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Legna Hernández Kim A01375854

Entrega final

A lo largo de cómo se fue desarrollando el curso, pudimos dialogar sobre distintos


aspectos que han sido parte de la sociedad desde épocas precolombinas hasta la
actualidad, específicamente de temas sociales que involucran el factor inequidad,
discriminación e incluso opresión dentro de una sociedad que vive bajo las ideas del
patriarcado. Los diferentes ejes de discusión que se daban con los temas me hicieron
observar que hay un número considerable de acciones y actitudes que violentan de
alguna manera las diferentes identidades que existen, solo por no pertenecer a lo
“correcto” o “aceptado”. Acciones y actitudes que la mayoría hemos adoptado en algún
momento de nuestras vidas incluso creyendo en un principio que no generábamos algún
tipo de violencia actuando así.
Y es ahí donde encuentro el punto de mayor influencia que este curso me dejó, el ver
más allá de mis ideas y creencias. El observar los diferentes patrones de comportamiento
fundamentados por una sociedad manejada bajo los estándares masculinos y las ideas
heteronormativas que normalizan acciones que automáticamente se tome como inferior
a cualquier persona que no encaje en el molde que le conviene a ese sistema.
Sí tiene injerencia porque, personalmente, soy mujer, condición que actualmente sigue
siendo un tema de relevancia para los empleos la industria de la música, específicamente
audio en vivo donde quiero desarrollarme. Según datos de Women in Music, en América
del Norte, menos del 6% de los productores reconocidos son mujeres. (Lucas, 2016)
Y es que son estereotipos e ideales formados desde mucho tiempo atrás los que definen
mayormente si una mujer está o no calificada para un puesto que “es de hombres” por
ser un “trabajo pesado”. Tiene injerencia porque la situación me afecta, pero al mismo
tiempo soy parte del problema, condición que el curso de Equidad de Género me
contextualizó.
Además de eso, creo que tendrá injerencia dependiendo de las acciones que yo tome de
ahí en adelante, porque no solo tiene injerencia en lo profesional, considero que tiene
más injerencia en lo personal, lo cotidiano. Que es donde el problema de inequidad está
más normalizado, es una realidad que no podemos negar. Hablo más de la problemática
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que existe alrededor de las mujeres porque es con la situación que más empatizo ya que
la vivo día con día y una situación que en lo personal este curso hizo que notara sobre
mi actitud hacia el tema, que explico a continuación:
Hasta Marzo del 2018, en México ocurrían 7.5 feminicidios al día según ONU Mujeres.
(2018) Situación que va siendo cada día más alarmante, pero que, para mi asombro, es
algo que estamos habituando a la rutina. Una vez más, un hecho que, aunque cada día
es más alarmante, no tiene el impacto que debería y por consecuencia, las acciones
adecuadas para enfrentar y erradicar el problema no se ejecutan, evocando a defenderse
de lo “normal” e intentar frenarlo, en lugar de buscar una solución real. Hablando de los
feminicidios, quiero conectar lo que comentamos en el curso sobre cómo se interpretan
los cuerpos mediante la personalización y cómo el cuerpo de una mujer siempre ha sido
más expuesto, con haber normalizado el hecho de que casi diario 8 mujeres sean
asesinadas solo por ser mujeres.
Creo que se ha creado una tolerancia hacia estas situaciones por la manera en que se
ven los cuerpos femeninos, estigmatizándolos al grado de justificar el asesinato; esa
tolerancia para mí tiene mucha relación con la manera en que el cuerpo de la mujer es
observado, la representación que se le ha adjudicado y los patrones de comportamiento,
cultura y estereotipos que hay a su alrededor.
Lucía Melgar menciona que las imágenes juegan un papel crucial en la indiferencia que
hay en la mayoría de las personas sobre los feminicidios que ocurren a diario, ya que
éstas tienen un impacto emocional en quien las ve, obligando a tomar posición frente a
ellas y que aunque se mencione que las imágenes documentan una realidad y sean una
evidencia, son una evidencia no neutral, pues una imagen la analizamos desde nuestro
punto de vista, interpretando bajo ese criterio lo que nos dice de la víctima, dejando fuera
el dolor, por ejemplo. También menciona que al reproducir el cuerpo femenino tirado,
semi desnudo, detrás de hombres de pie, vestidos, que lo observan o se muestran “fríos”
ante la escena, reproducen la jerarquía social de género y, a menudo, la derrota de la
mujer impuesta con el asesinato y el proceso de destrucción de su vida y su cuerpo
previo a éste. (2018)
Melgar cita a Mariana Berlanga, investigadora en Miradas del feminicidio que le llama
“encuadre del patriarcado” a lo que una imagen con el cuerpo de una mujer asesinada
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representa; la realidad y la construcción de ella desde el encuadre que muestra una


escena:

“Es una forma de recortar la realidad desde una


desigualdad estructural de género, una sociedad que todavía prescribe una masculinidad
violenta y una femineidad sometida, un sistema económico que abarata más que otras la mano
femenina y que mercantiliza los cuerpos femeninos, una historia de represión contra las
mujeres que transgreden las normas o que son vistas como transgresoras.” (2018)

Agrega, además, que los encabezados amarillistas de la prensa solo duplican la agresión
contra las víctimas y contra aquellos que están viendo la imagen.
Quise mencionar este caso en particular porque cuando hablamos de ello en la clase,
me di cuenta que aunque yo no me consideraba indiferente a la situación, realmente me
estaba pareciendo un tema “normal” y creo que esa es la parte de mayor injerencia del
curso como lo mencioné al principio, pues es para mí, el mayor problema para todas las
situaciones problemáticas que existen alrededor de temas de genero y equidad, radican
en que se vive en un sistema que estigmatiza todo aquello que no entra dentro de lo
aceptado y normativo.

Ahora, sobre el campus CEM, para empezar, propondría que se le diera más difusión a
las actividades y asociaciones que buscan informar en temas de equidad de género y no
solo dejarlas en exposiciones o eventos con corta duración. Honestamente creo que son
temas en los que deberíamos involucrarnos todos, porque como mencioné también, son
situaciones que nos afectan pero que, al mismo tiempo, somos provocadores de ellas.
Hablando de acciones más concretas que yo propondría, refiriéndome a la poca igualdad
de oportunidades, sería crear espacios que inciten la participación equitativa en el
contexto universitario, regular los procesos de contratación y promoción en la bolsa del
trabajo del Tec para que el impulso a diferentes trabajos sea equitativo.
También, aunque suene muy cliché, sensibilizar y concientizar a la comunidad
universitaria, para visualizar de manera real la inequidad de género y sus consecuencias
para que se deje de ver como algo normal y alejado de nuestra comunidad y se pueda
tener una inclusión verdadera, no solo parcial con pláticas que no tienen suficiente
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difusión dentro del campus y las cuales por la imagen de utopía que tienen, no son
tomadas en serio. Para cambiar eso, propondría protocolos permanentes e incluso
obligatorios para sensibilizar a toda la comunidad, tanto estudiantes, como personal y
directivos, esos protocolos deben estar dirigidos a todos los públicos apoyando la
inclusión y equidad de género.
El lenguaje es una manera sutil y normalizada que de igual manera puede violentar a
algún miembro de la comunidad CEM, por lo que se debe fomentar un lenguaje que
visibilice a todos los miembros de la comunidad.
Considero también una buena idea el reconocer a aquellas personas que trabajen por
conseguir ser un campus que sea un espacio para todos con la menos cantidad de
estereotipos alrededor, reconocer aquellas acciones que impulsen la equidad de género
y difundir de verdad su mensaje. Con esto también propondría abrir más espacios de
investigación y apoyo a clases y cursos que busquen hablar mediante la perspectiva de
la inclusión y equidad de género.
Severidad ante cualquier agresión y discriminación de género infundada por parte de
alguien perteneciente a la comunidad de CEM y también incluir de manera más
específica y tajante este tipo de comportamientos como violaciones al código de ética
del Tecnológico de Monterrey para que esas acciones se dejen de ver como algo normal
dentro de la institución.

Y finalmente, lo más valioso que tuve de este curso fue el criterio que me formó sobre un
tema del cual tenía noción, pero no entendía del todo. Entender el patrón de
comportamiento de la sociedad desde un punto de vista diferente como es el género me
hizo tener un panorama más amplio sobre realidades diferentes a la mía y que aunque
ya se tenga un poco de voz para opinar y denunciar diferentes conflictos sobre la
inequidad de género, aún hay mucho camino por recorrer. También, al principio del curso
y todavía a mediados, dudaba un poco sobre el considerarme feminista, puesto que
como vimos el clase, la radicalización en cualquier tema, puede dividir un movimiento,
pero honestamente en el curso fui dándome cuenta de que aunque no tenía claro el
concepto de feminismo y lo que el movimiento significaba, yo era parte de él y que sin
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saberlo tenía las mismas aficiones, mi actuar tiene os mismo objetivos y que mi pensar
va acorde al mismo fin.

Bibliografía:

* Melgar, L. (2018). Mirar el Feminicidio. Noviembre 22, 2018, de El Economista Sitio web:
https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Mirar-el-feminicidio--20180226-0092.html

* Lucas, A. (2016). En la industria de la música, las mujeres siguen teniendo problemas para
hacerse oír. Noviembre 22, 2018, de Fucsia Sitio web:
https://www.fucsia.co/actualidad/personajes/articulo/inequidad-de-genero-en-la-industria-
musical/71788#