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Canon de la Biblia

Prof. Marcos A. Morales


Etimología

El nombre deriva del término griego biblion, que significa libros,


colección de libros. A su vez, Biblion tiene su raíz en Byblos, antiguo
puerto fenicio cuya mercancía principal era el papiro egipcio

Definición
Recopilación de escritos que judíos y cristianos consideran
inspirados por Dios. También se la llama «Sagrada Escritura»
La Biblia Griega (Canon de Alejandría)

Es la traducción de la Biblia hebrea al griego del sigloII adC,


corregida (para adaptar expresiones hebreas sin equivalente en
griego) y aumentada: se incluyeron libros que se leían en sinagogas
de Alejandría, los denominados libros deuterocanónicos. Algunos
libros no fueron traducidos, sino escritos directamente en griego
(Sabiduría y el segundo libro de Macabeos). Se clasifica en:

1. Legislación e historia
2. Poetas y profetas

Esta traducción se finalizó hacia el año 150 adC. Ver también Biblia de
los Setenta.
La Biblia Hebrea (Canon de Palestina)

La mayor parte del Antiguo Testamento se escribió en hebreo, excepto


unas pocas páginas, que se escribieron en arameo, y algunos libros (los
deuterocanónicos) que se escribieron en griego en las comunidades
judías de Alejandría. Un grupo de rabinos que habían conseguido
escapar del asedio de Jerusalén en el año 70 fundaron hacia el año 90
una escuela en Yamnia. Decidieron recopilar y ordenar los libros que
consideraban inspirados, tarea que finalizaron en el siglo II de nuestra
era. Sólo aceptaron los que habían sido escritos en hebreo, excluyendo
los deuterocanónicos. Estos libros se denominan protocanónicos y se
dividen según el siguiente esquema:

1.La ley
2.Los profetas
3.Los escritos
El hebreo sólo se escribe con consonantes. El lector añade las
vocales según el contexto en que se encuentre la palabra leída. En el
siglo VII, unos maestros judíos, llamados masoretas, añadieron las
vocales con un sistema de puntos situados debajo o encima de las
consonantes. Este texto ha recibido el nombre de texto masorético.
Una gran parte de judíos no aceptan los libros deuterocanónicos del
Canon Griego como inspirados, y siguen el Canon de Palestina.
La Biblia Católica

Los cristianos añaden el Nuevo Testamento a la Biblia Griega (o


Biblia de los Setenta). Clasificación:

1.Antiguo Testamento
1.Pentateuco
2.Libros históricos
3.Libros poéticos y sapienciales
4.Libros proféticos

2.Nuevo Testamento
1.Evangelios
2.Hechos de los Apóstoles y cartas de san Pablo
3.Cartas católicas y Apocalipsis
Los textos griegos del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento
proceden de copias manuscritas. La más antiguas encontradas hasta
hoy están escritas sobre papiro y casi todas pertenecen al siglo III.
Las más completas que se han encontrado son del siglo IV y siglo V.

Los cristianos católicos mantienen como parte del Antiguo Testamento


los libros deuterocanónicos (pertenecientes a la Biblia de los Setenta),
que algunos grupos de judíos y de cristianos protestantes no consideran
inspirados por Dios. El canon católico quedó fijado definitivamente en el
concilio de Trento (1504).
Los primeros textos impresos, en arameo, hebreo y griego, los realizaron
en su mayor parte traductores protestantes. Se denominan "ediciones
críticas" por su gran labor bibliográfica. Las actuales traducciones a los
diversos idiomas modernos se basan en estas ediciones críticas.
La Biblia protestante

En el siglo V, San Jeremías tradujo la Biblia al latín, tomando como


original el Canon Hebreo. Por lo tanto, no incluyó en su traducción los
libros deuterocanónicos del Canon Griego.
Durante la Reforma luterana del siglo XVI, los protestantes prefirieron la
versión de san Jerónimo, rechazando el canon recientemente aceptado en
el concilio de Trento. Inicialmente añadieron al final de sus biblias los
libros deuterocanónicos, que denominaron apócrifos, que acabaron
retirando en el siglo XIX.
Escritos protocanónicos: son aquellos que se aceptan sin
discusión por todos, es decir, tanto por los judíos, como por cada una
de las Iglesias cristianas.
Escritos deuterocanónicos: los que son discutidos y entraron al
canon en una segunda etapa: 7 libros del AT que son Tobías, Judit,
1 y 2 de los Macabeos, Baruc, Sirásides (o Eclesiástico),
Sabiduría y algunas partes de Daniel y Ester, y 7 libros del NT
que son, Hebreos, Santiago, 2 de Pedro, 2 y 3 de Juan, Judas y
Apocalipsis.
El canon cristiano del Antiguo Testamento.

El Nuevo Testamento considera la tradición hebrea como palabra de


Dios, lo que se nota en el uso de más de 300 citas del Antiguo
Testamento. Pero estas referencias no abarcan la totalidad de los
textos del AT, hay una selección. Este hecho nos hace pensar en cuál
es el canon del AT usado por los cristianos. Del AT existen dos
cánones, el alejandrino o largo y el palestinense o corto. Esta
distinción depende del uso del TM o de la versión de los LXX. Parece
que en el NT parece haber una inclinación hacia los LXX, sin
desechar citaciones que tienen su origen en el TM. A principios del
cristianismo algunos autores se inclinaban indistintamente por uno u
otro. Fue el Concilio de Trento (1545) quien despejó la incógnita en
beneficio del canon largo.
Texto Masorético: resultado de la labor de los masoretas (750-1000 dC), judíos dedicados a recoger la
tradición por ellos recibida hasta en el más mínimo detalle de ortografía, etc. No representa variantes
de mención en relación al texto utilizado por Jerónimo y sí algunas en relación a la traducción de los
LXX.
Las cuatros tradiciones en el Pentateuco
Estudiando la Torah, los especialistas han llegado a identificar cuatro
"fuentes", o más exactamente cuatro "tradiciones" literarias principales
cuyos textos se entrecruzan como cuatro hilos de diferentes colores para
formar el tejido de la Ley.

Sin embargo, no podemos esperar encontrar un tejido uniforme. Las


cuatro tradiciones, al cabo de una transmisión oral que duró mucho
tiempo, fueron fijadas por escrito en lugares diversos y en fechas
escalonadas en el tiempo. Ha resultado de ello un mosaico irregular en el
plano literario, pero sólida y decididamente orientado en el plano
religioso: el de la revelación que Dios hace de sí mismo a los hombres a
lo largo de la historia del pueblo elegido.
Las diversas tradiciones literarias se reconocen por particularidades de
vocabulario, de expresión y de estilo. Las cuatro tradiciones principales
son las llamadas Yavista, Elohista, Deuteronómica y Sacerdotal, que se
suelen designar con la sigla de su inicial: J, E, D y P (del alemán
"Priester", "preste" o "sacerdote").

1.TRADICIÓN YAVISTA. Es la de los juglares o narradores


populares que saben transmitir, partiendo de anécdotas coloreadas,
un mensaje a menudo muy profundo. El sentido de la trascendencia
de Dios se conjuga en ella maravillosamente con un lenguaje familiar
que no se retrae de hacer actuar a Dios como un hombre. Ejemplos
de esto serían las narraciones que encontramos en Ex. 3-4; Ex. 34, 1-
28; Números 10, 29-36; 24, 1-25.
2.TRADICIÓN ELOHISTA. El tono general es bastante
próximo del de la tradición Javista, pero, fijada aquella en el
Reino del Norte (más expuesto a las influencias paganas que
Jerusalén, donde se puso por escrito la tradición Yavista), es más
severa y menos sugestiva. El afán de respetar la trascendencia de
Dios se afirma en ella evitando toda expresión que pudiera
hacerlo imaginar bajo forma humana (y de este modo
aproximarlo a los ídolos). Léase, por ejemplo, el texto del
Decálogo en Éxodo 20 y Números 12.
3.TRADICIÓN DEUTERONOMISTA. Recibe su nombre del
hecho de que se encuentra casi toda ella contenida en el libro de
Deuteronomio. El estilo es lento, ampuloso, un poco pesado a
veces. Es el estilo de un predicador que trata de convencer y
mover a obrar, echando mano a veces, si es preciso, de la
amenaza. Leer, por ejemplo, Dt.10, 12-22.
4.EL CÓDIGO SACERDOTAL. La cuarta tradición recibe este
nombre porque contiene la mayor parte de los textos legislativos o
jurídicos. Su estilo es casi siempre seco y técnico, incluso en los
relatos (comparar Núm. 10, 1-28, que es de P., con Núm. 10, 29-
36, que es de J.). Encontramos en el conjunto de esta tradición un
interés constante por la continuidad (preocupación muy clerical)
que se manifiesta en la predilección por las listas genealógicas.
Leer, por ejemplo, Gen. 5.