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La configuración espacial de la

modernidad capitalista y la
colonialidad: la ciudad moderna
Diego Camilo Marca Quezada1

Resumen

Partimos del fundamento de la Colonialidad, la modernidad. Entendiéndolo como


el proceso civilizatorio que la razón europea consolidó como único valedero y,
sobre el que se fundamentaron los procesos de colonización. Es, en otras palabras,
“la producción histórica y cultural de la subjetividad burguesa europea”, que
implicó la negación de otras razones.

La modernidad guarda una estrecha relación con el capitalismo; ambas, como dos
caras de una misma moneda, han transformado la concepción del tiempo y espacio.
Desde este enfoque la ciudad moderna deja de ser el espacio solamente simbólico
en que se desarrollan las identidades; o el espacio jurídico-administrativo de una
determinada población. La ciudad-moderna resulta el punto de vista espacial en
que se desarrolla la existencia, pero desde una fundamentación moderna.

Por esto, los procesos de descolonización deben reconsiderar la funcionalidad


productiva que la ciudad moderna genera, además de la reconsideración de los
espacios simbólicos. Esto implica reconsiderar la producción de la concepción
espacial vinculada con la posibilidad productiva. La ciudad moderna así, es el
fundamento del ordenamiento espacial del capitalismo – en un sentido productivo
– y también del desarrollo de la subjetividad burguesa que se consolida en
desprecio del campo – en nuestro caso, del hábitat andino.

1
Estudiante egresado en Economía en la Universidad Mayor de San Andrés; estudiante de la carrera de
Sociología en la misma Universidad.
Introducción
La propuesta es analizar y repensar que significa, hoy en día, la urbanidad; es decir, la
ciudad moderna. Esto porque se presenta, actualmente, tanto como una identidad política como
la condición de una determinada relación social y económica. Esto quiere decir que la ciudad, lo
urbano, cada vez tiene mayor significancia en la vida social, economía y política en nuestra
sociedad.

Primero como identidad política: se puede notar en los análisis políticos, electorales, ya
que al ser la mayoría del padrón electoral del “área urbana” se analiza y se realizan las
propuestas, articulaciones, campañas acordes a una lógica de la urbanidad y que incluso se
realza como espacio de reivindicación política. Tenemos el caso de ayllus urbanos como un caso
emblemático de esta reivindicación, quienes, desde la identidad urbana, proponen recuperar
formas de relaciones sociales y humanas como: la solidaridad, la empatía y otros valores
relacionados al ayllu. Justamente porque estos valores y formas de relaciones se van ausentando
cada vez mas y que nos da paso a proponer la segunda problemática.

Es cada vez más frecuente la percepción de que las relaciones dentro de la ciudad son
cada vez más impersonalizadas. No solo a escala metropolitana2, como se caracteriza hoy en día
al área urbana – con una importante tendencia de crecimiento -, sino en las microescalas
barriales. Es cada vez mas frecuente el desconocimiento entre quienes comparten espacios de
habitabilidad expresándose, por ejemplo, en la desconfianza hacia los mismos vecinos. A pesar
de que el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP) implemento el programa de
“Barrios de verdad”, estas resultaron ser un encubrimiento de la realidad por medio de “´pintura
y concreto”; ya que los espacios comunes habilitados no se vuelven accesibles para los vecinos,
quienes deben pagar por el acceso, mucho menos para la niñez. Por lo tanto, no promueven
relaciones sociales y humanas entre los habitantes, sino que terminan cercando cada vez mas a
la familia de su entorno al quitarles uno de los pocos espacios de convivencia.

Lo que se intentara desarrollar es que, siendo este imaginario urbano cada vez más
presente a través del discurso de civilización y progreso, esta configuración espacial – la ciudad
moderna – tiene un vínculo tanto con el capitalismo como con la colonialidad. Ya que, aunque
con sus propias características, es un imaginario que se introdujo a partir de la colonización. Es

2
En el caso del departamento de La Paz, el área metropolitana comprende los municipios de: La Paz, El
Alto, Achocalla, Palca, Mecapaca, Viacha y Laja; según Informe del PNUD del 2015. PNUD (2015, 67)
decir, estamos hablando de un sistema económico, social y político, que se plasman en una
determinada configuración espacial.

Capital y modernidad, dos caras de una misma moneda


Comenzaremos ampliando y resaltando que es lo que estamos entendiendo por
capitalismo. A pesar de que, generalmente, se comprendió el capitalismo como una relación
social de producción de mercancías, en tanto objetos externos al ser humano para su
satisfacción; es necesario ampliar esta concepción para entender que esta forma de producción
implico un determinado ordenamiento del trabajo colectivo – no solo a nivel nacional sino
también a escala mundial – y no solamente de la producción de objetos externos al ser humanos
sino de las condiciones para que esta relación social, el capital, pueda reproducirse
continuamente.

Una de las principales condiciones de reproducción y realización del capital es, justamente
la institución del mercado. Esta como la validadora ultima del trabajo del ser humano y, del ser
humano mismo. En este sentido, la existencia solo es posible por el mercado; se subyuga su
existencia a la condición mercantil.

Pero el capitalismo de estos territorios no seria el mismo que el europeo; esperar lo


contrario era parte de la alienación de las lecturas del marxismo más dogmático; que al mismo
tiempo que negaba su condición social y económica por no parecerse a las europeas, lo hacia
también de

No resulta extraño por eso, que la delimitación del área metropolitana tenga como uno
de sus factores, entre otros, el de la consideración del mercado laboral. Habitantes de una
determinada zona, sea urbana o peri-urbana, incorporándose de alguna manera a la lógica de
producción de la ciudad y del considerarse ciudadanos al mismo tiempo.

Es así que el capitalismo no es solamente la producción de objetos, las mercancías, sino


que convierte al ser humano en mercancía; es decir, es la producción histórica de un tipo de ser
humano como condición para la existencia de esta forma social de producción. Como el ser
humano, no es mera materialidad, sino que contiene al mismo tiempo un sentido histórico de
identidad y de existencia; la producción del ser humano será a partir de una concepción
moderna, europea.

Desde esa perspectiva se articula con el proceso de colonización; la negación de sentidos


de existencia no europeos es a lo que se denomina como modernidad.
Ciudad moderna, condición espacial de existencia del
capitalismo y la colonialidad
Es importante considerar la subyugación al mercado del ser humano como una de
las condiciones de existencia del capitalismo. Es en el espacio ciudadano que es posible
esta institución, en términos laborales. Para esto es importante considerar los orígenes
históricos de esta configuración concreta.

Cuando se habla del capitalismo, no se habla de una idea abstracta ahistórica, sino
que se ha ido desarrollando y desplegando desde un tiempo y un espacio concreto. Es
decir, al hablar del capitalismo actual, se debe entender la forma concreta del
capitalismo industrial inglés.

Las tecnificaciones y aumentos de productividad que le significo a Europa


occidental los avances de la “revolución industrial” contrajo, al mismo tiempo, ciertos
requerimientos para esta realización. La disponibilidad de mano de obra barata, y la
disponibilidad de mercados para que la producción pueda realizarse como productos de
trabajo humano. Esto posibilito el gran hacinamiento posterior que se da en Europa
que, en detrimento de la producción agraria, comienza a concentrar y poner a
disposición de la industria grandes cantidades de mano de obra. Y, al mismo tiempo, de
servicios para que esta concentración de población sea habitable: la ciudad moderna e
industrial.

Pero no es casualidad que automáticamente no se haya instalado en estos


territorios primordialmente esta configuración. El capitalismo que llega acá es el
dependiente, que necesitaba de la producción/extracción de la riqueza natural para
alimentar el despliegue capital europeo. Sin embargo, como localmente también se
encontraban elites occidentales, y que en su imaginario se identifican con la racionalidad
moderna europea, en pequeñas cantidades se hace presente. Sin embargo, no es la
relación principal hasta recién finales del siglo XX.

No por eso, como se caracteriza al sistema capitalista, no seguirá con la producción


de la marginación. Pero la hará desde otra óptica, no solamente económica sino colonial.
Desde la óptica del ordenamiento territorial y de la población en la que se excluye dentro de
este espacio a “los marginados” del sistema3 - lo indio. De esta manera, junto con el proceso de
colonización y ordenamiento territorial es que se conjuga en este proceso tanto el colonialismo
y el capitalismo que, en sus dinámicas sociales y económicas se basan en la generación de sus
marginados.

Conclusiones
La ciudad es el fundamento del ordenamiento espacial del capitalismo, no es
solamente un espacio simbólico-neutro; sino que este se hace presente en desmedro de
lo no urbano; al mismo tiempo niega otras posibilidades de existencia y otras relaciones
productivas.

Por eso no se puede considerar lo urbano como una identidad política que se
reivindique para una verdadera transformación social. Incorpora dentro de su un
fundamento capitalista y colonial. Por eso un proceso de descolonización, debe
cuestionar con seriedad la configuración espacial y el imaginario de habitabilidad para
que estas dejen de ser solamente simbólicas.

3
Se puede observar esta diferenciación en el plano que se muestra de la ciudad el año 1781 del autor
Florentino olivares cuando ilustra el cerco de Tupac Katari. Donde se delimita el espacio urbano y, fuera
de la ciudad, el que corresponde a los indios.