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EL NAZISMO

El Nazismo es la ideología del nacionalismo extremo ocurrido en Alemania entre 1933 y


1945. Después de la Primera Guerra Mundial, en Alemania se proclamó la República de
Weimar, llamada así porque en esta ciudad se aprobó la Constitución democrática, en
virtud de la cual, el gobierno anterior del Kaiser o emperador fue reemplazado por un
presidente, elegido por 7 años. El nuevo mandatario fue el obrero socialista Federico Ebert,
elegido en 1919, sucediéndole el mariscal Pablo Von Hindenburg.
1. Causas.
Durante el nuevo régimen republicano se intentó recuperar Alemania de la ruina en que se
encontraba. Sin embargo, la situación se agravó. En este período se gestaron las
condiciones para el surgimiento del nazismo. Esas condiciones fueron políticas, económicas
y sociales.
a. Condiciones Políticas.
Las derechas alemanas y los nacionalistas acusaron al nuevo gobierno de haber aceptado el
desastroso Tratado de Versalles.
Por otra parte, la influencia de la revolución rusa, de 1917, provocó una serie de
alzamientos comunistas que fueron sofocados.

b. Condiciones Económicas.
Alemania se vio imposibilitada de pagar las indemnizaciones de la guerra (33 millones de
dólares), que le impuso el Tratado de Versalles. El valor del marco empezó a disminuir con
respecto al dólar, de 1/84 en marzo de 1920 a 1/350 000, en julio de 1923. La depresión
económica de 1929, que afectó a todo el mundo capitalista, acentuó aún más la crisis.
c. Condiciones Sociales.
El empobrecimiento, la ruina y la desocupación de millones de trabajadores alemanes,
generaron 2. Adolfo Hitler.
El pueblo alemán atribuyó el fracaso que se vivía al sistema democrático y en estas difíciles
circunstancias nace y se fortalece el Nacional Socialismo (nazismo), cuyo conductor fue
Adolfo Hitler.
Hitler, era hijo de un aduanero austríaco. Nació en Brau-nau el 20 de abril de 1889. Vivió
oscura y miserablemente en Viena y Munich. Durante la guerra fue herido dos veces y se
salvó providencialmente de la muerte, siendo ascendido a cabo de infantería: Sus
cualidades como orador eran extraordinarias, no obstante su pobre y escasa cultura.
En 1919, fundó en Baviera el Partido Obrero Alemán Socialista, conocido como Partido Nazi.
Por su autoritarismo y violencia para imponer sus ideas, generando el fanatismo, el partido
fue ganando adeptos, convirtiéndose en la organización política más fuerte de alemania.
El 9 de noviembre de 1923 organizó un golpe de Estado en Munich, con el que pretendía
iniciar la revolución nacional en colaboración con otras organizaciones que tenían el mismo
fin, del mismo modo que los Fasci de Mussolini, habían marchado sobre Roma, junto con
los nacionalistas y la ayuda del ejército. Sofocado el movimiento, Hitler fue encarcelado en
una fortaleza durante varios meses, oportunidad en la que escribió el primer volumen de»Mi
Lucha» (Mein Kampf), que contiene las bases ideológicas de su partido. En 1925, reorganizó
su partido, que había sido disuelto por las autoridades después del fracasado golpe.
Poco a poco, en los años venideros, iba ganando adeptos. Gracias a la crisis económica que
atrajo a su causa a millones de alemanes desesperados y a la experta organización y acción
propagandística que ningún otro partido pudo emular; a su violencia y dinamismo; al
ataque del gobierno republicano; a la movilización de las masas, en mérito de los cuales,
Hitler obtuvo un sorprendente éxito. Precisamente en 1934, a la muerte del presidente
Hindenburg, fue designado como sucesor, con el título de Führer (jefe), logrando el control
absoluto e indiscutible de todo el país.
3. Doctrina de Hitler.
El Partido Obrero Alemán Nacional Socialista adoptó como símbolo y bandera la esvástica,
cruz gamada, colocada dentro de un círculo blanco, rodeado por un campo rojo. Su
doctrina está contenida en el libro “Mi Lucha” considerada como la biblia
del nacionalsocialismo y cuyas ideas básicas son:
a. La superioridad de la raza aria, que se habían preservado puros únicamente en Alemania.
Esto justificaba la superioridad del pueblo alemán y su obligación de conquistar el Mundo.
b. La raza aria debe depurarse en otros pueblos como en Francia, y esto podía conseguirse
únicamente eliminando la sangre judía, que lo había contaminado y degradado. Más tarde
se hizo experiencias en los campos de concentración y en los hornos crematorios.
c. Como los arios alemanes habían sido humillados, por los pueblos inferiores, que habían
impuesto el Tratado de Versalles, era necesario la reagrupación de todos los alemanes, en
un gran reino (Gran Reich) y, para el efecto, debía conquistarse el “espacio vital”,
flebensraum.
d. El espacio vital se concebía como un gran territorio fuera de Alemania, semejante a la que
tuvieron hace 6 siglos, “suficiente para los próximos 100 años”, y sometidos, bajo la forma
de un protectorado, a Alemania. Dentro de esta “Nueva Europa” los pueblos escandinavos,
neerlandeses, flamencos y británicos recibirían mejor trato, porque hablaban lenguas
germánicas y tenían más sangre aria.
un clima de creciente descontento e intensa agitación social.
4. Organización y Acciones.
Para llevar a la práctica estas ideas el nazismo emprendió las siguientes acciones:
a. Él ejército fue destinado a servir únicamente al movimiento nacionalsocialista y, al
mismo tiempo, se le rearmó rápidamente.
b. Los gobiernos de los distintos estados, fueron ajustados a la línea del movimiento y
muchos de ellos perdieron los poderes que habían tenido durante siglos.
c. Disolvieron los sindicatos y arrestaron a sus líderes. En su reemplazo se restableció
el “Frente Alemán del Trabajo”, a cuya entidad debían afiliarse obligatoriamente todos los
patronos y empleados. El objetivo era preservar la paz industrial y promover formas de
seguridad social.
d. Fueron disueltos todos los partidos: el Social Demócrata, el Centrista, el Partido del
Pueblo y el Partido del Pueblo Bávaro. Se reconoció como único partido el nacionalsocialista.
Todo intento de organizar un partido distinto sería castigado con la prisión u otras
penas. Alemania era un estado unipartido.
e. La vida cultural pasó a ser controlado con el establecimiento de una cámara nacional de
cultura, que tenía secciones de bellas artes, música, teatro, literatura, radio, cine y prensa.
Toda persona que ejercía algunas de estas actividades estaba obligada a afiliarse, excepto
los judíos y los enemigos del régimen, a quienes se privó así de su modo de vida.
f. Las personas opuestas al régimen podían reunirse clandestinamente en pequeños
grupos, e incluso así se arriesgaban a un arresto inmediato por la fuerza policial de la SS
(Escuadrilla de Protección), y la Gestapo y su confinamiento en un campo de concentración
donde ocurrían actos horrorosos que fueron las armas más eficaces de la dictadura.
¿QUE FUE EL NAZISMO?
El nazismo fue un movimiento político y social originado en la Alemania posterior a
la Primera Guerra Mundial, específicamente en la década de 1920 y con mucha más fuerza
en la de 1930, cuando ascenderá al poder político y dirigirá los destinos del país hasta 1945.
Se fundamentó en una ideología racial, política, económica y cultural desarrollada por
sectores de pensamiento radical, reunificados en torno al descontento imperante en la
época y al naciente partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP), que luego habría
de dirigir Adolf Hitler.
Por nazismo se alude a todo lo referido a este movimiento, desde sus inicios y sus pugnas
por el poder, así como su régimen de gobierno y sus proyectos expansionistas de
restauración imperial (el autoproclamado III Reich), y en particular a sus métodos
represivos, autoritarios, segregacionistas y genocidas, o a su filosofía de supremacía aria
y darwinismo étnico.
Características del nazismo
Origen del término
El término “nazi” proviene de la contracción de Nationalsozialismus, nombre que los
miembros del partido hitleriano dieron a su modelo de gobierno: el Nacionalsocialismo.
Este término nunca fue usado por los propios nazis para designarse, sino que fue de
invención extranjera. Hoy en día se emplea como más o menos sinónimo de racismo
extremo, intolerancia a la diferencia y extremismo segregacionista.
Contexto histórico
El nazismo como movimiento social y político surge en el marco de la derrota alemana en la
Primera Guerra Mundial, cuyo armisticio (el “Tratado de Versalles”) le impuso a la nación
una serie de sanciones, multas y restricciones que le impidieron prepararse para enfrentar
la Gran Depresión de 1929, parte de una crisis mundial en la economía.
La sensación de que la democracia de la posguerra había traicionado el espíritu de lucha de
los alemanes, y que el pueblo sufría mientras ciertos sectores políticos se mantenían a
flote, incubó la pérdida de fe en la democracia y la simpatía por regímenes autoritarios, de
“hombres fuertes” como Mussolini, el emperador Hiro Hito y el führer Adolfo Hitler.
Estos tres países: Italia, Japón y Alemania, serían justamente gobernados por regímenes
fascistas y serían aliados en la Segunda Guerra Mundial, que desencadenarían a finales de
la década del 30.
Enemigos
El nazismo desde sus inicios se mostró como una ideología nacionalista a ultranza, opuesta
a los que Hitler denominaría como “enemigos internacionales”, parte de una improbable
conspiración “judeo-marxista” entre los socialdemócratas –acusados de traidores-, los
comunistas –que pretendían conquistar Europa– y los judíos –que le robaban su dinero al
pueblo-. Contra ellos alzaría el nacionalsocialismo su bandera.
Modelo político
El régimen nazi propuso y luego construyó un modelo político que centralizó todo el poder
en una suerte de Estado absolutista, totalitario y monopartidista, cuyas labores eran la
organización y conducción de la sociedad completa, imponiendo la militarización y
partidización de las instituciones, así como el culto a la personalidad del caudillo
o führer (en alemán: “guía, coductor”) de quien emanaba toda la autoridad y el poder.
Ideología racial:
Los nazis interpretaban el darwinismo social y la teoría evolutiva a través de la selección
natural como fundamentos para distinguir entre dos formas de seres humanos:
los übermenschen (“hombres superiores”) y los untermenschen (“hombres inferiores”).
Según su interpretación de la naturaleza social de la humanidad, los primeros estaban
destinados a crecer, gobernar y multiplicarse, mientras los segundos debían extinguirse,
obedeciendo a su propia debilidad e impureza.
En ese sentido, el nazismo fue un movimiento pangermanista, que buscaba reunificar a los
pueblos de raza alemana en una sola gran nación imperial destinada a la grandeza.
Su desprecio por las “razas inferiores” o “razas impuras”, así como su marcado
antisemitismo, terminaron convirtiéndose en políticas de Estado que condujeron a una de
las peores masacres de la Historia universal contemporánea.

Economía
El proyecto económico de los nazis era, cuando menos, errático: Hitler mismo admitió no
tener una teoría económica a la cual apegarse. Los nazis apostaban más al voluntarismo y a
las decisiones infalibles del führer que a la planificación estratégica de una economía. Así,
dieron libertad a la propiedad privada –siempre y cuando estuviera en manos arias- y
creyeron en dirigir, pero no administrar, la economía desde el Estado.
Hacia el final de sus días, no obstante, el nazismo dependía del aprovechamiento de la
“mano de obra barata” (léase: esclavizada) de los Campos de Concentración, para fomentar
la producción de las industrias nacionales.
Aliados
La Alemania nazi se mostró crítica con la mayoría de los países europeos vecinos, así como
con los Balcanes y los territorios eslavos, a los que acusaba de ser hogar de razas inferiores.
Durante el conflicto de la Segunda Guerra Mundial, sus aliados principales fueron el Japón
Imperial y la Italia del Duce Benito Mussolini, los cuales atravesaban momentos políticos
similares.

EL FASCISMO
Como fascismo se denominó el movimiento y sistema político y social de carácter totalitario,
nacionalista, militarista y antimarxista que surgió en el siglo XX en Italia. La palabra proviene
del italiano fascio, que significa ‘haz’ o ‘fasces’, símbolo asumido para caracterizar este
movimiento.
Fue fundado en 1921, después de la primera guerra mundial, y llegó al poder en Italia en
1922, de la mano de su creador, Benito Mussolini.
Como tal, era un sistema político que se proponía a sí mismo como una tercera vía ante el
comunismo y el liberalismo imperante en la época.
Los regímenes fascistas se caracterizaron por su talante fuertemente dictatorial, contrario a
las libertades individuales y colectivas; por su tendencia a ilegalizar cualquier tipo de
oposición política, bien fuera partidista o espontánea; por controlar los medios de
comunicación, manipular el sistema educativo y poseer un eficaz aparato propagandista.
El fascismo instauró regímenes de partido único, donde el poder se concentraba
mayoritariamente en manos de su líder, por lo general, un caudillo carismático de gran
arraigo entre las masas. Además, proponía el centralismo en detrimento de los localismos.
Por otro lado, eran sistemas radicalmente nacionalistas, cuyo proyecto fundamental era la
unidad y el progreso de la nación. Tenían políticas expansionistas y militaristas de carácter
imperialista. Explotaban en su favor los sentimientos de miedo y frustración de la población
para exacerbarlos a través de la violencia, la represión o la propaganda.
Esta ideología tuvo enorme repercusión a nivel político durante buena parte del siglo XX.
En Italia, donde surgió, el fascismo estuvo en el poder desde 1922 hasta el fin de la segunda
guerra mundial, en 1945. Era fuertemente nacionalista y pretendía instaurar un
corporativismo estatal, con una economía dirigista.
En Alemania, el fascismo se expresó con el nazismo. Como tal, contó con el liderazgo
de Adolf Hitler. Se mantuvo en el poder entre 1933 y 1945, periodo durante el cual se
expandió por Europa desatando la segunda guerra mundial. Tenía un fuerte componente
racista. Su fin estuvo marcado por la derrota de Alemania ante el bloque aliado.
No obstante, en otros países europeos como España, con el falangismo liderado
por Francisco Franco, y en Portugal, con António Salazar, el fascismo se mantuvo en el
poder hasta mediados de los años 70. En Latinoamérica, llegó incluso a sobrevivir hasta
finales de los años 80.
Por otro lado, la palabra fascismo también ha pasado a designar determinadas actitudes o
posturas en las que se reconoce cierto talante autoritario y antidemocrático, y que, en
consecuencia, se asocia con ese movimiento. En este sentido, se usa con fines peyorativos
independientemente de la exactitud de la correspondencia con el significado real de la
palabra.