Sei sulla pagina 1di 67

El libro de las drogas al alcance de todos

Augusto Pérez Gómez, Ph.D. Juliana Mejía Trujillo, M. Ant.

Corporación Nuevos Rumbos

2019

CAPÍTULO 4: PRINCIPALES SUSTANCIAS PSICOACTIVAS Y SUS EFECTOS:

PREGUNTAS Y RESPUESTAS 1

Para hablar de las sustancias psicoactivas, su clasificación, sus características y principales

efectos en el cuerpo humano, es necesario que nos remontemos por un momento a nuestras viejas

clases de biología del colegio y recordemos brevemente el funcionamiento de nuestro Sistema

Nervioso Central.

El Sistema Nervioso Central (SNC) está encargado de las llamadas funciones mentales

superiores, es decir de la conciencia, la memoria, el lenguaje y el pensamiento; por esto es de cierta

forma el responsable de la vida en sociedad. Su adecuado funcionamiento es tarea de unas células

llamadas neuronas y de las interconexiones que estas establecen entre sí por medio de la sinapsis. Las

neuronas tienen las mismas características de las otras células del cuerpo, pero hay algo especial que

las diferencia: poseen lo que podríamos llamar una “larga cola” o axón, en la que encontramos varias

ramificaciones o dendritas, que están en continuo contacto con los axones y dendritas de las otras

neuronas; gracias a esto funciona nuestro cerebro. Para que la información enviada a través de dichas

ramificaciones pueda ser leída e interpretada por nuestro cuerpo, es necesaria la presencia de unas

sustancias químicas llamadas neurotrasmisores, que están depositadas en pequeñas “bolsitas”

ubicadas en las terminaciones de los axones y las dendritas. Estas sustancias que son liberadas en el

momento de la unión entre dos neuronas (sinapsis), son las que realmente hacen posible la

transmisión del mensaje. Todas las sustancias psicoactivas actúan sobre los neurotrasmisiores

modificando y alterando su funcionamiento natural, y por ende el de quienes las consumen.

Ahora que usted sabe cómo es que las SPA entran a alterar el funcionamiento de nuestro

cerebro, podemos pasar a clasificarlas y definirlas dependiendo del principal efecto que ejercen sobre

el SNC . Aun cuando aquí hablaremos de los efectos a corto, mediano y largo plazo, hay dos conceptos

importantes que los lectores deben conocer: se trata de dependencia y abuso de sustancias; estas

definiciones se aplican a todas las sustancias, pues todas ellas, con la única excepción de los

alucinógenos, pueden producir dependencia, y de todas ellas se puede abusar.

Dependencia:

Se emplea mucho tiempo en conseguir la droga, en consumir o en recuperarse del consumo.

Se disminuyen o abandonan actividades sociales, ocupacionales o recreacionales

1 Todo este capítulo fue actualizado con base en el curso dictado por los autores en la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes entre 2016 y diciembre de 2018 bajo el título de “Sustancias psicoactivas sin censura”. Las principales fuentes documentales aparecen al final del capítulo para facilitar el trabajo de quienes quieran profundizar algunos temas.

Se continúa el uso a pesar de saber que se tiene un problema que es causado o exacerbado por el consumo.

Abuso:

El concepto de abuso requiere que haya uso recurrente durante 12 meses o más con una o más de las siguientes consecuencias:

No cumplimiento de obligaciones.

Uso en situaciones peligrosas.

Uso con consecuencias legales.

Uso a pesar de problemas sociales o interpersonales.

Hay varias formas de catalogar las SPA, pero nosotros proponemos una sencilla y útil compuesta por cinco categorías: depresores del SNC, estimulantes del SNC, alucinógenos sustancias mixtas y “sustancias nuevas”.

DEPRESORES DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL Este tipo de sustancias psicoactivas actúan disminuyendo la actividad del SNC; por esta razón observamos en las personas que las consumen una disminución del estado de conciencia, una disminución de la capacidad de respuesta a la estimulación sensorial, una disminución en la espontaneidad, un bajo funcionamiento cognitivo y una reducción de la actividad física. Su nombre no significa que produzcan un estado emocional de depresión o tristeza. Todos los depresores del SNC producen dependencia física, dependencia psicológica y tolerancia (ver glosario). Consumidos en altas dosis pueden producir somnolencia, letargo, amnesia, anestesia y hasta la muerte. Dentro de estas sustancias se incluyen: el alcohol, el opio y sus derivados (morfina, heroína y opioides), los barbitúricos y los sedantes o tranquilizantes, los inhalables (pegantes, gasolina, solventes) y los anestésicos.

¿Qué es el alcohol? Es el nombre abreviado de una clase especial de alcohol, el etanol, que desde tiempos inmemoriales ha sido utilizado con fines embriagantes. Se obtiene de fermentación, como en el caso de la chicha, el guarapo, la cerveza y el vino, o de destilación, como en el caso del whisky, el brandy, el vodka y todas las llamadas “bebidas fuertes”. El etanol es el único de los alcoholes producidos industrialmente que puede ingerirse sin riesgo de envenenamiento inminente; el metanol, que es el alcohol de cocina o industrial, es mucho más tóxico y su ingestión puede ser mortal, o producir ceguera irreversible en los casos benignos: dentro del organismo se transforma en formol. El alcohol modifica el metabolismo, y en las personas con serios problemas de consumo la suspensión brusca de la bebida produce un “síndrome de abstinencia” muy agudo, caracterizado por

temblor en las manos, confusión, ansiedad severa y crisis alucinatorias que pueden desembocar en el llamado “Delirium tremens”. Aun cuando en pequeñas dosis (no más de dos tragos) el alcohol puede ser un facilitador de relaciones sociales entre los adultos, no hay la menor duda (como lo veremos más adelante) de que su consumo puede provocar graves daños en los niños, adolescentes y jóvenes. El hecho de contar con una amplia aceptación social no cambia en nada la circunstancia de que su abuso ha matado más gente, enviado más víctimas a los hospitales, provocado más arrestos, destruido más hogares y costado más dinero a la industria, que el abuso de heroína, anfetaminas, barbitúricos y marihuana juntos. El abuso crónico de alcohol puede producir diferentes formas de psicosis graves (trastornos de pensamiento, alucinaciones, delirios), muerte por cirrosis (daño hepático irreversible) y deterioro general del organismo. Quizás la resistencia social a considerar el alcohol como una sustancia peligrosa se debe a que estos efectos suelen tomar varios años en presentarse, a diferencia de lo que ocurre con otras sustancias, como el basuco (pasta básica de cocaína) o la heroína. También hay razones de tipo cultural: en nuestro medio, muchos padres de familia creen que el hecho de que los adolescentes y jóvenes tomen, incluso en exceso, “no tiene nada de malo”, “es lo normal de la juventud”, e incluso ellos mismos lo promueven. La realidad es que cometen un error y provocan un daño que, no por ser involuntario, es menos grave, además de ser un acto ilegal.

Indicadores de que una persona tiene o puede tener serios problemas con el alcohol

El primero es la tendencia a ingerir alcohol cuando se experimenta tensión o nerviosismo. Otros son: la aparición de “lagunas” de memoria, durante las cuales la persona actúa de una manera aparentemente normal; la tendencia a beber a escondidas y a tener “provisiones” de alcohol antes que cualquier otra cosa; la tendencia a beber muy rápido; la imposibilidad de detenerse una vez que se ha comenzado a beber; el eludir el tema del alcohol en las conversaciones; la falta de reconocimiento, contraria a la evidencia, de que el alcohol está provocando problemas, y el atribuir las faltas cometidas a exageraciones de los demás, o a la clase de alcohol que se está tomando; la negativa a ingerir alimentos mientras se bebe; el consumo frecuente o regular, experimentado como una necesidad que se disfraza como una manera “normal” de divertirse, o como “exigencias sociales” o “necesidades del trabajo”. Las razones por las cuales alguien comienza a tomar alcohol en exceso son las mismas, e igualmente variadas, que las del uso de todas las sustancias psicoactivas: búsqueda de placer, presión de grupo, curiosidad, problemas familiares, aburrimiento, idea de festejo, falta de normas claras en la

familia, problemas personales, entre otras; el agravante en este caso es que su uso no es sancionado socialmente sino cuando sobrepasa ciertos límites. Algunos de los factores que influyen pueden ser sentimientos de subvaloración, baja resistencia a la frustración y a la tensión provocada por la vida cotidiana, conflictos más o menos permanentes que no se resuelven, tendencia a huir en vez de enfrentar las dificultades y condiciones facilitadoras del ambiente. Según el Fondo de Prevención Vial (2007), el 45% de los jóvenes colombianos consume alcohol porque los hace sentir contentos, alegres y simpáticos frente a su grupo de amigos.

1. El 24% siente que se desinhibe, les representa un cambio de ánimo y los vuelve espontáneos.

2. Un 23% dice que lo hace por motivos de integración y unión con su grupo social.

3. El 21% porque les produce sensación de relajación y descanso y les hace sentir placer.

4. El 10% lo hace porque les agrada el sabor y un 4% porque les quita la sed.

5. El resto lo hace por el efecto que produce o simplemente por nada.

La mayoría de los jóvenes que participaron en el estudio mencionaron haber consumido alcohol los días sábados (89%); el 76% lo hace los viernes, el 7% dice hacerlo los jueves y al 8% le es indiferente el día, dependiendo de la oportunidad. La frecuencia con que consumen licor también es alta, el 5% reconoce que lo hace dos veces a la semana, el 20% una vez a la semana y otro 20% cada 15 días. Consideran igualmente que la situación en la que les es imposible no tomar son las rumbas, fiestas, encuentros con amigos, fines de semestres, parciales o reuniones familiares. Los sitios escogidos por ellos para tomar son los bares y “rumbeaderos” y las casas o apartamentos de ellos o de sus amigos. El uso temprano de alcohol en los jóvenes, cada vez más frecuente, permite calcular las probabilidades de uso de otras SPA: estudios hechos en diferentes países, y también en Colombia (Pérez Gómez y Scopetta, 2009; Pérez Gómez, Scopetta y Flórez, 2011), muestran que quienes comienzan a consumir alcohol antes de los 14 años tienen hasta 10 veces más probabilidades de tener problemas con el alcohol en la adultez y de consumir otras sustancias, que quienes empiezan a tomar después de los 18 años. De hecho, prácticamente la totalidad de las sustancias psicoactivas (SPA) suele ingerirse acompañada de alcohol, lo cual puede resultar fatal, especialmente si se mezclan dos depresores (alcohol y barbitúricos, por ejemplo); pero la mezcla con estimulantes (como el éxtasis) también puede tener efectos irreversibles. Muchas personas se preguntan si existen factores hereditarios que predisponen al alcoholismo. La respuesta es afirmativa: las investigaciones de los últimos años muestran que los padres alcohólicos tienden a tener hijos predispuestos a serlo. Esto significa que el alcohol es asimilado

de una forma especial por el organismo, lo cual facilita el que la persona cree más fácilmente dependencia, pero debe ser claro que no se trata de una “causa” de los problemas, sino de una predisposición. De hecho, bien empleada esta predisposición puede ser considerada positiva: al ver lo que le ocurrió a su padre o a su abuelo, el joven puede tomar la decisión de manejar el alcohol con prudencia. Es importante aclarar un aspecto que ha sido la base de algunos de los mitos más difundidos entre los jóvenes: que tomar cerveza, o vino, es menos perjudicial que tomar licores (bebidas destiladas) como el vodka, el whisky o el aguardiente, pues las primeras tienen mucho menos alcohol. La última parte de la frase es cierta, pero la conclusión es falsa: lo que importa es la cantidad de alcohol que entra en el organismo, y por ellos se han establecido internacionalmente unas equivalencias:

EQUIVALENCIAS DE BEBIDAS ALCOHOLICAS

1 Trago de Whisky =

Una copa de aguardiente

Una copa de vino de 5 onzas

Un vaso de cerveza grande

Recuerde que lo que importa no es el tipo de trago que usted toma, sino la cantidad de alcohol que contiene por volumen: un trago de whisky tiene cerca de 10 veces más alcohol que una cerveza, pero la cerveza es, en volumen, cerca de 10 veces más grande que el trago de whisky

ADOLESCENCIA, JUVENTUD Y CONSUMO DE ALCOHOL

Uno de los períodos más importantes dentro del ciclo vital del ser humano y que determina en gran parte la identidad sexual del individuo, las bases morales, la personalidad y el estilo de pensamiento, es la etapa de la adolescencia. Este es un momento de transición entre la niñez y la edad adulta que va desde los 11 a los 19 años de edad, aproximadamente. Durante este período el joven entra en un proceso de cambios biológicos y psicológicos importantes que explican gran parte de su repertorio cognitivo y conductual, considerado muchas veces por los adultos como incipiente y desafiante.

En nuestro país, como en muchos otros del mundo occidental, el disfrute del ocio y de las relaciones sociales suele estar asociado con el uso de alcohol; en Colombia este tipo de comportamiento puede apreciarse en ciertas zonas de las ciudades grandes, donde los jóvenes se congregan de forma masiva en parques, plazoletas, espacios cercanos a algunas universidades en las

que hay un número considerable de bares, discotecas y sitios de venta; la falta de control por parte de los agentes policiales, el incumplimiento de las normas legales frente al expendio y la venta de alcohol

a menores de edad, o en los alrededores de entidades educativas, hacen que el consumo de alcohol

entre los jóvenes sea muy fácil y que tienda a incrementarse, considerándose como algo normal y que

“todo el mundo hace”.

Este aumento en el abuso de alcohol y otras drogas en determinados contextos, se ve influido por otros factores (que serán explicados a continuación), como las actitudes favorables hacia el consumo por parte de los adultos, una baja percepción de riesgo, influencias normativas inadecuadas

y representaciones sociales o creencias positivas frente al consumo de alcohol (Hawkins, Catalano y

Miller, 1992; Moncada, 1997; Becoña, 1999). Estos cuatro aspectos, en última instancia, predicen la intención de consumo en el adolescente.

A. Percepción de Riesgo

La percepción de riesgo es entendida como el nivel de identificación que hace una persona de los peligros potenciales de llevar a cabo una conducta, en este caso de consumir o no alcohol; de esta manera, a menor percepción de riesgo mayor probabilidad de consumo y viceversa. La evaluación que el sujeto haga de ciertos aspectos relacionados con el consumo y su estilo de vida (“eso no tiene nada de malo”; “eso no es peligroso; “todos los jóvenes lo hacen y no pasa nada”; “mis papás toman y no son alcohólicos”), determinarán no solo el inicio sino el mantenimiento del uso del alcohol y otras drogas.

B. Actitudes Favorables hacia el Consumo

Sabemos que las actitudes y las expectativas que tengan los jóvenes hacia la experimentación de sustancias legales e ilegales pueden ser tomadas tanto como factores protectores como factores de riesgo. Algunos de los principales factores que estimulan o incrementan las actitudes favorables hacia el consumo son (Moral, Rodriguez y Sirvent, 2006): el contacto con cierto tipo de ambientes; los amigos con las que se inició el consumo; las manifestaciones de búsqueda de atención y la conducta desviada; las crisis personales, el ausentismo escolar, la conducta violenta y el rechazo familiar; las falsas creencias sobre el alcohol y la presión de grupo.

C.

Influencia Normativa

Cuando se habla de influencia normativa, se está haciendo referencia a la percepción que tiene la persona sobre lo que piensan personas o instituciones significativas con respecto a que realice o no determinada conducta; es decir, los juicios sobre lo que está bien o está mal, y la necesidad de respetar los límites. Es importante no perder de vista que la familia, la escuela (o la universidad) y el grupo de amigos son los tres actores más importantes para regular la conducta del joven; la influencia normativa adecuada sólo se logra a través de la creación y el cumplimiento de normas claras por parte de dichos actores.

D. Representaciones sociales y su relación con mitos, percepción de riesgo y actitud hacia el consumo.

Las representaciones sociales se refieren, básicamente, a las creencias de las personas (que algunas veces no son del todo ciertas). El conjunto de creencias que tienen las personas acerca de la salud y el consumo de alcohol se encuentra estrechamente relacionado con la actitud positiva o negativa hacia el consumo. Algunas de las creencias y expectativas de los jóvenes frente al consumo de alcohol son las siguientes: el consumo de alcohol y otras sustancias facilita la integración social, la expresión de los sentimientos, desinhibe la conducta, incrementa la respuesta sexual, reduce la tensión física y psicológica, aumenta la agresividad y los sentimientos de poder, y la aceptación en el grupo de amigos o compañeros (Mora Ríos y Natera, 2001); también es común creer que las drogas les hacen olvidar los problemas y que lo bueno del alcohol es que “lo vuelve a uno sincero” y le permite desahogarse. (Ortega, Minguez y Pagan, 1993).

II. ALGUNAS CONSECUENCIAS DEL CONSUMO DE ALCOHOL EN MENORES DE 18 AÑOS

Teniendo en cuenta las leyes y normas existentes en nuestro país, es importante saber que tanto el diseño como la aplicación de éstas frente al tema del alcohol en menores de edad, tiene una lógica de fondo: el enorme daño que se produce en los jóvenes a nivel de salud como producto de su abuso, y todas las implicaciones sociales y económicas que genera, no sólo para el individuo mismo, sino para el país en general. El consumo de alcohol en menores de edad puede afectar las siguientes áreas de funcionamiento:

A. Consecuencias en la Salud. Las consecuencias del abuso de alcohol sobre la salud son muy variadas y sus efectos negativos

sobre órganos y sistemas ocurren de manera progresiva y pueden llegar a ser irreversibles.

Quizá una de las consecuencias más graves que trae el consumo de alcohol es el compromiso

de varias áreas y funciones del cerebro, lo cual hace que el desempeño a nivel intelectual no sea el más adecuado. Se ha comprobado en algunos estudios, que ciertas regiones del cerebro como la corteza prefrontal (encargada de la toma de decisiones, planeación, raciocinio, solución de problemas y control de impulsos), junto con el hipocampo (responsable parcialmente del aprendizaje, la memoria

y ciertos procesos de abstracción) se muestran fuertemente afectados con el consumo frecuente de

alcohol en adolescentes; la razón es que el cerebro solo alcanza su máximo desarrollo alrededor de los 21 años de edad; el beber alcohol antes de esa edad afecta el progreso madurativo del cerebro en el niño o adolescente, trayendo como consecuencia dificultades a nivel cognoscitivo. (Society for Neuroscience, 2002). Los estudios de la Universidad de Duke (White y Swartzwelder, 2006) y de la Universidad de San Diego (Brown y Tapert, 2008) muestran de forma contundente que en los adultos jóvenes que como adolescentes fueron consumidores frecuentes de alcohol, hay un desempeño pobre en pruebas de memoria verbal y no verbal, dificultades para focalizar la atención y en el manejo de abstracciones espaciales, como la lectura de mapas. En cuanto al hígado las consecuencias son igualmente desfavorables, pues este órgano es el encargado del procesamiento metabólico del alcohol, y el consumo frecuente daña sus células. Según el National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (2000), una de las principales causas de trastornos y muertes en los Estados Unidos es por enfermedades hepáticas. El alcohol también disminuye la capacidad de absorción de nutrientes en el intestino delgado,

y puede causar problemas de salud en los huesos y en el sistema endocrino. En los riñones el consumo de alcohol afecta el balance de iones y agua que necesita el cuerpo para regular su metabolismo, afectando de esta manera el desarrollo normal del joven; los problemas de sobrepeso son más comunes, ya que los adolescentes que beben tienen más probabilidades de engordar o padecer problemas de salud: la Universidad de Washington reveló en una de sus investigaciones que las personas que consumían normalmente cinco o más bebidas alcohólicas, una detrás de la otra, desde los 13 años, eran más propensas al sobrepeso o a la hipertensión a la edad de 24 años que aquellas que no bebían alcohol. Las repercusiones sobre la salud como consecuencia del consumo de alcohol también pueden ser vistas en términos de salud mental; por ejemplo las niñas entre 12 y 16 años de edad que beben alcohol actualmente tienen cuatro veces más probabilidades de sufrir depresión que las niñas de la misma edad que no beben (Hanna, Hsaio-Ye y Dufour, 2000); esto puede provocar otro tipo de

trastornos psicológicos en el adolescente, como conductas desafiantes, agresividad, dificultades de aprendizaje y consumo de otras sustancias psicoactivas.

B. Consecuencias Académicas.

A partir de las implicaciones que tiene el consumo de alcohol sobre el funcionamiento

cerebral, el bajo rendimiento académico puede ser una consecuencia significativa en el adolescente; lo que ocurre usualmente es que el aprendizaje se vuelve mucho más lento en comparación con otras

personas de su misma edad. De la misma manera, se alteran los procesos atencionales, de memoria y

pensamiento. Una prueba de ello son las investigaciones realizadas por Brown, Tapert, Granholm et al. (2000), quienes indican que los adolescentes que abusan del alcohol recuerdan un 10 por ciento menos de lo que aprendieron comparados con los adolescentes que no toman.

Es importante resaltar otro aspecto que se encuentra inmerso dentro de esta problemática:

el ausentismo y la deserción escolar. Hay estudios que muestran que estudiantes de la escuela secundaria que usan alcohol u otras drogas, tienen cinco veces más probabilidad de abandonar la escuela que los estudiantes no consumidores de alcohol (NCASCU, 2001).

C. Conductas de riesgo asociadas al consumo de alcohol

Uno de los aspectos que más se destaca en la adolescencia es el sentimiento de invulnerabilidad con relación a situaciones de peligro que podrían presentarse en determinado momento; frecuentemente los estudiantes que beben grandes cantidades de alcohol, comparados con los que no beben, exhiben más conductas de riesgo para sí mismos y para los demás (Hingson, Heeren y Winter 2006). A esto se añade el que, en general, las medidas de protección para los adolescentes son mínimas, sobre todo en lo que se refiere al ejercicio de su sexualidad, lo que se refleja en el número creciente de embarazos no deseados y de casos de infecciones de transmisión sexual.

En un estudio realizado por IREFREA, (2008) se observó que jóvenes de nueve países europeos (incluida España) y con edades comprendidas entre 16 y 35 años, reconocían que el consumo de alcohol y determinadas drogas los llevaban a “alterar sus decisiones” y a mantener relaciones sexuales “de las cuales luego se arrepentían”.

Otro problema asociado es el suicidio. En el año 2000, jóvenes de 12 a 17 años de edad que dijeron haber bebido alcohol en el último año presentaron el doble de probabilidad de estar en riesgo de suicidio (19.6 %) que aquellos que no habían bebido durante este periodo (8.6 %) (NHSDA, 2002).

Una tercera conducta de riesgo son los accidentes vehiculares. En Colombia, los accidentes vehiculares no son ocasionados únicamente por quien conduce, sino también por la irresponsabilidad de algunas personas que no cumplen las normas peatonales; en este caso el joven que se encuentra en estado de embriaguez puede ser la víctima perfecta para ser arrollado por algún vehículo.

D. Consecuencias Sociales.

Tal vez las consecuencias sociales más importantes en jóvenes consumidores, es que tienen mayores probabilidades que otros de participar o ser víctimas de crímenes violentos, como abuso sexual, asalto agravado, robos en estado de embriaguez. Según Pérez (2007) el rechazo y el aislamiento que se le hace al consumidor (señalamiento negativo por parte de la familia y la sociedad, la desconfianza, agresiones con alto nivel de conflicto y hostilidad), son las principales características del consumo de alcohol y otras drogas. Esto, en últimas, destaca la existencia de consecuencias negativas no sólo para el mismo adolescente y su familia, sino para la sociedad en general.

III. A manera de resumen:

Como muy bien sabemos el alcohol es una de las sustancias psicoactivas con mayor protagonismo en la población juvenil; hablamos de una sustancia de producción, distribución y consumo legales, por lo que su uso está normalizado en nuestra cultura (García, López y Quiles, 2006). Desde este punto de vista se despliega una gran variedad de factores de riesgo que impulsan al joven a iniciarse en el consumo. Algunos de ellos son:

a. Disponibilidad y accesibilidad de las sustancias (por ejemplo la disponibilidad del alcohol por ser una sustancia legal, escaso control de la ley, precio, horario de venta, lugares de venta).

b. Institucionalización y aprobación social (el alcohol es una sustancia aceptada socialmente y la televisión, el cine, la prensa, muestran personajes famosos divirtiéndose y bebiendo alcohol).

c. Publicidad como una fuente de presión social hacia el consumo y presencia de mensajes persuasivos en los que los jóvenes no tienen una actitud crítica frente a los medios audiovisuales.

d. Asociación del alcohol y drogas de síntesis (éxtasis, popper, dick) con el ocio (ligado al tiempo libre, a fines de semana, a ciertos lugares como discotecas, y a la búsqueda de nuevas sensaciones y experiencias).

e. Desinformación y prejuicios: falta de conocimiento o información errónea sobre las drogas, repercusiones negativas etc.

f. Actitudes favorables hacia el consumo: Son predictores del inicio del consumo de alcohol y otras drogas.

¿PROBLEMAS DE ALCOHOL? CALIFÍQUESE UD. MISMO(A) A continuación Ud. encontrará una serie de frases a las que debe responder “sí” o “no”; al final del cuestionario encontrará los valores de cada respuesta y la interpretación general que puede darle al cuestionario.

1.

Ud. tiene una personalidad obsesiva.

(SI)

(NO)

2.

Con alguna frecuencia tiene lagunas bajo efectos del alcohol

(SI)

(NO)

3.

Ud. se toma todos los días un solo trago

(SI)

(NO)

4.

Ud. se emborracha, en promedio, una vez al mes

(SI)

(NO)

5.

A medida que pasa el tiempo, Ud. se emborracha con cantidades menores de alcohol

(SI)

(NO)

6.

Ud. siempre tiene alcohol en su casa

(SI)

(NO)

7.

Cada vez que toma trago se emborracha a fondo

(SI)

(NO)

8.

Ud. se toma por lo menos 5 tragos diarios

(SI)

(NO)

9.

En promedio, Ud. toma más rápido que quienes lo rodean

(SI)

(NO)

10.

Cuando Ud. toma suele ponerse agresivo y difícil

(SI)

(NO)

11.

Una vez que Ud. empieza a tomar no puede parar

(SI)

(NO)

12.

Ud. tiende a echarle la culpa de los problemas a los demás

(SI)

(NO)

13.

Ud. tiende a disfrazar su consumo excesivo de alcohol como “parte del trabajo” o “ sólo social”

(SI)

(NO)

14.

Ud. nunca entrega las llaves del carro cuando ha tomado

(SI)

(NO)

15.

La mayor parte de las veces Ud. toma solo(a)

(SI)

(NO)

16.

Ud. su primer trago se lo toma por la mañana

(SI)

(NO)

17.

Ud. tiende a tomarse un trago con cualquier disculpa

(SI)

(NO)

18.

Ud. a veces toma “a escondidas”

(SI)

(NO)

19.

Ud. no acepta hablar sobre sus problemas con el alcohol

(SI)

(NO)

20.

Ud. atribuye su mal comportamiento bajo efectos del alcohol a las mezclas de trago

(SI)

(NO)

Calificación: Las respuestas afirmativas tienen las siguientes calificaciones:

1= 0; 2=2; 3=0; 4=2 ; 5=2; 6=0; 7=2; 8=2; 9=1; 10=2; 11=2; 12=0; 13=1; 14=1; 15=1; 16=2; 17=2; 18=1; 19=1; 20=1.

El máximo puntaje posible es 25. Si Ud. tiene una suma entre 18 y 25 puntos, es seguro que Ud. está presentando serios problemas con el alcohol y que necesita ayuda profesional, y pronto! Si tiene entre 10 y 17 sus problemas pueden convertirse en muy severos en poco tiempo, así que lo mejor es que busque ayuda o consulte de una vez. Con menos de 10 probablemente sus dificultades son ocasionales, pero aun así debe ponerles atención. ©Corporación Nuevos Rumbos

Referencias

Becoña. E (1999). Bases teóricas que sustentan los programas de prevención de drogas. Madrid: Plan Nacional sobre Drogas.

Brown S.A., Tapert, S.F., Granholm E., et al. 2000. Neurocognitive functioning of adolescents: Effects of protracted alcohol use. Alcoholism: Clinical and Experimental Research, 24 (2), 164-171.

Brown, S,A. y Tapert, S.F. (2008). Adolescence and the trajectory of alcohol use: basic to clinical studies. Annals of the New York Academy of Sciences, 1021, 232-244.

Fondo

de

Prevención

Vial

(2007).

Recuperado

de

García, J., López, C., Quiles, Ma. (2006). Consumo de alcohol actitudes y valores en una muestra de estudiantes universitarios de la provincia de Alicante. Salud y drogas, 6 (2).

Hanna EZ, Hsaio-Ye Y, Dufour M. (2000).The relationship of drinking alone and other substance use alone and in combination to health and behavior problems among youth aged 12-16: Findings from the Third National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES III). Paper presented at the 23rd Annual Scientific Meeting of the Research Society on Alcoholism, June 24-29, Denver CO.23]

Hawkins, J.D, Catalano, R.F. y Miller, J.Y. (1992). Risk and protective factors for alcohol and other drug problems in adolescence and early adulthoood: implications for substance abuse prevention. Psychological Bulletin, 112, 64-105.

Hingson R.W., Heeren, T., y Winter, M.R. (2006). Age at drinking onset and alcohol dependence: Age at onset, duration, and severity. Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, 160, 739-746.

Irefrea (2008) El consumo de drogas y alcohol de los jóvenes europeos fomenta una sexualidad sin

de

precauciones

según

estudio.

Recuperado

Moncada, S.(1997). Factores de riesgo y de protección en el consumo de drogas. En: Prevención de las drogodependencias. Análisis y propuestas de actuación. Madrid: Plan Nacional de Drogas.

Moral, M., Rodriguez, F., Sirvent, C. (2006). Factores relacionados con las actitudes juveniles hacia el consumo de alcohol y otras sustancias psicoactivas. Psicothema, 18, (1), 52-58.

National Center on Addiction and Substance Abuse at Columbia University (2001). Malignant Neglect:

Substance Abuse and America’s Schools. New York: Columbia University.

National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism. 2000. 10th Special Report to the US Congress on Alcohol and Health. Rockville, MD: NIAAA.

NHSDA Report (2002): Substance Abuse and Mental Health Services Administration. Substance Use and the Risk of Suicide Among Youths. Rockville, MD.

Ortega, P., Mínguez, R., Pagán, F. (1993). Actitudes hacia las drogas en los alumnos de la región Murciana. Revista Anales de Psicologia. 9 (1), 7-18. 25]

Pérez Gómez, A.

y Scopetta, O. (2009). Consumo de alcohol en menores de edad en siete

ciudades y dos municipios pequeños de Colombia. Bogotá: Dupligráficas.

Pérez Gómez, A., Scopetta, O. y Flórez, L. (2011). Age at onset of alcohol consumption and risk of

problematic alcohol and psychoactive substance use in adulthood in the general population in

Colombia. The Journal of International Drug, Alcohol, and Tobacco Research, 1 (1), 19-24.

Society for Neuroscience. ( 2002). Young brains on alcohol. Brain Breafings.

Mental Health Services Administration.

Substance Abuse and

White, A.M., & Swartzwelder, H.S. (2006). Age-related effects of alcohol on memory and memory-

related brain functions in adolescents and adults. En M. Galanter (Ed.), Recent developments

in alcoholism, vol. 17. American Society of Addictive Medicine and The Research society on

Alcoholism, chapter 8, (pp. 161-176). New York: Springer.

LOS NARCÓTICOS: OPIO, MORFINA Y HEROÍNA; OPIÁCEOS Y OPIOIDES

La palabra 'narcótico' (cuya raíz griega significa “sueño”) designa específicamente al opio y sus

derivados, conocidos desde hace más de 6.000 años por sus poderes analgésicos y por su capacidad

de inducir al sueño: se encontraron cápsulas de opio en tumbas en España de 4200 A.E.A. 2 ; por esa

razón llegaron a ser considerados como un grandioso regalo de los dioses para aliviar el sufrimiento

humano. Sumerios, asirios, babilonios y egipcios ya lo conocían, y todos los grandes médicos de la

antigüedad como Hipócrates, Galeno y Avicena lo utilizaban en sus tratamientos. El opio se extrae de

una planta de la familia de las amapolas, cuyo nombre científico es Papaver somniferum; esta planta

es muy común en muchos países y muchos climas, y no requiere de cuidados especiales. Las principales

sustancias activas contenidas en el opio, es decir sus alcaloides, son la morfina y la codeína; la primera

es un poderoso analgésico e inductor de sueño, la segunda un inhibidor de la tos, razón por la cual las

dos son sustancias ampliamente empleadas en el campo médico.

La morfina fue aislada por primera vez por el farmacéutico alemán Frederick Sertürner en

1803, quien le dio ese nombre como referencia al dios griego del sueño, Morfeo. Su uso se extendió y

difundió a tal punto, que los derivados del opio fueron utilizados para el tratamiento de enfermedades

como tos, diarrea, fiebre, epilepsia, melancolía, diabetes, úlceras de la piel, etc. Ya para finales del siglo

XIX mucha gente se convirtió en adicta, debido a su amplia popularidad como “remedio casero”, y

llegó a ser suministrado a los bebés de madres trabajadoras que los dejaban sedados y dormidos en

sus casas.

2 “Antes de la Era Actual”: por la diversidad de religiones y credos, la referencia “antes de Cristo” ha sido reemplazada internacionalmente por A.E.C.

En el siglo XIX, asociado a los grandes avances de la medicina, se observó un gran incremento de su uso en Gran Bretaña en una multitud de productos (incluido el láudano, opio diluido en alcohol), así como un aumento notable del consumo de opio fumado. Las regulaciones se iniciaron alrededor de 1868 en Europa, y la Guerra de Secesión en los Estados Unidos provocó un incremento inmenso de su uso médico. Existen sustancias tanto naturales como artificiales que poseen una estructura química semejante a la del opio, y por consiguiente producen efectos similares. Entre las naturales encontramos unas sustancias producidas por el cerebro, en la glándula pituitaria, que tienen como función atenuar el dolor y de cierta forma el sufrimiento; las más comunes dentro de esta categoría se llaman endorfinas. Estos opioides naturales tienen receptores nerviosos específicos en el cerebro y la médula espinal, razón por la cual los derivados artificiales del opio actúan fácilmente en los centros cerebrales del placer, el dolor, la emoción y la percepción, produciendo los mismos efectos pero con mayor intensidad, que los producidos por nuestros opioides naturales en caso de ser necesario para nuestro organismo. Por ser las de mayor uso, en este capítulo haremos énfasis en la morfina y la heroína, la primera derivada natural del opio, y la segunda opioide sintético. A partir de la morfina se elabora fácilmente la heroína que, al contrario de las anteriores, no tiene actualmente ningún uso médico. La heroína fue desarrollada por el farmaceuta alemán Heinrich Dreser en 1898 y comercializada por la compañía alemana Bayer. En las primeras pruebas se hizo evidente el efecto analgésico de la sustancia, a pesar de causar náusea y vómito. Se promocionaba en los periódicos, su venta era libre y se comparaba en superioridad con la aspirina. Hoy sabemos que es una sustancia altamente adictiva y que a pesar de producir efectos relajantes y placenteros, su consumo acarrea una gran cantidad de consecuencias negativas. Como anécdota interesante, Dreser fue (junto con otros investigadores) responsable de la creación de la aspirina: desde tiempos inmemoriales se sabía que el ácido salicílico (extraído del sauce) era un muy buen analgésico, pero que producía sangrado estomacal; los investigadores le agregaron un radical acetil, obteniendo el ácido acetilsalicílico o aspirina. Dreser pensó que podía agregarle un radical acetil a la morfina, pero su monoacetilmorfina resultó ser 10 veces más poderosa que la morfina; entonces le agregó dos: de ahí surgió la heroína o diacetilmorfina. La heroína entonces es un derivado directo del opio pero manipulada químicamente, y por eso recibe el nombre de “opiáceo”. Existe otro grupo de sustancias, totalmente sintéticas, que tienen poco parecido químico con la morfina, pero que producen efectos similares en los receptores del SNC: estas sustancias se llaman opioidesy han jugado un papel importantísimo en la medicina de los últimos 50 años, y recientemente han producido una de las peores epidemias de abuso de medicamentos de la historia, como veremos más adelante. Entre esa sustancias se encuentran la Mepiridina (Demerol) que

tiene un efecto de corta duración; la Oxicodona (Percocet y Percodan), que se debe emplear en dolor crónico, pero que ha sido objeto de grandes abusos; el Fentanilo y Lofentanilo, anestésicos muy poderosos; el Dextrametofano, ampliamente utilizado en jarabes antitusígenos; la Metadona, que evita el síndrome de abstinencia de los heroinómanos, pero que también produce dependencia física; y la Naloxona, que es un antagonista de todos los opioides y que ha salvado la vida de muchos usuarios de heroína y de opioides que presentan sobredosis. Los Estados Unidos han sido testigos en los últimos años de un incremento considerable del uso de opioides, en buena parte debido a la publicidad extrema de las compañías farmacéuticas y al mal criterio de muchos médicos, con consecuencias catastróficas: en el año 2016 hubo 64.000 muertos y en el 2017, 75.000. Adicionalmente, países como China y Rusia han producido y “exportado” masivamente anestésicos como el fentanilo, que resulta mucho más barato que la heroína. Este fenómeno ha sido tan masivo que por primera vez en su historia, la expectativa de vida en Estados Unidos ha disminuido en vez de aumentar! Los opioides mataron a más personas en esos dos años que todas las guerras en las que ese país ha participado desde la II Guerra Mundial. Por ello es aconsejable ser extremadamente prudentes en el uso de estos medicamentos y no aceptar prescripciones de productos como la Oxicodona sin razones suficientemente poderosas. Recientemente los medios de comunicación han hablado de una sustancia llamada “krokodyle” (cocodrilo), y como ocurre con frecuencia, han hecho sonar alarmas sobre algo que en nuestros países es virtualmente inexistente. Ha habido unos pocos casos en Estados Unidos de consumo de esta sustancia, que es desomorfina, un opiáceo extraído de la codeína que se mezcla con otras sustancias como paracetamol, y se vende libremente en Rusia, en donde sí se ha convertido en un problema serio, pues los heroinómanos la utilizan como sustituto barato; su uso frecuente produce una especie de escamamiento de la piel y de ahí la referencia al cocodrilo. Aparte de los efectos sobre el dolor y sobre la tos, los opiáceos y opioides disminuyen la actividad del SNC haciendo más lentos los ritmos respiratorio y cardíaco. Más que bloquear o eliminar el dolor, los opioides cambian la reacción emocional frente a él, ya que el dolor se siente aún, pero importa menos; algo similar ocurre con el hambre, el miedo y la ansiedad. Muchos consumidores experimentan esta disminución de sufrimiento como algo similar a bienestar y felicidad. Aparte de los señalados arriba, los efectos más notables de la heroína y los opioides son:

Deprimen tres centros importantes en el tallo cerebral: respiración, vómito y tos, pero tienen poco efecto en corazón;

Lentifican el procesamiento de alimentos: detienen la diarrea pero producen estreñimiento;

Hay disminución del tamaño pupilar (pupilas como “cabeza de alfiler”), por lo que en bajas condiciones de luz se disminuye notablemente la visión;

Disminuyen los niveles de hormonas sexuales;

Producen sueños o ensoñaciones diurnas;

La ejecución psicomotora resulta más afectada que la cognitiva, por ello algunos pueden mantener su funcionalidad durante largos períodos;

Parece haber pocos efecto directos sobre salud, y con dosis moderadas los consumidores pueden trabajar y mantener buena salud; sin embargo, el consumo de heroína interfiere procesos de reparación de DNA, por lo que puede ser cancerígena;

Los incrementos de dosis no siempre se producen por tolerancia, sino que los efectos reforzantes de la droga llevan al usuario a buscar mayores niveles de placer;

En altas dosis, la heroína y los opiáceos producen un estado comatoso, depresión respiratoria

y muerte eventual;

Debido a los altos costos (algunos usuarios pueden consumir hasta 10 veces en un día), se producen cambios de estilo de vida y la desnutrición es muy común;

El síndrome de abstinencia nunca es fatal; comienza entre 6-12 horas , alcanza el pico a las 26-72 horas y desaparece a la semana;

Los índices de mortalidad son entre 50 y 100 veces superiores a los de no consumidores. Los derivados del opio y los opioides de los que más se ha abusado hasta el momento son la

morfina, la codeína y la heroína, que suelen administrarse por vía oral (gotas, comprimidos) o por vía intravenosa. La heroína puede, además, fumarse. Pero, cualquiera que sea la vía de administración, en los consumidores de opioides hay una alta incidencia de trastornos pulmonares, especialmente de neumonía; esto se debe a que estas sustancias producen depresión respiratoria y una disminución de la resistencia a las infecciones. En general, los consumidores de opioides desarrollan tolerancia y dependencia a la sustancia y presentan síndrome de abstinencia.

El síndrome de abstinencia se presenta después de la suspensión del consumo, y su severidad

la

determinan factores individuales como el tiempo de uso, la frecuencia del consumo, la salud general

y

las condiciones bajo las cuales se presenta. Los primeros síntomas comienzan entre las 8 y 12 horas

después de la última dosis; en este período se observa sudoración, congestión nasal, bostezos y ojos

llorosos. En esta etapa la persona presenta sueño agitado que puede durar muchas horas y aun cuando se levanta, la agitación continúa acompañada de depresión, pérdida de apetito, dilatación pupilar y temblores. En una segunda etapa, entre las 36 y 72 horas después de la última administración, la persona presenta escalofríos, “piel de gallina” sonrojamiento y sudoración excesiva. Otros síntomas observables incluyen incremento de irritabilidad, insomnio, pérdida de apetito, vómito, náusea, espasmos intestinales, diarrea, elevación de la tasa cardíaca y de la presión sanguínea, calambres abdominales, espasmos musculares, dolor en los huesos y músculos.

El comportamiento general del heroinómano suele cambiar de tal forma que la droga se

convierte en el núcleo de la vida; por ello, toda la vida cotidiana se transforma y es usual observar

problemas de desnutrición y de severo abandono del cuidado personal. Cuando se llega al nivel de la

verdadera dependencia, aparecen comportamientos delincuenciales, especialmente robo y

prostitución, asociados a la necesidad de conseguir de cualquier forma el dinero para la droga. Los

consumidores de heroína están expuestos a muchos riesgos que pueden hacer del consumo una

“ruleta rusa”. La sobredosis (es decir, una dosis demasiado elevada, generalmente relacionada con el

fenómeno de tolerancia) puede producir la muerte. Pero este mismo efecto puede ocurrir por cuatro

otras razones: por el hecho de mezclar la heroína con otros depresores del SNC (alcohol, barbitúricos,

ansiolíticos, píldoras para dormir); porque la heroína callejera está mezclada con productos

venenosos (quinina, por ejemplo, que inyectada es mortal); porque luego de un período de

abstinencia (en un centro de tratamiento, o en prisión) la persona intenta drogarse con la dosis que

utilizó la última vez; o, paradójicamente, porque un lote de droga resulta de mayor pureza que la

habitual y el usuario se administra una sobredosis sin saberlo. Por otra parte, el hecho de inyectarse

se encuentra asociado con infección por VIH y con otras enfermedades como hepatitis B, inflamación

de las venas y trastornos respiratorios. También son muy comunes el estreñimiento y las alteraciones

menstruales.

La realidad es que la heroína ha aparecido en diferentes momentos y diferentes países de

América Latina, pero no ha llegado a convertirse en un problema serio permanente en ninguno de

ellos, por oposición a lo que ocurre en Estados Unidos, Canadá y Europa, especialmente Oriental; o en

países productores como Afganistán y Pakistán. En Colombia se incrementó la producción de heroína

entre 2005 y 2012, y hubo áreas específicas del país en las que se presentaron muertes por sobredosis,

especialmente en Medellín, Armenia, Santander de Quilichao y Cúcuta; pero su uso ha disminuido

sustancialmente, al igual que los cultivos de amapola 3 .

3 Los datos de los estudios epidemiológicos de 2013 y 2016 así lo confirman, así como la información publicada en el Observatorio Colombiano de Drogas en 2018.

HIPNÓTICOS, SEDANTES Y ANSIOLÍTICOS A lo largo de la historia los humanos hemos buscado la manera de aliviar el sufrimiento, la tensión o la ansiedad producidas por muchas de las situaciones de la vida cotidiana. El alcohol ha sido a través de los siglos la SPA usada por excelencia como medio de reducción de este tipo de molestas sensaciones. Pero a mediados del siglo XIX, empezaron a aparecer en el mercado una serie de medicamentos o “drogas” en el sentido estricto del término, como una alternativa más confiable frente al uso del alcohol y el opio, también muy extendido por esa época ( y eso incluía una mezcla de ambas sustancias llamada láudano), o las bromidas y el cloral. Los barbitúricos aparecen en 1864 En 1912 fue introducido el Fenobarbital como una droga sedante, y desde entonces se comercializaron

diferentes drogas derivadas de la misma sustancia, el ácido barbitúrico, que formarían la gran familia de los barbitúricos, que dominaron el mercado hasta 1960, cuando aparecieron las benzodiacepinas como tranquilizantes más seguros para el consumo humano. Durante más de 50 años los barbitúricos fueron las principales drogas en el tratamiento de la ansiedad y el insomnio y al mismo tiempo fueron asociados con miles de suicidios, muertes por ingestión accidental, amplia dependencia y abuso. Como consecuencia su uso declinó rápidamente al hacerse evidente la débil frontera entre lo terapéutico y lo tóxico; su amplio potencial para inducir tolerancia, dependencia y abuso; y la peligrosa interacción de éstos con otras drogas. Todos los barbitúricos tienen efectos similares, y sólo se diferencian en la velocidad de acción. En dosis bajas producen efectos muy parecidos a los de las benzodiacepinas (de las cuales hablaremos más adelante), tales como somnolencia y baja reactividad a los estímulos del medio ambiente; en dosis elevadas se presentan síntomas muy similares a los de la intoxicación con alcohol: euforia inicial, pérdida del equilibrio, incapacidad de coordinar las ideas y de articular el lenguaje. Con dosis mayores hay pérdida de conciencia y posteriormente la muerte, provocada por paro respiratorio. A pesar de estas desventajas aún son usados en el tratamiento de la epilepsia, como anticonvulsivantes, como anestésico intravenoso y como sedante en psiquiatría. Algunos nombres comunes son Seconal y Nembutal entre otros. Existen tres tipos de abuso de barbitúricos:

1. Intoxicación Crónica: en este la persona consigue la droga por prescripción de más de un profesional de la salud. Inicialmente, buscan los barbitúricos para reducir el insomnio y la ansiedad, y después pueden convertirse en adictos.

2. Intoxicación Episódica: en este caso los individuos toman barbitúricos oralmente para lograr una “subida” o un estado de bienestar.

somnolencia. Muchas de las complicaciones son asociadas con el prolongado uso de la droga de esta manera. Los barbitúricos son sustancias peligrosas; no deben ser tomadas ni abandonadas sin un adecuado

control médico, pues cuando su uso se suspende bruscamente pueden producirse convulsiones; jamás se deben mezclar con alcohol, pues éste hace que se potencien los efectos de la droga y puede producirse la muerte por paro respiratorio. Actualmente los barbitúricos solo se utilizan como anticonvulsivantes (para epilepsia).

El componente activo de las benzodiacepinas fue descubierto en los años 30 del siglo XX, pero

sólo veinte años más tarde fue comercializado. Esta nueva sustancia fue considerada como una droga

segura que podía ser utilizada como tranquilizante, gracias a sus propiedades sedativas. Aun cuando los efectos de todas esas sustancias dependen de los mismos mecanismos neurológicos, existen diferencias entre ellos asociadas a la utilización que se les dé, que a su vez depende de la velocidad de la acción y la duración de los efectos; así, los sedantes e hipnóticos [como Nitrazepam (Mogadon), Flurazepam (Dormodol) y Temazepam (Restoril)] tienen una acción rápida y su efecto es breve, mientras los ansiolíticos [por ejemplo, Diazepam (Valium), Lorazepam (Ativan), Alpazolam (Xanax). Oxazepam (Xerax)] buscan efectos más prolongados. Algunos, como el Clonazepan (Rivotril) también se emplean como anticonvulsivantes y otros como el Flunitrazepam (Rohypnol) están prohibidos en Colombia y en muchos otros países porque pueden ser utilizados con fines delictivos (robos, abusos sexuales). Todas estas sustancias modifican ciertas fases del sueño, por lo que muchas personas que los utilizan para evitar el insomnio se despiertan con irritabilidad, sensación de fatiga y de haber dormido mal; su uso afecta la conducción de automóviles o el manejo de maquinaria, y puede producir problemas de memoria explícita (es decir, registro de información nueva, por oposición a memoria implícita, que se refiere a uso de información ya en la memoria). La suspensión brusca de su uso puede provocar temblores, delirios, calambres y convulsiones y existe un riesgo de muerte. Tanto los barbitúricos como las benzodiacepinas son medicamentos que fueron creados con el fin de mejorar las condiciones de vida de aquellas personas que por múltiples circunstancias que rodean su vida, no logran manejar adecuadamente sus estados de preocupación, ansiedad o agitación; desafortunadamente se empezó a abusar de ellos y en la actualidad se han convertido en una de las más peligrosas y adictivas de las drogas. El usuario corriente, la persona que se toma entre 1 y 3 comprimidos diarios para el insomnio o el "nerviosismo", es con frecuencia una persona emocionalmente inestable y frágil, irritable y con tendencias depresivas.

A corto plazo, los sedantes y ansiolíticos disminuyen la ansiedad y la agitación, así como las

respuestas emocionales y el dolor. El nivel de atención baja, se produce relajación muscular y se facilita

el dormir. Con dosis elevadas hay baja de la presión sanguínea y se presentan vértigos y desmayos; en este momento se ha cruzado la barrera que separa el uso del abuso, pues dada la capacidad de estos medicamentos para producir dependencia, no es raro que una persona que los ha tomado durante un período limitado, por ejemplo para superar una crisis de insomnio, empiece luego a sentir que sin ellos "no puede vivir", se convierten en la única estrategia disponible para resolver los problemas y se olvida que es una solución artificial, así como el sueño que inducen. Como se mencionó anteriormente, los barbitúricos y ansiolíticos producen dependencia psicológica y física. La primera se manifiesta en la compulsión del uso de la droga en busca de sus efectos placenteros; la segunda se hace evidente cuando se los deja de tomar abruptamente produciéndose agitación, gran ansiedad, insomnio, convulsiones, fenómenos delirantes e incluso la muerte. Contrariamente a lo que ocurre con otras sustancias, el consumidor crónico tiende a “doparse” hasta la intoxicación total; muchos se muestran obstinados, agresivos y confusos, y presentan un deterioro emocional y social semejante al de los alcohólicos crónicos, pero con altibajos de humor que no aparecen en estos últimos. El síndrome de abstinencia es peor que en el caso de la heroína, aun cuando en las primeras horas el sujeto parece recuperarse; luego aparece temblor en las manos y el rostro, las reacciones musculares ante los estímulos son exageradas, la temperatura y el pulso aumentan, al tiempo que la presión arterial disminuye. Siguen luego convulsiones, y la persona puede morir si no es atendida de urgencia. Pasada esta fase surge un período psicótico, con alucinaciones, ideas extrañas, afecto incongruente y delirios persecutorios. Esto puede durar varias semanas, al cabo de las cuales la persona usualmente se recupera. La mayoría de las personas que usan barbitúricos nunca llega a este estado, pero es un peligro real que no puede ignorarse sin graves riesgos. Para muchos expertos, los ansiolíticos y los barbitúricos son las sustancias adictivas más comunes, y hasta hace pocos años su venta era libre. Afortunadamente ya no es usual (como ocurría hace algunos años) que en cualquier botiquín casero se encontraran estos medicamentos, que las personas se autoadministraban sin ningún control ante el menor insomnio o situación de ansiedad. Se llegó incluso al extremo de administrar -infortunadamente en ocasiones con aprobación médica- barbitúricos y ansiolíticos a bebés “llorones” o de alguna manera "molestaban" a sus padres. Lo sorprendente es que la sociedad no ignora que se trata de productos peligrosos, y que se sabe que la mayor cantidad de suicidios y de muertes accidentales por el empleo de medicamentos se relaciona directamente con ellos. Cuando se combinan con otros depresores del SNC, los efectos se potencializan, es decir, se multiplican entre sí. Ello aumenta considerablemente el riesgo de muerte por detención de las funciones vitales; la combinación de barbitúricos y alcohol es especialmente peligrosa.

También es importante resaltar el riesgo de los hijos de mujeres que consumen estas

sustancias pues pueden nacer dependientes, y por consiguiente presentar síndrome de abstinencia,

con síntomas tales como dificultades respiratorias, perturbación del sueño, irritabilidad y fiebre;

debido a que el recién nacido tiene posibilidades limitadas de metabolismo y excreción, puede

presentar una menor actividad de la que se espera en un bebé de esa edad. En la actualidad se le da

mucho mayor atención a estos riesgos que hace algunos años.

LOS INHALABLES 4

La inhalación es el método de administración de la mayoría de las SPA preferido por los

consumidores, pues debido a la alta capilaridad de la superficie pulmonar, la sustancia se absorbe más

fácilmente y los efectos se experimentan en un período de tiempo menor. En algunos casos, el efecto

de la inhalación se puede comparar en intensidad con la inyección intravenosa. En el caso de los

inhalables este es, virtualmente, el único método de administración, por lo tanto la concentración de

la sustancia en la sangre alcanza sus máximos niveles en pocos minutos.

La palabra inhalables” se utiliza para designar una variedad de solventes orgánicos y otros

químicos volátiles a temperatura ambiente que, cuando son inhalados producen euforia, delirios,

intoxicación y alteraciones en el funcionamiento mental. Dentro de estas sustancias se incluyen

algunos anestésicos, solventes industriales o de hogar (de fácil acceso y bajo costo) , pinturas,

pegantes, desmanchadores, corrector líquido, marcadores, lacas, etc. El gas más frecuentemente

contenido en productos de amplio uso, como los pegantes, es el tolueno, cuyas propiedades tóxicas

son universalmente reconocidas. Los efectos que producen los inhalables en nuestro SNC son similares

a los de muchos otros depresores del sistema nervioso central, pero el más característico se asemeja

a un estado de embriaguez que es descrito como una sensación de "flotamiento". Aparentemente el

consumo de inhalables contribuye a disminuir las sensaciones de hambre y de frío, al igual que otros

depresores; el estado de intoxicación suele estar asociado a la aparición de alucinaciones, algunas de

ellas terroríficas. Pero los más importantes son los efectos adversos sobre el organismo cuando son

consumidos crónicamente pues pueden producir arritmias cardíacas fatales, muerte por asfixia y,

sobre todo, graves daños neurológicos de carácter irreversible: daño del nervio óptico, imposibilidad

de caminar en forma estable, pérdida de la audición y pérdida progresiva de las principales funciones

intelectuales.

4 La palabra “inhalable” no aparece en el diccionario de la RAF; sin embargo, nosotros la empleamos porque la palabra “inhalante” es un anglicismo que en español parece referirse al sujeto que inhala, mientras que “inhalable” se refiere más a una propiedad de una sustancia (que puede ser inhalada).

Los expertos están de acuerdo en que ninguna otra droga en particular o clase de drogas, produce daños neurológicos tan graves como los inhalables. El mayor problema con estas sustancias es que los productos que las contienen son de libre comercio y hay grandes dificultades para limitar o controlar su comercialización; quienes los consumen son especialmente personas de bajos recursos económicos y, más que nada, menores de edad. El consumo de inhalables ha aumentado considerablemente en los últimos 10 años en todo el mundo, pero es muy notable en la mayor parte de América Latina, y en particular en Colombia. Los niños son los más afectados con el consumo de inhalables porque puede causar daño de manera irreversible en muchos sistemas orgánicos, incapacitándolos para llevar posteriormente una vida normal. Los consumidores pertenecen usualmente a 1 de los 3 siguientes grupos: hombres jóvenes entre los 14 y 20 años; adultos dependientes; y policonsumidores (es decir, que consumen múltiples sustancias). Mientras el uso de inhalables en los jóvenes es superado por el de marihuana, alcohol y cigarrillos, el índice de mortalidad asociado con el abuso de inhalables es anormalmente alto en comparación con las demás SPA.

ESTIMULANTES DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL Los estimulantes son sustancias que actúan a través de varios mecanismos para incrementar la acción de algunos neurotrasmisores. Por esta razón, son sustancias que aumentan, o dan la impresión de aumentar, la agudeza psicológica y la capacidad física. Esto se manifiesta por medio de elevación del estado de ánimo, reducción de la fatiga, disminución del apetito, euforia, incremento del estado de alerta y mejor desempeño. A veces las emplean deportistas para soportar mejor el esfuerzo, estudiantes para permanecer despiertos, o personas que usan alcohol o píldoras para dormir, para contrarrestar esos efectos. Pero la mayoría de quienes las emplean no tienen un propósito diferente de obtener algún grado de placer, de escape o de respuesta a una presión social. Las principales SPA estimulantes son: la cocaína y sus derivados, las anfetaminas y la cafeína. Al igual que los depresores, los estimulantes producen dependencia física, dependencia psicológica y tolerancia. La ansiedad, el insomnio y la irritabilidad son efectos colaterales frecuentes. Pero como veremos, puede haber efectos mucho más graves. LA COCAINA La cocaína es un alcaloide extraído de un arbusto suramericano llamado Erythroxilum coca; las hojas de coca han sido empleadas desde hace más de 4.000 años por los grupos indígenas con fines rituales o como complemento alimenticio, lo que se conoce en Colombia como "mambeo": las hojas de coca (que contienen calorías, proteínas, carbohidratos, vitaminas, hierro, calcio y fósforo, y 14 alcaloides) son introducidas en la boca, entre el carrillo y la encía, mezcladas con cal viva o con conchas

de mar trituradas, lo cual permite la lenta liberación del alcaloide principal, la benzoil-metil-ecgonina, que es un anestésico y vasoconstrictor. Unas píldoras de historia Aun cuando la ecgonina fue sintetizada en 1859 por Albert Niemann, de la Universidad de Göttingen (Alemania), fue a partir de algunos trabajos de Sigmund Freud, el creador del psicoanálisis, que se volvió ampliamente conocida. Freud tuvo en cuenta muchas investigaciones realizadas con respecto a la coca e intentó utilizarla para disminuir la dependencia a la morfina. Para ello la probó en

sí mismo y comenzó a experimentar muchos de sus efectos. Además empezó a recomendársela a sus

amigos, incluido el eminente fisiólogo Ernst von Fleischl-Marxow, quien era adicto a la morfina a causa

de un accidente haciendo una autopsia, lo cual le produjo un neuroma extremadamente doloroso en el pulgar. Fleischl prácticamente se convirtió en el primer morfinómano cocainómano de la historia, y murió a los 45 años. Muchos otros médicos recetaban cocaína, y aparecieron toda clase de productos que contenían cocaína y la promocionaban como una especie de panacea, que servía para curar el

asma, los callos, el eczema, las neuralgia, enfermedades venéreas, la masturbación, la adicción al opio

(antes de Freud, en 1878), la depresión, la histeria

entre muchas otras cosas. Pero en pocos años

empezaron a morir personas por sobredosis, lo cual provocó una alarma bien comprensible y en 1885 se iniciaron ciertas regulaciones. Entre los efectos de la cocaína mencionados por Freud estaba el de ser un anestésico local; pero nunca profundizó en esto, y fue el oftalmólogo Karl Koller quien terminó quedándose con el crédito:

durante más de 100 años la cocaína fue utilizada legalmente como anestésico local en operaciones faciales y oculares, pues su efecto vasoconstrictor ayudaba aevitar hemorragias Sin embargo mucho tiempo antes, en 1863, un químico llamado Angelo Mariani, comercializaba un vino hecho con extracto de hojas de coca que era, según él, una prescripción casi obligada para toda clase de dolencias; toda Europa estaba maravillada con este “tónico”, entre cuyos clientes se contaban personas como los escritores Julio Verne, H.C. Wells y Anatole France, el escultor Auguste Rodin, los

músicos Massenet y Gounod, el Zar ruso, el Príncipe de Gales e incluso el Papa León XIII, quien entregó

a Mariani una mención de reconocimiento… Mariani se volvió muy rico, y su vino solo fue prohibido poco antes de su muerte en 1914, cuando ya se disponía de mucha información sobre los efectos

tóxicos de la cocaína, y especialmente de su mezcla con alcohol. En los Estados Unidos, mientras tanto, e inspirado por Mariani, el farmaceuta John Pemberton, decidió eliminar el vino y sustituirlo por cola, que tiene cafeína: así nació la Coca-Cola en 1886; en 1891 Pemberton vendió la licencia, y los nuevos propietarios eliminaron la cocaína en 1904 (pero siguieron

y siguen usando las hojas de coca como saborizante), pues ya se veían venir las restricciones y

prohibiciones, que se formalizaron en 1914 con la llamada “Acta Harrison”, que definía qué sustancias

eran prohibidas y cuáles debían ser controladas; curiosamente, en esa lista no figura la heroína…El Acta

Harrison prohibió todas las bebidas y productos patentados que contenían cocaína, restringiendo el

uso a mínimas situaciones médicas. A partir de ese momento el consumo de cocaína disminuyó

notablemente en Norteamérica y en Europa durante los siguientes 60 años.

La cocaína es un poderoso estimulante del SNC, cuya acción se presenta en forma rápida e

igualmente desaparece en poco tiempo, dependiendo en parte de la pureza de la droga y en parte de

la vía de administración. La que se produce en América Latina, incluso en laboratorios

extraordinariamente primitivos, suele ser de un alto grado de pureza (entre 90% y el 95%); pero lo que

se vende “en la calle” difícilmente supera el 65% de pureza, se encuentra “cortada” con diferentes

productos, algunos de ellos inocuos - por ejemplo talcos, glucosa y lactosa- y otros igualmente

peligrosos e incluso más peligrosos que la cocaína: anfetaminas, novocaína y escopolamina.

Producción

La producción de la cocaína es sumamente simple. Los “químicos” de la cocaína

muchas veces no han terminado siquiera la escuela primaria. Se trata de un procedimiento en el que

se requieren otras sustancias, algunas de ellas, como el éter, de comercio totalmente libre en Europa

y en los Estados Unidos, pero muy restringidos en América Latina. El proceso es como sigue: se extrae

la 'pasta de coca' dejando durante varias horas las hojas de coca en un baño solvente (usualmente

gasolina o kerosene); luego se agrega ácido sulfúrico y se extraen los solventes, obteniéndose base de

cocaína; el ácido se neutraliza con éter, y al producto se le agrega ácido clorhídrico, con lo que se

obtiene clorhidrato de cocaína, que es la forma más común de cocaína ilegal, usada para inhalar o

“esnifar”, o para inyectarse. En esta forma (sal ácida) la cocaína no se puede fumar; pero el proceso se

puede reversar (“patrasear”, en argot delincuencial) agregando una base cualquiera, como

bicarbonato de sodio o levadura de pan.

Dosis:

Una dosis “moderada” son 10- 25 mg de ecgonina; la dosis corriente (la llamada “línea”) tiene

alrededor de 75 mg; la dosis mortal teórica 5 son 1.200 mg: se produce hipertensión, taquicardia y

palidez; luego temblores, convulsiones y paro respiratorio. Todo en pocos minutos, por lo que resulta

más difícil salvar a alguien con sobredosis de cocaína que con sobredosis de heroína u opiáceos.

El lector puede preguntarse: y entonces porqué los indígenas, que “mambean” hojas de coca

todo el día, no sufren de sobredosis? La respuesta es clara: el indígena introduce cerca de 4 mg de

5 Teórica porque se han registrado muertes con dosis mucho menores; pero igualmente hay personas que han ingerido mucho más y sobreviven, especialmente quienes consumen basuco con frecuencia.

ecgonina en un período de cuatro horas; quien “esnifa” (aspira por la nariz) una “línea” en su casa o

en el baño de una discoteca, ingiere entre 60 y 75 mg en un segundo.

Formas de la cocaína:

Pasta básica o basuco: fumada; fase inicial de producción de clorhidrato de cocaína.

Clorhidrato de cocaína (‘perico’: rebajada): inhalada o inyectada

Base libre: fumada; el clorhidrato se trata con éter para eliminar todos los alcaloides, excepto

la ecgonina; es una forma relativamente “pura”, por oposición a la pasta básica. Explota

fácilmente, actualmente es difícil de conseguir.

Crack: fumado; es clorhidrato reconvertido en base (“patraseado”). Poco común fuera de los

Estados Unidos y algunos países centroamericanos.

Speedball: inyectado, fumado o inhalado; mezcla de cocaína y heroína. Altamente peligroso.

Vías de administración:

Inhalada o aspirada por la nariz (“esnifar”)

Fumada, en forma de base, sola o mezclada con tabaco o marihuana

Inyectada (efecto más rápido que cuando se aspira por la nariz)

Aplicada en mucosas (absorción lenta y poco eficiente)

En “chino” (se quema en una hoja de papel aluminio y se inhalan los vapores)

Desde finales de los años 70 del siglo XX la cocaína se convirtió en una auténtica plaga social y

actualmente sigue siendo un mercado boyante, que en 2017 produjo 14.000 muertes en los Estados

Unidos. Aun cuando por su elevado costo (un gramo de cocaína de pureza razonable puede costar más

de 100 dólares en Estados Unidos o en Europa) fue durante largo tiempo la "droga" de los 'snobs' y de

los artistas adinerados, los traficantes encontraron productos derivados mucho más baratos, como el

basuco 6 , el “crack” y otros semejantes, que suelen fumarse. Pese a que algunas personas se inyectan

la cocaína, la forma más común de ingestión es aspirándola por la nariz. La presentación mas corriente

es la de un polvo blanco compuesto de cristales minúsculos.

De 3 a 5 minutos después de haber inhalado cocaína, la persona suele experimentar cierta

disminución de inhibiciones, cambios en los niveles de atención, sensación de competencia y habilidad,

aceleración de los procesos de pensamiento, disminución de la fatiga, el hambre y la sed, y dilatación

pupilar acompañada de aumento del ritmo cardíaco, de la respiración y de la temperatura. Incluso con

un solo ensayo pueden aparecer sensaciones de ansiedad y dificultades para dormir. El usuario

corriente experimenta durante un lapso de media a una hora un poco de euforia, locuacidad (de donde

6 Algunas personas creen que el nombre de la sustancia es “basuko”, como una referencia al arma anti-tanque; pero no es correcto: la referencia es a base de coca. La utilización de la palabra “basuca” es exclusiva de Medellín en los años 80 y 90 del siglo pasado.

vendría en español el nombre de “pericao “perico” para la cocaína) y sensación general de bienestar y lucidez. La cocaína se usa con frecuencia alternadamente con alcohol o con tranquilizantes: en el primer caso, la cocaína "suspende" -simplemente en apariencia- algunos de los efectos desagradables del alcohol; en el segundo, los usuarios de cocaína padecen muy frecuentemente de insomnio, que intentan contrarrestar con píldoras tranquilizantes e hipnóticas (para dormir). Además, muchas personas mezclan directamente las sustancias y someten con ello al organismo a duras pruebas que pueden ser fatales. Los efectos secundarios del consumo de cocaína son múltiples y muy desagradables; van desde las congestiones severas y sangrado de la mucosa nasal hasta estados patológicos severos llamados "psicosis cocaínicas", caracterizadas por ideas persecutorias, alucinaciones visuales y auditivas y reacciones agresivas; pero antes de llegar a esta situación los usuarios crónicos muestran crisis de ansiedad, tendencia a emplear dosis cada vez mayores y más frecuentes de cocaína, insomnio, depresión, desazón, irritabilidad, desinterés por su trabajo, su familia y sus relaciones, ruptura de las conductas éticas habituales e inicio de comportamientos delictivos para resolver problemas tales como deudas u obligaciones (cheques sin fondos, estafas, abuso de confianza). En los casos extremos -y las estadísticas de policía son claras en este sentido- las posibilidades de comisión de crímenes violentos aumentan considerablemente. Por otra parte, debido a las características fisiológicas de la cocaína se pueden producir muertes por sobredosis o por ejercicios muy exigentes luego de la ingestión. Aparte de los efectos señalados antes, es importante subrayar que contrariamente a lo que se dijo durante mucho tiempo, la cocaína es altamente adictiva y produce tolerancia (necesidad de aumentar la dosis para obtener los mismos efectos); esto implica una enorme cantidad de riesgos personales y sociales, que abarcan desde la posibilidad de tener graves dificultades psicológicas hasta contribuir al aumento de la delincuencia y de los problemas económicos de la nación. Pero quizás lo más importante que debe tener en cuenta un potencial usuario es que estas sustancias simplemente producen la "impresión" de ser más inteligente y creativo: pero es una impresión falsa que tiene un costo elevado: el sistema nervioso central no puede manipularse arbitrariamente; la excitación que se produce será necesariamente seguida por agotamiento y depresión, y más tarde por trastornos mayores. Las mujeres embarazadas tienen una responsabilidad particularmente grande en este sentido, pues al igual que con la heroína, ya se han observado muchos casos de bebés afectados seriamente por la ingestión de cocaína de sus madres. Principales problemas físicos asociados a consumo de cocaína

Arritmias cardíacas, pérdida de peso y apetito, problemas en la piel, daño nasal (necrosis de las mucosas), daño renal, convulsiones, muerte súbita, problemas de sueño y sexuales (disfunción eréctil, indiferencia sexual) Principales problemas psicológicos Estados paranoides, ansiedad, habla excesiva, irritabilidad, delirios y alucinaciones, formicación, hiperactividad, ataques de pánico, cambio de conducta, cambio de valores, depresión, anhedonia. Basuco

Es un producto derivado de la pasta base de la cocaína, cuya apariencia es la de un polvo

blanco-grisáceo o café, de sabor amargo y olor astringente; se obtiene del procesamiento químico de las hojas de coca, ya sea como residuo o subproducto. Un cigarrillo ordinario de basuco contiene de 40 a 80% de pasta básica de coca, y proporciones diversas de ácido sulfúrico, gasolina, éter, metanol, kerosene y bases alcalinas. A diferencia de la cocaína pura, que no se descompone con el calor, el basuco se fuma, pues

el calor libera el alcaloide; la absorción de esta forma es mucho más rápida (cerca de 20 segundos) y

los efectos de menor duración (alrededor de 4-5 minutos, mientras que los de la cocaína duran entre 1 y 2 horas). El basuco tuvo en Colombia una enorme difusión entre todas las clases sociales desde 1980, pero desde la mitad de los 90 su uso ha disminuido progresivamente, tal como se puede observar en los estudios epidemiológicos de 2013 y 2016; en la actualidad lo consumen casi exclusivamente poblaciones muy marginalizadas y habitantes de calle. Por el contrario, su uso ha aumentado en países como Uruguay, Argentina y Brasil. Entre los efectos del basuco se encuentran los siguientes: Inicialmente se experimenta excitación, alteraciones súbitas del estado de ánimo, hipervigilancia, hiperactividad, falta de apetito e hipersexualidad (esto último sólo en algunos casos: en otros ocurre precisamente lo contrario). A los pocos minutos estas sensaciones se convierten en ansiedad, sudoración, ardor en los ojos,

palpitaciones, rigidez muscular, temblor en las extremidades y dolor de cabeza. Estos síntomas se eliminan fumando más. Y cuando el consumo se realiza en forma continua y crónica se presentan cambios en la percepción de los objetos, de las situaciones y del tiempo. El patrón de consumo del basuco tiene características peculiares, ya que alrededor del 80%

de los usuarios consume sólo los fines de semana; los adictos consumen entre tres veces por semana

y todos los días. Todos los consumidores fuman varios cigarrillos cada vez (entre 5 y 200). Estas

características hacen muy peligroso el consumo de basuco pues dado el carácter extremadamente adictivo de la cocaína y las peculiaridades químicas del basuco (su forma gaseosa, que produce una absorción rápida pero cuyos efectos desaparecen igualmente rápido), un usuario de fin de semana

puede pasar muy fácilmente a ser una persona dependiente. Se calcula que el tiempo promedio para que una persona que aspira cocaína se convierta en adicta es de cerca de 2 años; el tiempo para los consumidores de basuco es de 3-4 meses. Los efectos secundarios del consumo de basuco son aproximadamente los mismos de la cocaína, pero más severos. Aparece, a nivel físico, desnutrición, inmunodeficiencias, insomnio, temblores, aumento de la presión sanguínea y rigidez muscular; en la fase más grave se presentan convulsiones, falta de coordinación y alto riesgo de paro respiratorio y de paro cardíaco. A nivel psicológico se produce indiferencia sexual, alucinaciones de diversos tipos, ideas persecutorias, crisis de agresividad y pérdida de la memoria. Salvo en casos extremos (es decir, aquellos en los que la persona se encuentra al borde de la muerte), la mayoría de estos síntomas son reversibles si hay abstención total y un tratamiento adecuado. El basuco suele mezclarse con marihuana (a lo cual se le da el nombre de "diablito" o "banano"), y con diferentes medicamentos. Muchos consumidores ingieren simultáneamente alcohol. Este patrón de policonsumo se relaciona con la necesidad de contrarrestar la angustia, el insomnio y las alteraciones físicas, o bien con la necesidad de moderar síntomas de tensión, irritabilidad e hiperactividad. Por otra parte, la suspensión brusca del consumo en un adicto produce "síndrome de abstinencia", que se caracteriza por ansiedad extrema, depresión, desaliento, diarrea, palidez, crisis de llanto, sudoración y taquicardia. De todas las sustancias psicoactivas disponibles en el mercado latinoamericano, la más peligrosa es sin lugar a dudas el basuco. Su empleo afecta todas las esferas sociales y dimensiones de la vida personal, familiar y emocional; produce graves trastornos orgánicos que conllevan a un elevado riesgo de enfermedades y muerte; altera el funcionamiento psíquico y predispone a la violencia y la criminalidad; destruye los vínculos familiares y sociales y produce una pérdida general de interés por todo lo que no tenga que ver con el mismo; afecta la economía familiar y nacional, aumenta la corrupción y la adopción de patrones de comportamiento que afectan a la nación, como considerar la venta y distribución de esta sustancia una forma legítima de subsistencia. La persona que se vuelve dependiente del basuco cambia sustancialmente de comportamiento: sus estados de ánimo varían bruscamente sin causa justa, presenta dificultades económicas que lo llevan a endeudarse o a cometer delitos económicos (robos, estafas, atracos), se desinteresa progresivamente por todo lo que lo rodea, miente constantemente, niega tener problemas. Físicamente su deterioro es evidente: pérdida de peso, problemas en la piel, poca resistencia a las enfermedades, tos crónica, crisis de asma, complicaciones intestinales, problemas hepáticos. CASO 1

El siguiente caso era frecuente en la última parte del siglo XX en Colombia; hoy en día los problemas de Álvaro con la cocaína siguen presentándose en muchos hombres de su perfil, pero como mencionamos arriba, el basuco ya no es utilizado en clase altas en Colombia; sin embargo, su

equivalente, la pasta básica de cocaína (PBC) se está utilizando bastante en países como Uruguay, Argentina y Chile. La Historia de Álvaro

Me llamo Álvaro, tengo 30

De hecho siempre he

bueno, se

dedica a las tareas de la casa; o mejor, a supervisar las tareas de la casa, porque ella, personalmente, no es que haga gran cosa; tiene sus amigas, sus amigos Yo no puedo decir que mis padres hayan sido unos malos padres. Siempre fueron complacientes y afectuosos, y siempre nuestra vida giró alrededor de un concepto fundamental: el éxito. El éxito significaba estar en los mejores colegios, pertenecer a los mejores clubes, significaba tener un automóvil propio a los 17 años, incluso sin permiso de conducir; significaba ser el que más éxito tenía entre las mujeres y ¡bueno!, yo no soy especialmente presumido, pero vuelvo y le repito, siempre tuve lo que quise, inclusive a ese nivel Durante toda esa época también había otra cosa que era importante en el concepto de éxito:

era ser resistente al trago

un pase de cocaína de vez

tenido todo lo que he querido

años, soy el mayor de 4 hermanos. De una ‘buena familia’: siempre tuve todo

“¿Qué quiere saber de mí?” Los datos de costumbre, supongo

Mi padre es un industrial

y mi madre es una mujer que

Y también ensayar nuevas experiencias como

en cuando, marihuana en los conciertos de rock y en los cines. Ensayamos el ácido, obviamente, y

comimos hongos, igual que todo el mundo; en un momento u otro nos bajábamos nuestras benzedrinas

Lo

importante era sobresalir, y yo sobresalía, créame! Aun hoy en día Hace dos años -yo tenía entonces 28- ya estaba trabajando, luego de haber hecho una buena carrera, en la mejor universidad del país, naturalmente! Ganaba ya muchísimo dinero dentro de la multinacional en la que trabajo, pero el hecho de que fuera soltero de alguna manera despertaba desconfianza entre mis superiores, quienes me hicieron saber de una forma sumamente discreta, pero

cuando era el tiempo de los exámenes, pero

pues nada de eso fue nunca realmente un problema

clara, que ellos consideraban que una persona que no se había casado a los 30 años probablemente

era alguien inestable emocionalmente, y que por consiguiente las probabilidades de ascenso dentro de

la compañía se verían fuertemente reducidas

porque a las reuniones importantes siempre se invitaban parejas. Entonces tomé la decisión de buscar

una persona con quien casarme

Marta también es la representación misma del éxito: rica, independiente, bonita, trabajadora Ella trabaja porque le gusta, porque así se siente valorada profesionalmente. Es muy atractiva y casi

Y que además era cuestión de conveniencia social,

y encontré a Marta

tan alta como yo, lo cual es raro, pues con mi 1.90 m. no es fácil encontrar mujeres que estén, digámoslo

En fin, el hecho es que tuvimos un noviazgo muy breve, tres meses, y le propuse que

nos casáramos. Aceptó. Yo creí que ella se casaba por las mismas razones mías, pero luego me di cuenta

de que no era así: ella si estaba enamorada.

así, “a la altura”

Yo le dije a usted que había ensayado la cocaína siendo adolescente. La cuestión es que con el paso de los años, y especialmente desde que salí de la universidad, el uso de la cocaína tendía a hacerse más frecuente. En la época de estudiante tal vez me daba uno o dos “pases” en las fiestas, una vez al

Pero desde que empecé

a trabajar eso cambió; había dos circunstancias en las cuales yo usaba cocaína: la primera, en las

fiestas, con el fin de mantenerme al mismo ritmo de los otros, de poder beber un viernes toda la noche

y continuar hasta el medio día siguiente; o salir de una reunión a las 6 de la mañana, irme a mi

Y cumplir con mis

La otra circunstancia era cuando tenía que hacer trabajos muy

duros, negociaciones exigentes: podía aguantar 48 horas sin dormir, asistir a juntas directivas, ir de una ciudad a otra, fumando en grandes cantidades y consumiendo litros de café, tomando decisiones que, de equivocarme, le habrían costado mucho dinero a la compañía y a mí mismo. Todo eso no hizo más que aumentar mi aureola de individuo capaz.

obligaciones tranquila y lúcidamente

mes o algo así

La cocaína no jugaba absolutamente ningún papel en mi vida

apartamento, bañarme, afeitarme e irme al trabajo sin haber dormido en absoluto

Lo del basuco empezó

también incidentalmente; en las fiestas nos salíamos a la calle, o la puerta del club, y nos fumábamos

uno o dos cigarrillos (de basuco), no más de tres, para no dejar que el trago nos afectara tanto. Pero

luego se fue volviendo un hábito

sin pensarlo

alcohol estaban íntimamente ligados a los fines de semana; eso lo he pensado ahora, en esa época no me daba cuenta; era los viernes y los sábados por la noche, pero jamás entre semana. Basuco, jamás entre semana! Y ahora voy llegando a la razón por la cual vine a verlo a usted: después de mi

Y hace dos años, precisamente por la época en que decidí casarme, basuco, cocaína y

Evidentemente mis jefes jamás han sospechado que yo tenía mi muleta

Un hábito en el sentido de que era algo natural, algo que

ocurría

matrimonio, en vez de encontrar el equilibrio que supuestamente debía resultar, por alguna razón se produjo en mí un desequilibrio mucho mayor; una necesidad mayor de ser competitivo y de sobresalir,

una necesidad cada vez mayor de poseer cosas y por lo tanto una exigencia cada vez más grande sobre

mi trabajo. Como esto estaba asociado con la necesidad de ver más gente y de asistir a más situaciones

sociales, las sesiones de alcohol, de basuco y de cocaína se empezaron a acercar

Así, desde hace seis

meses estoy “metiendo” cocaína prácticamente todos los días; no es mucha, dos o tres “pases” diarios.

El problema es que ahora ya no son tres cigarrillos:

por las noches después de tomarme unos tragos, experimento una necesidad incontrolable de fumar

el equivalente de

basuco, y me voy a uno de esos sitios elegantes que hay aquí en Bogotá, y me gasto

Y fumo basuco tres o cuatro veces a la semana

cuando

Marta se dio cuenta de mis constantes llegadas tardes, que mi comportamiento cambiaba y que cada vez parecía más nervioso e irritable, me preguntó qué era lo que yo hacía. Decidí llevarla para que viera,

pero no sé por qué decidí eso

basuco son prostitutas. Mi esposa estuvo conmigo toda la noche, sin decir ni una palabra. Pero al día

siguiente se fue

aquí estoy, pensando que mi mundo se está hundiendo, que a lo mejor no soy el

triunfador que yo creía ser, y pensando que tal vez me equivoqué en la consideración de las cosas que

Aquí estoy porque no sé a dónde ir ni qué

hacer

cocaína, porque no sé si lo voy a hacer

Y el hecho de encontrarme aquí, hablando con

usted, me hace reír, y pienso que a lo mejor no soy tan exitoso porque los hombres que triunfan no tienen que ir donde un psicólogo, sino que siempre resuelven ellos mismos los problemas; o al menos eso me enseñaron a mí. Pero como le digo, la cuestión es que ya no sé qué está bien y qué está mal ¿Me comprende?”

porque me he dado cuenta de que quiero a Marta

supuestamente son exitosas y que constituyen el éxito

Estoy aquí y no puedo decirle que no voy a fumar más basuco, o que esta noche no voy a meter

Porque ya no sé muy bien qué es importante y qué no lo es;

Usted sabe, en esos sitios las mujeres que “arman” los cigarrillos de

500 dólares en una noche

Eso no lo aguanta nadie, si el problema fuera simplemente plata

Eso ocurrió hace tres semanas.

Y aquí estoy

OTROS ESTIMULANTES NATURALESY SINTÉTICOS- ANFETAMINAS Y METANFETAMINAS Contrario a lo que ocurre en muchos países asiáticos (incluyendo Corea del Norte, Japón y China), en Oceanía, en Europa Oriental y en partes de los Estados Unidos, los estimulantes especialmente de tipo anfetamínico no son, hasta el momento, un problema preocupante en ningún país latinoamericano. Algunos estimulantes son naturales como la cocaína, el khat y la efedrina (de la planta china Ephedra vulgaris, o “ma huang”). El khat es conocido desde Alejandro Magno y aparece mencionado con frecuencia por los médicos árabes del medioevo como remedio para una variedad de enfermedades; es el estimulante natural más poderoso que se conoce, y puede generar una fuerte dependencia. El uso crónico produce un impacto negativo en la función hepática, dientes ennegrecidos permanentemente, problemas cognitivos y disminución de interés sexual. Al igual que otros estimulantes, puede producir episodios hipomaníacos y psicóticos, y ha llegado a convertirse en un problema muy serio en los países de los que es originario, pues es un arbusto silvestre y su venta es libre en muchos países africanos

Todos los estimulantes reducen el deseo de comer

La efedrina tiene una estructura y acción es similar a la de la epinefrina. La epinefrina se utilizó para tratar el asma porque uno de sus efectos es dilatar las vías respiratorias, pero es muy inestable y

sus efectos son de corta duración. La efedrina es mejor porque se puede tomar como píldoras y es menos tóxica. Las anfetaminas son productos sintéticos creados en 1887, que poseen una estructura química similar a la de la adrenalina (neurotransmisor presente en los estados de vigilia y alerta). Las anfetaminas se pueden ingerir en forma de píldoras o tabletas, y también inyectar o inhalar. Contrariamente a lo que ocurre con la cocaína y sus derivados, las anfetaminas se utilizaron desde 1930 con propósitos médicos muy variados: para el tratamiento de la narcolepsia (trastorno del sueño, en el que la persona se queda dormida en cualquier sitio y momento); para la esquizofrenia y la depresión; para las migrañas y las dismenorreas; en los años 50 y 60 se las empleó abusivamente para el control de la obesidad y la fatiga. Hasta hace algunos años se usaron, no sin polémica, en el tratamiento de la hiperactividad, la narcolepsia y la disfunción cerebral mínima, pero en la actualidad no se les reconoce ninguna utilidad médica, por lo que toda la producción es ilegal. Los principales efectos de las anfetaminas son muy similares a los de la cocaína, aun cuando se demoran más tiempo en aparecer (de 1 a 3 horas). La sensibilidad general aumenta, disminuye la fatiga y el hambre, y aparece una sensación generalmente descrita como bienestar, aun cuando en algunas personas desencadenan ansiedad. Las investigaciones experimentales muestran que en la resolución de tareas sencillas se mejora la ejecución, pero en cuanto éstas se hacen más complejas el rendimiento baja notablemente. A nivel físico se produce un aumento de los ritmos cardíaco y respiratorio, dilatación pupilar, sequedad en la boca, aumento de la presión sanguínea y temblor en las manos. Con respecto a los efectos secundarios, las anfetaminas pueden producir numerosos trastornos, especialmente cuando su uso es crónico. En el campo físico puede presentarse fácilmente desnutrición ocasionada por el efecto inhibitorio del hambre que producen, así como problemas en la piel producidos por deficiencias vitamínicas; también se presentan trastornos cardiovasculares y gastrointestinales, anorexia e hipertensión. Cuando se emplean en forma intravenosa se añaden todas las complicaciones que pueden resultar del uso de jeringas infectadas. En el campo psicológico se dan cambios de humor, tendencia a la irritabilidad, insomnio y depresión. Es frecuente observar lo que se ha denominado "psicosis anfetamínica", trastorno clínicamente indistinguible de una crisis psicótica de carácter paranoide (es decir, persecutorio), en el cual se presentan alucinaciones auditivas y visuales, delirios de persecución, delirios de grandeza y algunas veces hostilidad y violencia, así como el fenómeno llamado "parasitosis" o “fornicación”, que consiste en sentir animales que caminan sobre la piel, y que en ocasiones la persona también ve, lo

cual le provoca, naturalmente, estados de pánico. Estos mismos trastornos se observan en las

intoxicaciones con cocaína y con basuco.

Con respecto a si producen tolerancia o dependencia, se sabe con seguridad que producen

tolerancia (necesidad de aumentar progresivamente las dosis para obtener el efecto deseado); pero

todavía hay discusiones sobre si se produce dependencia, pues no aparece síndrome de abstinencia

(malestar físico severo provocado por la interrupción en el consumo de la sustancia) tan claro como el

que se observa en el caso de los derivados del opio; sin embargo, es un hecho que, para evitar la

depresión que generalmente se presenta luego de la suspensión de la droga, muchos usuarios vuelven

a tomarlas, incluso sabiendo los riesgos a los que se exponen.

Se observan casos de uso de anfetaminas acompañadas de prácticamente cualquier otra SPA,

desde heroína hasta alucinógenos. Pero probablemente la mayoría de los usuarios evitan estas

mezclas, pues los efectos muchas veces imprevistos y casi siempre desagradables constituyen un

freno.

Una variante de las anfetaminas son las metanfetaminas (conocidas en argot popular como

“speed”, “meta”, “cristal”, “ice”), claramente emparentadas con ellas pero más poderosas. Se

utilizaron médicamente en inhaladores bronquiales y descongestionantes nasales, y luego pasaron a

reemplazar a las anfetaminas en el tratamiento de la narcolepsia y la hiperactividad. Su producción es

muy sencilla, y ha provocado oleadas de problemas serios, especialmente en Estados Unidos y en

México; sus efectos son similares a los de otros estimulantes, pero mucho más marcados y tiene la

potencialidad de desencadenar una dependencia muy fuerte, al igual que conductas paranoicas y

agresivas.

LA CAFEINA

Muy seguramente la cafeína es el estimulante más popular que existe. Se encuentra en el café,

en el té, en la cola y el cacao, en las mal llamadas “bebidas energizantes” (que son, simplemente,

estimulantes), así como en la aspirina y algunos jarabes para la tos. Se calcula que más del 90% de la

población mundial consume cafeína en una forma u otra (Maisto et al., 2017): los adultos en forma de

café o té, los niños en toda clase de bebidas “dulces” como la Coca-Cola.

El siguiente cuadro da una idea de los contenidos de cafeína en diferentes bebidas:

Contenido de cafeína en bebidas populares

Una taza de café negro (8 onzas)

160 mg

Espresso (1.5 oz)

75 mg

Té negro (8 onzas)

48

Té verde (8 onzas)

24

Coca-Cola (12 oz)

35 mg

Pepsi-Cola (12 oz)

38 mg

RedBull (8 oz)

80

Monster (16 oz)

160 mg

Fixx (20 oz)

500

BooKoo (24 oz)360

Peak (12 oz)

32

Fuente: Moisto et al., 2017, p. 185

Todas esas bebidas, incluidas las de muy elevado contenido en cafeína, se pueden conseguir con relativa facilidad en supermercados o por Internet, dependiendo de los países. Curiosamente, los mayores consumidores de café (y de cafeína en general) son los países nórdicos de Europa, con promedios superiores a los 350 mg diarios por persona: Suecia, Noruega, Dinamarca, y también los Países Bajos, seguidos muy de cerca por Finlandia, Alemania y Suiza; el promedio en los Estados Unidos es de 140 mg, mientras que la India, Nigeria y Egipto tiene consumos entre 1 y 5 mg diarios.Esta situación ha cambiado muy poco en los últimos 20 años (Maisto et al., 2017; Weiberg & Bealer, 2002/2012). La cafeína es absorbida por el tracto intestinal y pasa sin dificultades la barrera hematoencefálica para llegar al cerebro, y permanece en el cuerpo un tiempo que varía entre las 3 y las 7 horas, donde se distribuye de una manera muy pareja en el agua corporal; la casi totalidad del metabolismo de la cafeína la realiza el hígado y el 90% de los metabolitos resultantes son eliminados por los riñones. La cafeína eleva la temperatura, acelera el metabolismo, aumenta la producción de orina, produce niveles más altos de azúcar en la sangre y disminuye el apetito; a nivel subjetivo produce sentimientos de energía, alerta y eficiencia. Como puede verse, los efectos son similares a los de los otros estimulantes, pero en mucha menor escala; en conjunto puede decirse que sus efectos son tan reforzantes que la han convertido en la “droga” más popular del mundo (Weiberg & Bealer, 2002). Al igual que con casi cualquier sustancia, el abuso de cafeína es perjudicial para el organismo. Evidentemente nadie muere por tomar café, y sería absurdo pensar que la persona que necesita una taza de café por la mañana para sentirse en forma es una "drogadicta". Pero los excesos pueden producir nerviosismo, temblor en las manos e insomnio; igualmente, la suspensión brusca del café en una persona habituada a tomar varias tazas diarias puede producir dolor de cabeza e irritabilidad, que son considerados como “síntomas de abstinencia”. En los últimos 10 años se han realizado una serie de estudios que muestran que quienes toman café regularmente tienen menor riesgo de sufrir de ciertas enfermedades que quienes no toman café, entre ellas diabetes, enfermedades respiratorias y cardíacas; y que puede contribuir a prevenir la enfermedad de Parkinson, demencia y cirrosis hepática, especialmente aquella asociada al consumo abusivo de alcohol; pero no se observan lo mismo con el té, lo cual lleva a pensar que podría no ser la cafeína lo que explique esos resultados.

¿Y qué son las “bebidas energizantes”? Lo primero que debe decirse es que el nombre de estas bebidas, generalmente con un alto contenido de cafeína y de otras sustancias similares como la taurina, el guaraná o el ginseng, es deliberadamente engañoso por motivos comerciales: son, sencillamente, bebidas estimulantes del sistema nervioso central, como lo son la cocaína y las anfetaminas, pero con menor potencia; en general su contenido en cafeína es muy superior al de una taza de café negro, y puede llegar a ser entre 10 y 15 veces superior al de una taza de té; la publicidad está dirigida de una manera muy explícita a jóvenes de sexo masculino, con la insinuación de que los hará más fuertes, más viriles, y va acompañada del mito de que los hará más resistentes al alcohol. Y en efecto, las bebidas “energizantes” son consumidas con mucha frecuencia mezcladas con alcohol, pero:

1. La mezcla disminuye la sensación de ebriedad, de adormecimiento y de cansancio, la

resequedad en la boca y especialmente la percepción de tener dificultades motoras y de coordinación; pero en la práctica se ha visto que no hay una modificación real de la ejecución, ni de los tiempos de

reacción, ni de los niveles de atención (Howland et al., 2010). En otras palabras, la persona cree estar bien, pero no lo está. 2. La mezcla de alcohol y “energizantes” incrementa la probabilidad de conductas riesgosas, incluido sexo sin precauciones y conductas agresivas.

3. La mezcla, por los efectos mencionados en el punto 1, incrementa la probabilidad de que

las personas tomen más alcohol, incrementándose de esa manera la probabilidad de tener más problemas y de sufrir una intoxicación aguda (Marczinski et al., 2016). Son estas conductas asociadas a la mezcla con alcohol lo que representa un problema, pues desde el punto de vista epidemiológico solo representan un 1% dewl total de cafeína que se consume en el mundo. En síntesis, la cafeína en pequeñas dosis parece ser una sustancia con muy pocos riesgos y muchos efectos potencialmente benéficos. Su abuso, por supuesto, puede generar problemas. Pero esto es válido para cualquier actividad humana. ALUCINÓGENOS Los alucinógenos, también llamados "enteógenos", "psicodélicos", "psicomiméticos" o "sustancias psicoheurísticas", actúan sobre el cerebro produciendo una alteración de la conciencia. Es decir, la persona que los consume experimenta cambios en la percepción del tiempo, del espacio, de sí mismo y de los demás. Y como su nombre lo indica, se trata de sustancias capaces de generar alucinaciones en el campo visual, auditivo y táctil. Entonces la persona ve, oye y siente cosas que en realidad no existen o no están sucediendo. Las alucinaciones visuales son las más comunes, pero es usual que se experimenten también sensaciones auditivas o táctiles.

Aunque estas sustancias no producen dependencia, no significa que sean inofensivas; de hecho, están asociadas a efectos muchas veces impredecibles que pueden dejar secuelas a largo plazo. El consumo de alucinógenos, al igual que el de muchas otras sustancias psicoactivas, tiene su origen en de culturas tradicionales que, desde hace miles de años, las utilizan con fines rituales y curativos. Casi todas las tribus de América Central (México especialmente) y Sudamérica, tenían (y tienen aún) sistemas religiosos asociados a plantas con propiedades alucinógenas. Se cree que las alucinaciones inducidas por el consumo de las mismas son un mecanismo para entrar en contacto con dioses y seres sobrenaturales. Por otra parte, los alucinógenos han sido utilizados por algunas tribus indígenas y por grupos populares con fines medicinales, pues muchos de ellos parecen tener propiedades curativas. En todo caso, el uso tradicional de estas sustancias ha estado siempre ritualizado y enmarcado dentro de un sistema de creencias muy sólido que hace parte de la estructura social.

Sin embargo, su uso se ha expandido actualmente hacia las ciudades, donde se consumen en contextos no ritualizados y se utilizan sin ningún control, muchas veces desconociendo las fuertes reacciones emocionales que pueden desencadenar. Los “viajes”, como se denominan popularmente las experiencias derivadas de los alucinógenos, pueden variar drásticamente dependiendo de la persona, la cantidad de sustancia consumida y del contexto, lo que convierte a estas sustancias en drogas bastante impredecibles. Si bien se espera que la experiencia sea agradable, es posible que se presente un “mal viaje”, asociado a angustia, ansiedad y comportamientos autodestructivos. Las reacciones subjetivas a cualquiera de estas sustancias difieren significativamente de una persona a otra y varían entre el éxtasis y el terror. De hecho, durante un episodio alucinógeno, una persona puede experimentar efectos físicos y emocionales diferentes o incluso opuestos. Adicionalmente, una dosis similar del mismo alucinógeno puede generar reacciones muy diferentes en personas distintas. Otras variables que pueden determinar la respuesta frente a los alucinógenos son las actitudes o expectativas de la persona, las experiencias previas con los alucinógenos u otras sustancias psicoactivas, el lugar y las personas que acompañan su consumo, la personalidad del individuo y su estado de ánimo. Por otra parte, no todas estas sustancias producen efectos similares, por lo cual mas adelante se explicarán con detenimiento las diferentes clases de alucinógenos. En términos generales, puede hablarse de alucinógenos naturales y alucinógenos sintéticos. Los primeros son aquellos que provienen de alguna planta y que han sido utilizados desde tiempos ancestrales por diferentes grupos indígenas, mientras que los sintéticos son sustancias que se obtienen químicamente en laboratorios y que en algunos casos se originaron como medicamentos cuyas propiedades alucinógenas fueron descubiertas posteriormente.

ALUCINÓGENOS NATURALES 1. Mescalina Esta sustancia se encuentra en el cactus del peyote (originario de México) y en el de San Pedro (que se encuentra en Perú y Ecuador). Se caracteriza por causar pseudoalucinaciones (es decir, la persona tiene alucinaciones pero sabe que son el resultado de haber tomado alguna sustancia), por generar un sentimiento muy particular en el que se “oyen las imágenes” o se “ven los sonidos” y por la presencia de alteraciones en la percepción del tiempo, del espacio y de la imagen corporal. La respuesta emocional de cada persona es poco predecible y puede variar desde felicidad hasta ansiedad extrema e incluso terror. Aunque proviene de una fuente natural, la mescalina puede producirse de forma sintética. En su forma natural se consume en una bebida que se obtiene tras hervir trozos del cactus durante siete horas o más, o se trituran los trozos con los dientes hasta extraer el líquido del cactus. El producto sintético es un polvo de color blanco. En contextos no tradicionales la mescalina se consume por lo general en forma de polvo (aspirada) o en tabletas, cápsulas o líquido (por vía oral). Adicionalmente, hay quienes fuman los trozos secos del cactus mezclados en algunas ocasiones con hojas de tabaco o marihuana. Y aunque es poco frecuente, la mescalina puede ser inyectada tras ser disuelta en agua. La dosis usual oscila entre 300 y 500 mg, lo que equivale a consumir entre tres y cinco trozos del Peyote o San Pedro. Efectos a corto plazo

Físicamente, la persona puede experimentar cambios en la velocidad de los reflejos, debilidad muscular, descoordinación de brazos y piernas, temblores y dilatación de las pupilas. También es usual que se experimenten fuertes episodios de náuseas y vómitos.

A nivel psicológico, se presentan alucinaciones de fuertes colores que incluyen desde animales y figuras geométricas, hasta personas e imágenes religiosas. Por otra parte, la persona se siente más pesada o más liviana y percibe el tiempo y el espacio de una forma diferente a la usual (el tiempo parece transcurrir más rápido o más despacio y el espacio parece más grande o más pequeño de lo normal). La experiencia en su totalidad se caracteriza por hacer que la persona sienta de forma más intensa todo lo que la rodea (entonces los colores parecen más brillantes, los sonidos más nítidos o más fuertes y así sucesivamente).

Finalmente, es común que se presenten sensaciones religiosas y místicas muy marcadas. Este es quizá el efecto más deseado y buscado por aquellos que consumen la mescalina.

Los efectos fisiológicos se presentan especialmente al inicio de la experiencia, mientras que los psicológicos aparecen una o dos horas después de haber consumido mescalina y desaparecen tras diez o doce horas. Efectos a largo plazo

En algunos casos la mescalina puede precipitar reacciones similares a las presentes en la esquizofrenia. Sin embargo, no se sabe muy bien qué tipo de personas tienen una mayor predisposición a presentar este tipo de efectos.

2.

Psilocibina Esta sustancia se encuentra en algunos hongos que crecen en muchas partes del mundo.

Aunque puede obtenerse de forma sintética, el proceso es difícil y costoso, por lo cual se consume casi siempre de forma natural. Los hongos pueden ingerirse crudos o cocinados y, a causa de su fuerte sabor, muchas veces se acompañan con leche condensada o con bebidas dulces. Adicionalmente, la psilocibina sintética puede ser consumida de forma oral en tabletas o cápsulas; también puede ser aspirada, fumada o inyectada (esta última modalidad puede generar riesgos médicos bastante graves). Efectos a corto plazo Los efectos son muy similares a los de la mescalina pero su acción es menos prolongada (entre tres y seis horas). Efectos a largo plazo Similares a los de la mescalina.

3. Amanita muscaria u “Hongos mágicos”

Este hongo se encuentra muy difundido en casi todos los continentes. Se reconoce fácilmente por su gran tamaño y por su color rojo o naranja con algunas manchas blancas. Se consume oralmente y los efectos aparecen aproximadamente media hora después de ser ingerida la sustancia. Es

importante mencionar que los hongos amanita pueden variar en apariencia y que las personas pueden confundirse, consumiendo algunas variedades que son altamente tóxicas, aunque pueden parecerse externamente a la Amanita muscaria. Efectos a corto plazo.

Nerviosismo, vértigo, sequedad bucal, respiración rápida, diarrea, náuseas y vómito.

Posteriormente, la persona entra en un estado de ensoñación acompañado de imágenes coloridas y brillantes.

Es posible que se generen consecuencias psicológicas muy intensas tales como pensamientos paranoides (idea de ser perseguido), comportamientos violentos y automutilación. Ocasionalmente, el consumo de Amanita muscaria puede desencadenar la muerte debido a la presencia de sustancias tóxicas que no son expulsadas del cuerpo.

Los efectos pueden prolongarse hasta tres o cuatro horas y son muy similares a los de la mescalina y la psilocibina. Efectos a largo plazo Son similares a los de la mescalina y la psilocibina. 4. Atropina, escopolamina y alcaloides relacionados Las plantas que contienen estas sustancias se encuentran muy difundidas en casi todo el mundo. Pertenecen a la familia de las “Solanáceas”, que por lo general son arboles pequeños con flores de gran tamaño en forma de campana, casi siempre de color blanco, amarillo, o blanco con los bordes rojos (conocidas en algunos lugares como “borrachero”). Aunque químicamente no son sustancias primordialmente alucinógenas, en grandes dosis pueden llegar a serlo. Algunos de los efectos que aparecen tras su consumo son: desorientación, confusión, pérdida de la memoria, pensamientos paranoides, agitación, desordenes de lenguaje, descoordinación, dilatación de las pupilas e incluso convulsiones. Los niños son particularmente sensibles a los efectos de estas sustancias, por lo que pequeñas dosis pueden desencadenar efectos alucinógenos o incluso la muerte. 5. Yajé

El yajé, también conocida como ayahuasca, caapi o Santo Daime, es una bebida alucinógena que ha sido utilizada desde tiempos ancestrales por los indígenas de la cuenca amazónica y que actualmente tiene cierta acogida en algunas de las grandes ciudades de Sur América (). Se obtiene con base en un bejuco selvático que se hierve o se tritura, por lo general en compañía de algún aditivo (también vegetal) que es el responsable de la mayor parte de las alucinaciones. La bebida tiene un fuerte olor a hierba y una consistencia espesa, por lo general de color café. Las culturas tradicionales lo utilizan con fines rituales y religiosos, por lo cual se considera que el bejuco es una planta sagrada. Adicionalmente, hay grupos populares rurales y urbanos que lo consumen con fines curativos en ceremonias en las que hay un chamán y un paciente. Se cree que a través del Yajé es posible detectar los orígenes de la enfermedad para poder así curar a la persona. En las ciudades se ha difundido su uso especialmente entre grupos intelectuales y de jóvenes que lo consumen con fines recreativos o por motivos espirituales, muchas veces ligados a fenómenos tales como la “nueva era”. En el contexto urbano hay también algunas congregaciones religiosas muy numerosas que utilizan el yajé como parte de sus ceremonias, como en el caso de la UDV y el Santo Daime en Brasil. Hay sustancias similares al yajé, conocidas como “análogos del ayahuasca”, que son producidas de forma sintética en algunos lugares en los que no se tiene acceso a la planta. Estas sustancias producen básicamente los mismos efectos aunque más intensos y menos prolongados.

Efectos a corto plazo

Náuseas, diarrea y vómito

Aumento en la temperatura del cuerpo y sudoración

Alucinaciones visuales de fuertes colores en las que aparecen con mucha frecuencia animales y paisajes selváticos.

El tiempo y el espacio se perciben de forma diferente.

Los colores parecen más brillantes, los sonidos más nítidos o más fuertes y así sucesivamente.

Comúnmente se presentan experiencias místicas o religiosas muy marcadas. Los efectos se presentan aproximadamente media hora después y pueden prolongarse por cuatro o seis horas en promedio. Efectos a largo plazo

A diferencia de la mayoría de las sustancias alucinógenas, el yajé se asocia con un bienestar general durante los días o semanas posteriores al consumo del mismo.

ALUCINÓGENOS SINTÉTICOS En los últimos 20 años la producción de alucinógenos sintéticos se ha convertido, en algunos países, en una verdadera industria; solo mencionaremos aquí los que pueden encontrarse en América Latina con clara identificación, pues hay muchas sustancias disponibles que se venden con el nombre de 'ácidos', pero que nadie sabe a ciencia cierta qué son. 1. LSD Este es el más poderoso de los alucinógenos conocidos hasta el momento. Dosis tan insignificantes como 50-100 microgramos (invisibles al ojo humano) pueden producir cambios significativos en la percepción, en el estado de ánimo y en los procesos de pensamiento. El LSD puro es una sustancia cristalina que carece de olor y que es soluble en agua. Sin embargo, por ser una sustancia tan potente, se diluye por lo general en otros componentes. La dosis usual se encuentra en forma de pastillas, cápsulas, tabletas o “papeletas” (pequeños trozos de papel que se introducen debajo de la lengua hasta que la sustancia alucinógena es liberada). Usualmente se consume de forma oral, pero puede ser también inhalado o inyectado. Se produce por lo general en laboratorios ilícitos, aunque existen casos en los que puede ser sintetizado legalmente en pequeñas dosis con fines investigativos. Efectos a corto plazo Aunque los efectos pueden variar en función de muchos elementos, por lo general se presentan los siguientes:

Debilidad muscular, cambio en la rapidez de los reflejos, dilatación de las pupilas y descoordinación de los brazos y las piernas.

Distorsión del tiempo (los minutos pueden parecer horas) y del espacio (que pueden resultar en episodios riesgosos como caer de lugares altos que la persona no percibe como tal).

Distorsión de la imagen corporal.

Con frecuencia se siente que se “ven los sonidos” o se “oyen las imágenes”.

Intensificación perceptual en todos los campos (los colores parecen más fuertes, los sonidos más intensos, etc.)

Pueden experimentarse cambios emocionales muy fuertes o incluso emociones simultáneas.

Por lo general, el LSD causa fuertes sensaciones místicas y espirituales. Efectos a largo plazo

Flashbacks: Aunque este fenómeno puede presentarse tras el consumo de otros alucinógenos, el LSD es la sustancia que más se asocia con el mismo. Los 'flashbacks' son episodios alucinógenos que se presentan semanas, meses e incluso años después de haber ingerido la sustancia. Su duración es de pocos minutos y su intensidad puede ser muy fuerte. Durante los mismos, se experimentan alucinaciones visuales, auditivas o táctiles similares a las presentes durante la experiencia original.

Síndrome amotivacional: Puede presentarse en consumidores habituales de LSD y se caracteriza por la pérdida del interés en las relaciones sociales y en la mayoría de las actividades y una actitud pasiva hacia el entorno y hacia el futuro.

Episodios psicóticos: pueden presentarse en personas que han consumido LSD solo una vez, pero esto es poco frecuente. Por lo general se presentan en personas que lo utilizan de forma crónica. Estos episodios se caracterizan por alteraciones de pensamiento, alucinaciones muy intensas y comportamientos similares a los que caracterizan a las personas esquizofrénicas. Aunque el riesgo de muerte por sobredosis no es muy elevado, se han reportado casos de suicidios inducidos por el LSD. Las intensas alucinaciones pueden hacer que las personas que lo han consumido desarrollen comportamientos autodestructivos o riesgosos como saltar desde lugares altos o automutilarse.

2. STP y DOM

Estas sustancias se producen químicamente. Carecen de olor y sabor y se obtienen en forma de cristales o polvo cristalino. La abreviatura STP se refiere a las palabras “serenidad, tranquilidad y paz”. En dosis reducidas produce efectos estimulantes y euforia, mientras que en dosis más elevadas se presentan efectos similares a los del LSD, incluyendo alucinaciones visuales y trastornos perceptuales.

Pueden presentarse reacciones displacenteras tales como fuertes náuseas y episodios de vómito,

dificultades respiratorias, fatiga, tensión muscular e hipersensibilidad a los estímulos luminosos.

Los efectos alucinógenos pueden prolongarse hasta por ocho horas y suelen desencadenar “malos

viajes” con mayor frecuencia que muchas de las otras sustancias alucinógenas.

3. TMA

En su forma pura, es un polvo amarillo que puede ser consumido de forma oral o intravenosa.

Los efectos generales son similares a los producidos por la mescalina. Sin embargo, existe la

probabilidad de desarrollar comportamientos antisociales y destructivos, un hecho que es menos

probable con la mayoría de las otras sustancias alucinógenas.

4. Ketamina

La ketamina es un polvo blanco que puede ser consumido oralmente en forma de cápsulas o

de forma intravenosa, al ser disuelta en agua. Sin embargo, usualmente es inhalada en su presentación

original.

Es una sustancia legal, pero utilizada como anestésico y tranquilizante para animales

únicamente 7 . Se vende bajo los nombre de Ketacet, Ketajet y Ketalar. Su uso veterinario no genera

efectos colaterales o secundarios, mientras que su consumo en humanos tiene consecuencias

alucinógenas. Adicionalmente, puede causar convulsiones si se toma en dosis elevadas y se asocia con

fuertes episodios de vómito al ser mezclada con alcohol. Igualmente, puede desencadenar

comportamientos suicidas o agresivos en personas deprimidas o con tendencias violentas.

5. PCP

La fenciclidina (PCP) es un anestésico utilizado originalmente en la medicina humana, pero

limitado posteriormente a uso veterinario por producir efectos secundarios altamente desagradables.

Sin embargo, algunos efectos hacen que esta sustancia sea muy deseada como sustancia psicoactiva,

como son las alucinaciones, los efectos tranquilizantes y, en algunos casos, sentimientos muy

marcados de euforia. Adicionalmente, puede producir cambios perceptuales intensos, similares a los

causados por el LSD (cambios en la percepción del tiempo, del espacio y de la imágen corporal). Las

sensaciones desagradables producidas por dosis elevadas incluyen sentimientos paranoides, agitación

y ansiedad extremas, convulsiones e incluso problemas respiratorios altamente peligrosos.

Aunque los alucinógenos no producen dependencia o tolerancia, hay casos en los cuales la

persona necesitan tratamiento. El consumo de alucinógenos puede derivar en estados de grave

alteración psicológica o de ansiedad extrema, y en esos casos será indispensable buscar ayuda

7 Nuestros estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes nos informaron en 2017 y 2018 que la ketamina se ha vuelto a utilizar con humanos, especialmente por sus efectos sedantes.

profesional para asegurarse de que estos efectos desaparecerán. En algunos casos es recomendable prescribir medicamentos antipsicóticos o sedantes, especialmente cuando aparecen comportamientos autodestructivos o suicidas. SUSTANCIAS MIXTAS Se conoce con el nombre de sustancias mixtas a aquellas SPA que producen efectos de dos o más de las otras categorías. A pesar de que existe una proliferación considerable de sustancias sintéticas que poseen estas características, sólo hablaremos aquí de las que están disponibles en Colombia y en general en América Latina, dándole una especial importancia a la marihuana por ser la más consumida de las sustancias ilegales.

La marihuana Joseph Goebbels, el Ministro de Propaganda de Adolf Hitler, decía que si una mentira se repite suficientemente termina convirtiéndose en verdad. Esto, que tantos políticos contemporáneos aplican descaradamente, podemos aplicarlo perfectamente a la marihuana, sustancia conocida durante más de 5.000 años por sus propiedades analgésicas, demonizada durante 75 años (desde 1937 hasta 2012, aproximadamente) y rebautizada desde entonces como una especie de panacea universal, capaz de curar todos los males, incluido el cáncer. La marihuana es la más conocida de todas las sustancias psicoactivas; proviene de un arbusto muy común en América, África y la India, aun cuando actualmente se cultiva prácticamente en todo el mundo. Tal arbusto, cuyo nombre científico es Cannabis sativa, es el mismo con el cual se produce el "hashish" en el Oriente, que no es otra cosa que la resina de la planta. Con la misma planta se fabrica el cáñamo, cuerda muy resistente utilizada desde tiempos inmemoriales. En la clasificación que proponemos aquí hace parte del grupo de sustancias mixtas, porque puede producir efectos muy variados: risa, llanto, hambre, náuseas, sueño, alerta, relajación, paranoia… Todo depende de la persona, de su estado de ánimo y de la mezcla eventual con otras sustancias.

Durante años se ha especulado mucho sobre el origen de la palabra marihuana; pero recientemente los lingüistas han podido establecer que proviene del náhuatl (el idioma de los aztecas 1 ): “malli” (esa doble “l” se transforma con frecuencia en “r” en español), hierba que se enrosca o hierba para tejer; y “Hahuani”, borracho y alterado en mente, cuerpo y percepción.

En la planta de Cannabis hay cerca de 600 compuestos químicos, de los cuales aproximadamente 150 son cannabinoides (es decir, sólo se encuentran en esa planta), que se organizan en 11 familias; los más investigados y conocidos son el THC (9-delta-tetrahidrocanabinol),

que es el que produce los efectos típicos que en Colombia se conoce como “traba”,

(canabidiol), con propiedades médicas importantes; 441 más son no-cannabinoides y se conocen como flavonoides. Un poco de historia y de detalles curiosos

CBD

y

el

La planta de Cannabis es una de las más antiguas compañías agrícolas de los seres humanos: sus

extraordinarias propiedades como fibra de gran resistencia fue descubierta hace más de 10.000

años, y las primeras menciones de sus eventuales usos médicos como analgésico se remontan a los tiempos del emperador chino Shennong hace cerca de 5.000 años; en el famoso papiro Ebers,

de 1550 AEA también se le menciona, y los asirios la utilizaban en ritos religiosos hace más de

3.000 años; en el siglo 5º AEA el historiador griego Herodoto menciona que los Scyntios lanzaban las semillas sobre piedras calientes y aspiraban encantados los vapores…El romano Dioscórides, médico de Nerón y autor de “De Materia Medica”, que fue un libro de consulta durante más de mil años, aseguraba que sirve para tratar la malaria, el estreñimiento, el beri beri y las alteraciones menstruales.

A finales del siglo XI un fanático religioso que perseguía y aterrorizaba tanto a musulmanes como

a Cruzados, conocido como Hassam, el Viejo de la Montaña, y quien se describía a sí mismo y a

su grupo como terroristas, llamaba a sus adeptos “Assassiyoun”, los fieles al Assass, el fundamento de la fe; sus enemigos los llamaban “haschichiyoun,fumadores de hashish por su inexplicable valentía e indiferencia frente a la muerte; Marco Polo popularizó esa idea en Occidente, e incluso algunos han creído encontrar en esas palabras el origen del término “asesino”; pero es solo un mito (Maalouf, 1988).

El gran auge del Cannabis en Europa está profundamente asociado con el desarrollo de la

navegación marítima: durante más de 200 años las cuerdas de los barcos y sus velas eran fabricadas con estas fibras, por lo que había grandes plantaciones en la India, en Africa… y en Kentucky, USA. Todo esto desapareció con el surgimiento de los motores a vapor. Es importante subrayar que fueron los españoles los que introdujeron el Cannabis en América, y los nativos

pronto descubrieron que con esa planta se podían hacer cosas diferentes a cuerdas…

A diferencia de muchas otras sustancias corrientes en nuestro medio -como el alcohol, la

cocaína, el basuco, las anfetaminas- la preparación de la marihuana no requiere ningún procedimiento especializado: simplemente las hojas secas de la planta (no las semillas, que carecen de contenido psicotrópico), se fuman en forma de cigarrillos o en pequeñas pipas. Al igual que los opiodes, los canabinoides (identificados en 1895) actúan sobre receptores específicos en el cerebro; esto los hace diferentes de otras drogas como el alcohol o la cocaína, cuya acción interrumpe los procesos cerebrales. Los canabinoides son altamente solubles en grasas, y por esta razón después de introducidos en el cuerpo se distribuyen hacia todas las áreas, concentrándose principalmente en los pulmones, los riñones y el hígado; muy poco permanece en el cerebro, pero sus

efectos sobre la memoria y las habilidades cognoscitivas han sido claramente demostrados. El proceso de eliminación es lento (aproximadamente tres semanas), por lo cual los fumadores frecuentes tienden a acumularlo.

El THC es el responsable del efecto característico que en nuestro medio se llama "traba"; la

marihuana actual, y especialmente la variedad llamada “cripy”, contiene entre 10 y 15 veces más THC que la marihuana de los años 70, pues los cultivadores han mejorado considerablemente la calidad de sus semillas; por ello muchas de las conclusiones a las que llegaron los investigadores de esa época, referentes al carácter relativamente inocuo de la marihuana, están hoy totalmente revaluadas. Esta creencia ha sido en gran parte la responsable del creciente aumento en el consumo de marihuana a nivel mundial. Por esto es muy importante conocer los efectos reales del consumo a corto y largo plazo, partiendo de los inmediatos. Los usuarios de marihuana presentan como efecto inmediato un estado de bienestar, de euforia leve, de relajación y de aumento de la sensibilidad, sobre todo a nivel auditivo; esto quiere decir que se intensifican las experiencias sensoriales ordinarias como comer, ver películas y escuchar música. La percepción del tiempo se modifica; los segundos y los minutos se alargan notablemente. A nivel de memoria, el sujeto no ‘graba’ algunas de las cosas que hace o dice durante el período en que está bajo los efectos de la sustancia, hay pérdida de la capacidad asociativa. Pero no siempre se presentan estas sensaciones más o menos placenteras: muchas personas experimentan ansiedad y depresión, e incluso trastornos más severos y desagradables, que en la jerga popular reciben el nombre de "pálida". Hay un ligero aumento del ritmo cardíaco; una disminución de los tiempos de reacción a estímulos auditivos y visuales, retardo de las respuestas motoras e irritación de los ojos (todo lo cual hace peligroso conducir un automóvil o ejecutar tareas delicadas, pues se aumentan considerablemente los riesgos de todo tipo de accidentes, incluidos los de trabajo); también se produce resecamiento de la boca y aumento del apetito.

Aun cuando en la extensísima literatura científica sobre el tema (más de 30.000 trabajos) no existe ni uno solo que demuestre que la marihuana es inofensiva, mucha gente está convencida de que lo es. En realidad, desde hace ya bastante tiempo se sabe que el consumo frecuente afecta negativamente la memoria y la capacidad de concentración, y que disminuye los niveles de motivación. Recientemente se ha podido demostrar que afecta el sistema respiratorio más que el tabaco, y es comprensible: en un cigarrillo de marihuana hay seis veces más alquitrán que en un cigarrillo de tabaco ordinario. Quizás lo más sobresaliente son los efectos sobre el desarrollo sexual de los adolescentes:

en los varones se disminuye el conteo y la movilidad de los espermatozoides y en las jóvenes aparecen problemas menstruales, como la dismenorrea (reglas irregulares) o la amenorrea (suspensión de la menstruación durante largos períodos). También es claro que puede precipitar o exacerbar síntomas de enfermedades cardiovasculares o respiratorias y en el caso de personas con predisposición a desarrollar trastornos mentales como esquizofrenia, el consumo de marihuana puede hacer que estas se desencadenen más rápidamente. Por último, está claramente demostrado que el uso de marihuana entre los adolescentes sí aumenta considerablemente la posibilidad de que empiecen a utilizar otras sustancias perjudiciales para el organismo. Un gran número de investigaciones muestra que en la mayoría de los casos la marihuana no se consume sola, sino acompañada de alcohol; que quienes inducen a sus compañeros tienden a considerar que "hay que ensayarlo todo", y que quienes se dejan presionar por los compañeros oponen una resistencia débil que facilitará el ensayo de nuevas sustancias. Durante muchos años se aseguró que la marihuana no produce dependencia. Hoy en día está claramente demostrado por parte del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA por su sigla en inglés) que un 10% de quienes empiezan a consumirla desarrollan claros signos de dependencia que requieren tratamiento; pero si la persona empieza a consumirla a los 14 años, el riesgo se incrementa a 50%. En cuanto a tolerancia, muchos usuarios aseguran que transcurrido algún tiempo de uso regular los efectos disminuyen sensiblemente y es necesario fumar cantidades mayores para conseguir el estado deseado. Hasta el momento no se conocen casos de muerte por sobredosis. ¿Por qué se dice que es una SPA “blanda”? Hay tres razones fundamentales:

Porque no tiene sobredosis: contrario a lo que ocurre con los opioides, hay receptores en el tallo cerebral, pero no en los centros relacionados con respiración y corazón (tercio frontal superior).

Porque la dependencia es menor que la de otras SPA: la marihuana es menos tóxica que la heroína (la diacetilmorfina), la cocaína (benzoilmetilecgonina), las

benzodiacepinas e incluso que el etanol. Como se mencionó, el riesgo de depenencia

en adultos es del 10%, comparado con 20% para la cocaína y 25% para la heroína.

Porque el síndrome de abstinencia es menor: comparado con los síndromes de

abstinencia de la heroína, los opioides y las benzodiacepinas, el de la marihuana es

bastante más benigno: hay irritabilidad, trastornos de sueño y ansiedad, pero

disminuyen en relativo corto tiempo. En este caso el mayor riesgo son los amigos

consumidores.

¿Cuándo se volvió ilegal la marihuana? Muchas personas creen que la marihuana ha sido ilegal siempre. La realidad es que fue legal y

altamente valorada durante 5.000 años, y demonizada durante 75 (1937-2012). La prohibición estuvo

fuertemente asociada con la prohibición del alcohol en los Estados Unidos en 1919, cuando se

desencadenó una furiosa persecución contra muchas sustancias y se creó el Federal Bureau of

Narcotics (FBN), dirigido por Harry Anslinger, quien promocionó (seguramente convencido de que era

cierto) la idea de que la marihuana era muy peligrosa y que desencadenaba comportamientos

homicidas. Anslinger aseguraba, entre otras historias y contra toda evidencia, que el joven Victor

Lacata (una persona muy perturbada mentalmente) había asesinado a su familia con un hacha bajo

efectos de esa sustancia. Su único contendor, el Alcalde de Nueva York Fiorello LaGuardia, creó una

comisión de científicos a la que nadie hizo caso. Tampoco fue escuchada la American Medical

Association: ambas aseguraban que no había pruebas de que la marihuana fuera tan peligrosa como

se estaba afirmando.

Los últimos años han permitido demostrar que el uso frecuente de marihuana en la

adolescencia tiene consecuencias muy negativas. Entre esas consecuencias por uso crónico y frecuente

están (documentadas abundantmenerte en los últimos cinco años):

- Alteración de procesos cognitivos: organización y procesamiento de la información (memoria

a corto plazo, atención, aprendizaje, alteración de la capacidad de solución de problemas, percepción),

planeación y toma de decisiones;

-Disminución de la motivación (síndrome amotivacional)

- Alteraciones psicomotoras como disminución de los reflejos, parquedad de movimientos,

lentitud de desplazamientos;

-Exacerbación de otros trastornos o enfermedades psicológicas y físicas (incluso brotes

psicóticos).

Uno de los estudios más importantes fue el realizado Meier y sus colaboradores (2012), en el

que se hizo un seguimiento durante 38 años a una cohorte de 1037 sujetos nacidos en 1972/73; se les

realizaron exámenes neurológicos a los 13 y los 38, y se llevaron a cabo entrevistas a los 18, 21, 26, 32 y 38 años de edad. Quienes empezaron a fumar hacia los 14 años y fumaban muy frecuentemente (“heavy users”):

Perdieron hasta 8 puntos de cociente intelectual

Presentaron problemas de memoria y atención

Presentaron síndrome amotivacional (pérdida generalizada de intereses).

La conclusión más grave de ese estudio es que no hubo recuperación al abandonar el consumo. Esta conclusión constituye una importante advertencia para padres y maestros, que pretenden a veces

restarle importancia al consumo entre menores de edad. Estos resultados han sido verificados

numerosas veces en los últimos seis años. Al dejar de fumar marihuana definitivamente, se produce una recuperación progresiva de la memoria, de la capacidad de concentrarse y del estado de ánimo normal. Pero en algunas personas con predisposición a los trastornos psicológicos la marihuana puede desencadenar situaciones críticas que dejan secuelas permanentes. A pesar de todos los efectos negativos que puede producir la marihuana, cabe destacar que también se ha podido establecer de manera categórica que hay un buen número de aplicaciones médicas. En la medicina popular y tradicional de nuestros pueblos, se la ha empleado para aliviar los dolores de reumatismo, colocando emplastos de ella. El THC sintético, por otra parte, permite controlar el vómito y las náuseas producidos por los tratamientos quimioterapéuticos de cáncer, y en forma de gotas contribuye a disminuir los daños del glaucoma. Debe quedar bien claro que fumar marihuana o "hashish", o comerlo, no es una estrategia de tratamiento en ninguna parte del mundo. Hoy en día es posible consultar en Internet la lista casi infinita de supuestos beneficios asociados a la marihuana. Pero lo mejor es consultar los trabajos más serios realizados hasta el momento: la Academia de Ciencias de los Estados Unidos publicó en febrero de 2017 el estudio más completo que existe: un análisis de cerca de 10.000 investigaciones (seleccionadas en un total de 24.000 que cumplían con ciertos requerimientos metodológicos), y las principales conclusiones fueron las siguientes:

Beneficios reportados con evidencia fuerte:

Ayuda a mitigar el dolor crónico en adultos asociados a múltiples enfermedades

Disminuye vómito y náuseas asociadas a quimioterapia

Alivia algunos síntomas de la esclerosis múltiple Beneficios reportados con evidencia moderada:

Alivia problemas de sueño en apnea obstructiva, fibromialgia y dolor crónico

No incrementa los riesgos de cáncer

Beneficios reportados con evidencia limitada o no evidencia:

Elimina la falta de apetito asociada a VIH/Sida

Alivia los síntomas de estrés post-traumático, síndrome de Gilles de la Tourette, depresión, todos los cánceres, síndrome de intestino irritable, Parkinson y esquizofrenia Riesgos reportados con evidencia fuerte:

Empeora los problemas respiratorios como bronquitis crónica y asma

Incrementa la probabilidad de accidentes vehiculares

Bebés con bajo peso

Incrementa la posibilidad de aparición de esquizofrenia y otras psicosis Riesgos reportados con evidencia moderada:

Problemas respiratorios en niños que fuman Cannabis

Problemas de memoria, de aprendizaje y atención

Desorden de ansiedad, depresión y episodios bipolares en personas con diagnóstico de bipolaridad

Desorden de abuso de SPA para alcohol, tabaco y otras Riesgos reportados con evidencia limitada o no evidencia:

Alteración de logros académicos, educativos y sociales (en adultos)

Ataques cardíacos, derrame cerebral, diabetes, ansiedad, episodios bipolares en no bipolares

Asma y otros desórdenes EPOC

Muerte por sobredosis No existe hasta la fecha un documento más completo en el mundo sobre este tema.

Recomendamos a padres y maestros su estudio, pues se trata de un documento de más de 300 páginas.

¿Qué es marihuana medicinal?

Son productos sintéticos, o extractos de la planta, que tienen varios usos:

Cesamet (Nabilona): análogo sintético del THC; antiemético en tratamientos oncológicos

Marinol (Dronabinol): ídem, aceite marrón; anorexia y caquexia en VIH y cáncer

Sativex (THC +Canabidiol en proporciones 1:1); suspende los efectos secundarios de Nabilona y Dronabinol. Analgésico, relajante, ansiolítico, dilatador bronquial y tratamiento de glaucoma

Muchos padres se preguntan cómo saber si sus hijos están fumando marihuana. Si se trata de

pequeñas cantidades, la única manera de saber, aparte del azar que lleve a encontrar cigarrillos o

restos de ellos en los haberes personales, es preguntándole directamente a la persona. Pero en el caso

de uso crónico (varias veces a la semana durante varios meses), los índices más seguros son pérdida

de interés y de motivación por el estudio o el trabajo, oscilaciones injustificadas en el estado de ánimo,

períodos de irritación o de depresión, ruptura de la comunicación con la familia. Evidentemente, todos

estos indicadores sólo deben servir para poner alerta a los padres, pues las mismas conductas se

pueden presentar por motivos completamente diferentes. Se trata entonces de tener en cuenta que

"algo está pasando" y de tratar de averiguar qué es. Los ojos irritados pueden tener muchas causas y

resultaría completamente inadecuado sacar conclusiones apresuradas de ello.

¿Quiénes han legalizado la marihuana? Desde 1976 los Países Bajos han permitido la venta de marihuana a mayores de edad en los llamados “coffee shops”, pero sin hacer su comercio libre; el número de estos expendios ha disminuido notablemente: pasaron de ser cerca de 1400 en los años 90 del siglo pasado, a menos de 500 en 2017. El primer país del mundo en legalizar la producción y consumo recreativo del Cannabis y otras sustancias (con controles, restricciones y multas, más un servicio de tratamiento muy eficiente) fue Portugal en 2001. Los resultados han sido excelentes, aun cuando las dificultades económicas recientes del país han debilitado el proceso. El segundo país fue Uruguay, en 2013 y el tercero fue Canadá, en 2018. En los Estados Unidos se legalizó el uso recreativo en 9 estados entre 2011 y 2014, pero a nivel federal sigue siendo ilegal.

Existen 23 países, incluidos Colombia, México, Chile, Perú y Ecuador, que tienen “dosis mínima legal”. En Colombia se prohibió por decreto en 2018. El uso medicinal está autorizado en cerca de 30 países.

MITOS

Complementando todo lo que acabamos de exponer en las páginas precedentes, queremos

terminar esta sección mencionando brevemente algunos de los comentarios más frecuentes que

llevan a los adolescentes a creer que de verdad no corren ningún riesgo al consumir marihuana:

La marihuana, por ser ‘natural’, no es dañina: es una de las frases más socorridas, y una de las

más absurdas, pues no existe ninguna relación lógica entre el que algo sea “natural” y sea o

no peligroso. Los terremotos, los sunamis y la erupción de los volcanes son naturales; el

cáncer, el ébola y la peste bubónica son naturales; el veneno de las cobras, de las serpientes

mapaná o cascabel, y el totalmente mortífero de ciertas ranas amazónicas, son naturales. Es

simplemente u caso de razonamiento pobre.

Su consumo ‘abre la mente,’ se es más creativo: es una impresión subjetiva cuando se está

bajo el efecto; muchos artistas juzgan que la calidad de sus obras en esos estados es muy

inferior a la que logran en estados normales.

No es cancerígena: por la cantidad de alquitrán o brea contenida en cada cigarrillo de marihuana (seis veces más que en un cigarrillo ordinario de tabaco), más otras sustancias presentes, se puede considerar potencialmente cancerígena.

Quita la gripa: no hay ninguna prueba que confirme esta creencia.

No produce adicción o dependencia: todas las personas que trabajan en el campo clínico saben que esto no es cierto. El número de solicitudes de tratamiento en el mundo entero ha ido creciendo por problemas relacionados con marihuana.

Son más perjudiciales el alcohol y el cigarrillo que la marihuana: Es cierto si estamos hablando de una botella de ginebra o de un paquete de cigarrillos frente a un “cacho” de marihuana; pero si se trata de un trago, o de un solo cigarrillo, ciertamente no.

Tiene propiedades curativas para enfermedades como el cáncer y el sida. No existe ninguna evidencia al respecto, es una de esas leyendas que se expanden rápidamente sin tener fundamento (https://www.lasdrogas.info/noticias/puede-el-cannabis-curar-el-cancer/ , enero 22 de 2019)

Referencias y lecturas recomendadas:

Bobes, J. & Calafat, A. (eds.) (2000). Monografía Cannabis sativa. Adicciones, vol. 12,

curar el cáncer?

(2019).

suplemento

2.

Las

Drogas

Puede

el

Cannabis

Maalouf, A. (1988) Samarcande.

McKim, W.A. & Hancock, S. (2012) (7 th ed.) Drugs and behavior. Upper Saddle River, NJ, USA:

Prentice Hall.

Maista, S.A., Galizio, M. & Connors, G.J. (2017). Drug use and abuse. Boston, MA, USA:

Cengage. Meier, (2012). Persistent cannabis users show neuropsychological decline from childhood to midlife. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States.

National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine. 2017. The Health Effects of Cannabis and Cannabinoids: The Current State of Evidence and Recommendations for

Research.

Washington,

DC:

The

National

Academies

Press.

Time Inc. Specials (2018). Marijuana. Nueva York, USA: Time Inc. Books.

EL EXTASIS El éxtasis o MDMA (3-4 metilenedioximetanfetamina) es una SPA sintética, químicamente similar al estimulante metanfetamina y al alucinógeno mescalina. El MDMA fue sintetizado de forma accidental en 1912 por G. Mannish y W. Jacobson en laboratorios Merck, Alemania, e inicialmente se pensó que podría ser utilizada en el tratamiento contra la anorexia. Farmacológicamente pertenece

a las feniletilaminas. En la naturaleza se encuentran muchas sustancias con estructuras químicas

parecidas que proceden de los aceites volátiles que se encuentran en especies vegetales como el peyote y el San Pedro, la nuez moscada, el azafrán, el perejil, el eneldo, entre otras. A finales de la década de los 70 del siglo pasado se asoció el consumo de esta sustancia al campo

clínico, pues se consideraba un facilitador de la psicoterapia, permitiéndole al sujeto profundizar en sus aspectos más conflictivos, a través de la rememorización; y a principios de los años 80, comienza

a difundirse su consumo con fines recreativos. Debido a su capacidad para inducir empatía e

intensificar la comunicación, en 1983 se le dio a este grupo el nombre de “empatógenas”. En 1985

fue prohibido en USA, la OMS prohibió su uso y la incluyó en la lista I junto con LSD, marihuana y

heroína

Efectos a corto plazo

Hipertermia

Aumento frecuencia cardíaca y presión arterial

Deshidratación

Incremento de la actividad física

Aparente facilidad de interacción con otras personas

Síndrome de abstinencia: depresión ligera e irritabilidad

En su forma pura, el éxtasis se presenta como un polvo blanco de sabor amargo, pero en la calle se encuentra en forma de píldoras de diversos colores o cápsulas transparentes, en las que la sustancia se encuentra mezclada con otras sustancias de soporte o psicoactivas como anfetaminas o cafeína.

El éxtasis actúa a partir de dosis superiores a los 60 mg, es de absorción rápida tanto por vía oral como inyectada. Los efectos empiezan a sentirse aproximadamente media hora después de ingerirse y se manifiestan inicialmente en forma de lo que los usuarios denominan una “subida”, caracterizada por una sobre-estimulación que puede llegar a producir ansiedad, sensación de vértigo,

náuseas y algunas veces vómito. Esta fase pasa rápidamente y se alcanza la fase de meseta, que suele durar entre 4 y 6 horas, durante la cual se experimentan al mismo tiempo los efectos principales y los secundarios adversos. Con dosis entre los 75 y los 150 miligramos el éxtasis produce tres clases básicas de efectos: una alteración de la percepción, una alteración de la afectividad (por lo cual sus promotores la han calificado de ser un "estimulante del amor") y una alteración de las vivencias del yo. Comparte con las anfetaminas algunas propiedades estimulantes, mientras que tiene con los alucinógenos cierta capacidad para alterar la percepción de la realidad, pudiendo llegar incluso a producir alucinaciones, normalmente cuando se ingieren dosis elevadas. A estos dos grupos de propiedades habría que añadir la supuesta cualidad que tiene para facilitar las relaciones interpersonales y permitir el acceso al mundo interior del individuo. Veinticuatro horas después del consumo, aun se presentan ciertos efectos residuales entre los que encontramos fatiga, dificultad para concentrarse, anorexia, pérdida de memoria, incapacidad para trabajar o estudiar, irritabilidad, depresión y falta de deseo sexual.

A pesar de no producir dependencia física hay una toxicidad neurológica demostrada en

animales de laboratorio; su consumo produce una cierta agitación y ansiedad, rigidez muscular e hipertermia (aumento de la temperatura interna). Este último fenómeno es probablemente la causa de la deshidratación, las convulsiones y hemorragias craneanas que se han observado en las autopsias de personas que fallecieron luego de consumirlo. Actualmente, el consumo de éxtasis se ha asociado

con varias patologías físicas y psiquiátricas, entre las que encontramos trastornos cardiovasculares (arritmias, miocardiopatías y accidentes cerebrovasculares), algunos trastornos digestivos (principalmente alteraciones hepáticas) y trastornos musculares entre otros. Las patologías psiquiátricas más comúnmente asociadas son trastornos de ansiedad, depresiones y trastornos psicóticos.

El éxtasis es básicamente una droga de discoteca y fines de semana. Su consumo es más

frecuente en niveles económicos altos, pues se trata de una sustancia costosa. Sin embargo, se ha encontrado que usualmente el producto que se consume en las discotecas colombianas bajo este nombre no es más que una vaga falsificación con base anfetamínica, que llena los bolsillos de quienes la producen y hace que los ingenuos se sientan muy "a la moda”.

Tabaco

Nuestro análisis de las sustancias mixtas termina con un breve examen del tabaco, la tercera sustancia más consumida, después de la cafeína y el alcohol.

El tabaco es la tercera sustancia psicoactiva más consumida en el mundo, después de la cafeína

y el alcohol; las tres comparten la característica de ser legales y hay que decir que el tabaco nunca ha

sido tratado como una droga o como un medicamento. Solamente hasta 1996 hubo normas en los Estados Unidos impidiendo la venta de tabaco a niños y adolescentes, pues una y otra vez el Congreso

rechazó las regulaciones debido a las inmensas presiones de las tabacaleras; en Colombia esa regulación es mucho más reciente: en la ley 1986 la restricción de edad es 14 años, y solo hasta el 2009 se aprobó la ley 1335 en la que se regula el consumo de tabaco siguiendo las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud, luego de una impresionante acumulación de pruebas sobre los daños asociados a fumar. El consumo de tabaco ha disminuido de manera importante en la mayor parte de los países del mundo, pero todavía son cerca de mil millones de personas las que lo hacen. Los daños asociados a fumar tienen dos vertientes: por una parte, por el contenido de nicotina (que es lo que produce dependencia), y por otra por la brea o alquitrán resultante de la combustión, que es lo que produce daños pulmonares y cáncer. La nicotina es un alcaloide que aumenta la frecuencia y la contractilidad cardíaca y cutánea, contrae los vasos sanguíneos coronarios, aumenta transitoriamente la presión sanguínea, reduce la sensibilidad a la insulina y puede agravar o precipitar la diabetes; también causa una constricción de los vasos sanguíneos de la piel, lo cual explica por qué las personas fumadoras tienen muy frecuentemente el rostro muy arrugado. Un cigarrillo promedio contiene entre 8 y 9 miligramos de nicotina, y de ellos cerca de 1 mg es absorbido por el fumador corriente. La nicotina absorbida por los pulmones es enviada directamente al corazón, desde donde pasa al cerebro, permaneciendo allí cerca de 30 minutos; luego se concentra en el hígado, los riñones, las glándulas salivales y el estómago; cruza casi todas las barreras, incluida la placenta.

Algunas notas históricas Nicotiana tabacum es un arbusto originario de América, cultivado hoy en todo el mundo. Cuando Cristóbal Colón llegó a las actuales Bahamas en octubre de 1492, observó indígenas fumando, y los conquistadores describieron este hábito como “beber humo”. El nombre “nicotina” se deriva de Jean Nicot, embajador de Francia en Portugal en 1560, quien estaba convencido de los usos médicos del tabaco y lo introdujo en Francia. Hasta el siglo XVIII su producción y comercio fue un monopolio de españoles y portugueses; luego los ingleses empezaron a usarlo y a sembrarlo en las colonias de Estados Unidos. Se convirtió en una de las industrias más poderosas del mundo, hoy en día gravemente cuestionada por todas las mentiras que dijeron y las manipulaciones que llevaron a cabo para disimular su conocimiento a propósito de los graves efectos sobre la salud que tiene el fumar.

Rutas de administración El tabaco tiene múltiples formas de consumo: “puros”o “habanos”, cigarrillos

puede masticar, se puede aspirar por la nariz (el “rapé”, polvo de tabaco, fue muy popular en los siglos

y pipas; se

XVIII y XIX); en Estados Unidos hay algo llamado “moist snuff”, que es una bola de tabaco que se pone

entre la encía y el carrillo. En los últimos 20 años se ha puesto de moda la pipa de agua o narguilé,

proveniente del Oriente Medio y de la India; y como medida para tratar de liberarse de la dependencia

a la nicotina se utilizan parches (absorción por la piel), gomas de mascar y cigarrillos electrónicos (en

ambos la absorción es por mucosas).

Mecanismo de acción

Al fumar, la nicotina se vaporiza y es absorbida por los pulmones; la acidez de la saliva modifica

la absorción de la nicotina cuando se fuman cigarrillos y es por eso que es necesario inhalar el humo,

lo cual no es el caso cuando se trata de pipas o de tabacos, que tienen mayor aireación.

Efectos neurofisiológicos y sobre el comportamiento

Los receptores nicotínicos fueron descubiertos en el cerebro en 1980. Antes solamente

habían sido encontrados en el sistema nervioso periférico.

Los efectos de la nicotina en diferentes niveles del cerebro son muy complejos e incluso

contradictorios, y por eso se clasifica entre las sustancias mixtas. Puede tener un efecto estimulante

similar al de los antidepresores, y a los fumadores les produce efecto placentero, pero a los no

fumadores no. La mayor parte de los fumadores reporta que el cigarrillo los relaja: hay muchas

explicaciones, pero la más probable es que pequeñas dosis de nicotina estimulen y dosis altas relajen

y los fumadores adultos las dosifican según su estado de ánimo. En lo que se refiere a en niveles de

ejecución, es claro que la abstinencia los disminuye notablemente y que el fumar mejora la ejecución

en tareas monótonas.

Hace unos 20 años se creía que quienes fumaban tenían menos probabilidades de idea sufrir

de Alzheimer, pero esa idea ha sido descartada.

El síndrome de abstinencia del tabaquismo está asociado a una disminución del ritmo cardíaco

y a un incremento de los deseos de comer, lo cual produce aumento de peso; la persona muestra

dificultades para concentrarse y es frecuente despertarse durante la noche; hay ansiedad por fumar,

agresividad y depresión, nerviosismo, mareos, dolores de cabeza, temblores y náuseas. Por todo esto

muchos consideran que es uno de los comportamientos más difíciles de modificar en forma

permanente.

El célebre escritor estadounidense Mark Twain decía: “Dejar de fumar es muy fácil! Yo lo he

hecho más de 20 veces!

Efectos perjudiciales

Principales enfermedades relacionadas con fumar

Enfermedad cardíaca: por la combinación de nicotina y monóxido de carbono, se aumenta el

trabajo del corazón y el CO reduce la cantidad de oxígeno en la sangre

Enfermedad pulmonar: se deposita ceniza y alquitrán en los sitios por donde debe pasar el oxígeno; se reduce la capacidad de limpieza de las cilia y de los fagocitos.

Cáncer: Se conoce la relación de fumar con cáncer en la boca, los pulmones y la vejiga; el mecanismo por el cual se produce no es completamente conocido.

Fertilidad: las mujeres que fuman más de 20 cigarrillos diarios tienen entre 1.7 y 3.2 veces más posibilidades de ser infértiles que las no fumadoras, aun cuando el efecto parece reversible. El fumar durante el embarazo puede producir defectos de nacimiento y generalmente está asociado a bajo peso al nacer. Pipa de agua, narguilé o narguila Muchas personas creen que esta forma de fumar es inofensiva, pero están equivocadas; en la pipa de agua se mezcla tabaco con melaza, agua y frecuentemente extractos de frutas, vino, ron, o whisky, con el fin de que se produzca un humo perfumado.

Fumar un cigarrillo dura 5 minutos y produce 500 mililitros (ml) de humo

Un episodio de consumo de pipa de agua puede durar una hora o más y produce 90.000 ml de humo

Consumir diariamente equivale a fumar 10 cigarrillos al día La siguiente tabla muestra con claridad por qué puede asegurarse que la pipa de agua no es inofensiva:

Comparación Fuente: Cobb, Ward, Maziak, Shihadeh & Eissenberg
Comparación
Fuente: Cobb, Ward, Maziak, Shihadeh & Eissenberg
Elemento mg Nic o tina Pipa de Agua 2,94 Cigarrillo 1,74 Mon ó xido de
Elemento mg Nic o tina Pipa de Agua 2,94 Cigarrillo 1,74 Mon ó xido de

Elemento mg

Nic o tina

Pipa de Agua

2,94

Cigarrillo

1,74

Monóxido de

Carbono

Alquitrán

Cantidad

1,74 Mon ó xido de Carbono Alquit rán Cantidad 1,7 veces más 145 802 22,3 17,3

1,7 veces

más

145

802

22,3

17,3

6,5 veces

más

46 veces más

(2010)
(2010)
(2010)
(2010)
(2010)
(2010)
(2010)
(2010)
(2010)
(2010)
(2010)
(2010)

(2010)

El tabaco sigue siendo una de las causas de muerte prematura más importantes del mundo contemporáneo: según la Organización Mundial de la Salud, el tabaco mata cada año

a más de 7 millones de personas, de las que más de 6 millones son consumidores del producto y alrededor de 890. 000 son no fumadores expuestos al humo de tabaco ajeno. En países como Colombia ha habido una fuerte disminución del consumo de cigarrillo, mayor incluso que en varios países de la región; pero todavía hay demasiados fumadores, y se observa una cierta tendencia al incremento entre adolescentes de sexo femenino (Observatorio Colombiano de Drogas, 2016/2018).

Sustancias sintéticas, “drogas de diseño” y “trabas legales”: nuevas tendencias en el campo del consumo de drogas

El consumo de sustancias sintéticas ha sido una preocupación constante desde hace varios años, tanto para los países industrializados de Occidente (Estados Unidos, Alemania, Australia), como para los países asiáticos, en particular de Extremo Oriente (Japón, Tailandia, Myanmar) (UNODC, 2016). Sin embargo, existen grandes confusiones en el uso de los términos, especialmente en lo referente a las llamadas “drogas de diseño”. Este artículo pretende hacer algo de claridad sobre el problema, así como mostrar la situación actual de consumo de estas sustancias en el mundo y en Colombia. Sustancias sintéticas El concepto de ‘sustancias sintéticas’ se refiere a una amplia variedad de sustancias producidas en laboratorios y que son el resultado de manipulaciones moleculares específicas y relativamente sofisticadas, que implican conocimientos de química y determinados equipos, por oposición a aquellas como la marihuana y la cocaína, que son derivados “naturales” cuya producción no requiere, o muy pocos, conocimientos y equipos. Bajo este nombre se agrupan sustancias legales e ilegales, medicamentos y sustancias sin ninguna utilidad conocida. Se podrían agrupar en las siguientes categorías:

1. Depresores del sistema nervioso central :

a. Opiáceos y opioides: incluye a la heroína, que es morfina con dos moléculas de acetil, y la metadona, entre otros; sobre estas sustancias hay una abundante literatura, por lo que no serán centrales en este artículo.

b. Anestésicos y analgésicos como el fentanil y sus modificaciones, como el lofentanil y la llamada China White, producida en laboratorios artesanales como sustituto de la heroína en los años 80 del siglo pasado (German, Fleckenstein & Hanson, 2014); o la fenciclidina (PCP, Polvo de Ángel) y la ketamina, ambas sustancias disociativas con fuertes efectos alucinógenos que han llevado a disminuir sustancialmente su utilización en medicina (la

ketamina, especialmente, tiene propiedades sedantes, anestésicas y analgésicas: MaKim, 2007). En Colombia no es fácil conseguir estas sustancias, por lo que su uso se encuentra limitado (aun cuando no exclusivamente) a personal de salud.

2. Alucinógenos: hay una inmensa variedad de productos emparentados con los alucinógenos naturales como el LSD, la mescalina o la psilocibina; en Colombia no constituyen un problema epidemiológicamente importante, y su uso está limitado a ciertas capas sociales, por lo que no serán tampoco el foco de este trabajo.

3. Estimulantes. Derivados de tipo anfetamínico: son todas aquellas sustancias que o bien tienen

una estructura molecular semejante a las anfetaminas, como el llamado popularmente “Ice” o “Crystal meth”, que es metanfetamina, o son químicamente muy diferentes pero tienen efectos similares sobre el sistema nervioso central, como las “sales de baño” (que ni son sales ni son de baño) o catinonas sintéticas. Estas serán las sustancias que analizaremos en las páginas siguientes porque son y han sido objeto de un amplio comercio por Internet en los últimos años. Consumo de sustancias sintéticas en el mundo y en Colombia Según el World Drug Report de Naciones Unidas (Informe mundial sobre drogas) (UNODC, 2016), en el año 2014 hubo 37,5 millones de usuarios de estimulantes de tipo anfetamínico (ETA) y 19,4 de éxtasis (aun cuando bajo este nombre se venden muchas sustancias, incluidas catinonas). Las ETA son las segundas sustancias más consumidas en el mundo después del cannabis. En América, el problema es particularmente agudo en Estados Unidos y Canadá; pero globalmente el problema es más grande en el sur y oriente de Asia. Según el Informe sobre mercados de drogas en la Unión Europea 2016 (Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, 2016), de los 24.000 millones de euros que gastan los habitantes de la Unión Europea en drogas ilegales, el 10%, es decir, alrededor de 2.470 millones corresponden al mercado de estimulantes sintéticos tales como anfetaminas, metanfetaminas y MDMA, cuyo porcentaje de usuarios entre 15 y 65 años de edad, llega al 1.6% para las dos primeras y a 2,5% para MDMA. A esto se suman las “Nuevas Sustancias Psicotrópicas” (NSP), que vienen en aumento desde el año 2015, momento en el que se estimaban 100 sustancias nuevas y en tan solo un año, la cifra se elevó a 560. Con el incremento de la disponibilidad de estas sustancias, a través del acceso a mercados legales o ilegales, ya sea por internet o por rutas tradicionales, se han aumentado los daños y las lesiones por el consumo de estas drogas no tradicionales. De acuerdo con el II Estudio epidemiológico andino sobre consumo de drogas en población universitaria 2012 (Comunidad Andina, Proyecto PRADICAN y Unión Europea, 2013), realizado en población universitaria de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, la prevalencia de último año de cualquier

droga ilícita fue 4,6%, 16,6%, 10,1% y 5,6% respectivamente, sin embargo, de estas sustancias, las prevalencias de consumo de anfetaminas están en un rango del 0,2% al 0,9%, con un promedio de 0,5%, sin variaciones significativas con respecto al mismo estudio llevado a cabo en el 2009, cuya prevalencia era de 0,4%. El uso de alguna vez en la vida pasó de 1,9% a 2,1% en el año 2012. Si bien algunos estimulantes como el MDMA y las anfetaminas tuvieron algunas variaciones en su prevalencia de vida (1,4% a 1,6% para MDMA y 0,7% a 0,5% para anfetaminas), hubo un aumento estadísticamente significativo en el uso de metanfetaminas (0,2% en 2009 a 0,5% en 2012). Por otro lado, las edades de inicio de los estimulantes de tipo anfetamínico en el estudio de 2012 oscilaron entre los 18 y 19 años, tardías en comparación con otras sustancias psicoactivas ilícitas. En ninguno de los estudios consultados se encuentras datos sobre prevalencias de consumo de catinonas, probablemente porque no se conocen. En la reunión de la OEA en Cartagena de Indias (Colombia) en 2012, se identificaron cuatro escenarios posibles para enfrentar el problema de las drogas; solo uno de ellos se refería a las sustancias sintéticas, subrayando la importancia de promover estándares compartidos más exigentes

a la hora de controlar la producción y el consumo de dichas sustancias. El Observatorio Colombiano de Drogas (OCD, 2015) ha llamado la atención sobre la aparición de una gran variedad de sustancias en los últimos años, entre las que sobresalen el Popper, el Dick, la ketamina y el PMMM (p.metoximetanfetamina), este último muy tóxico y mortal incluso en dosis bajas; el DOC y el DOI, sustitutos del LSD y presentes en muestras de éxtasis, sobre las que no se sabe casi nada; y las catinonas, conocidas como ‘Flakka’, de las que se señala su capacidad de inducir psicosis (OCD, 2015).

Las drogas de diseño Como es bien sabido, los Estados Unidos y las Naciones Unidas promovieron desde 1970 una clasificación de las sustancias que van desde I (muy peligrosas por tener alta capacidad de producir dependencia y muy poca o ninguna utilidad médica), hasta V (buen uso médico y bajo nivel de peligro). Aun cuando tal clasificación tiene cierto respaldo científico, no hay duda de que hay inclusiones asociadas a otros motivos (políticos o ideológicos), y un buen ejemplo es la marihuana, que fue

clasificada, y sigue allí, en el nivel I. En ese contexto, el concepto de “drogas de diseño” fue introducido en los años ochenta del siglo pasado para referirse a sustancias que producían efectos similares a ciertas sustancias prohibidas, pero escapaban a las regulaciones porque se habían introducido modificaciones en su estructura molecular (Henderson, 1988). De esta manera, se incluyeron bajo este nombre sustancias como el GHB (gamahidroxibutirato), el Popper (nitrito de amilo), el éxtasis (MDMA

o 3,4 metilendeoximetanfetamina), las catinonas (mefedrona, metilona y MDPV), y las feniletilaminas

(Fernández y Lizasoain, 2003); pero en realidad ninguna de esas sustancias fue “inventada” recientemente: el GHB, que es un metabolito natural del neurotransmisor GABA, fue aislado en 1960 por el francés Henri Laborit, y tuvo diversos usos en medicina, incluido el de suplemento alimentario (McKim, 2007); el nitrito de amilo era utilizado ya en 1870 para el tratamiento de la angina de pecho; el MDMA fue sintetizado y patentado por Merck en 1912, pero no se le encontró ninguna utilidad, hasta que los trabajos del eminente investigador Alexander Shulgin lo popularizaron en los años sesenta y setenta del siglo pasado (Alexander Shulgin Research Institute, 2017); las catinonas son conocidas desde antes de 1930 (German et al., 2013); y las feniletilaminas son alcaloides naturales, producidas por el cerebro humano, de la familia de las anfetaminas, aun cuando también se producen artificialmente con fines recreativos, al igual que el MDMA (McKim, 2007) . En resumen, ninguna de estas sustancias debe llamarse “droga de diseño”. La gran mayoría de las verdaderas drogas de diseño (muchas de ellas creadas por el propio Shulgin en su exploración de “efectos psicodélicos”) tienen corta vida en el mercado y son, o bien alucinógenos conocidos como “ácidos”, o bien estimulantes de tipo anfetamínico. Y aun cuando en países como los Estados Unidos y Gran Bretaña tienen una enorme difusión y son causa de muertes y de serios problemas para la salud entre personas jóvenes (especialmente la metanfetamina), tal no es el caso en América Latina, pero podría haber una excepción: las llamadas “sales de baño”, asociadas a su vez a lo que podríamos llamar “trabas legales”. Las “sales de baño” y las “trabas legales” El Internet es uno de los elementos del mundo moderno que es imposible ignorar al examinar el problema de las drogas, y especialmente el de las drogas sintéticas. En este sentido, hay que mencionar que luego de que las legislaciones se hicieran mucho más estrictas, haciendo imposible que una pequeña modificación molecular permitiera que una sustancia prohibida dejara de serlo, quienes viven de promocionar el consumo de sustancias encontraron dos caminos: uno, el crear sustancias con fórmulas totalmente diferentes a las prohibidas, pero cuyos efectos son similares a éstas; y, sobre todo, el anunciar en sus publicidades que la sustancia ofrecida “no es apta para el consumo humano”. Para estas estrategias todavía no se ha encontrado un obstáculo legal apropiado, y de aquí surge el concepto de “traba legal”: lo que se ofrece (“sales de baño”, “fertilizantes”) es perfectamente reconocible por los interesados y quienes lo venden son invulnerables: si quien lo compra lo usa para fines diferentes, es exclusivamente bajo su responsabilidad. Pero ¿qué son las “sales de baño” (que como dijimos antes no son ni una cosa ni la otra) o esos “fertilizantes” (que no fertilizan nada)? En esencia, son catinonas sintéticas; el nombre proviene del kath, un arbusto de África Occidental, sobre el cual se tienen registros de uso con fines recreativos desde el siglo XII: su componente activo es la catinona, un estimulante muy parecido a las anfetaminas,

con efectos y procesos bioquímicos muy similares, y uno de cuyos elementos básicos es la pseudonorepinefrina (Glennon, Young, Martin & Dal Cason, 1995; Maruisch, Grant, Blough & Wiley, 2012; Nelson, Bryant & Aks, 2014). Aun cuando se han producido y vendido muchas a través de Internet o de tiendas “especializadas”, hay principalmente tres que se encuentran en las sales de baño, junto con las piperazinas: la mefedrona (4-metilmethcatinona); la metilona (3,4- metilendioximethcatinona) y la MDPV (3,4-metilendioxiprovalerona); todas estas sustancias se encuentran actualmente prohibidas, pero como se mencionó anteriormente sus promotores siempre encuentran la forma de esquivar las leyes y de llegar a quienes están interesados por la experiencia y el costo relativamente bajo. Se pueden aspirar por la nariz, ingerirlas o inyectarlas y todas son conocidas desde antes de 1930 (German et al., 2013), aun cuando solo hasta este siglo, y especialmente después de 2009, se les encontró una utilidad recreativa. Todas ellas se encuentran más cerca de la metanfetamina que de las anfetaminas en términos de potencia de los efectos sobre

el

sistema nervioso (Gibbons & Zloh, 2010). Las catinonas mefedrona y metilona utilizan, al igual que otros estimulantes como la cocaína

y

las anfetaminas, los transportadores de dopamina, norepinefrina y serotonina, y liberan esas

sustancias; pero la MDPV actúa en realidad como un potente bloqueador de los transmisores de dopamina y norepinefrina (Baumann et al., 2013). Entre los principales efectos de las catinonas sintéticas están, en dosis bajas, euforia y un estado de alerta; como consecuencia de uso crónico se encuentran paranoia, alucinaciones, delirios y heridas auto-infligidas; ataxia, convulsiones e incremento de la actividad exploratoria; síntomas simpaticomiméticos neurológicos y cardiovasculares (Baumann, Partilla & Lehner, 2013; Davis, 2012; German et al., 2013; Gregg & Rawls, 2014; Maruisch et al., 2012; Nelson, Bryant & Aks, 2014); y un número importante de muertes reportadas especialmente en el Reino Unido y en Estados Unidos, asociadas a excesiva transmisión dopaminérgica (Gibbons & Zloh, 2010; Baumann et al., 2013). Sustancias de reciente aparición

Existe en Colombia un mercado de nuevas drogas sintéticas de las cuales aún hay poca información. De acuerdo con el sistema de alertas tempranas, coordinado por el Observatorio de

Drogas de Colombia en

(www.observatoriocolombianodedrogas.gov.co) , las drogas de reciente aparición son:

2017

su

último

informe

del

año

4-APB y 6- APB Estas sustancias son isómeros, es decir, que su estructura molecular es muy similar. Pertenecen al grupo de las fenetilaminas y, consecuentemente, se les atribuyen efectos similares a otras sustancias del mismo grupo como las anfetaminas y el éxtasis; tales efectos son evidentes entre una y dos horas después de su consumo por vía oral, y se extienden hasta por 7 horas.

Los efectos de estas sustancias incluyen náuseas, vómito, diarrea, dolor de cabeza, bruxismo, sobre-estimulación sensorial, aumento de la frecuencia cardiaca, presión sanguínea y fiebre (Dragan & Wood, 2013). Adicionalmente, aparecen algunos síntomas perceptibles como boca y ojos secos, insomnio, sensibilidad a la luz y espasmos en manos y pies, con síntomas psicológicos como alucinaciones visuales y auditivas, depresión, ansiedad, ataques de pánico, paranoia severa y psicosis (Nugteren-van Lonkhuyzen, van Riel, Brunt, & Hondebrink, 2015). Butilona, dibutilona, dimetilona y N-etilpentilona Estas sustancias pertenecen al grupo de las catinonas sintéticas y, debido a la escasa información disponible, sus efectos específicos se asocian con los de sustancias del mismo grupo. Igualmente, sus efectos alucinógenos son similares a los del extasis y las anfetaminas. Generalmente actúan como estimulantes del sistema nervioso central y pueden aumentar la percepción sensorial, la desinhibición y excitación sexual. No obstante, su potencial es generalmente menor que el de sus análogos anfetamínicos por su menor habilidad para atravesar la barrera hematoencefálica. Los efectos adversos pueden ser de tipo cardiorrespiratorio y neurológico. Así, se puede presentar taquicardia, arritmia, hipertensión, agitación, alucinaciones, confusión, cialorrea (saliva que se desliza opor las comisuras de la boca), dilatación de la pupila y fiebre, seguido de convulsiones y falla renal. Conclusiones Las sustancias sintéticas tienen y han tenido poca importancia epidemiológica en Colombia y en general en América Latina, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, el Reino Unido y algunos países asiáticos. Sin embargo, esa situación puede verse modificada, especialmente en lo que se refiere a las catinonas, ampliamente distribuidas por Internet como “sales de baño” y en un contexto de “trabas legales”. Las autoridades latinoamericanas deberán seguir con cuidado lo que ocurre con estas sustancias, pues su relativo bajo costo y su accesibilidad a través de Internet hacen mucho más difíciles los controles, especialmente en lo referente a menores de edad; la sugerencia de la OEA de tener estándares compartidos más exigentes es de la mayor relevancia. Se señala que el término “drogas de diseño” ha sido utilizado inapropiadamente en la mayoría de los casos.

Alexander

Shulgin

Research

Institute

Referencias

(2017).

Recuperado

el

11

de

enero

de

2019,

de

Baumann, M.H., Partilla, J.S. & Lehner, K.R. (2013). Psychoactive ‘‘bath salts’’: Not so soothing. European Journal of Pharmacology, 698, 1-5.

Comunidad Andina, Proyecto PRADICAN & Unión Europea (2013). II Estudio epidemiológico andino sobre consumo de drogas en población universitaria 2012. Lima, Perú: Secretaría General de la CAN.

Davis, G.G. (2012) Drug Abuse: Newly-Emerging Drugs and Trends. Clinics in Laboratory Medicine, 32,

407-414.

Dragan, P. I., & Wood, D. M. (2013). Novel Psychoative Substances. Elsevire.

Fernández, P.L. & Lizasoain, I. (2003). Características farmacológicas de las drogas recreativas (MDMA y otras anfetaminas, Ketamina, GHB, LSD y otros alucinógenos). Adicciones, Suplemento 2, p.

51-75.

German, C.I., Fleckenstein, A.E. & Hanson, G.R. (2014). Bath salts and synthetic cathinones: an emerging designer drug phenomenon. Life Sciences, 97, 2-8.

Gibbons, S. & Zloh, M. (2010). An analysis of the “legal high” mephedrone. Biorganic and Medicinal Chemistry Letters, 20, 4135-4139.

Glennon, R.A., Young, R. , Martin, B.R. & Dal Cason, T. (1995). Methcathinone (“Cat”):An Enantiomeric Potency Comparison. Pharmacology, Biochemistry and Behavior, 50, (4), 601-606.

Gregg, R.A. & Rawls, S.M. (2014). Behavioral pharmacology of designer cathinones: A review of the preclinical literature. Life Sciences, 97, 27-30.

Henderson, G.I. (1988). Designer drugs: past history and future prospects. Forensic Science, 30, 569-

575.

Maruisch, J.A, Grant, K.R., Blough, J. & Wiley, J.L. (2012). Effects of synthetic cathinones contained in ‘‘bath salts’’ on motor behavior and a functional observational battery in mice. Neurotoxicology, 33, 1305-1313.

McKim, W.A. & Hancock, S. (2012) (7 th ed.) Drugs and behavior. Upper Saddle River, NJ, USA: Prentice Hall.

Nelson, M.E., Bryant, S.M.

132.

& Aks, D.O. (2014). Emerging drugs of abuse. Disease-a-month, 60, 110-

Nugteren-van Lonkhuyzen, J. J., van Riel, A. J., Brunt, T. M., & Hondebrink, L. (2015). Pharmacokinetics, pharmacodynamics and toxicology of new psychoactive substances (NPS): 2C-B, 4- fluoroamphetamine and benzofurans. Drug and Alcohol Dependence.

Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (2016). Informe sobre mercados de drogas en la Unión Europea 2016. Luxemburgo: Oficina de publicaciones de la Unión Europea.

OCD (2015). Nuevas SPA detectadas en Colombia. Bogotá, Colombia: OCD, Ministerio de Justicia y del Derecho. Recuperado en abril de 2017, www.odc.gov.co .

OEA (2012). Escenarios para el problema de drogas en las Américas 2013-2025. Recuperado el 12 de septiembre de 2014, de http://www.infocoponline.es/pdf/InformedeEscenarios.pdf

UNODC (2016). Drugs World Report. Vienna, Austria: UNODC.

BIBLIOGRAFÍA

Los principales textos consultados para la elaboración de este capítulo fueron:

Maisto, S.A., Galizio, M. & Connors, G.J. (2017) (8ª ed.). Drug use and abuse. Cengage.

Boston, MA,. USA:

McKim, W.A. & Hancock, S. (2012) (7 th ed.) Drugs and behavior. Upper Saddle River, NJ, USA:

Prentice Hall.

Pérez, A. (1987). Cocaína: surgimiento y evolución de un mito. Bogotá: Catálogo Científico.

Pérez, A. (1994). Sustancias psicoactivas: historia del consumo en Colombia. Bogotá: Editorial Presencia.

Pérez, A. (2014). Alcohol. Bogotá: Corporación Nuevos Rumbos.

Pérez, A., Mejía, J., Reyes, M.F. & Cardozo, F. Consumo de alcohol en menores de edad en Colombia: 2015. Bofotá, Colombia: Corporación Nuevos Rumbos.

Philips, R. (2014). Alcohol: a history. Chapel Hill, USA: The University of North Carolina Press.

Weinberg, B.A. & Bealer, B.K. (2002/2012). El mundo de la cafeína: la ciencia y la cultura en torno a la droga más popular del mundo. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.