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El enfoque evolucionista

Cambio epistemologico de la relación observador-observado: nueva forma de ver el conocimiento


y el orden

Enfoque que utiliza y relaciona datos procedentes de la ciencia cognitiva, biológica y evolucionista

El conocimiento mismo ha evolucionado junto a otros aspectos de la vida y ahora es reconocido


como un campo específico de las ciencias naturales, la epistemología evolucionista debería ser la
base de cualquier metodología congruente de la psicología cognitiva

Un sistema viviente estructura su propia realidad (imperativos autorreferentes): permite plantear


el problema de la aparición de la mismidad en términos biológicos, así como de procesos
psicológicos.

El conocimiento se distribuye desde la primitiva conducta hasta la autoconciencia humana: la


evolución aparece como una estrategia regulatoria que apunta a lograr la estabilida en un medio
siempre cambiante a través de la adquisición de niveles más complejos de funcionamiento
autorreferencial autónomo

Mismidad = consecuencia de sistemas estructuralmente complejos

Autoorganización: los sistemas vivos como resultado de una imposición evolutiva se organizan y
actúan para preservar su identidad/integridad como sistema

Proceso autoorganizador: construye un sentido de la propia identidad dotado de rasgos únicos


intrínsecos y continuidad histórica; el mantenimiento de este sentido pasa a ser tan importante
como la vida misma.

Interdependencia entre mismidad y los procesos de conocimiento permite que la generación y


asimilación de información sea regulada por las pautas de autoidentidad estructuradas hasta el
momento, y esto permite que a su vez el ordenamiento continuo de la experiencia a lo largo de
una dimensión unitaria y coherente

Autoorganización: implica que todas las posibles presiones inductoras de cambio que emergen
como consecuencia de la asimilación continua de la experiencia estén subordinadas al
mantenimiento de “orden experiencial” (significado personal) sobre el que reposan la congruencia
y la continuidad percibidas de propio sí-mismo

Un sistema que se autoorganiza puede alcanzar un equilibrio de interacción en una realidad


siempre cambiante, en la medida en que las presiones ambientales activen cambios viables en su
orden experiencial, que faciliten la aparición de niveles más integrados de autoidentidad y
autoconciencia

Adaptarse  aptitud para transformar la perturbación que nace de la interacción con el mundo en
información significativa para el propio orden experiencial

El desarrollo  regulado por progresión ontogenética, los cambios en la asimilación de la


experiencia producidos por la reorganización sistémica de las pautas de coherencia interna,
desembocan en la aparición discontinua de niveles más inclusivos de conocimiento de sí mismo y
de mundo.

El desarrollo vital es una curva discontinua en donde la relativa estabilidad estructural son
interrumpidos por episodios de cataclismo en todo el sistema, en estos episodios aparecen
importantes reorganizaciones

Intersubjetividad y autoindividuación

Existe una realidad social intersubjetiva en la que el conocimiento del sí mismo y de mundo está
en relación con los otros. Así es como la amyor viabilidad de la experiencia ordenadora, mediante
la sincronización y coordinación mutua de las acciones, va acompañada de un incremento del
aprendizaje intersubejtivo (imitación, modelado, etc) y de un aumento de la capacidad para la
autoindividuación.

Capacidad para distinguir entre individuos es innata en la organización de los primates como lo
demuestra el papel del rostro en su sistema emocional.

Reconocimiento facial es una forma de ordenamiento autorreferencial de la experiencia


intersubjetiva que facilita la auto individuación. La capacidad de distinguir entre vrios individuos
permite prever la percepción que ellos tendrán de las propias acciones, lo que mejora la sincronica
y la reciprocidad interaccioanl, por otro lado, aumenta la autoindividualización y experimentar los
propios limites.

Capacidad de diferenciar entre sí mismos y los otros: condición esencial apra estructurar un
autorreconocimiento estable

La interacción con otros es requisito.

Proposiciones: objetos abstraídos del espacio y el tiempo para los que será significado el
predicado de “verdadero” o “falso”

Compartir criterios comunes de verdad posibilita la aparición de nuevas dimensiones en la


coordinación recíproca de las acciones y las intenciones, así como en la negociación de acuerdos
mutuos

Función básica del lenguaje: creación de un campo consensuado de comportamiento entre


sistemas lingüísticamente interactuantes mediante el desarrollo de un campo cooperativo de
interacciones

El lenguaje añade la articulación de las aptitudes ya existentes par la individuación y el


autorreconocimiento, generando un sentido de sí mismo como sujeto (yo) y objeto (mi).

Autoconciencia debe considerarse un proceso ontológico en el que la aptitud para lograr el


equilibrio en la distinción entre experiencia inmediata y su evaluación va acompañada por la
capacidad para referir el “yo” que experimenta al “mi” que evalúa

Autoconciencia es siempre conciencia de otros y existe por medio del elnguaje y dentro de un
contexto histórico
“Yo” llega a reconocerse como un “mi” a través de la “imagen reflejada” proporcionada por os
otros traza una demarcación ontológica inrreductible entre lo “subjetivo” y lo “objetivo”, entre lo
interior y lo exterior, la explicación y la experiencia: lo que es básicop para el despliegue de la
praxis del vivir como seres humanos

Significado como dimensión humana de la existencia

La aparición del lenguaje hace de la construcción del significado un ingrediente esencial del
proceso de la autoindividuación y de autorreconocimiento

Estructura social de la realidad hizo posible que el significado nuclear del ser humano se fundar
sobre las emociones actividad por interacciones recíprocas con otros; esas emociones se
encaminaban a mantener la coordinación y el consenso entre las personas. Por lo tanto, la
búsqueda humana de significado debe considerarse como el desarrollo de una comprensión
proactiva influida por un conjunto de condiciones intersubjetividad especificas e ineludibles
(relaciones progenitores-hijo, lazos sociales, cohesión de grupo), que definen una gama de
emociones prototípicas (apego y amor, duelo y aflicción) para compartir significados en los
términos de una dimensión compartida simbólica lingüística

En el nivel individual, la búsqueda de significado adquiere la forma de construcción y el


mantenimiento, durante todo el ciclo vital, de un significado personal coherente: el sujeto que
experimenta (yo) se relaciona con el “significado de ser humano”, como prescribe la tradición en la
que vive, siendo capaz así de definirse y reconocerse de un modo continuo e inequívoco (mi). Por
un lado, la modulación emocional conectada con el proceso de demarcación entre el sí mismo y
los otros determina el desarrollo de cualquier dimensión personal de significado; además, la
diferenciación “yo/mi” consecuencia de esa demarcación corresponde al tipo de comprensión
ontológica incluida en los términos del significado personal

Diferenciación de los limites implica una comprensión ontológica.

Producir un mundo coherente es la condición primera y ultima para tener una autoidentidad
consistente con el significado personal como comprensión proactiva que revela un modo
especifico de ser que se convierte en la noción clave para la elaboración de uan teoría ontológica
de la personalidad

Diferenciación de los limites de sí mismo

Convertirse en un si mismo ontologico corresponde a un ordenamiento autorreferencial de la


tensión esencial percibida en la sincronía interacional con los demás. La semejanza percibida de
los otros es el requisito necesario para experimentar un sentido de ser persona, pero al mismo
tiempo, la diferenciación sobre esa similitud percibida es la condición necesaria par experimentar
un sentido del sí-mismo
La diferenciación del sí mismo/no sí mismo, actúa como el principio autoorganizador básico que
subyace en el proceso ontológico de la individuación psicológico y existencial (la autoidentidad y el
significado personal)

Para comprender la autoidentidad es preciso tener presente dos procesos:

1. El modo en que las interacciones con otros específicos (procesos de apego) están
implicadas en la aparición del sí mismo, a la vez como sujeto (el yo, es decir, el sentido del
sí mismo experimentado de forma directa e inmediata) y como objeto (el mi, el sí mismo
que uno llega a conocer a través de la propia conducta)
2. Los procesos emocionales y cognitivos que articulan esos subsistemas en un proceso
autorreferencial específico de significado personal

El apego y la diferenciación de los límites de sí mismo

La interdependencia y la reciprocidad de los ritmos psicofisiológicos entre el niño y su cuidador


parece ser intrínsecamente codependiente y coexistir con la actividad del niño en el ordenamiento
de la percepción del sí mismo y del mundo desde el primer momento

El apego tiene un papel organizativo en el desarrollo de un sentido de si mismo como sujeto y


como objeto.

El yo llega a verse como un mi solo a través de la conciencia que los cuidadores tienen de su
conducta. La anticipación de la percepción que tienen los otros de nuestras acciones facilita el
reconocimiento de patrones de esquemas emocionales a partir de la corriente de estados
interiores recurrentes, estructurándolos en experiencias emocionales específicas, conectadas con
intenciones relacionadas y conductas orientadas hacia metas

Idea de modelos operantes interiores de las figuras de apego y el si mismo implica claramente la
organización de un sistema para transformar la experiencia intersubjetiva en conocimiento
personal. Las figuras de apego se interiorizan, en una modulación rítmica y autorreguladora de
estados interiores.

La intersubjetividad del niño está en gran medida ligada a la situación eexistencial inmediata, de
modo que la sensación de ser una persona singular y espeicfica suele alcanzarse mediante una
identificación emocional con las figuras de apego.

Sentirse involucrado en una interacción única y exclusiva es crucial para producir un sentido del
mundo capaz de producir una cualidad de autopercepción reocnocible como el propio sí mismo.