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Traducción de

EDUARDO T ERRÉN
TRAS LAS HUELLAS
DEL MATERIALISMO
HISTORICO

por
PERRY ANDERSON

)l(I
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venuu10
edtores
INDICE

siglo veintiuno editores, s.a. de c.v.


CERRO DEL AGUA 248, DELEGACIÓN COYOACÁN, 04310, MEXICO, D.F.

siglo xxi editores argentina, s.a.


LAVALLE 1634 PISO 11-A C-1048AAN, BUENOS A IRES, ARGENTINA

Prólogo
1. Predicción y realización 4
2. Estructura y sujeto 34
3. Naturaleza e historia 66
Epílogo 105
Indice de nombres 134

primera edición en español, 1986


cuarta edición en español, 2004
© siglo xxi editores, s.a. de c.v.
en coedición con
©siglo xxi de españa editores, s.a.
isbn 968-23-1463-1

primera edición en inglés, 1983


© nlb and verso editions, londres
titulo original: in the tracks ofhistoríca/ materialísm

dere·chos reservados conforme a la ley


impreso y hecho en méxico/printed and made in mexico
2. ESTRUCTU RA Y SUJETO Estrnctura y sujeto 35

las causas de este verdadero fracaso local del materia-


lismo histórico?
Afirmé anteriormente que el marxismo, como teoría
crítica que aspira a proporcionar una inteligibilidad
reflexiva de su propio desarrollo, otorga en principio
u na prioridad a las explicaciones extrínsecas d e sus
El examen aproximativo del actual estado de la teoría éxitos, fracasos o estancamientos. Hice hincapié al
marxista que acometimos ayer terminaba con un pro- mismo tiempo en que nunca se trata de una primacía
blema: el descenso e incluso, en algunos aspectos, el absoluta o exclusiva, que no haría sino eximir a la
hundimiento del materialismo histórico como cultura teoría de responsabilidades fundamentales. Al contra-
activa y productiva en Francia e Italia , a lo largo de un rio, la necesidad de una historia interna complementa-
período en el que en otros lugares del mundo capita- ria de la teoría que mida su vitalidad en cuanto pro-
lista avanzado estaba tomando torma un paisaje inte- grama d~ investigación guiado por la búsqueda de la
lectual nuevo. Hoy me gustaría examinar algunas de verdad , característica de cualquier conocimiento na-
las hipótesis alternativas que pueden esclarecer el ca- cional, es lo que separa al marxismo de cualquier va-
rácter y las causas ·de esta recesión latina dentro del riante del pragmatismo o del relativismo. Por consi-
mapa internacional del marxismo contemporáneo. Al guiente, a la hora de abordar el problema planteado
hacerlo me limitaré esencialmente a su dimensión por la desmoralización y e l retraimiento del marxismo
lrancesa. Lo cual no supone, pienso, una restricción galo, comenzaré considerando en primer lugar una
básica, porque la cultura italiana -y, a fortiori, la hipótesis relacionada con su evolución intrínseca. La
española- ha estado sujeta progresivamente desde la evolución es simplemente ésta: el marxismo francés,
guerra a las direcciones y modas derivadas de París, tras haber disfrutado de un largo período de amplia e
aun cuando éstas hayan sido matizadas y mediadas por indiscutible dominación cultural, amparado en el
otras provenientes de Alemania: la intersección de prestigio ret1ejo. remoto, de la Liberación, encontró
ambas, de hecho, define gran parte del campo de de- finalmente un adversario que fue capaz de presentarle
bate de la filosofía italiana. Y es más: durante las tres batalla e imponerse. Su victorioso oponente fue el am-
décadas aproximadamente que siguieron a la libera- plio frente teórico del estructuralismo y. después, sus
ción. francia llegó a dislrutar de una primacía cosmo- sucesores posestructuralistas. La crisis del marxis mo
polita en el universo marxista en general que recuerda latino sería pues e l resultado no de un ocaso circuns-
algo, a su manera. al ascendiente francés de la época tancial, sino de una derrota en toda regla. Podría man-
ilustrada. El declive de esta dominación a finales de la tenerse que prueba de esa derrota es la ascensión triun-
década de 1970 no fue, pues, un asunto meramente fante de las ideas y los temas estructuralistas o poses-
nacional. Hemos dado cuenta de alguno de los sínto- tructuralistas allí donde habían dominado los marxis-
mas de dicho declive: la verdadera dc:sbandada de tan- tas: un cambio virtualmente «epistémico», del tipo que
tos grandes pensadores franceses de izquierda desde Foucault intentó teorizar.
1976. Sus consecuencias han sido drásticas. Hoy día La plausibilidad de esta hipótesis se ve reforzada por
París es la capital de la reacción intelectual europea. otra consideración. A diferencia de los cambios brus-
casi de la misma forma que lo fue Londres hace tn:inta cos y totales d e una •Unidad• cognitiva a o tra (Fou-
años. Nuestra pregunta . no obstantt'. es:¿ cuálc:s fueron cault) o de una «problemática• a otra (Althusser). e l

34
36 Perry Anderson Estructura y sujeto 37

paso de la tópica marxista a la estructuralista o poses- mejor momento, una respuesta coherente a este punto.
tructuralista en la cultura de la posguerra francesa no Las a ntinomias políticas a q ue daba lugar la persis-
ha implicado una completa discontinuidad de temas o tente e lusión o suspensión del problema fueron deba-
cuestiones. Po r el contrario, es eviddite que ha habido tidas, por supuesto, amplia y apasionadamente: eco-
un problema básico alrededor del cual han girado to- nomicismo por un lado, voluntarismo por otro. Las
dos los contendientes; y parece como si fuera precisa- intervenciones de Lenin d urante la preguerra pueden
mente la superioridad -en una primera instancia- ronsiderarse como un es tuerzo constante por controlar
del estructuralismo en el propio terreno del marxismo y combatir estas dos posibles deducciones del legado
la que asegurara su decisiva victoria sobre este último. marxista, cuyas expresiones políticas fueron las ten-
¿Cuál es este problema? Esencialmente, la naturaleza dencias contrapuestas hacia el reformismo y hacia el
de las relaciones entre la estructura y el sujeto en Ja .marquismo en la derecha y la izquierda, respectiva-
sociedad y la historia humanas. Ahora bien, el enigma mente, de la ll Internacional. Pero estas intervencio-
de sus posiciones y status respectivos no es en la teoría nes tueron meramente prácticas y coyunturales, sin
marxista un terreno incierto, marginal o puntual. De fundamentación teórica. Las mismas cuestiones no re-
hecho, en cuanto exposición del desarrollo de la civili- .,ueltas han aparecido una y otra vez tanto en Ja política
zación humana, siempre ha constituido uno de los pro- rnmo en la historiografía marxista. La dilatada discu-
blemas más centrales y fundamentales del materia- -.1ón contemporánea sobre la obra de Edward Thomp-
lismo histórico. Podemos ver esto inmediatamente si 'ºº· por ejemplo, se ha centrado principalmente en el
reflexionamos sobre la permanente oscilación, sobre la papel de la acción humana en la composición y des-
potencial disyunción que existe en los propios escritos rnmposición de las clases, así como en el advenimiento
de Marx entre la atribuc ión del primer motor del cam- V supresión de las estruc turas sociales, más allá tanto
bio histórico, por un lado, a la contradicción entre las dd capitalismo como de l socialismo industria les. Otro
fuerzas de producción y las relaciones de producción 'aso particularmente e locuente en el que este pro-
- pensemos en la famosa Introducción de 1859 a Ja hlcma da pie a las diferencias entre dos grandes inter-
Contribución a la crítica de la economía política- y, por pretaciones rivales de un mismo proceso histórico
otro lado, a la lucha de clases - pensemos en El mani- puede encontrarse en las contrapuestas reconstruccio-
/iesto comunista. La primera se refiere esencialmente a 11\.'S de la transición del feudalismo al capitalismo

una realidad estructural o, más propiamente, interes- .1grario a comienzos de la Edad Moderna en Europa
tructural: el orden de lo que la sociología contemporá- 1 L"ahzadas por Robert Brcnner y Guy Bois: la una re-

nea Jlamaria integración en el sistema (o, para Marx, ducida esencialmente a la correlación variable de fuer-
desintegración encubierta). La segunda se refiere a las 1as de clase en el campo durante la Alta Edad Media, y
tuerzas subjetivas que se enfrentan y luchan por el l.1 otra a la lógica invariable de la caída de las tasa s de
control de las formas sociales y de los procesos históri- la renta señorial en la economía leuda} 1.
cos: el reino de lo que la sociología contemporánea Para lo que nosotros nos proponemos aquí. lo i mpor-
lla ma ría integración social (que es igualmente desin- 1.mle es que esta habitua l tensión -a veces lesión-
tegración o reintegración). ¿Cómo se articulan estos quc se da e n el materialismo histórico nunca adquirió
dos tipos diferentes de causalidad o principios de ex-
plicación e n la teoría del materialismo histórico? ' Véase el i~tercam~io de The Brenner dP.bate. y para la posición más
El marxismo clásico no ofreció, ni siquiera en su ~"ncral de Bo1s, su Cnse du féodalisme , París. 1976.
38 Perry Anderson listructura y sujeto 39

una forma directamente política o historiográfica en la , 1a de sus opiniones políticas y de sus puntos de partida
Francia de la posguerra. Se presentó, más bien, como el 1·pistemológicos, estos debates reflejaron tambi~n los
proble ma central d el campo de 1a/iloso/ía. Las razones horizontes de las ciencias sociales en la Francia del
de esto estriban esencialmente en la configuración momento: Merleau-Ponty era lector de Weber, Sartre
global de los años posteriores a la Liberación. El esce- de Braudel. Su culminación, por supuesto. fue la pu-
nario político de la izquierda estaba dominado por la blicación en 1960 de la Crítica de la razón dialéctica de
presencia masiva e inexorable del Partido Comunista Sartre. obra que inicialmente fue concebida como r_es-
francés, sin duda la mayor organización de la clase puesta directa a las críticas y objeciones que le hab1an
obrera y la mayor amenaza para la burguesía, si bien sido planteadas por Merleau-Ponty durante sus famo-
constituía, al mismo tie mpo, un sistema de mando sos inte rcambios de mediados de la década de 1950 Y
rígida mente burocratizado que imposibilitaba cual- cuyo tema exclusivo es el laberinto de interacciones
quier debate o discurso teórico de corte bolchevique entre la praxis y el proceso, los individuos y los grupos.
sobre su propia estrategia. La prolesión historiadora, los grupos y lo práctico-inerte, en una historia desen-
por otro lado, estuvo muy pronto dominada por la cadenada y carac terizada por la escasez. .
escuela d e losAnnales, progresista entonces en cuanto Es importante recordar que la Crítica de Sartre iba
a sus simpatías sociales, pero intelectualmente no sólo precedida de un breve ensayo publicado inicialmente
muy distante del marxismo, sino también muy desin- en 1957, «Cuestiones de método» , como prefac10 a las
ten;?sada por el problema de la acción en cuanto tal, al seiscientas páginas de la «Teoría de los conjuntos.pr.ác-
que identiiicaba con meros acontecimientos superli- ticos» . Pues aunque el autor señalara que el ob.1et1vo
ciales en su búsqueda de procesos más profundos o de común de ambos era constituir una «antropología his-
mayor duración en la historia. Por otro lado. la forma- tóricamente estructural». su enfoque, en realidad , di-
ción filosófica más influyente era fenomenológica y fería significativamente. «Cuestiones de· método» se
existencialista en sus orígenes de la preguerra, con refería esencialmente a los instrumentos teóricos nece-
raíces en Kojeve. Husserl y Heidegger. Como tal, era sarios para comprender el significado total de la vid~
una ontología acentuada, e incluso exasperada, del su- de un individuo, concebido como lo que Sartre llamo
jeto. A pesar de todo se alineaba con la izquierda y, «Universal singular» , proponiendo la integración de
ahora, en un momento en que Francia se debatía en los conceptos marxistas, psicoanalíticos y sociológic~s
turbulentas luchas de clase , intentaba conciliarse con en u n método interpretativo unitario. Apuntaba hacia
la realidad estructural del partido comunista. El resul- Ja biografía. En cambio, la Crítica propiamente dicha
tado fue un intento sostenido por replantear las rela- intentaba o frecer una exposición filosófica de las «e~­
ciones entre sujeto y estructura como una especie de tructuras forma les elementales» de cualquier historia
síntesis entre e l marxismo y el existencialismo acome- posible, o una teoría de los mecanismos general~s de
tido por Sartre, Merleau-Ponty y De Beauvoir a finales construcción y subversión de todos los grupos sociales.
de la década de 1940 y principios de la de 1950. Los La historia en sí misma, la " totalización diacrónica» de
debates que los dividieron en esta empresa inicial- todas estas «multiplicidades prácticas y de todas sus
mente común fueron de una calidad e intensidad poco luchas» 2, debía ser el objeto de un prometido segundo
frecuentes, constituyendo uno de los episodios más
ricos de la historia inte lectual de toda la posguerra. J Critique ofdialectical reason, Londres, 1976, pp. 817, 822 [Crítica de
Aunque condicionados primeramente por la divergen- Ja ratón dialéctica, Buenos Aires, 2ª ed., 1970, t. ll, PP· 482, 492).
40 Perry Anderson Estructura y sujeto 41

volumen. En otras palabras, el horizonte de la Crítica tuir al hombre, sino disolverlo» 3 , concluía Lévi-
era un intento de comprender no la verdad de una Strauss, proporcionando con ello la consigna de la dé-
persona, sino -<:orno dijo Sartre- «la verdad de la cada. Cuando en 1965 apareció por fin la réplica mar-
humanidad como un todo» (aunque para él había una xista, ésta no fue un repudio sino un refrendo de la
continuidad epistemológica básica entre ambas). propuesta estructuralista. Los dos libros de Althusser,
Apuntaba hacia una historia global cuyo fin mani- Para leer El capital y La revolución teórica de Marx, en
tiesto sería una comprensión totalizadora del signifi- lugar de ensañarse con el ataque de Lévi-Strauss a la
cado de la época contemporánea. Esta promesa, la historia o con su interpretación del humanismo, los
mayor lormulada quizá por un escritor del siglo xx. no aprobó e incorporó a l marxismo, reinterpretado ahora
se cumpliría. Sartre escribió un segundo volumen de como un antihumanismo teórico para el que fa diacro-
extensión similar al primero, pero lo abandonó incon- nía no era más que un cdesarrullo de las formas» del
cluso e inédito. En este significativo acto de desisti- conocimiento s incrónico. Sartre, declaró Althusser en
miento y en el silencio que le siguió se decidió -pode- las páginas del semanario del Partido Comunista Ita-
mos verlo ahora- gran parte del subsiguiente destino liano, tue un falso amigo del materialismo histórico,
intelectual de la izquierda francesa . Doce años des- más distante de él realmente que su supuesto oponente
pués, Sartre terminó su carrera con un estudio sobre Lévi-Strauss •.La innovación y genialidad del sistema
Flaubcrt cuyas monumen tales proporciones no podían althusseriano eran innegables por derecho propio; en
ocultar. sino más bien, a su modo, casi anunciar, la otro sitio he de lendido su legado~. Rápidamente ad-
modestia de su vuelta al proyecto biográfico de las quirieron gran prestigio e influencia en la izquierda
«Cuestiones de métodon. lrancesa, desplazando a corrientes teóricas anteriores
En el ínterin, todo el terreno de una respuesta teórica representadas no sólo por Sartre, sino también por
- tierras altas con riscos y escarpas- había quedado Lclebvre, Goldmann y otros, y prácticamente presen-
vacío. En 1962 Lévi-Strauss publicaba El pensamiento tes todas en la lormación de una generación más joven
salvaje. Duramente dirigido contra la Crítica de la razón de marxistas. Pero incluso en la cumbre de su produc-
dialéctica. no sólo contenía una antropología -en tividad, e l althusserianismo estuvo siempre en una ín-
cualquier sentido de la palabra- completamente al- tima y !atal dependencia con el cstructuralismo que le
ternativa, sino que ademá s terminaba con un ataque precedió y que le sobreviviria. Lévi-Strauss había in-
directo al historicismo de Sartre en nombre de las
propiedades invariables de todas las mentes humanas
y de la igual dignidad de todas las sociedades humanas. > The savage mind, Londres, 1966, pp. 254-55, 247 [El pensamiento
salvaje. México, Fondo de Cultura Económica. 2ª ed., 1972, pp. 370-73,
De esta lorma, echaba por tierra, con un gesto desdibu-
357).
jador, todas las pretensiones de la razón dialéctica y de • Véanse las dos partes de su intervención publicadas bajo los títu·
la diacronía histórica construidas por Sartre, redu- los de oGli instrumenti del marxismo• y oTeoria e metodo• enRinas-
ciéndolas simple mente a una mitología de lo «civili- cita, 25 de enero y 1 de febrero de 1964, criticando las opiniones
zado», contrapuesta a l pensamiento «salvaje», sin expresadas por Umberto Eco sobre las principales corrientes de la
cultura contemporánea. Este texto ha sido constantemente pasado por
ninguna superioridad intrínseca sobre él. Sartre, ágil y alto en las bibliografías habituales de los escritos de Althusser.
lértil interlocutor, inlatigable polemista hasta enton- ' Arguments withín Englísh Marxism, Londres, 1980 [Teoría, política
ces, no contestó. e historia: un debate con Edward Thompson, Madrid, Siglo XXI, en
«El !in último de las ciencias humanas no es consti- preparación).
42 Perry Anderson hºstructura y sujeto 43

tentado imperiosamente cortar el nudo gordiano de la 1uación revolucionaria en u na sociedad dividida en


relación entre estructura y sujeto expulsando a este • lases, como estuvo a punto de ocurrir en Francia. En
ú ltimo de cualqu ier campo de conocimiento científico. 1t·alidad, lo que ocurrió fue justamente lo contrario.
En lugar de oponerse a este movimien to, Althusser lo Althusser intentó ajustar su teoría concediendo con
radicalizó en una versión del marxismo en la que los 1 it-rto retraso un espacio al papel de las «masas» que,

su_ietos fueron abolidos totalmente, a no ser como efec- ~<·gún reconocía ah ora, «hacían la h istoria» a u nque
tos ilusorios de unas estructuras ideológicas. Pero en • los hombres y las mu_ieres» no la hicieran~. Pero como
una subasta objetivista de este tipo, tenía que ser so- quiera que la dirección general de las investigaciones
brepujado. Un año después su antiguo alumno Fou- de Althusser no fue corregida ni perfeccionada, la in-
cault, al proclamar a pleno pulmón la retórica del «fin 11 o<.lucción del problema del sujeto histórico en la ma~
del hombre», redujo a su vez al ma rxismo a un efecto quinaria de la causalidad estructural iniciada en Para
involuntario de una anticuada episteme victoriana, y /,·,·r El capital condujo simplemente a la incoherencia.
además secundario 6 • El avance del estructuralismo, Y.1 no aparecieron más sín tesis comparables a las de su
lejos de ser desviado o con tenido por la nueva le<!tura obra más temprana. La consecuencia de ello fue la
del marxismo, fue acelerado por ella, pese a las decla- 111 ogrcsiva desaparición y disolución del marxismo
raciones de reserva de éste. 1111 husseriano como corriente a mediados de la década
El testimonio más importan te del modelo hegemó- "' 1970.
nico resultante lo depararon los acontecimientos de Por otro lado, contrariamente a lo que podía espe-
mayo en Francia. Aquí podría haber parecido plausi- ' '" "l', el estructuralismo propiamente dicho pasó la
b le pensar q ue la postura estructuralista se encontra- 111 nt·ba de Mayo y resurgió como el ave Fénix, debili-
ría desconcertada por una dinámica histórica que ha- 111do y modificado, es cierto, pero por nada más y nada
bía intentado soslayar o negar. ¿Qué irrupción más 1111 11os q ue el equívoco prefijo de una cronología: ahora
espectacular de su_ietos individuales y colectivos ca- • ' '' posestructuralismo lo que antes había sido estruc-
bría imaginar que la revuelta de los estudiantes, obre- 1111 .d 1smo. La relación exacta entre ambos, el parecido
ros y otros muchos en 1968? Si alguno de los discursos 1 '111d1ar o común descenden cia que los une a través del
reinantes antes de mayo debía ser capaz de responder a 1111 1111 registro temporal está por establecer. Podría ser
esta notable explosión política de la lucha de clases y • 1 1n.,go más revelador de ambos. Pocos han sido los
sobrevivir teorizándola, el candidato más adecuado 'I"' han dudado de la existencia de un vínculo entre
lógicamente era la variante marxista desarrollada por • 1111'>. Dos de las figuras más cen trales del pri mero,
Althusser. Pues, aunque inadaptada al cambio en otros ul1 111as, no fueron menos destacados en el segundo:
sentidos, d isponía al menos de una teoría de la contra- 1 u 11 11, cuyos Écrits -reu nidos en 1966, con mu cho
dicción y la sobredeterminación y, con ello. del tipo de 11 • /111111' cstructuralista- anticiparon ya gran parte de
«unidad de ruptura» 7 q ue podía dar origen a u na si- 111•11t1ca interna desarrollada en el estructuralismo a
I' 11111 de 1968; y Foucault, q ue pasó sin ningún pro-
Jd, 11111 n i a lboroto de u na constelación a la siguiente,
6 The arder of things, Londres, 1970, pp. 261-62 [Las palabras y las
11 111¡H l' a la altura del momento. El mismo Derrida,
cosas: una arqueología de las ciencias humanas, México, Siglo XX I,
1968, pp. 255-57).
7 Véase For Marx, Londres,pp. 99-100 [La revolución teórica de Marx, 'l111t11a11dphilosophy, Londres, 1971 , pp.21-22 [Leninylafl/osofla.
México, Siglo XXI, 6ªed., 1971 , pp. 79-81). 1 lo 11, Fra. 1970, p. 78].
44 Perry Anderson 1 ·~1ructura y sujeto 45

pensador puramente posestructuralista cuyas tres d1· la relación de la estructura con el sujeto? Sobre este
primeras obras, publicadas en 1967, prepararon las 11 11n to existe una numerosísima literatura de la que
posiciones para una «revocación general de los vere- .1ltora no podemos ocuparnos con el detalle o el cui-
dictos,. después de Mayo, pese a sus exigentes reparos a d.1<lo debidos.
Lévi-Strauss. no pudo sino rendirle homenaje como el Me limitaré en lo sucesivo a la demarcación de un
investigador de un «nuevo status del discurso» en el • 'paci0 básico en el que las teorías estructuralistas y
que" todo comienza con la estructura, la configuración f'"'cs truc turalistas pueden unificarse como una serie
o la relación • si bien, al mismo tiempo, con el caban - .i.. posibles movimientos u operaciones lógicas dentro
dono de toda relerencia a un centro, a un sujeto, a un .i, un campo común. Ninguno de los pensadores que he
origen o a una archia absoluta • q. 1111·ncionadoo que mencionaré ha realizado todos estos.
Durante la década de 1970, pues. el destierro del 11111\ imientos, de la misma forma que no hay un com-
marxismo a los márgenes de la cultura parisina se hizo f'ldo acuerdo entre dos de ellos. Y, sin embargo, todos
cada vez más pronunciado. El Flaubert de Sartre, .11, temas y propuestas principales caen dentro de los
cuando finalmente apareció. tenía prácticamente el l111111cs de este terreno común. La primera operación
aire de una obra póstuma, no con respecto a la vida del v d igo la primera porque dio origen al nacimiento del
autor, sino con respecto al ciclo de cultura en el que fue ' .11 ucturalismo como tal- está relacionada con lo que
concebido. Los escritos de Althusser se agotaron en jt11d 11a mos llamar la exorbitancia del lenguaje. La disci-
exiguos fragme ntos y glosas. Mientras tanto. el estruc- "'"'ª de la que el estructuralismo extrajo originaria-
turalismo y su prole continuaron siendo prodigiosa- 1111·11 1e la práctica totalidad de sus conceptos caracte-
mente productivos. En los veinte años transcurridos 11,11rns fue la lingi.tística. Fue en ella donde De Saus-
desde la publicación de El pensamiento salvaje han apa- .1111· desarrolló la oposición entre langue y paro/e («len-
recido: la tetralogía antropológica de Lévi-Strauss so- '"'•· y «habla»), el contraste entre los órdenes sincró-
bre los mitos; la serie de ensayos y seminarios de Lacan 1111" Y diacrónico, y la noción de signo como unidad de
sobre psicoanálisis (veinte volúmenes previstos); los 111111 l1cante y signilicado cuya relación con el referente
densos estudios de Michel Foucault sobre la locura, la u11 t'!->cncialmente arbitraria o no motivada en cual-
medicina , el encarcelamiento y la sexualidad, acom- 1p111 1 lenguaje dado. El avance científico que repre-
pañados de comentarios metodológicos; la proteica ' 11111 d Cu rso de linguis tica general en su propio campo
obra de Barthes sobre literatura y las innumerables 1111 dl·c1sivo. La aplicación de sus conceptos fuera de la
desconstrucciones de Derrida en filosofía , por no ha- 1li ·• 1p ltna para la que habían sido forjados comenzó
blar ya de la progresiva di: Deleuze y otros. Rara vez se 111 11 h<1!>ta nte moderación en los estudi~s literarios de
habrán mostrado más concluyentes los signosexterno5 1 • 1-ohM>n y la Escuela de Praga. Aquí los materiales
de una victoria inte lectual. Con todo, cabe preguntarSl' 1111 lltl'ollcos. aunque sólo tuera por definición, eran
todavía: ¿en qué consistió esta victoria? ¿En qué sen- 11111.edos como trabajos particulares de la literatura;
tido y hasta qué punto dii:ron el estructuralismo y el 111 11110 dt: la división saussuriana entraban más en el
posestructuralismo mejores respuestas al problema • 1111po de la parole que en el de la Langue, único al que
con el que hicieron su fortuna e ilustraron su ascenden- 1w..,u n .· consideraba susceptible de análisis sistemá-
cia sobre el marxismo en rranc1a, esto es, el problema 1• 11 1 1 instrumental saussuriano pasó de Jakobson a
l 1 1 • -;1ra uss, que con su intrépida generalización de
• Writing and dif/erence, Londres, 1979, p. 286. 111111 1 . 1 su propio dominio antropológico dio lugar al
46 Perry Anderso11 I ''"'ctura y sujeto 47
«estructuralismo» como movimiento. «Los sistema' 111111·s lundamentales de la jurisdicción del lenguaje
de parentesco», declaraba, eran «Un tipo de lenguaj1.·· lt111on inev itablemente segu.idas por una multitud d e
que se ajustaba a las formas de análisis que Troubcl "' 11turas y anexiones menores: vestidos. coches, co-
zoy y Jakobson habían aplicado por primera vez a l.1 ' 111.1 y otros artículos de moda o cónsumo fueron suje-
fonología. Desarrollando esta identificación, afirmo 111\ .1 un atento escrutinio semiológico derivado de la
que las reglas de casamiento y los sistemas de paren l111¡•111stica estructural. El paso final en este camino iba
tesco eran tales porque constituían cuna serie de pro 1d.1 rlo Derrida. que -señalando la ruptura posestruc-
cesos que permiten el establecimiento de un cierto tipo 1111.ti1sta- rechazó la noción del lenguaje como sis-
de comunicación entre individuos y grupos. El hecho 11 111.1 estable de objetivación y radicalizó sus preten-
de que el factor mediador en este caso sean las mujerc' 1111111·s como soberano universal del mundo moderno
del grupo, que circulan entre los clanes, linajes o tam1 '"" ..i decreto auténticamente imperial de que cno hay
lias en lugar de las palabras del grupo [... J no afect.1 11.111.1 fuera del texto•, «nada antes del texto, no hay
para nada a l hecho de que el aspecto esencial del fenú 1111·11·xto que no sea ya un texto• 12. El Libro del Mundo
meno sea idéntico en ambos casos• 10. /
p11 d Renacimiento consideró ingenuamente como
Una vez realizada esta equiparación, no había mh" 1111.1 metáfora se convierte en la palabra literal, últi-
que un paso a su extensión a todas las principales cN 11111 de una filosofía que haría temblar a toda la meta-
tructuras de la sociedad, tal y como las veía Lév1 11 ~11 .1.
Strauss: se añadía ahora la economía como interca111 1 1111osamente lue e l mismo Saussure quien advirtió
bio de productos que forman un sistema simbólirn 111111· las analogías y extrapolaciones abusivas a partir
comparable a l interca mbio de mujeres en las redes d1 1h "" propio campo que han sido imparables en las
parentesco o al intercambio de palabras en el lengua k 1ill 1111:1s décadas. El lenguaje, escribió, es «una institu-
La siguiente expansión fundamental del modelo li11 11111 hu mana de una torma tal que el resto de las insti-
güístico fue, por supuesto, la reformulación lacania1111 111• 11111l'S a excepción de la escritura sólo pueden enga-
de la teoría psicoanalítica. «El inconsciente», pro 11 111111\ como su esencia real si creemos en su analo-
clamó, ese estructura como un lenguaje• 11 • Aquí, 1·11 ' 11 ''. Señaló, además, que tanto el parentesco como
realidad, la aplicación fue más radical de lo que ci.111 l 1 , , 1111omía - precisamente los dos sistemas con cuya
famosa frase supone. Pues lo verdaderamente impor , 11111lación al lenguaje Lévi-Strauss inauguraba el es-
tanteen la obra de Lacan no es que el inconscienk '' 11111 111.-alismo como teoría general- eran inconmen-
estructure e como• un lenguaje, sino, más bien, qUl' • 1 •11 1hll'S con él. Las instituciones familiares como la
lenguaje como tal sea quien forme el dominio al11 11111111¡~am ia o la poligamia, observó, no eran objetos
nante del inconsciente en tanto que orden simból1111
que establece el insuperable e irreconciliable Otro, cu11
1 tlf ¡;rammatology, Bahimore, 1976, p. 158 (De la gramatología,
lo que , al mismo tiempo, establece el deseo y su rcp1r
M lt11I Siglo XXI , 1973,p. 202J;Dissemination, Chicago, 1981, p. 328
sión mediante la cadena de significantes. Estas expa11 V /1 1111naci6n, Baroelona, Fundamentos, 1975).
11 Notes inédites de Ferdinand de Saussure•, en Cahiers Ferdinand
1 """ ""'· nº 2, 1954, p. 60. La mejor exposición con mucho de los
11 Structural antropology, Londres, 1964, p. 60.
11 1 "' y las tensiones del pensamiento de Saussure se encuentra en
" Por ejemplo, The· four fundamental concepts ofpsychoana/~u l 1 11.1110 Timpanaro. On materialism, Londres, 1976, pp. 135-58
Londres, 1977, p. 20 ¡Los cuatro conceptos fundamentales del psimu1111 p "' 111uterialismo y estructuralismo, Barcelona, Fontanella, 1973,
lisis, Barcelona, Seix-Barral. 1974, p. 32). 1 1 1 W 1121. donde se analizan este pasaje y otros similares.
48 Perry Anderso11 I 'tructura y sujeto 49

propios de un análisis semiológico porque estaban k '" 111pre previas. La triple fórmu la de Lévi-Strauss
jos de la inmotivación que corresponde a un signo h1m·iona, en e lecto. a la hora de proyectar todas las
Tampoco las relaciones económicas entraban en su:-. 11 l.1dones de poder. explotación y ~es igualdad que son
categorías. porque el valor económico tenía« la raíz en 111lwrentes no sólo a las economías más primitivas, y no
cosas y en sus relaciones naturales[... ! (por ejemplo. u11 il1¡•.1mos a nuestra civilización del capital, sino tam-
campo vale en proporción a lo que produce)» ••.Todo li11 11 a todo orden familiar o sexual conocido por noso-

el es 1uerzo de Saussure. ignorado por sus seguidores. s~· '' "'·en Jos q ue lo conyugal está atado a la propiedad y
centró en recalcar las111gularidad del lenguaje, lo cual 1.. kmenino a la subordi nación. Consideraciones de
le separaba de otras formas o prácticas sociales: «ES 1 h" tipo son igualmente válidas en el caso de Lacan. La
tamos tirmementc convencidos -declaró- de que a 11111.,trucción del inconsciente como objeto de investi-
quien se adentre en el terreno del lenguaje puede muy I' u 1ó n psicoanalítica llevada a cabo por Freu d. lejos de
bien decírsele que se desprenda de todas las analogía~ 1 11ucturarlo como un lenguaje o de identificarlo con
posibles» •~.En realidad, las analogías que pron to iban 11 lo define precisamente como incapaz de ser some-
a ser descubiertas por Lévi-Strauss o Lacan, en su ex 1ulo a la gramática generativa que, para una linguís-
tensión de las categorías linguísticas a la antropología 111 a postsaussuriana. comprende las estructuras más
o al psicoanálisis, se .derrumban ante la menor inspec- p1ol undas del le nguaje: es decir, incapaz d e formar
ción crítica. El parentesco no puede compararse con d 11 ·'"l'S y seguir correctamente las reglas de transforma-
lenguaje como sis tema d e comunicación simbólica en ' 1111 1. El inconsciente freudiano. inocente hasta la ne-

d que se "intercambian», como diría Lévi-Strauss. 1'•11 •ón. es ajeno a toda sintaxis.
respectivamente mujeres y palabras, desde e l mo- 1:s1as ob jeciones puntuales, por definitivas que pue-
men to e n que ningún hablante enajena el vocabulario .111 11 ser pa.ra las disciplinas en cuestión, no expresan

a un interlocutor, s ino que puede reutilizar libremenk 111 t•mbargo la razón por la que el lenguaje no es un
cada palabra «dada» tantas veces como desee, mien- 11111ddo apropiado para ninguna otra práctica hu-
tras que los casamientos -a diferencia de las conver- 111.111a. Quizá podamos ver más claramente la distancia
saciones- son normalmente vinculantes: las mujere~ 1 ,1..,tl'nte entre ellos si recordamos el argumento pre-
no son recuperables por sus padres tras sus bodas. El ' 111ado por Lévi-Strauss en El pensamiento salvaje de
término «intercambio» autoriza menos todavía una q111· d lenguaje proporciona una experiencia apodíc·
elisión de la economía: aunque a los hablantes y a la:. t 1t .1tk una realidad totalizan te y dialéctica, anterior y
lamilias de la mayoría de las sociedades pueda atri- 1 11·1 1or a la conciencia y a la voluntad de cualquier

buírseles a l menos una equivalencia aproximada de 11 wio hablante, cuyas manilestaciones. por contra, no
palabras y mujeres . es evidente que no ocurre lo mismo 1111 nunca totalizaciones conscientes de leyes lingúísti-
con sus bienes. En otras palabras, ninguna economía • , • •b. El presupuesto básico del estructuralismo ha
puede ser definida en una primera instancia en térmi- 1d11 .,ie mprc que esta asimetría es paradigmática para
nos de intercambio: la propiedad y la producción son l 1 ,ot tl'dad y la historia en general. Pero, en realidad, la
11 l.H 1ó n entre tangue y parole constituye un ámbito
•• Saussure, Course in general /inguistics, Londres, 1960, pp. 73, 80
I", ulta rmentc distorsionador a la hora de trazar las
[Curso de lingúística general, Buenos Aires, Losada, 16ª ed., 1977, pp. tl1 l1·1 t·ntcs posiciones de la estructura y el sujeto en el
137, 148).
' ' e Notes inédites de Ferdinand de Saussure•, p. 64. " /111• savage mind, p. 252 [p. 365).
so Perry Anderson htructura y sujeto 51

mundo externo al lenguaje. Y lo es al m enos por tres ,,.,. castas, grupos, generaciones. Precisamente por
razones básicas. En primer lugar, las estructuras lin- 1"º· la acción de estos sujetos es capaz de producir
guísticas tienen un coeficiente de m ovilidad histórica 11.1 nsfor maciones pro fundas en esas estructuras. Esta
excepcionalm ente bajo entre las instituciones sociales. ""tmción fundamenta l es una barrera insuperable
A este respecto, por su alteración lenta y, con pocas y p.1ra cualquier transposición de modelos lingüísticos a
recientés excepciones, inconsciente, son bastante dis- p1 ucesos históricos de tipo más amplio. El movimiento
tintas a las estructuras económicas, políticas o religio- tl1· ape rtura del estructuralismo es, en otras palabras,
sas, cuyas tasas de cambio - una vez alcanzado e l um- 1111 rnsanchamiento especulativo del lenguaje que ca-
bral de la sociedad de clases- oon sido por lo general 11 ·1....- de credenciales comparativas.
incomparablemente más rápidas. En segundo lugar, ¡Cuáles son las consecuencias intelectuales de esta
sin embargo, esta inmovilidad característica del len- 11h,olutización del lenguaje dentro d el estructura-
guaje como estructura va acompañada de una no m e- 11 .. 1110? El efecto inmediato más importante es lo que
nos excepcional inventiva del sujeto dentro de ella: el ¡ruilcmos llamar -y es la segunda operación modal
anverso de la rigidez de la langue es la libertad volátil 11·.1li1,ada en este espacio característico- laatenuación
de laparole. La manifes tación no tiene ninguna cons- .J,· /11 verdad. Saussure distinguía, en el signo, el signifi-
trición material: las palabras son libres, en el doble 11111tc y el significado, o, com o él decía, la «imagen
sentido del término *. No cuestan na da de producir y 1111.,tica» y el «concepto». Por una parte insistía en el
p ueden ser multiplicadas y ma nipuladas a voluntad , 111.1t·ter arbitrario del signo con respecto a cualquier
dentro de las leyes del significado. Todas las otras 11 lt-rcnte al que «nombrara»; en la separabilidad, en

prácticas sociales importantes están sujetas a las leyes 1111 as palabras, del «concepto» de su «Sonido». Por
de la escasez natural: las p ersonas, los bienes o los 1111 " . recalcaba e l hecho de que, en la medida en que el
poderes no pueden ser generados ad libitum y ad inf i- 1. 11¡:uaje no era simplemente un proceso de nomina-
nitum. Con todo, la libertad de l sujeto hablante es ' 11111 . cada significante sólo adquiría su valor semán-
curiosamente in transcendente; es decir, sus efectos so- 111 11 l'O virtud de su posición diferencial dentro de la
bre la estructura son prácticamen te nulos en circuns- , 11 uctura de la langue; la relación, en otras palabras,
tancias norm a les. Incluso los mayores escritores, cuyo • lll l l' los conceptos en el sistema de sonidos en su con-
genio ha intluido en culturas enteras, han alterado por 1111110. El valor lingüístico , escribía, «está determinado
lo general relativamente p oco el lenguaje. Natural- ti 1111smo tiempo sobre estos dos ejes» 17 • «Una palabra
m ente , esto d eja entrever la tercera peculiaridad de la tHll'dc trocarse por algo desemejante: _una idea», y
relación estructura-sujeto en el lenguaje: a saber, que 11111·de compararse con otra cosa de la misma natura-
el sujeto de l habla es axiomáticamente individual: «no 11 rn: otra palabra» 1K. El resultado es un precario equi-
habléis todos a la vez,, es la forma habitual de decir que 11111 10 entre significante y significado en su compleja
un habla plural no es un habla, que no puede oírse. Por 1; 1111 l·pción del signo. Este equilibrio estaba destinado
contra . los sujetos relevantes en el dominio de las es-
tructuras económicas , culturales, políticas o militares
" l"ours de linguistique gbrérale (édition critique), vol. 1, ed. Rudolf
son primera y principalmente colectivos: naciones, cla- 1 "Kl1·1, Wiesbaden, 1968, p. 259 [La edición española por la que cita-
" , anterior a la edición critica de Engler; de todos modos, véase pp.
• El término correspondiente en inglés es free, que en este caso 1" 1'161.
puede traducirse tanto por •gratuito• como por clibre• (N. del T.J. " t uurs in general linguistics. p . 115 [p. 196].
52 Perry Anderson I 'tru ctura y sujeto 53

a romperse tan pronto como el lenguaje se tomara p11rdlos. Tras esto, a Derrida sólo le quedaba rechazar
como modelo universal fuera del dominio de la comu- li1 propia noción de signo como unidad-en-la-distin-
nicación verbal en sí misma. Pues Ja condición de su ' "u1 del significante y el significado, suprimiendo toda
transformación en un paradigma portátil era su cierre .111 1onomía residual del significado. El lenguaje se con-
en un sistema autosuficiente no anclado ya en una 11<·1·1c a hora en un proceso en el que «Cada significado
realidad extralingüística. ,.,,,,también en la posición de un significante» 21, es
El proyecto estructuralista, pues. se sometió desde el "'"ir. un sistema de significantes flotantes puros y
principio a la represión del eje referencial de la teoría imples sin una relación determinable con ningún re-
del signo de Saussure. El resultado sólo podía ser u na ir 1l·nte extralingüístico.
megalomanía gt'ad ual del significante. Lévi-Strauss l .a consecuencia necesaria de dicha contracción del
comenzó la escalada de sus afirmaciones con la tesis Ir 11guaje en sí es. por supuesto, negar cualquier posibi-
poco probable de que el lenguaje fue inventado en licl.t<l de entender la verdad como una correspondencia
bloque por el hombre como un sistema completo, supe- ¡(, l.1s proposiciones con la realidad. Fueron Foucault y
rior ya a sus posibles usos. «El hombré dispone desde 1h·1rida quienes asumieron de una forma más resuelta
sus orígenes de la integridad de los significantes, en- 111 logica subsiguiente: con ello fueron capaces de re-
contrándose con grandes dificultades para situar un 111 wcder, más allá de Saussure, hasta el legado filosó-
significado, dado como tal. pero que no es conocido», 111 o del último N ietzsche, con su implacable denuncia
escribió 19. El resultado fue una constante «supera- .11 la ilusión de la verdad y la fijeza del significado.
bundancia del significante con respecto al significado. 1'.1ra Derrida. cualquier concepto de verdad debe con-
sobre el que aquél podía colocarse por sí mismo» . La- 1111.-rarse equivalente a la metafísica compu lsiva de la
can, nuevamente, fue responsable del siguiente paso al 1111 ....rncia con la que Nietzsche rompió en su -y cito-
identificar las redes de significantes con sus posiciones 11· liz a tirmación del juego del mundo y la inocencia
diferenciadoras en lalangue, relegando el significado a olr •I devenir[... ] sin pecado, sin verdad y sin origen» 22 .
un mero flujo de cosas dichas comoparoles. Allí donde 1 r111cault insiste menos en la liberación de lo lúdico con
Lévi-Straus~ invocaba a un «Significante flotante» y un 11 .. pecto a lo cognitivo que en la tiranía de lo verídico
significado implícitamente estable, Lacan hablaba 1111-.1110. La voluntad de verdad, afirma, produce su
ahora de un «incesante deslizamiento del significado '1111oci miento a través de «una falsificación primaria y
por debajo del significante» 20, tomado a su vez como I" 1 rnanentemente reiterada que plantea la distinción
una metáfora del su jeto; de ahí la imposibilidad dí.' 11111 t• lo verdadero y lo falso» 23 . Este cambio de mar-
significar un signific.ado intencional estable: el dina ' h.i a l punto muerto de una nesciencia proclamada
mismo interrelaciona! de la misma cadena de signifi- I" 1 o nunca enteramente practicada por sus seguidores¡
cantes, coextensiva con el inconsciente, deshace cons · ' 1·x tra ño a la primera generación de pensadores es-
tan temente la identidad ilusoria del ego representado 1111t· turalistas. Tanto Lévi-Strauss como Lacan,

•9 clntroduction a l'oeuvre de Marce! Mauss•, en M. Mauss, comp .. ' ' l'ositions, Chicago, 1981. p. 20 [Posiciones, Valencia, Pretextos,
Socíologieel anthropologie, París, 1950, p. xlix [•Introducción a la obr • l 11/, p. 28].
de Marce! Mauss•, en Sociología y antropología, Madrid, Tecnos, 1971 , 11
Writing and difl'erence, p. 292.
p . 40]. . " 1.tmguage, counter-memory, practíce, Ithaca, 1977, p. 203; aquí
20 Écrits, Londres, 1977, p. 154. l •111hlt•n la fuente expresa es Nietzsche.
..
S4 Perry Anderso11 I \/ructura y sujeto SS

cuando lo requiere la ocasión, presumen de aspiracio dct.1r, sintomát icamente- diga !oque diga 2 ~. Aquí, de
nes científicas, pensando incluso en la matematización 1111t·vo, sin que por ello haya mentira, la verdad--<:omo
de sus disciplinas respectivas. Pero, tras un examen , orrectamente vio Foucault- de ia de ser tal. Ladistin-
más detenido, la lógica circular del lengua je autorre lc· ' 1011 entre lo verdadero y lo falso .es la premisa inelimi-

rencial que aportan a sus respectivas disciplinas tiene 11.1ble de cualquier conocimiento racional. Su punto
sus e fectos predecibles. Así, Lévi-Strauss se pregunta 1 lave es la evidencia. No es casual que ésta última fuera

qué importa si sus interpretaciones de los mitos son por lo general ta n desdeñada en el terreno del estruc tu-
!orzadas o arbitrarias, desde el momento en q ue ella~ 1.dismo. El breve trabajo de campo de Lévi-Strauss y
mismas pueden ser leídas igua lmente como mitos: " A ,u esquema imaginario-de los sistemas de parentesco;
lin de cuentas resulta lo mismo que en este libro e l l.1s sesiones psicoanalíticas de diez minutos de Lacan;
pensamiento de los indígenas suda mericanos cobre la credulidad de Foucault ante el Barco de los Locos y
lorma por operación del mío, o el m ío por operación del la fábula del Gran Confinamiento 26 : en todo e llo no
suyo» 2•. Lo que aquí se excluye desde el principio es el hay tanto limitaciones personales o deslices de los pro-
error en la identidad automanilestada' de la mente lcsionales en cuestión como licencias normales y natu-
humana. Así, con cierta coherencia, Lévi-Strauss rales de un juego de significación q ue va más a llá de la
exalta e n las mismas páginas a Wagner como el •ver- verdad y la falsedad.
dadero iniciador de los análisis estructurales de los El ataque a la representación que es inherente a la
mitos», q ue realizó sus investigaciones en el medio noción de un lenguaje autotélico tiene una incidencia
superior de la música: superior porque es completa- predecible dentro del espacio estructuralis ta en el s ta -
mente interior a s í mismo, porque es el arte que en 1us de la causalidad. Con lo que llegamos al tercer gran
principio está más a llá del significado o la representa- movimiento describible en e l estructuralísmo: lo que
ción. La solución es si milar en Lacan , que conserva un puede llamarse laaccidentalización de La historia. Pues
concepto rudi mentario de lo real más allá de lo simbó· una vez q ue el modelo lingüístico se convierte en el
lico, pero sólo como el «imposible• que no puede ser paradigma general de las cie ncias humanas Ja noción
signiticado: una estera de lo inefable que, insiste, no de una causa determinable comienza a experimentar
tiene nada en común con la mera «realidad» en tanto un debilitamiento cr ítico. La razón de ello estriba en la
que «pret-d-porter de fantasía ». A la inversa, Lacan misma naturaleza de la r elación entre langu e y paro/e
mereció también los reproches de Derrida por preser - en la li ngüística estructural. La supremacía de la lan-
var la noción de verdad; sólo que por verdad él en- gue como sistema es la piedra angular del legado saus-
tiende la capacidad del sujeto no tanto para articular el
deseo como para a lcanzar el conocimiento. Esta expre-
siva redetinición de la verdad responde a fi n de cuentas » eaits, París, 1966, pp. 649, 409 (Esaitos, 2 vols., México, Siglo
XXI , 1975); las primer as palabras de Télévision, París, 1973 (• Televi-
a la de Lévi-Strauss. Pues la precisión literal no es sión•, en Psicoanálisis: radiofo nía y televisión, Barcelona , Anagrama,
pertinente para el «lenguaje» del sujeto psicoanalítico, 1977) dicen: •Yo digo siempre la verdad• , p. 9 (p. 83].
que no puede dejar de hablar «verdaderamente» --es >• Para el último. véase H. C. Eri k Middelfort, • Madness and civili-
zation in early modero Europe: a r eappraisal of Michel Foucault •. en
Barbara Malamant, comp., Afier the re(ormation: essays in honOf' o( J.
2
H. Hexzer, f iladelfia, 1980, pp. 247-65; criti.:a tanto más demoledora si
~ The '~":and the coolced. Londres, 1969, pp. 13, 15 (lo crudo y lo se tiene en cu enta la conocida adhesíón del autor a la actitud conven-
cocrdo, MeXJco, Fondo de Cultura Económica, 1968, pp. 22, 23). cional de respeto hacia Foucault.
56 Perry Anderson htructura y sujeto 57

suriano: laparole es la activación subsiguiente de algu- i.-1nente hacia la clasificación: como ha señalado Ed-
nos de sus recursos por parte del su jeto hablante. Pero w.1rd Said. la «Contigüidad» eclipsa a la «secuenciali-
la superioridad de la una sobre la·otra es de un tipo d.1d» 27 • El no haber distinguido entre estas dos opera-
especial: es al mismo tiempo incondicional e indeter- ' 11mes intelectuales es el rasgo característico de la teo-
minante. Es decir, un acto de habla individual no 111ación de Lévi-Strauss en El pensamiento salvaje, que
puede más que ejecutar ciertas leyes lingüísticas gene- 1011c:l uye con la afirmación de que no hay diferencia
rales para ser comunicación. Pero, al mismo tiempo, , "·111.:ial entre la «lógica concreta» de las sociedades
las leyes nunca pueden explicar el acto. Existe un 1111mitivas--es decir, sus taxonomías del mundo natu-
abismo insalvable entre las reglas generales de la sin- 1.d - y la «lógica abstracta» de la ciencia matemati-
taxis y la emisión de determinadas frases, cuya forma o .1da de las sociedades civilizadas 2': ambas son expre-
momento nunca puede deducirse de la adición de la 11111cs de las mismas disposiciones universales de la
gramática. el vocabulario o la fonética . El sistema lin- 1111·nte humana. El poder explicativo de la ciencia rno-
güístico proporciona las condiciones formales de posi- .11·1na es equiparado a la magia clasificatoria del tote-
bilidad del habla, pero no tiene jurisdicoión sobre sus 1111-.mo, en un procedimiento que a su vez respalda la
verdaderas causas. Para Saussure, el patrón de las pa- 111 .1ctica básica del propio Lévi-Strauss. Esto no quiere
labras habladas -la desenmarañada de la pa- dn 1r que no puedan encontrarse explicaciones en los
ro/e- caía necesariamente fuera del dominio de fa 1"1 11tos estructuralistas, pero donde las hay, curiosa-
ciencia lingüística: estaba relacionado con una histo- 1111·11tc, son marginales o frágiles, incapaces d e enfocar
ria más general y requería otros principios de investi- 11 ~os tcne r el peso del conjunto de las descripciones que

gación. La extrapolación del modelo lingüístico por l'•'' ªn por alto. En contraste con la enorme prolifera-
parte del estructuralismo post-saussuriano, sin em- ' 11111 de meditaciones sobre los mitos amerindios reali-
bargo. procedió normalmente a una fusión tácita de los .ul.1 por Lévi-Strauss. el insuficiente esquema de su
dos tipos de inteligibilidad. Las condiciones de posibi- 11 clucción a la sola tunción de encubrir o mediatizar las
lidad eran presentadas sistemáticamente «como si » 1 , 1daderas contradicciones que surgen de la .dualidad
fueran causas. Los dos ejemplos más extendidos de il1 naturaleza y cultura en el dominio de lo imaginario
esta confusión tendenciosa iban a ser los estudios de 111 ·11l· tan poco peso corno originalidad. De forma pare-
Lévi-Strauss sobre las mitologías en las sociedades ' 1tla , la obra posterior de Foucault sobre los sistemas
primitivas y los esfuerzos de Foucault por construir 1 11 1.clarios del siglo XIX incluye la tesis de que su ver-
una arqueología del conocimiento en las civilizadas. d1ul1.· ra tunción no era eliminar sino generar una sub-
En ambos casos se monta una imponente máquina '·"l' que sirviera para justificar el control total de la
analítica cuya meta esencial es demostrar la identidad 1'• 1hlación en el «Continuo carcelario» del orden social
del campo en cuestión: la función invariable de los '111111.'mporáneo, en el que escuelas, hospitales. fábricas
tótemes o las estructuras de los mitos, la unidad de la:, 11·141mientos revelan todos el mismo principio de or-
epistemes o la rigidez de las formaciones discursivas. • 11111.ación. Aquellos que los ..:ontrolan permanecen en
Una vez construidas, sin embargo, no dejan paso epis '1 1111onimato. Aquí no es tanto la modestia corno el
temológico a la diversidad de los mi tos o enunciacio:-ic!>
especificas. y todavía menos a la evolución de uno a
otro. El resultado es que en lugar de una auténtica " llo•¡¡innings, Baltimore, 1978, p . 302.
explicación el análisis estructuralista tiende constan " / lre savage mind. p. 269 [p. 388).
58 Perry Anderson 1:s1ructura y sujeto 59

melodrama de la hipótesis lo que hace d e e lla una vía • n varias ruedas, más que mediante uno solo de ellos;
muerta en el con junto de una obra cuyo resultado d e- ,., decir. por un grupo de sociedades más que por una
pende más de s~ densidad de descr ipción que de su ,ola 30. En otras palabras, el desarrollo diacrónico es
fuerza de explicación. La causalidad, aunque su- 11·ducido al resultado lortuito de una combinación sin-
puestamente admitida, nunca adquiere una cen- ' rúnica. Foucáult, igualmente incapaz de explicar las
tralidad plena en el terreno d el análisis estructura- 11·pcntinas mutaciones ocurridas entre las sucesivas
lista. qHstemes de su obra primera, cada una de las cuales
¿En qué se convierte, ento nces, la historia propia- , . , .1 tratada como una unidad ho mogénea, recurrió más
mente dicha? Un total determinis mo inicial termina 1.11dc a una aceptación progresiva del papel d e la ca-
paradójicamente en la restauración de una contingen "'11/idad como rectora de los aconteci mientos. que
cía tina! absoluta, en perfecto pa ra le lismo con la dua- \'O rno mantuvo en El orden del discurso- ya no de-
lidad de langue y paro/e. El ejemplo más sorprendentl' l>1an ser considerados en términos de causa y e lecto,
de esta ironía es la obra de Derrida, que amalgama "110 de lo seria l y lo impredecible. En la práctica, la
toda la historia de Ja filosofía occi<iental en una sola 11hra posterior de Foucault ha convertido estas pres-
metatísica ho mogénea definida por la identidad om • 11pdones metodológicas en una ontología: una volun-
ni presente de su búsqueda de la • presencia •, mi entra~ 1.111 de poder o mnímoda que late en todas las estructu-
por otro lado cualquier frase o párralo individuales d1· '·" psíquicas y sociales cualesquiera que éstas sean. Su
los portavoces de esa metatísica es quebrada y soca • 11111un origen en Nietzsche indica la vinculacíón de
vada por la hete rogeneidad irreduc tible d e la di/ft• • "'ualidad y poder así interpretada en el pensamien to
rence. La escritura, pues, es implacable e indecidiblc 11 d1 l·oucault . Una vez hipostasiado como nuevo primer
la vez, inexorablemente la misma en su estructura gt· ¡1111acipio, a l estilo de Zaratus tra. el poder pierde cual-
neral e, inexplicablemente diferente y deferente en su~ •11111·r determinación histórica : ya no hay detentadores
textualizaciones particulares. La misma antinomm • pc:cíficos de poder, ni metas específicas a las que sir-
vuelve a aparecer puntualmente en e l pensamiento de· 111 '>U ejercicio. Como voluntad absoluta, su ejercicio es
Lévi-Strauss y de Foucault. Lévi-Strauss termina D<• fo 11 propia satisfacción. Pero en la medidá"en que se tra-
miel a las cenizas rechazando cualquier« negación de h1 Jn ck· una voluntad omnipresente debe generar su pro-
historia», pero el lugar que otorga a ésta es puramcnll Jllo contrario. «Donde hay poder, hay resistencia», pero
aleatorío. "El análisis estructural », escribe, conccd1· 11 1 ~ 1.1 resistencia es, a su vez. un contra poder
31 . En el
Ja historia «lo que por derecho pertenece a la irredul 11 lliqo ilimitado de la volición evocado por el Foucault
ble contingencia •, cede ante «el poder y la inanidad dl'I ¡111,h'nor , la causalidad como necesidad inteligible de
hecho» 29. De esta lorma, las trans lormacioneshisw11 1•· 1elaciones sociales o de los hechos científicos des-
cas más prolundas -la revolu ción neolítica o la indu' 1p.11 l·ce; la mutua contienda es incondicionada, y su
tria!- pueden ser teorizadas por Lévi-Strauss en 11·1 •• 11ltado sólo puede ser contingente. En esta versión,
minos de un juego de ruleta múltiple en el QUl' ha • 1 poder es la inanidad del h echo. Las relaciones de
combinación ganadora que hace posibles estas san ich
das se consigue mediante una coalición de jugadrn 1- •• 111111• and history, Paris, 1952, pp. 37-39.
11 •No hay relaciones de poder sin resistencia• porque la e resisten·
,. Fromhoney toashes. Londres. 1973,p. 475 1Delamiela/asc1••11" I~ •l 1><><lcr• es •compatriota del poder.; Powerlknowledge, Brighton,
México, Fondo de Cultura Económica, 1969). i •MI p 142.
60 Perry Anderson Estructura y sujeto 61

poder sori «reversibles» ~orno dice Fouca~l~- en el poslulaba un isomortismo básico entre naturaleza y
mismo sentido y por las mismas razones teoncas por mente que se reflejaba por igual en los mitos y en su
las que las significaciones textuales son «indecidibles» análisis estructural. En los mitos la mente repitP la
para Derrida. La paradoja de Said resume lo que pro- naturaleza porque es en sí misma naturaleza y el mé-
piamente podría llamarse la tilosofía estructuralista todo estructural repite las operaciones de los mitos que
de la historia: el «accidente legislado• 32 • estudia; en palabras de Lévi-Strauss: «Los mitos signi·
Puede que ahora resulte más fácil ver por qué el lican el espíritu que los elabora en medio del mundo
estructuralismo engendró al posestructuralismo con del que lor ma parte él mismo» 34 . Así, entre una plétora
tanta tac ilidad y coherencia. Pues el tránsito de uno a de denuncias de la filosolía. lo que reaparece en las
otro representa el movimiento final lógicamente ase- W1tológ1cas es una de las figuras más antiguas del
quible en el espacio que hemos venido delimitando. idealismo clasico: la identidad sujeto-objeto.
Podríamos denominarlo la 111versión de las estn1cturas Pero la identidad, por supuesto, es también una
mismas. ¿Por qué el objetivismo aparentemente ascé- quimera, pues lo que Lévi-Strauss no puede explicares
tico de m ediados de la década de f'960 -época, por la aparición de su propia d isciplina. ¿Cómo se convier-
ejemplo, de Las palabras y las cosas- ha llevado tan a ten las estructuras mentales inconscientes de los pri-
~enudo al subjetivismo exaltado de mediados de la mitivos en los descubrimientos conscientes del antro-
década de 1970 -época de el Antiedipo- sin mayor pólogo? La diferencia entre unos y otros replantea fa.
ruptura de la continuidad e ntre los hombres y las talmente la cues tión de qué es lo que garantiza que
ideas? La respuesta reside en el problema que p lantea a sean descubrimientos y no tantasías arbitrarias. El
cualquier estructuralismo total su punto de partida abandono de cualquier respuesta se deja ver en el culto
cognitivo. Pues si las estructuras existen por sí solas en a la música con el que comienza y termina su teatrolo-
un mundo situado tuera del alcance de los sujetos,¿ qué gía : «El misterio supremo de la ciencia del hombre», la
es lo que asegura su objetividad? Nunca el alto estruc- música, tiene para Lévi-Strauss «la llave del progre-
turalismo lue tan estrepitoso como cuando anunció el so» 3.< de todas las otras ramas. La ruptura wagneriana
fin del hombre. foucault dio la nota característica- en este punto no lue una mera idiosincrasia personal.
mente profética, cuando en 1966 declaró: "El hombre F./ nac111111mto de la tragedia, apoteosis de Wagner y
está en peligro de perecer a medida que el ser del teorización de la música como origen del lenguaje, es
lenguaje brilla más fuertemente en nuestro horizon- también la fuente del tema del delirio dionisíaco origi-
tt.>» H. Pero, ¿quién es el •nosotros» que percibe o posee nal como el Otro de todo orden apolíneo, tema que
dicho horizonte? La aporía del programa radica en el siempre ha servido de base a la obra de foucault. Para
vacío de este pronombre. Lévi-Strauss optó por la solu- él. ademas. la dificultad estribaba en dar cuenta de la
ción más coherente. Al tiempo que se hacía eco de capacidad del arqueólogo para descubrir los archivos
l-oucault. e incluso 11..1 amplificaba cósmicamente en del conoc1m1cnto o reconstruir las dilcrencias tempo·
sus observaciones sobre •el crepúsculo del hombre», rales existentes entre ellos. dada la conclusión-« muy
sensible y a justada» ·16-de la epistcmt• moderna.¿ Qué
n Beginnings, p. 3°11,; o, en frase de Nietzsche ensalzada por Fou·
cault,. la mano de hierro de la necesidad agita el cubilete de los dados
"'The raw and the cooked, p. 341 [p. 334).
de la causalidad•; véase language, counter-memory, practice, p. 155. » The raw ami tire cooked, p. 18 (p. 271.
u The arder o( things, p. 386 lp. 374). l• Tire order of things, p. 324 lp. 316). donde Foucault opta por la
62 1 •f111ctura y suieto 63
Perry Anderso11

d.i ticult~, entonces, el camino hacia un completo rela l'w un lado, «Si lo mitológico es mitomórfico, ¿son
t1v1smo: Aunque no se haya reconocido, en realidad l.1 111d11' los discursos sobre los mitos equivalentes?» Por
contmu1dad de la investigación de Foucault descanso 11110, ¿cómo puede escribirse una «historia de la lo-
desde ~l principio en la apelación a una experiencia ' 111 a,, desde «el lenguaje mismo ·de la razón clásica,

~rimaria ant~rior y subversiva respecto a todos 10 , 11 1il11:ando los conceptos que fueron los instrumentos
ordenes sucesivos de la razón occidental cuya común l11,10ricos de la captura de la locura, si ésta vive y
nat~raleza en cuanto estructuras represivas se revela a 11 'pira antes de ser aprehendida y paralizada por las
la v~sta de aquélla. «Desde e l inicio de la historia dl· 1nks de la razón clásica?» 3 q. El vicio común de todas
Occidente la necesidad de la locura», escribió en su l." tradiciones intelectuales previas fue el de «neutra-
primera obra importante, «está vinculada a la posibili- l11ar o reducir» la «estructuralidad de la estructura»,
dad de la historia» 37 . La locura como pura alteridad el • dandole un centro o refiriéndola a un punto de pre-
rui~o .que debe ser acallado para que el habla de' Ja ,,·ncia , a un origen fijo» que, por sí mismo, «escapa a la
soc1ahdad racional se desarrQJle como su elocuente , ,¡ructuralidad» de torma tal que limita «el;uego de la
negación, se retrae en el Foucault posterior a medida ..,11uctura» 40 • Lo que Derrida vio con perspicacia fue
que ~ l concepto de represión en sí mismo cae bajo la que la suposición de una estructura estable había de-
s?specha de ser o~ra tre~a de la razón. Pero el prin~ipio p1·ndido siempre de la postulación silenciosa de un
tacito del Otr~ ong1.nario persiste bajo formas nuevas. • 1·ntro que no estaba completamente «Sujeto» a ella: en
En su obra mas reciente es la inocencia del «cuerpo y 111 ras palabras, de un su;eto distinto de e lla. Su paso
sus placeres» 3 h, en su unidad, como opuestos a la mera decisivo tue liquidar el último vestigio de esa autono-
«sexualidad~ socialmente confeccionada y dividida la inía. Sin embargo el resultado no fue la consecución de
que realiza la misma función: una a cusación inclasifi. un orden superior, una estructura ahora enteramente
cable. purificada, sino todo lo contrario: el resultado fue ra-
Con Derrida se consuma la autocancelación del es- dical mente desestructurante. Pues una vez que las es-
tructuralismo latente en el recurso a la música 0 a la tructuras fueran liberadas de todo sujeto, totalmente
locura de Lévi-Strauss o de Foucault. Sin compromiso entregadas a su propio juego, perderían lo que las de-
alguno con la exploración de realidades sociales, De- fine como estructuras, esto es, unas coordenadas obje-
rrida apenas tiene escrúpulos en deshacer las cons- tivas de organización. Para Derrida, la estructuralidad
trucci_ones de ambos acusándoles de una" n~stalgi¡¡ de es poco más que un gesto ceremonioso para prestigio
los origenes» -rousseauniana o presocrática respecti- de sus predecesores inmediatos; ahora su juego no co-
vamente-y preguntando qué derecho tenían a asumir noce límites de ningún tipo: es «absoluta casualidad»,
la validez de sus discursos sobre sus propias premisas. «indeterminación genética», «la aventura originaria
de la huella» 41 • Con ello la estructura se invierte en su
ingenua. soluc!.ón.~e que la •lógica. de la episteme moderna conduce a a ntítesis y nace el posestructuralismo propiamente di-
su propia supres1on por puro evolucionismo. cho, o lo que puede definirse como un subjetivismo sin
". F ol.ie et déra1son: histoire de la folie d l'dge f lassique, Paris, 1961, sujeto.
p. v1, el su?r.~yado es del autor. [Este prólogo fue suprimido en la
segunda edic:on de la obra, traducida al castellano comoHistoria de la
3• Writing and difference, pp. 287 y 34.
lcx::;ra en la. época clásica, .Madrid, Fondo de Cultura Económica, t 979].
. The htstory of sexuality, Londres, 1978, p . 157 [Historia de /a sexua- •• Wriling and di/fercnce, pp. 278-79.
lidad, vol. 1, Madrid, Siglo' XX I, 4ª ed., 1978, p. 149). " Writing and difference, p. 292.
I \/1uctura y su;eto
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64 Perry Arulers1m

Pero la estructura y e l sujeto siempre han sido ca 11 'i1 ésta ha sido, pues, la curva aproximada de la
gorías interdependientes en este sentido. Un ataque 1·11 11.1ycctoria del estructuralismo hacia el posestructu:
tromba contra el segundo estaba destinado en bm·1111 1 il1o;mo, nuestra cuestión inicial se responde por si
lógica a subvertir también al primero. El término dl· l.1 1111 .. ma. Las dificultades por resol.ver y los callejones
operación sólo podía ser una subjetividad definitiv.1 "" -.alida de la teoría marxista, que el estructuralismo
mente desenfrenada. Adorno había previsto esta evo p1rnnetía transcender, nunca tueron tratadas con ~e­
lución señalando a menudo que cualquier teoría qui i.ilk en ese espacio rival. La adopción del modelo hn-
pretendiera negar completamente el poder ilusorio dd p,1mllco como •clave de todas las mitologías•, lejos de
sujeto tendería a restaurar dicha ilusión mucho m." d.111ficar o descifrar las relaciones entre sujeto Y es-
que otra que sobrestimara el poder del sujeto 4 2. H 11 ol tura condu jo de un absolutismo retórico del pri-
pensador estructuralista que se resistió más que n111 1111·ro a ~n leti~hismo tragmentado del segundo. sin
gún otro a este movimiento lue Lacan, precisameni. 1111 l·cer nunca una teoría de sus relaciones. Dicha teo-
porque había partido de un compromiso más firme con 11.1. históricamente determinada y sectorialmente di-
respecto al sujeto en sí, tanto por su profesión psico.1 " 1l·nciada, sólo podria ser desarrollada con un respeto
nalítica, en la que no podía desprenderse tan láctl 111.iléctico a su interdependencia.
mente de la categoría, como por su formación filo~o
lica previa, esencialmente más hegeliana que nietl'
cheana o heideggeriana. Pero su concepción del su jeto
que _abolía e l papel del yo y rescindía el principio dr
realidad tal y como habían sido postulados por Freud ,
para otorgar poderes plenipotenciarios a un solo ello
desmaterializado, despejó el camino de su propia su
presión. Deleuze y Guattari pudieron conseguirlo vol
viendo a la ley de lo simbólico como represión separa
ble, en nombre de lo imaginario y de sus objetos esqui
zofrénicos. Las máquinas deseantes del Antiedipo, dl·
sintegradas, privadas de unidad o identidad, son d
desenlace final de la inversión de las estructuras p:,1
quicas en una subjetividad pulverizada más allá de 1.1
medida o el orden .

.º •la <>?.ietividad de la verdad exige verdaderamente al sujetu


A1~lada de el, se convierte en victima de la pura subjetividad•: Agarml
eprstemology, Oxford, 1982, p. 72. La reflexión anterior es una feh1
fórmula de Gillian Rose, The me/ancho/y science: an introduction to tltr
thought o(Theodor W. Adorno, Londres, 1978, p. 128. Obsérvese, s111
em._..rgo, que en sus reflexiones sobre la dialéctica de ambos Adorno
insistió en que ·la cuestión de Ja parte que corresponde a cad~ uno no
puede establecerse de una forma general e invariable•: Against episr1·
mology, p. 156.