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Biblia I, “El Pentateuco”

(Investigación)
Edwin Bobadilla Guerra / 2018-1791
Escuela de Teología Para Seglares
Universidad Católica Santo Domingo (UCSD)

Tradiciones en el Pentateuco:

La Sagrada Escritura contiene diversos bloques en los cuales se encierran varias


tradiciones que tratan de explicar de una manera diferente, la historia de la salvación; pues el
fundamento de la historia sagrada es la “Salvación de Dios” en el tiempo, a través del
cumplimiento de su promesa. Entre los diversos bloques encontramos el Pentateuco.

El Pentateuco es una gran composición literaria, integrada por narraciones y leyes. Sus
personajes principales se desenvuelven, por regla general, en un amplio marco espacial y
temporal. Constituye los cincos primeros libros de la Biblia, llamados en la tradición Judía,
la Torah: Libro de la Ley que significa Enseñanza; en algunas tradiciones judías, libros dados
por Dios a Moisés en el Monte Sinaí. Entre las grandes tradiciones que encontramos en el
Pentateuco, podemos enumerar: la Yahvista, la Elohísta, la Deuteronomista y la
Sacerdotal.

Tradición Elohísta:

La tradición Elohísta es, de acuerdo a la hipótesis documentaria, una de las cuatro fuentes
a partir de las cuales se escribieron los libros del Antiguo Testamento. Datada hacia el siglo
VIII a.C., se denomina Elohísta porque suele denominar a Dios con el nombre de Elohim.
Presenta a un Dios poderoso, evitando imágenes humanas. Se expresa a través del fuego, de
las nubes, de ángeles, de sueños, etc.

Se reconoce gracias a la historia de la crítica literaria, que en lo que atañe al Pentateuco,


comienza con J. Asbruc en 1753 y que alcanza su cima con la "nueva hipótesis documental"
formulada sobre todo por J. Wellhausen y su escuela (Prolegomena zur Geschichte Israels,
Berlín 1978).

El Elohísta es una redacción menos unitaria que la del Yahvista, más fragmentaria: por
eso su identificación resulta más difícil. La denominación depende del doble nombre con que
se indica a Dios: durante el período patriarcal es llamado Elohim (de aquí la sigla E); a partir
de la revelación a Moisés de Éx 3 se le llama Yahveh. Parece ser que la época de redacción
de estos fragmentos debe fijarse después de la división del reino davídico-salomónico (es
decir, entre los siglos IV-III a.C.) concretamente en el reino del Norte de Israel).

Como temas principales podemos destacar que, a diferencia del Yahvista, el Elohísta
prefiere no hacer hablar directamente a Dios con el hombre, sino que entable el diálogo
salvífico a través de unos mensajeros mediadores (ángeles) o a través de los sueños.

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La Tradición Yahvista

La tradición más antigua recibe el nombre de “Yahvista”, porque su autor utiliza desde
el comienzo del relato el nombre de Yahvé, nombre propio del Dios de Israel, traducido
habitualmente “el Señor” (Gn. 4. 26). Estas narraciones se distinguen por su estilo simple y
sin artificios, que revelan el arte de un narrador consumado. El autor “Yahvista” no expresa
su pensamiento por medio de enunciados abstractos, sino mediante la selección y
encadenamiento de narraciones, que recoge de la tradición oral y escrita de su pueblo. Sin
perder nunca de vista la trascendencia de Dios, describe su acción con rasgos marcadamente
antropomórficos.

El horizonte del “Yahvista” es universal. Según su concepción, la historia del mundo se


encuentra bajo el signo de la “maldición” introducida por el pecado (Gn. 3. 14-19). Pero la
voluntad salvífica de Dios enfrenta al pecado, y con la elección de Abraham hace irrumpir la
“bendición” en el mundo (Gn. 12. 1-3). El pueblo de Israel es el portador de esa bendición,
y su presencia es germen de bendiciones para todos los pueblos.

Nació en la época de Salomón hacia el año 950 a.C., en los ambientes regios de Jerusalén.
Tiene un estilo muy concreto, expresivo y dramático. Imágenes vivaces; personajes, lugares
y costumbres del pueblo. Dios es presentado con imágenes muy humanas y populares (trabaja
con el barro, pasea por el Edén, cierra la puerta del arca, visita y come con Abraham, etc.).
En esta tradición, la salvación del pueblo estriba en la posesión de la tierra prometida:
Canaán.

Una de las características de esta tradición es que posee un recorrido histórico importante,
donde el relato de los patriarcas cobra una importancia relevante. Abarca los patriarcas como
lo hemos dicho, y en ella un dato importante, que es la vocación de Abraham, el cual narra
el libro del Génesis (elemento clave de una importancia fundamental en la historia del
pueblo). Pero hace también énfasis en el relato del Sinaí, lo que nos muestra al mismo tiempo
la importancia de la Alianza como elemento importante para hacer recordar al pueblo su
sentido. La intención central de esta tradición se sitúa en el hecho, de que se quiere recordar
al pueblo de Israel que Dios llevó a cabo sus promesas hechas a Abraham, las cuales se han
realizado justamente con el rey David.

El autor (apodado J) tiene especial fascinación por las tradiciones relativas a Judá, el
cuarto hijo de Jacob, incluidas las relativas a su relación con su vecino Edom; también apoya
la causa del reino de Judá contra el de Israel sugiriendo, por ejemplo, que Israel ponga su
mano en Siquem (su capital) para masacrar a sus habitantes.

Aunque apoya a los sacerdotes descendientes de Aarón que se establecieron en Jerusalén,


la capital de Judá, también trata a Dios como un ser humano, capaz de pensar, y de ser
disuadido, que aparece en persona en ciertos acontecimientos. En muchos casos, en J, Dios
se presenta como a punto de emprender alguna terrible venganza sobre la humanidad, pero

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es disuadido. Por ejemplo, en relación con las actividades en Sodoma y las otras ciudades del
valle, J presenta a Dios como a punto de destruir las ciudades pero, paulatinamente, Dios es
disuadido por Abraham, hasta que consiente salvarlas si tan sólo hubiera diez personas dignas
dentro de ellas. Del mismo modo, durante el éxodo, J presenta las quejas de los israelitas, y
su negativa a obedecer las leyes en sentido estricto, Dios como líder está a punto de
abandonar, destruir a todos ellos, pero se arrepiente del mal que piensa hacer cuando le
disuade Moisés (Éxodo 32: 14). El documento Yahvista es notable por su elegancia y la
riqueza de las emociones descritas.

Comparación y diferencias entre la Tradición Yahvista y la Elohísta:

El Yahvista tiene un vocabulario rico y evocador, sin tecnicismos. Gusta de expresiones


concretas, con sabor a tierra. Recurre a etimologías populares que graben en el lector la
Importancia del acto. Con pocos trazos retrata a un personaje: la magnanimidad de Abraham,
la astucia de Jacob, la avaricia de Labán... Relato vivo, pintoresco, folclórico,
psicológicamente refinado. ANTROPOMORFISMOS: A Dios se le representa con forma
humana: como alfarero (Gn 2,7), como visir que se pasea (Gn 3,8), como sujeto arrepentido
de su obra (Gn 6,7), como luchador nocturno (Gn 32,23-33). VISIÓN DE LA
HUMANIDAD: Envuelta en miserias y en la maldición, pero la gracia del Señor (bendición
de Abraham, éxodo), introducen la esperanza…

Por otra parte el Elohísta, no tiene la vivacidad del Yahvista. Menos vigor dramático,
menos fuego nacionalista también. Pero lo que pierde en dinamismo lo gana en profundidad
moral. Su sentido del pecado es más afinado (los rebaños de Jacob se multiplican por la
protección de Dios, no por su astucia...). La Revelación y la Ley son más morales que
cultuales. El gran don de Dios es que, su pueblo conozca las faltas que debe evitar y los
deberes que ha de cumplir. Por eso el Código de la Alianza y el Decálogo son el centro. Los
textos elohístas expresan otro aspecto de Dios y de su acción en la historia.

El Elohísta sabe, como el Yahvista, que toda vida y todo bien vienen, de Dios, pero no
describe las relaciones que esto motiva en términos de paternidad ni en función de ritos de
fecundidad. Se trata, para él, de dos voluntades unidas en una alianza que ambos deben
respetar. El Elohísta escribe en una época de menor vitalidad en Israel. La voluntad del
hombre desfallece fácilmente y toma partido por un vulgar Baal. Por eso insiste en la
espiritualidad de Dios: el verdadero Dios es el Dios de la conciencia y los mandamientos.
Los antropomorfismos tienden a disminuir y Dios ya sólo se aparece en sueños.

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FUENTES BIBLIOGRÁFICAS CONSULTADAS:

https://mercaba.org/VocTEO/E/elohista.htm
https://enciclopedia_universal.esacademic.com/4716
http://www.sobicain.org/introduccionesArg.asp?I=2
http://es.catholic.net/op/articulos/7777/8a-sesin-el-pentateuco.html#modal
http://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol5/17/017_cazelles.pdf