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Tema 5

Partimos del concepto del objeto como medio de comunicación, para empezar
porque es portador de forma. Se puede aislar en su papel por la relación que tiene el
hombre con el resto de seres humanos. Nos permite un contacto inter-individual
insertando la cultura del regalo que significa los objetos de una forma particular y a
través de ellos se entra en contacto con otros seres humanos.
Existe una sociología del objeto en masa que invoca la idea de colección, donde la
variedad es esencial.
La producción de objetos es algo consciente que nos diferencia de los animales y por
medio de ellos el pasado se acerca al presente y vive más allá del fabricante del objeto.
Los objetos del presente se dividen en las siguientes categorías:
- Descartables: No tienen valor y pasan a formar parte del mortero sobrante.
- Temporales: Su desuso puede transformarlos en mortero sobrante o bien hacer que
pasen a la siguiente categoría.
- Durables: Son aquellos que deseamos que duren el máximo tiempo posible ya que
tienen cualidades espirituales o científicas aunque hace falta un acto de voluntad
expresa para que el objeto se transforme ante la percepción del observador.

En la conciencia humana existe el tiempo que pasa y el que perdura, el primero lleva a
la idea de historia y el segundo lleva al presente eterno, que es el que aparece en los
mitos y los rituales litúrgicos.
La memoria establece relaciones con el pasado pero es frágil y necesita asideros
seguros, estos son los objetos que desafiando el tiempo anclan la memoria.

La manera en la que el hombre se relaciona con su casa es una forma de saber


como es su carácter ya que su casa es una proyección de sí mismo. En el mobiliario y su
adaptación al uso humano refleja las formas de vida y el espíritu de la época, adaptando
la casa a las necesidades de sus habitantes. Con la aparición de la burguesía en los
hogares se introducen nuevas habitaciones.
Existe un contraste entre el medio de trabajo que es plano y el hogar que debe transmitir
sensación de confort y es satisfecho especialmente por el art Nouveau. Esto es porque
no podemos encontrarnos satisfechos en un entorno que no es el nuestro puesto que el
ser propietarios de lo que nos rodea nos sirve de refugio. Desde aquí al coleccionismo
no hay más que un paso.
Coleccionar es crear un entorno para pasar la vida de la forma más placentera posible,
pero puede convertirse en una enfermedad ya que no se trata solo de la conservación de
la colección sino de su incremento y perfeccionamiento. Aquí aparece el concepto de
estimu o sensación de intimidad que crea una habitación y sus objetos refiriéndose a los
sentimientos. La intimidad se acrecienta con la conciencia del yo, es un concepto
urbano y burgués.
Lo hogareño no es ordenado, se desarrolla con la intimidad y la familia, se busca la casa
como contexto de la vida interior y la autoconciencia del yo.

El coleccionismo no es su historia ya que es previo al origen de las colecciones.


El objeto forma parte de un mundo diferente del que viene.
La cultura de coleccionar se relaciona con clasificar y ordenar, genera un marco
conceptual distinto y es el reflejo de su propietario.
Hay tres tipos de coleccionismo:
- Heredado: Su gusto viene heredado y colecciona el reflejo de esa herencia, como es el
caso del barón Thyssen.
- Verdadero: Colecciona todo lo que no corresponde a expectativas sociales, creando
un nuevo gusto. A través de lo que selecciona aspira a ser diferente y referente.
- Outsider: Atenta contra las normas, busca ser pionero y experimental poniendo en
evidencia lo establecido.

El fin de coleccionar es la propiedad para tener el control sobre la existencia de


los objetos y el lugar que ocupan.
En Occidente se colecciona en base a la estética, las colecciones de arte se canonizan y
ocupan espacios reales convirtiéndose en templos de referencia. Para ello es necesario
tener un edificio y crear catálogos. Como son colecciones estéticas, se convierten en
paradigmas de la belleza, con lo cual la colección es un triunfo del individuo contra el
olvido.
El fundamento está en el concepto de propiedad empezando por la relación que
establecemos con los objetos y que se vuelven desechables cuando dejan de
satisfacernos, pero existe otra relación derivada de la posesión. La utilización del objeto
da un control práctico y de estatus social pero la función de ser poseído busca establecer
la relación como algo fuera de lo cotidiano con el concepto de propiedad que tiene el
coleccionista con los objetos, pero se deben desposeer de su función y convertirse en
objeto puro transformando su estatus a un espacio subjetivo, es entonces cuando el
objeto pasa a denominarse pieza.

El significado de la pieza lo da su poseedor y pierde su estatus solitario que


tienen los objetos funcionales. Su consecución satisface pero frustra porque el
coleccionista quiere más objetos y la colección es la forma en la que se relaciona con
ellos. El paradigma de la colección es la perfección, los objetos dejan de pertenecer a la
vida cotidiana y se integran en un discurso triunfante. Se establece una nueva forma de
relación que viene de la satisfacción de poseer y se reactiva al obtener un objeto nuevo
que es visto como un objeto amado. Esto crea una relación pasional que lleva a la
clandestinidad.
Para el coleccionista todos sus objetos son diferentes y permiten reproducir una serie
por lo que la clave es cualitativa pero la organización material es cuantitativa dado que
cada objeto ocupa en la colección un lugar determinado.
Bodillar sostiene que coleccionar es un consuelo frente a la ansiedad del mundo. Se
convierte en una compañía y es la extensión de su poseedor, su existencia depende de él
y se acomoda a sus exigencias y refleja la imagen que quiere dar de sí mismo,
invirtiendo en ella el amor que no entrega a otros seres humanos.
Cada pieza tiene recursos basados en la singularidad que les da quien los posee, la idea
de objeto único depende de él y sus peculiaridades cambian con su percepción. Pueden
otorgar singularidad en la forma que se asocian o disocian entre si formando una
integración entre los objetos y la persona.
Se pasa de la cantidad a la calidad que viene dada por el objeto único y es la esencia de
la serie, su posesión le convierte en un objeto paradigmático y cuanto más dura su
ausencia más deseado es aunque ninguna colección se comienza para ser completada
porque su finalización implica su muerte. El concepto de serie es intrínseco a la
colección, el verdadero objeto único no existe.

El coleccionista pierde el sentido del presente, se produce una alienación


histórica porque desplaza el tiempo real, es un pasatiempo sin referencias temporales. El
coleccionista trasciende el tiempo a través de sus posesiones, pero el valor o tipo de lo
que coleccione es secundario, lo importante es la relación con los objetos y el prestigio
social.
No es lo mismo acumular que coleccionar ya que esto implica clasificar, emerge con
una orientación hacia lo cultural privilegiando algunos objetos que son sacados de la
vida diaria. Ninguna colección sobrevive sin sistemática interna de funcionamiento.

La historia del coleccionismo es la forma en la que el ser humano se desarrolla


con un objeto, lo clasifica y lo hereda, así que no es producto de una acumulación. Para
esto primero es necesaria la conciencia del yo que empieza en el Renacimiento, pero la
historia del objeto empieza en el momento en el que este es fabricado. La historia de los
museos no está en el coleccionismo, otra cosa es que hallan sido depositarios de
colecciones.