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SEMINARIO TEOLÓGICO PRESBITERIANO “BERITH”

JURISDICCIONADO AL R. SÍNODO DE CAMPECHE


SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, CAMP.
Antes de la Caída Adán y Eva gozaban de una adoración perfecta y directa con Dios.
Después de la caída, la realidad del pecado estaba siempre presente. Vemos entonces el surgimiento de los sacrificios. El elemento del
pecado y el perdón estaban siempre presentes.
Ahora en Cristo nosotros tenemos comunión nuevamente con Dios, pero es únicamente en virtud de la obra de Jesucristo. Por lo tanto,
en nuestra adoración las buenas nuevas y el mensaje de la cruz debe estar presente.

Adoración en el Antiguo Testamento


Desde la época patriarcal, pasando por el gran parte aguas que fue la ley mosaica, hasta llegar a la madurez del pueblo bajo
un reinado central, se puede apreciar el desarrollo que tuvo la adoración. Cada momento histórico, como la salida de Egipto,
la construcción del templo en Jerusalén o la cautividad babilónica fue gestando y formando el carácter único de la
adoración, junto con sus ritos y significados.

Un medio a través del cual se expresaba la adoración a Dios era a través de la ofrenda.
Otra práctica encontrada en esta época es el uso de los altares.

El éxodo tuvo un impacto profundo en la religiosidad hebrea. La salida de Egipto a través del actuar sobrenatural de Dios, el
peregrinaje por el desierto durante cuarenta años, y, sobre todo, las leyes dadas por Moisés afectaron y transformaron la
forma de adoración del pueblo, junto con los significados de cada acto nuevo de adoración.
El sistema de sacrificios implicaba ciertas ideas detrás de sus elaborados ritos. La intención era volver a reestablecer la
comunión con Dios que había sido rota por el pecado.

El rey David trasladó el culto oficial a la capital, Jerusalén, organizó a los levitas, junto con los músicos y el coro. También
comenzó los planes para la construcción del templo, planes que hizo realidad su hijo Salomón.
Los profetas también enseñaban como debía ser la verdadera y genuina adoración que Dios demandaba.

La cautividad babilónica marcó profundamente la espiritualidad y religiosidad judías.


Con la reconstrucción de la nación judía, bajo el liderazgo de Nehemías y Esdras, los judíos vincularon la adoración a la
Palabra de Dios y al arrepentimiento espiritual.

Adoración en el Nuevo Testamento


El hecho más importante acerca de la adoración en el Nuevo Testamento es su enfoque en Jesús.
Todo el sistema de adoración del Antiguo Testamento apunta hacia Cristo como el Señor del pacto. Él es el sacrificio final y
suficiente, Él es el sacerdote, Él es el tabernáculo, Él es el Señor del día de reposo.

La persona y la obra del Señor Jesucristo deberían ocupar un lugar central en nuestra adoración.

No hay ningún libro en el Nuevo Testamento que sea el equivalente al libro de Levítico, sin embargo, podemos notar algunas
características en la práctica de la adoración en las reuniones de los primeros cristianos: Lectura de la Escritura, Salmos e
himnos, Oración, Sermón o enseñanza, Confesión de Fe, Ofrendas, Cena del Señor, Disciplina eclesiástica, Reuniones los
domingos (Día del Señor), Celebración de la Resurrección.

Fin principal del hombre. Dios busca adoradores. La redención es el medio. La adoración es el fin. Es el propósito final de la Iglesia.
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LITURGÍA
Pbro. Jorge Ricardo Caamal Chí
Alumno: José Elías Cauich Ramírez