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José Luis Sicre

El Cuadrante
Parte III: El encuentro
El cuarto evangelio
A Ignacio Maury SI.,
que tanto me animó, sugirió y corrigió
durante los tres años de redacción de "El Cuadrante".

Editorial Verbo Divino


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6ª edición
2ª reimpresión (año 2009)

Cubierta: Grabado y diseño realizados por Isidro López-Aparicio Pérez

© José Luis Sicre © Editorial Verbo Divino, 1998 • Printed in Spain


Impresión: Gráficas Lizarra, Villatuerta (Navarra)

Depósito legal: NA. 330-2009

ISBN 978-84-8169-189-4 Obra completa


ISBN 978-84-8169-226-6 Tomo III

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transfor-


mación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares,
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Reprográficos - www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento
de esta obra.
,, E 1 cuadrante" llega a su fin con el cuarto evan-
gelio, el más polémico y debatido de todos
los evangelios canónicos. El entusiasmo que
demostraron por él los gnósticos le hizo un flaco servicio:
provocó que tardase bastante en ser admitido por la Iglesia.
Fue a finales del siglo II cuando san Ireneo de Lyon se con-
virtió en uno de sus mayores abogados. Y es posible que en-
tonces, para darle mayor autoridad, se propusiese la idea de
que su autor, el discípulo amado, era nada menos que Juan,
el hijo del Zebedeo. Pero es una hipótesis que no podemos
demostrar ni destruir. Por eso, a lo largo de esta tercera par-
te adopto una postura intencionadamente ambigua. Para los
protagonistas de las secciones noveladas, su autor será, sim-
plemente, "el discípulo amado". Sin embargo, en los escasos
complementos que añado, haré alusión a él con el término
ya tan difundido de Juan.
El cuarto evangelio sigue siendo un caballo de batalla.
Este mismo año se ha publicado en Inglaterra un libro,
pretendidamente científico, que propone suprimirlo del
canon de los libros inspirados por su falta de valor históri-
co y su odio a los judíos. En España, Juan José Benítez, que
sigue cabalgando en "El caballo de Troya", es otro de sus
enemigos declarados. En el extremo opuesto se encuentran
los numerosos cristianos que, sin haberlo leído, lo conside-
ran el más maravilloso de los evangelios, basándose en unas
cuantas frases bonitas.
Reconozco que, durante años, me atrajo e irritó profun-
damente. Me atraían sus magníficos relatos (la curación del
ciego de nacimiento o la resurrección de Lázaro podrían for-
mar parte de una antología de la literatura universal) y me
irritaban sus discursos enrevesados y difíciles, capaces de de-
sesperar al lector más paciente. Me irritaban las fórmulas
cansinas y repetitivas; me atraían las formulaciones espléndi-
das, imposibles de superar. Me irritaba su carácter terrible-
mente polémico, su falta de matices (la continua designación
de las autoridades judías como "los judíos"), su oscilación en
la manera de hablar del mismo tema (p. e., del "mundo",
que unas veces aparece como objeto del amor de Dios y
otras encuentra el rechazo más categórico; o la figura de
Jesús, presentada de forma sublime y, al poco tiempo, de
manera bastante aceptable para cualquier persona).
,..
8 El Cuadrante. Parte III: El encuentro
El Cuadrante. Parte III: El encuentro 9

Al escribir estas páginas intenté superar esas reservas y Ignacio de Loyola: "No el mucho saber harta y satisface al
adoptar el único punto de vista que me parecía válido: pro- ánima, mas el sentir y gustar de las cosas internamente".
curar comprender al autor (o a los diversos autores que con- Sin habérmelo propuesto, por pura coincidencia que me
tribuyeron a redactarlo), ponerme en su estado de ánimo, alegra, la primera redacción de esta obra la acabé el 8 de di-
conocer sus preocupaciones y problemas. Sobre todo, com- ciembre de 1997, en la fiesta de la Inmaculada. Y los últimos
partir esa preocupación por ahondar en la figura de Jesús, retoques, veinte días después, en la festividad de san Juan
que llevaría siglos más tarde a la declaración del Concilio de evangelista. Aun suponiendo que él no sea el autor del evan-
Calcedonia (año 451), la que confesamos al recitar el Credo: gelio, imagino que me habrá echado una mano. Ojalá este vo-
"Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdade- lumen ayude a conocer mejor al que es "el camino, la verdad
ro, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el y la vida".
Padre .. "
Al mismo tiempo, he intentado ofrecer una lectura dis- Granada, 27 de diciembre de 1997
tinta de la habitual, imaginando cómo sonaría este evangelio
en los oídos de unos cristianos acostumbrados exclusiva-
mente a los Sinópticos: su desconcierto, mezcla de entusias-
mo y de escándalo, provocado por una reflexión necesaria y
unas fórmulas atrevidas.
Esta tercera parte, "El encuentro", es muy distinta de las
anteriores. No pretende ofrecer una visión de conjunto de
los evangelios (como ocurría en "La búsqueda") ni del
mundo de Jesús ("La apuesta"). Quiere ser un comentario
sencillo, asequible, al cuarto evangelio, sin omitir ningún
pasaje importante. Si hacerlo en plan científico supone un
gran esfuerzo, hacerlo en forma novelada significa un au-
téntico desafío. Hay partes tan difíciles y densas que el mis-
mo Andrónico recomendará saltárselas o dejarlas para una
segunda lectura.
Ni siquiera así quedarán tratados todos los detalles. Pero
no era mi intención ofrecer un comentario exhaustivo, sino
una obra que introdujese en la temática y el desarrollo de es-
te evangelio, esperando que termine convirtiéndose para el
lector en una droga de la que no puede prescindir.
No he leído ningún comentario completo, pocas veces los
he consultado. Aparte de los cursos y lecturas realizados en
el Pontificio Instituto Bíblico durante mi época de estudian-
te, mi única fuente de conocimiento y profundización ha si-
do el contacto directo con el texto del evangelio y su medi-
tación diaria durante más de un año. Quien desee ahondar
dispone de grandes comentarios: Brown, Mateos-Barreto,
Schnackenburg, Léon-Dufour. Más asequible es el libro de
L. F. García Viana, El cuarto evangelio. Historia, teología y
relato (San Pablo, Madrid 1997).
Pero antes le aconsejaría que leyese y releyese el texto,
hasta casi saberlo de memoria. Porque, como decía san
1
Prólogo

1
L
a muerte de Domiciano supuso un respiro para
muchos ciudadanos del Imperio, para los cristia-
nos ... y para las moscas, que se vieron libres de su
estilete perseguidor. Le sucedió N erva, que sólo duró dos
años. Acababa yo de cumplir los cuarenta cuando nos llegó una no-
ticia sorprendente: el nuevo emperador, Trajano, no era originario de
Roma, sino nacido en la lejana provincia de la Bética, más allá de las
columnas de Hércules. No tengo nada contra los béticos, pero me
sorprendió, como a otros muchos, que aquella tierra, famosa ya por 11
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sus minas, su aceite, sus vinos y la belleza de las bailarinas gaditanas,


pudiese dar también emperadores. En fin, dejémonos de geografía y
de política. Si ofrezco estos datos es para situarte en el momento en
que se abrió una nueva etapa de mi vida. La última parte de mi relato
comienza en el año cuarto de Trajano1.
Por entonces, nuestra vida había experimentado un cambio fund~-
mental: Elena nos dejó para casarse. Sé que mis palabras suenan
egoístas¡ me fijo más en el dolor que sentí al verla abandonar la casa
que en su alegría al formar un nuevo hogar. Pero te cuento lo que ex-
perimenté entonces, si bien el paso de los años ha hecho que la herida
cicatrice. Por otra parle, ya conoces mi afición a la exageración y al
dramatismo. Elena vivía cerca de nosotros y nos visitaba con frecuen-
cia, casi a diario. Su marido, Teodoro, es un buen muchacho, alegre y
trabajador, aunque su sentido práctico le hace entenderse mejor con
Lucila que conmigo. Además, Elena, a sus veintiún años, nos había
dado ya tres nietos -Lucas, Lisipa y Julia-, y parecía dispuesta a lograr
aquella familia numerosa que nosotros no conseguimos tener.
Néstor también estaba dispuesto a abandonarnos, aunque Lucila y
yo albergábamos la esperanza de que el matrimonio se retrasase toda-

l Trajano fue nombrado emperador el año 98 d.C. Por consiguiente, estamos en el año 102 d.C.
Cap. 1: Prólogo 13
12 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

vía unos años. Es duro sentirse solos, aunque reconozco que no tenía nuevo. Cuando lo piensas, te sorprendes a ti mismo. "Lo había oído
razón para quejarme. Mi padre, a pesar de sus sesenta y seis años, se- tantas veces", "lo he repetido con tanta frecuencia". Sin embargo, es
guía gozando de buena salud, y Livia conservaba toda su energía, entonces, en ese momento, cuando captas la verdad profunda de aquel
conocimiento, que se te aparece como algo nuevo.
aunque ya había pasado los cincuenta.
Antes de entrar en materia, permite que te cuente una anécdo- Así me ocurrió con el himno que cantaba Elena. Desde joven ha-
ta. Al principio no la valoré demasiado; al cabo de unos días, adver- bía afirmado que Jesús, renunciando a su condición divina, se había
1,1 tí su relación con lo que será el contenido de esta sección final de hecho como uno de nosotros. Pero debí repetirlo como algo sabido e
. . ignorado, una verdad tan monótona como la melodía que la apoyaba.
mis memorias.
Las palabras de Lucila con las que cerré la segunda parte ("Jesús es En aquel momento, una idea cruzó por mi mente. "Si Jesús era de
un misterio") no me causaron especial impresión en aquel momento. condición divina, lcómo pudo hacerse igual que uno de tantos?
Bien sabía yo desde joven, cuando me había preparado al bautismo, ¿Bajando del cielo, como los dioses homéricos? ¿ Tomando una aparien-
que Jesús es demasiado grande para poder entenderlo perfectamente.. cia humana, como hace Atenea tan a menudo para manifestarse a
Si había estudiado a fondo los evangelios y leído c_on interés la obra de Ulises?" Siempre había imaginado a Jesús en la tierra, con un aspecto
José Flavio no fue con la pretensión ridícula de saberlo todo sobre él como el nuestro, "como uno de tantos". Pocas veces había reflexionado
-como a veces me reprochaba Lucíla- sino con el deseo de profundizar sobre su condición divina.
algo mis conocimientos. Me senté junto a Elena, en silencio, mientras terminaba de dormir
A pesar de todo, me consideraba un buen conocedor de la figura de a la niña. Instintivamente pensé en Jesús, de pocos meses, acunado
Jesús. Por eso, mi vida de fe se movía entre esos dos mares del saber por su madre. ¿Quién habría dicho que era de condición divina? ¿Es
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y el ignorar, de saber que sabía bastante y de saber que ignoraba mu- posible que Dios se haga tan pequeño, tan débil e indefenso? Y me
cho. Sin embargo, por aquellos años, predominaba en mí la concien- asaltó la duda de si los himnos litúrgicos, incluso muchos relatos de
cia de lo que sabía sobre la conciencia de lo que ignoraba. los evangelios, no eran sino hermosas palabras, exaltaciones poéticas,
Una vez más, fue Elena quien me hizo plantearme preguntas ines- más que expresión exacta de la realidad de Jesús. ¿No era más fácil
peradas y casi sin respuesta. De niña, preguntando a mi padre qué dis- imaginarlo como un hombre normal y corriente, elegido por Dios pa-
tancia había desde N azaret al Jordán, me hizo caer en la cuenta de mi ra realizar una misión importantísima? Un hombre, si quieres, al que
ignorancia sobre tantos temas relacionados con los evangelios. Muchos Dios otorga poderes especiales para realizar curaciones y portentos.
años después, anticipó una nueva etapa en mi vida. Pero un hombre normal, al fin y al cabo.
Estaba una tarde en la huerta, sentada a la sombra de la parra, Mis dudas me asustaron. No era miedo a que Dios me castigase
intentando dormir a Julia. No me oyó llegar y siguió canturreando por ellas, sino un miedo vital, como si aceptarlas supusiera el de-
la melodía monótona y solemne de un himno que entonábamos a rrumbe de muchos años de búsqueda, de todo aquello en lo que había
menudo en las asambleas litúrgicas: creído y dado sentido a mi vida.

"Él, a pesar de su condición divina, Elena terminó de dormir a la niña, ajena a la tormenta que pasa-
ba por mi cabeza. Cuando fue a acostarla, la acompañé hasta la casa
no se aferró a su categoría de Dios;
y procuré no pensar en el carácter misterioso de Jesús. No podía ima-
al contrario, se despojó de su rango
ginar entonces que, poco tiempo después, ese tema me iba a ocupar
y tomó la condición de esclavo,
durante meses, en una lucha tan apasionada como irritante. La cul-
haciéndose uno de tantos ... " pa de todo ello la tuvo de nuevo un libro. Antes de hablarte de él, te
diré cómo llegó a mis manos.
Supongo que también a ti te habrá ocurrido algo parecido. Un día,
de repente, algo que sabes desde antiguo te resulta absolutamente
2
La sorpresa

D
os mañanas a la semana las dedico a recibir a los
clientes. Ya conoces esa institución tan nuestra,
de la que tú mismo te habrás visto favorecido o
perjudicado en muchas ocasiones. Pero quizá ignores la
enorme dosis de paciencia que hace falta para escuchar continuas e
interminables quejas, peticiones, lamentos. Mi padre me insistió des-
de joven en que cumpliese esta tarea lo mejor posible, con justicia y
amabilidad. "Muchos saben, o se imaginan, que eres cristiano -me di-
jo la primera vez que lo sustituí-. Actúa siempre de forma que no
quede en desprestigio el nombre del Señor".
Los clientes entraban de mañana al patio y yo los iba recibiendo
uno a uno en mi habitación. Separado de ellos por una celosía y una
tenue cortina, podía contemplarlos sin que ellos me viesen. Al cabo de
los años, todas eran caras conocidas, repetidas. Igual que se repetían
sus demandas de auxilio o su agradecimiento por el favor recibido.
Por eso me extrañó aquella pareja desconocida, que cedía premedi-
tadamente su puesto, con clara intención de ser los últimos. Cuando
sólo quedaban ellos en el patio, llamé a Floro, mi secretario. I"
- ¿Quiénes son?
- No me han dicho su nombre, sólo que te conocen. Quieren sa-
ludarte.
- ¿son de Tróade?
- Nunca los he visto. Parecen orientales ... de Siria o por ahí. Deben
de estar de paso. A lo mejor vienen a pedirte dinero para continuar su
via¡e.
- ¿Los recibo?
Floro conoce perfectamente mis puntos débiles. En esos casos
nunca me responde de forma directa.
- Tu padre los habría recibido.
16 El Cuadrante. Parte III: El encuentro
Cap. 2: La sorpresa 17

- DJes que pasen.


Felipe respondía sólo en parte a la imagen que yo tenía de los si-
No fue el hombre quien entró primero, sino la mujer. Un andar rios. Más alto de lo normal, más delgado, con esa mirada aguda, pe-
1
decidido, una sonrisa burlona y una mano derecha que escondía entre netrante, que los caracteriza. Nos saludamos con el beso que se había
los pliegues de la túnica un objeto invisible. generalizado entre los cristianos.
¿por qué quería apuñalarme? No los conocía. Estaba seguro de no - Supongo que os quedaréis una temporada entre nosotros.
haberles hecho ningún daño ni de haber olvidado una petición suya. Aunque sean más de tres días, no os consideraremos falsos profetas.
Eran demasiado jóvenes para venir a vengar a un hijo. ¿Debía esqui- Felipe me miró extrañado.
varla o lanzarme contra ella? ¿Cómo reaccionaría LucJa cuando me - ¿por qué dices eso?
viese tendido en un charco de sangre? No tuve tiempo de imaginar más - Es lo primero que me comentaron cuando llegué a Antioquía.
desgracias, ni siquiera de moverme. Uri objeto blando rebotó contra mi Se acoge a todos los que van de paso durante tres días. El que preten-
pecho y cayó al suelo. La mujer no hizo ademán de cogerlo. Amplió su de quedarse más tiempo es un falso profeta. Con vosotros no existe ese
sonrisa, echó atrás la toca que le cubría la frente y pronunció una sola problema.
palabra: "i Fariseo!" - ¿Estás seguro? -Dina formuló la pregunta con un tono iróni-
¿Cuántos años habían transcurrido? Yo tenía entonces veintiuno¡ co que me extrañó-. No te preocupes. No somos falsos profetas, aun-
en ese momento cuarenta y cuatro. En un vuelo vertiginoso, el pasa- que algunos lo piensen. Venimos como embajadores de nuestra co-
do se hacía presente en la pequeña Dina, con la muñeca que yo le re- munidad. -Ella misma se rió del tono solemne con que lo dijo-. Pero
no podemos quedarnos mucho tiempo. Tenemos que ir a Filipos y
galé y su insulto preferido. La pequeña Dina, hecha ya una hermosa
mujer, que me abrazó fuertemente. Tesalónica ... para hacer propaganda de nuestro libro.
- ¿El evangelio de Mateo? Aquí ya lo conocen todos.
- Creí que querías matarme. Me has dado un susto tremendo.
- No se trata de Mateo. Es un libro muy distinto.
- Lo sé. Se te veía en la cara.
Años antes la habría obligado a dármelo de inmediato. La edad me
Se agachó a recoger la muñeca. 11 111

había vuelto más sereno, menos ansioso de leer y aprender cosas nue- 1

¿ La recuerdas?
vas. Prefería evocar con ella los recuerdos de mi estancia en Antioquía.
La muñeca de Babilonia. Multitud de caras y escenarios se atropellaban en mi mente, deseando
Eso es lo que me dijiste. Cualquiera sabe dónde la hicieron. la respuesta inmediata. Curiosidad malsana, castigada a menudo con
Pero la has guardado hasta ahora. una amarga recompensa. Jacob, mi querido maestro, que me había en-
tusiasmado con el evangelio de Mateo, muerto hace años. "Se fue ago-
Era tu recuerdo.
tando poco a poco. Al final no tenía fuerzas ni para pelearse con los fa-
Se echó a reír.
riseos". (Dina suavizaba con el humor la triste noticia). "La abuela
- El recuerdo de mi primer amor. De tanto pelearme contigo, también murió. Se acordaba mucho de ti". "Ignacio sigue de obispo.
terminé enamorándome de ti. Mejor dicho, seguía de obispo cuando nos fuimos de Antioquía, hace
No digas tonterías. Eras una niña. cinco años. Ahora vivimos en Mileto". "No. No tenemos hijos. A lo
No era una niña. Tenía once años. mejor el Señor se acuerda de mí en mi vejez, como se acordó de Sara.
No me refiero a mi abuela, sino a la mujer de Abraham. Por eso nos
Siempre decías que tenías trece.
han elegido para esta misión. Estamos más libres".
- Me gustaba presumir de mayor. De veras ... no puedes imaginar
- Nos otros tenemos dos hijos, Elena y N éstor. Y tres nietos, de
lo que lloré cuando te fuiste. Pero menos mal que no me casé contigo.
Elena. Néstor todavía no se ha casado. Ya los conoceréis. Venid. Voy
No habría conocido a Felipe, que es mucho mejor que tú.
a presentaros a Lucila. ¿Habéis traído vuestro equipaje?
18 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 2: La sorpresa 19 1
- Nuestro equipaje son la copia del evangelio, otros cuantos papi- aprender. Mi padre, siempre ansioso de saber, con una humildad que
ros, y poco más. ¿ Te has olvidado de lo que decía Jesús? "No llevéis al- yo no he heredado, se dejaba instruir. Pocas veces discutía: escuchaba,
forja para el camino, ni dos túnicas, ni bastón, que el obrero merece su meditaba. Algo le impresionó en aquel mensaje, como si hubiera des-
sustento". cubierto de repente un mundo nuevo. Pero me estoy adelantando a
Me sentí algo violento, pero logré salir del paso. los acontecimientos. Más vale que te los cuente por el orden en que
ocurrieron.
- También dijo: "cuando entréis en una casa, deseadle la paz". Tú
me has dado un susto.

* * *

El libro que Felipe y Dina me regalaron era muy distinto de los


que mi padre y yo teníamos. Me refiero a su aspecto físico. Eraº
uno de esos códices que se estaban difundiendo en los últirríos
años entre los cristianos. En comparación con nuestos rollos de
pergamino o de papiro resultan pobres, por el material empleado y 1

por el afán de ahorrar dinero aprovechando las dos caras. Aunque


no son tan bellos, ni la caligrafía tan cuidada, reconozco que son 111

ji :
más cómodos de manejar que nuestros extensos rollos. Lucila, en 1:
cuanto lo vio, no sé si llevada por su espíritu práctico o por el afán
de llevarme la contraria, sentenció que aquel nuevo modelo de li-
bro terminaría imponiéndose. Yo me permito dudarlo. El tiempo
lo dirá.
Dina y Felipe se quedaron en casa tres semanas, estableciéndose en-
tre nosotros unas curiosas relaciones. Lucila se mostró cariñosa y ama-
ble, como siempre. Al principio me pareció intuir en ella ciertos celos
con respecto a Dina. Cosa lógica, porque yo aprovechaba cualquier ra-
to libre para charlar con ella y recordar los meses vividos en Antioquía.
Mi padre, en cambio, como si debiese saldar una antigua deuda, se des-
vivía por mostrar a Dina el mismo cariño que yo encontré en casa de
sus abuelos.
Felipe disfrutaba hablando con Livia y con mi padre, aunque de
forma muy distinta. Me admiró el respeto e interés con que trataba a
Livia; los orientales no acostumbran a mostrar esa actitud con las
mujeres; supuse que sería por su común origen judío, aunque esto
mismo crearía luego las mayores tensiones entre ellos. La relación
con mi padre era distinta, marcada por el respeto a una persona ma-
yor, de gran cultura, pero a la que, en opinión de Felipe -y vuelvo a
formular hipótesis imposibles de demostrar- le quedaba mucho que
3
La comunidad y sus ideas

A
1 tercer día de la estancia de Dina y Felipe en ca-
sa, cuando se habían calmado mis deseos de in-
formación y de recuerdos, Felipe propuso una
reunión más formal que las anteriores. No me extrañó. Dijeron desde
el principio que venían en calidad de misioneros y era lógico que de-
searan informarnos de su misión. Le pregunté si quería que invitase
a Elena, Teodoro y N éstor, Su respuesta fue inmediata.
- Prefiero que estemos sólo las personas mayores.
Acertó. Los temas que tratamos no eran los más adecuados para
ellos. A Elena, muy madura, le habría gustado participar¡ pero Teodoro
y N éstor no se habrían interesado demasiado ni habrían sacado gran
provecho.
Felipe comenzó enseñando un libro exactamente igual que el que
me había regalado.
- Ya sabéis a qué hemos venido: a hablaros de este libro, el evan-
gelio que usamos en nuestra comunidad. Podríamos habéroslo dejado
y seguir nuestro viaje. Pero eso habría sido muy peligroso. Es posible
que al cabo de poco tiempo estuviese cubierto de polvo.
Lucila y Livia me dirigieron una sonrisa irónica.
- Esta obra es muy importante¡ pensamos que puede haceros mu-
cho bien. Pero es preciso introducirla, presentarla, para que se com-
prenda mejor y termine interesando. Y el mejor punto de partida es
hablaros de nuestra comunidad.
Felipe hizo una pausa, gesto que más tarde se reveló habitual en él.
- Al principio cometíamos un fallo: llegábamos a una ciudad, reu-
níamos a los interesados y empezábamos a leer y explicar nuestro
evangelio sin decir nada de sus orígenes. La gente lo veía como algo
raro, no entendía la necesidad de un nuevo libro sobre Jesús, y al ca-
bo de poco dejaba de acudir a las reuniones. Veíamos que algo anda-
22 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 3: La comunidad y sus ideas 23

ba mal, pero no sabíamos qué era. Hasta que, un día, me dijo Dina: - Es cierto -reconoció mi padre--. Los únicos que quedaron en
"Hace años apareció por Antioquía un muchacho de Tróade; quería Jerusalén fueron los apóstoles.
una copia del evangelio de Mateo. Antes de leerlo, lo primero que hi- ¿Cómo lo sabes? -preguntó extrañado Felipe-.
zo fue saludar a la comunidad, conocer su historia, sus preocupacio- Por Lucas, un amigo mío que ha escrito sobre eso.
nes ... Vivía con mis abuelos¡ ellos le contaron las discusiones con los Nuestro maestro fue uno de los que se marcharon de Jerusalén.
fariseos, lo que ocurrió cuando Pablo se peleó con Pedro, otras mu- No por cobardía, sino porque consideraba importante mantenerse
chas cosas que él desconocía ... Nosotros deberíamos hacer lo mismo". junto a esos cristianos que tanto lo estimaban. Al principio todo fue
Desde entonces cambiamos de método. Por desgracia, no podemos bien. A pesar de las persecuciones, la comunidad se fue extendiendo
llevar nuestras comunidades a cuestas para que las conozcáis. Pero po- por Samaría y Galilea.
demos hablaros de ellas, de cómo nacieron y se fueron desarrollando. - ¿Habéis oído hablar de Caná? -lo interrumpió Dina-.
Ahora mismo son bastante numerosas, se han extendido por Egipto,
A ninguno nos sonaba ese no~bre.
Samaría, Siria, Asia Menor... Lo digo para que no os preocupéis. No
- Es un pueblecito de Galilea. Mateo nunca lo nombra, pero allí
somos cuatro locos que van proponiendo ideas que nadie acepta. Pero
se formó una comunidad muy importante. A Jesús le gustaba mucho
tampoco queremos engañaros: a veces encontramos muchas dificul-
ir a Caná.
tades para difundir nuestro mensaje. Eso siempre pasa con algo que
resulta nuevo. Me imagino, Andrónico, que cuando volviste a Tróade Tras este paréntesis, Felipe continuó su exposición.
con el evangelio de Mateo la gente no lo aceptaría de inmediato. - Durante esos primeros años, la comunidad tuvo que abordar
- Costó trabajo, llevas razón. un gran problema. Según vosotros, ¿qué es lo principal para un
cristiano?
- A nosotros nos ocurre lo mismo. Pero somos tan testarudos como
tú. Cuando algo merece la pena, nos entregamos a ello por completo. Todos estuvimos de acuerdo: la fe en Jesús.

Felipe había preparado bien su introducción. Citándome dos veces, - Y, dos cuatro tenéis la misma idea de él?
halagando mi vanidad, me hacía sentirme protagonista de la historia e LucJa se echó a reír.
intentaba ganarme como defensor de su causa. Me habría sentido ple- - No preguntes esas cosas, que son muy complicadas. Cada uno
namente feliz si LucJa no hubiese sonreído irónicamente al escuchar te daría una opinión.
el elogio de Felipe. - Pues imaginaos lo que ocurría en nuestra comunidad. Al prin-
- La historia de nuestras comunidades comienza después de la cipio, cada cual tenía su idea de Jesús: unos lo consideraban el
muerte de Jesús, en Jerusalén. En torno a un discípulo muy querido Mesías; otros, el personaje anunciado por Moisés y los profetas¡ otros,
de Jesús se fue formando un grupo bastante variado: algunos eran el hijo de Dios, el rey de Israel. Los samaritanos, que llevan siglos pe-
antiguos discípulos de Juan el Bautista¡ otros eran de Jerusalén y de leados con los judíos, no querían oír hablar de un descendiente de
los pueblos de los alrededores, de Betania, de Efraín ... ¡ más tarde se David, lo llamaban el salvador del mundo. Los helenistas también te-
incorporaron judíos de lengua griega, los helenistas. nían sus ideas particulares. Nuestro maestro aceptaba todas esas opi-
Mi padre no pudo ocultar su extrañeza. niones sobre Jesús, todas las consideraba válidas, porque pensaba que
- ¿Qué diferencia había entre ese grupo y la comunidad de él es demasiado grande para abarcarlo con un solo título. El peligro
Jerusalén? no consistía en engrandecer su figura, sino en empequeñecerla. Y eso
fue lo que advirtió al cabo de algunos años.
- Al principio, muy poca. Todos se reunían juntos. Pero la situa-
ción se volvió pronto muy difícil. Empezaron a perseguirlos, mucha Felipe se parece a mí. Le gustan los silencios dramáticos que
gente tuvo que huir. provocan la expectación del oyente.
24 El Cuadrante. Parte III: El encuentro
Cap. 3: La comunidad y sus ideas 25

- Nuestro maestro advirtió que muchos cristianos tenían una idea Cuando digo los judíos me refiero a las autoridades religiosas.
bastante pobre de Jesús: lo veían como un gran profeta, igual que Mqisés,
En el evangelio de Mateo ocurre lo mismo. Supongo que te lo
Elías, Jeremías ... pero nada más. Aceptaban sus enseñanzas, procuraban
habrá dicho Dina.
seguirlas, pero no habían caído en la cuenta de que Jesús es Dios.
- Sí, claro. Pero nuestro evangelio es más duro, lo notaréis en-
A Livia, oír decir que Jesús es Dios le resultó exagerado, casi
seguida.
blasfemo.
Hizo una nueva pausa.
- Hijo de Dios sería más correcto, ¿no te parece?
- Hubo otro problema que contribuyó a que nos expulsaran de las
Felipe cruzó con Dina una rápida mirada que no supe interpretar.
sinagogas: a nosotros no nos gustan demasiado las normas, con una
- De acuerdo, Hijo de Dios. Ya hablaremos de eso otro día. Lo basta.
cierto es que nuestro grupo se sintió obligado a reflexionar cada vez
¿Sólo una? -preguntó Lucila asombrada-.
más sobre Jesús. Aunque la mayor parte era gente sencilla, había tam-
¿ Te extraña?
bién muy buenos conocedores de las Escrituras, capaces de descubrir
su sentido profundo. A nuestro maestro y a ellos se les fueron ocu- ilmagínate! Desde niña me han dicho que Jesús enseñó dos
:1111
!1
rriendo fórmulas nuevas para hablar de Jesús. Eso acarreó problemas mandamientos principales: amar a Dios y amar al prójimo. Ahora tú
con algunos de la comunidad y también con los judíos. dices que sólo hay uno.

Se dirigió a Livia. Felipe rió de buena gana.

- Supongo que esto te interesará especialmente. Hasta entonces, - Espera que te lo explique. Claro que hay que amar a Dios y al
en los sitios por donde nos íbamos extendiendo, las relaciones con los prójimo, nadie lo discute. Pero nosotros estamos en contra de los que
judíos eran relativamente buenas. Acudíamos a las sinagogas y rezá- se pasan el día entero hablando del buen comportamiento del cristia-
bamos juntos. Se extrañaban de que aceptásemos como Mesías a un no. Cuando conocí a Dina, no se cansaba de repetirme la misma can-
personaje condenado por las autoridades religiosas y crucificado por ción: "Hay que dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento,
los romanos. Pero, como nadie estimaba demasiado al sumo sacerdo- vestir al desnudo, visitar al que está en la cárcel". Esas cosas no su-
te ni a los romanos, no le daban mayor importancia. La situación ponen ninguna novedad, las dijeron los profetas hace muchos siglos.
cambió por completo después de la guerra contra Roma. Los fariseos ¿Estás de acuerdo, Livia?
lo dominaban todo, querían imponer sus ideas, no toleraban ningu- Ella hizo un ligero gesto de asentimiento, contenta del honor que
na disensión. Sobre todo, no querían nada que pudiese asustar a los se le concedía.
romanos y hacerles actuar otra vez contra nuestro pueblo. Nos acu- - Cuando leáis nuestro evangelio, os pasará como a Dina. Echaréis
saban de creer en un agitador político y de hablar de él como si fuese de menos esa cantidad enorme de consejos prácticos que tiene el de
Dios. Total, que terminaron expulsándonos de las sinagogas. Mateo. Aquí sólo hay un mandato de Jesús: "Amaos los unos a los otros
- Eso también ocurrió por aquí -comentó mi padre=. como yo os he amado". No busquéis nada sobre el divorcio, el adulterio,
- Pero vosotros sois de origen griego. No creo que os afectase mu- los juramentos, el dinero ...
cho el quedar separados de los judíos. Para nosotros era una prueba te- - Lo del dinero me gusta.
rrible. Muchos de la comunidad se sentían entre la espada y la pared, Felipe quedó desconcertado ante mi patochada. Lucila le echó una
terminaron dejándonos para volver a la sinagoga. Abandonaron a Jesús. mano.
Fue un momento muy duro. Cuando leáis este libro, no os extrañe que - No le hagas caso, sigue.
se hable tan duramente contra los judíos y los fariseos.
- Decía que aquí no hay nada de cuestiones morales, lo único im-
- Vosotros sois judíos -protestó Livia-. portante es la persona de Jesús y la fe en él.
26 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 3: La comunidad y sus ideas 27

- z No resulta eso peligroso? A mí me gusta que el evangelio diga - Y ¿por qué habéis venido? 11,

claramente lo que debemos hacer -volvió a intervenir LucJa-. La pregunta de Lucila desviaba totalmente el tema, pero no lo cogió
- Existe un peligro, pero no el que tú supones. El peligro no con- de sorpresa, la esperaba .
siste en la ausencia de normas prácticas; todos sabemos cómo debe - Para sentirnos unidos con vuestras comunidades y para que os sin- 1

comportarse un cristiano. Lo grave es que algunos dicen que basta co- táis unidos con las nuestras. Con tantas persecuciones como hemos te- 11

nocer a Jesús; todo lo demás sobra. Según ellos, lo que nos salva es el nido nos hemos aislado demasiado. Además, los cristianos nos estamos
conocimiento, no la forma de vida. dividiendo rápidamente. Hay grupos que piensan cosas muy distintas, al-
- Eso mismo ocurrió hace años en Corinto, cuando todavía vivía gunos con ideas descabelladas. Sin embargo, Jesús quería que estuviése-
Pablo -comentó mi padre-. Algunos cayeron en las mayores aberraciones, mos unidos en la verdad. Tenemos que ser un solo rebaño bajo un solo
incluso en el incesto y la fornicación. Eso es muy peligroso, Felipe. pastor.
- Claro que es peligroso. Por eso nuestro evangelio insiste tanto ¿Qué pastor?
en el precepto de Jesús: "Amaos unos a otros como yo os he amado" .. Si . Jesús, naturalmente.
no hay amor a los hermanos, no hay fe en Jesús. ¿ Y para eso había que escribir otro evangelio? -pregunté-.
- ¿Tú crees que basta con esa fórmula tan vaga?
Es precioso, Andrónico -exclamó Dina con entusiasmo-. Te va
Me miró sorprendido. a gustar muchísimo. No tiene nada que ver con el de Mateo. '
'1 111

- ¿ Te parece vaga la fórmula? Piensa en cómo nos amó Jesús, - Algo tendrá que ver, supongo.
dando su vida por nosotros. ¿Crees que a una persona que intente
- Hombre, claro. Pero cuenta muchas cosas que no sabéis. Casi
imitarlo se le va a ocurrir cometer incesto, odiar al prójimo, dejar de
todo os resultará nuevo. Nuestro maestro conoció personalmente a
ayudar al necesitado? Basta sacar las consecuencias de esas cinco
Jesús.
palabras: "Como yo os he amado".
Felipe echó un poco de agua fría al entusiasmo de Dina.
LucJa no parecía convencida del todo.
- El libro es precioso, pero a menudo resulta difícil. Tiene fórmulas
- ¿ Y vosotros no habéis tenido nunca, ni una sola vez, un problema
enigmáticas. No quiero que os hagáis una falsa idea.
de orden práctico? No me lo puedo creer.
- "De eso te oiremos hablar otro día".
- Claro que los hemos tenido, ya te lo he dicho. Y los seguimos
Todos nos volvimos sorprendidos hacia mi padre.
teniendo. Por ejemplo, hay gente que repite continuamente que Dios
es amor. Luego, cuando ven a alguien hambriento o desnudo, lo sa- - Es lo que le dijeron los atenienses a Pablo -se excusó con una
ludan y siguen adelante. A nuestro maestro esas cosas lo irritaban te- sonrisa-. No he querido molestaros.
rriblemente. Decía que quien no ama al prójimo, al que ve, no puede - No me has molestado -dijo Felipe-. Es que no conocía esa
amar a Dios, al que no ve. anécdota.
- Repite, que no lo he entendido bien. LucJa no desaprovechó la ocasión.
- Quien no ama al prójimo, al que ve, no puede amar a Dios, a quien - Pues que te la cuente mientras cenamos.
no ve. Es muy fácil engañarse diciendo que uno ama a Dios, porque no lo Creo que Felipe se quedó con ganas de seguir hablando de su co-
ve nunca. Lo difícil es amar a la persona que está a tu lado. munidad, pero supo contenerse. En la primera reunión no conviene
- Desde luego que sí =aprobó LucJa mirándome de reojo-. abusar de los oyentes. Durante la cena no volvimos sobre los temas
- Tuvimos también otro problema muy grave, a propósito de la tratados. Mi padre contó lo ocurrido en Atenas y nos entretuvo con
eucaristía. Pero fue más teórico que práctico. -Pareció dudar-. Eso es otro sinfín de anécdotas tomadas de su amigo Lucas.
mejor que lo tratemos otro día. Al final, Felipe preguntó tímidamente.
28 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

- ¿Queréis que sigamos hablando mañana?


- Desde luego -le respondi=. Hace años acostumbrábamos a reu-
nirnos por la noche, después de la cena, para hablar de los evangelios.
Podemos restablecer la costumbre mientras estéis con nosotros. Complemento a la historia de la comunidad
- Me parece muy bien. Por la mañana ya estoy ocupado. -Miró a
mi padre con una sonrisa-. Voy a empezar a leer la obra de Lucas.
i
i
1 1
1 relato anterior recoge en parte la opinión de
Y a mediodía coméis en casa de Elena y Teodoro. No os olvidéis.
E
fil[
Senén Vidal, expuesta en su reciente obra Los es-
1
critos originales de la comunidad del discípulo
1 * * *
1
¡111
"amigo" de Jesús, Sígueme, Salamanca 1997. Distingue cua-
¿Qué te ha parecido? -le pregunté a Lucila cuando nos acostamos. tro etapas.
1
No respondió de inmediato.
Una comunidad con muchos problemas: l. Los orígenes y la Un judío de Jerusalén inicia y anima el grupo, en el que en-
- A mí no me han parecido tantos. época antigua tran algunos miembros del grupo de Juan Bautista, personas
(años 30-70) de Judea (Jerusalén, Betania, Efraín), de las dos cuencas del
- Los han echado de las sinagogas, lo cual no es raro. Se han pe- Jordán, Samaría, Galilea ( Caná, Cafarnaúm, Betsaida). Son
leado entre ellos porque tienen distintas formas de entender a Jesús. grupos judeocristianos, que viven dentro del ámbito religioso y
Hay gente que no quiere practicar la caridad. Y eso de la eucaristía, social del judaísmo, presentándose como comunidades mesiá-
que no ha aclarado en qué consiste. nicas que confiesan a Jesús como el Profeta definitivo.
Pretenden renovar el judaísmo. Practican el bautismo en nom-
- Algo te habrá gustado.
bre de Jesús, esperan una salvación muy cercana, celebran una 1
- Ya te lo imaginas: lo de amar al prójimo al que ves. Y también reunión semanal. 11

el deseo de que todos los cristianos nos sintamos unidos. Yo no sabía Dos temas les crean tensiones con los judíos: la fe en un
que hubiese tantas divisiones. Mesías crucificado y su talante abierto, que los impulsa a
Dio media vuelta y se echó a dormir. Yo seguí desvelado un buen aceptar en la comunidad incluso a samaritanos. Pero las prin-
cipales discusiones son internas, con los grupos procedentes
rato. Más que lo dicho por Lucila me atraía la posibilidad de conocer
de Juan el Bautista, y con los otros grupos judeo-cristianos de
cosas nuevas de Jesús, tan distintas, al parecer, de las que contaba Jerusalén.
Mateo. Y esas fórmulas enigmáticas anunciadas por Felipe no me
causaban miedo, representaban más bien un desafío. Cuando ya me
dolían los párpados de sueño, vino el momento de inspiración: al día 2. La expulsión del seno Después de la guerra contra Roma, el judaísmo inicia su
del judaísmo ( años proceso de uniformación impulsado por los fariseos. Se ex-
siguiente, Dina ayudaría a Lucila y Livia en las tareas de la casa¡
70-80 aproximadamente) cluye a grupos y movimientos aceptados anteriormente y que
Felipe estaría con mi padre o leyendo a Lucas. Yo quedaba libre para ahora son considerados "heréticos", entre ellos a los grupos
dedicarme a leer el nuevo evangelio. mesiánicos, por el peligro social y político que suponen.
En consecuencia, la comunidad del discípulo amado
pierde muchos miembros y simpatizantes, que pasan a ser
"cristianos ocultos" (ver Jn 3,1-11; 12,42-43 ). Pero, al mismo
tiempo, se convierte en una comunidad con entidad propia,
organizada y configurada fuera de las prácticas y celebracio-
nes del judaísmo, aunque perdiendo algo de su talante libe-
ral. Ya no pretenden renovar el judaísmo sino superar y sus-
30 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

tituir sus celebraciones y prácticas: templo de Jerusalén, fies-


tas, sábado, ritos de purificación. Esto los hace muy polémi-
cos. Por entonces, la comunidad se abre al mundo gentil y se
escribe la primera redacción del evangelio, en griego.
La zona geográfica en la que debemos localizarla es pro-
bablemente las regiones de Gaulanítide y Batanea, a oriente
4
del lago de Galilea. Primer contacto con el libro

3. La gran transfor- La experiencia continuada de segregación y amenaza au-

H
mación (año 80 a fines menta el talante sectario del grupo. Se impone una concep- e dudado mucho antes de dictar este capítulo.
del siglo I) ción dualista (mundo de arriba - mundo de abajo; luz - ti- En parte lo considero necesario para que te ha-
nieblas, etc.). En polémica con la religiosidad judía se gas una idea de conjunto de la obra que comen-
propone una nueva religiosidad "espiritualista". Pero el gru- to. En parte lo considero una traición a Dina y Felipe,
po sufre también influjos externos: 1) ante todo, de la espe-
que no trataron este tema. ¿Lo escribo por vanidad, con el deseo ocul-
culación sobre la Sabiduría divinaque servirá para entender
la figura de Jesús y llevará a una cristología elevada y a la to de demostrarte mis conocimientos, mi capacidad de establecer
configuración del lenguaje y de la temática "revelacionales", comparaciones y de ofrecer una síntesis? No lo sé. Sólo tú puedes ha-
típicos de la escuela a partir de ahora; 2) en segundo lugar, cer de árbitro en esta contienda. Puedes ponerte de parte de mis visi-
de corrientes místicas, que influyen en la idea de la comu- tantes y omitirlo. Puedes ponerte de mi parte y leerlo. Para ayudarte a
nión con Dios, del ver y conocer profundos, de la conciencia tomar una decisión, te indico lo que encontrarás en estas páginas: las
de estar iluminados por el Espíritu y de haber alcanzado la novedades que ofrece este evangelio a propósito de la vida de Jesús, sus
salvación (la vida eterna se da ya en el presente, no es algo
milagros, sus discursos, debates y diálogos. ¿ Te interesa la materia?
futuro).
¿prefieres dejarla para el final, cuando conozcas por ti mismo la obra?
Si lees el capítulo, quizá te admire mi capacidad de advertir tantos
4. La división interna Dentro de la comunidad se detecta un grupo "ortodoxo" matices en una primera lectura. No te engañes. Es fruto de numero-
(final del siglo I - y otro "herético" (ver las dos primeras cartas de Juan). sas lecturas, de muchas idas y venidas sobre los mismos textos. Y
comienzos del 11) Los "ortodoxos" intentan acercarse cada vez más a la basta de preámbulos.
"gran iglesia", y ésta los acoge, aunque las relaciones fueron
ambivalentes y de cierta tensión, como se advierte en lastra- * * *
diciones del discípulo amigo de Jesús y, sobre todo, en 3 J n.
Al cabo del tiempo, totalmente incorporadas a la gran igle- A hora más temprana de lo habitual estaba cumpliendo mi propó-
sia, estas comunidades desaparecen. sito de la noche anterior. Había dado orden de que no me interrum-
Los "herejes" eran ultrajuánicos, que radicalizaron la piesen hasta la hora de comer, sin explicar el motivo de mi decisión.
concepción dualista y espiritualista. Probablemente se fue-
Me senté cómodamente y abrí el volumen. Antes de leer la primera lí-
ron diluyendo en los grupos gnósticos, especialmente en el
nea me vino el recuerdo de muchos años atrás, cuando comencé la
valentiniano.
lectura de Marcos, la que abandoné al cabo de pocos días, derrotado
·k ··k ;'r por sus muchos misterios. Ahora me sentía más fuerte, más seguro de
mí mismo. Es curioso -pensé- cómo la figura de Jesús puede conver-
Senén Vidal tiene por costumbre no citar a nadie. Es pro-
tirse en una obsesión. Ni los personajes más admirados en mi juven-
bable que muchas de sus ideas se basen en la obra de R.
Brown, La comunidad del discípulo amado, Sígueme, tud -Alejandro Magno ocupaba el primer puesto- habían conseguido
Salamanca 1983, cuya lectura resulta también muy útil. mantener a lo largo de los años el atractivo de su persona.
r,
32 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 4: Primer contacto con el libro 33

No quise perderme en divagaciones. Me centré en la lectura, y te no que los otros evangelios no digan nada de este episodio que el cuar-
aseguro que las fórmulas enigmáticas las encontré desde el primer mo- to evangelio considera decisivo para el destino de Jesús. Finalmente, si
mento. Tanto, que me pareció difícJ leer en una mañana aquella obra no te gusta el número siete, puedes añadir a la lista una pesca mila-
tan compleja. Afortunadamente, la situación cambió pronto. Las mis- grosa ocurrida después de la resurrección de Jesús. No me digas que la
teriosas reflexiones sobre Jesús, sus palabras a veces incomprensibles, pesca milagrosa ocurrió al principio de su actividad, cuando conoció a
llli alternaban con espléndidos relatos, casi todos desconocidos para mí. los primeros discípulos. Ésta es otra. Incluso te puedo decir el núme-
1111 Te pongo algunos ejemplos. Y, dada mi afición a la geografía, per- ro de peces grandes que cogieron: ciento cincuenta y tres. Yo no esta-
mite que comience por este tema. Yo creía que Jesús siempre actuó en ba allí para contarlos. Pero el autor lo dice. Y no busques más mila-
1 1
1
11 1
GalJea¡ sólo al final de su vida subió a Jerusalén, cuando entró triun- gros, porque no los hay. El autor repite a menudo que Jesús hizo otros
falmente, lo condenaron a muerte y lo crucificaron. Aquí, en cambio, muchos "signos", pero no los detalla.
se ofrece una visión muy distinta. Jesús sube con frecuencia a Siguiendo con la vida de Jesús, hubo otros detalles que me sor-
Jerusalén, y en ella desarrolla la mayor parte de su actividad. Galilea prendieron por su novedad. Por ejemplo, el momento en que cono-
también aparece, pero no se le da demasiada importancia. Desde lue- ció a los primeros discípulos, que no fue en Cafarnaúm, junto al la-
1111 go, sino antes, en el río Jordán, donde estaban con Juan el Bautista.
go, no se cuenta cómo iba recorriendo los pueblos y aldeas anuncian-
do el Reinado de Dios. Para mí, la ciudad más importante de Galilea, También me extrañó que la expulsión de los mercaderes del templo
1
lill la que Jesús convirtió en su lugar de residencia, era Cafarnaúm. En la sitúa al comienzo de la vida de Jesús, no al final, como dicen
l ¡:
este evangelio también aparece. Pero hay otro pueblecito (como lo ca- Marcos y los otros. Los conflictos con su familia me resultaron mu-
lificó Dina) al que se da mucha importancia: Caná. Allí realiza Jesús cho más agudos. Descubrí un rasgo nuevo de su personalidad que
su primer milagro: transforma agua en vino. me sobrecogió: Jesús llora. No en el momento de la oración en el
Me imagino tu cara de sorpresa. Jesús convertido en una especie de huerto (o en el olivar, como decía Jacinta, que ya está gozando del
Baca o de Dionisos. No me detendré ahora en esto. Me fijaré en una Señor), sino cuando ve llorar a María por la muerte de su hermano
segunda diferencia con los evangelios anteriores: los milagros, Aquella Lázaro. Por cierto, este evangelio no cuenta la oración en el huerto,
mañana no tuve tiempo de hacer un catálogo completo de los mismos. pero en otro momento habla de la angustia que le provoca a Jesús el
Lo hice, por curiosidad, meses más tarde, y ahora te lo ofrezco. deber enfrentarse con la muerte.

El primero, como te he dicho, es el cambio de agua en vino, tema La afición del autor a desconcertarnos se advierte sobre todo en la
que no debe provocar tu hJaridad, porque es más serio de lo que pare- última cena de Jesús. Tras una introducción solemníeima, cuando te
ce a primera vista. Luego, también en Caná, cura al hijo de un fun- imaginas que va a contar lo del pan y el vino, lo que hace Jesús es la-
cionario real que vivía en Cafarnaúm. No me equivoco al contártelo. var los pies a sus discípulos. En cambio, lo del pan y el vino no lo
Es una curación a distancia, parecida a la que cuentan Mateo y Lucas. menciona. Para no cansarte, me limito a indicar otros tres relatos que
El tercer y cuarto mJagros también me resultaron conocidos: la mul- me llamaron la atención: la interesante conversación con Pilato du-
tiplicación de los panes y los peces, y Jesús caminando sobre el mar. rante el proceso, y las apariciones a Tomás y a un grupo de discípulos
Pero el quinto, que tiene lugar en Jerusalén, supone una nueva sorpre- junto al lago de Tiberíades.
sa: Jesús cura a un hombre que lleva treinta y ocho años enfermo. El Como ves, este autor parece dar por supuesto que ya conoces
1
11 sexto también ocurre en Jerusalén, la curación de un ciego de naci- muchas cosas sobre Jesús, y se dedica a completar lo que ignoras.
miento¡ relato espléndido, dramático, que te comentaré en el debido En este sentido, llama la atención la abundancia de discursos y diá-
1

momento. El séptimo es el más sorprendente: resucita a un personaje logos. En mi juventud, después de leer muchas veces el evangelio de
ll 1

llamado Lázaro; lo sorprendente no es la capacidad de Jesús para resu- Marcos, caí en la cuenta de un detalle curioso: Jesús nunca se está
1
citar a un muerto (recuerdas a la hija de }airo y al hijo de la viuda), si- quieto¡ siempre en marcha de un sitio para otro, un continuo itine-

r
1
1

1 .. 11
34 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 4: Primer contacto con el libro 35

rante. Quizá por eso, nunca habla tranquilamente con nadie. Le

I
peraha encontrar en boca de Jesús en ese momento tan solemne.
bastan pocas palabras para realizar un milagro o transmitir una en- Pues bien, este nuevo evangelio ofrece un larguísimo discurso, que
7
señanza. Sólo al final de su vida mantiene un debate largo con sus ~ satisface plenamente todas las expectativas.
adversarios. El Jesús que ahora empezaba a conocer es muy distin- Un último dato: los diálogos breves. Me refiero a esos en los que
to. Casi al principio mantiene en Jerusalén una larga conversación aparecen distintos personajes (por ejemplo, Juan Bautista y los fa-
nocturna con un tal N icodemo y poco después hace lo mismo con riseos, los primeros discípulos, o el ciego de nacimiento hablando
una mujer samaritana (no rebusques en tu memoria, no has oído con las autoridades judías). Son espléndidos, dignos del mejor narrador
hablar de ella) junto al pozo de Jacob, en Sicar. ¿No te extraña? El que puedas imaginar.
Jesús madrugador de Marcos se convierte en un Jesús noctámbulo. Así es, en síntesis apretada, la apariencia externa de este evangelio.
Y el Jesús siempre con prisa le dedica todo el tiempo necesario a una (Insisto en lo de externa, porque omito lo más importante, la nueva vi-
mujer de pueblo. sión de Jesús, que te comentaré más tarde). Una obra que sorprende
Junto a estos diálogos encontré también extensos debates y e_nse- por su novedad de contenido y que admira por su estilo tan distinto.
fianzas de Jesús. No al estilo del Sermón del Monte que incluye
Mateo. Como decía Felipe, las cuestiones m~rales le interesan poco
al autor. Esos debates se centran en la persona y la misión de Jesús:
uno lo presenta como el pan de vida bajado del cielo; otro, como la
luz del mundo; otro, como el buen pastor que da la vida por sus ove-
jas¡ otro, como la resurrección y la vida. Son complicados, te lo ad-
vierto. En ciertos momentos pueden aburrir o irritar. Al cabo del
1 tiempo, he llegado a la conclusión de que son de lo más importante
11
de este evangelio. Y casi siempre tienen relación con algún milagro
realizado por Jesús: la multiplicación de los panes provoca el discur-
so sobre Jesús como pan de vida; la curación del ciego de nacimien-
to sirve para presentar a Jesús como luz del mundo; la resurrección
d~ Lázaro demuestra que Jesús es la resurrección y la vida.
Pero el que más me llamó la atención fue el extenso discurso pro-
nunciado por Jesús en la cena de despedida. Perdona que me alargue
en este punto. De joven, cuando me dedicaba a imaginar lo que
cuenta Marcos, siempre me extrañó el relato de la última cena de
Jesús con sus discípulos. Es cierto que realiza un gesto importantí-
simo: la fracción del pan y el pasar la copa. Pero, aparte de esto,
Jesús no dice nada importante, salvo el anuncio de que lo traiciona-
rán. Yo echaba algo en falta: un discurso de despedida, unas pala-
bras al menos, unos consejos. Años más tarde, mi querido Mateo
no me ayudó a rellenar esa hipotética laguna. Y aunque Lucas aña-
de un consejo final sobre la actitud de servicio que deben tener los
discípulos, y unas palabras enigmáticas sobre comprar un machete,
todo ello me resultaba muy pobre en comparación con lo que yo es-
El cuarto evangelio y los Sinópticos

ompletemos algo los datos ofrecidos por Andrónico

C en las páginas anteriores. Lo primero que llama la


atención son las diferencias. Pero se advierten tam-
bién coincidencias básicas. Las agrupo por materias, sin ánimo
de ser exhaustivo y sin afán apologético.

Geografía Diferencias. 1) Mientras los Sinópticos hablan de una so-


la subida de Jesús a Jerusalén durante su vida pública, Juan
hace referencia a cuatro subidas a esta ciudad (2, 13; 5, 1;
7,10; 12,12), y en ella se desarrolla la mayor parte de su ac-
tividad. 2) Dentro de Galilea, sorprende la doble referencia
a Caná, no mencionada en los Sinópticos. 3) También se
cuenta el ministerio de Jesús en Samaría (J n 4), que los
1
Sinópticos ignoran.
Coincidencias. Igual que los Sinópticos,Juan también men-
11.,
ciona Galilea como lugar de actividad de Jesús (1,43; 2,1; 4,3;
6,1; 7,1). Es cierto que los Sinópticos sólo hablan de una subi-
da a Jerusalén, pero presuponen que hubo más (ver Mt 23,37:
" ¡Jerusalén, Jerusalén! ¡ Cuántas veces he querido reunir a tus
..
hl)OS....1") .

Cronología Diferencias. 1) ¿Cuánto duró la actividad pública de


Jesús? Si nos atenemos a los Sinópticos, toda ella podríamos
encajarla en un año.Juan habla de tres Pascuas (2,13.23; 6,4;
12,1), y esto hace suponer al menos dos años de vida públi-
ca. 2) La purificación del templo tiene lugar al final de la vi-
da pública, según los Sinópticos, mientras que Juan la sitúa
al comienzo. 3) Según los Sinópticos, la cena de despedida
es una cena pascual; en cambio, Juan dice que la celebró el
día anterior a la Pascua.
Coincidencias. Los Sinópticos sólo hablan expresamente
de una Pascua, pero suponen otra, al menos, ya que la esce-
na de las espigas arrancadas en sábado sólo puede ocurrir en
primavera (Mt 12,1; Me 2,23; Le 6,1).
38 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 4: Primer contacto con el libro 39

1
La vida Dz/erencias. Juan omite todo lo referente al nacimiento, En cambio, Juan carece de parábolas al estilo de las de
bautismo, tentaciones, transfiguración, institución de la Mateo o Lucas. La conocida como "parábola de la vid y los
1j 1 !!l~l!i y acciones
1 ... Eucaristía y diversos episodios famosos de la pasión (agonía sarmientos" es una simple imagen como punto de partida
de Jesús para exponer una idea.
en Getsemaní,Jesús ante Caifás y el Sanedrín, etc.). En con-
trapartida, ofrece el encuentro de Jesús con Nicodemo y la
samaritana, el diálogo con Pilato, las palabras a su madre y al
11:1¡ discípulo amado, la lanzada en la cruz, etc. Temas teológicos Diferencias. Los Sinópticos centran la predicación de
Con respecto a los milagros, sólo tres son comunes con los Jesús en el Reino de Dios. Juan, en temas como la luz, la ver-
Sinópticos (curación del hijo del centurión, multiplicación de dad, la vida. La actitud práctica del seguidor de Jesús en
los panes y caminar sobre las aguas); en cambio, tiene cinco cuestiones como adulterio, divorcio, uso del dinero, perdón
milagros exclusivos (boda .de Caná, enfermo de la piscina, cie- de los enemigos, etc. desaparece por completo en Juan.
go de nacimiento, resurrección de Lázaro, pesca). "Pero es so- Coincidencias. Juan, aunque sólo sea en el diálogo con
bre todo en su significado donde la diferencia es más grande. Nicodemo, también habla del Reino de Dios (3,3.5). Y los
En los sinópticos, Jesús los realiza movido por su compasión y Sinópticos, de la luz (Mt 4,16; Le 2,32; 11,33.36), la verdad
como manifestaciones dinámicas de; la llegada del reino. En (Mt 22,16; Me 12,14; Le 20,21), la vida (Mt 7,14; Le 12,15).
Juan son 'signos' que manifiestan la gloria de Jesús. Sus mila- Pero basta ver el cuadro que ofrece García-Viana en la pág.
gros no son, pues, como en los sinópticos, actos liberadores, 34 de su obra citada anteriormente para advertir la enorme
sino actos reveladores" (L. F. García-Viana, El cuarto euange- desproporción con que se usan términos como "verdad",
lio. Historia - teología - relato, San Pablo, Madrid 1997, p. 3 3). "luz", "mundo", "testimonio", etc.
Coincidencias. A pesar de lo anterior, es obvio que hablan
del mismo personaje, Jesús de Nazaret, hijo de José CTn
6,42), relacionado con Juan el Bautista antes de comenzar su
Cristología Diferencias. En los Sinópticos, Jesús aparece fundamen-
actividad, acusado de los mismos delitos que en los
talmente como Hijo del Hombre, profeta, salvador, mesías.
Sinópticos (transgresión del sábado, blasfemia, agitación po-
En Juan, como revelador de Dios, bajado del cielo, enviado
lítica), condenado a muerte durante el gobierno de Pilato y
por el Padre.
que resucitó de la muerte.
Coincidencias. Los Sinópticos también lo presentan como
revelador y glorificador del Padre (Mt 11,25-27; Le 10,21-
23), mientras que Juan también habla de Jesús como Hijo
La forma En este apartado sólo podemos constatar diferencias. del Hombre (1,50), Mesías (4,25-26; 11,27; 20,31), profeta
de enseñar En Juan no encontramos nada equivalente a los discursos (4,19; 7,40; 9,17), salvador (4,42).
de Jesús que, con todas sus notables variaciones, encontramos en Sin embargo, la cristología de Juan profundiza y explici-
los Sinópticos ( discurso en parábolas y discurso escatoló- ta lo que no estaba totalmente formulado en los Sinópticos.
gico en Marcos; los cinco discursos de Mateo; el Sermón Este deseo de proponer lo que se conoce como una "cristo-
de la llanura en Lucas). Tiene, en cambio, otros, originales logía alta", de la preexistencia de Jesús, es el que condiciona
por el tema y la forma de exponerlos: nuevo nacimiento la mayoría de las diferencias anteriores.
(3,1-21), el agua que brota hasta la vida eterna (4,1-26),
actuación del Hijo (5,19-47), pan de vida (6,22-58), última
cena ( ce. 13-17). El tono es abstracto y doctrinal, alter-
Diversas teorías Las diferencias y semejanzas anteriores requieren una ex-
nando monólogo y diálogo. No se sabe cuándo habla Jesús
sobre la relación plicación. Las teorías propuestas podemos agruparlas en los
y cuándo el evangelista.
entre Juan siguientes apartados.
Los debates, generalmente breves en los Sinópticos, pue-
den adquirir en Juan enorme extensión, como ocurre durante y los Sinópticos ,., Integración: Juan conoce los Sinópticos y los supone
la fiesta de los Tabernáculos CT n 7 -8). conocidos por sus lectores; pretende completarlos, ilu-
40 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

minando y enriqueciendo lo que ellos dicen. Ésta es la


teoría tradicional (Clemente, Agustín, etc.). Los
Sinópticos insisten en el aspecto humano de Jesús,
mientras que Juan subraya lo espiritual.

5
1
' Exclusión: Es la teoría de Windisch. Juan pretende su-
plantar y eliminar a los Sinópticos, a los que habría
que aplicar la frase: "Todos los que han venido antes El discípulo amado
que yo son salteadores y ladrones" (10,8). Según este
autor, la figura de Jesús como Hijo de Dios es incom-
patible con la del Jesús humano de los sinópticos.

E
,., Independencia: Juan sigue su propio camino. Unos 1 día había resultado muy intenso. La mañana la
niegan que conociera a los Sinópticos. Pero la mayo- dediqué a leer el evangelio; buen rato de la tarde
ría admite que los conoció y recibió algún influjo de a charlar con mi padre. Ahora, después de la ce-
ellos, especialmente de Marcos, y también de Lucas, na, nos esperaba otra reunión con Felipe y Dina. En cir-
aunque no de Mateo. cunstancias normales habría sido demasiado; hubiera preferido retra-
De estas tres teorías, la última parece la más probable. sarla al día siguiente. Pero ellos volvieron muy contentos de su visita
a casa de Elena y Teodoro, con ganas de seguir hablando. Por otra
parte, de alguna forma había que llenar el tiempo después de la cena,
Huellas de los Juan da por supuestos hechos que él no narra: la activi- y el tema me interesaba.
Sinópticos dad bautismal de Juan (1,25), el bautismo de Jesús por Juan - Ayer os hablamos de la comunidad. Hoy queremos hablaros de
en el cuarto (1,32s), múltiples milagros (2,23; 3,2; 4,45.47; 6,2), prisión
nuestro maestro, del discípulo preferido de Jesús.
de Juan (3,24), institución de la eucaristía (6,53s), elección
evangelio La frase no me sorprendió después de haber leído la obra. Pero
de los Doce (6,67-71).
Algunos autores piensan que estos y otros datos demues- noté la extrañeza de los otros. Felipe sonrió.
tran un contacto literario entre Juan y los Sinópticos. Pero - Siempre que hablamos de él ocurre lo mismo. La gente se ex-
pueden explicarse por una tradición oral común a todos traña de que Jesús amase especialmente a un discípulo. ¿Quién os
ellos. imagináis vosotros que sería?
- Pedro -fue la respuesta inmediata de mi padre, LucJa y Livia-.
- Pedro fue muy importante. Jesús le encomendó una misión
especial. Pero no era el discípulo al que Jesús amaba.
LucJa no pudo reprimirse.
- Supongo yo que algo lo querría, igual que a los otros.
- Evidentemente, no me interpretéis mal. No quiero decir que
Jesús no amara a Pedro y a los otros. Pero había uno con el que tenía
especial intimidad. Es lo mismo que pasa con los hijos. Los padres
quieren a todos. Pero, a menudo, hay uno con el que se sintoniza es-
pecialmente, que capta al vuelo lo que quieren, los entiende. Eso es lo
que ocurría con este discípulo. Os voy a poner algunos ejemplos.
Cuando María Magdalena fue al sepulcro y vio que estaba vacío, fue a
!j
decírselo a Pedro y a ese discípulo al que Jesús quería. Los dos salieron

111
42 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 5. El discípulo amado 43

corriendo. El discípulo amado era más joven, llegó primero, pero se ¿Tú crees que una obra se conoce bien en una mañana? ¿No se
quedó en la puerta. Esperó a Pedro y lo dejó entrar. Pedro ve el suda- te habrá pasado algo por alto?
rio y las vendas por el suelo, pero no entiende nada. En cambio, el - Es posible =respondí inseguro-.
discípulo amado lo comprende todo de inmediato, y cree que Jesús ha
- ¿Recuerdas el relato del llamamiento de los primeros discípulos?
resucitado. Como los otros no lo conocen, lo voy a leer. 1
- Es la primera vez que oigo esa historia -dijo mi padre--. 11

No tardó mucho en encontrar el pasaje.


- Ya os he dicho que aprenderéis mucho leyendo este libro. Otro
- "Al día siguiente estaba allí Juan -se refiere a Juan Bautista, co-
ejemplo. Después de la resurrección de Jesús, una noche, siete discí-
mentó- con dos discípulos y, fijando la vista en Jesús que pasaba, dijo:
pulos van a pescar al lago de Galilea. Al amanecer, no han consegui-
'Éste es el cordero de Dios'. Al oír estas palabras, los dos discípulos se
do nada. Cuando están volviendo a tierra, ven a un hombre en la ori-
fueron detrás de Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pre-
lla que les pregunta: "Muchachos, ¿habéis pescado algo?" Responden
guntó: '¿Qué buscáis?' Le contestaron. 'Señor, ¿dónde vives?' Les dijo:
que no, y él les dice: "Echad la red a la derecha de la barca y encon-
'Venid y lo veréis'. Lo acompañaron, vieron dónde vivía y se quedaron
traréis". La echaron, y pescaron tantos peces_ que no podían con la
aquel día con é/; serían las cuatro de la tarde. Uno de los dos que oye-
red. Entonces el discípulo preferido de Jesús le dice a Pedro: "Es el
ron a Juan y siguieron a Jesús era Andrés, hermano de Simón Pedro ... "
Señor". ¿Lo veis? El discípulo amado capta enseguida a Jesús, lo
Y sigue con la vocación de los otros discípulos.
descubre incluso detrás de una apariencia extraña. 11

Esperé algún comentario, una aclaración. Como no se produjo,


Hizo una pausa para dejar que la idea calara en nosotros.
pregunté:
- Bueno, ¿y quién era ese discípulos amado? -preguntó Livia-.
- ¿Dónde está ahí el discípulo amado?
No vas a tenernos en vilo toda la noche.
Mi padre saltó de inmediato.
- Yo ya lo sé: Juan, el hijo de Zebedeo, el hermano de Santiago.
- Está claro como el agua. De los dos discípulos, uno es Andrés
Nos volvimos sorprendidos hacia mi padre. ¿De dónde había sacado
y el otro Juan.
aquella idea? Él pareció excusarse con una sonrisa.
- Déjame el libro, Felipe.
- Es fácil demostrarlo. Pedro y Juan eran muy amigos, siempre iban
juntos a todas partes. Por ejemplo, cuando Pedro curó a un lisiado de na- Releí en silencio el pasaje y lo que venía después.
cimiento en el templo de Jerusalén. Más tarde, cuando Felipe convierte - No está claro como el agua. Andrés tenía un hermano, Simón
a los samaritanos ... -se echó a reír-, no tú, otro Felipe, el diácono ... , la Pedro, y le dice de inmediato que han encontrado al Mesías. El otro
comunidad de Jerusalén envió a Pedro y Juan para que confirmaran discípulo no puede ser Juan. Si hubiera sido Juan, se lo habría dicho
aquella conversión. Lo cuenta Lucas, en la segunda parte de su obra. a su hermano, a Santiago. Y aquí no se dice nada de Santiago.
- Pues yo no veo tan claro que el discípulo amado sea Juan - A lo mejor no estaba allí -mi padre no quería dar su brazo a
-intervine-. torcer-.
- ¿por qué? - ¿Que no estaba allí? Juan y Santiago siempre iban juntos, se
- Porque la primera vez que se menciona al discípulo amado en llevaban muy bien.
este evangelio es durante la cena de despedida de Jesús. Antes no se - Pues Lucas dice que quienes siempre iban juntos eran Juan y
dice de él ni una palabra. He leído la obra esta mañana y me llamó la Pedro.
atención la primera vez que aparece. - Pero eso fue años más tarde, no confundamos las cosas.
Felipe y Dina parecían disfrutar oyendo nuestras opiniones. Fue Dina soltó una carcajada y le echó el brazo por los hombros a mi
ella quien intervino. padre.

111
11
44 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 5: El discípulo amado 45

- En Antioquía me trataba igual, Teófilo. Siempre tendiendo Podías haber empezado por ahí -le reprochó Lucila-. No habría-
trampas, a ver si me cazaba. mos perdido el tiempo con discusiones inútiles.

- Ha sido así desde niño. ¿No te das cuenta de que carece de - No son inútiles, tienen su interés. Lo curioso es que la figura
sentido lo que dice? ¿por qué tenía que estar allí Santiago? El otro del discípulo amado resulta misteriosa. Nunca quiso mencionar su
discípulo es Juan. nombre en el evangelio. Y, cuando murió, comenzaron a correrse
ideas muy extrañas sobre él. Yo también tengo la mía, aunque no sé
- Demuéstramelo.
si os interesa.
Felipe salió en defensa de mi padre.
- A mí, sí -dijo mi padre.-.
- Vamos a ver, Andrónico: ¿cuántas veces se menciona en este
- Es muy sencilla. El discípulo amado es el dueño de la casa don-
evangelio a Santiago, el hermano de Juan?
de Jesús celebró la última cena. Es la única forma de que encajen to-
Noté que la memoria me fallaba estrepitosamente.
dos los datos que ofrece el evangelio. Como era de Jerusalén, no apa-
- No sé. Tres o cuatro, imagino. rece durante la actividad de Jesús en Galilea. Y como es el dueño de la
Felipe mantuvo un silencio solemne. casa, se sienta al lado de Jesús durante la última cena y se encarga de
- Ni una sola vez. Ni una. Y Úuántas menciona a Juan? No su madre cuando muere.
hace falta que lo pienses. Tampoco lo menciona nunca. ¿No te re- - Esas historias no las conocemos -dijo Lucila-.
sulta raro? Habrás visto que se habla de otros discípulos: Andrés, - Ya tendréis tiempo de leerlas. De todos modos, aunque nosotros
Pedro, Felipe, Natanael, Tomás ... Sin embargo, ni una sola men- estimamos mucho al discípulo amado, también queremos dejar a
ción de dos de los discípulos más famosos: Juan y Santiago. Eso Pedro en muy buen lugar.
significa que uno de ellos es el discípulo amado, y que silenció su ¿por qué?
nombre por humildad.
"De eso hablaremos otro día" ... Como dijeron los atenienses.
- Pudo ser Santiago.
La respuesta de mi padre se anticipó a la de Felipe.
- Si el discípulo amado es quien fundó esta comunidad y la
instruyó durante muchos años, imposible.
- ¿por qué?
- Porque a Santiago lo mató el rey Herodes bastante pronto. Lo
cuenta Lucas.
Dina me miró triunfante.
- No te pongas colorado, Andrónico. Un pequeño fallo lo tiene
cualquiera.
- De acuerdo -reconocí-. El discípulo amado es Juan. Pero no
me habéis solucionado todas las dudas. Aunque callase su nombre por
humildad, podía haber mencionado a su hermano.
Mi padre nos miró triunfante por su victoria. Pero su alegría duró
poco.
- Lo siento, TeófJo -dijo Felipe-. Todo lo que has dicho tiene su
¡) lógica. Pero el discípulo amado no era Juan, no era uno de los Doce.

11111iill11
Teorías sobre el discípulo amado

1 cuarto evangelio plantea dos problemas distin-

E tos, estrechamente relacionados: 1) ¿quién es el


discípulo amado?; 2) ¿fue él quien escribió el
evangelio? Siguiendo el ritmo de la exposición de Felipe nos
limitaremos ahora a la primera cuestión. La segunda (autor
del cuarto evangelio) la trataremos más adelante, al final del
capítulo 15.

Tesis tradicional Afirma que es Juan, el discípulo de Jesús, basándose en


argumentos de la tradición y en los datos que ofrece el
evangelio.
La tradición dice que fue Juan (Ireneo, Fragmento
Muratori, Clemente, Efrén, Orígenes, Eusebio, Epifanio,
Jerónimo, Agustín). Pero sólo Ireneo y Jerónimo lo identi-
fican expresamente con "el discípulo amado".
El evangelio ofrece los siguientes datos:
-1, menciona cinco veces al "discípulo que amaba Jesús"
(13,23; 19,27; 20,2; 21,7.20);
-1, identifica al que escribe (21,24) con el discípulo amado
(21,20).

De estos datos, algunos autores deducen lo siguiente:


-1, pertenece al grupo de los Doce (13,23; ver Mt 26,20);
,., dentro de ellos, es de los predilectos: Pedro, Santiago,
Juan;
-1, no es Pedro, porque se contraponen en la Cena
(13,23), en el anuncio de la Magdalena (20,2) y en el
lago (21,7);
-1, no es Santiago, porque lo mató Herodes Agripa antes
del 44.

Otros datos del Evangelio confirman que era judío:


,., interés por las fiestas (2,13; 5,1; 6,4; 7,2; 10,22; 11,55);
48 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 5: El discípulo amado 49

,., indicaciones geográficas exactas (1,28; 3,23; 4,5-6; habría tratado de engañar, puesto que refleja la angustia de la
10,22; 11,18.53); comunidad por la muerte del discípulo amado. El discípulo
·k la lengua y el estilo son semíticos; había sido idealizado, por supuesto, pero, mi opinión de que
'' se presenta como testigo ocular (1,14; 15,27; 19,35), fue una persona histórica y un compañero de Jesús, se hace
precisando el día (1,29.35.43; 2,1; 4,43; 11,6) y aun la cada vez más obvia en las nuevas investigaciones de la ecle-
hora (1,39; 4,6.52; 19,14). siología juánica. (. .. ) Me gustaría asimismo sugerir que la des-
cripción juánica se hace más inteligible si el discípulo amado,
al igual que algunos de los discípulos mencionados por J n
1,3 5-51, fue un discípulo de Juan Bautista, concretamente tal
Oposición Ya desde antiguo se puso en duda que el cuarto evangelio vez el discípulo innominado de 1,35-40 (. .. ) Entre paréntesis,
a la tesis hubiera sido escrito por Juan, el discípulo de Jesús. En esta tengo que decir que cambio mi manera de pensar (como lo
tradicional línea se orientan Gayo, los álogos y los antimontanistas. En ha hecho también R. Schnackenburg) de la postura que
el siglo XIX crece esta oposición con Baur, Harnack, Renan, adopté en mi comentario al evangelio de Juan, identificando
Loisy. Se basan en los siguientes argumentos: · al discípulo amado como uno de los doce, es decir, con Juan
'' Según la tradición, basada en Papías, existen dos hijo del Zebedeo. (. .. ) Cullmann, según eso, puede tener ra-
Juanes. zón en su teoría, que suscriben muchos, de que no podemos
conocer el nombre del discípulo amado" (La comunidad del
J_ Juan murió con Santiago el año 44; esto lo basan en Me
discípulo amado, 32-35).
10,39 ("beberéis el caliz que yo he de beber"). [Este ar-
gumento prueba poco, ya que Juan está vivo cuando J. O. Tuñí: "Desde el punto de vista de la crítica externa,
Pablo va por segunda vez a Jerusalén (Gál 2,9)]. la información histórica, a partir de Ireneo (final del siglo 11)
se va imponiendo de forma rotunda la autoría joánica. Sin
'' La cristología del evangelio es muy elevada, imposible
embargo, los argumentos que llevan a esta unanimidad son
en un testigo ocular.
mucho menos claros. La tradición sobre un Juan, el presbí-
tero, ligado a la iglesia de Éfeso, en vez de aclarar el tema, lo
hace mucho más dudoso. Por otro lado, hay que contar con I''
Diversas posturas l. El discípulo amado es Juan, hzjó del Zebedeo. (Brown, la simpatía de los sistemas gnósticos por Jn, lo cual complica
actuales que defendió al principio esta teoría, la abandonó más un poco más el tema.
tarde). Con todo, el conjunto de datos apunta todavía a Juan, el
2. El discípulo amado es un apóstol, pero no Juan. (Léon- hijo del Zebedeo y hermano de Santiago, como el más fir-
Dufour lo identifica con Felipe). me candidato a la autoría de Jn. No puede negarse, sin em-
3. El discípulo amado es un personaje real, pero imposi- bargo, que los argumentos están lejos de ser claros y defi-
ble de identificar (Brown). Esta postura admite dos nitivos" (J. O. Tuñí-X. Alegre, Escritos joánicos y cartas
variantes: católicas, 142).
- un contemporáneo de Jesús, discípulo del Bautista Para más datos, véase: L. F. García-Viana, El cuarto evan-
(Cullmann), o un habitante de Jerusalén (Vidal). gelio, 24-28; D. Muñoz León, "¿Es el Apóstol Juan el
Discípulo amado?": EstBíb 45 (1987) 403-492; J. O. Tuñí-
- un personaje posterior (Thyen, García-Viana).
X. Alegre, Escritos joánicos y cartas católicas, 141-144; R.
4. El discípulo amado es un personaje simbólico (Bult- Schnackenburg, El evangelio según san Juan I, 104-133 y 111,
mann). 474-478; S. Vidal, Los escritos originales, 520-523.

Algunas opiniones R. E. Brown: "La tesis de que es una imagen puramente


ficticia o solamente ideal es del todo inaceptable. Eso signifi-
caría que el autor de Jn 21,20-23 se habría engañado o que
T

6
Visita a la comunidad

D
esde que llegaron, Felipe y Dina no habían teni-
do ocasión de conocer a los otros miembros de
. la comunidad. Tampoco yo me había precipitado
a presentárselos¡ la celebración de la cena del Señor sería
el momento más oportuno para que saludaran a todos. Cuando llegó
el día, Dina se acercó con cara de pedirme un favor delicado.
Supongo que esta tarde iremos a celebrar la cena del Señor.
- Naturalmente.
- Felipe y yo preferimos que nos presentéis como unos amigos
que están de paso.
- ¿No queréis que os presentemos como misioneros?
- Es mejor que no salga ese tema. ¿ Te parece bien?
Pensé un momento la respuesta.
- No me parece ideal. Pero quizá sea lo más adecuado. Tenéis miedo,
¿verdad?
- No es miedo ... es prudencia. A menudo, por ir demasiado apri-
sa, nos hemos estrellado. En Tróade queremos ensayar una táctica
nueva. Felipe y yo pensamos que lo mejor es seguir dialogando con
vosotros. Si conseguimos convenceros de nuestro mensaje, seréis vo-
sotros quienes se lo expongáis después a la comunidad. Lo recibirán
mejor que si intentamos enseñarlo nosotros en pocos días.
"Astutos como serpientes". ,¡
Es lo que aconsejó Jesús a los apóstoles. ,¡11
J
Sólo existe una dificultad.
¿Cuál?
Que consigáis convencernos a nosotros.
En eso no hay problema.

* * *
52 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 6: Visita a la comunidad 53

Una cosa proyectan los hombres, otra muy distinta dispone el Señor. nuestra comunidad. La primera ocurrió en Cafarnaúm, esa ciudad
La idea de presentarlos como amigos de paso encontró una dificultad ob- donde Jesús vivió bastante tiempo. Habéis oído hablar de la multipli-
via: todos querían conocer detalles de su comunidad. Fue un interroga- cación de los panes y los peces, ¿verdad? Todas las comunidades cono- ,1
torio fácil de superar, que la gente siguió con interés, hasta que Apolonio cen ese relato. Pero casi ninguna de las que hemos visitado saben lo 1

hizo la pregunta que siempre formula a nuestros escasos visitantes: que ocurrió al día siguiente. Ese día, Jesús tuvo un discurso importan-
- ¿Cuál es el apóstol que más os gusta? tísimo en la sinagoga de Cafarnaúm, un discurso que escandalizó in-
Felipe entrevió el peligro, pero disimuló bastante bien. cluso a muchos de sus discípulos. Cuando terminó, decidieron que lo
- Para nosotros, lo único importante es el Señor. Creo que eso dicho por Jesús era muy duro y se echaron atrás¡ dejaron de seguirlo.
Por un momento, el Señor pensó que todo se había ido a pique, que se
mismo enseñaba Pablo.
iba a quedar él solo remando en la nave -Felipe usaba imágenes mari-
- Sí, lo importante es el Señor. Pern después la gente se decanta
neras, tan fáciles de entender en nuestra ciudad-. Y le preguntó a los
por una línea o por otra.
Doce: "¿También vosotros queréis iros?" Pedro, entonces, respondió:
- Es cierto. Sin embargo, no debe ser cuestión de gustos. No ·se
"¿Adónde iremos, Señor? Sólo tú tienes palabras de vida eterna". 1

trata de que un apóstol nos guste más que otro; Puestos a elegir, hay 1:I
Hizo una pausa y se dirigió a Apolonio. 1

que ponerse de parte del que eligió el Señor. 1¡1

- ¿Conocías esa historia?


- ¿A quién pensáis vosotros que eligió el Señor?
- No. Nunca la había oído. Conozco otra parecida, cuando Jesús
- Si crees ponerme entre la espada y la pared, te equivocas. -Iba co-
pregunta a los Doce quién piensan que es él, y Pedro responde que es
nociendo a Felipe, y advertí una sombra de dureza detrás de su tono sua-
el Mesías.
ve y algo irónico-. El Señor eligió a los Doce, eligió a otros muchos, eli-
- Yo también la conozco. Sólo se parecen en que Pedro es el pri-
gió a Pablo. Pero al que le encomendó una misión especial fue a Pedro.
mero en hablar, o el único que habla. Lo demás son diferencias. En tu
Respiré tranquilo. Felipe había superado la prueba. No te extrañe lo historia, Pedro dice que Jesús es el Mesías porque Dios se lo revela.
que digo. Nuestra comunidad fue fundada por Pablo, todos nos enorgu- En la nuestra, lo importante no es la revelación de Dios, sino el con- f
llecemos de ello. Pero también aceptamos con naturalidad la misión im- vencimiento que tiene Pedro de que hay que seguir a Jesús, aunque to-
portantísima que Jesús encomendó a Pedro. Gran parte de la culpa fue dos los demás lo abandonen. A pesar de las diferencias, queda clara la
mía: lo había aprendido en Antioquía, leyendo el evangelio de Mateo, y importancia de Pedro, que anima a los demás a ser fieles a Jesús.
siempre subrayé la importancia de este tema. Curiosamente, Apolonio Sin saberlo, se había ganado totalmente a Ápolonio. Había usado
se había convertido en un defensor aún más acérrimo que yo de esta una formulación casi idéntica a la suya preferida.
idea. Para mí, la primacía de Pedro =perdona que use este término tan
- La segunda historia es más importante todavía. Ocurrió después
inadecuado, pero no se me ocurre otro- era un dato histórico, anclado
de la resurrección de Jesús, en una aparición junto al lago de
en el pasado. Para Apolonio se había convertido en una verdad indiscu-
Tiberíades. Estuvieron comiendo en la orilla, y luego Jesús se dirigió a
tible, como si Pedro siguiese misteriosamente vivo. "Aunque haya muer-
Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?"
to -decía Apolonio-, el que no considera a Pedro el mayor de los após- Contestó Pedro: "Señor, sí, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo:
toles no es buen cristiano. La fidelidad a Pedro es la prueba de la "Apacienta a mis corderos". Al cabo de un momento, le volvió a pre-
fidelidad a Jesús". Con esta mentalidad, comprenderás mi preocupación guntar Jesús: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él contestó: "Señor,
cuando escuché la pregunta que formuló a Felipe. La sorpresa vino a sí, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Cuida de mis ovejas". Luego,
continuación, cuando éste tomó la palabra para seguir hablando. por tercera vez, le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?"
- Os voy a contar dos historias a propósito de Pedro que quizá no Felipe echó una mirada en derredor, como si la pregunta se la for-
conozcáis. Así quedará clara la importancia que le concedemos en mulase Jesús a cada uno de los presentes.
Cap. 6: Visita a la comunidad 55
54 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

- A Pedro le dolió que le preguntara por tres veces si lo quería, y - Ya era hora.
le contestó: "Señor, tu lo sabes todo; tú sabes que te quiero". Jesús le - No sabes a lo que me refiero. Cuando llegaron Felipe y Dina ha-
dijo: "Lleva mis ovejas a pastar". blando de su evangelio, me puse en guardia. Con tres ya tenía bastante.
Tras una breve pausa, preguntó: Sin embargo, hoy me ha entrado curiosidad por conocer ese libro.
- ¿Lo habéis entendido? Pedro negó a Jesús tres veces, lo sabe to- - Te advierto que es muy raro.
do el mundo. Por eso, Jesús le hizo confesar tres veces que lo quería. - Pero tiene cosas bonitas. La historia de Pedro, la segunda que
Y a cada confesión siguió la orden de cuidar de su rebaño. contó, me gustó mucho.
Apolonio se enfrentó conmigo en tono de reproche. ¿Qué te gustó?
Nunca nos has contado esa historia, Andrónico. Lo que le dice a Jesús: "Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te
¿Cómo quieres que os la cuente si no la conocía? quiero". Es como si me enseñase a expresar lo que he sentido tantas
Nuestra comunidad conoce historias muy interesantes de Jesús. veces. Se pueden tener muchos fallos, cometer muchos errores, in-
Pero no quiero cansaros. Os he contado éstas para que veáis que e~ti- cluso negar a Jesús ... Pero, en el fondo, sigue vivo el amor al Señor. Y ,,¡
mamos mucho a Pedro y deseamos estar en comuriión con todas las él lo sabe, mejor que nosotros mismos.
iglesias. - Si quieres, te puedo ir leyendo ese evangelio.
- No es preciso. Mientras volvíamos a casa, Dina me ha dicho
* * *
que van a comentárnoslo ellos.
- ¿ Te ha gustado nuestra celebración? -le preguntó mi padre ¿Entero?
mientras volvíamos a casa-. Supongo que sí.
Íbamos los tres juntos. LucJa, Livia y Dina nos precedían. No lo creo. Hay parles que resultan difíciles, muy pesadas.
- Es gente muy buena, muy acogedora ... Sólo ha habido una Incomprensibles para pobres mujeres.
cosa que me ha decepcionado un poco: vuestra forma de celebrar la
No he dicho eso.
cena del Señor.
Se rebulló en la cama.
- ¿por qué? Es como la celebran en todas parles, que yo sepa.
- Sin embargo, hay algo que me preocupa, Andrónico. Voy a
- Llevas razón, me he expresado mal. No me refiero a la forma de
decírtelo, pero no quiero que me interpretes mal.
celebrarla, sino a lo que significa.
Me puse en guardia. ¿Serían celos de Dina? Nunca habíamos
- Para nosotros significa el recuerdo de lo que Jesús hizo y dijo al
tenido problemas por ese tipo de cuestiones.
despedirse de sus discípulos. Nos recuerda su muerte.
¿Nada más? - ¿Qué pasa?

- ¿ Te parece poco? - ¿No has notado nada raro en la reunión? Felipe ha dejado muy
bien a Pedro, y no ha dicho una palabra de su maestro.
- Sí. Pero es un tema complicado para hablarlo en mitad de la
calle. - No veo nada de raro en eso. AApolonio no le interesa el discípulo
Seguimos en silencio hasta la casa. amado.
- ¿y no te diste cuenta de lo que quiso hacer cuando terminamos
* * * de celebrar la cena? No te fijas en nada. Estuvo a punto de recoger las
migajas de pan que habían sobrado.
Estoy empezando a convertirme -comentó Lucila cuando nos
acostamos--. - ¿para qué?
56 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

- Yo qué sé. Dina lo miró y se contuvo. No me gustan esos mis-


terios ni que la gente presuma de usar fórmulas enigmáticas. Me re-
cuerda un consejo de Jesús: "Cuidado con esos que vienen con piel de
oveja, y por dentro son lobos rapaces".
- No seas malpensada.
7
- Ya sabes que es uno de mis fallos. No puedo evitarlo.
El himno inicial
Se durmió dejándome preocupado con su teoría.
No conseguía imaginarme a Felipe y Dina como lobos disfrazados de

I
ovejas. Me lo impedía el cariño que sentía hacia Dina y la conducta de nquieto, y deseoso de calmar mis dudas, pensé dedi-
ambos los pocos días que llevábamos juntos. Toda su actitud respiraba sin- car la mañana a releer el c~mienzo_ del libro; no r~,pi-
ceridad. Pero las sospechas de Lucila hicieron aflorar pequeñas dudas que damente, como la vez pnmera, sino con atención.
yo también había ido alentando. ¿por qué ocultar su condición de misio- Hasta que no entendiera un episodio no pasaría al si-
neros? ¿por qué ese silencio con respecto al discípulo amado? ¿Qué ha- guiente. Esta presunción tuvo rápido castigo. No pasé del prólogo, me
bría detrás de las fórmulas enigmáticas de su evangelio? No sería la pri- estrellé contra sus fórmulas breves y ambiguas, que podían ser inter-
mera vez que alguien se presentaba hablando de Jesús y terminaba pretadas en sentidos muy distintos. Irritado conmigo mismo y con el
proponiendo una teoría inaceptable. Ellos mismos lo habían dicho. libro, lo dejé. Ya nos lo explicarán esta noche, me dije. Pero la noche
Años atrás, se extendió por nuestra región una doctrina esotérica me deparó una sorpresa. Felipe comenzó la reunión con las siguientes
palabras:
que ganó bastantes adeptos. Hablaba de un extraño mundo de semi-
dioses. Te puedes imaginar su éxito. Dios es demasiado grande, inima- - Al principio, cuando empezamos a difundir nuestro evangelio,
ginable, infunde respeto. Nuestro mundo, demasiado vulgar, plagado de cometíamos un gran error: queríamos que la gente lo conociese a fon-
sufrimientos y sinsabores. Pero un mundo intermedio, que comparte lo do, desde la primera columna, sin omitir ningún detalle. Sólo en el
misterioso y lo asequible, que hace de puente entre lo cotidiano y lo su- prólogo nos pasábamos a veces dos o tres reuniones. Como a muchos
blime, atrae a mucha gente. La doctrina de que te hablo -temeraria- les resultaba extraño y difícil, terminaban desanimados, sin ganas de
mente, porque no la conocí muy bien- llenaba ese mundo intermedio asistir a las siguientes reuniones. Dina, que posee grandes cualidades
con toda clase de seres de nombres extraños: Principados, Virtudes, pedagógicas ...
Tronos, Dominaciones ... Y Jesús quedaba en medio de todos ellos como - Como su abuelo -comenté-.
uno de tantos, incluso por debajo. Alguien me dijo que esos nombres Ella sonrió agradecida al recuerdo y Felipe siguió:
hacían referencia a poderes cósmicos y que se basaban en especulacio- - Decía que Dina volvió a sugerirme un cambio de método: omitir
nes teológicas de algunos judíos. No lo sé con seguridad ni me interesó los pasajes más complicados y exponer esos otros, aparentemente sen-
demasiado el tema. Siempre he despreciado la charlatanería y nunca caí cillos, que suponen gran novedad y pueden interesar a cualquier perso-
en la tentación de considerar a Jesús un poder cósmico. na. Yo no estaba convencido de que ése fuera el método ideal. En este
Ahora advertí la importancia de esas especulaciones. Respondían a evangelio todos los episodios están muy relacionados¡ si saltas alguno,
una necesidad de aclararse sobre la persona de Jesús, de buscarle un te faltan luego datos esenciales para entender el relato siguiente.
puesto superior al de un simple mortal. Pero, por bien intencionadas Tuvimos una fuerte discusión, incluso estuvimos peleados unos días,
que fuesen, habían conducido a algunas comunidades al error. Sus casi sin hablarnos. Hasta que llegamos a una solución de compromiso.
promotores habían actuado como lobos disfrazados de pacíficas ovejas. Dina impuso su criterio de centrarnos en los pasajes más atractivos. Yo
¿No ocurriría lo mismo con el evangelio de Felipe y Dina? conseguí que no omitiésemos totalmente los otros¡ al menos diríamos
Habría que estar atento a la explicación que nos prometían. unas palabras, para que la gente se hiciese una idea de conjunto.
58 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 7: El himno inicial 59

- Da gusto lo bien que os entendéis. -No captaron la suave ironía nal, cuando se hace carne para habitar entre nosotros. Luego aparece
de Lucila-. Aquí hay uno que siempre impone su criterio. Juan Bautista, que reconoce la supremacía de Jesús y anima a la gen-
- Si lo dices por mí, no llevas razón. Acuérdate de cuando quise te a seguirlo. Así se forma un pequeño grupo de discípulos, que lo
leeros la obra de José Flavio. Terminamos leyendo los evangelios. acompañan a Caná de Galilea. Allí ocurre el episodio que va a leeros
- De eso han pasado muchos años. Perdona la interrupción, Dina.
Felipe. Sigue. Felipe me brindaba una ocasión excelente para plantear mi problema
- Cuando creíamos resuelto el problema, surgió otro: Úuáles y meterme con Dina.
eran esos pasajes más sencillos, nuevos e interesantes? Yo me incli- - Los prólogos son siempre útiles para saber lo que piensa un au-
naba a comenzar con la predicación de Juan el Bautista y la vocación tor. ¿No vais a decir nada de él? Aunque no hable de mujeres, la his-
de los primeros discípulos. toria de la Palabra de Dios parece interesante.
Dina le quitó la palabra. - No empieces, Andrónico ~me cortó Dina-. Lo que quieres es
- Yo prefería empezar por un pasaje que llamase mucho la aten- meter cizaña. Siempre que empezábamos por el prólogo se aburría la
ción y que interesase a todos. Como Felipe no se deja convencer fá_ gente. Léelo por tu cuenta¡ lo que no entiendas, nos lo preguntas luego.
cilmente, le pregunté: "¿Quiénes son más numerosos en nuestras co- - Lo he leído esta mañana y no me enteré de nada. Esperaba que
munidades, los hombres o las mujeres?" A regañadientes, reconoció ahora dijeseis algo.
que las mujeres. "Pues, entonces, empieza con pasajes que hablen de
Felipe miró a Dina.
mujeres. Tienes dos espléndidos: el de las bodas de Caná y el de lasa-
¿ Te parece bien?
maritana. Si a las mujeres les gusta el evangelio, harán que les guste
también a sus maridos". - Seguro que os habéis puesto de acuerdo para llevarme la contraria.

- Ojalá. -Lucila parecía dispuesta a amargarme la noche=. Basta - No he hablado con Felipe en toda la mañana -rebatí-. Vosotros
que una cosa le guste a la mujer para que no le guste al marido. Pero ¿qué decís?
estoy de acuerdo con que se empiece pensando en las mujeres. Ya iba Lucila estaba lanzada esa noche.
siendo hora. - Habla del prólogo, Felipe. Hasta que no lo hagas no nos va a
Yo mantuve un prudente silencio; mi padre abundó en el tema. dejar tranquilos.
- Lo que ha dicho Dina es cierto. La mayor parte de nuestras co- Está bien. Diré algo.
munidades la forman mujeres. Además, algunas comenzaron sólo con - Pero procura ser breve y claro -insistió Dina-.
mujeres. Cuando Pablo llegó a Filipos ... - Lo in ten taré.
Tantas interrupciones estaban comenzando a irritarme.
Carraspeó levemente y comenzó:
- Padre -lo interrumpí-, es preferible que no nos desviemos del
- Algunos dicen que el prólogo no lo escribió nuestro maestro, si-
tema principal. Lo de Filipos puedes contarlo en otro momento.
no que era un himno extendido por algunas comunidades. A él le gus-
- Llevas razón. Sigue hablando, Dina. tó y lo puso al comienzo de su evangelio. Pero esto es secundario. Lo
- Total, que decidimos comenzar por las bodas de Caná, un pasa- importante es que en él se cuenta la historia de la Palabra de Dios en
je muy importante, en el que interviene la madre de Jesús. Antes de cinco etapas. En la primera, al comienzo de todo, la Palabra estaba
leerlo, Felipe os contará lo que ocurre desde el principio del evangelio junto a Dios. Luego interviene en la creación: todo fue creado a tra-
hasta ese momento. vés de ella; es la segunda etapa. La tercera describe un misterio: el
- El evangelio comienza con un himno, que cuenta la historia de mundo, creado por la Palabra, la ignora. Entonces, la Palabra decide
la Palabra: desde el principio, cuando estaba junto a Dios, hasta el fi- establecerse en su propia casa, en el pueblo de Israel, pero los suyos no
l
li
60 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 7: El himno inicial 61

la reciben. A pesar de todo, no se desanima: decide hacerse carne y - Sí, claro.


habitar entre nosotros, los cristianos, que así hemos podido ver su - Mejor. Así no os extrañará lo que voy a deciros. Algunos auto-
gloria. Es la quinta y última etapa. -Se dirigió a Dina-. Creo que he res judíos empezaron hace tiempo a reflexionar sobre la sabiduría de
sido bastante breve. Dios. Según parece, lo hicieron para oponerse a la sabiduría de los
Demasiado -fue mi opinión-. ¿os habéis enterado de algo? griegos. En Judea, como en todas partes, los griegos ejercíais un in-
- Un poco -admitió Livia benévola-. flujo enorme: cada vez se hablaba más vuestra lengua, se imitaban
vuestras costumbres, se construían edificios siguiendo vuestro estilo,
- La culpa no es mía -protestó Felipe-. En pocas palabras no se
se abrían gimnasios, se enseñaba la doctrina de vuestros filósofos. En
puede decir más.
una palabra, los judíos, al menos la clase alta, estaban encandilados
- Por mí, puedes alargarte -dijo mi padre.-. Me interesa el tema.
con la sabiduría de Grecia. Sin embargo, algunos autores no com-
Y si lo acompañamos con un poquito de limonada, mejor.
partían ese entusiasmo. Para ellos, la sabiduría griega era un produc-
Las mujeres no se hicieron de rogar. Mientras estaban en la coci-
to reciente, obra de los hombres, y tenía su templo en un lugar paga-
na, mi padre se dirigió a Felipe.
no, Atenas. La verdadera sabiduría es eterna, procede de Dios, y
j'I - ¿Sabes cuál de las cinco etapas de la P~labra es la que me ha reside en Jerusalén. Esto puede decirse con palabras vulgares, como yo
despertado más curiosidad? lo he hecho. También puede decirse poéticamente, hablando de lasa-
Me imagino que la última, cuando se hace carne. biduría como de una mujer y contando su historia. Vamos a leeros al-
- No. La primera, su historia antes de la creación. Cuando yo era gunos textos. El primero habla de la sabiduría eterna, anterior a la
joven me hicieron estudiar la Teogonía de Hesíodo, la historia de creación.
nuestros dioses griegos, que empieza por los tres dioses primigenios: Le alargó un pa;iro a Dina.
Caos, Gea y Eros¡ de ellos proceden todos los otros y todas las cosas. - Léelo tú, que lo haces mejor.
Más tarde, poco antes de convertirme, conocí vuestro relato de la
Ella lo cogió y bebió un sorbo de limonada antes de empezar".
creación, con el que empieza la Torá. Me extrañó que allí no se ha-
blase de Dios antes de la creación. Por eso me interesa saber lo que El Señor me estableció al principio de sus tareas,
decís vosotros de esa etapa de la Palabra. al comienzo de sus obras antiquísimas.
En un tiempo remotísimo fui /armada,
- Eso puede interesarle también a las mujeres.
antes de comenzar la tierra.
- Llevas razón. Esperamos a que vuelvan.
Antes de los océanos /ui engendrada,
Felipe cogió una lámpara y se excusó.
antes de los manantiales de las aguas.
- Perdonadme un momento. Voy a buscar unos papiros. Todavía no estaban encajados los montes,
Los papiros y la limonada aparecieron casi al mismo tiempo. La antes de las montañas /ui engendrada.
servimos, y Felipe tomó la palabra. No había hecho aún la tierra y la hierba
- Mientras estabais en la cocina, Teófilo me hizo una pregun- ni los primeros terrones del orbe.
ta sobre la primera etapa de la Palabra, pero creo que es preferible Cuando colocaba el cielo, allí estaba yo¡
empezar por el principio. cuando trazaba la bóveda sobre la /az del océano¡
- Por la etapa cero. cuando sujetaba las nubes en la altura
- Exactamente, la etapa cero. La anterior al himno. Por eso fui y fijaba las fuentes abismales.
a buscar estos papiros. ¿Vosotros habéis oído decir que Jesús es la
1 Se trata de Proverbios 8,22-36.
sabiduría de Dios?
62 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 7: El himno inicial 63

Cuando ponía un límite al mar, Venid a mí todos los que me amáis,


y las aguas no traspasaban su mandato; y saciaos de mis /rutas;
cuando asentaba los cimientos de la tierra, mi nombre es más dulce que la miel,
yo estaba junto a Él, como aprendiz, yo era su encanto cotidiano, y mi herencia mejor que los panales.
todo el tiempo jugaba en su presencia; El que me come tendrá más hambre,
jugaba con la bola de la tierra, el que me bebe tendrá más sed;
disfrutaba con los hombres. el que me escucha no /racasará,
el que me pone en práctica no pecará.
- Como veis, el texto es muy poético, pero fácil de entender. El si-
guiente está tomado de otro libro y se refiere a una etapa posterior, Devolvió el papiro a Felipe.
cuando la sabiduría busca una morada en el mundo. No será Atenas, - Hay una cosa que no entiendo =proclamé tras un silencio-: que
sino Jerusalén. Dina se oponga a tratar un tema que le permite lucirse leyendo textos
Alargó otro papiro2 a Dina. Antes de leer nada, comentó: tan bonitos.

- La que habla es la sabiduría:· - Yo no estoy aquí para lucirme -sonrió, contenta de haberse lu-
1

cido-. Además, varias veces he visto a la gente bostezar mientras los


Por todas partes busqué descanso
leía. 1

y una heredad donde habitar.


No habrá sido hoy. 1¡:
Entonces el creador del universo me ordenó,
Hoy, no. No puedo quejarme.
el creador estableció mi morada:
Habita en Jacob, sea Israel tu heredad. El texto que acabamos de leer -dijo Felipe- resulta muy opti- 1
En la santa morada, en su presencia o/recí culto mista. Sin embargo, cabe la posibilidad de que algunos rechacen los

y en Sión me establecí; consejos de la sabiduría. De hecho, muchos judíos no aceptaban este


en la ciudad escogida me hizo descansar, mensaje. Otro autor presenta a la sabiduría como una mujer que se
queja de no ser escuchada. Este texto me lo sé de memoria3.
en Jerusalén reside mi poder.
Eché raíces entre un pueblo glorioso, Os llamé, y rehusasteis;
en la porción del Señor, en su heredad. extendí mi mano, y no hicisteis caso¡
rechazasteis mis consejos,
- Espera un momento -la interrumpió Felipe-. Ya tenemos dos
no aceptasteis mi reprensión.
datos que serán muy importantes para entender el himno: la sabidu-
ría está con Dios antes de la creación, y la sabiduría termina estable- En resumen: la sabiduría de Dios está junto a él desde el principio,
ciéndose en el pueblo de Israel. Ahora vamos a leer una parte en la lo acompaña en el momento de la creación, disfruta con los hombres,
que anima a todos los israelitas a acudir a ella. Sigue donde dice se establece en Israel. Pero muchos no disfrutan con ella. Prefieren se-
ven1·d a
""\ T m1, t o d os ... " guir otro camino, no le hacen caso.
Dina no tardó en encontrar la línea. Cogió su vaso, pero no lo llevó a los labios.
- Esto que os he comentado es la etapa cero, las ideas que sirvie-
ron de base al autor del himno. Él las aplicó a Jesús, introduciendo al-

3
2 Los versos siguientes están tomados de Eclesiástico 24. Proverbios 1,22-25.
64 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 7: El himno inicial 65

gunos cambios. Ante todo, en vez de llamarlo Sabiduría de Dios, pre- desde el principio se entabla una lucha entre la luz y la tiniebla ... ¡ pe-
firió llamarlo la Palabra. El himno describe así la primera etapa de su ro la tiniebla no logra imponerse, no puede derrotarla.
historia: - Pasamos a la tercera etapa, empieza el drama -anuncié-.
Al principio existía la Palabra, Felipe sonrió.
y la Palabra estaba junto a Dios, - Efectivamente. Hasta ahora todo ha ido bien. Dios y la
y la Palabra era Dios; Palabra pueden estar contentos. De pronto, advierten que la Palabra
ella estaba al principio junto a Dios. es ignorada por el mundo.
En el mundo estaba,
Como veis, hay una diferencia notable con el texto que leímos so-
y aunque el mundo se hizo mediante ella,
bre la sabiduría. La sabiduría es creada por Dios. La Palabra, no¡ exis-
el mundo no la conoció.
te con él desde el principio. Además, el autor del himno es muy so-
brio, no se le ocurre decir que la Palabra jugaba en presencia de Dios. El mundo se refiere a los que no conocen a Dios, a los que no ado-
Me imagino que eso le parecía poco serio. ran al Dios verdadero. Es la mayoría de la gente. Sabéis muy bien
¿Qué hacían entonces los dos juntos? cuántas personas viven engañadas, dando culto a falsos dioses, al fue-
Eso es un misterio. El autor no lo dice. go, al viento, a los astros ... Parece imposible que no descubran a Dios
a través de la creación, pero así es.
Supongo que hablarían -comenté con mi habitual profundidad-.
Bebió un poco de limonada y lanzó una pregunta retórica:
Imagínate lo que quieras. -Felipe se volvió a mi padre--. Como
ves, tus dudas quedan sin resolver. No sabemos lo que hacía Dios antes - ¿Qué hará la Palabra cuando se vea ignorada por el mundo?
Para un judío, la respuesta es clara: refugiarse en Israel, el pueblo ele-
de la creación.
gido. Recordad lo que decía la sabiduría: "Eché raíces entre un pueblo
- Por lo menos sabemos que no estaba solo -insistí-. Algo es algo.
glorioso, en la porción del Señor, en su heredad". Eso es lo que hace la
Felipe prefirió no dejarse arrastrar por mis disquisiciones.
Palabra, pero se encuentra con una desagradable sorpresa: su pueblo
- La segunda etapa es más fácJ de imaginar: la rechaza. Es la cuarta etapa:
Todo /ue hecho mediante ella, ½no a su casa,
y sin ella no se hizo nada de lo hecho. y los suyos no la recibieron.
Lo que surgió en ella /ue la vida, 1

1
y la vida era la luz de los hombres; - Eso me parece injusto -protestó Livia-. No se puede decir que
11

y la luz brilla en la tiniebla, todos los judíos rechazaron la Palabra de Dios.


¡I
- Espera un momento, luego volveré sobre ese tema. Vamos a se-
1

y la tiniebla no consiguió derrotarla.


guir con la quinta etapa. La Palabra ha sufrido dos derrotas: el mundo
- Parece un trabalenguas -esta vez no fui yo, fue LucJa-. la ignora, su pueblo la rechaza. ¿Qué haríais vosotros en su lugar?
- Sí, suena raro. Pero es muy sencillo, dice una cosa que entien- - Yo me quedaba junto a Dios y que se fastidiasen todos.
de enseguida cualquier judío: todo fue creado por la Palabra de Dios. LucJa me miró como si hubiese blasfemado, pero Felipe aplaudió
El sol, la luna, las estrellas, las montañas, el mar... lo que tenemos mi sugerencia.
aquí delante, el mármol, la madera, el cristal... Todo ha sido creado - Exactamente. Así habría reaccionado cualquier hombre.
por la Palabra de Dios. Y ella, además de haber creado a los hombres, Afortunadamente, Dios no es así. Entonces, la Palabra toma la de-
es también nuestra luz. La única novedad, muy importante, es que cisión más asombrosa que podéis imaginar.
66 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 7: El himno inicial 67

Y la Palabra se hizo carne Pero a los que la recibieron


y puso su tienda entre nosotros los hizo capaces de ser hijos de Dios.
y contemplamos su gloria,
gloria de Hijo único del Padre, Hubo judíos que aceptaron la Palabra de Dios, empezando por los
pleno de gracia y de lealtad. profetas. Pero nuestro maestro decía, y está aquí escrito, que no lo
Pues de su plenitud todos hemos recibido hicieron por el simple hecho de haber nacido de padres judíos, sino
gracia tras gracia. por haber nacido de Dios. Ningún judío que acepta la Palabra se di-
ferencia de cualquiera de vosotros. Todos, nosotros y vosotros, hemos
Hizo una pausa solemne. nacido de Dios.
- Ésa es la historia de la Palabra, la historia de Jesús, desde antes Livia se dio por satisfecha con la explicación. La limonada se había
de nacer hasta que se establece entre nosotros, los cristianos. La ver- acabado y todos pensamos que era momento de acostarse.
dad es que impresiona pensarlo. Es como si a la Palabra de Dios le
fuesen cerrando todas las puertas y terminase acampando en un ~itio * * *
muy pequeño. Casi te peleas con Dina esta noche.
- "En un pesebre, porque no había lugar para ella en la posada". La culpa ha sido tuya, por hacerme dudar de ellos.
La salida de mi padre desconcertó a Felipe y Dina, no a nosotros, Es cierto. Se lo dije mientras preparábamos la limonada.
que conocíamos el relato del nacimiento de Jesús tal como lo cuenta ¿se lo dijiste? ¿Qué te comentó?
Lucas. Pero el excelentísimo Teófilo no se detuvo en explicaciones¡
Üuiere hablar contigo para aclarar el asunto. Pero se quedó sa-
continuó. tisfecha.
- Una historia preciosa, muy profunda. ¿por qué no querías
- ¿ Te ha gustado el himno?
comentarla, Dina?
- Sí, cuenta una historia muy bonita. Es una pena que lo haga de
Ella se refugió en la ironía. forma tan complicada.
- Es fácil hablar de este tema bebiendo limonada y con gente cul-
- En realidad, es más complicado todavía. El prólogo va mez-
ta. Explícaselo a personas que no saben mucho y que tienen ganas de clando el himno con una serie de intervenciones de Juan Bautista. Si
volver a casa para cenar. Además, Felipe lo ha hecho hoy mejor que lees todo seguido, no entiendes nada.
otras veces. Va mejorando.
- Entonces, Dina lleva razón. Y Felipe nos ha engañado.
- Este himno es para meditarlo -siguió mi padre--. Nunca se me
- No seas malpensada. No nos ha engañado. Nos lo ha hecho
había ocurrido pensar en Jesús antes de nacer. Te parece normal que
más fácil.
venga al mundo, y no tiene nada de normal.
- Si tú lo dices.
- Es normal si piensas que Dios es amor, fiel a sus promesas,
Y se durmió. Acudieron a mi mente las primeras palabras del him-
nunca falla. Aunque nosotros fallemos, él se mantiene firme.
no: "Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios".
- Una cosa es que se mantenga fiel y otra que venga al mundo.
No podía aplicarles el antiguo consejo de mi padre, cuando comencé
Hay un abismo. a leer el evangelio de Marcos: "intenta imaginar la escena". No había
- ¿y qué pasa con el pueblo judío? Lo que te comenté antes. caminos ni ríos que imaginar. Curiosamente, me resultaba más fácil
- Livia lleva razón. El himno parece muy pesimista al describir imaginar a Dios que a la Palabra. Las estatuas de Zeus y de Apolo,
esa etapa. Alguien debió pensar que era injusto, quizá nuestro mismo tan fáciles de ver en nuestras ciudades, condicionaron mi imaginación
maestro, y añadió unas palabras que he omitido antes: infantil e, inevitablemente, mi posterior mentalidad cristiana. Sabía
68 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

que eran falsas, que Dios no tiene barba ni un vestido blanco le deja
al descubierto la mitad del pecho. Sin embargo, cuando pronunciaba
su nombre, cuando hablaba de Dios con mi padre, con Livia, con
Lucila y los niños, cierta imagen difuminada e imprecisa se evocaba Complemento al prólogo
en mi mente. Pero la Palabra ... ¿Quién puede imaginar la Palabra?
¿Hay algo más cotidiano e inmaterial que la palabra? ¿Qué es la pa-
labra sino la síntesis de miles de palabras, concretas y abstractas: me-
sa, pan, casa, hijo, esposa, amor, odio, guerra? La palabra no existe,
existen las palabras. Y sólo tienen sentido para delimitar el mundo
que nos rodea y nuestras relaciones con los demás, como vehículo de
dominio y de comunicación. ¿Qué sentido tiene hablar de la Palabra
e orno decía Andrónico, el prólogo del cuarto
evangelio (1,1-18) es más complejo de lo que apa-
rece en el relato anterior. Un himno sobre la
Palabra de Dios se ve interrumpido por algunas afirmacio-
nes sobre Juan Bautista (versos 6-9) o atribuidas a él (v. 15).
"al principio", antes de que existiesen las cosas creadas? Podía enten- . También podemos distinguir comentarios añadidos por el
der lo que dice la Torá: que Dios pronuncia una palabra, "luz", y bro- evangelista ( versos 13 y 17 -18).
ta la luz. Pero me resultaba imposible entendér una Palabra autóno- El argumento principal para no atribuir el himno al autor
del evangelio es que aplica a Jesús el término "Palabra" (la-
ma, existente por sí misma, junto a Dios. Con un exceso de buena
gos, en griego), cosa que no vuelve a ocurrir en el resto del
voluntad imaginé dos inmensos círculos de luz, cegadores, infinitos.
evangelio. En cambio, otros conceptos sí serán fundamenta-
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios. les en lo que sigue: los de luz, vida y gloria. El cuarto evange-
Con estas reflexiones tan abstrusas no debí tardar mucho en coger lio presenta a Jesús como "la luz del mundo"; el tema ad-
el sueño. quiere su máximo desarrollo en la curación del ciego de
nacimiento. La gloria también es un tema típico de Juan; lo
encontraremos muy pronto, en el relato de las bodas de
Caná, y reaparece con frecuencia. Pero el concepto quizá más
importante es el de vida. Todo el evangelio gira en torno de
este tema. Parece brotar de la angustia más radical del hom-
bre, la angustia ante la muerte, y de la necesidad de darle res-
puesta. No debe extrañarnos que la última acción pública de
Jesús sea precisamente la resurrección de Lázaro.
Aparte de estos conceptos -luz, gloria, vida- el autor del
evangelio tenía otro motivo para incorporar el himno a su
obra: su visión dramática, casi trágica, de la historia. El des-
tino de la Palabra antes de encarnarse -ignorancia, rechazo,
aceptación- reproduce lo que fue el destino de Jesús. Mateo
expresó esto mismo con el bello relato de los Magos de
Oriente. El himno es más intelectual y se remonta más alto.
Sus ideas están claramente influidas por las especulacio-
nes judías sobre la Sabiduría de Dios. Los últimos siglos del
judaísmo habían profundizado en este concepto: de ser algo
práctico, destinada a tener éxito en la vida, la sabiduría pa-
só a convertirse en algo precioso, de difícil adquisición (co-
mo expresa bellamente Job 28) y terminó siendo personifi-
cada. En esta etapa final, era fácil imaginar a la Sabiduría
70 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 7: El himno inicial 71

acompañando a Dios en el momento de la creación y vinien- Y este drama es el que da fuerza al último acto. En vez de
do a residir en el pueblo de Israel. Algo así como una breve replegarse, de abandonar el mundo y a los hombres, la
historia de la protagonista. Palabra toma la decisión de hacerse carne y plantar su tienda
"entre nosotros" (la comunidad cristiana), permitiéndonos
En esta línea se orienta el himno recogido en el cuarto
contemplar su gloria y enriquecernos de su plenitud. Para en-
evangelio: una historia de la Palabra de Dios en cinco etapas:
tender los versos 14-18 (no sólo el 18) hay que recordar lo que
1) la Palabra junto a Dios; 2) la Palabra y la creación; 3) la
se cuenta en Éx 3 3 ,18-23: en lo alto del Sinaí, Moisés le pide
Palabra ignorada por el mundo; 4) la Palabra rechazada por a Dios: "Enséñame tu gloria". Y él le responde que eso es im-
Israel; 5) la Palabra encarnada "entre nosotros". posible: "podrás ver mi espalda, pero mi rostro no lo verás".
Comparando este himno con los textos sapienciales citados Dios es un misterio impenetrable para el hombre, aunque nos
en el capítulo anterior (Eclo 24; Prov 8, 22-36), tres detalles revele la riqueza de su nombre, de ese "Dios compasivo y
llaman la atención: desarrollo, sobriedad y dramatismo. clemente, paciente, misericordioso y fiel" (Éx 34,6).
Desarrollo. La historia de la Sabiduría sólo abarca dos Ahora, en esta quinta etapa de la Palabra, sin que el hom-
momentos: creación y venida a Israel. En cambio, la historia . bre lo pida, Dios le permite contemplar su gloria a través del
de la Palabra se presenta en cinco etapas. Este desarrolloes Hijo único: de forma inicial en los milagros, como el de
posible gracias a la visión dramática de la historia de la Caná, pero especialmente en la cruz, que es cuando el Padre
Palabra (ver más abajo). "glorifica" a Jesús. Entonces se revela plenamente ese "amor 1I•
I"
Sobriedad. Las extensas declaraciones sobre la creación y lealtad" de los que Dios habló a Moisés. Igual que Pablo
habla de la cruz como revelación de la fuerza y la sabiduría
quedan reducidas a pocas palabras; igual ocurre con la venida
de Dios, el cuarto evangelio la presenta como revelación de
de la Sabiduría a Israel.
la gloria y del amor.
Dramatismo. Es el aspecto más novedoso e importante.
Al mismo tiempo, esa Palabra encarnada nos ofrece "gra-
Recordemos las palabras que pronuncia la Sensatez cia tras gracia" (v. 16). Este verso podríamos aplicarlo a la se-
(Sabiduría) en Proverbios 8,31: "yo jugaba con la bola de rie de gracias que todos recibimos de Dios a través de Jesús a
tierra, disfrutaba con los hombres". Tanto el mundo inani- lo largo de nuestra vida; cabe el peligro de caer en una inter-
mado como la humanidad son motivo de alegría y gozo pa- pretación intimista y poco teológica. Más adecuado sería co-
ra la protagonista. Frente a esta visión color de rosa, el him- mentar este verso con el comienzo de la Carta a los Efesios:
no de Juan habla de luz y tinieblas desde el momento de la "¡ Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
creación. Es cierto que el v. 5 se presta a dos interpretacio- nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de
nes, una pesimista y otra optimista. La pesimista, muy di- bendiciones espirituales!"; esas bendiciones se concretan en
fundida, traduce: "la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas realidades tan profundas como la elección, la filiación divina,
no la han comprendido". La optimista: "La luz brilla en las la redención, el don del Espíritu, etc. (Ef 1,3-14). De todo
tinieblas porque las tinieblas no la vencieron" (Brown). En modos, el autor del evangelio ofreció su propio comentario
cualquier hipótesis, la tiniebla está presente y ocupará un en los versos 17-18. De acuerdo con ellos, "gracia tras gracia"
puesto importante en el cuarto evangelio como símbolo de se refiere a los dos regalos principales de Dios: el de la Ley a
quienes rechazan a Jesús. través de Moisés y el mucho más grande de la revelación a
El dramatismo del himno crece al hablarnos de una Palabra través de Jesús. Sin olvidar que existe un abismo entre am-
ignorada por el mundo y rechazada por "los suyos" (Israel). bos: Moisés nunca vio a Dios, mientras Jesús, el Hijo único,
está al lado del Padre y lo puede explicar perfectamente.
No estamos ante esa Sabiduría que crece como cedro del
Líbano, como palmera de Engadí, como plátano junto al agua, En cuanto a los versos 12-13, pienso que pretenden mati-
perfumándolo todo como cinamomo y espliego, retoñando co- zar la idea de que Israel rechazó la Palabra de Dios: algunos
la acogieron y se convirtieron en hijos de Dios; pero por
mo vid hermosa, extendiendo sus raíces como el terebinto
obra de Dios, no por haber nacido en ese pueblo.
(Eclo 24, 13-17). En el himno no tienen cabida las bellas metá-
foras. Recuerda más bien la historia de la palabra profética, ;'r ··k ·/::
rechazada continuamente por un pueblo de dura cerviz.
72 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

A los textos anteriores sobre la sabiduría, tomados de


Proverbios y Eclesiástico, hay que añadir otro, que también
revela muchos puntos de contacto con el cuarto evangelio:
se trata de la oración que pronuncia Salomón pidiendo la li
sabiduría:
"Contigo está la sabiduría, que conoce tus obras,
8 1

111

a tu lado estaba cuando hiciste el mundo; El Bautista y los primeros discípulos 1

ella sabe lo que a ti te agrada, lo que responde a tus


mandamientos.
Envíala desde el cielo sagrado, mándala desde tu trono

A
glorioso, quella mañana debía atender a los clientes; era
para que esté a mi lado y trabaje conmigo,
imposible dialogar con Dina para aclarar equí-
enseñándome lo que te agrada.
Ella, que todo lo sabe y lo comprende, vocos. Pero· no pude evitar que las ideas del
me guiará prudentemente en mis empresas (. .. ) himno acudiesen a mi mente mientras escuchaba a
Apenas adivinamos lo terrestre . aquellas personas. Las caras de siempre, rugosas, agrietadas por el
y con trabajo encontramos lo que está a mano:
sol y los sufrimientos, los labios que musitaban una petición o
pues, ¿quién rastreará las cosas del cielo?
¿Quién conocerá tu designio, si tú no le das la sabiduría agradecían un favor, me decían ahora algo nuevo. "En el mundo
enviando tu santo espíritu desde el cielo? (Sab 9,9-18). estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció".
¿Qué conocía aquella pobre gente de Jesús? La pregunta era ab-
La petición "envíala desde el cielo" ofrece un paralelismo surda. ¿Qué sabían de sus dioses?, habría que decir. Yo formaba
exacto con la idea, tan repetida en el cuarto evangelio, de
parte de los privilegiados, de ese grupo pequeño en el que había
que Jesús es "el enviado del Padre". La contraposición entre
"lo terrestre" y "las cosas del cielo" es también habitual: acampado la Palabra, el que había contemplado su gloria. Espon-
aparece en el diálogo con Nicodemo ("si no creéis cuando os táneamente, me sentí impulsado a cumplir mi tarea mejor que de
hablo de lo terrestre, ¿ cómo vais a creer cuando os hable de ordinario, más atento a los problemas que me planteaban, más ge-
lo celeste?": 3,12) y en los debates con las autoridades: neroso en las soluciones. De algo servía reflexionar sobre la gene-
"Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de arriba; vosotros per- rosidad de Dios.
tenecéis al mundo este, yo no pertenezco al mundo este"
Por la tarde busqué a Dina. No estaba, había salido con Livia.
(8,23), etc.
Volví a leer el comienzo del evangelio. Me resultaba ya más claro, pe-
ro advertí que habían quedado muchas cosas sin comentar. De todos
modos, preferí seguir adelante. Felipe y Dina -sobre todo ella- pare-
cían decididos a leernos esa noche el relato ya anunciado de la boda en
Caná. Por medio quedaban ciertos episodios relacionados con Juan
Bautista y el llamamiento de los primeros discípulos. No eran muy
largos. Tenía tiempo de adentrarme en ellos.
Así lo hice, y aquí te ofrezco el resultado. Repito una advertencia
anterior. Si prefieres atenerte al procedimiento de Felipe y Dina,
omite estas páginas. No contienen la explicación de un buen cono-
1

11 11¡ cedor del evangelio, sólo las intuiciones y comentarios que se me


i1·11
ocurrieron entonces y en lecturas posteriores. El estilo también es
distinto. No encontrarás la rapidez de los diálogos familiares, sino
74 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 8: El Bautista y los primeros discípulos 75

esa prosa que a Lucila le gusta calificar de ególatra y pedante. Lo Le preguntaron:


notarás desde la primera línea. - Entonces, cqué? ¿Eres tú Ekas?

* * *
Contestó él:
- No lo soy.
Con el paso de los años ha cambiado mi forma de leer. Creo que ha
- ¿Eres tú el pro/eta?
sido por envidia, por mi incapacidad manifiesta de escribir como los
Respondió:
grandes autores que me asombran con su habilidad de expresión y sus . ¡,

- No.
sutilezas. Por eso, no sólo me fijo en lo que dicen, cada vez atiendo más
a la forma en que lo dicen y a la capacidad de organizar y ensamblar los Me admiró la vivacidad y el realismo del diálogo. Pienso que a un
datos que ofrecen. Una gran obra literaria es como el Partenón, que te hombre se lo conoce más por sus palabras que por interminables des-
asombra con la majestuosa belleza de su estructura; sólo en su segun- cripciones de su aspecto físico. Y este autor parecía compartir mi pun-
do momento adviertes que esa belleza la ha conseguido el arquitecto to de vista. No mencionaba el vestido de pelo de camello ni la correa
usando elemento muy dispares. de cuero a la cintura ni la dieta de saltamontes y miel silvestre. Pero
Pensarás que divago sin rumbo fijo. No lo creas. Estas reflexiones la austeridad y la dureza casi inhumanas de Juan, sugeridas por estas
me vinieron a la mente tras leer los distintos pasajes relativos a Juan imágenes, las transmitía con tres respuestas cada vez más radicales:
el Bautista. Al principio me extrañó que, en pocas páginas, el autor
"V
1o no soy e 1 M esias
., " , " no 1 o soy n
, a
no n .
hablase cinco veces del testimonio de Juan a propósito de Jesús. ¿por Esta forma de escribir no se le ocurre a cualquiera. Hace falta una
qué no se limitaba a un solo discurso, como habían hecho Marcos, habilidad innata, o mucho arte, para conseguir el efecto apetecido por
Mateo y Lucas? ¿Qué pretendía con ese recurso, aparentemente en- reducción, no por acumulación. Los malos escritores acumulamos pa-
revesado? La solución sólo podría encontrarla leyendo y releyendo los labras inútiles. Si queremos negar de manera cada vez más fuerte uti-
textos, comparándolos entre ellos. lizamos el recurso habitual de la vida diaria. Recuerdo cuando N éstor
El primer texto sobre Juan, muy breve, no reproduce palabras su- era niño. A sus caprichos respondía con el procedimiento inverso al
yas. Contiene la opinión del autor sobre este personaje. Hubo un hom- de nuestro autor. "No". "Te he dicho que no". "Déjame tranquilo, ya
bre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Éste vino como testigo, para te he dicho que no".
dar testimonio de la luz y que por él todos llegasen a la /e. No era él la luz, Si el recurso literario me gustó, el contenido del diálogo me dejó
era sólo testigo de la luz. La luz verdadera, la que alumbra a todo hombre, perplejo. Que Juan no era el Mesías no planteaba dificultad. Pero ig-
estaba llegando al mundo. noraba a qué podían referirse los sacerdotes y levitas preguntándole si
El segundo texto era más breve aún. De él daba testimonio Juan era Elías o el Profeta. De todos modos, inmediatamente después que-
cuando clamaba: Éste es de quien yo dije: El que viene detrás de mí se me daba claro lo que Juan pensaba de sí mismo, y estas palabras suyas sí
ha puesto delante, porque existía antes que yo. me resultaban conocidas: Yo soy una voz que grita en el desierto:
La tercera referencia al testimonio de Juan aparecía poco des- Allanad/e el camino al Señor.
pués, cuando las autoridades judías de Jerusalén mandan sacerdotes No pienses que con esto se contentaban sus interlocutores.
y levitas a preguntarle quién es él. Es un diálogo escueto, esencial, - Entonces, cpor qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el
de preguntas sucintas y respuestas esquemáticas. Pro/eta?
- ¿yú quién eres? Juan respondió:
Él declaró prontamente y sin reservas: - Yo bautizo con agua; entre vosotros está ese que no conocéis y que
- Yo no soy el Mesías. viene detrás de mí; yo no merezco desatarle la correa de las sandalias.
76 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 8: El Bautista y los primeros discípulos 77

La cuarta vez que se relaciona a Juan con Jesús es un episodio que merece desatarle la correa de las sandalias. Pero la cuarta me llamó
ocurre al día siguiente de la embajada de las autoridades de Jerusalén. más la atención; dos veces repite Juan: "yo no lo conocía". Si la ima-
Junto a la orilla del Jordán, en Betania (el autor indica expresamente gen de Jesús ha ido creciendo paulatinamente, la de Juan ha ido dis-
que esto ocurría en Betania), Juan ve a Jesús que se le acerca y exclama: minuyendo. El hombre enviado por Dios termina a los pies de Jesús,
- Éste es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es indigno de desatarle las sandalias, admitiendo humildemente que no
de quien yo dije: 'Detrás de mí viene. un hombre que se me ha puesto de- conocía al que él mismo confiesa como Hijo de Dios.
lante, porque existía antes que yo'. Tampoco yo lo conocía, pero si yo he Esta intuición sobre los recursos literarios del autor (intuición que
venido a bautizar es para-que se manifieste a Israel. se confirmó más adelante) produjo en mí una mezcla de gozo y preo-
Y luego daba un testimonio solemne: cupación. Gozo, porque cualquier descubrimiento alegra al que lo ha-
ce, como al que descubre el tesoro escondido en un campo, que diría
- He visto al Espíritu bajar del cielo como una paloma y posarse
Mateo. Preocupación, porque si este procedimiento era el habitual del
sobre él. Tampoco yo lo conocía, /ue el que me envió a bautizar con agua
autor iba a exigirme un esfuerzo de concentración y de análisis que no
quien me d,jo: Aquel sobre quien veas que el Espíritu baja y se posa,
estaba seguro de mantener hasta el final.
ése es el que bautiza con Espíritu Santo'. Pues yo ya lo he visto, y doy
testimonio de que éste es el Hijo de Dios. * * *
Después de leer y releer estos pasajes, comprendí el método del
au t or. "N o escn·b e como 1 os o t ros " , pense,
, " escn·b e como e 1 mar " . La teoría de las olas se confirmó poco después, en varias escenas
Mi querido Mateo escribe como el bosque, plantando árboles firmes, ocurridas los dos días posteriores al testimonio de Juan. Me interesa-
individuales, rotundos¡ lo que está dicho no hace falta repetirlo, se ron mucho porque resolvían un enigma que llevaba arrastrando du-
puede pasar a otro tema. Este autor escribe como las olas de la pla- rante años. Siempre me había sorprendido la vocación de los primeros
ya, iguales y distintas, hasta dejar sus infinitas marcas en la arena. discípulos, especialmente tal como la cuentan Marcos y Mateo. Jesús
La primera ola dice que Juan vino a dar testimonio de la luz; la se- no los conoce de nada ni ellos han tenido contacto previo con él. Es
gunda, que "el que viene detrás de mí se me ha puesto delante por- lógico que en un pueblo pequeño, como sería Cafarnaúm, todos se co-
que existía antes que yo"; la tercera, "entre vosotros está ese que no nociesen de vista. También es lógico que ellos se fijasen en ese extraño
conocéis y que viene detrás de mí"; la cuarta lo presenta como cor- forastero, venido de Nazaret, que animaba a la conversión y anuncia-
dero de Dios y repite literalmente que "detrás de mí viene un hom- ba el reinado de Dios. Pero no resulta lógico que un día, pasando por
bre que se me ha puesto delante, porque existía antes que yo"; y es- la orilla del lago, Jesús les diga: "Venid conmigo, y os haré pescadores
ta misma ola añade que Jesús bautiza con Espíritu Santo y termina de hombres", y que ellos, de inmediato, abandonen todo, padres, es-
con las solemnes palabras "doy testimonio de que éste es el Hijo de posa, barca, redes, trabajo, y lo sigan. Para Lucila no había problema.
Dios". Cuatro olas, cada vez más intensas, que ahondan la huella de Lo que yo consideraba extraño, ella lo veía lo más natural del mundo.
la importancia de Jesús. "Jesús debía impresionar a cualquiera. A mí me habría ocurrido lo
mismo. Incluso a ti". (Este "incluso a ti" era para ella el mayor argu-
Estoy simplificando para no cansarte. Si analizas despacio cada
mento). Es cierto que Lucas ofrecía una versión más lógica (cosa que
una de esas olas captarás más detalles. Por ejemplo, también hablan
de Juan, pero con intensidad de signo contrario, reduciendo su im- nunca quise reconocer delante de mi padre): Jesús realiza un gran mi-
portancia. La primera lo presenta como un hombre enviado por Dios, lagro, una pesca milagrosa, y a partir de ese momento los primeros
un testigo de la luz, para que todos lleguen a la fe a través de él. La se- discípulos le siguen.
gunda acentúa su carácter de subalterno. La tercera parece la más ne- Este nuevo evangelio ofrece una versión distinta de los hechos, que
gativa: Juan no es ninguno de los personajes famosos y esperados, su hace todo más explicable: Andrés, Pedro, Felipe, Bartolomé, eran dis-
bautismo casi carece de valor (es sólo un bautismo con agua), y él no cípulos de Juan el Bautista antes de convertirse en seguidores de
78 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 8: El Bautista y los primeros discípulos 79

Jesús. Fue allí, junto a la orilla del Jordán, donde se conocieron. Lo - ¿De qué me conoces?
ocurrido entonces merece la pena que te lo copie. Jesús le contestó:
Al día siguiente estaba allí Juan otra vez con dos discípulos y, fijando - Te vi antes que te llamara Felipe, cuando estabas descansando bajo
la vista en Jesús que pasaba, dijo: la higuera.
- Éste es el cordero de Dios. Natanael le respondió:
Al oír estas palabras, los dos discípulos se fueron detrás de Jesús. - Señor mío, tú eres el hijo de Dios, tú eres el rey de Israel.
Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les preguntó: Jesús le dijo:
- ¿ Oué buscáis? - ¿Es porque te he dicho que te vi descansando debajo de la higuera por
Le contestaron: lo que crees? Pues verás cosas más grandes.
- Rabbuni -que signi}·ca "Maestro"-, ¿dónde vives? Y añadió:
Les dijo: - Sí, os aseguro que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir
- Venid y lo veréis. y bajar por el Hijo del Hombre.
Lo acompañaron, vieron donde vivía y se quedaron aquel día con él; No sé qué impresión te habrá hecho este pasaje. A mí, como en la
sería la hora décima. escena de Juan y la embajada de Jerusalén, volvió a asombrarme la
Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús era Andrés, her- agJidad del diálogo. Es algo a lo que no estamos acostumbrado, ni si-
11,
mano de Simón Pedro¡ al primero que se encontró fue a su propio herma- quiera en nuestros comediógrafos más realistas. Pero, cuando lo leí

no Simón y le dijo: varias veces, advertí que plantea más problemas de los que resuelve.
Aclara, sin duda, por qué los discípulos siguieron posteriormente a
- Hemos encontrado al Mesías -que significa Ungido-.
Jesús. No eran simples pescadores, como siempre los había concebido
Y se lo presentó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
yo¡ eran personas de profunda inquietud religiosa, que alternaban su
- Tú eres Simón, hijo de Juan¡ tú te llamarás Ce/as -que significa
trabajo con las visitas a Juan el Bautista. Incluso eran discípulos su-
"P·tedra "-. yos, esperanzados con encontrar algún día al rey de Israel, al anun-
Al día siguiente decidió Jesús salir para Galilea¡ encontró a Felipe y le ciado por Moisés y los profetas.
dijo: Hasta aquí, todo funcionaba bien. A partir de ahí, se multiplica-
- Sígueme. ban los enigmas. Porque el autor, de nuevo como el mar, no afirma,
Felipe era de Betsaida, el pueblo de Andrés y Pedro. Se encontró con insinúa.
Natanael y le dijo: Primer enigma: escasez de palabras de Jesús. Explico a qué me re-
- Oye, aquel de quien escribió Moisés en la Ley y también los fiero. Cuando yo tenía trece o catorce años, durante una visita a Éfe-
Pro/etas lo hemos encontrado: es Jesús, hijo de José, el de Nazaret. so, representaron en el teatro el "Prometeo encadenado" de Esquilo.
Exclamó Natanael: Mi padre no quiso desaprovechar la ocasión de que conociese aquella
- «De Nazaret puede salir algo bueno? gran tragedia. Todavía recuerdo la impresión que me produjeron las
colas de mJes de personas, la búsqueda de los asientos que nos co-
Felipe le contestó:
rrespondían, la excitación precedente al comienzo de la obra. Cuando
- Ven y lo verás.
estaba a punto de empezar, mi padre me comentó: "La primera inter-
Jesús vio venir a Natanael y comentó: vención de Prometeo es importantísima. Préstale atención, no te dis-
- Ahí tenéis a un israelita de veras, a un hombre sin falsedad. traigas". Poco después entraban en la escena Fuerza y Violencia, con-
Natanael le preguntó: duciendo a Prometeo. Detrás iba Hefesto con utensilios de herrero.
80 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 8: El Bautista y los primeros discípulos 81

Yo esperaba excitado, casi con angustia, las primeras palabras de aquel de quien escribieron Moisés y los profetas, hijo de Dios, rey de
Prometeo. Pero fue Fuerza quien tomó la palabra, le siguió un largo Israel, Hijo del Hombre? ¿No te recuerda esto a mi teoría de las olas,
párrafo de Hefesto, y luego entablaron los dos un extenso diálogo, cada una depositando su espuma en la misma playa, ahondando la
mientras Hefesto sujeta los brazos y piernas del protagonista, le cla- misma huella?
va el pecho y le ata la cintura. Sólo entonces, cuando queda encade- Por consiguiente, parece que lo esencial de este episodio es dar a
nado a la roca, toma la palabra Prometo, invocando al divino éter, a conocer distintas facetas de Jesús. Pero, nada más afirmarlo, me asal-
las fuentes de los ríos y a la tierra, madre universal, antes de exponer tan nuevas dudas. Porque esta interpretación hace aparecer a los dis-
extensamente su desgracia. cípulos como puros actores de una comedia en la que deben represen-
Volviendo a la obra que te comento, éste era el primer enigma. tar un corto papel. Y no me parece justo con lo que dice el texto. Los
Después de tantas afirmaciones grandiosas sobre Jesús, yo esperaba discípulos no son marionetas en manos del autor, son personajes rea-
que sus primeras palabas fuesen una declaración solemne sobre su les, con sus propias inquietudes y puntos de vista. En el fondo, cada
persona y su misión. Incluso más solemnes que las ya conocidas p.or uno de ellos descubre en Jesús lo que previamente deseaba descubrir,
los otros autores: "Se ha cumplido el plazo, el_reinado de Dios está lo que llevaba buscando hace años. Por eso le dan títulos tan distintos:
cerca. Convertíos y creed en la buena noticia". Pero no. Las primeras porque cada uno espera algo distinto de Jesús.
palabras del que es la Palabra no pueden ser más sencillas y cotidia- Y entonces, ¿qué es lo esencial? ¿Hablar de Jesús o hablar de los dis-
nas: "¿qué buscáis?", a las que siguen otras tan normales como "ve- cípulos? Con el tiempo llegué a una solución de compromiso. Las dos
nid y lo veréis". Luego, el silencio. Mejor dicho, una larga conversa- cosas son importantes: el conocimiento de Jesús y el seguimiento de los
ción entre los dos discípulos y Jesús, desde la hora décima hasta el fin discípulos. Y pienso que en el juego de estos dos temas radica la habili-
del día, de cuyo contenido no se informa nada. ¿por qué esta reticen- dad del autor. A Jesús se le conoce siguiéndole, y al seguirle se le da a
cia del autor a exponer la primera intervención de Jesús? conocer a los demás. Dentro de este asunto, algo me llamó la atención:
Segundo enigma. ¿Qué pretende el autor al contar estos episo- la mezcla de lo humano y lo divino en la forma de entender a Jesús. Lo
dios? La respuesta parece evidente: informarnos sobre los primeros humano alcanza su punto culminante en la declaración de Felipe: "el
seguidores de Jesús. No niego que esto sea importante. Pero, les lo hijo de José, el del Nazaret". Lo divino, en las palabras finales del mis-
más importante? Más bien parece que el autor pretende ofrecer una mo Jesús: "veréis a los ángeles de Dios subir y bajar por el Hijo del
gama muy distinta de opiniones sobre Jesús, que van componiendo Hombre". Debía referirse a algo muy grande, pero no conseguía entender
poco a poco su compleja y rica imagen. Fíjate en un detalle muy cu- su sentido.
rioso, la variedad de títulos. Comienza Juan Bautista repitiendo algo Tercer enigma. El autor presenta de forma muy distinta los co-
que ya había dicho anteriormente: Jesús es "el cordero de Dios". Los mienzos de la actividad de Jesús. Ya es curioso que no diga nada del
dos discípulos que lo siguen lo llaman "rabbuni, maestro". Sin em- bautismo, dándolo simplemente por supuesto. Pero lo más llamativo
bargo, uno de ellos, Andrés, cuando habla con su hermano Pedro le es que tampoco cuenta nada de las tentaciones. Al día siguiente de co-
dice: "hemos encontrado al Mesías". Al día siguiente, Felipe le dice a nocer a Andrés, Pedro y al otro discípulo anónimo, decide salir para
N atanael que han encontrado a "aquel de quien escribió Moisés en la Galilea. A mí siempre me ha impresionado el episodio de las tenta-
Ley y también los profetas". Y N atanael, tan escéptico al comienzo, ciones¡ lo considero fundamental para entender la postura de Jesús.
terminará aplicándole los títulos de "hijo de Dios y rey de Israel". Pero ¿por qué este autor no dice nada de ellas? ¡'11
1

no queda aquí la cosa¡ al final, para sorpresa del lector, Jesús se da a sí Cuarto enigma. Los nombres de los primeros discípulos. Nunca he 1

mismo un nuevo título, el de "Hijo del Hombre". ¿ Te parece lógico conseguido saberme de memoria los nombres de los Doce, pero sí los 1

que en tan breve espacio y tan pocas escenas se designe a la misma de los cuatro primeros que siguieron a Jesús. Dos parejas de herma-
persona de siete formas distintas: Cordero de Dios, Maestro, Mesías, nos: Pedro y Andrés, Santiago y Juan. Pero aquí sólo aparecen Andrés
82 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 8: El Bautista y los primeros discípulos 83

y Pedro, junto con otros dos casi desconocidos, Felipe y Natanael, y pio estábamos muy unidos, pero ellos insistían en que el personaje
otro más cuyo nombre no se indica. De todos modos, estoy ya tan importante era Juan. La prueba más fuerte la veían en que Jesús se
acostumbrado a las diferencias entre los escritos sobre Jesús que no les sometió a su bautismo. Por eso suprimimos el relato.
concedo excesiva importancia a estos detalles. - No parece un procedimiento muy honesto.
- Mateo hizo algo parecido. ¿No te acuerdas? Cuando Jesús llega
* * *
a bautizarse, Juan le dice: "¿ Tú acudes a mí? Soy yo quien necesito
Poco antes de la cena me hice el encontradizo con Dina. Fue fácil que tú me bautices".
explicarle mi preocupación. Lo comprendió perfectamente porque ha- - Pero Mateo fue más honrado. Aunque Juan proteste, termina
bía pasado la misma crisis cuando conoció a Felipe. Al final, como de bautizando a Jesús.
pasada, le dije: - Mateo no tenía tantos problemas con los discípulos de Juan.
- Estoy leyendo por mi cuenta lo que vosotros no comentáis en Le bastaba dejar clara la supremacía de Jesús. Nuestra situación era
las reuniones. más grave, teníamos mucha relación con ellos. Algunos se volvieron
No sé si su expresión fue de alegría o de miédo. insoportables, parecían disfrutar metiéndose con nosotros. Cuando
- ¿Qué tal? ¿Te gusta? decíamos que Jesús es el Mesías, respondían que el Mesías era Juan.
Si decíamos que Jesús era el Profeta anunciado por Moisés, se em-
- Unas cosas más que otras. Depende. El relato de la vocación
peñaban en que ese personaje era Juan. Cuando hablábamos de
de los primeros discípulos es muy interesante. Pero hay cosas que no
nuestro bautismo, se echaban a reír, lo consideraban una copia del
acabo de entender. ¿por qué dice Jesús que los discípulos verán a los
que había practicado su maestro.
ángeles de Dios subir y bajar por el Hijo del Hombre?
- Vuestra respuesta no fue más suave.
- Yo tampoco lo entendía al principio. ¿Tú has oído hablar de
Se sonrió.
Jacob?
- La moderación no es la mayor virtud de nuestra comunidad.
- ¿ Tu abuelo?
Somos muy tajantes, lo reconozco.
- Déjate de bromas. Fue uno de nuestros antepasados más famo-
sos, hijo de Isaac y nieto de Abraham. Una vez, durante un viaje, tu- - Habéis machacado a Juan.
vo un sueño: vio una escala que unía el cielo y la tierra, y por ella su- - No digas tonterías. Nuestro evangelio lo trata muy bien. Dice
bían y bajaban los ángeles. Entonces cayó en la cuenta de que el sitio desde el principio que era un hombre enviado por Dios, el testigo de
donde había dormido era un lugar sagrado. Basándose en ese relato, la luz, el que proporciona a Jesús sus primeros discípulos.
nuestro evangelio quiere decir que Jesús es la verdadera escala que une - Y también dice que Juan no era la luz ni el Mesías ni Elías ni el
el cielo y la tierra, el que nos pone en contacto con Dios. Profeta, ni su bautismo tiene especial importancia.
No acababa yo de habituarme a esos simbolismo y preferí no - ¿Qué quieres que diga? ¿Que Juan era el Mesías? ¿Que su
insistir. bautismo era superior al de Jesús?
Hay otra cosa. ¿por qué no se cuenta el bautismo de Jesús? Mi padre y Felipe pasaron junto a nosotros.
- Juan Bautista dice que vio al Espíritu venir sobre él. ¿ Venís a cenar?
t¡1
1,
- Eso ocurrió después del bautismo. Es distinto. Enseguida. ¿y eso de "Cordero de Dios"? Es un título muy raro.
Pareció dudar un momento. Significa que Jesús es el verdadero cordero pascual. 11l
l
- Llevas razón. No se cuenta. Eso se debe a las discusiones de No lo entendí muy bien, pero ella ya se estaba alejando hacia el 1

nuestra comunidad con los discípulos de Juan el Bautista. Al princi- resto del grupo. t 1

1
~,¡
I:
,1

9 .
Boda en Caná ,:

e uando llegamos al triclinio me llevé una sorpresa.


Había más lámparas que de ordinario y estaba
muy adornado.

¿ Qué celebramos hoy?


Una boda.
¿una boda? ¿Dónde están los novios? ¿Vas a casarte, Livia?
No digas tonterías. Pasa a tu sitio.
Me entró de repente la sospecha de si era nuestro aniversario de bo-
das. A veces se me olvida, con gran indignación de Lucila, que nunca
lo pasa por alto. Pero no. Podía estar tranquilo. Nos habíamos casado
un frío y lluvioso día de invierno y estábamos casi al final de la prima-
vera. Ocupamos nuestros puestos y Dina se encargó de ir sirviendo el
vino mientras LucJa y Livia colocaban los alimentos sobre la mesa.
1
Comenzamos a comer sin que nadie se sintiese obligado a explicar
el misterio de aquella celebración. Este hecho empezó a irritarme,
porque todos parecían aceptarlo con naturalidad mientras yo me sen-
tía víctima de una confabulación de todo el grupo.
¿Cuándo vais a decirme lo que pasa?
No pasa nada. Nos apetecía celebrar una cena más solemne.
¿y Néstor? ¿por qué no ha venido?
Está en casa de Elena.
Se hizo un nuevo silencio, que aumentó mi malestar.
- Sírveme un poco más de vino, por favor.
Dina sopesó la jarra.
- Se ha acabado, lo siento.
- ¿A esto lo llamáis unacena solemne? Sacáis un vino de poca
calidad y encima se acaba.
i
11¡
86 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

- El vino es el de siempre, no protestes -dijo Lucila mientras


Dina se levantaba por más-.
Cap. 9: Boda en Cand

A mí es que ya no me gusta tanto el vino. Prefiero la limonada.


Yo tenía la sensación de haber hecho el ridículo. Necesitaba una
87

l
Volvió poco después y me llenó el vaso. Cuando bebí el primer sor- salida airosa, que afortunadamente se me ocurrió de inmediato. Me
bo estuve a punto de soltar una maldición. levanté, cogí la jarra y una lámpara y desaparecí en silencio. Al cabo
de un rato comencé a escanciarles el mejor vino de la bodega.
- Te has equivocado, Dina. Esto no es vino, es agua.
- Esto de cambiar el agua en vino no me resulta difícil, pero
LucJa la miró extrañada. 1• 1

lleva algún tiempo.


¿De dónde la has llenado?
El aplauso que me dieron hizo que desapareciese mi malhumor
De la tinaja del agua. anterior.
Yo no quería agua, sino vino.
El vino se ha acabado. No queda más. * * *
La presencia de Felipe y Dina hizo que me contuviese. Pero au- De~pués de la cena, Felipe pasó por alto los episodios que te he co-
mentó en mí la sensación de estar siendo víctima de una broma de mentado sobre Juan Bautista y los primeros discípulos. Se limitó a
mal gusto y decidí mantenerme en silencio. A mi padre, en cambio, introducir la escena, preguntando primero a Lucila y Livia:
pareció soltársele la lengua. - ¿Qué os dijo Dina esta tarde sobre la celebración?
- La verdad es que una boda sin vino resulta rara. Le falta algo. - Que quería gastarle una broma a Andrónico y que nos ayudaría
Si no estuviera bien educado, ahora mismo me iba a la cama. a entender el evangelio.
- Yo -dijo Lucila-, el día que me casé no probé el vino, pero es- Pero, ¿os contó lo de la boda de Caná?
taba más contenta que nunca. No comprendo por qué los hombres le - No. Dijo que era mejor no saberlo hasta la noche.
dais tanta importancia. - Mejor así. Lo que vamos a leer es el relato de una auténtica bo-
- Un buen vino siempre se agradece, hija. Da alegría, crea buen da, en la que faltó el vino. Las dos cosas son importantes, LucJa, la
ambiente, la gente se siente más feliz. Ahora mismo, si lo tuviésemos, boda y el vino. Es una historia muy bonita. Empieza cuando quieras,
Andrónico no tendría esa cara de malhumor. Dina.
- Llevas razón -corroboró Felipe-. Es una pena que se haya Ella abrió el libro y comenzó la lectura.
acabado. Dos días después hubo una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús
- A lo mejor queda algo en mi bodega. estaba allí. También a Jesús y a sus discípulos los invitaron a la boda. Faltó
La sugerencia de mi padre colmó mi paciencia porque no tiene el vino, y la madre de Jesús le dice:
bodega desde que nos casamos. - No les queda vino.
- Me estáis hartando ya con vuestras bromas. ¿Qué pasa aquí esta Jesús le contestó:
noche? - ¿y qué nos importa eso ni a mí ni a ti, mujer? Todavía no ha
LucJa sintió compasión de mí. llegado mi hora.
Su madre dijo a los sirvientes.
- Díselo ya, Dina.
- Cualquier cosa que él os diga, hacedla.
- Estamos preparando la explicación del evangelio de hoy: el de la
boda de Caná. Lo que no comprendo es que te hayas molestado tan- Había allí seis tinajas de piedra de unos cien litros cada una, como lo
to. Tenías que haber imaginado de qué iba. Tu padre tampoco sabía pedían los ritos de puri/i"cación de los judíos. Jesús les dijo:
nada y se lo ha tomado con humor. - Llenad las tinajas de agua.
88 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 9: Boda en Caná 89

Las llenaron hasta arriba. - Livia, ¿a ti qué te ha parecido?


Luego les d,jo: Pienso que ella no se había enterado de nuestro anterior diálogo,
- Ahora sacad y llevádselo al maestresala. estaba sumida en sus pensamientos.
Ellos lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vi-
- Todo me resulta muy raro: que María se preocupe por la falta
no sin saber de dónde venía ~os sirvientes sí lo sabían, pues la habían sa-
de vino, que Jesús convierta en vino una cantidad tan enorme de
cado ellos), llamó al novio y le d,jo:
agua, que el agua se eche en tinajas destinadas a la purificación de
- Todo el mundo sirve primero el vino bueno, y cuando la gente está bebi- los judíos ...
da, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.
- Livia lleva razón, Felipe. Es uno de los relatos más raros que he
Así, en Caná de Galilea, comenzó Jesús sus señales, manijesiá su glo-
oído en mi vida. Faltan detalles elementales.
ria y sus discípulos creyeron en él.
- ¿Qué detalles?, Teófilo.
Cerró el libro mientras esperaba nuestra reacción.
- El novio debería darle las gracias a Jesús, charlar con él. ..
- ¿os ha gustado?
Tampoco dice nada de la reacción de los invitados¡ supongo que se en-
- Me ha resultado nuevo -dijo Lucila-. Tendría que oírlo otra vez
terarían de lo ocurrido, igual que los discípulos ... Yo lo habría contado
para saber si me ha gustado.
de forma muy distinta.
Livia y mi padre asintieron. Dina volvió a leerlo, y Lucila senten-
ció rotunda en cuanto terminó: - Tú habrías necesitado media hora, padre.

- Hay algo muy real, pero que no me gusta: la forma en que Jesús - Sin embargo, el relato no está mal contado -protestó Livia-.
trata a su madre. Todos los hijos se consideran con derecho a ser im- Simplemente, es una trampa.
pertinentes con su madre. Pero no me esperaba que Jesús fuese igual - ¿por qué?
que Elena o N éstor, - Porque parece que dice una cosa y creo que dice otra. Pero al
- Debías esperártelo, Lucila -hablaba mi padre=. Lucas cuenta autor le puede ocurrir igual que al cazador cazado: que caiga en su
algo parecido. Cuando Jesús se quedó en el templo con doce años, propia trampa.
María y José lo buscaban angustiados después de tres días, y el niño
Nunca había visto a Livia tan enigmática. Quizá quería llamar la
les dice: "¿por qué me buscabais. No sabéis que tengo que estar en
atención de Felipe. Éste la escuchaba con gran interés.
las cosas de mi Padre?" No creo que sea una respuesta impertinen-
te¡ es la forma que tiene Jesús de indicar que, para él, hay cosas más - Explica lo que has dicho.
importantes que las que piensan los hombres. - Yo creo que a Jesús le traían sin cuidado la boda y el vino, y lo
- Efectivamente -dijo Dina-. En este caso, Jesús quiere enseñar- mismo le ocurre al que ha escrito eso. Tu maestro ha querido exponer
le a María que todavía no ha llegado su hora. algo mucho más simbólico¡ no sé qué será. Pero la gente no va a en-
Y eso, ¿qué significa? -insistió Lucila-. tenderlo, terminará pensando que María es muy buena, que Jesús es
Que no ha llegado el momento de hacer milagros. muy poderoso, aunque haga el milagro a disgusto, y que los convidados
Pero lo hace. cogieron una borrachera a costa del Señor.

Jesús era mejor que Néstor -bromeé-. Termina haciendo lavo- Felipe parecía satisfecho. La conversación había llegado al punto
luntad de su madre. que deseaba.
Noté a Felipe algo nervioso, como si la conversación se estuviese - Lo has dicho estupendamente, Livia. Este relato es una trampa,
orientando por un camino equivocado. En vez de tomar la palabra, y cabe el peligro del cazador cazado.
formuló una pregunta: Hizo una pausa innecesaria; sabía perfectamente cómo continuar.
., 1

90 El Cuadrante. Parte III. El encuentro Cap. 9: Boda en Caná 91

- Como dije antes, este relato es el primero de la vida pública de como a esposa de juventud, repudiada
Jesús. Nuestro maestro, al escribir el evangelio, quería empezar por -dice tu Dios-.
algo muy llamativo, que explicase el sentido de toda la vida de Jesús. Por un instante te abandoné,
¿A qué ha venido él? ¿A curar unos cuantos enfermos? ¿A enseñar
pero con gran cariño te reuniré.
una doctrina sublime? ¿A morir por nosotros, como un héroe que se
En un arrebato de ira te escondí un instante mi rostro,
sacrifica por su pueblo?
pero con misericordia eterna te quiero
La nueva pausa estuvo justificada. Cualquier profesor de retórica la
-dice el Señor, tu redentor-".
habría aconsejado.
- Jesús vino a todo eso y a mucho más. Con él comienza la boda Por consiguiente, nuestro maestro pensó que era bueno comen-
definitiva entre Dios y su pueblo, que se celebra con un vino nuevo, zar su evangelio hablando de la presencia de Jesús en una boda.
maravilloso, superior a cualquier otro. Aunque la sitúa en Caná, porque efectivamente hubo una boda en
Miré a Lucila. ¿Qué pensaría de estos simbolismos, que tan poco. aquel pueblo, y Jesús estuvo presente, para él se trataba de algo
le agradan? mucho más importante: un símbolo de la boda definitiva entre
- En los escritos de los Profetas -continuó Felipe- se habla a me- Dios e Israel, la que abre una nueva etapa de amor y fidelidad in-
nudo de la boda de Dios con su pueblo. Dios es el marido, Israel la es- quebrantables. Dicho en otras palabras, Jesús no viene a cortar con
posa ... El matrimonio es un poco especial, siempre está peleándose ... el pasado del pueblo de Israel, sino a llevar a plenitud sus mayores
- Eso no tiene nada de especial -lo interrumpí-. aspiraciones.
l.,,
- No me refiero a peleas pequeñas, sino a esas que pueden llevar al Pero Jesús no se preocupa sólo de Israel, también quiere alegrar a
divorcio completo. Dios se irrita tanto con las infidelidades de su mu- todos los pueblos del mundo. Y este tema lo expresa Isaías con el
11,,
jer que decide repudiarla, abandonarla. Pero la quiere tanto que siempre símbolo del banquete y del vino.
da marcha atrás. Y la prueba definitiva de ese amor de Dios se expresa
"El Señor de los ejércitos prepara
con el símbolo de un nuevo matrimonio, de una boda. Por ejemplo, en 1

para todos los pueblos en este monte


el profeta Oseas, Dios, después de haberse irritado con Israel, le dice:
(se refiere al monte Sión, a Jerusalén) 1r
"Me casaré contigo para siempre, 1

un festín de manjares suculentos,


me casaré contigo a precio de justicia y derecho,
un festín de vinos de solera¡
de afecto y de cariño.
manjares enjundiosos, vinos generosos".
Me casaré contigo a precio de fidelidad,
y conocerás al Señor". Era muy fácil unir el tema de la boda y el tema del vino, la preo-
cupación por Israel y la alegría para todos los pueblos. De esta forma,
Otras veces es Israel quien tiene la sensación de que Dios, su nuestro maestro dejó claro, desde el primer momento, a qué venía
marido, la ha abandonado y olvidado. Y el Señor le responde por el !
Jesús.
profeta Isaías:
- Eso de que lo dejó claro ... Si no lo explicas, no hay quien lo
"El que te hizo te tomará por esposa: entienda.
su nombre es Señor de los ejércitos. - Con los otros evangelios pasa lo mismo, Andrónico. Recuerda
Como a mujer abandonada y abatida la cantidad de cosas que tuvo que explicarte mi abuelo.
te vuelve a llamar el Señor¡ - Y las que te explicó Lucas =cornpletó mi padre-.
92 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 9: Boda en Caná 93

- De todas formas -añadió Dina- Felipe casi siempre pasa por al- El de Mateo también se escribió para judíos.
to lo de la madre de Jesús, y a mí me parece muy importante. Si ella Pero es más claro.
no interviene, Jesús no realiza el milagro, no manifiesta su gloria, y
No estaba yo muy de acuerdo con su valoración, pero me callé.
sus discípulos no aumentan su fe en él. Para Lucila, todo el evangelio de Mateo se reduce a dar de comer al
No pude evitar demostrar mis escasos conocimientos de este hambriento, vestir al desnudo y visitar al enfermo. Por eso le resulta
evangelio. tan claro. De las otras cosas complicadas, también muy simbólicas,
- Dina lleva razón. Al final, cuando Jesús está en la cruz, vuelve a prescinde.
aparecer María. Si la encontramos al principio y al final de la vida de - Además -añadió-, tú dices que te gustan los símbolos, pero estoy
Jesús, significa que desempeña un papel muy importante. segura de que muchas cosas no las has entendido.
- Sin duda -dijo Felipe-. Pero eso lo advierte cualquiera. Yo - Ponme algunos ejemplos.
prefiero hablar del sentido de los símbolos que usa nuestro maestro. - ¿por qué echan el agua en las tinajas de la purificación? ¿Tú lo
La experiencia debía haberle enseñado también a no alargar las · entiendes? Y lo más grande: si Dios es el novio, el que se casa con
reuniones. Israel, ¿cómo no sabe que falta vino ni se ha enterado de lo que ha
hecho Jesús?
* * *
- Lo de las tinajas es una tontería. Estaban a mano, era donde
cabía más agua.
¿se te han indigestado los símbolos?
- ¿y lo del novio?
Lucila dio la vuelta en la cama.
- No me entusiasman, ya lo sabes. Las cosas se pueden decir de Se dio la vuelta y me dejó pensando sin encontrar respuesta,

forma más sencilla, para que las entiendan todos. Cualquier cristiano
* * *
sabe que Jesús es el regalo más grande que Dios le ha hecho a Israel
y a todos los pueblos. ¿para qué todo ese jaleo de la boda y del vino? Restablecida la paz con Dina, era fácil acudir a ella para pequeñas
Además, ese autor utiliza lo que le interesa y se olvida de lo que no le consultas. Lo hice a la mañana siguiente.
interesa. - ¿por qué llenan de agua las tinajas preparadas para la purificación?
- Por ejemplo. Se sonrió.
- Lo del banquete. El texto de Isaías habla de un banquete de - Tú quieres saber demasiado. ¿ Leíste lo que dice Juan el
manjares suculentos. Pero el evangelista sólo menciona el vino. Bautista?
- No hay por qué tener en cuenta todos los detalles. Basta la idea Sí.
principal. Además, los símbolos tienen su ventaja, resultan más ri- - Y, ¿no lo comprendes?
cos, más sugerentes. Si te dicen que Jesús trae la alegría, la relación - No.
definitiva con Dios, te suena a cosa sabida, no le prestas atención. Se quedó dudando.
I!
- Prefiero que me repitan las cosas sabidas a que intenten enga- - Prefiero que te lo explique Felipe. Podríamos tratarlo esta
"i tusarme con imágenes nuevas. noche.
- Tú no eres judía. A un judío le gustará que usen las imágenes de - Hay otra cosa. Lucila dice que, si el novio es Dios, debería saber
los profetas. que faltaba vino, y lo que hizo Jesús.
- Entonces, si no soy judía, que no intenten catequizarrne con un - Claro que lo sabía. Precisamente por eso manda a Jesús al mun-
nuevo evangelio para judíos. do, para que remedie la situación. Recuerda lo que le dice el maestre-
94 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

sala: "Todo el mundo sirve primero el vino bueno, y cuando la gente está
bebida, el peor; tú, en cambio, te has guardado el vino bueno hasta ahora".
Eso es lo que ha hecho Dios. Ha estado dándonos su vino durante
siglos, pero el mejor lo ha reservado para este momento final. Complemento al relato de la boda en Caná
- ¿ Quieres decir que Jesús es también el vino?
- Jesús es todo. El pan, el agua, el vino, la luz, la vida ...
Imaginé la cara de Lucila y preferí no comentarle nada. Podía
perder la fe. Un relato Como indicaron Livia y Teófilo, para la sensibilidad mo-
- ¿Qué vais a comentarnos esta noche? irreverente derna, el relato es de una sobriedad irritante. Faltan infinidad
Intuyó por dónde iba mi pregunta. de detalles que el lector u oyente considera de interés. El pe-
ligro del comentarista consiste en completarlos basándose en
- El diálogo de Jesús con una mujer de Samaría. Vamos a saltarnos
suposiciones históricas o en consideraciones psicológicas sin
unos cuantos episodios. fundamento. Caigamos en este error y contemos la historia
¿Importantes o intrascendentes? como a muchos de nosotros le hubiera gustado escucharla.
Muy importantes, pero no tenemos tiempo. Léelos por tu cuenta. "Tres días después de que los primeros discípulos siguie-
sen a Jesús, se celebró una boda en Caná de Galilea, un
¿Los entenderé?
pueblecito a catorce kilómetros de Nazaret. María, lama- i
Si te esfuerzas, es posible que comprendas un veinte por ciento. dre de Jesús, que era pariente de los novios, fue una de las ¡'
Pero tú me echarás una mano. invitadas. Cuando comentó que Jesús y unos amigos su- 1
yos estaban cerca, también los invitaron a ellos. Al crecer
De acuerdo. el número de invitados, faltó vino. María, quizá sin razón,
se sintió culpable. Conocía el poder de su hijo y le pidió
que pusiese remedio; no era cosa de dejar en mal lugar al
nuevo matrimonio. Jesús protestó al principio, como ha-
cía desde niño. Pero ella lo conocía muy bien. Por eso or-
denó a los criados que hiciesen lo que él dijese. Luego,
acercándose a Pedro y a los otros amigos de Jesús, les di-
jo: 'Id a donde está mi hijo y veréis lo que hace'. Jesús mi-
ró alrededor. Vio unas grandes tinajas vacías y se le ocu-
rrió de inmediato la idea: convertir agua en vino. Dicho y
hecho. Pero no tenía ganas de notoriedad. Cuando termi-
nó la operación, advirtió severamente a los criados:
'Llevadlo al maestresala y no digáis una palabra de lo ocu-
rrido. Si pregunta, decidle que lo habéis encontrado en la
bodega'. Así fue. Ni el maestresala ni el novio ni los invi-
tados se enteraron de lo que pasó. Hizo entonces Jesús
otro milagro que no cuentan las crónicas: a los criados se
les olvidó por completo lo ocurrido y nunca dijeron una
palabra. Sólo los discípulos se enteraron del poder de
JJ Jesús y creyeron en él".

Muchos considerarán este relato algo irreverente, más


propio de "La vida de Brian" que de un comentario al cuar-
to evangelio. Sin embargo, ayuda a desmontar las lecturas
96 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 9: Boda en Caná 97

historicistas y a demostrar que el relato auténtico es de una miento y rechazo. Juan lo avisó en el Prólogo y lo subrayará
sobriedad irritante. luego más que ningún otro. Pero el lector debe saber desde el
principio que no van a contarle una tragedia sino la historia
de aquel que bajó del cielo para salvarnos.

Historia y El historiador más escéptico puede admitir que se cele-


símbolo brase una boda en Caná. Tampoco tiene nada de extraño
que invitasen a María, a Jesús y a sus amigos. El creyente La importancia El cuarto evangelio, tan sobrio para los detalles, capaz de
añadirá que, en esa ocasión, Jesús realizó un milagro pareci- de María omitir lo que nosotros consideramos esencial, antes de ha-
do al que se cuenta. Si con esto llega a la misma conclusión blar de Jesús menciona a María: "la madre de Jesús estaba
que los primeros discípulos (merece la pena creer en Jesús, allí". Volveremos a encontrarla en el último episodio de la
en su poder), ya es bastante. Puede dar otro paso, advirtien- vida pública de Jesús, junto a la cruz. Este arco tendido en-
do en el relato un mensaje más profundo: la boda de Caná tre la primera y la última escena no puede carecer de signifi-
simboliza la boda definitiva de Dios con Israel. En esa línea cado. Todos los autores están de acuerdo. Nadie mejor que
se orienta la explicación anterior. Pero subrayo la fusión de María, que advierte la necesidad de los novios y aboga por
dos símbolos de origen distinto: la boda y el vino. La boda ellos, para recibir el encargo final: "Ahí tienes a tu hijo". Ella
simboliza la unión de Dios con Israel. El vino, a través de un será nuestra mejor abogada e intercesora.
texto de Isaías, nos recuerda el banquete preparado para Una vez más, Juan completa y mejora la versión que ofre-
todos los pueblos. cen los otros evangelios. No quiero decir con ello que los co-
En cualquier hipótesis, Jesús, después de estar en el Jordán nociese, cuestión muy debatida, sino que su punto de vista
con Juan Bautista, vuelve a Galilea. ¿Qué será lo primero que supone el culmen de un desarrollo.
haga? Marcos y Mateo se atienen probablemente a la historia: Marcos no le concedió especial importancia a la madre de
Jesús se dedica a proclamar la buena noticia del reinado de Jesús. No aparece en la infancia (ya que Marcos la omite) ni
Dios (Me 1,14-15; Mt 4,17). Lucas introduce un cambio capi- al pie de la cruz. Leyendo su evangelio, incluso podemos te-
tal: lo primero que hace Jesús es predicar en N azaret; así que- ner la impresión de que queda en mal lugar. Sólo dice de ella:
da claro el contraste entre la tendencia nacionalista de los ju- "Al enterarse sus parientes [de lo que hacía Jesús], fueron a
díos y la universalidad del mensaje que él trae. Al final, echarle mano, porque decían que no estaba en sus cabales"
cuando sus paisanos intenten despeñarlo, quedará anticipado (Me 3,21). Cuando llegan, Jesús los trata con igual dureza:
su destino y el futuro de su misión (Le 4,16-30). Comenzamos "¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?" (Me 3,31-35).
a movernos a nivel de símbolos. Mateo sí cuenta la infancia. Aunque el protagonista es
Juan cambia de rumbo. Igual que Lucas, prefiere co- José, la importancia de María queda clara al ser presentada
menzar con un episodio llamativo. Pero no será un enfren- como la virgen que dará a luz un hijo. En ella se cumple la
tamiento verbal ni ideológico entre Jesús y sus oyentes. Será profecía de Isaías. En cuanto a la escena tan dura que cuen-
la ayuda callada, silenciosa, a una pareja de novios. Eso, a ta Marcos, Mateo la transforma profundamente. Los parien-
primera vista. Detrás de esos muchachos anónimos y de sus tes de Jesús (María con ellos) no van a buscarlo pensando
invitados descubrimos al pueblo de Israel y a toda la huma- que esté loco, sólo quieren verlo. De este modo, la frase so-
nidad. La boda, a punto de fracasar por falta de vino, recu- bre la verdadera familia de Jesús ("¿Quiénes son mi madre y
pera su alegría gracias a Jesús. "De tal manera amó Dios al mis hermanos?") se convierte en una simple enseñanza sin
mundo que le dio a su único Hijo", comentará más adelan- tintes polémicos.
te el evangelista. "De tal manera amó Jesús al mundo que le Lucas, en su relato de la infancia, subraya la importancia
devolvió la alegría perdida", puede añadir el lector. de María. Le concede un papel privilegiado en el momento
En mi opinión (y que Teófilo me perdone), Juan le haga- de la anunciación y la presenta como modelo para los cris-
nado la partida a Lucas. Acierta al empezar con el don, no tianos al decir: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí tu
con la espada. La vida de Jesús tuvo mucho de enfrenta- palabra". Isabel reconoce su dignidad al llamarla "la madre

llli
98 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 9: Boda en Caná 99

de mi Señor"; exalta su fe cuando le dice: "¡Dichosa tú la lógico. María fuerza a Jesús a revelarse, y su conducta re-
que has creído!" Y María sabe que todas las generaciones percute en el aumento de fe de los discípulos. Dicho en
proclamarán su dicha. Pero ella, como las grandes mujeres otras palabras: María es esencial para la cristología (cono-
del Antiguo Testamento, reconoce en su canto que todo el cimiento de Jesús) y para la eclesiología (formación de la
mérito es de Dios; no piensa en su privilegio ni en su suerte; comunidad cristiana).
piensa en los pobres, los hambrientos, los desposeídos, en 11

todo Israel, que se verá beneficiado a través de su hijo. Al


contar la venida de los pastores, Lucas la menciona antes
Juan es también el único evangelista que menciona a
María junto a la cruz. Lo que le interesa es las relaciones en-
tre Jesús y María, por una parte, y entre Jesús y el Padre, por
J
que a José. Y María vuelve a adquirir relieve cuando presen-
otra. Madre y Padre, los dos polos afectivos radicales del ser
tan al niño en el templo. Entonces le dirige Simeón unas im-
humanos, especialmente vivenciados en el momento de la
portantes palabras que anticipan el destino de Jesús: "Una
muerte. Las palabras relativas a María: "Mujer, ése es tu hi-
espada te atravesará el alma". Cuando Jesús se quede en el
jo", "ésa es tu madre", empalman con el episodio de las bo-
templo a los doce años, será ella -cosa lógica en una madre-
quien lleve la voz cantante, mientras José no dice nada. La das de Caná. Desde un punto de vista histórico, se podrá
importancia de María reaparecerá al comienzo del libro de discutir la identidad del discípulo preferido, al que se diri-
los Hechos, cuando los Once rezan juntos "con María, la gen indirecta o directamente tales palabras. Desde el punto
madre de Jesús". De este modo, si Mateo mejoraba la ima- de vista simbólico, capital para entender a Juan, ese discípu-
gen de Marcos, Lucas ha dado un salto gigantesco con res- lo somos todos nosotros, la Iglesia, que recibe a María por
pecto a Mateo. María no es sólo la virgen en la que se cum- Madre y la acoge como tal. Jesús en la cruz nos ofrece un
ple una profecía. Es "la madre de Jesús", modelo para todos punto de apoyo (María) y un encargo (atenderla).
los cristianos. Modelo de sometimiento a la voluntad de Las diferencias con Lucas son claras. María no aparece ya
Dios, fe, oración agradecida, preocupación por los más dé- como modelo. Su misión es más alta. Pero Juan no la ha si-
biles, amor a su pueblo, meditación y admiración ante un tuado en un pedestal inaccesible. Queda cerca de nosotros,
misterio que la desborda. acogida como Madre, preocupada de que no falte el vino.
Juan. Parece difícil dar un paso más en la exaltación de
María. Pero Lucas ha olvidado una etapa: la vida pública de
Jesús. En ella no aparece María. Esta etapa será la que apro-
Las palabras Las he traducido tal como sonarían a oídos de un griego:
veche el cuarto evangelio, abriéndola y cerrándola con la bo-
de Jesús ¿ Y qué nos importa eso ni a mí ni a ti, mujer? Todavía no ha
da de Caná y las palabras de la cruz.
a su madre llegado mi hora. Sin embargo, detrás de las palabras griegas
La importancia de María en la boda sólo queda clara
se esconde un semitismo que se acostumbra traducir con
cuando comparamos su figura con la del otro gran perso-
mayor dureza: "¿Quién te mete a ti en eso, mujer?" (Nueva
naje mencionado hasta ahora: Juan Bautista. El precursor
Biblia Española). "Mujer, no intervengas en mi vida" (La
en todo momento se pone a los pies de Jesús, reconoce su
Casa de la Biblia). "¿Qué tengo yo contigo, mujer?" (Biblia
pequeñez, le cede el puesto. Dos veces repite: "yo no lo co-
nocía". María sí conoce a Jesús. Sabe de su poder para re- de Jerusalén).
solver el problema. Y no se siente cohibida, como Juan. Le Teniendo en cuenta todos los casos en que se usa la fór-
bastan tres palabras a su hijo: "no tienen vino" y una orden mula en singular o plural, tanto en el Antiguo (J os 22 ,25;
a los criados: "Cualquier cosa que él os diga, hacedla". Jue 11,12; 2 Sam 16,10; 19,23; 1 Re 17,18; 2 Re 3,13; 9,18; 2
Luego desaparece de la escena. Pero el bien ya está hecho. Cró 35,21) como en el Nuevo Testamento (Me 1,24; 5,7; Le
Sin ella, sin su intervención, Jesús no habría manifestado su 8,28), pienso que una traducción válida sería: "Déjame
gloria ni sus discípulos habrían creído en él. Esto revela la tranquilo". Sin embargo, un lector de lengua griega difícil-
auténtica perspectiva del cuarto evangelio: las relaciones mente podía captar el semitismo; lo normal es que interpre-
entre María y Jesús no hay que interpretarlas en clave ma- tase las palabras de Jesús como he dicho al principio:
terno-filial, afectiva. Son relaciones de hondo contenido teo- "¿ Qué nos importa a mí ni a ti que les falte vino?"
~1

100 El Cuadrante. Parte III: El encuentro


Cap. 9. Boda en Caná 101

La hora de Jesús En una primera lectura no se advierte su importancia.


convierte ya en momento y motivo de glorificación, que tam-
Hacen bien Felipe y Dina en no tratar este tema. Pero es
bién redunda en gloria del Padre: "Ahora va a ser glorifica-
fundamental en el conjunto del evangelio. De "la hora" de
do el Hijo del Hombre, y Dios por él; y, como Dios va a ser
Jesús se habla en los siguientes textos: glorificado por él, Dios a su vez lo glorificará, y muy pronto"
"Intentaron entonces prenderlo, pero nadie le puso la (13,31-32). Una síntesis muy buena de todo el proceso se en-
mano encima porque todavía no había llegado su hora" cuentra en esta frase: "Yo te he glorificado en la tierra lle-
Un 7,30). vando a cabo la obra que me encargaste; ahora, Padre, glori-
"Nadie lo detuvo porque todavía no había llegado su hora" fícame tú a tu lado dándome la gloria que tenía junto a ti
(8,20). antes de que existiera el mundo" (17,4-5).
"Ha llegado la hora en que se manifieste la gloria del Hijo La glorificación final de Jesús es condición previa para la
del Hombre. Sí, os lo aseguro, si el grano de trigo cae en venida del Espíritu ("aún no había Espíritu porque Jesús no
tierra y no muere, queda infecundo ... " (12,23). había sido glorificado": 7,39) y para que los discípulos com-
"Sabiendo Jesús que había llegado para él la hora de pasar prendan cosas que antes les resultaban ininteligibles ("sus
de este mundo al Padre" (13,1). discípulos no comprendieron esto a la primera, pero, cuan-
"Padre, ha llegado la hora; manifiesta la gloria de tu Hijo do Jesús fue glorificado, se acordaron de que habían hecho
para que tu Hijo manifieste la tuya" (17,1). con él lo que estaba escrito" 12,16).
Igual que el amor de Dios se transfunde del Padre al
Se advierte claramente que la hora de Jesús es el momen-
Hijo, y del Hijo a los discípulos, lo mismo ocurre con la glo-
to de su muerte y glorificación, la hora en que pasa de este
ria: "Yo les he dado a ellos la gloria que tú me diste" ( 17 ,22).
mundo al Padre. Además, los discípulos tendrán ocasión de ver la gloria ple-
Según Jesús, lo que su madre le pide es que anticipe esa na de Jesús: "Padre, quiero que, donde yo estoy, estén ellos
hora de la gloria, sin relación con la muerte. también conmigo y contemplen esa gloria mía que tú me has
dado, porque me amabas ya antes de que existiera el mun-
do" ( 17 ,24). Mientras, podrán glorificar a Dios a través de la
Podemos resumir los datos del evangelio de este modo: el muerte, igual que Jesús y Pedro: "Dijo esto aludiendo a la
La gloria de Jesús
Hijo, antes de la creación del mundo, poseía gloria junto al muerte con que iba a glorificar a Dios" (21,19).
Padre ( 17 ,5). Esa gloria pudimos contemplarla gracias a su
encarnación (1,14). Pero, al mismo tiempo, no resplandece
con toda su fuerza desde el comienzo.
Dos "señales" de Jesús, la primera y la última (Caná y resu-
rrección de Lázaro) atraen la atención del autor. En la prime-
ra empieza a manifestarse su gloria (2,11). Sorprendentemente,
la última parece no revelar la gloria de Jesús, sino la de Dios
(11,4; 11,40). Sin embargo, a esa altura del evangelio el lector
sabe ya que "el Padre y yo somos una misma cosa".
En los debates con las autoridades judías, mientras éstas
aparecen buscando la gloria de los hombres, su propia gloria ,1
(5,44), Jesús no acepta la gloria que viene de los hombres
(5,41) ni busca su propia gloria (8,50), sino que busca la gloria
del que lo ha enviado (7,18), llevando a cabo su obra (17,4).
Esta búsqueda de la gloria de Dios repercutirá en glorifi-
cación plena de Jesús cuando vuelva junto al Padre. Pero an-
tes es preciso morir (12,23-24). Y esa muerte inevitable se
- 1

10
El templo, Nicodemo y Juan

L
a perspectiva de entender un veinte por ciento 1

no era muy halagüeña, pero me ofrecía la posi-


11
bilidad de comprender un cuarenta o cincuenta
y demostrar a Dina mi inteligencia. Al final, no estoy
seguro de haber captado ni el cinco. Si no te gustan las cosas com-
plicadas, puedes pasar al capítulo siguiente. Te perderás cosas muy
interesantes pero quizá evites un dolor de cabeza.
Según el autor que te comento, después del milagro de Caná,
Jesús, con su madre, sus hermanos y sus discípulos, se dirigió a
Cafarnaúm, donde pasó unos días. Sin embargo, no dice nada de su
predicación ni de los milagros que realizó en aquella ciudad galilea ni
en sus alrededores. Imagino que te sorprenderá este dato. Pero con es-
te evangelio no se gana para sustos. Los dos episodios siguientes se si-
túan en Jerusalén, durante una fiesta de Pascua. No te engaño. Si es-
tás hecho a la idea de que Jesús sólo subió a Jerusalén al final de su
vida, cuando lo crucificaron, puedes ir cambiando de opinión. Si lo
prefieres, puedes pensar que este autor modifica la historia de forma
sorprendente. A mí no me extraña demasiado que Jesús subiese todos
los años a Jerusalén con motivo de la Pascua. Según tengo entendido,
lo hacían todos los judíos.
Sí me extrañó lo ocurrido en esa primera subida a la capital: la ex-
pulsión de los mercaderes del templo. Este autor no la sitúa al final,
poco antes de la muerte de Jesús, sino al comienzo de su vida. Me ima-
gino que conoces los hechos, pero aquí encontrarás algunos detalles
nuevos.
En el templo encontró a las vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a
las cambistas instalados¡ hizo un azote de cordeles y las echó a todas del
templo con las ovejas y bueyes¡ desparramó las monedas y volcó las mesas
de las cambistas¡ y a las que vendían palomas les dijo:
- Quitad eso de ahí: no convirtáis la casa de mi Padre en un mercado.
104 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 10: El templo, Nicodemo y Juan 105

Sus discípulos se acordaron de lo que dice la Escritura: "La pasión por ta, Jesús les daba un sentido muy distinto: no pensaba en el templo de
tu casa me consumirá". Jerusalén, sino en su propio cuerpo, el nuevo templo de Dios.
Esta primera parte no se diferencia mucho de lo que yo sabía. Pero Al instante establecí una relación que no pude callarme. Fui en
esa presentación tan dura de Jesús, fabricando un azote para expulsar busca de Dina.
a mercaderes y animales, me obligó a imaginar de nuevo la escena: - ¿Qué templo se parece a una escalera y qué escalera se parece a
una explanada enorme, como sabía por la lectura de José Flavio, re- un templo? • 11

pleta de peregrinos venidos a celebrar la Pascua. ¿Cómo puede atre-


- Los de Babilonia. Tenían el templo en lo alto de una escalera
verse un personaje desconocido a emprender una acción tan violenta
altísima.
él solo? Esto lo concibo mucho mejor al final de su vida, cuando
Pensé desconcertarla con mi pregunta, y fui yo el que se quedó
cuenta con gran número de seguidores y ha tenido lugar la entrada
desconcertado con su respuesta.
triunfal en Jerusalén.
- No vale. Me refiero a un templo que es escalera y a una escalera
Sin embargo, el autor no comparte mi punto de vista. El aspecto
que es templo.
político o revolucionario de la acción le trae sin cuidado. A él le inte-
resa lo que pasa por el interior de Jesús, eso que intuyen los discípulos - Eso no existe =respondió tras pensarlc--.
gracias a un texto de la Escritura: "La pasión por tu casa me consu- - Claro que existe: el cuerpo de Jesús. ¿No habías caído en la
mirá". Pasión o celo que dispara la sangre, enrojece el rostro y se ma- cuenta?
nifiesta en cólera. He tenido muchas veces esa experiencia, aunque - Yo creí que te referías a otra cosa. Claro que sí. Llevas razón.
nunca la ha motivado la pasión por la casa de Dios, sino motivos más ¿ Te gusta la idea?
indignos y fútiles. - La verdad es que no la entiendo demasiado.
Las autoridades judías, extrañadas -e imagino que también moles- - Porque no eres judío. Nosotros nos quedamos sin templo cuan-
tas- le piden entonces un signo que justifique su conducta. Te copio do lo destruyó Tito. Para algunos fue la mayor tragedia. Nuestro
lo que sigue, porque no lo conoces: maestro decía: ¿qué importa? ¿para qué sirve un templo? ¿para que
Jesús contestó: Dios viva en él? ¿para encontrar a Dios? ¿para establecer el contac-
- Destruid este templo y en tres días lo levantaré. to entre el cielo y la tierra? Los romanos sólo han destruido un
Los judíos replicaron: montón de piedras¡ el verdadero templo es Jesús. En él habita Dios,
- Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, y Úú vas a en él encontramos a Dios, por él bajan y suben los ángeles. Además,
levantarlo en tres días? los que se lamentan tanto por la pérdida del templo son unos hipó-
critas. Antes de que lo destruyesen, ellos lo habían convertido en un
Pero el templo del que él hablaba era su cuerpo. Cuando resucitó se
mercado.
acordaron los discípulos de lo que había dicho y dieron /e a la Escritura y
a estas palabras de Jesús. Tenía prisa por volver a ayudar a Lucila y Livia.

Las palabras de Jesús ("destruid este templo y en tres días lo levan- - Vas mejorando -me dijo mientras se alejaba-. A lo mejor entiendes
taré") me resultaron conocidas. Eran una de las acusaciones formula- el cuarenta por ciento.
das contra él durante el juicio ante el Sanedrín. Yo siempre las había
* * *
interpretado como una acusación falsa, una mentira inventada por sus
enemigos para desprestigiarlo. Nadie en su sano juicio pretende re- Supongo que lo diría por animarme. Y falta hacían los ánimos
construir un templo en tres días. Ahora resulta que esas palabras las para comprender la continuación. Seguía una breve noticia y un
pronunció Jesús. Los acusadores no mentían. Pero, según el evangelis- comentario.
106 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 10: El templo, Nicodemo y Juan 107

Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, al presenciar las que lo salve. Como Ulises, terminé agotado y con ganas de dormir
señales que realizaba muchos creyeron en él; pero Jesús, por su parte, no se una noche entera, aunque fuese escondido entre los juncos.
conji·aba con ellos, porque los conocía a todos. No necesitaba informes de Los diálogos anteriores me habían admirado por su rapidez y natu-
nadie; él conocía al hambre por dentro. ralidad. Su único fallo es que dan por supuestas demasiadas cosas que
Te copio estas palabras porque me molestaron. No me gustó esa ignora el lector. La conversación con Nicodemo es un diálogo muy dis-
imagen desconfiada de Jesús, tan distinta de la que yo tenía de él. Si tinto, desconcertante, que me llevó tiempo entender. Muchas cosas si-
yo hubiese sido el autor, las habría omitido. Entonces advertí que el go sin entenderlas. Pero pienso que hay una idea capital: les posible co-
maestro de Felipe y Dina no se esfuerza por presentar a un Jesús sim- nocer a Jesús sin nacer de nuevo? Si tienes la impresión de que planteo
pático. Es cierto que a los discípulos los entusiasma desde el princi- una pregunta absurda, estás en buen camino para entender este pasaje.
pio. Pero a su madre la trata con frialdad, el milagro de las bodas lo Lo mismo le ocurrió a Nicodemo.
realiza a disgusto, en el templo actúa con más energía y dureza de la Se presentó ante Jesús como un jefe de Israel, seguro de poseer la
que había imaginado nunca. Ahora, para colmo, no se fía de la gente . verdad. Por eso se permite comenzar diciéndole lo que piensan de él:
que cree en él. Sé que Jesús era enérgico y duro, irónico, casi cruel en "Señor mío, sabemos que eres un maestro venido de parte de Dios; na-
ciertos momentos. Pero no me pareció adecuado empezar por estos die podría hacer las señales que tú haces si Dios no estuviera con él".
aspectos si se pretende entusiasmar a alguien con su figura. Tendría U na de las muchas veces que leí estas palabras recordé el rollito
que preguntar el motivo de esta presentación. Pero más adelante, no que Marcos regaló al padre de Livia, el que me ayudó a profundizar en
podía interrumpir a Dina a cada momento. su evangelio. El conocimiento de Jesús aparece allí como una larga
aventura llena de dudas, surcada de opiniones diversas, que obligan al
* * *
lector a preguntarse lo que él piensa. Sólo después de meses y años
Este autor parece dispuesto a destruir todas nuestras ideas pre- acompañando a Jesús, viéndole hablar y actuar, puede emitir un jui-
concebidas sobre la actividad de Jesús. No sólo suprime escenas a las cio. Incluso, diría Marcos, para saber quién es Jesús hace falta verle
que estamos habituados, habla de milagros desconocidos y de una morir. En la cruz es donde el centurión confiesa: "Verdaderamente,
subida temprana a Jerusalén, sino que presenta a los malos como este hombre era hijo de Dios".
buenos. Lo de "malos" entiéndelo con sentido del humor. Me refiero ¿Qué tiene esto que ver con Nicodemo? Mucho. Él y su grupo se
a los fariseos. han formado una opinión de Jesús, positiva, pero demasiado rápida,
En la segunda parte de mis memorias te hablé de estos personajes. sin recorrer ese largo camino del que hablaba Marcos. Y Jesús, con
Recordarás que tanto Mateo como Lucas los dejaban en mal lugar. palabras repletas de misterio e ironía, lo obligará poco a poco a reco-
Sin embargo, cuando Jesús se encuentra en Jerusalén, dice este evan- nocer que no sabe nada, o que sabe mucho menos de lo que imagina.
gelio que una noche vino a verlo un fariseo llamado N icodemo. Y las - Pues sí, te aseguro que si uno no nace de nuevo no podrá ver el
primeras palabras que pronuncia son las que menos podría imaginar reinado de Dios.
en un personaje de este grupo: Nicodemo le replicó:
- Rabí, sabemos que tú eres un maestro venido de parte de Dios; nadie - ¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿podrá entrar otra vez en
podría hacer las señales que tú haces si Dios no estuviese con él. el vientre de su madre y volver a nacer?
Comienza así un diálogo -más bien un monólogo de Jesús con dos Jesús le contestó:
breves interrupciones- que me hicieron sentirme como Ulises en me- - Pues sí, te lo aseguro. A menos que uno nazca del agua y el
dio de la tormenta, zarandeado por las olas, abocado a estrellarse con- Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. De la carne nace carne, del
tra los acantilados, destrozándose las manos por aferrarse a una roca Espíritu nace espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: "Tenéis que
Cap. 10: El templo, Nicodemo y Juan 109
108 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

nacer de nuevo". El viento sopla donde quiere; oyes el ruido, pero no sa- mandó a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el
bes de dónde viene ni adónde va. Eso pasa con todo el que ha nacido del mundo se salve por él.
Espíritu. En las líneas siguientes me pareció reencontrar la imagen severa y
trágica, con una distinción radical entre salvados y condenados.
Nicodemo le preguntó:
Al que cree en él no se le juzga; el que no cree, ya está juzgado, por no
- ¿ Cómo puede suceder eso?
haber dado su adhesión al Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto:
Le contestó Jesús:
en que la luz vino al mundo y los hombres pre}"rieron las tinieblas a la luz,
- Y tú, el maestro de Israel, ¿ no lo entiendes? Si no creéis cuando porque sus acciones eran malas. Todo el que practica lo malo detesta la
os hablo de lo terrestre, ¿cómo vais a creer cuando os hable de lo celes- luz, y no se acerca a la luz para que no se descubran sus acciones. En
te? Y nadie ha estado arriba en el cielo excepto el que bajó del cielo, el cambio, el que obra con/arme a la verdad se acerca a la luz, para que se
Hijo del Hombre. Lo mismo que Moisés levantó en alto la serpiente en vean sus acciones, porque están hechas según Dios.
el desierto, también el Hijo del Hombre tiene que ser levantado en alto
Sin embargo, pensándolo mejor, la interpretación pesimista no me
para que todos los que creen en él tengan vida eterna.
parece adecuada. Al contrario. El plan de Dios es que todos se salven¡
¿ Te has enterado de algo? Lo dudo. Después "de darle muchas si algo falla no es por culpa suya, sino porque muchos prefieren man-
vueltas, la idea fundamental me parece sencilla: para entender a tenerse lejos de la luz, que es Jesús.
Jesús, su persona y su obra, no basta fijarse en lo que hace, discutir Y ahora sí que termina definitivamente el diálogo con Nicodemo.
en grupo, llegar a una conclusión. El resultado sería insatisfactorio: ¿Qué he sacado de nuevo?, me dije. ¿He aprendido algo que no sa-
se limitaría a constatar que Jesús es un buen rabino ayudado por bía? No me resultó fácil la respuesta. Frase por frase, idea por idea,
Dios. Sin embargo, él es mucho más. Jesús sabe más que todos los todas me resultaban más o menos conocidas: la supremacía de Jesús
rabinos porque ha estado en el cielo y ha bajado del cielo. Y su acti- sobre cualquier maestro humano, la importancia del bautismo y de la
vidad no se limita a unos cuantos milagros sorprendentes, como los fe, el don del Espíritu, el amor de Dios, la responsabilidad de cada
que vieron Nicodemo y su grupo, tiene mayor alcance: dar la vida uno a la hora de salvarse o condenarse. Sin embargo, puestas juntas,
eterna. ensambladas en esa visita nocturna de Nicodemo a Jesús, adquirían
¿Como se llega a esta imagen distinta de Jesús, la única verdadera? una fuerza y novedad sorprendentes.
Sólo cabe un camino: nacer de nuevo a través del agua y del espíritu, Recordé las palabras finales de Jesús en el evangelio de Mateo: "Id y ha-
es decir, a través del bautismo. El agua que nos limpia y el espíritu, ced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre
tan sorprendente como el viento, que nos hace capaces de ver y pene- y del Hijo y del Espíritu Santo". La conversación con Nicodemo parecía
trar en esa dimensión misteriosa del Reino de Dios, la persona de un comentario y explicación de este mandato, cambiando ligeramente el
Jesús. Dicho con palabras todavía más sencillas: a Jesús no se lo co- orden: el bautismo, el Espíritu, el Hijo y el Padre. El bautismo que nos
noce por vía intelectual, sino comprometiéndose con él a través del hace nacer de nuevo; el Espíritu que nos introduce en la dimensión mis-
bautismo. teriosa del Reino de Dios¡ Jesús, el que bajó del cielo y subió al cielo des-
La conversación no termina aquí. Jesús pronuncia luego unas pa- pués de dar su vida por nosotros y de darnos la vida eterna¡ el Padre, que
labras muy hermosas que nunca había oído. Por primera vez resulta- tanto ama al mundo, poniendo en marcha todo este proceso de salvación.
ba atractiva su figura. Hasta ahora se ha revelado a sí mismo, indi- Lástima que aquel autor no hubiera conocido a Mateo. Entre las
cándole a Nicodemo el misterio de su persona¡ ahora da un paso intuiciones de uno y la claridad del otro habrían conseguido una obra
adelante y revela a Dios. insuperable.
Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que tenga
* * *
vida eterna y no perezca ninguno de los que creen en él. Porque Dios no
110 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

Al diálogo con Nicodemo sigue la última intervención de Juan el


Bautista. Después de lo que me dijo Dina la entendí bastante bien.
Ante el malestar de sus discípulos, que advierten cómo todo el mundo
acude a Jesús, juan afirma una vez más que no es el Mesías, y que se La purificación del templo
siente feliz de que Jesús crezca y él disminuya. Siguen unas palabras
que parecen un comentario a lo dicho en el diálogo con Nicodemo. Y
termina ahondando en la importancia de creer en Jesús: "El Padre ama
na de las sorpresas que nos depara el cuarto
al Hijo y lo ha puesto todo en su mano. Quien cree en el Hijo posee vida
eterna; quien se niega a creer al Hijo no gozará de esa vida; no, la ira de
Dios pesa sobre él".
U evangelio es situar la purificación del templo al
comienzo de la vida pública de Jesús. Los co-
mentaristas están de acuerdo en dos datos: 1) sólo existió
una purificación del templo; carece de sentido empeñarse en
que fueron dos, una al comienzo de la actividad de Jesús (la
que cuenta Juan) y otra al final (la narrada por los evangelios
sinópticos); 2) esta purificación tuvo lugar al final de la vida
de Jesús, y fue en gran parte la que motivó su condena de
muerte.
¿Por qué cambió Juan la cronología del episodio? Las
respuestas son muy variadas, y ninguna satisface plenamen-
te. Quizá porque Juan quería cerrar la actividad pública de
Jesús con el episodio más significativo para su mensaje: la re-
surrección de Lázaro. Cualquier otro gesto posterior habría
empañado la importancia de este relato.
De todos modos, lo importante es comprender el texto.
Para ello conviene comenzar por la frase final, donde se dice
que los discípulos "dieron fe a la Escritura y a estas palabras
de Jesús" (v. 22). Esta frase sintetiza los dos temas principa-
les: 1) el celo de Jesús por la casa de su Padre, expresado por
la purificación del templo; 2) la resurrección de su cuerpo,
anunciada por las palabras de Jesús.
Marcos, Mateo y Lucas justifican la purificación del tem-
plo uniendo un texto de Isaías (56,7) con otro de Jeremías
(7, 11): "Está escrito: Mi casa será casa de oración para todos
los pueblos, pero vosotros la habéis convertido en una cueva de
bandidos" (Me 11,17; Mt 21,13; Le 19,46). En Juan, las pa-
labras que pronuncia Jesús son: "Quitad eso de ahí: no con-
virtáis la casa de mi Padre en un mercado". Esta denuncia es
más suave que la de los sinópticos, y no cita ningún texto bí-
blico. En cambio, Juan aporta una idea nueva: "Sus discípu-
los se acordaron de lo que dice la Escritura: "La pasión por
tu casa me consumirá". Éste es el primer tema del relato: la
pasión de Jesús por la casa de su Padre, que se manifiesta de
forma tan violenta.
112 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

Es curioso cómo ha recogido este tema la tradición evan-


gélica. Marcos, el primero en escribir, menciona tres accio-
nes de Jesús: expulsa a los compradores y vendedores, vuel-
ca las mesas de los cambistas y los puestos de los que venden
palomas, no permite que nadie transporte objetos por el
templo (Me 11,15-16). Mateo suprime la tercera acción.
Lucas sólo dice que expulsó a los vendedores. Parece como
11
si la tradición, consciente de la gravedad de estas acciones,
Jesús en Samaría
las hubiese ido reduciendo y silenciando para no escandali-
zar al auditorio o para no dar pie a que algunos acusasen a
Jesús de extremista y exaltado. Juan, el último en escribir,

A
media tarde el cielo se cubrió de negras nubes,
se opone a esta tendencia y aumenta la dureza de la escena:
preludio de una tormenta que no acababa de es-
sólo él presenta a Jesús trenzando un azote de cuerdas y des-
. tallar. Nunca te he ofrecido datos de este tipo.
parramando las monedas de los cambistas. Juan no teme es-
candalizar a nadie, pretende crear el clima adecuado para Si lo hago ahora es para justificar lo ocurrido aquella no-
que los discípulos piensen en las palabras del Salmo 69,9: che. Los ánimos estuvieron más exaltados de lo normal y no debes
"El celo por tu casa me devorará". interpretarlo como si las relaciones entre los visitantes y nosotros
Con ello, la escena adquiere un sentido nuevo. Lo impor- fueran tensas o hubiesen empeorado en pocas horas.
tante ya no es sólo la santidad del templo sino lo que siente Pensé que la reunión comenzaría respondiendo a mi pregunta
Jesús ante cualquier realidad relacionada con su Padre. Esta
sobre las tinajas y el agua para la purificación. Me equivoqué.
frase anticipa la que aparecerá poco después ("mi alimento
es cumplir la voluntad de mi Padre"). La escena de la puri- Felipe empezó resumiendo brevemente lo ocurrido después de
ficación contrasta con la de Caná. El jesús reacio a actuar en Caná.
propia gloria ("todavía no ha llegado mi hora"), se lanza a la - Cuando terminaron las bodas, Jesús, su madre, sus hermanos y
acción en cuanto algo toca a la gloria de su Padre. los discípulos fueron a Cafarnaúm y se quedaron allí unos días.
Nuestro maestro no cuenta nada de lo que hizo entonces Jesús. Pasa
directamente a lo que ocurrió luego en Jerusalén.
- ¿Cuando lo mataron? -la pregunta de Lucila fue una mezcla de
extrañeza e ingenuidad>.
Felipe sonrió.
- No. Mucho antes de que lo mataran. Siempre nos pasa lo mismo
cuando llegamos a este punto. La gente cree que Jesús sólo fue a
Jerusalén una vez en toda su vida, cuando murió y resucitó. Sin em-
bargo, subió con frecuencia, siempre que había fiestas importantes.
- Y ¿por qué no lo dicen los otros evangelistas? -la pregunta de
Lucila ya no resultó ingenua, sino algo agresiva-.
- Habría que preguntárselo a ellos. Supongo que tendrían sus
motivos. Lo cierto es que Jesús subió de Cafarnaúm a Jerusalén con
motivo de la Pascua. Allí ocurrieron una serie de episodios que vamos
a omitir.
Su tono cambió de repente, volviéndose más exaltado.
114 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 11: Jesús en Samaria 115

- Conste que éste ha sido un motivo de pelea entre Dina y yo. - Señor, dame agua de ésa; así no tendré más sed ni tendré que ve-
Durante la visita a Jerusalén, Jesús mantuvo una conversación muy nir aquí a sacarla.
interesante con un fariseo llamado Nicodemo. Pero Dina no quiere Me había extrañado el tono de Dina al leer las partes en que ha-
que la leamos, dice que casi nadie la entiende. blaba la mujer. Yo conocía el episodio y pensé que introduciría un
Yo me animé a echar leña al fuego. cambio notable, pasando de la ironía inicial a un humJde respeto an-
- La he leído esta mañana y me ha gustado mucho. te Jesús. Sin embargo, en la voz de Dina, la samaritana mantuvo
- Pues se la explicas tú a los demás cuando nos vayamos -saltó siempre el tono burlón, desconfiado, de quien piensa estar hablando
Dina-. Ahora no tenemos tiempo. con un judío extravagante. Se lo comenté.
Felipe me miró resignado. - Tal como lo has leído, la samaritana trata con muy poco respeto
- Nos vamos a centrar en el viaje de vuelta, cuando Jesús tuvo que a Jesús.
pasar por territorio samaritano. En un pueblecito de aquella zona, - ¿Cómo quieres que lo trate? Debía pensar que estaba loco.
llamado Sicar, ocurre lo que va a leernos Dina. ¿Qué pensarías tú de alguien que promete un agua que quita la sed
- Es un episodio bastante largo, pero muy interesante -dijo ella-. para siempre? El cambio de la samaritana se produce luego, cuando
Creo que os gustará. Jesús le dice:
Jesús tenía que atravesar Samaría y llegó a un pueblo que se llamaba - Ve a llamar a tu marido y vuelve acá.
Sicar, cerca del campo que le dejó Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo La mujer le contestó:
de Jacob.
- No tengo marido.
Jesús, agotado del camino, se sentó sin más junto al pozo. Era casi
Jesús le dijo:
mediodía. Una mujer de Samaría llegó a sacar agua, y Jesús le dijo:
- Muy bien has dicho que no tienes marido, porque has tenido cinco,
- Dame de beber.
y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad.
(Los discípulos habían ido al pueblo a comprar provisiones).
La mujer contestó:
La samaritana le preguntó:
- Señor, veo que tú eres un pro/eta.
- ¿ Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy sama-
ritana? (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos). (El tono de Dina había cambiado; ya no expresaba ironía, sino cu-
riosidad y cierta admiración).
Jesús le contestó:
- Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pe- Nuestros padres adoraban a Dios en este monte; en cambio, vosotros

dirías tú a é/, y él te daría agua viva. decís que el lugar donde hay que adorarlo está en Jerusalén.

La mujer le preguntó: Jesús le dijo:


- Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿Je dónde vas a sacar - Créeme, mujer: se acerca la hora en que no adoraréis al Padre ni en
agua viva? ¿Eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dejó este po- este monte ni en Jerusalén. Vosotros adoráis lo que no conocéis, nosotros
zo, donde bebían él, sus h,jos y sus ganados? adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero
Jesús le contestó: se acerca la hora, mejor dicho, ha llegado, en que los que dan culto au-
- El que bebe agua de ésta vuelve a tener sed; el que beba el agua que téntico adorarán al Padre en espíritu y verdad, pues de hecho el Padre
yo voy a dar nunca tendrá sed; porque ese agua se le convertirá dentro en busca hombres que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran han
un manantial que salta dando vida eterna. de dar culto en espíritu y verdad.

La mujer dijo: La mujer le dijo:

11
116 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 11: Jesús en Samaría 117

- Sé que va a venir el Mesías, el Ungido¡ cuando venga él nos lo Menos mal que hay alguien inteligente en esta casa. Lucila ha
explicará todo. captado un detalle importantísimo: Jesús es verdaderamente humano.
Jesús le contestó: Se cansa.
- Soy yo, el que habla contigo. - Eso lo sabe cualquiera, Felipe -intervino mi padre-. También se
En aquel momento llegaron sus discípulos y se quedaron extrañados de quedó un día dormido en la barca y tuvieron que despertarlo para que
que hablase con una mujer, aunque ninguno se atrevió a preguntarle qué calmase la tormenta.
deseaba o por qué hablaba con ella. - Muchos cristianos están empezando a negar que Jesús fuese un
La mujer dejó el cántaro, se /ue al pueblo y le dijo a la gente: hombre como nosotros. Dicen que no se cansaba, no necesitaba co-
- Venid a ver a un hambre que ha adivinado todo lo que he hecho¡ mer, no tenía sentimientos como los nuestros, le daba igual que la
cserá éste tal vez el Mesías? gente sufriese o muriese. Algunos incluso han llegado a decir que
Salieron del pueblo y se dirigieron a donde estaba él. Jesús, mientras estaba en la cruz, ~o padecía lo más mínimo.

Dina interrumpió la lectura. - iValiente estupidez! -comentó Livia con desprecio-. Es absurdo.

- Omito una escena entre Jesús y los discípulós y leo el final de - A ellos les parece absurdo lo contrario: decir que el Hijo de
la historia. Dios tenga hambre, sueño, se canse, sufra ... Tendríais que haber vis- ,,
to a nuestro maestro cuando oía hablar de ese tema. Le entraban ga-
Miré a Felipe; no parecía muy satisfecho con la nueva supresión.
nas de matar al culpable. Siempre repetía lo mismo: "Yo he visto a
Muchos samaritanos de aquel pueblo creyeron en él por lo que les d,jo
Jesús sudar, cansarse, quedarse dormido, llorar, irritarse ... No era
la mujer, declarando que había adivinado todo lo que ella había hecho. Por
apariencia, era verdad. Jesús es Hijo de Dios, pero también es como
eso, cuando llegaron los samaritanos a donde estaba él le rogaron que se ,,
quedara, y se quedó allr dos días. Muchos más todavía creyeron por lo
uno de nosotros .

que les dijo él, y decían a la mujer: Entonces, dispuesto a aumentar el desconcierto de una reunión
que había comenzado algo caótica, canté con voz suave, no muy
- Ya no creemos por lo que tú cuentas; nosotros mismos lo hemos visto
afinada:
y sabemos que él es realmente el salvador del mundo.
Dina cerró el volumen. Felipe estaba a punto de tomar la palabra "Él, a pesar de su condición divina,
cuando Lucila se anticipó con un comentario demoledor. no se aferró a su categoría de Dios¡
- Me he despistado por completo después de las primeras frases. al contrario, se despojó de su rango
No me he enterado de nada. y tomó la condición de esclavo,
Felipe la miró desconcertado; Dina con cierta rabia, como si no haciéndose uno de tantos ... "
mereciese ser mi esposa. Lucila siguió imperturbable.
¿Jesús era mucho más viejo que los discípulos? Dina, que no captó mi propósito, y probablemente tampoco prestó
- ¿A qué viene eso, Lucila? -le pregunté molesto por la irrte- atención al texto del himno, me miró irritada.
rrupción-. - Si no quieres que hablemos del evangelio dilo claramente y nos
- A que él se queda sentado en el brocal del pozo mientras los dis- vamos mañana a otro sitio.
cípulos van al pueblo a comprar alimentos. Ahí fue cuando me dis- - Cálmate, Dina. Estoy diciendo lo mismo que Felipe con las
traje: cuando escuché que Jesús estaba agotado del camino. Me dio palabras de un himno que cantamos en la comunidad.
pena de él. Las repetí para que advirtiese la semejanza. No conseguí tranquili-
La expresión de Felipe pasó del desconcierto al entusiasmo. zarla por completo.
1
.. . !
Cap. 11: Jesús en Samaria 119
118 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

- Con tantas interrupciones y tanta música ya nadie se acuerda de ¿por qué dices que está contado con mucho arte?
lo que hemos leído. Un mal escritor habría desarrollado la parte final, cuando Jesús
- Tendrás que repetirlo, para que se entere Lucila. se queda dos días en el pueblo. Parece el momento adecuado para ex-
poner su enseñanza. Sin embargo, el autor no dice nada de ese mo-
Suspiró profundo y leyó de nuevo el texto. No le salió tan bien co-
mento. El mensaje de Jesús lo expone antes, en el diálogo con una
mo la vez primera. Hubo menos matices en su voz. Pero LucJa salió
mujer que se queda con lo más superficial.
en su ayuda.
- ¿ Te parece superficial esa mujer? -Livia no parecía muy de
- Esta vez sí me he enterado. Es muy bonito.
acuerdo-.
- Este episodio es fundamental para nuestras comunidades.
- No he dicho que sea superficial, sino que se queda con lo superfi-
-Felipe se hizo con el mando de la situación=. Ya os dijimos que al-
gunas de ellas son de origen samaritano. Les gusta recordar cómo en- cial. Después de haber hablado con Jesús de cosas muy serias, lo único
que le llama la atención es que conoce su vida y le ha dicho todo lo que
traron en contacto con Jesús por vez primera, y los de Sicar presumen
hizo. -Miró a Felipe-. Esa mujer me resulta un personaje extraño. Se la
de haber sido el primer pueblo que creyó en él. Creo que vosotros, los
nota orgullosa de ser samaritana, conoce sus tradiciones, le gustan su po-
de origen pagano ... -se interrumpió, mirando a Livía- ... tú también,
zo y su monte, sabe lo que se comenta del Mesías ... A una mujer así le
Livia, aunque seas judía, podéis comprender muy bien lo que signifi-
ca la conversión de los samaritanos. Ellos tenían unas tradiciones re- pegaría ser profetisa, o sacerdotisa, no el haber tenido cinco maridos y

ligiosas, unas creencias, un lugar de culto, unas esperanzas. Vivían de unirse en concubinato con un sexto hombre.
acuerdo con ellas y se sentían más o menos contentos. Hasta que, un Felipe no cabía en sí de gozo.
día, descubren a Jesús, hablan con él, advierten que les ofrece algo - Tengo que retractarme. Aquí no sólo hay una persona inteligente,
más valioso, y terminan creyendo en él como salvador del mundo. sino dos.
Para convertirse hay que renunciar a muchas cosas queridas, pero se - Sólo falta que Livia diga algo interesante y así quedo yo como el
sale ganando. Los samaritanos tuvieron que renunciar al pozo de único tonto.
Jacob, pero Jesús les proporcionó un agua viva, que sacia la sed eter- - A mí ya se me ha ocurrido -dijo ella-. Cuando comentó Felipe
namente. Tuvieron que renunciar al monte en el que daban culto, pe- que los samaritanos, al convertirse, renunciaron al pozo de Jacob, ló-
ro Jesús les ofreció la posibilidad de encontrar a Dios en cualquier si- gicamente no se puede tomar al pie de la letra. Supongo que segui-
tio. Creían que Jacob era el personaje más importante de la historia¡ rían yendo allí a sacar agua. Por consiguiente, tanto el agua del pozo
tuvieron que desengañarse, pero encontraron a alguien mucho más como el agua que ofrece Jesús deben tener un sentido más profundo,
grande que Jacob. Esperaban la venida del Mesías, y Jesús cambió esa simbólico.
esperanza en certeza. Me imagino que a vosotros os ha ocurrido lo
De eso también podemos hablar. ¿Quieres añadir algo, Andrónico?
mismo.
No. Por ahora, no se me ocurre nada.
- Esta gente joven -comentó mi padre refiriéndose a Lucila y a
Entonces voy a comentaros lo que han dicho Teófilo y Livia
mí- no entiende esas cosas, se han criado en familias cristianas. Yo
sobre la mujer y el agua. ¿por dónde empiezo, Dina?
sí comprendo lo que has dicho, lo de renunciar al pasado cuando des-
Andrónico me preguntó esta mañana lo del agua. Empieza por
cubres algo nuevo. Lo curioso es que no cuesta trabajo. Por lo menos
cuando descubres al Señor. Ese relato que habéis leído lo expresa muy ahí.

bien. Está bien contado, con mucho arte. Lo del agua me parece más complicado. Üuizá sea preferible

Felipe y Dina sonrieron satisfechos, como si fueran ellos los empezar por la mujer.

autores. - Haz lo que quieras, pero empieza.


120 El Cuadrante. Parte III: El encuentro
Cap. 11: Jesús en Sainaría 121

- De acuerdo. Empiezo por la mujer. TeófJo ha planteado muy bien tarros dieron culto a sus dioses: Sucot-Benot, Nergal, Asima, Nibjás,
el problema. Resulta un personaje extraño, irreal. ¿A qué mujer se le Tartac, Adramélec y Anamelec.
puede ocurrir casarse cinco veces y meterse en una sexta aventura? - Me parece que has nombrado más de cinco dioses -comenté
- A Lucila, no, desde luego. intentando ganar alguna victoria-.
Mi intervención no mereció el elogio de ninguno de los asistentes, - He nombrado siete, pero pertenecen a cinco pueblos. Para el ca-
cosa que me deprimió bastante. Felipe la ignoró. so, es lo mismo. Explica lo que le dice Jesús a la samaritana de que ha
- Además de este dato tan extraño, están los otros que comenta- tenido cinco maridos.
ba Teófilo. Sin embargo, todo se explica muy bien cuando sabemos ¿ Y el que tenía al hablar con Jesús, que no era el su yo?
que la mujer simboliza a Samaría, la madre de todos los samarita- - Se refiere a Zeus, que fue introducido más tarde.
nos. Yo no sé si los griegos estáis acostumbrados a estos simbolis- - Pues lo siento, Felipe, pero no me convence tu explicación.
mos¡ para nosotros son normales. Muchas veces, al hablar del pue- Jesús distingue entre los cinco primeros, que fueron verdaderos mari-
blo, hacemos referencia a sus antepasados más famosos, sean dos, y el sexto. Si lo aplicas a los dioses paganos, ninguno de ellos fue
hombres o mujeres: Abrahán, Sara, Raquel, Jacob ... Si el pueblo su- verdadero marido de Samaría. Según los profetas, el único marido es
fre, el profeta Jeremías dice que Raquel llora a sus hijos¡ si los habi- Dios, todos los otros son amantes.
tantes de Jerusalén lo pasan mal, lsaías dice que es Sión la que se
- Es que no entiendes los símbolos, Andrónico. Los tomas al pie
siente abandonada por Dios ... Aquí ocurre lo mismo, la mujer es la de la letra. Hay que interpretarlos globalmente. ¿ Vosotros no en-
madre de todos los samaritanos. ¿Lo entendéis? tendéis lo que quiere decir el evangelio? Samaría se ha entregado a
Hubo un murmullo de asentimiento, incluso -asómbrate- por muchos dioses, que ya han muerto, han desaparecido, y ahora está
parte de Lucila. viviendo con otro dios que no es el suyo. ¿Lo comprendéis?
- Por eso, como madre de todo el pueblo, la mujer se siente orgu- Todos asintieron con entusiasmo¡ estoy convencido de que lo
llosa de ser samaritana, conoce sus tradiciones, ha oído hablar de sus hicieron por fastidiarme.
antepasados Jacob y José, trata con altivez a los judíos, con los que lle- - Y Dios va ahora en busca de su esposa -añadí en tono irónico-.
va siglos peleada, ama su pozo y su lugar de culto, desconfía de que al- - Exactamente. No en broma, como tú lo has dicho, sino de ve-
guien pueda ofrecerle algo más valioso que su antepasado Jacob ... Y, ras. Este relato está muy relacionado con el de Caná. Ayer os diji-
como encarnación de todo el pueblo, esta mujer tuvo, efectivamente, mos que Jesús inaugura la boda definitiva de Dios con su pueblo. Si
cinco maridos, porque se casó con los dioses de Babilonia, Cutá, eso lo escucha un samaritano, lo primero que piensa es que a él no
Jamat, Avá y Sefarvain. lo han invitado. Los judíos y los samaritanos se odian a muerte des-
El simbolismo de la madre era fácil de entender¡ esta enumeración de que se separaron hace siglos. Este episodio demuestra que tam-
tan extraña provocó ciertas dudas. Felipe debía imaginar de antemano bién los samaritanos están invitados a una boda, que Dios también
nuestra reacción porque no se inmutó. quiere casarse con su madre.
- Os dije ayer, a propósito de la boda celebrada en Caná, que los - Un caso curioso de poligamia. Al menos, de bigamia.
profetas conciben las relaciones entre Dios y el pueblo como un ma- Dina no se contuvo más.
trimonio. Lo que no os dije es que en ese matrimonio se producen
-según los profetas- muchos adulterios. La esposa, es decir, el pueblo
- Todo te lo tomas a broma. Si no cambias de actitud es imposi- 1
ble que entiendas nada. Eso que te parece bigamia lo dicen los profe-
de Israel, se busca otros amantes, otros dioses. Así ocurrió en tas, no es una tontería. Cuando los judíos y los samaritanos se sepa-
Samaría hace muchos siglos. En aquella región se asentaron habi- raron, se consideraban dos reinos independientes. Los profetas no
tantes de esos cinco pueblos que he mencionado antes, y los samari- pensaban del mismo modo. Veían al N orle y al Sur como dos herma-
122 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 11: Jesús en Samaría 123

nas, las dos casadas con el mismo Dios, y las dos igual de traicioneras. No. ¿A ti te resulta nueva, Dina?
Si Judá era infiel, más lo era Samaría. El problema de Judá ya ha A mí, sí.
quedado resuelto en el relato de la boda de Caná. ¿Qué pasa con la
- Me extraña. Es lo mismo que Jesús le responde a Satanás en la
otra hermana, Samaría? Ahora queda claro que Dios también se in-
primera prueba, cuando le aconseja que convierta una piedra en pan:
teresa por ella. Si no te gusta, peor para ti. Pero no te rías de nuestro
"No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la
evangelio, porque la idea de que Dios tiene dos esposas, Judá y
boca de Dios". El alimento de Jesús es hacer la voluntad de su Padre.
Samaría, no es nuestra, sino de los profetas Jeremías y Ezequiel.
De tanto estudiar a Jeremías y Ezequiel se te ha olvidado el evangelio
A Lucila no le agradó un ataque tan duro por parte de Dina. de Mateo.
Admite que cualquier hombre me critique cuando lo merezco ( cosa
Mi padre era el único que se divertía con aquel espectáculo gratuito.
frecuente, en su opinión). Pero, entre las mujeres, sólo ella y Livia tie-
¿Vuestro evangelio no cuenta las pruebas de Jesús? -preguntó-.
nen derecho a hacerlo. Con aparente ingenuidad -virtud que nunca
- ¿Las tres pruebas a que lo sometió Satanás? No.
ha poseído- preguntó:
¿por qué omitiste la escena de Jesús con los discípulos? - A lo mejor las cuenta de otra forma. Ahí tenéis la primera, co-
mo dice Andrónico. Pero hay un detalle muy interesante: quien tien-
Para no distraer la atención del relato principal.
ta a Jesús no es Satanás, sino los discípulos. Me gusta. Resulta más
¿No dice nada importante?
realista que lo de Mateo.
Claro que es importante -se introdujo Felipe-. Le he dicho mu-
- No te metas ahora conmigo -le dije-, porque Lucas lo cuenta
chas veces que no la omita, pero no me hace caso. Son de las frases
igual.
más interesantes del evangelio para conocer a Jesús.
- Parecéis niños chicos peleándose -cortó Lucila-. Es mejor que
Dina volvió a abrir el volumen, conteniéndose.
terminemos la reunión. Nos estamos alargando.
- Está bien. Cuando la mujer se fue para al pueblo, los discípulos
Felipe la miró dubitativo.
se pusieron a comer. Jesús no probaba bocado. -Comenzó a leer-.
- Quedan por leer unas frases de la escena de Jesús con sus
Sus discípulos le insistían:
discípulos.
- Maestro, come.
- Pues yo no leo más. Léelas tú si quieres.
Él les dijo:
Dina le alargó el libro con energía, casi se lo tiró. En ese preciso
- Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis.
instante, un trueno estremeció la casa¡ no nos habíamos repuesto del
Los discípulos comentaban: susto cuando comenzó a llover torrencialmente. La reacción de Dina,
- ¿Le habrá traído alguien de comer? el trueno y la lluvia desconcertaron a Felipe, momento que aprovechó
Jesús les dijo: Livia para echar leña al fuego.
- Mi alimento es cumplir la voluntad del que me envió y llevar a cabo - Tampoco habéis dicho nada del agua.
su obra. - ¿No tienes bastante con la que está cayendo? -ironizó Lucila-.
Párate ahí -la interrumpió Felipe-. Felipe se dio por derrotado.
- ¿Ahora quieres que me pare? - Lo del agua exigiría mucho tiempo. Mejor dejarlo para mañana.
- Fijaos qué idea tan bonita: Jesús se alimenta de la voluntad de Cuando nos levantamos me acerqué a Dina.
Dios. - Yo no me río de vuestro evangelio. Pero, si queréis extenderlo por
Está bien -reconocí-, pero no le encuentro novedad alguna. Grecia, debéis ser conscientes de que a nosotros no nos resulta fácil
¿No te parece nueva? entender muchas de esas cosas.
124 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

Ya lo sé. Es que me acaloro en cuanto te pones a discutir.


En eso no has cambiado nada.

* * *
Tú no habrías servido para samaritana -le comenté a Lucila
12
cuando nos acostamos-.
El agua, el pozo y la fuente
- ¿por qué? ¿por los cinco maridos?
- No. Por lo del agua. Si}esús te pide agua, le das el cubo sin dis-

L
cutir y ya no tenéis de qué hablar. a noche de tormenta dio paso a un día radiante,
incluso más cálido de lo habitual. Todos nos le-
No pudo evitar sonreírse.
vantamos de buen humor, olvidados de las peque-
Algo se nos habría ocurrido. Sobre todo, a él.
ñas peleas de la noche anterior. A la hora de la comida un
¿ Te gustaría?
detalle casual, sin importancia, le sirvió a Felipe para preparar la si-
¿Hablar con Jesús? Lo hago a menudo. guiente reunión. Estábamos ya recostados en el triclinio cuando llegó
¿Qué te dice? Néstor, acalorado y sudoroso. Lo había mandado por la mañana tem-
Entre otras cosas, que el marido que tengo ahora es el mío. Que prano a controlar unos envíos de grano a Roma. Se disculpó por su
lo aguante con paciencia. retraso e inmediatamente vació un vaso entero de agua.
Su tono adquirió un matiz más serio. - Estaba muerto de sed.
Está empezando a gustarme este evangelio. Felipe lo miró burlón.
- Pues esta noche parecías muy irritada. - ¿Llevas mucho tiempo sin beber?
- Los demás no estabais mucho mejor. Tu padre es el único que - Una hora, por lo menos. iNo sabes lo que se suda en el puerto
no pierde la calma. Yo creo que era por culpa del tiempo. -Guardó un con este calor!
breve silencio-. De veras, este evangelio es raro, pero interesante. De - Tú no sabes lo que es la sed, N éstor, U na hora no es nada.
todas formas, prefiero pensar que la samaritana no es la madre del Tendrías que pasarte días enteros en el desierto, o en el campo, pero
pueblo, sino que soy yo. lejos de un pozo.
- Eso es más rebuscado todavía que lo que dicen Felipe y Dina. - Supongo que la gente llevará provisión de agua.
Además, sólo sería válido para las mujeres, no serviría para mí ni - Generalmente, sí. Pero, al cabo de unas horas, está caliente.
para mi padre. Cuando la bebes te entran ganas de vomitarla. Los que vivís en la ciudad
- Los hombres siempre tenéis que consideraros especiales. Si es no sabéis lo que es la sed. Es lo más terrible que puede uno imaginarse.
un personaje simbólico, sirve para ti igual que para mí. Y déjame ya, Peor que el hambre. Al hambre se acostumbra el organismo. A la sed,
que estoy cansada. no. Por eso, los que recorren el desierto ven a veces un oasis que no exis-
- Fuiste tú quien empezó la conversación. te, con manantiales de agua rodeados de palmeras. Lo que nunca ven es
- La empezaste tú, como siempre. Buenas noches. una mesa llena de comida. ¿Habéis oído hablar de los espejismos?
La lluvia seguía sonando fuerte en el tejado y tardé en coger el sueño. Mi padre, que sabe de todo, aprovechó la ocasión para entretener-
nos la comida con numerosas anécdotas de ese curioso fenómeno.
Felipe lo dejó hablar y lo escuchó complacido, sin deseos de mantener
el protagonismo. Sin embargo, por la noche recogió el tema.
126 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 12: El agua, el pozo y la fuente 127

- Ayer nos quedamos sin responder a la pregunta de Livia sobre Un poco exagerado, ¿no te parece? -ya imaginas que el comentario
el agua. Dijiste que el agua del pozo y la que ofrece Jesús deben tener fue mío-.
un sentido más profundo, simbólico. Así es. A ver si consigo expli- - Depende de cómo lo interpretes. Si lo tomas al pie de la letra,
carlo. Ante todo, hay un dato que no admite discusión: la vida de- no sólo es exagerado, sino falso. Pero la visión de Ezequiel tiene un
pende del agua. Donde hay agua, hay vida; donde no la hay, muerte. sentido más profundo. Lo que quería dejaros claro es que el agua sim-
Como le dije a N éstor durante la comida, esto se percibe muy bien boliza la vida y la mayor bendición de Dios. Los profetas incluso dan
en el desierto, cuando recorres millas y millas sin encontrar un árbol un paso más: comparan a Dios con una fuente, un manantial peren-
ni ver un animal. El campesino también lo sabe, sobre todo en paí- ne, inagotable. Así queda clara su importancia y la suerte que supo-
ses donde no llueve mucho, como ocurre en la provincia de Judea. ne para el hombre tenerlo siempre a su lado. Incluso para hablar del
Allí, la mayor bendición de Dios es el agua. Teófilo, ¿has oído hablar pecado, de la insensatez que supone, se puede usar la imagen del agua
del espejismo de Ezequiel? y de la fuente. 1

Pocas veces he visto a mi padre teniendo que reconocer su ignorancia. Tras una breve pausa, su tono me recordó a mi madre contándome 'i
- Ni siquiera sé quién es Ezequiel -bromeó-. _ una fábula.
- Se trata de una visión que tuvo después de la destrucción del tem- - Un amigo de mi padre tenía en su campo un manantial; no
plo de Jerusalén y la deportación de los judíos a Babilonia. Una época le preocupaba que lloviese más o menos, siempre disponía del agua
trágica, muy parecida a la que vivieron los judíos hace pocos años. La necesaria para él, su familia y su ganado. Sin embargo, un día de-
gente pensaba que Dios se había olvidado de ellos, que carecían de fu- cidió cegar el manantial y excavar una cisterna para almacenar el
turo. Sin embargo, Dios le hizo ver al profeta que no era así, que ten- agua de lluvia. Mi padre le advirtió que cometía una locura; que
drían un futuro maravilloso en todos los aspectos, incluso en lo mate- construyese la cisterna, si quería, pero que no cegase el manantial.
rial. Para expresarlo, se hjó en la comarca más árida, la que se encuentra No hubo forma de convencerlo. Semanas más tarde fuimos a ver la
al oriente de Jerusalén. Hay allí un lago muy grande, pero tan salado obra. No podéis imaginaros qué desastre: pequeña, agrietada, en
que no pueden vivir los peces. Lo llaman el Mar de la Sal, aunque bien un terreno que se filtraba por todas partes. Mientras, la mujer y los
podrían llamarlo Mar Muerto; y lo rodea un paisaje sin vida, capaz de hijos tenían que ir lejos, a la fuente del pueblo, para aprovisionar-
asustar al viajero más valiente. Entonces, Dios llevó a Ezequiel a la en- se hasta que llegaran las lluvias. Finalmente, cuando llegaron, el
trada del templo. Cuenta el profeta que del zaguán del templo brotaba amigo advirtió desesperado que su cisterna no retenía el agua. Casi
agua hacia levante: un riachuelo diminuto, sin importancia. Ezequiel toda se perdió. Sólo quedaba un charco de agua muerta, mezclada
sale del templo y de la ciudad, busca el riachuelo y lo encuentra co- con fango y barro.
rriendo hacia oriente. Pero ya no es tan pequeño; intenta atravesarlo, y Nos miró como recordando con pena al amigo de su padre y siguió.
el agua le llega a los tobillos. Medía milla más adelante, el agua le cu- - La historia que os he contado acabo de inventármela. Mi padre
bre las rodillas. Poco después, le llega a la cintura. Al cabo de un rato, se nunca tuvo un amigo tan estúpido. Sin embargo, el profeta Jeremías
ha convertido en un río tan grande que no es capaz de vadearlo. De decía que los israelitas se portaban con Dios de esta forma tan ab-
vuelta a Jerusalén advierte un nuevo milagro: en las dos márgenes del surda. Tenían en él un manantial inagotable, pero lo abandonaban
río ha surgido una gran arboleda. Entonces Dios le explica la visión: ese para buscar la salvación en otros dioses, en aljibes agrietados incapa-
río llevará la vida hasta el Mar de la Sal, donde habrá abundancia de pe- ces de retener el agua. Como veis, el agua se presta para hablar de
ces, y en sus dos riberas crecerá toda clase de frutales. Y termina con es- Dios y para hablar de la relación del hombre con él. Pero sirve tam -
tas palabras: "No se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acaba- bién para otra cosa, como saben muy bien las mujeres: para limpiar
rán; darán cosecha cada luna, porque los riegan aguas que manan y lavar. No es sólo símbolo de vida, sino de purificación. El profeta
del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales". Ezequiel también utilizó este símbolo. En su libro, Dios promete lo
128 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 12: El agua, el pozo y la fuente 129

siguiente: "Os rociaré con un agua pura que os purificará, de todas ¿No se pueden decir las cosas de forma más sencJla? Tú misma
vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar". reconoces que estos símbolos te vuelven loca. Imagínate a nosotros.
Dina, que no había abierto la boca hasta entonces, pareció - Si usas palabras sencillas, si te olvidas de los símbolos, la gente
compadecerse de nosotros. te entiende más fácilmente, pero tú no expresas ni la mitad de lo que
- No os preocupéis si no lo entendéis a la primera. A mí estos sientes. Los símbolos tienen más fuerza, hacen pensar más. Y puedes
símbolos también me vuelven loca. Especialmente, el del agua, del recordarlos en cualquier momento. En adelante, cuando bebas un va-
que se habla mucho en este evangelio. Fijaos si es complicado. so de agua, estoy segura de que te acordarás de lo importante que es
Aparece por vez primera cuando Juan dice que su bautismo no vale Dios, de que Jesús sacia tu sed.
mucho en comparación con el de Jesús. Luego en Caná, cuando Jesús - ¿Tú crees que me voy a acordar de eso?
la convierte en vino. A continuación, en el diálogo con la samaritana: Dina se quedó dudando.
Jesús le ofrece un agua distinta de la del pozo, la que da vida eterna. - Dependerá de tu carácter. Pero el símbolo del agua dice más que
Más adelante encontraremos el agua milagrosa de una piscina de mJ palabras. Hay un texto, que no ha citado Felipe, que a mí me gus-
Jerusalén; cuando se mueve, el primer enfermo que la toca queda cu- ta mucho: se trata de un salmo que comienza diciendo: "Como busca
rado. También en Jerusalén, durante la fiesta de las Chozas, Jesús di- la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; tiene
rá que, el que tenga sed, que venga a él y beba; del que cree en él bro- sed de Dios, del Dios vivo". Cuando pienso en la sed, lo que menos se
tarán ríos de agua viva. Por último, cuando Jesús muere en la cruz, le me ocurre es pensar en la sed física. Pienso en la sed de Dios. Es lo
,.
atraviesan el costado con una lanza y brota agua. mismo que le ocurría a la samaritana: también ella tenía sed, y se en-
- ¿AJ esús le atravesaron el costado después de muerto? -la voz gañaba pensando que con el agua del pozo la saciaría. Cuando entra en
de Lucila reflejaba incredulidad y pena-. contacto con Jesús, cuando habla con él, se le quita la sed, se olvida de
Sí. Lo cuenta nuestro evangelio. ella. ¿Recordáis lo que hizo con el cubo?

- Hay gente cruel incluso con los muertos. Es indignante. El sJencio confirmó nuestra ignorancia sobre ese detalle.

- Míralo de forma positiva. Tenía que cumplirse la Escritura que - Cuando llegaron los discípulos, lo dejó en el pozo. Ya no le ha-

d.ice: ""\ verana 1 que traspasaron


T , 11
. cía falta. Jesús le había dado un agua distinta, y esa agua se había
convertido dentro de ella en una fuente inagotable.
Felipe intuyó que podíamos desviarnos del tema.
No lograba imaginarme a Dina hablando de forma tan poética, pero
- Dina, de eso podemos hablar en otro momento. Es preferible
no quise estropear el efecto de sus palabras con un comentario estúpido.
que termines con lo del agua.
Fue ella misma quien rompió el encanto con una observación realista.
Ella no se hizo de rogar.
- De todos modos, dentro de este símbolo hay aspectos difícJes de
- En resumen, hay dos tipos de agua: por una parte, la del bau- entender. Cuando Jesús dice en el templo de Jerusalén: "del que cree en
tismo de Juan, la destinada a la purificación de los judíos, la del pozo mí brotarán ríos de agua viva" nuestro maestro añade un comentario
de Jacob y la de la piscina de Jerusalén. Todas ellas son imperfectas: la muy extraño: "Decía esto refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los
del bautismo, limpia, pero no da el Espíritu¡ la de Caná, purifica, pe- que creyeran en él". O sea, que el agua que da Jesús se identifica con el
ro no simboliza la alegría plena de la boda entre Dios y su pueblo; la Espíritu Santo. Esa frase siempre me ha desconcertado.
del pozo de Jacob sacia la sed momentáneamente, luego se vuelve a te- - A mí me parece normal -quizá lo dije por llevarle la contraria-.
ner sed. Por otra parte, está el agua que nos da Jesús; sólo ella quita la Los dos dan la vida, el agua y el Espíritu.
sed para siempre, da la salud y la vida eterna.
- Estoy de acuerdo con Dina en que esa frase desconcierta un po-
LucJa parecía algo perdida con tantas disquisiciones. co -opinó Felipe-. Mezcla dos temas que parecen muy distintos y
130 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 12.· El agua, el pozo y la fuente 131

pueden confundirnos. Pero no podemos pretender entenderlo todo Dios? Al cabo de mucho rato caí en la cuenta de que la respuesta era
desde el primer día. Este evangelio merece la pena meditarlo toda la sencJlísima: el don que Dios le hace a la mujer es poder hablar con
vida. Y ni así llegaríamos a comprenderlo por completo. Sería como Jesús. Con otras palabras quizá se entienda mejor: "Si supieras la suer-
querer comprender a Jesús. te que tienes de estar conmigo, y quién es el que te pide de beber... "
La reunión había sido breve, pero pensé que la daba por terminada. Entonces comencé a repasar mi vida, caí en la cuenta de la enorme
Sin embargo, se dirigió a mi padre y a Livia. suerte que había tenido al conocer a Jesús, de saber quién es él.

- No habéis dicho nada en toda la noche. Ya sabes que mi padre no es propenso a contar intimidades. No me
extrañó que siguiese de esta forma imprevisible.
Livia se sintió halagada por su interés.
- Pero soy tan malo, que, a pesar del don de Dios y de conocer a
- Prefería escuchar. Me gusta oír hablar de los profetas y que me
Jesús, sigo sintiendo sed física. También los discípulos bebían de vez
recuerden sus textos. Yo estoy de acuerdo con vosotros en que los
en cuando, ¿verdad?
símbolos son muy importantes. Mi padre no hablaba nunca del agua,
pero siempre estaba comparando a Dios con una roca. Rezaba mu- · LucJa captó la indirecta y se levantó por una jarra de limonada. Yo
chos salmos donde se llama a Dios "roca de Israel". ·Cuando yo era ni- me sentía en la obligación de demostrar mi capacidad de entender los
ña, aquello me resultaba muy raro y le pedí que me lo explicase. En símbolos y aproveché su ausencia para intentarlo.
vez de soltarme un discurso, me cogió de la mano y me llevó hasta el - Felipe, me extraña que no hayas relacionado la visión de
pie de la roca Tarpeya, en el monte Capitalino. Nosotros vivíamos en Ezequiel con lo que dice vuestro evangelio.
Roma -aclaró-. "Mira hacia arriba", me dijo. Era una altura impre- - No la cita.
sionante. "Si estás en lo alto de la roca, nadie puede hacerle daño, ni - Pero lo insinúa de forma muy clara. Hace dos o tres días dijiste
siquiera un ejército. El que se refugia en Dios está al amparo de todo que el cuerpo de Jesús es el nuevo templo, ¿verdad?
peligro. Cuando tu madre y yo vivíamos en Judea y pasábamos ham- - Sí.
bre, poníamos nuestra confianza en la roca de Israel. Cuando hicimos - Hoy has dicho que del costado de Jesús brota el agua que da la
el viaje hasta Roma, y estuvimos a punto de naufragar, esperábamos vida. Está claro que, para vuestro maestro, Jesús es como el templo de
• ... "
que nues t ra roca nos sa 1vana Ezequiel del que brota el manantial.
Se detuvo, reflexionando en lo que acababa de decir. Creo que conseguí impresionarlo. Y estoy seguro de que habría ad-
- Una r~ca en medio del mar. Eso es lo extraño y lo bonito de los mitido mi genialidad si Lucila no hubiese vuelto en aquel momento
símbolos, LucJa. Las Escrituras están llenas de símbolos para hablar con la jarra y unos vasos.
de Dios. - Ya está bien por hoy de tantos símbolos. Vamos a hablar de otra
No parecía dispuesta a añadir nada más. Miró a Felipe y terminó: cosa.
- A mí me ha gustado mucho lo que habéis dicho sobre el agua.
Ahora te toca a ti, padre.
- Yo soy un pobre viejo, no entiendo estas cosas modernas.
Se echó a reír al ver la cara de asombro de Felipe y Dina.
- Hablo en broma. Me ha gustado mucho, como a Livia. Pero yo
estoy, desde ayer, dándole vueltas a unas palabras que le dijo Jesús a la
samaritana. Me llamaron la atención desde la primera lectura: "Si co-
nocieras el don de Dios, y quién es el que te pide de beber ... " No las en-
tendí muy bien y me quedé pensando en ellas. ¿Cuál es el don de
13
El padre del niño enfermo

A
quella mañana, Elena no apareció por casa con
los ni~os, Luc_a~ tenía un p_oco de fi~~re. Lucila y
yo fuimos a visitarlo y Felipe se umo a nosotros
mientras Dina se quedaba ayudando a Livia.
Lucas es muy simpático -dijo Felipe por el camino-¡ todos los
días viene a hablar conmigo.
¿Le comentas el evangelio? -preguntó Lucila con sorna-.
Desde luego. Le gustan muchos sus símbolos.
Entonces, ya sé de dónde le viene la fiebre.

* * *

Por la noche, Felipe comenzó la reunión con una pregunta.


¿Elena y Néstor estuvieron alguna vez enfermos?
- No, nunca =respondi con firmeza-.
- Tú cállate -me cortó Lucila-. Nunca sabías lo que le pasaba a
los niños. Claro que estuvieron enfermos. Elena se resfriaba mucho
en invierno, incluso le daba fiebre. Y Néstor se rompió un día un
brazo jugando con los amigos. Menos mal que se curó fácilmente.
- Me refiero a enfermedades graves, que pusiesen en peligro su
vida -insistió Felipe-.
- No. Eso nunca, gracias a Dios.
- ¿ Ves como yo llevaba razón?
Felipe no me hizo caso. Siguió con un extraño interrogatorio que
yo no imaginaba dónde podía conducirnos.
- Si alguno de ellos, por ejemplo Néstor, hubiera estado a punto
de muerte, ¿qué habríais hecho?
- Llamar al médico.
134 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 13: El padre del niño enfermo 135

- Suponed que no sirve de nada. El médico ignora lo que le pasa, Le prometería pagarle muy bien. No creo que se negase.
las medicinas no lo curan. ¿Qué hacéis? A pesar de todo, se niega. No quiere venir a Tróade.
Ni a Lucila ni a mí nos agradaba pensar en esa posibilidad. iPues que lo parta un rayo!
- Rezar -dijo mi padre--. Rezar día y noche para que se cure. Das media vuelta, y entonces te dice que tu hijo se ha curado.
- Pasan dos días y no se cura. El niño está cada vez peor. ¿ Te lo crees?
La frialdad con la que Felipe formulaba sus hipótesis resultaba cruel. - ¿A ese charlatán? iQue se vaya al infierno!
Seguir rezando -insistió mi padre-. Felipe había conseguido sacarme de quicio. No hizo más preguntas.
- Hasta que el niño se muera ... Como si la reunión acabase de empezar, recogió el relato del día anterior.

- Hasta que se muera =resporidió seco-. - Jesús se quedó dos días en Samaría y luego siguió hacia Galilea,
hasta Caná. Allí ocurrió lo que va a leeros Dina.
Acabábamos de comenzar la reunión y ya iba por mal camino. Me ¡ ·

sentí irritado. Tenía abierto el volumen y se dispuso a comenzar. Yo estaba distraí-


do. No sabía a quién odiaba más: si al curandero egoísta que no había
- ¿No podemos hablar de algo más agradable? :Por si no lo sabes,
querido curar a Néstor, a Felipe, que me había irritado con sus palabras,
mi madre murió cuando yo era niño. Mi padre se pasó días y días re-
o a Dina, que le había permitido aquella serie de despropósitos.
zando. No hace falta que le revivas aquellos recuerdos.
"Había en Cafarnaúm un /uncionario del rey que tenía un hijo enfermo.
Felipe lo miró con afecto. Dina, en contra de lo que podría imagi-
nar, se mantenía serena, nada violenta. Interrumpió la lectura y me preguntó:

- No pretendo haceros pasar un mal rato. Pero perdonad que in- - ¿Te has enterado, Andrónico?
sista, me parece importante. Imaginad que N éstor está muy grave, no - No. Estaba distraído.
ha muerto -la sonrisa con que lo dijo no me tranquilizó=. Os enteráis "Había en Cafarnaúm un funcionario del rey que tenía un hijo en-
de que a treinta millas de Tróade hay un curandero que ha salvado ya fermo. Al oír que Jesús había llegado de Judea, fue a verlo y le pidió que
a muchos enfermos. ¿Qué hacéis? bajase a curar a su hijo, que estaba muriéndose. Jesús le dijo:
Lucila sopesó la hipótesis. - Como no veáis señales y prodigios no creéis.
- No me fío de los curanderos. Prefiero los médicos. El funcionario insistió:
- Los médicos han fracasado. El niño se muere. Ese curandero es - Señor, baja antes que se muera mi niño.
la última posibilidad que os queda. Jesús le contestó:
- Le llevaríamos al niño -su voz sonó resignada, sin entusiasmo - Márchate, que tu hijo está bueno.
n1 esperanza-. El hombre creyó en las palabras de Jesús y se marchó. Cuando iba ya
Imposible. El niño no puede moverse de la cama. bajando la cuesta lo encontraron sus criados, que le dijeron:
Le diría a Andrónico que fuese a buscarlo. - Tu hijo está bueno.
drías? -me preguntó Felipe-. Les preguntó a qué hora había sentido la mejoría, y ellos le con-
Si no cabe más remedio ... Yo tampoco creo en los curanderos. testaron:
Y, ¿qué le dices? - Hoy hacia la hora séptima se le quitó la fiebre.
¿Qué quieres que le diga? Que el niño se está muriendo, que El padre cayó en la cuenta de que era precisamente la hora en que
venga a curarlo. Jesús le había dicho que su hijo estaba bueno. Y creyó él con toda su fa-
- Suponte que se niega. milia.
136 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 13.· El padre del niño enfermo 137

Dina y Felipe no hicieron comentario alguno. Yo sabía que me ¿perdiste la fe? ¿Dejaste de creer en Jesús?
tocaba hablar a mí. No. Tuve muchas dudas. No entendía lo ocurrido. Pero no perdí
- ¿Era preciso montar esa tragedia para leer una historia tan la fe ... gracias a Dios.
sencilla? - ¿Lo ves? Tu fe es mayor que la del funcionario. En la fe hay co-
- No era imprescindible, pero ayuda a entenderla mejor. mo tres escalones. El primero, el más bajo, es el de la fe que se basa
- Seguro que ha sido idea de Dina, para dejar claro la fe tan grande en los milagros. A Jesús no le gusta mucho, incluso le molesta. Un
que tiene el funcionario y la fe tan pequeña que tengo yo. episodio anterior, que suprimimos para no cansaros, lo dice clara-
- No seas malpensado. Este recurso lo hemos usado otras veces. mente: "Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, al pre-
Al que le toca responder le irrita mucho, pero luego lo agradece. senciar las señales que rea/;zaba muchos creyeron en él, pero Jesús por su
Lucila lo había pasado tan mal como yo y salió en mi defensa. parte no se fiaba de ellos". U na fe que se basa en milagros le ofrece po-
cas garantías; puede fallar en cualquier momento, en cuanto Dios no
- De todos modos, no es lo mismo. No podéis comparar a Jesús
te concede lo que le pides. En el episodio que acabamos de leer, Jesús
con un curandero. Si Andrónico hubiera ido en busca de Jesús, y él le
lo dice expresamente: "Como no veáis señales y prodigios no creéis". El
dice que Néstor se ha curado, seguro que se lo cree.-
segundo escalón es el de la fe que se basa en la palabra de Jesús y en
¿Seguro?
los milagros. En él está el funcionario del que acabamos de hablar.
Claro que sí. Cree en la palabra de Jesús cuando le dice que su hijo se ha curado, lo
El funcionario también pensaría que Jesús era un curandero. cual tiene mucho mérito. Quizá ninguno de nosotros habría llegado
Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios. a tanto. Luego se produce el milagro, y entonces es cuando cree de-
Eso lo crees tú. El funcionario no lo sabía. finitivamente con toda su familia. El tercer escalón es el de la fe que
Lucila se quedó sin respuesta. Y yo, a desgana, comencé a reconocer sólo se basa en la palabra de Jesús, sin milagros de ningún tipo: cuan-
que la trampa estaba bien urdida. do a uno se le muere el niño o la mujer, cuando el ciego sigue ciego
y el cojo sigue cojo, pero creen a pesar de todo en Jesús. Éste es el
- De acuerdo -dije-. Volvemos a lo que comenté antes: el funcio-
escalón más perfecto. "Dichosos los que creen sin haber visto".
nario tiene mucha fe y nosotros muy poca. Eso ya lo sabía.
La exposición de Felipe, convincente a primera vista, me pareció
- ¿Lo sabías, o te lo imaginabas?
encerrar un sofisma.
- Nos lo imaginamos todos -intervino mi padre--. Si te pones en
- ¿No se presta eso a engañarse? Te pongo un ejemplo. Yo tengo
ese plan, estoy seguro de que también a Dina y a ti os pasa lo mismo:
bastantes años y nunca he visto un milagro; además, soy bastante es-
nos imaginamos que creemos en Jesús, hasta que llega el momento en
céptico en esa materia y dudo de que vaya a ver alguno en mi vida.
que hay que demostrarlo. Ahí está lo difícil.
Por consiguiente, descarto los dos primeros escalones. Sólo me que-
Felipe miró a mi padre con profundo respeto.
da el tercero: creer en la palabra de Jesús. Me quedo tan tranquilo
- No me considero mejor que vosotros, de veras. Tu fe es mayor
pensando que he alcanzado la fe perfecta. Pero no es cierto. Me has
que la del funcionario.
demostrado hace poco que mi fe es pequeña.
- No te burles de mí, Felipe.
Felipe no pareció impresionado por mi argumentación. Pienso que
- No me burlo. ¿Qué ocurrió cuando murió tu mujer? la esperaba.
Estuve a punto de saltar, imaginando que ahora le tocaría a mi pa- - Tú no has visto ningún milagro, de acuerdo. Es posible que te
dre sufrir un interrogatorio tan cruel como el mío, esta vez basado en mueras sin ver ninguno. Pero, ¿crees que Jesús los hizo? ¿crees que
la realidad. Él me detuvo con un gesto. Jesús tenía el poder de devolver la vista a los ciegos, curar a un paralítico,
- No entiendo tu pregunta. ¿Qué quieres decir? resucitar a un muerto?
r
138 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 13: El padre del niño enfermo 139

- Después del interrogatorio anterior, ya no sé ni lo que creo. ¿Crees que es la verdad?


- Responde a mi pregunta. ¿Lo crees o no? ¿Qué significa eso?
Pensé la respuesta. Había llegado la hora de contraatacar. Que su enseñanza es superior a la de todos vuestros filósofos¡
- No se puede dar una respuesta tan sencilla como "sí" o "no". que nos revela verdaderamente a Dios, nos enseña quiénes somos
¿Has oído hablar del padre que tenía un hijo epiléptico? Fue a Jesús pa- nosotros, cómo debemos comportarnos con Dios y con el prójimo.
ra que lo curase. No estaba muy convencido de que pudiese hacerlo, y le - Sí. Entre Aristóteles y Jesús, me quedo con Jesús.
dijo: "Si en algo puedes, ten lástima de mí y ayúdanos". Jesús, con tan - ¿Crees que él es la vida? ¿Que nos hace sentirnos vivos ahora,
mala idea como tú, le dijo que todo es posible para el que tiene fe. en este mundo, y que nos dará una vida sin fin después de la muerte?
Entonces el padre del niño gritó: "Fe tengo, ayúdame tú en lo que me
También.
falte". Esto es lo que yo siento: que tengo fe, pero que me falta.
- Pues ya está. Es así de sencillo.
Felipe pareció extrañado.
Livia, como en reuniones anteriores, reservó su intervención para
- ¿Dónde se cuenta eso? No lo había oído nunca.
el final.
- Lo cuenta el evangelio de Marcos. Y también el de Mateo. Pero
- Si es tan sencillo, ¿por qué hay tantos judíos que no creen?
Mateo suprime esas palabras porque siempre pasa por alto los detalles.
La respuesta de Dina sonó como un trallazo.
Lo dije para molestar a Dina y vengarme de su marido a través de
Porque el Padre no los ha atraído.
ella. Felipe no cayó en la trampa.
- ¿por qué? =pregunté incrédulo-.
- Por lo menos estás en mejor situación que Tomás -comentó
- Porque Dios no los ha llevado hasta Jesús, no forman parte de
sonriendo-.
su rebaño.
- ¿ Qué Tomás?
Quien saltó esta vez fue Livia.
- El discípulo. Cuando los otros diez le dijeron que Jesús había re-
sucitado, no lo creía. Les respondió: "Tengo que verle en las manos la - No digas barbaridades, Dina. Dios no puede rechazar a su pueblo.
señal de los clavos¡ hasta que no toque con el dedo la señal de los cla- - No está diciendo ninguna barbaridad -la apoyó Felipe-. Pero
vos y le palpe con la mano el costado, no lo creo". Él no creía ni po- ese tema es preferible dejarlo para mañana, cuando hablemos del
co ni mucho. No creía nada. Entonces se le apareció Jesús y le dijo la discurso de Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm.
frase que os cité antes: "Dichosos los que creen sin haber visto". Mañana nos reunimos con la comunidad. Es el día del Señor.
- Nos estamos desviando del tema -intervino Dina con una sere- Bueno, pasado mañana. Da lo mismo.
nidad que me extrañó después de mi indirecta contra Mateo-. Si nos ¿No os gustaría comentar algo de vuestro evangelio delante dé
ponemos a hablar de los milagros, todos podemos tener dudas. Sin todos? -Preguntó Lucila-.
embargo, a la mayoría de los cristianos nos ocurre igual que a los sa-
- Es preferible no hacerlo. Ya veis las discusiones que se organizan
maritanos. Jesús no hizo ningún milagro en Samaría, pero ellos ter-
entre nosotros. En un grupo grande sería muy peligroso. Además, un
minaron considerándolo superior a Jacob, el salvador del mundo. ¿Tú
episodio aislado no merece la pena. Hay que conocer todo el evangelio.
crees eso, Andrónico?
Interiormente le di la razón. Lucila puso el punto final con una
Claro que lo creo. nota de humor.
¿Con toda certeza? - Si esta noche sueño que N éster está enfermo, será por culpa
De eso no me cabe duda. vuestra.
¿Crees que Jesús es el camino que lleva a Dios? - No te preocupes -la tranquilizó Felipe sonriendo-. Ya quisiera
Sí. yo estar tan sano como él.

1111
14
El pan de vida

N
o soy de esos que ven la mano de Dios en todas
partes¡ mi fe no llega a tanto. Pero el paso de los
años me ha hecho creer cada vez más en las ca-
f sualidades, que es una forma humorística de providencia
divina. Algo sin aparente trascendencia, que se produce en el mo-
mento más inesperado, te hace pensar que Dios, con gestos sencillos,
va dirigiendo los acontecimientos de la vida. Una de esas pequeñas ca-
sualidades fue el texto elegido para la reunión comunitaria de aquella
tarde: la multiplicación de los panes. Precisamente el episodio que si-
gue a la curación del hijo del funcionario1. Naturalmente, no leímos
el relato del cuarto evangelio, sino el de Mateo. Eutimio lo comentó,
provocó preguntas, hizo intervenir a todos, exhortó a participar dig-
namente de aquel acto. Estábamos a punto de pasar a la fracción del
pan cuando Felipe preguntó:
- ¿por qué no recogéis las sobras?
Lo miramos extrañados, sin saber a qué se refería.
- El domingo pasado, cuando terminamos, no recogisteis los
trozos de pan que sobraron.
No quedó casi nada. Sólo unas migajas.
Deberíais recogerlas.
¿por qué?
Es lo que mandó el Señor a sus discípulos.
Eutimio lo miró dubitativo.
- Aquí no dice nada de eso. Jesús no ordenó a los discípulos que
recogieran las migajas.

1 La mayoría de los comentaristas está de acuerdo en que el c. 6 hay que leerlo después del
4. El orden actual se debe probablemente al error de un copista muy antiguo, que confundió
las páginas.
142 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 14: El pan de vida 143

Me sentí en la obligación de apoyarlo. - No te entiendo.


- Eutimio lleva razón. Los discípulos recogieron al final doce cestos - Está claro. Que ni comemos pan ni bebemos vino, sino el cuer-
llenos de sobras, pero Jesús no les mandó hacerlo. po y la sangre de Jesús.
Felipe no se dio por vencido. - No digas cosas raras.
- Nuestro evangelio sí lo dice. Cuando la gente se hartó de co- - Por eso no le gusta que se tiren las sobras. Pregúntaselo a ellos,
mer pan y pescado, Jesús ordenó a los discípulos: "Recoged los peda- a ver qué te dicen.
zos que han sobrado para que nada se desperdicie". Eso se refiere a la
eucaristía. El pan que partimos es el cuerpo del Señor. Lo que sobra * * *

no debe tirarse a la basura.


No hubo necesidad de preguntarlo porque Felipe sacó la conversación
El argumento parecía irrefutable.
al día siguiente, aunque su comienzo fue inesperado.
- ¿Qué os parece? -preguntó Eutimio-.
- Esta mañana estuve jugando un rato con Lucas. Cuando se fue,
- A mí me parece bien -intervino Lucila-. Pero va a ser muy di- - me puse a preparar el tema de esta noche, un discurso muy largo y di-
fícil que no se desperdicie nada. Algunos trozos son muy pequeños. fícil de Jesús en Cafarnaúm. De repente, me quedé pensando: Úómo
- Tampoco hay que exagerar -dijo Dina-. Lo importante es el podría explicárselo a Lucas? Llegué a la conclusión de que es imposi-
respeto al cuerpo del Señor. ble. Pero se me ocurrió una historia que puede ayudaros a los mayores.
- De acuerdo -decidió Eutimio-. Empezaremos a hacerlo así. Os la voy a contar.
Cuando terminemos, tú, Flora, te encargas de recoger lo que sobre. Hizo la pausa obligada para despertar nuestra atención.
- ¿ Y qué hago con eso? - En un pueblecito muy pobre apareció un día un peregrino, que se
Dina tomó de nuevo la palabra. puso a pedir un trozo de pan. En la primera casa le dijo la mujer: "No
- Lo mejor es que no sobre nada. Que cada cual coja el pan que tengo; este año no ha llovido y el trigo se ha secado". Fue a la siguiente,
va a comer. Así no hay problemas. y el dueño le respondió: "Estoy viejo, soy jornalero y nadie me contrata¡
- Como ocurre con la copa -dije yo-. Vino nunca sobra. no puedo ayudarte". Siguió casa por casa y encontró siempre respuestas
Todos se echaron a reír y continuamos nuestra celebración. Sólo parecidas. Entonces comenzó a pegar voces preguntando: "¿Nadie tie-
en mi padre advertí aquella noche una expresión extraña. ne un pan en este pueblo? ¿Ni uno siquiera?" Y la gente, que lo miraba
asombrada, contestó: "Hesipo tiene pan, solo él". "¿Cuántos sois en el
* * * pueblo?", preguntó el peregrino. "Doscientas personas". Se dirigió a la
casa de Hesipo y le dijo: "Por favor, dame dos panes, dentro de un rato te
Cuando volvíamos a casa procuré quedarme un momento a solas
los devuelvo". Hesipo lo miró de arriba abajo, sospechando que se trata-
con él.
ba de un truco. "Te devuelvo cuatro", insistió el peregrino. "Seis". "De
Esta noche estabas muy serio. ¿Te ha molestado lo de Felipe?
· " . "Y, ¿"d e d'on d e vas a sacarl os.7" "E so no es co-
acuer d o, te d evue lvo seis
No, absolutamente nada. Pero creo que no lo hemos entendido.
sa tuya; si no te los devuelvo, trabajaré para ti una semana". "Dos". "De
¿A qué te refieres? acuerdo, dos semanas". El peregrino cogió los panes, reunió a los vecinos
11'
Cuando él y Dina hablan del pan y del vino tienen una idea y les dijo: "Si alguno tiene hambre, que se acerque y coma". Todos se
muy distinta de la nuestra. Al menos, eso me ha parecido. amontonaron a su alrededor y contemplaron admirados cómo el pan se
- ¿Qué idea? multiplicaba entre sus manos. Al final, cuando estaban hartos, el pere-
- Que el pan es realmente el cuerpo del Señor, y que el vino es grino preguntó: "¿Cuántos panes han sobrado?" "Seis", respondieron.
realmente su sangre. "Dádmelos, voy a devolvérselos a Hesipo".
i! 144 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 14: El pan de uida 145

Mientras se alejaba, Patroclo, el más anciano del pueblo, propuso a el peregrino sacase del zurrón su pan prodigioso. "Venga, empieza
sus paisanos: "Este hombre puede solucionar nuestros problemas. ya", lo animó uno, ansioso de recibir su parte. "¿Tú crees que yo he
Vamos a hacerle una casa y le pedimos que se quede con nosotros". bajado del cielo?", le preguntó. "Sí, sé que te han enviado los dioses";
Todos aplaudieron la idea. Pero, cuando fueron a comunicársela al pere- y los otros proclamaron lo mismo. Entonces se descolgó el zurrón, lo
grino, éste había desaparecido. La gente se quedó muy triste y aquella abrió despacio, muy despacio, y enseñó su interior. iEstaba vacío!
noche todos comentaron su mala suerte. Pero no tuvieron tiempo de expresar su desencanto. El peregrino les
dijo: "No os preocupéis. El pan que voy a daros es mi propia carne,
Sin embargo, a la mañana siguiente los despertaron unos gritos:
para que nunca tengáis hambre y viváis eternamente".
"iHe visto al peregririo l, ihe visto al peregrino! iEstá en la era!"
Salieron todos corriendo hacia allá y lo encontraron sentado, como "iEstás loco!", se indignó el hombre fuerte¡ "¿quieres que coma-
si estuviera esperándolos. "¿por qué me buscáis", preguntó. Y mos tu carne?" "Y a mí, ¿qué me toca?", bromeó otro, "¿un brazo
Patroclo habló en nombre del pueblo: "Tenemos hambre, y el pan o una oreja?" Casi todos se marcharon escandalizados y momentos
que nos diste ayer era muy bueno". "Era un pan normal y corrien-. después sólo quedaban tres viejecitas, un muchacho y el anciano
te. Hoy sí que traigo un pan maravilloso". Y señaló un zurrón pe- Pa troclo. El peregrino los miró extrañado: "¿ Vosotros no queréis
queñito donde parecía ocultar su precioso tesoro. "El que coma de iros?" Entonces Patroclo tomó la palabra y dijo: "¿Adónde voy a ir,
este pan nunca más tendrá hambre". "¿De veras?", preguntaron Señor? No tengo nada que comer. Además, cuando te oigo hablar
incrédulos¡ "¿tan maravilloso es?" "Este pan ha bajado del cielo, el me ocurre una cosa muy rara: se me quita el hambre, es como si ya
que lo come vive para siempre". Y todos se abalanzaron sobre él pi- hubiese comido". "¿y vosotros?", preguntó a los restantes. "A no-
diéndole: "Danos un poquito de ese pan". sotras nos pasa lo mismo", dijeron las viejecitas. "Y a mí", aseguró
el muchacho. El peregrino sonrió. "Entonces, si ya no tenéis ham-
Entonces el peregrino se echó atrás, apretó muy fuerte el zurrón
bre, no hace falta que comáis. ¿Os apetece veniros conmigo a otro
contra su pecho y dijo: "No. Este pan es muy caro. ¿Cuánto me dais
pueblo?"
por él?" "Somos pobres", se quejó una anciana, "no podemos darte na-
da". "Yo sí puedo", intervino un hombre muy fuerte, "te doy una ca- * * *
bra". "No quiero tu cabra, puedes quedarte con ella". "Te doy cuatro
olivos a cambio", propuso otro. "No quiero olivos". "Te haremos una Felipe nos miró, valorando el efecto de su relato.
casa entre todos, ya lo hemos hablado", lo tentó Patroclo. "No quiero - El peregrino es Jesús -dijo Lucila-. Eso está claro. Pero al resto
una casa". "¿Qué quieres entonces?", preguntaron. El peregrino son- de la historia no le encuentro relación con los evangelios.
rió y les dijo: "Una cosa muy rara: el que quiera su parte, tiene que - No se la encuentras con los evangelios que conoces. Está calca-
creer que yo he bajado del cielo". La gente lo miró asombrada y pron- da del nuestro. Para que lo entendáis mejor, vamos a analizar la his-
to empezaron los comentarios: "¿De qué cielo?", bromeó uno. "¿Te toria que os he contado. Lo primero que hacía el peregrino era mul-
has caído de un águila?" "Es verdad", dijo una anciana¡ "viene del cie- tiplicar los panes. Al día siguiente ofrece un pan maravilloso, mejor
lo, lo han mandado los dioses". "No digas tonterías", intervino un ter- que el anterior. Pero pide un precio muy alto. ¿Cuál era?
cero; a éste lo conozco yo, su padre y su madre viven en el pueblo de al Creer que él ha bajado del cielo.
lado". "Te equivocas", respondió Patroclo; si hubiese nacido en el pue-
Y, ¿qué ocurre?
blo de al lado no habría podido multiplicar los panes". "Lo hizo, pero
La mayoría se ríe de él y se va.
no ha bajado del cielo; es un mago". "Ni siquiera un mago puede rea-
Queda un grupo pequeño. ¿Les da el pan?
lizar el prodigio que pretende", sentenció un muchacho.
No. El zurrón está vacío.
Entre gritos de protesta, casi todos los vecinos volvieron desilusio-
nados a su casa. Sólo quedaron unas veinte personas, esperando que Entonces, ¿qué les ofrece?
146 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 14: El pan de vida 147

- Comer su carne. Muchos se escandalizan y lo dejan. Sólo quedan - La reacción fue más dura: se escandalizaron, y comentaban:
cinco. "¿No es este Jesús, el h,jo de ]osé? Conocemos a su padre y a su madre,
- ¿ Por qué se quedan esos cinco? Úómo d,"ce ahora que ha bajado del cielo?"
- Porque dicen que escuchándolo se les quita el hambre. Livia estuvo a punto de decir algo, pero se contuvo.
Felipe sonrió tan satisfecho como el peregrino. Habla -la animó Felipe-.
- Muy bien. Ahora vamos a comentar el texto de nuestro evange- Ahora, no. Cuando termines.
lio. Veréis que se parece mucho. Todo empieza con la multiplicación Está bien. Sigo. Jesús, en vez de dar marcha atrás, repitió lo di-
de los panes. La gente queda entusiasmada; dice que Jesús es el pro- cho: "Yo soy el pan vivo bajado del cielo: el que coma de esta pan vivirá
feta que tenía que venir al mundo y piensa hacerlo rey, pero él se es- para siempre". Y añadió algo todavía más duro: "El pan que yo voy a
capa al monte y se queda allí toda la noche. ¿A qué os recuerda eso de dar es mi carne, para que el mundo viva". Los judíos se pusieron a dis-
la historia del peregrino? cutir cómo podía Jesús darles a ~omer su carne. Y él insistió de for-
Luciia siguió hablando en nombre de todos: ma tajante: "Os aseguro que si no coméis la carne y no bebéis la sangre
del H,jo del Hombre, no tendréis vida en vosotros. Quien come mi carne
- Cuando quieren hacerle una casa y él desaparece.
y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré el último dra, porque
- Exacto. Al día siguiente, Jesús llega a Cafarnaúm, la gente se
mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida".
pone a buscarlo y lo encuentra a la orilla del lago. Él les reprocha que
Estaba recitando de memoria. Luego, su tono cambió, volviéndose
sean tan interesados: lo buscan porque se hartaron de comer pan. Y
más coloquial.
les aconseja que se esfuercen por conseguir otro alimento, el que du-
- ¿Qué sentido tiene para vosotros la fracción del pan?
ra eternamente. Al oír hablar de un alimento maravilloso, se acorda-
ron del maná que comieron los israelitas en el desierto, el pan del cie- - Es el recuerdo de lo que hizo Jesús antes de morir. Un recuer-
lo. ¿Sería capaz Jesús de superar ese milagro? Y él les respondió: "El do de su generosidad, de su entrega hasta la muerte, de que volverá un
pan que dio Moisés no valía demasiado¡ la gente lo comía y seguía día.
sintiendo hambre¡ además, el maná no daba la inmortalidad. Üuien ¿Sólo eso, Andrónico? ¿Un recuerdo?
da el verdadero pan del cielo no es Moisés, es mi Padre, y ese pan da No es un recuerdo como otro cualquiera. Nos obliga a ser como
la vida al mundo". Entonces ocurrió lo mismo que en la historia del Jesús, anima, da esperanza.
peregrino, la gente le dijo: "Señor, danos siempre pan de ése". - Lo que celebramos es mucho más que eso. Es algo misterioso:
Felipe miró a Lucila. el don de la vida. La única comparación que se me ocurre es la del ni- 111

- ¿Qué pasó luego? Tienes que imaginártelo. ño en el vientre de su madre, que vive gracias a ella. Jesús dice algo
parecido: quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y
- Jesús les puso una condición para comer ese pan: creer que él ha
yo en él. Y como él tiene vida eterna, la que recibe del Padre, termi-
bajado del cielo.
na diciendo: "Quien coma de este pan vivirá para siempre". Celebrar
- Más que poner una condición, les dijo: "Yo soy el pan de vida. El
la acción de gracias es mucho más que un recuerdo de lo que Jesús hi-
que viene a mi no pasará hambre y el que cree en mi no tendrá nunca zo y de que Jesús volverá. Significa alimentarnos de la vida eterna que
sed". Si Jesús es el pan de vida, y el pan de vida baja del cielo, ¿ qué él tiene.
significa eso?
Es una interpretación bonita -reconoció mi padre=.
Que Jesús ha bajado del cielo.
- No se trata de una interpretación. Es la verdad.
Y, Úómo reaccionaría la gente?
- Entonces, vosotros pensáis que el pan es el cuerpo de Jesús,
Burlándose de él, igual que se burlaron del peregrino. realmente.
148 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 14: El pan de uida 149

Desde luego, como él lo dijo. Y el vino es su sangre. Será por influjo de los griegos o de otros pueblos paganos.
Eso es muy duro de aceptar, Felipe. Es posible. Pero lo dice. Por consiguiente, un judío también
Claro que es muy duro. Por eso muchos discípulos aband.onaron podría aceptar que un ser divino se haga hombre.
a Jesús en ese momento. Estaban escandalizados. - ¿Como los dioses griegos?
- Y sólo quedaron cinco. - Los dioses griegos no se hacen hombres. A veces se manifiestan
Felipe se echó a reír. con apariencia humana, pero sólo un rato, para ayudar a alguien ... Lo
- No toméis al pie de la letra la historia que os conté. Quedaban de Jesús es distinto. Es igual que nosotros desde que nace hasta que
los Doce. Y Jesús les preguntó: "¿También vosotros queréis marcha- muere.
ros?" Simón Pedro tomó la palabra en nombre de todos y le dijo: La expresión de Livia se volvió más dura al dirigirse a Felipe y
"Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna, y Dina.
nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios". - . Hace unos días, cuando hablasteis de la historia de la Palabra de
- Y se fueron a otro pueblo =cornpletó Lucila-. Dios, me callé. Pero lo que dijisteis me pareció una barbaridad. Leéis
- Bueno, eso no lo dice el evangelio. Me lo inventé yo. Antes de se- unos poemas sobre la sabiduría, los interpretáis al pie de la letra, y salís
guir, quiero aclarar una cosa, sobre todo para Andrónico: esta parle es hablando de una palabra que se hace carne. Pase que esas cosas se les
más complicada de lo que parece. Yo la he contado de forma sencilla, ocurran a los griegos, pero que unos judíos, como vosotros, digáis eso ...
1 resumiendo mucho, para que os quedéis con las ideas claras. - Hoy la has tomado con los griegos -le dije irritado-.
1
111. "
1 1
- Más vale tener cuatro ideas claras que mil confusas -opinó - No es nada personal, ya lo sabes. Es cuestión de educación reli-
1 Lucila-. giosa. Vosotros estáis acostumbrados a meter a los dioses por todas par-
- Ciertamente. tes. Para nosotros, Dios es demasiado grande, ni siquiera nos atrevemos
Felipe se volvió a Livia. a pronunciar su nombre.
- ¿Qué querías decir antes? - No estamos hablando de Dios, Livia. Estamos hablando de un
Ella miró al suelo, luego al techo. "Mala cosa", pensé, "veremos ser divino, la Palabra de Dios.
por dónde sale". Al fin, se decidió. - Cállate, Andrónico, no te has enterado de nada. Lo que defienden
Quería decir que los de Cafarnaúm llevan razón. Felipe y Dina es que Jesús es Dios. ¿Sí o no?
- Explícate. No sé a qué te refieres. La pregunta no podía ser más directa. La respuesta de Felipe
- Son judíos. A un judío no le cabe en la cabeza que un ser divi- también fue tajante.
no se encarne en un hombre cualquiera. Nosotros creemos en los en- - Sí. Jesús es Dios.
viados de Dios, las Escrituras hablan mucho de ellos: vienen al mun- - ¿Lo ves? Y tú quieres que los judíos acepten que Dios es hijo de
do, cumplen su misión y vuelven al cielo. Pero nadie puede imaginar José y de María.
a un ángel naciendo de un hombre y una mujer. Esas cosas sólo se les - No, Livia -la atajó Felipe-. Dios no es hijo de José y María. No
ocurren a los griegos. somos tan estúpidos. Lo que dice Jesús es que él ha bajado del cielo.
La respuesta de mi padre fue inmediata: - Un poco de calma -intervino mi padre=. La postura de Livia es-
- A vosotros se os ocurrió una cosa más extraña todavía: los ángeles tá clara, comparte el punto de vista de los judíos que escuchan a Jesús
se unieron con las mujeres, y de ahí nacieron los gigantes. en Cafarnaúm.
¿Quién ha dicho eso? - Yo no he dicho que comparta su punto de vista. He dicho que 1

- El primer libro de la Torá. los entiendo.


l' l
111
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1
150 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 14: El pan de vida 151

¡11
- De acuerdo, los entiendes. - Pero tú quieres que dé un paso más.
Felipe volvió a tomar la palabra, saliendo por donde menos lo - Olvídate de eso por ahora. Si Jesús te preguntase: "¿Quieres
I:, esperábamos. irte, dejarme solo?", ¿qué le responderías?
- ¿Lo ves, Dina? No se puede suprimir nada. Por ser claro, he - Que soy incapaz de hacerlo.
omitido una parte importante de lo ocurrido en Cafarnaúm. Ahora se - ¿por qué eres incapaz?
echa de menos. Livia dudó un instante.
- Pues déjate de enigmas y cuéntalo. - No lo sé. Es un misterio.
- Como veis, el gran problema que plantea el discurso es el de la - Yo sí lo sé. Porque el Padre te ha llevado a Jesús y él ya no te deja.
fe. Jesús nos pide dos cosas muy duras: la primera, creer que él haba- Ahí está el misterio.
jado del cielo; la segunda, creer que podemos comer su cuerpo y beber Pensé que la reunión terminaría en ese momento, pero mi querida
su sangre. La reacción normal, humanamente hablando, es rechazar esposa tomó la palabra.
las dos cosas. Lo asombroso es que alguien acepte lo que dice. Ahí es- ·
- Después de lo de Livia, lo mío os parecerá una tontería. Pero
tá el misterio: ¿por qué hay gente que cree en Jesús, como nosotros?
tengo una duda muy grande: todo lo que has comentado esta noche,
Dejó la pregunta en el aire, invitándonos a intervenir, pero nadie do dijo realmente Jesús? Me extraña que un discurso tan importan-
quiso interrumpirlo. te, que le costó muchos discípulos, no lo cuenten los otros evangelios.
;!illí
- La respuesta de Jesús tiene dos partes. En la primera, quien ac- Llevo años oyendo hablar de ellos. De niña me enseñaron el de
túa es Dios: "Nadie puede acercarse a mí si el Padre que me envió no ti- Marcos. Luego vino Andrónico con el de Mateo. Y Teófilo con el de
ra de él". En la segunda, el hombre colabora un poco: "Todo el que es- Lucas. Cada cual contaba las cosas a su estilo. A mí me costaba acep-
cucha al Padre y aprende se acerca a mí". O sea, que para tener fe tar tres versiones, a veces tan distintas. Pero terminé pensando que
hacen falta las dos cosas: que Dios tire de nosotros y que nosotros es- eran necesarias, que cada evangelista debía presentar a Jesús de la for-
cuchemos a Dios. Livia, ¿te acuerdas de lo que dicen los profetas de ma más adecuada para su comunidad. Sin embargo, lo vuestro es dis-
la conversión? tinto. No se parece nada a lo que nos han enseñado siempre. Si se- 1111:

- No sé. Dicen muchas cosas. guimos así, cada cual se inventará el evangelio que le dé la gana.
- Lo que dice Jeremías: "Conviérteme, Señor, y me convertiré a Perdonadme que sea tan sincera.
ti". El primer paso siempre es de Dios, incluso cuando una persona se Con gran sorpresa mía, quien intervino fue Dina.
convierte. Con la fe en Jesús ocurre lo mismo. - Yo te comprendo perfectamente, LucJa. Te voy a explicar por
Livia se había calmado, pero no daba su brazo a torcer. qué.
- Todo eso está muy bien, Felipe. Si yo soy cristiana es porque Afortunadamente, mi padre se rebulló en su asiento.
Dios me ha llevado a creer en Jesús y porque he puesto un poquito de - Ese tema me parece demasiado importante para tratarlo a esta
mi parte. De acuerdo. Pero tú me pides ahora que cambie mi idea de hora. ¿No sería mejor dejarlo para mañana? Yo estoy un poco cansado.
Jesús, que lo acepte como la Palabra hecha carne, como Dios. Hubo acuerdo general en levantar la sesión.
- ¿Tú estarías dispuesta a aceptar que Jesús es el San to de Dios,
* * *
consagrado por él y enviado a salvarnos?
- Eso lo he aceptado hace muchos años. Como venga alguien con otro evangelio, ya sé lo que tengo que
- Pues quédate tranquila. Es lo mismo que dice Pedro al final: pedirle al Señor.
"Nosotros hemos creído y sabemos que tú eres el Santo de Dios". -. ¿Qué le vas a pedir?
152 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

- Que me vuelva sorda. Estoy harta de novedades. Así, por lo


menos, no me entero.
- Hace unos días decías que te gustaba.
- Y lo de hoy también. La historia de Felipe era muy entretenida,
y la comparación que ha puesto de Jesús como una madre que nos lle- 15
va en su vientre y nos transmite su vida me parece muy bonita. A los Historia del libro
hombres no os gustará porque no entendéis esas cosas.
La comparación la ha puesto un hombre.
- Cuando digo "los hombres" me refiero a ti.

L
a reunión del día anterior había creado curiosas
- Gracias por tanto honor. Pero, si te gusta todo eso, no entiendo complicidades. Lucila se sintió más unida a
por qué no quieres oír hablar del nuevo evangelio. Dina, aunque sólo fuese por las pocas palabras
- Yo tampoco. que pronunció al final. Yo me sentí más próximo a
Tras esta afirmación tan poco lógica, se dio la vuelta en la cama y Felipe¡ me gustó su forma de aclararle las cosas a Livia.
me dejó a solas con mis ideas. LucJa llevaba razón. El nuevo evange- Quienes me resultaban un poco aislados eran ella y mi padre. El ex-
lio suponía un peligro evidente. Zarandeaba mis convicciones y me celentísimo Teófilo parecía vivir en otro mundo; no al margen de lo
obligaba a plantearme preguntas que prefería evitar. Lo de comer la que se decía, sino más silencioso y meditativo, como si se abstraje- 1
111,
carne de Jesús no me preocupaba. Nunca me habían ofrecido su bra- se en algunas de las frases e ideas que iba escuchando del nuevo 1

zo o su oreja, sabía cómo debía interpretarlo. Al menos, eso imagina- evangelio.


ba. Lo realmente difícJ era aceptar que bajó del cielo. Pero no tenía ga- En cuanto a Livia, atravesaba una dura prueba, fácil de entender.
nas de pasarme la noche desvelado y me tranquilicé con una idea: He heredado de mi padre el convencimiento de que los momentos di-
"Después de todo, es más fácil creer en alguien que ha bajado del cielo fíciles hay que abordarlos con humor. Recordé una anécdota que me
que en un pobre obrero de N azaret". sucedió poco antes y pensé acercarme a ella en plan de broma. La
anécdota fue la siguiente.
Mi amigo Atenodoro me invitó una tarde a su casa. Estaba de pa-
so por Tróade un personaje, para mí desconocido, que gozaba de fama
de historiador. De las horas que pasé con él deduje que, más que la
historia, le apasionaban las comidillas y chismes a propósito de los
más diversos personajes famosos del pasado. Pero esto no viene al ca-
so. Lo curioso es que, en cierto momento, hablando de una señora,
comentó:
- Es más dictadora que Livia.
No pude evitar la pregunta:
- ¿Tú conoces a Livia?
Me miró extrañado, como al peor discípulo de su escuela.
- ¿Cómo voy a conocerla? Murió hace muchos años.
La sonrisa de los contertulios me hizo enrojecer de vergüenza. Y él
pareció intuir mi error.

'11111
~

154 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 15: Historia del libro 155

- Me refiero a Livia, la segunda mujer de Augusto. ¿No sabes lo Como eres tan torpe, te lo diré con palabras más sencillas. Tu
que se decía de ella? Que Augusto mandaba en Roma y Livia man - padre me ha dicho que me calme, que tenga paciencia y que escuche
daba en Augusto. hasta el final.
Decidí no volver a abrir la boca, pero una alegría maligna me in- - Supongo que le harás caso.
vadió. Había encontrado un motivo excelente para meterme con - Ese comentario sobra. Siempre le hago caso, aunque él dice que
Livia. Ahora se me presentaba la ocasión. Fui a su encuentro y la no es cierto.
saludé con palabras poco habituales: Conste que yo te comprendo, Livia. Sé que lo estás pasando
- Buenos días, dictadora. mal.
- ¿A qué viene eso? También lo pasaría Abraham. No me compadezcas. Reza por
Le conté la anécdota y se sonrió. mí.
Yo no tengo ningún Augusto a quien mandar. Agradecía mi interés, pero no tenía ganas de hablar. Además, poco
¿Cómo te encuentras después de la reunión de anoche? podría mejorar yo la lección de mi padre.
Ya lo sabes. No hace falta añadir nada.
* * *
Siempre es bueno hablar.
Ya lo he hecho con tu padre. La reunión siguiente no precisaba preámbulo. Le tocaba comenzar
¿Qué te ha dicho? a Dina.

Me contó la historia de Abraham. - Como dije anoche, Lucila, te comprendo perfectamente. Para
mí no había más que un evangelio, el de Mateo. Me lo sabía de me-
Mi padre es imprevisible. ¿Qué historia es ésa?
moria desde niña y cualquier detalle suyo me parecía indiscutible.
- Abraham es el primero de nuestros patriarcas. No vivía en
Pregúntale a Andrónico. Cuando empecé a leer este otro, me daba
Israel, ni siquiera conocía esa tierra. Residía mucho más al norte, en
mucha rabia. Era imposible que Mateo hubiese pasado por alto tantas
Jarán. Un día, Dios se le apareció y le dijo: "Sal de tu tierra nativa y
cosas importantes. Tenía que ser mentira. Pero seguí hasta el final y
de la casa de tu padre, y dirígete a la tierra que yo te mostraré".
me encontré esta frase: "Otras muchas cosas hizo Jesús. Si se escribie-
Abraham hizo caso a Dios, abandonó todo y se puso en camino, sin
ran una por una, me parece que los libros no cabrían en el mundo". ¿Lo
saber adónde iba. Así se convirtió en el padre de un gran pueblo.
entiendes ahora? Es imposible que en un libro tan pequeño como un
Me extrañó que terminase tan pronto su historia.
evangelio quepa todo lo que hizo y dijo Jesús. Un discurso suyo no
¿Eso es todo? tiene que ser falso porque falte en el evangelio de Mateo. Ni un mi-
¿No lo entiendes? lagro que cuenta Mateo tiene que ser falso porque no lo traiga el
No. nuestro.
En cuanto te sacan de los evangelios, no entiendes nada. Lo Lucila pareció convencida del argumento. Yo, no.
que tu padre quería decirme es que la fe es un camino largo, muy os- - La cosa no es tan sencilla como tú la presentas, Dina. Me he
curo a veces. A nosotros nos gustaría quedarnos siempre en el sitio pasado años leyendo estos libros y estoy convencido de que los evan-
que conocemos, donde estamos a gusto, con las ideas que nos han en- gelistas no se limitan a recordar lo que hizo y dijo Jesús. Todos inven-
señado de pequeños. Dios tiene otros planes, quiere llevarnos a un tan cosas. Sin mala intención, que quede claro. A ellos les preocupa
mundo nuevo, mejor. Para eso hace falta abandonar muchas cosas, mucho lo que dijo Jesús, pero también lo que pudo decir, lo que en-
salir de la casa de tus padres. caja en su mentalidad, aunque no lo dijese. Mira, Lucila, a ti te en-
Hizo una pausa. canta la parábola del juicio final, la que dice: "porque tuve hambre y
156 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 15: Historia del libro 157

me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber. .. " ¿ Te escandali- aprendí a leer y escribir. Por eso, cuando entré en la comunidad, me
zaste cuando la oíste por vez primera? pidieron que hiciese copias del evangelio para nuestros misioneros.
- No. Me gustó mucho. Es un trabajo que exige mucha atención. En cuanto te descuidas, te
- Sin embargo, no la conocías. Marcos no la tiene. Lucas, tam- saltas una línea o te equivocas en una palabra. Por eso, siempre que
poco. Entonces, ¿contó Jesús esa parábola o no la contó? La pregun- podía, procuraba que Antonio, un buen amigo, me dictase.
ta me parece absurda. Lo importante es si esa parábola encaja en la Pues bien, mi historia comienza precisamente con el discurso de
mentalidad de Jesús, si pudo haberla contado. Yo creo que sí. Lo que Jesús en Cafarnaúm. Es muy largo y aquel día me encontraba cansa-
no puedo imaginarme es a Jesús diciendo: "Si veis a alguien murién- do. Sentí bastante alivio cuando escuché: "Esto lo dijo Jesús en la si-
dose de hambre, dejadle que se muera¡ seguro que es un vago". ¿Estás nagoga, enseñando en Cafarnaúm". Era el final, podíamos interrum-
de acuerdo? pir la tarea. Comencé a escribir aquellas palabras automáticamente.
- Sí, creo que sí. De pronto, caí en la cuenta de que pasaba algo raro.
- Pues lo mismo pasa con el discurso que vimos ayer, el de Jesús en Debes haberte equivocado.
Cafarnaúm. Lo importante no es si lo pronunció o no lo pronunció. Lo ¿por qué?
importante es saber si encaja en su mentalidad. Jesús no está hablando en la sinagoga, sino en la orilla del lago.
Luego me dirigí a Dina. Aquí dice lo que te he leído.
- Voy a ponerte otro ejemplo, aunque no sea el más adecuado. Consulté el texto. Antonio llevaba razón. Sin embargo, yo estaba
En Atenas hubo hace siglos un fJósofo muy famoso, Sócrates. Él no convencido de haber escrito antes que todo ocurría en la orilla. Releí
escribió nada. Pero un discípulo suyo, Platón, puso por escrito su el comienzo del pasaje y advertí que no me equivocaba.
pensamiento a través de unos diálogos sobre los más diversos temas.
- Debe ser un despiste del maestro -le comenté-. Se ha olvidado
Es absurdo pensar que Sócrates dijese todas las cosas tal como las for-
de introducir a Jesús en la sinagoga. Bueno, no tiene importancia.
mula Platón. Nadie tiene una memoria tan fabulosa como para re-
Más vale dejarlo como está.
producir exactamente lo que ha dicho otra persona en un largo diálo-
Nos levantamos. Mientras dábamos un pequeño paseo, Antonio
go. En el caso de vuestro evangelio, aunque las tradiciones se
me dijo:
remonten a Jesús, el que las puso por escrito pudo formularlas libre-
mente, no al pie de la letra. Eso no le quita valor ninguno a la obra, a - A lo mejor llevas tú razón. En este discurso hay algo raro, pa-
no ser que deforme voluntariamente el pensamiento del Señor. recen dos discursos en vez de uno. Al principio, el pan bajado del
No esperaba yo encontrar el apoyo de mis huéspedes, pero Felipe cielo es Jesús, y nos lo da Dios. Luego es Jesús quien da ese pan, su
me sorprendió. propia carne.

- Andrónico ha planteado muy bien el problema. Lo siento, - Son dos ideas distintas, pero se complementan.
Dina, pero estoy más de acuerdo con él que contigo. Os voy a expli- - Pueden proceder de dos discursos distintos: uno en la orilla del
car por qué. Es una historia un poco larga. lago y otro en la sinagoga. Es posible que el maestro los escribiese por
- ¿Más que la del peregrino? separado y luego, al unirlos, pusiese al principio la localización de uno

- Bastante más. Y aquí no hay nada inventado. y al final la del otro.

Volvió a hacer su típica pausa y comenzó. - Un poco raro, ¿no te parece?

- Cuando yo era un muchacho, me ganaba la vida trabajando - También es posible que la segunda parte la añadiese otra persona.
como amanuense. Desde niño había sentido admiración por los ro- Lo miré extrañado.
llos de papiro y de pergamino que leían en la sinagoga y pronto - ¿El maestro no escribió todo el libro?
158 Et Cuadrante. Parte III: Et encuentro Cap. 15: Historia de! libro 159

- En la comunidad dicen que sí, que lo escribió todo. Pero yo ten- ¿por qué dices "alguien"? ¿No fue el discípulo amado?
go mis dudas. Lo he leído muchas veces y hay cosas que no encajan. Tú, escribe. Luego me das tu opinión.
Mi conocimiento del evangelio era por entonces escaso. No podía Tardamos un buen rato. Cuando acabé, le di la razón.
1
1

rebatir su opinión, aunque me desJusionaba pensar que algunas par- - El estilo y el vocabulario son muy distintos. Es posible que lo
11
tes no se remontasen al discípulo amado. Preferí no pensar en el tema haya escrito otra persona.
111
y seguir con mi tarea. Pero Antonio había despertado en mí el gusano
- Es seguro. Fíjate en una de las últimas frases: "Éste es el discí-
11
de la duda, que sigue escarbando y escarbando hasta llegar al hueso.
pulo que da testimonio de estos hechos: él mismo los ha escrito y nos
Recordé algo que me había extrañado días antes: una vez se decía que
consta que su testimonio es verdadero". Ahí está la clave. El discípu-
Jesús bautizaba, poco después se decía que no, que bautizaban sus dis-
lo amado escribió un libro. Pero alguien lo completó más tarde. El
cípulos. "No tiene importancia", pensé, "una simple aclaración". Pero
que dice: "nos consta que su testimonio es verdadero". Incluso me
el gusano continuaba su tarea. Bastaba una aparente contradicción
atrevería a decirte dónde se completó el evangelio: en Egipto.
entre lo que copiaba y lo que había copiado días antes para pensar en
Lo miré con cara de asombro.
esa hipotética segunda persona que había completado el texto. Hasta
- ¿ De dónde lo sacas?
que tuve la prueba definitiva.
- De las últimas palabras: "Si se escribieran una por una las cosas
Felipe hizo la típica pausa dramática.
que hizo Jesús, me parece que los libros no cabrían en el mundo".
- Iba ya muy avanzado, en el relato de la última cena de Jesús con
- ¿Qué tiene que ver eso con Egipto?
los discípulos. Después de un discurso muy bonito y muy variado, en el
que también intervienen ellos haciéndole preguntas, Jesús da por ter- - Esa fórmula la usaron algunos faraones antiguos en sus ins-
minadas sus palabras y les dice: "iLevantaos, vámonos!" Pensé, lógica- cripciones.
mente, que saldrían hacia el huerto donde lo cogieron preso. Pero, no. Felipe había terminado su larga historia y se quedó mirándonos.
Seguía otro larguísimo discurso de Jesús y una extensa oración suya. - Como veis, básicamente estoy de acuerdo con Andrónico. Creo
Además, en la primera parle Pedro le pregunta: "Señor, ¿adónde vas?" que este evangelio ha tenido un proceso muy largo; es posible que todo
Y en la segunda Jesús se queja de que ninguno le ha preguntado adón- lo que dice no se remonte a Jesús ni siquiera al discípulo amado. Pero
de va. Ya no me cupo duda de que aquel relato había sido ampliado pos- también estoy convencido de que esto no le resta valor. Lo importante
teriormente, y por alguien que no había prestado demasiada atención a es que lo que cuenta encaja con la mentalidad de Jesús.
lo dicho en el primer discurso. Por si fuera poco, días más tarde, tras ha- Y, ¿quién decide si encaja o no encaja? -preguntó Livia-.
ber copiado la parle de la pasión y de las apariciones, Antonio me dictó: - El Espíritu de la verdad, que nos va guiando hasta la verdad plena.
"Jesús realizó en presencia de sus discípulos otras muchas señales que
- i Muy bien dicho!
no están en este libro. Hemos escrito éstas para que creáis que Jesús es
Nos volvimos sorprendidos hacia mi padre, que no pudo evitar
el Mesías, el Hijo de Dios, y con esta fe tengáis vida gracias a él".
ponerse colorado. La expresión le había salido del alma.
Cuando terminé de escribirlas, di un profundo suspiro.
- Perdona mi entusiasmo, pero me he acordado de Lucas. Para
- Se acabó.
él, la vida de las comunidades cristianas resulta incomprensible si no
Antonio se echó a reír. se tiene en cuenta al Espíritu Santo. Es el motor que todo lo mue-
No. Faltan más cosas. ve, la luz que nos ilumina. Si no hubiese sido por él, ahora mismo
- ¿Más cosas? Lo que he escrito parece el final. estaríamos como hace años. Y nosotros seguiríamos sin conocer al
- Alguien añadió luego otra aparición de Jesús en el lago de Dios verdadero ni a su hijo, Jesucristo.
Tiberíades. · Calló de repente, como si hubiese hablado demasiado.
160 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

- Sigue -lo animó Felipe-.

/ - No hay más que añadir. Si el Espíritu Santo fue indicando lo


que había que hacer en cada momento, es lógico que también nos
ayude a conocer mejor a Jesús.
Afortunadamente, como te he comentado otras veces, la idea no
Problemas literarios del cuarto evangelio
fue mía. En vez de rechazo encontró general aceptación, incluso por
parte de Livia. Dado lo avanzado de la hora y la imposibilidad de
tratar despacio otro tema, dimos por terminada la reunión.

* * *
e orno dijimos al final del capítulo 5, el cuarto
evangelio plantea dos problemas muy relacio-
nados: 1) ¿quién es el discípulo amado?; 2) ¿es-
cribió él el evangelio? Ya vimos entonces las diversas pos-
turas sobre la identidad del personaje. Pasemos ahora a la
Tú siempre te sales con la tuya -comenzó Lucila en nuestra segunda.
frecuentes charlas nocturnas-. Dina había conseguido convencerme
De entrada, el final del libro favorece la respuesta afirma-
de que tiene que haber varios evangelios y de que todo lo que dicen tiva: "Éste es el discípulo que da testimonio de estos hechos;
puede ser verdad, aunque esté en uno y falte en otro. Y vas tú, y lo él mismo los ha escrito y nos consta que su testimonio es ver-
estropeas. dadero" (21,24). Sin embargo, estas palabras distinguen tam-
Yo no he estropeado nada. He hecho que resplandezca la verdad. bién claramente entre el discípulo amado y un grupo en tor-
no a e'l (" nos consta... )) ) .
Encima, presumiendo.
Podemos completar ahora los datos indicados por Felipe,
Igual de presumido era cuando te enamoraste de mí. que sugieren un proceso muy complicado en la formación
Es verdad. Debía estar ciega. de esta obra.
Lo que ha contado Felipe a mí no me crea problemas. Al con-
trario, me ayuda mucho. Me gusta pensar que los cristianos se han
pasado varias generaciones intentando presentar cada vez mejor el Datos que resultan ,., Desplazamientos: en los ce. 4-7, el 4 y el 6 tienen lugar
mensaje de Jesús. extraños en Galilea, mientras 5 y 7 se sitúan en Jerusalén. Este cambio
continuo de localización resulta raro. Por otra parte, el co-
- No empieces a catequizarme. La reunión ya ha terminado. mienzo del capítulo 7 O' esús evitaba andar por Judea porque
los judíos trataban de matarlo) empalma muy bien con el 5,
que se desarrolla en Judea, no con el 6, que relata algo ocu-
rrido en Galilea. Cambiando el orden (4,6,5,7) se tendría un
buen orden geográfico y temático. Al mismo tiempo, 7,15-24
continúa el tema de 5,47. Por eso, algunos proponen el or-
den siguiente: 5,1-47; 7,15-24; 7,1-14.25ss.
Un fenómeno parecido lo tenemos en los ce. 13-16. En
14,31 se dice: "levantaos, vamos de aquí", pero no salen has-
ta 18,1. Algunos sitúan los ce. 15-16 entre 13,3 la y 13,3 lb. A
14,31 seguiría el c. 17.
,., Incongruencias: en 3,26 se dice que Jesús bautiza y en
4,2 que no. En 13,36 le pregunta Simón: "¿adónde vas?", y en
16,5 se queja Jesús: "ninguno me ha preguntado adónde voy".
,·, Duplicados. Durante la fiesta de los Tabernáculos, hay
dos escenas que parecen duplicadas (comparar 7,25-36 con
1111
162 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 15: Historia del libro 163

7,3 7-52) por lo que respecta a la reacción de la multitud y de Postura general "Se puede considerar como aceptado unánimemente
las autoridades ante Jesús. "Hay claros duplicados en ello, y por la crítica que hay que contar con varias etapas en la re-
una vez más es posible que estemos ante un desdoblamien- dacción de Juan. (. .. ) Con todo, estamos lejos de haber al-
to joánico del mismo acontecimiento" (Brown, El evangelio canzado unanimidad en la consideración de cuántas etapas
según san Juan, I, 565). constituyeron la historia de la redacción de Juan" (Tuñí,
,., Doble conclusión: 20,30-31 y 21,24-25. Parece claro o.e., 135s). "Con todo, la línea de investigación ha produci-
que el c. 21 se añadió más tarde. do por lo menos un cierto grado de consenso en los si-
-:, La ausencia del pasaje de la adúltera en los mejores guientes puntos: 1) redacción progresiva de Juan; 2) núcleo
códices demuestra un largo proceso en la formación del narrativo inicial; 3) fuerte interacción con la sinagoga fari-
evangelio (ver el apéndice). sea; 4) ampliación del núcleo inicial a través de la labor ca-
tequética y homilética de la comunidad; 5) una última re-
1
dacción que, ordinariamente, no introduce aspectos espe-
1
cialmente relevantes; con alguna excepción importante"
Soluciones ,., Diversidad de fuentes: en el cuarto evangelio tendría- (!uñí, o.e., 141).
11

11 propuestas mos un relato primitivo, semejante al de Me, más una re-


11 dacción posterior en la que intervinieron varias manos
(Wellhausen). O un relato primitivo más la obra de dos
11:, redactores (Schwartz).
,., Intervención de un redactor. Es la opinión de Hirsch. Un modelo En esta línea de la elaboración sucesiva por parte de di-
11
Hacia el año 100, un autor anónimo escribe una obra usan- de elaboración versos autores se orienta hoy gran parte de los comentaris-
do diversas fuentes. Entre los años 130-140 un redactor aña- sucesiva: la teoría de tas. Ofrezco la postura de Vidal, que completa lo dicho en
de el c. 21 y otros pasajes y cambia el orden. Este redactor es el capítulo sobre el origen de la comunidad juánica. Según
Senén Vidal
el responsable del desorden actual. este autor, la historia del evangelio se desarrolla en cinco
,., Opinión de Bultmann. Sigue a Hirsch en parte. etapas:
Piensa que el evangelio se basa en tres fuentes antiguas: 1) 1. La primera, desde la fundación de la comunidad has-
Discursos de revelación, que incluyen también el Prólogo; ta el año 80, es la etapa de las tradiciones básicas (TB),
poseen un estilo hímnico y usan la fórmula "Yo soy". 2) que incluyen: tradiciones sueltas (T), colección de mi-
Signos: Caná, hijo del centurión, enfermo de la piscina, pa- lagros ( CM) y el relato de la pasión (RP).
nes, agua, ciego de nacimiento, Lázaro. 3) Narraciones: se- 2. El primer evangelio (El). Hacia el año 80, cuando la
mejante al estilo y contenido de los sinópticos; se incluyen comunidad está sufriendo las mayores persecuciones,
en esta fuente los relatos de la Pasión y muerte, expulsión se hace necesario un escrito que la justifique frente al
mercaderes, confesión de Pedro, lavatorio de los pies. El judaísmo. Surge así la primera redacción del evange-
evangelista unió las tres fuentes, dándoles un orden que lio, centrada en la confesión de Jesús como Mesías, le-
luego se perdió. Más tarde, un redactor le dio el orden ac- gitimado por sus milagros. El tono general es de supe-
tual, añadiendo otros elementos: c. 21 y versos dispersos ración y sustitución del judaísmo: Jesús sustituye al
(1,6-8.22-24; 3,5.24; 4,22; 6,516-58; 19,346.35; 20,9). templo, las fiestas, el sábado, los ritos de purificación.
-1, Elaboración sucesiva: El cuarto evangelio es fruto de Es clara la polémica con las autoridades judías. En
una reflexión y maduración continuas. No se escribió en conjunto, esta primera redacción recuerda mucho al
breve tiempo, se fue elaborando y ampliando poco a poco. evangelio de Marcos.
El c. 21 prueba que el evangelio se fue ampliando, aunque se 3. El evangelio transformado (E2). La experiencia conti-
duda si su autor fue el mismo de los ce. 1-20 u otro. Es más nuada de segregación y las amenazas externas dan al
probable lo segundo por el estilo diverso y el vocabulario grupo un talante sectario, exclusivista, separado del
(encontramos 28 palabras que no aparecen en el resto del mundo de fuera que es considerado radicalmente ma-
evangelio). lo. Ya no se pretende una religiosidad sustitutiva de
:11¡,

1111!
164 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 15: Historia del libro 165

las prácticas judías, sino la superación "revoluciona- año 900, aproximadamente, empieza a aparecer en los textos
ria" de todo aparato religioso, incluido el judío, en griegos. Las pruebas en favor de que este pasaje formaba
una nueva espiritualidad de corte "espiritualista" ra- parte de la Escritura en los primeros siglos aparecen única-
dical (ver 4,21.23-24). En consecuencia, se amplía la mente en la Iglesia occidental. Se encuentra en algunos tex-
obra anterior con una serie de añadidos. Este evange- tos de los evangelios de la Vetus Latina. Ambrosio y Agustín
lio transformado recuerda más a los de Mateo y lo consideraban parte de la Escritura, que como tal debía
Lucas. Lo importante no son ya los relatos sobre Jesús leerse, y Jerónimo lo incluyó en la Vulgata. Aparece en el
sino sus palabras, su revelación salvadora. Los dichos Códice de Beza, greco-latino del siglo V.
cortos se convierten en largos discursos, aunque sin Sin embargo, hay buenos argumentos para afirmar que el
estructura trabada, que tienen la forma de pleito relato tiene orígenes orientales y que es muy antiguo.
(5,19-47 + 7,15-24; 8,12-59). En esta etapa, por influ- Eusebio (Historia eclesiática III, 19,17) dice: "Papías narra
jo de la reflexión sobre la sabiduría divina, se añade el otro relato de un mujer que fue acusada de muchos pecados
Prólogo (1,1-18). ante el Señor, y que está contenido en el Evangelio según los
4. El evangelio glosado (E3). El atrevido lenguaje de E2 hebreos. La Didascalia Apostolorum, del siglo III (II, 24,6),
molestaba a algunos miembros de la comunidad. Para hace una clara alusión al relato de la adúltera y lo utiliza co-
matizarlo, se añaden relecturas ·e interpretaciones nue- mo un ejemplo, que se supone bien conocido, de la miseri-
vas, especialmente los capítulos 15-17 y 21. Estas re- cordia de nuestro Señor.
lecturas e interpretaciones no son obra de un solo au- ¿Por qué tardó en ser aceptado el relato? La teoría de
tor sino de diversos escritores, que repiten los mismos Risenfeld es la más plausible: la facilidad con la que Jesús
tópicos, muy semejantes a los de las dos primeras car- perdona el adulterio era difícil de conciliar con la dura dis-
tas de Juan. Por otra parte, en este momento el sector ciplina de la Iglesia primitiva.
"ortodoxo" de la comunidad intenta acercarse a la ¿Es juánico el relato? No lo es el estilo ni el vocabulario
"gran iglesia". En consecuencia, se intenta armonizar ni la gramática. Está más cerca de Lucas. Un importante
las tradiciones propias con las de los Sinópticos. Al grupo de manuscritos lo coloca a continuación de Le 21,38,
mismo tiempo, para justificar y defender a la comuni- lugar más apropiado que en Juan, donde rompe el discurso
dad juánica ante la "gran iglesia", se introduce la figu- de la fiesta de los Tabernáculos.
ra del discípulo amado. ¿Por qué se insertó en este lugar? Quizá para explicar la li1
5. Evolución posterior (E4). En esta etapa, probablemen- frase de 8,15: "Yo no llevo a juicio a nadie" (R. Brown, El
te al confundirse el orden de algunas páginas, se pro- evangelio de san Juan I, 570-572).
ducen alteraciones en ciertos pasajes del evangelio. El
caso más claro lo tenemos en los capítulos 5-7, que de-
bemos reordenar de la manera siguiente: 6,1-71; 5,1-
47; 7,15-24.1-14.25ss. En cuanto al capítulo 10, el or-
den primitivo era: 10,19-29; 10,1-18.30ss. El último
indicio de elaboración sucesiva lo tenemos en el añadido
posterior del pasaje de la adúltera (7,53-8,11).

Apéndice: "Este pasaje no aparece en ninguno de los testigos tex-


El pasaje tuales griegos imperantes de origen oriental (por ejemplo, no
lo recoge ninguno de los papiros Bodmer); tampoco se en-
de la adúltera
cuentra en la versión siríaca o en la versión copta. Los escri-
(7,53-8,11) tores griegos que comentaron este evangelio durante el pri-
mer milenio cristiano tampoco lo conocen, y sólo a partir del
16
Padres e hijos

N
o es frecuente que Elena y Teodoro vengan un
día normal~ comer a casa con sus hijos. Y mu-
cho menos que los niños estén con nosotros en el
triclinio mientras comemos. Aquel día, no sé por qué, fue
la excepción. Julia, muy pequeña, quedó acostada en nuestra cama. A
Lisipa le gusta estar con su abuela y se tendió junto a ella, con gran
placer de Lucila. Lucas, en cambio, se quedó junto a su padre. Cosa
rara, porque es difícil conseguir que permanezca quieto un minuto,
incluso cuando ha salido de una pequeña calentura.
Teodoro tiene una forma curiosa de recostarse¡ siempre mantiene
doblada la pierna izquierda, dejando en alto la rodilla. Dice que le re-
sulta más cómodo. Y Lucas, como si fuese una copia exacta de su pa-
dre, adoptó la misma postura. Tras bendecir a Dios por los alimentos,
empezamos a comer. No sé si en tu casa ocurre lo mismo¡ en la mía
es frecuente que al comienzo de la comida hablemos poco, frases suel-
tas, casi monosílabos. Luego, cuando los alimentos y el vino van sur-
tiendo su efecto, la conversación se anima. En aquellos momentos
iniciales no me extrañó la petición de Teodoro:
- Por favor, Elena, pásamelas verduras.

rll! Lo que me extrañó fue el eco que encontraron estas palabras:


- Por favor, mamá, pásamelas verduras.
Un instante después.
- Sírveme un poco de carne.
Y el eco:
- Sírveme un poco de carne.
Lo más admirable es que Lucas comía al ritmo de Teodoro, lleván-
dose los alimentos a la boca al mismo tiempo que su padre. Aquella
conducta no era habitual en un niño de cinco años.
- ¿Qué le habéis hecho hoy a Lucas? -pregunté-.
I68 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 16.· Padres e hijos 169

¿por qué? Seguimos bromeando, pero Lucas no tardó mucho en preguntarle


No hace más que imitar a su padre. a Felipe.
Será que me quiere mucho. - ¿He ganado?
Pues habrá empezado a quererte hoy. Nunca lo he visto imitarte. - Sí, has ganado un premio muy bueno.
Teodoro y Lucas se miraron con sonrisa de complicidad. Se levantó y no dejó de moverse el resto de la comida.
- Lo estás haciendo muy bien.
* * *
Tuve la impresión de que había alguna broma por medio.
¿ Qué está haciendo bien? Yo estaba convencido de que aquella escena la había preparado
Lo que le han encargado. Se va a ganar un premio muy bueno. Felipe con vistas a nuestra reunión de la noche. Sentí curiosidad por
saber qué episodio comentarían, pero no encontré en el libro ninguna
Me lo ha prometido Felipe -dijo el niño-.
relación con lo ocurrido. Después del discurso de Cafarnaúm, Jesús se
¿Qué te ha prometido?
dirige una vez más a Jerusalén y allí, en una piscina donde se reúnen
Es un secreto. No lo puedo decir.
ciegos, cojos, paralíticos, cura a un hombre que llevaba treinta y ocho
Así que te van a dar un premio muy bueno por imitar a tu padre. años enfermo. Como es frecuente en este evangelio, al milagro sigue
Sí. un largo discurso de Jesús, que explica su sentido. Pero no me detuve
Pues yo te doy un premio mejor si me dices por qué tienes que en él.
imitar a tu padre.
* * *
Lucas me miró pensativo.
No lo sé. Mi suposición se confirmó por la noche, cuando comenzó a hablar
- O sea, que haces una cosa sin saber por qué la haces. Felipe.

- Sí lo sé. Lo hago para que me den un premio. - Esta mañana, Lucas ha demostrado que un hijo hace lo que ve
hacer a su padre.
Soltamos una carcajada.
- Si le pagan por imitarlo.
Tú llegarás a filósofo. Por lo menos, a sofista.
- No. Lo de la comida estaba preparado, pero ya sabéis que los
No le desees un futuro tan malo, Andrónico.
niños tienden a imitar a sus padres.
Y Felipe se merece que lo dejemos sin comer.
¿ Y qué tiene esto que ver con el enfermo de la piscina?
¿por qué? -preguntó sorprendido=.
¿Lo has leído?
Porque nos estás preparando una trampa.
Sí, pero no le encuentro relación.
Se echó a reír.
Y yo menos -dijo Livia-, porque no sé de qué piscina estáis
- El Cielo me libre de tender una trampa a personas tan acogedoras. hablando.
- Ya veremos. ¿Qué te apuestas?
- Andrónico siempre tiene que dárselas de listo e ir por delante,
Lucila no perdió la ocasión: aunque los demás no se enteren.
- No te apuestes nada, Felipe. Éste, si pierde, no paga. Lo sé por Dina apoyó el juicio tan benévolo de mi mujer.
expenenc1a.
- Ya lo sé, Lucila. No te preocupes. Voy a leer el milagro. Hay en
- Mira quién ha ido a hablar. Tú eres la que me debes todavía una Jerusalén, junto a la Puerta de los Rebaños, una piscina que los judíos lla-
apuesta. man La Fosa. Tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos in-
170 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 16: Padres e bijos 171

válidos, ciegos, cojos y paralíticos. Entre ellos había un hombre que lleva- No. Es la primera vez que la oigo -dijo mi padre, y las mujeres
ba treinta y ocho años inválido. Viéndolo Jesús allí echado y notando que asintieron-.
llevaba ya mucho tiempo inválido, le preguntó: - Podríamos hablar mucho del milagro, pero nos vamos a centrar
- ¿Quieres curarte? en lo que ocurre después, el discurso de Jesús.
11¡1

I: El enfermo le contestó: - ¿otro discurso?


!'_·
111
- Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se El tono de Lucila no revelaba mucho entusiasmo.
¡¡
remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado. Sí. En nuestro evangelio, lo que abundan son los discursos.
1
111
1i Jesús le dijo: - Además, largos y enrevesados =completé-.
- Levántate, carga tu camilla y echa _a andar. - Ya está el sabelotodo -protestó Dina-. Podrías decir que también
Al momento el hombre recobró la salud, cargó con su camilla y echó a son muy bonitos y profundos.
andar. Eso, no.
Aquel día era sábado, y los dirigentes judíos dijeron al que se habra ¿por qué?
rorak: ·
Porque no los conozco tan bien como para dar esa opinión.
- Es sábado y no te está permitido llevar la camilla. Pues atiende y te convencerás. -Dina había decido tomar la voz
Él les replicó: cantante.-. El otro día, Livia se escandalizó cuando nos oyó decir que
- El que me ha curado me dijo que cargase con la camilla y echase a Jesús es Dios. Incluso llegó a pensar que, según nosotros, Dios es hi-
andar. jo de José y de María. Ya dijimos claramente que no. Entonces, ¿qué
Entonces le preguntaron: relación existe entre Jesús y Dios? Eso es lo que trata el discurso de

- Y ¿quién es ese individuo que te ha dicho que te la cargues y hoy. Andrónico dirá que esto no tiene nada que ver con la curación
del enfermo de la piscina.
andes?
- Yo no he dicho nada.
- El hombre curado no sabía quién era, porque Jesús se había esca-
bullido aprovechando la gente que había en aquel sitio. Más tarde lo en- - Pero lo piensas. Sin embargo, está muy relacionado. Imaginaos
que estamos ante un tribunal: el acusado es Jesús; los acusadores, las
contró Jesús en el templo y le dijo:
autoridades judías. No hay abogado defensor. Jesús se defiende a sí
- Como ves, estás sano; no vuelvas a pecar, no sea que te ocurra algo
mismo.
peor.
- ¿y los testigos?
El hombre fue a informar a los dirigentes de que era Jesús quien le ha-
- De eso hablaremos más adelante. Comienza el proceso y las au-
bía dado la salud.
toridades acusan a Jesús: "Has pecado curando a un hombre en sába-
Ésta fue la razón de que los dirigentes judíos empezaran a perseguir a
do". Responde él: "Mi Padre trabaja en sábado y yo también trabajo".
Jesús, que hacía aquellas cosas en sábado. Jesús les declaró:
Las autoridades, escandalizadas, se dirigen al juez: "Este hombre no
- Mi Padre, hasta el presente, sigue trabajando y yo también tra- sólo contraviene el sábado, sino que además dice que Dios es su Padre.
bajo. Se hace igual a Dios". Entonces Jesús toma la palabra y se defiende.
Ante esto les entraba a los dirigentes más ganas de matarlo, porque no Como veis, el milagro está muy relacionado con el discurso.
sólo abolía el sábado, sino además, diciendo que Dios era Padre suyo, se Felipe le quitó la palabra.
hacía igual a Dios. - El discurso de Jesús explica las relaciones que existen entre él y
- Esta historia no la conocíais, ¿verdad? su Padre. Para que lo entendieseis mejor, organicé la escena del me-
172 EL Cuadrante. Parte III: EL encuentro Cap. 16: Padres e biios 173

diodía durante la comida: Lucas tenía que imitar a su padre, porque "el poder no sirve para nada". Caminaron en silencio hasta que una
Jesús dice que él hace lo mismo. Lee el texto, Dina. viejecita sonrió con sorna: "Te ha enseñado a enamorar a todas las
- Espera un momento -dijo ella-. A mí se me ha ocurrido una mujeres guapas que te encuentres". "No es eso, la belleza no sirve
forma más fácil de explicar el discurso de Jesús. ¿os acordáis del pe- para na d a " .
regrino del otro día? La historia que contó Felipe ... Voy a seguir Entonces se detuvo y dijo: "Os voy a dar una pista. Lo que me ha en-
contándola, con su permiso. señado mi padre no es algo para que yo me aproveche, es algo muy útJ
Imitó la pausa habitual en su marido. para los demás: lo que más desea la gente". "¿No es la salud?", pregun-
- Cuando se fueron del pueblo, caminaron un buen rato en sJen- tó una. "No, eso ya ha salido". "¿Ni el dinero?" preguntó otra.
cio, hasta que Patroclo le preguntó: "¿Quién te enseñó a multiplicar "Tampoco, también ha salido". "¿Ni el que te quieran mucho?"
panes?" El peregrino le miró sonriente y le dijo: "¿Tú sabes ordeñar "Tampoco". "Entonces, me rindo", dijo Patroclo. "Yo también", dijeron
cabras?" "Sí, claro". "¿Quién te lo enseñó?" "Mi padre". Y siguieron los otros. El peregrino los miró hja:.m ente y les dijo: "Mi padre me ha en-
en silericio, sin que el peregrino respondiese a su pregunta. Al cabo.de señado a dar vida a los muertos". "¿De veras?", preguntaron asustados.
un rato, una de las viejecitas le insistió: "¿Quiin te enseñó a multi- "No os engaño; llegará un momento en que todos los muertos escucha-
plicar panes? Tenemos curiosidad por saberlo". Pero el peregrino, en rán mi voz y resucitarán. Y entonces haré otra cosa sorprendente. Ésa no
, ".¿ T,u sa b es coser.?" "S'11 e 1 aro " .
vez d e respon d er, 1 e pregun to: la hace mi padre¡ me la ha enseñado, pero él no la hace". "¿Cuál es",
"¿ Quién te enseñó?" "Mi madre". Y siguieron en silencio, sin saber preguntaron los cinco. "Adivinadla". "No vamos a poder adivinarla, dí-
el misterio del peregrino. Se acercó entonces el muchacho: "Por favor, noslo". Y tanto insistieron, que el peregrino se lo dijo: "Cuando los
dínoslo de una vez: ¿quién te enseñó a multiplicar panes?" "Y a ti, muertos vuelvan a la vida, seré yo quien los juzgue" "¿Qué significa
¿quién te enseñó a segar el trigo?" "Mi padre¡ me llevaba al campo eso?", preguntó el muchacho. "Significa que los que hicieron el bien
desde niño". serán siempre felices, y los que se portaron mal serán condenados".
El peregrino entonces les dijo: "A vosotros, las cosas importantes Patroclo se llevó la mano la cabeza, como si hubiera tenido una
os las han enseñado vuestros padres. A mí me ocurre igual, todo me gran idea: "Yo no sabía que tú eras tan importante¡ eres tan impor-
lo ha enseñado mi padre". "Y, ¿te ha enseñado más cosas como ésa?", tante como tu padre, ¿verdad?" "Más o menos", dijo el peregrino. "Y
preguntó Patroclo. "Me ha enseñado a cambiar agua en vino". "iQué él te quiere mucho". "Muchísimo". "Oye; y, ¿quién es tu padre?" El
suerte.1" , exc 1 amo, e 1 mue h ac h o¡ ".¿por que, no 1 o h aces.?" ""Ah
¿ ?
ora., peregrino se echó a reír: "De eso os hablaré otro día".
aquí no hay agua", respondió. "¿y qué más te ha enseñado?", pre- Felipe sonrió satisfecho.
guntó la segunda viejecita. "Puedo curar a un niño enfermo, aunque Me ha salido una buena imitadora.
esté muy lejos". "¿Qué más?", preguntó la tercera. "Puedo curar pa-
- Te ha superado -dijo Lucila-.
ralíticos, aunque lleven muchos años enfermos". "¿De veras?", se ad-
En ese momento, un tremendo portazo nos sobresaltó y todos nos
miró Patroclo; tú lo puedes todo". El peregrino sonrió: "Yo puedo ha-
levantamos.
cer todo lo que hace mi padre. Y me ha enseñado una cosa más
grande todavía. No podéis ni imaginarla". "¿Cuál es?", preguntaron * * *
los cinco a coro. "Adivinadlo", les dijo. Y siguieron su camino.
Al cabo de un rato, exclamó Patroclo: "Ya lo sé; te ha enseñado a No fue nada importante. Un ventarrón repentino había cerrado de
convertir la tierra en oro". "No es eso", dijo el peregrino, "el oro no golpe la puerta que da a la huerta. La atrancamos bien, volvimos a
sirve para nada". Y siguieron en silencio. De repente, el muchacho sentarnos y Dina continuó su exposión.
dio un grito: "Te ha enseñado a vencer a un gran ejército, y serás el - Espero que no se os haya olvidado la historia que he contado.
emperador más poderoso del mundo". "No es eso", dijo el peregrino, Os ayudará a entender mejor el discurso de Jesús, que empieza así:
174 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 16. Padres e hijos 175

"Os la aseguro, el Hijo no puede hacer nada de por sí, primero tiene que tad de juzgar? "Para que todos honren al H1jo como la honran a él.
vérselo hacer a su Padre. Lo que el Padre haga, eso la hace también el Negarse a honrar al Hijo significa negarse a honrar al Padre que la en-
Hijo, porque el Padre quiere al Hijo y le enseña todo la que él hace. Y le vió". En el fondo, la relación que existe entre el Padre y el Hijo es
enseñará cosas mayores que éstas, para que que os admiréis". una relación de amor. Aunque se traduce en acciones concretas, lo
esencial es el amor. El Padre ama al Hijo; por eso le enseña todo, le
Felipe no quería perder totalmente el protagonismo.
concede todo el poder y desea que todos los hombres lo honren. Y el
- Un momento, Dina. Recordad lo de esta mañana. Lucas se sen-
Hijo ama al Padre, hace lo que le enseña y manda, y no busca hacer
tó igual que Teodoro, pidió lo mismo y al mismo tiempo, comió al
su voluntad, sino la voluntad del que lo envió.
mismo ritmo. Prescindiendo de esta broma, cualquier padre enseña
Dina me miró triunfante.
muchas cosas a sus hijos y se las sigue enseñando. Lo mismo dice
Jesús de su Padre: le ha enseñado a trabajar en sábado, a hacer mila- - ¿El sapientísimo Andrónico estaría dispuesto a aceptar que es-
1111111 gros en sábado, y todavía le enseñará algo más sorprendente. ¿Qué te discurso es muy bonito y profundo?
será? -..: El sapientísimo Andrónico admite que no está mal. Al menos
- Está claro -dijimos todos--: a resucitar muertos. la primera parte. Nunca había pensado en esas cosas.
- Pues la ignorante Lucila tiene una duda. Tú has leído algo so-
Dina se sintió orgullosa. 1

bre el Hijo del Hombre. ¿puedes repetirlo? 1

- Eso lo habéis adivinado gracias a mí. Oíd lo que dice Jesús: 11

il
"Pues igual que el Padre resucita a las muertos y les da vida, también el Felipe y Dina sonrieron como si esperasen la objeción.
Hijo da vida a quien quiere". Y poco después: "Os aseguro que se acer- - Sí -dijo ella-. Te refieres a esta frase, cuando Jesús dice que el
ca la hora o, mejor dicho, ha llegado, en que las muertos escucharán la voz Padre le ha dado autoridad para pronunciar sentencia porque es el
del Hijo de Dios y al escucharla tendrán vida". Pero hay una cosa que Hijo del Hombre.
no hace el Padre y que sí le encomienda al Hijo. Tenéis que saberla. - Entonces, len qué quedamos? ¿Es el Hijo de Dios o el Hijo del
- El juicio. Hombre?
- iQué listos sois! Dice Jesús: "El Padre no juzga a nadie, ha dele- - El Hijo del Hombre es un título del Hijo de Dios.
gado en el Hijo toda potestad de juzgar". Más adelante une las dos ac- - No digas tonterías. Eso es como decir que "centurión" es un título
ciones principales: resurrección y juicio. "Porque el Padre dispone de la del emperador.
vida y ha concedido al Hijo disponer también de la vida; y, además, le ha Felipe se echó a reír.
concedido autoridad para pronunciar sentencia, porque es el Hijo del - La ignorante Lucila es más lista de lo que parece. Llevas razón.
Hombre. No os asombre esto, porque se acerca la hora en que escucharán El título de "Hijo del Hombre" lo aplican ciertos grupos a un perso-
su voz las que están en el sepulcro y saldrán: las que hicieron el bien re- naje misterioso, encargado por Dios de juzgar al mundo. Jesús lo re-
sucitarán para la vida; las que practicaron el mal resucitarán para el jui- cogió para atribuirse esa dignidad y los otros evangelios también lo
cio". Esta primera parte termina diciendo que la sentencia que dicta- usan. ¿pasamos a la segunda parte?
rá Jesús es justa porque él no busca hacer su voluntad, sino la - ¿Es muy larga?
voluntad del que lo envió. - Casi igual que la primera -dijo Dina-. Pero os la voy a resumir
- ¿Es que hay una segunda parte? en cuatro palabras. Recordad la escena del tribunal. Jesús ha termina-
- Como siempre, Lucila -le dije-. No sé por qué te extrañas. do su defensa, ha explicado cuáles son sus relaciones con el Padre.
Felipe volvió a intervenir. Naturalmente, se plantea un problema: ¿qué valor tiene el testimonio
- Espera, Dina. En la primera parte hay una idea importantísi- que Jesús da de sí mismo? En buena lógica, ninguno¡ nadie es testigo
ma que te has saltado. ¿por qué le concede el Padre al Hijo la potes- en causa propia. Entonces, ¿cuáles son los testigos en su favor?
176 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 16. Padres e hijos 177

No desaproveché la ocasión de lucirme. Tiene una parte muy bonita sobre los judíos, escrita con mucho
- Juan Bautista dio testimonio de él varias veces, desde el princi- cariño. Pero ya no es hora de meterse en ese tema.
pio del evangelio. - La sabiduría ha hablado por tu boca.
- Efectivamente. Pero Jesús dice que él tiene otros testimonios Lucila había captado la indirecta y, en nombre de todos, dio por
más valiosos: las obras que el Padre le ha encomendado realizar y las terminada la reunión.
Escrituras. Una obra como la curación de un hombre treinta y ocho
* * *
años enfermo acredita que el Padre lo ha enviado. Recuerda lo que de-
cía N icodemo: "Nadie podría realizar las señales que tú haces si Dios
Lo de esta noche me ha gustado mucho.
no estuviera con él". Y las Escrituras también dan testimonio en su
La miré con cara de asombro.
favor, porque Moisés escribió de él.
- No me digas que te ha gustado ese discurso.
- Sin embargo, la mayor parte de los judíos no creen en Jesús
- Siempre me han interesado las relaciones entre padres e hijos.
-objetó Livia-.
Cuando Néstor era pequeño lo comparaba continuamente contigo.
- Porque no llevan dentro el amor de Dios.-saltó Felipe-. Sólo les
Advertía cómo se parecía cada vez más a ti, lo veía imitarte ... , los mis-
interesa la gloria humana, no la gloria que viene de Dios.
mo gestos, las mismas expresiones. Y Elena, cuando tenía once años,
- No deberías ser tan duro con los judíos. Yo soy judía. siempre luchando por no parecerse a mí. iQué pesada se puso aque-
- Yo también. Y Dina. Pero los he visto dando crédito a cualquier lla época! Si Jesús es el Hijo de Dios, tenemos una suerte enorme. El
charlatán y negándose a creer en Jesús. que lo ve a él es como si viese a Dios.
- Eso le pasa a mucha gente, no sólo a los judíos. No digas barbaridades, Lucila.
- De acuerdo. Pero los judíos tienen mayor responsabilidad. Lo - ¿por qué va a ser una barbaridad? Es lo que ha dicho Felipe.
que acabo de decirte no son ideas mías, las dice Jesús en la segunda - Felipe no ha dicho que el que ve a Jesús ha visto al Padre. De to- ,11,1
parte de su discurso. dos modos, tú no has visto a Jesús.
¿ Las dice Jesús o las dice tu maestro? - Bueno, me lo imagino. Con todas las cosas que cuentan los
- Para el caso, es lo mismo. evangelios, resulta fácil. Lo del enfermo también me ha gustado
- No es lo mismo, Felipe. Yo no creo que Jesús se expresase de mucho. Lo que no comprendo es por qué Jesús sólo cura a uno.
forma tan dura. Con todos los que había ...
- Ten en cuenta que se dirigía a las autoridades. Nunca se llevaron - Tú habrías curado a veinte o treinta, ya lo sé.
bien. - Y la historia del peregrino que ha contado Dina estaba muy
- Entonces, no digas que los judíos tienen mayor responsabilidad. bien. Nos ha ayudado mucho a comprender el discurso.
Habla de las autoridades. Esta noche no tienes sueño, ¿verdad? Yo, sí.
Siempre procuro dejar claro que se trata de ellas. - Contigo no se puede hablar de cosas serias.
A veces se te escapa lo de los judíos en conjunto.
:¡:
Está bien. Procuraré enmendarme. Pero mi maestro no se
1¡¡1
1 andaba con tantos tapujos.
li·11
I¡¡l'•
Mi padre tuvo una de sus escasas intervenciones.
i Livia, ¿has leído la carta que escribió Pablo a los de Roma?
1
- Ya sabes que no la he leído. No sé por qué me lo preguntas.
17
La cabaña de Lucas y la fiesta de las Chozas

E
1 viento y el portazo fueron el preludio de una bo-
rrasca que sólo se calmó a altas horas de la ma-
''lllill i!!
drugada. Me levanté cansado. Estaba sin demasia-

"I,,~
das ganas de leer cuando Lucas entró corriendo en mi
habitación.
Hola, abuelo.
Buenos días. ¿Qué haces tú por aquí tan temprano?
Felipe me va a hacer una cabaña en la huerta.
1
¿Una cabaña? ¿ Para qué quieres tú una cabaña?
11
1
Para jugar. Y para esconderme, que no me vea Lisipa.

¿Ése es el regalo que te prometió Felipe?


Sí.
Le di la mano y nos dirigimos a la huerta. Felipe había preparado
una sencilla estructura con cuatro palos y se disponían a recubrirla
con ramas.
- Te está saliendo cara la broma.
- No. Esto es muy divertido. Dame esa rama, Lucas. Además,
nos pone en ambiente para la próxima reunión.
- ¿La vamos a celebrar ahí dentro? No cabe ni uno.
- Basta que nos recuerde lo que hacían los judíos durante la fiesta
de los Tabernáculos. Construían chozas.
- No me imagino a Jesús haciendo una choza con ramas.
- Yo tampoco. Pero vería hacerlas. Era una fiesta muy alegre,
muy importante.
Tampoco me imagino yo a Jesús bailando y cantando.
No creo que lo hiciese. Él se dedicó a hablarle a la gente.
¿Más discursos?
Propiamente, no. Discusiones.

¡1
¡¡
180 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 17: La cabaña de Lucas y la fiesta de las Chozas 181

¿Largas? Calló un momento mientras revisaba su obra, bastante avanzada.


Muy largas. - A ti siempre te ha interesado mucho todo lo referente a Jesús,
Te estás jugando el pan nuestro de cada día. ¿verdad?
Felipe sonrió. - Sí.
- ¿Lo dices por Lucila? Vamos a ser buenos. Nos limitaremos a - Pero lo de antes y lo de después no te interesa. De dónde viene
lo esencial. y adónde va.
- Peor para mí. Tendré que ver el resto por mi cuenta. Y hoy no Le había resultado fácil cazarme.
tengo ganas de leer. Bueno, en realidad me interesa.
Ya se nota. Agarra esta rama mientras la ato. Acabas de decir que te interesa bastante poco.
¿De qué discute Jesús con la gente? Sí, abuelo, lo has dicho.
Sobre su persona. Quién es sl.. La multitud está dividida. ¿Qué entenderás tú de lo que estamos hablando? La respuesta
Unos dicen que es bueno¡ otros, que engaña al pueblo. Hay quien es fácil, Felipe, al menos para el que conozca vuestro evangelio. Jesús
piensa que es el Mesías¡ otros responden que eso es imposible, que viene del cielo. Es la Palabra hecha carne. El pan bajado del cielo, el
ellos saben de dónde viene Jesús, y que, cuando llegue el Mesías, enviado del Padre.
nadie sabrá de dónde viene. - Lo has expresado muy bien. Eso lo sabe cualquiera que conozca
- El Mesías tenía que venir de Belén, de la familia de David. nuestro evangelio. El que no lo ha leído, quizá ni se plantee la pre-
- Eso es lo que decían algunos. Otros pensaban en un Mesías gunta. Y entonces, se queda sin saber quién es Jesús. ¿No te das
misterioso. cuenta de lo absurdo que resulta? Toda la vida intentando seguir la
enseñanza de una persona que no se sabe quién es.
- A los judíos no hay quien os entienda.
- No exageres. En nuestra comunidad cualquiera sabe quién es
- La verdad es que somos bastante complicados. En muchas cues-
Jesús.
tiones, cada cual puede pensar lo que quiera.
- No exagero. Mientras no sepáis quién era Jesús antes de nacer,
- Así no hay quien os ponga de acuerdo.
no lo conocéis a fondo.
- Eso es lo que les pasaba con Jesús. Se sentían desconcertados,
Abuelo, Felipe no está trabajando por culpa tuya. Vete.
pero todos estaban convencidos de saber exactamente quién era. Ya
puedes soltar la rama. * * *
- Y él, ¿qué decía?
Estos niños de ahora son unos tiranos. Se creen con derecho a
- Que no tenían ni idea, porque no sabían de dónde venía ni
mandarle a cualquiera. La culpa es de sus padres, que les conceden to-
adónde iba. Si a ti te preguntasen, ¿qué dirías?
dos los caprichos. Pero el diálogo con Felipe había llegado a un pun-
¿Sobre quién es Jesús?
to muerto y aproveché la orden de Lucas para retirarme. Me entraron
- No. Sobre de dónde viene y adónde va. ganas de leer aquellas discusiones de Jesús con la gente. Sin embargo,
- Es una cuestión que me interesa bastante poco. En eso me estaba vago aquel día. Al entrar en la casa me crucé con Elena.
parezco a Lucila. Lo importante es lo que Jesús hizo y lo que nos - ¿Tú te habrías casado con Teodoro sin saber de dónde viene ni
enseñó. adónde va?
"Dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento ... " - Yo me casé con Teodoro para no tener que responder todos los
Morir por nosotros ... días a preguntas como ésa. ¿ Te sientes mal?
Cap. 17. La cabaña de Lucas y la fiesta de las Chozas 183
182 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

- Me siento flojo, sin ganas de hacer nada. Sí, pero aquí es distinto. Parece que busca pelea.

- Felipe está en la huerta con Lucas construyendo una cabaña. Con la samaritana no se peleó.

Puedes ayudarles. A Nicodemo lo deja en ridículo; al funcionario real le reprocha


que pida un milagro; a los de Cafarnaúm les dice que no entienden
- Ya he estado allí. Me ha echado Lucas.
nada; a los de Jerusalén, que no aman a Dios. Y esta noche siguen las
- Y tú le has hecho caso. Así no hay quien eduque a los niños.
discusiones.
Se fue para la cocina y me dejó solo.
¿ Ya lo has leído?

* * * - No. Me lo ha dicho Felipe.


- Pues, a mí, esos discursos de Jesús me están pareciendo muy
Mi última oportunidad era acudir a mi padre, al que tenía bastan- importantes. A ti te gusta que te dejen pensar, sacar conclusiones por
te abandonado últimamente.
tu cuenta. La mayoría de la gente prefiere que le digan las cosas cla-
- ¿ Te acuerdas de cuando intentaste construir el templo. de ras y no tener que pensar demasiado. Además, si se ponen a pensar en
Jerusalén? Ahora puedes hacer una cosa más sencilla, una cabaña. Jesús podrían llegar a conclusiones muy distintas.
- Muchas gracias. Ya no estoy para esos trotes. ¿para qué quieres - Eso es lo que dice Felipe que les pasaba a los judíos. ¿Sabes cuál
la cabaña? es la única forma de saber exactamente quién es Jesús? Saber de dónde
- ¿yo? Para nada. Se la está haciendo Felipe a Lucas. viene y adónde va.
Me recosté en el diván. - Evidente.
- ¿ Te está gustando este evangelio? -preguntó-. Me admiró una respuesta tan categórica.
- No lo sé. Es muy distinto de los otros. No hace más que hablar - ¿A ti te interesa eso?
de Jesús. - Claro que sí. Aunque nunca me lo había planteado de forma
Me miró atentamente. tan clara como estos días.
¿ Te das cuenta de lo que has dicho? Total, que voy a tener que leerme esa parte.
Sí, no ha sido una frase improvisada. Llevo días pensando en ¿No la van a leer ellos?
eso. No. La van a resumir.
Los otros evangelios también hablan todo el tiempo de Jesús. A veces las cosas se entienden mejor resumiéndolas.
Pero es distinto. Hacen preguntas y no las responden. Te dejan Tú todo lo ves positivo. Eres muy optimista.
libre para que tú pienses. Por ejemplo, lo que ocurre cuando Jesús
calma la tempestad en el lago. Los discípulos se preguntan: "¿quién
* * *

es éste que hasta el viento y el agua le obedecen?" Y se acabó. Que El único problema doméstico de aquel día fue conseguir que Lucas
cada cual saque sus conclusiones. En este evangelio no ocurre lo volviese a su casa. Estaba tan entusiasmado con su cabaña que costó
mismo. En cuanto te descuidas, Jesús te larga un discurso diciendo gran esfuerzo sacarle de ella. Por la noche, cuando nos reunimos,
quién es él. Felipe tenía el terreno perfectamente preparado.
- ¿No te parece bien? - Nuestro evangelio le da mucha importancia a las fiestas judías.
- Me resulta raro. Además, usa un lenguaje muy complicado, La multiplicación de los panes y el discurso de Cafarnaúm tienen lu-
muy oscuro. Y siempre se está peleando con la gente. gar durante la Pascua. Las escenas siguientes ocurren durante los
- Jesús también es muy duro en los otros evangelios. Tabernáculos, una fiesta muy importante, la principal de todas, que se

¡¡¡ 1111
1

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184 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 17: La cabaña de Lucas y la fiesta de las Chozas 185

celebraba en otoño, después de la recolección. La gente construía cho- Son una forma muy buena de enseñar. Piensa en lo que signifi-
zas en recuerdo de la época del desierto, cuando los israelitas habita- ca la sed. Imagínate la posibilidad de no sentir nunca sed, de tener
ron en cabañas. Eran siete días muy alegres, con cantos, danzas ... y dentro un río de agua viva. Pero hay muchos tipos de sed. Jesús no se
mucho vino. refiere a la de agua normal y corriente, sino a la sed de Dios.
- Si faltaba, no había problema. Estando allí Jesús ... - Lo que decía el Salmo =completó Dina-: "Mi alma tiene sed de
- Jesús siempre hace lo que no se espera, Andrónico. En Caná ti, Señor, Dios mío". ¿A ti no te ocurre eso, Lucila?
tenían agua, y da vino. Aquí tienen vino, y ofrece agua. El agua for- - No le preguntes esas cosas, que no le gusta revelar sus intimi-
maba parte de un rito muy importante¡ se recogía de la fuente de dades. Es como mi padre.
Siloé y se llevaba en procesión hasta el templo. Otra cosa típica de - Tú no hables por mí. Claro que tengo sed de Dios. Pero no me
esta fiesta era el fuego: se encendían hogueras en todos los patios de gustan esas fórmulas poéticas.
Jerusalén y se iba con antorchas encendidas a la ceremonia de la
- La fórmula es lo de menos; Lucila. Lo importante es el conte-
libación del agua.
nido: Tú tienes sed de Dios, necesidad de Dios, como quieras llamar-
- En vez de hacer la cabaña tendrías que haber preparado la lo, y Jesús te ofrece la solución.
representación de la fiesta. Livia y Lucila hicieron una vez lo del
- ¿Qué solución? No la veo en lo que has dicho.
sábado.
- La solución es el Espíritu Santo. Jesús se refería al Espíritu que
- No habría sido mala idea. Otra vez será. Bueno, después de la
iban a recibir los que creyeran en él.
curación del enfermo de la piscina y del discurso, Jesús volvió a
- Estás como mi suegro.
Galilea. Estaba allí cuando llegó la fiesta de los Tabernáculos y su fa-
milia le animó a volver a Jerusalén. Querían que se hiciese famoso - Porque tu suegro lleva razón. El Espíritu es el gran regalo que
realizando más milagros. Pero él no tenía ganas de notoriedad y no los Jesús nos hace.
acompañó. Poco después, sin que nadie lo supiese, se encaminó a la ¿ Y el Espíritu se convierte dentro de mí en un río de agua viva?
fiesta y llegó cuando estaba ya mediada. La gente lo echaba de menos Exactamente.
y estaba dividida: unos decían que era bueno, otros que era un em- Entonces, ya no debería tener sed de Dios. Sin embargo, la tengo.
baucador. Pero lo más importante ocurre en el último día de la fiesta Pues bebe. Del Espíritu que tienes dentro.
y está relacionado con el agua y con la luz. Jesús, de pie en la expla-
iQué complicados sois, Dios mío!
nada del templo, empezó a gritar: "Quien tenga sed, que se acerque a
La complicada eres tú, querida esposa. Está claro como el agua.
mí; quien crea en mí, que beba. Como dice la Escritura, de su entraña
manarán ríos de agua viva". Como el agua, que es el Espíritu. Bueno, vamos a dejarlo. Ya lo
pensaré por mi cuenta. Sigue, Felipe.
Si esperaba admirarnos, no lo consiguió. No hubo el menor
comentario. Él dudó un momento. Más que seguir, hizo un comentario.
¿sabéis a qué se refiere? - Lucila lleva algo de razón. En nuestras comunidades hay gente
muy complicada. Dicen que las doctrinas importantes son las que no
- Más o menos, es lo mismo que le dijo a la samaritana -aventuré-.
se entienden a primera vista, las que exigen pensar mucho. Tendrías
- Efectivamente. Pero, ¿qué significa? Vosotros escucháis a Jesús
que oír lo que comentan de los eones, de la verdad, del espíritu ... Al
diciendo eso y ¿qué pensáis?
discípulo amado no le entusiasmaban esas cosas. Decía que es difícil
Prefiero callarme lo que pienso -dijo LucJa-. hablar de alguien tan grande y tan misterioso como Jesús, pero que no
¿por qué? debíamos aumentar las dificultades. Al final, intentó dar gusto a to-
Porque no me gustan los enigmas. dos. Yo diría que escribió un evangelio a medias entre la sencillez y la
186 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 17: La cabaña de Lucas y la fiesta de las Chozas 187

complicación. El que quiera pasarse horas pensando una frase, tiene - No te preocupes. Es sólo al principio -la tranquilizó Dina-.
materia. Y el que no ama las complicaciones, se puede quedar con lo Entonces Jesús escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los
más sencillo. ojos al ciego y le d1jo:
- ¿ Vosotros tenéis algo que ver con los gnósticos? -preguntó mi - Ve a lavarte a la piscina de Siloé -que significa "El Enviado"-.
padre-. El ciego /ue entonces a lavarse y volvió con vista. Los vecinos y los que
- No somos gnósticos. Pero algunos de los nuestros están muy antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
cerca de ellos en la forma de pensar. Ésos son a los que les gustan las ¿No es ése el que se sentaba a pedir?
complicaciones. Unos decían:
- Afortunadamente, en nuestra comunidad sólo hay un gnóstico El mismo.
-dijo Lucila-. Otros, en cambio:
- ¿Lo conocemos? - . No es é/; pero se le parece.
- Claro que sí. Mi marido. Él respondía:
No sé por qué se rieron todos. Yo no le vi tanta gracia. - Soy yo.
- Bueno, vamos a seguir. El otro símbolo importante de la fies- Lucila no ocultó una sonrisa.
ta era la luz; se encendían hogueras y antorchas. Jesús aprovechó la
- Está muy bien. Resulta muy simpático.
111
ocasión para decir: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no an-
Entonces le preguntaban:
dará en tinieblas, tendrá la luz de la vida". Esto resulta más claro,
- ¿ Cómo se te han abierto los ojos?
¿verdad?
Contestó:
Hubo un murmullo de asentimiento.
- Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y
- Pues Jesús va a demostrar a continuación que él es la luz del
me dijo que Juera a lavarme a Siloé; /ui, me lavé y empecé a ver.
mundo curando a un ciego de nacimiento.
Le preguntaron:
- Ese relato es espléndido -intervine-. El mejor de todos. Le va a
- ¿Dónde está ése?
gustar hasta a Lucila.
Mi intervención también logró arrancar algunas sonrisas mientras Contestó:

Dina abría el libro. - No sé.

'A l pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos Llevaron a los fariseos al que había sido ciego. El día que Jesús hizo ba-
le preguntaron: rro y le abrió los ojos era sábado. Los fariseos, a su vez, le preguntaron
cómo había conseguido la vista. Él les contestó:
- Maestro, ¿quién tuvo la culpa de que naciera ciego, él o sus padres?
Me puso barro en los ojos, me lavé y veo.
Jesús contestó:
- Algunos fariseos comentaban:
- Ni él ni sus padres. Está ciego para que se manifiesten en él las
obras de Dios. Mientras es de día tenemos que hacer las obras que nos - Ese hombre no guarda el sábado, no puede venir de parte de Dios. ll
Ir .

encarga el que me envió; se acerca la noche, en que no se puede trabajar. Pero otros replicaban: 'i¡
Mientras estoy en el mundo soy la luz del mundo. - Y Úómo puede un pecador realizar semejantes señales?
Lucila no pudo contenerse. Estaban divididos y le preguntaron otra vez al ciego:
- ¿Eso es lo que me iba a gustar tanto? Ya estáis otra vez con los - A ti te ha abierto los ojos, cqué piensas tú de él?
misterios. Respondió:
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- Que es un pro/eta. le haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento¡ si éste no procediera de
Los judíos no creyeron que antes era ciego y que había conseguido la Dios, no podría hacer nada.
vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: Le replicaron:
- ¿Es éste el h1jo vuestro que decís que nació ciego? ¿Cómo es que - Empecatado naciste de arriba abajo, iy vas a darnos lecciones tú a
ahora ve? nosotros!
Contestaron los padres: Y lo expulsaron.
- Sabemos que es nuestro h,jo y que nació ciego¡ cómo es que ahora - No hay derecho -exclamó Lucila-.
ve no lo sabemos, y quién le ha abierto los ojos tampoco. Preguntádselo a - Espera, que no ha terminado la historia. Se enteró Jesús de que
él, que ya es mayor y puede explicarse .. lo habían expulsado, /ue a buscarlo y le preguntó:
Los padres contestaron así por miedo a los judíos, porque éstos ha- - ¿yú crees en el Hijo del Hombre?
bían ya convenido en excomulgar a quien reconociera que Jesús era el Contestó:
I"·'·
Mesías. Por eso dijeron: "Ya es mayor, preguntádselo a él".
Dime quién es, Señor, para creer en él.
1

- Por miedo a los judíos, no. Por miedo a· las autoridades judías "1
Jesús le d,jo:
-saltó Livia-.
Ya lo estás viendo, es el mismo que habla contigo.
- Bueno, las autoridades judías.
Él d,jo:
- No lo digas así, como si yo no llevase razón. Las únicas que po-
- Creo, Señor.
dían excomulgar eran las autoridades.
Y se postró ante él.
- Es verdad. Sigo. Llamaron otra vez al que había sido ciego y le di-
Jesús añadió:
;eron:
- Yo he venido a este mundo para abrir un proceso¡ así, los que no
- A nosotros nos consta que ese hombre es un pecador¡ reconócelo tú.
ven, verán, y los que ven, quedarán ciegos.
Él contestó:
Hizo una pausa y miró a Lucila.
- Si es pecador o no, no lo sé¡ lo único que sé es que yo era ciego y
- ¿Qué te ha parecido?
ahora veo.
- Muy bonito. ¿Lo ves? Así habría que escribir siempre las cosas,
Jnsistieron:
que se entiendan.
- ¿ Qué te hizo? ¿ Cómo te abrió los ojos?
- ¿Tú lo has entendido? -El tono de Felipe reflejaba cierta ironía-.
Contestó:
- Creo que sí. A no ser que me digas ahora que el barro con el que
- Ya os lo he dicho y no me habéis hecho caso¡ ¿para qué queréis oír-
Jesús curó al ciego era el Espíritu Santo.
lo otra vez? ¿Es que queréis haceros discípulos suyos también vosotros?
No te preocupes, era barro. ¿y el ciego? ¿Quién es el ciego?
Ellos lo llenaron de improperios y le d,jeron:
1

¡
¿Cómo voy a saberlo? Yo no vivía en Jerusalén entonces.
- Discípulo de ése lo serás tú¡ nosotros somos discípulos de Moisés.
f!IIII!
A nosotros nos consta que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos
Él tampoco.
de dónde procede. No empieces a liarme, Felipe. ¿Jesús no estaba en Jerusalén? i!

Replicó él: Sí. 1'11

- Pues eso es lo raro, que no sepáis de dónde procede cuando me ha Pues también el ciego.
[U[

abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al Ese ciego representa a muchos ciegos, de Jerusalén y de todas
que es religioso y cumple su voluntad. Jamás se ha oído decir que nadie partes. Representa a todos los judíos que hemos creído en Jesús y
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que hemos sido expulsados de la sinagoga por defender que no es un ¿somos también nosotros ciegos?
pecador, sino un hombre enviado por Dios, el Hijo del Hombre. Jesús les contestó:
- ¿El Hijo del Hombre o el Hijo de Dios? - Si fuerais ciegos no tendríais pecado; pero, como decís que veis,
- Ya te he dicho que es lo mismo. vuestro pecado sigue ahí.
Livia se introdujo en el diálogo. Ya sabéis que los fariseos son los dirigentes religiosos. Para de-
- Yo no veo tan claro que sea lo mismo, Felipe. Lo que Jesús le mostrarles que son ciegos, Jesús va a comparar su actitud con la de
pregunta al ciego es si cree en el Hijo del Hombre. ellos. Lo hace con varias parábolas, todas relacionadas con la imagen
Porque se acomoda a su situación. Acaba de recobrar la vista. del rebaño y del pastor. La primera dice así:

Y eso, ¿qué importa? El que no entra en el redil por la puerta, sino saltando por otro lado, es
un ladrón y un bandido. El que entra por la puerta es el pastor, a éste le
El ciego va descubriendo a Jesús poco a poco. Al principio lo
abre el guarda y las ovejas escuchan su voz. Llama a las suyas por su
considera un hombre como otro cualquiera, luego lo llama profeta,
nombre y las saca Juera¡ cuando las saca todas, va delante, y las ovejas
más tarde dice que procede de Dios, y al final lo acepta como u~ per-
sonaje extraordinario, el Hijo del Hombre.· Posteriormente, cuando
lo siguen porque conocen su voz. A un extraño no lo seguirían, huirían de
él, porque no conocen la voz del extraño.
vea mejor, caerá en la cuenta de que Jesús es también el Hijo de Dios.
- ¿Eso qué significa? -preguntó LucJa-. No lo entiendo.
- Eso te lo acabas de inventar ahora mismo -dijo Dina-. Nunca
te había oído ese comentario. - No te preocupes, los fariseos tampoco lo entendieron. Jesús se
lo explicó entonces con otra comparación.
- Pues, sí. Se me acaba de ocurrir. Pero no me parece ninguna
Os lo aseguro, yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron
tontería.
antes eran ladrones y bandidos, pero las ovejas no les hicieron caso. Yo
- A mí me gusta mucho eso de que Jesús es la luz del mundo
soy la puerta: el que entre por mí estará al seguro, podrá entrar y salir y
-opinó mi padre.-.
encontrará pastos. El ladrón entra sólo para robar, matar y perder. Yo he
- Ya lo sabíamos desde el principio, desde el himno inicial -reba-
venido para que vivan y estén llenos de vida.
tí yo-. No es ninguna novedad.
- Ahora lo entiendo menos todavía. Me he perdido por comple-
- Pero cuando lo ves simbolizado de forma tan clara, en la perso- to. Y lo que me da más rabia es que vuestro evangelio tenga relatos
na de un ciego que recobra la vista, tiene más fuerza. En lo que no es- tan bonitos como el del ciego y parábolas tan extrañas como éstas.
toy de acuerdo con Felipe es en que el ciego represente a los judíos
- Son muy claras -Dina lo dijo con todo convencimiento-.
que creyeron en Jesús. También nos representa a nosotros.
- Entonces, yo soy tonta. Al principio Jesús es el pastor. Luego
- Sin duda. Yo me he referido a los judíos para atenerme a lo que
dice que no, que él es la puerta. ¿En qué quedamos? ¿A ti te parece
dice el texto.
eso claro?
Felipe se había acostumbrado ya a los exabruptos de LucJa y sonrió.
* * *
- Tendrías que haber estado en una reunión que tuvimos un día
Dina retomó su protagonismo de lectora: en Éfeso comentando estas parábolas. Cada cual las interpretaba de
- Bueno, queda muy poco para terminar todo lo ocurrido duran- una manera. Muchos pensaban que comparan a Jesús con los farise-
te la fiesta de los Tabernáculos. Se trata de unas parábolas que cuen- os, como dijo Dina. Yo tengo una teoría muy distinta. Creo que las
ta Jesús. Cuando los fariseos oyeron decir a Jesús que él ha venido al parábolas se dirigen a los responsables de nuestras comunidades. No
mundo para que los que no ven vean, y los que ven queden ciegos, le os escandalicéis, pero algunos se han portado como ladrones y bandi-
preguntaron: dos, sólo pretendían aprovecharse de las ovejas. El auténtico pastor es
192 El Cuadrante. Parte III: El encuentro
Cap. 17: La cabaña de Lucas y la fiesta de las Chozas 193

el que se preocupa de ellas y las saca a pastar. ¿Cómo se distingue al

/
,¡ ¡
,,1 vida para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita, la doy voluntariamente.
buen pastor del ladrón? ¿Qué dicen esas parábolas, Lucila? Está en mi mano desprenderme de ella y está en mi mano recobrarla. Éste
- Léelas otra vez, a ver si lo adivino. es el encargo que me ha dado el Padre.
Dina volvió a leer los textos. Lucila respondió satisfecha. Miró en redondo y sonrió.
El pastor entra por la puerta y el ladrón salta la tapia. Esto no podéis entenderlo del todo.
Exactamente. Y, ¿quién es la puerta? - Se entiende muy bien, Dina.
Jesús. - No. Para comprenderlo, tendríais que conocer el relato com-
¿ Ves como no resulta tan difícil entenderlas? Estas parábolas pleto de lo ocurrido durante la fiesta, y no lo hemos leído. Casi todos
contienen una enseñanza muy importante para los responsables de las los episodios contienen referencias al peligro de muerte que corre
comunidades. Para ellos, el criterio fundamental tiene que ser la fide- Jesús. Ya al principio, cuando habla con sus hermanos en Galilea, les
lidad a Jesús y la preocupación por la gente. Además, les advierte que dice: "El mundo me aborrece porque yo declaro que sus acciones son
las ovejas no son tontas. Si no los ven como buenos pastores, n~ los malas". Cuando llega a Jerusalén, los vecinos de la ciudad se pregun-
seguirán, huirán de ellos. Continúa, Dina. tan: "¿No es ése el que quieren matar?" Después de su primera in-
tervención, "intentaron prenderlo, pero nadie le puso la mano enci-
- Ahora Jesús se pone como modelo de buen pastor: da su vida
ma porque todavía no había llegado su hora". Sin embargo, los
por las ovejas y las conoce.
sumos sacerdotes y los fariseos mandan guardias a apresarlo. El in-
Yo soy el buen pastor. El pastor bueno se desprende de su vida por
tento de prenderlo se repite el último día de la fiesta, y Jesús denun-
las ovejas; el asalariado, como no es pastor ni las ovejas son suyas,
cia varias veces que están deseando matarlo: "Queréis matarme por-
cuando ve venir al lobo, deja las ovejas y echa a correr, y el lobo arreba-
que ese mensaje mío no os entra"¡ "estáis tratando de matarme a mí,
ta y dispersa; porque a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy
que os he comunicado la verdad que oí de Dios"¡ "vosotros tenéis por
el buen pastor: conozco a las mías y las mías me conocen a mí, igual
padre al diablo y queréis realizar los deseos de vuestro padre, que fue
que mi Padre me conoce y yo conozco al Padre; además, me desprendo
un asesino desde el principio". Y al final de la discusión pretenden
de la vida por las ovejas.
apedrearlo. Jesús terminará muriendo. Pero él deja claro que será por
¿Alguna dificultad, Lucila? su propia voluntad, no por las intrigas de ellos: "Yo me desprendo de
- No. Eso está claro. mi vida para recobrarla de nuevo¡ nadie me la quita, la doy volunta-
- Sigo. Tengo otras ovejas que no son de este redil,- también a ésas riamente¡ está en mi mano desprenderme de ella y está en mi mano
tengo que conducirlas; escucharán mi voz y se hará un solo rebaño y un recobrarla".
solo pastor. Hizo una pausa, no sé si para que todos admirásemos su excelente
- ¿A qué ovejas se refiere? memona.

- Puedes aplicarlo a lo que quieras. A los judíos y a los griegos. A Ahora se entiende mejor, ¿verdad?
nuestras comunidades y a las vuestras. A las dos cosas. Nosotros - Claro. Pero debéis haber suprimido muchas cosas.
siempre lo aplicamos a la unión de las comunidades cristianas. Todas - Un montón. Todas las discusiones de Jesús con los fariseos y las
las ovejas pertenecen a Jesús, aunque formen parle de rediles distin- autoridades. En honor a Lucila, para que no proteste.
tos. Lo que hace falta es que se conviertan en un solo rebaño bajo un - Mu chas gracias.
solo pastor.
* * *
- Y llegamos a la última intervención de Jesús. Atención, que es
muy importante. Por eso me ama mi Padre, porque yo me desprendo de mi La lámpara arrojaba una luz bastante tenue en nuestro dormitorio.
194 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

- Ésta no es precisamente la luz del mundo -le comenté a

I Lucila-.
Ella pensaba en otra cosa.
- El discípulo amado ha muerto ya, ¿verdad?
Creo que sí, hace unos años.
18
Sigo con la fiesta de las Chozas
Si viviese, le aconsejaría que leyese el evangelio de Lucas.
Lucila protesta de los enigmas, pero le gustan. La castigué mante-
niéndome en silencio. En vista del fracaso, continuó:

A
1 día siguiente me levanté más descansado, con
Para que aprendiese a contar parábolas. Ésas sí que se entienden. ganas de leer lo que Felipe y Dina nos habían re-
¿Estás segura? Ponme algún ejemplo. sumido el día anterior. Un rápido vistazo al libro
La del buen samaritano, la del hijo pródigo ... confirmó que se habían portado bien con Lucila: supri-
Otras son muy complicadas. Como la del administrador injusto. mieron gran parte de lo ocurrido durante la fiesta. Pero mi sorpresa fue
mayor al advertir que también a Livia le habían evitado un mal rato.
No la recuerdo.
Voy a ofrecerte ahora una panorámica completa de lo que cuenta el
Más vale.
evangelio. Pero, antes de entrar en materia, repito una advertencia
¿por qué? 1/
que ya te he hecho otras veces: si prefieres atenerte al método de .; ¡
Si te acuerdas de ella, y llegas a entenderla, puede costarme mu-
Felipe y Dina, omite ahora este capítulo. Tendrás tiempo de volver
cho dinero. más tarde sobre él.
- Se la preguntaré a tu padre.
El relato se divide en tres partes muy desiguales: la subida a
- Le diré que no te la cuente. Hoy estabas en plan de llevar la Jerusalén, lo ocurrido a mitad de la fiesta y lo ocurrido el último día.
contraria. No lo entiendo. Ayer te gustó mucho lo del Padre y el Hijo. Tengo la impresión de que el autor no tuvo tiempo de revisar estas pá-
1
Cada día es cada día. Hoy estaba más cansada. ginas, porque a veces se repite, otras no deja claro lo que sucedió, y en 1
1ll·
Y no tienes ganas de seguir hablando. ciertos momentos se contradice. Pero no quiero marearte con detalles
No. nimios.
Yo me levanté esta mañana muy cansado, ahora me encuentro La primera parte me la había resumido bien Felipe (7,1-13): la fa-
bien. milia de Jesús lo invita a subir en plan triunfal y él se niega, viaja de
Cállate ya, que quiero dormir. incógnito.
Contigo no se puede hablar de cosas serias. La segunda trata el tema del origen y el destino de Jesús (7,14.25-
36)1. Mientras enseña en el templo, algunos se extrañan de que se
atreva a hablar en público, siendo así que las autoridades quieren ma-
tarlo. ¿Habrán cambiado de opinión, aceptando que es el Mesías? Es
difícil: "De éste sabemos de dónde viene; en cambio, cuando llegue el
Mesías, nadie sabrá de dónde viene". Aquí está el error de los oyentes.
1¡,
1

1,
1
La sección 7,15-24 parece fuera de contexto, iría mejor después del capítulo 5. Algunos i
piensan que un copista equivocó el orden primitivo de las hojas. Omito aquí el pasaje para aho-
rrarle complicaciones a Andrónico, que ya tiene bastantes.
196 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 18: Sigo con la/iesta de las Chozas 197

Creen saber de dónde viene Jesús: de Galilea. Y él viene de Dios. "Yo Sigamos. Interviene entonces Nicodemo, aquel que fue a ver a Jesús
no estoy aquí por decisión propia; no, hay realmente uno que me ha en- de noche, y lo defiende: "¿Permite acaso nuestra Ley juzgar a alguien sin
viado, y a éste no lo conocéis vosotros. Yo sí lo conozco, porque procedo de antes escucharlo y averiguar lo que ha hecho?" Y ellos le replican: "¿También
él y él me ha enviado". tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no puede salir un pro/eta".
Estas declaraciones provocan el malestar de fariseos y sacerdotes, Advertirás que el problema siempre es el mismo: ¿ quién es Jesús?,
que envían guardas para prenderlo. Mientras, Jesús, tras demostrar ¿Je dónde viene? El pueblo duda, discute. Las autoridades lo tienen
que no saben de dónde viene, les indica que tampoco saben adón- claro: es un hombre procedente de Galilea. El lector, tras escuchar a
de va. Y lo hace con unas frases enigmáticas: "Poco tiempo me queda Jesús, sabe que eso no es cierto. Hay otra cuestión interesante: en un
de estar con vosotros antes de irme con el que me envió. Me buscaréis, discurso anterior, cuando curó al enfermo de la piscina, Jesús dijo que
pero no vais a encontrarme, pues vosotros no sois capaces de venir al las Escrituras dan testimonio en su favor. Ahora, las autoridades y
lugar donde voy a estar yo". Imagino que entiendes lo que quiere de- parte del pueblo las utilizan contra él. Escrituras contra Escrituras.
cir, porque ya lo conoces por la explicación de Felipe: Jesús va al El interminable problema en nuestras relaciones con los judíos. ¿por
Padre. Pero los judíos no entendieron nada y se quedaron comen- qué las usan mal? ¿por qué aducen textos que no prueban nada?
tando: "¿Adónde querrá irse éste que no poda~os nosotros encontrar- Porque ignoran la verdadera identidad de Jesús.
lo? ¿Querrá irse con los emigrados a países griegos para enseñar a los
griegos? ¿Qué significará eso que ha dicho: Me buscaréis, pero no me * * *
encontraréis, pues vosotros no sois capaces de venir al lugar donde voy
La escena siguiente nos devuelve al templo, donde Jesús está ha-
a estar yo?" Aquí, con este interrogante del pueblo, que no recibe
blando2. Es entonces cuando se presenta como la luz del mundo. Pero
respuesta, termina la segunda parte.
no sigue el milagro de la curación del ciego de nacimiento, sino una
La tercera, mucho más larga, recoge lo ocurrido durante el último
serie de discusiones breves con los fariseos y las autoridades. Breves,
día de la fiesta (7,37-53). En síntesis, cuenta lo siguiente. Ante todo,
pero tan complicadas y enigmáticas que entusiasmarían a cien mil
Jesús dice lo que ya comentamos: "Quien tenga sed, que venga a mí y
gnósticos. Yo, en contra de la opinión de Lucila, no disfruto con ellas
beba ... ". Luego se registran distintas opiniones de la gente: unos lo
ven como el Profeta esperado o el Mesías. Otros niegan que el Mesías ni quiero marearte con muchos datos. Te las resumo.
pueda venir de Galilea. "¿No dice la Escritura que el Mesías será del li-
naje de David y que vendrá de Belén, el pueblo de David?" El autor los La primera (8,12-20) comienza con esta objeción de los fariseos:
deja discutiendo y cambia de escenario. "Tú haces de testigo en causa propia; tu testimonio no vale".
Ahora no estamos en la explanada del templo, sino en el lugar de Jesús: No lleváis razón por dos motivos. Primero: mi testimonio es
reunión de los sacerdotes y fariseos (7,44-53). Aparecen los guardas válido, porque yo sé de dónde he venido y adónde voy. Segundo: el
enviados días antes para prenderlo, pero vienen con las manos vacías. Padre que me envió también da testimonio de mí y, según la Ley, el
Después de escucharlo, entusiasmados con su forma de hablar, han testimonio de dos es válido.
decidido dejarlo tranquilo. A los fariseos no les gusta esta reacción y Ellos: ¿Dónde está tu padre? Que se presente.
se lo reprochan: "¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Es
Jesús: "Ni sabéis quién soy yo ni sabéis quién es mi Padre¡ s1
que uno solo de los je/es ha creído en él o un solo fariseo? No, y esa plebe,
supierais quién soy yo, sabríais también quién es mi Padre".
que no entiende de la Ley, está maldita".
Llevaba razón Livia. El problema de Jesús no era con el pueblo judío,
sino con las autoridades religiosas, que no sólo lo desprecian a él, sino 2
Omito el pasaje de la adúltera (8,1-11), que no se encontraría en el ejemplar de
también al pueblo, al que consideran una plebe ignorante de la Ley. Andrónico. Véase lo dicho en el apéndice al capítulo 15.
Cap. 18: Sigo con la fiesta de las Chozas 199
198 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

Segunda discusión, con las autoridades (8,21-30). Sigue el proble- Ellos: Eres un samaritano y estás endemoniado.
ma de la identidad de Jesús. En este caso es él quien comienza: "Yo me Jesús: No estoy endemoniado, honro a mi Padre. Y quien escuche
voy; me buscaréis, pero moriréis en vuestro pecado; al lugar adonde yo mi mensaje nunca morirá.
voy vosotros no podéis venir". Ellos: Estás loco de remate. Abraham murió, y tú dices que quien
Ellos: ¿Es que piensa suicidarse, y por eso dice "donde yo voy no te haga caso no morirá. ¿Eres tú más grande que Abraham?
podéis ir vosotros? Jesús: Abraham gozaba esperando este día mío y se alegró al verlo.
Jesús: No podéis venir porque vosotros sois de abajo y yo soy de Ellos: Todavía no tienes cincuenta años, y ¿has visto a Abraham?
arriba; vosotros pertenecéis a este mundo, yo no pertenezco a este Jesús: Antes que naciera Abraham, soy yo.
mundo. Si queréis venir conmigo, tenéis que creer en mí. Si no Imaginarás fácJmente el desenlace: cogieron piedras para apedrearlo.
creéis que yo soy, moriréis en vuestros pecados. Pero Jesús se escondió y salió del templo.
Ellos: ¿Tú quién eres?
Jesús: ¿otra vez vuelta a empezar? Es entonces cuando encuentra al ciego de nacimiento y lo cura. A
Ellos no entienden nada. lo que siguen las parábolas que ya conoces sobre Jesús como puerta
Jesús: "Cuando levantéis en alto al Hijo del Hombre, entonces del redil y buen pastor. La fiesta termina como había empezado, con
comprenderéis que yo soy y que no hago nada de por mí, sino que es- discusiones entre los judíos.
to que digo me lo ha enseñado mi Padre. Además, el que me envió es- "Muchos decían:
tá conmigo; nunca me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que - Está loco de atar, ¿por qué lo escucháis?
le agrada a él".
Otros replicaban:
Para gran sorpresa mía, y supongo que tuya, la discusión termina - Ésas no son palabras de endemoniado; ¿puede un demonio
con esta frase: "Mientras hablaba así muchos creyeron en él".
abrir los ojos de los ciegos?".
Ya conoces todo lo ocurrido. Otra cosa es que lo entiendas.
Tercera discusión, con esos que han creído en él (8,31-59). Jesús, Tendrían que venir en nuestra ayuda Aristóteles, Platón y la
que no se fía de ellos lo más mínimo, comienza: "Si os atenéis a mis Academia para adentrarnos en ese juego de sutilezas, objeciones y res-
palabras, seréis realmente discípulos míos, conoceréis la verdad y la puestas. Mi padre y Felipe dirían que el único que puede ayudarnos es
verdad os hará libres". el Espíritu. Y a mí me inspira lo siguiente: en este juego intelectual
Ellos: Descendemos de Abraham y nunca hemos sido esclavos de tan refinado, sólo hay tres personas que entienden lo que se dice:
nadie. "¿Cómo dices tú que vamos a ser libres?" Jesús, el autor y el lector. No te sorprendas. Tú siempre sabes lo que
Jesús: El que peca es esclavo, y Abraham no puede devolverle la dice Jesús, a qué se está refiriendo; también adviertes los errores de
libertad, sólo el Hijo; por consiguiente, haced lo que yo os digo de apreciación del pueblo y de las autoridades.
parte del Padre. Cuando algunos objetan que el Mesías no puede venir de Galilea,
Ellos: ¿De qué padre estás hablando? Nuestro padre es Abraham. tú sabes que Jesús no procede de Galilea, sino de Belén y del linaje de
Jesús: Si fuerais hijos de Abraham no querríais matarme. Habrá David; mejor todavía, del cielo y de Dios. Cuando otros dicen que es-
que ver quién es vuestro padre. tá endemoniado, tú sabes que no es cierto: Jesús es el Hijo de Dios.
Ellos: No somos hijos de p ... Nuestro Padre es Dios. Cuando aducen las Escrituras contra él, tú sabes que las Escrituras
dan testimonio a su favor.
Jesús: Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais. Vuestro padre es
el diablo. "El que es de Dios entiende lo que Dios dice¡ por eso voso- Y, cuando habla Jesús, lo que al público le resulta enigmático tú lo
tros no lo entendéis, porque no sois de Dios". entiendes perfectamente. ¿De dónde viene? De Dios. ¿Adónde va? A

ifl!
1
200 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

Dios. ¿Quién es su Padre? Dios. ¿En qué basa en doctrina? En lo


que Dios le enseña. ¿Qué hace Jesús? Lo que le agrada al Padre.
En este largo debate, Úuál es tu postura? Quizá no hayas caído en
la cuenta, pero el autor ha jugado contigo y conmigo: hace que nos
identifiquemos con el ciego que recobró la vista y descubre cada vez
mejor quién es Jesús¡ y con Nicodemo, dispuesto a defenderlo.
19
Lázaro
Estoy de acuerdo contigo en una cosa: todo esto se podría haber
dicho de forma más clara. Felipe diría: Entonces, ¿con qué se distraen
las personas complicadas de nuestra comunidad? Lucila responde:
Que se distraigan haciendo el bien. Yo digo: Todo esto no es simple ~ 1 final de la mañana, N éster volvió del puerto con
distracción, nos ayuda a conocer mejor a Jesús. Y el discípulo amado . 1-i una noticia poco agradable.
sonríe satisfecho. Vete tú a descansar, te lo mereces. ·
- Dentro de tres días zarpa un barco para Filipos.
Nos miramos en sJencio.
Gracias -dijo al fin Felipe-.
¿ya os vais? -preguntó LucJa-. ¿Tan pronto?
Llevamos aquí casi tres semanas. Tenemos que seguir nuestra
misión.
- Podríais quedaros un poco más. No vais a tener tiempo de co-
mentarnos todo el evangelio .
- Es cierto, pero ya conocéis lo más importante. Aprovecharemos
bien los días que quedan. El resto puede explicarlo Andrónico.
- ¿Éste? No me fío mucho de sus explicaciones.
Creo que no lo dijo por molestarme, sino para convencerlos de que
prolongasen su estancia. No tuvo éxito. Y la comida transcurrió en
un tono triste, típico anticipo de despedidas. Igual que muchos años
atrás, cuando me tocó despedirme de Jacob, Sara y Dina en
Antioquía. Para distraer la atención, pregunté:
- ¿De qué nos hablaréis esta noche?
- No estoy seguro. Hay un episodio breve, pero muy interesante,
que ocurre durante la fiesta de la Dedicación del templo. Luego sigue
un gran milagro: la resurrección de Lázaro. ¿Qué preferís?
- Tú sabes mejor que nosotros lo que conviene.
- ¿Qué te parece, Dina?
Ella meditó su respuesta.
- Voy a proponeros algo atrevido: que Felipe hable de la fiesta.··
y que TeófJo comente la resurrección de Lázaro.
202 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 19: Lázaro 203

Mi padre casi se atraganta. Felipe le hizo un gesto para que se detuviera. Nos miró con cierta
¿Yo? Nunca he oído hablar de ese señor. ironía y preguntó:
Tú eres quien mejor puede entender el relato. - Imaginaos que estáis presentes mientras habla Jesús. ¿Qué
¿por qué? habéis entendido?
Porque sabes mejor que nadie lo que significa perder a un ser Yo, nada, francamente.
querido. ¿por qué, Lucila?
Se miraron los dos, en silencio, intensamente, mientras se me Porque esperaba una respuesta clara a la pregunta de si es el
hacía un nudo en la garganta. Mesías, y Jesús se pone a hablar de sus ovejas. Ese estilo de vuestro
De acuerdo. Pero tendréis que dejarme el libro. evangelio me irrita muchísimo. Yo no creo que Jesús hablase así.
- Tienes toda la tarde para prepararte. La lectura puedo hacerla A veces eludía las respuestas -aseguró mi padre--.
yo, como siempre. ¿Cuándo?
Intenté poner una nota de humor. Por ejemplo, durante el juicio ante el Sanedrín, cuando le hacen
- No te preocupes por eso, Dina. Mi padre se inventará una esa misma pregunta: "Si eres tú el Mesías, dínoslo". Y Jesús respon-
historia en la que resucite toda la familia. No la vas a reconocer. de: "Si os lo digo, no lo vais a creer, y si os hago preguntas, no me
vais a contestar. Pero de ahora en adelante el Hijo del Hombre estará
* * *
sentado a la derecha de Dios todopoderoso".
Por la noche, cuando nos reunimos, Felipe comenzó: - Bueno, no responde claramente, pero al menos no se pone a
hablar de ovejas.
- La parte que a mí me corresponde se la dedico a Livia. Espero
que te aclare las ideas. - Yo tampoco me he enterado de mucho -reconoció Livia-, pe-
ro al final sale una de esas cosas que no me gustan. De eso sí me he
¿sobre qué?
enterado.
- Sobre la divinidad de Jesús.
"Yo y el Padre somos uno". ¿A que es eso?
- Usas unos términos rarísimos. Pareces gnóstico -bromeó ella-.
Sí.
Anda, empieza ya.
- Después de la Pascua y los Tabernáculos llegamos a la tercera A los judíos les pasó lo mismo. Esa última frase la entendieron
fiesta, la de la Dedicación del Templo. No es tan antigua como las muy bien y cogieron piedras para apedrearlo.
otras, surgió en tiempos de los Macabeos, pero se celebraba mucho, - ¿por qué? -preguntó ingenuamente Lucila-.
durante el invierno. Jesús estaba paseándose por el pórtico de - Por blasfemo. Le dijeron: "porque tú, siendo un hombre, te ha-
Salomón, y los judíos lo rodearon para preguntarle: "¿Hasta cuándo ces Dios".
nos vas a tener en vilo? Si eres tú el Mesías, dínoslo francamente". - Y eso, ¿es verdad? Me refiero a si Jesús se consideraba igual a
Dina, que ya tenía el libro abierto, tomó el relevo. Dios.
,;111
- Jesús les respondió: Os lo he dicho, pero no lo creéis. Mis credencia- - A ver qué te parece. Jesús les responde: "¿No está escrito en vues-
les son las obras que hago en nombre de mi Padre, pero, como no sois ove- tra Ley: 'Yo os digo que sois dioses'? Pues si llama dioses a los que reci-
jas mías, no creéis. Mis ovejas obedecen mi voz, yo las conozco y ellas me bieron un nombramiento divino, y esta /rase de la Escritura no se puede
siguen; yo les doy vida eterna y no se perderán jamás, nadie me las arran- anular, ¿por qué me acusáis de blasfemia a mí, a quien el Padre consa-
cará de la mano. Lo que mi Padre me ha dado es lo que más importa, y gró y envió al mundo, si digo que soy Hijo de Dios? Si yo no hago lo que
nadie puede arrancar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno. me encarga mi Padre, no os fiéis de mí; pero si lo hago, aunque no os fiéis
1

1111
204 El Cuadrante. Parte III. El encuentro Cap. 19: Lázaro 205

de mí, ji·aos de mis obras; así sabréis de una vez que el Padre está en mí A mí también. Pero no conviene perderse con discusiones inte-
y yo estoy en el Padre". ¿ Qué te parece? lectuales. Hay que ser prácticos. Como dice Jesús: "si no os fiáis de
La que intervino fue Livia. mí, fiaos de mis obras".
- Yo me vuelvo loca. Déjame el libro, Dina. Mira. Primero dice - Pero yo no he visto ninguna obra suya. Y tú, tampoco.
Jesús: "Yo y el Padre somos uno". Luego dice que eso de llamar "dios" - Yo, sí, Livia.
a alguien no tiene importancia, que cualquier enviado de Dios recibe Todos lo miramos incrédulos.
ese título. Y al final: "el Padre está en mí y yo estoy en el Padre". ¿En ¿Cuál?
qué quedamos? La resurrección de Lázaro.
A ti, ¿qué te gustaría que dijese? -la pregunta la hizo mi padre--.
Que es el Mesías. Sin más. * * *

Y si dice que es Hijo de Dios ... He conocido ancianos que pretendían haber enseñado el arte mi-
Bueno, también. El Mesías era Hijo de Dios. Igual que el reyde litar a Alejandro Magno y filosofía a Platón. Personas inteligentes y
Israel. sensatas, que un día perdían la cabeza y se dejaban arrastrar por las
Me tranquiliza saber que Jesús es como un emperador romano. mayores fantasías. Mi padre no era de ésos, te lo aseguro. A pesar de
¿ Te estás burlando de mí? su edad avanzada, sus razonamientos se atenían siempre a la lógica
No, Livia. Llevo años pensando en ese tema. Todo empezó de la más estricta. Pero aquellas palabras me hicieron temer que hubiese
forma más tonta. Un día, caminando por los alrededores de Tróade, entrado en una nueva fase, y culpé interiormente a Dina, me culpé a
encontré la cabaña de un porquerizo. Me acordé de Eumeo. mí mismo, por haberlo puesto en contacto con un evangelio tan ex-
traño, que había desencadenado aquella crisis. Sus siguientes palabras
- No recuerdo quién es.
me tranquilizaron algo.
Mi padre se echó a reír.
- No me he vuelto loco, no os preocupéis. Con permiso de Felipe
- Claro que no. Eumeo es el "divino porquero" de Ulises. ¿Hay
vamos a pasar a la segunda parte, la que me encargasteis presentar.
epíteto menos adecuado para alguien que cuida cerdos? Sin em-
Ésta sí es fácil de entender, pero muy larga. He quedado de acuerdo
bargo, varias veces se repite esa expresión en la Odisea. Me acordé
con Dina en que ella haga un resumen y lea lo más importante.
también de Ulises, "de linaje divino". Y de los emperadores que
Luego hablaré yo.
han sido divinizados después de su muerte. De repente, pensé en
Dina no se hizo de rogar.
Jesús. ¿Qué mérito tiene decir que es "hijo de Dios"? Lo que algu-
nos consideran el título más importante me pareció, de improviso, - La fiesta de la Dedicación del templo terminó mal, igual que las
algo carente de contenido, vulgar. Desde entonces, preferí pensar anteriores. Jesús tuvo que huir de Jerusalén, se fue al otro lado del río
en Jesús aplicándole otros títulos, aunque fuesen ajenos a mi cul- Jordán. Cuando estaba allí, le llegó la noticia de que un gran amigo
tura y más oscuros: Mesías, Hijo del Hombre ... Cuando Felipe ha- suyo, Lázaro, estaba enfermo. ¿Vosotros habéis oído hablar de María,
bló de Jesús de forma tan distinta, presentándolo igual a Dios, in- la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con el pelo?
tuí que eso es lo que yo buscaba. No un Jesús como E u meo o No.
Ulises, sino alguien absolutamente superior a ellos. Y aquí lo dice - ¿No habéis oído hablar de María y Marta? -preguntó extrañada-.
muy claro: "Yo y el Padre somos uno"¡ "el Padre está en mí y yo estoy - De María y Marta, sí. Pero esa María no ungió a Jesús con 1

I''
en el Padre". perfume. La que lo ungió fue otra, una pecadora.
- Me cuesta mucho trabajo admitir eso, Teófilo. Dina parecía desconcertada.
11¡1
206 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 19: Lázaro 207

- Bueno, a lo mejor le ungieron los pies dos veces. En fin, María Ella contestó:
y Marta tenían un hermano, Lázaro, que cayó gravemente enfermo. - Sí, Señor. Yo creo que tú eres el Mesías, el H1jo de Dios que tenía que
Ellas avisaron a Jesús de lo que ocurría, pero él se lo tomó con calma. venir al mundo.
Esperó dos días y, finalmente, decidió volver a Judea. Los discípulos No ha contestado -la interrumpió Lucila-.
se extrañaron porque corría peligro de que lo apedreasen. Y él les dijo:
¿Cómo dices?
"Nuestro amigo Lázaro se ha dormido; voy a despertarlo".
Que Marta no ha contestado a la pregunta que le hizo Jesús.
- Eso es absurdo. Podían despertarlo sus hermanas.
Sí ha contestado, LucJa -intervino Felipe-. Jesús le ha preguntado
- Algo parecido pensaron los discípulos, LucJa. Pero Jesús se re-
a Marta si cree que él es la resurrección y la vida.
fería a la muerte. Y se lo dijo claramente: "Lázaro ha muerto. Me ale-
Y ella responde: "Yo creo que tú eres el Mesías".
gro por vosotros de no haber estado allí para que tengáis fe".
Es lo mismo. El Mesías es la resurrección y la vida.
- Pero, si hubiese estado allí, Lázaro no habría muerto.
Eso no es cierto, Felipe -protestó Livia-. El Mesías será todo lo
- Efectivamente. Jesús lo habría curado. Y habría sido peor para
poderoso que tú quieras, pero no es la resurrección y la vida.
los discípulos porque no habrían visto el poder· que tiene Jesús de re-
sucitar a los muertos. Ellos no estaban muy convencidos de que las ¿De qué Mesías estás hablando, Livia?
cosas fuesen a salir bien. Pero Tomás los animó diciéndoles: "Vamos - Del rey de Israel.
también nosotros a morir con él". - Yo estoy hablando de un Mesías distinto: del Hijo de Dios que
- Vaya ánimos que les daba. tenía que venir al mundo. Ése sí es la resurrección y la vida.
Dina ignoró el comentario y cogió el libro. Livia suspiró resignada.
- Esto sí hay que leerlo, aunque sea un poco largo. No tiene - Me estoy acordando de mi padre. Una vez me comentó lo que
desperdicio. más le había costado antes de hacerse cristiano: admitir que el Mesías
Buscó la línea adecuada y comenzó a leer. hubiese de padecer y morir. No encajaba en su mentalidad. Leyendo
- Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro
las Escrituras y el evangelio de Marcos terminó convencido de que era
días enterrado. Betania dista poco de Jerusalén, unos quince estadios [tres cierto. Tú ahora me pides una cosa muy distinta: creer en un Mesías
l.'.Jómetros], y muchos judíos habían ido a ver a Marta y María para dar- todavía más grande de lo que había imaginado mi padre.
les el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús - Eso es más fácJ, ¿no te parece?
salió a recibirlo, mientras María se quedaba en casa. Marta le dijo a Jesús: - No lo sé.
- Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero, Permanecimos en silencio y Dina aprovechó la ocasión.
así y todo, sé que Dios te dará lo que le pidas. - ¿Seguimos leyendo? Falta bastante.
Jesús le dijo: No hubo objeción alguna y continuó.
- Tu hermano resucitará. - Nos habíamos quedado cuando Marta confiesa que Jesús es el
Marta respondió: Hijo de Dios que tenía que venir al mundo.
- Yo sé que resucitará en la resurrección del último día. Dicho esto /ue a llamar a su hermana María y le dijo en voz baja:
Jesús le dijo: - El Maestro está ahí y te llama.
- Yo soy la resurrección y la vida; el que tiene /e en mí, aunque Apenas lo oyó se levantó María y salió a donde estaba Jesús. Él no
muera, vivirá¡ y todo el que está vivo y tiene fe en mí, no morirá nun- había entrado todavía en la aldea, seguía donde Marta lo había encon-
ca. ¿crees esto? trado. Los judíos que estaban con María en la casa dándole el pésame, al
208 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 19: Lázaro 209

ver que se levantaba y salía a toda prisa, la siguieron, pensando que iba ¿ya se acabó? -preguntó LucJa extrañada-.
al sepulcro a llorar. Cuando María llegó a donde estaba Jesús se le echó a Sí.
los pies diciéndole: iQué raro!
- Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. ¿por qué?
AJ ver llorar a María y a los judíos que la acompañaban, Jesús se No dice nada de lo que pasó luego. Yo me imagino que abrazaría
reprimió con una sacudida y preguntó: a sus hermanas, a Jesús ...
- ¿Dónde lo habéis enterrado? - Eso no tiene importancia -dije-. Lo importante es que Jesús
Le contestaron: resucita a Lázaro.

- Ven a verlo, Señor. Pero sería bonito contarlo.


Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: - Mi querida esposa se mueve entre lo pragmático y lo emotivo.
- iMirad cuánto lo quería! - . Tu querida esposa es una persona normal y corriente, no como
tú, que sólo te interesan las grandes verdades. Además, esta historia
Pero algunos de ellos dijeron:
es muy emotiva. Nunca había visto a Jesús llorando. Aunque, la
- Y uno que le abrió los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que
verdad, no sé por qué llora. Si iba a resucitar a Lázaro dentro de un
muriera éste? momento, no tiene sentido.
Jesús, reprimiéndose de nuevo, llegó al sepulcro¡ era una cueva cerrada
- La LucJa pragmática. Jesús podía haberse ahorrado las lágrimas
con una losa. y evitar un gasto inútil.
Dijo Jesús. - Dejaos de tonterías, hoy me toca hablar a mí.
- Quitad la losa. Las palabras de mi padre nos recordaron que el relato era muy se-
Marta, la hermana del di/unto, le dijo: rio y que él debía explicarnos cómo había presenciado la escena.
- Señor, ya huele mal, lleva cuatro días. - Hubo una vez un matrimonio joven -comenzó- que un día oyó
Jesús insistió: hablar de Jesús. Él no podía venir por Tróade porque ya había muer-
- ¿No te he dicho que si tienes /e verás el poder de Dios? to. Mejor dicho, estaba vivo, pero no vivía con nosotros en este mun-
Entonces quitaron la losa. Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: do. Pero tanto le hablaron de él, tantas maravillas le contaron, que
aquel matrimonio decidió hacerse cristiano. Se sentían felices, y
- Gracias, Padre, por haberme escuchado. Yo sé que siempre me es-
Jesús, aunque parezca extraño, terminó convirtiéndose para ellos en el
cuchas¡ lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has
mejor amigo. Su felicidad habría sido completa si Dios les hubiese
enviado.
concedido más hijos, que compensasen los continuos problemas oca-
Luego gritó muy fuerte: sionados por el único que tenían. Pero el Señor sólo les concedió una
- !Lázaro, sal Juera! hija adoptiva, venida de la lejana Roma. Bueno, esto no viene al caso.
El muerto salió¡ llevaba los brazos y las piernas atados con vendas y Un año después, o poco más, ella cayó enferma. Sentía unos do-
la cara envuelta en un sudario. lores muy fuertes en el estómago, que los médicos no lograban curar.
Jesús les mandó: El marido, preocupado, habló con Jesús y le dijo: "Señor, la que amas 111

- Desatad/o y dejadlo que ande. está enferma". Estaba seguro de que su amigo la curaría, igual que t

Dina cerró el libro. había curado a tantos enfermos pocos años antes. El día en que for- 11¡:

muló esta oración no hubo mejoría. "Es muy pronto", se dijo, "ten-
'i
* * * go que seguir rezando". Al día siguiente repitió continuamente, ma-
!
11
210 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 19: Lázaro 211

ñana, tarde y noche: "Señor, la que amas está enferma". Y ella, en vez - iComo no me voy a acordar!
de curarse, vomitó una sangre oscura y maloliente. El marido cambió - Tú no pudiste oírlo, pero Jesús le dijo entonces: "Hoy estarás
su oración: "Señor, la que amas sufre mucho, se está muriendo". conmigo en el paraíso".
Esperó más días, semanas, repitiendo sin parar su petición, pero él no Y le contó la extraña historia de un ladrón que había sido crucifi-
venía a ayudarlos. Finalmente, la esposa murió. cado con Jesús. Cuando se despidieron, le dijo:
Acudieron a darle el pésame muchas personas importantes de - Mañana se reúne la comunidad. No faltes. Al escuchar las
Tróade y todos los pobres cristianos, avergonzados al entrar en una ca- Escrituras y partir el pan te convencerás de que Cristina sigue viva.
sa tan lujosa. Pero él no escuchaba sus palabras de consuelo y esperan- Así fue. A partir del día siguiente tuvo la certeza de que su espo-
za. Seguía hablando con su amigo, reprochándole lo ocurrido: "Señor, sa disfrutaba del Señor. Ya no se sintió solo y recuperó su antigua
si hubieras estado aquí no habría muerto Cristina". Poco después, su alegría. Pasaron los años, muchos años, y el marido se hizo viejo. Un
reacción fue peor. Ya no hablaba con su amigo. Hablaba consigo mis- día aparecieron por la casa unos amigos de su hijo con un libro muy
mo y se decía: "Y uno que curó a tantos enfermos, ¿no podía haberla raro: El anciano escuchaba a gusto su lectura, aunque no lo enten-
curado a ella fácilmente? Seguro que no la amaba tanto como creía- día demasiado. Menos una tarde, cuando leyó el episodio de la resu-
mos". Comenzó a ausentarse de las asambleas y casi nunca hablaba ya rrección de Lázaro. Ése sí lo comprendió en seguida: "Aquí no se
con su amigo. cuenta la resurrección de Lázaro, se cuenta la resurrección de
Hubo entonces un hombre enviado por Dios que se llamaba Cristina". Ella no había vuelto de la tumba, no le quitaron las ven-
Lucas. Él no era la resurrección y la vida; vino para dar testimonio del das ni el sudario, pero seguía viva con el Señor. Y él, el anciano,
que es la resurrección y la vida. Apareció por Tróade, le hablaron de también seguía vivo. Y ese libro lleva mucha razón cuando dice que
un cristiano que se estaba alejando de la comunidad y fue a visitarlo. su amigo dijo: "Yo soy la resurrección y la vida: el que tiene fe en mí,
El marido no tenía ganas de visitas, lo acogió por simple respeto. Pero aunque muera, vivirá¡ y todo el que está vivo y tiene fe en mí, no
pronto notó que necesitaba hablar, desahogarse. "Yo esperaba -le di- morirá nunca. ¿Tú crees esto?" Yo, lo creo.
jo- que Jesús sería nuestro salvador, el que nos ayudase en todos nues-
* * *
tros problemas¡ por lo menos en los más graves". Lucas lo escuchó
durante horas, sin interrumpirlo. Al final, pronunció unas palabras Lucila, emocionada por el relato, intentó escaparse.
desconcertantes: Voy a preparar limonada.
- i Qué torpes sois y qué lentos para comprender lo que anunciaron Espera un momento. Tengo que responder a tu pregunta.
los Profetas! Yo no he preguntado nada.
- ¿ne quiénes hablas? -preguntó el marido-. Llámalo como quieras. Dijiste que no sabías por qué llora Jesús
- De unos discípulos que pensaban igual que tú. Creían que Jesús si piensa resucitar a Lázaro dentro de un momento. Jesús no llora por
había venido a liberar a Israel. Cuando lo mataron, se fueron de Lázaro ni por María y Marta. Llora por todos los que nos quedamos
Jerusalén desilusionados, igual que tú te has apartado de la comuni- solos cuando muere un ser querido. Ahora puedes irte a preparar la
dad. ¿No te han dicho nunca que el Mesías tenía que padecer y morir limonada. Bueno, si Felipe y Dina no quieren añadir algo.
para entrar en su gloria? - Sólo una cosa muy breve -dijo Dina-. Aunque os extrañe, la
- Sí, me lo han dicho muchas veces. resurrección de Lázaro le costó a Jesús la vida. Cuando los sumos
- A tu esposa le ha ocurrido lo mismo: ha sufrido, ha muerto, pe- sacerdotes y los fariseos se enteraron de lo que había hecho, se asusta-
ro ahora está gozando de la gloria del Señor. ¿ Te acuerdas del día en ron mucho. Pensaban que toda la gente iba a creer en él y que los ro-
que murió? manos terminarían destruyendo el templo y acabando con el pueblo.
11
212 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

- ¿Qué tiene que ver la fe en Jesús con los romanos? Él no animaba


a rebelarse contra Roma. Incluso se negó a que lo hicieran rey.
- Las autoridades temían un motín popular. Y Caifás, el sumo
sacerdote aquel año, los convenció diciéndoles que era preferible que
muriese uno solo por todo el pueblo.
- iQué canalla! -exclamó LucJa-.
20
La única tentación de Cristo
- Sí. Pero Caifás dijo algo mucho más profundo de lo que se ima-
ginaba: que Jesús iba a morir por toda la nación. Y no sólo por la na-
ción, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos. Total,

M
e levanté con el recuerdo lejano de mi madre y
que decidieron matarlo y Jesús huyó a un pueblecito llamado Efraín.
una duda. ¿Qué debía hacer aquella mañana?
- iVaya noche que hemos tenido! -dije yo-. Primero, mi padre
¿seguir leyendo el evangelio? ¿Hablar con mi
cuenta que sólo le he dado problemas. Luego termináis con esto . Se
padre? La historia de la noche anterior la conocía en
me han quitado las ganas de limonada.
gran parte, aunque había añadido matices muy personales. ¿Desearía
- A mí, no -protestó mi padre-. Lo que he contado no era una
comentarlos? La duda se resolvió pronto y de forma imprevista.
historia triste. Estoy muy contento y quiero celebrarlo.
Abuelo, ¿vamos al puerto?
* * * - ¿para qué?
- Han venido muchos barcos muy grandes, con muchos soldados.
Estabas a punto de llorar escuchando a mi padre.
Lucas, aunque tenga vocación de fJósofo, nunca aduce demasiados
·rú, no.?
¿
argumentos. Cuando quiere una cosa, me coge de la mano y tira de
Bueno, un poco emocionado. Eso, sí. ella hasta que me levanta.
Le noté que deseaba decir algo, pero no se atrevía. Al final, no se ¿ Ya no quieres jugar en tu cabaña?
contuvo.
Mañana. Hoy quiero ir al puerto.
- Cuando yo me muera, tú creerás que sigo viva, ¿verdad?
¿Se lo has dicho a tu madre?
- Imposible. Las mujeres siempre os morís después que los hombres.
Sí. Me ha dicho que te lleve, para que no te aburras leyendo
Se abrazó a mí y no volvió a hablar. evangelios.
¿Tú sabes lo que son los evangelios?
Sí. Esas cosas redondas que están sobre la mesa.

* * *

Dina se había hecho cada vez más con el protagonismo de las reunio-
nes sin que Felipe objetase nada. Fue ella quien comenzó aquella noche.
- Recordaréis que Jesús, después de resucitar a Lázaro, huyó a un
pueblecito, Efraín, para que no lo apresasen. Sin embargo, seis días
antes de la última Pascua, volvió a Betania. Él sabía que su muerte
estaba cerca. Lo dijo claramente cuando María lo ungió con perfume
de nardo puro. Esa historia la conocéis, ¿verdad?
Cap. 20: La única tentación de Cristo 215
214 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

- Sí, es muy famosa. Para Jesús debía ser un éxito que se interesasen por él los de fuera.
- Pues la suprimimos. Vamos a pasar a lo que ocurrió al día si- Por eso habla de su glorificación.
guiente, cuando entró triunfante en Jerusalén. Entonces, ¿te parece que Jesús está contento?
- Entonces es cuando expulsó a los mercaderes del templo -recordó Sí.
Livia-. Y ¿por qué habla de la muerte? ¿No te parece raro?
Dina dudó un instante. Sí, es verdad. No lo entiendo.
Sí, así lo cuenta Mateo. ¿A vosotros se os ocurre algo?
Y Marcos y Lucas =cornpleté yo-. Mi querido Lucas diría que el Mesías tenía que padecer y morir
Nuestro evangelio no habla ahora de ese episodio. Lo sitúa al para entrar en su gloria. Si Jesús habla de su glorificación, es normal
principio de la vida de Jesús. Lo que ocurre ahora es la tentación. que se refiera también a la muerte.
No había podido leer el texto aquella mañana y di un respingo; - Tu querido Lucas se habría llevado muy bien con el discípulo
- Las tentaciones fueron al principio, antes de que Jesús comenzase amado -comentó Felipe-. Coinciden en muchas cosas.
a predicar. . - ¿Entendéis las otras frases que dice Jesús? -continuó Dina-. :1/!

- El discípulo amado sólo habla de una tentación de Jesús: la de - La comparación con el grano de trigo es clara, me ha hecho 1

salir huyendo y escapar de la muerte. ¿Queréis que os la cuente? mucha gracia. Cuando yo era pequeña, vi un día un montón de trigo
La pregunta no precisaba respuesta. en la cocina. Me parecía tan bonito que no quería que nadie lo toca-
- Todo empezó con unos peregrinos judíos de lengua griega que se. Mi madre me dijo: "Si no lo molemos, no se puede hacer pan, no
acudieron a la fiesta. Habían oído hablar de Jesús y tenían ganas de podemos comer". A mí me dio mucha pena. Cosas de niños. Lo que
conocerlo. Pero no se atrevieron a acudir a él directamente. Fueron a dice Jesús es parecido, ¿verdad?
Felipe y se lo dijeron. - Más o menos, Lucila. El grano de trigo tiene que morir para dar
- ¿A tu marido? -exclamó Lucila incrédula-. fruto. Y nosotros, igual.
Dina se echó a reír. - Pero eso es muy duro. No es lo mismo ver pudrirse un grano de
- A mi marido, no. Al apóstol Felipe. Éste se lo comentó a trigo que sentir que tú te vas muriendo.
Andrés, el hermano de Simón Pedro, y los dos se lo dijeron a Jesús. La - Desde luego que no. Y lo que dice Jesús es más duro todavía. Él
reacción del Señor fue muy extraña. A mí, por lo menos, así me lo pa- no siente que se va muriendo, sino que se entrega a la muerte. Como
rece. A ver qué pensáis vosotros. Voy a leer lo que dice: Ha llegado la si el grano de trigo pudiese enterrarse a sí mismo para dar fruto.
hora de que se manifieste la gloria del Hijo del Hombre. Sí, os lo aseguro, - Si estuviese aquí Esopo compondría una fábula con ese tema.
si el grano de trigo cae en tierra y no muere, queda infecundo: en cambio, - ¿Es uno de la comunidad? =preguntó Dína-.
si muere, da /ruto abundante. Quien se apega a la propia vida, la pierde;
Los de casa nos miramos procurando evitar la carcajada.
en cambio, quien desprecia la propia vida en este mundo, la conserva
- Estás tú como Lucila con lo de Felipe. Esopo es un fabulista
para la vida eterna. ¿Cómo creéis que se siente Jesús?
griego que murió hace mucho tiempo.
La obligamos a repetirnos el texto otras dos veces. No era fácil
- Invéntate tú la fábula, padre.
responder. Lucila fue la primera en aventurar su hipótesis.
Él se removió en su asiento, halagado.
- Yo creo que se siente contento. Dice que ha llegado el momento
de su gloria. - Una fábula es muy difícil de improvisar. Os diré sólo el tema.
- Y eso, ¿qué tiene que ver con los griegos? -indagó Dina-. Carraspeó y comenzó.
216 El Cuadrante. Parte III: El encuentro
Cap. 20: La única tentación de Cristo 217

- Había una vez dos granos de trigo, hermosos y dorados. Uno argumentos para seguir en el surco. !Pero si para esto he venido, para es-
era egoísta, sólo pensaba en sí mismo. El otro era generoso, siempre ta hora! !Padre, manijiesia tu gloria! Andrónico, Úe recuerda esto algún
pensaba en los demás. Un día fueron a la ciudad y vieron a muchos episodio de los evangelios?
niños hambrientos, en busca de un mendrugo. El grano egoísta pen- Así, al pronto, no.
só: "Estos niños son un peligro¡ si me descubren, me comerán ense- - Pues está bastante claro. ¿y tú, Teófilo?
guida". Y le dijo a su amigo: "Voy a buscar un sitio oscuro donde na-
- Mi querido Lucas diría que eso es lo mismo que la oración de
die me encuentre". El grano generoso pensó: "Estos niños pasan
Jesús en el huerto de los olivos. Allí también se sintió agitado. Peor
mucha hambre¡ pero con un solo grano no se resuelve su problema".
aún, llegó a sudar goterones de sangre, y decía: "Padre, si es posible,
Y le dijo a su amigo: "Yo me voy al campo, me enterraré, y el año
aparta de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya".
próximo saldrán de mí muchas espigas". El grano egoísta encontró un
La relación era tan clara que me sentí avergonzado de no haberla
escondite, se acostó muy contento, pensando que su amigo era tonto,
advertido de inmediato. Intenté disimular mi fallo.
y se durmió. El grano generoso buscó un buen terreno y se introdujo
¿ Vuestro evangelio no cuenta la oración del huerto?
en él; cuando llegaron las lluvias y el frío se acordó de su amigo y le
entraron ganas de escapar¡ pero pensó en los ~iños y se quedó quie- ¿Tú no lo has leído ya?
tecito en el surco. Al cabo de unos meses, los niños hambrientos des- Sí, pero no lo recuerdo.
cubrieron en un sitio oscuro un grano solitario, podrido; y en mitad No. No la cuenta. Pero aquí dice lo mismo. Jesús sintió miedo
del campo, hermosas y resplandecientes, unas doradas espigas. a morir, le daba miedo que llegase esa hora¡ sin embargo, aceptó lavo-
:._¡'¡

Todos aplaudimos, con gran satisfacción del improvisado Esopo. luntad del Padre.
'!'
- Muy bien, Teófilo -lo elogió Felipe-. Has entendido estupen- Dirigió su vista al libro, dando por terminado nuestro pequeño
damente lo que dice Jesús. debate.
Pero mi padre no habría podido escribir un evangelio, está claro.
* * *
- ¿por qué? -simuló sentirse ofendido-.
- En todo el mundo no habría papiro y tinta suficientes. De lo que sigue, lo más importante es otro argumento que se
busca Jesús para aceptar la muerte.
Dina puso orden con unas palmadas.
Hizo una breve pausa y su mirada se animó.
- Queda mucho que comentar. La fábula de Teófilo ha explica-
do muy bien lo que decía Jesús: Quien se apega a la propia vida, la - Me voy a poner en plan Esopo, o en plan Teófilo. Éranse una vez
pierde; en cambio, quien desprecia la propia vida en este mundo, la con- dos grandes emperadores que querían dominar el mundo. Uno era ma-
serva para la vida eterna. Y luego añade unas palabras para animarnos lo, muy malo. El otro muy bueno. El malo, deseoso de acabar con su
a todos: El que quiera servirme, que me siga, y allí donde esté yo, esta- rival, reunió un gran ejército, repleto de carros y caballos, elefantes, lan-
zas, flechas, jabalinas y toda clase de armas¡ lo situó en una gran llanu-
rá también mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará. Vuelvo a
ra y se dispuso a dar la batalla. Miró a lo lejos, intentando divisar las
la pregunta del principio: Ústá Jesús contento?
tropas enemigas. Pero sólo distinguió al emperador bueno, sin un sol-
La respuesta fue unánime.
dado que lo acompañara, sin escudo ni espada. El malo dio la orden de
- Sí.
lanzarse al ataque¡ sus soldados rodearon al bueno, lo apresaron fácil-
- Pues no. Está como el grano generoso cuando llegaron las lluvias mente y lo levantaron como un trofeo, clavándolo en una cruz. La ba-
y el frío: con ganas de escapar del surco. Lo dice claramente a conti- talla parecía decidida, cuando ocurrió algo asombroso: del crucificado
nuación: Ahora me siento agitado; ¿Je pido al Padre que me saque de es- salió un huracán fortísimo que embistió al emperador malo y a su ejér-
ta hora? ¿ Y qué hace Jesús? Lo mismo que el grano generoso: buscar cito, haciéndolos desaparecer de este mundo. Luego todo quedó en cal-
218 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 20: La única tentación de Cristo 219
1 ¡1

ma y la llanura se fue llenando de hombres y mujeres venidos de todas ¿sólo eso?


1

parles que rodeaban al emperador bueno clavado en su cruz. Nada más.


Se repitieron los aplausos, pero la fábula de Dina no despertó tan- ¿y con eso quiere que la gente crea en él? Parece una tomadu-
to entusiasmo como la de mi padre. Felipe lo advirtió. ra de pelo, Dina. Me voy a poner yo también a inventar fábulas.
- A mí me ha gustado mucho, Dina. Pero has cometido un fallo: Suponte que alguien llama a la puerta. Le pregunto: "¿quién es?" Y
ellos no conocen el texto que querías comentar con tu fábula. Tenías me dice: "Camina en la luz antes que te sorprendan las tinieblas". Te
que haberlo leído primero. aseguro que ése no entra en casa.
- Está bien, lo leo. Lo que dice Jesús es muy breve: Ahora co- - La comparación no vale, Livia -intervino Felipe-. Lo que tú di-
mienza un juicio contra el mundo presente, y ahora el je/e de este mundo ces está muy bien para la vida diaria, no para el caso de Jesús. Él no
va a ser echado fuera. Pero yo, cuando me levanten de la tierra, atraeré a es un extraño; la gente conoce su voz, puede abrirle la puerta con '1,
todos hacia mí. tranquilidad.
Mi padre no ocultó su admiración. - · Pero si le preguntan si es el Hijo del Hombre, debería decir que
- ¿Sólo con eso te has inventado la fábula? Está muy bien. sí. ¿Qué trabajo le cuesta?
Dina sonrió satisfecha, pero insistió: - Ninguno. Pero lo iban a interpretar mal. Ya lo has visto hace un
- ¿Queda claro lo que quiere decir Jesús? Este mundo es un cam- momento. La gente creía que el Hijo del Hombre se quedaría siempre
en la tierra. Mejor es no responder nada.
po de batalla que parece dominado por el príncipe del mal. Él quiere
vencerlo. Pero sólo puede hacerlo muriendo en la cruz; ésa es su única No me convences, Felipe.
arma. Porque eres muy testaruda, como todos los judíos.
Echó un vistazo al libro y continuó. Como las autoridades, querrás decir.
- La gente no entendió a Jesús cuando dijo que iban a levantarlo No. Como todos los judíos. Cuando se nos mete una idea en la
de la tierra. No pensaron en su muerte de cruz, sino en que se lo lle- cabeza no hay quien nos la saque.
varían al cielo. Y se sintieron desconcertados porque estaban con- - Eso no es cierto, Felipe -se entrometió Dina-. Ahora eres tú el
vencidos de que el Mesías se quedaría para siempre aquí, con ellos. que exagera. Precisamente a continuación se dice que unos no creyeron
Por consiguiente, Jesús no podía ser el Mesías, el Hijo del Hombre. Y en Jesús y otros sí. Voy a leerlo. A pesar de tantas señales como le habían
si él no lo es, ¿quién es el Hijo del Hombre? Os leo lo que dice la visto realizar no creían en él; así se cumplieron las palabras del pro/eta
gente: Nosotros hemos aprendido en la Escritura que el Mesías se que- Isaías: "Señor, ¿quién ha creído nuestro mensaje?, ¿a quién se ha revelado
dará para siempre; Úómo dices tú que el Hijo del Hombre tiene que ser la /uerza del Señor?" Y no podían creer por lo que dijo también Isaías: "Les
elevado a lo alto? ¿Quién es ese Hijo del Hombre? ha cegado los ojos y embotado la mente para que sus ojos no vean ni su men-
11
te discurra ni se conviertan y los tenga que sanar • Esto lo dijo Isaías ha-
Menos mal -exclamó Livia-.
blando de él, porque había visto su gloria. Supongo, Livia, que, aunque no 1
¿Qué pasa? 1.

Menos mal que ya dirá de una vez que él es el Hijo del Hombre.
te convenza nuestro evangelio, te convencerá lo que dijo Isaías.
Ella permaneció en silencio ante el argumento tan fuerte de un
il
1'¡:¡
No te hagas ilusiones. Jesús nunca responde de forma directa. profeta. ,¡1
Entonces, ¿qué dijo? - Sin embargo -siguió Dina-, hubo judíos que creyeron en ll
Todavía os queda un rato de luz¡ caminad mientras tenéis luz, an- Jesús. A pesar de eso, muchos, incluso de los je/es, creyeron en él,· pero
tes de que os sorprendan las tinieblas. El que camina en tinieblas no sa- no lo confesaban por miedo a los fariseos, para que no los expulsaran de 1

be adónde va; mientras hay luz ji·aos de la luz para quedar iluminados. la sinagoga; preferían el honor que dan los hombres al que da Dios.
220 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 20: La única tentación de Cristo 221

11
- No es demasiado optimista esa frase. tenía que decir y que hablar, y yo sé que este encargo suyo significa vida
11
- Es muy realista. Esto lo hemos vivido en nuestras comunidades eterna¡ por eso lo que yo hablo, lo hablo tal y como me lo ha dicho el 1

hace poco tiempo. Gente que creía en Jesús, pero que no lo decía pú- Padre. ~(1
11

blicamente¡ preferían seguir en la sinagoga, ser considerados buenos Estaba seguro de que todos nos habíamos perdido en medio de aque- f 1

judíos. Son unos cobardes. llas disquisiciones. Pero mi padre se adelantó a cualquier pregunta con
- No te exaltes, Dina -le aconsejé-. un comentario.
- Esa gente no se merece ningún respeto, son peores que los otros Ya me extrañaba a mí.
judíos. Quieren nadar y guardar la ropa. ¿Qué cosa?
Felipe apoyó a su mujer. Que el discípulo amado y Lucas estuviesen tan en desacuerdo.
- Dina lleva razón. Nuestro maestro no soportaba a esa gente. Acabáis de decir que Jesús no reza por el mundo. Sin embargo, ahí
- El discípulo amado debía amar bastante poco a ciertas personas dice él que no ha venido a juzgar el mundo, sino a salvarlo. Como
-bromeé-. veis, Jesús no es tan malo.
- No se puede amar a quienes rechazan a Jesús. - Con esas cosas no se bromea, Teófilo. Nadie ha dicho que sea
- Al menos, se puede pedir por ellos, perdonarlos -opinó m1 malo.
padre-. - Querido Felipe, permíteme el consejo de un viejo: incluso las
- No. Pertenecen a este mundo. Y Jesús no reza por el mundo. cosas más serias hay que tomárselas con humor. Yo tengo la impre-
- En eso no está de acuerdo el discípulo amado con Lucas. Jesús sión de que vosotros os las tomáis por la tremenda. Os comprendería
murió diciendo: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". si el discípulo amado fuese Juan, el hijo del Zebedeo ...
- Hablaría de otras personas, de quienes lo estaban crucificando. Dejó la frase sin terminar, provocando curiosidad en los de casa y
Éstos sí saben perfectamente lo que hacen. Además, quien rechaza a cierto malestar en los huéspedes.
Jesús, rechaza a Dios. Sigue leyendo, Dina. - ¿Qué tiene eso que ver? 11
11
- Cuando uno cree en mí no es en mí en quien cree, sino en el que me - ¿No conoces el mote que les puso Jesús a los dos hermanos?
ha enviado, y cuando uno me ve a mí ve al que me ha enviado. "Los hijos del trueno". Debían pasarse la vida tronando y relampa- 1

Repite eso último -la interrumpió LucÜa-. gueando. Y ya sabes lo que pasa con esas cosas. "Genio y figura, has-
- Cuando uno me ve a mí ve al que me ha enviado. ta la sepultura". 1
Felipe sonrió. 1'
- Eso mismo le dije yo un día a Andrónico, que el que ve a Jesús
1,
ve al Padre. Me dijo que era una tontería. - Ya te dije que el discípulo amado no es Juan. Sin embargo, lle- 1

- No es ninguna tontería. Tú no le hagas caso a tu marido. vas parte de razón. El discípulo amado era muy bueno, nos quería
- No te preocupes, que no se lo hago. mucho a todos¡ habría dado su vida por cualquiera de nosotros. Pero
cuando le entraba el genio era mejor quitarse de en medio.
Sentí ganas de estrangularlas a las dos, pero Dina siguió leyendo.
- Yo he venido al mundo como luz, para que ninguno que cree en mí
- Y, ¿cuándo le entraba el genio?

quede a oscuras. Al que escucha mis palabras y no las cumple yo no lo - Cuando oía hablar de los fariseos o de los cristianos que deseaban
juzgo¡ no he venido para juzgar al mundo, sino para salvarlo. El que me llevarse bien con ellos.
rechaza y no acepta mis palabras ya tiene quien lo juzgue: el mensaje que - Entonces -sentencié- el discípulo amado no se parece a Lucas.
he comunicado, ése lo juzgará el último día. Porque yo no he hablado en Se parece a Mateo. Y a un tal Jacob que conocí hace años. Y a una
nombre mío¡ no, el Padre que me envió me ha encargado él mismo lo que nieta suya, que también se ponía insoportable con bastante frecuencia.
'.~

222 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

Y a un señor de Tróade que no hay quien lo aguante.


Ése soy yo, padre. No va por ti. ¿Habéis terminado ya?
Sí. Esto es todo lo que ocurrió el día de la entrada en Jerusalén.
Mañana no tenemos reunión. Es el día del Señor.
Ya. He ido a hablar con Eutimio a propósito de eso. Nos gustaría
21
leer un texto de nuestro evangelio para despedirnos de la comunidad.
Despedida de la comunidad
- Que sea sencillo, no te metas en complicaciones.
- No os preocupéis. Lo van a entender todos.

A
la mañana siguiente, Lucas entró corriendo en
No quiso explicar más y nos fuimos a la cama con cierta curiosi-
mi habitación, como de costumbre.
dad. Porque yo, lo reconozco humJdemente, dudaba de que en aquel
evangelio existiese algún pasaje absolutamente claro.
- Buenos días, abuelo.
Buenos días. ¿Quieres que te cuente una fábula?
¿Cuál?
La de los dos granos de trigo.
Ya me la ha contado el abuelo Teófilo.
Me sentí un poco desilusionado.
Y a ti, lcuál te gustaría ser? ¿El grano egoísta o el generoso?
El egoísta.
¿Tú sabes lo que significa egoísta?
No. Pero no me gusta pasar frío. Vamos a jugar en la cabaña.
Allí se está calentito, ¿verdad?
Cuando nos dirigíamos a la huerta, me comentó.
El abuelo Teófilo cuenta unas fábulas muy raras. ¿Tú las entiendes?

* * *

La asamblea comunitaria de aquella tarde siguió el modelo habitual


entre nosotros. Lo único anormal fue que Eutimio acortó su inter-
vención para no alargarse demasiado. Cuando terminamos la fracción
del pan, Felipe se puso en pie y nos dirigió la palabra.
- Hermanos: hace tres semanas que llegamos a Tróade y pasado
mañana nos iremos a Filipos y Tesalónica. No sabemos si volvere-
mos a veros, aunque ése sería nuestro deseo. El primer día os con-
tamos algo de nuestra comunidad y nuestra forma de vida. Hoy nos
gustaría hablaros largamente de muchas cosas que hizo Jesús y que
no conocéis. Pero vosotros sabéis mejor que nadie que no conviene
224 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 21: Despedida de la comunidad 225
l
t
alargarse a estas horas de la noche. ¿os acordáis de lo que le ocurrió - Cuando Jesús acabó de lavarles los pies, se puso otra vez el
a Pablo, precisamente aquí, en Tróade? manto y les dijo: "¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?
La reacción de Eutiquio no se hizo esperar. Vosotros me llamáis maestro y Señor, y hacéis bien, porque lo soy.
- iFue mi padre el que se quedó dormido y por poco se mata! Pues si el maestro y el Señor os ha lavado los pies, también vosotros
-gritó-. Se cayó desde el piso de arriba al patio. debéis lavaros los pies unos a otros, porque os he dado ejemplo pa-
- Yo no quiero que me ocurra algo parecido. Por eso, voy a ser breve. ra que-hagáis vosotros lo mismo que yo he hecho. ¿Está claro? Pues
dichosos vosotros si lo cumplís".
Como Dina y yo nos estamos despidiendo, hemos pensado que lo mejor
que podíamos hacer es recordaros lo último que hizo Jesús con sus Hizo una pausa y miró a Eutimio.
discípulos. Es un relato que no conocéis, pero que os gustará mucho. ¿ Puedo alargarme un poco más?
Hizo su pausa de costumbre y continuó con voz misteriosa, ha- - Sí, sí -corearon todos-. Cuéntanos más cosas.
blando muy despacio. - . Sólo dos o tres. No quiero cansaros. Vamos a ver. ¿Qué pensáis
- El momento era muy solemne, el día antes de Pascua, cuando vosotros que debe distinguir a un cristiano? ¿Qué le llama la atención
Jesús sabía que había llegado para él la hora de pasar de este mundo al a la gente de nosotros?
Padre. Él siempre había amado a sus discípulos, pero en aquel momen- Las respuestas fueron inmediatas.
to les dio la prueba más grande de su amor. Estaban cenando. Y Jesús, - Que creemos en Jesús.
aunque sabía que el Padre le había puesto todo en su mano, y que ha-
- iQué va! Lo que les llama la atención es que dicen que estamos
bía venido de Dios y a Dios volvía, se levantó de la mesa, se quitó el
locos, que adoramos a un asno crucificado.
manto, se ciñó una toalla y se puso a lavarles los pies a los discípulos.
Que nos peleamos mucho con los judíos.
Un murmullo de incredulidad se levantó en el auditorio.
Mi vecina, lo que dice es que siempre estoy contenta.
- Os extraña, ¿verdad? ¿Cuándo habéis visto a un señor laván-
- Pues la mía dice que soy tonta, que siempre estoy ayudando a
dole los pies a un esclavo? A los discípulos les pasó lo mismo. Pero
los demás.
le dejaron hacer lo que quería. Hasta que llegó a uno que intentó
impedírselo. ¿ Te imaginas quién fue, Apolonio? No consigo recordar toda la gama de opiniones. Felipe los dejó
expresarse hasta que puso término a aquella barahúnda.
- Pedro. Seguro que fue él.
- Según Jesús, lo que debe distinguirnos es el amor que nos tene-
- Efectivamente. Cuando le llegó el turno, le dijo asombrado:
mos. Poco después de lo que acabo de contaros les dijo a los discípulos:
"Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?" Jesús le respondió: "Lo que yo es-
"Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; igual que
toy haciendo no lo entiendes ahora; lo comprenderás más tarde".
yo os he amado, amaos también entre vosotros. En esto conocerán que
Pedro estaba convencido de que no podría entenderlo nunca y le dijo:
sois discípulos míos: en que os amáis unos a otros". ¿Estáis de acuerdo?
"¿ Lavarme tú los pies? Jamás".
- Sí.
- Muy bien dicho -exclamó Ápolonic--.
- Pues no lo olvidéis nunca. Otra pregunta. Ésta es más compli-
- Sin embargo, Jesús le insistió: "Si no te dejas lavar, cortamos
cada. ¿para qué os sirve a vosotros Jesús?
las relaciones por completo, ya no tienes nada que ver conmigo". Y
Pedro, que quería tanto a Jesús, le dijo: "Señor, lávame todo lo que Esta vez no hubo prisa en responder. Todos se miraban extrañados
quieras; no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza". y yo mismo no sabía qué pensar.

Toda la comunidad se echó a reír mientras Apolonio miraba en tor- Jesús no sirve para nada -dijo por fin Euterpe-.
no, ufano de la espléndida salida de su apóstol preferido. Felipe esperó ¿Cómo que no sirve para nada? -Felipe simuló gran admiración-.
que se acallaran los murmullos y continuó: Hijo, no lo vas a comparar con un cuchJlo o una mesa.
226 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 21: Despedida de la comunidad 227

Claro que no. Pero puede servir para otras cosas. - No.
A mí me sirve para tener paciencia -dijo Pancracia-. - Jesús decía: "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos¡ el que está
Y a mí -corearon varias-. unido a mí y yo a él, da unos racimos enorme, llenos de uvas. El que
Nos sirve para salvarnos -aseguró Eutimio, aprovechando el se olvida de mí, se seca poco a poco y lo tratan como a un sarmiento
momento para catequizar-. seco: lo recogen, lo echan al fuego y lo queman". ¿ Veis qué claro?
- Os voy a decir lo que él dijo -siguió Felipe-: "Yo soy el camino, Hay que estar siempre unidos a Jesús y que él viva dentro de nosotros,
la verdad y la vida". Para eso sirve Jesús. Es el camino por el que va- para que él nos transmita su savia, su vida.
mos hacia Dios. Es la verdad que nos enseña todo lo que sabemos de Hizo una pausa, como intentando recordar algo.
Dios. ¿Vosotros sabéis que Dios es nuestro Padre? - Jesús usó la vid para otra comparación. ¿Habéis pasado a veces
Sí. momentos muy malos en la vida? ¿Momentos en los que casi llegáis
Y, ¿quién os lo ha enseñado? a pensar que Dios se porta mal con vosotros?
Eutimio -gritó Proclo, gran admirador de nuestro presbítero=. No se escuchó el sí unánime de los casos anteriores, pero muchas
Eutimio, no. Jesús. Fue él quien nos e:O:señó a llamar a Dios: miradas daban una respuesta afirmativa.
"Padre". ¿Veis? Jesús es la verdad. Nos enseña todas las cosas impor- - Fijaos en lo que decía Jesús: "Yo soy la vid, mi Padre es el labrador,
tantes, las que nos dan ánimo y esperanza. Y es también la vida, el y vosotros ... " ¿ Qué somos nosotros?
que nos da la vida eterna. Eso lo entendéis, ¿verdad? - Los sarmientos.
Exclamaciones y gritos de asentimiento. - Muy bien. Pues, a los sarmientos que dan fruto, el Padre los po-
- Os cuento otra cosa más y terminamos. da para que den más fruto. Así que no penséis nunca que Dios se por-
Voces de protesta. ta mal con vosotros. Pensad que os está preparando para que deis más
- Si Jesús es tan importante, hace falta estar muy unidos a él. fruto. Y ahora, para terminar, voy a recitaros la última oración de Jesús,
¿sabéis con qué parábola explicaba esto? una oración que no conocéis pero que os gustará mucho. Poneos en pie
y escuchadla como si él mismo pronunciase esas palabras.
- Con la del buen samaritano.
Cuando nos hubimos levantado, Felipe comenzó:
Mi padre se llevó las manos a la cabeza. En su opinión, aunque el
método de preguntar sea muy socrático, debe reservarse para audito- - "Padre, ha llegado la hora¡ manifiesta la gloria de tu Hijo, para
rios más especializados. De lo contrario, corres peligro de escuchar las que tu Hijo manifieste la tuya. Te he manifestado a los hombres que
mayores barbaridades. me confiaste, sacándolos del mundo; eran tuyos, tú me los confiaste y

Con ésa, no. Con la del sembrador. ellos han hecho caso de tu mensaje. Yo te ruego por ellos, por los que
me has confiado, porque son tuyos. Ya no estaré más en el mundo;
¿Cómo te llamas tú?
mientras ellos se quedan en el mundo, yo voy a reunirme contigo.
Antonio.
Padre santo, protege tú mismo a los que me has confiado, para que
Antonio se ha acercado un poco más. No es la del labrador, pero
sean uno como lo somos nosotros. Yo les he transmitido tu mensaje y
está relacionada con el campo.
el mundo los odia porque no son del mundo, como tampoco yo. No te
- La de los dos granos de trigo. ruego que los saques del mundo, sino que los protejas del Malo. Como
La voz chillona de Lucas provocó las risas de todos, mientras tú me enviaste al mundo, al mundo los envío yo también. No te pido
Elena, colorada, le tapaba la boca a su hijo. sólo por éstos, te pido también por los que van a creer en mí median-
- Tampoco es ésa, Lucas. Se trata de la parábola de la vid y los te su mensaje; que sean todos uno, como tú, Padre, estás en mí y yo
sarmientos. ¿La conocéis? contigo; que también ellos estén con nosotros para que el mundo crea
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228 El Cuadrante. Parte III: El encuentro 1

que tú me enviaste. Padre justo, aunque el mundo no te ha reconoci-


do, yo te reconocí, y también éstos reconocieron que tú me enviaste.
Yo te he revelado a ellos y seguiré revelándote, para que el amor que tú
me has tenido esté con ellos y también yo esté con ellos."
Eutimio se dispuso a dar por terminado el acto. Pero, antes de pro- 22
nunciar una palabra, se oyó la voz estentórea de Apolonio. Clase particular
- Un momento, un momento. Después de lo escuchado esta no-
che, debo decir que este evangelio es mucho más claro y fácJ de en- ¡,,
tender que todos los que conocemos. Por consiguiente, y si la asamblea uedaba un solo día para la partida y Felipe deci-

Q
1

no se opone, propongo que Felipe nos proporcione lo más pronto po- dió aprovecharlo al máximo. Se reunió conmigo
sible una copia, que pagaremos entre todos, para que pueda ser leído y muy temprano, con su copia del evangelio.
comentado en nuestras reuniones.
Un gran aplauso acogió la temeraria propuesta. Pero Felipe no di- - Coge la tuya -me dijo-. Voy a decirte lo que falta por comentar
jo nada. Se dirigió a Apolonio, lo abrazó y habló un momento con él, y en lo que debes insistir. Quedan tres partes principales: lo ocurrido
mientras mi padre, Lucila y Livia me dirigían miradas irónicas. durante la última cena de Jesús con los discípulos, el relato de la pa-
sión y las apariciones. La más complicada es la primera, es muy larga.
* * * Ayer comenté algo durante la asamblea, pero falta muchísimo.
Cuando la expliques, ten muy presente una frase que leímos ayer:
¿Qué le has dicho a Apolonio? -le pregunté cuando volvíamos
'Jesús, habiendo amado a los suyos que estaban en e/ mundo, los amó
a casa-.
hasta el extremo" (13,1). Te digo esto porque vais a descubrir una ima-
Que haré todo lo posible por complacerle. gen bastante distinta del Señor. ¿A ti qué te ha parecido hasta ahora?
¿No le habrás dicho que yo tengo una copia? - ¿Qué cosa?
No, por favor. Habría sido ponerle en un compromiso.
- Jesús. ¿Qué impresión te ha producido en los relatos que hemos
¿ Te imaginas tener que explicarles la conversación con visto?
Nicodemo o el discurso del pan de vida? Me matan. - Hace poco lo comentaba con mi padre. Me parece demasiado
- No es tan difícJ. Basta hacerlo como lo he hecho yo esta noche, serio, siempre peleándose con la gente¡ como si disfrutase provocando
suprimiendo muchas cosas. e irritando al auditorio.
- Pero eso no es lo que pretende Apolonio. Quiere que lo leamos - Efectivamente. Por eso te lo preguntaba. Hasta ahora, la mayo-
entero. ría de las veces ha aparecido el Jesús polémico, que se enfrenta con las
- Eso es más difícil -reconoció-. autoridades y también con los que dicen creer en él, pero no creen.
Lucila, Livia y Dina se acercaron a nosotros. Sin embargo, cuando hablaba con sus discípulos, no era así. Sepa-
- Has estado estupendo, Felipe. Nos hemos divertido muchísimo. recía más al peregrino que nos inventamos. Lo notaréis enseguida;
aunque a veces es irónico con los discípulos o parece tomarles el pelo
- Muchas gracias, pero no tiene mérito. Me he limitado a recor-
dar cosas muy sencillas, de las más fácJes.
por su ignorancia, los trata con mucho cariño. Es lógico, se trata de !i l
un discurso de despedida. Bueno, abre tu copia. Lo primero es el re-
- Pero a la gente le ha gustado, que es lo importante.
lato del lavatorio de los pies (13,2-17). Ya lo conocéis, no es preciso
que lo repitas, aunque siempre es bueno leerlo varias veces. Sigue el
anuncio de la traición de Judas, ¿¡o ves?
230 El Cuadrante. Parte III: El encuentro
Cap. 22: Clase particular 231 1
Tuve que buscar un poco. gunta adónde va, Jesús responde que va a prepararles un sitio; Tomás
- Sí, ya lo tengo (13, 18-32). protesta porque no saben adónde va, Jesús dice que él es el camino¡
luego los consuela diciéndolos que se marcha, pero volverá; al final lo
- Es más amplio que los otros que tú conoces¡ ahí aparece por
dice claramente, va con el Padre.
primera vez el discípulo amado. lnsísteles en dos cosas. Primera: Jesús
sabe todo lo que va a ocurrir. La traición de Judas y la muerte no lo - Podía haberlo dicho desde el principio.
cogen por sorpresa¡ no lo mataron porque se confió, por un descuido, Felipe se echó a reír.
sino porque aceptaba la muerte. Recuerda lo que leímos un día: - Así ahorraba tiempo, como diría Lucila. El discípulo amado pre-
"Nadie me quita la vida, yo la doy voluntariamente". ¿Está claro? fería dar vueltas y vueltas antes de ofrecer la respuesta. Así intrigaba al
- Sí. auditorio.
- La segunda también es muy importante¡ está al final del pasaje, - Y lo mareaba.
después de salir Judas, donde dice: 'A.hora acaba de manifestarse la glo- - También. Es verdad. Pero, cuando te acostumbras a su estilo,
ria del Hijo del Hombre" (13,31). En la pasión es donde se manifiesta ter~ina gustándote. Bueno, ése era el primer tema. El segundo es el
la gloria de Jesús. del amor. Fíjate que también sale con mucha frecuencia. Al principio,
- Va a ser difícil acordarse de tantos detalles. Espera un momen- para darle relieve, habla del amor entre nosotros (13.34-35). Luego
to. se habla del amor que Jesús nos tiene: "volveré para llevaros conmigo;
Cogí mi tablilla de cera y el estilete. Cuando estuve preparado, así, donde esté yo, estaréis también vosotros" (14,3); "no os dejaré huér-
fanos, volveré". Después, del amor que nosotros debemos tenerle, que !li
continuó.
- Ahora empiezan las complicaciones. Hay dos despedidas de lo demostramos guardando sus mandamientos (14,15). El resultado
Jesús. final lo tienes en esta frase: "Si uno me ama hará caso de mi mensaje,
Pasó varias páginas y me señaló una línea. mi Padre lo amará y los dos vendremos a él y viviremos con él" (14,24).
¿Tú has pensado en eso alguna vez?
- ¿Ves esta frase?: "Levantaos, vámonos" (14,31). Aquí termina
la primera despedida y empieza la segunda. Hay temas que se repiten: - ¿En que Dios y Jesús viven en mí? No. Nunca se me habría
el mandamiento nuevo, el Espíritu, la ida de Jesús al Padre ... A veces ocurrido. Y Lucila lo negará por completo. Dirá que es imposible que
parecen dos redacciones distintas del mismo discurso. Pero cada una el Padre y el Hijo me aguanten mucho tiempo.
tiene sus peculiaridades. ¿Has leído las carlas de Pablo?
Volvió a retroceder varias páginas hasta que estuvimos en el mismo - No. Mi padre tiene algunas ...
sitio de antes, después de la traición de Judas. - Me las ha prestado. ¿No te suena la frase: "Ya no vivo yo, vive
- Lee estas frases. en mí Cristo"?
- Hijos míos, me queda muy poco de estar con vosotros. Me busca- Sí, la he oído alguna vez.
réis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: al lugar adon- Se parece mucho a lo que acabamos de leer. Deberías pensar en
de yo voy no podéis venir vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que eso.
os améis unos a otros; igual que yo os he amado, amaos también entre ¿Lo apunto?
vosotros. En esto conocerán que sois discípulos míos: en que os amáis
No. Lo digo por ti, no por ellos.
unos a otros.
Me miró con una sombra de burla.
- Párate. Ahí tienes los dos temas principales de la primera des-
Falta una prueba más del amor que Jesús nos tiene. Adivínala.
pedida: Jesús se va a un sitio desconocido, y Jesús habla del amor.
Casi todo lo que sigue gira alrededor de esos dos temas. Pedro le pre- - ¿ Vas a ponerle como el peregrino?
232 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 22: Clase particular 233

Tu padre la acertaría enseguida. - Los normales, ya lo oíste ayer.


El Espíritu Santo. - Aquí se habla mucho del odio que nos tiene el mundo, especial-
Efectivamente. Jesús se va, pero le pide al Padre que nos dé un mente los judíos. Estas frases son tremendas. Fíjate: "Os expulsarán
abogado que esté siempre con nosotros, el Espíritu Santo. Él nos en- de la sinagoga; es más, llegará el día en que os maten pensando que así
señará todo y nos recordará lo que Jesús dijo. dan culto a Dios" (16,2).
Volvió al tono inquisitivo. Levantó la vista, mirándome fijo.
- Los discípulos tienen otra manera de demostrar que aman a - A mi padre lo denunciaron a las autoridades romanas y lo mataron.
Jesús. Se quedaron tan contentos, pensando que habían dado culto a Dios.
- Me rindo. No he leído el texto. - Nunca dijiste nada de eso.
- Alegrándose de que Jesús se vaya. Mira esta frase: "Si me ama- - ¿para qué? Después de todo, no es demasiado raro. Como dice
rais, os alegraríais de que me vaya con el Padre, porque el Padre es más Jesús un poco antes, "un siervo no es más que su amo; si a mí me han
que yo" (14,28). · perseguido, lo mismo harán con vosotros".
Tomé algunas notas. No añadió más. Se inclinó de nuevo sobre el libro.
- La última frase de la despedida se refiere al amor que Jesús tie- - Apunta lo que sigue, vuelve a hablarse del Espíritu, más despa-
ne al Padre: "el mundo tiene que comprender que amo al Padre y que cio que antes (16,5-15). Tú, ¿qué prefieres? ¿Tener a Jesús a tu lado
cumplo exactamente su encargo" (14,31). o tener al Espíritu?
Se echó hacia atrás en su asiento, descansando un poco. - Tener a Jesús. Eso no admite duda.
- Como ves, este Jesús es muy distinto. Está siempre hablando - Pues te equivocas. Lee lo que dice ahí: "Os conviene que yo me
del amor: del que él le tiene al Padre y nos tiene a nosotros, del que vaya, porque si no me voy, no vendrá vuestro abogado; en cambio, si me
debemos tenerle a él y entre nosotros, del que el Padre y él nos tienen. voy, os lo enviaré" (16,7).
Volvió a inclinarse sobre su copia del evangelio. - No estoy de acuerdo, la verdad. Prefiero ver a Jesús, hablar con
- Bueno, ahora viene el momento en que Jesús dice: "iLevantaos, él, preguntarle mis dudas.
vámonos!", pero ni se levantan ni se van. Es la segunda despedida. - ¿sabes qué edad tendría ahora el Señor si no hubiera muerto?
Podríamos suprimirla. Más de cien años. Suponte que está contigo en Tróade. Los de
¿Lo dices en serio? Corinto también quieren hablar con él, y los de Roma, y los de
Era una broma. Ya sé que hay que leerlo todo. Hispania ... ¿Qué hace?
La segunda despedida es más larga. Empieza con la parábola de Advertí la imposibilidad de atendernos a todos durante siglos y a lo
la vid que os comenté anoche y se repite el mandamiento nuevo (15,1- ancho de todo el mundo.
17). Pero hay una novedad: los discípulos de Jesús deben esforzarse por - Llevas razón.
dar fruto¡ si no, los arrancan, como a los sarmientos, y los queman. - Por eso nos conviene que Jesús se haya ido, aunque resulta duro
Fíjate que, al final, insiste en esta idea: "No me elegisteis vosotros a mí, decirlo. Ahora tenemos su Espíritu, que puede acudir en ayuda de to-
/ui yo quien os elegí a vosotros y os destiné a que os pongáis en camino y dos y en todas parles. Pero lo más importante es que el Espíritu con-
deis /ruto, y un /ruto que dure" (15, 16). Ponerse en camino significa po- vencerá al mundo de que hay un pecado, una victoria y una derrota.
nerse en contacto con el mundo. Y ése va a ser un tema capital del se- El pecado del mundo consiste en no creer en Jesús. La victoria es la
gundo discurso de despedida. ¿ Vosotros tenéis muchos conflictos con de Jesús, que vuelve al Padre. Y la derrota es la del príncipe de este
los que no son cristianos? mundo, que ha sido vencido.
234 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 22: Clase particular 235

Eso es bastante complicado.· - Lo que falta es mucho más fácil: el relato de la pasión y las
Sí. Algunas frases son complicadas, pero conseguirás entenderlas. apariciones.
¿Estás seguro? - La pasión la conocemos muy bien.
Sin duda, lo dice aquí: "El Espíritu de la verdad os irá guiando has- - Vas a llevarte una sorpresa, encontrarás bastantes cosas nuevas.
ta la verdad plena". Lo que no te garantizo es el tiempo que tardarás en Pero fíjate sobre todo en algo que ya te dije: en la pasión es cuando se
descubrirla. revela la gloria de Jesús. Nunca verás un Jesús angustiado, sufriente.
- A lo mejor me muero antes. Por eso el discípulo amado no cuenta la oración del huerto. Jesús es
siempre el Señor soberano que acepta la muerte libremente. Préstale
- Es posible. A continuación, Jesús habla de su partida y de la
mucha atención al relato del arresto y al diálogo con Pilato, ahí que-
tristeza que supone para los discípulos, pero los consuela con la
da muy claro lo que te digo. La escena ante Pilato es importantísima¡
esperanza de que volverán a verlo. Y termina con unas palabras
en ella aparece de nuevo la acusación de que Jesús se ha hecho Hijo de
que resumen toda su vida. ¿Cómo resumirías tú la existencia de
Dios, y salen por última vez dos términos claves de todo el evangelio:
Jesús?
el mundo y la verdad.
- Ahora que no nos oye mi padre, con unas 'palabras de la segunda
- Eso del mundo y la verdad no lo has desarrollado durante las
parte de Lucas: "Pasó haciendo el bien". ¿Las conoces?
reuniones.
- Sí. Es una dehnición espléndida. Pero el discípulo amado tiene
- Estúdialo por tu cuenta. Algo se te ocurrirá.
una visión más amplia, como de costumbre: "Salr de junto al Padre y vi-
Entornó los ojos y sonrió.
ne a estar en el mundo, ahora dejo el mundo y me vuelvo con el Padre"
(16,28). ¿Te gusta? Empalma con el himno inicial, cuando la Palabra se - A Lucila le gustarán mucho las palabras de Jesús a su madre en
hace carne para habitar entre nosotros. Ahora ha terminado su misión la cruz. Luego están las apariciones. A Dina le resultaron bastante
y vuelve a Dios. distintas de las de Mateo. Supongo que a ti te ocurrirá lo mismo.
Pero quien se va a llevar una sorpresa es tu padre.
- Está muy bien -reconocí-.
- ¿por qué?
- Al final se recoge el tema de las persecuciones del mundo: "Os
he dicho estas cosas para que gracias a mí tengáis paz. En el mundo ten- - He leído lo que dice Lucas sobre la venida del Espíritu Santo.
dréis apreturas, pero, ánimo, que yo he vencido al mundo" (16,33). Y Organiza una escena grandiosa. Aquí es mucho más sencillo. Jesús se
aparece a los discípulos, sopla sobre ellos y les dice: "Recibid el Espíritu
todo termina con la oración de Jesús que recité anoche. ,,
Santa .
- Demasiada materia para una reunión, ¿no te parece?
- ¿Así de fácil? ¿Sin viento huracanado ni lenguas de fuego? Mi
- Podéis dedicarle dos, una a cada discurso de despedida. ¿Estás
padre se va a desilusionar.
cansado?
- No lo creo. Tu padre es muy listo. Sabe distinguir entre lo esencial
Un poco.
y lo secundario.
Vamos a dar un paseo por la huerta. Hace un día muy bueno.
- No lo conoces bien. Le encantan las escenas dramáticas.
¿Me llevo el evangelio?
- Pues detente en la aparición a Tomás. Es la clave de todo elevan-
No es preciso, lo que queda no plantea problemas. gelio. Tomás es la persona que duda, que exige pruebas. Al final, las
tiene. Pero Jesús le dice: "¿porque me has visto crees? Dichosos los que
* * *
creen sin haber visto" (20,29). Esa bienaventuranza se dirige a todos
Paseamos un rato en silencio, disfrutando del sol. Luego nos sen- nosotros, los que creemos en él aunque no hemos visto nada.
tamos en un banco. - A Livia le vendrá bien.
236 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

- Desde luego. Lo último es la aparición en el lago de Galilea.


U na vez conté algo de ella.
- Sí, a LucJa le gustó mucho lo que dice Pedro: "Señor, tú fo sabes
todo, tú sabes que te quiero".
¿ Te acuerdas de esa frase? 23
- La que se acuerda es ella. La repite con frecuencia. Regalos de despedida
- Bueno, ya tienes una idea de lo que falta. Estoy seguro de que
lo harás bien. !
1

Se puso en pie y pensé que habíamos terminado. Pero continuó.

L
a última tarde de Felipe y Dina entre nosotros fue l1ii

- Ese episodio final, el de la aparición en el lago, es muy importan- más agitada de lo previsto. No fueron los prepa- ! 1
11

te para nosotros. Deja claro que Jesús le encomendó a Pedro una misión rativos del viaje los que causaron la agitación, te-
especial con respecto a todos. Por eso le repite tres veces: "Apacienta nían poco que preparar. Habíamos conseguido que acep- 1
mis ovejas". A los más fanáticos de nuestra comúnidad les molesta esa tasen túnicas y sandalias nuevas, pero emprendían su camino tan
historia. Querrían que eso se lo hubiese dicho Jesús a nuestro maestro. pobremente como llegaron. La agitación la provocó una sencilla fies-
Pero él insistía en contar lo ocurrido. Hace falta estar unidos, ta de despedida organizada por Lucila en la que estuvo presente toda
Andrónico. "Un solo rebaño bajo un solo pastor". Que no andemos la familia, incluidos los niños.
con tantas suspicacias y recelos. Nosotros aceptamos todo lo bueno que Yo había imaginado una última reunión con nuestros huéspedes
tenéis, vosotros aceptáis todo lo bueno que tenemos, que es mucho. que sirviese como resumen de todo lo dicho. Cosa imposible entre los
llantos de Julia, las carreras de Lucas y los tempranos bostezos de
* * * Lisipa. Cuando se retiraron a su casa, asegurando que al día siguiente
Nuestro paseo nos llevó hasta la cabaña de Lucas. Felipe tanteó la nos acompañarían al puerto, me sentí inseguro de lo que debíamos ha-
estructura, comprobando su solidez. cer. Demasiado pronto para acostarse, demasiado tarde para entablar
una reunión seria. Pero Felipe parecía haberlo previsto todo.
No creo que pase del verano -comentó-.
- ¿os importaría que nos reuniésemos un rato? Dina y yo queremos
- Tampoco las chozas de la fiesta durarían mucho, no te preocupes
haceros unos regalos.
por eso.
¿Qué podían regalarnos aquellos misioneros tan pobres? Felipe
- Si ves que se tambalea, dile a N éster que vuelva a atar bien los
volvió poco después con unos cuantos papiros en la mano. Se sentó
troncos.
en su sitio de costumbre y comenzó con unas palabras extrañas.
- Te has encariñado con Lucas, ¿verdad?
Plata y oro no tengo; lo que tengo os lo doy.
No respondió a mi pregunta. Se entretuvo en arrancar una rami-
Estás citando a Lucas -dijo mi padre con satisfacción-.
ta de olivo que sobresalía.
Propiamente, estoy citando lo que dice Lucas que dice Pedro an-
El discípulo amado quería mucho a los niños, igual que Jesús.
tes de curar al paralítico. Hemos pasado más de tres semanas muy fe-
Pero nunca habla de ellos.
lices con vosotros, hablando del evangelio de nuestro maestro.
Es cierto, nunca habla de ellos en el evangelio. Queremos agradeceros vuestra hospitalidad y vuestro interés. Pero lo
Se echó a reír. único que poseemos son sus escritos. Aparte del evangelio, tenemos
- No es raro. Era tan viejo que a todos nos veía como niños. esta carta dirigida a nuestra comunidad. De ellos hemos entresacado
Siempre nos llamaba "hijitos". algunos párrafos, los que más se adaptaban a cada uno de vosotros,
238 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 23: Regalos de despedida 239

los hemos escrito en cuatro papiros y ahora os los entregaremos como que su hermano pasa necesidad, le cierra las entrañas, ¿cómo va a estar en
recuerdo. Vamos a comenzar por Lucila, porque el ama de casa es él el amor de Dios? H,jos, no amemos de palabra y de boquilla, sino con
quien siempre lleva el mayor peso de unos huéspedes. obras y de verdad". ¿ Te ha gustado?
- No ha supuesto ningún trabajo, Felipe. No tienes que darme las - Mucho -dijo Lucila emocionada, recogiendo su pequeño trozo
gracias. de papiro-.
- Sí. Todo hay que agradecerlo, incluso un vaso de agua fresca. - A mí, no -dije-. Me parece una mala jugada por vuestra parle.
¿No decía eso Jesús? Pues bien, lcuál sería el mejor regalo para Este papiro es de mala calidad, y encima lo habéis cortado en cuatro
Lucila? Afortunadamente, Dina lo intuyó desde el primer momento. trocitos. El regalo os ha salido muy barato y a mí me va a salir carísimo.
¿Cuál es la frase de Jesús que más te gusta, Lucila? No me refiero a Dina no hizo caso de mis protestas.
nuestro evangelio, cualquier frase que conozcas. - Como veis, el discípulo amado no pensaba sólo en cosas raras.
- Ya me la habéis oído muchas veces: "Venid, benditos de mi Tenía los pies en la tierra. .
Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me dis- - Pero en el evangelio no dice nada de eso -objeté-.
teis de beber, estaba desnudo y me vestisteis, enfermo y en la cárcel y - En el evangelio lo da por supuesto. Más tarde, cuando algunos
vinisteis a verme". no sacaron las consecuencias, porque no les interesaba sacarlas, lo di-
- Exactamente. Sólo hacía falta buscar un texto que hablase del jo claramente, para que nadie se llamara a engaño.
amor al prójimo. Felipe cogió otro fragmento de papiro, más largo que el anterior.
- Cosa bastante difícil de encontrar en vuestro maestro -afirmé - El segundo es para Livia.
con seguridad-. La miró sonriendo.
- ¿por qué? - Éste sí que costó trabajo. Livia, te hago la misma pregunta que
- Porque lo único que dice lo sabemos desde el primer día: a Lucila: ¿qué frase de Jesús es la que más te ha impresionado siem-
"Amaos los unos a los otros como yo os he amado". pre?
- ¿Estás de acuerdo, Lucila? ¿Es eso lo único que has encontra- No es de Jesús, es de Pedro: "Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios
do en nuestro evangelio? vivo". ¿ Tengo que explicarlo?
- Ha habido dos cosas que me gustaron mucho. La primera fue la - No estaría mal que lo hicieses.
actitud de María durante la boda de Caná; también ella se preocupa - Es el mayor descubrimiento que puede hacer un judío: encon-
de dar de beber al sediento. trar a la persona en la que se concentran todas las esperanzas de los
Su salida, dicha con una pizca de ironía, nos hizo reír a todos. profetas, todo lo que nuestro pueblo ha deseado durante siglos.
- La segunda, la actitud de Jesús con el enfermo de la piscina, que - ¿ Y qué te ha ofrecido nuestro evangelio en esa línea?
se da cuenta enseguida de la cantidad de años que lleva esperando Ella se removió en su asiento, como si se sintiese molesta.
quien lo ayude. - Por favor, sé sincera -la animó Felipe-.
- Esta carta dice algo en la misma línea de la frase que citaste al - Me ha creado muchos problemas. Cada día proponíais una ima-
pnnc1p10. gen distinta de Jesús. Empezasteis diciendo que era la Palabra hecha
Le pasó a Dina el primer papiro y ella lo leyó en voz alta. carne, cosa que sigo sin entender. Luego cambiabais de opinión. Unas
- "Hemos comprendido lo que es el amor porque Jesús se desprendió de veces era el Hijo de Dios, otras el Hijo del Hombre. En un momen-
su vida por nosotros; ahora también nosotros debemos desprendernos de la to era igual que el Padre¡ poco después leíamos que es inferior al
vida por nuestros hermanos. Si uno posee bienes de este mundo y, viendo Padre, que todo lo aprende de él.
240 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 23: Regalos de despedida 241

- Ahí estaba el problema. ¿Qué podíamos regalarle a una perso- anciano Simeón, en el evangelio de Lucas: "Ahora, Señor, puedes de-
na que le cuesta cambiar su idea de Jesús? Releyendo la carta, se me jar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu salvador".
ocurrió copiar esta frase: "Todo el que niega al Hijo se queda tam- No hace falta explicar el motivo, ¿verdad?
bién sin el Padre¡ quien reconoce al Hijo tiene también al Padre". Se me hizo un nudo en la garganta, pero intenté ocultarlo con una
Pero a Dina no le gustaba, pensaba que podía molestarte. Entonces broma.
se nos ocurrió la aparición a Tomás, un texto del que hemos hablado
- Todavía te falta mucho para ser como el buen ladrón.
pero que no conocéis.
Felipe y Dina no captaron la indirecta. Por eso, añadí.
- Lo que voy a leer -dijo Dina- ocurre después de que Jesús se
- Ése al que le dijo Jesús: "Hoy estarás conmigo en el paraíso".
apareciese a los discípulos. "Tomás, uno de los Doce, a quien llama-
Siguieron sin entender a qué nos referíamos, pero Felipe no tuvo
ban el Mellizo, no estaba con ellos cuando se presentó Jesús. Los otros
ocasión de preguntar más. Mi padre tomó de nuevo la palabra.
discípulos le decían:
- De vuestro evangelio me ha interesado todo, sinceramente. Si
- Hemos visto al Señor.
tuviese que elegir algo, me quedaría con el himno inicial... y con la
Pero él les contestó:
idea de Jesús como luz del mundo; dice lo mismo que Simeón.
- Hasta que no vea en las manos la señal de los clavos y no meta el de-
Bueno, y con la resurrección de Lázaro.
do en la señal de los clavos y palpe con la mano el costado, no lo creo.
- Ése es el problema que teníamos contigo. Intuíamos que te in-
Ocho días después los discípulos estaban otra vez en casa, y Tomás
teresaba todo y resultaba difícil elegir una frase. Después de oírte,
con ellos. Estando atrancadas las puertas llegó Jesús, se puso en medio
pienso que hemos acertado. Léela tú mismo.
y dijo:
Le tendió su papiro.
- Paz a vosotros.
- Con esta luz no veo bien. Que la lea Dina.
Luego se dirigió a Tomás:
- Es muy breve -dijo ella-. Ésta ha salido barata. "Queridos míos,
- Aquí están mis manos, mete el dedo; trae la mano y pálpame el
hijos de Dios lo somos ya, aunque todavía no se ha manijesiado lo que se-
costado. Y no seas desconji·ado, cree.
remos¡ pero sabemos que cuando Jesús se manijiesie seremos semejantes
Contestó Tomás: a é/, porque lo veremos tal cual es".
- /Señor mío y Dios mío! - Muy bonita. Os lo agradezco mucho.
Jesús le d1/o: Felipe me miró. Había llegado mi turno.
- ¿porque me has visto has creído? Dichosos los que creen sin haber - La frase que más he repetido durante mi vida sí es de Jesús. No
visto". soy como otros y otras que se entretienen con personajes secundarios.
Livia recogió su trozo de papiro. Se trata de la pregunta que dirige a los discípulos: "¿Quién decís vo-
- Este regalo os ha salido más caro -comentó con humor-. sotros que soy yo?" Porque, como dice mi querida esposa, Jesús es un
Espero que me sirva. misterio. Nunca acabamos de conocerlo.
Felipe levantó en alto el tercer papiro. Dina y Felipe soltaron una carcajada.
- Le toca el turno al excelentísimo TeófJo, el más callado duran- - Contigo no había problemas. Hemos acertado a la primera. Son
te las reuniones. ¿Qué frase de Jesús es la que más has repetido en to- unas palabras de Jesús al apóstol Felipe durante la última cena.
da tu vida? Me tendió mi papiro, el más pequeño de todos. No pude evitar una
- En toda mi vida, no sé. Ya soy demasiado viejo y habré cambia- sonnsa.
do. La que más repito en los últimos años tampoco es de Jesús, es del - Léelo en voz alta.
242 El Cuadrante. Parte III: El encuentro
Cap. 16: Padres e hijos 243 r
algunas cosas les gustarán, otras no las entenderán, como pasa con
"Tanto tiempo llevo con vosotros y úodavía no me conoces?"
todos. Yo no soy tan pesimista.
La mejor de todas =aplaudió Lucila-.
- ¿y tú, Livia?
Pues, tú, no te rías, que siempre dices que a Jesús no podemos
- Yo, en vuestro caso, sería optimista. A los griegos les encantan
conocerlo.
las cosas raras. Cuanto más raras, mejor.
- Pero no pierdo el tiempo leyendo libros.
Se levantó riendo para no escuchar nuestras protestas.
Felipe cortó nuestra pelea.
Ha sobrado un poco de limonada. ¿Quién quiere?
- A ti, Andrónico, ¿qué es lo que más te ha gustado de nuestro
evangelio? * * *
- Que me ha tenido tres semanas pensando continuamente en
Ala mañana siguiente los acompañamos al puerto. No sólo la fami-
Jesús, obligándome a plantearme preguntas que nunca me había
lia, también otros muchos de la comunidad, encabezados por Eutimio
hecho. y Apolonio. Ya sabes que me gustan poco las despedidas y, mucho me-
Me habría extendido en la respuesta si Dina no hubiese formulado nos, contarlas. Dejémoslo así. Cuando abrazaba a Dina y Felipe, me in-
una pregunta más comprometida. vadió la certeza de que no volvería a verlos más en esta vida. Marchaban
- ¿Creéis que nuestro evangelio encontrará mucha aceptación? entusiastas a continuar su tarea y a nosotros nos dejaban su regalo más
Se hizo un silencio, que me sentí obligado a romper. preciado: un nuevo testimonio sobre Jesús.
- A nivel personal, sí. A nivel comunitario, lo dudo. A la mayoría
de la gente le resultará difícil entenderlo.
- Yo no estoy de acuerdo contigo, Andrónico -opinó mi padre-.
El peligro que le encuentro a este evangelio es que entusiasme a
ciertos grupos amantes de teorías enrevesadas, que ni ellos mismos
entienden, y se lancen a hacer especulaciones de todo tipo.
- Eso es lo que pretendemos combatir -dijo Felipe-. Esos grupos
existen, se dan en nuestras comunidades. Si conocieseis sus teorías,
veríais que nuestro evangelio es muy sencillo en sus formulaciones,
muy claro.
- Para vosotros, quizá, no lo dudo. Pero la mayoría de la gente es-
tá acostumbrada a un lenguaje más sencillo.
- La mayoría de la gente está acostumbrada a no plantearse pro-
blemas -dijo Dina un poco irritada-.
- No te irrites, que es la última noche. Yo te digo lo que pienso
porque habéis preguntado. No quiero que os hagáis falsas esperanzas.
Lucila impuso una vez más su toque realista.
- Estáis planteando mal el problema. La gente no se parece a mi
marido ni a mi suegro. La mayoría ni siquiera sabe leer. Así que no
pueden formarse ninguna idea del evangelio, igual que tampoco la tie-
nen del de Marcos, el de Mateo o el de Lucas. Si escuchan el vuestro,
24
Doce regalos de Jesús

L
a marcha de Felipe y Dina fue para nosotros como
un golpe que te atonta y no te permite reaccionar.
Mientras estaban con nosotros casi no advertíamos
su presencia, tan bien se acomodaron a nuestras costum-
bres y ritmo de vida. Sólo las reuniones nocturnas rompieron algo la
monotonía de nuestra existencia. Fue al irse cuando advertimos lo mu-
cho que habían supuesto para nosotros en aquel breve espacio de tiem-
po. Las dos noches siguientes fuimos incapaces de reunirnos. Todos sa-
bían que quedaban cosas por comentar y que yo era el encargado de
presentarlas. Pero ni ellos se encontraban con ánimos de escuchar ni yo
de desempeñar el nuevo papel que me correspondía.
Tres días después, a la hora de la comida, decidí tomar la iniciativa.
- Esta noche deberíamos reunirnos para seguir hablando del
evangelio. Estamos desperdiciando una ocasión magnífica.
- ¿Qué tiene de magnífica? -preguntó Lucila-.
- Estamos tristes por la marcha de Dina y Felipe. Es el mejor
estado de ánimo para comprender los discursos de despedida de
Jesús.
¿Los discursos o el discurso?
- Son dos. Por lo menos, eso me dijo Felipe.
- Yo no tengo inconveniente. Me interesa saber lo que dijo Jesús
en ese momento. A lo mejor le regaló a cada discípulo una frase.
- Se las regaló a todos. Muchas frases. ¿Estáis de acuerdo en que
nos reunamos?
Los tres asintieron.

* * *

Las palabras de Lucila, dichas con su habitual pizca de ironía, me II


dieron una luz para proponer los discursos de despedida. Los había
246 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 24: Doce regalos de Jesús 247

releído aquella mañana y recordaba que algunos discípulos hacían Livia fue más crítica.
preguntas a Jesús y él respondía. Algo semejante a los regalos que - Yo no veo ahí ningún regalo.
nos habían hecho Felipe y Dina. Pensé que por ahí podía abordar la - Es una prueba de amistad y de intimidad. Ni siquiera Pedro es-
presentación de un tema tan complicado. taba recostado al lado de Jesús. Y sólo al discípulo amado le dice quién
va a traicionarlo.
* * *
* * *
Felipe nos ha dejado bastante tarea. Vamos a necesitar por lo
menos tres reuniones. Una para la última cena, otra para la pasión y El segundo regalo sí es para Pedro. Jesús había dicho un momen- :,.!
otra para las apariciones. La más difícil es la parte de hoy. Pero to antes que donde él iba no podían seguirlo los discípulos. Entonces,
LucJa, durante la comida, me ha sugerido una idea muy buena. "Simón Pedro le preguntó:
- Menos mal que alguna vez lo reconoces. Señor, ¿adónde vas?
- No presumas, porque ni siquiera sabes de qué se trata. La idea . Jesús le respondió:
fue la de presentar la última cena de Jesús como los regalos que él les A donde yo voy no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde.
hace a los discípulos. Algo parecido a lo que hicieron Felipe y Dina Replicó Pedro:
con nosotros: una frase, un consejo ... La mayor parte de estos regalos
- Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Por ti daría la vida.
se los hace a todos, pero hay algunos muy personales. ¿por dónde
Contestó Jesús:
queréis que empiece?
- ¿Tú darías la vida por mí? Pues sí, te aseguro que antes que cante
- A mí me producen más curiosidad los personales -dijo Livia-. 11
el gallo me habrás negado tres veces •

No me los imagino.
- Andrónico, pase que lo del discípulo amado sea un regalo, pero
Empiezo por los personales. ¿Sabéis para quién fue el primero?
esto es el anuncio de la traición.
Para Pedro.
Ese anuncio es la caja donde va el regalo. ¿Lo entiendes?
Esa respuesta es digna de Apolonio. No es para Pedro.
¿Cómo quieres que lo entienda?
Para el discípulo amado.
Pues te voy a dejar con la curiosidad dentro del cuerpo, ya lo
Evidente. No podía ser de otra manera. Voy a leeros el texto. comprenderás dentro de unos días.
Durante la cena, ''Jesús, estremeciéndose, declaró:
- Os lo aseguro, uno de vosotros me va a entregar. * * *

Los discípulos se miraban desconcertados sin saber por quién lo decía. El tercer regalo es para Tomás. Éste no admite discusión, os va a
Uno de ellos, el preferido de Jesús, estaba reclinado a su derecha. Simón gustar mucho. Jesús, que habla siempre de manera muy misteriosa,
Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces é/, acaba de decir que ya saben el camino para ir a donde él va. Y Tomás
apoyándose en el pecho de Jesús le preguntó: le dice: "Señor, no sabemos adónde vas, ccámo podemos saber el cami-
- Señor, ¿quién es? no? Entonces Jesús le regala la mejor definición que puede dar de sí
Jesús le contestó: mismo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino
,11

- Es ese a quien le voy a dar yo este trozo de pan mojado. por m1.
11
Y, mojando pan en la salsa, se lo dio a Judas, el de Simón Iscariote •
- A mí me gustan muchos esas palabras. Vosotros no podéis
- ¿Vosotros habíais oído eso alguna vez? -comentó Lucila- Lo entenderlas porque sois muy jóvenes -bromeó mi padre=.

del anuncio de la traición, sí. Pero lo que sigue me resulta nuevo. - Explícate -lo animé-.
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248 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 24: Doce regalos de Jesús 249

111 - Yo las veo como un resumen de toda mi vida. Desde joven iba ¿Qué otro Judas? -preguntó Lucila asombrada-.
buscando algo mejor que lo que tenía, más grande ... Una verdad en la - Judas el de Santiago -aclaró mi padre-. Lo cita Lucas en la lista
11
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que apoyarme plenamente, algo que diese sentido a mi vida. En el de los Doce.
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fondo, iba buscando a Dios. Y todo eso lo encontré cuando conocí a Yo no lo recordaba, pero puse cara de aprobación, como si hubiese
Jesús. Él fue para mí el camino, la verdad, la vida. dicho lo más obvio.
- Este Judas tenía una curiosidad: por qué Jesús se iba a revelar a
* * *
los discípulos solamente y no al mundo. Y él le regala la respuesta:
El siguiente regalo es para Felipe, el apóstol, no el marido de "Uno que me ama hará caso de mi mensaje, mi Padre lo amará y los dos
Dina. Debía ser un poco ingenuo, porque le pide a Jesús: "Señor, pre- vendremos a él y viviremos con él. Uno que no me ama no hace caso de
séntanos al Padre, con eso nos basta". Como si el Padre estuviese es- mis palabras". Estas palabras me parecen muy importantes, porque
perando en la habitación de al lado para entrar cuando lo llamasen. Y explican en qué consiste el hecho de que Jesús se revele: no es algo in-
Jesús le regala esta frase: "Quien me ve a mi está viendo al Padre" .. telectual, una transmisión de conocimientos, sino algo vital. .. él y el
Estas palabras son de las que le gustan a Lucila y escandalizan a Padre viven con nosotros.
Livia. - Eso es normal. Si tú quieres conocer a una persona, no te basta
- Es que me parecen una exageración terrible, casi blasfema; ade- que te hablen de ella, lo que necesitas es vivir con ella.
más, inútiles. Ya te he dicho otras veces que ni tú ni yo hemos visto - Y eso, ¿qué tiene que ver con la pregunta de Judas? =objetó
a Jesús. Así que no nos sirven de nada. Livia en su función de oponente-.
- Es que no entiendes lo que quiere decir Jesús. No se trata de - Está muy claro. Jesús sólo puede vivir y darse a conocer a una
que veas a un hombre más o menos alto, fuerte, inteligente, y digas: persona que lo ama. Por eso no puede revelarse al mundo, porque no
"Estoy viendo a Dios". Él se refiere a que cuando lo ves hablar yac- lo ama ni hace caso de sus palabras.
tuar adviertes que no es un hombre cualquiera. Las cosas que dice - Y eso, ¿es un regalo?
y las obras que realiza demuestran que él es distinto. Demuestran - Livia, esta noche estás imposible. Para el mundo no será un rega-
que "yo estoy en el Padre y el Padre está en mr". Por eso, "quien me ve lo. Para Judas, y para cualquiera de nosotros, sí. Menudo regalo saber
a mí está viendo al Padre". No se trata de una visión física, sino de que Jesús y el Padre viven con nosotros.
una visión espiritual, profunda ... y ésa la tenemos tú y yo. - ¿Tú crees que Jesús y el Padre viven en mí?
- Pero muchos judíos contemporáneos suyos no lo vieron tan claro.
- Esta mañana lo habría negado. Pero, después de preparar es-
- iDale con los judíos! No lo vieron porque les faltaba fe. Aquí ta parte del evangelio, lo creo firmemente. Por un motivo muy sen-
-señalé al libro- lo dice muy claro: si no crees en Jesús, piensas que cillo: porque amas a Jesús y haces caso de su mensaje. Aunque a
es un loco y un blasfemo. Pero, si crees en él, reconoces que el Padre veces disimules, no eres tan mala.
está en él cuando habla y actúa. Ella sonrió satisfecha.
- A ti lo que te pasa es que no te gustan esas fórmulas porque te - Si tú lo dices ...
parecen exageradas -me apoyó Lucila-.
1 - Ya se acabaron los regalos personales. Ahora voy a ofreceros una
··1:
;11 - Bueno, sigue adelante. síntesis genial. Como veis, son cinco. El primero, al discípulo amado,
es demasiado personal e intransferible, no me detengo en él. En cam-
* * *
bio, los otros cuatro son válidos para todos nosotros. El segundo, a
El último regalo personal es para Judas, no el lscariote, natu- Pedro, nos enseña que de nuestra debilidad puede salir algo bueno¡ ya
ralmente, que ya se había ido de la cena, sino para el otro Judas. volveremos sobre ello otro día. El tercero, el de Tomas, es una esplén-

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250 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 24: Doce regalos de Jesús 251

dida definición de Jesús, "yo soy el camino, la verdad y la vida". El - El cuarto regalo es su paz. "Mi paz os dejo, mi paz os doy".
cuarto, a Felipe, nos enseña la profunda relación que existe entre Esto es muy importante, porque los discípulos estaban tristes al sa-
Jesús y el Padre¡ "quien me ve a mí está viendo al Padre". Y el quinto, el ber que Jesús iba a morir pronto, y también estaban asustados por
de Judas, nos regala su amor, su revelación y su presencia: "mi Padre lo que podía ocurrirles. Más tarde vuelve a salir este tema. "Os dejo
lo amará y los dos vendremos a él y viviremos con él". Como podéis ad- dicho esto para que no os vengáis abajo¡ os expulsarán de la sinagoga,
vertir, hay una progresión creciente, desde la traición hasta que Dios es más, llegará el día en que os maten pensando que así dan culto a
termina viviendo en nosotros. Dios". ¿Sabíais que al padre de Felipe lo denunciaron los judíos a
Carraspeé satisfecho de mi genialidad. No estaba muy seguro las autoridades romanas?
de la reacción que habría tenido Felipe, pero a ellos tres conseguí - Sí -dijeron LucJa y Livia al unísono-. Nos lo contó Dina.
impresionarlos. Esperaba darles una noticia sensacional y me sentí fracasado.
- Para un principiante no está mal -alabó Lucila, que se sentía - Las mujeres nunca podéis callaros. A mí me lo dijo Felipe el úl-
promotora de la idea-. timo día, casi de pasada. Al final del discurso vuelve a salir el tema de
la paz: "Os he dicho estas cosas para que gracias a mí tengáis paz. En
* * *
el mundo tendréis apreturas, pero, ánimo, yo he vencido al mundo". El
- Ahora pasamos a los regalos que hace Jesús a todos los discípu- tema de las persecuciones aparece muchas veces. Pero, con lo que he
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los. El primero ya lo conocéis: es el ejemplo que les da al lavarles los dicho, es suficiente.
pies. Supongo que Liviano tendrá inconveniente en admitir que es Eché un vistazo a mis notas. No era fácil recordar tantos detalles.
un buen regalo. - El quinto regalo es la parábola de la vid, la que nos comentó ha-
No. Ése está muy claro. ce poco Felipe, cuando se despidieron de la comunidad. El sexto me-
Es la prueba más grande del amor que Jesús les tiene. Lo dice rece una introducción especial. ¿Vosotros cómo veis a Jesús? ¿Como 11
aquí expresamente: "Habiendo amado a los suyos que estaban en el un señor, un maestro, un profeta?
mundo los amó hasta el extremo". El segundo es el mandamiento nue- - Para mí es una mezcla de todo eso -dijo mi padre=. A veces
vo: "que os améis unos a otros¡ igual que yo os he amado, amaos tam- también pienso en él como nuestro hermano mayor, lo que decía
bién entre vosotros". Pablo.
- Un mandato no es un regalo. Pero me parece muy bonito, no Yo no sé qué decir -era Lucila-. Una cosa muy rara.
voy a seguir discutiendo. Jesús no es una cosa.
- Menos mal. El tercero vuelve a ser un auténtico regalo: el Espíritu Tú ya me entiendes.
Santo. "Yo le pediré al Padre que os dé otro abogado que esté siempre con vo- Para mí, el Mesías -opinó Livia-. Alguien muy grande.
sotros, el Espíritu de la verdad". Poco después se dice que "el abogado que
Él dice que es un amigo. El sexto regalo es el de su amistad. "Ya
os enviará el Padre cuando invoquéis mi nombre, el Espíritu Santo, ése os lo
no os llamo más siervos, porque un siervo no está al corriente de lo que ha-
enseñará todo y os irá recordando todo lo que yo os he dicho".
ce su amo¡ os llamo amigos porque os he comunicado todo lo que he oído
Liviano pudo contenerse, a pesar de sus buenos propósitos. a mi Padre". En relación con esto dice inmediatamente después otra
- Eso tampoco es un regalo. Es una promesa. cosa muy bonita: "No me elegisteis vosotros a mí, /ui yo quien os elegí
- Para nosotros no es una promesa -intervino mi padre--, es una a vosotros".
realidad. Te queda uno -avisó Livia-.
- Llevas razón. Sigue. ¿por qué uno?

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252 El Cuadrante. Parte III: El encuentro

- Porque siete es un número perfecto para los judíos. Y, si le su-


mas los cinco regalos personales, te salen doce, como las doce tribus y
los doce apóstoles.
- Pues no sé si me van a salir uno o dos más. El séptimo podría Los discursos de despedida (J n 13-17)
ser otra promesa: que conseguiremos todo lo que le pidamos invocan-
do su nombre. "Lo que pidáis al Padre alegando mi nombre, os lo dará".
Luego dice unas palabras muy parecidas: "Os aseguro que si alegáis mi a historia de estos famosos capítulos es muy com-
nombre, el Padre os dará lo que le pidáis. Hasta ahora no habéis pedido
nada alegando mi nombre. Pedid y recibiréis, así vuestra alegría será com-
pleta". Bueno, lo dejamos en siete. Ya está bien.
L plicada. Aunque sea simple hipótesis, recojo la
opinión de Senén Vidal. La primera redacción del
evangelio no tenía un discurso de despedida de Jesús; en esto
coincidiría con los Sinópticos. Sin embargo, el segundo re-
- Ahora la síntesis.
dactor consideró que la salida de Judas era un buen momen-
- Los siete regalos son: un ejemplo, un mandamiento nuevo, el to para poner en boca del Señor un "discurso de despedida",
Espíritu Santo, su paz, una parábola, su amistad; y la promesa de que o testamento, género muy extendido en la antigüedad, sobre
obtendremos todo lo que pidamos invocando su nombre. No está todo en el judaísmo.
mal. Si tuvieseis que elegir uno, lean cuál os quedaríais?
- Yo, con el Espíritu Santo.
- Se ve que los viejos son sabios. Es un regalo tan bueno que El género literario "El género del 'testamento' presenta, en una situación fic-
Jesús dice que nos conviene que él se vaya para que podamos recibir al
ticia, aunque con algún punto de apoyo histórico, las últimas
instrucciones que un personaje del pasado, con autoridad pa-
Espíritu.
ra el grupo que escribe su 'testamento', da poco antes de mo-
Yo me quedo con todos -dijo Lucila-. rir o de desaparecer de este mundo (en el caso de un rapto al
Y yo también -la apoyó Livia-. cielo) a sus 'hijos' o a sus 'discípulos', representantes del gru-
po actual. (. .. ) El género puede asumir una gran variedad de
Las mujeres sois unas egoístas.
motivos y formas (enseñanza, exhortación, palabras de con-
suelo o de ánimo, anuncio sobre el futuro, bendición, ora-
ción, etc.) (. .. ) Pero todos los testamentos tienen un centro de
interés común: la comunión del grupo actual con la 'tradi-
ción' que el personaje del pasado representa; la cuestión está
en la situación actual del grupo, que intenta buscar sus 'raí-
ces', salvando la distancia con respecto al acontecimiento o a
la 'tradición' que fundan su existencia" (S. Vidal, Los escritos
originales de la comunidad del discípulo "amigo" de Jesús,
Sígueme, Salamanca 1997, p. 466).

El discurso Según Vidal, el testamento de Jesús en la segunda re-


más antiguo dacción se encuentra en 13,31-33.36-38; 14,1-13.16-20.25-
31, cuyo contenido es el siguiente: Jesús comienza hablan-
do de su glorificación, que consiste en volver al Padre. En
consecuencia, "me queda muy poco tiempo que estar con
vosotros", y "a donde yo voy vosotros no podéis ir". Esto
254 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 24: Doce regalos de Jesús 255

provoca la pregunta de Pedro ("Señor, ¿adónde vas?"), su jarme en temas capitales, que ayuden a adentrarse en estos
propósito de seguirlo a cualquier parte ("por ti daría la vi- capítulos. Los esfuerzos por buscar una lógica continua en
da") y el anuncio de su traición. Pero los discípulos no de- las palabras de Jesús parecen condenados al fracaso. En
ben angustiarse: Jesús va a prepararles un sitio y, cuando cambio, la lectura y meditación del texto, leyéndolo repe-
lo tenga preparado, "volveré para llevaros conmigo; así, tidas veces de principio a fin, fijándose luego en pasajes
donde yo esté, estaréis también vosotros". La intervención breves, es un buen procedimiento para profundizar en
de Tomás ("no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos sa- ellos.
ber el camino") da pie a la idea de que Jesús es "el camino,
la verdad y la vida". Felipe, que no ha entendido nada, le
pide que les presente al Padre. Y Jesús responde: "Quien
me ve a mí ha visto al Padre". De todos modos, mientras
esté ausente, el Padre les dará otro abogado, el Espíritu,
"que os enseñará todo y os irá recordando todo lo que yo
os he dicho". Tras unas palabras de ánimo, Jesús explica el
sentido de su próxima muerte: "el mundo tiene que com-
prender que amo al Padre y que cumplo exactamente su
encargo".

Los añadidos Un redactor posterior (E3 en la terminología de Vidal)


posteriores amplió notablemente ese discurso, "reflejando la problemáti-
ca y las preocupaciones de las comunidades juánicas en un
tiempo ya avanzado. (. .. ) Como centros de interés más signi-
ficativos se pueden señalar: el comportamiento de los creyen-
tes (instrucciones éticas numerosas), la apologética (textos
sobre Judas, justificación de la muerte de Jesús), la garantía
de la comunidad y de su tradición (figura del discípulo 'ami-
go' de Jesús, textos sobre el 'Espíritu'), la cohesión de la co-
munidad frente a la hostilidad de fuera y a la amenaza de la
'herejía' (textos el 'amor' intracomunitario y la unidad, textos
sobre el 'juicio' del 'mundo'), la armonización de la tradición
juánica con la de la 'gran iglesia'. Tanto las añadiduras del
'discurso de despedida' como las de 13,1-30 ponen de mani-
fiesto la intervención de varios glosadores y en etapas sucesi-
vas; especialmente en estos textos, se demuestra que la obra
de E3 no fue producto de una revisión unitaria en un único
momento, sino de un amplio proceso de revisión, en el que
intervinieron diversas manos" (o.e., 516).

Nota final El lector comprenderá fácilmente que era imposible in-


cluir todos estos datos en la breve explicación de Felipe a
Andrónico y de Andrónico a su familia. He intentado fi-
25
El relato de la pasión

E
1 escollo de los discursos de despedida había
conseguido superarlo gracias a la idea que me
sugirió Lucila. El relato de la pasión no me
preocupaba tanto. Contaba de antemano con el interés
del auditorio y la preparación encajaba bien en mi tendencia a
comparar textos y descubrir esos matices peculiares de cada evan-
gelista. Felipe me avisó que encontraría cosas nuevas. Así fue. La
primera novedad, anunciada por él de antemano, era la supresión
de la oración del huerto. Si no me lo hubiese advertido, no habría
caído en la cuenta. Y el fallo del autor, desde mi punto de vista, era
grave. Porque, si Jesús no va a orar, ¿a qué va al huerto a esa hora
de la noche? Mi padre no tuvo dificultad en entenderlo.
- Fue para que lo apresaran. Así de sencillo. Recuerda lo que dijo
Jesús: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo.
En cambio, si muere, da mucho fruto".
La interpretación parecía justa. Pero yo tenía que aportar mis
conocimientos.
- De acuerdo, pero es también muy importante tener en cuenta
que el discípulo amado no quiere presentar a un Jesús sufriente, trá-
gico, angustiado ante la muerte, sino a un señor soberano, que domi-
na la situación en todo momento. Fijaos en lo que ocurre cuando los
soldados y los guardias acuden a apresarlo.
'Jesús, sabiendo todo lo que se le venía encima, se adelantó y les dijo:
- ¿A quién buscáis?
Con testaron:
- A Jesús Nazareno.
Les dijo Jesús:
- Soy yo.
Al decirles "soy yo", dieron un paso atrás y cayeron a tierra".
¡1
258 El Cuadrante. Parte III: El encuentro Cap. 25: El relato de la pasión 259

Ninguno conocía este hecho, y se sorprendieron. Todos estuvimos de acuerdo en que Jesús, además de tener más
- Refleja el poder absoluto de Jesús, como si el resplandor de su autoridad que Pablo, tenía también más paciencia.
divinidad anonadase a los presentes y los hiciera caer al suelo. Y poco
después, con la misma autoridad soberana, dice a quienes vienen a
* * *
prenderlo: "Si me buscáis a mí, dejad que éstos se marchen". ¿Queréis La siguiente escena es muy larga. Felipe me advirtió que era la
comentar algo? más importante. ¿Ante quién tuvo lugar?
Mi padre, que durante la estancia de Felipe y Dina se había portado - Ante Herodes -afirmó mi padre sin vacJación-.
como un discípulo atento y silencioso, ante mí recobró su carácter de - Esta vez no has acertado. El interrogatorio de Herodes sólo lo
maestro. cuenta tu querido Lucas. Aquí se trata del interrogatorio ante Pilato.
- Para mí, lo más importante es esa libertad con la que Jesús va a Donde Jesús puede mostrar mejor su soberanía es delante del prefec-
la muerte. Si da órdenes para librar a sus discípulos, igual podía dar- to romano. Voy a leer el comienzo de la escena porque tiene datos que
las para salvarse él. Pero no quiere, acepta la muerte. Eso es lo qué no conocéis.
más me admira de él. Más que todos sus milagros juntos. Llevan, pues, a Jesús de casa de Cai/ás al pretorio. Era temprano.
No añadió palabra. LucJa y Livia tampoco dijeron nada y continué. Elfos no entraron en el pretorio para evitar contaminarse y poder comer fa
- El resto del relato es muy sucinto. Omite la escena tan larga Pascua. Salió, pues, Pi/ato afuera, a donde estaban, y les preguntó:
del interrogatorio ante Caifás, que ya conocemos¡ en cambio, cuen- - ¿ne qué acusáis a este hombre?
ta el interrogatorio que le hace Anás, el suegro del sumo sacerdote. Le contestaron:
Fijaos con qué autoridad habla Jesús. No parece el acusado, sino el - Si éste no /uera malhechor, no te fo habríamos entregado.
acusador. Cuando le preguntan por sus discípulos y su enseñanza, Les replicó Pi/ato:
responde: - Pues tomadlo y juzgad/o según vuestra legislación.
"Yo he hablado públicamente a todo el mundo; siempre he enseñado en Los judíos fe dijeron:
fa sinagoga y en el templo, donde se reúnen los judíos