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EL ASNO DOCTOR

Los animales del bosque estaban


en un congreso, el primero en
hablar fue el león y dijo lo
siguiente: Desde hace mucho
tiempo, queridos compañeros del
bosque, que el hombre nos
menosprecia, la causa de esto, a
mi parecer, es la falta de
comunicación entre ellos y
nosotros, ellos no nos entienden y
nosotros no los entendemos a
ellos. Sin duda que nuestro
lenguaje les debe confundir.
Cuando el león estaba todavía
hablando, aparece el asno y lleno
de engreimiento tomo la palabra
sin siquiera pedir permiso, y dijo lo
siguiente: Si el hombre no nos entiende, es porque nosotros los animales no formamos
palabras, en cambio ellos si las forman, las palabras que salen de la boca de los
hombres tienen consonantes y vocales, las nuestras solo tienen consonantes, pero
mis palabras tienen vocales, así que juntad las mías con las vuestras, y ya podemos
comunicarnos con los hombres.
Los animales del bosque le pidieron al asno que no demore mucho en enseñarles, el
asno que esperaba esta reacción de los otros animales, levanto el hocico, levanto sus
orejas, y formando un ronco murmullo en su gran boca, y comenzó a rebuznar cinco
veces.
El asno en cada uno quería pronunciar las cinco vocales A, E, I, O, U. Pero tal fueron
los rebuznos, que cuando termino de supuestamente pronunciar las cinco vocales, los
otros animales se abalanzaron contra el para lincharlo, al final todos los animales se
rieron del burro.

Moraleja: El ignorante que presume de ser sabio, al final solo consigue burlas y
desprecio de los demás.

LA ENCINA Y LA CAÑA
La encina esta discutiendo con una cañasobre la
resistencia de cada una, la encina se burlaba de la
caña, y le decía con un tono de menosprecio. Eres una
planta muy débil, no tienes la firmeza que yo tengo, ya
que te doblas a la más mínima brisa de viento.
En cambio yo, decía la encina a la caña, levanto la
cabeza y no me inclino a nadie, mas bien, alzo la
cabeza hasta las nubes.
Cuando termino de decir esto la encina, se acercó un
huracán muy grande, el cual solo pudo doblar a la caña, pero que en cambio, derribo a
la soberbia encina.

Moraleja: Que muy frecuente sucede que los soberbios son destruidos, mientras que
los humildes con su constante resistencia, escapan varias veces del peligro.
EL PARTO DE LOS MONTES
Hace mucho tiempo, en tiempos muy lejanos los montes daban señales de parir , y
los hombres de aquellos tiempos, esperaban ese parto con mucho miedo, y asombro
por saber que clase de monstruo iban a abortar; y al fin resulto que el temible fruto de
los montes era un inofensivo ratón , lo cual causo carcajadas en los hombres .

Moraleja: Esta fábula demuestra, que las personas que más se jactan son los que
menos hacen.
También nos dice que no se deben temer aquellos temores sin sentido, pues la mayor
parte de las veces , lo más grave que hay en el peligro es el miedo que se le tiene.

EL LEÓN Y EL RATÓN
Un león estaba durmiendo en la falda de una montaña, cerca de él, unos ratones de
campo estaban jugando, uno de los ratones, para demostrar su valentía salto por
encima del león, pero el león teniendo buenos reflejos llego a cogerle.
El ratón viendo que su vida corría peligro, le suplico al león que por favor que tuviese
piedad y no le hiciera daño, ya que lo que había hecho, no lo hizo por maldad, sino
más bien por ignorancia.
El león viendo que el ratoncillo hablaba con la verdad, y que además era un animal
pequeño y no era digno de ser devorado por ser como el, lo dejo marchar. Al poco
tiempo después de este suceso, el león caminaba por el bosque, cuando cayó en una
trampa, y viéndose atrapado en la red, comenzó a rugir con fuerza.
El ratón al que el león perdono la vida, estaba cerca del lugar y vio como el león
estaba atrapado en la red, recordando que el leo le perdonó la vida, anteriormente,
corrió en su ayuda, mordiendo la red para liberar al león.

Moraleja: En esta fábula de animales de Esopo, la moraleja nos dice que no hay que
menospreciar al más débil, ya que por más pequeño e insignificante que sea,
podemos necesitar su ayuda algún día.
EL ASNO Y EL LOBO
Una vez, un Asno, paseaba tranquilamente por el campo, hasta que notó que se le
acercaba un feroz Lobo, y viendo la desventaja de no poder escapar de este, simuló
estar cojo.

El Lobo, se acercó al Asno y le preguntó:


"Buen día amigo Asno, ¿por qué cojea? ¿que le paso?".

El Asno le respondió:
"Vera usted señor Lobo, salté un cerco, y se me clavó una espina en mi pezuña. Este
dolor es muy cruel, y prefiero morir a que seguir soportando este intenso dolor. Señor
Lobo, podría ser tan amable de quitarme esta espina, y a cambio de eso, devóreme
cuando usted guste."

El Lobo, convencido por el "manso" Asno, se puso en posición para quitarle la espina
de la pezuña. Al levantar la pata del Asno y examinarla, inmediatamente el Asno le dio
una gran y fuerte patada, que se quedó sin un solo diente.

El Lobo malherido, dijo llorando su desventura:

"Bien merecido me lo tengo, porque siendo mi oficio carnicero, ¿cómo se me ocurrió


hacer de curandero?"

Moraleja: No tiene juicio quien deja su oficio, por lo ajeno.

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