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INTRODUCCION

Es indiscutible que toda Administración Tributaria requiere, para el cumplimiento de sus


funciones, encontrarse premunida de determinadas facultades que le permitan efectivizar el
cumplimiento de las obligaciones tributarias existentes en aras del interés público. Sobre el
particular, nuestro Código Tributario reconoce expresamente como facultades de la
Administración Tributaria las de fiscalización, determinación y aplicación de sanciones,
interposición de medidas cautelares, así como la de denunciar delitos tributarios. El ejercicio de
tales facultades ha sido reconocido como discrecional, no obstante, ni el Código en mención u
otra norma han establecido los parámetros sobre los cuales debe ser entendida dicha
discrecionalidad, limitándose únicamente a establecer que esta deberá ejercerse en función de
la mejor conveniencia del interés público y dentro del marco que establece la ley. Sobre el
particular, la mayoría de autores consideran que la facultad discrecional supone “un poder,
conferido explícita o implícitamente por la ley, para elegir en determinadas circunstancias y
frente a varias soluciones posibles la solución que conceptúe más oportuna en orden al interés
público y particular que debe satisfacer”. En efecto, existen actuaciones de la Administración
Tributaria que por su complejidad (y en ocasiones su no permanencia), no han podido ser
reguladas de manera estricta por una norma tributaria, limitándose esta únicamente a hacer
una referencia de tales actuaciones, de tal forma que corresponde a la Administración Tributaria
fijar sus propios parámetros y criterios de actuación. Tal es el caso, como veremos más adelante,
del ejercicio de aplicar o no gradualmente las sanciones. De lo anterior tenemos que la facultad
discrecional otorgada a la Administración Tributaria encontraría su justificación en el hecho de
no limitarla a ejecutar solo lo previsto taxativamente en una norma a efectos de controlar el
cumplimiento de las obligaciones tributarias, pues ello podría poner en peligro la realización del
interés público, que es justamente el de recaudar tributos a efectos de cubrir las diversas
necesidades públicas existentes. No obstante, es necesario tener en cuenta que, si bien la misma
ley admite ciertos márgenes de libertad en el actuar de la Administración Tributaria, esta no
debe entenderse de manera irrestricta y arbitraria, sino que, por el contrario, siempre debe
suponer el sometimiento al orden constitucional y legal. Por tal razón, será necesario que la
Administración Tributaria indique las razones que justifiquen su accionar, las cuales deberán ser
objetivas, técnicas, racionales y proporcionales con el fi n que se pretende alcanzar. De esta
forma, consideramos, se descartaría cualquier actuación arbitraria por parte de la
Administración Tributaria.
CONCEPTO Y ELEMENTOS DE LA INFRACCIÓN TRIBUTARIA

a) Concepto de infracción tributaria El artículo 164 del Código Tributario define la


infracción tributaria como toda acción u omisión que importe violación de normas
tributarias, siempre que se encuentre tipificada como tal o en otras leyes o decretos
legislativos.

De la definición anterior tenemos que una infracción implica el incumplimiento por


parte de los deudores tributarios de normas de naturaleza tributaria que disponen
deberes u obligaciones de carácter formal o sustancial (en el caso de retenciones o
percepciones de tributos). Para ello, se entiende que la conducta entendida como
“infractora” ha sido tipificada previamente como tal.

b) Elementos de la infracción tributaria


i. Elemento sustancial o antijuridicidad: Con base en el principio de tipicidad de
la infracción anteriormente descrito, tenemos que una de las características de
la infracción tributaria es la de ser antijurídica, pues importa la violación de
normas tributarias expresamente establecidas.
En efecto, la acción u omisión en que consiste la infracción tributaria es
contraria a una prohibición o a un mandato positivo expresamente tipificado en
una norma tributaria, la cual establece la infracción y la sanción
correspondiente a esta.
Así, el elemento sustancial es el incumplimiento de una obligación legalmente
establecida, esto es, para que exista una infracción debe existir previamente
una obligación establecida por la ley de realizar una conducta determinada.
La Administración Tributaria no podrá sancionar las conductas u omisiones
incurridas por los deudores tributarios, si estas no han sido previamente
establecidas por norma expresa como obligaciones tributarias pues, en este
caso, no existe violación de norma tributaria alguna.

ii. Elemento formal o tipicidad: De lo anterior podemos afirmar también que la


infracción tributaria es típica, pues debe encontrarse expresa y precisamente
tipificada como tal en una norma legal. Es decir, si la acción u omisión no encaja
dentro de determinada clase de infracción no existirá infracción alguna.
Este elemento tiene su sustento en el principio de legalidad establecido en el
inciso d) de la Norma IV del Título Preliminar del Código Tributario vigente,
según el cual solo por ley o por decreto legislativo se pueden definir y establecer
las infracciones tributarias.
Así para que exista una infracción tributaria, además del incumplimiento de una
obligación formal o sustancial, debe existir también el derecho de la
Administración de sancionarlo, esto es, que dicha conducta haya sido
considerada por el ordenamiento legal como una infracción y se haya fijado la
sanción.

iii. Elemento objetivo: El artículo 165 del Código Tributario establece que las
infracciones se establecen de manera objetiva, esto es, que basta el
incumplimiento de la obligación tributaria y que dicho incumplimiento haya sido
tipificado como infracción para que se configure esta, no importando o
valorándose las razones que hayan motivado dicho incumplimiento.
En efecto, para que exista infracción no será necesario establecer que el deudor
tributario ha actuado con dolo o con culpa, bastando con probar la comisión del
hecho previsto en la ley como infracción para que esta quede configurada y
proceda la sanción administrativa correspondiente.

TIPOS DE INFRACCIONES TRIBUTARIAS

El artículo 172 del Código Tributario clasifica las infracciones en seis (6) grandes grupos, los
cuales han sido establecidos en función de las obligaciones tributarias que todo deudor
tributario debe cumplir, de acuerdo a lo indicado en los artículos 173 a 178 del Código Tributario.

Artículo 172.- TIPOS DE INFRACCIONES TRIBUTARIAS DEL CÓDIGO TRIBUTARIO; Las


infracciones tributarias se originan por el incumplimiento de las obligaciones siguientes:

1. De inscribirse, actualizar o acreditar la inscripción.


2. De emitir, otorgar y exigir comprobantes de pago y/u otros documentos.
3. De llevar libros y/o registros o contar con informes u otros documentos.
4. De presentar declaraciones y comunicaciones.
5. De permitir el control de la Administración Tributaria, informar y comparecer ante la
misma.
6. Otras obligaciones tributarias.”

Artículo 173.- INFRACCIONES RELACIONADAS CON LA OBLIGACIÓN DE INSCRIBIRSE,


ACTUALIZAR O ACREDITAR LA INSCRIPCIÓN EN LOS REGISTROS DE LA ADMINISTRACIÓN
Constituyen infracciones relacionadas con la obligación de inscribirse, actualizar o acreditar la
inscripción en los registros de la Administración Tributaria:

1. No inscribirse en los registros de la Administración Tributaria, salvo aquéllos en que la


inscripción constituye condición para el goce de un beneficio.

2. Proporcionar o comunicar la información, incluyendo la requerida por la Administración


Tributaria, relativa a los antecedentes o datos para la inscripción, cambio de domicilio, o
actualización en los registros, no conforme con la realidad.

3. Obtener dos o más números de inscripción para un mismo registro.

4. Utilizar dos o más números de inscripción o presentar certificado de inscripción y/o


identificación del contribuyente falsos o adulterados en cualquier actuación que se realice ante
la Administración Tributaria o en los casos en que se exija hacerlo.

5. No proporcionar o comunicar a la Administración Tributaria informaciones relativas a los


antecedentes o datos para la inscripción, cambio de domicilio o actualización en los registros o
proporcionarla sin observar la forma, plazos y condiciones que establezca la Administración
Tributaria.

6. No consignar el número de registro del contribuyente en las comunicaciones, declaraciones


informativas u otros documentos similares que se presenten ante la Administración Tributaria.
7. No proporcionar o comunicar el número de RUC en los procedimientos, actos u operaciones
cuando las normas tributarias así lo establezcan.”
Artículo 174.- INFRACCIONES RELACIONADAS CON LA OBLIGACIÓN DE EMITIR, OTORGAR Y
EXIGIR COMPROBANTES DE PAGO Y/U OTROS DOCUMENTOS

Constituyen infracciones relacionadas con la obligación de emitir, otorgar y exigir comprobantes


de pago:

1. No emitir y/o no otorgar comprobantes de pago o documentos complementarios a éstos,


distintos a la guía de remisión.

2. Emitir y/u otorgar documentos que no reúnen los requisitos y características para ser
considerados como comprobantes de pago o como documentos complementarios a éstos,
distintos a la guía de remisión.

3. Emitir y/u otorgar comprobantes de pago o documentos complementarios a éstos, distintos


a la guía de remisión, que no correspondan al régimen del deudor tributario o al tipo de
operación realizada de conformidad con las leyes, reglamentos o Resolución de
Superintendencia de la SUNAT.

4. Transportar bienes y/o pasajeros sin el correspondiente comprobante de pago, guía de


remisión, manifiesto de pasajeros y/u otro documento previsto por las normas para sustentar
el traslado.

5. Transportar bienes y/o pasajeros con documentos que no reúnan los requisitos y
características para ser considerados como comprobantes de pago o guías de remisión,
manifiesto de pasajeros y/u otro documento que carezca de validez.

6. No obtener el comprador los comprobantes de pago u otros documentos complementarios a


éstos, distintos a la guía de remisión, por las compras efectuadas, según las normas sobre la
materia.

7. No obtener el usuario los comprobantes de pago u otros documentos complementarios a


éstos, distintos a la guía de remisión, por los servicios que le fueran prestados, según las normas
sobre la materia.

8. Remitir bienes sin el comprobante de pago, guía de remisión y/u otro documento previsto
por las normas para sustentar la remisión.

9. Remitir bienes con documentos que no reúnan los requisitos y características para ser
considerados como comprobantes de pago, guías de remisión y/u otro documento que carezca
de validez.

10. Remitir bienes con comprobantes de pago, guía de remisión u otros documentos
complementarios que no correspondan al régimen del deudor tributario o al tipo de operación
realizada de conformidad con las normas sobre la materia.

11. Utilizar máquinas registradoras u otros sistemas de emisión no declararlos o sin la


autorización de la Administración Tributaria para emitir comprobantes de pago o documentos
complementarios a éstos.

12. Utilizar máquinas registradoras u otros sistemas de emisión, en establecimientos distintos


del declarado ante la SUNAT para su utilización.
13. Usar máquinas automáticas para la transferencia de bienes o prestación de servicios que no
cumplan con las disposiciones establecidas en el Reglamento de Comprobantes de Pago,
excepto las referidas a la obligación de emitir y/u otorgar dichos documentos.

14. Remitir o poseer bienes sin los precintos adheridos a los productos o signos de control
visibles, según lo establecido en las normas tributarias.

15. No sustentar la posesión de bienes, mediante los comprobantes de pago u otro documento
previsto por las normas sobre la materia que permitan sustentar costo o gasto, que acrediten
su adquisición.

16. Sustentar la posesión de bienes con documentos que no reúnen los requisitos y
características para ser considerados comprobantes de pago según las normas sobre la materia
y/u otro documento que carezca de validez.

“Artículo 175.- INFRACCIONES RELACIONADAS CON LA OBLIGACIÓN DE LLEVAR LIBROS Y/O


REGISTROS O CONTAR CON INFORMES U OTROS DOCUMENTOS

Constituyen infracciones relacionadas con la obligación de llevar libros y/o registros, o contar
con informes u otros documentos:

1. Omitir llevar los libros de contabilidad, u otros libros y/o registros exigidos por las leyes,
reglamentos o por Resolución de Superintendencia de la SUNAT u otros medios de control
exigidos por las leyes y reglamentos.

2. Llevar los libros de contabilidad, u otros libros y/o registros exigidos por las leyes, reglamentos
o por Resolución de Superintendencia de la SUNAT, el registro almacenable de información
básica u otros medios de control exigidos por las leyes y reglamentos; sin observar la forma y
condiciones establecidas en las normas correspondientes.

3. Omitir registrar ingresos, rentas, patrimonio, bienes, ventas, remuneraciones o actos


gravados, o registrarlos por montos inferiores.

4. Usar comprobantes o documentos falsos, simulados o adulterados, para respaldar las


anotaciones en los libros de contabilidad u otros libros o registros exigidos por las leyes,
reglamentos o por Resolución de Superintendencia de la SUNAT.

5. Llevar con atraso mayor al permitido por las normas vigentes, los libros de contabilidad u
otros libros o registros exigidos por las leyes, reglamentos o por Resolución de Superintendencia
de la SUNAT, que se vinculen con la tributación.

6. No llevar en castellano o en moneda nacional los libros de contabilidad u otros libros o


registros exigidos por las leyes, reglamentos o por Resolución de Superintendencia de la SUNAT,
excepto para los contribuyentes autorizados a llevar contabilidad en moneda extranjera.

7. No contar con la documentación e información que respalde el cálculo de precios de


transferencia, traducida en idioma castellano, y que sea exigida por las leyes, reglamentos o por
Resolución de Superintendencia de la SUNAT.

8. No contar con el Estudio Técnico de precios de transferencia exigido por las leyes,
reglamentos o por Resolución de Superintendencia de la SUNAT.

9. No conservar la documentación e información que respalde el cálculo de precios de


transferencia.
10. No conservar los libros y registros, llevados en sistema manual, mecanizado o electrónico,
documentación sustentatoria, informes, análisis y antecedentes de las operaciones o
situaciones que constituyan hechos susceptibles de generar obligaciones tributarias, o que estén
relacionadas con éstas, durante el plazo de prescripción de los tributos.

11. No conservar los sistemas o programas electrónicos de contabilidad, los soportes


magnéticos, los micro archivos u otros medios de almacenamiento de información utilizados en
sus aplicaciones que incluyan datos vinculados con la materia imponible en el plazo de
prescripción de los tributos.

12. No comunicar el lugar donde se lleven los libros, registros, sistemas, programas, soportes
portadores de microformas gravadas, soportes magnéticos u otros medios de almacenamiento
de información y demás antecedentes electrónicos que sustenten la contabilidad.” (*)

“Artículo 176.- INFRACCIONES RELACIONADAS CON LA OBLIGACIÓN DE PRESENTAR


DECLARACIONES Y COMUNICACIONES

Constituyen infracciones relacionadas con la obligación de presentar declaraciones y


comunicaciones:

1. No presentar las declaraciones que contengan la determinación de la deuda tributaria dentro


de los plazos establecidos.

2. No presentar otras declaraciones o comunicaciones dentro de los plazos establecidos.

3. Presentar las declaraciones que contengan la determinación de la deuda tributaria en forma


incompleta.

4. Presentar otras declaraciones o comunicaciones en forma incompleta o no conformes con la


realidad.

5. Presentar más de una declaración rectificatoria relativa al mismo tributo y período tributario.
6. Presentar más de una declaración rectificatoria de otras declaraciones o comunicaciones
referidas a un mismo concepto y período.

7. Presentar las declaraciones, incluyendo las declaraciones rectificatorias, sin tener en cuenta
los lugares que establezca la Administración Tributaria.

8. Presentar las declaraciones, incluyendo las declaraciones rectificatorias, sin tener en cuenta
la forma u otras condiciones que establezca la Administración Tributaria.

“Artículo 177.- INFRACCIONES RELACIONADAS CON LA OBLIGACION DE PERMITIR EL CONTROL


DE LA ADMINISTRACIÓN, INFORMAR Y COMPARECER ANTE LA MISMA

Constituyen infracciones relacionadas con la obligación de permitir el control de la


Administración, informar y comparecer ante la misma:

1. No exhibir los libros, registros, u otros documentos que ésta solicite.

2. Ocultar o destruir bienes, libros y registros contables, documentación sustentatoria, informes,


análisis y antecedentes de las operaciones que estén relacionadas con hechos susceptibles de
generar las obligaciones tributarias, antes del plazo de prescripción de los tributos.
3. No mantener en condiciones de operación los soportes portadores de microformas grabadas,
los soportes magnéticos y otros medios de almacenamiento de información utilizados en las
aplicaciones que incluyen datos vinculados con la materia imponible, cuando se efectúen
registros mediante microarchivos o sistemas electrónicos computarizados o en otros medios de
almacenamiento de información.

4. Reabrir indebidamente el local, establecimiento u oficina de profesionales independientes


sobre los cuales se haya impuesto la sanción de cierre temporal de establecimiento u oficina de
profesionales independientes sin haberse vencido el término señalado para la reapertura y/o
sin la presencia de un funcionario de la Administración.

5. No proporcionar la información o documentos que sean requeridos por la Administración


sobre sus actividades o las de terceros con los que guarde relación o proporcionarla sin observar
la forma, plazos y condiciones que establezca la Administración Tributaria.

6. Proporcionar a la Administración Tributaria información no conforme con la realidad.

7. No comparecer ante la Administración Tributaria o comparecer fuera del plazo establecido


para ello.

8. Autorizar estados financieros, declaraciones, documentos u otras informaciones exhibidas o


presentadas a la Administración Tributaria conteniendo información no conforme a la realidad,
o autorizar balances anuales sin haber cerrado los libros de contabilidad.

9. Presentar los estados financieros o declaraciones sin haber cerrado los libros contables.

10. No exhibir, ocultar o destruir sellos, carteles o letreros oficiales, señales y demás medios
utilizados o distribuidos por la Administración Tributaria.

11. No permitir o no facilitar a la Administración Tributaria, el uso de equipo técnico de


recuperación visual de microformas y de equipamiento de computación o de otros medios de
almacenamiento de información para la realización de tareas de auditoría tributaria, cuando se
hallaren bajo fiscalización o verificación.

12. Violar los precintos de seguridad, cintas u otros mecanismos de seguridad empleados en las
inspecciones, inmovilizaciones o en la ejecución de sanciones.

13. No efectuar las retenciones o percepciones establecidas por Ley, salvo que el agente de
retención o percepción hubiera cumplido con efectuar el pago del tributo que debió retener o
percibir dentro de los plazos establecidos.

14. Autorizar los libros de actas, así como los registros y libros contables u otros registros
vinculados a asuntos tributarios sin seguir el procedimiento establecido por la SUNAT.

15. No proporcionar o comunicar a la Administración Tributaria, en las condiciones que ésta


establezca, las informaciones relativas a hechos susceptibles de generar obligaciones tributarias
que tenga en conocimiento en el ejercicio de la función notarial o pública.

16. Impedir que funcionarios de la Administración Tributaria efectúen inspecciones, tomas de


inventario de bienes, o controlen su ejecución, la comprobación física y valuación; y/o no
permitir que se practiquen arqueos de caja, valores, documentos y control de ingresos, así como
no permitir y/o no facilitar la inspección o el control de los medios de transporte.
17. Impedir u obstaculizar la inmovilización o incautación no permitiendo el ingreso de los
funcionarios de la Administración Tributaria al local o al establecimiento o a la oficina de
profesionales independientes.

18. No facilitar el acceso a los contadores manuales, electrónicos y/o mecánicos de las máquinas
tragamonedas, no permitir la instalación de soportes informáticos que faciliten el control de
ingresos de máquinas tragamonedas; o no proporcionar la información necesaria para verificar
el funcionamiento de los mismos.

19. No permitir la instalación de sistemas informáticos, equipos u otros medios proporcionados


por la SUNAT para el control tributario.

20. No facilitar el acceso a los sistemas informáticos, equipos u otros medios proporcionados
por la SUNAT para el control tributario.

21. No implementar, las empresas que explotan juegos de casino y/o máquinas tragamonedas,
el Sistema Unificado en Tiempo Real o implementar un sistema que no reúne las características
técnicas establecidas por SUNAT.

22. No cumplir con las disposiciones sobre actividades artísticas o vinculadas a espectáculos
públicos.

23. No proporcionar la información solicitada con ocasión de la ejecución del embargo en forma
de retención a que se refiere el numeral 4 del Artículo 118 del presente Código Tributario.

24. No exhibir en un lugar visible de la unidad de explotación donde los sujetos acogidos al
Nuevo Régimen Único Simplificado desarrollen sus actividades, los emblemas y/o signos
distintivos proporcionados por la SUNAT así como el comprobante de información registrada y
las constancias de pago.

25. No presentar el estudio técnico de precios de transferencia. 26. No entregar los Certificados
o Constancias de retención o percepción de tributos así como el certificado de rentas y
retenciones, según corresponda, de acuerdo a lo dispuesto en las normas tributarias.

“Artículo 178.- INFRACCIONES RELACIONADAS CON EL CUMPLIMIENTO DE LAS OBLIGACIONES


TRIBUTARIAS

Constituyen infracciones relacionadas con el cumplimiento de las obligaciones tributarias:

1. No incluir en las declaraciones ingresos y/o remuneraciones y/o retribuciones y/o rentas y/o
patrimonio y/o actos gravados y/o tributos retenidos o percibidos, y/o aplicar tasas o
porcentajes o coeficientes distintos a los que les corresponde en la determinación de los pagos
a cuenta o anticipos, o declarar cifras o datos falsos u omitir circunstancias en las declaraciones,
que influyan en la determinación de la obligación tributaria; y/o que generen aumentos
indebidos de saldos o pérdidas tributarias o créditos a favor del deudor tributario y/o que
generen la obtención indebida de Notas de Crédito Negociables u otros valores similares.

2. Emplear bienes o productos que gocen de exoneraciones o beneficios en actividades distintas


de las que corresponden.

3. Elaborar o comercializar clandestinamente bienes gravados mediante la sustracción a los


controles fiscales; la utilización indebida de sellos, timbres, precintos y demás medios de control;
la destrucción o adulteración de los mismos; la alteración de las características de los bienes; la
ocultación, cambio de destino o falsa indicación de la procedencia de los mismos.

4. No pagar dentro de los plazos establecidos los tributos retenidos o percibidos.

5. No pagar en la forma o condiciones establecidas por la Administración Tributaria o utilizar un


medio de pago distinto de los señalados en las normas tributarias, cuando se hubiera eximido
de la obligación de presentar declaración jurada.

6. No entregar a la Administración Tributaria el monto retenido por embargo en forma de


retención.

7. Permitir que un tercero goce de las exoneraciones contenidas en el Apéndice del Decreto
Legislativo Nº 939, sin dar cumplimiento a lo señalado en el artículo 10 del citado Decreto.

8. Presentar la declaración jurada a que hace referencia el artículo 10 del Decreto Legislativo Nº
939 con información no conforme con la realidad.”

CLASES DE SANCIONES TRIBUTARIAS

Las sanciones tributarias constituyen la pena administrativa que se impone al responsable de la


comisión de una infracción tributaria. Tienen naturaleza preventiva y buscan incentivar el
cumplimiento de una obligación tributaria.

Conforme ya lo habíamos adelantado, la facultad sancionadora de la Administración Tributaria


es reconocida expresamente por el artículo 82 del Código Tributario, por lo que, determinada
una infracción tributaria, la Administración dentro de los parámetros de actuación permitidos
por la ley, puede determinar cuál será la sanción aplicable.

Dicha facultad sancionadora se verá reflejada en la aplicación de las siguientes sanciones: i)


Multa, ii) Comiso, iii) Internamiento temporal de vehículos, iv) Cierre temporal de
establecimiento u ofi cina de profesionales independientes, v) Suspensión de licencias,
permisos, concesiones o autorizaciones vigentes otorgadas por entidades del Estado para el
desempeño de actividades o servicios públicos.

Como podemos ver, las sanciones administrativas antes descritas pueden ser de dos tipos: i)
Patrimoniales y ii) Limitativas de derechos

Las sanciones administrativas patrimoniales estarían conformadas por las multas y el comiso de
bienes; mientras que las sanciones limitativas de derecho estarían conformadas por el
internamiento temporal de vehículos, el cierre temporal de establecimiento u ofi cina de
profesionales independientes y la suspensión de licencias, permisos, concesiones o
autorizaciones vigentes otorgadas por entidades del Estado para el desempeño de actividades
o servicios públicos.

a) Multa, de acuerdo a lo establecido en el segundo párrafo del artículo 180 del Código
Tributario. Dentro de las que podemos encontrar, por ejemplo: i) UIT, ii) Ingresos netos,
iii) Ingresos Cuatrimestrales, iv) el tributo omitido y v) el monto no entregado.

b) Comiso de bienes, de acuerdo a lo establecido en el artículo 184 del Código


Tributario, mediante la cual se afecta el derecho de posesión o propiedad del infractor
sobre los bienes vinculados a la infracción, limitándose su derecho de uso o consumo.
c) Internamiento temporal de vehículos, de acuerdo a lo establecido en el artículo 182
del Código Tributario, mediante la cual se afecta el derecho de posesión o propiedad del
infractor sobre bienes tales como vehículos, limitándose su derecho de uso.

d) Cierre temporal de establecimiento u ofi cina de profesionales independientes, de


acuerdo a lo establecido en el artículo 183 del Código Tributario, tiene como objetivo
limitar el derecho a la realización de actividades empresariales en locales cerrados.

e) Suspensión de licencias, permisos, concesiones o autorizaciones vigentes, este tipo


de sanciones son del tipo administrativas, conocidas también como sanciones limitativas
de derechos, pues contrariamente a lo que sucede con las multas y el comiso de bienes
(sanciones de carácter patrimonial), la suspensión de licencias, permisos, concesiones o
autorizaciones, limitan la posibilidad de seguir gozando de un derecho ganado
previamente u otorgado por una entidad estatal.

Cabe anotar que las sanciones antes descritas son las únicas reconocidas como tales por nuestro
ordenamiento jurídico tributario, no pudiéndose en consecuencia, aplicar sanciones distintas a
estas cuando estemos frente a conductas infractoras de normas tributarias.

REGLAS GENERALES APLICABLES A LAS INFRACCIONES Y SANCIONES TRIBUTARIAS

a) Determinación de la infracción tributaria


Como ya lo habíamos dicho, no es necesario que exista voluntad o intencionalidad (dolo
o culpa) por parte del sujeto para cometer una infracción, ni tampoco es necesario que
exista conocimiento de que la conducta que desarrolla constituye una infracción
tributaria a ser sancionada, pues la comisión de esta se determina de manera objetiva,
no requiriéndose medir la intencionalidad de la conducta infractora.
En ese sentido, para determinar si se ha cometido una infracción tributaria bastará con
verificar si la conducta realizada por el deudor tributario calza dentro de la descripción
de una conducta tipificada como infracción.
Sin perjuicio de lo anterior, es importante precisar que la aplicación de la objetividad
antes descrita se ha visto, en algunos casos, aminorada por elementos subjetivos.
En efecto, la propia Sunat mediante Directiva Nº 007-2000/SUNAT ha establecido que
no sancionará las infracciones tributarias cuya comisión se hubiera debido a hechos
imputables a la propia Administración Tributaria, indicando incluso que, si el deudor
tributario hubiera efectuado el pago de una multa en este contexto, este pago será
considerado como indebido, pudiendo en consecuencia, ser materia de devolución y/o
compensación.
El Tribunal Fiscal también ha tenido pronunciamientos en los que, para determinar la
comisión de la infracción, inserta elementos subjetivos. Por ejemplo, en la Resolución
Nº 0039-3-1998 (15/01/1998) señala que, si bien las infracciones se determinan de
manera objetiva, ello no impide que en caso se acredite la existencia de una
circunstancia excepcional de imposibilidad material o de error de hecho o derecho,
ajena a la voluntad del contribuyente como lo es la acción delictiva de sus dependientes,
la infracción no se configure.

b) Concurso de infracciones
El artículo 171 del Código Tributario establece que cuando por un mismo hecho se
incurra en más de una infracción, se aplicará la sanción más grave.
El referido artículo consagra lo que conocemos como el principio del “non bis in ídem”,
que no es otra cosa que garantizar que un mismo hecho no pueda ser sancionado o
castigado más de una vez cuando existan en él identidad de sujeto, hecho y fundamento.
Cabe anotar que este principio solo es de aplicación para las sanciones establecidas por
la comisión de infracciones tributarias, siendo independiente de la aplicación de las
sanciones penales por la comisión de delitos tributarios, según lo dispone el artículo 190
del Código Tributario.
Para que se configure el concurso de infracciones a que se refiere el citado artículo 171,
la norma exige que debe existir un solo hecho (acción u omisión) que implique la
comisión de más de una infracción tributaria.
Concurso aparente de infracciones
El concurso aparente de infracciones se da cuando coexisten dos o más normas
sancionatorias que aparentemente regulan una conducta infractora, de tal forma que
se debe decidir cuál de las dos primas en su aplicación, no pudiéndose aplicar ambas.
En este caso, lo que se tiene que establecer es qué norma se aplica, para lo cual suelen
aplicarse criterios tales como los de especialidad, subsidiariedad y alternatividad.
Para graficar lo anterior tenemos el siguiente ejemplo: Las infracciones reguladas en los
numerales 1 del artículo 175 (omitir llevar los libros y/o registros de contabilidad) y 1
del artículo 177 del Código Tributario (no exhibir los libros y/o registros solicitados por
la Administración Tributaria).
En este caso, el hecho de no llevar libros y/o registros contables constituye la comisión
de una sola infracción (la del numeral 1 del artículo 175 del Código Tributario). Sin
embargo, podría pensarse que también se habría cometido la infracción de no exhibir
los libros (numeral 1 del artículo 177), lo que no es correcto, pues para poder exhibirlos
se debe primero tenerlos. En ese sentido, la única infracción sancionable en el ejemplo
es la del numeral 1 del artículo 175 del Código Tributario.
Otro ejemplo lo constituyen las infracciones de los numerales 1 del artículo 176 (no
presentar las declaraciones que contengan la determinación de la obligación tributaria)
y 1 del artículo 178 del Código (no incluir en las declaraciones ingresos o declarar cifras
o datos falsos u omitir circunstancias que influyan en la determinación de la obligación
tributaria). En tal caso, para incurrir en la infracción del numeral 1 del artículo 178 del
Código Tributario por no incluir ingresos en las declaraciones, será necesario haberlas
primero presentado.

Concurso real de infracciones


En el concurso real de infracciones no coexisten dos o más normas sancionatorias que
regulan dos o más conductas infractoras como sucede en el concurso aparente de
infracciones, sino que más bien una sola conducta infractora origina la aplicación de dos
o más normas sancionatorias.
En tal caso, sobre la conducta infractora se aplicará la sanción más gravosa.
De las situaciones tipificadas como infracciones en nuestro Código Tributario vigente,
no resulta actualmente posible afirmar que se puedan presentar casos de concurrencia
real de infracciones, como sí sucedía cuando estaban aún vigentes las infracciones
tipificadas en los numerales 1 y 2 del artículo 178 de Código Tributario, referidos a la
omisión en la declaración de ingresos y al arrastre indebido de saldos a favor,
respectivamente.
En tal caso se establecía que si habiéndose consignado un saldo a favor en la declaración
original, posteriormente se determina un tributo a pagar como consecuencia del
incremento de los ingresos en la declaración rectificatoria o en la verificación o
fiscalización efectuada por la Administración Tributaria; se ha producido por un mismo
hecho (omitir ingresos) la comisión de dos infracciones (omitir ingresos y arrastrar
saldos indebidos).
c) Actualización de las multas
Con relación a la actualización de las multas, el artículo 181 del Código Tributario señala
el procedimiento y la forma de cálculo del interés, así como la oportunidad de su
aplicación:
Las multas impagas serán actualizadas aplicando el interés diario y el procedimiento a
que se refi ere el artículo 33 del Código Tributario, el cual incluye la capitalización. Dicho
interés diario se aplicará desde la fecha en que se cometió la infracción o, cuando no
sea posible establecerla, desde la fecha en que la Administración detectó la infracción.
d) Causales eximentes de sanción e inaplicación de intereses
Como indicáramos anteriormente, para que se configure una infracción y por
consiguiente proceda la aplicación de una sanción tributaria, debe configurarse el
incumplimiento de una obligación tributaria establecida expresamente por una norma
tributaria.
Ahora bien, puede suceder que en algunos casos el incumplimiento del deudor
tributario se deba a ciertas deficiencias en la redacción de la norma que podría llevar a
una interpretación equivocada de esta induciéndolo a “error”. Es en estas situaciones
que el legislador ha considerado conveniente eximir de responsabilidad al sujeto
infractor.

Tales casos se encuentran contemplados en el artículo 170 del Código Tributario, y


comprende los siguientes supuestos: i) interpretación equivocada de una norma; y, ii)
duplicidad de criterio en la aplicación de una norma.

Existen otros supuestos que liberarían de la aplicación de sanciones como: i) los hechos
imputables a la Administración Tributaria; y, ii) la fuerza mayor o caso fortuito.

i. Interpretación equivocada de una norma, de acuerdo a lo establecido en el


numeral 1 del artículo 170 del Código Tributario.
Según el supuesto indicado en el referido numeral, es la ambigüedad, oscuridad
o falta de claridad de una norma la que origina que el contribuyente no pague
monto alguno por concepto de la deuda tributaria relacionada con dicha
interpretación equivocada.
En efecto, la incertidumbre en la aplicación de la norma es tal que el mismo
precepto legal exige que posteriormente se disponga una aclaración en su
aplicación, la cual se aplicaría retroactivamente. En este caso, la interpretación
adoptada por el deudor tributario es diferente de la adoptada posteriormente
por el legislador (Ley), el reglamentador (Decreto Supremo o Resolución de
Superintendencia) o el Tribunal Fiscal, situación que determina un tributo
omitido.
Este punto nos lleva a plantearnos las siguientes preguntas: ¿En todos los casos
debe admitirse el efecto retroactivo de una disposición interpretativa, pese a
que la opción adoptada por el contribuyente fue válida en su momento?, ¿qué
sucede si la norma interpretativa agrava la situación del contribuyente?
Consideramos que en estos casos los hechos anteriores a la publicación de la
norma interpretada no necesariamente deben quedar regulados por la
interpretación “auténtica” efectuada por el legislador, máxime cuando el
contribuyente puede contar con una argumentación razonable que sustente su
interpretación (más benigna), pensar lo contrario significaría vulnerar el
principio de seguridad jurídica.
Para que proceda el supuesto en comentario será necesario, primero, que el
contribuyente no pague la deuda originada a fi n de que se pueda alegar esta
causal, pues de lo contrario, esto es, de pagarse la deuda, estaríamos frente a
una obligación tributaria ya extinguida.
En segundo lugar, será necesario se emita una norma o resolución del Tribunal
Fiscal que aclare la ambigüedad de la norma en cuestión.

En tercer lugar, la norma que se emita o la resolución que expida el Tribunal


Fiscal relacionada con dicha aclaración, debe señalar expresamente que es de
aplicación el numeral 1 del artículo 170.
De cumplirse con las tres condiciones antes descritas, se producen las siguientes
consecuencias:
- No procederá que se apliquen aquellos intereses devengados desde el día
siguiente del vencimiento de la obligación tributaria hasta los diez (10) días
hábiles siguientes a la publicación de la aclaración en el diario oficial El Peruano.
- No se aplicarán las sanciones correspondientes a aquellas infracciones
originadas por la interpretación equivocada de la norma hasta los diez (10) días
hábiles siguientes a la publicación de la aclaración en el diario oficial El Peruano.

Cabe precisar que el Código Tributario no establece como condición


determinante para la “improcedencia de intereses y sanciones” que se deba
presentar alguna declaración rectificatoria, o se tenga que efectuar alguna
subsanación. Por lo tanto, basta la ocurrencia de las condiciones antes descritas.

ii. Duplicidad de criterio en la aplicación de la norma, de acuerdo a lo establecido


en el numeral 2 del artículo 170 del Código Tributario.
En este supuesto se exime de la aplicación de intereses y sanciones al
contribuyente, debido a que este actuó conforme al criterio de interpretación
de la norma dado a conocer por la Administración Tributaria (incluyendo al
Tribunal Fiscal), y que luego cambió. En efecto, se libera del pago de intereses y
de sanciones a aquellos sujetos que incurrieron, respectivamente, en omisiones
en el pago de tributos o infracciones tributarias producto de la aplicación del
criterio anterior adoptado por la Administración Tributaria, pues cuando se da
el cambio de criterio, se denota que estos fueron inicialmente inducidos en
error.
La duplicidad de criterios puede verse materializada a través de las normas
emitidas por la Sunat, esquelas, avisos, oficios, informes, resoluciones que
resuelven reclamos, etc. En el caso del Tribunal Fiscal, cuando emite sus
resoluciones al resolver procedimientos contenciosos tributarios.

Así pues, los intereses y sanciones no se aplicarán solo respecto de los hechos
producidos mientras el criterio anterior estuvo vigente. Cabe anotar que, si el
cambio de criterio es producto de un acto administrativo referido a un
contribuyente en particular, solo surte efecto respecto de ese contribuyente y
no de los demás.
iii. Hecho imputable a la Administración Tributaria
Conforme ya lo habíamos adelantado, mediante la Directiva N° 007-
2000/SUNAT, la Administración Tributaria considera que no debe sancionarse
aquella infracción cuya comisión se debe principalmente a un acto de la
Administración Tributaria, que ha imposibilitado el cumplimiento de la
respectiva obligación tributaria. De producirse la comisión de una infracción por
un hecho imputable a la Administración Tributaria, la multa que se hubiera
pagado será considerada como un pago indebido.

iv. Fuerza mayor o caso fortuito


En este aspecto, es el Tribunal Fiscal el que ha incluido elementos subjetivos al
momento de determinar la comisión de una infracción.

e) Intransmisibilidad de las sanciones


El artículo 167 del Código Tributario dispone que “por su naturaleza personal, las
infracciones tributarias no son transmisibles a los herederos y legatarios, extinguiéndose
con la muerte del infractor”.
Así nuestro Código reconoce que la responsabilidad por infracciones tributarias es de
carácter personal, en tal sentido no puede afectar el patrimonio de un tercero
(herederos), en la medida que estos no han incurrido en una infracción tributaria.
Cabe anotar que estas disposiciones únicamente están referidas a la aplicación de
aquellas sanciones por infracciones cometidas hasta el momento de la muerte del
causante, mas no así al pago de impuestos, en cuyo caso la obligación tributaria sí es
transmisible a los herederos o sucesores a título universal hasta el valor de los bienes o
derechos que reciban (artículo 25 del Código Tributario), así como la responsabilidad
solidaria que le correspondería como adquirentes.

f) Irretroactividad de las normas sancionadoras


El artículo 168 del Código Tributario establece que “las normas tributarias que supriman
o reduzcan sanciones por infracciones tributarias, no extinguirán ni reducirán las que se
encuentren en trámite o en ejecución”.
Por la especialidad del derecho tributario consideramos que no existe identidad
sustancial alguna entre infracciones administrativas y delitos penales, razón por la cual
no sería de aplicación el principio de retroactividad de las normas establecido en el
citado artículo 103, según el cual “ninguna ley tiene fuerza ni efectos retroactivos, salvo
en materia penal, cuando favorece al reo”. Lo contrario implicaría reconocer además un
posible privilegio al infractor frente al contribuyente cumplidor.
No obstante la prohibición expresa de la norma bajo comentario, en nuestro
ordenamiento jurídico se han dictado una serie de normas tributarias que benefician al
deudor infractor con la extinción de las multas que se encuentran impagas, tales son los
casos de las normas que aprueban amnistías bajo el ropaje del mal llamado
“fraccionamiento especial de deudas tributarias”. Siendo uno de los requisitos para el
goce del mencionado beneficio de extinción, la regularización de la infracción tributaria
cometida.
Por otro lado, la norma hace referencia a aquellas sanciones que se encuentran en
trámite o en ejecución. En este caso cabría preguntarnos si la irretroactividad solo es de
aplicación respecto de infracciones que ya han sido detectadas y sobre las cuales ya se
emitió una resolución de multa que es materia de cobro por parte de la Administración
Tributaria; y no respecto de aquellas infracciones que aún no han sido detectadas, sobre
las cuales sí procedería aplicar el beneficio de reducción o extinción de la sanción que
posteriormente se diera. Creemos que esto en la práctica sí es posible, pues conforme
ya lo habíamos mencionado, se suelen aprobar fraccionamientos que benefician al
deudor infractor con la extinción de las multas que se encuentran impagas, siempre que
subsanen la infracción tributaria cometida.

g) Forma de extinción de las multas


Según resulta del artículo 27 del Código Tributario, las sanciones por infracciones
tributarias, en caso de constituir sanciones pecuniarias, se extinguen mediante los
siguientes medios: i) pago, ii) compensación, iii) condonación, iv) consolidación, v) por
Resolución de la Administración declarando la deuda como de cobranza dudosa o de
recuperación onerosa y vi) otros que se establezcan por leyes especiales.

h) Aplicación del régimen de gradualidad


Según resulta del artículo 166 del Código Tributario, en virtud de la facultad discrecional
de determinar y sancionar administrativamente las infracciones tributarias, la
Administración Tributaria puede aplicar gradualmente las sanciones, en la forma y
condiciones que ella establezca, fijando los parámetros o criterios que correspondan
para determinar el monto de las sanciones establecidas.
Es en función de dicha facultad discrecional que la Sunat ha aprobado un Régimen de
Gradualidad de Sanciones, en virtud del cual el monto de una sanción, cuando estamos
ante sanciones de multa, puede hasta extinguirse por la existencia de una circunstancia
atenuante como puede ser la subsanación voluntaria.
Actualmente, dicho régimen de gradualidad de sanciones es regulado por la Resolución
de Superintendencia Nº 063-2007/SUNAT.

i) Prescripción de la acción de la Administración Tributaria para aplicar sanciones


Según resulta del artículo 40 del Código Tributario, la acción de la Administración para
aplicar sanciones o exigir el pago de una sanción pecuniaria prescribe a los cuatro (4)
años, o a los seis (6), cuando no se ha presentado la declaración respectiva (de ser el
caso), contados a partir del 1 de enero siguiente a la fecha en que se cometió la
infracción o, de no ser posible determinarla, a la fecha en que la Administración detectó
la infracción.
SISTEMA TRIBUTARIO.
El Estado es el poder político que está organizado para atender asuntos de interés público. En el
Perú, nuestro Estado es único y descentralizado, en el sentido que existe un reparto de poderes,
según se desprende de los arts. 43, 188 y 189 de la Constitución de 1993.
Dentro de esta concepción, el Estado del Perú se encuentra organizado en tres niveles de
gobierno: Gobierno Nacional, Gobierno Regional y Gobierno Local.
Cada una de estas instancias de gobierno realiza determinadas actividades que requieren
financiamiento. Actualmente la principal fuente de ingresos del Estado es el tributo.
Al respecto, el Estado procura un sistema tributario se entiende como el conjunto sincronizado
de tributos, con la finalidad que exista la mayor racionalidad posible para esta clase de cargas
económicas que soportan las personas y empresas.
Para apuntar a la sistematización de los tributos conviene establecer un mayor grado de
intensidad en la centralización de la regulación de impuestos. Es recomendable que solamente
en el nivel del Gobierno Nacional exista la facultad de crear y estructurar impuestos, toda vez
que se trata del recurso fiscal más importante que requiere un tratamiento altamente técnico
para modular adecuadamente sus efectos en la población, el crecimiento de la economía y las
finanzas públicas.
Además, de conformidad con el principio de simplicidad, es conveniente en la economía la
menor cantidad de impuestos posible. Si todas las instancias de gobierno (Gobierno Nacional,
Gobierno Regional y Gobierno Local) tuviesen la facultad de regular impuestos, habría una
proliferación desordenada de estos tributos que terminaría por afectar muy seriamente los
niveles de bienestar de la población, el desarrollo de la economía y la eficiencia de las finanzas
públicas.
En cambio, por el lado de las contribuciones y tasas, puede existir cierta flexibilidad en cuanto
al reparto de la capacidad de regulación por parte del Estado, de tal manera que es factible una
distribución más amplia de la potestad normativa, con la participación de los tres niveles de
gobierno.
En efecto, las contribuciones y tasas constituyen ingresos fiscales que financian obras y servicios
estatales de menor escala y cuantía, cuya regulación -con las especiales características y
necesidades que requiere cada caso- es preferible que corresponda al propio nivel de gobierno
que realiza las respectivas obras y servicios.

CONSTITUCIÓN DE 1993.
La potestad tributaria es la facultad del Estado para crear y regular sus ingresos tributarios.
Existen reglas básicas (principios) cuyo objetivo es lograr la mayor racionalidad posible en el
desarrollo de esta actividad normativa.
Uno de los principios tributarios más importantes es el principio de reserva de ley, pues tiene
que ver con la actividad creadora de tributos.
Entendemos que del principio de reserva de ley se pueden extraer los siguientes postulados: i)
corresponde al Estado la creación de tributos; y, ii) existe un determinado reparto de la facultad
normativa sobre materias tributarias entre los diferentes niveles de gobierno.
De conformidad con el citado art. 74 de la Constitución, el esquema de la potestad para regular
ingresos tributarios que financian a los Gobiernos Regionales y Gobiernos Locales es como sigue:
a) Congreso de la República: mediante ley puede regular impuestos
b) Poder Ejecutivo: a través del decreto legislativo puede regular impuestos
c) Gobierno Regional: mediante Ordenanza Regional puede regular contribuciones y tasas
d) Gobierno Local: a través de la Ordenanza Municipal puede regular contribuciones y tasas.
Como se aprecia, en el Perú la regulación de impuestos que financian a los Gobiernos Regionales
y Gobiernos Locales está centralizada en el Gobierno Nacional, a través del Congreso de la
República y el Poder Ejecutivo.

En cambio, los Gobiernos Regionales y Gobiernos Locales autoregulan sus contribuciones y


tasas.
A pesar que este esquema es claro, en la práctica se advierte la existencia de casos donde, en el
fondo, el Gobierno Regional o Gobierno Local crean impuestos, a pesar que no tienen facultad
constitucional Veamos algunos casos interesantes.

GOBIERNO REGIONAL.
En el 2007 el Gobierno Regional del Callao sostuvo que en su territorio circulaban minerales que
eran exportados a través del puerto del Callao y que generaban problemas de contaminación
ambiental en perjuicio de unas 80,000 personas.
El Gobierno Regional empezó a ejecutar obras para enfrentar este problema ambiental,
generándose costos que requerían financiamiento. Por esta razón, el Gobierno Regional del
Callao pretendió crear una contribución ecológica mediante el proyecto de Ordenanza publicado
en el diario El Peruano el 07-08-07.
El hecho generador de la obligación tributaria era la exportación de minerales, tales como:
cobre, plomo y zinc; a través del puerto ubicado en la Provincia Constitucional del Callao.
El deudor, en calidad de contribuyente, era el exportador del mineral. Para la determinación de
la obligación tributaria debían tomarse en cuenta los siguientes factores de cálculo: i) el 0.5% de
la UIT por cada Tonelada Métrica de Plomo; y, ii) el 4% de la UIT por cada Tonelada Métrica de
cobre y zinc.
Definitivamente nos encontramos ante un impuesto encubierto, pues el hecho generador de la
obligación tributaria resulta ser una actividad del sector privado (exportación). En cambio, el
hecho generador de una contribución debería ser determinada actividad estatal que genere
beneficios a la población, según se desprende de la Norma II.b) del Título Preliminar del Código
Tributario.
Además el contribuyente resulta ser un sujeto (empresa exportadora del mineral) que no se
beneficia directamente por la actividad ambiental del Gobierno Regional del Callao. En todo caso
el contribuyente debió ser el poblador que se beneficia por la actividad ambiental del Gobierno
Regional del Callao.

GOBIERNO LOCAL.
La Municipalidad Provincial de Piura construyó un terminal básicamente terrestre en la ciudad
de Piura. En enero de 1990, para financiar la obra, el Gobierno Local creó la “Tasa de Embarque
Municipal” señalando que la liquidación del tributo consistía en el 1% del valor del pasaje. No se
especificaron aspectos tales como: hecho generador de la obligación tributaria, contribuyente y
fecha de nacimiento de la tasa.
En octubre de 1991 la Municipalidad precisó que dicho tributo más bien era una contribución.
Nosotros pensamos que -en rigor- existían dos contribuciones.
La primera contribución tenía por contribuyente a la empresa que usaba los ambientes del
terminal para prestar su servicio de transporte, debiendo determinar el tributo a su cargo con
la alícuota del 1% sobre el valor que aparecía en cada boleto de viaje.
La segunda contribución consideraba como contribuyente al pasajero cuyo punto de embarque
se encontraba en el referido terminal, debiéndose liquidar el tributo a su cargo con la alícuota
del 1% sobre el valor que aparecía en el boleto de viaje.
El Tribunal Fiscal, mediante la Resolución No 479-5-1997 del 12-02-97 consideró que –en todo
caso- se trataba de una contribución antitécnica, pues el hecho generador de la obligación
tributaria no tomaba en cuenta la actividad estatal (construcción del terminal) y los beneficios
para los usuarios del terminal.
Además, este órgano resolutor señaló que –en definitiva- la Municipalidad pretendía crear un
impuesto, toda vez que el hecho generador de la obligación tributaria era un acto de consumo:
acceso del pasajero al servicio de transporte.

IMPUESTOS PARA LOS GOBIERNOS LOCALES: REGLAMENTO.


Los impuestos que financian a las Municipalidades se encuentran regulados, en su gran mayoría,
en la llamada “Ley de Tributación Municipal” – LTM 3. Sin embargo, hasta la fecha no existe un
reglamento general.
De todos modos, se advierte por parte del Gobierno Nacional, a través del Poder Ejecutivo, cierta
actividad reglamentaria, aunque limitada. Mediante el Decreto Supremo No 21-94-EF del 01-03-
94 se ha establecido el Reglamento del Impuesto a las Apuestas. El Decreto Supremo No 22-94-
EF del 01-03-94 contiene el Reglamento del Impuesto al Patrimonio Vehicular. El Decreto
Supremo No 057-2005-EF del 10-05-05 trata sobre el Reglamento del Impuesto a las
Embarcaciones de Recreo.

En el caso específico del Impuesto de Alcabala, el Poder Ejecutivo no ha generado un reglamento


especial. Sin embargo, la necesidad de contar con esta clase de normas, que viabilizan la
aplicación de una ley, ha llevado a que el Servicio$ de Administración Tributaria de Lima – SAT
genere la Directiva No 001-006-00000012 del 19-07-08

Al respecto cabe preguntarse si el SAT-Lima puede reglamentar una ley tributaria. Desde la
perspectiva de la Política Fiscal, consideramos que el punto de partida para reflexionar sobre
este tema debe ser la necesidad de preservar el sistema tributario nacional.

En el caso específico de los impuestos que financian al Gobierno Local ya hemos apreciado que
en la instancia de Gobierno Nacional se concentra la facultad de creación y estructuración de
esta clase de impuestos, pues de lo que se trata es de racionalizar y uniformizar (homogenizar)
los ingresos tributarios más importantes de las Municipalidades. Por coherencia, la respectiva
actividad reglamentaria también debe quedar centralizada y reservada para el Gobierno
Nacional.

Admitir que cada Municipalidad o SAT tiene la facultad de reglamentar una ley tributaria es
contraria a la propuesta de un sistema tributario, toda vez que en el Perú existen 1,833
Municipalidades y muchas de ellas administran el Impuesto de Alcabala. Si cada Gobierno Local
establece su propio reglamento de Impuesto de Alcabala, existirían diferentes esquemas legales
de tratamiento sobre un mismo impuesto, terminando por generar muchas veces cargas
tributarias francamente irracionales, además que se tornaría bastante complejo el tratamiento
del referido impuesto a nivel nacional, dificultando el accionar de las grandes empresas que
operan en todo el país, como por ejemplo aquellos bancos que vienen incrementando su radio
de acción y que se encuentran en la necesidad de adquirir predios para instalar sus nuevas
oficinas y tienen que pagar el Impuesto de Alcabala por cada compra de estos inmuebles.

Desde el punto de vista del Derecho, conviene tener presente que el art. 20.6 de la denominada
“Ley Orgánica de Municipalidades” – LOM 4 establece que el Alcalde tiene la atribución de dictar
decretos y resoluciones de alcaldía, con sujeción a las leyes y ordenanzas. Por su parte, el art. 42
de la LOM indica que los decretos de alcaldía establecen normas reglamentarias y de aplicación
de las ordenanzas, mientras que el art. 43 de la LOM prescribe que las resoluciones de alcaldía
aprueban y resuelven los asuntos de carácter administrativo.
Concordando estos dispositivos legales somos partidarios de la posición interpretativa según la
cual las Municipalidades tienen una facultad reglamentaria restringida, en el sentido que el
alcalde, a través del decreto de alcaldía, puede reglamentar determinadas normas de mayor
jerarquía, pero siempre que éstas sean de nivel local.
En este sentido un alcalde puede reglamentar una Ordenanza por tratarse una norma de nivel
local. Sin embargo, un alcalde no es competente para reglamentar normas de nivel nacional
como son las leyes que regulan impuestos.

Con mayor razón nos parece que el SAT-Lima carece de competencia para reglamentar normas
de alcance nacional, tal como la LTM en la parte que regula al Impuesto de Alcabala.
En efecto, si a nuestro entender la Municipalidad Metropolitana de Lima – MML carece de
competencia para reglamentar leyes nacionales, entonces también debemos sostener que esta
entidad no puede transferir facultades inexistentes a favor del SAT-Lima en torno a la posibilidad
de reglamentar a la LTM en la parte que se refiere al Impuesto de Alcabala.

POTESTAD TRIBUTARIA DE LOS GOBIERNOS REGIONALES.

El segundo párrafo del art. 74 de la Constitución dispone que el Gobierno Regional tiene la
facultad de crear, modificar y suprimir contribuciones y tasas. Entendemos que se trata de una
potestad tributaria originaria, con carácter exclusivo y excluyente.
En este sentido, el Gobierno Regional cuenta con autonomía para decidir la creación y
desarrollar la estructuración de la contribución o tasa. Al respecto: ¿Qué labor le compete al
Gobierno Nacional?

Desde el punto de vista de competencias positivas, pensamos que el Gobierno Nacional,


mediante el Congreso de la República o el Poder Ejecutivo, pueden generar leyes o decretos
legislativos según corresponda para establecer un bloque normativo básico que habrá de
establecer ciertos parámetros para que el desarrollo de la potestad tributaria antes indicada se
ejerza con el mayor grado de razonabilidad posible.

Por ejemplo se puede pensar en una ley orgánica de los Gobiernos Regionales donde se pueden
fijar ciertas reglas que debe tomar en consideración el legislador regional cuando regula la
cuantía de contribuciones y tasas.
Pasando al plano de competencias negativas, nos parece que el Gobierno Nacional no tiene
facultad constitucional para crear y desarrollar la estructura de contribuciones y tasas que
financian al Gobierno Regional.
Sin embargo ciertas normas que emanan del Gobierno Nacional podrían hacer pensar lo
contrario. El art. 37.c) de la ley No 27783 – Ley de Bases de la Descentralización- establece que
constituyen rentas de los Gobiernos Regionales los tributos creados por ley a su favor.
Una primera opción interpretativa de esta norma legal podría sostener que el Gobierno Nacional
es competente para crear impuestos, contribuciones y tasas que financian al Gobierno Regional.
Nos parece que esta corriente de opinión es contraria al art. 74 de la Constitución.
La segunda opción interpretativa puede postular que el art. 37.c) de la ley No 27783 se está
refiriendo solamente a los impuestos que pueden ser creados y regulados por el Gobierno
Nacional.
En virtud del principio de supremacía constitucional establecido por el art. 51 de la Constitución,
según el cual la Constitución prevalece sobre las demás normas legales de menor jerarquía,
queda incólume el art. 74 de la Constitución en la parte que dispone que el Gobierno Regional
puede crear y regular contribuciones y tasas.
El art. 38.1) de la Ley No 27783 indica que el Poder Ejecutivo en el marco de la reforma tributaria
y la política de descentralización fiscal, propone al Congreso para su aprobación, los tributos
regionales cuya recaudación y administración será de cuenta directa de los Gobiernos
Regionales.
Si tomamos en cuenta que el art. 74 de la Constitución constituye un avance en el proceso de
descentralización, en la medida que distribuye la posibilidad de autoregulación de ciertos
ingresos tributarios directos (contribuciones y tasas) para los Gobiernos Regionales; entonces el
art. 38.1) de la ley No 27783 más bien puede constituir una contramarcha si se va sostener que
es necesaria la participación del Poder Ejecutivo y el Congreso (órganos del Gobierno Nacional)
para la creación y desarrollo de la estructura de las contribuciones y tasas que financian al
Gobierno Regional.
En virtud del principio de supremacía constitucional somos partidarios de la posición
interpretativa según la cual el art. 38.1) de la ley No 27783 se refiere solamente a los impuestos
que financian al Gobierno Regional.
Por otra parte el art. 10.1) del Decreto Legislativo No 955 que regula la descentralización fiscal
prescribe que los Gobiernos Regionales podrán proponer directamente al Congreso de la
República, la creación de contribuciones y tasas destinadas a financiar las obras públicas o los
servicios públicos que sean de su competencia.
Nuevamente nos encontramos ante un dispositivo legal que va en dirección de la
descentralización fiscal y –sin embargo- termina por ir en marcha contraria en materia de
contribuciones y tasas que financian al Gobierno Regional, pues se resta autonomía normativa
a esta instancia de gobierno.
Desde luego, somos partidarios de la posición que sostiene que –en virtud del principio de
primacía constitucional- carece de validez jurídica lo dispuesto por el art. 10.1) del Decreto
Legislativo no 955.

CONTRIBUCIONES Y TASAS REGIONALES: BLOQUE NORMATIVO BÁSICO

En el art. 74 de la Constitución de 1993 se dispone que los Gobiernos Regionales pueden crear
contribuciones y tasas con los límites que señala la ley. Si la instancia de gobierno regional se
encuentra facultada para crear y regular contribuciones y tasas: ¿Existen leyes que conformen
un bloque normativo básico que fije parámetros para que los Gobiernos Regionales procedan
con el ejercicio de la indicada potestad con el mayor grado de razonabilidad posible?.
La respuesta parece ser negativa. Esta situación se explica porque las normas legales que
emanan del Gobierno Nacional que acabamos de analizar suponen que el Gobierno Regional no
tiene potestad para autoregular sus contribuciones y tasas. Por tanto resultaría innecesario un
bloque normativo básico.
Nosotros insistimos en postular que el Gobierno Regional tiene plena facultad para crear y
desarrollar la estructura de sus contribuciones y tasas, de tal modo que es necesaria la
generación de un bloque normativo básico cuyo diseño y expedición corresponde al Gobierno
Nacional.
CONTRIBUCIONES Y TASAS MUNICIPALES: BLOQUE NORMATIVO BÁSICO

El Estado del Perú acusa una seria debilidad institucional. Este problema se reproduce en los tres
niveles de gobierno. En el caso específico de los Gobiernos Locales, sobretodo los que se
encuentran en los lugares más alejados de las grandes ciudades modernas, se aprecia la falta de
una política institucional al interior de cada Municipalidad, existe una organización interna poco
técnica, personal insuficientemente capacitado, bajos sueldos, inmoralidad, falta de
infraestructura, etc.
En medio de esta realidad, los Gobiernos Locales tienen la facultad constitucional de crear y
estructurar contribuciones y tasas. Entonces resulta necesario todo un marco normativo (bloque
normativo básico) que establezca límites para el ejercicio de esta facultad regulatoria por parte
de los Gobiernos Locales, con la finalidad que el tributo creado sea eficiente para el interés fiscal
y que no perjudique el bienestar de las personas, así como el crecimiento de la economía.
Por esta razón el art. 74 de la Constitución de 1993 establece que los Gobiernos Locales detentan
potestad tributaria para regular contribuciones y tasas con los límites que señala la ley.
Al respecto entendemos que estas instancias de gobierno, cuando van a crear, estructurar,
modificar o suprimir contribuciones y tasas, deben tomar en cuenta diversos dispositivos legales
muy importantes.
En este sentido, el legislador municipal debe tener presente el Código Tributario, pues aquí se
encuentran las reglas básicas aplicables a cualquier tributo.
Además el legislador municipal tiene que considerar las normas pertinentes establecidas en la
LOM. Por ejemplo en el art. 40 de la LOM se encuentran reglas sobre la validez de la Ordenanza
en materia tributaria, que viene a ser el instrumento legal válido para regular contribuciones y
tasas municipales.
Así también el legislador municipal tiene que atender al texto de la LTM, sobretodo en la parte
que regula a las contribuciones y tasas municipales. Por ejemplo en el art. 69 de la LTM se han
establecido límites para el incremento de arbitrios dentro del mismo ejercicio fiscal.
Finalmente, en el caso específico de la tasa denominada “licencia de funcionamiento”, el
legislador municipal debe prestar atención a la ley No 28976 del 05-02-07, donde se establecen
ciertos parámetros para regular esta clase especial de tasa.
Justamente en el tema del tributo-licencia se puede apreciar la importancia de contar con un
bloque normativo básico que establezca límites al legislador municipal, pues -en caso contrario-
los Gobiernos Locales, al recurrir al mecanismo del cobro de la tasa-licencia, sin mayores
parámetros, correrían mayor riesgo de causar graves perjuicios a la economía y el país.
Por ejemplo muchas Municipalidades -por causa de su debilidad institucional- abusan sobre el
nivel de cuantía que el contribuyente debe pagar por concepto de la tasa-licencia de
funcionamiento.
En el caso específico de la micro y pequeña empresa, estos excesos constituyen verdaderas
barreras burocráticas que impiden que los agentes económicos puedan ingresar al mercado
formal, generándose importantes perjuicios para el país.

EXONERACIÓN EN MATERIA DE CONTRIBUCIONES Y TASAS.

En virtud del principio de retribución- el Estado realiza obras y servicios cuyos usuarios son las
personas naturales y empresas; por tanto cada uno de estos agentes económicos debe asumir
el financiamiento de las actividades del Gobierno Nacional, Gobierno Regional y Gobierno Local.
Si el Gobierno Regional o la Municipalidad realizan obras que benefician al vecindario, cada uno
de los agentes económicos debe retribuir a la respectiva instancia de gobierno, mediante el pago
del tributo-contribución.
Si el Gobierno Regional o Gobierno Local más bien presta un servicio a determinada persona,
cada uno de estos sujetos tiene que retribuir a la correspondiente instancia de gobierno, a través
del pago del tributo-tasa.
Por su parte, el art. 74 de la Constitución establece que los Gobiernos Regionales y Gobiernos
Locales tienen la facultad para exonerar del pago de contribuciones y tasas.
¿Qué es una exoneración tributaria? Jorge Bravo Cucci 6 sostiene que una norma exoneratoria
impide el normal nacimiento de la obligación tributaria. Esta posición también ha sido asumida
por el Tribunal Fiscal, tal como se aprecia en la Resolución No 5002-2-2002 del 28-08-02. Por
tanto una exoneración tributaria libera de esta carga tributaria a determinado contribuyente.
Si el Gobierno Regional o Gobierno Local realiza obras o presta servicios, procediendo con liberar
del pago de la respectiva contribución o tasa a determinados usuarios, entonces los costos ya
incurridos por esta instancia de gobierno deben ser asumidos por alguien. En este caso el propio
Gobierno Regional o el resto de contribuyentes tendrían que pasar a soportar dicha carga
tributaria.
Como se aprecia, estos esquemas financieros forzados a nivel del Gobierno Regional y Gobierno
Local son contrarios al principio de retribución, pues ya hemos precisado que lo razonable es
que cada uno de los usuarios de la actividad estatal asuma -de modo efectivo e individualizado-
cierta parte del financiamiento del total de la actividad de cada uno de las referidas instancias
de gobierno.
Por estas razones es antitécnica –por contrariar al principio de retribución- el art. 74 de la
Constitución en la parte que faculta al Gobierno Regional y Gobierno Local para establecer
exoneraciones en materia de contribuciones y tasas. Pensamos que esta regla constitucional
debe ser suprimida.
Seguramente por esta razón el art 2.e) de la denominada “ley Marco para la Dación de
Exoneraciones, Incentivos o Beneficios Tributarios” 7 establece que no se pueden conceder
exoneraciones respecto de contribuciones y tasas.
En Derecho, se puede sostener que la regla que acabamos de indicar contradice al art. 74 de la
Constitución y -en virtud del principio de supremacía constitucional establecido por el art. 51 de
la Constitución- debe prevalecer la regla señalada en el referido art. 74 de la Constitución, según
la cual las Municipalidades tienen la facultad de exonerar del pago de contribuciones y tasas.

BENEFICIOS E INCENTIVOS EN MATERIA DE CONTRIBUCIONES Y TASAS.

Para nosotros, el beneficio consiste en que –habiendo llegado a nacer una obligación tributaria-
se produce cierta rebaja en la base imponible o alícuota, de tal modo que disminuye la cuantía
final del tributo por pagar al Estado.
Entendemos que el incentivo consiste en que –una vez nacida la obligación tributaria- la ley
establece que en la respectiva liquidación del monto por pagar al Fisco el contribuyente va a
gozar de cierta rebaja, pero condicionada a la realización de una determinada conducta por
parte de éste.
Ahora bien, desde el punto de vista del principio de retribución, tampoco cabe que los Gobiernos
Regionales y Gobiernos Locales tengan la posibilidad de establecer beneficios e incentivos en
materia de contribuciones y tasas, toda vez que una reducción o liberación de la carga tributaria
genera distorsión en las finanzas de estas instancias de gobierno, pues la respectiva carga
tributaria individual –en vez de ser asumida por el usuario de la actividad estatal- termina siendo
trasladada a la propia Municipalidad o los demás contribuyentes.
Dentro de este orden de ideas, es acertado que en el art. 74 de la Constitución no se haya
establecido que el Gobierno Regional y Gobierno Local poseen la facultad de establecer
beneficios e incentivos en los casos de contribuciones y tasas.
Del mismo modo, nos parece correcto que el art 2.e) de la “Ley Marco para la Dación de
Exoneraciones, Incentivos o Beneficios Tributarios” haya establecido que los Gobiernos
Regionales y Gobiernos Locales no tienen la potestad de establecer beneficios e incentivos en
materia de contribuciones y tasas.
Existen ciertos casos que requieren un análisis especial. Por ejemplo muchas Municipalidades
indican al contribuyente que si realiza el pago anticipado del total del monto anual de arbitrios,
entonces tendrá un descuento del 10%.
Si vemos este punto como una estrategia financiera de la Municipalidad para aumentar su
potencial de liquidez, nos parece que se trata de una figura legal, toda vez que no nos
encontramos ante un beneficio o incentivo tributario.
En efecto, la recaudación anticipada de arbitrios permite al Gobierno Local una mayor capacidad
de compra de bienes y servicios que -por razones de volumen u ocasión- puede abaratar los
costos operativos de la Municipalidad para prestar servicios públicos.
Por ejemplo en el contexto del alza continua del precio de la gasolina, puede ser ventajoso para
la Municipalidad anticipar la adquisición del combustible. De este modo los costos operativos
del servicio de limpieza serán menores con relación a la prestación de servicios futuros por parte
de las respectivas unidades vehiculares encargadas de recolectar basura.
En este sentido nos parece que mientras que los mecanismos para lograr el pronto pago de
arbitrios apuntan a satisfacer la necesidad de liquidez de la Municipalidad, los beneficios e
incentivos tributarios más bien están dirigidos a satisfacer los intereses económicos de los
contribuyentes. Además los mecanismos que pretenden lograr el pronto pago de arbitrios
persiguen un incremento de las arcas fiscales, mientras que los beneficios e incentivos
tributarios producen una disminución de los ingresos estatales.

CONDONACIÓN.
Se trata de una figura que vamos a examinarla desde diferentes planos.
 Política Fiscal.
Desde el punto de vista de Gestión Pública, la Administración Tributaria persigue, entre otros
objetivos básicos, la eficiencia en su labor de recaudación. Esta eficiencia se traduce en la
captación del ingreso tributario con el carácter más masivo e inmediato posible.
Si existe una masa crítica de contribuyentes que se ha retrasado en el pago de los tributos a
su cargo, caben dos grandes estrategias para captar estos ingresos fiscales.
En primer lugar el Estado-acreedor puede apuntar a la cobranza. Es decir que el Fisco va a
perseguir al contribuyente hasta lograr la captación del ingreso tributario recurriendo a los
procedimientos administrativos forzosos tales como la cobranza coactiva.
En segundo lugar el Estado-acreedor puede optar por la recaudación. O sea que va a procurar
que el propio contribuyente se acerque al Fisco, de modo voluntario, para pagar su deuda
tributaria.
En este último caso, el Estado-acreedor cuenta con muchos instrumentos para lograr esta
clase de objetivo. Por ejemplo, la Administración Tributaria puede realizar campañas de
educación cívica para estimular la ética tributaria de los contribuyentes morosos. Por otra
parte la Administración Tributaria puede facilitar el pago fraccionado de la deuda tributaria,
simplificando los requisitos y el procedimiento para el acogimiento a esta fórmula de pago.
Otra alternativa es que el Estado-acreedor estime por conveniente reducir el monto o
componentes de la deuda, de tal manera que los contribuyentes se vean inducidos al pronto
pago de sus pasivos tributarios.

 Derecho.
Desde el punto de vista jurídico, esta última alternativa se conoce como condonación. Al
respecto el art. 41 del Código Tributario establece lo siguiente: “La deuda tributaria solo
podrá ser condonada por norma expresa con rango de ley. Excepcionalmente, los Gobiernos
Locales podrán condonar, con carácter general, el interés moratorio y las sanciones, respecto
de los impuestos que administren. En el caso de contribuciones y tasas dicha condonación
también podrá alcanzar al tributo”.
Carmen Robles Moreno 8 señala con acierto que la deuda tributaria está compuesta por el
tributo, interés moratorio y multa. Entendemos que la condonación es la supresión del cobro
de parte o toda la deuda tributaria por decisión (voluntad) unilateral del Estado-acreedor.
De conformidad con el art. 41 del Código Tributario se tiene por principio una centralización
de la potestad de condonar deudas tributarias, en cabeza del Gobierno Nacional. Por tanto
la condonación respecto de impuestos que por ejemplo financien al Gobierno Local sólo
puede ser establecida por el Gobierno Nacional.
Nos parece acertada esta regla, pues el financiamiento de los Gobiernos Regionales y
Gobiernos Locales son temas que forman parte de las finanzas públicas en general, de tal
modo que nos encontramos ante una variable macroeconómica que se encuentra muy ligada
al bienestar de la población y el desarrollo económico del país.
Al respecto, nótese que una condonación de impuestos restará liquidez a las arcas fiscales,
de tal modo que por ejemplo una Municipalidad tendrá menos ingresos y, por ende,
disminuyen sus posibilidades de realizar obras y prestar servicios, con el evidente deterioro
de la calidad de vida de sus habitantes.
Del mismo modo, una condonación de impuestos provoca la disminución de la inversión de
la Municipalidad en infraestructura (pistas, etc.) de tal modo que se complica el accionar y
crecimiento de las empresas, complicándose el desarrollo económico.

 Gobierno Regional
En la medida que actualmente los Gobiernos Regionales no cuentan con impuestos propios,
entonces no cabe pensar en los intereses moratorios que se generarían por la demora en
el pago de esta clase de tributos. Entonces, menos se puede elucubrar la posibilidad de una
condonación para esta clase de intereses.
Al respecto, el art. 41 del Código Tributario hace bien en no referirse a la posibilidad que un
Gobierno Regional pueda decretar la condonación por concepto de intereses moratorios
derivados del atraso en el pago de impuestos.
Por otra parte sabemos que el Gobierno Regional puede crear contribuciones y tasas. Si han
vencido los plazos establecidos por los respectivos dispositivos legales y el contribuyente
no ha cumplido con el pago de los tributos antes referidos, se comienzan a devengar y
acumular los intereses moratorios regulados por el art. 33 del Código Tributario,
advirtiéndose un incremento de la deuda tributaria de modo constante.
El Gobierno Regional debería contar con la posibilidad de reducir parte del monto de la
deuda (intereses moratorios) para estimular el pago de la contribución o tasa insoluta. Sin
embargo el art. 41 del Código Tributario no contiene una autorización para que el Gobierno
Regional pueda decretar esta condonación.
Sobre el particular creemos que el art. 41 del Código Tributario debe ser modificado,
permitiendo que el Gobierno Regional pueda decidir la condonación de los intereses
moratorios, respecto de las contribuciones y tasas que administren.
Por otra parte, con relación al tema de sanciones, debemos tener presente que muchas
veces las contribuciones y tasas tienen que ser acompañadas por el cumplimiento de ciertos
deberes formales, tales como las declaraciones juradas, comunicaciones, etc. que se deben
realizar ante la Administración Tributaria.
En este sentido cabe la posibilidad del no cumplimiento o cumplimiento tardío de ciertos
deberes administrativos. Estos casos se encuentran tipificados como infracciones en los
arts. 173 y siguientes del Código Tributario. Desde el punto de vista técnico se generan
sanciones que –generalmente- consisten en multas.
Según el art. 41 del Código Tributario, el Gobierno Regional no tiene la facultad de condonar
estas sanciones. Pensamos que se debe modificar el art. 41 del Código Tributario,
permitiendo que el Gobierno Regional tenga la potestad de condonar sanciones que son
generadas por el incumplimiento de ciertos deberes administrativos.
En efecto, si un contribuyente no ha cumplido con el pago de cierta contribución, y tampoco
ha procedido con la respectiva declaración jurada, se pueden acumular una deuda
tributaria de considerable cuantía.. El Gobierno Regional debería contar con la facultad de
condonar parte de esta deuda (multa) por tratarse de una estrategia válida para incentivar
el cumplimiento del pago de la contribución.
 Gobierno Local.
De conformidad con el art. 41 del Código Tributario, existe la posibilidad de condonar
intereses moratorios y sanciones, respecto de los impuestos que administran las
municipalidades.
Desde luego, nos parece una regla acertada, pues –como ya hemos indicado líneas atrás- la
condonación de parte de la deuda tributaria (intereses moratorios y sanciones) es una
herramienta que puede servir para incentivar el pago de impuestos omitidos.
También nos parece adecuado que sea el Gobierno Local el titular de la referida facultad
de condonación, toda vez que el diseño de la estrategia que apunta a promover el pago de
por lo menos el impuesto insoluto debe tomar en cuenta las características culturales,
sociales, económicas, etc. propias de cada realidad a escala local, por ser éstas las que
determinan los comportamientos finales de los contribuyentes.
En los espacios locales donde existe una cultura masiva de abierto incumplimiento de las
reglas tributarias, no es conveniente que la Municipalidad recurra a la condonación, pues
se ampliarán las brechas de incumplimiento.
En cambio en las localidades donde existen importantes niveles de cumplimiento de las
reglas tributarias, sí es viable recurrir a la condonación; toda vez que no se va a producir la
ampliación de las brechas de incumplimiento.
Por otra parte sabemos que el Gobierno Local puede crear contribuciones y tasas. A su
turno el art. 41 del Código Tributario señala que la Municipalidad puede condonar
contribuciones y tasas.
Discrepamos de esta regla, pues resulta contraria al principio de retribución y genera
distorsión en las finanzas públicas, toda vez que la carga tributaria –en vez de ser asumida
por el usuario de la actividad estatal- va a ser soportada por la propia Municipalidad.
Somos del parecer que debe eliminarse el art. 41 del Código Tributario en la parte que
permite que el Gobierno Local pueda condonar contribuciones y tasas.
De otro lado, si han vencido los plazos legales para el pago de estos tributos, se comienzan
a generar los intereses moratorios.
El Gobierno Local debería tener la posibilidad de establecer la condonación de parte de la
deuda tributaria (intereses moratorios) para estimular el pago de la contribución o tasa
insoluta.
Sin embargo el art. 41 del Código Tributario no permite al Gobierno Local la posibilidad de
condonar intereses moratorios. Nos parece que el art. 41 del Código Tributario debe ser
modificado para permitir que la Municipalidad pueda condonar intereses moratorios
respecto de las contribuciones y tasas que administren.
Finalmente, con relación al tema de sanciones, debemos tener presente que las
contribuciones y tasas pueden ir seguidas por el cumplimiento de ciertos deberes formales,
tales como las declaraciones juradas, etc.
Ante la posibilidad del no cumplimiento o cumplimiento tardío de ciertos deberes
administrativos se configuran ilícitos tipificados como infracciones en los arts. 173 y
siguientes del Código Tributario. De inmediato se generan sanciones que –generalmente-
consisten en multas.
Aquí también advertimos que -de conformidad con el art. 41 del Código Tributario- el
Gobierno Local no tiene la facultad de condonar estas sanciones. Nos parece que se debe
modificar este dispositivo, permitiendo que la Municipalidad pueda tener la potestad de
condonar sanciones.
Si un contribuyente no ha cumplido con el pago de cierta contribución o tasa y tampoco ha
procedido con la respectiva declaración jurada, se pueden gestar una deuda tributaria de
considerable cuantía. El Gobierno Local debería contar con la facultad de condonar parte
de esta deuda (multa) para incentivar el cumplimiento del pago de la contribución o tasa.
BIBLIOGRAFIA

1. Barco Lacussan, Iván.- Teoría General de lo Tributario. Lima Grijley, 2009, pág. 291-
292.
2. Huamaní Cueva, Rosendo.- Código Tributario Comentado. Lima, Jurista Editores EIRL,
Quinta Edición, 2007, pág. 74.
3. Cuyo Texto Único Ordenado – TUO, actualmente vigente, ha sido aprobado por el
Decreto Supremo No 156-2004-EF del 15-11-04.
4. Se trata de la ley No 27972 del 27-05-03.
5. Cosciani, Césare.- El Impuesto al Valor Agregado. Buenos Aires, Ediciones Depalma,
1969, pág. 112.
6. Bravo Cucci, Jorge.- Fundamentos de Derecho Tributario. Lima, Palestra, 2003, pág.
227.
7. Se trata del Decreto Legislativo No 977 del 15-03-07. Al respecto conviene tener en
cuenta que la sentencia del Tribunal Constitucional recaída en el Expediente No 00016-
2007-PI/TC del 16-04-09 ha declarado inconstitucional al Decreto Legislativo No 977, pero
–transitoriamente- se mantiene la vigencia de este dispositivo legal hasta que el Congreso
de la República legisle sobre la materia.
8. Robles Moreno, Carmen; Ruiz de Castilla Ponce de León, Francisco Javier; Villanueva
Gutiérrez, Walker y Bravo Cucci, Jorge.- Código Tributario, Doctrina y Comentarios. Lima,
Editores Pacífico, 2009, pág. 337.
http://blog.pucp.edu.pe/blog/franciscoruiz/2010/01/21/potestad-tributaria-de-los-
gobiernos-regionales-y-locales/
http://dataonline.gacetajuridica.com.pe/SWebCyE/Suscriptor/Publicaciones/guias/07082
014/1-
Aplicaci%C3%B3n%20pr%C3%A1ctica%20del%20r%C3%A9gimen%20de%20infracciones%
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