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ADORACION Y EL SABADO

Saludo.
Muy buenas tardes mis queridos hermanos, es para mi una alegría,
agradezco a Dios por la oportunidad que me concede, para compartir su
palabra. Gracias a esta su iglesia por acogerme y en el tiempo de
permanencia comienzo a conocerlos más.
Acompáñenme agradecer a Dios por ello y a pedir que su Santo Espíritu
influya en esta meditación. (orar)
Vamos a entonar algunos himnos. (69,77, 68)
DIOS: EL OBJETO DIGNO DE ADORACIÓN, DIOS MERECE SER ADORADO

¿Por qué adorar a Dios?


- Dios es creador y sustentador y merece de la adoración de los hombres (Gen. Cap 1) …
adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

“El Dios vivo merece nuestro pensamiento, nuestra alabanza, nuestra adoración como Creador
del mundo, como Creador del hombre. Debemos alabar a Dios porque fuimos maravillosamente
hechos”. Joyas de los testimonios 3:262.

El hombre: el sujeto que adora

Elena G. de White dice que el servicio y la adoración debieran realizarse con alegría y placer.

Porque la tristeza, cansancio. O mal humor. Mis problemas los dejaba en casa.

“Aquello que se hace para la gloria de Dios debe hacerse con alegría, con cánticos de alabanza
y acción de gracias, no con tristeza y semblante adusto... Debiera ser un placer adorar al Señor
y participar en su obra... El quiere que quienes van a adorarlo puedan llevarse preciosos
pensamientos de su cuidado y amor, para que estén siempre contentos en sus ocupaciones
diarias y tengan gracia para conducirse honesta y fielmente en todas las cosas”.

Alza tus ojos, 36.

La salvación: motivación y habilitación

La adoración surge como respuesta a la salvación.

El hombre responde en amor y adoración agradecida por la obra salvadora de Dios. El ministerio
de curación, 402.

La adoración: Dios define la adoración como “amor”:


(1 Juan 4:19) “Nosotros amamos a Dios porque él nos amó primero.”
Él vió a su Hijo morir en la cruz, para redimir nuestras almas y comprar nuestra
salvación.
Él dio todo por nosotros.
ÉL MERECE NUESTRA ADORACIÓN.
Deuteronomio 6:5, Dice “Ama al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu
alma y con todas tus fuerzas”.

"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas
tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo." Luc. 10:
27
Amar es un verbo, una palabra que denota acción.
Requiere hacer algo, no tan solo asistir a la iglesia, escuchar un sermón,
cantar himnos, o dar dinero.
Adoramos verdaderamente a Dios cuando lo amamos y honrado a Dios.
Es amar a Dios de todas las formas posibles en que un ser humano puede
amar.
Se puede adorar a Dios sin amarlo?, temor. Miedo.
Con todo nuestro corazón: nuestras emociones y sentidos. – estamos y no
(de labios me honra..)
Con toda nuestra alma: la fuente misma de la vida, aquello que da vida a
nuestros cuerpos, nuestra esencia. La adoración implica un amor
apasionado por Dios.
Con toda nuestra mente: Nosotros no debemos tener en nuestra mente
pensamientos, canciones, películas o programas de televisión, que sean
impuros. (lea Salmo 101:3 “No pondré delante de mis ojos cosa injusta.
Aborrezco la obra de los que se desvían; Ninguno de ellos se acercará a mí.”)
Debemos pensar sobre nuestra fe, estudiar la palabra de Dios, participar
intelectualmente en la adoración de Dios.”

Con todas nuestras fuerzas: Amamos a Dios con nuestras acciones, no tan
solo los sábados. Dios desea que seamos adoradores, todos los días.
La adoración no se trata ni se enfoca en nosotros; es amar a Dios, cada
momento de cada día.
Usted puede pasar todo un día con Él; hablándole y pensando en Él.
Pídale lo que usted necesite y agradézcale por lo que Él le da. Pase un día
con Jesús. Ámele. Adórele. Este es el primer mandamiento del día.
La adoración no es una actuación, no es un espectáculo,
La adoración nos provee el poder para servir a Dios. Si usted quiere el poder
de Dios para su vida, usted debe adorarle diariamente.
SABADO. Porqué?

No se malgasten en cama las preciosas horas del sábado. El sábado de


mañana, la familia debe levantarse temprano. Si se levantan tarde, hay
confusión y apresuramiento en los preparativos para el desayuno y la
escuela sabática. Hay apresuramiento, roces e impaciencia. Así entran en el
hogar sentimientos profanos. El sábado, así profanado, produce cansancio,
y en vez de amarse su venida, se la teme (Joyas de los Testimonios, tomo 3,
pág. 23).
Los padres y las madres debieran convertir en una regla que sus hijos
asistan al culto de la iglesia durante el sábado, y debieran reforzar esa regla
con su propio ejemplo. Nuestro deber es guiar a nuestros hijos y a nuestra
casa tras de nosotros, como lo hizo Abrahán. Tanto por ejemplo como por
precepto, debiéramos impresionar en ellos la importancia de las
enseñanzas religiosas. Todos los que han formulado los votos bautismales
se han consagrado solemnemente al servicio de Dios. Están bajo la
obligación de un pacto donde puedan obtener todos los incentivos posibles
y el ánimo para la vida cristiana (Review and Herald, 13-6-882)
Pero mientras damos culto a Dios, no hemos de considerar esto como una
tarea penosa. El sábado del Señor ha de ser hecho una bendición para
nosotros y para nuestros hijos. Ellos han de considerar el sábado como un
día de delicia, un día que ha santificado Dios, y así lo considerarán si son
debidamente instruidos (Manuscrito 3, 1879).
Los padres pueden llevar a sus hijos al aire libre para contemplar a Dios en
la naturaleza. Pueden señalar a las flores en capullo y a los capullos abiertos,
los elevados árboles y las bellas briznas de hierba, y enseñar que Dios hizo
todas estas cosas en seis días y descansó en el séptimo día y lo bendijo. En
esa forma, los padres pueden dedicarse con afán a instruir a sus hijos, de
modo que cuando ellos contemplen las cosas de la naturaleza, recuerden al
gran Creador de todas ellas. Sus pensamientos serán elevados al Dios de la
naturaleza, llevados a la creación de nuestro mundo cuando se
establecieron los fundamentos del sábado y todos los hijos de Dios
clamaron de gozo. Tales son las lecciones que han de impresionarse en la
mente de nuestros hijos.

No hemos de enseñar a nuestros hijos que no deben ser felices durante el


sábado, que es un error salir a dar un paseo al aire libre. Oh, no. Cristo
condujo a sus discípulos a la orilla del lago durante el sábado y les enseñó.
Sus sermones sabáticos no siempre fueron predicados entre cuatro paredes
(Manuscrito 3, 1879).