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LA ERA DEL GUANO

La Era del Guano, también llamada La República del Guano, fue una
época de la historia republicana del Perú entre 1845 y 1866 durante la
cual la exportación del guano de las islas de la costa transformaron la
economía y la política nacional. Se considera su inicio con el primer
gobierno del general Ramón Castilla.
El Estado peruano era el dueño de depósitos de guano de las islas del
litoral y el primer interesado en sacarle provecho a este recurso natural.
Para lograr este objetivo buscó asociarse con el capital privado, peruano
y extranjero. De esta manera, el Estado aportaba el recurso y los
empresarios privados el capital necesario.
El Estado respondió a las críticas recibidas cancelando su contrato de
arrendamiento en 1842 para firmar con empresarios privados nacionales
y extranjeros los contratos bajo la modalidad de la venta directa. Durante
cinco años se celebraron distintos contratos de venta directa con
peruanos como el propio Francisco Quirós y firmas comerciales
extranjeras como la inglesa de Anthony Gibbs. En estos años se
exportaron alrededor de 300 mil toneladas de guano. El margen de
ganancia para el estado fue de un 30% del valor de lo vendido. Si bien no
representaba un ingreso importante, fue suficiente para que el Perú sea
un país elegible para créditos y préstamos del exterior.
Entre 1845 y 1880, el Estado dispuso de abundantes recursos
económicos gracias al guano. Fue un período de relativa prosperidad y
mayor estabilidad política, especialmente durante los dos gobiernos de
Ramón Castilla (1845-1851 y 1855-1862).
Es sólo con la segunda elección de Ramón Castilla en 1854 que la
República Peruana encuentra una relativa paz interior y puede organizar
su vida política y económica. Castilla abolió definitivamente la esclavitud
y la pena de muerte y estableció políticas de promoción de extracción y
exportación de fertilizantes naturales (guano de islas) que inician una era
de prosperidad en el país. Los primeros ferrocarriles y el alumbrado a
gas llegan al Perú en este período. Durante un intermedio José Rufino
Echenique fue presidente del Perú. Durante el segundo gobierno de
Castilla se promulgaron las Constituciones de 1856 (Liberal) y la
Constitución de 1860 (Conservadora) y reorganizaron los servicios
postales y la carrera pública. En 1862, Castilla entregó el grueso las
consignaciones a un grupo de empresarios peruanos. Gracias a esto,
muchos empresarios se enriquecieron de una manera relativamente
rápida.
Esta época de bonanza para el Perú atrajo a muchos inmigrantes e
incluso el país estuvo al borde de una guerra con los Estados Unidos,
quienes amenazaron tomar las islas por la fuerza, a no ser que se bajara
el precio, llevando un barco de guerra a las costas peruanas.
La única ventaja del “monopolio” es la fijación del precio del guano, sin
competencia, para el país o las empresas productoras. Dichos ingresos
fueron destinados a pagar la deuda externa e interna peruana y para la
construcción de ferrocarriles y la adquisición de armas, que se usaron
después en la contienda con Chile. Se usó también para que el gobierno
“pagara” por los esclavos negros, declarándose su libertad por ley.
Finalmente, las existencias de guano se sobreexplotaron, tan solo
quedaba el 10% de lo extraído inicialmente, más aún, el salitre comenzó
a reemplazar al guano en su uso agrícola. La necesidad de un abono
más barato o producto sucedáneo llegó en 1915, con el descubrimiento
del químico alemán Fritz Haber de producir artificialmente sustancias con
alto contenido de nitrógeno. De esta manera los fertilizantes industriales
redujeron a niveles mínimos tanto la extracción del guano como la del
salitre.
El dinero del guano se esfumó, se despilfarró, se pagaron deudas
inexistentes; luego Chile ganó la Guerra del Pacífico al Perú (1879),
quitándole también las salitreras y territorio, y así, a principios del siglo
XX el Perú quedó sumido en una profunda crisis económica y social.