Sei sulla pagina 1di 3

Hábitos y costumbres alimenticias destructoras de vidas futuras.

Rodrigo Ossa y Benjamín Muñoz.

10/08/2018

No es extraño encontrarse caminando por las calles de nuestra ciudad, y en cualquier tipo
de servicio de comida, especialmente de comida rápida, observar el consumo de gaseosas,
papas fritas, completos, hamburguesas, helados, etc, todo tipo de comidas procesadas en
pequeños e indefensos niños y bebés, que aún estando a cargo de sus padres, bajo su
responsabilidad consumen estos tipos de alimentos avalados por ellos mismos y por la
sociedad, sin siquiera preguntarse: ¿es esto beneficioso para nuestros hijos, y las próximas
generaciones?, ¿estamos dando cabida a posibles trastornos en la salud del futuro de
nuestro país?

El informe nutricional publicado por la Organización de la Naciones Unidas y la


Organización Panamericana de la Salud ( FAO / OPS ) relata un estudio en mujeres
chilenas mayores de 18 años que alcanzan el 32.8% de obesidad, siendo Chile el primer
país de Sudamérica que llega a este nivel, estudio que demuestra la genética heredada a
hijos por malos hábitos alimenticios, junto con eso todas las enfermedades crónicas que
también tienen un factor genético heredable, como la diabetes, la dislipidemia entre otras. El
estudio menciona que las mujeres chilenas alcanzan un 63.1% de sobrepeso, cifras que
denotan la preocupación de analizar el riesgo que corren los hijos para su salud. No solo
hablamos de riesgo genético por malos hábitos alimenticios de la madre, sino también
hablamos de que la conciencia no existe para cambiar los hábitos nutricionales en nuestros
propios hijos. Ya no es difícil encontrar madres alimentando a bebés con comida chatarra
sin tener la más mínima conciencia del daño.

Paulina Sazo, manager de Alimentos de Fundación Chile, aseguró que “las familias chilenas
han cambiado sus hábitos alimenticios en los últimos años, desplazando el consumo de
productos tradicionales mínimamente procesados, como las frutas, verduras, guisos y
legumbres por productos altamente procesados con mayor densidad energética, mayor
cantidad de grasas saturadas, azúcares y bajos en micronutrientes y fibra dietética. Un
ejemplo de ello es el alto consumo de bebidas azucaradas, donde hoy el consumo promedio
en Chile es de 290 cc diarios, siendo el tercer alimento que más gastan los chilenos”.

A pesar que toda persona sabe que llevar una dieta sana a lo largo de la vida, ayuda a
prevenir una malnutrición, y junto con ésto prevenir muchas enfermedades crónicas,
hereditarias con sus diferentes afecciones , igual tenemos un alto aumento de consumo de
alimentos procesados, ésto más la rápida urbanización y todo lo que implica el cambio de
estilos de vida, ha dado lugar a todos los malos hábitos alimenticios, como se mencionó
anteriormente se consumen más alimentos hipercalóricos, más grasa saturadas, más
grasas de tipo trans, más azúcares libres y más sal o sodio, lo que conlleva tener una alta
probabilidad de provocar enfermedades tales como:

1.Obesidad
Sin duda alguna, la obesidad se trata de una de las principales enfermedades producidas a
causa de una mala alimentación. La ingesta abundante de comida nos lleva al incremento
desproporcional de nuestra masa corporal a altos niveles. Esto es debido especialmente a
comidas altas en grasas, azúcares y diferentes tipos de levaduras. Además de ser una
enfermedad proveniente de una mala nutrición, se trata de uno de los principales problemas
de la cultura occidental que se busca erradicar y que crece a pasos agigantados.

2. Anemia
Es una enfermedad donde hay bajos niveles de glóbulos rojos en la sangre. Aunque hay
varios factores que inciden en que un niño la desarrolle, el principal, es el bajo consumo de
alimentos que contengan hierro. Un niño que sufre de anemia puede sentir : irritabilidad,
lentitud, falta de fuerza muscular, sentir pocos deseos de comer y experimentar dolor de
cabeza o mareo. Además, la piel se vuelve pálida en la palma de la mano, seca, escamosa
y el cabello se torna seco, opaco y pajizo.

3. Diabetes
La obesidad es uno de los factores de riesgo de mayor incidencia para padecer diabetes
tipo 2. Los síntomas que indican que un niño puede estar afectado por esta enfermedad
son: sed excesiva, cansancio, idas al baño con mayor frecuencia con alto volumen de orina
y los mareos, entre otros. La diabetes es una enfermedad crónica que cuando se instaura
acompaña a la persona por el resto de su vida y en caso de que no se tengan los cuidados
necesarios, afecta significativamente a la salud y calidad de vida del paciente. La diabetes
tipo 2 se presenta cada vez más en niños y adolescentes, esto se asocia con el tipo de
alimentación y el estilo de vida.

4. Hipertensión arterial
Los niños con sobrepeso son propensos a sufrir de presión arterial alta. Entre los síntomas
se encuentran dificultad para respirar, alteraciones visuales, dolor de cabeza, mareos y
fatiga. Detectar a tiempo que tu niño sufre de hipertensión es clave para evitar que se
vuelva un problema grave, y por lo tanto, avance a una enfermedad renal o cardiovascular.

5. Gastritis
La inadecuada alimentación también puede desencadenar esta enfermedad en los niños,
además de otras causas. La gastritis se presenta como una inflación de la mucosa gástrica
y el niño afectado puede tener síntomas como dolor abdominal, vómitos, falta de apetito,
náuseas, y en casos más severos, puede estar acompañada con sangrados en los vómitos.

Este trastorno digestivo se presenta por el consumo frecuente de comidas condimentadas o


picantes, así como de productos procesados, de no tomar los alimentos en horarios
regulares incluso en saltarse las comidas, tal como el desayuno o la cena.

6. Dislipidemia
Es la presencia de elevación anormal de concentración de grasas en la sangre (colesterol,
triglicéridos, colesterol HDL y LDL).
La dislipidemia lleva a nuestro organismo a mostrar niveles altos de grasas, dañando las
arterias y propiciando la aparición de la aterosclerosis, un síntoma que con el paso del
tiempo puede hacer que nuestro corazón sufra un infarto. Los ingesta en abundancia de
alimentos de origen animal (como carne, huevos, leche, etc) nos puede llevar a tales
extremos.