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Juegos y ejercicios para terapia de

parejas

La terapia de parejas puede ayudar a que dos personas fortalezcan su relación y


atraviesen situaciones difíciles. Además, discutir a través de terapia, juegos y
ejercicios puede ser útil para promover la comunicación significativa sin la necesidad
de tener que discutir. Las parejas pueden practicar juegos y ejercicios durante las
sesiones de terapia o en casa, entre cada sesión.

Positividad
Cuando una relación está en problemas, es común que la pareja se olvide de los rasgos
y las cualidades positivas que la unió en un principio. Los miembros de la pareja
deberían ser alentados a hacer una lista enumerando todo lo que aprecien del otro, y
luego intercambiarlas. Debido a que posiblemente haya pasado algún tiempo desde la
última vez que se transmitieron pensamientos de aprecio, esto puede ayudarlos a
enfocarse en la positividad.
Intercambio de roles
Es común que los miembros de la pareja sientan que el otro no lo escucha. Los juegos
de intercambio de roles, en los cuales un miembro cumple el rol del otro, puede darles
una perspectiva acerca de cómo un aspecto de la situación de uno de los miembros es
percibido por el otro miembro. Elige una asunto de discusión específico y que cada
miembro intente hablar desde el punto de vista del otro.

Discusión temporizada
En el clímax de una discusión, los miembros de la pareja se interrumpen entre sí,
suben el tono de voz o empiezan a gritarse. Para evitar esto, usa un temporizador de
cocina o un reloj despertador para darle a cada miembro de la pareja cantidades de
tiempo equivalentes para hablar. Durante un período de tres minutos, digamos, uno de
los miembros puede hablar y el otro, no. Luego de los tres minutos, el otro miembro
puede hablar. Continúa con esta metodología hasta que se termine el tema de
discusión.

Compartir
A veces, una relación está en problemas debido a que los miembros no se han tomado
el tiempo necesario para conocerse bien. Así que en las sesiones de terapia cada
miembro debería compartir alguna curiosidad que el otro no conozca. Cada uno
debería empezar diciendo: "Apuesto a que no sabías..." Entonces la conversación se
puede desarrollar en torno a esta curiosidad. El ejercicio puede dar una idea del pasado
de la pareja.
Sonido del silencio
Entre las sesiones de terapia, las parejas deberían encontrar un momento para
disfrutar, en silencio, de la compañía del otro. Ya sea escuchar música o sentarse bajo
el sol, la pareja debería pasar tiempo juntos sin hablar, disfrutando del silencio y de la
ausencia de discusiones.

Ejercicio para parejas


Ejercicio para mejorar la relación de pareja intercambiando
conductas positivas

Ejercicio para parejas:


intercambio de conductas positivas
Dr. José Antonio García Higuera
Miembro del equipo de Psicoterapeutas.com
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Centro de Psicología Clínica y Psicoterapia
C/ Hermosilla, 114. 1ºC Teléfono: 914119140 Madrid 28009
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Objetivo del ejercicio

Es la mejora de la relación de pareja por medio del intercambio de conductas positivas, sin que llegue a
ser un intercambio comercial del tipo "tu me das y por tanto yo te doy". Evita llegar a afirmar cosas tan
dañinas en una relación como: "Yo doy mucho más que tú".

Reglas del ejercicio


1. Haz una lista de las cosas que tu crees que mejorarían la relación. No tienes que
comprometerte a hacerlas solamente tienes que listarlas. Haz la lista en solitario no las
comentes ni se la enseñes a la pareja. Han de ser operativas, es decir, tienen que notarse y un
observador imparcial tiene que poder decir si la has hecho o no.
2. Luego las comentarás con el terapeuta en la sesión solamente para puntualizarlas y completar
la lista.

3. La lista elaborada se la das a tu pareja, pero sin comentarios.

4. Luego, eliges algo de la lista y lo haces, sin avisar y sin compromiso. Tomas nota de lo que
haces, del resultado obtenido y de la dificultad que has encontrado.

5. Después se comenta con la pareja y se perfecciona lo que merece la pena. Hay que tener en
cuenta que se ha hecho porque se ha querido y no porque se ha exigido, ni el terapeuta ni la
pareja. En esta sesión se pueden hacer sugerencias a la pareja sobre cosas que le gustaría
hacer, pero no son peticiones ni prescripciones.

6. Puede haber conductas que solamente se hagan una vez. Hay que puntualizarlo; por ejemplo,
iniciar de nuevo una luna de miel.

Comunicación: la escucha activa


Da las normas a seguir para mejorar la comunicación entre dos
personas aumentando la capacidad de escuchar al otro con la
escucha activa

Guía para la escucha activa


Dr. José Antonio García Higuera
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Comunicación: la escucha activa

La escucha activa consiste en una forma de comunicación que demuestra al hablante que el oyente le
ha entendido. Existen varios niveles de escucha que se pueden emplear dependiendo de que del nivel
de entendimiento que se alcanza en cada caso caso:

1. Parafrasear, es decir, resumir lo que ha dicho. Si alguna parte nos ha llamado la atención,
podemos resaltar las palabras que más nos han impactado. Es una forma de dirigir la
conversación, porque el hablante va a ampliar la información sobre lo que hemos subrayado.
2. Reflejar el estado emocional. Además de que se le ha entendido, se le muestra que se sabe
como se siente. Ayuda; pero no basta con decir: “sé como te sientes” o “te entiendo”.

3. Validar: mostrar que se acepta lo que dice aunque no se esté de acuerdo. Es aceptable lo que
se dice, se entiende; aunque no se esté totalmente de acuerdo.

4. Estar completamente de acuerdo. Hay gente que la única forma que tiene de aceptar la
empatía del otro es a través del acuerdo completo de la otra persona.

5. En cualquier caso se puede cualificar lo que se dice como una opinión propia y no como una
afirmación indiscutible. Se hace introduciendo un tono en la expresión que relativice lo que se
dice o utilizando frases como: desde mi punto de vista, en mi opinión, etc.

Hay que tener en cuenta que no se puede aceptar aquello con lo que no se está de acuerdo; pero se
puede validar lo que se oye y mostrar la discrepancia como una opinión propia. Hay veces en las que la
opinión de uno no puede ser de ninguna forma aceptada, aunque sí oída.

Los ejercicios para comunicarse activamente dan resultado si los que hablan tienen algún punto en
común en el que estén de acuerdo. Si no es así, hacer ejercicios de comunicación puede llevar a un
distanciamiento entre los que lo hagan en lugar de acercarlos.

Para una mejor comunicación es necesario también:

 Tener habilidades expresivas


 Encontrar formas no defensivas de expresarse

Qué no hacer en la escucha activa

A continuación enunciamos algunos fallos en los que puedes caer cuando pretendes realizar una
escucha activa.
1. No rechazar las emociones que el otro manifiesta. Las emociones son reacciones automáticas
que frecuentemente se dan en determinadas circunstancias; pero que no son obligatorias y no
las controlamos. Por eso, decir a una persona que no debería sentir lo que siente implica un
reproche sobre una conducta sobre la que la persona no tiene control. Hay que tener en cuenta
que no está en su mano modificar ese sentimiento.
2. No juzgar. Recuerda el dicho bíblico: no juzgues y no serás juzgado.

3. No solucionar el problema. Quien te lo está planteando quiere compartirlo contigo, pero él (ella)
es la responsable de solucionarlo. Tú solamente puedes escuchar y dar tu opinión.

4. No interrumpir. Espera a que la otra persona te dé paso, aunque no estés de acuerdo con lo
que dice.

5. No cuentes tu propia historia. Recuerda que nadie escarmienta en cabeza ajena. Además, si te
está contando algo es para que entiendas su problema y, si cuentas tu historia estaréis
centrándoos en la tuya.

6. No des un consejo que no te hayan pedido.

7. No descalifiques cuando des tus opiniones.

2/1/2009

Solución de problemas en la pareja


La colaboración de la pareja en la toma de decisiones que
permite resolver los problemas que se presentan en la vida
cotidiana y en la relación, es muy difícil. En esta página se dan
una serie de reglas para poder solucionar los problemas y
conflictos que surgen en la pareja para mejorar la relación

Resolución de problemas en la pareja


Dr. José Antonio García Higuera
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Algunos consejos para ayudar a resolver los problemas de pareja

Los problemas de pareja se presenta generalmente en la forma de que un los miembros hace una
conducta que no le gusta a la otra. Otras veces la queja es mutua.

En esta página se presenta un método que consiste en una interacción estructurada entre dos personas
diseñada para resolver una disputa concreta entre ellos.

No todos los problemas son solucionables. Por ejemplo, aquellos que están fuera del control del
responsable. Otros consisten en una elección entre dos valores de las personas que pueden no ser
negociables, por ejemplo, tener o no tener un hijo.
Los problemas más idóneos para las técnicas que aquí se explican son problemas que están sujetos a
negociación, a buscar soluciones creativas y a valorar la relación coste beneficio.

Preliminares en el método de resolución de problemas


 Hay que dedicar un tiempo y un espacio concreto y establecido a la resolución de problemas.
 La actitud que hay que tener es de mejorar la relación y que es un problema mutuo que afecta a
las dos partes y en el que las dos partes tienen algo que decir. Si se va con la idea de que el
otro tiene que hacer un cambio y uno solamente presionar para que se haga, el fracaso es muy
probable.

 La colaboración es la esencia de la resolución de problemas.

 La disposición a cambiar para hacer al otro más feliz es fundamental para tener éxito.

La definición del problema

En la definición del problema se trata de identificar el objetivo de cada miembro de la pareja. Se


excluyen objetivos que enfrentan tales como ganar, vengarse, o hacer daño.

Hay que separar de forma nítida dos fases: la fase de definición y la de solución y realizarlas
sucesivamente sin mezclarlas. Cuando se define no se intenta dar solución ni viceversa. Hay que tener
muy en cuenta que no se trata de volver al pasado o de quejarse sino de definir el problema.

Definir el problema de forma adecuada incluye los siguientes elementos:

1. Una frase positiva indicando que hay facetas o momentos en los que la relación funciona y el
problema no tiene importancia.
2. Una descripción de la conducta indeseable. Hay que ser específico y llegar a conductas
concretas evitando en todo momento la descalificación de la persona, sino centrarse en la
evaluación de la conducta. Se trata también de evitar palabras como “siempre” o “todo” que son
falsas y descalifican a quien las usa.

3. Una especificación de las situaciones en las que ocurre la conducta problema que se ha
definido.

4. Las consecuencias que esa conducta tiene para el componente que la sufre, incluyendo los
sentimientos que el provocan. Es importante que los sentimientos se refieran exclusivamente a
la conducta y sus consecuencias y no lleve a descalificaciones o menosprecios del otro.

5. Es necesario ser breve. Por ejemplo, hay que evitar poner demasiados ejemplos, preguntarse
por las causas y emplear los “¿por qués?” que siempre implican un reproche y no llevan a
resolver el problema.

6. Ambos miembros de la pareja tienen que estar de acuerdo en que se ha definido el problema y
para ello AMBOS han de reconocer la parte de su responsabilidad en la generación o
mantenimiento del problema. Si no se llega al acuerdo básico de quien ha de cambiar para que
se dé la solución, se puede hacer una definición bilateral del conflicto. En la que se incluyen las
conductas de ambos miembros, dentro de la regla de tratar un solo problema a la vez.

Reglas generales en la fase de definición del problema


1. No discutir más de un problema a la vez.
2. Practicar ambos la escucha activa resumiendo lo que el otro dice antes de intervenir.

3. No hacer inferencias, hablar solamente de lo que se observa. Esto incluye no hacer juicios de
intenciones suponiendo que el otro intenta conseguir algo que no es observable.
4. Evitar el conflicto siendo neutral y evitando la negatividad o la lucha por el poder.

Fase de solución

Una vez que se está de acuerdo en la definición del problema, se pasa a la fase de solución. En esta
fase hay que:

1. Centrarse en la solución y no volver al planteamiento una y otra vez. La mejor forma de


mantenerse en la solución es emplear las reglas del brainstorming o tormenta de ideas.
2. Las soluciones han de centrarse en definir cambios en las conductas de ambos y no solamente
en la del que causa el problema. Hay una máxima que dice: “si quieres que alguien cambie,
empieza cambiando tú”. El cambio de uno ha de conllevar consecuencias positivas para él, lo
que implica un cambio en el otro. Un entrenamiento en asertividad puede ser una buena forma
de consensuar la solución.

3. Sobre la lista de soluciones alternativas que se ha generado se realiza un análisis de los pros y
los contras de cada una de ellas. De esa evaluación ha de derivarse un consenso en la solución
del problema. Es conveniente que el acuerdo se haga por escrito, porque obliga a una
concreción mayor.

4. A veces, si el cambio que se plantea es complicado, es conveniente planificarlo.

5. Es preciso hacer un seguimiento de lo pactado para evaluar si se ha logrado la solución


adecuada o es preciso hacer algún ajuste.

Ideas irracionales y mitos sobre la


relación de pareja
En esta página se describen creencias erróneas comunes que
pueden dificultar el buen funcionamiento de la pareja

Ideas irracionales y mitos sobre la relación de pareja


Carmen Penelas López
Psicóloga Especialista en Psicología Clínica
Miembro del equipo de Psicoterapeutas.com
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Centro de Psicología Clínica y Psicoterapia
C/ Hermosilla, 114. 1ºC Teléfono: 914119140 Madrid 28009
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En esta página se muestran creencias que se dan de forma muy generalizada sobre la relación de
pareja y que en realidad suponen errores de concepción que pueden ser obstáculos para su felicidad.

Está basado en el libro del profesor Arnold Lazarus: Mitos maritales, editorial,

Hablamos de matrimonio para facilitar la comprensión pero es igualmente aplicable a parejas que viven
juntas con un proyecto vital común
Mitos que se explican a continuación con detalle

Puedes pinchar en el que te llame la atención para ver por qué el mito no es más que un mito.

1. "Marido y mujer deben ser los mejores amigos"


2. “El amor romántico crea un buen matrimonio”

3. “Una relación extramatrimonial se da solamente en matrimonios que tienen problemas”

4. “Si te sientes culpable, confiesa”

5. “Marido y mujer deberían hacer todo juntos”

6. “Hay que luchar a toda costa por el matrimonio”

7. “Una buena pareja se fía absolutamente”

8. “Debes hacer feliz a tu pareja”

9. “Las buena parejas permiten toda la descarga emocional”

10. “Los buenos maridos arreglan enchufes, las buenas esposas ponen la lavadora”

11. “Tener un hijo mejora un mal matrimonio”

12. “El matrimonio debería ser una sociedad 50/50”

13. “El matrimonio puede realizar todos nuestros sueños”

14. “Los que aman de verdad adivinan lo que el otro piensa y siente”

15. “Un matrimonio infeliz es mejor que un hogar roto”

16. “Las aspiraciones laborales del marido están por encima de las de la mujer”

17. “Si tu pareja te quiere dejar, agarrate y lucha”

18. “Un amor muerto se puede revivir a veces”

19. “La competencia estimula el matrimonio”

20. “Debes transformar a tu pareja en alguien mejor”

21. “Los opuestos se atraen y se complementan”

22. “Las parejas no deben revelar sus problemas a extraños”

23. “No tenga sexo estando enfadado”

24. “Confórmese con lo que tenga”

25. Valoración de ideas irracionales acerca de la relación de pareja


MITO 1: Marido y mujer deben ser los mejores amigos

El matrimonio es compartir íntimamente, la amistad es compartir la intimidad.

La amistad pone el énfasis en las necesidades e intereses de dos personas independientes, mientras
que el matrimonio lo pone en la familia (en general).
La amistad supone un clima en el cual todos los sentimientos y emociones se pueden expresar con total
libertad, no afecta a la vida del otro lo que uno opine o sienta sobre temas importantes. En el matrimonio
la proximidad física constante y las responsabilidades compartidas dictan la necesidad de algún grado
de reserva emocional.

Si la amistad es una relación en la cual lo que se puede comunicar va de “A a Z”, en el matrimonio sería
más conveniente que fuera de “A a W”.

Por ejemplo, comentar fantasías sexuales con amigos íntimos de ambos puede perjudicar la relación.
Comentarlas con otros amigos no tendría impacto en la relación en la relación de amistad. El mismo
comentario con un amigo no tendría repercusión en la relación. .

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MITO 2. “El amor romántico crea un buen matrimonio”

El matrimonio no es un tiempo romántico, es una relación práctica y seria. Quererse puede aprenderse y
ponerse en práctica durante el matrimonio. Aunque la educación romántica de la sociedad occidental
suponga que es una química que “aparece” y no se puede hacer nada para que prospere y se mantenga
en el tiempo.

Las diferencias económicas, de status social, de educación son importantes a la larga, aunque en un
primer momento de enamoramiento se crea que pueden ser eliminadas o al menos superadas. Cuando
la pasión decrece pueden convertirse en fuente de conflictos y desamor.

Una relación feliz se basa en conductas como: bondad, amabilidad, consideración, comunicación,
ajuste de los hábitos de cada uno, participación conjunta en varias actividades, consenso en valores,
reciprocidad, respeto muto.

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MITO 3. “Una relación extramatrimonial se da solamente en


matrimonios que tienen problemas”

Que uno de los miembros tenga una aventura no es algo que sólo ocurre cuando hay problemas en la
pareja. Hay muchas razones y sólo algunas son reflejo de conflicto o fallos en la pareja. Puede que
haya falta de afectividad o deficiencias en las relaciones sexuales que hagan más probable la
infidelidad; pero hay otras como la curiosidad, o simplemente que se dé la oportunidad y no se dice que
no, que no tienen que ver con fallos en la pareja.

Otras veces son causas individuales las que llevan a uno de los miembros de la pareja a engañar al
otro. Por ejemplo querer demostrarse a uno mismo que se sigue siendo atractivo y deseable.

El sexo fuera de la pareja afecta siempre a la relación y es la primera causa de divorcio; pero no
siempre significa el fin de la misma, sin ayuda terapéutica continúan unidas el 35% de las parejas.

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MITO 4. “Si te sientes culpable, confiesa”

La “sinceridad total” en una pareja puede ser mortal a veces. Por ejemplo, aunque hay una gran
variedad en la forma en como se relacionan las parejas, no suele aceptarse con serenidad el hecho de
que la pareja informe de una infidelidad. Confesar puede ayudar al infiel a encontrarse mejor y a poder
perdonarse a sí mismo, y suele sorprenderse mucho de que su pareja no valore su “sinceridad y
honestidad” y le eche en cara el engaño, reaccionando con mucha emotividad.

Tampoco es tan raro que ocurra lo que recoge el tópico de que “el interesado/a” es el último en
enterarse. Si la persona confía realmente en su pareja y piensa que él/ella no le engañaría es frecuente
que no se dé cuenta de lo que ocurre, aunque todos los que les rodean estén enterados.

Decir todo lo que le pasa a uno por la cabeza tampoco tiene mucho sentido. Por ejemplo, si se ve a una
mujer muy atractiva y el marido le dice a la esposa que piensa que le apetecería acostarse con ella,
posiblemente reciba un buen rapapolvo, por un pensamiento que en ningún momento ha creído que
tuviera trascendencia.

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MITO 5. “Marido y mujer deberían hacer todo juntos”

Este mito surge de la falacia romántica que supone que la pareja ideal consiste en una fusión total, dos
convertidos en uno solo, todo lo hacen juntos y van juntos a todas partes.

El dibujo representa una relación de pareja con pocas áreas


compartidas, hay poco espacio común.

Puede representar una pareja ideal, hay mucha zona de actividades


compartidas, pero también hay una parte individual de cada miembro
de la pareja.

El ideal romántico, dos fusionados en uno, si fuera posible podría


suponer una sobrecarga intolerable para la relación.

Se trata de decidir individualmente pensando conjuntamente, no se es que haya que pedir permiso para
una actividad individual, pero hay que tener en cuenta los compromisos previos de la pareja y darle
prioridad, ya que hay una responsabilidad con esa persona con la que se convive y a la que afectan las
decisiones que uno tome.
Insistir en hacer todo juntos supone una presión perjudicial sobre ambos componentes de la pareja y
sobre la relación. No tener actividades compartidas es negativo para la cohesión.

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MITO 6. “Hay que luchar a toda costa por el matrimonio”

El matrimonio requiere adaptarse y ceder, también es necesaria la dedicación, ser buen negociador y
compartir los intereses del otro.

Pero “esforzarse” constantemente y a toda costa para que la relación funcione lleva al agotamiento y
a distanciarse del objeto de nuestro duro trabajo.

Debe resultar gratificante el hacer cosas por la otra persona, si no apetece nunca compartir su tiempo y
sus intereses, y si nada de lo que el otro haga por uno se aprecia o resulta placentero. por mucho
esfuerzo que se ponga al final se pasará factura por el trabajo realizado, y será la relación la que salga
perjudicada.

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MITO 7. “Una buena pareja se fía absolutamente”

Estar absolutamente seguro de la devoción de la pareja puede llevar a una sutil falta de respeto, si se
piensa que no es necesario hacer nada para seguir conquistando al otro. Si se considerase que el
cónyuge puede atraer a otras personas seguramente se aumentarán las muestras de interés y afecto
para que eso no suceda. Una ligera “inseguridad” ayuda a mantenerse más cuidadoso del aspecto
físico, más atento y respetuoso con el otro.

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MITO 8. “Debes hacer feliz a tu pareja”

No es responsabilidad del cónyuge hacer feliz a su pareja, porque ni siquiera uno mismo es responsable
de su propia felicidad. Por ejemplo, dejar que el disfrute sexual sea solamente responsabilidad del
hombre es un error que carga a uno con una tarea que depende de los dos.

Por otro lado, si uno tiene la idea de que el otro debe hacerle feliz su actitud será sentarse y esperar.

La felicidad es un producto que surge de la actividad que uno hace, aunque no siempre la misma
actividad produce el mismo efecto, porque depende de muchos factores. La persona que quiere sentirse
feliz se hace responsable de sus propios sentimientos y de la búsqueda de actividades placenteras.

Hacerse cargo de la propia felicidad incrementa las posibilidades de lograr que la vida y el matrimonio
sean satisfactorios.

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MITO 9. “Las buena parejas permiten toda la descarga emocional”

Suponer que el hogar es lugar idóneo para liberar las emociones contenidas es un grave error. Según
algunas personas sólo están siendo “ellos mismos” o “desahogándose”, cuando en realidad están
maltratando de palabra (y a veces de obra) a su pareja y/o su familia.
Hay graves consecuencias por este comportamiento (aparte de las legales), tales como revanchas por
parte del otro cónyuge e incluso el divorcio.

Unido a este está el mito de “un buen matrimonio se basa en el amor incondicional”, da igual cómo uno
se comporte el otro debe amarle por “sí mismo”. Pero las relaciones de pareja, como cualquier otra,
requieren educación y respeto.

También el mito de “amar es no tener que decir nunca lo siento” es un subproducto de estos otros, pero
es falso, si se cometen errores hay que pedir perdón, es la única forma de que le perdonen y humano es
errar.

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MITO 10. “Los buenos maridos arreglan enchufes, las buenas esposas
ponen la lavadora”

Aunque, en cuanto a tareas domésticas se refiere, han caído muchos estereotipos sobre lo que es
“masculino” y “femenino”; aún hay algunos hombres que suponen que poner la lavadora excede de sus
competencias, y algunas mujeres para las que programar el vídeo es algo impensable.

Como siempre el problema no es saber hacer o no, sino estar o no de acuerdo con lo que se hace. Por
eso, es conveniente hablar de qué sabe hacer cada uno y lo que está dispuesto a aprender y si es
necesario qué se puede encargar a personas de fuera para no enredarse en discusiones absurdas
sobre lo que uno tiene o no tiene que hacer según su sexo.

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MITO 11. “Tener un hijo mejora un mal matrimonio”

Aunque los hijos suelen suponer una fuente de gran satisfacción para un matrimonio bien avenido; las
responsabilidades de educar y criar un hijo aumentan la presión sobre la pareja. Si la pareja tiene
problemas, la falta de sueño y de tiempo para el trabajo o el ocio sólo empeorarán una relación ya
debilitada.

Suponer que la pareja puede sentirse más unida por tener un hijo es un gran error.

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MITO 12. “El matrimonio debería ser una sociedad 50/50”

El mismo sueldo por el mismo trabajo, las mismas oportunidades para todos, son ideas democráticas
muy razonables; pero intentar llevar a la pareja (o familia) a un reparto totalmente equitativo de tareas y
responsabilidades es un error.

En la vida real los componentes de la pareja pueden aportar diferentes capacidades o conocimientos sin
que ello suponga un perjuicio para el otro. El hecho de intercambiar tareas, “si tú cocinas, yo paso la
aspiradora”, no debe convertirse en una lucha por la absoluta equidad. Si uno realmente ama a otra
persona disfruta haciendo algo por ella, sin necesidad de estar constantemente recordando lo mucho
que se “sacrifica” y lo poco que es correspondida. El matrimonio ideal sería una sociedad comunista en
la que cada uno da según sus capacidades y recibe según sus necesidades.

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MITO 13. “El matrimonio puede realizar todos nuestros sueños”

Este mito está relacionado con el mito del amor romántico, pero además le añade la “necesidad” del
otro, si no se vive en pareja no valen de nada el resto de los éxitos profesionales y personales, u otras
relaciones importantes.

Un buen matrimonio es muy deseable y ayuda a tener una vida plena, pero no es imprescindible. La
idea de que el matrimonio lo es “todo” genera mucho sufrimiento innecesario.

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MITO 14. “Los que aman de verdad adivinan lo que el otro piensa y
siente”

Nuevamente este mito se relaciona con el del “amor romántico”. Da por hecho que la compatibilidad
supone “compartir una sola mente”, “estar en la misma onda”.

Hay algo de verdad en que las personas que comparten algún tipo de intimidad (pareja, amigos,
colegas) a veces se entienden sin palabras y perciben los pensamientos y sentimientos del otro, la
palabra clave es “a veces”.

Esto sirve también para el matrimonio, es necesario comunicar con sensibilidad lo que quiero, lo que me
gusta y lo que creo que el otro piensa para poder tener una buena relación. No leer la mente ni esperar
que el otro nos la lea nos da una gran claridad y respeto en la relación.

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MITO 15. “Un matrimonio infeliz es mejor que un hogar roto”

Un matrimonio infeliz es una dura prueba que a veces se mantiene por razones que nada tienen que ver
con el amor y el cuidado que se encuentran en una buena pareja. Hay muchos motivos de tipo
económico, social, religioso, o por miedo a la soledad, por los hijos, etc. por los que puede merecer la
pena mantener un pareja relativamente infeliz. Para ello, rebajar expectativas y exigencias exageradas
sobre la pareja puede ayudar a reparar una relación deteriorada, pero hay que considerar que, a veces,
es mejor una buena separación que una mala vida en común.

Considerar la felicidad personal por encima de otros aspectos y separarse solamente porque “no se
siente lo mismo” puede ser un error; pero seguir en una relación de sufrimiento o pelea constante, es
también un error.

Lo que hace más desgraciados a los hijos no es el hecho de que sus padres estén juntos o no, sino las
peleas y discusiones que tienen. Cuando se piensa en el divorcio, hay que tener en cuenta que, a
veces, las peleas se prolongan más allá de la separación y se pueden hacer más duras, con lo que el
perjuicio a los hijos continúa y se puede incrementar.

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MITO 16. “Las aspiraciones laborales del marido están por encima de
las de la mujer”

Es asunto de cada pareja valorar qué prioridad se le asignan a las exigencias del trabajo de cada uno de
ellos, no se trata de imponer sino de negociar teniendo en cuenta las necesidades individuales y las de
la familia.

Si una pareja funciona bien y ambos están de acuerdo en posiciones desiguales, tampoco hay que
cambiar en aras de una igualdad mal entendida.

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MITO 17. "Si tu pareja te quiere dejar, agárrate y lucha"

Si uno de los miembros de la pareja quiere dejarlo pero se queda por temor, lástima, dinero o culpa
¿qué clase de relación queda?

La resistencia a dejar que la pareja se vaya puede impedir que lo haga pero es una victoria envenenada.
Aunque es valiente luchar por la pareja esto sólo compensa cuando hay dos para hacerlo. No es
conveniente permanecer en un lugar donde uno solamente es tolerado o soportado.

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MITO 18. “Un amor muerto se puede revivir a veces”

Si queda algo de afecto o comprensión, o al menos un rastro de compañerismo es lógico que se intente
evitar el divorcio. Sin embargo, si hay desprecio y todo lo que hace el otro causa enfado, permanecer en
la relación sólo acarreará dolor

Muchas relaciones desapacibles se mantienen porque sus miembros se apegan por razones que no
tienen nada que ver con el amor y la buena comunicación. Por ejemplo, miedo a la opinión de familiares
y amigos, presiones económicas, miedo a la soledad, etc. Es preciso analizar si estas razones son
suficientes para mantener una relación en la que no hay amor.

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MITO 19. “La competencia estimula el matrimonio”

La competencia disminuye la reciprocidad, los esfuerzos conjuntos y las metas comunes que son la
base de un matrimonio. En las relaciones competitivas se lucha por el liderazgo y entonces desaparece
el compañerismo.

Si hay competencia, cada uno trata de demostrar al otro que es mejor en el trabajo, con los amigos, e
incluso que le supera en el cariño de los hijos. La pelea es continua y cada uno insiste en sus derechos,
con lo cual no hay coalición ni se buscan soluciones cooperativas cuando surgen desacuerdos, cada
uno intenta ganar en todas las situaciones.

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MITO 20. “Debes transformar a tu pareja en alguien mejor”

Si a uno no le gusta la persona con la que va a casarse, es poco probable que le guste después de
hacerlo. Y, aún peor, si se consigue que el otro cambie a la fuerza, surgirá el rencor asociado a la
presión para un cambio que no se desea. Una cosa son los reajustes y adaptaciones necesarias en toda
vida de pareja y otra las exigencias de cambio.

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MITO 21. “Los opuestos se atraen y se complementan”

Los polos opuestos se atraen porque las diferencias les parecen divertidas e interesantes, sobre todo
durante la primera etapa del romance, a largo plazo lo que antes agradaba puede resultar incompatible
con las preferencias propias. Por ejemplo, una persona muy formal puede verse atraída por otra menos
convencional, pero después de los años esa diferencia puede dar lugar a graves discusiones.

Algunas diferencias pueden enriquecer la relación, si no son muy importantes.

Surgen problemas serios cuando los valores no son compartidos, pero también pueden surgir si las
preferencias sobre el ocio y el tiempo libre son siempre incompatibles.

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MITO 22. “Las parejas no deben revelar sus problemas a extraños”

La idea de que lo que sucede en la pareja no debe comentarse con nadie porque es una traición a la
relación puede impedir que una pareja con dificultades encuentre solución a sus problemas, e incluso
que los relativice y aprenda a tolerar las dificultades de toda vida en común.

Consultar con un profesional puede salvar una buena relación si ambos están interesados en ello.

Consultar todas las decisiones de la pareja con la familia de origen puede impedir que la pareja se
constituya como ente independiente.

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MITO 23. “No tenga sexo estando enfadado”

Pensar que todas las relaciones sexuales de la pareja deben ser siempre una unión especial y
maravillosa, símbolo del amor que se profesan es absurdo. Sería como comer siempre en un
restaurante de cinco tenedores. A veces un bocadillo es tan satisfactorio y nos ayuda a estar
alimentados y felices. Con el sexo es igual, un encuentro sexual rápido y agradable no necesita velas,
flores y poesía, a veces es más satisfactorio.

Las parejas que aprenden a disfrutar de una variedad de actividad sexual del tipo: sexo amoroso, sexo
erótico, sexo lujurioso, sexo juguetón, etc… suelen tener menos conflictos y estar más unidos.

Cuando estamos enfadados, podemos tener ganas de castigar al otro y nos podemos negar a hacer el
amor; pero hay que tener en cuenta que después de una relación sexual los problemas se ven con otra
perspectiva emocional y aquello por lo que discutíamos pierde gran parte de su sentido.

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MITO 24. “Confórmese con lo que tenga”

Todas las parejas necesitan adaptarse y aprender a tolerar pequeños inconvenientes. Las expectativas
románticas inalcanzables impiden disfrutar de una relación amorosa en la vida real. Pero sí se puede
mejorar una relación de pareja, y es gratificante hacerlo. Si es preciso, hay que contar con la ayuda de
un profesional.

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VALORACIÓN DE IDEAS IRRACIONALES ACERCA DE LA RELACIÓN


CON LA PAREJA

Instrucciones: en cada una de las quince afirmaciones siguientes, coloque el número (del 1
al 7) que representa el grado en que está de acuerdo o en desacuerdo con ella.

1. por completo (9)


De acuerdo:
1. bastante de acuerdo (7)

1. un poco (5)

1. Ni de acuerdo ni en desacuerdo(4)
Ni de acuerdo ni en desacuerdo
1. un poco (3)
En desacuerdo
1. bastante en desacuerdo (2)

1. por completo (1)

Si una persona tiene algunas dudas acerca de la relación, eso significa que algo no anda
bien en ella

Si mi pareja en verdad me quisiera, no tendríamos ninguna riña

Si a mi pareja le importara de verdad, siempre sentiría amor por mí

Si mi pareja se enoja conmigo o me critica en público, eso indica que de verdad no me ama

Mi pareja debería saber qué es importante para mí sin tener que decírselo

Si tengo que pedir lo que realmente quiero, eso ya lo echa a perder

Si a mi pareja en realidad le importara, haría lo que le pido

Una buena relación no debería tener ningún problema


Si dos personas se aman de verdad, no hay necesidad de trabajar en la relación

Si mi pareja hace algo que me molesta, pienso que es porque desea herirme a propósito

Cuando mi pareja no está de acuerdo conmigo ante otras personas pienso que es una
señal de que no le importo demasiado

Si mi pareja me contradice pienso que no me respeta demasiado

Si mi pareja hiere mis sentimientos, pienso que él/ella es malo

Mi pareja siempre trata de hacer las cosas a su manera

Mi pareja no escucha lo que yo tengo que decir


10 PAUTAS DE TERAPIA DE PAREJA

¿Tienes problemas con tu pareja? Éstas son sólo diez pautas de terapia de pareja. Antes de

romper definitivamente tu matrimonio prueba a buscar ayuda especializada.

1) Sé honesto/a.

Ser honesto y abierto durante toda la sesión con el asesor ayudará a mantener las cosas en el buen

camino y animar a cada parte a abrirse. Ser honesto te ayudará a establecer un tono claro para la

terapia.

Esto, como todo en la vida, sólo funcionará si se es sincero. Si hacemos un teatro y ocultamos

nuestras verdaderas opiniones y sentimientos no funcionará. Tenemos que abrir nuestro corazón

tanto al terapeuta como a nuestra pareja.

2) Comprometernos con el cambio.

Hacer un compromiso para cambiar un comportamiento o perspectiva es difícil, pero usted puede

tomar los pasos necesarios para compartir su objetivo con su consejero e incluso firmar un

“contrato” para permanecer en la pista.

3) Ser específico.

Ser específico acerca de los problemas que están creando tensión en la relación es el primer paso

para abordarlos desde su raíz.


4) Establecer objetivos cuantificables.

El consejero puede ayudarte a establecer objetivos concretos y alcanzables para que puedas

desarrollar nuevas habilidades a lo largo del camino, y puede fijar metas más altas a medida que

avanzas de nivel.

5) Aprende a perdonar.

El perdón es una parte importante de la terapia de pareja y aprender a perdonar puede salvar tu

relación.

6) Reconocer patrones en tu historia familiar.

Muchas parejas no se dan cuenta que simplemente están imitando el comportamiento de los

padres u otros miembros de la familia en su relación actual. El consejero matrimonial puede

ayudar a identificar estos patrones de comportamiento para desarrollar una respuesta más sana a

tu situación actual.

7) Busca maneras de resolver, no volver a vivir, el conflicto.

Muchas personas se atascan en la trampa de volver a vivir una situación negativa. El consejero

matrimonial les enseñará cómo resolver una situación y seguir adelante.

8) Conocer tu personalidad.

La evaluación de tu personalidad es una parte del proceso del terapeuta y te ayudará a determinar

los atributos específicos de tu personalidad que pueden ser agravantes para el conflicto que estáis

viviendo.

9) ¡Haz tu tarea!

La terapia de pareja se lleva a cabo tanto en una oficina como en casa. Con esto quiere decir que

no sólo hay que realizar un esfuerzo en el despacho del terapeuta sino que hay que esforzarse

también en el hogar familiar.

10) Ser respetuoso/a.

Mostrar respeto por tu pareja y el consejero es un elemento importante de la terapia de pareja.

Tómate el tiempo necesario para escuchar y evitar llegar a conclusiones precipitadas. La paciencia

y el compromiso de respetar a la otra parte te ayudará a largo plazo.