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LA PINTURA Y EL GRABADO EN LA GUERRA DE SUCESION: LA BATALLA DE ALMANSA Ricard Segura Simé ¢ LA PINTURA Y EL GRABADO EN LA GUERRA DE SUCESIO LA BATALLA DE ALMANSA Por Ricard Segura Simé: Historia y arte estdn estrechamente relacionados desde su ovigen. La Guerra de Sucesién espaiiola esun excelente ejemplo de elo, La Batalla de Almansa destaca por su repercusién en el posterior, Sus batallas fingidas, aungue no Weguen al ofdo, en cierto modo hacen que el pensamiento, con pavor, imagine el vocear de los solda- cos, el griterto de los heridos, el quejarse de los movibundes, el es- sruendo de las bombas, las sacudidas de las mismas como si fuesen verdaderasy no fingidas Baldinweci 1- INTRODUCCION Bs innegable que la Historia y el Arce han estado estrechamente relacio- nados desde su origen. Las distintas actividades humanas, los acontecimientos histéricos, los conflictos bélicos,... han tenido su reflejo en obras de arte bajo multitud de formas, soportes y esilos. La Guerra de Sucesidn espafiola es un excelente ejemplo de ello: artes ornamentales, geabados y dleos ilustran con imagenes los hechos acontecidos desde 1701 hasta 1715, fecha en la que podemos considerar clansurada la contienda, tras la Paz de Utrecht en 1713, la toma de Barcelona el 11 se sep tiembre de 1714, y los acuerdos de Rastatt y Baden en 1715, De todas las batallas en la Guerra de Sucesién una destaca por su reper- cusién en el posterior desenlace del conflicto: La Batalla de Almansa. Esta ha sido representada en dleos, grabados, auulejos, y otras artes desde el mismo momento en que se libré hasta nuestros dias™. Las consecuencias que tuvo la "Ricard Segura Sims se lcencié en Hiseoria Contermporinea en 1989, Hjerce como profesor de ene Sana secundaria en Muro d‘Alcoi. Fs autor de la comunicacisn «La pina y el grabado en la Guera de ‘Sucesdn: le Balled Almansa, presenta en ls X Jornaas Nacionales de Historia Militar organiealas por la Céredra General Castais en Sevilla. En el 11 Congreso dle Historia de Albacete prescnes la ppomencia «AT poder yl imagen on la Guero de Suen: ls Basal de Almantan Apart de los grabados y leas que cnetdneamente a st desealace se reallzton, y que son mocivo de ‘nuestra trabajo, ha sido motivo de inspiraign y sepresentacign.. (gue en le pga sigient) sy nos permitind analizar la imagen que de ella pretendié dar el bando borbénico, 36 derrota de las tropas austracistas son bien conocidas y estudiadas por dores y politdlogos de mbito nacional e internacional: valencianos, aragone- ses y catalanes perdieron sus Fueros y se vicron sometidos por primera vex al poder militar y politico de Castilla, que bajo una nueva monarquia hispdnica dirigida por la Casa Borbén iba a iniciar la reforma del Estado Modemno y la instauracién del modelo absolutista y centralista francés en Espafia, La Batalla de Almansa es un excelente campo de estudio, ya que nos permitird analizar la imagen que de ella pretendié dar el bando borbsnico. Partisemos de las obras de artistas contemporineos a ella, canto en grabados ‘como en pinturas, y fandamentalmente analizaremos el éleo de Ventura Lirios -Bonaventura Ligli® y Filipo Pallota, autores de un lienzo sobre dicha batalla que, en la actualidad, el Museo del Prado ha cedido en depésito a las Cortes Valencianas. Junto Marla Ascent Musi (dela Aurion Tore Grande) Rican Segura Si, que dedi la rercera de las conforecias a ands del cuadrn de fa Baalla de Almansa. Dos aspect deen dears: erudiciin.y fabundante material gifs con ol que lust su panenca. (Viene de a pina amerar).conmemorativa paca atstas de épocas mas recientes, Ast, Ricardo Balaea y Canseco pinté en 1862 un leo ctwlado Hatale de Almansa (230x140 cm.) para ol Conggeso de los Di pputados; con motivo dela Exposicién Regional en Seis en 1929, ena Plva de Espaia que se constr- yea tal fin, Anfoal Gonzdex relia unas composiciones eerimicasrepresentand ala dstntasprovin- ‘das espafoas elige el mociva de la Butslla de Almansa para representar a Albacete; en 1997, Paulino Ruano, pintoralmansefio,entreg al Ayuntamiento de Almansa usalaboriosa copia del cuatro de Liios para au exporicidn en el Salén de Plenos en donde actualmente lo podemos contemplt. Ocros ext antstcos también se han hecho eco del acontecimiento yas srvié de nspiracién pata la obra misicl del grupo valenciano Al Tal, quien en 1979, eda la cantata «Quan el mal ve dAbmansa..»: amin ha sido levado al cémie, con dibujos y texto de Enric Calvo, eAlmansae. Bal LR. Corts, Valencia, 1980. Ese pintar es conc en diferentes fuentes por nombres may similares -Liros, Ligh, Li por el de Venera Litas, en ka medida que dy su familia ilzan dicho apelldo en su conrespondencia yy documentos oficiales. (ver ARCHIVO HISTORICO NACIONAL, NOBLEZA - Onuna, Carts, Leg, 515, y Leg, 259-5). Las batallas han sido objeto de muiiltiples representaciones artisticas, 2- LA PINTURA CRONICA. LOS CUADROS DE BATALLAS ‘La pincura, desde el punto de vista iconogrifico, ha oftecido un ampli campo alas ideas y a los simbolos. Desde la prehistoria los hechos socio-histé- ricos, entre ellos las datallas, han sido objeto de miltiples representaciones artisticas. En algunas cuevas paleoliticas, en Egipto, Asitia, Grecia y Roma, la in del poder y las batallas fueron uno de los temas habituales del arte utilizado como elemento didéctico-persuasivo o conmemorativo ®. En elarte occidental, a partir del siglo XV el pintor tendié a ser considerado como un artista dotado de personalidad propia, y no un simple artesano. Esto permite que el Renacimiento inaugure una nueva era, con profundas transforma- ciones de la técnica y de la composicién, Junto a las pinturas habituales de cardcter religioso fandamentalmente- se sums la observacién de la naturaleza, cl estudio de Ja anatoma en el desnudo, la geometra,..y la especulacién intelectual. La pintura al éleo permite matices luminosos més ricos, El erabajo matérico y la cualidad sensual de la pincura se desarrollan entonccs: primero, en la técnica por finas capas sucesivas, que logra la factura preciosa de los flamencos (Van Eyck, Van der Weyden, Van der Goes) y que reaparece en Bellini o en Leonardo da Vinci posteriormente, la progresidn del empleo de la tela como soporte, a partir de comienzos del siglo XVI, favorecié la técnica de las voladuras y de los empastes, que produjo la factura flexible y modulada de los venccianos, Se llegé ast a la pincclada de‘Tiziano, a la modulacién de Rubens y a la materia de Rembrandt. A través de tales evoluciones, la elaboracién del color, la preparacién de los fondos, se renov y diversified profundamente. Por otto lado, la construccién del espacio, en plena mutacién desde co- mienzos del siglo XIV (Giotto), se transformé durante el siglo XV: el descu- brimienco y Ia aplicacién de las leyes de la perspectiva (Brunelleschi) respon- “Son famosas las pincuras rests ce la Cova Remigi (Castllén), en aque aparece un hombre assets Por aqueros de época alejndrina, el mosico de Alejandro (museo de Népoles)en la Edad Media cncon "sumos representaciones de cornaciones reales, baal, et. en miniaruni para manuscrto, pines en <1 Renacimiento el tema fue tatado por P. Ucello, della Francesca y Leonardo da Vine, ene otro, En el sigh XVI, las batallas se convirtieron en un gtnero pictérico; destacando la ‘gulerta de las batallas’ del Escorial y el Salén de ‘Reinos del Aledzar de Madrid. 38 den a la necesidad de una representacién verdadera, racional de la realidad, es decir, fundada en las relaciones geométricas y matemdticas, que permiten una concepcién unitaria de los objetos y de la luz. ‘A partir de la segunda mitad del siglo XV, las experimentaciones del Renacimiento (de Uccello y Piero della Francesca a Leonardo) se sedimenta- ron en un conjunto coherente, Ya en el siglo XVI, los tratados de pincura los codificaron en doctrina, y posteriormente las academias se preocuparon de codificar los géneros pictoricos, pincura de historia, retrato, paisaje, pintura de género, naturaleza muetta, etc. La pintura de género®, es una categoria que englobaré a todas aquellas obras que representan escenas de la vida cotidiana. La pintura de historia ® tiene como objeto la evocacién de grandes hechos de otras épocas, ¢ incluso del propio periodo vivido por el artista, si bien en este caso parece més oportu- no hablar de pintura de crénica, como ha propuesto J. A. Gaya Nufio™. En el siglo XVII, las batallas se convirtieron en un géneto pictérico, practicado por artistas especializados llamados batalistas: Van det Meulen, “Aniello Falcone, Jacques Courtois le Bourguignon, Esteban March, En el mis- imo siglo destacan en Espafia las obras de Veldzquex -La rendicién de Breda, M. Prado-, Zurbardn -La batalla del Sotlla, Nueva York- y Valdés Leal. En Espa- fia, los conjuntos pictéticos més importantes con representaciones bélicas se encontraban en la galerfa de las batallas del Escorial y las antiguamente des- tinadas al Salén de Reinos del Alcéear de Madrid y que hoy se encuentran en el Museo del Prado, o Los fusilamientos del 3 de mayo 1808 de Goya, mencio- rnados con frecuencia como cuadros de historia, pero que entran de lleno en la propugnada consideracién de pintuna de crénica, por referitse a sucesos de los cuales sus respectivos autores tuvieron noticia o conocimiento inmediato®, EL eérmin géneto en arce se uriliza para define wn rama o categorta de Al Puede uiizarse para obras de eta cataceretica de cualquier lugar 0 periodo, aunque generalmentesuee hacer referencia al ipo ‘de temas domésicos preferidos por lor artista holandeses dl siglo XVI. "A exe género pueden adscribise muchos cuadros del pasado, pero adquirs especial preponderancia durante el siglo XIX, dentro de lo que se conoce con el nombre de (arte oficial. Se alia a as esenas ‘qe tepresentan acontecimiencos hisrcos reals, y cadicionalmence también a escenas dela leyenda y {ela literatura con fines edificantes,satados, como coresponde al tesa, de wn mado grandioso y noble {cscenas de a Biblia, la mitologiagregs, Dante, Shakespeare, Cervantes.) "GAYA NUNO, J.Ax Are del spl XIX. Madrid, 1966. "Esa por ZARCO, Js 1 Menauterio de Sen Lorenzo El Real de El Escorial y La Casita del Princip, Madtid, 1922; del misono autor Lor pnsoes ialanos en San Lorenzo del Beorial, 1575-1613, Madi, 1932; y MARTINI Ja sot de guerra en el Real Monaserio de San Lorena de Hl Escorial, en Reales Sires, Maid, n® 134, 1997, (Pps. 419). Esudiado por BROWN, J. y ELLIOT Js Un palaio para el ny EL Buen Retiro yl corte de Felipe IV.Madsi, 1988, "La disincin cs importante, por euanco della puede arancs l principio de arificiosiad en fa econs- ‘uoeidn de hechos hisrcos, que habrl de een defistiva deo que mds adolciralapintara de hiscoria propiamente cha La Guerra de Sucesién espatiola esel primer conflicto aescala mundial. 3- LA GUERRA DE SUCESION EN EL ARTE Miguel Morin considera que cuando Felipe V llegé a Espafia a ocupar el trono de Carlos II, muchos esparioles vieron en él la posibilidad de regenera- ién que necesitaba el pats. Para la opinién espafiola del siglo XVIII, los Borbones eran la alternativa posible y necesaria ala decadencia de los Austrias, sin darse cuenca de que muchas de las causas de la prosperidad que iba a cono- cer Espafia con el cambio de orientacién que experimenté la marcha del Esca- do, tenfa sus tafces en los tltimos aftos del reinado de Carlos IT cuando empe- 26 a producirse un saneamiento econdmico sobre el que descansé en gran medida la riqueza del siglo XVIII, ast como que muchas de las reformas lleva- das a cabo por Felipe V y sus ministros cescaban ya en el dnimo de equipos de go- bierno anteriores‘, La Guerra de Sucesién espatiola es la plasmacién de la pugna de las potencia- estado europeas por la configuracién de tun nuevo orden internacional que supon- gi la constatacién territorial de sti poder tanto en Europa como en Amética, Se tra- tard del primer conflicto a escala mundial, que tends sus inicios de forma diploma ticaen los acuerdos secretos de reparto de | los tersitorios de la Corona espatiola an- | tes dela muerte de Carlos hy 5 pl8™2~ premade lap Tn +4 defintivamente con el problema suceso-/twinuan: Uiuhatojonnsllbecee Ul, sio y las diferentes alternativas al tron"), Medina sSucsin dl yD. pe Von 1704 SDMORAN, Me: La imagen del rey. elipe Vy e Arte, Maid, 1990. (Pps. 13-14). ‘© Contintan teniendo plena vigencia ls tabajos de KAMEN, H.: Una sociedad conflicioa: Hara, 1469-1714, Malti, 1984, La Fipaa de Carlos I, Barcelona, 198 Sigue en la pina sguente), ” Felipe V bused dar una imagen de sh mismo radicalmente distinta a la de su antecesor en el trono. La reforma del ‘arte cortesano fue considerada urgente'.. uel rey encarnard en su persona una imagen plenamente belicista. La definitiva resolucidn real de depositar la corona espafiola en manos de la dinastia Borbén, supondré no solo la opcién por un modelo politico distineo al de los Austrias, sino también la apuesta por unas nuevas formas de gobierno mas unificadoras y uniformadoras, que ya habfan intentado implantar, aunque sin éxi- to, el conde-duique de Olivares en tiempos de Felipe IV" Como sefiala Morin, Felipe V se sentir més como susticuto que como con- tinuador de Carlos I, tolerando o inclu so alentando las erfticas contra la dinastfa anterior rompié muchos de los lazos que Je unfan a ella y buscé dar una imagen de si mismo, y de la monarqufa que encar~ naba, radicalmence distinta a la de su is mediato antecesor en el trono'®. La reforma del arte cortesano era considerada de una urgencia inmediata por el nuevo rey y por sus més préximos colaboradotes -cambios y modificaciones en palacios, creacién de programas artis- ticos yliterarios sometidos al modelo fran- ofs,..!19, Una de las mayores preocupa- Resco de Filipe V a caballo 9 Vitor ciones de Felipe V se centré en encontrar 1727 Mea del Prado, Madrid Jos servicios de un retratista oficial que fue 1a capaz de plasmar la esencia del nuevo concepto dle realeza que se pretendia imponer y las profundas diferencias que separaban las ideas acerca de la repre- sentacién de la majestad en una y otra dinastla, Escas intenciones, y las pas dn ala legada de Felipe V a la corona espafiola, hardn que el rey encare en su pefsona una imagen plenamente belicista, que se va a plasmar en la amplia iconograffa generada por la Guerra de Succsi6n, pero que se mantendra inva- es circunstancias politicas que sucede- riable muchos afios después de haber terminado la contienda. (Viewed a pgina anterior) wy La Guede Suesion espanol, Made 1974; eecienremente este anor hha publicado una biografla del monarca sua Felipe Vl rey que rind dor veces, Madi, 2000. NMELLIOT, JH. Eipaia ye mune, 1500-1700, Alianza El, Madd, 1991. (Pig, 47 y 38). "MORAN, M Op. cit, (Pp. 12) "Sin dda alguna, une de lor mejores y mis completos eatados sabre el arte en la carte de Felipe Ves de BOTTINEAU, Wes » FL ane cortscano en la para de Felipe V (1700-1746), Ba. Fundacion Universitaria Espaiola, Madd, 1986, imprescindible para poder conocer el arte vinculado ala paca y corte de Felipe V Diferentes soportes se utilizaron para dejar constancia de La imagen de fuerza 1y las intenciones de poder de la nueva dinastias los grabadbos y estampas serin la manifestacion iconografica mds importante. 4- LA REPRESENTACION DE LA GUERRA DE SUCESION EN LAS DIFERENTES FORMAS ARTISTICAS. La iconografia de la Guerra de Sucesién tuvo una doble vertiente, por un lado imAgenes simbélicas y alegorfas de corte moral ®, y por otro una imagen de cardcter puramente belicista. En este sentido es de destacar la gran cantidad de grabados y estampas que se producen en esta época y que tendein como motivo los diferentes acontecimientos de la contienda, tanto dentto como fuera de la peninsula, desde la propia salida de Felipe V hacia Italia y Portugal, hasta los sitios y batallas terrestres o navales. La Guerra de Sucesién, sievié de inspiracién para artistas coeténcos a clla y también a otros del Romanticismo y el Historicismo academicista del siglo XIX. Diferentes soportes se utilizaron para dejar constancia y a la vez recordar a aquellos que los contemplasen, Ia imagen de fuerza y las intenciones de poder de la nueva dinastfa. Una muestra de ello es el escritorio cabinet de Felipe V y Marfa Luisa Gabriela de Saboya, inspirado en las obras de Boulle Yy que recoge escenas de acontecimientos bélicos de la Guerta de Sucesién en Lleida y otros lugares, asf como los diversos retratos reales en los que las esce~ nas bélicas ocupan un destacado lugar. Los grabados y las estampas van a con tituir la manifestacién iconogrifica més importante de la contienda, no sol mente por su niimero, sino también por la inmediatez en relacién al aconteci- mento, El grabado, de facil reproduccién y difusién, es utilizado desde el siglo XVI como instrumento de difusién de la imagen que se quiere dar de la mo- narquia y el poder. Asi, hereda la tradicidn de represencacién de escenas bélicas cen tapices destinados a palacios reales con la salyedad de que aquellos, gracias su posibilidad de dit i6n, no quedardn reservados tinicamente a la contem- 1 Se puede apreciar en la obra de Henry de Favanne, Lipaaofiecendo la corona a Felipe, gue de Anjou, en lx que aparece Ia figura de Geno y Hercules, 2 Secncuentea en el Musca del Praca en Madi, a La iconografia del periodo de la Guerra de Sucesién entronca con la tradicién barroca, Muchos pintores se inspiraban en grabados para la vealizacién de sus obras. Con Felipe V los modelos franceses se inin introduciendo. placidn de la corte o el personal diplomédtico. Mientras que el tapiz 0 el retrato tienen un carécter privado, el grabado o la estampa sera puiblico, Algunos au- tores consideran que, ya en el siglo XVII dusante el reinado de Felipe II, «na hay dud de la voluntad que existia para que se hubleran grabado los palacios del rep las epresentaciones de las fiestas, las pinturas las estatuas de su coleccién 0 los triunfos de armas, pero nada de esto egé a hacer'y fueron muy escasas las estampas de este tema que se publicaron'"™s Bl grabado sitvié como ilustracién en los libros. Los que se escribieron sobre el incipiente reinado de Felipe V no iban a ser una excepcién, y ast encontramos que el escrito por el Marques de Ubilla y Medina, Sucesién del Rey D, Felipe V.., publicado en 1704 incorporari trece grabados, de los cuales la mayorfa pertenecen a Philippo Pallota que narra diferentes acontecimientos del viaje del rey y su pazticipacién en la Guerta de terras italianas, sirviendo de punto de partida para otras obras mayores La iconografia producida, durante el periodo de la Guerra de Sucesién y en los afios de la primera mitad de la cencuria entronean, tanto grabados como pinturas, con la tradicién barcoca. Los grabadores de la primera mitad del siglo XVIII no pasan de ser unos artesanos més o menos habiles al servicio de la necesidad de las devociones religiosas o de los impresores que necesitaban incorporar algunas ilustraciones a los textos que editaban™. La influencia de los grabacos en la pincura cra ya extraordinaria. Mu- hos pintores se inspiraban en grabados para la realizacién de sus obras e inclu- so algunos pujaban por las colecciones de estampas de sus colegas obradores cuando estos se querfan deshacer de ellas © fallecfan. Alfonso E. Peréa Sénchez hace referencia al caso de Félix Castello, Alonso Cano, Antonio Puga, Martinez, de Mazo, y otros asf como el propio Velézquer, que utilizé ciertos modelos grabados como inspiracién®”, El cambio de dinastia propiciars con sus nuevas necesidades de repre sentacién artistica que los modelos del buen hacer de los grabadores franceses se vayan introduciendo poco a poco, {8 CARRETE, J CHECA, Fy BOZAL, Vi: Hl grabado en Epana (ils XVI-XVIN), Suma Ais, vol XXXL, Maid, 1987, (pig. 271) "idem. (pig. 395). (%PEREZ SANCHEZ, Alfonso E. Pinta barrca en Fipata (1600-1750), Maid, 1992, (Pip, 68). MARTINEZ CUESTA, Ju oBbue de gern... (op. ct, pg 19), nas muestra coino Velaequen za los grabados como Fuente de inspracin en el cual «Lar Lanza, al comparaca con la estampa de Bernard Salomon que repesenra a Abraham y Melpaiedersindose vn abeat, sin que ello suponga wn dlemérto para la obra velanquiana ©2CARRETE, Jz CHECA, Fy BOZAL, Va Elgabade en Epa. op it, pig. 396 5 - LOS GRABADOS DE LA BATALLA DE ALMANSA. ‘Muchos son los grabados realiza- dos en torno aesta efeméride, Se pro- ducen dos tipos de grabados, los que hacen referencia al plan de batalla, como es el caso de Croguis de la Batalla de Almansa (22x32,8 cm. Tinta negra y ¢s- casamente coloreado en verde claro y rosa. Sin firma), Se trata de un grabado z francés con la inscripcién «Bataille —Cinqwir fans del tlle de Almansa Almansa dans le Royaume de Valen e.,.2. No responde a la realidad topogrifica ni al plan de batalla desarrollado. Esto nos introduce en un elemento que més tarde analizaremos con més pro- fandidad en la pintura de Lirios: la falta de fidelidad en las teptesentaciones. El otro tipo de grabados son los que ha- cen referencia al desarrollo de la Batalla, Una muestra de ello son los grabados de: ~J. Serra lit, grabado Batalla de Almansa (18,7x13,7 cm, Tinta negra. Sin fecha), Berwick ditige el asalto de las tropas que atacan una baterfa de artillerfa con un ca- fidn de grandes dimensiones. -Roca Z*, Batalla de Almansa (15x9,8 cm, Tinta negra y colo- reado mfnimamente en rosa, Sin fecha), el duque de Berwick, ¢s- pada en alto, dirige las wopas Balla de Abmanean J. Serra it gn ad, sf) (© He centrado mi estudio en los grabado exstentes en el Instituto de Esai Albatecenses Don Juan Manuel de dha ciudad, “a sicntras varios soldados rompen a hachazos unas defensas enemi- {gas (No conozco reproduccién del mismo). = J. Cebridn dib® y lite, con la inscripeidn «ffistoria de la Villa de Madrid y Carte de Madrid, Batalla de Almansa» (22x15 cm.’Tinta negra y sepia. Sin fecha) en el que aparece el duque de Berwick realizando una carga de caballerfa junto a muchos infantes con armas con bayoneta calada, ~ TL, Enguidanos (agf) (Grabado a buril por A. Blanco. Tinta negra, 8,2x6,5 cm.), aparece junto a una inscripcién en la que dice «Provocado el exercta de Felipe V por el de ls cofederados d una batalla decisiva, la aceptd, y mandé con tal valor y pericia el duque de Verwik en los lanos de Almansa, que derrotados sus enemigos con perdidas de 18 hombres, desu artilleria, municiones viveres,obtuvo tuna de las mas interesantes victorias. Quedando el orgulleso presume burlarse del prudente, entonces le engrandece cubriendose de apro- bio (sic)». all de Atanas, TL Enguidanos (ag (eabado, sf). A. Hilelt Seul, The Batlle of Almanza (24x15 cm. Tinta negra) Berwick aparece al frente de su caballerfa en plena batalla ~ EB. Cavane, Bataille dAlmanza(15,2x26,8 cm, Gal hist de Versa- les, Realizado a partir ce un cuadro de Danzats, copia del de Litios). La mayorta de estos La mayor parte de estos grabados podemos situarlos en la segunda mi- grubados son de las... tad del siglo XVII y siglo XIX, con el desarrollo de las publicaciones de caréc- “ wnsiglos XVIIL y XIX y destacan el cardcter heroico de la figura del dugue de Berwick, ter histérico. Todos ellos, a excepcién del de Cavane, destacan el cardcter he- roico de Ia figura del duque de Berwick, y el mayor 0 menor grado de irreali- dad y fantasfa cn la escena bélica. Todos coinciden en una imprecision geogrs. fica heredada del cuadro de Litios, ¢ incluso con anacronismos por lo que se tefiere alas armas utilizadas. ‘6 Existen escasas referencias biogrdficas _y documentales de los ‘autores de Ta Batalla de Almansa’. Ventura Lirios era italiano, discipulo de Lucas Jordén, y se traslads «4 Expatia de la mano del artista 0 de os duques de Béjar, 6 - ;QUIENES FUERON VENTURA LIRIOS (O BONAVENTURA LIGL) Y PHILIPPO PALLOTA? Existen escasas referencias biograficas y documentales de los autores de La Batalla de Almansa, Ventura Litios era italiano y disc{pulo de Lucas Jordén en Napoles 0 Florencia hasta que se trasladé a Espafia de la mano del artista 0 de los duques de Béjar. Antonio Pons en su obra Viaje de Exparia lo men- ciona en su visita al palacio del duque en la ciudad de Béjat. Sefala la existen- cia de unas pincuras le eum ivaliano llamado Ventura Liris (acaso serta Ligh), que dicen trajo uno de los duques difuntos», y en cuyo palacio realizd dlecora- ciones al fresco y otros cuadros que «representan asuntos de batallas y otros diferentes», Juan Agustin Ceén Bermudez. en su Diccionario Jos més ilustres profesores de las bellas artes en Espafia, dice de ellas que las representaba «con mds libertad que exactituds ‘rico de Alfonso E, Pérez Sdnchez ineluye a Ventura Litios (Bonaventura Lig) en sa libro La pintura italiana del siglo XVII en Espafia por considerar que, «aunque la ‘ini obna segura conocida de él que se conserva -La Batalla de Alman- sa esrealizada a principio del siglo XVII, puesto que etd fichada en 1709, el extilo del pintor es muy seiscentistas, Lo cierto es que, aun- (que éta no cs la nica obra que se conserva del autor, puesto que en Ja Exposicién Ibetoamericana de Sela de 1945 se expone uncua- a il de Br vw dt deed non Net dro propiedad del duque de Béjar_ 17" (We 2794150 em) cn Fipati (1800), Reeditado por lu Real Academia de Bellas Arve de San Feraanl y de la Historia, Madrid, 1965. (Pi, 39). Fue pintor de edmara del dugue de Bar desde 1719 hasta su muerte hacia 1730; es probable que viniera a Espatia después de la campaiia italiana de 1702, en la cual participa el dugue de Bia La participacién de Lirios en la elaboracién del euadro ‘La Batalla de Almansd tiene que ver con los lazas le asallaje que el duque mantendrd con Felipe V. a ‘que representa en visién panordmica la villa de Béjar en un dia de fiesta de toros clestilo del pintor sfes claramente barroco. Como hemos sefialado anteriormente, y asf demuestra la documenta- ién que sobre él se encuentra en el Archivo Histérico Nacional, Ventura Li- rios fue pintot de cémara del duque de Béjar desde 1719 hasta su muerte en tun viaje que realiza a Zamora hacia 1730, Son varias las hipdtesis que pode- ‘mos sefialar para situar al pintor en Espafia: una es la propuesta que hace José Luis Majada Neila quicn considera que al ser Lirios alumno de Luca Jordano, viniera a trabajar con él entre 1692 y 1700 cuando el pintor vino a trabajar para Carlos II, pinta los cuadros del camarin de Guadalupe; otra, también probable, es que el italiano posiblemence oriundo de Mandas (Cerdefia), ciu- dad de la cual cran sefiores los Duques de Béjar, viniera a Espafia después de la ‘campafia italiana de 1702, en la cual participé activamente Don Juan Manuel I, duque de Béjar, junto a Felipe V. {Quin era y qué papel desempesia este noble en la historia? Don Juan Manuel Il de Zuiiiga y Socomayor (1686-1747), hijo del Buen diugue, apenas tiene tres afios cuando su padre muere en el asedio y reconquista de Budapest. Don Juan Manuel Il, fue un tanto peculiar para la época en que vivié. Hom- bre emprendedor, abierto y tolerante, viajé por Europa, y estuvo imbuido de Ja mentalidad wsiliearista de la época, lo que le hizo tener iniciativas y perspec~ tivas distintas a las de los nobles de entonces. En lo econémico, invirtié, po- tencié y amplid la artesanfa textil en sus posesiones; instalé industrias de pa pel, vidrieria y curtidos, Organizé experimentos biolégicos en una de sus fin- cas agricolas, Fl Bosque, con vacas flamencas ¢ incluso bifalos, haciendo de ella una verdadera granja y explotacién, En otras posesiones, ensay6 el yeso y la fabricacién de loza, fomenté cl cultivo de la seda y el de la coscoja o grana para cl tinte de tejidos en colores, A nivel culeural, emprendié obras de eardeter civil y religioso, instalé en Béjar un seminario de jesuitas y ejexcid el mecenau- go en torno a Litios durante once afios, En el terreno politico, le correspondié vivir intensamente los momentos del cambio de dinastfa en Espafia. Grande de Expaiia, opté junto con la mayor parte de los nobles castellanos por el nuevo Borbén, Como se sefiala en la obra de Ubilla fue a recibir al nuevo ‘Monarea a ticrtas francesas, acompafidndole hasta Madrid. Cuando se desaté 88 GARCIA MARINE, Cefesino: Un paso por ef Meer del siglo XVI. Bd, Semanatio Bajar en Madd, Salamanca, 1987. Pg, 18 19. Hl cuado es propiedad actual del faa ducal de Bar ylo consrean ens casa palacio de Castle dela Cust (Sei), ARCHIVO HISTORICO NACIONAL, NOBLEZA: Ona, Ley 259-5, 88MAJADA NEILA, JL: Historia de Bij (1209-1868) Imp. Kalvos, Salamanca 1998. Pi, 36 ©6116 de abril de 1725 el mangués de Grima apradece, aunque sechara, en una cara dia a dlugu de Bj el frecinenco de ranae cocina sivesue dl marquesudo de Gibalen para tei cl vestaro del ecto, AHN, OSUNA, Leg 259, a 37. Philippo Pallota.. -oriundo de Népoles, trabajé en Expaiia desde 1700. De sus obras nos interesa «Lapartida de Felipe V ala campaiia de Portugal (1704) yu donde podemos apreciar a Felipe V, espada en mano dirigiendo sus tropas. la contienda en 1702, participé en la campafia italiana junto a Felipe V, desempe- fiando un papel de relevancia. A su regreso a Madrid, y en el transcurso de los afios siguientes debido a su actiud extica hacia a situacién que atravesaba el reino, fie apartado en 1706, junto con otros nobles, dela corte de Felipe V como sefiala el marqués de San Felipe en sus Memorias...?, Esto no le supuso una enemistad permanente con el nuevo Monarea, siendo de suponer que la participacién de Lirios en la claboracién del cuadro de La Batalla de Almansa, enga que ver con los Jazos de vasillaje que en afios posteriores el duque mantendré con Felipe V. Es Philippo Pallota, a su vezes mencionado ya en el siglo XIX por Eugenio Llaguno, quien dice que fija su residencia en Madrid en el afio 1702, siguien- do la plaza de arquitecto delineador militar e ingeniero de Felipe V. Poste- riormente, Alfonso E. Pérez Sanchez lo menciona sin hacer otras teferen- cias a él que las hechas por cl conde de Vifiaza en sus Adiciones, Jestis Urrea Fernéndez, profundiza un poco més en su vida y obra, pero sera Mercedes Agulld y Cobo quien estudie mas a fondo la obra de Pallota Se le considera oriundo de Népoles, trabajé en Espafia desde 1700, afio en al que dibujé la entrada de Felipe V en Madrid, y murié en esta misma ciudad en 1721, Segin propia declaracién, nacié en Roma, se declara caballeto del habito constantiniano ¢ ingeniero mayor de Su Majestad Felipe V9, De sus obras, dadas ls caracterfsticas de nuestro trabajo, nos intetesan las realizadas hasta 1709, especialmente el dibujo para el grabado de La partie de Felipe Va la camparta de Portugal (1704), y los grabados del libro de Ubilla y Medina (1702-1704) En el grabado de La partida de Felipe Va la camparia de Portugal podemos apreciar algunas caracteristicas de su obra. Igual que otros muchos dibujantes, sus trabajos servirén de testimonio ¢ ilustracién grifica de acontecimientos vividos y tepresentados por ellos. Excefentes dibujos arquitecténicos; gran cantidad de pe- /BACALARY SANNA, V. (Marqués de San Felipe: Comentaria de la guera de Fipaie esr des 1 Felipe Viel Animoo, dsde el principio desu reinado hase la paz general del aio 1725. Génova, sf Biblioteca de Autores Espatioles, vol. XCIX, Faitoral Aas, Madrid, 1957, pg. 122: y en KAMEN, Henry. - Lr Guerra de Sues, op. ct, pi OPLLAGUNO Y AMIRILA, Eugenio: Noscias de los Arputcto.y Aguitectue de Epa desde su esa ‘acd (1823), Pa. Tuner, 1977, Madsid, Pigs. 95-96. 8 PEREZ. SANCHEZ, Alfonso: E, Op. Cit. Pip, 403, O8URREA FERNANDEZ, Jess: La pintwa italiana del glo XVIM en Eipata. Valladolid, 1977. Pi 162-163, SP AGULLO Y COBO, Mercedes: Philippo Palla, Aguero y Dibujante de Felipe V. Villa de Madi, 1 SI y 82, 1984-IIVIV,afio XXI, Maid, "CAPEL, Horacio: SANCHEZ, Joan Eugeni y MONCADA, Omar: De plas « Mineroa. La forma cin ciency la etructura inttucional de ls ingeniern militares en el siglo XVI, Bd Setbal CSIC, Rarcelona, 1988. Pg, 31 y 260, (De se han conserva una serie de grabados, esampas y planos: el dibujo de la Poclamacién de Felipe V, realizado en 1700, y expuescoen el Museo Municipal cle Madd (M.M.M) os grabados del libro de Ubillay Medina, fechados entre 1702 y 1704%..(comimia en la pga siguiente). ” En esa obra se apunta ya la gran fucilidad de Pallota wpara la disposicién de gran niimero de “figurillas encuadradas ‘en actitud militar. «quefias figuras representando el es- cenatio y los cortejos de la partida con sus carruajes; perros corretean- do, caballeros y damas de la noble- za; oficiales y soldados a caballo, y delance de ellos Felipe V, espada en mano dirigiendo sus tropas. En esa obra se apunta ya la aranfaclidadl de Pallora paral ise i ee rm ede rend 17, dn posicién de gran niimero de ei vir mana Pn (25538 figurillas encuadradas en actitud ‘Cab salle du. Dibno Pippo Palos, grabado Nis militar, Caballos al paso, todos a i Colac 29. 205, Me ipl Maid tuna y en perfecto orden, caballos. SOS cencabritados sobre sus patas traseras,.. Destacar la importancia que tiene para él la cartografla, ya que al traarse de un momento puntual de la campafia, la partida, con la ubicacién de un mapa esquemstico en la parte superior del grabado muestra cl itineratio del monarca y sus tropas hasta el lugar de destino. En los dibujos realizados para la obra, Antonio Ubilla y Medina, mar- ‘qués de Ribas, Svecesion de el Rey D. Phelipe V nuestro sefior en la corona de Expafia.., La fecha de su realizacién varla desde 1702 a 1704, fecha de pu- blicacién del libro, Es muy probable que Pallota acompafiara al marqués du- rance el viaje. Su complejidad o sencillez varia segiin el motivo o escena repre- sentada, pero la mayor parte de ellos son de gran calidad c interés, y se hicieron merecedores del siguiente comentario entre el marqués de Ribas yD. Claudio de la Roche cuando fijaron su precio: «..ellos mexecen mucho mas... (sic.) Sin ser un trabajo demasiado bien pagado por lo que se puede apreciar por la insistencia al marqués de Ribas para poder cobrar sus dibujos, opts decididamente por permanecer al servicio de la Corona desempefiando dife- rentes cargos como el de dibujante, arquitecto ¢ ingeniero del Rey, 0 el de ayuda Furriera de la real Caballeriza de la Reina», (Vien dela pagina anterior). escarmpas portugues de Felipe V, hechas en Madd en 1704, de Las cuales una se conserva en el M.M.M. con IN 2059; el dibujo del cuadro de a Batalla de Almansa, entre 1707 y 1709; a porcada del Inder Bxpurgorribue Hispanus.. (1707); grabado sobee dibujo de Ardemns para ltl erigid com motivo de as hontasfinebtes de Luis XIV de Francia en San Jessnimo del Real, Madvid (1716); un plano, elevacionesy petfiles de rcintos militares (1719). (© Pata el estudio de ests grabados he uilzado ls eemplaves del libro exstntesen los fordos de Ia Biblioteca de la Universidad de Valencia con signaturaA-48/72, -3309 y1-5965, Delos rece grabados {que ilustran el libro doce de ellos pertenceen 2 Palla © Relaci6n de tabsjosy érdenes de pago del marques de Ribas a favor de Pallora, 19 de septembre de 1705. ARCHIVO GENERAL DE PALACIO: Prianal, Caja 783 Exp, 31 ©CEAN BERMUDEZ, A. - Diccionario Hire... Gi, como IV, ig, 87, Pate cargo permit estar catea de a Reina y su Ambito de influencia, lo cual era benefiioso para aquel que lo ocupaba Elewadro aparece citado en el inventario de los salvados en el incendio del Aledzar Real de Madrid de 1734, 7 - EL CUADRO DE LA BATALLA DE ALMANSA. Este cuadro aparece citado por primera vex en el inventario de los eua- dros salvados en ef incendio del Alcazar Real de Madrid en la Navidad de 1734: «968. Otro lienzo de quatro varas y media de ancho, y una vara y tres quartos de alto sin marco, algo mattratado, de la batalla de Almansa, de don Ventura Lirio (sic,)». El cuadro debié de restaurarse entonces amplién-dose algo sus dimensiones pues, en 1794 se registra ya con las actuales del Buen Retiro. El conde de Vitiaza, en sus Adiciones a la obra de Antonio Ponz, Viaje de Epa, \o cita también diciendo que se hallaba en la Secretarfa de Estado del Real Palacio y que luego pasé al Prado. El realiza por primera vez reseha de lacxistencia de una inscripcidn en la que dice que el cuadro fe pintado con la ayuda del arquitecto o ingeniero, al que corresponde la descripcidn topogrifica: «Equess Philippus Pallotia a Sacrae Casholicae, Majestasis Architecsus aad visum delineavit, et eiusdem asistentia pinxit Bonaventura de Lis, a Baralla de Almansa, Veura Lition Bonaventura Lil) y Philipp Palla (1709), Foo dean (Caro Francés (© PEREZ SANCHI Madi, 1965, (Pig, 402). "dem. (pi. 403), Pinsura Kaliana del silo XVUE en Espasa, Va. Universidad de Su periplo ha sido tremendo: Museo Naval de Madrid, Ministerio de Asuntos Exteriores y en 1983 es cedido por el Museo del Prado ala Generalitat Valenciana. Se trata de un cuadro erénica de gran valor simbélico, pero al que los eriticos no le ban concedido un gran valor artistico. Su estilo es més propio del siglo XVII, Fue pintado por orden real y cobrado por Filippo Pallota. La relacién del dugue de Béjar con la corte de Felipe V hizo que Lirias se encargara de darle color. La obra estd concebida mus... 2 Desde que el cuadro deja la Secretarfa de Estado del Real Palacio para pasar al Prado hasta nuestros das su periplo ha sido tremendo. Entre 1940 y 1950 estuvo depositado en el Museo Naval de Madrid, siendo trasladado al Ministerio de Asuntos Exteriores entre 1950 y 1983. En esa fecha es cedido por el Museo del Prado a la Generalitat Valenciana, en donde ocupa un lugar destacado en el Saldn de los Espejos del Palau de Benicarl6, sede de la Generalitat y Corts Valencianes, aqut es restaurado el afio 2000 por los servicios del Museo San Piu V de Valencia, para ser posteriormente expuesto de forma definitiva cn la entrada del Palau de les Corts Valencianes, Se trata de un cuadro eréniea o de batallas de gran valor simbélico, pero al que los criticos no le han concedido un gran valor artistico. Estd pintado al dleo sobre lienzo y sus dimensiones son de 161 cm. de alto por 390 cm. de ancho, Su estilo es més propio del siglo XVII que del historicismo academi- cista del siglo XVIII y XIX. Tiene un gran peso en él la descripcién geogré- fica del escenario de la Batalla de Almansa, Como ya hemos resefiado en esta tarea el pintor es ayudado por el arquitecto o ingeniero Pallota, Dadas las caracterfsticas de la obra es muy probable que Pallota estuviera presente en Ja Batalla como sefiala Mercedes Agull6 “. Fue pintado por orden real y co- Aiaubihe tebd! 0. Charis ly Feds brado por Filippo Bintence IA long De A Dep C1050, to tnens Pallota: «E{é recibida dem Deligpl y Botan Vl pus bane del Sx. D, Claudio de Alan ple EB ne la Roche Veinticinco < (ad 5 Lyons el 7 — doblones de it dos escu- a Lb Mie blr, are Gy dos, en euenta de mis ff © dibujos y Pintura del | uaa de Miman-ce ciency Rp Re por kis cas Gguete hase decrden de tment dito ele Cosel ce, Reveal Ce Ps Si Mg, Madrid 3 Agos- Fp 31 40 del 1709 (sic.)», Sin duda alguna la relacién del duque de Béjar con la corte de Felipe V, fue determinante para que nuestro otto artista, Ventura Litios, fuera el encargado de datle color a la obra dibujada por Pallota, aunque no existe documento alguno que nos lleve a esclarecer totalmente este aspecto. La obra esté concebida més para representar la grandiosidad del comba- ce que para reflejarfielmence la batalla, Diversos autores han escrito mucho so 1AGULLO ¥ COBO, Merce: Flip Palla. 1), Op. Cit i 52. ARCHIVO GENERAL DE PALACIO: Personal, Caja 783 Exp. 31 para representar la grandiosidad del combate que para relejiar fielmente la batalla Las tropas felipistas contaban con 25000 castellanos y franceses; entre las 26000 hombres del archiduque, la participacién de valencianos y aragoneses fue casi nula, bre esta batalla y nosotros sélo vamos a recordar sus aspectos esenciales, Se desarrollé entre las tropas borbénicas, mandadas pot el duque de Berwick, y las austracistas, comandadas por el marqués das Minas y por Lord Galway. Se desarrolld en los Hlanos del este de la ciudad de Almansa, en el lugar que recibiré a partir de entonces el apelativo Campo de las Dos Coronas, Las tropas {elipistas, con unos 25000 hombres, castellanos y franceses, etan inferiores al ‘enemigo en infanterfa, pero superiores en caballerfa y artillera. El ejércico del archiduque lo componian 26000 hombres, de los cuales 7000 eran dle caballe- ria, La participacién de valencianos y aragonescs fue casi nula, puesto que por aquellas fechas Carlos II] desconfiaba de las intenciones de Bassct y sus segui- dores, y negé la participacién de un ejército compuesto por 12000 atagoneses y valencianos. El combate tuvo lugar a primeras horas de la tarde, duré varias horas y fue de gran dureza y crueldad. Fl desenlace es bien conocido, la vieto- tia de Berwick sobre das Minas y Galway fue clara y total, pese a que durante varias horas no existié seguridad sobre quién resultarfa victorioso. Un balance de cerca de 6000 muertos en ef bando austracista y unos 4000 en el bando borbénico, junto con mds de 12000 heridos, dan muestra de la brutalidad de Ja batalla La batalla para algunos, como Federico II de Prusia, five la mds cientifica del sigls XVIII», para otros como el teniente general Carlos Martinez de ‘Campos, no tuvo plan de batalla previo y si improvisacién', Indistintamente, el resultado fue uno, y nuestros artistas lo plasmaron en su obra, La pregunta quc nos hacemos es: gqué grado de verosimilitud tiene Jo representado? A esta cuestién hemos de decir que no demasiada ‘Los primeros documentos que se conocen de a naan de fa Balla de Amana son un sei de soanucritos que se conserva en a Biblioceca Nacional, relacionados en lei aarp de PEREZ 1 DURA, IJ. ESTELLES I GONZALEZ, J. Me, del libro de MINANA, José Manucs La Guerra de Sucsin en Valencia, Bd, Instucis Alfonse! Maga’, Valencia, 1985, (pigs. 15 y 16 PEREZ, Y RUIZ. DE ALARCON, jst: Hisora de Almanen. punts lnprnta M. Rollin, Madeid 1949, (igs. 89-115), en el que se reproduce la Relacin de Ia Batlla cle Almansa por el Conde de Pino enviado Madi por Berwick para comunicar hs buenas eas al rey Flip; la propia obra de Mifana cada anneio (Lib. I apaas 35-42, ig, 175-189) en CERVERA TORREJON, Jose Lats: La Basal de Amani, 25 de ari de 1707, Ed, Cons Valencines, Valencia 2000, apate de tatase de un eso desde el campo del desarolo militar dela batalla, eancrbe varios de ls mannserts de la Uibitcea Nacional (ps, 117-129); ambién resulta le gran iter, ang de crscter mis lca, los docuren ‘os referenciadasen LOPEZ MEJIA, Francisco R. y ORTIZ LOPEZ, Mats Jess: De le iy Noble Muy Lely Ficsia Cindad de Nimamae Itrahisoia dele Celebre Bala que els ena Campo ov 1707, Wi. Yeo. Liper Megas, Almansa 1998, pgs. 281-360. Desde el punto de visa de a hiss sila es muy interesante estudinde MARTINEZ. DE CAMPOS, Cal puta Nain, Sig XVI. 4, Aguila, Madi, 1965, (ps, 73-79). A nivel de horas acta, x rad pot el co de historiadores de la Fad Moderna espaol yvalenciana, nombraremos can séloa algunos de ellos omo muestra: Henry Kamen, Pere Votes, Carmen Péter. Apatico, Jorge F.Menavene Manta ‘© Curiowo persone, ya que pocos aos desps dela victorin de Alans, en 1718, wld Espa peo esta ver como enemigo de Felipe V. {9 Citado en Gran Fncicopdia de a Regn Valenciana, Mas vars, Valencia, 1973.Nol. 1 pi, 194 COMARTINEZ DE. CAMPOS, La obra responde alas caractertsticas de los cuadros de batallas del siglo XVI: una perspectiva aérea desarrollard la profundidad y los ‘aspectos dindmicos, dominados por choques de caballerta, haciendo que la composicién adquicra una carga épica, El artista se convertird en intérprete de los acontecimientos Podriamos decir que se trata de un grabado pintado. 4 a obra responde a las caractersticas de los cuadtos de batallas del siglo XVII, Desde la aparicidn del género de batallas com la obra de Rafael (1483-1520), ‘Batalla de Constantino, hasta los ialianos y florentinos del siglo XVI y XVII, los cuadtos de batallas adquitisén una serie de caractertsticas: pasan de poseer un con- tenido heroico muy pronunciado, a difuminarse el protagonismo en la masa de soldados y tropas que participan en la contienda, aparecerin las batalas sin heroes cada vex serd mayor el sentido realsta del combate cuexpo a cuerpo, y los aspectos desctiptivos del paisaje se cortesponderén con el escenario natural de los hechos, calculando el equilibrio de masas y episodios que ponen ritmo a las secuencias nartativas con Ilenos o vacios; la presencia de arquitecturas, rocas © montatias que sitven para la buisqueda de puntos de fuga o mejorar el equilibrio compositivo ya mencionado; se abandonard el sentido estitico del cuerpo a cuerpo, el cual se convertiré en eruento y una perspectiva aérea o a vista de pdjaro desarrollar la profundidad con una acentuacién atmosférica (humaredas, gritos del choque,..) se desarrollarg una tendencia més objetiva, ligada al desarrollo naturalsta de la pintura florentina y flamenca que daré como resultado descripciones realistas de twopas y sus armamentos; cobrardn cada vex. mds importancia los aspectos dinimi- cos de la representacién de combates, dominados por choques de caballeria; se profundiza en la representacién realista y cruenta haciendo que la composicién adquiera una carga épica y un crescendo, El artista se convertird en intérprete de los acontecimientos, y su obra adquiere el valor de erénica contempordnea y documento de época. A pesar de no basarse siempre en una experiencia directa del hecho bélico, sus obras despren- den una atmésfera de realismo vivido'®, Enel cuadro de La Batalla de Almansa, encontzamos la sincesis de las expe- riencias de Pallota, en sus dibujos realizados para los prabados del libro de Ubilla, y a las ms que seguras experiencias visuales por parte de Lirios en palacios reales y de ta nobleza. Del cuadro, podsiamos decir que se tata de un grabado pintado. (8 CEIIARINE, Mateo: Batalae, Pinta defor ies XVI al XIX em les Mascot de Flvencia, El Ministerio Madrid, 1990. (Pags. 12-38). wen el que Pallota hace una proyeccién cilindrica del paisaje yl traslada al escenario de la batalla. Descompongamos las escenas del enadro En otras obras de autores de la época, como en cl grabado de Valerio Spada Vista de la ciudad de Florencia, podemos apreciar certas costumbres que son com- partidas por los dibujantes ~que Pallota aplicaba asiduamente- y que también se reflejan en el cuadro que estudiamos: la sefializacién de los lugares y personajes que aparecen en el grabado o cuadro con néimeros © cotas. En el cuadto aparece una franja en la parte inferior en la que se numeran las distintas unidades dle cada uno de los contendientes, yen la parte derecha es donde se encuentta la ya mencionada inscripcién de Lirios en torno a la colaboracién de Pallota La gran cantidad de cotas en los accidentes geogréficos y lugares arqui- tecténicos representados en él, nos conduce al estudio de la perspectiva del cuadro. Evidentemente, hay que dar la razén a Antonio Pon, cuando en sus Adiciones Al Diccionario Histbrico.. de Cedn Bermiidez, dice de Litios que representa batallas y otras casas con mas libertad que exictitud (sic.)», Bsa inexactitud es responsabilidad de ambos artistas, Pallota es un dibujante muy cexperimentado, acostumbrado a utilizar en su grabaclos técnicas cartogréficas planas®, y no como en el caso del cuadro; Litios mds preocupado de las técnicas pictdricas que de la exactitud del paisaje, el cual debfa desconocer, hizo caso del dibujo de su colega. Si hacemos caso a las corasy ala localizacién de los lugaves mas emblemsticos (Torre Grande, Fuente la Higuera.) el problema reside en que Pallota hace una proyeccién cilindrica del paisaje y la traslada al escenario de la batalla. Este efecto se produce porque el dibujante a la hora de realizar los bocetos debié modificar su punto y dngulo de observacién, Se puede apreciar, por ejemplo, en el caso de Puente La Higuera que aparece sefalado con la cota 164 en la parte NE del cua to, yen la realidad deberfa ser SI E. Descompongamos las escenas del cuadro: “OCEAN BERMODEZ, Juan Agosla: Diccionario Hiirien. Op. Cit pig. 39. ‘ste agpecto lo podem apreciar en varios prabados de Pllotaen el libro de Ubills en conereto en fos refridos al iio de Mantua, en el del «Viage del Rey Cathlin N.S. Phelpe V de Milan a Cermona cio cleric comprende exe mapa (seo, en el de xGengrphia dela parte de tala em que ea becho la Guerra 14 gue aii el Re. as vst en el prabad de «Paria de Felipe Vala campata de Portugal en 170 fu El uso de un punto de vista elevado, la orografia y la luz centran la mirada del obseruador enel combate y en el dugue de Berwick. ast cardeter heroico se difuumina en el conjunto dela tropa. ste dun contraste entre estaticidad ‘y dinamivmo realista} las wnidades se confiinden y sdlo se difevencian por sus estandartes resefiados en la leyenda. wwel cuadro es una fuente documental en sh misma. x6 El primer aspecto que vamos a destacar es el de la utiliacién de un punto de vista elewado pot parte del artista que nos permite observar el conjun- to de la batalla, ast como el cielo rormentoso a modo de tempestad, en conso- nancia con la fuerza del combate, La disposicidn de los accidentes orogrificos -con mds libertad gue realidad-, junto con la intensidad lumfnica de la parte inferior, hacen centrat la mirada del observador en el combate, asi como en la figura del duque de Berwick y su estado mayor. El cuadto sin dejar de poseer un cierto caricter de ensalzamiento de la figura de Berwick sobre el resto de la composicién, difumina el carécter heroi- co en el conjunto de las tropas que se baten en Almansa. Las unidades lu- chan unas frente a otras, y contrasta el de- talle minucioso de las figuras -que apenas al- canzan un tamafio de escasos centimetros-, con la unidad de caba- leria al galope realizan- do una carga -cuyas fi- gras aparecen mera- «Le Batlle de Aimarsas. Ventura Lirisy Philp Pana. (Deal frente apuntadas con iter ene er de bali pinceladas difusas-; las : consecuencias del combate, soldados muertos y heridos algunos de ellos cu- rdndose ellos mismos las secuelas del combate-, refuerza el contrapunto que se dan el conjunto de la obra entre estaticidad y dinamismo realisa Fl grueso del combate ocupa el centro y la parte derecha del cuadro Caractetizado por la disposicién ordenada y repetitiva de unidades y figurillas de jinetes ¢infantes que se apeloconan y con- funden en la batalla, s6lo podemos diferen: ciarlas por sus banderas yestandartes resciiados en la leyenda inferior del cuadro. Este cuadro, co- mo otros muchos desu La Bale de Almanas, Von Lvs y Philip Pala. (Dele Gpoca, es una fuence COR le cbles bn sage nos permite reconocer los parajes préximos a la villa y distintas casas,... documental en si misma, Los historiadores de lo militar podrin apreciar en él, ademés de los elementos caracteristicos de los ¢jércitos (uniformes, armas, ar- tillerfa,..), los métodos de avituallamiento de las tropas en el combate, la gran cantidad de animales de relevo que se tenfa a disposicién de la caballetia, o los animales que quedaban sucltos después del enfrentamiiento y que eran tecogi- dos y vendidos por los vencedores. Carros cargados con los enseres que entran cn la ciudad aliadh,.. sa Batata de Aimansas. Vents Lis y Philippe Pall. (Deal), Carex ennando en Aba El tratamiento minucioso y detallista nos permite reconocer'®” los para jes préximos ala villa y distineas casas de labor: Los Pandos [121], la Fuente Negta [161], el Saladar [165], Mojén Blanco; dos molinos de agua propulsa- dos con el agua de Zucaiia Molino Alto [129] y Molino de la Balsa [130]- de ‘ea Hata cde Amann, Venera Livisy Pippo Palla, Dea). Al fond, lt Tre Gnndey el Cer de os Pionero. 9GOME: CORTES, Jess: +H Guadro dela Batalade Almansa, Un documento alalcancede todo. ba Sombra de Alans, publiacién dela Universidad Populae de Almansa, n° 8, 1999, ‘Los nimeros enti corchetescorresponde alas cota sofaladas cn la pinvura,yreferenciadasen a parte inferior del cuadeo, ” uel castillo, as iglesias de la Asuncién, del Salvador y de la Soledad, el Hospital, la casa de D, Luis Enriquez yl Convento de las Agustinas se los nueve que existfan; mencidn especial merece la Torre de don Enriquez 0 “Torre Grande [124], que durante vatios siglos ejercié Ia funcién de aduana respecto a las tierras valencianas. a ciudad, presidida por su Castillo y sus habitantes, representados por Ja arquiteccura local, sera testigos del combate. Podemos apreciar el Castillo [141], y la Iglesia de la Asuncién [150], sobre un conjunto de casas bajas. La Iglesia del Salvador [142], recientemente rehabilitada y sede actual de Ia Oficina de'Turismo. La Iglesia de Santa Marfa de la Soledad [143], primitiva iglesia de origen medieval y cuyas ruinas se conservaban hasta 1876, El Hospital [144], fundado en 1419 y que, al menos, desde 1755 se llamaba de San Ildelfonso. La casa de Don Luis Enriquez [149], donde se firmé la rendicién de las tropas austracistas y se alojé el duque de Berwick. Eledificio de la Aduana [152] que controla la entrada de mercancfas ala villa con objeto de que tributaran fiscal mente. El Convento de las Monjas Agustinas [151]. Todo ello nos permite tener una perfecta idea de cémo era la ciudad de Almansa en el afio 1707, su esplendor y su importancia estratégica como lugar de paso natural y punto de conexién entre las tierras valencianas y castellanas. Jeais Gémex Cortés ene artfculo cra, considera que en 1707, poblaeign cle Almansa se essima 1 3600 habicanes, de los que casi el 7546 eran campesinos jormaleros © pasores, un 15% artesanas (pelaires,sstecs,alpargsteros, apateros, herrros,.), un 89% atieros dedicadosal comescio yen corno al 39% reaantecottespondert al eleva y algunos hidalgos. Pero esencialmente, el cuadro estaba destinado a jugar un papel politico en la corte de Felipe V. Pl dugue de Berwick montado a caballo, rodeado de sus generales, aparece dirigiendo el desarrollo de las operaciones, ey no podia faltar el ‘espiriny del rey. Pero esencialmente, el cuadro estaba destinado a jugar un papel politico en la corte de Felipe V. No hemos de olvidar que estuvo destinado en la Secre- taria de Estado, lugar por donde pasarfan nobles espafioles y embajadores ex- tranjetos. La victoria de Almansa fue sin duda una pieza esencial en Ja politica interior y exterior de Felipe V, y en la que participaron de manera especial los generales y mandos borbdnicos que posteriormente desarvollarian la politica represiva militar en tierras valencianas, atagonesas y catalanas, a Bata de Aransas. Vonsra Lis y Pippo Pllc. (Detale), EI Duque de Rerwicky 1 etade may El duque de Berwick montado a caballo, radeado de sus generales, apa- rece dirigiendo el desarrollo de las operaciones. Los tenientes generales -l du gue de Populi [24), el Matiscal de la Badie [25], D. Carlos de San Gil [26], y el Mariscal Davaray [27]- junto con los Mariscales de Campo -Silly (28), Pinto [29], Valle [30], Becentelo [31] y Medinilla (32]- apatecen ditigien- do las tropas de infancerfa y la caba: Heria en los diferentes escenatios del campo de batalla, En segunda linea, sobre la figura de Berwick, destacan- do aparece la figura del Dasfelt [33] y el resto de tenientes ge nerales, allero Dado que el cuadro fue un en- “Pari de Felipe V aca Praga... Poilppo Palas, Deal cargo teal -0 un regalo de los nobles 9 «Felipe Ven la que como el duque de Béjas, querfan reconeiliarse con el Monarca después de figura que aparece los sucesos de 1706- no podia faltar el espéritu del rey Felipe V en la figura que en el centro del aparece en el centro del cuadro, copia de la realizada por Palloca en la estampa cuadro,.. de La partida de Felipe V.. en 1704. nreflejo de una nueva De esta manera iba a ser reflejada a la posteridad, no sélo una batalla, forma de gobernar, sino la idea de un nuevo Estado y una nueva forma de gobernar sa atl de Almanaas. Venta Lvs y Philippo Pals (Detale, Xawiva fue sitiada, sagueada y quemada ‘por las tropas de DiAgfelt Pocos aftos después, el consitorio encargd la realizacién de varios retratos del Monarca, 8 - XATIVA, REALIDAD E IMAGEN DE LOS NUEVOS TIEMPOS Después de Almansa, la siguiente cita importante para las tropas borbé- nicas fue la ciudad de Xativa. Lo que sucedié también es conocido: Xativa fue sitiada, saqueada y quemada por las tropas de D’Asfelt; con la ejecucién de los rcsistentes y el asesinato de mujeres, nifios y ancianos, se quiso dar un ejemplo al resto de ciudades del Pafs Valencia. La ciudad sulfrié tal grado de tepresién, que hasta algunos de los leales a Felipe V fueron ahorcadlos en las afueras de la ciudad ante la desespera- cién de los familiares y las, propias victimas, Se le cambié el nombre a la ciudad por el de San Fe lipe, y sobre sus ruinas se volvié a edificar nueva- mente la préspera ciudad de La Costera™., Pocos afios después, finalizada ya la Guerra de Sucesién, y borbonizadas definitivamente las tirras de la antigua Corona de Aragén, ¢ inmersos ya cn Ja nueva Espafa, el consis- torio de la ciudad de San Felipe, encarga al pintor Joseph Amorés la realiza- | ceo a =i cidn de vatios retratos del Retnto de Felise V realizado por jsp Amords. Museu Municipal Alene le Ki, ‘Monatea y su familia. © Comarca valenciana que esta ener La Ribera y las comarca casters yas tieras de Albacete yh. Canal de Navareés, a Hace medio siglo Sarthous decidid colgar boca abajo el de Felipe Ven venganza simbélica por la ruina causada a la ciudad ysus habitantes,. Se trata de un artista menot, de caricter local. Se le considera setavense aunque no estén claros sus origenes. Las primeras referencias bibliogréficas que enoontramos de este artista se remontan ya al siglo XX cuando Carlos Sarthous CCarretes menciona la existencia dentro de Las albajas del Ayuntamiento, de varios «Cuadrosretratos de los efiores reyes D. Felipe V (de aciaga recordacién), D. Luis I (as hijo, que reind breves mews), D:* Maria Luisa Gabriela de Saboya, que de Dios gocen, con sus guarniciones de marca mayor (Iéase marcos de talla dora)... Los cadros fueron realizados [FPR RET gee ery FEE Rappavl nid fipee Amie, hacia 1719, y pagados segtin testi- or wha nae, monian los Libros Capitulares de la eee emo Corporacisn, en el acta de vei | Cia Sp pe, mel cuatro de marzo de 1719 que dice: | denotes west eigponr | LCi ie Ape oditn pn Bis «.nacordaron se le libren a Josep oa Amoros pintor y de esta dicha ciudad fran ar ne ay, vecina doce libras monedas de este Rei- (ner it fib Gg PHA no a cuenta de los lienzos que esta tra fis a a bajando para la Casa del Ayunta- Ee ae : miento, Como son el dela venida del | eee rg Expiritu Santo... gue ha de ser para el | “it~ LileggG oratorio de la dicha Casa del Ayun- tamiento Otro del Rey Nero Sr, \ibranza a favor de joseph Amorts.Arsin Histvic Mu Phelipe Quinto (que Dios guarde) "Pel de Siva th 10 tro del Principe y otro de la Reyna nuestra Sefiora que estan ajustades para la sala y retrete de la dicha Casa del Ayuntamiento de la qual cantidad se le despache libranza en formas (sic.)°%>» En la actualidad, la totalidad de la obra del pintor se conserva en el Mu- seo Municipal de Xativa eL’Almodio: de la familia real, dos cuadros pequefios y tres de gran tamafio, y de cardcter religioso, otro de pequefio tamafio con el re- ma del Espiritu Santo. Mariano Gonzalez Valdov', director y conservador del Museo Municipal de Xativa, al referirse a ellos dice: «Si escasa calidad arttstica ‘no justifica por st sola su mencién en un recorrido por el muse, pero circunstancias ajenas al arte han hecho de dl una de las obras mds famosas del Amodi.(..) Hace ‘medio siglo Sarthous decidié colgar boca abaja el de Felipe V en vengancaa simbé- ica por la destruccién y rina causadas a la ciudad y sus habitantesn Este hecho nos vuelve a recordar que la obra de un artista no sélo seré O%SARTHOUS CARRERES, Cats: Dato pare Hitoria de Jsiva Tomo I. La Ciudad de San Felipe cel ilo XVII, Ba, ava stint, 19345, (ig, 122). Lacursiva conesponde a Sathous. om ARXIU HISTORIC MUNICIPAL DE XATIVA: Lib. 10. GONZALEZ BALDOVT, Mian: Mucor de Xin La Colegiata, Son Flic y [Alma Vicente 19. (Pd, 140) valorada por su valor artistico sino tam- bign por su carga emocional y politica. Se trata de un retrato real en ‘campafia, en el que el Rey aparece de pie, en postura convencional, mos- trando con su mano derecha el desa- rrollo de una batalla. Aparece ante tuna tienda de campatia 0 puesto de estado mayor como artifice y direc- tor de la estrategia de sus tropas. Mariano Gonzilez, considera que este modesto pintor debid de ins- pirarse en algiin grabado de la época para realizar la composicién, y asi de- bid de ser puesto que como hemos sefialado anteriormente era una pric- tica habitual entre los artistas de la Reiato cence de Felipe Van Ris Laeng (1707) época -menores ¢ importantes- tomar los grabados como fuente dle inspira cién, En este caso més cuando al observar grabadlos de la época aprectamos una clara similicud, aso de Borin, duguede Vendée (1654-1712) Gabo ecient en a Biblioteca Nacional de Pars Sins Francie, dug de Buf (16H4-17ED. Gi Ido exitete ol Biblia Nacional de Pari a wen el que se puede apreciar la similitud del escenario de la batalla con el de Almansa, 66 En el cuadro el Rey vistein- dumentaria de corte, cosa que n0 cextraiia tampovo en los grabados de la época. En la figura del Rey, apare- cen desproporcionadas las piernas y brazos en relacién al tronco, perosin duda estos aspectos han de achacar- se ala falta de maestria del artista Nos detendremos en la esce~ nna bia, Si tenemos en cuenta la Epoca en que es tealizada la obra (1718-1719), y los acontecimientos Vividos por la ciudad, podemos co cluir que la batalla hace referencia clara a la lbrada en Almansa. Pese a tratarse de un cuadro muy restaura- do, en él se puede apreciar la ‘ailituddelescenaiode batalla con de compat de Felipe V.Jogph Amar (17193 elde Almansa, Al fondo aparecen un paso natural entre las montafias -el puerto de Almansa- lugar por donde penctra- ron las tropas de las dos coronas para la conquista de las tierras valencianas. ee Seer Retro en campata de Felipe V fp Amor (1719). Dele cet exema de baal © Fleandeo fiesta en 1981, precand una nterencn muyimportane prs que presenta peda decolory superficie en muchas om bamizsidado, suede y plve. Cale de Pin Rsteada del Meo ‘Municipal de Xing, Campa 198, ARXTU HISTORIC MUNICIPAL DE XATIVA: A232. La Guerra de Sucesién supuso para as areas del Estado na esquilmacién précticamente absoluta, 9 - CONSECUENCIA DE LA BATALLA DE ALMANSA PARA SUS HABITANTES En el cuadro de La Baralla de Abnansa hemos podido observar la dureza del combate, pero gcémo vivieron la batalla -al margen de declaraciones oficia- les- los habitantes de Almansa? Geoffiey Parker, en su ya clésico libso El ejévcita de Flandes y el Camino Expafiol (1567-1659), inauguré dentro de la historiografia actual una nueva forma de ver y analizar los conflictos bélicos: no sélo analiza quién gana las guerras, sino también cémo suften la victoria los vencedores y los vencidos. La Guerra de Sucesidn supuso para las arcas del Estado una esquilmacién pricticamente absoluta. Los gastos derivados de la guerra llevaron a graves aptietos econémicos a Felipe V que, incluso se vio con dificultades para em- prender obras de reforma en Palacio, compra de nuevos muebles y ornamen- tos,... La Guerra Ilevé a un incremento de la presién fiscal sobre las tierras castellanas, especialmente sobre aquellas mis prdximas alos frentes™ y toda via mds a las tierras conquistadas de la antigua Corona de Aragén. Los nobles, como el duque de Béjar, contribuyeron al coste de tropas y material de artille- fa, uniformes,... El pueblo contribuyé con la vida de los més jévenes que eran reclutados sin piedad para Hevarlos a la guerra, lo que tuvo graves consecuen 1 jeri de Pandesy el Camino Epatol. 1567-1659, (1976), rcientemente scediado por Alianza Eaicoral, Madi, 2000. \©)CREMADES GRINAN, Carmen Marla: e/mplicerane fale en Albacete durante le Guerra de Sue sib em Conflicts soils yerlucinecondiea en ls Edad Maderna (2) Actas dl Congreso de Historia de Casilla Mancha, Talavera. 1988, «En 1707 auunents el impuesto sobre el papal sellado, creado por Felipe IV. Pero los mis sorprendeates fuezon los calanitosoeexgidos ee aio 1709, Esto eeatan sobre la Jana, dos de plata por cada acaba de este género, y sobre dae abaco, A Ta we secure tambign ala _evisdn de fos oiciosenajenads(..) Paral densa de Almansa, préxima a Vllena,y la de Cartagena, s pidieron soldados ytodaslas armas de fuego yespaas que hubiesenyal-vezse relent un ear delos ‘aballos. Aquellas vecinos que nose peesetase serfan declarados aides y sees confiscatlan los bienes. 1a onganizacién fe nipida y para los huguesctados prone sliron doce gales y veingicuatro pates de ‘mules. Los suninistos para a alimentacion eran abundante, sein la dita daa indica: pam, vino, ‘chorizo, harina, cane, Pals mulas se ecogivon 24 fanas de ecb po dw. (Digs. 192 y 194). 6 Los lugares que estuvieron cerca de los grande escenarios bélicos no se libraron de las Leyes de la guerra, Almansa no fue una excepcién. cias demogréficas, Esto supuso ahondar atin més en la pobreza y en Ia miseria de unas tierras escasas en recursos. Peto no padecieron sélo consecuencias econdmicas 0 demogrificas. Los lugares que eseuvieron cerca de los grandes escenarios bélicos no se libraron de as leyes de la guerra. Suftian ditectamente las consecuencias del conflicto: al residit en los pueblos cercanos al gran escenario, corrian el riesgo de ser sa- queados ¢ incendiados -bien por unos o bien por ottos-; en el caso de vivir en casas aisladas de labor -caserfos, masias, molinos, cabafias de pastor... lo mas probable es que sirvicran a las razias particulares de los soldados. Las violacio- nes de campesinas, las ejecuciones de campesinos y pastores eran hechos habi- tales Almansa no fue una excepcién™. Su poblacién mas joven habfa sufrido ya los reclutamientos forzosos cuando se preparaba la batalla; os pueblos de alrededor habfan sido visitados por las tropas felipistas o autrascistas, y fueron obligados a colaborar con el mantenimiento y alojamiento de las mismas; el cabildo de Almansa habia sido ya objeto de varias peticiones de sumas de dine- 10 en cfectivo y en especie para acartear con los gastos de las tropas del duque de Berwick que circulaban por la zona desde algtin tiempo antes. Son numero- sas las manifestacio- nes del Cabildo y sus representantes a los oficiales del ejér- cio felipista de no poder satisfacer nue- vas prebendas, Todo se agudizé atin mds cuando se produjo Ja batalla A todos estos costes (alojamicnto, pan, vino, artoz, car~ nes, paja y verde para los caballos y La Ballade Almancas. Ventura Lviory Philippa Pallota (Detalle) LOPEZ MEGIAS, Francico y ORTIZ. LOPEZ, obra realizan una reopilacisn de docamentos del Cabildo de Almansa y pucblos de Albacete que suffc- ron directa oindirecamente los preparativosy consecuencias de la batalla. (Ver eapfeulos Val DX) (Todas las imigenes del cadeo de La Batalla de Almansa de Ventura Ltiosy Pilippo Palla yl del Reteato de Felipe Vde Joseph Amords, han sido realzadas de as obras originales por Juan Catlos Tormo Albert (Fordprfo). Fl resto han sido extraidas de divers fuentes bibliogréficas o de los documentos anchiviscosconrespondiences, Mata Jesus: De la My Noble. Op elt en ssa Los cerca de 9000 muertos tuvieron que ser enterradas por Jos habitantes de Almansa, Para los 12000 heridos se instalaron varios hospitales abastecides por la poblacién, La Guerra terminard con el triunfo del Borbén en tervitoria peninsular y el triunfo aliado en tierras europeas. La Batalla de Almansa dejé una uella profinda en la personalidad de Felipe V. bstias de carga,...), se les iban a affadir los derivados de las consecuencias por los muertos y heridos que supondria el combate. Los cerca de 9000 muertos tuvieron que ser entetrados por los habitan- tes de Almansa en el mismo escenario de la contienda, muchos de ellos, segu- ramente, apilados y quemados para evitar la propagacién de enfermedades. Para los 12000 heridos se instalaron varios hospitales oxganizados por distintas nacionalidades -franceses, holandeses, portugueses, ingleses-, pero todos ellos abastecidos por la poblacién de Almansa, La presencia de tal ntimero de perso- nas heridas y maltrechas supuso una carga adicional por lo que respecta al mantenimiento de la escasa higiene de la época y los riesgos de epidemias que Ja situacién conlleva, Pese a las alegrias de la victoria en Almansa y el avance de las tropas felipistas por tierras valencianas, la derrota de las tropas de Felipe V en Alme- nara y Zaragoza en 1710 posibilité nuevamente la entrada del Archiduque en ‘Madrid el 28 de septiembre de ese afio, y volvié a poner en entredicho el desenlace final de la contienda. La victoria felipista en Brihuega y Villaviciosa en diciembre y los cambios que se producirin en el panorama internacional pot la muerte del Delfin de Francia, padre de Felipe V y la del Emperador José, hermano del archiduque, hizo que las potencias empezasen a entablar negoc ciones de paz que marcarén la resolucién interna de la contienda a favor de Felipe V y posibilitard la coma de Barcelona en septiembre de 1714. La Guerra terminard con el triunfo del Borbén en tertitorio peninsular y el triunfo aliado en tierras europeas Felipe V prosiguié durante muchos afios basando stt imagen en los as- pectos mds belicistas de su polftica. La Baralle de Almansa fac la que dejé una huclla més profunda en su personalidad y quiso que sus fututos herederos conocieran de cerca el mismo escenario de la batalla, Ast, cuando cl infante Carlos -el futuro Carlos ITT se dirigié en 1731 a tierras italianas para hacerse cargo del reino de Napoles, Felipe V tuvo buen cuidado de que s pasara por la ciudad de Almansa'®, donde visitd y conocié directamente el escenario de su Batalla tinerario