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Gerhard Lohfink en el parágrafo cuatro (§4) capítulo 2 en su libro Ahora entiendo la biblia nos

habla de la expresión Sitz im Leben. Esta expresión es utilizada por el exegeta Herman Gunter
(especialista en antiguo testamento) para hablar del contexto circunstancial y vivencial de los
géneros literarios; dicho de otro modo, cada género literario tiene un Sitz im Leben a saber, un
contexto histórico- existencial. Esto implica que los textos bíblicos (en tanto libros de la
antigüedad) deben revisarse desde su propio Sitz im Leben y para esto debemos “desprendernos en
lo posible de nuestras experiencias y de nuestra idiosincrasia” (p. 60). Así, nosotros tenemos
nuestro propio Sitz im Leben. Si los textos de la biblia (como cualquier otro libro antiguo) se
interpreta desde nuestros Sitz im Leben se caerá en un anacronismo que desvirtúa el verdadero
contenido de lo que quiere mostrar el texto.
Para entender con detalle la importancia del Sitz im Leben, Lohfink explica varios ejemplos tanto
bíblicos como de literatura. Por ejemplo, para entender la mayoría de los salmos o himnos, Lohfink
nos numera algunos aspectos del Sitz im Leben con el que se deben entender los mismos. Primero,
quien exhorta a la alabanza divina casi nunca es el individuo sino la comunidad. Segundo, los
himnos no sólo se recitan, sino que deben ser cantados. Tercero, el himno está acompañado por
instrumentos musicales. Cuarto, los himnos no se cantaban en cualquier lugar, sino en el templo.
Estos cuatro puntos son clave para entender que los himnos se ubican, de acuerdo con su Sitz im
Leben, en el culto del templo o el santuario. Siguiendo el ejemplo de Sitz im Leben, Lohfink muestra
estos aspectos en el salmo 7 “Yahveh, Dios mío, a ti me acojo, sálvame de todos mis perseguidores,
líbrame; ¡que no arrebate como un león mi vida el que desgarra, sin que nadie libre!". Esta plegaria
tiene lugar en un procedimiento judicial llevado a un sacerdote cuando un juez ordinario no podía
resolver el caso; en el santuario el sacerdote dictaba el juicio final. El acusado oraba a Dios
suplicando justicia y su propia inocencia. Es así dónde Sitz im Leben de este y la mayoría de los
salmos no pueden ser comprendidos sin tener en cuenta su lugar (el templo) y hecho cultural
(juicio) que es determinante para entender a profundidad su contenido(mensaje).
Lohfink utiliza el ejemplo de la literatura medieval que tal vez tiene un lenguaje más cercano pero
que tiene un Sitz im Leben que marca la diferencia con nuestro Sitz im Leben actual. “Eres mía, soy
tuyo: de uno has de ser ciertamente. Encerrada estás en mi corazón, se ha perdido la llave: dentro
para siempre has de quedar”. La anterior es una trova que desde nuestro Sitz im Leben podría ser
la poesía que un amante compone a su amada. Sin embargo, esta trova se compuso para ser
declamada en publico en una fiesta palaciega, dónde los poetas competían recitando a una señora
que podría estar casada y su esposo asistir sin problema a la fiesta.
Una de las características del Sitz im Leben es que puede desaparecer como han desaparecido la
época de los caballeros feudales, la tragedia griega, entre otros que ya hacen parte de la antigüedad.
Sin embargo, hay Sitz im Leben como la trova que hasta nuestros días mantiene gran parte de su
origen desde la poesía. Otros géneros literarios como el cuento se han mantenido, pero han
cambiado su Sitz im Leben como el cuento que ya no se mantiene como acto de la abuela oral al
contar sus historias sino como texto que está hecho para públicos específicos. Así, cuando el
sacerdote dice el salmo 122 “¡Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor!” no está
haciendo el acto de peregrinación que tenían los israelitas cuando estaban peregrinando al templo
de Jerusalén, ha resignificado su su Sitz im Leben original para convertirla en plegaria eucarisica.