía, sin embargo, en pluralidad. En efecto, Él nunca careció ni de razón, ni de
sabiduría, ni de poder, ni de consejo. Todas las cosas estaban en Él, y Él lo era Todo.
Cuando quiso y como quiso, manifestó su Verbo en los tiempos que Él había
determinado, y por Él (Verbo) hizo todas las cosas. (...) Y como Autor, Compañero,
Consejero y Hacedor de las cosas que están en formación, engendra al Verbo; y así lleva
al Verbo en sí mismo y de una manera invisible al mundo creado. Pronuncia la palabra
por primera vez y engendra (al Verbo) como Luz de Luz; lo envía al mundo como su
propio pensamiento para ser Señor del mundo. Mientras antes era visible solamente a Él
e invisible al mundo creado, Dios lo hace ahora visible para que el mundo pueda verle a
Él en su manifestación y obtener la salvación. Y es así como apareció otro a su lado.
Pero, cuando yo digo 'otro' (éteros), no quiero significar que hay dos dioses. Por el contra-
rio, no hay más que una sola luz de luz, o como la única agua de un manantial, o como el
único rayo de sol. Porque hay solamente un poder, que viene del Todo, del cual viene
este Poder, el Verbo. Y ésta es la razón (logos) que entró en el mundo y se manifestó
como Hijo de Dios. Todas las cosas, pues, son por Él, y Él solamente del Padre. Quién se
atreverá a presentar una multitud de dioses en serie? (Contra Noet, 10-11).

"Creamos, pues, hermanos queridos, según la tradición de los Apóstoles,


que Dios el Verbo descendió del cielo, (y entró) en la santa Virgen María, a fin de que,
tomando la carne de ella y asumiendo también un alma humana -quiero decir racional-, y
siendo de esta manera todo lo que el hombre es, menos el pecado, pudiera salvar al
hombre caído y convertir a la inmortalidad a los hombres que creyeran en su nombre"
(Contra Noet 17).

"Cristo es el Dios sobre todas las cosas y ha dispuesto quitar los pecados
de los hombres, regenerando al hombre viejo. Desde el principio, Dios llamó al hombre
imagen suya, y ha demostrado en una figura su amor por ti. Si obedeces sus solemnes
preceptos y eres un fiel seguidor del que es bueno, te asemejarás a Él y, además serás
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honrado por Él. Pues la Divinidad no pierde nada de la dignidad de su perfección divina;
hasta te hace Dios para mayor gloria suya" (Philos 34).

+ Tertuliano (160-223): "Creemos que no hay más que un solo Dios, autor del mundo,
que ha sacado todas las cosas de la nada por su Verbo, engendrado antes que todas las
criaturas. Creemos que este Verbo, que es su Hijo, se manifestó en nombre de Dios, bajo
distintas formas, a los patriarcas; que habló por medio de los profetas; que bajó por el
Espíritu y el Poder de Dios Padre, al seno de la Virgen María donde se hizo carne; que
nació de ella; que es Nuestro Señor Jesucristo, que predicó la ley nueva y la nueva
promesa del reino de los cielos. Creemos que hizo milagros; que fue crucificado; que
resucitó al tercer día; que subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre; que ha
enviado en lugar suyo la virtud del Espíritu Santo para guiar a los que creen" (De praescr
13).

"Ocurre otro tanto en el caso del Verbo de Dios, que ha recibido en


propiedad el nombre de Hijo, y así como el árbol no está separado de su raíz, ni el arroyo
de su manantial, ni el rayo del sol, de igual manera el Verbo tampoco está separado de
Dios. Por consiguiente, siguiendo la forma de estos ejemplos, declaro que reconozco a
dos personas, Dios y su Verbo, el Padre y su Hijo. Porque la raíz y el árbol son dos
cosas, pero unidas; el manantial y el arroyo son dos manifestaciones, pero indivisas; el
sol y el rayo son dos objetos para la vista, pero el uno en el otro. Toda cosa que procede
de otra es necesariamente la segunda en relación a aquella de la cual procede, pero no
necesariamente separada. Ahora bien, donde se encuentra un segundo, hay dos, donde
se encuentra un tercero, hay tres. El Espíritu, pues es el tercero, partiendo del Padre y del
Hijo, lo mismo que el fruto salido del árbol es tercero a partir de la raíz; o como el canal
que deriva del arroyo es tercero a partir del manantial; o, en fin, como la extremidad del
rayo es tercera a partir del sol. Pero ninguno de ellos es extraño al principio del cual
procede y recibe sus propiedades. De igual modo, la Trinidad, procediendo del Padre por
medio de grados que se encadenan indivisiblemente el uno al otro, no obsta a la
monarquía mientras que salvaguarda el estado de la economía" (Adv Prax 8).

+ San Atanasio (295-373): "Existe, pues, una Trinidad, santa y completa, de la cual se
afirma que es Dios en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que no tienen mezclado ningún
elemento extraño o externo, que no se compone de uno que crea y de otro que es
creado, sino que toda ella es creadora; es consistente e indivisible por naturaleza, y su
actividad es única. El Padre hace todas las cosas por el Verbo en el Espíritu Santo. De
esta manera se salva la unidad de la santa Trinidad. Así en la Iglesia se predica un solo
Dios 'que está sobre todos (Ef 4,6), por todos y en todos': 'sobre todos', en cuanto Padre,
principio y fuente; 'por todos', por el Verbo; 'en todos', en el Espíritu Santo. Es una
Trinidad no sólo de nombre y por pura apariencia verbal, sino en verdad y realidad, Pues
así como el Padre es el que es, así también su Verbo es el que es, y Dios sobre todos. El
Espíritu Santo no está privado de existencia real; existe y tiene verdadero ser" (Carta a
Ser 1,28).

"Porque son uno, no como una cosa que se divide en dos partes y estas
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dos partes son una sola cosa, ni como una cosa que se nombra dos veces, de suerte que
el mismo es una vez Padre y otra vez su propio Hijo; por pensar así, Sabelio fue juzgado
hereje. Mas son dos, porque el Padre es Padre yÉl mismo no es el Hijo, y el Hijo es Hijo y
Él mismo no es el Padre; pero la naturaleza (physis) es una (pues la prole no es diferente
de su progenitor, ya que es su imagen), y todo lo que es del Padre es del Hijo. Por lo
tanto, ni el Hijo es otro Dios, puesto que no fue producido desde fuera; en ese caso
hubieran sido varios (dioses), si es que se hubiera producido una divinidad extraña a la
divinidad del Padre. Porque, si bien el Hijo es otro en cuanto engendrado, sin embargo es
el mismo en cuanto Dios. Él y el Padre son uno en propiedad y particularidad de
naturaleza y en la identidad de la única Divinidad, como ya se ha dicho. (...) De esta
manera, puesto que son uno y la misma Divinidad es una, las mismas cosas que se dicen
del Padre se dicen también del Hijo, fuera de llamarse Padre" (Or Arian 3,4)

+ San Basilio (330-379): "Es indispensable saber con claridad que, así como quien deja
de confesar la comunidad de esencia o de substancia cae en el politeísmo, así también
quien no reconoce la propiedad de 'hypostaseis' se deja arrastrar al judaísmo. Porque es
preciso que nuestra mente se apoye, por decirlo así, sobre una substancia y que,
formándose una impresión clara de sus características, llegue al conocimiento de lo que
desea. Porque supongamos que no advertimos la Paternidad ni tenemos en cuento a
Aquel de quien se afirma esta propiedad, ¿cómo podremos admitir la idea de Dios
Padre?" (Ep 210,5).

"¿Qué fundamento hay para aplicar al Espíritu todos los demás atributos
igual que al Padre y al Hijo, y privarle solamente de la divinidad? Es de todo punto
necesario o reconocerle la comunidad aquí o no concederle tampoco en todo lo demás.
Si, como arguyen nuestros adversarios, Él es demasiado insignificante para concederle
comunidad con el Padre y el Hijo en el atributo de la divinidad, no es digno de compartir
con ellos ni uno solo de los atributos divinos; porque, cuando se consideran
cuidadosamente los términos, comparando los unos con los otros según el sentido que se
contempla en cada uno de ellos, se ve que implican nada menos que el título de Dios...
Pero pretenden que este atributo expresa la naturaleza; que su naturaleza el Espíritu no
la tiene en común con el Padre y el Hijo, y que, por consiguiente, tampoco tiene en
común con ellos el nombre. A ellos les toca, por tanto, demostrar cómo han llegado a
comprobar esta diversidad de naturaleza... en la investigación de la naturaleza divina
hemos de dejarnos guiar por fuerza de sus operaciones. Si vemos que las operaciones
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo se diferencian las unas de las otras, de la
diversidad de las operaciones deduciremos que son diversas también las naturalezas que
operan. Porque es imposible, que seres que son distintos en lo que a su naturaleza se
refiere, estén asociados en cuanto a la forma de sus operaciones. El fuego no enfría, el
hielo no calienta... Si, pues, percibimos que la operación del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo es una única e idéntica operación, que no presenta ninguna diferencia o diversidad
en nada, es fuerza que de esta identidad de operación deduzcamos la unidad de
naturaleza" (De Spir 41-47,58-64,71-75).

+ San Gregorio de Nacianzo (329-390): "Una sola divinidad y un solo poder, que se
encuentran conjuntamente en los tres y que comprende a los tres por separado; no es
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distinta en substancias o naturalezas ni aumenta ni disminuye por adiciones o
substracciones; es igual bajo todos los conceptos, idéntica en todo: la conjunción infinita
de tres infinitos, siendo cada cual Dios si se le considera aparte, tanto el Padre como el
Hijo como el Espíritu Santo, conservando cada cual su propiedad: los tres un solo Dios
cuando se les contempla conjuntamente; lo primero, por razón de la consubstancialidad;
lo segundo, por razón de la monarquía" (Orat, 40,41).

"Tres en cuanto a las propiedades o 'hypostaseis', si alguno prefiere


llamarles así, o personas (prosopon), pues no reñiremos por cuestión de palabras,
siempre que las sílabas tengan el mismo significado; pero uno solo en cuanto a la
substancia, es decir, en cuanto a la divinidad. Porque están divididos sin división, por
decirlo así, y están unidos en la división. La divinidad es única en los tres, y los tres son
uno solo, en quienes está la divinidad, o, para decirlo más exactamente, que son la
divinidad" (Or 39,11).

"El Padre es Padre sin principio, porque no procede de nadie. El Hijo


es Hijo y no es sin principio, porque procede del Padre. Pero si hablas de principio en el
tiempo, también Él es sin principio, porque es el Hacedor del tiempo y no está sometido al
tiempo. El Espíritu Santo es Espíritu de verdad, que procede del Padre, pero no a manera
de filiación, porque no procede por generación, sino por procesión (me veo precisado a
acuñar palabras por amor a la claridad). Porque ni el Padre dejó de ser ingénito por haber
engendrado, ni el Hijo dejó de ser engendrado por proceder del ingénito. ¿Cómo podrían
hacerlo? Tampoco el Espíritu se ha convertido en Padre o Hijo porque procede o porque
es Dios, aunque no lo crean así los impíos" (Or 39,12).

+ San Gregorio de Nisa (335-394): "Pero en el caso de la naturaleza divina no vemos la


cosa igual: el Padre no hace por Sí solo nada en que no tome parte el Hijo con Él;
tampoco el Hijo tiene ninguna operación propia independientemente del Espíritu. Por el
contrario, todas las operaciones se extienden de Dios a la creación y reciben distintos
nombres según las distintas maneras que tenemos de concebirlas; tienen su origen en el
Padre, proceden a través del Hijo y se perfeccionan en el Espíritu Santo... La Trinidad
Santa realiza todas las operaciones de manera parecida a como he explicado, no por
separado según el número de las Personas, sino de suerte que no hay más que una
moción y disposición de la buena voluntad que del Padre, a través del Hijo, desemboca
en el Espíritu Santo... Por consiguiente, no se puede llamar tres dioses a los que,
conjunta e inseparablemente, por medio de acción mutua, realizan en nosotros y en toda
la creación este poder y esta acción divina de inspección divina” (Que no hay tres dioses,
PG 45,125-8).

+ San Cirilo de Jerusalén (313-386): "Cree también en el Hijo de Dios, único, nuestro
Señor Jesucristo, Dios de Dios, vida engendrada de la vida, luz de luz y en todo
semejante a su Engendrador. Que no recibió el ser en el tiempo, sino que antes de todos
los siglos, y antes de todo lo que se pueda pensar, fue engendrado por el Padre. Él es la
sabiduría y el poder y la justicia de Dios y está sentado a la diestra del Padre antes de
todos los siglos" (Cat 4,7-8).
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"Está establecido que existen varias apelaciones, pero uno solo e idéntico
es el Espíritu, el Espíritu Santo, viviente y personalmente subsistente y siempre presente
con el Padre y con el Hijo; no como algo que se pronuncia o se respira con la boca y los
labios del Padre y del Hijo, o algo que está difundido en el aire, sino como un ser que
existe personalmente, y que habla, y que obra, y que realiza su dispensación y su
santificación, porque es cierto que la economía de la salvación con respecto de nosotros,
que procede del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, es indivisible y concorde y único"
(Cat 17,11).

Texto de Leonardo Boff, Capítulo 3

CUESTIONARIO

1. Sabemos que Dios es trascendente, "el totalmente otro". ¿Es correcto teológicamente
hablando decir que Dios "se hizo materia, se hizo creatura, se hizo historia"?

2. Discuta la siguiente frase: "La Palabra de Dios habitó en el hombre Jesús". ¿Es
correcta teológicamente? ¿Por qué sí o por qué no?

3. Debido a que Dios es uno y único ¿podemos afirmar que Yahvéh es el Padre de Jesús,
"el Dios de Jesús"? Si no es así, ¿qué es Jesús con respecto a Yahvéh, Dios uno y
único?

4. ¿Podemos afirmar correlativamente que el Espíritu Santo es el Espíritu de Yahvéh? Si


no es así, ¿qué es el Espíritu Santo con respecto a Yahvéh, Dios uno y único?

5. ¿Qué se quiere decir en el Credo cuando se afirma que el Hijo es "engendrado, no


creado"? Y ¿cómo explicar que el Hijo es idéntico al Padre pero no es el Padre?

6. Después de lo estudiado, ¿qué opinaría Ud. si alguien dijera que ser Padre, ser Hijo y
ser Espíritu Santo son modos o maneras de presentarse el único Dios a nosotros? ¿Sería
aceptable esta proposición o no? Explique sus razones.

7. Si afirmamos que el Padre es Dios y que el Hijo es Dios y que el Espíritu Santo es
Dios, ¿cómo explicaría Ud. que no se trata de tres dioses?