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SUMARIO

Editorial 5
POESía

28
Páginas
Intemporales

6
A Rubén Darío
Antonio
7
El Trópico y Vos

A un muchacho de
la costa
Atlántica de
Honduras o
decir adiós en el
29

Machado instante
Miroslava
Filosofía 8 REFLEXIONES Rosales

14
Rubén Darío
Hoy 32
Soneto 9 David Morales
Miguel de
Cervantes POETAS DE ORIGEN
SALVADOREÑO
Poética 10 QUE ESCRIBEN EN
Federico INGLÉS, CON SUS
García Lorca TRADUcCIONES AL
Cartas 15 ESPAÑOL
Soneto XVIII 11 Jennifer
William Valiente
Shakespeare
Mi lengua está 33
partida en dos
Museo de Arte 17 Quique Avilés
Interrogaciones 12 Popular
Gabriela Astrid María Escena con Tin Tan 37
Mistral Bahamond José B. González
CUENTOS

42 Autoras,
autores

Prudencia, la 43 lIBROS
66
60
loca. La sibila de
occidente
Myrna López

Aquí nada pasó 51 Ilustraciones


Abigail López
e ilustradores

68
Mi padre. 52
El no nato Un país que no 61
Alberto existe en la vida
Pocasangre Juan Villoro

Los muertos 57 Sara 63


Antonio Teshcal Ricardo Lindo
Nueva era
Número 10
Año 2016
ARS

ARS, Revista de la Dirección


Nacional de Investigaciones
en Cultura y Arte de la Secretaría
de Cultura de la Presidencia.
ARS, arte en latín. Fue el nombre de la

EDITORIAL
revista de la
Es 2016 un año de ilustres centenarios,
extinta Dirección de Bellas Artes.
se cumplen los cuatrocientos años del
Retomamos el título
fallecimiento de Cervantes y Shakespea-
y retomamos, en la medida de
re y los cien de Rubén Darío. A ellos he-
nuestras fuerzas, algo de la fe que la
mos de añadir otro poeta que deja honda
hizo crecer.
huella en las letras castellanas: Federico
García Lorca asesinado hace ya ochenta
SECRETARIA DE CULTURA
años. A recordarlos vienen las PÁGINAS
Silvia Elena Regalado
INTEMPORALES de ARS 10, comenzan-
do por los preciosos versos que Antonio
DIRECTOR NACIONAL DE
Machado dedica a su querido y admirado
INVESTIGACIONES
Darío. Si otorgamos más espacio a Darío
EN CULTURA Y ARTE
es porque, recordémoslo, sus años mo-
Carlos Pérez Pineda
zos se hayan muy ligados a San Salva-
dor. Aquí el joven Darío conoció al joven
DIRECTOR DE ARS
Francisco Gavidia, quien lo inició en «la
Ricardo Lindo
floresta de las letras francesas» según
cuenta el poeta nicaragüense en su au-
COMITÉ EDITORIAL DE ARS
tobiografía, aquí, juntos, dieron comienzo
Astrid Bahamond
al Modernismo, movimiento literario que
Óscar Meléndez
invadió como un tsunami a toda la Améri-
Miroslava Rosales
ca de habla española y a España y aquí
Guillermo Cuéllar
comenzó Darío su cosmopolita vida que
iba a ser un CANTO ERRANTE, para reto-
COORDINACIÓN EDITORIAL
mar el título de uno de sus últimos libros.
Harold Sánchez
Nunca perdió Darío la inspiración y nun-
ca, pese a su vasta cultura, cayó en la
CORRECTOR DE ESTILO
sequedad intelectual.
Alexander Hernández
Así, en encantadores versos asume el
paso de la edad:
DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN
Gabriela Morán
Yo soy aquel que ayer nomás decía
el verso azul y la canción profana,
Las opiniones vertidas en ARS son de
en cuya noche un ruiseñor había
exclusiva responsabilidad de sus autores.
que era alondra de luz por la mañana.
El contenido de esta revista puede ser
reproducido total o parcialmente citando
Como vemos, hay una densa carga lite-
la fuente.
raria en estos cuatro versos. Al escribir
Secretaría de Cultura de la Presidencia,
«Decíamos ayer» está aludiendo a la fra-
Dirección Nacional de Investigaciones en
se con que recomienza Fray Luis de León
Cultura y Arte.
Centro de Gobierno, San Salvador.
su cátedra universitaria tras cinco años de De ahí vamos a una reflexión sobre el poe-
cautiverio. En el verso siguiente, Darío alu- ta y la dificultad que para él implica inten-
de a dos de sus propios libros anteriores y tar explicar su poesía, de Federico García
en los versos siguientes, que identifican la Lorca. Continúa PAGINAS INTEMPORALES
noche con el ruiseñor y la alondra con la ma- con uno de los Sonetos de Amor que Sha-
ñana, está recordándonos la célebre escena kespeare dedica al misterioso Mr. W. H. Es
del balcón en Romeo y Julieta. No obstante, un aspecto menos conocido del gran autor
esta cuarteta fluye con ligereza, sin que se inglés, quizás en parte por los prejuicios que
advierta en ella esfuerzo ni artificio. Pero Da- por siglos han pesado sobre la homosexua-
río puede ser también de una absoluta sen- lidad, pero eso ya va dejando de ser.
cillez. Al decir: Y hay otra efeméride literaria no luctuosa esta
vez: se han cumplido setenta años del otor-
Juventud divino tesoro gamiento del Premio Nobel a Gabriela Mistral.
¡ya te vas para no volver! Como me hace observar un joven amigo, era
Cuando quiero llorar, no lloro… la primera vez que el Nobel se concedía tras
y a veces lloro sin querer... haberse suspendido por la Gran guerra y se
lo daban a una mujer, latinoamericana, profe-
El poeta nicaragüense está retomando el
sora de escuela. Eran muchas reivindicacio-
mismo tema de modo muy distinto. Comen-
nes juntas. En sus consideraciones, el comité
zamos la brevísima selección de PÁGINAS
del Premio Nobel señalaba que se lo otorga-
INTEMPORALES dando, tras el poema de
ban por su «lirismo inspirado por un vigoroso
Machado, un atisbo a otra de las facetas de
sentimiento» que «ha hecho del nombre de la
Rubén, la reflexión filosófica.
poetisa un símbolo del idealismo del mundo
Seguimos con un jocoso soneto de Cervan-
latinoamericano».
tes, en el cual vemos un término que lo acerca
La poeta chilena es recordada sobre todo
curiosamente a nuestras tierras: en lugar de
por sus poemas dedicados a la infancia. He-
escribir «andad» Cervantes pone «andá», lo
mos optado en cambio por colocar aquí uno
cual era un arcaísmo para su tiempo. Hoy
de los poemas que vienen de su mundo os-
no resulta tan fácil de ver, pero mucho de la
curo, de ambiente suicidario.
gracia de su novela consiste en el uso de
Las ilustraciones de PÁGINAS INTEMPORA-
arcaísmos, para ir acorde con su persona-
LES fueron realizadas a pedido nuestro por
je que pretendía revivir una figura del pa-
la artista Licry Bicard. Las de las páginas
sado; el caballero andante. Entre nosotros,
siguientes son fotos de las colecciones del
sin embargo, esa vertiente lingüística sigue
Museo de Arte Popular salvadoreño.
viva, decimos «andá», «vení», «seguí». Es
Siguen las páginas de ARS mostrando tex-
el castellano que nos llegó con los soldados
tos actuales seleccionados con cuidado. Es-
de la conquista cien años antes de que don
peramos disfruten este nuevo número.
Miguel escribiera Don Quijote. Adentrándo-
nos en ARS 10, veremos que Myrna López y
Miroslava Rosales dan un uso literario a esta
forma verbal supuestamente incorrecta.
A RUBÉN
DARÍO
Si toda era en tu verso la armonía del mundo
Antonio Machado
Tomado de la «guirnalda ¿dónde fuiste, Darío, la armonía a buscar?
liminar» de las poesías Jardinero de Hesperia, ruiseñor de los mares,
completas de rubén darío,
ediciones aguilar de s.a., corazón asombrado de la música astral,
madrid, 1952, pág.10

¿te ha llevado Dionysos de su mano al infierno


y con las nuevas rosas triunfantes volverás?
¿Te han herido buscando en soñada Florida
la fuente de la eterna juventud, capitán?

Que en esta lengua madre tu clara historia quede;


corazones de todas las Españas, llorad.
Rubén Darío ha muerto en Castilla del Oro:
esta nueva nos vino atravesando el mar.

Pongamos, españoles, en un severo mármol,


Páginas intemporales

su nombre, flauta y lira, y una inscripción no más:


Nadie esta flauta taña si no es el mismo Apolo,
Nadie esta flauta suene, si no es el mismo Pan.

7
FILOSOFÍA

Rubén Darío

Saluda al sol, araña, no seas rencorosa.


Da tus gracias a Dios, ¡oh, sapo!, pues que eres.
El peludo cangrejo tiene espinas de rosa
y los moluscos reminiscencias de mujeres.
Sabed ser lo que sois, enigmas siendo formas;
dejad la responsabilidad a las Normas,
que a su vez la enviarán al Todopoderoso...
(Toca, grillo, a la luz de la luna, y dance el oso).
Páginas intemporales

8
SONETO
Miguel de Cervantes
(Diálogo entre el caballo del Cid Cam-
peador y el de don Quijote, al final del
prólogo de Don Quijote)

B. ¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?


R. Porque nunca se come, y se trabaja.
B. Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?
R. No me deja mi amo ni un bocado.
5. B. Andá, señor, que estáis muy mal criado,
pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
R. Asno se es de la cuna a la mortaja.
¿Queréislo ver? Miraldo enamorado.
B. ¿Es necedad amar?
10. R. No es gran prudencia.
B. Metafísico estáis.
R. Es que no como.
B. Quejaos del escudero.
R. No es bastante.
15. ¿Cómo me he de quejar en mi dolencia,
si el amo y escudero o mayordomo
son tan rocines como Rocinante?
Páginas intemporales

9
(DE VIVA VOZ A GERARDO DIEGO).
POÉTICA
Federico García Lorca
(De: LIBRO DE POEMAS)

Pero, ¿qué voy a decir yo de la Poesía?


¿Qué voy a decir de esas nubes, de ese
cielo? Mirar, mirar, mirarlas, mirarle y nada
más. Comprenderás que un poeta no puede
decir nada de la Poesía. Eso déjaselo a los
críticos y profesores. Pero ni tú ni yo ni nin-
gún poeta sabemos lo que es la Poesía. Aquí
está: mira. Yo tengo el fuego en mis manos.
Yo lo entiendo y trabajo con él perfectamen-
te, pero no puedo hablar de él sin literatura.
Yo comprendo todas las poéticas; podría ha-
blar de ellas si no cambiara de opinión cada
cinco minutos. No sé. Puede que algún día
me guste la poesía mala muchísimo, como
me gusta (nos gusta) hoy la música mala con
locura. Quemaré el Partenón por la noche
para empezar a levantarlo por la mañana y
no terminarlo nunca. En mis conferencias
he hablado a veces de la Poesía, pero de
lo único que no puedo hablar es de mi poe-
sía. Y no porque sea un inconsciente de lo
que hago. Al contrario, si es verdad que soy
poeta por la gracia de Dios -o del demonio-,
también lo es que lo soy por la gracia de la
técnica y del esfuerzo, y de darme cuenta en
absoluto de lo que es un poema.
SONETO XVIII William
Shakespeare

¿Te compararé a un día de verano?


Tú eres más adorable y más calmado.
Los capullos de mayo mece el viento

Y el estío se va rápidamente
A veces brilla el ojo de los cielos
Y otras veces la bruma cubre su oro
Y lo bello se aleja de lo bello

Por el destino o la naturaleza.


Mas tu verano no ha de marchitarse.
No llega a ti la muerte con sus sombras

Si con eternos versos te detengo,


Tan lejos latan los humanos pechos
Ellos te darán vida para siempre.

(Traducción libre de un joven poeta salvadoreño que vive en el


extranjero y ha preferido callar su nombre).
Páginas intemporales

11
INTERROGACIONES Gabriela Mistral
Tomado de Poesias Completas, aguilar,
1958, pág. 84.

¿Cómo quedan, Señor, durmiendo los suicidas?


¿Un cuajo entre la boca, las dos sienes vaciadas,
las lunas de los ojos albas y engrandecidas,
hacia un ancla invisible las manos orientadas?

¿O Tú llegas después que los hombres se han ido,


y les bajas el párpado sobre el ojo cegado,
acomodas las vísceras sin dolor y sin ruido
y entrecruzas las manos sobre el pecho callado?

El rosal que los vivos riegan sobre su huesa


¿no le pinta a sus rosas unas formas de heridas?
¿No tiene acre el olor, sombría la belleza
y las frondas menguadas de serpientes tejidas?

Y responde, Señor: Cuando se fuga el alma


por la mojada puerta de las largas heridas,
¿entra en la zona tuya hendiendo el aire en calma
o se oye un crepitar de alas enloquecidas?
Páginas intemporales

12
¿Angosto cerco lívido se aprieta en torno suyo?
¿El éter es un campo de monstruos florecido?
¿En el pavor no aciertan ni con el nombre tuyo?
¿O van gritando sobre tu corazón dormido?

¿No hay un rayo de sol que los alcance un día?


¿No hay agua que los lave de sus estigmas rojos?
¿Para ellos solamente queda tu entraña fría,
sordo tu oído fino y apretados tus ojos?

Tal el hombre asegura, por error o malicia;


mas yo, que te he gustado, como un vino, Señor,
mientras los otros siguen llamándote Justicia,
¡no te llamaré nunca otra cosa que Amor!

Yo sé que como el hombre fue siempre zarpa dura;


la catarata, vértigo; aspereza, la sierra.
¡Tú eres el vaso donde se esponjan de dulzura
los nectarios de todos los huertos de la Tierra!
Páginas intemporales

13
CARTAS E
n las vacaciones y por una de esas
casualidades de la matrix, donde
uno anda buscando poesía y se en-
cuentra con otra cosa, encontré las
cartas que el poeta Jaime Sabines le escri-
bió a su novia Josefa Rodríguez, novia siete
Jennifer
años y esposa cuarenta y seis más... incon-
Valiente cebible en nuestros tiempos de amores tan
desechables como pañuelos de papel.
Cartas lejos del despecho de las de Frida a
Diego, de la fatalidad kafkiana en las letras
a Felice o la desesperación napoleónica de
las cartas a Josefina... nada que ver. Estas
cartas eran de esos raros lugares, como
sentarse a la sombra de un pequeño árbol a
la orilla de una poza, a ver cómo cae la tarde
sobre el agua quieta.
Tengo este voyerismo literario, me gusta re-
visar en la correspondencia y diarios de ar-
tistas y escritores, pillar las ideas que serán
los gérmenes de la obra. Me encantaron los
diarios de Frida y de Anaïs Nin, me gustan
las cartas. Me gusta escribirlas y recibirlas,
anacrónica que es una, supongo.
Me gusta ese tiempo de las cartas, ese
compás de espera, ese ritmo de vals, don-
de alguien escribe con caligrafía decente y
ortografía impecable (a mano y sin correc-
tor ortográfico) sobre las cosas cotidianas,
sobre las memorables y sobre las sombras
y luces de su interior y del paisaje, tener la
extensión de la hoja y la imposibilidad de
volver sobre sus pasos una vez que se ha
comenzado a escribir.
La sensación de escribir está a un universo
de distancia de la de teclear. Aún ahora, en

15
plena era digital, sigo escribiendo las primeras ideas, los primeros
borradores, las primeras frases, antes de siquiera saber la historia
completa, en mis cuadernos. Elegir un nuevo cuaderno para escribir
sigue siendo uno de esos placeres en los que puedo invertir un par
de tardes de fin de semana.
Así que cuando asomó febrero y comencé a ver los innumerables
post de lugares comunes, globitos de corazón y frasecitas insulsas
injustamente adosadas a autores desde el Gabo hasta Exupéry,
decidí compartir mi vouyerismo literario y publicar cada día una car-
ta de amor de algún artista, escritor, intelectual o político... alguna
vez me he preguntado: ¿los grandes villanos de la historia habrán
escrito también cartas de amor?
Pensaba en todo este tema de las cartas de amor, mientras cargaba
por el portal de Occidente mi vieja máquina de escribir, una Olivetti
celeste portátil, que ahora estamos usando en nuestra nueva obra
sobre Consuelo Suncín. Con esa máquina gané mis primeros Jue-
gos Florales como narradora allá por 1995 o 96... no soy buena para
las fechas.
Pensé que me gustaría una carta como las de Sabines, desde un
lugar sereno del corazón, donde el amor fuese un hogar en lugar de
una excursión en kayak por rápidos y cataratas... de esas me sacó
uno de los vendedores de la mueblería de la esquina, ofreciéndome
un combo de cama con mini refri, en cuotas sin intereses, por el día
del amor y la amistad... cosas de febrero.
MUSEO
ARTE
DE

POPULAR Astrid
Bahamond
Arranca Cebolla
Rosalina Mercado
INAR

17
P
ara la ciencia humanística denominada: Histo-
ria del Arte, la diferenciación entre arte mayor y
arte menor no existe. Las obras creadas por los
humanos independientemente de su espacio y
tiempo, si son originales, estéticamente contemplables
y nos dejan un mensaje en las técnicas: bidimensiona-
les, tridimensionales, arquitectónicas, fotográficas, cine-
matográficas y audiovisuales, entre otras, constituyen
patrimonios que antropológicamente nos ayudan a des-
cifrar el tiempo y la cosmogonía de la cultura en la que
fueron producidos.
La Iniciativa de arte popular: INAR, existe como una
asociación salvadoreña sin fines de lucro a partir del
2001 en San Salvador, conformada por antropólogos,
artistas diseñadores, arquitectos, intelectuales y empre-
sarios, quienes se plantearon la necesidad de contribuir
al reconocimiento de los rasgos insignes de la identidad
cultural salvadoreña, a partir de la valoración crítica y la
necesidad de difundir las múltiples expresiones tradicio-
nales y no tradicionales de la cultura popular, a fin de
que estas se conviertan en patrimonio.
Asimismo, buscan propiciar la participación de la comu-
nidad en las diferentes actividades de la investigación y
difusión del arte popular. Otro de sus objetivos consiste
en contribuir a la constitución del patrimonio de la cultu-
ra popular a través de la compilación y conservación de
sus distintas manifestaciones.
Desde sus inicios se instalan en una casa de la colonia
Centroamérica, de mediano tamaño, pero que fue dise-
ñada museográficamente, con el objetivo de promover
diversas colecciones del arte popular mediante exposi-
ciones específicas del gremio que los produce, es decir,
artistas populares y artesanos, para que ellos sean be-
neficiados social y económicamente por El Salvador y
sus visitantes extranjeros.
La colección mayormente exhibida cuenta con dos seg-
mentos: el primero es la Sala Dominga Herrera que se
dedica a la exposición permanente de la colección origi-
nal y al desarrollo de la miniatura del barro de Ilobasco,
una expresión artística de larga tradición en El Salvador,
única en el país y en la región centroamericana. La con-
formación de esta muestra consta de 3,000 piezas mi-
niatura. El segundo es la Sala de Exposiciones Tempo-
rales que exhibe diversas expresiones del arte popular.

18
Actualmente se encuentra una de
estas exhibiciones en el Museo del
Banco Hipotecario. La exposición
de Máscaras de El Salvador Sím-
bolo y Tradición es una muestra
significativa de cerca de 60 más-
caras de diferentes partes del país.
Aparte de cumplir con los objetivos
de mostrar nacional e internacio-
nalmente, el Museo se despliega
hacia actividades educativas y for-
mativas con visitantes estudianti-
les y profesorado docente. Con ello
contribuye a concientizar sobre el
patrimonio cultural y fortalecer
nuestra identidad.
Las acciones concretas que han
realizado desde sus inicios has-
ta ahora han sido múltiples, entre
las que se destacan: programas
de promoción y difusión del Museo
en otros sectores de la sociedad
salvadoreña como charlas educa-
tivas de identificación, registro y
conservación del patrimonio tan-
gible e intangible del arte popular,
así como talleres de creatividad y
específicos de una tradición de ex-
presión de arte popular. Entre esto
también han constituido el archivo
y el centro de documentación es-
pecializado.
El Proyecto de Museo está com-
puesto por interesantes compo-
nentes como son la investigación
temática (documental y de cam-
po), la adquisición de las obras y
la adecuación y dinamización de
las salas de exposiciones con sus
respectivas fichas técnicas y textos
curatoriales, folletos didácticos y
catálogos especializados.
Aguila con Cusuco
José Domingo Mendoza
INAR

19
Turbante
Desconocido
INAR

20
Diablo
Felix Crisol
INAR

21
Los lineamientos definidos por la UNESCO
en conjunto con el Comité Internacional de
Museos (ICOM) son las mismas funciones
que el Museo de Arte Popular desarrolla:

• Recolección:
Estas acciones van encaminadas al aumen-
to de las colecciones, tanto de la colección
centralizada como de las que se encuentran
en las localidades o en manos de artesanos
y coleccionistas.

• Investigación:
Tarea que contempla la identificación, clasi-
ficación, análisis e interpretación de los ob-
jetos que forman parte de las colecciones.

• Conservación:
Son todas aquellas acciones dedicadas a
mantener el buen estado de las colecciones.
Estas tres primeras funciones constituyen el
flujo de piezas.

• Exposición:
Esto engloba a todas aquellas actividades
relacionadas con la distribución y presenta-
ción de las piezas exhibidas en exposicio-
nes permanentes, temporales e itinerantes.

• Difusión y promoción:
Esta es la función más importante del Mu-
seo y consiste en la difusión del patrimonio

22
del Museo y la manera de acceso a él, como en desa-
rrollar los programas educativos y de promoción cultural
entre los diferentes sectores de nuestra sociedad.
•••
El Museo tiene programas de talleres sabatinos que
cuentan con un buen número de asistentes, especial-
mente jóvenes:

• Talleres de papel picado que se realizan durante Se-


mana Santa, Día de la Cruz, Día de Difuntos y Navidad.

• Taller de decoración de cascarones de Pascua.

• Talleres de alfombras en Semana Santa.

• Talleres de mosaicos.

• Taller de flores de papel.

• Taller de máscaras.

I. Colecciones del Museo


El Museo cuenta con más de 1,500 obras de arte popu-
lar que integran varias colecciones:
1. Ilobasco.
2. Una importante y única colección de miniaturas.
3. Una colección de muñecos de barro.
4. Una colección de obras de modeladores.

Diablo
Desconocido II. Máscaras y danzas de El Salvador
INAR
Una colección de más de 60 máscaras tradicionales y
decorativas de diversas partes del país.

23
Voceador
Timoteo Mancía
INAR

24
Acuerdos de Paz
María Victoria Guerra
INAR

25
• Escultura: • Joyería:
Colección de imaginería popular de madera, Una selectiva colección de filigrana de oro
esculturas en hierro, esculturas en barro y y plata de Zacatecoluca, ciudad que fue fa-
esculturas de madera. mosa por su actividad orfebre.
Una colección de obras de arte popular de
diversa índole: cestería de Olocuilta, alfa-
• Bordados:
rería de Guatajiagua, madera, exvoto, pie-
Una colección de más de 25 bordados de zas elaboradas con caucho y pinturas.
diferentes tamaños realizadas por mujeres
refugiadas.
• Perspectiva histórica:
El estudio del arte popular debe abordarse
• Telar de cintura de Panchimalco:
desde la complejidad de su contexto histó-
Un tejido de telar de cintura de Panchimalco. rico, por ser este un eje fundamental de su
comprensión es necesario superar la siste-
Una colección de tejidos de cinturas de Pan-
mática destrucción de símbolos y mojones
chimalco y textiles de diversas partes del
históricos, y la tendencia a olvidar los pro-
país.
cesos socioculturales del pasado, sobre
todo aquellos que conlleven elementos de
identidad nacional.
• Moldes:
Una colección de moldes de madera para
fabricación de dulces de azúcar (dulces
blancos de feria).

• Papel:
Una excelente colección de papel picado
con diferentes diseños, realizados por don
Manuel Pasasin, complementada con una
selectiva muestra de obras de sus alumnos.

26
Cristiano
Desconocido
INAR

27
Miroslava
Rosales
EL TRÓPICO Y VOS
Esta tarde
he regresado
con mi libreta azul
a recordar el trópico
—medalla preciada—
que fue tantas veces nuestro
La vida parecía un festín de mariposas magentas
un festín con el color de la lagartija esmeralda
un saltar de conejos y trompetas
un rodar de melocotones azules
racimo de luciérnagas bocas de perlas grama
y hoy
me sabe a un puñado de tierra caliente
sin esplendor de mangos y palmeras
un trópico con ojos envejecidos de tanto lamento

Repaso las fotografías de esos viajes
viene la fría noche de Xela con su sabor a jazz y blues
su plaza acariciada por la luna
Panajachel retumba en mí con sus marimbas
el lago Atitlán me acaricia desde el silencio
el día que asombrado frente al Pacífico pronunciabas mi nombre
con ese dulzura mediterránea tan tuya
Poesía

29
Solo tu risa galopante
Solo tu risa un campo de aceitunas
Solo tu risa se eleva en el centro de la luz como un árbol frondoso
Solo tu risa de anís
Pienso en tu cuerpo de serafín que vuela como esas gaviotas del puerto
o
como si fueras un enamorado atrapado en un cuadro de Chagall
en tu voz pueblo de luciérnagas y flores amarillas
en tus caricias olas furiosas de la noche
en tu aroma carnaval que se expandía en mi corazón de abeja reina

y regresan
el oleaje de las tardes olorosas a coco
el trópico lumínico y amoroso como un joven
como tus manos
perfectas para recibir mis destellos de volcán
todas las melodías brumosas y solares de mi vientre

En cambio
hoy
solo hay sangre piedras negras borrachos
carreteras polvosas monte
titulares de asaltos y muertos por todos los rincones del Pulgarcito
Y pienso que allá
a lo lejos
en el Mediterráneo
estás contemplando otro cielo
contemplando otras olas

¿Y qué es el trópico sin vos?


Un puñado de tierra asesina
Poesía

30
A UN MUCHACHO DE LA COSTA
ATLÁNTICA DE HONDURAS
O DECIR ADIÓS EN EL INSTANTE
La finitud del instante nos unió

Los dos procedentes de una espuma rabiosa


de una encabronada luna cubierta de sangre
de un extinto fulgor de pájaros

Las lágrimas de los árboles derribados que en mí existen jamás fueron


visibles para vos tan pendiente de la exactitud de los números

Vi en tus ojos la plenitud de las olas


la orfandad de no encontrar en esta ciudad extranjera una caricia
la orfandad en tus geometrías de penumbra
Y recuerdo tu cuerpo agitándose en la noche como un caballo cubierto
de estrellas de mar
como una lancha en la tempestad
volviendo a mi refugio cada noche
como un pez dorado envuelto de sueños

Hoy
te dejo ir a la oscuridad que solo vos podés ver
Poesía

31
HOY
David
Morales

Hoy sufrí
el desgarro.

Caminé con el pecho


descubierto,
amplio verdor de sangres.

Mostré poca cosa.

Lo suficiente para
rodar varias cabezas,
lo suficiente para ser lujuria,
penetración de mujer,
mirada reventada
y vida que solloza
tras la roca.

(Tomado de su poemario inédito:


VERDOR DE SANGRES).
Poesía

32
POETAS DE ORIGEN SALVADOREÑO
QUE ESCRIBEN EN INGLÉS, CON
SUS TRADUCCIONES AL ESPAÑOL
Selección de Miroslava Rosales
MI LENGUA ESTÁ
PARTIDA EN DOS

Quique
Avilés

mi lengua está partida en dos


por su virtud, coincidencia, antojos del cielo
las palabras saltan desde mi boca
tropezando entre sí mismas
disfrutando ser parte de mi mensaje
esperando respuestas

mi lengua está partida en dos


migajitas de acentos confundidos
desastres y milagros
diciendo cosas que hieren
ahogándose en un idioma que salta, vive, traduce

mi lengua se parte por naturaleza


por ese loco deseo nuestro de vencer, triunfar, conquistar

esta lengua mía se divide en partes iguales


un lado quiere putear y cantar a gritos
el otro lado quiere pedir agua

mi lengua está partida en dos


Poesía

33
a un lado le gusta la fiesta mi lengua está partida en dos
el otro lado se refugia en sus rezos arrestada por una patrulla fronteriza
le piden evidencia de lenguas foráneas
lengua identificación oficial
inglés que suena chistoso pronunciación aprobada
lengua
sonidos chistosos en inglés mi lengua está partida en dos
lengua mi lengua está partida en dos
en un inglés que suena chistoso
lengua ah que lengua esta
con chistosos sonidos ingleses ah que lengua esta

mi lengua se vuelve dos lenguas dice cosas sabrosas


se vuelve loca dice cosas sabrosas.
no sabe si hablar o traducir
Poesía

34
Traducción
del autor
DIVIDED INTO TWO
my tongue is divided into two
by virtue, coincidence or heaven
words jumping out of my mouth
stepping on each other
enjoying being a voice for the message
expecting conclusions
MY TONGUE IS

my tongue is divided into two


into heavy accent bits of confusion
into miracles and accidents
saying things that hurt the heart
drowning in a language that lives, jumps, translates

my tongue is divided by nature


by our crazy desire to triumph and conquer
this tongue is cut up into equal pieces

one wants to curse and sing out loud


the other one simply wants to ask for water

my tongue is divided into two


one side likes to party
the other one takes refuge in praying

tongue
english of the funny sounds
Poesía

35
DIVIDED INTO TWO
tongue
funny sounds in english
tongue
sounds funny in english
tongue
in funny english sounds
MY TONGUE IS

my tongue sometimes acts like two


and it goes crazy
not knowing which side should be speaking
which side translating

my tongue is divided into two


a border patrol runs through the middle
frisking words
asking for proper identification
checking for pronunciation

my tongue is divided into two


my tongue is divided into two

I like my tongue
it says what feels right

I like my tongue
it says what feels right.
Poesía

36
EL REY DEL BARRIO (1949)

José B.
González

En camino a la escuela, recorro


por delante de mi abuela.
Pateando las latas en las calles. Hoy
ESCENA CON TIN TAN:

Prefiero ser Tin Tan.

Los labios de Tin Tan han tocado más


mujeres que cualquier otra estrella
de pantalla. Lo he visto besar
las curvas que le dan una bofetada,
las que se burlan de él cuando lo lastiman
y queda con moretes (como Mena).

Tin Tan habla como si su boca


es una pistola y usa pantalones grandes
que bailan por sí solos,
(como los que mi abuela me hace
usar, con la talla siendo tres veces más grande
de la que suelo usar).

Palabras, sus balas y boca que suele


girar hacia el atardecer, sus dientes sobresalen
como los míos. Aún y cuando está
mareado, Tin Tan puede transformarse
Poesía

37
de un boxeador que es derrotado
EL REY DEL BARRIO (1949)

por un hombre pequeño a un arma que puede.


Roba al rico
para darle al pobre. Una capa
logra que se escape de la cárcel. El
Rey del barrio.
ESCENA CON TIN TAN:

Tin Tan.

Él puede.

Caminando hacia la escuela, doblo mis labios


y sobrecargo mi boca,
preparándome para poder atrapar a los niños
que me tiran fuego
(por ser yo). Los que
ocasionan dolor a mis ojos
y halan los pétalos
de las flores
que le traigo a Mena.

Convenzo a mi abuela que pare en la


tienda que está en la esquina camino a casa.
Y justo cuando gira hacia donde don Moncho, me
embolso los dulces
para poder serle dulce a Mena.
Poesía

38
EL REY DEL BARRIO (1949)
Al día siguiente, cuando los niños
encienden sus fósforos,
yo seré Tin Tan,
con pantalones grandes, dientes
salientes, pistola
SCENE WITH TIN TAN:

en mi boca y listo para


armar, apuntar,
disparar y amar.

Traducción
del autor

On the way to school, I pace


Ahead of my grandmother. Kicking
The cans that litter the streets. Today
I’d rather be Tin Tan.
Tin Tan’s lips have touched more
Women than any other screen
Star. I have seen him kiss
The curves that slap him,
The ones that laugh at him
When he bruises (like Mena.)

Tin Tan speaks like his mouth


Is a pistol, and he wears baggy
Poesía

39
Pants that dance by themselves,
EL REY DEL BARRIO (1949)

(Like the ones my grandmother


Makes me wear. Three sizes
Too much to overcome.)
Words, his bullets, mouth
SCENE WITH TIN TAN:

That curves toward sunset, his teeth


Stick out like mine. Even when
Dizzy, Tin Tan can turn
From boxer who gets beat
By a tiny man to the weapon
That can. Stealing from the rich
To give to the poor. A cape
Lets him escape from jails. The
King of the barrio.
Tin Tan.
He can.

Walking to school, I curl my lips


And reload my mouth,
Ready to take on the boys
Who toss fire at me
(for being me). The ones
Who make my eyes swell
And pull the petals
Off the wildflowers
I bring to Mena.
Poesía

40
I convince my grandmother to stop
By the corner store on our way home.
And just as she turns toward
Don Moncho, I pocket the sweets
So I can be sweet to Mena.
The next day, when the boys
Light their matches,
I will be Tin Tan,
Large pants, teeth
Sticking out, pistol
In my mouth, ready
To aim, fire,
Love.

Viejo
Monte San Juan
Rufino Gómez
INAR
Poesía

41
PRUDENCIA, LA LOCA.
LA SIBILA DE OCCIDENTE
A Prudencia Ayala.
Una mujer del pueblo de Sonzacate que no
dijo que iba a ser feminista, sino que lo fue.

—¡Veinticinco! —dijo la pequeña gentes de Sonzacate de admira-


Myrna Prudencia ante el asombro de ción.
López todos los presentes.
—A ver, Prudencia, —le dijo el
Habían terminado las fiestas alcalde—, ¿estás segura que
de Sonzacate y el señor alcal- cinco por cinco son veinticinco?
de estaba haciendo las cuentas
—Bueno, —dijo la niña con timi-
con los responsables del bingo.
dez—, cinco veces cinco…
Nadie sabía las tablas de multi-
plicar en Sonzacate. Apenas el —¡No he dicho cinco veces cin-
secretario municipal que suma- co, he dicho cinco por cinco!
ba muy bien, y presentaba unas -Dijo el alcalde impaciente.
cuentas de los gastos al alcalde
La niña calló. La ña Aurelia Aya-
que nadie se molestaba en veri-
la aprovechó el momento para
ficar ya que él sumaba y restaba
pescar a su hija del brazo y sa-
divinamente.
carla de en medio.
Prudencia había ido al segundo
—Cuantas veces te voy a de-
grado de la primaria en el pueblo
cir que no te andés haciendo la
de Sonzacate, donde apenas
bachillera enfrente de la gente.
se enseñaba a leer, escribir y a
¿No viste la cara de disgusto del
sumar y restar. Pero ella misma
señor alcalde? ¡Él es una autori-
había descubierto que si hacía
dad, tenés que mostrarle consi-
tantas hileras de granos de maíz
deración!
como el multiplicador, y en cada
hilera ponía un número como el —¡Se la mostré —dijo la niña
multiplicando, el número de gra- indignada— por consideración
nos de maíz sería el resultado. no le dije que cinco por cinco y
Lo había hecho en tal cantidad cinco veces cinco es lo mismo!
de veces, que al final se sabía ¡Para que el pueblo no fuera a
todas las tablas de multiplicar pensar que el alcalde es un ig-
hasta la del doce. Esta habilidad, norante!
que Prudencia estaba obligada a
—¡Prudencia! ¡No te olvidés que
repetir unas mil veces al día en
en boca cerrada no entran mos-
la pequeña tienda de comesti-
Cuentos

cas!
bles de su madre, llenaba a las

43
No era fácil para la ña Urelia, de servidor público o maestro de
como le decían en el pueblo a escuela primaria. Un 80% de la
Aurelia Ayala, criar sola a esta población, especialmente indí-
hija. El padre, que le había pro- gena, no sabía leer ni escribir y
metido el oro y el moro cuando prácticamente ninguna mujer.
la vio embarazada de Pruden-
La familia se mudó a Santa Ana,
cia, se olvidó de todas aquellas
donde Prudencia fue a la escue-
apasionadas promesas. Y le to-
la por tres años más.
caba ser madre y padre. Pero
como siempre, cuando Dios A pesar de que Prudencia tuvo
le quita a uno la posibilidad de que abandonar la escuela en el
tener padre, lo provee con una quinto grado para aprender el
madre todoterreno. Y esto es lo oficio de modista, la niña tenía
que le pasó a Prudencia Ayala. una curiosidad infinita. El día en-
tero era para ella como un reto
Porque la ña Urelia quería que
para aprender nuevas cosas, y
su hija tuviera mejor fortuna que
relacionarlas con otras ya apren-
la que a ella le había tocado en
didas, para ir explicándose el
desgracia. Por eso estaba de-
mundo. En el pequeño taller de
terminada a hacer lo que fuese
costura en el cual ella había en-
para que la niña pudiera ir a la
trado como aprendiz, estaba la
escuela. Que por lo menos su-
radio puesta durante todo el día,
piera leer y escribir, y que apren-
por lo cual, Prudencia escucha-
diera un oficio que no fuera tan
ba todo tipo de programas edu-
desgastante y duro como la vida
cativos, noticieros, discusiones
que le había tocado a ella, con
políticas, además, naturalmente
el canasto en la cabeza, llevan-
de música.
do siempre mercadería para su
pequeña tienda de comestibles A la alcaldía llegaban donati-
que era la que les daba de co- vos de libros para niños desde
mer. Por esa razón, para que la Argentina y Chile. Al no haber
Prude pudiera ir a la escuela, ninguna biblioteca pública orga-
decidió mudarse a Santa Ana, nizada, el alcalde regalaba los
donde ya sabía, iba a esperarle libros con los que en realidad no
una vida todavía más dura. Pero sabía qué hacer. Prudencia iba
allí, por lo menos podría la niña puntualmente a buscarlos, y los
ir a la escuela. Eran los finales leía con avidez. No tenía rivales
del siglo XIX en Sonsonate, en en esto porque a nadie, fuera
1890, con solo saber leer y es- de ella, le interesaban aquellos
Cuentos

cribir se podía optar a un cargo libros.

44
—Tenga cuidadito, comadre, pero a la hora de las verdades le
—le decían sus amigas a la ña amontonaba tareas y más tareas
Urelia—. Dicen que las niñas, si sin dejarle un minuto libre. La jo-
leen mucho, con el desarrollo se ven trató de librarse de aquel li-
trastornan. braco, pero este se pegó a sus
manos y a sus ojos tercamente,
Aprendió a hablar con soltura,
sin que Prudencia pudiera ape-
usando las muchas palabras
nas defenderse.
aprendidas de sus lecturas.
La ña Urelia se puso furiosa al
Y entendió que comprender
ver que todo lo mandado estaba
abruma. Comparaba su vida con
sin hacer. Abofeteó a la lectora y
lo que debiera ser y se llenó de
tiró el libro a la lumbre, presa de
indignación y de dolor. La vida
la frustración por aquella hija tan
le iba quedando muy estrecha.
diferente a todas las hijas que
Seguía siendo «hija de domi-
ella había conocido en su vida.
nio» de su madre, Aurelia Ayala,
según la costumbre, hasta el día Prudencia la miró a los ojos todo
en que alguien la honrase en lo profundamente que pudo, y
santo matrimonio, cosa que no con voz igualmente profunda le
se veía muy fácil porque los jó- dijo:
venes del pueblo la rehuían por
—Eso por lo que ha estado pi-
su fama de loca.
diéndole a Dios tanto, no se lo va
Todo comenzó como un juego, o a conceder. Veo en el futuro y la
una estrategia de supervivencia, veo llorando.
o una forma de ganar un algo de
En realidad, Prudencia era muy
autonomía frente al poder con-
observadora. Había visto a su
trolador de la ña Urelia.
madre repetidas veces donde
Un día en que, como de costum- don Octaviano, el prestamista,
bre, la ña Urelia le había dejado tratando de renegociar el présta-
una larga lista de tareas, Pruden- mo para no perder su crucecita
cia no pudo hacerlas porque el de oro que había empeñado. Y
libro que tenía entre las manos la había visto rezar un poco más
la agarró tan fuertemente que, de la cuenta en los últimos días.
desgraciadamente, no alcanzó a Así que lanzó su profecía al aire
hacer ni una sola de las tareas. para poner a raya a su madre. Y
La ña Urelia se llenaba la boca acertó.
diciendo que quería que Pru-
La ña Urelia no salía de su asom-
Cuentos

dencia tuviera una mejor vida,


bro comentando a sus vecinas

45
sobre las capacidades adivinato- Como escuchaba los programas
rias de su retoño. Contaba cómo, políticos de la radio, se comen-
cuando estaba embarazada de zó a atrever a hacer profecías
Prudencia, cayó cerca de ella un políticas, basadas en lo que ella
rayo que mató a dos hombres y creía que iba a pasar. Se atre-
a ella la hizo desmayarse. Qui- vió a profetizar la caída del Kái-
zá fue en este momento que ser en Alemania y la entrada de
Prudencia adquirió sus poderes USA en una guerra mundial, lo
de vidente. Los vecinos de la ña cual, en Europa, los analistas
Urelia escuchaban con asombro políticos ya veían venir. Pero
y algo de miedo. El respeto por era Santa Ana, y El Salvador de
ellas creció y se convirtió en una 1904, y aquí los análisis políticos
protección de las otrora vulnera- todavía son profecías. Los perió-
bles mujeres Ayala. Las gentes dicos comenzaron a llamarla «la
acudían a preguntarle cosas, y Sibila Santaneca».
Prudencia que sabía escuchar, y
Para Prudencia esto se convirtió
sobre todo, que tenía ojo de lin-
en un nicho. Descubrió el poder
ce para ver cosas que para los
que le daba el ser considerada
demás pasaban desapercibidas,
adivina. Tenía a su favor una de
acertaba muchas veces. Otras
las fuerzas más poderosas capa-
veces, sus respuestas eran am-
ces de mover todas las fibras del
biguas, por lo que la gente solía
ser humano: El miedo. Y decidió
decir que de todas maneras ha-
que su usufructo le pertenecía.
bía acertado.
En primer lugar porque ella había
A partir de su debut como pito-
descubierto su nicho de sibila. Y
nisa, su fama creció. La gente
en segundo lugar porque ella,
venía de todos los rincones de
siendo mujer, y viendo la vida de
occidente a consultarla. Entre
las otras mujeres del pueblo de
este poder recién adquirido y
Santa Ana, se daba cuenta de
sus ingresos como modista, tu-
la desventaja que significaba el
vieron las Ayala un período có-
hecho de serlo. Los hombres na-
modo en que adquirieron una
cían con una ventaja inicial que
cierta respetabilidad y seguridad
las mujeres no poseían. Así que
social con las cuales la ña Urelia
una ayudita extra para equilibrar
se sentía muy a gusto. Además,
aquel mundo tan desequilibra-
los años pasaban y Prudencia
do no solamente era moral, sino
no daba ninguna señal de que-
sobre todo, absolutamente indis-
rer casarse o acompañarse.
pensable para vivir una vida que
Cuentos

siquiera mereciese llamarse tal.

46
Comenzó a escribir sobre el bir no la leían, sino que repetían
tema de las mujeres, con lo cual los comentarios y malos chistes
provocó la ira de los hombres. A que decían sus maridos sobre
cada artículo que Prudencia pu- Prudencia y aquellas que pudie-
blicaba en el periódico le suce- ron haber visto su vida reflejada
día una semana de artículos en en sus escritos, no la leían por-
contra, que ni siquiera se ocu- que no sabían leer. Pero entre
paban de rebatir los argumentos ellas tenía admiradoras por sus
de Prudencia, sino que estaban poderes de adivina y las que
dirigidos a ridiculizarla, a hacer menos, la temían por bruja.
mofa de ella como persona y no
Prudencia tenía una rabia conte-
mencionaban siquiera el asunto
nida a punto de estallar por esta
de que trataba el artículo de Pru-
estructura tan rígida que no per-
dencia. El mayor problema de
mitía ni siquiera un reducto de
Prudencia era que las mujeres
lucha contra la desigualdad.
que podían leerla y ver su vida
reflejada en sus artículos, ape- ¿Dónde empezaba todo?
nas si sabían firmar. Y las otras, ¿Quién les había dado a los
las que si sabían leer y escribir, hombres ese poder infinito que
tenían tantos privilegios en la so- negaba a las mujeres hasta el
ciedad patriarcal de la época que mismísimo derecho de nombrar
se unían en coro furibundo a los la desigualdad?
hombres, en el consenso de que
—Pues así es, —le decía la ña
eran los que «si sabían», y por lo
Urelia que comenzaba a pensar
tanto, tenían el derecho de escri-
de que se le había ido la mano
bir sus pensamientos en papel y
en eso de querer tener una hija
ser leídos. ¿Qué se había creí-
que supiera más que ella. ¡Qué
do aquella india semianalfabeta
iba a ser la vida de esa bachi-
que era? ¡Qué atrevimiento el de
llera que le andaba diciendo a
creer que sabía escribir!
los hombres como deberían de
Prudencia se daba cuenta que la ser?— Ni que fueras el presi-
habían colocado en el lugar del dente de la república, —le dijo.
hazmerreir del pueblo y decidió
—¿Así? ¿Y por qué no puedo
que tendría su propio periódico.
ser?
Así nació «Redención Femenina».
—Para empezar porque no sos
Prudencia se dedicó en cuerpo y
hombre, —le dijo la ña Urelia
alma a su periódico, pero el des-
sospechando desde el mismo
equilibrio inicial se mantuvo: las
momento en que se lo dijo que
Cuentos

mujeres que sabían leer y escri-

47
ese comentario echaba más vocaría a un mitin en San Sal-
leña al fuego. vador.
—Pues la Constitución de El Sal- Claro que San Salvador era el
vador dice que para ser presiden- centro del poder político, de
te solo se requiere ser hijo de pa-
nada le servía tener sus grupi-
dre y madre salvadoreños, nacido tos de seguidoras en Santa Ana
en El Salvador, de probada hono- o en Sonzacate, pero al mismo
rabilidad, y mayor de 32 años. Yo tiempo, allí no contaba ni siquie-
cumplo 32 el mes que viene, —le ra con esos grupos que por lo
dijo Prudencia pensativa. menos llegaban a darle apoyo
en sus reuniones en Santa Ana
—Lo ves, —le dijo ña Urelia—
o Sonsonate.
dice HIJO, no dice HIJA.
Imprimió las hojas volantes en nú-
—Pues se entiende que es hijo
mero de mil, que en realidad eran
o hija, mamá. El masculino es
muchas, habida cuenta que era la
el genérico. Eso también habría
propia Prudencia que las iba re-
que cambiarlo…
partir en el centro de la ciudad.
Se enteró que para ser electa
Y tomó el tren de las 5 de la ma-
presidente tenía que fundar un
ñana para San Salvador.
partido político y recoger firmas
de adhesión, y se puso de in- Se pasó el día repartiendo sus
mediato a ello. La mayoría de volantes que fueron recibidos de
las mujeres, porque las mujeres maneras muy diversas. Algunas
pobres son mayoría, firmó, pero personas los leyeron con asom-
era una tarea agotadora reunir bro y curiosidad, otras no los le-
20,000 firmas. yeron porque no sabían leer, y
muchos que sí sabían lo recibie-
Entonces convocó a reuniones
ron con una no disimulada burla,
donde siempre llegaban las mis-
mofándose de la aspirante a pre-
mas personas: sus admirado-
sidente de la república.
ras por sus dotes de adivina. Y
siempre con la misma pregunta: —Bonito tu volante, chuña, —le
¿Puede ella ver en el futuro si dijo un hombre—. ¿Quién te lo
va a ser presidente? Una de sus escribió?
vecinas hasta se atrevió a pedir-
—Lo escribí yo misma, señor,
le un empleo en correos cuando
—le contestó ella rechinando los
fuera presidente.
dientes de rabia—. Y a usted,
Entonces, Prudencia decidió co- ¿quién se lo leyó?
Cuentos

ger el toro por los cuernos: Con-

48
Cualquier otra persona, después Cuando, dominando su nervio-
de un día entero de mofa y bur- sismo, intentó hablar fue recibi-
las se habría ido a su casa de- da con una rechifla general.
rrotada, pero no Prudencia. Ella
La gente chiflaba, se reía, le ha-
sabía que un sistema que opri-
cían señales obscenas con los
mía de esa manera a las gentes
dedos, gritaba y parecía decidi-
tenía que estar blindado para
da a no dejarla pronunciar una
mantener una situación de des-
sola palabra. Pronto se conven-
equilibrio tan grande, y que la lu-
ció de que hiciera lo que hiciera,
cha sería dura, tal vez la lucha
sería imposible hablar.
de varias generaciones.
—Bajáte de allí vieja loca –le de-
Se fue a su pensión barata de
cían.
la avenida Independencia para
acostarse en una hamaca del —¡Andá buscá tu canasto india!
corredor y descansar sus pies
—¡A la cocina!
adoloridos que casi no la soste-
nían de hinchados que estaban Prudencia luchaba, ya no para
por el duro trato de todo el día. hacerse oír sino para no esta-
llar en lágrimas y darle el gusto
La estaba esperando la dueña
a sus detractores de verla salir
de la pensión que la acribilló a
humillada. Un hombre del públi-
preguntas porque era una mujer
co, de un salto, se puso a la de-
sola, y las mujeres solas en una
recha de Prudencia y la empujó.
pensión…
Ella apenas pudo detenerse en
—Soy de Sonzacate, y estoy una de las estatuas de la plaza
sola porque soy soltera, —le para no caer al suelo. Aquello
contestó Prudencia—. Y estoy era simplemente demasiado.
aquí para promover mi candi-
Entonces, un caballero que en
datura para presidente de la re-
realidad había estado allí desde
pública. —Y antes que la mujer
el principio, subió con paso lento
fuera a reponerse de su estupor,
las gradas del podio donde es-
se metió en su habitación y cerró
taba Prudencia y, con un gesto
la puerta con aldaba por dentro.
digno, apartó al jayán que había
Al día siguiente estaba Prudencia empujado a Prudencia. La gente
en la plaza Libertad a buenas 10 comenzó a susurrar: «es don Al-
de la mañana esperando que al- berto Masferrer» y se fueron ca-
guien se presentara a oír su dis- llando para oír a quien, a juicio
curso de inicio para su carrera po- de todos, era un gran hombre, el
Cuentos

lítica de aspirante a la presidencia. filósofo del siglo XX en El Salva-

49
dor, el autor de El Mínimum Vital tierra, así que no tendrán tiempo
y El Dinero Maldito, libros de los ni de avergonzarse. Por eso les
que, si no habían leído, por lo doy un consejo: ¡Avergüéncese
menos habían oído hablar. Se- ahora que tienen la oportunidad!
guramente, don Alberto pondría ¡Mañana a lo mejor sea dema-
los puntos sobre las íes y haría siado tarde!
que aquella impostora, aquella
Y tomándola del brazo, la ayudó
india igualada, se fuera con la
a bajar en medio del silencio ge-
cola entre las patas para su ran-
neral.
cho en Sonzacate.
Don Alberto estuvo callado un 25 de noviembre de 2015.
buen rato viendo a la multitud San Ramón, Alajuela, Costa Rica.
que poco a poco se fue callan-
do. La imagen de este sabio ha-
cía que aún los más agresivos
gañanes de entre la multitud se
sintieran empequeñecidos.
—El programa político que esta
mujer presenta —dijo— es tan
legítimo como el que presentan
los otros partidos políticos. Así
que la asumo con la más abso-
luta seriedad.
Se hizo un silencio total entre el
público de la plaza «Libertad».
—Tal vez la diferencia funda-
mental de su discurso es la de-
fensa tenaz de los derechos de
las mujeres y de los niños. Tie-
nen que pasar muchos años
para que este pueblo entienda
el mensaje de Prudencia Ayala y
entender que la loca Prudencia
es la mujer más cuerda que ha
pisado el podio de la plaza Li-
bertad. Y cuando esto ocurra, tal
Cuentos

vez ustedes ni estén sobre esta

50
AQUÍ NADA PASÓ
T
odo estaba bien, hasta que ella me-
Abigail tió su sucia mano en mi bolsa de
López papas fritas. Nuestra amistad había
durado más de lo que duró la Gue-
rra fría, pero claro, jamás habíamos comido
juntas. Y justo en la comida más sagrada
para mí, tuvo que pasar esto, mi líquido ce-
falorraquídeo se detuvo por tres segundos,
mi corazón indignado comenzó a bombear
mucha más sangre a mi cuerpo, mi tempera-
tura subió como agua hirviendo, vi su cara,
estaba orgullosa de lo que había hecho y
me sonrió, mi cabeza estaba a punto de ex-
plotar, tomé mi bolso para marcharme y la
camarera se me acercó para entregarme la
cuenta, yo le sonreí amablemente y de mi
bolso saqué los únicos y tristes $20.00 que
cargaba, le dije a la camarera que se que-
dara con el cambio, volví a ver a mi amiga
que me miraba asombrada, dirigí mi mano a
mi bolso, saqué mi revolver y le disparé en-
tre sus ojos negros, la camarera me pidió un
taxi, tomé mi abrigo y me fui de vacaciones. Cuentos

51
MI PADRE,
EL NO NATO
P
ues bien, mi papá nunca nació. Bueno, sí nació
Alberto pero no como nacemos todos. De hecho, mu-
Pocasangre rió antes de nacer. Vaya, para explicarme me-
jor empiezo donde empiezan todas las historias
maravillosas o los grandes dolores de cabeza: por el
principio. Verán, mi papá nació —es decir, biológica-
mente hablando— en el perdido pueblito de Sociedad
de la Frontera, en el norte del territorio, en plenas tierras
que nuestro hermano y querido país vecino nos ha dis-
putado desde la colonia española y que es nada más
que un pleito caprichoso de chiquillos, pues los mise-
rables 100 kilómetros cuadrados que están en disputa
ni siquiera tienen riquezas naturales ni arqueológicas
ni turísticas. Ahí no hay más que unas treinta o cuaren-
ta cabañas dispersas de pobres gentes que viven de
agricultura menor, y un puesto de la Policía de Aduanas
que funciona peor que hígado de borracho. Ahí vio la
luz primera, ahí creció y de ahí –cuando cumplió los
quince– salió huyendo hacia la capital para hacer vida.
Eso fue hace setenta años y su único documento era un
carnet de minoridad que luego, al cumplir los dieciocho,
cambió por una cédula de identidad personal. Hasta acá
todo bien ¿eh? y ustedes se preguntarán dónde empie-
za la cefalea. Empezó cuando a nuestro ingenioso go-
bierno se le ocurrió el año pasado la magnífica idea de
cambiar la eterna cédula de identidad de doce paginitas
por un moderno documento plastificado, con foto digital,
código de barras y escuetos y minúsculos datos, diz-
que con la intención de censar a la población mayor de
edad y agilizar el proceso de elecciones para este año.
Además, recaudar como al paso algunos pesitos, pues
el documento tenía el simbólico precio de doce dólares
que multiplicados por más de cuatro millones de cris-
tianos mayores de edad… bueno, el punto es que para
obtener el dichoso documento único de identidad o DUI,
había que presentar la partida de nacimiento original y
reciente (tres meses máximo de antigua), lo que daría
a las alcaldías de todo el país algunas entradas, ya que
Cuentos

cada partida tenía un costo de cuatro o cinco dólares,

52
de acuerdo al municipio. Así que para sacar Miré alrededor, no había nadie. Solo el pan-
la partida original de mi padre tuve que pe- zón del periódico.
dir permiso en el trabajo, pues las alcaldías
—Pero no hay nadie —le dije.
no laboran fines de semana, desplazarme
a Sociedad de la Frontera —cosa de cuatro —Sí, pero esas son las normas.
horas de camino— y buscar la casucha que
—¿Puedo hablar con el alcalde?
funcionaba como distrital de la cabecera de-
partamental. —El señor alcalde se retira a las dos en punto.
No había tal casucha. Sociedad de la Fron- —¿Qué hago? —le dije, en el colmo de la
tera hacía años que era una villa fantasma, desesperación.
pues todos los moradores poco a poco y por
—Vuelva mañana. —Y siguió limándose las
el temor de que sus posesiones pasaran a
uñas.
manos del país vecino por la disputa pueril y
centenaria, habían abandonado el lugar que Ni modo, volví al siguiente día después de
era ya solamente tierra de coyotes y gallinas llamar a mi jefe y decirle que estaba enfer-
sin dueño. Así que tuve que bajar a la cabe- mo, pues otro permiso personal no me lo
cera departamental a pedir informes de cómo daba. Salí a las cuatro de la mañana con las
obtener la partida de nacimiento de mi padre. vísceras revolviéndose y sin haberles echa-
do nada para saborear y a las nueve y me-
Había salido a las ocho de la capital, más
dia estaba en la alcaldía frente a la secreta-
cuatro horas de viaje a Sociedad de la Fron-
ria del día anterior.
tera, más dos hacia la cabecera departa-
mental y otra invertida en almorzar en una —Ah, es usted, —me dijo—. ¿En qué pode-
fonda en el camino, llegué casi a las tres de mos ayudarle?
la tarde a la cabecera. La secretaria que se
—Ayer le expliqué el motivo de mi visita y
limaba las uñas en la recepción, después
como vine cuando ya iban a cerrar, vengo
de oír el motivo de mi visita, dijo que ya no
hoy más temprano.
podía atenderme porque era su hora de sa-
lida. En otro escritorio estaba un tipo bajito y —Mmm… fíjese que no me acuerdo… explí-
panzón leyendo el periódico. Ni siquiera se queme otra vez ¿sí?
volvió a verme. Le dije a la mecanógrafa que
Me armé de entereza y volví a mi cuento. Me
en la puerta ponía que las oficinas estaban
escuchó como quien oye llover. Luego dijo:
abiertas hasta las tres y media y que no era
justo que viniendo de tan lejos no me aten- —Lo siento mucho, pero no podemos ayu-
dieran por algo tan simple. darle.
—Sí, —me dijo— eso dice el rótulo pero —¿Por qué?
dejamos de atender media hora antes para
—Porque esos son trámites personales.
que no se nos acumulen las personas.
Cuentos

Debe venir el interesado o usted debe traer

53
un poder firmado por un abogado y notario sita a la señora que se limaba las uñas eter-
para poder extenderle el documento. nas y después de oírnos, la mujer pidió el
DUI a mi padre para comprobar que él era el
—¡Pero si se trata de mi padre!
verdadero solicitante y dueño de la partida
—Entiendo, pero debe comprobarnos que de nacimiento. Y al explicarle por tercera vez
está vivo, si no cualquiera andaría por ahí de qué iba la cosa, pareció comprender la
sacando partidas de nacimiento y cobrando situación. El gordo de la silla que seguía en
pensiones de gente fallecida. Recuerde que la lectura del periódico —quizá el mismo de
somos un gobierno que protege los intere- los días anteriores— levantó los ojos y bufó.
ses del pueblo. —Y sonreía la condenada. La mujer, entonces, le pidió algunos datos
a mi padre: fechas, nombres de conocidos,
—¡Pero tiene más de ochenta años! el viaje
eventos importantes de su niñez, entre otros,
es muy largo, está enfermo, a un paso de
luego nos pidió esperar. Me senté a conver-
muerte. Le hace mal el sol y el viento. Y los
sar con papá, quien se aburre y cansa fácil-
chocolates. —Y no sé qué otras tonterías
mente. Cuando me levanté a preguntar a la
dije para conmover a aquella arpía.
secretaria —después de dos horas— si ya
—Bueno, entonces traiga el poder firmado estaba el dichoso documento, me dijo que
por un abogado. Debe llevar firma, petición, era imposible extenderlo, que había que ir a
número del documento único de identidad... Registro Histórico en la capital, pues los do-
cumentos de esos años en los que mi padre
—¡Pero él no lo tiene! ¡Para eso necesita la
decía haber nacido se quemaron durante la
partida! —se me iluminó el cerebro—: ¿pue-
guerra civil de hacía veinte años. Me quedé
do traer su cédula?
de piedra. Nada más alcancé a preguntar:
—La cédula es un documento obsoleto que
—Y toda la gente de esa época ¿cómo
ya no tiene validez. Todos deben contar con
hace?
su DUI —y procedió a limarse las uñas.
¡Dios mío! ¿de dónde tenía tantas? —Creo que les toman los datos como ellos
los declaran y, con base a eso, les extienden
—¿Pero cómo lo va a sacar si usted no me
documento.
da la partida de nacimiento?
—¿Por qué no hace lo mismo con mi padre?
—Pues no sé, así es la ley y es dura pero es
—pregunté al borde de las lágrimas.
la ley. —Y sonrió como si ella hubiese inven-
tado la frasecita. Salí dando trompones a los —Porque ese era un decreto transitorio y ya
monumentos de la entrada. pasó. Tiene que ir a Registro Histórico.
Al día siguiente, a las diez, estaba con mi Al otro día nos confirmaron en Registro His-
anciano padre en la alcaldía. Tuve que pa- tórico que, en efecto, los papeles se quema-
garle a un médico una incapacidad por fie- ron, así que no había pruebas del nacimien-
bre escarlatina para que no me echaran del to de papá
Cuentos

trabajo. Volvimos a explicar la razón de la vi-

54
—O sea, —me dijo el señor chiquito y pe- funcionarios siempre sonríen con nosotros»
lón que nos atendió y que se parecía como ¿O se ríen de nosotros? Papá se lo había
gemelo al del periódico en la alcaldía— le- tomado a lo poeta, sonreía, caminaba lento
galmente su papá es legalis no nato o más y fugaz, como entre nubes y gasas. Como
bien, no ha nacido legalmente, está muerto si fuera una sombra y la idea de no haber
para la ley y tienen que comprobar que está nacido nunca le infiriera poderes y status por
vivo. —Y sonrió— ¿dónde diablos aprenden encima de los otros mortales. Parecía liviano
a sonreír estos diablos? y contento. Despreocupado. Como si el sello
legal de «no nato» lo condenara a una exis-
—¡Pero si aquí está! ¡Usted puede verlo!
tencia falsa, a un pasado falso. A un futuro
—Sí, sí puedo. ¿O cree que soy ciego, jo- incierto. Si uno no existe ¿vale todo lo que
vencito? ¡Hasta debo tener mejor vista que hagamos o dejemos de hacer? Incluso, lle-
usted! gué a temer por mí mismo ¿y si papá legal-
mente no existía, yo en realidad tampoco?
—Bueno, bueno, disculpe. Pero dígame
Sería nada que proviene de la Nada. Y mien-
¿qué hago?
tras caminábamos juntos, yo devanando mis
—Mire, el señor no tiene documentos y esa miedos y fantasías y repartiendo bendiciones
cédula no es válida ya, inclusive puede ser a las ilustres madres de los funcionarios pú-
falsa, etc. Creo que lo mejor es que contra- blicos y de los padres de la patria, mi papá
te a un abogado especialista en identidad… caminaba como un duende. Parecía que lo
—y, bajando la voz, agregó—: tengo un pri- ocurrido había vaciado su ser de algo pesa-
mo que sabe de estas cosas, aunque ape- roso: la responsabilidad de ser.
nas lleva primer año en derecho ¿le doy su
Esa tarde papá fue internado en el hospital y
número?
falleció por la noche. Sus problemas se aca-
—No, gracias. Ya veré cómo hago. baron. Solo los de él.
—Bueno, como quiera. ¿Algo más en que Fui a la oficina de altas del hospital y solicité
pueda ayudarle? un acta de defunción para entregar a la al-
caldía y poder enterrarlo. Pero para dármela
—No, gracias.
tenía que mostrar la partida de nacimiento,
—Bien. No olvide llenar nuestra encuesta so- o el DUI. Me tiraba de los pelos mientras el
bre la calidad. Recuerde que este gobierno cadáver se descomponía en la morgue del
trabaja para usted. —Y la enorme sonrisa. sótano. Al final, un enfermero de cara pali-
ducha y tufo a licor me dijo que por unos
Salimos a la calle, decepcionados, pensando
cuantos dólares un amigo de la oficina de
en qué hacer, a quién acudir ¿a la Corte Su-
asentamientos que está en el hospital podía
prema de Justicia? ¿A la Asamblea Legisla-
conseguirme la partida de nacimiento con
tiva? ¿Al presidente mismo? A lo mejor solo
la fecha del día y así sería fácil obtener el
sonreirían y nos mandarían derechito a otra
Cuentos

acta de defunción. Saqué una buena parte


oficina. «Por lo menos —pensé— nuestros

55
de mis ahorros, tronándome los dedos, pues el mismo nombre pero vi el número del DUI
a todo esto yo estaba ya desempleado. Le ¡era el mismo que memoricé! ¡El mismo!
pagué al tipo y me extendió el certificado de
Solo pude sonreír. Mi papá nunca nació, nun-
nacimiento. Pero como la fecha era la del
ca murió o más bien, nació y murió el mis-
día en cuestión, hubo confusión en la edad
mo día pero ejercía el sagrado y universal
y el seguro hospitalario me entregó un ataúd
derecho del sufragio. Y de la sonrisa pasé a
para bebés, creyendo que mi padre había
la carcajada, un ataque de risa a medio pa-
nacido muerto. ¡Hasta en la muerte no al-
tio de escuela donde estaban las urnas. No
canzaba a nacer el pobre! Cuando por fin
podía parar, hasta se me saltaron las lágri-
arreglé el asunto, llegó el inspector forense
mas. No sentía nada más que ganas de reír.
a comprobar el deceso y me pidió el DUI de
Me sentía como en una ridícula película de
mi padre para anularlo, como es la costum-
parodias. No me hubiera extrañado que de
bre. Como el viaje a Sociedad de la Frontera
la nada aparecieran cámaras de televisión,
era imposible, tuve que acudir a otro canalla
globos y confeti e incluso mi padre celebran-
de un cubículo de la alcaldía para que me
do la broma. Pero ¿cómo puedo extrañarme
falsificara un DUI ¡adiós últimos ahorros! Lo
que en un país en el que alguien puede no
tuve veinte minutos en mis manos ¡al fin! y lo
nacer —aunque ande por ahí— y no pueda
di al inspector, quien lo cortó y anotó que mi
comprobar su existencia con su existencia
padre había fallecido. Mejor era escribir que
misma, no sea posible que en las eleccio-
mi padre nació después de morir. Por puro
nes los muertos también participen para
morbo sentimental memoricé el número del
echarle una mano al partido en el poder? Es
DUI para recordar lo que los miserables nos
justo, puesto que es un gobierno que trabaja
hicieron pasar. Mi padre nació y murió legal-
incansablemente para mí.
mente el mismo día. Nunca olvidaré el nú-
mero del documento de mi padre. Papá se ha de estar muriendo de la risa en
el otro mundo.
Ayer fueron las elecciones. Fui a votar sin
entusiasmo. De hecho, en lugar de marcar
la foto de un candidato escribí a través de
la hoja: «Todos son unos…» y no terminé la
frase. ¿Qué pondría? ¿abusivos? ¿haraga-
nes? ¿ladrones? Creo, querido lector, que
no nos alcanzan los epítetos ¿verdad? Dejé
la frase a medias, deposité la papeleta do-
blada en la urna de cartón y al regresar a
firmar el padrón electoral, vi —con sorpresa
de boca abierta de par en par— el nombre
de mi padre arriba del mío. Y con una fir-
ma al lado del nombre. Me quedé de piedra.
Cuentos

Claro, puede haber muchas personas con

56
LOS MUERTOS
E
n todas las calles, barrios, colonias y demás
Antonio rincones de Malpais abundaban los cadáveres,
Teshcal por eso a pesar de ser un pueblo pequeño tenía
más funerarias que otros negocios. Los cadáve-
res no eran sin vida porque sí, porque las gentes enfer-
maran o envejecieran y tuvieran que ser inevitablemen-
te. Eran por asesinados.
Desde mucho tiempo atrás los cadáveres eran cosa na-
tural y cotidiana, no había día sin cadáver. No aparecía
uno por día, sino en pares, tríos o más, pero dispersos.
Los hechores —todos lo sabían— eran diablos no me-
nores de once años y pocas veces mayores de diecio-
cho, ese era precisamente el rango de edad para ser
productor de cadáveres. Estos vivían de pedir dinero a
los demás a cambio de no asesinarlos, esa era la nor-
ma, nadie se extrañaba.
El cuerpo policial estaba reducido a otro tipo de cadáver,
pues nada hacía o podía contra el hongo del asesinato.
Los agentes hacían sus rondas con cuidado de no ser
vistos y al mínimo disparo corrían en sentido opuesto,
se refugiaban, y media hora después iban a recoger el
anunciado cadáver. Así funcionaba el sistema. Algunos
policías recibían dinero de los asesinos a cambio de ol-
vidarse de sus asuntos, el resto se olvidaba de tales
asuntos a cambio de no ser ellos el próximo cadáver.
Por eso, frente a todos los riesgos del oficio, a ser poli-
cía se le podía sacar alguna ventaja: no pagar —como
los demás— para no ser cadáver.
La edad más propicia para ser convertido en cadáver
era entre los 12 y los 29 años, de adolescente a primera
juventud. De adolescente se podía ser cadáver solo por
no querer ser asesino (y en caso de ser niña se podía
ser cadáver por enamorarse de un asesino o que un
asesino se enamorara de ella sin que esto fuera recípro-
co, o fuera disuelto el amorío después de haberse con-
sumado). Pasada la adolescencia se podía ser cadáver
por varias razones: por cortarse el pelo, por estudiar, por
Cuentos

tener cónyuge, por comprar en el mercado, por trabajar,

57
por consumir mariscos, por tener hermanos, minutos después, una niña salió de su casa
por quitarse los juanetes en la calle, por ser de esquina para llamar a su perro pulgoso,
mestizo… a un tipo lo asesinaron por escri- entonces vio el cadáver de un hombre en bi-
bir un libro de poemas, poemas muy malos cicleta acomodado sobre la encrucijada. Es-
según se dijo. Se tenían tantas posibilidades taba nuevo, humeante, con olor de pólvora y
que cualquiera podía ser el próximo cadáver carne cocida saliéndole de precisos foráme-
y todos lo entendían, o al menos lo sabían. nes. «Mamá, allá afuera hay un cadáver»,
En fin, como cualquiera podía ser cadáver la le dijo a su madre cuando entró, «vaya hija,
vida seguía en su reposado andar. Al princi- otro ratito lo vamos ir a ver», le respondió la
pio, varios años antes, la gente se sorpren- madre apenas mayor de edad. La policía lle-
día, pero como la guerra civil acababa de gó una hora después, porque la delegación
terminar el gusto a sangre en el aire aún era solo estaba a dos cuadras del sitio y debían
fresco, después de diez años el asunto tuvo dar tiempo a que los asesinos cenaran y se
algún parecido a la indignación con cierto fueran del comedor frente a sus oficinas.
giro a la angustia y poco de pánico, luego Cuando llegaron acordonaron la encrucijada
se fueron acostumbrando y, a pesar que el haciendo un cuadrado perfecto al sujetar la
número de cadáveres per cápita iba en au- cinta de las esquinas. Los espectadores ya
mento, la gente era capaz de ser feliz y tener disfrutaban el cadáver.
una vida normal aunque fuera breve.
El cadáver quedó boca abajo, la bicicleta en
*** que viajaba le quedó entre las piernas, se
veía incómodo, el cadáver era Juan —como
Una noche, temprano, se escucharon es-
se llamaban todos los cadáveres— y era un
tallidos en la encrucijada conocida como la
joven de 25 años como muchos cadáveres.
Cruz del Perdón —en la colonia El Calva-
rio— apodada así por una vieja cruz de dos El cuadrilátero de cinta amarilla estaba he-
metros de alto que se levantaba a pocos pa- cho, así que la gente que llegaba (la que ya
sos de ahí como si señalizara una bóveda estaba fue arreada como gallinas, sin mayor
mortuoria, aunque solo se trataba de un al- éxito, por los policías) empezó a acercarse
tar recordado únicamente los tres de mayo. hasta las lindes marcadas, con la técnica a la
Era una encrucijada en cuyas esquinas que don Silvestre, en materia de deportes de
orientadas al poniente estaban dos predios grupo, se refería como la «técnica de las mos-
sin iluminación eléctrica y en las orientadas cas», según su decir: «todos sobre la mierda».
al naciente se erigían dos casas y una cho-
Al principio solamente estaba la gente de la
rrera tras esas primeras dos. Como los días
chorrera de casas tras las dos que formaban
de fiesta patronal ya habían comenzado, los
parte de la encrucijada, seis minutos después
estallidos se confundieron entre cohetes de
de que llegó la policía estaba toda la colonia,
feria que acompañaban las carrozas (aun-
a los seis y medio toda la cuadra aledaña a la
que si eran balazos daba igual, nadie ponía
colonia, y a los siete minutos había ya perso-
Cuentos

mayor atención, salvo los policías). Pocos


nas de tres colonias y dos barrios contiguos.

58
Incluso, llegó una comitiva del otro extremo calzoncillos tras la ventana el haberse unido
del Malpais animada por los rumores de que al grupo C.A (chambrosos anónimos) una
de los cuatro cadáveres —de los reportados semana atrás, «esta chusma ya la caga, no
hasta esa hora— era el más interesante por me deja ver», decía.
la variante de la bicicleta.
«Estábamos mejor en la guerra», dijo Juan
La muchedumbre se volvió tan numerosa y Mercedes, «no —dijo el anciano Casiano
sofocante que los policías tuvieron que am- Tlaxcalte— estábamos mejor en tiempos de
pliar el perímetro so pretexto de buscar más mi General… ».
pistas, la verdad era que ya no podían ni
Tres niños reventaron unos cohetes poco
respirar y les incomodaba el poco espacio
antes de que llegaran los de Medicina Legal
para fotografiar la escena.
a levantar el cadáver, los policías se asus-
«Menos mal que habían regado —dijo la Sra. taron y casi huyeron, actitud que desenca-
Octavia refiriéndose a que la calle estaba hú- denó otro ataque de carcajadas en la gente.
meda— así no cayó en lo polvoso el pobre». Dos horas después de encontrado el cadá-
ver, el microbusero de la colonia hacía viajes
«Solo nueve tiros le dieron» dijo la tortillera,
«Sí, pero eran de fusil» replicó el panadero. dejando y trayendo gente que quería ver la
De repente, alguien dijo un chiste de oca- escena. Entre la muchedumbre una mujerci-
sión y la vieja-vende-leche empezó a tirar- lla pregonaba su ya exitosa venta de jícama
se carcajadas, las demás gentes se fueron en tajos, con limón, chile, sal y algüashte.
contagiando hasta que el silencio habitual Don Rico, que al día siguiente se iría al lugar
de la diez de la noche empezó a convertirse de ventas de la feria, decidió atinadamente
en voces de mercado dominguero. en sacar su máquina de hacer churros es-
pañoles y comenzó el negocio. En una casa
Pedro, el vividor de la cuadra, cuya mujer ha- de esquina, don Silvestre puso la música y
bía vendido su hija al electricista, en cuotas no faltó el borracho y la loquita que bailaban
módicas, cuando la niña cumplió los doce con afán. Cuando medicina legal se llevó el
años —y desde dos años vivían de los abo- cadáver, que ningún familiar aún reconocía,
nos— sacó sillas para que la gente se acomo- la gente ya tenía bien abastecida su reunión
dara porque las aceras no daban abasto y la con venta de ponche, carne asada, cigarros
gente comenzaba a cansarse de estar en pie. y elotes locos, mientras las parejas se asían
en los rincones oscuros cercanos a la afrodi-
La costurera en su mecedora, frente a la siaca escena del crimen, como presagiando
puerta de su casa, comenzó a hacer recuen- que el día siguiente no existiría más.
to de los asesinados de la última semana,
mientras los niños se acurrucaban a su alre- Y así se fue el cadáver a descansar, mien-
dedor a escuchar aquella sanguínea y larga tras aquel montón de muertos esperaban
historia. Mientras tanto,Tercero Bocancha, el otra balacera para trasladar las ventas, el
mecánico de la casa en esquina y padre de baile, los besos, la risa y su cultura a otro
Cuentos

la niña del perro pulgoso, se lamentaba en rincón del divino Malpais.

59
UN PAÍS QUE NO
EXISTE EN LA VIDA
LA MANERA EN QUE LOS NIÑOS DESCIFRAN SU
UNIVERSO MUESTRA QUE NADA ES TAN PROFUNDO
COMO LA INOCENCIA

E
l poeta y maestro colombiano Javier Naranjo ha
Juan coordinado un diccionario sorprendente. Pidió
Villoro a sus alumnos de primaria que definieran pala-
bras sin recurrir a otro sistema que la intuición.
Cada tanto, soltaba un vocablo en el salón como quien
suelta un animal. El resultado fue Casa de las estrellas,
milagro del idioma que conseguí en un viaje a Medellín.
Descubrir poetas de siete años produce asombro, pero
también melancolía. El adulto advierte que no puede
leerlos con la espontaneidad con que ellos escriben;
para bien y para mal, es rehén de su experiencia: la
singular manera en que los niños descifran su universo
muestra que nada es tan profundo como la inocencia.
El arte procura volver a esa etapa del comienzo en que
se piensa y se imagina con descaro. «Tenemos de ge-
nios lo que conservamos de niños», observó Baudelaire.
Quien visita una exposición en una escuela descubre
que ahí estudian Miró, Klee y Matisse. Con el escepticis-
mo concedido por la edad, los padres se preguntan qué
será de sus hijos en el futuro. ¿La realidad los convertirá
en seres de rutina o incluso en diputados?
Sería una lástima que los filólogos de Casa de las es-
trellas perdieran su afilada manera de ver el mundo. En
el plano teológico, Natalia Bueno, de siete años, define
Iglesia como «donde uno va a perdonar a Dios», y Se-
bastián Castro, de cuatro, se acerca a Nietzsche: «Dios
está muerto en el cielo. Es un hombre con una barba y
está en pelota».
Para María José García, de ocho, un maestro «es una
Libros

persona que no se cansa de copiar». El talante crítico se

61
extiende a una profesión menos noble, la de Para Paulina Uribe, de 11, Lenguaje tiene un
mafioso: «Es una persona con mucha pla- valor civilizatorio: «Es hablar con una perso-
ta y no le gusta nada», dice Luis Fernando na sin gritarle».
Ocampo, convencido de que no hay criminal
En este razonado ejercicio no podía faltar la
alegre.
palabra Niño. Luisa María Alarcón, de ocho
El cuestionamiento no se suspende ante lo años, dice: «Responsable de la tarea». En
más querido: «Mi mamá me cuida mucho, forma literal, la respuesta alude a las obli-
me quiere mucho, me da la comida cuando gaciones escolares, pero también adquiere
yo no quiero», dice Camilo Gómez, de siete. peso simbólico: la infancia asume una mi-
sión que tendemos a olvidar. Por si queda-
La epistemología se presenta en la voz Men-
ran dudas, a los nueve años, Gloria Celia
te: «Cosa que uno piensa a través de uno
Guzmán define así Poeta: «Es un país que
mismo», dice Juan Camilo Osorio, de ocho
no existe en la vida».
años. Pero también en Mapa, que, de acuer-
do con Lydia Vásquez, sirve «para encontrar
cosas situadas». (Tomado de EL PAÍS de España, 29 de abril de 2016).

Hijo del tiempo, el lenguaje refleja su cir-


cunstancia. A los diez años Jorge Humberto
Henao define Instante al modo de Cróni-
ca de una muerte anunciada: «Es cuando
lo van a matar». Inquieta aún más la forma
en que Ángela María Blandón se refiere a
Inmortalidad a los nueve años: «Es cuando
uno tiene un enemigo y lo manda matar».
La voz Dinero provoca tratados de econo-
mía: «Es el fruto del trabajo pero hay casos
especiales», dice Pepino Nates, de 11, y An-
drés Felipe López, de siete, remata: «Soy
muy pobre por el dinero».
Ciertos misterios deben ser leídos varias
veces. Valentina Nates, de nueve, transmite
la ambivalencia de Cariño: «Amarrar a las
personas». Y Juan Camilo Osorio, que ya se
había ocupado de Mente, hace una pícara
definición de Nada: «Es cuando le pregunto
a uno que si vio una cosa».
Libros

62
(Novela de Sergio Ramírez. Edición de Alfaguara.
Segunda reimpresión, agosto de 2015.)

E
SARA s SARA, la más reciente novela del
narrador nicaragüense Sergio Ra-
mírez (Masatepe, 1942). Lanza en
esta obra Ramírez una visión de
inusitado frescor sobre la historia bíblica de
Sara y Abraham, y su principal personaje es
Sara, aunque se vaya a referir a ese mundo
que ahora se nos antoja monstruosamente
patriarcal. Cuando la historia comienza, ella
se indigna al ver aproximarse desde el ho-
rizonte de arenas a tres adolescentes con
rostros de doncellas. A ella no la engañan:
son tres manifestaciones, o una sola, de ese
Mago que habla con su marido bajo diver-
sas formas o ninguna, en vigilia como en
Ricardo sueños, y le ordena cosas incomprensibles,
Lindo como esa de cortarse el prepucio y hacer
que se lo cortaran todos los varones bajo su
mando. Pero a ella ese Mago no le habla ja-
más. Los enviados del Mago son groseros
con ella. Lo son también estos adolescen-
tes, Miguel, Gabriel y Rafael, que no se dig-
nan dirigirle la palabra aunque Sara, forza-
da por su marido, les halla lavado los pies y
preparado la comida.
Pero, al fin de la visita, uno se dirige a Sara
para anunciarle que será madre en un año.
Ella ríe interiormente, pues ya no se lo cree,
o no se lo quiere ya creer: tantas veces le
han comunicado a través de su marido que
será madre y nacerá de su vientre un vás-
tago del cual vendrá un pueblo que crece-
rá como las arenas y las estrellas, pero eso
nunca se da. En cambio, el Mago ha hecho
que nazca un hijo de Abraham del vientre de
su esclava Agar. Tampoco cumple nunca el
Mago con eso de que dará a Abraham vas-
tos pastizales con rico ganado y abundantes
Libros

63
bienes. Los enviados se sienten ofendidos con total indiferencia de destruir dos ciuda-
de esa interna risa. Desde un comienzo, des con todos sus habitantes, mujeres y ni-
Sara está dando muestras de un espíritu de ños incluidos.
rebeldía. Pero una y otra vez, el Mago or-
El autor va haciendo aquí y allá guiños a los
dena a Abraham que tomen camino hacia
lectores de poemas. El faraón posee «un
tal lugar o tal otro, y ella sigue a su marido
trono de malaquita» y hay otros dispersos
aunque refunfuñando. «Mi marido está loco,
ecos de versos de Darío. Y, si Sara vuelve la
—piensa— me casaron con un loco, voy si-
mirada hacia Sodoma, la ciudad en llamas,
guiendo a un loco».1 Sara acepta la volun-
es para buscar entre ellas a su amante. Es
tad de su esposo incluso cuando, rumbo a
un claro eco del poema que Carlos Martí-
Egipto por tierras pedregosas, él hace un
nez Rivas, poeta nicaragüense, dedica a
altar y sacrifica a su último cabrito.
aquella mujer que se convierte en estatua
En el capítulo segundo, el novelista rompe la de sal. Esto no será visible para un lector
«cuarta pared», habla directamente con sus español o sudamericano, pero es evidente
lectores, intenta explicarse y explicarnos lo para cualquiera de los compatriotas de Ra-
que implica esta legendaria historia, aporta mírez y para cualquier conocedor de poesía
y evalúa provisto de datos comparativos que centroamericana, en la cual ocupa Martínez
toma de diversas fuentes, los Padres de la Rivas uno de los lugares más destacados.
Iglesia en particular. Con ambos elementos, En la novela, por cierto, el amante es un ar-
el narrativo lineal y la sopesación crítica, irá tista, un pintor que pinta en los muros de los
urdiendo en adelante su relato. lupanares de Sodoma. Esto hace del artista
uno de los precursores de los murales de
El mundo que nos describe es agreste y bru-
Pompeya.
tal y ofende nuestro sentido de la higiene.
Los orines humanos están omnipresentes En los momentos cruciales, Sara desobede-
hasta como afrodisíaco y en las plazas ha- ce al patriarca y al Mago por ende, como
cen hogueras con bostas de ganado. cuando va a advertir a Edith de la suerte que
espera a Sodoma o cuando detiene la ase-
Los personajes no son siempre lo que es-
sina mano del padre que se abalanza sobre
peramos. El faraón, el hombre más podero-
el cuello de su hijo. Ella actúa entonces libre-
so del mundo, es un sucio vejete timorato
mente, dejándose guiar por sus afectos por
e insignificante que padece de eyaculación
encima de esas leyes que no comprende.
precoz. Los «justos» a los que se refieren
Eso hace de este libro una novela feminista.
las Escrituras quizá no lo sean tanto. Abra-
ham libra su esposa a la prostitución y, al Dotado de un gran conocimiento de la histo-
comprar esclavos, revisa sus testículos para ria antigua, de un abundantísimo vocabula-
asegurarse de que ampliarán el hato. Lot no rio, de innumerables recursos narrativos, de
vacila en hacer cortar la mano a los escla- todo lo cual abusa un poco, Sergio Ramírez
vos díscolos. Y esos adolescentes con cara ha logrado, sin duda, una de las grandes no-
de doncellas, enviados del Mago, hablan velas de nuestros días.
Libros

1 Sergio Ramírez, Sara (España, Alfaguara, 2015), 89.

64
Chef
Rufino Hernández
INAR
Libros

65
JENNIFER DAVID MORALES
VALIENTE Nacido hace cincuenta años en
Artista escénica y escritora. Ha San Salvador, David Morales fue
ganado premios nacionales e parte del grupo de poetas Xibal-
internacionales en poesía, na- bá. Es abogado y actualmente
rrativa y dramaturgia, siendo se desempeña como Procurador
publicada en El Salvador, Esta- de Derechos Humanos.
dos Unidos, Costa Rica e Italia.
Actualmente es directora escé-
nica en el TIET (Taller Inestable
MYRNA LOPEZ
de Experimentación Teatral). Su Escritora salvadoreña radicada
trabajo puede verse en http:// en Costa Rica, nacida en 1948.
blog-de-escenario.blogspot.com Es trabajadora social, y cuenta
y http://gaticueva2.blogspot.com. con la Maestría en Trabajo So-
Contactos en asociacion.escena- cial de la Universidad de Lund
rio@gmail.com en Terapia Familiar, desarrollan-
do una larga vida profesional en
MIROSLAVA Suecia como terapeuta de fami-
lia. En Suecia es miembro del
ROSALES grupo llamado «Trans-poetas» y
de la Asociación de Escritores
Nació en San Salvador, en di- latinoamericanos en Suecia.
ciembre de 1985. Estudia la
Maestría en Literatura Hispano-
americana en la Universidad de ABIGAIL LÓPEZ
Guanajuato, México. Es integran-
te de la red de centroamerica- Joven escritora salvadoreña. Ac-
nistas o ISTMO (Brasil: Univer- tualmente realiza sus estudios
sidad Federal de Pernambuco). superiores en la Universidad de
De igual forma es editora de la El Salvador. Ha participado en
revista mexicana Cuadrivio. Per- talleres de poesía en Casa del
teneció al extinto taller literario Escritor y Museo Salarrué con
El Perro Muerto. Su trabajo apa- Silvia Elena Regalado (2011), en
rece en varias antologías en El talleres de dramaturgia con Jor-
Salvador, los EE.UU., Chile y ha gelina Cerritos (2012) y en taller
publicado en diversas revistas de narrativa breve con Ricardo
de América y en Irlanda. Lindo (2011- 2015).
ALBERTO JUAN VILLORO
POCASANGRE Novelista, profesor universitario
y periodista mexicano nacido en
Nacido en El Salvador en 1972,
1956. Se ha hecho acreedor de
director del Colegio Anglo Ameri-
numerosas distinciones y actual-
cano. Alberto Pocasangre se ha
mente labora en el diario espa-
hecho acreedor de numerosos
ñol EL PAÍS, del cual tomamos
premios y distinciones, tanto de
su artículo.
literatura para adultos como de li-
teratura infantil y ha publicado en
numerosos países. Libros suyos
han sido publicados en Ecuador,
QUIQUE AVILÉS
Nicaragua, Suecia, entre otros. Nacido en Sonsonate. Criado
Es uno de los más importantes en El Carmen, Cuscatlán. Trans-
narradores centroamericanos. plantado a Washington D.C., en
1980. Parte de la ola de inmi-
ANTONIO TESHCAL grantes/refugiados de la guerra
civil salvadoreña. Graduado del
Nació en Quezaltepeque, El Sal- bachillerato de artes de Duke
vador, en 1984. Perteneció al Cír- Ellington en 1985. Co-fundador
culo Literario Teshcal. En 2009 del colectivo teatral LatiNegro,
publicó en la «Antología Poética» uno de los primeros proyectos
del Círculo, difundida bajo el sello birraciales en la capital de los
de Publicaciones Serpientemplu- Estados Unidos. Desde 1999
mada. En ese mismo año obtuvo colabora en la formación y fun-
el Premio Único de Poesía en los ciona como director artístico de
XVIII Juegos Florales de Santa Sol y Soul, una organización que
Ana, con su poema Invierno, pu- promueve el arte con un conteni-
blicado por la Dirección de Publi- do social. Su poesía ha sido pu-
caciones e Impresos. Es veteri- blicada en las antologías: How I
nario zootecnista. Learned English y Al Pie de la
Casa Blanca.
JOSÉ B. GONZÁLEZ
Nació en San Salvador, El Salva-
dor. Ha publicado sus poesías
en diversas revistas y antolo-
gías, incluyendo Coloring Book,
Nantucket y Boom Latino: Una
antología de US de Literatura
Latina; su colección de poesía
Toys Made of Rock fue publica-
da por Bilingual Press en 2015.
José es fundador y editor de
LatinoStories.com, y profesor
de inglés en la Academia de la
Guardia Costera de los Estados
Unidos en New London, Con-
necticut, EE. UU.

RICARDO LINDO
Escritor salvadoreño nacido en
1947.
LICRY BICARD
Lilian Cristina Andreu de Bicard
es una de las más reconocidas
pintoras salvadoreñas. Obra
suya hay en diversos museos
del mundo. Recientemente, el
Museo de Arte de El Salvador
(MARTE) le consagró una expo-
sición retrospectiva por sus 45
años de trayectoria artística.

Agradecemos al Museo de Arte


Popular por permitirnos reprodu-
cir fotos de sus colecciones.