Sei sulla pagina 1di 1

NOCTURNO A TRES COLORES

Abraham Pérez Aragón

Un racimo de piedras en tu mano cerrada


ha puesto en movimiento,
debajo de mi fe,
el grito en amarillo menor de las estrellas.

No es que no haya creído los pedazos de noche


caídos sobre témpanos de angustia y rabia loca,

que al rojo disminuido ignorara mi rostro


o que los negros árboles no conozcan mi pecho
ni hayan hendido garras
y el aire que robé de las horas perfectas
no dé sus frutos hoy.

Pasa que abres las palmas, que callan las canciones,


pues las notas son polvo que tus dedos chorrean,
y la tierra es verdad y son verdad mis manos
que se entierran en rojo,
en negro
y amarillo.