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DIOS Y LAS FINANZAS EN LA BIBLIA (Parte 2)

Recopilado por Ritchie Pugliese / noviembre 8, 2014 / 2245

(Se recomienda leer primero la Parte 1, antes de comenzar a estudiar esta segunda
parte)

EL ORDEN FINANCIERO DIVINO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO


El Antiguo Testamento se refiere básicamente a Israel, llamada en Hechos 7:38 la iglesia
o congregación en el desierto, como una sombra de lo que vendría en el Nuevo
Testamento.

El patrón de adoración es visto en el Tabernáculo de Moisés, el de David y en el Templo


de Salomón. El patrón de la verdad redentora se ve en las Fiestas del Señor. El patrón de
las relaciones de pacto se ven en los Pactos.

Lo mismo sucede con las finanzas y el sostenimiento del ministerio del Señor y Su casa.
Este es un asunto en el cual no muchos creyentes e Iglesias han estudiado. Este es el
único sistema financiero que Dios ha ordenado, aprobado y bendecido.

El patrón de las finanzas en la Iglesia es visto en el Antiguo Testamento y ampliado en la


vida de Israel. Esos principios básicos fueron llevados posteriormente al Nuevo
Testamento.

Al estudiar el orden de Dios en Israel, encontramos que lo que ellos daban estaba dividido
en dos áreas: Diezmos y ofrendas (Malaquías 3:8).

1. Diezmos
La palabra “diezmo” significa “decimo”. Todo le pertenece al Señor. Él nos presta el 90%
para que lo utilicemos pero la décima parte le pertenece, es suyo (Levítico 27:30-33). El
diezmo no es nuestro sino para darlo al Señor. Representa los primeros frutos de nuestro
incremento.

a. Abraham fue un diezmador


El primer relato lo encontramos en Génesis 14:17-20. Abraham le dio sus diezmos a
Melquisedec en conexión con recibir el pan y el vino. Aquí aprendemos algo:
1) Abraham es el Padre de todos los que creen (Romanos 4).
2) Abraham dio los diezmos a Melquisedec, Sacerdote del Dios Altísimo.
3) Abraham dio los diezmos antes de que la Ley existiera.
4) Melquisedec le dio a Abraham la comunión del pan y el vino.
5) Melquisedec es Rey de Justicia y Rey de paz (Hebreos 7).
6) Melquisedec bendijo a Abraham del Dios Altísimo, poseedor de los cielos y la tierra.
La primera mención del diezmo se encuentra aquí en éste pasaje de Abraham con
Melquisedec, el cual es una figura del Señor.

b. Jacob fue un diezmador


El Señor dijo “Yo soy el Dios de Abraham, Isaac y Jacob”. El segundo pasaje que
encontramos sobre el diezmo lo encontramos en el relato de la vida de Jacob. Esto era en
conexión con Betel, la Casa de Dios (Génesis 28:10-22).
1) Jacob tuvo un sueño dado por Dios acerca de una escalera que bajaba desde el cielo.
2) Los ángeles de Dios subían y bajaban por la escalera.
3) El Dios de pactos confirmó las promesas hechas a Abraham a Jacob.
4) Jacob ungió la piedra de Betel, llamándola Casa de Dios.
5) Jacob hizo un voto de dar los diezmos de todo lo que recibiese al Señor.
6) Jesús interpretó que la escalera era el mismo, “hijo del hombre” (Juan 1:51).
Si leemos la historia de Jacob, veremos como Dios lo bendijo durante toda su vida.
Entonces, el voto de dar el diezmo fue hecho antes de dar la Ley.

c. Israel
Bajo el sistema de dar los diezmos, Israel hacía lo siguiente:
1) Lo primero o el diezmo del Señor (Levítico 27:30-33; Números 18:21; Nehemías 10:37)
Las 12 tribus diezmaban al Señor y esos diezmos eran dados al Sacerdote de la tribu de
los Levitas. Los levitas no tenían heredad ni tenían tierras. 11 tribus diezmaban para una
tribu. Esto fue llamado el diezmo del Señor pues era para los levitas, los ministros de la
congregación del Señor.
Si alguien utilizaba los diezmos para sí, debía pagar un recargo (Levítico 27:30).

2) El diezmo de los diezmos (Números 18:25-32)


No sólo las 12 tribus daban sus diezmos a la tribu de los sacerdotes y Levitas, sino que
esta tribu pagaba “un diezmo del diezmo”. Esto enseñaba que los ministros también
debían diezmar como el resto de la gente.
Aarón y sus hijos recibieron diezmos como una figura de los ministerios de Efesios 4:9-11.
El principio aquí sería que las Iglesias locales deberían apartar algo para los ministros
visitantes. (1 Corintios 9:7-14 con 1 Timoteo 5:17-19; Nehemías 13:10).

3) El Segundo diezmo (Deuteronomio 12:5-14, 17; 14:22-26)


Este diezmo era como un presupuesto. Era para el individuo y su casa, a fin de cubrir los
gastos en los tiempos de las Fiestas. Era para la familia y su propio desarrollo espiritual
(Deuteronomio 14:22-23).

4) El tercer diezmo (Deuteronomio 14:28, 29; 26:12-14)


Cada tres años un diezmo de lo que la persona había prosperado era dado al levita, al
extranjero, el huérfano y la viuda. Era guardado y al final de los tres años era traído y
distribuido.

5) Diezmo al gobierno (1 Samuel 18:10-22)


Cuando Israel quiso tener un rey, ellos se impusieron un nuevo diezmo. Era como un
pago de impuestos para el reino y el sostenimiento del reino (2 Reyes 23:35). La cantidad
era estipulada por el rey.
6) El diezmo de la gente (Nehemías 11:1-2)
En los tiempos de restauración de Babilonia se apartaba éste diezmo, el cual era utilizado
en la obra del Señor en Jerusalén.

2. Ofrendas
Los israelitas no solo diezmaban sino que también traían ofrendas al Señor, lo cual era
aparte de los diezmos. El secreto de todo esto era la bendición del Señor.

Si una persona no daba sus diezmos le robaba a Dios, pero por otro lado, si daba sus
diezmos pero no ofrendaba también eso desagradaba a Dios.

Las ofrendas de Israel eran:


a. Ofrendas quemadas, asadas (Levítico 1:1-3; Marcos 10:21; Lucas 19:8). Era un
símbolo de sacrificio.

b. Sacrificios de acción de gracias (2 Samuel 24:24; Lucas 2:24; 17:16; 1 Pedro 2:5-9;
Romanos 12:1-2; Hebreos 13:13-16).

c. Ofrendas (Números 18:8-29) Diezmo del diezmo.

d. Votos, o promesas condicionales (Deuteronomio 12:6, 11; Salmos 22:25; 1 Samuel


1:11; Hechos 18:18; Eclesiastés 5:4, 5).

e. Regalos (Levítico 23:38)

f. Primeros frutos (Éxodo 34:22, 26; Nehemías 10:37; Proverbios 3:9, 10; Romanos 8:23;
1 Corintios 15:20, 23).

g. Voluntaria (Levítico 23:38; Deuteronomio 16:10; Éxodo 36:1-7; 1 Crónicas 29:9-19;


Malaquías 3:8-12).
(Es interesante notar que el tabernáculo de Moisés y el templo de Salomón fueron
construidos con ofrendas voluntarias de la gente).

El sostenimiento del ministerio en el Antiguo Testamento:


• Melquisedec recibió los diezmos de Abraham (Génesis 14:18-20). Cristo es nuestro
Melquisedec, así que debemos darle los diezmos a él. Abraham fue bendecido por
hacerlo.

• La tribu sacerdotal de Levi recibían los diezmos de las 12 tribus y servían en sus tareas
ministeriales (Números 18:25-32; Nehemías 10:38-39).

• La tribu levítica también pagaba sus diezmos al Sacerdocio Aarónico o a la casa del
Sumo Sacerdote (Números 18:21-14; Hebreos 7:5).

Los diezmos eran estrictamente para el ministerio, no para otra cosa. Era un principio del
Antiguo Testamento dado por Dios. ¿Acaso puede ser menor en el Nuevo Testamento?
Los levitas tomaban diezmos de sus hermanos según la ley, pues ellos no tenían herencia
en la tierra (Números 18:20, 24; Deuteronomio 10:8, 9). Ellos eran apartados para servir
en el Tabernáculo y ministrar a las 12 tribus (Números 1-2-3; Deuteronomio 18:1-8; 2
Crónicas 15:3). Ellos debían enseñar la Ley del Señor (Deuteronomio 33:8, 10; Nehemías
10:37; 12:44; 13:5-14). A los levitas se les daban ciudades y casas para habitar. No se las
rentaban sino que se las daban (Números 35:1-8; Lucas 10:1-9; Marcos 10:28-30).
Este era el principio levítico para el sostenimiento.

El depósito
En Malaquías se nos dice que traigamos los diezmos al alfolí (Malaquías 3:8-10) ¿qué es
el alfolí y donde estaba?
Los diezmos debían ser traídos a un lugar donde su nombre fuera recordado
(Deuteronomio 12). Los israelitas traían todo al Tabernáculo. El tabernáculo de Dios es
Cristo (Juan 1:14-18; 2:20-21). Ahora la Iglesia es el templo de Dios, así que traemos los
diezmos donde él habita.

Fue durante el reinado de Ezequías que el depósito fue originado. Estaba en el templo del
Señor (2 Crónicas 31).

Este lugar fue creado para distribuir al ministerio por todos lados, no solamente para los
que ministraban en el templo. Los levitas tenían que ministrar y distribuir los diezmos
(vv.12-19). El que traía el diezmo no lo distribuía.

Los diezmos no eran racionados sino que se utilizaban en plenitud para solucionar las
necesidades del templo. El templo era utilizado como lugar de depósito para los diezmos
extras (Deuteronomio 24:4; 1 Corintios 9:9-10). El propósito era que los levitas tuvieran
alimentos para comer y poder ministrar la ley del Señor. Los diezmos eran utilizados, no
guardados bajo llave.

Entonces, los diezmos eran llevados o traídos al templo y entregado a las autoridades
espirituales.
La bendición o maldición en los diezmos (Malaquías 3:8-10)

La bendición o la maldición automáticamente seguían a los diezmos y las ofrendas dadas


al Señor. La maldición nunca viene sin causa (Proverbios 26:2). Muchas veces la
maldición viene por no diezmar, por robar a Dios.

Me imagino que luego de estudiar esto, es probable que usted diga: - ¡Menos mal que no
vivo en los tiempos del Antiguo Testamento! Lo que no nos damos cuenta es que si esta
gente daba todo lo que daban, era definitivamente porque DIOS LOS PROSPERABA Y
PROSPERABA SIN CESAR. El Señor dijo que él no cambia. ¡Este principio sigue vigente
entonces!

DIOS Y LAS FINANZAS EN LA BIBLIA (Parte 3)

Recopilado por Ritchie Pugliese / noviembre 8, 2014 / 2245


(Antes de leer esta sección, se recomienda primero leer la Parte 1 y luego la Parte 2
para tener toda la idea completa de la enseñanza bíblica)

EL ORDEN FINANCIERO DIVINO EN EL NUEVO TESTAMENTO


Es bueno recordar que los integrantes de la Iglesia Primitiva eran todos judíos
conocedores de las leyes de Dios reveladas en el Antiguo Testamento. Ellos ya conocían
los principios de diezmar y ofrendar. Ellos no necesitaban que les dijeran qué hacer con
sus bienes pues ya lo sabían.

El principio del diezmo continúa a través del Nuevo Testamento:


1. Jesús enseñó sobre el diezmo. Jesús le dijo a los fariseos acerca de diezmar de todo lo
que ellos diezmaban, pero los condenó por su falta de misericordia, juicio y fe (Mateo
23:23). Él dijo que éstas cosas debían ser hechas sin dejar de hacer las otras (Lucas
11:42; 18:12). El fariseo pagó los diezmos de todo. Él no fue condenado por esto sino por
su actitud hipócrita. Nuestra actitud debe superar la rectitud de los fariseos (Mateo 5:20;
Lucas 18:12). La actitud del corazón es la que cuenta.

2. Jesús enseñó a dar. Él dijo que hagamos tesoros en los cielos (Mateo 6:19-21). Jesús
valoró a la viuda porque ella dio todo lo que tenía (Lucas 21:1-4). El rico daba lo que le
sobraba, ella dio con sacrificio. Jesús dijo que en la medida que demos, recibiremos
(Lucas 6:38). Él dijo también que más bienaventurado es dar que recibir (Hechos 20:25).

3. El libro de hebreos enseña sobre el diezmo


Se cree que Pablo escribió hebreos y en el capítulo 7 se trata el tema del diezmo, el cual
es en conexión con Abraham, Melquisedec y los levitas recibiendo los diezmos. Pablo
habla acerca de Melquisedec y el Pacto Eterno (6:20; 7:1-11, 17, 21).

4. Pablo enseñó sobre el diezmo. (1 Corintios 9:1-14; Filipenses 4:19).

5. Pablo enseñó sobre las ofrendas (1 Corintios 16:1-4; 2 Corintios 8-9)

La Iglesia Primitiva y el dar


• Ellos traían sus ofrendas a los pies de los apóstoles y se distribuía según la necesidad
(Hechos 5:1-11)
• Se enviaba ayuda financiera según las posibilidades (Hechos 11:27-30). Estas ofrendas
eran para los pobres (Romanos 15:25-29; Gálatas 2:10; Hechos 20:33-35).
• El primer pecado fue sobre el tema del dinero retenido (Hechos 5:1-11).
• Hubo un problema con la distribución de la ayuda diaria para las viudas, pero luego fue
solucionado (Hechos 6:1)
• Las viudas con ciertas calificaciones ministeriales eran sostenidas por la Iglesia (1
Timoteo 5:1-16; 1 Reyes 17:8-16)
• Debemos compartir con los santos necesitados de lo que tenemos (Hebreos 13:15, 16; 2
Corintios 8:11).
• Ellos tenían todas las cosas en común (Hechos 4:34; Mateo 25:40; 10:40-42).
• Algunos tenían el ministerio de dar (Romanos 12:8; Lucas 6:34-38; 1 Timoteo 6:6-11).

El sostenimiento del ministerio en el Nuevo Testamento


Algunos creen que los que están en el ministerio deben trabajar como los demás y no ser
sostenidos por la Iglesia, sea por los diezmos u ofrendas voluntarias. El Nuevo
Testamento no confirma esto. Dentro de las posibilidades, el ministerio debería ser
sostenido para que ellos puedan hacer la obra de Dios y extender el Evangelio del Reino.

• Jesús le dijo a los doce apóstoles que confiaran en Dios para sus necesidades y que
eran dignos de ser sostenidos (Mateo 10:7-14; Lucas 9:3; 10:1-7; 12:33; Hechos 3:6)

• El obrero es digno de su salario, especialmente los que trabajan en predicar y enseñar


(1 Timoteo 5:17-19).

• No se le debe poner un bozal al buey, asimismo debe suceder con el ministro (1


Corintios 9:9-10).

• El que es ministrado de las cosas espirituales debe bendecir con cosas materiales (2
Corintios 9:11; Gálatas 6:6).

• Los que ministran en el templo deben vivir de las cosas del templo (1 Corintios 9:13-14).

• No hay que olvidar al levita (Deuteronomio 18:1-2; 10:8, 9; 14:27).

• Pablo trabajó con sus manos hacienda carpas porque en algunos lugares la iglesia era
perezosa. Para ser un ejemplo a ellos el hizo esto, aunque él era digno de vivir del
Evangelio (2 Tesalonicenses 3:6-15).

• Pablo recibió ofrendas de los filipenses como un dulce sabor agradable a Dios
(Filipenses 4:15-19). Él tomó para unos gastos de otras Iglesias (2 Corintios 11:8-9; 1
Corintios 4:2; Hechos 18:3; 24:17).

El principio de dar…
• Nuestras vidas al Señor primero (2 Corintios 8:5)
• Voluntariamente (2 Corintios 8:3, 12)
• Con alegría (2 Corintios 9:7)
• Generosamente (2 Corintios 8:2, 9:13)
• Proporcionalmente (2 Corintios 9:6; 8:14-15)
• Regularmente (1 Corintios 16:1-2)
• Amablemente (2 Corintios 8:24)
• Con acción de gracias (2 Corintios 8:24)
• Como un ministerio al Señor y Sus santos (2 Corintios 9:11-13)
• Según la habilidad (Deuteronomio 16:17; Esdras 2:69; Hechos 11:29; 2 Corintios 8:12)
• Sembrando la semilla de fe (Gálatas 6:7; Proverbios 11:24; Jeremías 48:10)
• Con libertad, como hemos recibido (Mateo 10:8)
• Dar al Señor, no a los hombres (Mateo 6:3, 33).

Reglas básicas para la administración de la Iglesia


• No temamos enseñar el principio bíblico de dar y el principio de sostener la obra de Dios.
• Motivar a dar regularmente, semanalmente (1 Corintios 16:2)
• Tener un presupuesto aproximado, para tener en claro una meta a cumplir.
• Enseñar a dar como un acto de adoración. En la Biblia las ofrendas y la adoración están
asociadas (Mateo 2:11)
• Proveer literatura sobre el tema
• Pagar las cuentas ministeriales lo más rápido posible
• Evitar el excesivo adeudamiento
• Que personas sabias administren el dinero
• Decidir no utilizar los fondos de la iglesia para otros propósitos, sin el consentimiento del
resto del equipo ministerial.
• El ministro personalmente debe ser un ejemplo de dar sus diezmos y ofrendas.

¡Seamos un pueblo diferente y obediente al Señor con el tema de las finanzas!


¡Decidamos ser de aquellos que conocen, aplican y enseñan el único sistema financiero
que Dios ha ordenado, aprobado y bendecido en Su Palabra! ¡En definitiva, los
mayormente bendecidos seremos nosotros!

TRANSFERENCIA DE RIQUEZAS Y LOS TESOROS


ESCONDIDOS

Ritchie Pugliese / junio 22, 2018 / 6474

En Isaías 45:1-3 leemos lo siguiente: “Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo
por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para
abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán. Yo iré delante de ti, y enderezaré
los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; y
te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy
Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.”

Cuando leemos en la Biblia sobre la transferencia de riquezas del pecador al justo, como
dice Proverbios 13:22 y Eclesiastés 2:26, vemos que Israel la experimentó antes de recibir
la ley, y este milagro sucedió por la gracia y el favor de Dios.

Por eso el Señor les dijo a los israelitas en Deuteronomio 8:18 algo muy importante: “Sino
acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de
confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.” Dios les dijo que jamás
olvidaran que la transferencia de riquezas de los paganos hacia ellos no sería por lo que
ellos pudieran hacer, sino por su absoluta gracia y poder.

En los últimos años Dios está restaurando en su Iglesia el concepto de poseer las
riquezas a pesar de que todavía existen muchos creyentes que confunden las cosas y
critican sin fundamento todo lo referido al tema de la prosperidad. Más allá de las
exageraciones y errores que pudieran haberse cometido con el tema de la prosperidad y
los comentarios negativos que se difunden, lo importante es que todavía siguen vigentes
las promesas de Dios y lo que Él quiere hacer financieramente en su Iglesia. De eso
queremos enfocarnos en este artículo.
Como creyentes en Cristo necesitamos darnos cuenta de que así como Israel
experimentó en el pasado la transferencia de riquezas, en este tiempo el Señor está
comenzando a hacer lo mismo con su pueblo redimido, la Iglesia, con un propósito
especial.

Para poder comprender lo que Dios quiere hacer financieramente en su Iglesia no


debemos desconocer un concepto que el mundo domina muy bien: El que posee las
riquezas gobierna.

El Reino de Dios debe avanzar para dar testimonio del señorío de Jesucristo a las
naciones y lo que sucederá cuando los tiempos proféticos se cumplan y el Señor reine por
siempre.

Para que la Iglesia de Cristo ocupe su lugar de autoridad, redimiendo y recuperando todo
lo que el diablo se ha robado, necesita experimentar la transferencia de riquezas.

Israel conocía muy bien todo lo referido a la transferencia de riquezas, por eso Dios les
dijo: “recuerden, no se olviden que la transferencia de riquezas es por mi intervención y no
por lo que ustedes hagan”.

La Iglesia todavía no ha descubierto totalmente lo que significa la transferencia de


riquezas, porque pareciera que tiene problemas para entender que Dios da el poder para
hacer las riquezas.

Ahora bien, para que esta transferencia suceda debemos saber que hay puertas (como
las automáticas) que se abrirán sobrenaturalmente a nuestro paso, pero existen otras que
debemos derribarlas con el poder y la autoridad sobrenatural de Cristo.

La Palabra de Dios nos dice que existe una violencia espiritual, la cual no se refiere a la
fuerza o violencia natural, sino a una actitud de fe que en el Nombre de Jesús recupera y
toma posesión de todo lo que le pertenece a Dios. Mateo 11:12 lo dice de esta manera:
“Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y
los violentos lo arrebatan.”

Dios obrará siempre sobrenaturalmente a favor de los suyos, pero necesitamos entender
que para que el diablo suelte las riquezas que tiene retenidas y escondidas, habrá un
conflicto, pues él presentará mucha oposición y resistencia inicialmente, como es su
costumbre, antes de rendirse y entregar todo lo que ha robado.

El enemigo hará lo imposible para hacer que la Iglesia siga en pobreza, porque él sabe
que de esa manera la Iglesia no podrá impactar al mundo con el Evangelio de Cristo, ni
extender el Reino de Dios y mucho menos gobernar en el ámbito financiero o de las
riquezas.

Si nos ponemos a pensar nos daremos cuenta de que casi todos los ataques del enemigo
sobre la Iglesia vienen y han venido sobre las finanzas. Esto ha sido porque Dios nos ha
diseñado para que podamos prosperar en la vida, glorificar a Dios y ser parte de su
propósito especial. Estos ataques vienen debido a que tenemos una herencia y un legado
de prosperidad, por ser hijos de Dios. El enemigo sabe que vamos a experimentar la
transferencia de riquezas y está enardecido.
La buena noticia es que en la cruz del calvario el Señor no solo padeció para que
tengamos el perdón de pecados y la salvación eterna, sino también para que disfrutemos
de su prosperidad. Jesucristo en la cruz cargó sobre su cabeza una corona de espinas o
espinos (Matero 27:29; Juan 19:2). Eso no solo fue para avergonzarlo, sino que además
tenía un significado profético poderoso, ya que las espinas o espinos en la Biblia
representan la maldición de la pobreza como se ve reflejado en Génesis 3:11-19. Por eso
leemos 2 Corintios 8:9: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que
por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis
enriquecidos.” Como leemos, esto lo hemos obtenido por su gracia y no por nuestro
esfuerzo personal. ¡Jesucristo cargó sobre sí mismo la pobreza en la cruz del calvario por
amor a nosotros, para que nosotros hoy podamos experimentar todo lo contrario!

Necesitamos entender que uno de los últimos dominios que deben caer rendidos ante la
Iglesia de Cristo son las finanzas y las riquezas Si pensamos que todo esto solo significa
tener un buen auto o una casa lujosa, habremos equivocado el sentir de Dios, pues la
transferencia de riquezas está estrechamente y principalmente relacionada con la gran
cosecha de almas y el avance del Reino de Dios. La transferencia de riquezas no es para
satisfacción personal egoísta, sino para cumplir el plan de Dios a través del Cuerpo de
Cristo.

A pesar de que Israel experimentó la transferencia de riquezas (y esto continúa hasta hoy,
ya que los judíos se caracterizan por ser un pueblo próspero) la Iglesia todavía no la ha
experimentado en plenitud. Por eso Dios nos está preparando como Iglesia para que
podamos experimentar lo que experimentó Israel, porque el mismo Dios que bendijo a
Israel es el que nos va a bendecir a nosotros hoy.

Entender lo que significa la transferencia de riquezas nos ayudará a comprender el pasaje


de Isaías 45 que hemos leído al principio: “y te daré los tesoros escondidos, y los secretos
muy guardados” (v.3).

Es interesante notar que el pasaje nos habla de tesoros que están escondidos y secretos
financieros que están muy guardados bajo llaves en lugares desconocidos. Existen
riquezas que hoy por hoy no se saben adónde están.

En el mundo hay riquezas aún en los lugares más pobres. Esto se puede ver en África
como en América (Sur, Central y Norte), en Europa o Asia.

No solo me estoy refiriendo a las riquezas naturales de un país. Existen además “otras”
riquezas que están ocultas o escondidas, como ser, las que los malos gobernantes de las
naciones le han robado a su pueblo, las riquezas escondidas de los narcotraficantes que
mueven millones y millones de dólares en el submundo de la droga, el dinero escondido
de negocios realizados deshonestamente, las del mundo del juego, entre otras tantas
cosas. Sumado a todo eso aún existen riquezas que están guardadas como reservas
financieras de las naciones que nadie sabe dónde están y de repente son descubiertas y
la información sale a la luz.

Toda esta riqueza “oculta”, que ha sido obtenida por medios ilegítimos o robada a
personas honestas, y las que están escondidas por algún motivo, son las que Dios
milagrosamente transferirá a los justos.
En Eclesiastés 2:26 leemos que Dios “al pecador da el trabajo de recoger y amontonar”
las riquezas. Por lo que dice el pasaje deducimos que ellos son los que trabajan y
administran las riquezas, pero no para ellos mismos sino para el creyente. Proverbios
13:22 dice también que la “riqueza del pecador está guardada para el justo”.

Aunque todavía muchos creyentes no lo comprendan, las riquezas deben ser redimidas
para nuestro Dios. En Apocalipsis 5:12 leemos: “El Cordero que fue inmolado (Jesucristo)
es digno de tomar… las riquezas…”.

La transferencia de riquezas del pecador a la Iglesia de Cristo tiene que ver con lo que
acabamos de leer del libro de Apocalipsis. El Señor Jesús es digno de tomar las riquezas.
¿Cómo logrará eso? A través de su Cuerpo, la Iglesia, es decir usted y yo, todos los
redimidos por la sangre de Cristo.

En los tiempos que vienen, donde el mundo financiero estará en crisis y será inestable, la
Iglesia experimentará la manifestación sobrenatural de la transferencia de riquezas. El
propósito divino de esa transferencia no solo es que la Iglesia recupere lo que le
pertenece a Dios, sino también que los creyentes tengan los recursos necesarios para
financiar la obra de Dios, el evangelismo y la extensión del Reino de los cielos.

LA BIBLIA ES EL SECRETO DEL ÉXITO DE


MUCHOS MULTIMILLONARIOS

Tiempo atrás, el respetado periódico “The New York Times”, dedicó un artículo a
billonarios ejecutivos cristianos y su éxito gracias a tener en cuenta los principios de la
Palabra de Dios.

Los periodistas en su investigación llegaron a la conclusión que la Biblia no solo ha


influenciado en la ética del mundo occidental, sino que ahora también está influenciando
el mundo de los negocios.

Veamos algunos ejemplos…

Mary Kay Ash, fundadora de la marca de cosméticos Mary Kay, de la cual sus allegados
dicen: “La fe ayudó a Mary Kay a superar los obstáculos y llegar a la cima del éxito. Ella
sabía que la Biblia proporciona una base sólida para el verdadero éxito en la vida”.

S. Truitt Cathy, fundador de la cadena de comida rápida Chick-Fill-A, siempre da crédito a


Dios por su increíble éxito en un segmento de negocios en el que la competencia es muy
feroz. No hace mucho, la compañía ha declarado públicamente estar en contra del
matrimonio gay por lo que los grupos que defienden esa posición le provocaron un boicot
general en contra. Pero a la semana siguiente, los cristianos organizaron una campaña
que lo ayudó a vencer el récord de ventas en un solo día en su empresa.
Steven K. Scott, es uno de los fundadores de American Telecast Corporation. Él atribuye
todo su éxito en los negocios personales a las enseñanzas de la Biblia e incluso ha escrito
varios libros sobre el tema, entre ellos: “Jesús, el hombre más sabio que ha existido” y
“Los secretos de los hombres más ricos del mundo”.

Steve Green, es el fundador de Hobby Lobby, una de las cadenas de tiendas de


materiales de construcción más grande del mundo. Para él, la fe y los valores afectan la
forma en que desarrolla sus negocios. Afirma que no mentirles a los proveedores y
empleados, es siempre con el objetivo de ofrecer un precio justo. Desde el principio,
determinó que los salarios iniciales de sus empleados deben ser 60% más alto que el
salario mínimo en Estados Unidos. La cadena se cierra los domingos y la música gospel
suena en sus tiendas durante horas de oficina.

Jin y Don Chang, los dueños de las tiendas de moda joven Forever 21, imprimen “Juan
3:16” en la parte inferior de todas las bolsas de compra. Si alguien les pregunta lo que
significa, los empleados están capacitados para explicar.

La lista continúa y es larga…

Para ellos, coincidentemente la Biblia es una especie de “manual de negocios”. Pero, por
cierto, no es una fórmula mágica, sino que les tomó mucho tiempo y trabajo para llegar a
ser exitosos.

La investigación concluye diciendo que estos multimillonarios se toman muy en serio la


enseñanza bíblica de pagar sus impuestos. Posiblemente, la fórmula de su éxito se
resume en unos pocos principios bíblicos como: El éxito requiere esfuerzo, así que no
seas perezoso. (Proverbios 21.25-26) El dinero ganado deshonestamente no dura.
(Proverbios 11.1) Su persistencia y la calidad de sus productos hacen la diferencia
(Proverbios 10.4) Ser generosos no hace que te quedes pobre (Proverbios 11.25) No
trates de hacerte rico rápidamente (Proverbios 21.5).

La historia de William Colgate

William Colgate fue un empresario inglés que nació el 25 de enero de 1783 en la localidad
de Hollingbourn, en Kent, Reino Unido. Hijo de Robert Colgate y Sarah Bowles.

Siendo muy joven, emigró a Nueva York, pues se vio obligado a abandonar su hogar, ya
que sus padres no podían sostenerlo, debido a la gran escasez económica en la que
vivían.

Con tan sólo 16 años de edad, se ganaba la vida recorriendo las calles vendiendo jabones
con una caja de madera colgada al cuello. Con sus ventas, ayudaba a su mamá quien ya
había enviudado, además de colaborar para la educación de su hermanita.

Siendo él un joven de campo, se encontró con lo duro de conseguir trabajo en la gran


ciudad, sin embargo, su fe en Dios lo ayudó a continuar en la búsqueda por superarse y
prosperar.
Un día para protegerse de la lluvia, se refugió en una iglesia y escuchó cuando el
predicador narraba la historia de Jacob:

“E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que
voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi
padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y
de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti. Génesis 28:20-22″

William, al escuchar esto, al salir se arrodilló con su cajita de jabón y oró diciendo:

“¡Oh Dios!, Si me sacas de esta pobreza en que me encuentro, te prometo que durante
toda mi vida daré para ti la décima parte de todo lo que gane”.

Durante la noche tuvo un sueño, en el cual escuchó una voz que le decía: “Aprende a
fabricar jabones”. Tuvo fe y obedeció, ya que al día siguiente consiguió un empleo en una
fábrica de almidón, jabones y velas. Llegó como mensajero, pero, por su buena conducta,
fue ascendiendo hasta que aprendió a fabricar jabones.

Pronto, llegó a ser socio en el negocio del jabón; pero pocos años más tarde, se convirtió
en el único propietario debido al fallecimiento de su socio. El negocio creció
prósperamente, gracias a su esfuerzo y por supuesto, porque él continuó honrando a Dios
con sus diezmos.

Para 1806 William Colgate descubrió la fórmula de la crema dental e introdujo los tubos
de pasta de dientes, que hasta esa fecha, se comercializaban en polvo o en tarro. Por la
calidad de sus productos, ya se encontraba produciendo una línea de jabones para el
lavado de ropa.

Su fidelidad y dedicación a Dios le hizo prosperar y triunfar como empresario, ya que


después de comenzar con el 10% de su diezmo, continuó con el 20%, el 30%, el 40%, el
50%, así, hasta llegar a dar el 90% de todas sus ganancias. Sus ventas aumentaron
rápidamente con el paso del tiempo, por lo que su jabón comenzó a ser una marca
reconocida en muchos hogares a través del mundo.

Colgate fue considerado el hombre más rico, sobreviviendo con apenas el 10% de sus
ganancias. Fue alguien que apoyó a hombres de Dios para que se pudiera llevar el
mensaje de salvación a muchas naciones.

La Universidad Colgate lleva su apellido en reconocimiento a su labor como benefactor de


la institución. Además ayudó a organizar varias sociedades Bíblicas, inclusive la American
Bible Society (1816).

Después de su muerte el 25 de marzo de 1857, sus hijos continuaron siendo fieles a Dios,
por lo que años más tarde en 1928 y, debido a su creciente internacionalización, la
compañía decide fusionarse con Palmolive-Peet, para luego terminar siendo Colgate-
Palmolive.

Sin duda, esto nos deja una tremenda enseñanza sobre lo importante que es honrar a
Dios con nuestros diezmos, experimentar la fidelidad de Dios hacia nosotros, y por
consiguiente, poner en práctica los principios de la Palabra de Dios, sumado a la
disciplina y esfuerzo.

William Colgate le creyó a Dios y a sus promesas... ¡Un buen ejemplo para imitar!