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ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO ÍNDICE DE LECTURAS 1. Cuento de las

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ÍNDICE DE LECTURAS

1. Cuento de las dos Vasijas

2. La asamblea de las herramientas

3. El cascabel del gato

4. El doctor y el enfermo.

5. El rico y el zapatero.

6. La tortuga y el águila

7. El toro y las cabras

8. El sol y las ranas

9. El niño y los dulces

10. El dueño del cisne

11. El ave Fénix

12. Las Columnas de la Tierra

13. Los enanos mágicos

14. Los hijos del Labrador

15. Wang y el mago

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ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 2 1. Cuento de las dos vasijas

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1. Cuento de las dos vasijas

Anónimo: India

Un aguador de la India tenía sólo dos grandes vasijas que colgaba en los extremos de un palo y que llevaba sobre los hombros. Una tenía varias grietas por las que se escapaba el agua, de modo que al final de camino sólo conservaba la mitad, mientras que la otra era perfecta y mantenía intacto su contenido. Esto sucedía diariamente. La vasija sin grietas estaba muy orgullosa de sus logros pues se sabía idónea para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su cometido. Así que al cabo de dos años le dijo al aguador:

-Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo.

El aguador le contestó:

-Cuando regresemos a casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.

Así lo hizo la tinaja y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo de la vereda; pero siguió sintiéndose apenada porque al final sólo guardaba dentro de sí la mitad del agua del principio.

El aguador le dijo entonces:

-¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Quise sacar el lado positivo de tus grietas y sembré semillas de flores. Todos los días las has regado y durante dos años yo he podido recogerlas. Si no fueras exactamente como eres, con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esa belleza. Todos somos vasijas agrietadas por alguna parte, pero siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 3 2. La asamblea de las herramientas

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2. La asamblea de las herramientas

Autor: fábula de origen desconocido.

“Cuentan que a media noche hubo en la carpintería una extraña asamblea. Las herramientas se habían reunido para arreglar diferencias que no las dejaban trabajar.

El Martillo pretendió ejercer la presidencia de la reunión, pero enseguida la asamblea le notificó que tenía que renunciar:

No puedes presidir, Martillo le dijo el portavoz de la asamblea Haces demasiado ruido y te pasas todo el tiempo golpeando.

El Martillo aceptó su culpa, pero propuso:

Si yo no presido, pido que también sea expulsado el Tornillo puesto que siempre hay que darle muchas vueltas para que sirva para algo.

El Tornillo dijo que aceptaba su expulsión, pero puso una condición:

Si yo me voy, expulsad también a la Lija puesto que es muy áspera en su trato y siempre tiene fricciones en su trato con los demás.

La Lija dijo que no se iría a no ser que fuera expulsado el Metro. Afirmó:

El Metro se pasa siempre el tiempo midiendo a los demás según su propia medida como si fuera el único perfecto.

Estando la reunión en tan delicado momento, apareció inesperadamente el Carpintero que se puso su delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Trabajó la madera hasta acabar un mueble. Al acabar su trabajo se fue.

Cuando la carpintería volvió a quedar a solas, la asamblea reanudó la deliberación. Fue entonces cuando el Serrucho, que aún no había tomado la palabra, habló:

Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero

trabaja con nuestras cualidades. Son ellas las que nos hacen valiosos. Así que

propongo que no nos centremos tanto en nuestros puntos débiles y que nos concentremos en la utilidad de nuestros puntos fuertes.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 4 La asamblea valoró entonces que el

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La asamblea valoró entonces que el Martillo era fuerte, el Tornillo unía y daba fuerza, la Lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el Metro era preciso y exacto. Se sintieron un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 3. El cascabel del gato Autor: Félix

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3. El cascabel del gato

Autor: Félix María de Samaniego

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Había una vez un gato que vivía a toda leche en una céntrica casa de una gran

urbe.

A toda leche porque sus dueños se esforzaban por darle todo lo que el gato requería para sentirse como un gran animal doméstico, querido y consentido por los humanos.

Así, el minino de nuestra historia tenía un confortable cojín en el que echarse a disfrutar sus siestas, ovillos para jugar cada vez que le apeteciera, comida en abundancia y todo cuanto podamos imaginar para el deleite de un gato.

Por tener, el felino tenía hasta una panda de ratones en casa, a los que perseguía y atosigaba cada vez que tenía la oportunidad.

Era ver un ratón y haya iba el gato a perturbarlos e impedirles tomar cualquier cosa de su cocina. Los perseguía y arrinconaba hasta que los obligaba a volver a su madriguera.

Tan bueno se había hecho el gato de nuestra historia en la persecución, que los ratones optaron de pronto por no salir más, pues realmente le temían.

Sin embargo, las escasas provisiones que habían logrado almacenar en su ratonera se agotaron un día, por lo que tuvieron que analizar cómo poder obtener alimentos para no morir de inanición.

Sabían que si salían de su escondite el gato no tardaría en descubrirlos y los haría correr hasta el cansancio, sin permitirles obtener alimento alguno. No obstante, la situación era tan dramática, que requerían medidas urgentes para tratar de aliviarla.

Por ello convocaron a una asamblea en la que debían estar presentes todos los ratones de la casa; niños y adultos, machos y hembras.

Así, comenzaron a debatir para tomar la mejor decisión e idear un plan que les permitiese obtener los necesarios suministros.

Todos opinaron, pero ningún criterio era factible. Siempre había un gran obstáculo que ningún plan parecía vencer: el gato.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 6 De pronto, un ratón joven tuvo

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De pronto, un ratón joven tuvo una idea que agradó a todos.

Si ponían un cascabel al gato, por el sonido podrían saber siempre por dónde andaba y la salida de la ratonera y la búsqueda de alimentos sería más segura y tranquila.

Todos aplaudieron y vitorearon al joven, pues la idea lucía perfecta. De materializarse, atrás quedarían los días en que el gato los asediaba y les impedía alimentarse como Dios manda.

Sin embargo, un nuevo problema surgió. ¿Quién le pondría el cascabel al gato?

Ante la falta de voluntarios, pues todos alegaban problemas que les impedían ser ellos los que pusieran el accesorio al felino, el plan se descabezó.

Era la mejor estrategia, surgida de la mejor de las opiniones, pero los roedores descubrieron ese día cuán fácil era opinar y qué difícil es actuar.

Dicen que aún debaten cada día para ver quién es el héroe que se atreve a colocar el cascabel al gato, antes que el hambre termine por acabar con sus vidas.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 7 4. El doctor y el enfermo.

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4. El doctor y el enfermo.

Autor: Félix María de Samaniego

Había un enfermo internado en un hospital, que cada día se sentía más mal y no veía mejoría alguna en su estado.

Una tarde el médico pasó en sus habituales rondas y le preguntó qué lo aquejaba, qué síntomas lo hacían sentirse mal.

El enfermo le confesó que sentía que sudaba más de lo común, a lo que el médico respondió, sin detenerse a chequearlo:

Eso está bien.

su enfermo y le preguntó

nuevamente qué lo aquejaba.

Siento que tiemblo y tengo más escalofríos que en cualquier otro momento de mi vida dijo el paciente.

Un día

después el doctor volvió a visitar a

No te desconsueles, eso está bien agregó el doctor.

Otra vez al día siguiente pasó lo mismo y el doctor preguntó al hombre que qué síntomas presentaba como para sentirse enfermo.

Preocupado, el enfermo le dijo:

-Doctor, he tenido diarrea y no se van los restantes síntomas.

-Eso está bien ripostó el doctor, que ya se iba del lugar cuando escuchó que el enfermo le decía a un familiar que lo visitaba:

Creo que de tanto estar bien me estoy muriendo. Cada día estoy peor.

El doctor se sonrojó por la vergüenza y desde ese momento comenzó a tomarse verdaderamente en serio la salud de sus pacientes. Comprendió que hay profesiones que imponen constancia, seriedad y preocupación, y que uno no puede andar jugando con la vida y bienestar de los demás.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 5. El rico y el zapatero Autor:

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5. El rico y el zapatero

Autor: Jean de La Fontaine

Había una vez un zapatero muy laborioso, cuyo único entretenimiento era reparar los zapatos que sus clientes le llevaban.

Sin embargo, tanto disfrutaba el hombre de su trabajo que, amén de que sólo le alcanzaba para lo justo, cantaba de felicidad cada vez que terminaba un encargo

y con la satisfacción del deber cumplido, dormía plácidamente todas las noches.

vecino que por el contrario era un hombre

abundantemente rico, al que además le molestaba un poco los cánticos diarios del laborioso hombre.

Un día el rico no pudo más y se decidió a abordar al zapatero. No entendía la causa de su felicidad y al ser recibido en la puerta de la humilde morado preguntó

a su dueño:

-Venga acá buen hombre, dígame usted ¿cuánto gana al día? ¿Acaso es la riqueza la causa de su desbordada felicidad?

-Pues mire vecino contestó el zapatero, -por mucho que trabajo solo obtengo unas monedas diarias para vivir con lo justo. Soy más bien pobre, por lo que la riqueza no es motivo de nada en mi vida.

-Eso pensé y vengo a contribuir a su felicidad dijo el rico, mientras extendía al zapatero una bolsa llena de monedas de oro.

El zapatero no se lo podía creer. Había pasado de la pobreza a la riqueza en solo segundos y, luego de agradecer al rico, guardó con celo su fortuna bajo su cama.

Sin embargo, las monedas hicieron que nada volviese a ser igual en la vida del trabajador hombre.

Como ahora tenía algo muy valioso que cuidar, ya no dormía tan plácidamente, ante el temor constante de que alguien irrumpiese para robarle.

Asimismo, por dormir mal ya no tenía las mismas energías para afrontar con ganas el trabajo diario y mucho menos para cantar de felicidad.

El

zapatero

tenía

un

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ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 9 Tan tediosa se volvió su vida

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Tan tediosa se volvió su vida de repente, que a los pocos días de haber recibido dicha fortuna de su vecino acudió a devolverla.

Los ojos del hombre rico no daban crédito a lo que sucedía.

-¿Cómo que rechaza tal fortuna? interrogó al zapatero. -¿Acaso no disfruta el ser rico?

-Vea vecino contestó el zapatero, -antes de tener esas monedas en mi casa era un hombre realmente feliz que cada mañana se levantaba luego de dormir plácidamente para enfrentar con entusiasmo y energía su trabajo diario. Tan feliz era que incluso cantaba cada vez que podía. Desde que recibí esas monedas ya nada es igual, pues solo vivo preocupado por proteger la fortuna y ni tan siquiera tengo tranquilidad para disfrutarla. Por tanto, gracias, pero prefiero vivir como hasta ahora.

La reacción del zapatero sorprendió enormemente al hombre rico. No obstante, ambos comprendieron lo que tal desarrollo de los acontecimientos quería decir, y es que la riqueza material no es garantía de la felicidad. Esta pasa más por pequeños detalles de la vida diaria, que a veces suelen pasar desapercibidos.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 10 6. La tortuga y el águila

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6. La tortuga y el águila

Autor: Esopo (620 a.C. - 564 a.C.) Famoso escritor griego de fábulas.

Había una vez una tortuga muy inconforme con la vida que le había tocado, y que en consecuencia no hacía otra cosa que lamentarse.

Estaba realmente harta de andar lentamente por todo el mundo, con su caparazón a cuesta.

Su más profundo deseo era poder volar a gran velocidad y disfrutar de la tierra desde las alturas, tal y como hacían otras criaturas.

Un día un águila la sobrevoló a muy baja altura y sin pensárselo dos veces la tortuga le pidió que la elevara por los aires y la enseñase a volar.

Extrañada el águila accedió al pedido de lo que le pareció una extraña tortuga y la atrapó con sus poderosas garras, para elevarla a la altura de las nubes.

La tortuga estaba maravillada con aquello. Era como si estuviese volando por sí misma y pensó que debía estar maravillando y siendo la envidia del resto de los animales terrestres, que siempre la miraban con cierta compasión por la lentitud de sus desplazamientos.

-Si pudiera hacerlo por mí misma pensó. Águila, vi cómo vuelas, ahora déjame hacerlo por mí misma le pidió al ave.

Más extrañada que al inicio el águila le explicó que una tortuga no estaba hecha para volar. No obstante, tanta fue la insistencia de la tortuga, que el águila decidió soltarla, solo para ver cómo el animal terrestre caía a gran velocidad y se hacía trizas contra una roca.

Mientras descendía, la tortuga había comprendido su error, pero ya era tarde. Desear y atreverse a hacer algo que estaba más allá de sus capacidades le había costado la vida, una vida que vista desde esa perspectiva ya no le parecía tan mala.

Ese mismo razonamiento fue hecho por el águila, que contrario a la tortuga se sentía muy satisfecha y conforme con lo que la naturaleza le había dado.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 11 7. El toro y las cabras

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7. El toro y las cabras

Autor: Esopo (620 a.C. - 564 a.C.) Famoso escritor griego de fábulas.

Había una vez un toro y tres cabras que, como se criaron juntos desde pequeños en una verde pradera, eran muy amigos y se pasaban el día jugando.

La escena de verlos jugando era habitual en la pradera, pero para un perro vagabundo que a diario los observaba desde lejos no dejaba de resultar un tanto extraña. Su experiencia de vida le impedía entender cómo aquellos animales podían llevarse tan bien entre sí.

Un día el perro no pudo aguantar más su curiosidad y fue adonde el toro y le preguntó:

-Compañero, ¿cómo es que tú, un toro tan fuerte, pasas tus días jugando con tres insignificantes cabras? ¿Acaso no ves que puedes ser la comidilla del resto de los animales? Pensarán que eres un toro débil y por eso es que te juntas con animales indefensos.

Las palabras del perro pusieron a pensar al toro, que no quería ser el hazmerreír del resto de los animales ni le hacía gracia la idea de que subestimaran su fuerza y valor.

En resumen, por el que dirán fue apartándose cada vez más de sus amigas cabras, al punto de que llegó un día en el que no las vio más.

Pasó el tiempo así y el toro se fue sintiendo cada vez más solo. Extrañaba a sus amigas cabras, que eran como su única familia, y los juegos que a diario hacían juntos.

Ese estado emocional lo hizo reflexionar y comprendió su error. Nunca uno se puede dejar llevar por lo que digan los demás y debe hacer lo que le nazca y le dicten su conciencia y corazón. De no ser así, podemos perder lo que más apreciamos o deseamos en la vida.

Afortunadamente, para el toro no fue muy tarde y recuperó la amistad de sus hermanas cabras, con las que fue muy feliz para siempre, jugando cada día.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 8. El sol y las ranas Autor:

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8. El sol y las ranas

Autor: Jean de La Fontaine

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Las ranas de una apacible y pequeña laguna estaban muy alarmadas y casi muertas de susto. El día antes el astro rey, el Sol, las había alertado que ya todo no seguiría siendo igual que antes, pues él había decidido variar su rumbo.

En breve comenzaría a iluminar la Tierra solo durante seis meses, por lo que el resto del año sería una etapa de oscuridad y frialdad.

Las ranas comprendieron de inmediato lo que esto significaría para la vida, tal cual la conocían.

Los charcos se secarían, los ríos irían perdiendo su cauce hasta desaparecer, ellas no podrían calentarse como antes y los insectos de los que se alimentaban dejarían de existir.

Desesperadas comenzaron a quejarse y a pedir a las fuerzas divinas por su conservación, no sin protestar y demandar por lo que les parecía justo a ellas.

Desde lo alto una voz atendió su llamado y les preguntó:

-¿Piden clemencia sólo para ustedes o para todos los seres vivientes del planeta?

Pues para nosotros. ¿Por qué habríamos de preocuparnos por otras especies? Cada cual que cuide y pida por lo suyo.

-Así les irá replicó la voz, que desde entonces se desentendió de los pedidos de las ranas por su egoísmo.

Ciertamente el sol no dejó de brillar, pero desde entonces las ranas son animales con muy pocos amigos, y todo por el egoísmo de aquellas de una pequeña laguna, capaces solo de preocuparse por su bienestar y desentendidas de todo lo que les rodeaba.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 13 9. El niño y los dulces

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9. El niño y los dulces

Autor: Esopo (620 a.C. - 564 a.C.) Famoso escritor griego de fábulas.

Pedro no sabía de la avaricia o la ambición, ni de todo el daño que esto podía hacer a las personas.

Era un niño sano y juguetón como otro cualquiera, pero su glotonería y su afición por los dulces eran los atributos por los que más se le conocía.

Un día descubrió un recipiente repleto de dulces y sin pensarlo ni averiguar de quién eran, introdujo su mano y agarró tantas golosinas como pudo. Cuando trató de retirar su mano se dio cuenta que no podía y como no quería dejar escapar ningún dulce de los que había cogido, lo cual le permitiría sacar la mano, empezó a llorar desconsoladamente.

Su amigo Juan lo vio y le dijo:

-Pedro, si te conformas con la mitad o un poco menos de lo que has tomado podrás sacar tu mano de ahí y disfrutar algunos dulces. La avaricia no te permitirá hacer ni lo uno ni lo otro.

Así, Pedro siguió el consejo y disfrutó de sabrosos dulces. Desde ese día comprendió que la ambición y la avaricia pueden ser verdaderamente dañinas y prohibitivas para el desarrollo y crecimiento de un ser humano.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 14 10. El dueño del cisne Autor:

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10. El dueño del cisne

Autor: Esopo (620 a.C. - 564 a.C.) Famoso escritor griego de fábulas.

Dicen que los cisnes son capaces de entonar bellas y melodiosas notas, pero sólo justo antes de morir.

Desconocedor de esto, un hombre compró un día un magnífico cisne, el cual se decía no sólo que era el más bello, sino también uno de los que mejor cantaba.

Pensó que con este animal agasajaría a todos los invitados que frecuentemente tenía en su casa y sería motivo de envidia y admiración para sus compañeros.

La primera noche que lo tuvo en su casa organizó un festín y lo sacó para exhibirlo, cual preciado tesoro. Le pidió que entonase un bello canto para amenizar el momento, pero para su molestia y decepción, el animal permaneció en el más absoluto y férreo silencio.

Así fueron pasando los años y el hombre pensó que había malgastado dinero en la compra del cisne.

Sin embargo, cuando ya el bello animal se sentía viejo y a punto de partir para otra vida, entonó el más bello canto que oídos humanos hayan escuchado.

Al escucharlo en el más absoluto deleite el hombre comprendió su error y pensó:

-Que tonto fui cuando pedí a mi bello animal que cantara en aquel entonces. Si hubiera conocido lo que el canto anuncia, la petición hubiese sido bien distinta.

De esta forma, el hombre y todos lo que le conocían comprendieron que las cosas en la vida, incluso las más bellas y anheladas, no pueden apurarse. Todo llega en el momento oportuno.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 11. El ave Fénix Autor: Hans Christian

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11. El ave Fénix

Autor: Hans Christian Andersen

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En el jardín del Paraíso, bajo el árbol de la sabiduría, crecía un rosal. En su primera rosa nació un pájaro; su vuelo era como un rayo de luz, magníficos sus colores, arrobador su canto. Pero cuando Eva cogió el fruto de la ciencia del bien y del mal, y cuando ella y Adán fueron arrojados del Paraíso, de la flamígera espada del ángel cayó una chispa en el nido del pájaro y le prendió fuego. El animalito murió abrasado, pero del rojo huevo salió volando otra ave, única y siempre la misma: el Ave Fénix. Cuenta la leyenda que anida en Arabia, y que cada cien años se da la muerte abrasándose en su propio nido; y que del rojo huevo sale una nueva ave Fénix, la única en el mundo. El pájaro vuela en torno a nosotros, rauda como la luz, espléndida de colores, magnífica en su canto. Cuando la madre está sentada junto a la cuna del hijo, el ave se acerca a la almohada y, desplegando las alas, traza una aureola alrededor de la cabeza del niño. Vuela por el sobrio y humilde aposento, y hay resplandor de sol en él, y sobre la pobre cómoda exhalan, su perfume unas violetas. Pero el Ave Fénix no es sólo el ave de Arabia; aletea también a los resplandores de la aurora boreal sobre las heladas llanuras de Laponia, y salta entre las flores amarillas durante el breve verano de Groenlandia. Bajo las rocas cupríferas de Falun, en las minas de carbón de Inglaterra, vuela como polilla espolvoreada sobre el devocionario en las manos del piadoso trabajador. En la hoja de loto se desliza por las aguas sagradas del Ganges, y los ojos de la doncella hindú se iluminan al verla. ¡Ave Fénix! ¿No la conoces? ¿El ave del Paraíso, el cisne santo de la canción? Iba en el carro de Thespis en forma de cuervo parlanchín, agitando las alas pintadas de negro; el arpa del cantor de Islandia era pulsada por el rojo pico sonoro del cisne; posada sobre el hombro de Shakespeare, adoptaba la figura del cuervo de Odin y le susurraba al oído: ¡Inmortalidad! Cuando la fiesta de los cantores, revoloteaba en la sala del concurso de la Wartburg. ¡Ave Fénix! ¿No la conoces? Te cantó la Marsellesa, y tú besaste la pluma que se desprendió de su ala; vino en todo el esplendor paradisíaco, y tú le volviste tal vez la espalda para contemplar el gorrión que tenía espuma dorada en las alas. ¡El Ave del Paraíso! Rejuvenecida cada siglo, nacida entre las llamas, entre las llamas muertas; tu imagen, enmarcada en oro, cuelga en las salas de los ricos; tú misma vuelas con frecuencia a la ventura, solitaria, hecha sólo leyenda: el Ave Fénix de Arabia. En el jardín del Paraíso, cuando naciste en el seno de la primera rosa bajo el árbol de la sabiduría, Dios te besó y te dio tu nombre verdadero: ¡poesía!.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 16 12. Las Columnas de la Tierra

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12. Las Columnas de la Tierra

Autor: fábula de origen desconocido.

Érase una vez un niño que siempre trataba a su madre con gritos e insultos, sin importarle lo mucho que esto la entristecía. Un día, sin saber cómo, despertó en un lugar inmenso y solitario, sentado sobre una roca de la que surgían cuatro columnas que parecían sustentar el mundo entero. Estaba allí solo, cuando al poco vio llegar una inmensa bandada de cuervos con picos de metal que se lanzaron contra la roca, picoteándola con fuerza. Cuando volvió a estar sólo, misteriosamente se abrió una puerta en una de las columnas, y de ella salió una niña simpática y preciosa.

-¿Has venido a ayudarnos? ¡qué bien! nos hace falta toda la gente posible.

El niño no comprendía, y viendo su extrañeza, la niña le explicó.

-¿Así que no sabes dónde estás? Esto es el centro de la tierra, estas columnas lo sujetan todo, y la piedra sobre la que estás las mantiene unidas

-¿Y a qué queréis que os ayude?- dijo el niño extrañado.

- Pues a cuidar la piedra, claro. Se te ve en la cara que eres la persona ideal-

respondió la niña-.Los pájaros que has visto son cada vez más numerosos, y si no cuidamos esta piedra un día se romperá y todo se vendrá abajo.

- ¿Que se me ve en la cara?-exclamó el niño sorprendido-¡Pero si nunca he cuidado una piedra!

- Pero aprenderás a hacerlo, igual que hasta ahora no lo has hecho. Toma,

mírate en este espejo- respondió la niña mientras le ponía un espejo frente a la cara.

Entonces el niño se vio reflejado, y pudo ver claramente cómo su rostro parecía el de un pájaro, y su nariz comenzaba a estar metalizada. Quedó allí parado, asustado y preocupado, sin decir palabra.

- Todos esos pájaros fueron niños como tú y como yo-explicó la niña-pero ellos

decidieron no cuidar este lugar. Ahora que son mayores, se han convertido en pájaros malvados que sólo lo destruyen. Hasta ahora, tú no has hecho mucho por cuidarlo, pero ahora que ya lo sabes, ¿me ayudarás a conservar todo esto? - dijo

con una sonrisa mientras le tendía la mano.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 17 El niño no terminaba de comprender

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El niño no terminaba de comprender todo aquello, pero entonces, al mirar de cerca las columnas, vio que cada una estaba hecha de miles y miles de figuritas representado los grandes valores: sinceridad, esfuerzo, honradez, generosidad Y al acercarse al suelo, comprobó que la enorme roca estaba formada por las diminutas historias de niños respetando a sus madres, abuelos, hermanos,

sobre la que los cuervos trataban de grabar escenas de gritos e insultos.

ancianos

Y

junto a sus pies, pudo ver su propio dibujo, el de la última vez que había gritado

a

su madre. Aquella imagen, en aquel extraño lugar, le hizo ver que era el respeto

lo

que mantenía unidas las columnas de los valores que sostienen el mundo.

El niño, arrepentido, permaneció allí cuidando la roca durante días y días, con alegría y buenas obras, reponiendo el daño que causaba cada aparición de los pájaros, sin llegar a dormir un minuto. Así estuvo hasta que, agotado por el esfuerzo, cayó rendido.

Al despertar, volvía a estar en su casa, y no sabía si todo aquello había sido un sueño; pero de lo que sí estaba seguro, era de que ningún cuervo volvería a grabar un dibujo suyo gritando a su madre.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 18 13. Los enanos mágicos Autor: Hermanos

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13. Los enanos mágicos

Autor: Hermanos Grimm

Un zapatero se había vuelto tan pobre que una noche se encontró con que no tenía sino el último corte de cuero para hacer el último par de zapatos. El hombre, que era de corazón noble y valiente, preparó su material y se fue a dormir tranquilo, sin proferir queja alguna.

Al otro día, cuando se disponía a coser los zapatos, se quedó bastante asombrado de ver que ya estaban hechos. Esa misma tarde pasó por la zapatería un cliente al que le gustaron mucho y los pagó a muy buen precio. Con ese dinero el zapatero compró cuero para hacer dos pares más, y lo cortó y se fue a dormir. Y al día siguiente volvió a encontrar los zapatos terminados. Estos zapatos también se vendieron muy bien. Con el dinero obtenido, el zapatero volvió a comprar más cuero para hacer más zapatos. Y siguió encontrándolos hechos cada mañana. Así pasó un buen tiempo, durante el cual su negocio tomó fuerza y lo sacó de la pobreza.

La noche de navidad de ese año, la mujer del zapatero le propuso a su marido que se escondieran en el armario y espiaran por las rendijas a ver si descubrían quién le estaba ayudando. El zapatero estuvo de acuerdo y entraron en el armario y se pusieron a esperar. A eso de la medianoche, entraron dos simpáticos enanitos completamente desnudos que se pusieron inmediatamente a trabajar en la mesa del taller, con una velocidad y una pericia tal que dejaron pasmados al zapatero y su mujer.

A la mañana siguiente, la mujer del zapatero le dijo a su marido que tanto ella como él le debían mucho a esos enanitos y había que mostrarse agradecidos con ellos. Entonces decidieron que ella le haría a cada enanito su respectiva camisa, chaleco, pantalón, medias y chaqueta para el frío, mientras que él se encargaría de los zapatos.

Así lo hicieron, y a la noche siguiente en lugar del corte de cuero, dejaron los regalos en la mesa del taller. Los enanitos se mostraron al comienzo sorprendidos, pero en cuanto comprendieron que los vestidos y los zapatos eran para ellos, se los pusieron a toda prisa y empezaron a cantar y a saltar por todo el mobiliario del taller. Al final se tomaron de la mano y se fueron bailando.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 19 El zapatero y su mujer nunca

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El zapatero y su mujer nunca más los volvieron a ver, pero siguieron siendo muy felices y a él nunca le volvió a ir mal en ninguna de las cosas que emprendió.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 20 14. Los hijos del Labrador Autor:

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14. Los hijos del Labrador

Autor: Esopo (620 a.C. - 564 a.C.) Famoso escritor griego de fábulas.

Los dos hijos de un labrador vivían siempre discutiendo. Se peleaban por cualquier motivo, como quién iba a manejar el arado, quién sembraría, y así como todo. Cada vez que había una riña, ellos dejaban de hablarse. La concordia parecía algo imposible entre los dos. Eran testarudos, orgullosos y para su padre le suponía una dificultad mejorar estos sentimientos. Fue entonces que decidió darles una lección.

Para poner un fin a esta situación, el labrador les llamó y les pidió que se fueran al bosque y les tajeran un manojo de leña. Los chicos obedecieron a su padre y una vez en el bosque empezaron a competir para ver quién recogía más leños. Y otra pelea se armó. Cuando cumplieron la tarea, se fueron hacia su padre que les dijo:

- Ahora, junten todos las varas, las amarren muy fuerte con una cuerda y veamos quién es el más fuerte de los dos. Tendrán que romper todas las varas al mismo tiempo.

Y así lo intentaron los dos chicos. Pero a pesar de todos sus esfuerzos, no lo

consiguieron. Entonces deshizo el haz y les dio las varas una a una; los hijos las

rompieron fácilmente.

- ¡Se dan cuenta! les dijo el padre. Si vosotros permanecen unidos como el haz de varas, serán invencibles ante la adversidad; pero si están divididos serán vencidos uno a uno con facilidad. Cuando estamos unidos, somos más fuertes y resistentes, y nadie podrá hacernos daño.

Y los tres se abrazaron.

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 15. Wang y el mago Autor: Cuento

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15. Wang y el mago

Autor: Cuento tradicional chino

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Wang era un pequeño niño campesino de China que encontraba gran placer ayudándoles a sus padres en las plantaciones de arroz.

Un día, de pronto, dejó de llover. Los ríos y los pantanos empezaron a secarse, y Wang supo que, si los arrozales de sus padres les pasaban lo mismo, el hambre no tardaría en llamar a la puerta.

-Padre -dijo un día- déjame ir a la ciudad para ganar un algún dinero.

Ardía el deseo de ayudar a su familia, y aunque a su padre no le gustaba la idea, finalmente lo dejó marchar porque al menos en la ciudad podría ganarse la vida.

Horas después de haber emprendido el camino, se encontró con un anciano que llevaba un bulto al hombro.

-Déjame ayudarte le dijo Wang tomando el bulto.

El viejo estuvo muy agradecido, y siguieron juntos la ruta. Al poco tiempo el

cielo se llenó de relámpagos y el sonido de los truenos ensordeció a Wang, que miró asustado al anciano.

-No te preocupes le contesto el viejo-.

Son mis dragones. Has sido bueno y solidario conmigo y quiero que los conozcas. Soy un poderoso mago. Ya verás cómo manejo los truenos y las lluvias.

Y diciendo esto, lo llevó hasta un par de barriles enormes en los que dos

dragones echaban fuego por las narices y armaban un gran alboroto.

-Estos son. Y ahora dime dónde quieres que llueva.

-En la región de mis padres.

El mago le pidió que subiera a unos de los barriles y Wang notó enseguida que

estaba lleno de agua. El barril se elevó como un globo mientras el dragón bufaba y

llenaba el cielo de destellos con su lengua de fuego. En cuanto reconoció las plantaciones de arroz de la región de sus padres, Wang empezó a lanzar agua a manos llenas. Estaba tan entusiasmado que no se dio cuenta de que el mago y el

ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL DOCENTE: ARQ. NAIROVYS TINEO 22 dragón habían desaparecido, y se encontró

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dragón habían desaparecido, y se encontró frente a sus padres, completamente mojado y felices de que hubiera llovido.

Una vez en casa, Wang les contó sus aventuras y ellos lo escucharon maravillados y orgullosos.