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Impresiones con respecto a esta diplomatura

El mundo al alcance de un click


José Néstor Mevorás Lencinas

Si bien el siglo XX fue el de los grandes desarrollos tecnológicos, desde la llegada


de internet podemos decir que el progreso se a disparado exponencialmente. En este
sentido internet ha borrado las fronteras existentes entre los países y las disciplinas porque
pone al alcance de todos, independientemente del lugar del mundo en que uno se
encuentre, información diversa que va desde recetas de cocina hasta física cuántica,
pasando por medicina, música, etc. No existe ámbito del saber humano que no esté en
internet.
Sin embargo, en el ámbito educativo tenemos escuelas y universidades pensadas
para el siglo XIX con profesores del XX y para usuarios del nuevo Milenio. En este
sentido la educación esta perdiendo su lugar físico privilegiado y necesita abrirse a ese
espacio virtual en donde cualquier tipo de relación es posible y el futuro es el lugar de
encuentro ideal.
Si hay algo que cambió internet es la percepción del tiempo y del espacio y,
llevando esto al ámbito de la educación, podemos advertir que los tiempos y los espacios
en que se realiza la acción de “educar” y de “estudiar” han cambiado. El lugar para
estudiar puede ser, una confitería, el dormitorio, un parque, etc. y el tiempo madrugada,
noche, mañana o tarde; en fin los tiempos y los espacios que los usuarios de los sistemas
virtuales dispongan. Ya nadie puede (ni debe) quedar fuera del sistema educativo.
Estudiar de manera virtual permite administrar los propios tiempos y en este
sentido se revaloriza el concepto de personalización porque no tiene que atarse a los
tiempos del profesor o del grupo sino que cada uno puede aprender a su ritmo, leer las
veces que sea necesario, escuchar la explicación del profesor varias veces o alternativas
diferentes en otros profesores que expliquen el mismo tema, etc.
La educación virtual pone prácticamente todo al alcance de todos. Pero no todo lo
que se consume es bueno. En este sentido es necesario que todo ofrecimiento se realice
manteniendo una ética clara para que las experiencias educativas de los usuarios sean
positivas, pero por sobre todas las cosas, para que las instituciones que ofrecen este tipo
de formación adquieran mayor prestigio, “auyentando el fantasma de la baja de calidad,
regulando la matrícula y controlando en todo momento las ofertas de cursos que con total
transparencia, como es propio en la modalidad a distancia, conservan los mismos
atributos académicos de la oferta presencial, variando sólo la modalidad”.