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MADERA

La madera es un material dócil, de fácil tallado, pero que por ser orgánico se reintegra a la
tierra tras el paso de un tiempo no muy largo. Sin embargo, debido a las condiciones climáticas
de la costa peruana, objetos de madera han podido sobrevivir por siglos. No se pudrieron, ya
que la sequedad del ambiente oriento el proceso hacia una fosilización del material, que con
los años se endureció hasta prácticamente petrificarse.

La madera fue tallada en el mundo andino para dar forma a banquetas remos, postes, ídolos y,
también, representaciones de los ancestros, efigies que luego habitarían los espacios a los que
se les destinaba.

Con postes figurativos se flanqueaban recintos ceremoniales, pórticos o entradas. Cual


árboles, estos ancestros insertaban sus raíces en el mundo interior, lo habitaban y se
extendían hacia arriba. Eran cuerpos conectores, anfitriones de ceremonias de entrega y
tránsito en los centros ceremoniales.

EL CULTO A LOS ANCESTROS

En el Perú antiguo se momificaba a los muertos y a algunas de las personas de su entorno


para, una vez sacrificadas, enterrarlas con estos para acompañarlos al más allá. La tumba se
colmaba con los alimentos, bebidas y objetos que el personaje había apreciado en vida.

Si bien cada cultura elaboro sus propios rituales funerarios, un elemento común a todas ellas
era la gran importancia que se daba a la preparación del cuerpo, en especial si el fallecido era
un líder político-religioso o un gobernante.

Las ofrendas rituales fortalecían el liderazgo del difunto y aseguraban la continuidad del grupo
humano. El líder se transformaba en un ancestro ya no terrenal, e incluso en un ser divino.

Las ofrendas podían ser vasijas de cerámica, finas telas, adornos de oro y plata, tallas de
madera, esculturas de piedra portadoras de mensajes simbólicos. Estos objetos son los que
hoy se exhiben con un adicional carácter artístico.

EL SUR

Se afirma que el pintor noruego Edward Munch (1863-1944) se inspiró en una momia de la
cultura Paracas (1250 a.C. y 1d.c.) para su emblemático cuadro El grito. Extinguida Paracas, la
sucede Nazca (1d.C.- 800d.C.) en la costa sur del Perú, en un hábitat reseco con agua
subterránea, lo que la llevo a elevados niveles de sofisticación en el manejo hidráulico para la
irrigación. Fue una sociedad jerarquizada en extremo y sostenida en una cosmovisión asociada
a la fertilidad agrícola y los ciclos naturales. Las interpretaciones más aproximadas al porqué
de los geoglifos de las pampas de Nazca toman esas rutas.

Los incas aprovecharon el conocimiento acumulado por los Nazca durante siglos para su
manejo hidráulico funcional a la agricultura, al culto y a la estética: baños, fuentes, caídas de
agua.

Esta sala presenta piezas de cerámica Nazca en las que se aprecia la destreza en su
manufactura y los motivos del culto de agua.
LA CERAMICA

En el pero, a las vasijas de cerámica creadas por los antiguos peruanos para realizar
ceremonias y rituales funerarios se les conoce como huacos, palabra derivada de guaca, que
en lengua quechua refiere a un “lugar sagrado”. La alfarería peruana se inició hace
aproximadamente 4000 años. En esta parte del mundo, la experiencia no se escribió con
palabras secuenciadas sobre papel sino que fue tanto modelada, dibujada y pintada en la
arcilla, como hilada y tejida en primorosos mantos.

Desde tiempos inmemoriales hasta la época de los incas, los artesanos ceramistas
engendraron piezas de arte y sabiduría, objetos utilitarios con diseño simbólico,
representaciones de animales y vegetales o perfectos y sorprendentes retratos humanos.

Manos maestras modelaron objetos diversos mezclando tierra arcillosa con agua y otros
materiales. Los artistas cuidaban que el aire que rodeaba las piezas fijara las nuevas formas sin
resecarlas, para luego someter sus obras a la transformación producida por el fuego.

EL NORTE

Los cronistas españoles halan de verdaderos portentos realizados en oro y plata por los
antiguos peruanos. Hoy se sabe que durante su expansión los Incas incorporaron a los orfebres
de la costa norte, lo que permitió una producción al servicio de la ideología del Imperio. En
esta región surgieron, durante el periodo conocido como Desarrollos Regionales, los Mochicas
(1d.C.- 800d.C.), sofisticada cultura que destaco, entre otras manifestaciones, por la gran
calidad de su arte y el desarrollo de una riquísima ideología ritual.

La necesidad crea el ritual. El crecimiento demográfico en el norte promovió la aparición de


grandes infraestructuras y complejos mecanismos de control político e ideológico, lo que
impulso el desarrollo de las artes y la producción de bienes suntuarios que afianzaran el poder
y status de las élites.

Esta sala puede observarse una selección de finos objetos de cerámica Mochica que permiten
entender su ideología.

LOS TRES MUNDOS: HANAN PACHA, UKU PACHA, KAY PACHA

En el Hanan Pacha, el mundo de arriba, era donde estaban escritas las reglas de la vida
comunitaria, los ciclos lluviosos y las pautas para las ceremonias y cultos. Las sociedades
andinas, desde sus orígenes hasta los incas, observaban un “mundo de arriba” exterior,
celestial, poblado por fuerzas poderosas como el Sol, las lluvias, los vientos y las tormentas.

El Uku Pacha era el mundo de abajo, en donde germinan las semillas y crecen las raíces.
Estamento interior, oscuro y húmedo como el útero materno, era un mundo vinculado al agua
y su manifestación física era la Pachamama o madre tierra.
En el Uku Pacha habitan también los muertos.

Los seres humanos vivimos en el punto de contacto entre el Hana Pacha y el Uku Pacha el Kay
Pacha. Es el aquí y ahora, el encuentro o tinkuy donde se interrelacionan los elementos
naturales y en el que los seres humanos, a traes de la sexualidad, dan origen a la vida.

RECIPIENTES CEREMONIALES

Los antiguos peruanos ofrendaban agua, chicha y sangre sacrificial en cuencos, vasijas, botellas
y cantaros, que de esta forma adquirían un carácter sacro.
Se agradecía a los dioses el agua de las lluvias y los ríos y la seguridad que esta daba a la
producción agrícola y la vida humana. En circunstancias críticas, la ofrenda comprendía la
sangre de animales o individuos sacrificados. Hombre y mujeres brindaban con la chicha,
bebida de maíz que propiciaba una experiencia conjunta que transcendía el quehacer
cotidiano.

Los ornamentos ceremoniales usados por gobernantes y sacerdotes, así como los objetos que
se manipulaban en esos rituales, eran de oro y plata, en especial los recipientes utilizados para
brindar recíprocamente o para verter los líquidos ofrendados en la tierra. El empleo de estos
metales tenia así un significado añadido por parte de las elites que controlaban la producción
metalúrgica la transmisión de los mensajes mítico-religiosos.

EXPANSION, CONTACTOS E INFLUENCIAS

Testimonios del Estado Huari se encuentran tanto en la sierra norte de Cajamarca y en la


lejana sierra baja de Moquegua, como en la Amazonia alta y en las costas de Ancash, si nos
atenemos a los recientes descubrimientos en Huarmey.

Hace aproximadamente 1000años surgió en la sierra sur del Perú este gran Estado expansivo
que creció ya sea mediante ocupaciones militares como por alianzas y dominio ideológico.
Huari controlo el territorio, el acceso a las fuentes de agua y la producción agrícola,
componentes que generan el surgimiento de una ideología religiosa afianzada en la
producción e intercambio de objetos que representaban los canones estilísticos e ideológicos
propios de esa sociedad.

En esta se apreciaban objetos Huari de áreas distantes y distintas entre sí. Un arte con
patrones definidos que en cada región se adecuan a los locales, pero sin perder coherencia la
unidad entre lo homogéneo lo diferente.

AVES, SERPIENTES Y FELINOS

Tres mundos: Hanan Pacha, el de arriba, Uku Pacha el de abajo y, al centro Kay Pacha. Las
aves, las serpientes, los felinos.

Las águilas están vinculadas al sol; las águilas pescadoras, los pelicanos, cormoranes y
piqueros, al mar. Los patos incorporan las lagunas. El cóndor conecta los mundos de arriba y
de abajo, donde habitan los muertos. Las lechuzas y los búhos traen la noche; las serpientes, el
mundo de abajo. Su cuerpo es el rio, vinculado del subsuelo con las montañas, en dirección al
mar. Las serpientes, que pueden adoptar forma de espiral, representan la dinámica de
constante regeneración de la vida.

En el Kay Pacha se da el encuentro simbolizado de los grandes felinos, especialmente el jaguar


y el puma, los depredadores terrestres del territorio andino-amazónico.

Elementos de estos animales- colmillos, garras, plumas, cabezas de serpiente- servían como
distintivos en las representaciones de los líderes y las divinidades.

ANTES DE LA EXPANCSIOON INCA: ESTADOS E IMPERIOS COSTEROS

Aun hoy la ocurrencia de un fenómeno de El Niño severos trastornos sociales.


La arqueología nos dice que en la costa peruana, lluvias e inundaciones propiciaron el colapso
de sociedades como la Mochica y la Lima, así como la decadencia del Estado Huari.
Durante el siglo XV los Incas se consolidaron como el Imperio más grande del hemisferio sur al
entrar en contacto con diversas sociedades, incluyendo las costeras.

El Estado Chimú, en la costa norte, controlaba toda la región hasta el límite central.
Chan Chan fue su entorno administrativo, una ciudad planificada durante al menos cinco
siglos. El conjunto incluía residencias de élite, espacios ceremoniales y talleres de artesanos,
quienes desarrollaron una fino arte cuyo trabajo emblemático es la cerámica negra pulida.

Por su parte, el Estado Chancay, en la costa central, produjo una cerámica sin pulir, de color
blanco. Ambos estados costeños tardíos se hallan representados en esta sala.

IMPERIO INCA

Los Incas constituyeron el gran imperio andino que, tras la conquista española de 1532, se dio
a conocer al mundo entero y afirmo al actual territorio peruano como cuna de civilización.

El Imperio Incaico tiene su origen y centro en el Cusco, desde donde se expandio hacia gran
parte del territorio sufamericano, intefrando los conocimientos de la sociedades que
conquistaba y desarrollando un sistema administrativo, político, militar, económico e
ideológico que le permitió crecer en apenas poco más de un siglo.

Síntesis del concepto expansivo inca son el sistema de la red vial Qhapaq Ñan, las obras de
infraestructura, la arquitectura monumental, el desarrollo de una recnologia agricola y del
manejo del agua, el control poblacional y una cosmovisión estructurada.

En arte y la cultura material incaica estuvieron al servicio del aparato estatal y del
afianzamiento de la ideología religiosa. Ejemplos de este are se encuentra expuestos en esta
sal exhibiendo su carácter sintético e integrado.

ADORNOS DE HUESO Y CONCHAS

El oro y plata deslumbraron a los conquistadores y de esa fascinación surgió el mito de


Eldorado. Sin embargo, los primeros cronistas también destacaron la existencia de objetos
hechos en concha o hueso de sobresaliente factura cuyo fin era preservar o reproducir los
relatos míticos.

La concha Spondylus sp, molusco bivalvo, estaba asociada al culto al agua y al mar y al
conocimiento de los ciclos estacionales y los cambios medioambientales, propiciadores de vida
y fertilidad. El acceso de conchas de mares cálidos muy lejanos permite conocer la presencia
de redes de intercambio y el poder social de algunos individuos cuyas alianzas a largas
distancias aseguraban el abastecimiento de estos materiales tan necesarios en la ideología del
poder en los Andes.

En esta sala se presentan algunas dinas piezas de periodos más tempranos, las que permiten
apreciar la precisión y destreza de los antiguos artesanos peruanos al trabajar con estos
materiales cargados de simbolismo.

PLATA

El trabajo con metales preciosos estuvo relacionado al culto y su producto final se reservada
para la élite, dignatarios sacerdotes, quienes vestían esplendidos atuendos y se mostraban
cubiertos de joyas y otros accesorios de impacto simbólico-orejeras, narigueras, pectorales,
coronas, brazaletes, mascaras- que luego conformaban el ajuar funerario.
La belleza y el brillo del oro de la plata y sus aleaciones atrajeron el deseo de los poderosos,
mientras que al pueblo le quedaba deslumbrarse por el brillo de estos metales, que
asemejaban a los del Sol y la Luna. La plata tuvo un gran valor simbólico que se asociaba con
los elementos femeninos de la naturaleza y complementaban el del oro, vinculado a lo
masculino.

El trabajo metalúrgico de la plata tiene una antigüedad de más de 3500 años, fecha del
yacimiento de Waywaka, en Apurimac. La relativa abundancia de la plata permitió desarrollar
técnicas sumamente depuradas, como las de laminado, embutido, martillado cincelado, así
como practicar diversas aleaciones.

SIMBOLOS DE LA COSMOVISION ANDINA: LA ESPIRAL

El sol se hundía en el horizonte en cada atardecer, pero después del tiempo del descanso
nocturno retornaba y daba paso a un nuevo día. Una estación de lluvias daba paso a una
estación seca, pero después de un tiempo que pudo ser medido leyendo adecuadamente la
información del cielo y los anuncios de animales y plantas, volvían las lluvias.

Los antiguos peruanos registraron los ciclos de la naturaleza, lo cual les permitió percatarse del
permanente y constante retorno a situaciones, si bien no iguales, muy parecidas a algunas ya
vividas anteriormente.

Los ciclos naturales se manifiestan como recorridos en espiral que retornan a puntos de
partida semejantes mas no iguales, lo que expresa la posibilidad de un nuevo inicio. El
constante movimiento generado por la interacción de fuerzas opuestas y complementarias, la
dinámica de generación constante de nueva vida, es expresada en los Andes por la espiral, un
símbolo universal.

VASIJAS CEREMONIALES

En el arte precolombino nada es casual. Dos botellas de greda formadas por un contenedor
con un asa en forma de arco y un pico, las “botellas asa-estribo”, recrean la ruta del agua
usada para regar los campos, la que fluye desde los picos nevados, baja por los valles y llega al
mar. El asa conecta los mundos opuestos y complementarios. El tinkuy, o unión, se da al verter
el agua de ambos canales hasta unirse en un solo pico.

Por su parte, la botella funeraria del sur se forma con un contenedor y dos picos conectados
por un asa-puente. El agua surge del mundo interior como si fuera el puquio u ojo de agua que
se presenta en la árida costa sur, el manante. Los huacos, al ser usados en ceremonias y
acompañar a los difuntos, transitan del mundo exterior al interior a través del flujo real y
simbólico del agua.

SIMBOLOS DE LA COSMOVISION ANDINA: LA DUALIDAD

El mundo de arriba y el de abajo, el hombre y la mujer, el oro y la plata, el día y la noche.


La dualidad complementaria era el principio organizador social, político y administrativo del
Imperio Inca. Las fuerzas que animan al mundo son opuestas a la vez complementarias como la
estación seca y la lluviosa, que necesitan encontrarse para que algo nuevo suceda- un día, otro
año, que se conciba y nazca un niño-, para que geminen y crezcan las plantas.

En quechua, el encuentro de las fuerzas opuestas que generan algo nuevo se conoce como
tinkuy. En el arte precolombino, la dualidad complementaria se comunica a través del uso de
materiales como el oro y la plata en un mismo objeto, de dos colores en una pieza de cerámica
o del diseño simétrico, donde los campos iguales también comunican dualidad.

ORO

Con oro y plata se vestían los gobernantes y los sacerdotes en las ceremonias.
De oro estaban cubiertas las paredes de piedra del Qoricancha, según el cronista Garcilaso de
la Vega. Un Imperio de oro fue el de los incas. Ni el oro ni la plata se cotizaban por su valor
material sino por su significado simbólico. Por su color, su brillo, su incorruptibilidad,
reminiscencia de los cuerpos celestes sagrados, los dioses mayores, sol Sol y la Luna, el oro y la
plata expresaban la dualidad presente en el pensamiento andino.

Las élites gobernantes controlaban la producción metalúrgica en los Andes, así como a los
orfebres que transformaban el metal bruto en piezas de arte mediante procesos de apariencia
mágica y que aún hoy maravillan por su ingenio y destreza. Gracias a sus sorprendentes
avances técnicos, los expertos precolombinos llegaron a ser maestros en las aleaciones de dos
o tres metales, logrando coloraciones distintas al añadir al oro y la plata otros metales, como el
cobre, y creando objetos bimetálicos que comunicaban la dualidad complementaria que
sustentaba el pensamiento andino.